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Sobre el Concepto Mente de Krishnamurti

Datos Biográficos tomados de:
http://www.personal.able.es/cm.perez/krishnamurti.htm

Krishnamurti nació en la India en 1895 y murió en 1986. A los 13 años lo tomó bajo su protección la Sociedad Teosófica, le consideraba que él era el vehículo para el "instructor del mundo", cuyo advenimiento habían estado proclamando. Krishnamurti. Emergió como un maestro inflexible e inclasificable.

Sus pláticas y escritos no tenían conexión con ninguna religión específica y no pertenecían ni a Occidente ni a Oriente, sino que eran para todo el mundo. Repudiando firmemente la imagen mesiánica, en 1929 disuelve de forma tajante la vasta y caudalosa organización que se había construido en torno a él y declaró que la verdad era una tierra sin senderos a la cual resulta imposible aproximarse mediante ninguna religión filosófica o secta convencional.

Por el resto de su vida rechazó insistentemente la condición de gurú que otros trataban de imponerle y negando él mismo su autoridad, no queriendo discípulos y hablando siempre como un individuo habla a otro. El núcleo de sus enseñanzas estaba la comprensión de que los cambios fundamentales de la sociedad podían tener lugar sólo con la transformación de la conciencia individual: acentuaba constantemente la necesidad del conocimiento propio y la captación de las influencias restrictivas y separatistas originadas en los condicionamientos religiosos y nacionalistas.

Krishnamurti señalaba la urgente necesidad de una apertura para este vasto espacio en el cerebro que contiene en sí una energía inimaginable. Krishnamurti siguió hablando hasta su muerte a los 90 años. Sus pláticas, diálogos, diarios están reunidos en más de 60 volúmenes. Cada libro se centra sobre alguna cuestión que tenga particular importancia y urgencia en nuestras vidas cotidianas...

Todas sus pláticas desarrollaban esencialmente un tema primordial: la verdad puede ser descubierta por cualquiera de nosotros, sin la ayuda de autoridad alguna; al igual que la vida, está siempre presente en un sólo instante.

Más una vez lo he destacado en mis escritos que uno de los Top Ten personal entre los humanos es para mi Krishnamurti. En MUNDO MEJOR, entre sus abundantes títulos que el sitio ofrece, he dejado bastante material de esta sabio pensador, quizá un real Maestro en el siglo XX y hoy deseo destacar conceptos sobre la mente que el señaló en su peregrinar pór el mundo dando Conferencias. Dijo:

Antes de poder entender la riqueza y hermosura de la plenitud, la mente tendrá que liberarse a sí misma, del fondo escénico de tradición, hábitos y prejuicios. Por ejemplo: si pertenecéis a un partido político determinado, naturalmente, todas las consideraciones políticas que hagáis partirán de este estrecho y limitado punto de vista de vuestro partido. Si habéis sido educados, nutridos, condicionados en alguna religión, miraréis la vida a través de su velo de prejuicios y obscuridad. Ese fondo de tradición impide la completa comprensión de la vida, causando así, sufrimiento y confusión.

Antes de que busquéis, antes de que vayáis de instructor en instructor, de organización en organización, de creencia en creencia, será sin duda importante que averigüéis quién es la persona que busca, y qué es lo que busca. Antes que nada se necesita una mente serena, una mente no perturbada, para comprender cualquier cosa.

Como nuestra educación consiste fundamentalmente en la adquisición de conocimientos, nos está volviendo más y más mecánicos; nuestras mentes están funcionando a lo largo de surcos estrechos, ya sea científico, filosófico, religioso, profesional o tecnológico el conocimiento que estamos adquiriendo. Esto se ha vuelto un peligro para la libertad. La libertad es una cuestión muy compleja, y para comprender su complejidad es indispensable el florecimiento de la mente. Como cualquier planta, la mente requiere libertad para crecer.

Cultivamos la mente haciéndola cada vez más ingeniosa, cada vez más sutil, más astuta, menos sincera y más tortuosa e incapaz de afrontar los hechos.

El amor no es una cosa de la mente. Y solo cuando está de veras quieta, que no espera nada, ni pide ni exige ni busca ni posee, cuando ya no tiene celos ni temor ni ansiedad, cuando está realmente en silencio, sólo entonces es posible el amor.

El hombre no puede acercarse a la verdad a través de ninguna organización, de ningún  dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva.

El pensamiento jamás descubrirá lo nuevo, porque él es viejo y nunca es libre. La libertad está más allá del pensamiento. Toda la actividad del pensamiento es la negación del amor. Cuando uno es luz para sí mismo, esa luz es la luz de todos los demás. Ser luz para uno mismo implica que la mente se halla libre del reto y la respuesta, porque entonces la mente está por completo despierta, está totalmente activa. Esta atención no tiene un centro, el 'uno' que está atento- y, por tanto , no tiene un límite. Mientras existe un centro, el 'yo', tienen que existir el reto y la respuesta adecuada o inadecuada, placentera o dolorosa . El centro jamás puede ser luz para sí mismo; su luz es la luz artificial del pensamiento, y éste tiene muchas sombras. La compasión no es la sombra del pensamiento sino que es luz, luz que no es ni de uno mismo ni de algún otro.

El principio de la meditación es el conocimiento de uno mismo, y esto significa darse cuenta de todo movimiento del pensar y del sentir, conocer todas las capas de la conciencia, no sólo las superficiales sino las ocultas, las actividades profundas. Para ello, la mente consciente debe estar serena, calma, a fin de recibir la proyección del inconsciente. La mente superficial sólo puede lograr tranquilidad, paz y serenidad, comprendiendo sus propias actividades, observándolas, dándose cuenta de ellas; cuando la mente se da plena cuenta de todas sus actividades, mediante esa comprensión se queda en silencio espontáneamente; entonces el inconsciente puede proyectarse y aflorar. Cuando la totalidad de la conciencia se ha liberado, sólo entonces está en condiciones de recibir lo eterno.

Entre dos pensamientos hay un periodo de silencio que no está relacionado con el proceso del pensamiento. Si observas, verás que ese período de silencio, ese intervalo, no es de tiempo, y el descubrimiento de ese intervalo, la total experimentación del mismo, te libera del condicionamiento.

Las ideas actúan como un refugio, un escape; las ideas que se han convertido en creencias impiden naturalmente el vivir completo, la acción completa, el recto pensar. Sólo se puede pensar rectamente, vivir de manera inteligente y libre, cuando existe un conocimiento propio cada vez más amplio y profundo.

Lo que primero os concierne es llegar a ser conscientes de la prisión, entonces veréis que vuestro propio pensamiento está continuamente tratando de evitar ponerse en conflicto con los valores de la prisión. Este escape crea ideales, los que, por más hermosos, no son sino ilusiones. Una de las trampas de la mente es escapar hacia un ideal, porque sino escapa, deberá ponerse en conflicto directamente con la prisión, con el medio ambiente. Esto es, la mente desea escapar a una ilusión más bien que enfrentarse con el sufrimiento que inevitablemente se origina cuando comienza a cuestionar los valores, la moralidad, la religión de la prisión. Lo que interesa, por tanto, es entrar en conflicto con las tradiciones y los valores de la sociedad y la religión, en los cuales estáis cogidos y no escapar intelectualmente a través de un ideal. Cuando empezáis a cuestionar estos valores, empezaréis a despertar esa inteligencia verdadera, única que puede resolver los múltiples problemas humanos. Mientras la mente esté atrapada en valores falsos, no podrá haber plenitud. Solamente lo completo revelará la verdad, el movimiento de la vida eterna.

Los meditadores profesionales nos dicen que es necesario ejercer el control. Cuando prestamos atención a la mente, vemos que el pensamiento vaga sin rumbo, por lo que tiramos de él hacia atrás tratando de sujetarlo; entonces el pensamiento vuelve a descarriarse y nosotros volvemos a sujetarlo, Y de ese modo el juego continúa interminablemente. Y si podemos llegar a controlar la mente de manera tan completa que ya no divague en absoluto, entonces —se dice— habremos alcanzado el más extraordinario de los estados. Pero en realidad, es todo lo contrario: no habremos alcanzado absolutamente nada. El control implica resistencia. La concentración es una forma de resistencia que consiste en reducir el pensamiento a un punto en particular. Y cuando la mente se adiestra para concentrarse por completo en una sola cosa, pierde su elasticidad, su sensibilidad, y se vuelve incapaz de captar el campo total de la vida.

Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa —no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.

Puede haber un cambio fundamental y duradero en el mundo, puede haber amor, plenitud inteligente, sólo cuando despertáis y empezáis a libraros de la red de ilusiones, de las múltiples ilusiones que habéis creado alrededor de vosotros mismos, a través del temor. Cuando la mente se libre a sí misma de estos obstáculos, cuando exista este profundo, interno y voluntario cambio, solamente entonces puede haber una verdadera y duradera acción colectiva en la cual no puede haber compulsión.

Si el pensamiento se da cuenta de que es limitado y crea un vacío interno y de que no puede resolver el problema de la soledad, y entonces ¿existe la soledad?

Sólo cuando la mente no busca estímulos en ninguna forma, ya sean externos o internos, puede estar completamente quieta y libre; y la creación existe únicamente en esa libertad.

Sólo cuando la mente está libre del deseo de llegar a ser algo, de obtener un resultado y, en consecuencia, está libre de temor, puede hallarse en un estado de completa quietud y silencio. Sólo entonces es posible esa creatividad que es la realidad misma.

Solo estoy interesado en despertar la mente. Decimos que la mente del niño puede mantenerse activa mediante el conocimiento, y de tal modo vertemos en ella el conocimiento, con lo que únicamente logramos embotarla. La mente que funciona dentro del conocimiento es una mente limitada. Pero la mente que está extraordinariamente alerta, sumamente viva, que no solo aprende de los libros, o memoriza algunos hechos, sino que también aprende a observar, a escuchar, una mente así impartirá su viveza a otra que todavía está buscando, inquiriendo, que es inocente. En este caso el conocimiento no será destructivo".

A poco de finalizar la Guerra Mundial Krishnamurti en el año 1945 expresó:
(La Paz Individual es la Paz del Mundo)
Si hemos de comprender la confusión y miseria reinantes en nosotros mismos, y, por extensión, en el mundo, es indispensable que comencemos por hallar la claridad en nuestro interior. Esta claridad interna no es susceptible de de ser organizada, ya que no puede ser intercambiada con otras personas. El pensamiento organizado de un grupo de individuos se convierte en un peligro, por bueno que parezca ser; dicho pensamiento puede ser manejado y explotado. Además, el pensamiento de un grupo deja de ser recto pensar para el individuo, porque es mera repetición. La claridad es esencial; sin ella los cambios y las reformas sólo añaden más confusión a la que ya existe. Esta claridad no es el resultado de afirmaciones verbales, sino de la intensa autopercepción y del recto pensar; y este no es un producto del simple cultivo del intelecto, ni es la total adhesión a un modelo, por elevado o noble que sea. El recto pensar viene con el conocimiento de sí propio. Si no os comprendéis, careceréis de base para pensar. Sin el conocimiento de vosotros mismos, lo que pensáis no es verdadero.

El individuo y el mundo no son entidades distintas con problemas separados; nosotros y el mundo constituimos una sola cosa. Nuestro problema individual es el problema del mundo. Un individuo puede ser el resultado de determinadas tendencias o de las influencias de su medio ambiente; pero fundamentalmente, ninguna diferencia le distingue de los demás. En nuestro interior todos somos muy parecidos; a todos nos mueve la codicia, la mala voluntad, el temor, la ambición y demás fuerzas de esta índole. Vuestras creencias, esperanzas y aspiraciones, tienen una base común.

Constituimos una unidad; somos una humanidad aunque nos dividan fronteras artificiales, económicas, políticas y los prejuicios. Quien mata a otra persona se destruye a sí mismo. Cada uno de nosotros es el centro de esta totalidad; por tanto, sin comprenderse a uno mismo, no puede comprender la Realidad.

Intelectualmente conocemos esta unidad, pero a causa que mantenemos el conocimiento y el sentimiento en campos separados, jamás experimentaremos esta extraordinaria unidad humana. Se tiene esta experiencia cuando el pensamiento y el sentimiento se encuentran.  No debéis mantener el sentimiento separado del conocimiento, porque de esta separación brotan la confusión y la miseria. Debéis experimentar esta unidad viviente de la humanidad: No sois seres aparte de los japoneses, hindúes, negros o alemanes. Y con el objeto de vivir esta inmensa unidad, manteneos abiertos, percataos de la separación entre el sentimiento y el pensamiento; no os aferréis a conceptos filosóficos separatistas.

Sin el conocimiento de sí mismo, la comprensión es imposible. Este conocimiento es extremadamente arduo y difícil, porque somos entidades complejas. Debemos acercarnos al conocimiento del "yo" en actitud simple, sin ninguna pretensión, no teoría, a semejanza del que quiera comprender a otra persona, lo cual sólo le será posible si se despoja de toda idea preconcebida acerca de ella y si está libre de prejuicios; para comprenderla deberá ser sincero y no juzgarla ni compararla. Y esto es muy difícil porque en la mayoría de nosotros el pensamiento resulta del hecho de juzgar o comparar.

¿Debemos permitir que filósofos e ideas erróneas emboten nuestra mente y nuestro corazón, siendo nosotros mismos los responsables del conflicto y desdicha que existen en nuestro interior y, por tanto, perturban el mundo? Vuestros conflictos internos se expresan en desastres externos; vuestro problema es el del mundo, y tan sólo vosotros podéis solucionarlo. El prójimo no puede hacerlo por vosotros; es un problema que no debéis dejar a los demás. El político, el economista, el reformador son como vosotros, unos oportunistas, urdidores astutos de planes; pero vuestro problema, o sea: este conflicto y desdicha humanos, esta existencia vacía, que produce tan terribles desastres, necesita más que invenciones astutas, más que las reformas superficiales de los políticos y propagandistas; necesita un cambio radical de la mente humana, que nadie salvo vosotros mismos pueden producir. Porque lo que sois, es vuestro grupo, vuestra sociedad y vuestro conductor, sin vosotros el mundo no existiría; en cada uno está el principio y el fin de todas las cosas. Ningún grupo, ningún conductor puede establecer el valor eterno, sino cada uno por sí mismo.

La existencia es penosa y compleja. Para entender el dolor de nuestra existencia, tenemos que pensar-sentir de un modo nuevo, enfrentar la vida en forma simple y directa; si nos es posible, debemos  empezar cada nuevo día como si fuese el primero. Debemos ser capaces de hacer a diario una nueva evaluación de los ideales y normas que hemos creado. La vida sólo puede ser comprendida profunda y verdaderamente, tal como existe en cada uno de nosotros; vosotros sois esa vida, y si no la comprendéis no puede haber tranquilidad y alegría duraderas.

Si sois capaces de desprenderos de las pasiones y mundanalidad en que se basa  la actual civilización, descubriréis y experimentaréis el valor eterno, ese valor que no se ajusta a molde alguno. Entonces, tal vez, podréis ayudar a otros a libertarse del cautiverio. Si no me entiendo a mi mismo, es decir, mis anhelos, mis móviles, mis contradicciones, ¿cómo podré entender la Verdad?

La mente es resultado del pasado; es el depósito de muchos intereses, de valores contradictorios; y siempre está acumulando, en un constante devenir. Debemos ser conscientes de esas acumulaciones, y entenderlas a medida que surgen. Puede darse el caso de que, después de coleccionar cartas durante muchos años, abras el cajón y leáis carta por carta, guardando unas y tirando otras; y que luego volváis a leer las que habéis guardado, y nuevamente tiréis otras más, hasta que el cajón quede vacío. De un modo análogo, tornaos convincentes de cada uno de vuestros pensamientos-sentimientos; comprended su significado; y si alguno de ellos reaparece, examinadlo nuevamente, pues él no ha sido plenamente entendido. Así como un cajón sólo es útil cuando está vacío, la mente deberá estar libre de todas sus acumulaciones. Sólo entonces, en efecto, podrá abrirse a la sabiduría y al éxtasis de lo Real. La quietud de la sabiduría no es resultado de ningún acto de voluntad; no es una finalidad, un estado que deba alcanzarse. Ella surge con la percepción que trae el entendimiento.

La regulación del pensamiento-sentimiento en nombre de la religión, de la paz y de la libertad, ha sido convertida en algo atractivo y aceptable. Vuestra tendencia es la de aceptar la autoridad; deseáis ser conducidos, y esperáis que otros dirijan vuestra conducta y dado que moldean vuestro pensamiento y sentir; y, dado que vuestro íntimo deseo es acatar, la tarea de ellos resulta fácil. Vuestro deseo de seguridad engendra el temor; y es el temor el que cede ante la oprensión de la autoridad. El temor no os obliga a pensar; os dicta qué pensar. Y sólo en la liberación del temor está el descubrimiento de la real.

La facultad creadora surge cuando el pensamiento no está contenido dentro de ningún molde o formulario, y sólo en la libertad está la facultad creadora. La libertad no puede ser organizada; y cuando lo es, deja de ser libertad. Intentamos encerrar la Verdad viviente en agradables moldes de pensar-sentir, con lo cual impedimos su advenimiento.

Sin cimientos no puede haber estructura duradera, y los verdaderos cimientos del entendimiento están en el conocimiento propio. De modo, pues, que todo recto pensar es consecuencia del conocimiento propio. Si no me conozco a mí mismo, ¿cómo puedo entender otras cosas? Sin conocimiento propio, en efecto, todo conocimiento es vano. Sin conocimiento propio, la incesante actividad lo es de la ignorancia; y esta incesante actividad, interior y externa, sólo causa destrucción y miseria.

La comprensión de las modalidades del "yo" conduce a la libertad. La virtud es libertad, es orden; sin orden, sin libertad, no se puede experimentar lo Real. En la virtud está la libertad, no en el proceso de devenir virtuoso. El deseo de llegar a ser o a no ser algo, es autoexpansivo; y en la expansión del "yo" no cabe la libertad.

El estado de conciencia alerta desemboca en la meditación; y en la meditación nos unimos al Ser, a lo Eterno. El devenir, actividad expansiva del "yo" que nos encierra en su propio círculo, tiene que cesar. Entonces adviene el Ser. Acerca de este Ser no es posible pensar; Él no puede ser imaginado. El mero hecho de pensar a su respecto es un impedimento. Lo más que puede hacer el pensamiento es ser consciente de su propio devenir, complejo y sutil; de su propia artificiosa inteligencia y voluntad. Con el conocimiento propio llega el recto pensar, que es la base de la recta meditación. La meditación no ha de ser confundida con la plegaria. La plegaria suplicante no conduce a la suprema sabiduría, pues mantiene la división entre uno mismo y el Otro. En el silencio, en la suprema serenidad, cuando la inquieta actividad de la memoria ha cesado, adviene lo Inconmensurable, lo Eterno.

En plena Guerra Fría, expansión industrial, científica y tecnológica Krishnamurti en 1956 manifestó;
(La Crisis del hombre)
Actualmente no sois individuos, sois simplemente máquinas imitadoras, el producto de una cultura particular, de una educación determinada. Sois lo colectivo, no lo individual.

Ciertamente el problema individual es el problema del mundo. La sociedad es como la hemos hecho nosotros. Hay los que tienen y los que no tienen, los que saben y los ignorantes, los que están realizando su ambición y los frustrados; existen las diversas religiones, con sus ceremonias y creencias dogmáticas, y la incesante batalla dentro de la sociedad, esta perpetua competencia de unos con otros para lograr, para llegar a ser algo. Todo esto es lo que vosotros y yo hemos creado. Se pueden producir reformas sociales mediante la legislación o por la tiranía, pero a menos que el individuo cambie radicalmente, siempre llegará él a sobreponerse a las nuevas normas, para acomodarlas a sus exigencias psicológicas.

Mientras psicológicamente reclamamos "más", nuestra sociedad será adquisitiva, y habrá forzosamente conflicto y violencia. Esto no significa que debamos eliminar las comodidades materiales, la ayuda mecánica producida por la técnica; pero lo que nos está destruyendo es el impulso psicológico a utilizar estas cosas para la propia expansión, que es la exigencia del "más".

Salvo que comprendáis todo el contenido de vuestro ser, los motivos, los impulsos, las modalidades de vuestro pensamiento, salvo que conozcáis toda la sustancia y hondura de vuestra mente, poco a poco os convertiréis en otra máquina, simplemente, que es lo que está pasando, Lenta, indefectiblemente, se os está convirtiendo en máquinas, máquinas que están creando problemas.

Esta sociedad industrial tiene que existir, y la producción ha de ser intensificada aún más; pero desgraciadamente, al crear una mayor producción, al mecanizar granjas e industrias, el peligro está en que la mente también se mecanice. Creemos que la ciencia va a resolver todas nuestras dificultades. No es así. La solución de nuestras dificultades de pende, no de las máquinas y de los inventos de unos pocos grandes hombres de ciencia, sino de cómo consideremos la vida.

Cuando nos vemos enfrentados con tantos problemas, cuando el mundo está en guerra o preparándose para la guerra, cuando hay tanta producción y al mismo tiempo hambre, creo que lo más importantes en toda esta lucha humana es comprender la mente. Por cierto, la mente es el único instrumento que puede hallar la acertada respuesta a los muchos problemas que existen, y sin embargo muy raramente pensamos o examinamos el proceso de la mente. Creemos que resolverán nuestros problemas las respuestas preparadas, o ciertas normas de pensamiento. Como hindúes tenemos cierta manera de pensar que esperamos resolverá nuestros complejos problemas, y si somos comunistas, cristianos o budistas, tenemos otras respuestas ya preparadas. Muy poco de nosotros damos verdadera importancia al proceso del pensar, a las modalidades de la mente misma; y a mi me parece que la solución está ahí, y no en abordar el problema con una mente ya moldeada o condicionada.

Quisiera considerar lo que es la mente; porque es obvio que, sin penetrar muy a fondo en todo este problema, sin comprender la composición y el estado de la mente, es por completo fútil el mero pensar especulativo, o la identificación con una creencia determinada. Y al tratar de comprender el proceso de la mente, creo que es importante escuchar bien. La mayor parte de nosotros escucha con una mente ya preparada o cargada de preconceptos, o bien escuchamos para encontrar un argumento polémico, y muy pocos escuchan con atención, con libertad; pero es sólo cuando inquirimos libremente, sin estar atados a ninguna determinada creencia, que la mente puede hallar la verdad en cualquier problema.

Si no comprendemos las modalidades de la mente, no es posible que comprendamos el complejo problema de vivir. Ahora bien, ¿qué es la mente? Estamos tratando de descubrir, no meramente de afirmar o aceptar. Y para descubrir, tenéis que observar vuestra propia mente en funcionamiento, al escuchar la descripción de lo que es la mente. Es decir, aunque estoy hablando, describiendo la mente, daos cuenta del proceso de vuestro propio pensar, y de esa manera descubrid vosotros mismos lo que es la mente. La mente es el único instrumento que tenemos, el instrumento de percepción, de comprensión, de pensamiento; y, sin clarificación de la mente, muy poca significación puede tener nuestro esfuerzo para descubrir lo que es la realidad, la verdad, Dios o lo que queráis. Tratamos pues, de inquirir acerca del proceso real de la mente. No nos limitamos a aceptar o rechazar lo que se dice.

Por cierto la mente es lo consciente tanto como lo subconsciente (inconsciente); es una totalidad que incluye tanto los procesos visibles como los ocultos del pensamiento. La mayoría de nosotros nos ocupamos exclusivamente de lo consciente, de los diarios acontecimientos, ambiciones, luchas, codicias y no nos damos  cuenta en absoluto del contenido subconsciente (inconsciente), es decir, de la mente que yace bajo las diarias actividades de la mente consciente; y mientras no comprendamos la totalidad, incluso lo que está en el subconsciente (inconsciente), tendrá muy poco sentido la mera ocupación con lo consciente.

¿Puede la mente condicionada comprender o experimentar aquello que no es de su propia fabricación? Ése es uno de nuestros grandes problemas. Y ciertamente nunca podremos resolver nuestros problemas mientras estemos pensando como hindúes, cristianos o comunistas, puesto que ha sido por pensar en estos mismos términos que henos creado los problemas. Es sólo cuando la mente está libre de todas las tradiciones, valores, creencias, supersticiones, aceptaciones, que hay una posibilidad de resolver nuestros muchos problemas humanos.

¿Puede librarse de ciertas normas la mente que ha sido criada, educada en ellas? Es decir, ¿puede la mente abandonar las creencias, tradiciones y valores que se basan en la autoridad, en la mera aceptación? ¿Puede ser abandonado todo esto, de modo que la mente esté libre para investigar, para descubrir? Ése es nuestro problema, lo cual significa realmente: ¿Es posible que la mente se libere de las seguridades a que está atada? Porque, después de todo, lo que está buscando la mayoría de nosotros, exterior e interiormente, es alguna forma de seguridad. Si tengo la seguridad externa de la posición, el prestigio, el dinero, puedo estar temporariamente satisfecho; pero llega un tiempo en que empiezo a reclamar una seguridad interna, me refugio psicológicamente en la creencia, en el dogma, en la tradición, en cierta manera imitativa de pensar. Y ¿puede jamás encontrar la realidad, Dios, o como queráis llamarlo, la mente que está buscando seguridad y que quiere estar a salvo, sin perturbación? Es evidente que no. La mente que desea estar segura encontrará lo que busca, mas no aquello que es la verdad. Es solo la mente liberada la que puede inquirir, no una mente atada, no la que está sujeta por la creencia, el dogma, la tradición.

Me parece, pues, que para encontrar la realidad, lo incognoscible sobre lo cual no se puede premeditar ni especular, la mente debe estar libre de todo lo que ha conocido, debe morir para todos sus muchos ayeres. Tan sólo entonces la mente es inocente, y por lo tanto capaz de descubrir lo real. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros siente que es necesaria una revolución fundamental en un mundo en que hay tanto caos, miseria, hambre, y la constante amenaza de guerra.

Después de todo, nuestras mentes son el resultado del tiempo, de muchos miles de ayeres; son el resultado de la experiencia basada en lo conocido; y una mente así es la continuidad de lo conocido. La mente de cada uno de nosotros es el resultado de la cultura, de la educación, y por muy extenso que sea su conocimiento o su adiestramiento técnico, sigue siendo el producto del tiempo; por lo tanto es limitada, condicionada. Con esa mente tratamos de descubrir lo incognoscible; y el comprender que una mente tal jamás puede descubrir lo que es incognoscible, es realmente una experiencia extraordinaria. El darse cuenta de que, por muy astuta, por muy sutil, por muy erudita que sea nuestra mente, no tiene posibilidad de comprender aquello otro, este darse cuenta en sí mismo trae cierta comprensión de hecho, y creo que ella es el principio de una manera de mirar la vida que puede abrir la puerta a "aquello otro". La mente está sin cesar activa; y ¿cómo puede estar en calma una mente así? Puede uno ver que toda actividad de la mente, todo movimiento en cualquier dirección, es una reacción del pasado; y ¿cómo puede estar en calma una mente así? Y si se la calma por medio de la disciplina, esa quietud es un estado en que no hay inquisición, no hay búsqueda. Por lo tanto, no está abierta a lo desconocido, a ese estado que llamamos "lo otro".

Reflexión

http://www.lasegunda.com/ediciononline/cronica/detalle/index.asp?idnoticia=236084
Domingo  4 de Septiembre de 2005
Expertos pronostican más desastres naturales por cambio climático
Fuente :ORBE
 
El Instituto Alemán de Investigaciones Económicas de Berlín estimó que el cambio climático global provocará pérdidas económicas por más de 200 mil millones de dólares en todo el mundo hasta el 2050.

BERLÍN.- Expertos de 20 países analizaron los cambios climáticos que sufre el planeta durante una conferencia en Nuremberg, concluyendo que las actividades humanas producen cada vez más distorsiones en el clima mundial y que, como resultado del incremento de las temperaturas, es posible que se produzcan más catástrofes derivadas de fenómenos meteorológicos extremos, explicó Udo Gartner, presidente del Servicio de Meteorología de Alemania.

El Instituto Alemán de Investigaciones Económicas de Berlín estimó que el cambio climático global provocará pérdidas económicas por más de 200 mil millones de dólares en todo el mundo hasta el 2050.

Un informe difundido la semana pasada por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) revela que mientras el dióxido de carbono en la atmósfera crecía un 36 por ciento con respecto a la era preindustrial, la temperatura media del planeta ha aumentado en 0,6 grados y la de Europa en 0.95 grados. Si bien el alza de temperaturas es general en el Viejo Continente, es más vigorosa en el sur que en el norte, por eso hay un comportamiento ’’esquizofrénico’’ de las lluvias.

El WWF propone un camino de salida: reducir la contaminación del planeta, sobre todo la emisión de dióxido de carbono que produce el calentamiento global. No es tarea sencilla, porque requiere cambiar el modelo energético y sustituir la producción basada en combustibles fósiles, como carbón, petróleo o gas, por otras fuentes más limpias.

El mes pasado, una investigación del climatólogo del Massachusetts Institute of Technology (MIT) Kerry Emanuel, publicada en la revista Nature, afirmaba que las grandes tormentas nacidas en el Atlántico y el Pacífico han aumentado en duración e intensidad en un 5 por ciento desde la década del 70, según informó el Clarin.com.

Esta noticia de hoy me hace reforzar aún más el tema central de MUNDO MEJOR, tema hoy reforzado por lo que expuso Krishnamurti sobre la mente. Lo destaco, y no me cansaré de REPETIRLO:

Repetita Iuvant (Las Repeticiones son Útiles):
Es la mente humana la única herramienta nuestra que esto anunciado lo puede prevenir o aliviar
y no solo el cambio climático, la contaminación y el déficit de combustibles, sino que además el aumento del agujero en la capa de ozono con su radiación UV, la disminución del oxígeno, la disminución del agua dulce, la sobrepoblación, la desaparición de las barreras de coral, la recuperación del eje de la Tierra, la disminución y variación del magnetismo terrestre, el derretimiento de los glaciares que harán subir el nivel del mar a lo menos en 20 metros y, quizá cuántas cosas graves más que son acalladas para no perjudicar a la macroeconomía.


No es fácil entender a Krishnamurti en la manera de expresar él en palabras lo abstracto que conoció. Admiro a  Jiddu Krishnamurti por haber sido, quizá, uno de los escasos Maestros que actuaron hasta mediados del siglo XX y por el valor y honestidad de rechazar en público el título de Mesías o Avatar, ante más de mil personas de la elite espiritual iniciática de la época y decirles en duro tono que los disolvía y el haría lo que le correspondía realizar: Hablar a los demás. Y así lo realizó desde el año 1930 dando Conferencias por todos los Continentes, las que eran taquigrafiadas y llevadas a libros.

La mente desde que uno la recibe como feto tiene un condicionamiento subconsciente básico, esa base se incrementa por las vivencias de la madre durante el embarazo, por la familia, por la educación y el medio de vida en el que a cada uno lo corresponde vivir; pero, por sobre todo, por los pensamientos emitidos. En cuanto nuestra manera de pensar tenemos una serie de trabas o barreras creadas por la propia mente, barreras que nos hacen girar en círculo en vez de avanzar. Para entnederlo sirva dos ejemplo el deporte en dos pruebas de atletismo: la milla y los 100 metros planos masculinos:

Fue el día 5 de mayo del año 1954 cuando el atleta británico Roger Bannister corrió la milla por debajo de los 4 minutos. Para los expertos fue casi inconcebible que una persona pudiera cubrir dicha distancia por debajo del "límite" imaginario de los cuatro minutos. Bannister había batido el récord mundial de la milla con 3:59.4, es decir, se bajó la barrera de los 4 minutos por primera vez superando el mito de imposible. Eliminada esa barrera mental la marca mundial actual de 3:43.13.

Para los 100 metros planos la historia muestra esta secuencia de récords mundiales:
12,0 segundos Tom Burke, 1896
10,8s Reggie Walker, 1908
10,3s Jesse Owens, 1936
El mito era que no se podía bajar los 10 segundos. Hasta que llegan los Juegos Olímpicos de México y Jim Hines de los Estados Unidos, en 1968 baja la mítica barrera de los 10 segundos con la marca de:
9.95s.
Marca que siguió evolucionando así:
9,92s Carl Lewis, 1988
9,79s Maurice Green, 1999
9,78s Tim Montgomery, 2002

Esta traba o barrera mental limitante la tenemos en todo orden de cosas según sea cada persona, y es temporal hasta que cada uno con argumento "se crea el cuento" que SÍ podrá y entonces el subconsciente lo acepta y así será. El poder mental latente en cada uno de nosotros está más allá de la racional imaginación... Por ello además de admirar a Beethoven por su inspirada música, lo admiro como Pensador y darnos Esperanza al decir esta GRAN VERDAD:

Aún no se han levantado barreras que digan al entendimiento humano:
¡De aquí no pasaréis!

Esto lo entiende una dinámica mentalidad regida por el cerebro izquierdo por el predominio de la actividad mental consciente. Krishnamurti mostró una realidad humana sobre la base de la mente condicionada por el tiempo y los demás con autoridad de opinión. Él ofrece soluciones, todas individuales, de uno mismo. Una es la del milenario CONÓCETE A TI MISMO, otra la de "aquietar la mente" y lograr llegar al silencio de la mente. Ese enorme árbol mental lleno de saltarines monos chillones que son los pensamientos ¿cómo dejarlo en silencio?. Sólo el temor por el rugido del tigre que los acecha acalla a los monos. Ese absoluto silencio de la mente que nos habla Krishnamurti representa un ideal quinto estado de conciencia muy lejano para nuestra evolución. Pero sí tenemos a la mano la realidad interior del cuarto estado de conciencia no difícil de alcanzar. Como lo dijo Krishnamurti en 1945:

El estado de conciencia alerta desemboca en la meditación; y en la meditación nos unimos al Ser, a lo Eterno. El devenir, actividad expansiva del "yo" que nos encierra en su propio círculo, tiene que cesar. Entonces adviene el Ser. Acerca de este Ser no es posible pensar; Él no puede ser imaginado. El mero hecho de pensar a su respecto es un impedimento. Lo más que puede hacer el pensamiento es ser consciente de su propio devenir, complejo y sutil; de su propia artificiosa inteligencia y voluntad. Con el conocimiento propio llega el recto pensar, que es la base de la recta meditación. La meditación no ha de ser confundida con la plegaria. La plegaria suplicante no conduce a la suprema sabiduría, pues mantiene la división entre uno mismo y el Otro. En el silencio, en la suprema serenidad, cuando la inquieta actividad de la memoria ha cesado, adviene lo Inconmensurable, lo Eterno.

Ese cuarto estado de conciencia, en nosotros de meditación dinámica de alerta en descanso, nos une al Ser, expande el "yo" y, de manera consciente nos permite reforzar el subconsciente y, desde esa realidad interior sutilizar la mente para Pensar Mejor, ser Libres, conocer la Verdad y ayudar a los demás para crear conciencia de lo que sucede y que eso que sucede no está su solución en manos de otros sino que en uno mismo, en la personal reprogramación mental orientada a generar Pensamientos Positivos con una Actitud Mental Positiva frente a lo llegado...

En 1956 Krishnamurti destacó:
Cuando nos vemos enfrentados con tantos problemas, cuando el mundo está en guerra o preparándose para la guerra, cuando hay tanta producción y al mismo tiempo hambre, creo que lo más importantes en toda esta lucha humana es comprender la mente. Por cierto, la mente es el único instrumento que puede hallar la acertada respuesta a los muchos problemas que existen, y sin embargo muy raramente pensamos o examinamos el proceso de la mente. Creemos que resolverán nuestros problemas las respuestas preparadas, o ciertas normas de pensamiento. Como hindúes tenemos cierta manera de pensar que esperamos resolverá nuestros complejos problemas, y si somos comunistas, cristianos o budistas, tenemos otras respuestas ya preparadas. Muy poco de nosotros damos verdadera importancia al proceso del pensar, a las modalidades de la mente misma; y a mi me parece que la solución está ahí, y no en abordar el problema con una mente ya moldeada o condicionada.

Estamos comprendiendo la mente y ya sabemos que el 70% de nuestra media diaria de pensar es basura, fruto de una mente moldeada y condicionada por el modo de vida. Jamás pensamos lo que cada pensamiento significa a cada uno en lo personal, al entorno y al planeta en general. ¿Cuál ha sido nuestro aporte? Un 70% de basura. Saberlo y reconocrlo ya es un logro importante. La solución está en aceptar esta realidad negativa que ha sido programada por uno mismo y por uno mismo cambiar.
Pienso que como occidentales dinámicos nos es suficiente alcanzar el cuarto estado de conciencia o de interiorización meditada y allí, en ese dinamismo interior, habrá pausas de quietud total que nos harán entender la Realidad Interior, no de manera pasiva sino que en forma dinámica, para así REPROGRAMAR la mente Pensando Mejor y mejorar el 30% positivo de pensar que se tiene porque así nace ahora hacerlo, lo que conlleva de inmediato una REINGENIERÍA cerebral, dado que una mente sutilizada por el Mejor Pensar permite al subconsciente mental hacer llegar con mayor intensidad y potencia la Fuerza Vital del alma a la propia mente consciente y la mente subconsciente. El subconsciente hará trabajar al cerebro derecho en su ciclo ideal alfa de 10 por segundo lo que por alquimia no entendible para la Ciencia lo desarrollará. El consciente mental sutilizado por su Mejor Pensar y la renovada Fuerza Vital que desde el alma el subconsciente le hace ahora llegar, de manera cuántica actuará sobre el cerebro izquierdo, el que trabajará en su ciclo beta ideal de 15 por segundo, es decir se desarrollará. El unitario desarrollo cerebral fruto de la Fuerza mental del Mejor Pensar, da lugar a su vez al desarrollo y mayor expresión de nuestra capacidad mental por tener un mejor receptor cerebral para hacerlo. Este "mejor" cerebro estimula a cada célula del organismo para que trabajen en armonía y, en algunos, además induce una mutación positiva por ser transformado genoma humano en genes suprahumanos.

Por algo nacimos en este Fin de Tiempo, por lo tanto nuestra alma dotó al subconsciente, en su programación básica, de las herramientas a usar ahora si las condiciones son dadas y si cada uno, de manera voluntaria y en plena libertad discierne y decide que conviene comenzar a Pensar Mejor y ser uno mismo, no un imitador de otro. Estamos Despertando con Libertad por emisión mental positiva voluntaria y dinámica, lo que da lugar a un cambio individual reflejado en el aura y, por afinidad y coherencia mental, a que se vayan aglutinando en su potencia mental los que piensan mejor en el ámbito mundial, dando lugar a una energía mental destinada a evitar o aminorar al máximo los efectos del caos mundial ad portas...


Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Septiembre
de 2005

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