Reflexión 82
Stephen Hawking

Creo que en mi existencia hay un misterio fundamental -el alma- que trasciende toda explicación biológica del desarrollo de mi cuerpo, con su herencia genética y su origen evolutivo.
Si digo que la peculiaridad del ser humano no se deriva del código genético ni de la experiencia, entonces, ¿de qué se deriva? Mi respuesta es la siguiente: Se trata de una creación divina. Cada ser humano es una creación divina.
Sir John Eccles

Hoy domingo de mañana quise escuchar buena música y activé el televisor pulsando en el control remoto los números 6 9 (69) de ARTV, por error digité los números 9 5 (95), correspondiente al canal de televisión de la Cámara de Diputados de Chile, CDtv, y allí me quedé extasiado contemplando y escuchando un Concierto para Fagot, el de Johann Christian Bach. La solista era una niña con traje escolar acompañada de una juvenil orquesta, niñas y niños vestidos con el uniforme de la Enseñanza Media. Más de una hora duró el Concierto con sus posteriores interpretaciones orquestales. Se trataba de la Orquesta Sinfónica Juvenil "Jorge Peña Hen" de la Universidad de La Serena bajo la batuta de su Director Hugo Domínguez. La Orquesta está integrada por 65 alumnos que cursan de 1º a 4º año Medio en la Escuela Experimental de Música "Jorge Peña Hen" y por estudiantes universitarios de las carreras de Instrumentista y Pedagogía en Música. Observé el ensimismado rostro de los jóvenes abstraídos en la música inspirada que interpretaban tan bien y sentí renacer la Esperanza en un Mundo Mejor... La Serena es la ciudad capital de la Cuarta Región de Chile y recordé, motivado por la música, mi paso por esa hermosa ciudad para seguir raudo hacia la Cordillera, cruzar por el Valle del Elqui, llegar a Cochiguaz y, de madrugada subir a Las Tolas y allí, en la alta montaña completar una Misión con un modesto símbolo hecho con roca cordillerana que, el día 8 de enero de 1999 a las 8 de la mañana, señaló un punto central en el foco emisor de luz planetario más intenso y extenso... A su vez recordé que está de moda el sabio Stephen Hawking por su viaje a China, lo que activó la idea de la presente Reflexión, reconociendo el mérito del sabio físico teórico y astrofísico inglés que, a los 21 años de edad, supo que le daban dos años de sobrevida por una enfermedad invalidante progresiva que se le había declarado. Por su fuerza mental y deseos de vivir lejos él ha superado esa barrera y ahora que ya no puede mover ni siquiera un dedo de la mano, con la movilidad muscular de uno de sus párpados, logra comunicarse y exponer sus ideas gracias a la moderna tecnología que le adaptó un sintetizador de voz conectado a un computador en su silla de ruedas, mediante un complejo sistema con un dispositivo de infrarrojos que sigue sus movimientos oculares, algo que tan solo Hawking es capaz de activar y hacer "hablar" al aparato, como dice él, tan inglés, con un acento americano por ser un estadounidense el que se lo diseñó. Esa es la razón por la que mientras él "habla" en sus Conferencias no se debe usar cámaras fotográficas con flash, pues arruinarían el sistema de "voz". A su vez, junto con el respeto y admiración que siento desde hace años por Stephen Hawking, pensando en estos amenazantes tiempos faltos de motivación para alguna extraviada juventud que en él ve su ícono materialista, seré crítico con su irreverente agnosticismo racionalista que, al paso de los años mantiene y es fruto del rencor mas que de científica convicción...
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El movimiento uniforme de los planetas refleja el sentido estético del Creador.
Isaac Newton

Isaac Newton (1642-1727) a pesar de su magistral mentalidad científica tuvo dos frustraciones o fracasos al buscar más allá de la ciencia el código secreto de la Biblia que él sabía existía,
búsqueda gatillada por el siguiente versículo de la Biblia: "Y en cuanto a ti, oh Daniel, haz secretas las palabras y sella el libro, hasta el tiempo del fin. Muchos discurrirán, y el verdadero conocimiento se hará abundante." Daniel, 12, 4, ignorando que para atisbarlo se requería del desarrollo de la informática y uso del computador, algo impensado para su época. El otro fracaso fue intentar descubrir el elixir de la juventud olvidando que en el llamado "conocimiento oculto" en el que incursionó para estos fines, hay una seria advertencia que señala: "Cuando los poderes son mal usados se genera duro Karma que deberá ser ajustado en la próxima experiencia de vida...". Newton, más allá de la Alquimia usó la magia negra, es decir, hizo mal uso de los poderes y... después de morir su alma requiere programar el pronto ajuste de la nueva experiencia para nacer en un hogar alejado de lo espiritual que desde niño lo ligue a lo materialista, manteniendo su extraordinaria capacidad mental y con un código genético que en plena juventud deberá manifestar una seria enfermedad degenerativa que, de manera gradual, lo irá invalidando y limitando en lo físico. En ese ámbito de vida deberá manifestar la humildad, no culpar a Dios de su destino, aceptar su error, reconocer que hubo uno superior a él que marcó el destino de ese futuro y, en ese futuro, encontrar la senda espiritual para ayudar a otros a abrir su mente a lo divino. Pasan 215 años en la Tierra y...
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Mi principal objetivo al escribir 'Historia del tiempo' fue contarle a la gente los progresos que se estaban realizando en la comprensión de las leyes que gobiernan el universo. Pensé que si lograba explicar los conceptos básicos de una manera sencilla podría hacer partícipes a los demás de la emoción y el asombro que yo mismo había experimentado.
Stephen Hawking (1988)

Nace Stephen Hawking en el año 1942 en Oxford y llega a
ocupar la misma cátedra Lucasiana de Matemáticas que en el pasado tuvo Newton en la universidad de Cambridge. Como dice Pablo Jáuregui: "Mucho antes de estudiar Matemáticas y convertirse en un célebre físico, Hawking ya tenía muy clara su actitud hacia todo lo que tuviera que ver con la religión. Su madre, Isabel, que fue la gran influencia en su vida, pertenecía al Partido Comunista de Inglaterra, y le inculcó desde niño la idea de que Dios era un mito inventado por los poderosos para explotar a los esclavizados trabajadores. No es de extrañar que cuando tenía 13 años, el ídolo de Hawking fuera el filósofo Bertrand Russell, un ateo militante que escribió un famoso ensayo titulado Por qué no soy cristiano". A los 21 años supo que padecía ELA (esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad degenerativa progresiva de las neuronas motoras, los médicos no le dieron más de dos años de sobrevida, sin embargo han pasado 43 años y a sus 64 años de edad Hawking impresiona por su fuerza mental en un cuerpo casi absolutamente paralizado y "hablando" gracias a un especial sintetizador de voz... Nos comenta el sabio inglés:

En 1979 fui elegido Lucasian Professor de matemáticas. Se trataba de la misma cátedra que ocupó una vez Isaac Newton. Existe un libro enorme en el cual deben firmar todos los profesores que imparten clases en la Universidad (Cambridge). Tras llevar más de un año allí se dieron cuenta de que no había firmado aún. Trajeron el libro a mi despacho y lo hice con cierta dificultad. Aquella fue la última vez que pude escribir mi nombre.

Mi habla se había vuelto ininteligible y sólo me entendían unas pocas personas que me conocían bien. Dictaba mis trabajos científicos a una secretaria y daba seminarios mediante un intérprete. La traqueotomía me privó totalmente de esta función tan habitual en los demás. Durante un tiempo, la única manera que tenía de comunicarme era deletrear las palabras levantando las cejas cuando alguien señalaba la letra correcta en una cartulina con el alfabeto.

Por fortuna, un experto en informática de California se enteró de mi situación y me envió un programa que me permitía seleccionar palabras de una serie de menús en la pantalla pulsando una tecla con la mano. El aparato también funciona con otro botón que se acciona a través del movimiento de la cabeza o los ojos. Cuando tengo suficientes frases puedo mandarlas a un sintetizador de voz que, junto con el ordenador, está acoplado a mi silla de ruedas. Mi sintetizador es, con creces, el mejor que he oído porque cambia de entonación y no vocaliza como si fuera un robot estúpido. El único problema es que me ha dado un nuevo acento americano.

A raíz de mi enfermedad he llegado a esta conclusión: cuando tienes que enfrentarte a la posibilidad de una muerte prematura te das cuenta de que vivir merece la pena.


Emociona e impacta verlo en su silla de ruedas, enflaquecido y retorcido por la contractura muscular secundaria a la degeneración neuronal. Solo hay unos pocos músculos que puede en parte mover, cada vez son menos, y esos músculos le permiten usar el Computador especialmente adaptado para hacerlo funcionar con pequeños movimientos de dos de sus dedos de una mano al año 2000, y ahora, en el último vestigio de libertad corporal que le queda para seguir comunicando sus ideas, moviendo solo un párpado para activar la maravilla electrónica y lograr que ese movimiento muscular mínimo se transforme por el computador en voz metálica. Una vez más captamos la interacción MENTE COMPUTADOR, COMPUTADOR MENTE. Con una actitud mental sorprendente Hawking no ha permitido que la terrible enfermedad lo matara a los dos años de manifestarse ni obstaculizara su desarrollo científico y dice
"Mi cuerpo estará apagado pero mi mente está lúcida". Este sabio físico teórico es un ejemplo de cómo la mente puede superar los obstáculos de la materia corporal, digno ejemplo para tanto minusválido, Lo que no comparto con él es su dogmatismo materialista, su rencor hacia Dios y su poca humildad ante uno más sabio que él.

Digo su poca humildad ante uno más sabio que él, pensando en Einstein como al final destacaré.

Digo rencor por no poder Hawking aceptar su propia responsabilidad en su enfermedad y culpar de ella a Dios de su responsabilidad personal por el Karma a ajustar en esta vida por los errores de la anterior donde mal usó los poderes. Su ajuste no fue en lo mental sino en lo físico y ha sido notable su fuerza mental para sobreponerse a lo físico ayudado por la moderna tecnología de punta electrónica para lograr comunicarse con los demás.


Digo dogmatismo materialista por su ideología a la que varios sabios ingleses han replegado, con su ciencia, al desván de los oscuros recuerdos. Quien lo desee puede leer o repasar las siguientes Reflexiones personales precedentes que engalanan MUNDO MEJOR:

http://mm2002.vtrbandaancha.net/R33.html
Sobre Sir James Jeans

http://mm2002.vtrbandaancha.net/R34.html
Sobre Sir Arthur Eddington

http://mm2002.vtrbandaancha.net/R35.html
Sobre Sir John Eccles

http://mm2002.vtrbandaancha.net/R36.html
Sobre Sir Frederick Hoyle
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Nuestra última impresión de la naturaleza, antes de haber retirado nuestros anteojos, era la de un mar de mecanismos que nos rodeara por todas partes. A medida que hemos abandonado nuestros instrumentos ópticos, hemos visto los conceptos mecánicos, ceder la plaza a los conceptos mentales. Si por la naturaleza de las cosas nosotros no podemos llegar a deshacernos completamente, nosotros podemos concebir que el efecto sería la desaparición total de la materia y del mecanismo y el espíritu quedaría solo soberano.
El Gran Arquitecto del Universo empieza ahora a revelarse como un matemático puro.
Sir James Jeans

Ha sido noticia la reciente visita de Stephen Hawking a China:

Como un emperador de otro mundo, Stephen Hawking subió la semana pasada con su silla de ruedas al escenario del Gran Salón del Pueblo, llevando consigo la realeza de la ciencia y convirtiendo a China, esta semana al menos, en el centro del cosmos. De perfil desgarbado, vestido de negro y moviendo sólo un párpado para enviar sus palabras a un público hipnotizado de 6.000 personas, Hawking meditó sobre el origen del universo en la conferencia estelar de un congreso internacional sobre física. "Estamos a punto de responder a una pregunta planteada en todos los tiempos", concluyó. "¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos?".

Habla con ayuda de un sintetizador de voz por ordenador. Antes lo manejaba con el pulgar, pero ahora está tan débil que tiene que usar un dispositivo de infrarrojos que sigue sus movimientos oculares. Así que los flases fotográficos pueden resultar catastróficos, y Yau ordenó la salida de los fotógrafos.

http://www.elpais.es/articulo/futuro/Hawking/simbolo/ciencia/china/elpfutpor/20060628elpepifut_1/Tes/

AGENCIAS
17 de junio e 2006 

El astrónomo británico Stephen Hawking ha pasado esta semana como una verdadera estrella de rock por Hong Kong, donde ha tenido tiempo para explicar la revisión de su Teoría del Todo y de ironizar sobre el universo, cuyo origen considera más fácil de entender que a las mujeres.
Desde que llegó a la ciudad china, el pasado lunes, Hawking se ha mostrado un hombre feliz y dechado de optimismo.
El científico explicó a una audiencia enmudecida de casi 2.000 personas que se aglomeró para escucharle el jueves en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, que "nos estamos acercando a responder preguntas como 'por qué estamos aquí?' o 'de dónde venimos?".
Y allí mismo reconoció que sus ambiciones en la vida son precisamente conocer cómo empezó el universo, qué ocurre dentro de los agujeros negros, cómo podrán sobrevivir los seres humanos dentro de 100 años y... llegar a entender a las mujeres.
Hawking está encantado de estar en Hong Kong, que describió como una ciudad "llena de energía".

Hawking puede con la presión divina
Sin duda un bromista irredento, a Hawking no le ha podido ni la enfermedad de Lou Gehrig, que le tiene confinado en una silla de ruedas desde su juventud, ni la presión divina, ya que relató que el papa Juan Pablo II le pidió una vez que no intentase bucear entre los orígenes de las galaxias, pues eso era sólo una cosa de Dios.
"No me gustó el pensamiento de poder ser entregado a la Inquisición como Galileo", contó a través de su sintetizador de voz, que se ha convertido en su seña de identidad incluso dentro de la serie de dibujos animados estadounidense "Los Simpson".
Entrando ya en materia, el pasado martes, en un pequeño encuentro con la prensa, Hawking lo dijo claramente: "Podremos tener una base permanente en la Luna en 20 años" y en Marte el 2046. Sin embargo, reconoció que "no encontraremos ningún lugar tan bueno como la Tierra, a menos de que nos marchemos a otro sistema solar".
A pesar de ello, no cabe duda de que a muchos, aquí, les encantaría poder comprar un billete a Marte justo en ese 2046, cuando está previsto que el sistema capitalista de Hong Kong sea abducido totalmente por la República Popular China.
Para los apocalípticos, el inglés dijo que "para la especie humana es importante expandirse en el Espacio para mantener la supervivencia de la especie. La vida en la Tierra vive un riesgo creciente de ser barrida por un desastre".

El espíritu no se puede incapacitar
Y como se niega a que su condición física le limite su tarea intelectual, el autor de "Breve historia del tiempo" ha dicho estos días en Hong Kong que "no puedes permitirte estar discapacitado en espíritu a la vez que físicamente". "La vida es una cosa maravillosa y hay tantas cosas por hacer", recordó.
"La raza humana necesita un desafío intelectual. Debe ser aburrido ser Dios, y no tener nada que descubrir", comentaba esta tarde en la antigua mansión de los gobernadores británicos.
Y por ello, hoy visitó al primer ministro de Hong Kong, Donald Tsang para instarle a que ponga las bases para una investigación científica permanente y de primer nivel en su ciudad mediante una financiación adecuada.
No en vano, son precisamente los chinos los que han hecho más avances en materia de exploración espacial en los últimos años.

El “Harry Potter científico” de Hawking
Hawking, que ostenta la cátedra Lucasiana de la universidad británica de Cambridge, y antes dirigió el Instituto Isaac Newton en la misma institución, escribe actualmente un libro de divulgación científica para niños en colaboración con su hija Lucy, que le acompaña en este viaje.
"Será una especie de Harry Potter y el Universo, pero sobre Ciencia y no sobre magia", según explicó.
Hawking continuará este fin de semana su viaje por China, y su siguiente escala será Pekín.
http://www.informativos.telecinco.es/astronomo/hawking/universo-mujeres/dn_27087.htm

Hawking sobre una base racional teórica especula lo siguiente:

Podemos conocer cómo empezó el universo. Estamos a punto de responder a una pregunta planteada en todos los tiempos: ¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos?

Desautorizando las especulaciones de Hawking, Leon Lederman, Premio Nobel de Física 1988 afirma:

Cuando oyes o lees a alguien diciendo algo sobre el nacimiento del Universo, que no te quepa la menor duda de que se lo están inventando todo. Ése es el campo de los filósofos. Dios sabe lo que pasó en el principio de los tiempos.


Para entender a Lederman veamos una analogía que a modo profano me nace decir con la finalidad de ubicar mejor en el ámbito de la humana vanidad: ¿Qué es una gota de agua para los mares, ríos y lagos del planeta? ¿Qué es el planeta Tierra para la galaxia y el cosmos?, ambos ejemplos, desde su dimensión, son algo similar. Los mares, ríos y lagos tienen miles de miles de millones de gotas de agua, la galaxia tiene miles de miles de millones de soles o estrellas con sus planetas, a su vez cada hipergalaxia está formada por miles de millones de galaxias y cada hipergalaxia es parte de... Entonces, pretender que una bacteria habitante de una gota de agua asegure que conocerá racionalmente cómo se formo la Tierra y sabrá por qué está allí y de dónde viene, es lo mismo que la materialista afirmación racional de un hombre terrícola pretenda llegar a saber, desde su ínfima dimensión ante el cosmos, cómo comenzó el universo y por qué estamos acá y de dónde venimos, algo imposible con el método científico y la lineal racionalidad para un saber suprafísico, suprarracional y transpersonal. Es más sabio el Nobel de física Lederman que dice que ese es el campo de los filósofos y Dios sabe lo que pasó en el principio de los tiempos.


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Dios no juega a los dados con nosotros. El Señor es sutil pero no malévolo.
Albert Einstein

Como el hombre del cuento de hadas que convertía en oro todo lo que tocaba, en mi caso todo se convierte en escándalo periodístico. Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender. Ni siquiera el gran éxito inicial de la teoría cuántica me hace creer en un juego de dados fundamental, aunque soy consciente de que sus jóvenes colegas interpretan esto como un síntoma de debilidad. Yo creo firmemente, pero abrigo la esperanza de que alguien descubrirá un modo más realista o más bien una base más concreta que la que me ha tocado en suerte hallar.
Albert Einstein, en carta dirigida a Max Born en el año 1926

Stephen Hawking, sobre la base de la genial afirmación de Einstein que Dios no juega a los dados, ironizó diciendo:

Dios no solamente juega a los dados, sino que a veces los lanza donde no podemos verlos.

Einstein señaló que "la Luz es la sombra de Dios", pareciera que Hawking además de su rencor con Dios tiene celos de la sombra que Einstein le hace. Una de sus Conferencias la tituló ¿Juega Dios a los dados?. He aquí lo que él señaló:

¿Juega Dios a los Dados?
Traductores : José Luis Acuña / Ariadna Martínez

Esta conferencia versa sobre si podemos predecir el futuro o bien éste es arbitrario y aleatorio. En la antigüedad, el mundo debía de haber parecido bastante arbitrario. Desastres como las inundaciones o las enfermedades debían de haber parecido producirse sin aviso o razón aparente. La gente primitiva atribuía esos fenómenos naturales a un panteón de dioses y diosas que se comportaban de una forma caprichosa e impulsiva. No había forma de predecir lo que harían, y la única esperanza era ganarse su favor mediante regalos o conductas. Mucha gente todavía suscribe parcialmente esta creencia, y tratan de firmar un pacto con la fortuna. Se ofrecen para hacer ciertas cosas a cambio de un sobresaliente en una asignatura, o de aprobar el examen de conducir.

Sin embargo, la gente se debió de dar cuenta gradualmente de ciertas regularidades en el comportamiento de la naturaleza. Estas regularidades eran más obvias en el movimiento de los cuerpos celestes a través del firmamento. Por eso la Astronomía fue la primera ciencia en desarrollarse. Fue puesta sobre una firme base matemática por Newton hace más de 300 años, y todavía usamos su teoría de la gravedad para predecir el movimiento de casi todos los cuerpos celestes. Siguiendo el ejemplo de la Astronomía, se encontró que otros fenómenos naturales también obedecían leyes científicas definidas. Esto llevó a la idea del determinismo científico, que parece haber sido expresada públicamente por primera vez por el científico francés Laplace. Me pareció que me gustaría citar literalmente las palabras de Laplace. y le pedí a un amigo que me las buscara. Por supuesto que están en francés, aunque no esperaba que la audiencia tuviera ningún problema con esto. El problema es que Laplace, como Prewst [N. del T.: Hawking probablemente se refiere a Proust], escribía frases de una longitud y complejidad exageradas. Por eso he decidido parafrasear la cita. En efecto, lo que él dijo era que, si en un instante determinado conociéramos las posiciones y velocidades de todas las partículas en el Universo, podríamos calcular su comportamiento en cualquier otro momento del pasado o del futuro. Hay una historia probablemente apócrifa según la cual Napoleón le preguntó a Laplace sobre el lugar de Dios en este sistema, a lo que él replicó "Caballero, yo no he necesitado esa hipótesis". No creo que Laplace estuviera reclamando que Dios no existe. Es simplemente que El no interviene para romper las leyes de la Ciencia. Esa debe ser la postura de todo científico. Una ley científica no lo es si solo se cumple cuando algún ser sobrenatural lo permite y no interviene.

La idea de que el estado del universo en un instante dado determina el estado en cualquier otro momento ha sido uno de los dogmas centrales de la ciencia desde los tiempos de Laplace. Eso implica que podemos predecir el futuro, al menos en principio. Sin embargo, en la práctica nuestra capacidad para predecir el futuro está severamente limitada por la complejidad de las ecuaciones, y por el hecho de que a menudo exhiben una propiedad denominada caos. Como sabrán bien todos los que han visto Parque Jurásico, esto significa que una pequeña perturbación en un lugar puede producir un gran cambio en otro. Una mariposa que bate sus alas puede hacer que llueva en Central Park, Nueva York. El problema es que eso no se puede repetir. La siguiente vez que una mariposa bata sus alas, una multitud de otras cosas serán diferentes, lo que también tendrá influencia sobre la meteorología. Por eso las predicciones meteorológicas son tan poco fiables.

A pesar de estas dificultades prácticas, el determinismo científico permaneció como dogma durante el siglo 19. Sin embargo, en el siglo 20 ha habido dos desarrollos que muestran que la visión de Laplace sobre una predicción completa del futuro no puede ser llevada a cabo. El primero de esos desarrollos es lo que se denomina mecánica cuántica. Fue propuesta por primera vez en 1900, por el físico alemán Max Planck, como hipótesis ad hoc para resolver una paradoja destacada. De acuerdo con las ideas clásicas del siglo 19, que se remontan a los tiempos de Laplace, un cuerpo caliente, como una pieza de metal al rojo, debería emitir radiación. Perdería energía en forma de ondas de radio, infrarrojos, luz visible, ultravioleta, rayos x, y rayos gamma, todos a la misma tasa. Esto no sólo significaría que todos moriríamos de cáncer de piel, sino que además todo en el universo estaría a la misma temperatura, lo que claramente no es así. Sin embargo, Planck mostró que se puede evitar este desastre si se abandonara la idea de que la cantidad de radiación puede tener cualquier valor, y se dijera en su lugar que la radiación llega únicamente en paquetes o cuantos de un cierto tamaño. Es un poco como decir que en el supermercado no se puede comprar azúcar a granel, sino sólo en bolsas de un kilo. La energía en los paquetes o cuantos es mayor para los rayos x y ultravioleta, que para la luz infrarroja o visible. Esto significa que a menos que un cuerpo esté muy caliente, como el Sol, no tendrá suficiente energía para producir ni siquiera un único cuanto de rayos x o ultravioleta. Por eso no nos quemamos por insolación con una taza de café.

Para Planck los cuantos no eran más que un truco matemático que no tenía una realidad física, lo que quiera que eso signifique. Sin embargo, los físicos empezaron a encontrar otro comportamiento, que sólo podía ser explicado en términos de cantidades con valores discretos o cuantizados, más que variables continuas. Por ejemplo, se encontró que las partículas elementales se comportaban más bien como pequeñas peonzas girando sobre un eje. Pero la cantidad de giro no podía tener cualquier valor. Tenía que ser algún múltiplo de una unidad básica. Debido a que esa unidad es muy pequeña, uno no se da cuenta de que una peonza normal decelera mediante una rápida secuencia de pequeños pasos, más que mediante un proceso continuo. Pero para peonzas tan pequeñas como los átomos, la naturaleza discreta del giro es muy importante.

Pasó algún tiempo antes de que la gente se diera cuenta de las implicaciones que tenía este comportamiento cuántico para el determinismo. No sería hasta 1926, cuando Werner Heisenberg, otro físico alemán, indicó que no podrías medir exactamente la posición y la velocidad de una partícula a la vez. Para ver dónde está una partícula hay que iluminarla. Pero de acuerdo con el trabajo de Planck, uno no puede usar una cantidad de luz arbitrariamente pequeña. Uno tiene que usar al menos un cuanto. Esto perturbará la partícula, y cambiará su velocidad de una forma que no puede ser predicha. Para medir la posición de la partícula con exactitud, deberás usar luz de una longitud de onda muy corta, como la ultravioleta, rayos x o rayos gamma. Pero nuevamente, por el trabajo de Planck, los cuantos de esas formas de luz tienen energías más altas que las de la luz visible. Por eso perturbarán aún más la velocidad de la partícula. Es un callejón sin salida: cuanto más exactamente quieres medir la posición de la partícula, con menos exactitud puedes conocer la velocidad, y viceversa. Esto queda resumido en el Principio de Incertidumbre formulado por Heisenberg; la incertidumbre en la posición de una partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad, es siempre mayor que una cantidad llamada la constante de Planck, dividida por la masa de la partícula.

La visión de Laplace del determinismo científico implicaba conocer las posiciones y velocidades de las partículas en el universo en un instante dado del tiempo. Por lo tanto, fue seriamente socavado por el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. ¿Cómo puede uno predecir el futuro, cuando uno no puede medir exactamente las posiciones ni las velocidades de las partículas en el instante actual? No importa lo potente que sea el ordenador de que dispongas, si lo alimentas con datos deplorables, obtendrás predicciones deplorables.

Einstein estaba muy descontento por esta aparente aleatoriedad en la naturaleza. Su opinión se resumía en su famosa frase 'Dios no juega a los dados'. Parecía que había presentido que la incertidumbre era sólo provisional, y que existía una realidad subyacente en la que las partículas tendrían posiciones y velocidades bien definidas y se comportarían de acuerdo con leyes deterministas, en consonancia con Laplace. Esta realidad podría ser conocida por Dios, pero la naturaleza cuántica de la luz nos impediría verla, excepto tenuemente a través de un cristal.

La visión de Einstein era lo que ahora se llamaría una teoría de variable oculta. Las teorías de variable oculta podrían parecer ser la forma más obvia de incorporar el Principio de Incertidumbre en la física. Forman la base de la imagen mental del universo, sostenida por muchos científicos, y prácticamente por todos los filósofos de la ciencia. Pero esas teorías de variable oculta están equivocadas. El físico británico John Bell, que murió recientemente, ideó una comprobación experimental que distinguiría teorías de variable oculta. Cuando el experimento se llevaba a cabo cuidadosamente, los resultados eran inconsistentes con las variables ocultas. Por lo tanto parece que incluso Dios está limitado por el Principio de Incertidumbre y no puede conocer la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. O sea que Dios juega a los dados con el universo. Toda la evidencia lo señala como un jugador empedernido, que tira los dados siempre que tiene ocasión.

Otros científicos estaban mucho más dispuestos que Einstein a modificar la visión clásica del determinismo del siglo 19. Una nueva teoría, denominada la mecánica cuántica, fue propuesta por Heisenberg, el austríaco Erwin Schroedinger, y el físico británico Paul Dirac. Dirac fue mi penúltimo predecesor en la cátedra Lucasiana de Cambridge. Aunque la mecánica cuántica ha estado entre nosotros durante cerca de 70 años, todavía no es generalmente entendida o apreciada, incluso por aquellos que la usan para hacer cálculos. Sin embargo, debería preocuparnos a todos, puesto que es una imagen completamente diferente del universo físico y de la misma realidad. En la mecánica cuántica, las partículas no tienen posiciones ni velocidades bien definidas. En su lugar, son representadas por lo que se llama una función de onda. Esta es un número en cada punto del espacio. El tamaño de la función de onda indica la probabilidad de que la partícula sea encontrada en esa posición. La tasa con la que la función de onda cambia de punto a punto, proporciona la velocidad de la partícula. Uno puede tener una función de onda con un gran pico en una región muy pequeña. Esto significará que la incertidumbre en la posición es muy pequeña. Pero la función de onda variará muy rápidamente cerca del pico, hacia arriba en un lado, hacia abajo en el otro. Por lo tanto la incertidumbre en la velocidad será grande. De la misma manera, uno puede tener funciones de onda en las que la incertidumbre en la velocidad es pequeña, pero la incertidumbre en la posición es grande.

La función de onda contiene todo lo que uno puede saber de la partícula, tanto su posición como su velocidad. Si sabes la función de onda en un momento dado, entonces sus valores en otros momentos son determinados por lo que se llama la ecuación de Schroedinger. Por lo tanto uno tiene aún un cierto determinismo, pero no del tipo que Laplace imaginaba. En lugar de ser capaces de predecir las posiciones y las velocidades de las partículas, todo lo que podemos predecir es la función de onda. Esto significa que podemos predecir sólo la mitad de lo que podríamos de acuerdo con la visión clásica del siglo 19.

Aunque la mecánica cuántica lleva a la incertidumbre cuando tratamos de predecir la posición y la velocidad a un mismo tiempo, todavía nos permite predecir con certidumbre una combinación de posición y velocidad. Sin embargo, incluso este grado de certidumbre parece estar amenazado por desarrollos más recientes. El problema surge porque la gravedad puede torcer el espacio-tiempo tanto que puede haber regiones que no observamos.

Curiosamente, el mismo Laplace escribió un artículo en 1799 sobre cómo algunas estrellas pueden tener un campo gravitatorio tan fuerte que la luz no podría escapar, siendo por tanto arrastrada de vuelta a la estrella. Incluso calculó que una estrella de la misma densidad que el Sol, pero doscientas cincuenta veces más pequeña, tendría esta propiedad. Pero aunque Laplace podría no haberse dado cuenta, la misma idea había sido propuesta 16 años antes por un hombre de Cambridge, John Mitchell, en un artículo en Phylosophical Transactions of the Royal Society. Tanto Mitchel como Laplace concebían a la luz como formada por partículas, más bien como bolas de cañón, que podían ser deceleradas por la gravedad, y hechas caer de vuelta a la estrella. Pero un famoso experimento llevado a cabo por dos americanos, Michelson y Morley, en 1887, mostraron que la luz siempre viajaba a una velocidad de ciento ochenta y seis mil millas por segundo, no importa de dónde viniera. Cómo podía entonces la gravedad decelerarla, y hacerla caer de nuevo.

De acuerdo con las ideas sobre el espacio y el tiempo vigentes en aquel momento esto era imposible. Sin embargo, en 1915 Einstein presentó al mundo su revolucionaria Teoría General de la Relatividad en la cual espacio y tiempo dejaban de ser entidades separadas e independientes. Por el contrario, eran meramente diferentes direcciones de una única noción llamada espacio-tiempo. Esta noción espacio-tiempo no era uniforme sino deformada y curvada debido a su energía inherente. Para que se entienda mejor, imagínese que colocamos un peso (que hará las veces de estrella) sobre una lámina de goma. El peso (estrella) formará una depresión en la goma curvándose la zona alrededor del mismo en contraposición a la planicie anterior. Si hacemos rodar canicas sobre la lámina de goma, sus rastros serán espirales más que líneas rectas. En 1919, una expedición británica en el Oeste de África observaba la luz de estrellas lejanas que cruzaba cerca del sol durante un eclipse. Descubrieron que las imágenes de las estrellas variaban ligeramente de sus posiciones habituales; esto revelaba que las trayectorias de la luz de las estrellas habían sido curvadas por el influjo del espacio-tiempo que rodea al sol. La Relatividad General había sido confirmada.

Imagínese ahora que colocamos pesos sobre la lámina de goma cada vez más cuantiosos y de manera más intensiva. Hundirán la plancha cada vez más. Con el tiempo, alcanzado el peso y la masa crítica se hará un agujero en la lámina por el que podrán caer las partículas pero del que no podrá salir nada.

Según la Teoría General de la Relatividad lo que sucede con el espacio-tiempo es bastante similar. Cuanto más ingente y más densa sea una estrella, tanto más se curvará y distorsionará el espacio-tiempo alrededor de la misma. Si una estrella inmensa que ha consumido ya su energía nuclear se enfría encogiéndose por debajo de su masa crítica, formará literalmente un agujero sin fondo en el espacio-tiempo por el que no puede pasar la luz. El físico americano John Wheeler llamó a estos objetos “agujeros negros” siendo el primero en destacar su importancia y los enigmas que encierran. El término se hizo popular rápidamente. Para los americanos sugería algo oscuro y misterioso mientras que para los británicos existía además la amplia difusión del Agujero Negro de Calcuta. Sin embargo los franceses, muy franceses ellos, percibieron algo indecente en el vocablo. Durante años se resistieron a utilizar el término, demasiado negro, arguyendo que era obsceno; pero era parecido a intentar luchar contra préstamos lingüísticos como “le weekend” y otras mezcolanzas del “franglés”. Al final tuvieron que claudicar. ¿Quién puede resistirse a una expresión así de conquistadora?

Ahora tenemos evidencias de la existencia de agujeros negros en diferentes tipos de entidades, desde sistemas de estrellas binarios al centro de las galaxias. Por lo tanto, la existencia de agujeros negros está ampliamente aceptada hoy en día. Con todo y al margen de su potencial para la ciencia ficción, ¿cuál sería su relevancia para el determinismo? La respuesta reside en una pegatina de parachoques que tenía en la puerta de mi despacho: “los agujeros negros son invisibles”. No sólo ocurre que las partículas y los astronautas desafortunados que caen en un agujero negro no vuelven nunca, sino que la información que estos portan se pierde para siempre, al menos en nuestra demarcación del universo. Puede lanzar al agujero negro aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso a sus peores enemigos y todo lo que recordará el agujero negro será su masa total y su estado de rotación. John Wheeler llamó a esto “un agujero negro no tiene pelo”. Esto confirma las sospechas de los franceses.

Mientras hubo el convencimiento de que los agujeros negros existirían siempre, esta pérdida de información pareció no importar demasiado. Se podía pensar que la información seguía existiendo dentro de los agujeros negros. Simplemente es que no podemos saber lo que hay desde fuera de ellos pero la situación cambió cuando descubrí que los agujeros negros no son del todo negros. La Mecánica Cuántica hace que estos emitan partículas y radiaciones a un ritmo constante. Estos hallazgos me asombraron no sólo a mí si no al resto del mundo pero con la perspectiva del tiempo esto habría resultado obvio. Lo que se entiende comúnmente como “el vacío” no está realmente vacío ya que está formado por pares de partículas y antipartículas. Estas permanecen juntas en cierto momento del espacio-tiempo, en otro se separan para después volver a unirse y finalmente aniquilarse la una a las otra. Estas partículas y antipartículas existen porque un campo, tal como los campos que transportan la luz y la gravedad no puede valer exactamente cero. Esto denotaría que el valor del campo tendría tanto una posición exacta (en cero) como una velocidad o ritmo de cambio exacto (también cero). Esto violaría el Principio de Incertidumbre porque una partícula no puede tener al tiempo una posición y una velocidad constantes. Por lo tanto, todos los campos deben tener lo que se denomina fluctuaciones del vacío. Debido al comportamiento cuántico de la naturaleza se puede interpretar estas fluctuaciones del vacío como partículas y antipartículas como he descrito anteriormente.

Estos pares de partículas se dan en conjunción con todas las variedades de partículas elementarias. Se denominan partículas virtuales porque se producen incluso en el vacío y no pueden ser mostradas directamente por los detectores de partículas. Sin embargo, los efectos indirectos de las partículas virtuales o fluctuaciones del vacío han sido estudiados en diferentes experimentos, siendo confirmada su existencia.

Si hay un agujero negro cerca, uno de los componentes de un par de partículas y antipartículas podría deslizarse en dicho agujero dejando al otro componente sin compañero. La partícula abandonada puede caerse también en el agujero o bien desplazarse a larga distancia del mismo donde se convertirá en una verdadera partícula que podrá ser apreciada por un detector de partículas. A alguien muy alejado del agujero negro le parecerá que la partícula ha sido emitida por el mismo agujero.

Esta explicación de cómo los agujeros negros no son tan negros clarifica que la emisión dependerá de la magnitud del agujero negro y del ritmo al que esté rotando. Sin embargo, como un agujero negro no tiene pelo, citando a Wheeler, la radiación será por otra parte independiente de lo que se deslizó por el agujero. No importa lo que arroje a un agujero negro: aparatos de televisión, sortijas de diamantes o a sus peores enemigos. Lo que de allí sale es siempre lo mismo.

Pero ¿qué tiene esto que ver con el determinismo que es sobre lo que se supone que versa esta conferencia? Lo que esto demuestra es que hay muchos estados iniciales (incluyendo aparatos de televisión, sortijas de diamantes e incluso gente) que evolucionan hacia el mismo estado final, al menos fuera del agujero negro. Sin embargo, en la visión de Laplace sobre el determinismo había una correspondencia exacta entre los estados iniciales y los finales. Si usted supiera el estado del universo en algún momento del pasado podría predecirlo en el futuro. De manera similar, si lo supiera en el futuro, podría deducir lo que habría sido en el pasado. Con el advenimiento de la Teoría del Cuanto en los años 20 del siglo pasado se redujo a la mitad lo que uno podía predecir pero aún dejó una correspondencia directa entre los estados del universo en diferentes momentos. Si uno supiera la función de onda en un momento dado, podría calcularla en cualquier otro.

Sin embargo, la situación es bastante diferente con los agujeros negros. Uno se encontrará con el mismo estado fuera del agujero, independientemente de lo que haya lanzado dentro, a condición de que tenga la misma masa. Por lo tanto, no hay una correspondencia exacta entre el estado inicial y el estado final ya fuera del agujero negro. Habrá una correspondencia exacta entre el estado inicial y el final ambos fuera o ambos dentro del agujero negro. Sin embargo, lo importante es que la emisión de partículas y la radiación alrededor del agujero provocan una reducción en la masa del mismo y se empequeñece. Finalmente, parece que el agujero negro llega a la masa cero y desaparece del todo. Pero, ¿qué ocurre con todos los objetos que fueron lanzados al agujero y con toda la gente que o bien saltó o fue empujada? No pueden volver a salir porque no existe la suficiente masa o energía sobrante en el agujero negro para enviarlos fuera de nuevo. Puede que pasen a otro universo pero eso nos da lo mismo a los que somos lo suficientemente prudentes como para no saltar dentro de un agujero negro. Incluso la información de lo que cayó dentro del agujero no podría salir de nuevo cuando el agujero desaparezca por último. La información no se distribuye gratuitamente como bien sabrán aquellos de ustedes que paguen facturas telefónicas. La información necesita energía para transportarse, y no habrá suficiente energía de sobra cuando el agujero negro desaparezca.

Lo que todo esto significa es que la información se perderá de nuestra demarcación del universo cuando se formen los agujeros negros para después desvanecerse. Esta pérdida de información implica que podemos predecir incluso menos de lo pensamos, partiendo de la base de la teoría cuántica. En esta teoría puede no ser factible predecir con certidumbre la posición y la velocidad de una partícula al mismo tiempo. Hay sin embargo una combinación de posición y velocidad que sí puede ser predicha. En el caso de un agujero negro, esta predicción específica concierne a los dos miembros de un par de partículas-antipartículas pero únicamente podemos detectar la partícula expulsada. No hay modo alguno, incluso en un principio, de poner de manifiesto la partícula que se precipita al agujero. Por lo tanto, por lo que sabemos, podría estar en cualquier estado. Esto significa que no podemos hacer ninguna predicción concreta acerca de la partícula que expulsa el agujero. Podemos calcular la probabilidad de que la partícula tenga esta o aquella posición o velocidad pero no podemos predecir con precisión una combinación de la posición y velocidad de sólo una partícula porque su velocidad y posición van a depender de la otra partícula, la cual no está bajo nuestra observación. Así que Einstein estaba sin lugar a dudas equivocado cuando dijo, “Dios no juega a los dados”. No sólo Dios juega definitivamente a los dados sino que además a veces los lanza a donde no podemos verlos.

Muchos científicos son como Einstein en el sentido de que tienen un lazo emocional muy fuerte con el determinismo pero al contrario que Einstein han aceptado la reducción en nuestra capacidad para predecir que nos había traído consigo la teoría cuántica. Pero ya era mucho. A estos no les gustó la consiguiente reducción que los agujeros negros parecían implicar. Pensar que el universo es determinista, como creía Laplace, es simplemente inocente. Presiento que estos científicos no se han aprendido la lección de la historia. El universo no se comporta de acuerdo a nuestras preconcebidas ideas. Continúa sorprendiéndonos.

Podría pensarse que no importa demasiado si el determinismo hizo aguas cerca de los agujeros negros. Estamos casi seguros de estar al menos a unos pocos años luz de agujero negro de cualquier tamaño pero según el Principio de Incertidumbre, cada región del espacio debería estar llena de diminutos agujeros negros virtuales que aparecerían y desaparecerían una y otra vez. Uno pensaría que las partículas y la información podrían precipitarse en estos agujeros negros y perderse. Sin embargo, como estos agujeros negros virtuales son tan pequeños (cien billones de billones más pequeños que el núcleo de un átomo) el ritmo al cual se perdería la información sería muy bajo. Esto es por lo que las leyes de la ciencia parecen deterministas, observándolas con detenimiento. Sin embargo, en condiciones extremas, tales como las del universo temprano o las de la colisión de partículas de alta energía, podría haber una significativa pérdida de información. Esto conduce a la imprevisibilidad en la evolución del universo.

En resumen, de lo que he estado hablando es de si el universo evoluciona de manera arbitraria o de si es determinista. La visión clásica propuesta por Laplace estaba fundada en la idea de que el movimiento futuro de las partículas estaba determinado por completo, si su sabían sus posiciones y velocidades en un momento dado. Esta hipótesis tuvo que ser modificada cuando Heisenberg presentó su Principio de Incertidumbre el cual postulaba que no se podía saber al mismo tiempo y con precisión la posición y la velocidad. Sin embargo, sí que era posible predecir una combinación de posición y velocidad pero incluso esta limitada certidumbre desapareció cuando se tuvieron en cuenta los efectos de los agujeros negros: la pérdida de partículas e información dentro de los agujeros negros dio a entender que las partículas que salían eran fortuitas.

Se pueden calcular las probabilidades pero no hacer ninguna predicción en firme. Así, el futuro del universo no está del todo determinado por las leyes de la ciencia, ni su presente, en contra de lo que creía Laplace. Dios todavía se guarda algunos ases en su manga.

Es todo lo que tengo que decir por el momento. Gracias por escucharme.

*
Hawking postula que:

En verdad el universo pudo haber concebido a la vida, pudo haberse concebido de casualidad.

Para reforzar la tesis de la casualidad de la vida Hawking hizo una analogía de monos escribiendo a máquina al afirmar:

Si el universo fuese verdaderamente infinito espacialmente, o si hubiese infinitos universos, habría probablemente en alguna parte algunas grandes regiones que habrían comenzado de una manera suave y uniforme. Es algo parecido al bien conocido ejemplo de la horda de monos martilleando sobre máquinas de escribir; la mayor parte de lo que escriben será desperdicio, pero muy ocasionalmente, por puro azar, imprimirán uno de los sonetos de Shakespeare. De forma análoga, en el caso del universo, ¿podría ocurrir que nosotros estuviésemos viviendo en una región que simplemente, por casualidad, es suave y uniforme? A primera vista esto podría parecer muy improbable, porque tales regiones suaves serían superadas en gran número por las regiones caóticas e irregulares. Sin embargo, supongamos que sólo en las regiones lisas se hubiesen formado galaxias y estrellas, y hubiese las condiciones apropiadas para el desarrollo de complicados organismos autorreproductores, como nosotros mismos, que fuesen capaces de hacerse la pregunta: ¿por qué es el universo tan liso? Esto constituye un ejemplo de aplicación de lo que se conoce como el principio antrópico, que puede parafrasearse en la forma «vemos el universo en la forma que es porque nosotros existimos».

Olvidando al así decirlo que existe algo elemental para un físico y matemático como lo es el cálculo de probabilidades. Su planteamiento fue rebatido por varios pensadores, con el siguiente argumento:


Stephen Hawking quiso demostrar que existe la posibilidad de concebir un Universo que haya surgido sin intervención inteligente. Stephen Hawking es quizás el astrofísico más famoso del mundo. Nunca ningún físico vendió tantos libros al público abierto. Pocos científicos han sido tan populares como él. Por supuesto que no solamente por sus ideas, sino por su drama personal, su incansable lucha, su biografía etc. Hawking, un genio de la Astrofísica, escribió en su libro “The Brief History of Time” “La breve historia del tiempo” lo siguiente: “En verdad el universo pudo haber concebido a la vida, pudo haberse concebido de casualidad.” ¿Conocen Ustedes la metáfora de los monos sobre una máquina de escribir? Dicen que suponer que el mundo hubiese podido surgir por casualidad sería como si dijésemos que 10 monos sobre 10 máquinas de escribir pudieran escribir -dándoles suficiente tiempo- un soneto de Shakespeare. Entonces Hawking dice así "Es algo parecido al bien conocido ejemplo de la horda de monos martillando sobre máquinas de escribir. La mayor parte de lo que escriben será desperdicio, pero muy ocasionalmente, por puro azar, imprimirán uno de los sonetos de Shakespeare". ¿Suena bien? Si lo dice Stephen Hawking... Pero no dejen de advertir que hay una diferencia entre Ferrows y Hawking. Ferrows me da un número. Stephen Hawking hace un cálculo más bien cualitativo. No me da un número... ¿Qué tiene que hacer un buen científico a partir de lo que dice Stephen Hawking? Comprobarlo.
Cuantificar la probabilidad. ¡Vamos a hacer los deberes que nos dio el Profesor Hawking! Vamos a calcular con qué probabilidad podría aparecer un soneto de Shakespeare... de casualidad... Los sonetos de Shakespeare tienen 14 versos. Tomemos uno de ellos, el que toma como ejemplo Gerald Schroeder, tiene en sus 14 versos, 488 letras. ¿Cómo hacemos el cálculo para saber la probabilidad? Hay 26 letras en el alfabeto inglés (sin la elle y la che). Para definir cuál es la probabilidad de que esto ocurra por casualidad vamos a empezar por calcular 26 a la 488, o expresado en decimal, que sería 10 a la 690. Es decir 1 posibilidad en 10 a la 690. Y aquí la manipulación que estoy denunciando...
¿Alguien se da cuenta de lo que este número significa?
¿Qué quiso decir Hawking? Aparentemente que el universo pudo crearse por casualidad "la mayor parte será basura, pero con el tiempo, algún soneto surgirá...". Cuando alguien distraídamente lee eso dice, bueno, si Stephen Hawking lo dice... el ya habrá hecho la cuenta... Yo no creo que él haya ignorado que la probabilidad que le estaba dando era incluso inferior a la del propio Ferrows. Para que ustedes tengan noción de lo que significa es exorbitante número 10 a la 690 les voy a dar algunos ejemplos: El universo tiene, de acuerdo a la teoría del Big Bang, una edad 15 mil millones de años reloj-hombre. ¿Alguien sabe cuántos segundos hay en 15.000 millones de años? En 15.000 millones de años hay 10 a la 18 segundos. Nada más que eso. Para que se den todas estas casualidades, este 1 sobre 10 a la 690, una por segundo, no alcanzarían ni soñando los 10 a la 18. No alcanzarían jamás... ¿Saben cuál es la masa TOTAL del universo? Ni siquiera lo podemos concebir... Bueno ¿saben cuánto es en gramos? 10 a la 56 gramos. Esa es toda la masa del universo. Por lo tanto, si vamos de nuevo a las estadísticas, dice el Dr. Schroeder que "Para escribir por casualidad uno de los sonetos de Shakespeare sería necesario que todos los monos del mundo, además de todos los otros animales existentes, aporreasen máquinas de escribir fabricadas con todo el hierro existente del universo, durante un período superior a todo el transcurrido desde el Big Bang, a un ritmo de una prueba aleatoria por segundo y aún así la probabilidad de que apareciera un soneto sería infinitamente pequeña". Para formar una sola frase de 16 letras, con todas las combinaciones posibles llevaría 2.000 billones de años. El universo existe, según sus cálculos, solamente desde hace cerca de 15.000 millones de años. ¿Qué nos están vendiendo Hawking, entonces?
http://hispanismo.org/printthread.php?t=1796


Otro enfoque centrado en Darwin y sus monos que llegaron a humanos es válido para el credo de Hawking:

El más arduo problema cuando nos enfrentamos con una maquina de complejo y suave funcionamiento, ideada para un fin determinado, es explicar cómo fue producida. ¿Si el primer astronauta en la luna hubiera encontrado allí un instrumento relativamente simple, como ser un reloj, en el que cada parte estuviese integrada a las otras y juntas produjesen una acción para un fin determinado, él hubiera exclamado: "-Qué maravilloso es que algo se haya creado a sí mismo por las leyes de la naturaleza!"? ¿Si alguien escucha un concierto para piano pensaría, acaso, que fue compuesto por un gato saltando sobre las teclas en un orden casual? ¿Podrían monos adiestrados para usar una máquina de escribir tipear las Sagradas Escrituras aún en un lapso de millones de años? Y sin embargo, la Teoría de la Evolución sostiene que todo lo viviente fue creado por un proceso fortuito, por una serie de errores o accidentes en la transferencia de los códigos genéticos de una generación a la siguiente. Esta idea es tan descabellada como las antiguas creencias paganas, sobre las que ya hace mucho tiempo dijo Rabí Akiva: "Tal como la construcción da testimonio del constructor, así el mundo da testimonio del Creador". Aún en términos matemáticos modernos, los partidarios de la Teoría de la Evolución admiten que la probabilidad de que la molécula inicial fuera creada por azar es de una en 10252 , es decir, de ¡10 seguido por 251 ceros!. Y esta inexpresable, minúscula probabilidad representa solo la posibilidad de que este hipotético primer eslabón se hubiese producido. Desde este principio hasta la plasmación del hombre se extiende, por cierto, una muy larga cadena de probabilidades. Aún si todos los otros "hechos", que según se pretende, avalan la Teoría de la Evolución, fuesen comprobados (¡Y no lo fueron!), ¿seríamos capaces de negar las conclusiones de la matemática?

Por otra parte, debería resultar claro que la Teoría de la Evolución no da una respuesta al interrogante de quién ha creado la vida o, mejor dicho, la parafrasean para preguntar-: ¿Quién creó el primer átomo? Hoy sabemos que aún el átomo más simple es tan complejo que el hombre no está en condiciones de desentrañar sus secretos. El ganador del Premio Nobel, Francis Crik, cuyo trabajo sobre las mutaciones tuvo crucial importancia en la provisión de evidencias a la Teoría de la Evolución, trató este problema en un artículo. Sostuvo que arribó a la conclusión de que la evolución de la vida sobre la tierra puede no ser entendida en los términos admitidos por la teoría de Darwin. El sugirió la teoría de la "impregnación universal", que afirma que el origen de la vida sobre la Tierra se debió a criaturas de otro planeta que transportaron las simientes de la vida a nuestro planeta. Parece no percatarse que simplemente ha trasladado el problema a otro plano. ¿Quién ha creado esas hipotéticas criaturas del espacio exterior? Por razones que hemos tratado en otro lugar, la ciencia no es competente para estudiar estos temas, porque ella exige pruebas.

Volvamos ahora a un análisis científico de la probabilidad de la Teoría de la Evolución desde el punto de vista de una de las leyes de la naturaleza comúnmente considerada como una de las más fundamentales: la segunda ley de la termodinámica. En los términos más simples, esta ley afirma que todo proceso natural que opera autónomamente provoca un estado de mayor desorden que cuando comenzó. En otras palabras, en la naturaleza todo proceso espontáneo le agrega a su desorganización y vínculos un derroche de energía.

Si arrojamos unos cien billones de bolas de billar sobre una mesa la posibilidad de que formen un cuadrado por azar es de cero en comparación con la probabilidad de que su configuración final no muestre ningún orden. Si dejásemos que esas bolas continúen chocándose entre ellas perpetuamente, sin interferencia alguna, ellas crearían una situación de creciente desorden. No podemos esperar que formen, repentinamente, una línea recta, por ejemplo. La forma en que un terrón de azúcar se disuelve en una taza de té caliente es otro ejemplo de esta ley en acción, como lo es el hecho de que una cucharadita de agua hirviente en un vaso de agua fría produciría eventualmente una temperatura uniforme en todo el vaso. No tendría sentido científico sostener que en un sector del vaso habría repentinamente una temperatura de 100º C y en otro de –0º C. Sin embargo, ¡esto es, precisamente, lo que afirma la Teoría de la Evolución! Volviendo a nuestras bolas de billar, ¿nos permitiría la segunda ley de la termodinámica afirmar que billones de átomos se ordenaron por sí mismos, sin ninguna asistencia externa, en una configuración tan organizada e improbable como el cuerpo humano? Ciertamente, ¡no! Y esta anomalía no es un hecho aislado que ocurrió una vez en el pasado lejano. Por el contrario, para que la vida sea posible debe preservarse un estado de organización a despecho de la presión del medio, el cual actúa, de acuerdo a las leyes de la naturaleza, para disipar la energía y deshacer el orden. El hecho de que el cuerpo humano conserve una temperatura constante cualesquiera sean las condiciones del ambiente, es un llamativo contraste con nuestro vaso de agua.

Esta innegable singularidad se produjo después de la definición que Wigner, uno de los más distinguidos físicos de nuestro tiempo, diera de la vida. La llamó " un estado de probabilidad cero". Todo intento de explicar esta irregularidad inmutable corno resultado de las acciones de la selección natural y del ciego azar, encierra una obvia falacia en su lógica. Esos mecanismos estarían sujetos a la influencia del medio, que intenta destruirlos y su existencia continua podría, ipso facto, requerir mecanismos más amplios de control, y así sucesivamente ad infinitum. Si es así, el fenómeno de la vida no puede ser explicado como la persistencia natural de una anomalía termodinámica y el problema permanece sin resolver. En resumen, las leyes de la naturaleza proveen una adecuada explicación acerca de cómo la vida se torna inanimada después de la muerte, pero no puede explicar cómo lo inanimado, por sí mismo, y como resultado de una serie de accidentes, pudo producir la vida. Agreguemos, entre paréntesis, otra seria dificultad: ¿a través de qué proceso químico o físico, naturalmente, ya que la Teoría de la Evolución no admite la posibilidad de fuerzas metafísicas) un aparato "químico" viviente se transforma en materia inerte al tiempo que altera su naturaleza hasta el punto de que comienza súbitamente a cumplir las leyes de la termodinámica?

El espacio disponible no nos permite examinar todos los problemas y contradicciones en la Teoría de la Evolución. Concluiremos esta sección, sin embargo, con un extracto del trabajo "Azar y Necesidad" del biólogo francés y Premio Nobel Jacques Monod. Basando sus ideas en los elementos químico-biológicos de la Teoría de la Evolución, se vio forzado a admitir que existe un problema insoluble: si todo es producto del azar, ¿por qué todo sucede de la misma forma y de acuerdo al mismo plan? "Nuestros ácidos nucleicos se forman solo una vez, ¿Por qué es suficiente una vez. ¿Por qué no dos veces o tres? Por qué es suficiente un solo código genético para todo el mundo? Estos son interrogantes muy arduos para los que no tenemos respuestas".

La propia Teoría de la Evolución se contradice a sí misma. Es un intento de explicar por qué parece haber un método en el desarrollo de la vida por obra de leyes de la naturaleza que no ser consideradas metódicas. Aún cuando de esas leyes no se pueda afirmar que tengan algún propósito, el mecanismo por medio del cual operan –selección y adaptación naturales- está más definidamente dirigido hacia el logro de un cierto objetivo. Es como si en una enciclopedia figurase, en el artículo "Inglaterra": " ver Gran Bretaña" y , en este último – "ver Inglaterra".

Sir Fred Hoyle para poner a los materialistas con los dos pies en la Tierra de la realidad y bajarlos del limbo de la irrealidad científica, con lógica línea de pensamiento, que por ser tan lógica es irrefutable, nos dice sobre esas teorías agnósticas:

Cualquiera familiarizado con el cubo de Rubik [cubo constituido por cubitos más pequeños con seis colores diferentes; el juego consiste en que todos los cubos de cada una de las seis caras queden con el mismo color] admitirá que es casi imposible que un ciego que moviese las caras al azar resolviese el juego. Ahora imagínese 1050 ciegos, cada uno con un cubo de Rubik con sus colores mezclados, e intente concebir la probabilidad de que simultáneamente todos ellos resolvieran el juego. Entonces uno tendría la probabilidad de arribar, por mezcla al azar a uno solo de los muchos biopolímeros [grandes moléculas, como los ácidos nucleicos ADN y ARN, o las proteínas] de los cuales depende la vida. La noción de que no solamente los biopolímeros sino además el programa operativo de una célula viva, pudiese lograrse por azar en una "sopa" orgánica primordial aquí en la tierra es evidentemente un extremadísimo disparate.

Uno debe contemplar no solamente un único suceso para obtener una enzima, sino un número inmenso de intentos como los que se supone ocurrieron en una sopa orgánica tempranamente durante el desarrollo de la Tierra. El problema es que hay cerca de dos mil enzimas, y la probabilidad de obtenerlas todas en un ensayo al azar es de solamente 1 en (10 20) 2.000 o 1 dividido 10 40.000, una probabilidad ridículamente pequeña que difícilmente ocurriría aunque todo el universo fuese una sopa orgánica.

Una célula es tan compleja que incluso el alto nivel de tecnología obtenido por la humanidad no puede producir una de ellas. Ningún esfuerzo por crear una célula artificial ha tenido éxito. En realidad, muchos intentos en tal sentido han logrado solamente la frustración y fueron abandonados.

Los evolucionistas confiesan que la probabilidad de que los átomos y las moléculas apropiadas se juntaran debidamente para formar tan solo una molécula proteínica sencilla es de 1 en 10 a la 113, este número es mayor que la cantidad total de átomos que se calcula para todo el universo. Los matemáticos consideran que cualquier suceso que tenga una probabilidad de ocurrir de menos de 1 en 10 a la 50 nunca sucede. Para la vida se necesita mas que una simple molécula de proteína; tan solo para que una célula se mantenga activa se necesitan 2.000 diferentes proteínas, y la probabilidad de que todas ellas se presenten al azar es de solo 1 en 10 a la 40.000. Este calculo desestima la a afirmación de la creación espontánea.

La teoría de la evolución pretende que este sistema (el de la célula) --que el género humano no pudo reproducir con toda la inteligencia, conocimiento y tecnología a su disposición-- pasó a existir fortuitamente bajo las condiciones de la Tierra primitiva. Para hacernos una mejor idea de ello, podemos decir que la probabilidad de que una célula se forme de manera casual es tan mínima como la posibilidad de que un libro sea impreso por medio de una explosión que ocurra en una imprenta.

Es imposible que el ADN evolucionara y se formara de una forma casual. Si en un hangar esparcimos por el suelo todas las piezas desmontables, tornillo a tornillo, de un Boeing 747 y en un momento dado cruza un tifón, ¿Cuál será la probabilidad de que después nos encontremos allí el avión completamente rearmado y listo para volar?". Tiene la misma probabilidad -o incluso mayor- de la que el ADN se formase de manera casual.

La posibilidad de que los aminoácidos de una célula humana se puedan unir al azar, es matemáticamente absurda. La falta de credibilidad de la casualidad es matemáticamente demostrable con esta analogía: ¿Cuáles son las posibilidades de que un tornado que pase por un lote de basura que tiene todas las partes de un avión, accidentalmente se junten y creen otro avión listo para despegar? Las posibilidades son tan remotas e insignificantes incluso si un tornado pasara por todos los lotes de basura del universo. O es tan improbable que una proteína de hemoglobina, con sus 141 aminoácidos, sea formada de una sola vez por selección como el que un huracán que arrasara un desguace de chatarra ensamblara un avión Boeing 747. Esto significa que no es posible que la célula pase a existir por medio de coincidencias, y por lo tanto, de modo definido, tiene que haber sido "creada". En realidad una teoría así (que la vida fue montada o convocada por una inteligencia) es tan obvia que uno se asombra de porqué no es ampliamente aceptada como algo autoevidente. Las razones son psicológicas antes que científicas. La materia no puede generar vida por sí misma, sin una interferencia deliberada: Si hubo un principio básico de la materia que de alguna manera condujo a los sistemas orgánicos hacia la vida, su existencia debería ser fácilmente demostrable en el laboratorio. Por ejemplo, uno podría tomar una bañera donde preparar el caldo primitivo, llenarla con cualquiera de los elementos químicos de naturaleza no biológica que le plazca. Después se puede bombear los distintos gases que más le guste sobre esos elementos químicos, o a través de ellos, e irradiar todo con el tipo de radiación que se le ocurra. Dejemos a continuación que el experimento prosiga durante un año y veamos después cuántas de las 2 mil enzimas (proteínas producidas por células vivas) han aparecido allí. Yo le daré la respuesta, así ahorra el tiempo, los problemas y los gastos para hacer el experimento. No encontrará nada en absoluto, excepto, posiblemente, un sedimento aglutinado compuesto de aminoácidos y otros elementos químicos orgánicos simples. Al observar el universo, uno debe darse cuenta de que es una estructura intelectual.

La verdaderamente desesperante situación en que nos encontramos es que aquí estamos, en este fantástico universo, sin ninguna pista que nos conduzca a pensar que nuestra existencia tiene un significado real. La vida no puede haberse producido por casualidad. Hay una Inteligencia coexistente con el universo y esta Inteligencia y el Universo se necesitan mutuamente.
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Hawking además postula que:

El Universo nació sin ayuda de Dios. El origen de nuestro mundo puede explicarse perfectamente sin tener que recurrir a supuestas intervenciones divinas. Los seres humanos, por lo tanto, deberían dejar de creer en un ser invisible y omnipotente cuya existencia no tiene ninguna base científica.
La conciencia es el producto de un fenómeno de coherencia cuántica en el cerebro.
La raza humana necesita un desafío intelectual. Debe ser aburrido ser Dios, y no tener nada que descubrir.

Einstein fue diferente a Howking y destacó:


En estos tiempos materialistas que vivimos, la única gente profundamente religiosa son los investigadores científicos serios. No puedo concebir a un científico genuino carente de una profunda fe. La situación puede ser expresada mediante una comparación: La ciencia sin religión está coja, pero la religión sin la ciencia está ciega.

Veamos algo del pensamiento trascendente que Einstein nos dejó:

Los ideales que han iluminado mi camino, y que con el paso del tiempo han renovado mi coraje para enfrentar la vida animosamente, han sido la amabilidad, la belleza y la verdad. Aunque soy un típico solitario en mi vida diaria, mi conciencia de pertenecer a la invisible comunidad de los que luchan por la verdad, la belleza y la justicia me ha preservado de sentirme aislado. La experiencia más bella y profunda que un hombre puede tener es el sentimiento de lo misterioso. Es el principio subyacente de la religión así como de todo serio emprendimiento en el arte y la ciencia. Aquél que nunca ha tenido esa experiencia me parece, si no muerto, al menos ciego. Los privilegios basados en la posición o en la propiedad me han parecido siempre injustos y perniciosos, como también me lo pareció todo culto exagerado a la personalidad.

Para mí, el judaísmo está casi exclusivamente relacionado con la actitud moral ante la vida, no es un credo: el Dios judío es simplemente la negación de la superstición, un resultado imaginario de su eliminación. Creo en el Dios de Spinoza que se manifiesta en la armonía ordenada de todo lo que existe, no en un Dios que se preocupa con el destino y las acciones de los seres humanos.

Conozco algo sobre la Naturaleza, pero prácticamente nada sobre los hombres. Aquí reside el sentido de lo 'maravilloso', que se incrementa aún más con el desarrollo de nuestro conocimiento. Y aquí reside la debilidad de los positivistas y ateos profesionales, quienes se sienten felices en la conciencia de haber librado exitosamente al mundo no sólo de Dios, sino incluso de lo maravilloso. Lo curioso es que debemos estar satisfechos con el reconocimiento de 'lo maravilloso', sin que haya una manera legítima de ir más allá de él.

Es difícil poder siquiera asignar un significado preciso al término "verdad científica". Tan diferente es el sentido de la palabra "verdad" si acaso estamos tratando con un hecho de experiencia, una proposición matemática o una teoría científica. La expresión "Verdad religiosa" no comunica para mi nada en absoluto claro. La investigación científica puede reducir la superstición al estimular a la gente a pensar y a examinar las cosas en términos de causa y efecto. Cierto es que una convicción, semejante al sentimiento religioso, de la racionalidad o inteligibilidad del mundo, se encuentra detrás de todo trabajo científico de un alto nivel. Esta firme creencia, conectada con un profundo sentimiento, en una mente superior que se revela en el mundo de la experiencia, representa mi concepción de Dios.

La experiencia religiosa cósmica es el resorte más fuerte y noble de la investigación científica. Mi religión consiste en una humilde admiración por el infinito espíritu superior que se revela a sí mismo en los pequeños detalles que podemos percibir con nuestras mentes frágiles y débiles. Esa profunda convicción emotiva de la presencia de un poder razonador superior, que se revela en el incomprehensible universo, forma mi idea de Dios.

Ante Dios nosotros somos todos igualmente sabios e igualmente tontos. Las ideas vienen de Dios. Si ese ser es omnipotente, entonces cada ocurrencia, incluyendo cada acción humana, cada pensamiento humano y cada sentimiento y aspiración humana también es Su Obra; ¿cómo es posible pensar en hacer responsable al hombre por sus actos y pensamientos ante tal Ser todopoderoso? Al dar castigo y recompensas, hasta cierto punto estaría juzgándose a Sí mismo. ¿Cómo puede combinarse esto con la bondad y justicia que se le adjudican?

Desde el día en que Dios hizo al mundo y su complejidad misteriosa las cosas han expresado su atracción en función de su semejanza, revelando lo que está más allá de lo inimaginable.

No logro concebir un Dios que premie y castigue a sus criaturas o que posea una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Tampoco puedo ni querría concebir que un individuo sobreviviese a su muerte física; que las almas débiles, por temor o absurdo egotismo, alienten tales pensamientos. Yo me siento satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con un atisbo de la estructura maravillosa del mundo existente, junto con el resuelto afán de comprender una parte, por pequeña que sea, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.

La ciencia cojea sin la religión. La religión es ciega sin la ciencia. Cuanto más estudio la ciencia, más creo en Dios.

Es comprensible que desde siempre la Iglesia haya combatido a la ciencia y haya perseguido a sus adeptos. Pero opino por otro lado que la Religiosidad Cósmica es el estímulo más alto de la investigación científica. Sólo el que puede imaginar los esfuerzos extraordinarios que hacen falta para abrir nuevos caminos a la ciencia, es capaz de apreciar la fuerza del sentimiento que surge de un trabajo ajeno a la vida práctica. ¡Qué fe más profunda en la racionalidad del universo construido, y qué anhelo por comprender, aun cuando fuera sólo una pequeña parte de la razón que revela este mundo, tenían que animar a Kepler y a Newton para que fueran capaces de desentrañar el mecanismo de la mecánica celeste con el trabajo solitario de años! Sólo aquel que ha dedicado su vida a fines semejantes puede tener un vívida conciencia de lo que ha inspirado a estos hombres y lo que les ha dado la fortaleza para mantenerse fieles a sus propósitos, a pesar de incontables fracasos. Es la Religiosidad Cósmica la que da esa fuerza. Un contemporáneo ha dicho, no injustamente, que en esta época materialista nuestra los trabajadores científicos serios son las únicas personas profundamente religiosas.

¿Cuál es el significado de la vida humana o de cualquier otra criatura?. Conocer una respuesta a esta pregunta significa ser religioso. Os preguntáis: ¿vale la pena formularla?. Yo contesto: Quienes consideran su propia o la vida ajena como carente de significado, son , no sólo infelices, sino apenas dignos de vivir. Todas las religiones tienen un elemento en común: El carácter antropomórfico de la idea de Dios. Mas hay un estadio en la vida religiosa bastante raro en su pura expresión, y es el de la Religiosidad Cósmica. Pero esta no puede ser verdaderamente comprendida por quienes no la sienten, porque no se corresponde con ninguna idea de un Dios antropomórfico.
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No fue Dios quien tiró los dados para marcar por azar el destino de la vida de Stephen Hawking, fue una "causalidad" regida por lo que a él le permite tener mente y estar vivo, es decir su propia alma, lo que significa que fue ÉL MISMO quien, como alma consideró de manera voluntaria y necesaria ajustar el error de la precedente vida, programando la actual con la misión de, con su desarrollada mente en un cuerpo físico castigado, encontrar la humildad y sentir el Amor divino que, desde DIOS llega para todos por igual. Considero que Einstein fue un hombre venido del futuro y Hawking es un hombre llegado del pasado. Podemos hablar de una realidad mundial antes de la formulación de la teoría de la relatividad de Einstein y una nueva realidad mundial después de la demostración de esa teoría. Hawking no dejará un hito entre el antes y el después de él...

Einstein por sobre su sabiduría fue humilde ante lo divino, Hawking en su sabiduría es rencoroso, siendo el rencor una poderosa ancla que liga al mundo material, demorando el paso a la evolución en la Esfera Superior de Conciencia donde ya Einstein seguramente se encuentra.
Ojalá Hawking abra su mente a la Luz y reciba la Paz que le permita, con Amor, ayudar a tanto joven extraviado que necesita la imagen y orientación espiritual de un sabio al que admiran como su ícono material...

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Desde las alturas de La Paz, Bolivia, con fecha 07-08-06, nuestra sensitiva poetiza amiga nos hace llegar su Reflexión sobre el tema:

Dios no juega a los dados…
Él manifiesta  sus maravillas
guardando sus misterios en ellos
          -Partículas de Luz-
  
Somos nosotros los creadores de juegos.
Nosotros, los que con nuestras acciones y pensamientos
jugamos a lanzarlos
consciente o inconscientemente
aprendiendo a Ser todo lo que somos
en la ilusión de la materia
desde nuestra divina esencia
en el juego de la vida
experimentando-nos en infinitas posibilidades
de Luz y Oscuridad.
  
Si Dios tiene algo bajo la manga
ese “algo” se llama “magia”
dormida aún en la lógica de nuestra pequeña razón
parada de puntillas en nuestra soberbia.

Dios es “Libertad”
La Libertad que guarda el misterio de sus alas y su vuelo
en el vacío del átomo.

criss
  

Con Esperanza me nace PEDIR:

Que la Paz, el Amor, la Armonía y la Protección, rodeen al Planeta Tierra
 PARA TODOS POR IGUAL

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Padre, dadme valor para llevar mejor mi carga
y, si puedo ser útil, os pido Fuerza para lograrlo
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Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Agosto de 2006
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