701

 

El progreso de las mujeres en el mundo

Las familias actuales son diversas; sienten y viven de maneras distintas. En las familias, los derechos de las mujeres y las niñas se pueden fomentar, pero también vulnerar. Pueden ser lugares de amor, cuidado y satisfacción, pero, con demasiada frecuencia, son espacios donde se lesionan los derechos de las mujeres, donde se silencian sus voces e impera la desigualdad de género. En el mundo cambiante de hoy, las leyes y políticas deben fundarse en las realidades de la vida familiar.

En el informe insignia de ONU Mujeres El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2019-2020: Familias en un mundo cambiante, se evalúa la realidad de las familias de hoy en el contexto de profundas transformaciones económicas, demográficas, políticas y sociales. Se presentan datos estadísticos mundiales, regionales y nacionales y se analizan temas cruciales como las leyes de familia, el empleo, el trabajo de cuidados no remunerado, la violencia contra las mujeres y las familias migrantes.

En la presente coyuntura crítica para los derechos de las mujeres, este ineludible informe propone una agenda integral de políticas orientadas a las familias para promover la igualdad de género en la diversidad de modelos familiares del mundo de hoy. Según apunta el análisis de los costos incluido en el informe, la mayoría de los países podría financiar el conjunto de políticas que se requiere para cumplir con esta agenda. Cuando las familias son espacios de igualdad y justicia, las economías y las sociedades prosperan y dan cabida a todo el potencial de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El informe refleja que el logro de los ODS depende de la promoción de la igualdad de género en el entorno familiar.

Acerca de “El progreso de las mujeres en el mundo”

“El progreso de las mujeres en el mundo” es una investigación periódica de ONU Mujeres acerca de los avances alcanzados para lograr un mundo donde las mujeres vivan libres de violencia, pobreza y desigualdad. Provocadora y reveladora, esta serie es el resultado de una investigación de muchos años, un análisis profundo y hallazgos estadísticos basados en la experiencia y el conocimiento de organizaciones, personas expertas y académicas del más alto nivel..

 

https://www.unwomen.org/es/digital-library/progress-of-the-worlds-women

 

 

Aproximadamente 2400 millones de mujeres en el mundo no tienen los mismos derechos económicos que los hombres

 

CIUDAD DE WASHINGTON, 1 de marzo de 2022. Según el informe del Banco Mundial titulado La Mujer, la Empresa y el Derecho 2022alrededor de 2400 millones de mujeres en edad de trabajar no tienen igualdad de oportunidades económicas, y 178 países continúan con barreras legales que les impiden participar plenamente en la economía. En 86 países, las mujeres enfrentan algún tipo de restricción laboral, y 95 países no garantizan la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor.

A nivel mundial, las mujeres todavía acceden a solo tres cuartas partes de los derechos reconocidos a los hombres, lo que se traduce en una puntuación total de 76,5 sobre 100 puntos, que indicaría la existencia de una paridad jurídica completa. Sin embargo, a pesar del efecto desproporcionado que la pandemia mundial ha generado en la vida y los medios de subsistencia de las mujeres, 23 países reformaron sus leyes en el 2021 y dieron pasos muy necesarios para promover la inclusión económica de las mujeres, según el informe.

"Si bien se han logrados avances, a nivel mundial la brecha entre los ingresos esperados tanto de hombres y mujeres a lo largo de su vida es de USD 172 billones, casi dos veces el producto interno bruto (PIB) anual del mundo", señaló Mari Pangestu, Directora Gerente de Políticas de Desarrollo y Alianzas del Banco Mundial. "A medida que avanzamos hacia un desarrollo verde, resistente e inclusivo, los gobiernos deben acelerar el ritmo de las reformas legales, para que las mujeres puedan desarrollar todo su potencial y beneficiarse de manera plena y equitativa".

El informe La Mujer, la Empresa y el Derecho 2022 mide las leyes y regulaciones en ocho áreas que afectan la participación económica de las mujeres en 190 países. Las ocho áreas son Movilidad, Trabajo, Remuneración, Matrimonio, Parentalidad, Empresariado, Activos y Jubilación. Los datos ofrecen puntos de referencia objetivos y medibles para analizar el avance a nivel mundial hacia la igualdad de género. Solo 12 países, todos integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), tienen paridad jurídica entre los géneros. La novedad de este año es un estudio piloto realizado en 95 países sobre las leyes que rigen el cuidado infantil, un área crucial en la que se requiere apoyo para que las mujeres se desempeñen con éxito en el empleo remunerado. También se incluye un análisis sobre cómo se implementan en la práctica las leyes que influyen en el empoderamiento económico de las mujeres, donde se enfatiza la diferencia entre las leyes que figuran en los códigos y la realidad que viven las mujeres.

En 2021 las regiones de Oriente Medio y Norte de África y África al sur del Sahara mostraron las mejoras más significativas en el índice de La Mujer, la Empresa y el Derecho, aunque continúan rezagadas en términos generales con respecto a otras partes del mundo. Gabón se destaca por haber introducido amplias reformas en su código civil y por haber promulgado una ley sobre la eliminación de la violencia contra la mujer. La puntuación de este país aumentó de 57,5 en el 2020 a 82,5 en el 2021.

A nivel mundial, el mayor número de reformas correspondió a los indicadores de parentalidad, remuneración y trabajo. Muchas modificaciones se centraron en la protección contra el acoso sexual en el trabajo, la prohibición de la discriminación por razones de género, la extensión de la licencia remunerada para los nuevos padres y madres, y la eliminación de las restricciones laborales para las mujeres. Los indicadores de remuneración y parentalidad muestran los puntajes promedio más bajos del índice, pero durante el último año se elevaron en 0,9 y 0,7 puntos, respectivamente, y alcanzaron promedios de 68,7 y 55,6. Los avances en el indicador de parentalidad se han referido en gran medida a la licencia por paternidad y a la licencia parental compartida, pero su baja puntuación destaca la necesidad de acelerar las reformas en esta área.

"Las mujeres no pueden lograr la igualdad en el lugar de trabajo si están en una posición desigual dentro del hogar", afirmó Carmen Reinhart, Vicepresidenta Sénior y Economista en Jefe del Grupo Banco Mundial. "Eso implica lograr condiciones equitativas y asegurarse de que el hecho de tener hijos o hijas no impida a las mujeres participar plenamente en la economía y hacer realidad sus esperanzas y aspiraciones".

En todo el mundo, 118 economías garantizan 14 semanas de licencia remunerada para las madres. Más de la mitad (114) de las economías analizadas estipulan una licencia remunerada para los padres, pero la duración promedio es de solo una semana. El año pasado, la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China), que anteriormente ofrecía 10 semanas de licencia remunerada por maternidad, estableció la duración mínima recomendada de 14 semanas. Armenia, Suiza y Ucrania incorporaron la licencia remunerada por paternidad. Colombia, Georgia, Grecia y España, además, establecieron la licencia parental remunerada, que ofrece a ambos progenitores algún tipo de licencia pagada para cuidar al niño o niña después del nacimiento. Las leyes que promueven la licencia remunerada para los padres pueden reducir la discriminación en el lugar de trabajo y mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal.

En el informe La Mujer, la Empresa y el Derecho 2022 se introducen estudios piloto en dos nuevas áreas: el entorno jurídico referido a los servicios de cuidado infantil y la implementación de las leyes. Un número creciente de economías están invirtiendo en el cuidado infantil con el fin de mejorar sus habilidades y reconocer el trabajo no remunerado que desempeñan las mujeres, quienes suelen asumir una mayor cantidad de tareas de cuidado. En esta investigación piloto se analizó la legislación de 95 economías y se observó que la mayoría de las economías de ingreso alto de la OCDE y de Europa y Asia central regulan servicios públicos de cuidado infantil, mientras que en Oriente Medio y Norte de África y en Asia meridional, las normas obligan al sector privado o a los empleadores a brindar servicios de cuidado para los hijos o las hijas de sus trabajadores.

Para que el cuidado infantil resulte más asequible y se utilice ampliamente, algunos países ofrecen apoyo financiero a las familias o a los proveedores de estos servicios. En esta investigación, también, se analizaron varios aspectos referidos a la calidad de las prestaciones que están sujetos a regulación, como la proporción de maestros por niño, el tamaño máximo de los grupos, los requisitos de capacitación para los docentes y las exigencias que deben cumplir los proveedores de estos servicios en relación con las licencias, las inspecciones y la presentación de informes. Es necesario recabar más evidencias sobre lo que constituye un servicio de buena calidad y sobre los aspectos de la calidad que podrían determinar que las familias utilicen estas prestaciones.

En esta edición también se examina cómo funcionan en la práctica los indicadores de La Mujer, la Empresa y el Derecho en 25 economías. Un análisis de los esquemas de implementación de las leyes revela una brecha significativa entre la legislación que figura en los códigos y el funcionamiento legal. Las leyes por sí solas no son suficientes para lograr mayor igualdad de género: entran en juego no solo su implementación y cumplimiento, sino también las normas sociales, culturales y religiosas. Estas brechas se analizarán más a fondo en las futuras ediciones del informe La Mujer, la Empresa y el Derecho.

Aspectos regionales destacados

Economías avanzadas: Las economías avanzadas continúan logrando avances en los indicadores. GreciaEspaña y Suiza reformaron sus leyes en el 2021, todas centradas en mejorar la licencia remunerada para los nuevos padres y las nuevas madres. Doce economías avanzadas, son las únicas economías del mundo que obtienen una puntuación de 100: Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Grecia, Islandia, Irlanda, Letonia, Luxemburgo, Portugal, España y Suecia.

Asia oriental y el Pacífico: La región de Asia oriental y el Pacífico sigue reformando su legislación en favor de la igualdad de género, pero a un ritmo lento. Dos economías de Asia oriental hicieron reformas el año pasado. Camboya introdujo un sistema de pensiones de vejez en el que se equiparó las edades que tanto los hombres y las mujeres pueden jubilarse con pensión completa. Vietnam eliminó todas las restricciones al trabajo para las mujeres.

Europa y Asia central: La región de Europa y Asia central es la segunda región con mayor puntuación, obteniendo un puntaje promedio de 84,1. Cuatro economías implementaron reformas el año pasado. ArmeniaUcrania y Georgia introdujeron la licencia de paternidad remunerada. Ucrania también equiparó las edades en las que los hombres y las mujeres pueden jubilarse con pensión completa. Chipre permitió a las mujeres solicitar pasaporte de la misma manera que los hombres. Siguen existiendo importantes desafíos en las áreas de remuneración y jubilación, las cuales tienen las puntuaciones promedio más bajas en esta región. Por ejemplo, casi la mitad de las economías en Europa y Asia central no tienen disposiciones legales que exigen la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, y las edades para jubilarse con pensión completa son aún desiguales en 17 economías.

América Latina y el Caribe: En América Latina y el Caribe, las mujeres acceden a menos de tres cuartas partes de los derechos legales que se otorgan a los hombres. De las 32 economías de la región, dos promulgaron reformas el año pasado. Argentina contabilizó explícitamente los períodos de ausencia por cuidado infantil en las prestaciones de jubilación. Colombia se convirtió en el primer país de América Latina en introducir la licencia parental remunerada, con el objetivo de reducir la discriminación contra las mujeres en el lugar de trabajo. Solo la mitad de las economías de la región garantizan algún tipo de licencia remunerada para los padres.

Oriente Medio y Norte de África: En Oriente Medio y Norte de África, las mujeres acceden, en promedio, a solo la mitad de los derechos legales que se otorgan a los hombresSin embargo, esta región es la que más ha mejorado sus leyes gracias a las reformas promulgadas en cinco economías. Bahrein estableció la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor y eliminó las restricciones del trabajo nocturno para las mujeres. También derogó las disposiciones que otorgaban a la autoridad competente la facultad de prohibir o restringir el trabajo de las mujeres en determinados empleos o industrias. Egipto promulgó leyes que protegen a las mujeres de la violencia doméstica y facilitan el acceso al crédito para las mujeres al prohibir la discriminación basada en el género en los servicios financieros. Kuwait prohibió la discriminación por razones de género en el empleo y aprobó una ley sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo. Líbano promulgó una ley que penaliza el acoso sexual en el trabajo. Omán permitió a las mujeres solicitar pasaporte de la misma manera que los hombres.

Asia Meridional: En Asia Meridional, las mujeres acceden a solo dos terceras partes de los derechos reconocidos a los hombres en la región. Solamente una economía de la región implementó reformas. Pakistán eliminó las restricciones del trabajo nocturno para las mujeres. 

África al sur del Sahara: África al sur del Sahara tiene una amplia gama de resultados en el índice de La Mujer, la Empresa y el Derecho, con puntajes que oscilan entre 89,4 en Mauricio y 29,4 en Sudán. La región implementó reformas integrales, logrando la segunda mejora más alta en el índice el año pasado. Gabón se destaca, ya que emprendió reformas sustanciales de su código civil y aprobó una ley para eliminar la violencia contra las mujeres. Estas reformas concedieron a las mujeres los mismos derechos que a los hombres para elegir dónde vivir y obtener un empleo sin necesidad de un permiso por parte de sus maridos; eliminaron el requisito de que las mujeres casadas obedezcan a sus maridos, y permiten que las mujeres sean cabeza de familia de la misma manera que los hombres. Gabón concedió a los cónyuges los mismos derechos sobre los bienes inmuebles y la misma autoridad administrativa sobre los bienes durante el matrimonio. También, promulgó una ley que protege a las mujeres de la violencia doméstica. Las reformas de Gabón concedieron a las mujeres los mismos derechos que a los hombres para abrir una cuenta bancaria y prohibieron la discriminación por razones de género en los servicios financieros.

También en la región de África, Angola promulgó una ley que penaliza el acoso sexual en el trabajo. Benín eliminó las restricciones al empleo de las mujeres en la construcción, de modo que ahora ellas pueden trabajar en todos los mismos puestos de trabajo de igual manera que los hombres. Burundi estableció la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor. Sierra Leona facilitó el acceso de las mujeres al crédito al prohibir la discriminación por razones de género en los servicios financieros. Togo introdujo una nueva ley que ya no prohíbe el despido de trabajadoras embarazadas, lo que reducía las oportunidades económicas de las mujeres.

https://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2022/03/01/nearly-2-4-billion-women-globally-don-t-have-same-economic-rights-as-men

 

Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible. Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas, pero el mundo está lejos de alcanzar la igualdad de género para 2030.
Las mujeres y niñas constituyen la mitad de la población mundial y, por tanto, también la mitad de su potencial. Pero la desigualdad de género prevalece y estanca el progreso social.
De media, las mujeres ganan un 23 % menos que los hombres en el mercado laboral mundial y dedican el triple de horas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres.
La violencia y la explotación sexuales, el reparto desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado y la discriminación en los cargos públicos siguen suponiendo enormes obstáculos. Todas estas desigualdades se han visto agravadas por la pandemia de la COVID-19: han aumentado las denuncias por violencia sexual, las mujeres han asumido más trabajo de cuidados debido al cierre de escuelas, y el 70 % del personal sanitario y social del mundo son mujeres.
Al ritmo actual, se calcula que se tardará 300 años en acabar con el matrimonio infantil, 286 años en subsanar las lagunas de protección jurídica y eliminar las leyes discriminatorias, 140 años en que las mujeres estén representadas en pie de igualdad en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo y 47 años en lograr la igualdad de representación en los parlamentos nacionales.
Es necesario un liderazgo político, unas inversiones y unas reformas políticas integrales para desmantelar las barreras sistémicas que impiden alcanzar el Objetivo 5. La igualdad de género es un objetivo transversal y debe ser un elemento clave en las políticas, presupuestos e instituciones nacionales.

¿Cuánto hemos avanzado?

Gracias a los compromisos internacionales para promover la igualdad de género se ha avanzado en algunos ámbitos: los casos de matrimonio infantil y mutilación genital femenina (MGF) han disminuido en los últimos años, y la representación de la mujer en la esfera política es mayor que nunca. Aún así, sigue sin cumplirse la promesa de un mundo en el que todas las mujeres y niñas disfruten de plena igualdad de género y en el que se hayan eliminado todas las barreras jurídicas, sociales y económicas que impiden su empoderamiento. De hecho, ese objetivo está probablemente aún más lejano que antes, ya que las mujeres y niñas están siendo duramente castigadas por la pandemia de la COVID-19.

¿Existen otros desafíos relacionados con la igualdad de género?

Sí. En todo el mundo, casi la mitad de las mujeres casadas no tienen poder de decisión sobre su salud y sus derechos sexuales y reproductivos. El 35 % de las mujeres entre 15 y 49 años habían sido víctimas de violencia física o sexual por parte de su pareja o por una persona que no era su pareja. 1 de cada 3 niñas de entre 15 y 19 años ha sufrido algún tipo de mutilación genital femenina o ablación en los 30 países de África y Oriente Medio, donde esta peligrosa práctica es más común, y que conlleva un alto riesgo de hemorragias prolongadas, infecciones (incluido el VIH), complicaciones en el parto, infertilidad y muerte.
Este tipo de violencia no solo perjudica a las mujeres y niñas a título individual, sino que también deteriora su calidad de vida en general y obstaculiza su participación activa en la sociedad.

¿Por qué debería importarme la igualdad de género?

La igualdad de género es un derecho humano fundamental, independientemente del país de residencia. Avanzar en la igualdad de género es fundamental para crear una sociedad sana en todos sus ámbitos, desde la reducción de la pobreza hasta la promoción de la salud, la educación, la protección y el bienestar de niñas y niños.

¿Qué podemos hacer?

Si eres una niña, debes seguir estudiando, ayudar a tus compañeras a hacer lo mismo, y luchar por tu derecho a acceder a los servicios adecuados de salud sexual y reproductiva. Si eres una mujer, debes hacer frente a los prejuicios inconscientes y al sesgo de género implícito que crean una barrera involuntaria y a menudo invisible para la igualdad de oportunidades.
Si eres un hombre o un niño, debes acompañar a las mujeres y las niñas en la consecución de la igualdad de género y el fomento de unas relaciones sanas y respetuosas.
Puedes contribuir a financiar campañas educativas para frenar prácticas culturales como la mutilación genital femenina y cambiar leyes perjudiciales que limitan los derechos de mujeres y niñas y les impiden desarrollar todo su potencial.
La Iniciativa Spotlight es una campaña conjunta de la Unión Europea y las Naciones Unidas, de carácter mundial y plurianual, orientada a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, y que supone el principal esfuerzo del mundo orientado a poner fin a todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas.

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/gender-equality/

 

 

Las mujeres en todo el mundo viven vidas más largas y saludables con una mejor educación, revela nuevo informe de la ONU

20 OCTOBRE 2015|NEWS

Pero las mujeres y las niñas siguen siendo víctimas de la discriminación y la violencia por motivos de género lo que destaca la necesidad crítica de la equidad de género como está definida en los ODS recién adoptados.

 

 

(Nueva York, 20 de octubre) Las vidas de las mujeres y las niñas han mejorado alrededor del mundo en diversos ámbitos en los últimos 20 años, según el nuevo informe de las Naciones Unidas titulado The World’s Women 2015 (Las mujeres en el mundo, 2015), publicado hoy. Sumándose a los recientemente aprobados Objetivos de Desarrollo Sostenible, este nuevo conjunto de datos sobre las mujeres y las niñas traza una perspectiva nítida de la necesidad de alcanzar la igualad entre los géneros descrita en el Objetivo 5.

“No podemos cumplir la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible sin que la mitad de la población mundial ejerza sus derechos plenamente y en condiciones de igualdad, en el derecho y en la práctica”, declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en un acto reciente sobre la igualdad entre los géneros celebrado paralelamente a la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible.

Las mujeres viven vidas más largas, se benefician de un mejor acceso a la educación y son más independientes

La esperanza de vida sigue aumentando, alcanzando a escala mundial 72 años para las mujeres y 68 años para los hombres. En todo el mundo, el número de defunciones maternas disminuyó en un 45% entre 1990 y 2013. Si bien siguen contrayendo matrimonio unos años antes que los hombres, también ha aumentado la edad a la que contraen matrimonio las mujeres, lo que refleja niveles de educación más altos, la demora en ingresar en la fuerza laboral, así como una mayor independencia económica.

La matriculación de los niños en la enseñanza primaria es casi universal en el día de hoy. La brecha entre los géneros ha disminuido y una vez matriculadas en la escuela, el rendimiento de las niñas en toda la enseñanza primaria es superior a la de los niños en las dos terceras partes de los países. Sin embargo, en algunos países en desarrollo las disparidades entre las niñas son marcadas. Hoy día, 58 millones de niños en edad escolar primaria en todo el mundo no asisten a la escuela. Más de la mitad de ellos son niñas y casi las dos terceras partes viven en el África subsahariana y Asia meridional. Si bien la gran mayoría de los jóvenes del mundo sabe leer y escribir en la actualidad, casi las dos terceras partes de los adultos analfabetos del mundo son mujeres, porcentaje que se ha mantenido invariable en los últimos 20 años.

Persisten muchas dificultades para eliminar la disparidad entre los géneros para 2030. “Son demasiadas las mujeres y las niñas que siguen siendo discriminadas, que son objeto de violencia, que se les deniega las mismas oportunidades en la educación y el empleo, y que son excluidas de posiciones de liderazgo y responsabilidad decisoria”, subrayó Ban Ki-moon.

Persistencia de la violencia basada en el género y el matrimonio infantil

Más de un tercio de las mujeres en todo el mundo han sido víctimas de la violencia física o sexual en algún momento de sus vidas. En los casos más extremos, la violencia contra la mujer puede provocar la muerte; las mujeres representan alrededor de las dos terceras partes de las víctimas de homicidios cometidos por la pareja o en el entorno familiar.

Empiezan a cambiar las actitudes hacia la violencia pues tanto los hombres como las mujeres consideran la violencia menos aceptable. Pero el 60% de todas las mujeres víctimas de la violencia siguen sin denunciarla ni solicitan algún tipo de ayuda.

Pese a que sigue siendo un grave problema en Asia meridional y el África subsahariana, el matrimonio infantil ha disminuido del 31% en 1995 al 26% en 2010.

Las funciones atribuidas a cada género y la falta de servicios afectan a la salud de las mujeres y las niñas

Si bien la demanda satisfecha de servicios de planificación de la familia ha aumentado en todas las regiones en desarrollo, las funciones que se atribuyen tradicionalmente a cada género, las expectativas asociadas con el matrimonio precoz y la falta de poder de decisión de las niñas casadas las exponen más al embarazo en la adolescencia, a los abortos en condiciones peligrosas y a las infecciones de transmisión sexual, causas importantes de muerte entre las mujeres y las niñas en las regiones en desarrollo. Las conductas de riesgo y la imagen de masculinidad tienen un efecto dañino igualmente en los adolescentes y hombre jóvenes que corren mayor riesgo de morir de lesiones resultantes de accidentes viales y de lesiones autoinfligidas. Los hombres fuman tabaco y consumen alcohol en mucho mayor grado que las mujeres, lo que también contribuye a que sus tasas de mortalidad sean más elevadas.

Las onerosas obligaciones domésticas y la dependencia económica de las mujeres

Sólo el 50% de las mujeres en edad de trabajar integran la fuerza laboral, en comparación con el 70% de los hombres. Las mujeres siguen concentradas en trabajos mal remunerados y ganan entre el 70% y el 90% de lo que ganan los hombres. Además, las mujeres dedican como promedio tres horas más al día que los hombres a tareas domésticas y al cuidado de familiares en los países en desarrollo y dos horas más al día que los hombres en los países desarrollados. Como consecuencia de la división del trabajo remunerado y no remunerado entre los géneros, en muchos países las mujeres siguen dependiendo económicamente de sus cónyuges.

La vulnerabilidad económica de las mujeres se hace más palpable en el caso de las madres solteras con hijos. Los hogares monoparentales son cada vez más comunes en todo el mundo, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados como consecuencia de una mayor fecundidad extramarital y los divorcios. Las madres solteras con hijos constituyen aproximadamente el 75% de todos los hogares monoparentales y padecen tasas de pobreza más elevadas que los padres solteros o los hogares biparentales.

Representación desigual de los géneros en las posiciones de liderazgo

En la mayoría de las sociedades del mundo las mujeres siguen sin tener las mismas posibilidades de hacerse escuchar que los hombres tanto en la esfera pública como la privada. El número de mujeres que son Jefes de Estado o de Gobierno sigue siendo la excepción, pese a lo cual 19 mujeres ocupan esos cargos actualmente en el mundo, ligera mejoría en comparación con las 12 mujeres que los ocupaban en 1995. De modo similar, sólo el 22% de los parlamentarios y el 18% de los ministros son mujeres. La representación de la mujer entre los gerentes de empresas, legisladores y altos funcionarios también sigue siendo baja, sin que país alguno haya alcanzado o superado la paridad mientras que sólo aproximadamente la mitad de los países registran una representación femenina del 30% o más.

Acera del informe

The World’s Women Report lo prepara cada cinco años la División de Estadística del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DAES) de las Naciones Unidas. La publicación se guía por los principios de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, aprobadas por los países en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995, con el fin de eliminar todos los obstáculos que dificultan la participación activa de la mujer en todas las esferas de la vida pública y privada. En un examen de los progresos realizados en materia de igualdad entre los géneros, en el informe se presentan las estadísticas y análisis más recientes de la situación de las mujeres y los hombres en ocho esferas de especial preocupación normativa.

Haciendo patente la disponibilidad significativamente mayor de datos estadísticos sobre las cuestiones de género en los dos últimos decenios, The World’s Women Report se publica en ocasión del Día Mundial de la Estadística 2015 (el 20 de octubre), lo que pone de relieve la importancia de las estadísticas para ayudar a que los encargados de formular políticas elaboren políticas fundamentadas que afectan a millones de personas en todo el mundo.

https://www.cepal.org/fr/node/34387

 

 

Justicia de género y derechos de las mujeres.

.

Cada día, las mujeres de todos los países del mundo sufren desigualdad y discriminación. Se enfrentan a situaciones de violencia, abusos y un trato desigual tanto en su hogar, como en su entorno de trabajo y sus comunidades solo por el hecho de ser mujeres. También se les niegan oportunidades para aprender, obtener ingresos, hacer oír su voz y liderar.

 

La mayor parte de las personas que viven en situación de pobreza son mujeres. En comparación con los hombres, tienen un menor acceso a recursos, poder e influencia, y pueden experimentar una mayor desigualdad debido a su clase, etnia o edad, así como debido a creencias religiosas y fundamentalistas.

 

La desigualdad de género es un factor clave de la pobreza y menoscaba gravemente los derechos de las mujeres.

 

La desigualdad de género en cifras

Las mujeres tan solo ocupan el 24% de los escaños parlamentarios a nivel mundial. En el ámbito municipal la situación es aún más grave, ya que tan solo ocupan el 5% de las alcaldías.

De media, en todas las regiones y sectores, el salario de las mujeres es un 24% inferior al de los hombres.

Casi dos terceras partes de los 781 millones de personas adultas analfabetas son mujeres, un porcentaje que se ha mantenido constante durante las dos últimas décadas.

153 países tienen leyes que discriminan económicamente a las mujeres. En 18 de estos países, los maridos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen.

En todo el mundo, una de cada tres mujeres sufre o sufrirá violencias machistas en algún momento de su vida.

 

Justicia de género para vencer la pobreza

En Oxfam, entendemos la justicia de género como la igualdad y equidad total entre hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida. Como resultado, las mujeres, al igual que los hombres, pueden definir y contribuir al diseño de las políticas, estructuras y decisiones que afectan a sus vidas y a la sociedad en su conjunto.

 

Mejorar la legislación y las políticas es necesario, pero no suficiente. Si queremos poner fin a la pobreza y combatir la desigualdad, debemos transformar también las relaciones de género y poder, así como las estructuras, normas y valores sociales que las determinan.

 

Creemos que uno de los factores más importantes a la hora de mejorar de forma sostenida los derechos de las mujeres es que estas asuman el control y emprendan acciones colectivas, pues son una poderosa fuerza para poner fin a la pobreza de todas las personas.

 

Los derechos de las mujeres en el centro de todo nuestro trabajo

Tanto si estamos respondiendo a una situación de emergencia, como trabajando en proyectos a largo plazo con comunidades o haciendo campaña para lograr un cambio duradero, combatimos la desigualdad y la discriminación arraigadas que mantienen a las mujeres sumidas en la pobreza. Colaboramos estrechamente con organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres para abordar las desigualdades de género de forma eficaz.

 

Hemos sido testigos de los beneficios de garantizar un igual acceso a oportunidades laborales, a la salud, a la educación y a los procesos de toma de decisiones, así como de garantizar que las mujeres puedan vivir libres de violencia. También hemos sido testigos de los beneficios que aporta que las mujeres y las niñas puedan hacer sus propias elecciones y hacer oír su voz de forma colectiva, así como de que las instituciones tengan en cuenta sus necesidades e intereses.

 

La justicia de género no es únicamente garantizar derechos fundamentales. También se trata de garantizar medios clave para lograr sociedades más justas y, así, erradicar la pobreza. Y todos y todas tenemos un papel fundamental que desempeñar para lograr que esto sea una realidad.

https://www.oxfam.org/es/que-hacemos/temas/justicia-de-genero-y-derechos-de-las-mujeres

 

“La sensación de que ‘es demasiado tarde’ sólo conduce a la inacción”: la científica de Oxford que es optimista frente a la crisis climática

En una reciente encuesta global de jóvenes sobre cómo se sienten sobre el cambio climático, la mitad contestó a los investigadores que creen que “la humanidad está perdida”. En otras palabras, no creen que las necesidades de la actual generación se puedan cumplir sin socavar las de la siguiente. Dudan que la vida tal como la conocemos no es sostenible.

La científica de datos Hannah Ritchie solía creer lo mismo. De adolescente, temía que la devastación del planeta por la humanidad -en todas sus formas desde el cambio climático hasta la deforestación y pesca extrema- planteaba una serie de problemas insolubles.

Sus estudios de carrera, iniciados a la edad de 16 años en la Universidad de Edimburgo, sólo parecían confirmar esas preocupaciones. “Solía estar convencida de que no había un futuro para el cual vivir”, escribe ahora a los 30 años en su primer libro, Not the End of the World (No es el fin del mundo).

Hoy en día, Ritchie piensa diferente. Sigue preocupada por la trayectoria que sigue el mundo, pero cree que hay esperanza de que la humanidad pueda revertir su curso.

Como subeditora de Our World in Data (una publicación científica que analiza problemas globales basada en la Universidad de Oxford) e investigadora en esa universidad, destaca los desarrollos y estadísticas que cuentan una historia más positiva, desde el mejoramiento de la calidad del aire hasta el aumento en la venta de vehículos eléctricos.

 

Ritchie conversó con BBC Future Planet sobre cómo cambió su pensamiento, por qué el mundo podría estar llegando a su “punto máximo de contaminación”, y las maneras en las que podría asegurarse un futuro más sustenta:

¿Qué hizo que cambiaras de parecer sobre el futuro de la humanidad? Y, ¿por qué crees ahora que los pronósticos “catastróficos” no inspiran acción?

El cambio climático siempre ha sido parte de mi vida y siempre me ha preocupado, aún de niña. Eso empeoró cuando fui a la universidad, porque estudié ciencias del medio ambiente y todas las tendencias iban definitivamente en la dirección equivocada. En esa época sentí mucha ansiedad, desesperanza y que esos problemas eran completamente insolubles.

El punto de inflexión clave para mí sucedió al descubrir el trabajo del médico y estadístico sueco Hans Rosling. De estudiante, supuse que todas las medidas del bienestar humano, como la pobreza, mortandad y hambre globales, también estaban empeorando al tiempo que las ambientales. Pero Rosling daba charlas TED donde mostraba, por medio de datos, que el mundo había cambiado para bien a lo largo de los últimos siglos.

Así que me pregunté: ¿podemos hacer ambas cosas al mismo tiempo? ¿Podemos continuar mejorando el bienestar humano al tiempo que reducimos el impacto al medio ambiente? Y, durante los últimos 10 años, de acuerdo a los datos ambientales, ha habido señales para ser cautelosamente optimista. No es seguro que lo logremos, pero creo que tenemos la oportunidad de hacerlo.

El problema con el pesimismo catastrófico no es que la gente piense que el cambio climático sea realmente un problema grave, porque yo pienso lo mismo. Es la idea de que ya sea demasiado tarde para hacer algo al respecto.

Creo que la ciencia es muy clara en cuanto a que nunca es demasiado tarde; los impactos del cambio climático van a lo largo de un espectro y dónde llegaremos a caer en ese espectro depende de lo que hagamos hoy. Entre más acción tomemos, más limitaremos el daño climático.

La sensación de que “es demasiado tarde” sólo conduce a la inacción y la parálisis. Y yo sé, por haber sentido lo mismo en el pasado, que en realidad no me hizo muy efectiva en progresar con las soluciones.

Tus análisis de los datos te han dado esperanza de un posible futuro más verde. ¿Cuál crees que ha sido el mayor ejemplo de la habilidad de los humanos para lograr cambios positivos?

En su momento, la capa de ozono fue un problema relacionado con el cambio climático, pero hoy ya no hablamos de eso porque es un problema que resolvimos. Redujimos las emisiones de gases que afectan el ozono en más de 99%.

 .

El mundo ha reducido más del 99% las emisiones de gases que destruyen la capa de ozono

Consumo de substancias dañinas para el ozono relativo a 1986 (que equivale a 100)

Nos queda fácil mirar atrás y decir que eso era inevitable. Pero creo que la gente que trabajaba en eso entonces, enfrentaba una oposición realmente fuerte de parte de los gobiernos, así como de la industria, que negaban que fuera un problema. Puedes ver muchos paralelos entre eso y el cambio climático actual.

Otro ejemplo es la lluvia ácida. Ese era un gran problema ambiental grande que, especialmente en Europa y América del Norte, se ha enfrentado de buena manera.

Con respecto a la contaminación del aire en general, mientras que sigue siendo un grave problema de salud, hemos visto progreso. En los países ricos, en particular, las medidas públicas han sido muy efectivas en bajar los niveles de contaminación atmosférica. Y China ha logrado reducir dramáticamente sus niveles en muchas ciudades en un corto período de tiempo.

En vista de esas tendencias, ¿dirías que el planeta ya ha alcanzado su “punto máximo de contaminación” total?

Eso requiere hacer una suma a través de mucha medidas diferentes. Voy a decir que estamos muy cerca del punto máximo de contaminación. Estamos muy cerca del máximo de contaminación de CO2: llevamos estancados varios años y espero que alcancemos el punto máximo y empecemos a descender muy pronto.

En cuanto a la contaminación del aire, podríamos estar muy, muy cerca del punto máximo. Y ya hemos pasado ese punto con algunos contaminantes como el dióxido de sulfuro, que provocaba la lluvia ácida.

También hemos sobrepasado el punto máximo con cosas pequeñas pero significativas como la venta de autos con motores de combustión. Así que, ya hay una gama de puntos máximos pequeños que se van sumando para llegar a un nivel macro del máximo de polución.

¿Qué es lo que más está ayudando a que la humanidad esté llegando a los puntos máximos de contaminación?

La caída en el costo de la energía baja en carbono -en particular de la solar, eólica y de baterías- es esencial para que lleguemos a un punto máximo y a partir de ahí comenzar a reducir las emisiones de CO2.

Para progresar, estas tecnologías necesitan tener un costo competitivo respecto a los combustibles fósiles. Sin eso, nuestras esperanzas de enfrentar el cambio climático serían realmente bajas. Así que es una buena noticia que su costo sea competitivo.

¿Cuál es el mayor obstáculo para llegar al punto máximo de contaminación?

El principal factor que limita el progreso es la falta de inversión en la transición energética a tecnologías limpias de parte de las compañías de combustibles fósiles. Estas generan ingresos extremadamente grandes que podrían reinvertir en soluciones vanguardistas, pero no lo están haciendo. Eso no significa que eliminemos los combustibles fósiles mañana, pero sí implica invertir en un futuro de energía limpia.

Otro desafío para alcanzar el punto máximo de contaminación -en términos emisiones de CO2 y de contaminación atmosférica- son los niveles de pobreza energética en el mundo. En los países ricos la contaminación está cayendo, pero sigue en aumento en las naciones de medianos y bajos ingresos. Eso es porque tienes a miles de millones de personas que, con todo derecho, aspiran a un estándar más alto de vida. Para estos países, la prioridad no es necesariamente cómo mantener bajos niveles de contaminación, sino cuánta energía proveer de forma rápida y barata.

Las dietas elevadas en carne plantean problemas para pasar el punto máximo de contaminación total, en términos de deforestación y de emisiones. ¿Qué le dirías a los políticos que están cautelosos de decirle a la gente qué hacer cuando se trata de sus dietas?

Soy mucho más optimista de la transición de energía y menos sobre el aspecto del sistema alimenticio. A muchos individuos realmente no les importa de dónde viene su energía. Pueda que protesten por la construcción de una granja eólica o solar, pero a la mayoría de la gente no le importa siempre y cuando la energía sea barata y confiable.

Mientras que la dieta es un asunto muy personal. Está muy ligado a nuestra identidad y los cambios en el comportamiento individual son más difíciles de lograr que los tecnológicos. Dudo que veamos un cambio a dietas basadas en plantas a largo plazo y de gran escala sin que haya progresos tecnológicos significativos, que puedan proveer productos que imiten a la carne.

En general, también soy muy cautelosa de decirle a la gente qué es lo que debe hacer. Prescribir es inefectivo, especialmente sobre lo que la gente come, pero también en términos más amplios. Así que, para los políticos, es una línea muy fina a seguir. ¿Cómo le muestras a las personas los impactos, y las alternativas, sin imponerte a la fuerza sobre ellas?

Otras personalidades que, como tú, hacen énfasis en la importancia de la tecnología y la posibilidad de un continuo crecimiento económico, han sido denominadas “ecomodernistas”. Y algunas de las soluciones de alta tecnología que este grupo propone -desde la energía nuclear hasta la intensificación de la agricultura y la carne cultivada- han creado polémica.

¿Te identificas con el término ecomodernista? Y, ¿qué le dirías a aquellos que advierten que depender algunas veces de nuevas tecnologías puede acelerar el deterioro ambiental?

Probablemente hay una gama de definiciones de lo que es un ecomodernista. Para mí, la tecnología es una palanca muy fuerte. No creo que la tecnología por sí sola sea nuestra salvación, pero cuando estás tratando de aplicar una escala de soluciones para ocho mil millones de personas, la necesitas.

Muchas veces, la gente intenta buscar soluciones en el pasado. Pueden haber funcionado para una pequeña población de millones, pero no dan la talla para una población de miles de millones. En la agricultura, por ejemplo, no puedes alimentar a ocho mil millones de personas sin fuertes cambios tecnológicos y sin incrementar el rendimiento de los cultivos, que hemos logrado con las innovaciones tecnológicas. Además, dudo de que la energía nuclear sea una nueva tecnología; lleva mucho más tiempo que la solar y eólica.

Incluso si la idea es reducir drásticamente la demanda individual sobre los recursos del planeta mediante cambios de comportamiento, necesitarías un fuerte componente tecnológico. Aun si la demanda energética cae, por ejemplo, todavía necesitarías mucha energía solar, eólica y baterías. Probablemente todavía necesitarías energía nuclear o geotérmica o hidrológica para tener una red equilibrada.

Así que, creo que suele haber una falsa dicotomía. En un mundo donde se tiene que reducir la demanda, siguen siendo necesarios desarrollos tecnológicos realmente fuertes.

El empresario Bill Gates y el periodista estadounidense David-Wallace Wells te han elogiado como la “Hans Rosling” del movimiento ambientalista, basados en tu optimismo sobre el potencial del mundo para desarrollarse positivamente. Otros, sin embargo, han advertido que las cifras de Rosling son demasiado optimistas y que los promedios pueden ocultar las desigualdades subyacentes dentro y entre naciones. ¿Cuán consciente eres de estos riesgos?

No podemos mirar simplemente los promedios globales. En nuestro trabajo en Our World in Data, mostramos métricas de datos a través de países, no sólo el promedio global. Esto frecuentemente revela que, mientras que todavía existen grandes desigualdades, del lado humano las cosas están mejorando.

¿Cuánta esperanza tienes, al inicio de 2024 con un año previsto de elecciones, de que el mundo mantenga su trayectoria positiva en términos del punto máximo de contaminación?

Creo que es un año decisivo. Estoy bastante preocupada sobre un par de elecciones: el resultado en EE.UU. será crucial. Podría ralentizar significativamente la transición de la nación -y de cómo otros países respondan- si retrocede en la acción climática. Así que es importante que los incentivos económicos para la transición energética se preserven. Cuando esos incentivos existen, este asunto puede empezar a suceder aunque no se cuente con un fuerte apoyo político. Necesitamos desarrollar soluciones y estructuras que puedan resistir los vaivenes de un lado político al otro.

¿Qué te da la mayor esperanza?

La cantidad de gente increíble de tantas disciplinas que trabajan en estos problemas. Me sentí muy desamparada cuando creí que estaba sola y que otros no estaban trabajando en esto. Pero ahora el panorama ha cambiado dramáticamente. Eso es lo que me hace más optimista de que lo lograremos.

https://www.bbc.com/mundo/articles/cn3nv3lg7eno

En lo personal CONSIDERO A LA MUJER MÁS VALIOSA QUE EL HOMBRE. 

En muchos lugares todavía ek Machismo es dominantemente ABSURDO. Por respeto a la mujer no te diré un criollo garabato grosería, solo te voy a hacer de hombre a hombre una pregunta: Piensa el por qué y el cómo naciste: Gracias a quien eres y fuiste parido has vivido y lo fue gracias a una MUJER, tu madre...

.

Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Febrero de 2024
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net