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Farmacéuticas ganan millones de millones elaborando opiodes que matan a miles de miles de personas.

 

Parece una secuencia improbable; un caso entre un millón. Pero no. Esta cadena de acontecimientos, desde un dolor de muelas a una posible muerte por sobredosis, tiene en vilo a Estados Unidos. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, cada día mueren 91 estadounidenses por sobredosis de sustancias opiáceas.

 

Proemio

Farmacéuticas evitan juicio por crisis de opioides
 
21 octubre 2019
 En Estados Unidos existe una fuerte crisis de analgésicos opioides, la situación es tan grave que solo entre 1999 y 2007 se registraron más de 200 muertes por sobredosis relacionadas con opioides recetados.
Los opioides son medicamentos que se pueden encontrar en las amapolas, un tipo de flor que se utiliza para la producción de heroína. Se prescriben para tratar diversos niveles de dolor, ya que estos actúan una de una manera más rápida, prolongada y más fuerte que los analgésicos tradicionales.
No obstante, éstos son potencialmente adictivos y pueden causar fácilmente una sobredosis.

De acuerdo con diferentes centros de control de enfermedades, en el estado de Virginia se registraron la mayor cantidad de muertes por sobredosis de drogas: 57,3 muertes por cada 100 mil personas en 2017, más del doble del promedio nacional (21,7).
Los opioides han causado gran adicción en Estados Unidos, por tal razón, tres distribuidores farmacéuticos y un laboratorio fueron demandados recientemente por la mortal epidemia de adicción.
Sin embargo, las firmas llegaron a un acuerdo con los demandantes, el cual se cerró en 260 millones de dólares.
Farmacéuticas evitan juicio por crisis de opioides
El acuerdo, realizado con dos condados de Ohio que lideraban la demanda, puso fin a las demandas de gobiernos locales y estatales en contra de las distribuidoras, Cardinal Health, Amerisource Bergen, y McKesson Corp.
Éste fue firmado por cinco empresas fabricantes, entre ellas Johnson & Johnson.
Johnson & Johnson ganó miles de millones de dólares en un período de 20 años. Siempre ha negado la responsabilidad y, al mismo tiempo, dice que quiere marcar la diferencia para resolver este problema. 

Este caso fue seguido de cerca por más de 20 docenas de fabricantes, distribuidores y minoristas de opioides que enfrentan aproximadamente 2 mil demandas similares en todo el país.
De acuerdo con Excélsior, aunque el acuerdo comprende solo a dos condados en Ohio, Cuyahoba y Summit, podría sentar un precedente y allanar el camino para otros estados, ciudades, condados y comunidades que también buscan indemnizaciones por la crisis de opioides.
Según las estadísticas, en un futuro cercano se podrían llegar a obtener más 18 mil millones de dólares en efectivo y 30 mil millones de dólares en especie.
Algunos medios internacionales dicen que los abogados de los demandantes dijeron que el acuerdo representará un avance significativo al esfuerzo que se está realizando para acabar con la epidemia, y que los fondos obtenidos serán volcados directamente a programas de recuperación para los adictos a los opioides.
Los abogados también aclararon que el anuncio no representa un «acuerdo global» y que el juicio colectivo representa a 2 mil 700 comunidades.
«Cada experto que ha estudiado este asunto cree que nuestro país lidiará con las consecuencias de esta clase de drogas por muchos años», dijo el fiscal general de Ohio, Dave Yost, en un comunicado.
De acuerdo con un estudio divulgado esta semana por la sociedad estadounidense de expertos en riesgo, la Society of Actuaries —organización profesional global para actuarios—, estimó que la epidemia de adicción a los opioides le costó al menos 631 mil millones de dólares a la economía de Estados Unidos entre 2015 y 2018.

Entre 2015 y 2018, la epidemia de adicción a los opioides le costó al menos 631 mil millones de dólares a la economía de Estados Unidos.
Casi un tercio del costo para el período 2015-2018 se gastó en servicios de salud para adictos y sus hijos, y 40% representa los costos de muertes tempranas.
El resto corresponde a programas de cuidados a niños y familias, costos asociados a la justicia criminal y a la pérdida de productividad.
Anteriormente, Johnson & Johnson negoció su propio acuerdo, por 20 mil 400 millones de dólares con dos condados de Ohio, jurisdicciones en las que se ubican las ciudades de Cleveland y Akron.
La empresa Johnson & Johnson ha estado involucrada en otros escándalos. El año pasado, la firma enfrentó una demanda por parte de una mujer, quien contrajo cáncer por usar talco de esta marca.
No fue el único caso, y como consecuencia un juez dictaminó que la compañía tendría que pagar 4.7 mil millones de dólares a las mujeres que fueron diagnosticadas con la misma enfermedad, causada por su producto.
https://www.expoknews.com/farmaceuticas-evitan-juicio-por-crisis-de-opioides/#:~:text=Farmac%C3%A9uticas%20evitan%20juicio%20por%20crisis%20de%20opioides%20El,cinco%20empresas
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Desarrollo

"LOS RESPONSABLES SON ALGUNAS FARMACÉUTICAS"

1.
El gran negocio de los opiáceos en EEUU que está destruyendo a la clase obrera blanca

Desde 1999, las farmacéuticas han cuadruplicado la venta de estos medicamentos: la mitad de los tratamientos contra el dolor los incluyen. Un tercio de quienes los usan un mes se enganchan

Empieza con un dolor de espalda, o una migraña, o ansiedad. El médico te receta un medicamento opiáceo, lo más potente para aliviar el dolor. A ti te gusta, te enganchas, quieres más, y el médico, para no perder un cliente, sigue dándote. Si no, siempre puedes acudir al mercado negro o a la alternativa más barata: la heroína

Parece una secuencia improbable; un caso entre un millón. Pero no. Esta cadena de acontecimientos, desde un dolor de muelas a una posible muerte por sobredosis, tiene en vilo a Estados Unidos. Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, cada día mueren 91 estadounidenses por sobredosis de sustancias opiáceas. Cuatro veces más que hace 15 años. Sólo en 2015 los opiáceos, entre medicamentos y heroína, mataron a 33.000 personas; más del doble de víctimas que los homicidios.
El co-director de Investigación de Opiáceos de la Heller School, en la Universidad de Brandeis, Andrew Kolodny, habla de una “epidemia” nacional. “Al principio las partes del país más afectadas fueron los Apalaches y Nueva Inglaterra. Pero se ha extendido por todo EEUU; cada estado tiene regiones o condados que tienen un problema muy serio”, dice a El Confidencial. La responsable, afirma, es la industria farmacéutica.
 “La comunidad médica empezó a prescribir opiáceos mucho más agresivamente porque respondíamos a una campaña brillante y multifacética financiada por los fabricantes de opiáceos, especialmente la fabricante de oxicodona, Purdue”, dice Kolodny. “Esta campaña dejó el mensaje de que no prescribíamos los suficientes opiáceos; que habíamos permitido que los pacientes sufriesen sin necesidad por un miedo exagerado a la adicción”. La campaña habría permeado eficientemente el cuerpo médico “desde las organizaciones profesionales, hospitales, agencias estatales, el Gobierno federal…”.
 El modelo resultó una máquina de hacer dinero. Para las farmacéuticas, que desde 1999 han cuadruplicado las ventas de opiáceos. Y para los médicos, que tienen ejércitos sostenidos de pacientes adictos. Según datos de 2012, los opiáceos figuran en la mitad de recetas para el dolor en EEUU. De las personas a las que se les prescriben opiáceos durante un mes, la tercera parte siguen consumiendo un año después.
880 millones invertidos en promoción
“Es un buen modelo de negocio”, dice David A. Patterson, profesor de salud pública de la Universidad de Washington. “Si tú inventas una bebida que beben un millón y medio de personas al año, y después de 30 días, medio millón no puede parar de beberla, tendrías un producto de la leche, amigo mío. ¿Sabes lo rico que te volverías?”.
Patterson asegura que la inmensa mayoría de los médicos no están entrenados para responder a la adicción que desarrollan sus pacientes. “Si vas al médico y dices: doctor, me duele algo, recéteme unas pastillas, y él dice que no. ¿Qué harías? Irías a buscar otro médico. Su negocio es tener a los pacientes contentos. Algunos se han dado cuenta y dicen: Oh, Dios mío, qué demonios ha pasado. Y están empezando a aminorar. Pero siguen siendo médicos y es difícil decir que no a sus clientes”.
Según una investigación de Associated Press y el Centro de Integridad Pública, los fabricantes de opiáceos se han gastado 880 millones de dólares entre 2006 y 2015 en presión política y donaciones para colocar sus productos en todo el país. Una cantidad ocho veces superior a la del poderoso 'lobby' de las armas y 200 veces más que las organizaciones dedicadas a lo contrario, a limitar el consumo de pastillas.
Un comité del Senado está investigando hasta qué punto las cinco mayores fabricantes de opiáceos, que son Purdue Pharma, Johnson & Johnson, Insys, Mylan y Depomed, causaron la epidemia. La senadora de Misuri, la demócrata Claire McCaskill, les ha pedido información sobre sus productos. “Esta epidemia es el resultado directo de las ventas calculadas y estrategia de marketing que las mayores fabricantes de opiáceos han llevado presuntamente en los últimos 20 años para expandir su cuota de mercado e incrementar la dependencia de poderosos (y a menudo mortales) calmantes”, declaró.
 “Tenemos dos grupos que se han hecho adictos: uno joven y otro viejo”, explica Andrew Kolodny. “Los jóvenes lo tienen más difícil para seguir recibiendo pastillas de los doctores. Así que, una vez se han hecho adictos, tienen que acudir al mercado negro, y las pastillas son muy caras. La heroína es más barata. Y si tienen acceso, se cambian a ella. El grupo viejo de adictos no tiene que cambiar; y de hecho vemos más muertes con los opiáceos farmacéuticos entre los viejos que de heroína entre los jóvenes”.
Adictos pobres... pero solo blancos
El Gobierno federal ha intentado limitar el problema restringiendo las recetas de opiáceos, lo cual ha elevado su precio en el mercado negro. Lo cual ha elevado, a su vez, el recurso a la heroína, que llega de México y fluye en las calles de Estados Unidos más abundante que nunca. La producción mexicana de opio creció un 50% sólo en 2015 y ha reemplazado al Sudeste Asiático como principal proveedor de EEUU.
Una de las peculiaridades de esta epidemia es que afecta casi exclusivamente a las personas de raza blanca. El adicto medio a los opiáceos es un hombre blanco soltero de entre 18 y 44 años con poco nivel educativo. Es la primera vez desde la guerra de Vietnam que mueren más jóvenes blancos de los que morían en la generación anterior.
Esto se debe en parte a que los doctores, según han probado varios estudios, tienden a recetar menos pastillas a los pacientes negros, quizás por una cuestión de estereotipos relacionados con el tráfico de drogas. “Los afroamericanos y latinos se han librado de este problema por estereotipos raciales”, explica Andrew Kolodny. “Si el paciente es negro, el doctor le receta menos”.
Y a las razones económicas. Los estados con más adictos a los opiáceos, tanto en medicamentos como en heroína, están entre los más pobres de Estados Unidos: Virginia Occidental, Tennessee o Alabama. Estos y otros nueve estados tienen ahora mismo más recetas de opiáceos en circulación que habitantes. En Alabama, por ejemplo, hay 142 recetas por cada 100 personas; cuanto más pobre el condado, más incidencia.
No sólo al Sur; Indiana y Michigan están entre los más afectados. Maryland declaró el estado de emergencia en marzo para lidiar con la epidemia y la morgue de Dayton, en Ohio, se quedó sin espacio para acomodar los cadáveres que deja la adicción. Sólo en enero llegaron a la oficina 145 cuerpos de fallecidos por abuso de opiáceos.
Los afectados votan a Trump
Otra peculiaridad es que hay una estrecha relación entre pobreza, abuso de opiáceos y apoyo a Donald Trump. Un estudio de la Universidad de Pensilvania reveló que el republicano ganó “abrumadoramente” en “la mayoría de los condados con las tasas más altas de mortalidad, drogadicción, alcoholismo y suicidios”.
El presidente de Estados Unidos, que prometió acabar con la epidemia, ha anunciado una comisión nacional que dirigirá el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie. La comisión dedicará financiación a tratar la adicción, mejorará el acceso al tratamiento y supervisará las campañas de prevención. Un plan por ahora sin precisar pero que parece un reflejo del lanzado por Barack Obama el año pasado, con 1.100 millones de dólares.

“No necesitamos más comisiones”, dice el profesor Patterson. “Las farmacéuticas tienen que pagar por esto, volver a entrenar a los doctores y ser responsables de sus pacientes adictos. Y las instituciones de tratamiento tienen que estar mejor financiadas. No estábamos preparados para encajar la adicción en general, y con la epidemia-tsunami de opiáceos, de ninguna manera podemos encajar la gente que entra al sistema”.
 
Andrew Kolodny dice que la agencia gubernamental encargada de regular el mercado farmacéutico, la FDA, “ha fallado”. “No tendríamos una epidemia si la FDA, desde el principio, hubiera detenido esta campaña que llevó al exceso de recetas. Podría haber aplicado la ley y dicho a las farmacéuticas que no podían hacer publicidad de esto. Sí para los pacientes con cáncer, no para los dolores de espalda”.
https://www.elconfidencial.com/mundo/2017-04-12/opiaceos-adiccion-heroina-estados-unidos-epidemia_1360874/#:~:text=Parece%20una%20secuencia%20improbable%3B%20un%20caso%20
entre%20un,mueren%2091%20estadounidenses%20por%20sobredosis%20de%20sustancias%20opi%C3%A1ceas.

 

2. 
El escándalo de la crisis de opiáceos: Se disparan las alertas sanitarias
23.10.2021
Tramadol, morfina, oxicodona, fentanilo… El consumo abusivo de opiáceos se ha convertido en un grave problema de salud pública en Estados Unidos y se está trasladando a otros países como España donde, en los últimos años, se han disparado las alertas sanitarias por su consumo.
De hecho, tal y como muestran las estadísticas de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes en un informe realizado por el Ministerio de Sanidad con datos de 2020, España se ha convertido en el tercer país con mayor consumo de fentanilo, solo por detrás de Alemania y Estados Unidos.
En concreto, se ha detectado un aumento de un 53,6% de las dosis por cada 1.000 habitantes al día desde el año 2013 a 2020, pasando de 3,57 a 5,48, y siendo el fentanilo el principio activo de mayor consumo, al representar el 50,2% en el uso de todos los opiáceos.
Por su parte, en Estados Unidos, la crisis de opiáceos sigue candente y es un problema reconocido de salud pública. Los últimos estudios realizados a escala nacional en el país estadounidense han puesto de manifiesto que la tasa de paradas cardíacas relacionadas con los opiáceos ha aumentado considerablemente y ahora, está a la par con la tasa de paradas cardíacas por otras causas.
RÉCORD DE MUERTES POR SOBREDOSIS EN EE.UU.
La pandemia del coronavirus también ha disparado el consumo de estas drogas. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), en 2020, las muertes por sobredosis en el país estadounidense aumentaron hasta el récord de 93.000, un fenómeno impulsado por el consumo de opiáceos durante la pandemia.
Empresas como Purdue Pharma, fabricante del fármaco OxyContin, un medicamento contra el dolor tres veces más fuerte que la morfina, ingresaron enormes cantidades de dinero gracias a sus ventas
Principalmente, el fentanilo de fabricación ilícita fue responsable de 69.710 de las muertes. Además, crecieron las muertes relacionadas con psicoestimulantes como la metanfetamina.
Pero, el comienzo de esta crisis se sitúa a mediados de la década de los 90, cuando las compañías farmacéuticas estadounidenses desarrollaron y comercializaron unas serie de analgésicos fabricados con opioides que fueron distribuidos a los médicos, recomendados para ser recetados a los pacientes y publicitados con poderosas campañas de marketing, que obviaron la grave adicción que producían. 
Empresas como Purdue Pharma, fabricante del fármaco OxyContin, un medicamento contra el dolor tres veces más fuerte que la morfina, ingresaron enormes cantidades de dinero gracias a sus ventas, que alcanzaron en 2001 los 1.600 millones de dólares (1.374,1 millones de euros), suponiendo un 80% de los ingresos de la compañía. Gracias a ello, la fortuna de la familia Sackler, propietaria de la empresa, se multiplicó llegando a acumular 13.000 millones de dólares (11.164,7 millones de euros) en 2016.
DEMANDAS Y ACUERDOS
El alto número de muertes y personas adictas a consecuencia de ello provocó una demanda colectiva, de más de 500 ciudades y condados estadounidenses, contra ocho miembros de la familia Sackler, que se ha saldado con la firma de varios acuerdos a través de los que Purdue Pharma pagará, en compensación, 4.000 millones de dólares (3.435,4 millones de euros), lo que ha llevado a la disolución de la empresa.
Varias empresas como Johnson & JohnsonCardinal HealthMcKesson o Amerisource Bergen que también produjeron y comercializaron medicamentos parecidos, pagarán unos  26.000 millones de dólares (22.333,1 millones de euros) a los estados afectados.
También Insys Therapeutics ha sido una de las compañías más golpeadas por la crisis de opiáceos. Y es que, las tácticas "agresivas" de venta de Insys han llevado a la compañía a enfrentar cargos criminales.
Insys habría sobornado a los médicos y a sus empleados con pagos por “informes médicos falsos que resultaban ser partes”. Así, los profesionales que no prescribieran recetas para su poderoso opioide, Subsys, no recibían dinero por parte de la compañía.
De igual modo, la justicia también ha actuado contra Indivior Reckitt Benckiser.

https://www.consalud.es/ecsalud/internacional/escandalo-crisis-opiaceos-disparan-alertas-sanitarias_104222_102.html


3. 
Estados Unidos: ¿de qué se trata la crisis de los opioides?
28/08/2019
Más de 400.000 personas en todo EE. UU. han muerto por sobredosis de este tipo de medicamentos. Una crisis incentivada por algunas farmacéuticas que ocultaron los altos riesgos de adicción, haciendo que muchos se recetaran sin control.
Las autoridades estadounidenses la han catalogado como la peor emergencia sanitaria que ha visto Estados Unidos. La crisis de los opioides inició a finales de la década de los años 90, cuando los médicos buscaban acabar con el dolor durante los tratamientos a sus pacientes.
Entonces llegaron los opioides u opiáceos, medicamentos hechos a base de opio que parecieron ser la respuesta a siglos de dolores por enfermedades, golpes u intervenciones quirúrgicas. La prescripción de estos medicamentos se disparó, pero lo que no sabían era que una epidemia de adicciones a estos se estaba desatando en todo Estados Unidos.
Este 26 de agosto, un juez de Oklahoma condenó a la farmacéutica Johnson & Johnson a pagar 570 millones de dólares por perjurio a la población de ese estado, donde murieron por adicción a estos medicamentos más de 6.000 personas, según el Gobierno estatal. Los acusan de haber inundado el mercado con estos fármacos y haber utilizado publicidad engañosa para ocultar su alto grado de adictividad.
"La compañía utilizó información pseudocientífica y engañosa para minimizar el riesgo de que los opioides, que han provocado las peores molestias públicas causadas por el hombre que nuestro estado y este país hayan visto jamás: la crisis de los opioides", dijo Michael Hunter, fiscal general de Oklahoma.
El tribunal de Oklahoma es el primero en condenar a una farmacéutica por el escándalo pero esta sentencia solo da cierre a una de las más de 2.000 denuncias que se adelantan en todo EE. UU. por este caso y que ha dejado atrás un sombrío rastro de muertes por adicción.

https://www.france24.com/es/20190827-eeuu-crisis-opioides-jonhson-adiccion


4.
Opiáceos, una tragedia americana

27/08/2020
Consumo, intoxicaciones y muertes relacionadas con opiáceos en Estados Unidos y Canadá anticiparían posibles riesgos para América Latina
Por María Victoria Espada – En los últimos años, el uso y abuso de opiáceos, incluidos los analgésicos recetados, la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo, se han incrementado significativamente en todo el mundo. La “crisis de los opiáceos” ha disparado las muertes por sobredosis, impactando negativamente en la salud pública y el bienestar económico de los países. América Latina, sin padecer aún la grave situación por la que atraviesan Estados Unidos y Canadá, no está exenta de riesgos.
Sobredosis: más muertes que por accidentes de tráfico, armas de fuego y VIH
Según señala el periódico The New York Times, casi 72.000 estadounidenses murieron por sobredosis de drogas en 2019 y parece que 2020 será aún peor, con un aumento del 13% ya registrado en lo que va del año respecto al anterior.
Las muertes por sobredosis de drogas siguen siendo más altas en Estados Unidos que el máximo total anual de muertes registrado por accidentes automovilísticos, armas de fuego o SIDA, y su aceleración en los últimos años ha reducido la esperanza de vida promedio de sus ciudadanos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) estiman que en Estados Unidos la carga económica total derivada del abuso de opiáceos recetados solamente es de 78 mil millones de dólares americanos por año.
Esto incluye los costos de atención médica, la pérdida de productividad, el tratamiento de la adicción y los costos de intervención de la justicia penal. Si bien en algunas regiones se han visto ciertas mejoras, las muertes asociadas con las sobredosis de heroína han ido en aumento desde 2007, según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA, por sus siglas en inglés).
Aumento del uso de Fentanilo, una droga 50 veces más potente que la heroína
La crisis de los opiáceos también se ha dejado sentir en la vecina Canadá. Según datos del Centro Canadiense sobre Adicciones y Uso de Sustancias (CCSA, por sus siglas en inglés), los opiáceos causaron 5.000 muertes en 2017. La carga económica total supuso, aproximadamente, 6 mil millones de dólares canadienses, de los que un 72% fue a pérdidas de productividad y mayores costos de atención médica.
Igualmente, el uso ilícito de Fentanilo, un potente opioide sintético utilizado en el tratamiento de dolores crónicos graves, se ha incrementado drásticamente, pasando de encontrarse en un 49% de las muertes relacionada con opiáceos en 2016 a un 75% en 2019.
Así, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), la mayor presencia de fentanilo y otros análogos extremadamente potentes en América del Norte viene impulsada por un complejo conjunto de factores. Esos factores incluyen: altas tasas en el uso no médico de opiáceos, el aumento de la fabricación ilícita de la sustancia con métodos de síntesis más simples y eficaces, y la adulteración de suministros ilícitos de opiáceos naturales o semisintéticos con fentanilos, sustancias más baratas a producir.
Además, indicios recientes recogidos por la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos apuntan a que los ensayos para fabricar fentanilos dentro de la región, especialmente en México, han aumentado, reduciendo el tráfico de fentanilos proveniente de China.
Prevenir la epidemia de opiáceos en América Latina
Algunos de estos datos forman parte del panorama regional presentado en el seminario en línea Opiáceos en las Américas: cómo identificar y responder a las epidemias emergentes« el 22 de julio pasado al que Dianova International asistió. El seminario fue organizado por el Observatorio Interamericano de Drogas (OID), perteneciente a la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la Organización de Estados Americanos (OEA) con el objetivo de compartir información actualizada y orientaciones técnicas para prevenir o responder anticipadamente a una epidemia de opiáceos en la región latinoamericana.
Del panorama también se desprende que los factores desencadenantes de “la crisis de los opiáceos” son múltiples. Tanto en Canadá como en Estados Unidos, la prescripción frecuente de opiáceos y en altas cantidades para el alivio del dolor es recurrente, igual que el desconocimiento o dificultad de acceso a tratamientos alternativos.
En algunos casos, la falta de acceso a los opiáceos recetados conduce a su uso ilícito, mientras que el uso de opiáceos recetados por personas a quienes no se les recetan, como amigos y familiares, también es frecuente. Otros determinantes sociales que explican el uso y abuso de opiáceos son el trauma, la pobreza, la falta de vivienda segura y, también, la inestabilidad en el trabajo.
Una situación agravada por el Covid
La situación anterior se ha agravado en ambos países por los efectos de la pandemia de Covid-19. Además de la reducción de los servicios directos disponibles, los usuarios de drogas han experimentado mayores dificultades para acceder o pagar su suministro regular.
Igualmente, se ha detectado un mayor uso de drogas más tóxicas junto con una menor tolerancia debido a la abstinencia involuntaria, lo que ha tenido consecuencias devastadoras en términos de salud. El aislamiento social forzoso también ha provocado un incremento de las muertes por sobredosis, sobre todo en viviendas de uso individual.
En América Latina, la prevalencia de los opiáceos, tanto en términos generales como comparativos con otras drogas, es todavía baja y su consumo solo se ha observado en grupos específicos de población en algunos países. Así lo evidencia un estudio realizado en 2019 en Argentina, México, Perú, República Dominicana y Uruguay por el Observatorio Interamericano sobre Drogas (OID)/CICAD.
Más dependencias en las mujeres
Discriminando por género, los resultados del estudio arrojan que el consumo de opiáceos es mayor en hombres que en mujeres en términos absolutos. Sin embargo, las mujeres desarrollan una mayor dependencia después de ser tratadas con medicamentos opiáceos.
Los resultados también demuestran que el consumo es más frecuente en mujeres cuyas parejas también presentan trastornos por consumo de opiáceos y se considera un factor de riesgo importante. A pesar de esta situación, la oferta de tratamiento para las mujeres es significativamente menor que para los hombres y, en la mayoría de los casos estudiados, no se tienen en cuenta aspectos importantes como el cuidado de los hijos a la hora de diseñar el tratamiento.
Los pacientes entrevistados, tanto mujeres como hombres, valoran mejor el tratamiento en programas de tipo residencial y de medicación asistida con algún antagonista opioide.
A pesar de su mejor situación en comparación con Canadá y Estados Unidos, la región latinoamericana no está exenta de riesgos. Por un lado, la cercanía de la región a los mercados principales de opiáceos puede generar consumo, tal y como se observa en las ciudades fronterizas de México con los Estados Unidos. 
Por otro lado, la disponibilidad también facilita el consumo sin indicación médica, como se ha detectado entre los trabajadores del sector de salud en Argentina y Uruguay, sobre todo en forma inyectada.
La necesidad también puede generar mercado, como se evidencia en los consumidores de opiáceos en República Dominicana, que se iniciaron con el consumo de heroína en Estados Unidos o Europa. Finalmente, una eventual bajada en el precio podría revertir las limitaciones derivadas de las dificultades de acceso, como se concluye en el caso de Perú.

https://www.dianova.org/es/noticias/opiaceos-una-tragedia-americana/


5.
Epidemia en Estados Unidos por el abuso de opiáceos 

Cada año, más de 70.000 personas mueren en Estados Unidos por su adicción a los opiáceos, analgésicos extremadamente potentes. Y la cifra va en aumento. ¿Por qué?

Casi 200 muertos por día. La crisis de las drogas en Estados Unidos continúa. En 2017, más de 72.000 personas murieron como resultado de la adicción a las drogas, incluyendo a alrededor de 30.000 opiáceos y analgésicos legales. En octubre de 2017, Donald Trump declaró el estado de emergencia sanitaria. Sin embargo, los recursos financieros anunciados fluyeron lentamente. El gobierno de Estados Unidos quiere invertir ahora miles de millones en terapias, educación e investigación así como en la lucha contra la venta de opiáceos. La adicción a las drogas se ha convertido, desde hace mucho tiempo, en una verdadera epidemia.
"Marketing agresivo" de la industria farmaceútica
En ninguna otra parte del mundo occidental hay tantas personas adictas a los opiáceos y sustancias similares como en Estados Unidos. Para muchas personas, lo que comenzó con la prescripción de un analgésico se convirtió en una adicción. Los médicos, además, emiten desde hace décadas cada vez más recetas .
En la década de 1980, varios estudios demostraron que los pacientes no estaban siendo atendidos adecuadamente. Como resultado, las autoridades sanitarias se centraron en la terapia contra el dolor. Muchos hospitales empezaron entonces a tratar el dolor. Ante esta tendencia, la compañía farmacéutica Purdue Pharma fabricó el medicamento Oxycontin (oxicodona): en 1996 llegó al mercado. Solo cinco años después era el opiáceo más vendido.
En realidad, los opiáceos se toman solo contra enfermedades graves, como el cáncer o tras las operaciones. Purdue Pharma, sin embargo, comercializó la droga como remedio para una "amplia gama de dolores". En el comunicado de prensa sobre la presentación de ese medicamento se dijo que "el miedo a la adicción es exagerado".
La farmacéutica ejerció un "marketing agresivo", dice el experto en adicción Oliver Pogarell. Por ejemplo, hubo descuentos para los médicos que recetaban dicho medicamento con la mayor frecuencia posible. Esto ha llevado a una "práctica de prescripción cuestionable", dice el especialista en psiquiatría, psicoterapia y neurología a DW. Algunos médicos habrían recetado el medicamento "muy generosamente, posiblemente también de manera imprudente". Pogarell también cuestiona el "comportamiento” de los médicos.
Médicos más cuidadosos
El problema de la adicción en Estados Unidos es complejo, enfatiza Pogarell. La industria farmacéutica no puede ser culpada de ser la única causante de la crisis. El sistema de salud del país también es corresponsable de la situación. Además, la asistencia sanitaria no está tan desarrollada como en Alemania. Muchos estadounidenses no están asegurados. La prescripción de analgésicos fuertes está menos regulada. También hay razones estructurales que conllevaron a la adicción: en las regiones estructuralmente débiles, donde muchas personas estaban desempleadas y sin perspectivas, muchos se volvieron adictos.
Entretanto, los médicos ya no recetan tanto Oxycontin, pero esto no soluciona el problema ya existente. Muchos adictos se han pasado al consumo de sustancias ilegales, como la heroína o el fentanilo sintético. Ambos están disponibles en el país y son baratos. "Estados Unidos actualmente está inundado de heroína barata u otras sustancias que son mucho más asequibles, pero también más peligrosas", opina el especialista Oliver Pogarell.


Demandas contra compañía
Para mejorar su reputación, Purdue Pharma lanzó al mercado un medicamento, una inyección de antagonista opioide que, en caso de sobredosis, salvaría a las personas de morir por parálisis respiratoria. Según Pogarell "se trata de un medicamento de rescate que se usa en caso de sobredosis”, pero no se podría utilizar para ayudar a los adictos en su terapia de desintoxicación.
En 2007, Purdue Pharma y tres gerentes fueron sentenciados a pagar una multa de 634,5 millones de dólares por la comercialización de Oxydonin. En marzo de 2019, la compañía tuvo que pagar 270 millones de dólares. La compañía hace frente a un aluvión de demandas en el país, más de 1.600.
Presión pública sobre los propietarios
Además de la presión judicial, la pública no solo afectó a Purdue Pharma, sino también a la familia Sackler, a la que pertenece la compañía. Los influyentes miembros del clan han hecho campaña repetidamente como patrocinadores. Hay galerías e instituciones científicas en EE. UU. que llevan su nombre. Sin embargo, museos, por ejemplo, en Londres y Nueva York, ya no aceptan donaciones de la familia Sackler.
Incluso la compañía de inversiones que gestionó las propiedades familiares, no quiere tener nada que ver con la célebre familia. Según estimaciones, la familia facturó 35 mil millones de dólares con el medicamento Oxycontin, desde su lanzamiento en 1996.

https://www.dw.com/es/epidemia-en-estados-unidos-por-el-abuso-de-opi%C3%A1ceos/a-48489934

 

6.
El MET retira el nombre de la familia Sackler por escándalo de los opiáceos
9 de Diciembre de 2021
El Museo Metropolitano de Nueva York (MET) anunció el jueves la retirada del nombre de la familia Sackler, una de las mayores mecenas de la institución, de varias galerías, debido a su supuesto papel en la crisis de los opiáceos.
El nombre Sackler será retirado de siete exposiciones, entre ellas, la galería que alberga el Templo de Dendur, informó el MET en un comunicado conjunto con la familia.
Los Sackler, que fueron durante años generosos benefactores de museos y prestigiosas universidades, amasaron una ingente fortuna con la farmacéutica Purdue Pharma, propietaria del popular medicamento para el dolor OxyContin, a base de opiáceos, y que ha causado una crisis de adiciones y decenas de miles de muertos en Estados Unidos.
"Nuestras familias siempre han apoyado fuertemente el MET y creemos que (esta decisión) es lo mejor para el museo y para la importante misión que realiza", dicen en el comunicado los descendientes de los hermanos Raymond y Mortimer, que junto al mayor, Arthur, donaron importantes cantidades de dinero a la pinacoteca.
En 2019, el museo cortó con la financiación de la familia Sackler, pero ha sido relativamente lento a la hora de retirar su nombre de las galerías.
El Museo del Louvre de París fue la primera gran pinacoteca en retirar el nombre de "Sackler" de la "Galería Sackler de Antigüedades Orientales" en 2019.
"El MET se ha construido con la filantropía de generaciones de donantes, y los Sackler han sido algunos de nuestros más generosos apoyos", reconoció Dan Weiss, el presidente del museo.
"Este amable gesto de los Sackler ayuda al museo a seguir prestando servicio a esta y a futuras generaciones. Lo agradecemos mucho".
Museos como The Smithsonian, The Guggenheim y los londinenses Tate y National Gallery rechazan contribuciones financieras de los Sackler.
El número de muertos en Estados Unidos por sobredosis de droga se elevó a 93.000 en 2020, un récord que se debe al creciente consumo de opiáceos durante la pandemia, según el Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC).
Desde 1991, más de medio millón de estadounidenses han muerto por sobredosis de opiáceos, tanto recetados por médicos como no recetados.
La crisis ha provocado una ola de denuncias de las víctimas, y de ciudades, condados y estados que tienen que hacer frente a los gastos que genera la rehabilitación y la prevención.
Los fabricantes de opiáceos como Purdue Pharma fueron los primeros en la mira, acusados de fomentar las prescripciones médicas mediante agresivas campañas de mercadeo al tiempo que ocultaban los efectos de su uso.
Purdue Pharma fue disuelta en septiembre tras un polémico acuerdo de bancarrota, por el que acordó pagar 4.500 millones de dólares a las víctimas a cambio de cierto grado de inmunidad para los propietarios, los Sackler.

https://www.infobae.com/america/agencias/2021/12/09/el-met-retira-el-nombre-de-la-familia-sackler-por-escandalo-de-los-opiaceos/



7. 
De filántropos a parias: la familia Sackler tras la crisis de opiáceos de Estados Unidos

Los empresarios farmacéuticos levantaron su imperio gracias al analgésico considerado precursor de la epidemia. Ni los beneficiarios de sus donaciones quieren saber nada de esta dinastía

 
 05 ENE 2020 
 
La familia detrás del gigante farmacéutico Purdue Pharma pasó de ser un referente mundial de filantropía a convertirse en un emblema de la crisis de los opioides que azota a Estados Unidos. Los Sackler, más ricos que los Rockefeller, según Forbes, erigieron gran parte de su patrimonio gracias al OxyContin, un opiáceo que según miles de demandantes se comercializó con publicidad engañosa, ocultando su potencial adictivo. En septiembre, Purdue Pharma se declaró en bancarrota y los Sackler anunciaron que cederán el control de la empresa a una entidad creada para “beneficiar a los demandantes y al pueblo estadounidense”. Además, desembolsarán 3.000 millones de dólares de su fortuna como parte de un acuerdo preliminar para poner fin a más de 2.000 demandas estatales y federales. Sin embargo, todavía hay más de una veintena de Estados que rechazan la compensación por considerarla muy baja.
La prestigiosa Universidad de Tufts, en Boston, decidió a principios de mes quitar el apellido Sackler de los programas y edificios construidos gracias a sus donaciones. Según The New York Times, la universidad ha recibido aproximadamente 15 millones de dólares de la cuestionada familia desde 1980 y “algo menos de la mitad sigue sin gastarse, los fondos que se utilizan para financiar la investigación en cáncer y epilepsia". El Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, el Louvre de París y la Tate Modern de Londres, entre otras galerías, también han eliminado a los Sackler de sus muros y han informado de que no aceptarán más regalos provenientes de esta dinastía farmacéutica.
Michael Rodman, portavoz de Tufts, argumentó la decisión en un comunicado: "Decidimos que la asociación [de los Sackler] con la Universidad de Tufts era insostenible y opuesta a los valores y la misión de la escuela de medicina y universidad”. El abogado Daniel S. Connolly, representante de la familia de Raymond Sackler, uno de los tres fundadores de Purdue, explica en un correo electrónico que han solicitado una reunión con el presidente de la universidad para que reconsideren la decisión. "Confiamos en que cuando los hechos se conozcan y comprendan por completo, no habrá sustento para rechazar el uso de un apellido que ha respaldado el trabajo de la universidad por más de 40 años", defiende. Los Sackler han dejado de hacer apariciones públicas, como los cortes de cintas en las instituciones que les dieron durante décadas la fama de mecenas, y se han mantenido al margen de los medios de comunicación.
En 2018 el fiscal general de Massachusetts presentó una demanda civil contra ocho miembros de la familia Sackler porque "supervisaron y participaron en un plan mortal y engañoso para vender opioides". Entre 2008 y 2018 la familia sacó ocho veces más dinero de Purdue Pharma que en los 13 años anteriores. Según una auditoría encargada por la farmacéutica dada a conocer a mediados de diciembre, durante esos años los Sackler retiraron 10.700 millones de dólares (unos 9.950 millones de euros) de la empresa mientras se la acusaba de ser responsable de la crisis de salud. El dinero lo transfirieron a fideicomisos familiares o empresas en el extranjero. El desembolso más grande se produjo después de que en 2007 el Departamento de Justicia obligara a la farmacéutica a pagar una multa de 634 millones por engañar a los médicos y consumidores sobre los efectos del OxyContin.
El informe elaborado por la consultora AlixPartners, presentado en el pasado 16 de diciembre en el Tribunal Federal de Quiebras en White Plains, Nueva York, demostró que entre 1995 y 2007 los Sackler recibieron 1.300 millones de dólares por las ganancias de Purdue Pharma. Para la fiscal general de Nueva York, Letitia James, que está intentando saber cuánto vale realmente el patrimonio familiar de los Sackler y dónde se encuentra su dinero, los 10.700 millones retirados entre 2008 y 2018 son el monto con el que “se beneficiaron los Sackler de la mortal epidemia de opioides del país”.

https://elpais.com/sociedad/2019/12/26/actualidad/1577389031_124021.html


 8.
Cómo la Familia Sackler edificó una dinastía farmacéutica
En la década del sesenta, el estimado psiquiatra/genio/publicista, Dr. Arthur  Sackler consolidó la enorme fortuna de su familia cuando su estrategia de marketing transformó el diazepam, más conocido como Valium, de otro fármaco producido por su cliente Hoffman-La Roche en el “maravilla” más vendida “Droga” en los Estados Unidos entre 1968 y 1982.  
Aunque el judío-estadounidense Sackler, cuyos padres emigraron a los Estados Unidos desde Europa del Este, fueron recibidos por un virulento antisemitismo. Sin embargo, la riqueza que Arthur generó trajo a su familia, ayudó a cambiar dicha realidad.  
Junto con sus hermanos psiquiatras Mortimer y Raymond, Arthur vería un enorme éxito comercializando productos farmacéuticos directamente a los médicos. La familia se dedicó a la filantropía además de la farmacéutica, y el apellido Sackler que alguna fuera apuntado por los antisemitas pronto adornó prestigiosas instituciones educativas y culturales, desde el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York hasta el Louvre en París. 
Sin embargo, en la medida que la crisis de los opioides se desarrolló en los  Estados Unidos en las últimas décadas, las instituciones comenzaron a  distanciarse de la familia, algunas de las cuales eran propietarias de la compañía Purdue Pharma que producía el controvertido analgésico adictivo
OxyContin.  
El ascenso y la caída de la familia se describe en un nuevo libro superventas,  
"Empire of Pain: La historia secreta de la Dinastía Sackler", del periodista Patrick Radden Keefe.
https://www.lapalabraisraelita.cl/como_la_familia_sackler_edifico_una_dinastia_farmaceutica_fecha_972021


9. 
Sacklers niegan su responsabilidad por la crisis de los opioides y afirman que los abogados “inventaron una narrativa falsa” | Crisis de opioides
2 de junio de 2021
Una rama de la familia Sackler ha lanzado un sitio web que niega la responsabilidad por la epidemia de opioides en Estados Unidos, incluso después de acordar pagar miles de millones de dólares para resolver demandas por la crisis.
El sitio web, llamado Judge for Yourselves, afirma que la familia y la empresa que posee, Purdue Pharma, con sede en Connecticut, son víctimas de una campaña de desprestigio de abogados que buscan sacar provecho de una “narrativa falsa estratégicamente inventada” que la prescripción de alta concentración de la firma El analgésico OxyContin provocó una epidemia que, en última instancia, se ha cobrado más de 500.000 vidas en las últimas dos décadas.
Dice que la familia Sackler lamenta que la droga “se convirtiera inesperadamente en parte de la crisis de los opioides”, pero que los miembros que dirigían Purdue “actuaron legal y éticamente”.
Sin embargo, el sitio también minimiza las declaraciones de culpabilidad de Purdue por delitos federales en dos ocasiones, en 2007 y el año pasado, por su enorme impulso de marketing para vender OxyContin a las masas, que incluía afirmaciones falsas de que la droga era menos adictiva que otros analgésicos narcóticos.
Afirma que la familia está dispuesta a entregar una parte de su fortuna, aunque insiste en que no hubo irregularidades, porque “no quiere que los fondos disponibles para un beneficio público sean consumidos por los honorarios de los abogados”.
La campaña publicitaria de la rama de la familia descendiente de Raymond Sackler, uno de los dos hermanos que eran dueños de Purdue Pharma cuando la empresa ingresó al mercado de analgésicos opioides, se produce en medio de acusaciones de que está haciendo un mal uso de los procedimientos de quiebra para retener algunos de los miles de millones de dólares la familia hecha de OxyContin.
La semana pasada, un juez aprobó un plan para las dos ramas de la familia Sackler que hicieron su fortuna multimillonaria con OxyContin para pagar 4.500 millones de dólares para resolver más de 3.000 demandas civiles. El plan también convertiría a Purdue Pharma en una empresa sin fines de lucro.
Pero, en una medida muy inusual, el acuerdo protegería a los Sackler de más demandas, aunque no de enjuiciamientos penales, y les permitiría quedarse con miles de millones de dólares en ganancias de los opioides aunque la familia misma no haya solicitado la bancarrota.
La campaña publicitaria también sigue a la publicación de una biografía condenatoria de la familia, Empire of Pain, del escritor neoyorquino Patrick Radden Keefe.
Los Sackler dijeron que el sitio web tenía la intención de contrarrestar “las muchas acusaciones falsas” de los abogados que buscan “vilipendiar a Purdue y la familia Sackler”.
En el centro de la negación está un uso selectivo de las estadísticas para afirmar que OxyContin nunca representó más del 4% de las ventas de opioides recetados en los EE. UU. Y, por lo tanto, no podría haber sido una causa de la epidemia.
Los analistas han llamado a la afirmación “una estrategia legal y de relaciones públicas” que recoge datos sobre las ventas de píldoras individuales sin tener en cuenta el impacto de su alto contenido de narcóticos o su papel principal en la creación de adicción.
Cuando se tiene en cuenta la cantidad de opioides en los medicamentos, OxyContin representó aproximadamente el 20% del mercado.
Las afirmaciones de los Sackler están en desacuerdo con un amplio conjunto de estudios sobre las raíces de la epidemia.
En 2017, la Comisión presidencial de Donald Trump para combatir la adicción a las drogas y la crisis de opioides dijo que la “promoción agresiva” de OxyContin por parte de Purdue, y su impacto más amplio en el uso de opioides para el tratamiento del dolor, era una de las principales causas de la epidemia.
Hace dos años, la Oficina Nacional de Investigación Económica publicó un estudio sobre el impacto de OxyContin que concluyó que “la introducción y comercialización de OxyContin explican una parte sustancial de las muertes por sobredosis en las últimas dos décadas”.
Purdue utilizó su riqueza para influir en políticos y reguladores, manteniendo abiertas las compuertas a una prescripción cada vez mayor de opioides en los EE. UU., Mucho más allá de otros países desarrollados, incluso cuando crecía la evidencia de una crisis de salud pública en ciernes.
Los multimillonarios Sacklers se enfrentan a una lucha por restaurar la reputación de una familia cuyo nombre está estampado en museos, galerías de arte y centros médicos de todo el mundo gracias a sus grandes donaciones de las ganancias de OxyContin.
Raymond Sackler formó parte de la junta de Purdue desde 1990 hasta su muerte en 2017. Su hijo, Richard Sackler, fue el jefe de marketing de la compañía y aumentó las ventas de OxyContin mientras pintaba a las personas que tenían una sobredosis de la droga como criminales a quienes culpar de su propia condición.
En las audiencias del año pasado, un miembro del Congreso se refirió a los Sackler que poseen Purdue como la “familia más malvada de Estados Unidos”, después de que Kathe Sackler, una poderosa ex miembro de la junta de Purdue, se burlara cuando dijo que si bien “mi corazón se rompe por los padres que han perdido a sus hijos ”, la empresa no tuvo la culpa. “No hay nada que pueda encontrar que hubiera hecho de otra manera”, dijo
Esta historia se modificó el 1 de junio para incluir una explicación más detallada del nuevo sitio web de los Sacklers.
 https://espanol.news/sacklers-niegan-su-responsabilidad-por-la-crisis-de-los-opioides-y-afirman-que-los-abogados-inventaron-una-narrativa-falsa-crisis-de-opioides/




10.
McKinsey niega haber ocultado ilegalmente trabajo para Purdue Pharma mientras también asesora a la FDA | Crisis de opioides
09 de
 
El jefe de la influyente y reservada firma de consultoría McKinsey & Company ha negado que la compañía haya ocultado ilegalmente trabajo para Purdue Pharma, el fabricante de medicamentos que inició la epidemia de opiáceos, al mismo tiempo que asesoraba a la Administración de Alimentos y Medicamentos.
Pero Bob Sternfels, socio gerente global de McKinsey, se disculpó por el trabajo de la compañía con Purdue, fabricante del poderoso analgésico OxyContin que inicialmente provocó una epidemia que se ha cobrado más de un millón de vidas en las últimas dos décadas.
Sternfels testificó ante un comité del Congreso el miércoles después de que publicara un informe que revela cómo el trabajo de McKinsey para Purdue, incluida la forma de “acelerar” las ventas de opioides, incluso después de que el fabricante de medicamentos fuera condenado por delitos federales por promover ilegalmente OxyContin, se ocultó a la FDA.
El informe dice que durante un período de 15 años “al menos 22 consultores de McKinsey, incluidos socios senior, trabajaron tanto para la FDA como para los fabricantes de opioides en temas relacionados, incluso al mismo tiempo”.
La FDA ha dicho que no sabía hasta el año pasado que McKinsey trabajaba simultáneamente para Purdue. El fabricante de medicamentos pagó a la consultora 86 millones de dólares y la FDA pagó 140 millones de dólares.
La presidenta del comité de supervisión de la Cámara, Carolyn Maloney, le dijo a Sternfeld que la conducta de McKinsey estaba “entre las peores que he visto en mis años en el gobierno”.
“Al mismo tiempo que la FDA confiaba en el consejo de McKinsey para garantizar la seguridad de los medicamentos y proteger la vida de los estadounidenses, las mismas compañías que alimentan la epidemia mortal de opioides también pagaban a la empresa para ayudarlas a evitar una regulación más estricta de estos medicamentos peligrosos”, dijo. .
Maloney dijo que McKinsey diseñó estrategias para que Purdue y otras compañías aumentaran las ventas de analgésicos opioides, allanando el camino para la explosión de la adicción y las sobredosis.
“Algunos de los consejos que brindó McKenzie son absolutamente impactantes más allá de lo creíble”, dijo.
En un momento dado, un consultor de McKinsey aconsejó al fabricante de opioides evitar una regulación más estricta de su fármaco con un reclamo legal “alegando irregularidades de la FDA”. Posteriormente, se asignó al mismo consultor para trabajar con la oficina de la FDA responsable de supervisar esa regulación.
Otro consultor senior de McKinsey “trabajó en tres proyectos de la FDA entre 2014 y 2018 para evaluar la seguridad de medicamentos peligrosos a través de la Iniciativa Sentinel de la FDA y al mismo tiempo asesorar a Purdue”.
El comité dijo que un socio de McKinsey que consultó con frecuencia a la FDA también trabajó con Purdue para preparar una reunión de la FDA sobre uno de sus opioides.
“En 2016, un socio de McKinsey alentó a otros consultores a compartir información con Purdue sobre el trabajo continuo de seguridad de medicamentos que McKinsey estaba haciendo para la FDA, y dijo que deberían hablar sobre nuestro trabajo con la FDA, específicamente Sentinel, que creo que sería muy útil para ellos en los opioides. ‘”, decía el informe.
Maloney sugirió que McKinsey había infringido la ley al no revelar a las autoridades federales su trabajo para los fabricantes de medicamentos.
Sternfels dijo que su firma simplemente estaba protegiendo la confidencialidad del cliente. Negó que hubiera un conflicto de intereses porque dijo que McKinsey estaba asesorando a la FDA sobre la “implementación de soluciones tecnológicas” y la gestión del rendimiento, no la regulación de medicamentos. Dijo que, por lo tanto, McKinsey no estaba obligado a informar a la FDA sobre su trabajo asesorando a Purdue sobre cómo influir en la regulación de los opioides por parte de la FDA.
Pero Sternfels reconoció que McKinsey no debería haber aconsejado a Purdue que aumentara las ventas de OxyContin.
“Reconocemos plenamente que no cumplió con nuestros estándares”, dijo. “Si bien nuestra intención no era alimentar una epidemia, en ninguno de nuestros trabajos, creo que no pudimos reconocer el contexto más amplio de lo que estaba sucediendo en la sociedad que nos rodeaba”.
La disculpa de Sternfel hizo poco para satisfacer a algunos miembros del comité. La representante Rashida Tlaib dijo que consideraba a los consultores de McKinsey como “traficantes de drogas con traje”. La representante Ayanna Pressley acusó a la firma de ser cómplice junto con Purdue y sus propietarios hasta hace poco, miembros de la familia Sackler, en la creación de la epidemia de opiáceos.
La fiscal general de Massachusetts, Maura Healey, también testificó sobre los descubrimientos realizados por su oficina que investiga el trabajo de McKinsey para Purdue y la familia Sackler.
“Nos enteramos de que los consultores de McKinsey trabajaron directamente con los multimillonarios de Sackler que controlaban Purdue. Descubrimos que McKinsey les dijo a los Sacklers que se enfocaran en los prescriptores más peligrosos que recetan a los pacientes opioides en los niveles más altos y en las dosis más altas durante los períodos de tiempo más largos”, dijo en la audiencia.
“Descubrimos que McKinsey no quería que el mundo supiera lo que estaba haciendo. Pero cuando demandé a los Sacklers, los consultores de McKinsey leyeron sobre mi investigación y demanda y en realidad planearon eliminar sus documentos y correos electrónicos. Escribieron que iban a destruir la evidencia porque ‘alguien podría recurrir a nosotros’”.
La investigación de Healey dio como resultado que McKinsey acordara el año pasado pagar casi 600 millones de dólares para resolver reclamos de 49 estados, Washington DC y cinco territorios de que su consejo a Purdue y otros fabricantes de opioides provocaron la peor epidemia de drogas de EE. UU.
Purdue Pharma, que está en bancarrota, se declaró culpable de soborno, fraude y otros cargos penales en 2007 y 2020 por su campaña para vender OxyContin, incluidas afirmaciones falsas sobre la seguridad del medicamento.
Los miembros de la familia Sackler, propietaria de Purdue, acordaron pagar $ 6 mil millones para resolver reclamos de estados, municipios e individuos de EE. UU. Sin admitir responsabilidad.

https://www.espanol.news/mckinsey-niega-haber-ocultado-ilegalmente-trabajo-para-purdue-pharma-mientras-tambien-asesora-a-la-fda-crisis-de-opioides/




 11.
 La farmacéutica del adictivo OxyContin se disuelve: la familia Sackler pagará millones por la crisis de opioides a cambio de inmunidad
Un juez federal aprobó un acuerdo por bancarrota por el que los dueños de Purdue Pharma darán fondos para programas de ayuda y a más de 130 mil personas. En contrapartida, no podrán ser demandados a futuro por la epidemia de opioides.
La farmacéutica Purdue Pharma, fabricante del analgésico altamente adictivo OxyContin, fue disuelta este miércoles en un acuerdo por bancarrota que exige a la familia propietaria, los Sackler, que entregue miles de millones de su fortuna para hacer frente a la epidemia de opioides.
Pero los Sacklers lograron, en contrapartida, una gran ventaja a futuro a su favor, que les puede permitir seguir siendo una de las familias más ricas del país. 
Los términos del acuerdo, confirmados por el juez federal de quiebras Robert D. Drain, le otorgan a la farmacéutica una amplia inmunidad legal para futuros litigios por su responsabilidad por la crisis del opioides, a pesar de las objeciones de nueve estados y de una rama del Departamento de Justicia.
De este modo, el plan pondrá fin a miles de demandas presentadas por gobiernos estatales y locales, tribus, hospitales y particulares para hacer frente a una crisis de salud pública que ha provocado la muerte de más de 500,000 personas en todo el país.
A cambio de esta protección, los Sacklers acordaron entregar 4,500 millones de dólares, incluidas las tasas federales del acuerdo, pagados en cuotas durante aproximadamente nueve años. 
El dinero de esos pagos y los beneficios de una nueva empresa farmacéutica de beneficio público, creada a partir de las cenizas de Purdue sin vínculos los Sacklers, se destinarán principalmente a programas de tratamiento y prevención de adicciones en todo el país.
Los términos de la disolución de la farmacéutica han sido duramente criticados, sin embargo, por proteger a los Sacklers y varios estados estaban preparándose para presentar un recurso contra la decisión. 
El acuerdo implica que nunca se hará un recuento completo del papel de Purdue en la epidemia en un tribunal abierto. La familia fue cuestionada, además, por no aceptar su responsabilidad en la epidemia.
"No creo que nadie diga que se ha hecho justicia porque es mucho el daño que se ha causado y mucho el dinero que han retenido la empresa y la familia", dijo el doctor Joshua Sharfstein, profesor de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins a The New York Times. 
La familia se ha declarado culpable de cargos penales federales por no minimizar el peligro y las propiedades adictivas de OxyContin, pero no ha tomado responsabilidad, ni ha ofrecido una disculpa, por la crisis desatada por el medicamento.
La mayoría de los estados y otros demandantes apoyan el plan, como el mejor remedio posible en este momento para hacer frente a un problema que ha empeorado durante la pandemia, con un número récord de muertes por sobredosis de opioides el año pasado.
"Era tomarlo o dejarlo", dijo Ryan Hampton, que dimitió el martes como copresidente de un comité de vigilancia de los demandantes, nombrado por el Gobierno federal.
Cómo se distribuirán los millones de Purdue 
Los pagos de los Sackler procederán de sus inversiones y de la venta de sus empresas farmacéuticas internacionales, a lo largo de siete años. Purdue pagará unos 500 millones de dólares. Los beneficios previstos de los medicamentos de la nueva empresa, incluido OxyContin, aportarán fondos adicionales.
Los estados recibirán dinero de un fondo nacional para la reducción de los opioides, que distribuirán a sus gobiernos locales. En tanto que las tribus nativas estadounidenses tienen su propio fondo.
Otro fondo compensará a 130,485 víctimas de la epidemia: quienes sufrieron adicción o las familias de quienes murieron por sobredosis. Recibirán entre 3,500 y 48,000 dólares.
Los tutores de unos 6,550 niños con antecedentes de síndrome de abstinencia neonatal podrán recibir unos 7,000 dólares cada uno.
Un acuerdo “amargo” para enfrentar la crisis 
El juez Robert Drain, del Tribunal de Quiebras de Estados Unidos en White Plains (Nueva York), aprobó provisionalmente el plan, luego de una extensa negociación, pero dijo que quería que se hicieran ajustes modestos. 
"Este es un resultado amargo", dijo el juez Drain al dar a conocer el acuerdo. "A-M-A-R-G-O", deletreó, explicando que estaba increíblemente frustrado por el hecho de que gran parte del dinero de la familia estuviera en cuentas en el extranjero.
El magistrado hubiera preferido una suma mayor de dinero, pero demorar la resolución tendría un costo, indicó, y el acuerdo alcanzado era "notable" por su consenso y enfoque en la reducción de la epidemia. 
OxyContin y una crisis que mató a cientos de miles
El OxyContin salió al mercado en 1996 con las tropas de ventas de Purdue desplegadas por todo el país, predicando el nuevo evangelio del alivio del dolor a miles de médicos, que empezaron a recetar OxyContin tanto para el dolor agudo como para el crónico. Para el año 2000, las ventas del nuevo fármaco habían crecido hasta casi 1,100 millones de dólares.
Poco después empezaron a aparecer informes sobre el robo de pastillas de OxyContin en las farmacias, que eran trituradas e inhaladas. La farmacéutica se declaró finalmente culpable de minimizar el riesgo de adicción del fármaco ante médicos, reguladores y pacientes en 2007 y pagó un total 634,5 millones de dólares.
Una espiral de abuso de opioides y muertes por sobredosis azotó al país en los años siguientes, y a partir de 2014 se dispararon las demandas contra Purdue y otras empresas de la cadena de suministro. Los miembros de los miembros de la familia Sackler fueron acusados de estar detrás de la epidemia y en el lapso de una década, hasta 2017, retiraron 10,400 millones de dólares de Purdue.
En septiembre de 2019, Purdue, que se enfrentaba a 2,900 demandas, presentó una reestructuración por bancarrota, que puso en pausa todas las demandas.

https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo/justicia/la-farmaceutica-del-adictivo-oxycontin-se-disuelve-la-familia-sackler-pagara-millones-por-tmna3906278


Amiga, Amigo:

Algunas investigaciones ocultas indican que el dinero (la moneda) es el símbolo de la energía gastada en el trabajo; es sudor y sangre transformados en materia. Gracias al símbolo del dinero que han erigido en dios todopoderoso en el mundo, los financieros se han apoderado de la humanidad.


En el presente escrito 648 queda graficado el poder del dinero que puede en ocasiones sobrepasar al poder judicial, pero no así al rechazo de la sociedad pensante...

Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Julio de 2022
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
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