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Biología Cuántica

Proemio

Es un campo emergente del conocimiento que requiere colaboración interdisciplinaria y conocimientos de química y física

 

La Biología cuántica es la rama de la Biología que estudia procesos que tienen lugar en seres vivos y que se basan en efectos característicos de la mecánica cuántica tales como la superposición de estados, la coherencia cuántica o el efecto túnel.

 

Desarrollo 

 

1.
Qué es la poco explorada biología cuántica (y cómo puede dar pistas sobre por qué estamos vivos)
 18 abril 2022
La biología cuántica puede abrir puertas a nuevos conocimientos.
Si nos tomásemos unos minutos en pensar qué es la física cuántica, ¿qué dirías?
Muchas personas podrían responder que se trata de complicadas fórmulas que explican procesos muy complejos relacionados con partículas subatómicas, gravedad, energía, el movimiento de las galaxias, agujeros negros y todo lo que tiene que ver con el espacio-tiempo y el tamaño del universo.
Algo así como Albert Einstein. Y no sería una respuesta muy lejana a la realidad.
Al fin y al cabo, el padre de la Teoría de la Relatividad sentó las bases de la física estadística y la mecánica cuántica, parte de la física moderna y que es muy diferente a aquella que planteó Isaac Newton siglos atrás.

Pero hay una rama menos explorada y que no requiere que vayamos muy lejos para entender de qué se trata.
De hecho, está aquí, en nuestro planeta, entre nosotros.

El físico teórico iraquí-británico Jim Al Khalili lo planteó en 2015 con una pregunta durante una charla: ¿y si el mundo cuántico desempeñase un papel importante en el funcionamiento de una célula viva?
¿Puede algo tan diminuto ayudarnos a entender por qué estamos vivos?
Por muchos años, la comunidad científica fue tajante: la biología era una ciencia tan compleja que no tenía nada que ver con el mundo cuántico.
Una idea que hoy es vista como errónea. En realidad, la mecánica cuántica juega un papel tan importante en los procesos biológicos que es vital para la fotosíntesis de las plantas o la respiración celular.
A esta rama de la ciencia se le conoce como biología cuántica.
Y entenderla abriría las puertas a innumerables respuestas y conocimientos que todavía no manejamos en su totalidad, desde entender cómo funcionan las mutaciones hasta la creación de nuevos medicamentos o mejoras en la computación cuántica.
"En cierta parte estamos resolviendo un misterio importante", le dice a BBC Mundo Vladimiro Mujica, químico de la Universidad Central de Venezuela y doctor en Química Cuántica por la Universidad de Uppsala, Suecia.
Recientemente, la Universidad Estatal de Arizona, donde actualmente trabaja Mujica, recibió una financiación de US$1 millón por la Fundación Keck en conjunto con la Universidad de California en Los Ángeles y la Universidad Northwestern en Chicago para estudiar la biología cuántica por los próximos tres años.
La idea es entender lo más posible el alcance de esta rama, que está revolucionando la manera como entendemos la relación entre procesos cuánticos y la vida misma.
¿Pero qué es la biología cuántica?
Partamos por el principio. Mecánica cuántica:
La física moderna se nutre principalmente de dos ramas que estudian la relatividad y el mundo cuántico. La primera estudia campos como el movimiento de las galaxias y los planetas; y la segunda los sistemas atómicos y subatómicos que son tan pequeños que no los podemos ver a simple vista.
Un mundo gigante y otro diminuto.
El lado obvio es que la química, la biología y la bioquímica son parte de la materia. Y esta materia está conformada por átomos y moléculas.
Entonces, si la física cuántica estudia este mundo atómico, estaría describiendo también a la biología.
"Los procesos biológicos son en realidad sistemas cuánticos porque la física (cuántica) describe el comportamiento de la materia a nivel microscópico", explica Mujica.
Es una conclusión que se lee de forma muy sencilla. Pero no siempre fue así tan obvio.
Y hay una razón de peso: en realidad los procesos biológicos son muy complejos. Y los sistemas cuánticos, por otro lado, necesitan de una "estabilidad", algo que los científicos conocen como coherencia de onda.
La conclusión de la comunidad científica era entonces que los procesos biológicos eran tan "ruidosos" que no tenían esta estabilidad. Básicamente, destruían la coherencia.
Y era por eso que a lo largo del siglo XX, los científicos separaron la mecánica cuántica de la biología. No le dieron mayor interés.
Pero quizás estaba faltando algo que los científicos no terminaban de entender o que no encajaba del todo. Quizás había un método donde se aplicase todo esto dentro de los procesos biológicos.
¿No trivial?
Ya se sabe que la materia está conformada por partículas. Algunas son los protones y los neutrones, y otras son conocidas como partículas elementales, como los electrones y fotones.
Estas partículas funcionan a nivel biológico. Por ejemplo, la fotosíntesis de las plantas es impulsada por la transferencia de electrones en las moléculas.
Pero aquí hay un problema: cómo viaja este electrón. Si tuviésemos un bombillo, el electrón atravesaría un alambre de cobre que se calienta mucho y hace que "se encienda" la luz.
Pero las plantas no tienen este alambre de cobre. De hecho, la biología tiene "pésimos" conductores de energía, en palabras de Mujica, y aumentar la temperatura de forma brusca haría que la célula simplemente muriese.
Entonces el electrón necesitaría ese algo que a los científicos les estaba faltando entender. Un proceso que fuese simple y que no requiriese de mucha energía como para permitirle a la partícula viajar sin matar la célula.
Ese proceso de hecho existe, y se llama el efecto túnel.
Un ejemplo: si tenemos una pelota de tenis en un lado de una cancha y tenemos que hacerla pasar hacia el otro lado, bastaría con lanzarla de un extremo al otro.
Pero si la cancha tuviese una pared muy alta en el medio, entonces se tendría que lanzar la pelota muy alto y por encima de la pared o de lo contrario rebotaría. Así es como funciona la física clásica.
Pero es distinto en la física cuántica. Si la pelota de tenis fuese en realidad un electrón, hay una forma de que este pase a través de la pared y no por encima. Y esto ocurre porque las partículas se mueven en forma de onda.
El efecto túnel es como "si abrieras un hueco en la barrera y te colaras por él". Y la ventaja es que es tan sencillo y barato que es el utilizado por los sistemas biológicos para utilizar la menor cantidad de energía posible.
Los científicos llaman a este tipo de eventos "no triviales". Es, básicamente, cómo la mecánica cuántica altera los procesos biológicos.
No es algo novedoso. Físicos como el austríaco Erwin Schrödinger ya había abordado este y otros temas de la física cuántica en la primera mitad del siglo XX, sentando las bases para que alguien más hiciesen nuevos hallazgos.
Distintos procesos
Pero el efecto túnel no es el único mecanismo cuántico que actúa dentro de los procesos biológicos.
Los hay otros, como la dirección en la que gira la partícula, algo conocido como el espín. Y todos estos efectos actúan de distintas formas en las diferentes etapas de los procesos biológicos.
Por ejemplo, la fotosíntesis consta de tres pasos. El primero es la captura del fotón (la partícula portadora de la radiación electromagnética, como la luz solar) por parte de la planta.
El segundo es cuando los electrones absorben la energía de los fotones y pasan a un estado de mayor energía, viajando por las moléculas y basándose en el efecto túnel.
Finalmente, el electrón es empleado para una reacción química que se traduce en la liberación de oxígeno. Y eso es lo que permite que seres como los humanos podamos respirar.
En todos estos pasos, la mecánica cuántica está presente.
Pero ahora imagina que el electrón sobre gira en su propio eje (espín), y este movimiento puede ser hacia la derecha o hacia la izquierda. Dependiendo de la dirección de giro, el electrón pasará o no por el túnel.
Para hacerlo más sencillo, piensa que es como un tornillo, que cuando se inserta en la ranura puede atornillarse únicamente en la dirección correcta. Pero si lo intentas de la otra forma, pues no pasa o lo dañas.
Esto es lo que se conoce como quiralidad, del griego kheir, que significa mano. Cuando un objeto es quiral, tiene otro que es el reflejo, como la mano derecha con la izquierda.
Esto quiere decir que el espín va de la mano del quiral.
"Entonces tú ahora tienes un mecanismo privilegiado que protege el transporte electrónico de cualquier ruido externo. Por eso, un efecto que se suponía no iba a ser importante, pues ahora sí lo es", resume Mujica.
Y entender esto es muy importante para la ciencia. Ahora se sabe que el efecto túnel, el espín y la quiralidad están relacionados no solo con la fotosíntesis, sino también con la síntesis de proteínas, la forma cómo los organismos respiramos o la conexión entre neuronas.
Incluso en las mutaciones, transformaciones del material genético que ocurren por el cambio aleatorio de una molécula en nuestro cuerpo.
Distintas aplicaciones
Pero entonces, ¿para qué sirve todo esto?
Los científicos apenas están intentando entender la verdadera dimensión de la biología cuántica. Al fin y al cabo, fue considerada poco importante por mucho tiempo y no fue sino hasta hace aproximadamente una década que este campo de la ciencia empezó a surgir otra vez.
Una rama que se puede beneficiar es el de la farmacología, donde la quiralidad juega un papel importante.
Otra es la computación cuántica. "En este punto estamos, en el que se está tratando de buscar buenos sistemas para hacer procesamientos cuánticos", dice Mujica. "Ya hay computadores cuánticos, pero son muy limitados. Son juguetes muy avanzados y extremadamente caros", añade.
Pero muchas de estas aplicaciones no van a ocurrir en estos tres años en que Mujica y sus otros colegas pasarán estudiando la biología cuántica. Lo ven más como una ciencia que tendrá efectos importantes más a largo plazo.
Lo que sí es evidente ahora el papel crucial que tiene la física cuántica para ayudarnos a entender cómo funcionan procesos biológicos muy importantes que hacen posible la vida.Así que no se trata tanto de mirar hacia arriba en búsqueda de otros planetas, sino también de observar en profundidad lo que tenemos en el nuestro.
https://www.bbc. com/mundo/noticias-60939356

2.

La biología cuántica

Es un campo emergente del conocimiento que requiere colaboración interdisciplinaria y conocimientos de química y física con base en el uso de herramientas de la teoría cuántica para el estudio de fenómenos que involucran a los organismos vivos, la biología cuántica se ha constituido como un campo de investigación esencialmente interdisciplinario. El sostén de sus estudios se basa, sobre todo, en la cooperación que establecieron profesionales de la biología, la química y la física, con la mecánica cuántica y la química teórica como elementos centrales de su producción científica.
“El intento de entender y controlar aspectos estructurales de los sistemas biológicos ha llamado la atención de los científicos hacia el estudio de los fenómenos cuánticos, esto es, eventos que no pueden explicarse basándose en la física clásica del mundo macroscópico”, explica Fernando Semião, del Laboratorio de Ciencia y Tecnología en Información Cuántica de la Universidad Federal del ABC (UFABC), donde además de la biología cuántica, también se llevan a cabo estudios sobre información cuántica pura, termodinámica cuántica e investigación experimental en óptica cuántica. En Brasil, sin embargo, los estudiantes de postgrado que deciden realizar investigaciones en el área no disponen de trayectos institucionales, lo que hace necesario un mayor esfuerzo para la obtención, generalmente en forma autónoma, de dichos conocimientos. “Si bien es un campo de investigación prometedor, aquí aún son pocas las instituciones que desarrollan ese tipo de estudios”, analiza Semião.
Las primeras menciones a la biología cuántica se remontan a mediados del siglo XX. En el libro intitulado O que é a vida? O aspecto físico da célula viva [¿Qué es la vida?] (editorial Unesp, 1997),publicado originalmente en 1944 por el físico austríaco Erwin Schrödinger (1887-1961), se introducen conceptos importantes para la constitución de la biología cuántica como campo de estudio, basado principalmente en la complejidad de la materia viva. “Sin embargo, los científicos de aquella época no estaban preparados para enfrentarse a ese reto”, dice Carlos Alberto dos Santos, del Instituto de Física de la Universidad Federal de Alagoas (IF-Ufal). Al exponer las posibilidades de estudio de la termodinámica de sistemas biológicos, la obra comenzó gradualmente a movilizar a los físicos y biólogos.
En la base Web of Science, el primer trabajo con las palabras quantum biology se remonta a 1956. La producción seguiría siendo pequeña hasta principios de este siglo. El cambio de rumbo sobrevino en 2007, con la publicación del artículo intitulado “Evidence for wavelike energy transfer through quantum coherence in photosynthetic systems”, en la revista Nature. En ese trabajo, un grupo de científicos encabezados por el químico británico Graham Fleming, de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, obtuvo pruebas de que las macromoléculas involucradas en la fotosíntesis presentan oscilaciones electrónicas que sólo pueden describirse a través de la física cuántica. Desde entonces, el número de artículos científicos se ha disparado. “Es cierto que el campo de estudios comienza a consolidarse a partir de este período”, añade Dos Santos.
Desde la publicación de los estudios del grupo Fleming, la fotosíntesis se ha convertido en el primer fenómeno biológico considerado como un resultado legítimo de la mecánica cuántica. Este fenómeno se describe como un proceso biológico en el que ciertas bacterias, algas y plantas obtienen energía, a partir de los fotones, con absorción de energía, que es transportada por diversas proteínas y transformada en energía química. “El transporte de esta energía ocurre por medio de un efecto denominado coherencia cuántica”, explica Guilherme Menegon Arantes, del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (IQ-USP), quien recurre a la simulación por computadora para investigar los fenómenos cuánticos que involucran biomoléculas. La eficiencia de la conversión de la energía solar en energía química durante el proceso de la fotosíntesis es algo que siempre ha desconcertado a los científicos. Hasta entonces, los efectos cuánticos se caracterizaban por ser fenómenos ultrarrápidos que sólo se producen en entornos controlados y a temperaturas muy bajas.
Interfaz y colaboración
La biología cuántica ha cobrado importancia en el campo de la biomedicina. “El hecho de entender mejor cómo ocurren los fenómenos cuánticos puede impactar e influir en nuestra comprensión de los mecanismos de las enfermedades”, afirma Francisco Laurindo, del Instituto del Corazón de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (InCor-FMUSP), quien ve la posibilidad, de momento todavía teórica, de una integración de conocimientos entre la biología cuántica y la biología redox, un área de estudio ya consolidada y dedicada al estudio de los procesos biológicos que implican reacciones de intercambio de electrones en las biomoléculas de los seres vivos. “Nuestras investigaciones en biomedicina redox se han centrado en el estudio de cómo responden las células vasculares ante distintos tipos de lesiones y cómo los procesos de oxirreducción, es decir, de transferencia de electrones, pueden configurar estos procesos”, explica Laurindo.
Entre las hipótesis aportadas por los preceptos de la biología cuántica se encuentra la que estipula que la alteración del espín –una propiedad intrínseca de las partículas microscópicas, tales como los electrones, protones y átomos– puede estar relacionada con los procesos redox. Laurindo destaca dos hipótesis que surgen de esa perspectiva. La primera está relacionada con los procesos celulares habituales que generan minicampos magnéticos en el interior de la célula y pueden afectar su reacción ante determinados estímulos. En este caso, el fenómeno cuántico sería un mediador de las respuestas celulares. La segunda sería que los campos magnéticos externos, como los que generan las antenas de telefonía, los teléfonos celulares y la televisión, entre otros, podrían interferir en las respuestas adaptativas intracelulares.
La senda de la investigación
Cuando la investigadora Nicole De March decidió realizar estudios en el campo de la biología cuántica en el Instituto de Física de la Universidad Federal de Río Grande do Sul (IF-UFRGS), tuvo que convencer a sus directores acerca de la pertinencia de sus investigaciones. “Aunque pertenezco al área de la física, para poder avanzar en mi investigación de maestría y doctorado tuve que entender conceptos de la biología”, explica. Los descubrimientos resultantes de los avances en la biología cuántica podrían, en el futuro, aumentar su proximidad con los campos de la física y la química, con la consiguiente instauración de disciplinas que contemplen más específicamente esa temática. “El estudio de los fenómenos cuánticos que surgen como nexo entre estas áreas del conocimiento puede transformar los planes de estudio de las carreras de grado”, dice Sandra Denise Prado, de la IF-UFRGS.
Hay instituciones europeas y estadounidenses que ya ofrecen asignaturas que propician la profundización en ese campo. En la Universidad de Surrey, en Inglaterra, por ejemplo, un programa de posgrado en el Leverhulme Quantum Biology Doctoral Training Centre (QB-DTC) permite la formación en temas tales como magnetorrecepción, biofotónica cuántica, tunelaje cuántico en el ADN, efectos cuánticos en la fotosíntesis y decoherencia y ruidos en los sistemas biológicos. En el Center for Quantum Bio-Sciences del Instituto de Física Teórica de la Universidad de Ulm, en Alemania, los estudios de biología cuántica incluyen la fotosíntesis y el transporte de electrones y están entrelazados con las investigaciones sobre las tecnologías cuánticas y la ciencia de la información cuántica, tales como la mecánica estadística cuántica y el procesamiento de señales cuánticas.
En su 12ª edición, la conferencia intitulada Quantum Effects in Biological Systems Workshops (QuEBS) congrega anualmente a los interesados en los estudios de los fenómenos de la mecánica cuántica en sistemas biológicos en áreas tales como física, química, biología, ciencia de materiales y ciencia de la información cuántica. La edición de este año, que estaba prevista para llevarse a cabo en el mes de septiembre, en Grecia, tuvo que ser reprogramada debido a la pandemia de covid-19. Al reunir un promedio de cien investigadores en torno a esos temas, la biología cuántica pone de manifiesto que, aunque pequeña, viene afianzándose como un campo de estudios emergente.

https://revistapesquisa.fapesp.br/es/la-biologia-cuantica/

  

3.
La Biología y Biofísica Cuánticas 
(Quantum Biology and Quantum Biophysics) son disciplinas muy recientes que representan toda una revolución en el entendimiento de cómo funcionan los mecanismos ligados a la Vida. Hace algunos años que voy comentando en mi web la extraordinaria importancia de estas investigaciones a nivel mundial. Algunas universidades que tienen un departamento de investigación en este campo son la de Cambridge, la de Griffith en Australia, la de Innsbruck en Viena o el grupo liderado por Engel en la universidad de Chicago entre otras.
La biología cuántica, un campo interdisciplinar muy prometedor
En este sentido, la universidad inglesa de Surrey pone en marcha por primera vez en el mundo los estudios de doctorado en Biología Cuántica en ciclos de tres años. Los encargados de esta formación tan novedosa son los investigadores Johnjoe McFadden  y Jim Al-Khalili. Esta nueva ciencia interdisciplinar requiere expertos de varios campos, desde la biología y bioquímica hasta la Física, las matemáticas y la ciencia de la computación. Se trata de unos estudios interdisciplinares de gran importancia y que se tendrán que ir integrando durante los próximos años en muchos grados universitarios.
Yo llevo investigando en este campo más de una década, contactando con científicos y elaborando un trabajo muy minucioso de síntesis, parte del cual está incluido en los cursos de formación de la plataforma web eQuantum.org.
Ya en 1944 Erwin Schrödinger, en su libro What is Life?, se cuestionaba acerca de la vida, su enorme eficacia, organización y ordenación interna. No comprendía cómo la vida se puede expresar de forma tan ordenada a pesar de la agitación térmica de las partículas constituyentes. Tendría que haber una red ordenada de interconexión de largo alcance que pudiera sincronizar partes aisladas.
Para poder entender estos mecanismos, los físicos y biólogos moleculares en las dos últimas décadas han estado descubriendo hechos realmente sorprendentes. Si se pensaba en un inicio que la Física Cuántica solo tenía efectos a escalas microscópicas (escala atómica y subatómica), ahora se sabe que estos efectos se suman, dando lugar a fenómenos a escala macroscópica tal como sucede en un estado de coherencia cuántica. Por ejemplo, en 1995, se creó el primer condensado de Bose-Einstein, estado en que los átomos se someten a bajísimas temperaturas (a una temperatura de menos de una millonésima de Kelvin por encima del cero absoluto), quedando atrapados en un solo estado cuántico. Se trata de un estado sumamente ordenado y estructurado donde aparece un comportamiento colectivo extraordinario, dejándose de comportar los átomos y moléculas como entidades independientes.
En un estado de coherencia cuántica, se hacen visibles las propiedades ondulatorias de la materia (no se cancela la fase electromagnética de los diferentes componentes), manifestándose propiedades cuánticas no-triviales tales como el estado de superposición, el entrelazamiento y el efecto tunneling. La primera se refiere a que una partícula puede estar en lugares a la vez, tomar dos caminos al mismo tiempo o girar en dos sentidos simultáneamente. La segunda muestra la interconexión instantánea entre dos partículas separadas; si medimos la propiedad de una, la otra queda afectada instantáneamente, sin importar la distancia que las separe. La tercera nos habla de la posibilidad de atravesar barreras aparentemente infranqueables. Si bien desde la mecánica newtoniana una partícula que no lleva suficiente energía puede no superar cierta barrera energética, según las premisas de la mecánica cuántica sí lo podría hacer propagándose como onda.
Se evidencian estados de coherencia cuántica en los seres vivos
Algo similar pasa con los seres vivos. Se observan estados de coherencia cuántica en fracciones muy pequeñas de tiempo pero suficientes para que tengan trascendencia a nivel biológico.
Se pensaba en un inicio que las propiedades contraintuitivas de la cuántica que acabo de comentar solo se aplicaban al reino de los protones, electrones o fotones. Pero, hay evidencias que contradicen este hecho. Al principio hubo una idea generalizada de que eran imposibles estos estados de coherencia y orden a temperaturas tan elevadas como, por ejemplo, la de los seres vivos, descartando a priori cualquier efecto cuántico a nivel del organismo. Esta idea está cambiando gracias a las últimas investigaciones en el campo de la biología y biofísica cuánticas.
La fotosíntesis, la magnetorrecepción de las aves o la acción enzimática son algunos ejemplos
Entre estas se encuentran la fotosíntesis, la acción enzimática, la respiración, la orientación de las aves a lo largo del campo geomagnético, el sentido del olfato y la transmisión neuronal por ejemplo.
Respecto a la fotosíntesis, los primeros estudios se realizaron con bacterias verdes del azufre o cierto tipo de algas. La energía del fotón absorbido es transferida hasta el centro de reacción y lo hace a través de múltiples rutas simultáneamente durante una fracción de un femtosegundo (10-15seg) para luego acabar decidiendo (entrando en un estado de decoherencia) la ruta o el camino más eficaz. Este proceso explica la extraordinaria capacidad de los organismos autótrofos de captar y aprovechar al máximo la luz solar.
La acción enzimática y los procesos metabólicos en relación con la respiración se explican por el fenómeno del tunelamiento cuántico, ya que la transferencia de electrones a lo largo de varias decenas de Angstrom (10-10m) solo se puede explicar de forma ondulatoria. Los electrones y los protones son capaces de pasar barreras de potencial, lo cual tiene implicaciones importantes en la aceleración de diferentes tipos de reacciones químicas.
Otros estudios fascinantes giran en torno al sentido del olfato. Hasta ahora no se entendía del todo el sistema de reconocimiento de las moléculas odoríferas por parte de los receptores odoríferos. Se sabe que además de un reconocimiento estructural tiene que haber un reconocimiento frecuencial entre los enlaces moleculares.
Un estudio muy interesante respecto a la conducción iónica a través de las neuronas es el realizado en 2012 por G. Bernroider de la Universidad de Salzburg y J. Summhammer del Instituto Atómico de Tecnología de la Universidad de Viena. Pudieron realizar una simulación mecánico-cuántica de un ion viajando a través de un canal. Comprobaron que lo hacía como una onda coherente, y por lo tanto, deslocalizada. Además, esta onda asociada al ion oscilaba a muy altas frecuencias, transfiriendo energía a las proteínas circundantes mediante un proceso de resonancia. El proceso de resonancia es un canal de transmisión de información por absorción energética cuando dos sistemas o partículas vibran a frecuencias similares. No necesariamente las partículas han de estar en contacto para poderse activar reacciones químicas. La coherencia cuántica juega un papel indispensable en las neuronas. El campo de la neurología cuántica será fundamental en los próximos años para poder entender la extraordinaria sincronización que se produce entre números muy considerables de neuronas y también entre regiones separadas del cerebro.
Es apasionante saber que la biología utiliza lo que podríamos llamar una pequeña computación cuántica. Precisamente los ordenadores cuánticos son tan eficientes, ya que se basan en el principio de superposición, pudiendo estar los bits cuánticos en dos estados simultáneamente. Por esta razón tienen que estar completamente aislados del entorno para no sufrir la destrucción de su estado de coherencia cuántica.
Otros estudios en plena investigación son la biofotónica (la emisión de luz por parte de los organismos y la interacción de la luz con estos), el estudio de las propiedades supramoleculares del agua y la herencia genética a nivel cuántico.
https://equantum.org/universidad-de-surrey-primera-en-ofrecer-estudios-de-doctorado-en-biologia-cuantica/


 4.
Biología cuántica: un mundo por descubrir
Desaparecer en algún lugar y reaparecer en otro. Estar en dos sitios a la vez. Transmitir información a una mayor velocidad que la de la luz.
Son fenómenos que se explican –desde hace un tiempo– a partir de la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia y de la energía: la mecánica cuántica.
¿Pero qué tiene que ver esta ciencia con las flores, las aves migratorias y el olor a huevos podridos?
Bienvenido a la frontera de lo que se conoce como biología cuántica.
Sigue siendo una disciplina tentativa, incluso especulativa, pero de continuar creciendo, podría revolucionar el desarrollo de nuevos medicamentos, computadoras y perfumes, o incluso contribuir a la lucha contra el cáncer.
Hasta hace poco tiempo, la idea de que la biología -una ciencia que a los ojos de los físicos es cálida, húmeda y desordenada- estuviera relacionada con los estados de la materia se consideraba una insensatez.
Pero poco a poco y usando la poca evidencia que se ha ido encontrando, la idea ha empezado a cobrar importancia, explicó Luca Turín, del Instituto Fleming en Grecia.
Plantas, aves y narices
"Básicamente hay tres áreas en las que empieza a ser evidente la presencia de la cuántica, tres fenómenos que han derribado la idea de que la mecánica cuántica no tiene nada que ver con la biología", le dijo Turín a la BBC.
La más evidente de las tres es la fotosíntesis, el eficiente proceso mediante el cual las plantas y algunas bacterias construyen las moléculas que necesitan, utilizando energía de la luz solar.
Cuando se observa el proceso de cerca pareciera que hubiera pequeños paquetes de energía al mismo tiempo, "probando" todos los caminos posibles para llegar a donde necesitan ir para después escoger el más eficiente.
"La biología parece haber sido capaz de utilizar este tipo de efecto en un ambiente cálido y húmedo, manteniendo la superposición. No logramos entender cómo lo hace", le dijo Richard Cogdell, de la Universidad de Glasgow a la BBC.
La sorpresa no acaba ahí. Se cree que trucos similares pueden encontrarse en el comportamiento animal: las hazañas de las aves que cruzan países, e incluso continentes volando de polo a polo en sus rutas migratorias, podrían tener relación con la física cuántica.
Los experimentos biológicos muestran que, al migrar, los petirrojos sólo se orientan a través de los colores de la luz, y que basta con una radiofrecuencia débil para confundir su sentido de dirección.
Pero las explicaciones dadas no alcanzan a explicar el fenómeno.
Para los defensores de la relación entre la cuántica y la biología, la orientación de los petirrojos al migrar se debe a un efecto de entrelazamiento cuántico.
Según este fenómeno físico, las partículas entrelazadas (en su término técnico en inglés: entangled) no pueden definirse como partículas individuales, sino más bien como un sistema.
Por más distanciadas que estén dos partículas "entrelazadas", ambas saben lo que pasa con la otra, incluso parecen poder transmitirse información a mayor rapidez que la velocidad de la luz.
Los experimentos sugieren que este fenómeno ocurre dentro de las moléculas individuales de los ojos de las aves.
John Morton, del University College London, explicó que la manera en que las aves lo perciben puede parecer aún más extraño.
"Podríamos imaginarnos que es una especie de pantalla de visualización frontal, parecida a la que tienen los pilotos: una imagen del campo magnético impresa sobre todo lo que ven a su alrededor ", apuntó.
La idea sigue causando polémica. No menos la teoría según la cual que la biología cuántica la tenemos en nuestras propias narices.
La mayoría de los investigadores cree nuestro sentido del olfato depende únicamente de la forma que tienen las moléculas que aspiramos.
Pero el doctor Turín cree que, además de la forma, influyen las vibraciones de las moléculas, gracias a un efecto cuántico conocido como efecto túnel.
La idea sostiene que los electrones en los receptores de la nariz desaparecen en un lado de una molécula olfativa y reaparecen en el otro, dejando un poco de energía en el proceso.
Un artículo publicado en Plos One esta semana explica que las personas somos capaces de diferenciar dos moléculas de idéntica forma pero con diferentes vibraciones, lo que sugiere que la forma no es el único factor implicado en el proceso.
Lo que intriga a los investigadores es el alcance que puede tener la cuántica en los fenómenos de la naturaleza.
"No sabemos si estas tres áreas nos están introduciendo a todo un mundo por descubrir, o si realmente no hay nada debajo" –afirmó el doctor Turín. "No lo sabremos hasta que lo veamos"
'Sumamente importante'
Este tipo de fenómeno ha suscitado un gran interés a nivel global. En 2012, la Fundación Europea de la Ciencia puso en marcha su programa Farquest, con el objetivo de crear una estructura de investigación cuántica a nivel europeo en la que la biología cuántica juega un papel muy importante.
Por otra parte, la Agencia de proyectos de investigación avanzados del departamento de Defensa de Estados Unidos (Darpa), estableció una red nacional de biología cuántica en 2010, y departamentos dedicados al tema están surgiendo en una gran cantidad de países que van desde Alemania a India.
Una mejor comprensión del olfato podría impulsar enormemente el negocio de la perfumería, con la creación de fragancias más personalizadas.
De igual manera, entender los trucos de la naturaleza podría contribuir al desarrollo de la próxima generación de computadoras cuánticas.
Pero el estudio de la biología cuántica puede tener repercusiones todavía mucho más profundas.
Simon Gane, un investigador del Royal National Throat, Nose and Ear Hospitaly autor principal del artículo publicado en Plos One, explicó que los pequeños receptores de nuestra nariz se conocen comúnmente como receptores acoplados a proteínas G.
"Son una subfamilia de los receptores que tenemos en todas las células de nuestro cuerpo, hacen parte de los retos implicados en el desarrollo de nuevas medicinas", explicó.
"¿Qué pasa si existe una interacción receptor-droga que simplemente no estamos notando por no pensar que se puede tratar de un efecto cuántico? Un descubrimiento semejante podría tener profundas implicaciones en el desarrollo, la creación y el descubrimiento de fármacos".
Jim Al-Khalili, de la Universidad de Surrey, está investigando la posibilidad de que el efecto túnel se produzca durante mutaciones en nuestro ADN - una pregunta que puede ser relevante para comprender la evolución de la vida misma, o para la lucha contra el cáncer.
Como le dijo el científico le dijo a la BBC: "si descubrimos que el efecto túnel está presente en las mutaciones, existe la posibilidad de que la física cuántica pueda explicar por qué una célula se vuelve cancerosa.
"Este sinfín de opciones -añadió- te hace pensar en la posibilidad de que la física cuántica no sea únicamente nuestra pesadilla de secundaria, o un campo de estudio alternativo liderado por un grupo de personas con ideas estrafalarias. Si realmente puede ayudar a responder algunas de las preguntas más importantes de la naturaleza, se convertiría en una ciencia sumamente importante".
https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/01/130128_biologia_cuantica_mundo_por_descubrir

 

5.
Primer doctorado en Biología Cuántica por Universidad de Surrey
La Biología y Biofísica Cuánticas (Quantum Biology and Quantum Biophysics) son disciplinas muy recientes que representan toda una revolución en el entendimiento de cómo funcionan los mecanismos ligados a la Vida. Hace algunos años que voy comentando en mi web la extraordinaria importancia de estas investigaciones a nivel mundial. Algunas universidades que tienen un departamento de investigación en este campo son la de Cambridge, la de Griffith en Australia, la de Innsbruck en Viena o el grupo liderado por Engel en la universidad de Chicago entre otras.
La biología cuántica, un campo interdisciplinar muy prometedor
En este sentido, la universidad inglesa de Surrey pone en marcha por primera vez en el mundo los estudios de doctorado en Biología Cuántica en ciclos de tres años. Los encargados de esta formación tan novedosa son los investigadores Johnjoe McFadden  y Jim Al-Khalili. Esta nueva ciencia interdisciplinar requiere expertos de varios campos, desde la biología y bioquímica hasta la Física, las matemáticas y la ciencia de la computación. Se trata de unos estudios interdisciplinares de gran importancia y que se tendrán que ir integrando durante los próximos años en muchos grados universitarios.
Yo llevo investigando en este campo más de una década, contactando con científicos y elaborando un trabajo muy minucioso de síntesis, parte del cual está incluido en los cursos de formación de la plataforma web eQuantum.org.
Ya en 1944 Erwin Schrödinger, en su libro What is Life?, se cuestionaba acerca de la vida, su enorme eficacia, organización y ordenación interna. No comprendía cómo la vida se puede expresar de forma tan ordenada a pesar de la agitación térmica de las partículas constituyentes. Tendría que haber una red ordenada de interconexión de largo alcance que pudiera sincronizar partes aisladas.
Para poder entender estos mecanismos, los físicos y biólogos moleculares en las dos últimas décadas han estado descubriendo hechos realmente sorprendentes. Si se pensaba en un inicio que la Física Cuántica solo tenía efectos a escalas microscópicas (escala atómica y subatómica), ahora se sabe que estos efectos se suman, dando lugar a fenómenos a escala macroscópica tal como sucede en un estado de coherencia cuántica. Por ejemplo, en 1995, se creó el primer condensado de Bose-Einstein, estado en que los átomos se someten a bajísimas temperaturas (a una temperatura de menos de una millonésima de Kelvin por encima del cero absoluto), quedando atrapados en un solo estado cuántico. Se trata de un estado sumamente ordenado y estructurado donde aparece un comportamiento colectivo extraordinario, dejándose de comportar los átomos y moléculas como entidades independientes.
En un estado de coherencia cuántica, se hacen visibles las propiedades ondulatorias de la materia (no se cancela la fase electromagnética de los diferentes componentes), manifestándose propiedades cuánticas no-triviales tales como el estado de superposición, el entrelazamiento y el efecto tunneling. La primera se refiere a que una partícula puede estar en lugares a la vez, tomar dos caminos al mismo tiempo o girar en dos sentidos simultáneamente. La segunda muestra la interconexión instantánea entre dos partículas separadas; si medimos la propiedad de una, la otra queda afectada instantáneamente, sin importar la distancia que las separe. La tercera nos habla de la posibilidad de atravesar barreras aparentemente infranqueables. Si bien desde la mecánica newtoniana una partícula que no lleva suficiente energía puede no superar cierta barrera energética, según las premisas de la mecánica cuántica sí lo podría hacer propagándose como onda.
Se evidencian estados de coherencia cuántica en los seres vivos
Algo similar pasa con los seres vivos. Se observan estados de coherencia cuántica en fracciones muy pequeñas de tiempo pero suficientes para que tengan trascendencia a nivel biológico.
Se pensaba en un inicio que las propiedades contraintuitivas de la cuántica que acabo de comentar solo se aplicaban al reino de los protones, electrones o fotones. Pero, hay evidencias que contradicen este hecho. Al principio hubo una idea generalizada de que eran imposibles estos estados de coherencia y orden a temperaturas tan elevadas como, por ejemplo, la de los seres vivos, descartando a priori cualquier efecto cuántico a nivel del organismo. Esta idea está cambiando gracias a las últimas investigaciones en el campo de la biología y biofísica cuánticas.
La fotosíntesis, la magnetorrecepción de las aves o la acción enzimática son algunos ejemplos
Entre estas se encuentran la fotosíntesis, la acción enzimática, la respiración, la orientación de las aves a lo largo del campo geomagnético, el sentido del olfato y la transmisión neuronal por ejemplo.
Respecto a la fotosíntesis, los primeros estudios se realizaron con bacterias verdes del azufre o cierto tipo de algas. La energía del fotón absorbido es transferida hasta el centro de reacción y lo hace a través de múltiples rutas simultáneamente durante una fracción de un femtosegundo (10-15seg) para luego acabar decidiendo (entrando en un estado de decoherencia) la ruta o el camino más eficaz. Este proceso explica la extraordinaria capacidad de los organismos autótrofos de captar y aprovechar al máximo la luz solar.
La acción enzimática y los procesos metabólicos en relación con la respiración se explican por el fenómeno del tunelamiento cuántico, ya que la transferencia de electrones a lo largo de varias decenas de Angstrom (10-10m) solo se puede explicar de forma ondulatoria. Los electrones y los protones son capaces de pasar barreras de potencial, lo cual tiene implicaciones importantes en la aceleración de diferentes tipos de reacciones químicas.
Otros estudios fascinantes giran en torno al sentido del olfato. Hasta ahora no se entendía del todo el sistema de reconocimiento de las moléculas odoríferas por parte de los receptores odoríferos. Se sabe que además de un reconocimiento estructural tiene que haber un reconocimiento frecuencial entre los enlaces moleculares.
Un estudio muy interesante respecto a la conducción iónica a través de las neuronas es el realizado en 2012 por G. Bernroider de la Universidad de Salzburg y J. Summhammer del Instituto Atómico de Tecnología de la Universidad de Viena. Pudieron realizar una simulación mecánico-cuántica de un ion viajando a través de un canal. Comprobaron que lo hacía como una onda coherente, y por lo tanto, deslocalizada. Además, esta onda asociada al ion oscilaba a muy altas frecuencias, transfiriendo energía a las proteínas circundantes mediante un proceso de resonancia. El proceso de resonancia es un canal de transmisión de información por absorción energética cuando dos sistemas o partículas vibran a frecuencias similares. No necesariamente las partículas han de estar en contacto para poderse activar reacciones químicas. La coherencia cuántica juega un papel indispensable en las neuronas. El campo de la neurología cuántica será fundamental en los próximos años para poder entender la extraordinaria sincronización que se produce entre números muy considerables de neuronas y también entre regiones separadas del cerebro.
Es apasionante saber que la biología utiliza lo que podríamos llamar una pequeña computación cuántica. Precisamente los ordenadores cuánticos son tan eficientes, ya que se basan en el principio de superposición, pudiendo estar los bits cuánticos en dos estados simultáneamente. Por esta razón tienen que estar completamente aislados del entorno para no sufrir la destrucción de su estado de coherencia cuántica.
Otros estudios en plena investigación son la biofotónica (la emisión de luz por parte de los organismos y la interacción de la luz con estos), el estudio de las propiedades supramoleculares del agua y la herencia genética a nivel cuántico.

https://equantum.org/universidad-de-surrey-primera-en-ofrecer-estudios-de-doctorado-en-biologia-cuantica/
 

 

5.
El futuro cuántico de la química
Por qué los computadores cuánticos podrían cambiar para siempre la manera de investigar en química.
En síntesis
Las reacciones químicas son tan complejas que resultan imposibles de modelizar con precisión. A pesar de las técnicas computacionales para calcular procesos moleculares, muchos descubrimientos químicos siguen dependiendo del azar.
Esa situación podría cambiar en un futuro próximo gracias a la computación cuántica. En los últimos años, los ordenadores cuánticos ya han conseguido empezar a modelizar con éxito las propiedades de algunas moléculas sencillas.
Una estrategia basada en incorporar algoritmos cuánticos en los procesos de modelización ya existentes permitiría abordar varios problemas, desde la contaminación por plásticos hasta la huella de carbono de numerosos materiales.
En mi carrera como química he contraído una enorme deuda con la serendipia. En 2012 me encontraba en el lugar correcto (el Laboratorio Almaden de IBM, en California) en el momento adecuado, pero cometí un «error». Confiaba en crear cierto material conocido mezclando sus tres componentes en un vaso de precipitados, pero pretendía sustituir uno de ellos por una versión derivada de residuos plásticos. El objetivo consistía en aumentar la sostenibilidad de un tipo de plásticos extraordinariamente resistentes denominados polímeros termoestables.
Sin embargo, cuando combiné dos de los componentes, se formó una sustancia plástica blanca y dura en el vaso. Era tan rígida que me vi obligada a romper el recipiente para extraerla. Además, tras permanecer sumergido en ácido diluido durante toda la noche, se descompuso en sus materiales precursores. Sin buscarlo, había descubierto toda una nueva familia de polímeros termoestables reciclables. De haberlo considerado un experimento fallido y no haber indagado, nunca habríamos averiguado lo que habíamos obtenido. Fue una casualidad científica en su máxima expresión, en la noble tradición de Roy Plunkett, quien inventó el teflón por puro accidente mientras estudiaba la química de los gases refrigerantes.
Actualmente me he propuesto una nueva meta: reducir la necesidad de la serendipia en los hallazgos químicos. Algunos retos, como la crisis climática o la COVID-19, son tan inmensos que las soluciones no deberían depender de la suerte. La naturaleza es compleja y poderosa, y hemos de ser capaces de modelizarla con precisión si aspiramos a conseguir los avances científicos que aún nos urgen. En particular, si pretendemos impulsar la química, deberíamos ser capaces de entender la energética de las reacciones químicas con un alto grado de confianza. La idea no es nueva, pero pone de relieve una seria limitación: predecir con total exactitud el comportamiento de las moléculas, incluso las más sencillas, se encuentra más allá del alcance de muchos de los ordenadores más potentes. Es aquí donde la computación cuántica brinda la posibilidad de lograr grandes progresos en los próximos años.
La modelización de reacciones químicas en ordenadores clásicos exige realizar todo tipo de aproximaciones. Ello se debe a que estas máquinas no pueden calcular con exactitud el comportamiento cuántico de más de un par de electrones, ya que los cálculos son abrumadores y requieren demasiado tiempo. Pero cada simplificación devalúa la calidad del modelo, lo que aumenta la cantidad de trabajo de laboratorio que hace falta para validarlo. Sin embargo, la computación cuántica funciona de otra manera. Cada bit cuántico, o qubit, puede corresponder a los orbitales de espín de un electrón. Estos ordenadores se valen de fenómenos genuinamente cuánticos, como el entrelazamiento, para describir las interacciones electrónicas sin necesidad de hacer aproximaciones. Y la computación cuántica se encuentra en una fase de desarrollo que ya permite empezar a modelizar las propiedades de moléculas pequeñas, como el hidruro de litio. Ello ofrece la posibilidad de elaborar nuevos modelos que abrirían vías de descubrimiento mucho más definidas que las que ahora transitamos.
Modelización de reacciones
La química cuántica no es en absoluto nueva. A principios del siglo XX, Walter Heitler, Fritz London y otros demostraron que el enlace covalente podía explicarse por medio de la mecánica cuántica. A finales del siglo XX, el aumento en la potencia de cálculo de los ordenadores propició la creación de algunos modelos básicos de sistemas clásicos.
Aun así, hacia 2005, la época en que me encontraba haciendo mi tesis doctoral en el Colegio Universitario de Londres, era relativamente raro que los químicos de laboratorio tuvieran un conocimiento funcional de la clase de modelos que podían simularse por ordenador. Tanto las disciplinas como el conjunto de aptitudes que requería cada una eran muy distintas. En lugar de explorar las nuevas perspectivas que aportaban los enfoques computacionales, los químicos de laboratorio se aferraban a procedimientos de ensayo y error, con la esperanza de obtener un hallazgo razonado aunque a menudo fortuito. En mi caso, tuve la suerte de formar

https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/el-olfato-en-la-covid-19-843/el-futuro-cuntico-de-la-qumica-20327

  

6.
Las tecnologías cuánticas, una nueva revolución en la medicina
Una nueva generación de tecnologías denominadas cuánticas promete tener un impacto disruptivo en multitud de sectores e industrias, y la medicina será uno de los campos más beneficiados. Los hospitales llevan décadas utilizando tecnologías cuánticas como el láser o las imágenes por resonancia magnética (IRM). Sin embargo, las tecnologías cuánticas emergentes tendrán un impacto mucho mayor y hasta podrán permitir el desarrollo de medicamentos a medida o la manipulación de órganos a nivel molecular de manera inocua.
¿Qué son las tecnologías cuánticas?
Se caracterizan por utilizar y aprovechar propiedades y fenómenos del mundo microscópico que no ocurren en el mundo macroscópico y que tienen un gran potencial. Por ejemplo, las partículas como los electrones o los fotones pueden estar en varias posiciones al mismo tiempo, gracias a la propiedad conocida como superposición cuántica. Esto tiene grandes aplicaciones en computación, permitiéndonos realizar varios cálculos o simulaciones de manera simultánea en lugar de secuencial. El nombre de estas tecnologías se debe a que la teoría física que describe estos fenómenos se conoce como Mecánica Cuántica.
Si bien pueden distinguirse al menos siete tecnologías cuánticas emergentes, hay tres que son especialmente relevantes para el futuro de la medicina, la biología y la genética: la computación cuántica, la simulación cuántica, y la óptica cuántica. Las dos primeras consisten en dispositivos capaces de realizar ciertos cálculos y simulaciones exponencialmente más rápido que los computadores actuales, pudiendo ejecutar en minutos u horas cómputos que hoy en día tardaríamos miles de años en procesar. La tercera consiste en el estudio de todo tipo de procesos ópticos, como por ejemplo la emisión y absorción de radiación por parte de la materia. El dominio de estos procesos es esencial para el desarrollo de técnicas que permitan detectar órganos dañados o tumores y llegar a manipularlos a nivel molecular con alta precisión y de manera inocua.
Relevancia para la medicina
Una de las aplicaciones con mayor potencial disruptivo la encontramos en el diseño de medicamentos a medida. Actualmente, la creación de medicamentos implica años de experimentos de laboratorio durante las fases de descubrimiento, clínica y pre-clínica. Con la capacidad computacional exponencialmente mayor de la computación cuántica, los expertos creen que será posible simular con computadoras el efecto de diferentes compuestos químicos sobre organismos a nivel molecular. Esto permitiría diseñar nuevos medicamentos con los computadores de manera mucho más rápida y barata.
Otra aplicación con gran potencial es la manipulación molecular, de gran importancia para luchar contra tumores o cánceres. Hoy en día contamos con técnicas nocivas, como los rayos X, y técnicas inocuas, como las IMR, para el escaneo de áreas específicas del cuerpo, o con tratamientos como la quimioterapia para luchar contra este tipo de patologías. Sin embargo, no existen técnicas precisas para poder identificar y modificar células o tejidos específicos de manera no perjudicial.
Afortunadamente, el campo de la óptica cuántica, que estudia cómo la materia y la radiación interactúan a nivel cuántico, tiene potencial para llegar a controlar moléculas individuales mediante la radiación que estas emiten y absorben, pudiendo alterarlas, modificarlas y/o destruirlas. Se podría llegar a interactuar de manera individual con las células cancerígenas y destruirlas sin perjudicar ninguna célula sana. Adicionalmente, las aplicaciones en diagnosis molecular, medicina de precisión y nano-biología son incontables.
Alianzas e inversión
Prueba de lo prometedor de estas tecnologías son las inversiones y alianzas que ya se están formando en el sector privado para el desarrollo de este tipo de técnicas. Un ejemplo es la colaboración iniciada en 2017 entre la consultora internacional Accenture, la compañía de software cuántico 1Qbit y la firma de biotecnología Biogen para diseñar la primera aplicación cuántica capaz de desarrollar soluciones médicas para problemas como la esclerosis múltiple, el Alzheimer, el Parkinson o la enfermedad de Lou Gehrig. Asimismo, en el instituto de investigación nacional japonés Quantum and Radiological Science and Technology (QST) ya están utilizando técnicas no invasivas para detectar un tumor sólido en media hora, determinar el mejor tratamiento posible, y predecir su eficacia terapéutica.
La promesa de esta nueva era tecnológica también constituye una gran oportunidad que las principales potencias mundiales ya están intentando aprovechar. Muestra de ello son el liderazgo de China, con un programa nacional para investigación y desarrollo de tecnologías cuánticas de 10 billones de dólares, y los programas de la Unión Europea y Estados Unidos, con presupuesto por encima de un billón de dólares. Sin embargo, en América Latina y el Caribe la ausencia de start-ups y compañías del sector privado hacen que el ecosistema cuántico en la región esté formado solamente por algunos brillantes investigadores en universidades de países como Brasil, Argentina, México, Colombia, Chile, Uruguay o Paraguay.
Ya existen oportunidades de introducirse al mundo de la programación cuántica para usuarios. Un ejemplo son los códigos y simuladores de código abierto en la red para cualquier persona que quiera desarrollar algoritmos cuánticos. Algunas de las opciones más populares son IBM Q Experience y el lenguaje #Q de Microsoft.
Apalancar estrategias prometedoras
Si bien una corriente de opinión piensa que no merece la pena invertir en tecnologías cuánticas a estas alturas en la región porque no dará fruto inmediato y existen problemas más urgentes que requieren atención, otros piensan que ambas cosas no son contradictorias. La tecnología es la apuesta segura hacia el desarrollo a medio y largo plazo, y si bien es necesario encargarse de los problemas de hoy, qué mejor que hacerlo de manera que estemos más cerca de solucionar también los del mañana. Si las tecnologías cuánticas se convierten en la base de una nueva era tecnológica, como muchos creen, tendrán lugar cambios sociales, ambientales, económicos y hasta demográficos. Entender cómo estos cambios tendrán lugar permite diseñar la mejor estrategia para que esta nueva era se convierta en una oportunidad y no un desafío.

https://blogs.iadb.org/salud/es/tecnologias-cuanticas/




Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Agosto de 2022
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