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La Gran Estafadora de Silicon Valley

Proemio

¿Qué es Silicon Valley y por qué es importante en la industria de la tecnología?
Silicon Valley es la meca de la tecnología. Este lugar, situado en California, ha visto nacer múltiples “start-ups”, entre las que se destacan Google, Netflix y Apple.
Silicon Valley o la meca de la tecnología, como muchos lo llaman, está ubicada en el valle de Santa Clara en California. Las comunidades allí ubicadas son conocidas como la base del corazón de la tecnología informática.
De ahí han nacido marcas tecnológicas imprescindibles para el ser humano hoy en día. Su nombre, cuya traducción literal sería valle de silicio, viene precisamente del crecimiento de la industria tecnológica de la zona.
Desde los años ochenta, este lugar se ha caracterizado por el rápido florecimiento de empresas dedicadas a la computación y la electrónica, y actualmente es sede y centro de innovación de organizaciones como Google, Facebook, Apple, Microsoft y Netflix. Gracias a esto, California también se ubica entre las cinco economías más importantes del mundo, según contó BBC.
Cabe resaltar que en Silicon Valley hay valores y actitudes que se resaltan de otras comunidades, rasgos entre los cuales está el deseo constante de aprender. Esto debido a que se cuenta con la presencia de una oferta universitaria envidiable, además de la abundancia de recursos financieros por la multitud de firmas de capital riesgo pertenecientes al valle.
Se considera que el padre intelectual de Silicon Valley es Frederick Terman, profesor de Stanford, quien animó a Hewlett y David Packard a iniciar una start-up de electrónica, y fue en donde se inició HP, una de las compañías más importantes del mundo.
Una de las razones más importantes de este lugar para la tecnología es que pone a prueba todo. Es un espacio retador lleno de nuevos horizontes y sin límites, y según el libro “La fiebre de Silicon Valley”, escrito por Everett M Rogers, la cultura tecnológica que se respira es la clave.
El apoyo financiero, la creatividad, innovación, cultura, inteligencia y pasión del lugar hacen que cada empresa que se mueva alrededor sean clave en el éxito de la industria tecnológica. Las empresas, por su parte, tratan de fomentar esta cultura.
Por ejemplo, Google permite que sus empleados dediquen el 20 % de su tiempo a proyectos que no guardan relación con el departamento en el que trabajan. Y Silicon Valley tiene muy claro que para que las start-ups crezcan y logren internacionalizarse desde su fundación, debe existir una mezcla de pasiones, razas y los factores ya mencionados.
Hoy en día el valle es un gran motor de ideas y recursos humanos de las empresas. Además, gracias a la cercanía con las universidades, se promueve la filosofía del trabajo, la investigación científica, para que las ‘start-ups’ que llegan al valle transformen ideas en oportunidades de negocios y plataformas de alta productividad como las ya conocidas.
Entre las empresas más importantes que nacieron en Silicon Valley se encuentran: Facebook, Apple, Netflix y Google, por lo que la importancia de Silicon Valley se basa en que además de los factores mencionados, es la cuna de las industrias más grandes y exitosas de la tecnología de todos los tiempos.

https://www.semana.com/tecnologia/articulo/que-es-el-silicon-valley-y-por-que-es-importante-en-la-industria-de-la-tecnologia/202117/

 

Desarrollo

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Elizabeth Holmes: la polémica emprendedora de Silicon Valley testifica por sorpresa en el juicio en el que está acusada de fraude

20 noviembre 2021
Elizabeth Holmes, la polémica emprendedora de Silicon Valley que llegó a ser considerada hace unos años como la "nueva Steve Jobs", testificó por sorpresa en el juicio que se sigue en su contra en California.
Holmes, de 37 años, podría ser condenada a 20 años de prisión si es hallada culpable de los cargos de fraude que se le imputan en relación a su empresa Theranos.
Esta aseguraba disponer de una tecnología que le permitía detectar enfermedades como el cáncer y la diabetes con el análisis de una pocas gotas de sangre, algo que se demostró que no era cierto.
En su momento álgido, la empresa llegó a estar valorada en US$9.000 millones.
Sonriente y confiada
Este viernes, Holmes subió por sorpresa al estrado para declarar, asegurando que ella estaba convencida de que su compañía podía disponer de la tecnología que promocionaba.
"Trabajamos durante años con equipos de científicos e ingenieros para miniaturizar todas las tecnologías en el laboratorio", dijo al jurado, que pudo ver a la acusada por primera vez sin mascarilla.
Holmes sonrió y habló con confianza sobre los orígenes de la empresa y sobre por qué quería ayudar a la gente.
Según el periodista de la BBC James Clayton, el hecho de que Holmes haya testificado en el juicio es una estrategia arriesgada para la defensa, ya que abre la posibilidad de que sea interrogada por la parte acusatoria.
Clayton señala que parece que Holmes cree claramente que puede convencer a los miembros del jurado de que sus intenciones eran honorables y de que desconocía los principales problemas de Theranos.
A lo largo del juicio de dos meses, los miembros del jurado en California han escuchado el testimonio de más de dos docenas de testigos de cargo. Entre ellos había pacientes e inversores a los que, según los fiscales, Holmes engañó.
Auge y caída
La emprendedora saltó a la fama en 2013 gracias a una tecnología que, según ella, podía detectar múltiples enfermedades usando solo unas gotas de sangre de un pinchazo en el dedo.
Atrajo a inversores de alto perfil, como el magnate de los medios Rupert Murdoch, pero en 2015 un denunciante reveló que los análisis no funcionaban.
En 2018, Theranos se había derrumbado en medio de uno de los mayores escándalos corporativos en la historia reciente de Estados Unidos.
Holmes se ha declarado inocente de nueve cargos de fraude electrónico y dos cargos de conspiración.
Sus abogados dicen que no tenía la intención de defraudar, sino que "subestimó ingenuamente" los desafíos que enfrentaba su empresa.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-59343726

 

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 Elizabeth Holmes: el mundo de mentiras y secretos de Silicon Valley que destapa el escándalo por fraude de Theranos
4 enero 2022  Durante años, Elizabeth Holmes fue la niña mimada de Silicon Valley, una mujer que no podía equivocarse.
La start-up que fundó, Theranos, atrajo cientos de millones de dólares en inversiones.
Sin embargo, la empresa que había construido se basaba en ciencia de fantasía.
La tecnología que estaba produciendo Theranos, para supuestamente detectar cientos de enfermedades con un pinchazo de sangre, parecía increíble. Y lo fue.
Se desperdiciaron millones de dólares y algunos de los que utilizaron las pruebas de la compañía, incluido un paciente con cáncer, dicen que recibieron diagnósticos erróneos.
Este lunes, años después del colapso de Theranos, Holmes fue declarada culpable de fraude electrónico y conspiración para defraudar, en un juicio en California.
Para alguien ajeno a Silicon Valley, la historia suena absurda. ¿Cómo cayó tanta gente?
Sin embargo, en Silicon Valley, muchos creen que Theranos, lejos de ser una aberración, habla de problemas sistémicos con la cultura de las empresas emergentes.
Finge hasta lograrlo
En Silicon Valley, promocionar un producto demasiado prometedor no es inusual, y Holmes claramente era muy buena en eso.
Retirada de la Universidad de Stanford, era, según todos los informes, articulada, segura y buena al presentar una visión —una misión, como ella la describió—, para revolucionar los diagnósticos de enfermedades.
Los expertos escépticos le dijeron que su idea era solo eso, una idea, y que no funcionaría.
Pero proyectó una confianza inquebrantable en que su tecnología cambiaría el mundo.
"Está integrado en la cultura", dijo Margaret O'Mara, autora de The Code: Silicon Valley and the Remaking of America.
"Si usted tiene una empresa joven en desarrollo, con un producto que apenas existe, se espera y se alienta cierta cantidad de arrogancia", dijo también.
Particularmente en una etapa temprana, cuando una empresa está en su infancia, los inversores suelen fijarse en las personas e ideas en lugar de buscar una tecnología sólida.
La sabiduría general sostiene que la tecnología vendrá con el concepto correcto y las personas adecuadas para que funcione.
Holmes fue brillante vendiendo ese sueño, ejerciendo una práctica muy de Silicon Valley: "finge hasta que lo logres".
Su problema era que no podía lograr que funcione. Sus abogados han argumentado que Holmes era simplemente una mujer de negocios que fracasó, pero no una estafadora.
El problema en Silicon Valley es que la línea entre el fraude y simplemente jugar con la cultura de fingir es muy delgada.
"Theranos fue una advertencia temprana de un cambio cultural en Silicon Valley que ha permitido prosperar a promotores y sinvergüenzas", dijo el inversionista Roger McNamee, que es crítico con la gran tecnología y que no invirtió en Theranos.
Él cree que la cultura de secretos y mentiras en Silicon Valley, una cultura que permitió que la tecnología de Theranos no fuera analizada, es "absolutamente endémica".
La ambición puede ser buena. Prometiendo un futuro mejor y luego tratando de hacer realidad esa visión, surgieron las computadoras y los teléfonos inteligentes.
Pero para los inversores, tratar de separar a los charlatanes de los revolucionarios es un desafío en constante evolución.
En agosto, Manish Lachwani, director ejecutivo y fundador de la aplicación HeadSpin, fue arrestado por presuntamente defraudar a los inversores. Para las personas que arriesgan dinero, hay grandes fortunas que hacer y perder.
Guardando secretos
En Silicon Valley, la propiedad intelectual está muy protegida. La "receta de la coca cola", la salsa secreta, es a menudo lo que le da valor a una empresa, y las empresas de nuevas tecnologías son particularmente sensibles a que se copien o roben sus ideas.
El secretismo es importante para que estas empresas tengan éxito, pero esa cultura del secretismo también se puede utilizar como una cortina de humo, especialmente cuando incluso los empleados e inversores no comprenden o no tienen acceso a la tecnología en sí.
Esto es lo que pasó en Theranos. A los periodistas, inversores, políticos, lo que sea, se les dijo que la ciencia estaba ahí. Sin embargo, cuando hacían preguntas, se les decía que la tecnología era tan secreta que no podía explicarse, analizarse o probarse por completo.
Walgreens, un cliente importante de Theranos, se exasperó con la falta de información proporcionada por la empresa sobre cómo funcionaba el sistema.
Hay muchas empresas de Silicon Valley sobre las que he informado que no explican completamente cómo funciona realmente su tecnología. Afirman tener sistemas "patentados" que aún no pueden ser revelados o revisados por pares.
El sistema se basa en la confianza, pero está fundamentalmente en contradicción con la cultura de "fingir" y crea el entorno perfecto para los escándalos del tipo de Theranos, donde las afirmaciones que no son ciertas no se cuestionan.
Usando el manual de la CIA
Un sistema que pone tanto énfasis en el secreto necesita muchos abogados. Las empresas no quieren que sus empleados se vayan con sus ideas. Los acuerdos de no divulgación (NDA) son endémicos en el mundo de las empresas emergentes, y de ninguna manera se limitan a la tecnología.
Pero la cultura del secreto de Silicon Valley es especialmente difícil para los denunciantes.
Después del colapso de la empresa, los exempleados de Theranos hablaron de una intensa presión para retirar los comentarios públicos negativos o permanecer callados por completo. La empresa contrató abogados agresivos, costosos y muy activos para proteger la reputación de Theranos.
Esto no es raro en Silicon Valley, dice Cori Crider de Foxglove, un grupo que ayuda a los denunciantes a hablar.
"Pasé más de una década trabajando en seguridad nacional y muy a menudo siento que la gente de Silicon Valley juega con el manual de la CIA en estas cosas", dijo.
"Han logrado asustar a la gente y hacerles pensar que no tienen derecho a plantear cuestiones legítimas", señaló.
Si los fundadores y directores ejecutivos no son honestos, los empleados deben sentirse cómodos dando la alarma. Con demasiada frecuencia no lo hacen.
Dinero y ambición
En medio del revuelo, puede ser fácil olvidar que muchos inversores miraron a Theranos y pasaron de largo, especialmente aquellos con conocimientos de salud.
En cambio, entre los inversores notables se encontraban personas y grupos sin experiencia en salud, como el magnate de los medios Rupert Murdoch.
Para estos inversores con capital, su decisión de apostar suele basarse en la suposición de que los financistas más pequeños ya investigaron sobre la tecnología en la que invierten.
"Están tomando la validación de terceros", dijo O'Mara.
Una vez más, es un sistema basado en la confianza: los inversores confían en que los anteriores a ellos saben lo que están haciendo. El problema aquí es que, con tanto dinero dando vueltas, eso no es un hecho.
Al final, atraparon a Theranos. Como empresa de tecnología de la salud que realiza diagnósticos en la vida real, los resultados y los reguladores eventualmente probarían que era real o falso.
Pero con muchas empresas de Silicon Valley que venden lo supuestamente nuevo y de vanguardia en campos mucho menos estrictamente regulados, el escrutinio es más laxo.
Hoy en día, la cultura de "fingir hasta que lo logras" sigue viva, al igual que la cultura represiva del secreto y el uso agresivo de los NDA para los empleados. Es un modelo que tiene sus ventajas y ayuda a producir empresas extremadamente valiosas y, a veces, innovadoras.
​​Pero también significa que los ingredientes todavía están en su lugar para otro escándalo del tipo de Theranos.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-58527302


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Elizabeth Holmes
Innovación, coartada de un fraude
La historia de la empresaria es el periplo de un ícono de la aristocracia tecnológica transformada en  reina del cinismo. Su vida, en espejo con Silicon Valley.
La película documental The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley cuenta la historia de Elizabeth Holmes, la fundadora de una de las empresas más importantes de Silicon Valley. Presentada en el Festival de Sundance y luego emitida por HBO, la fascinación que evoca revela, al menos, una gran verdad de nuestra época: la convivencia entre la ilusión posthumanista de una vida eterna y la desmesurada ilusión de hipereficiencia del semiocapitalismo postindustrial.
Por eso la confianza que Elizabeth Holmes tiene en su proyecto biomédico en Silicon Valley, imperturbable ante el pronóstico de que nueve de cada diez start-ups fracasan, se recibe con muchísimo entusiasmo en el establishment tecnocorporativo que convierte a su empresa Theranos en un emprendimiento de 9.000 millones de dólares. Para lograr este objetivo, desde los 19 años Elizabeth Holmes ya se perfila como un prodigio. Señalada rápidamente como la heredera de Steve Jobs, y por eso mismo demasiado creativa e innovadora para someterse a las rígidas convenciones de la academia, abandona su carrera universitaria y se muda a las fértiles praderas de aquel valle geek.
Inmortalidad en Silicon Valley
La promesa de Theranos no es revolucionar la tecnología biomédica sino también la vida humana. Con tan solo una gota de nuestra sangre, Theranos podía ofrecer resultados de laboratorio con toda la variedad de parámetros que se evalúan en los exámenes bioquímicos de rutina: desde un simple recuento de glóbulos rojos o un test de HIV hasta complejos biomarcadores. Sin embargo, las posibilidades reales de Edison, el nombre con el cual Holmes bautiza a la pequeña máquina usada para procesar las muestras, son desde el principio tan prometedoras como inciertas. Mientras tanto, la facilidad y la comodidad del test y los bajos costos parecen destinadas a cambiar por completo las reglas del mercado biomédico, democratizando el acceso a estudios bioquímicos en un país donde la salud pública dista mucho de ser un derecho universal y reforzándolos como bienes de consumo.
En el documental esto último se ve con mayor claridad cuando la propia Holmes explica que una de las primeras estrategias de venta de Theranos será lanzar gift cards que, según su valor, permitan al agasajado acceder a exámenes más o menos exhaustivos. Si lo habitual era un control anual, este invento estaba destinado a inaugurar la posibilidad de chequeos mensuales e incluso diarios, facilitando así la investigación de nuevos marcadores biológicos útiles para la detección cada vez más precoz de enfermedades. Pero si esto suena demasiado exagerado y conjetural es precisamente porque lo es. La investigación y el desarrollo de tecnologías médicas es un proceso lento, metódico y científicamente sustentado, características de las cuales carece Theranos.
Aun así, no hubo ninguna objeción entre los muchos entusiastas que financiaron y vitorearon el proyecto, incluyendo a figuras del establishment político como Henry Kissinger y Bill Clinton. Por supuesto, la certeza con la que Holmes les vende su visión es avasallante. ¿Y no radica ahí su verdadero genio? Entre la mentira y lo fantástico y entre la innovación y la visión de negocios: las mismas características que convirtieron a Steve Jobs en el ídolo de su generación. Para Elizabeth Holmes, la procesión por el sendero del éxito financiero significa alcanzar la vida eterna a través del mix definitivo entre ciencia y tecnología. Sin embargo, Theranos no tarda en colapsar. Nada de lo que logra se acerca ni remotamente a sus promesas, y entonces los rumores comienzan a viralizarse por el valle hasta llegar a los oídos de los inversores. Pero lo que vuelve a esta historia tan cautivante es lo evidente del engaño. ¿Cómo puede ser que tantos inversionistas hayan caído en la trampa?
Una de las respuestas de The Inventor: Out for Blood in Silicon Valley es que las inversiones dependen en gran medida de un elemento emocional que poco tiene que ver con la razón. Pero esto no explica el motivo por el cual los principales inversores y sponsors de Holmes son hombres de más de 75 años. Al fin y al cabo, ¿qué apuesta podría ser más inteligente para quienes se ubican en los bordes biológicos de la vida que intentar postergar su extinción invirtiendo en las ilusiones milagrosas de una mujer joven, hermosa e inteligente? ¿Qué gesto más exquisitamente capitalista que invertir en la eternidad? Desde ese punto de vista, lo más selecto de la gerontocracia estadounidense estaba dispuesto a amar con devoción a la sensual Holmes, y ella estaba dispuesta a retribuirlos con las últimas esperanzas tecnológicas de inmortalidad.
Es difícil considerar a Holmes una simple estafadora. Entonces, ¿dónde se ubica exactamente su figura en esta historia? Las premisas iniciales de Theranos son totalmente falsas, pero a medida que el proyecto avanza y los dólares fluyen, su determinación crece. Holmes sabe que miente, pero en algún momento, más temprano que tarde, ella misma comienza a creer su propia mentira. Esto la convierte en una auténtica artista del engaño, alguien que en su necesidad de estima recurre a diversas invenciones. Y cuando el sistema que (la) sostiene empieza a colapsar, incluso actúa como si sospechara de todos a su alrededor: lo que hace es aislarse y contratar guardaespaldas para que la protejan en su oficina blindada. Los inversores la aman aún más por estos gestos, que interpretan como los guiños excéntricos del genio demasiado consciente del poder de sus creaciones.
A pesar de su voluntad, cuando Theranos firma un acuerdo para proveer con sus servicios a Wallgreen’s, la cadena de farmacias más grande de EE. UU., la presión se vuelve insostenible. Y el colapso definitivo llega cuando dos de sus empleados del área de desarrollo científico renuncian y filtran sus historias a la prensa. La máquina de Theranos es lenta y sumamente imprecisa. Esto obliga a Holmes a usar maquinaria de la competencia para “maquillar” sus resultados, por lo cual termina en el terreno del fraude y cerca del desastre sanitario.
Un artículo en The Wall Street Journal provoca la primera inspección a gran escala de Theranos por parte del gobierno estadounidense y la farsa queda al descubierto. ¿Y qué es de la vida de Elizabeth Holmes hoy? Procesada por fraude y todavía sin sentencia, vive en San Francisco con su novio, convertida en uno de los objetivos predilectos de los paparazzi. De la aristocracia tecnológica de Silicon Valley a ícono espectacular del cinismo pop, la trayectoria vital de Holmes todavía se las arregla para alinearse con las coordenadas de éxito de las industrias más redituables del mundo. Elizabeth Holmes: segundo acto La teleología del mercado Cuando se trata de sexo y muerte, no faltan ejemplos de negocios exitosos. El temor a la muerte o su necesaria contraparte, la ilusión de una vida eterna, casi siempre resulta el argumento más seductor. En este punto, ya no se trata únicamente de prolongar la vida mediante las más diversas y extravagantes prótesis técnicas. De lo que se trata, en cambio, es de la credibilidad de un modelo de negocios y de la fe en una teleología de mercado. ¿Y no es por eso que la aceleración de desarrollos alimentados por la “visión” de ciertos genios hace que start-ups como Theranos parezcan irresistibles? El mito final detrás de estas pulsiones incontrolables del mercado es que el empuje evolutivo de la civilización –y hasta de nuestra especie– va a surgir de geeks como Holmes, incubados en los garajes de Silicon Valley entre bolsas de Doritos, Bongs y Playstations.
Mientras tanto, Internet todavía rebosa de artículos, imágenes y foros dedicados a Elizabeth Holmes, con su figura transformada ahora en un misterioso ícono pop.

https://www.clarin.com/revista-enie/ideas/innovacion-coartada-fraude_0_lPZJPAEZU.html


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Elizabeth Holmes: la estrepitosa caída en desgracia de la joven a la que apodaban "la nueva Steve Jobs"
"La multimillonaria más joven del mundo que se forjó a sí misma", según la revista Forbes. La "próxima Steve Jobs", la bautizó Inc, otra revista de negocios que la puso en su portada.
En 2014, Elizabeth Holmes, con entonces 30 años, estaba en la cima del mundo.
Tras abandonar sus estudios en la Universidad de Stanford, había fundado una empresa valorada en US$9 mil millones, por haber provocado supuestamente una revolución en el diagnóstico de enfermedades.
Con unas pocas gotas de sangre, la prueba Edison de la compañía Theranos prometía detectar rápidamente enfermedades como el cáncer y la diabetes sin necesidad de usar agujas.
Peces gordos, desde Henry Kissinger hasta Rupert Murdoch invirtieron en ella.
Pero para 2015, el proyecto empezaba a mostrar la hilacha, y, en un año, se vio que la idea de Holmes era falsa.
La tecnología que promocionó no funcionó en absoluto, y en 2018 la empresa que fundó se había derrumbado.
Hoy, Holmes, de 37 años, enfrenta 20 años de prisión si es hallada culpable de los 12 cargos de fraude que se le imputan.
Nunca antes contó su lado de la historia.
Su juicio, que comienza este mes -EE.UU. vs Elizabeth Holmes, et al- será monitoreado de cerca. Se espera que se declare no culpable.
Y en un giro de tuerca, se supo este fin de semana que sus abogados argumentarán que su exnovio y socio comercial, Ramesh "Sunny" Balwani, abusó sexualmente de ella y la controló emocionalmente en el momento de los presuntos delitos, socavando su estado mental.
Balwani, de 56 años, quien enfrenta los mismos cargos de fraude, calificó las acusaciones de "indignantes".
Dependerá de un jurado decidir con qué compasión o con qué dureza juzgar a la mujer que engañó a todos, desde estadistas hasta secretarias.
Presión desde el comienzo
A pesar de ser el tema de un libro, un documental de HBO y una próxima serie de televisión y película, todavía no está claro por qué Holmes se arriesgó tanto con una tecnología que sabía que no funcionaba.
Holmes se crió en una familia acomodada en Washington DC, y era una niña educada pero retraída, según personas que la conocían.
El inventor y empresario Richard Fuisz, de 81 años, especula que debe haber habido una inmensa presión sobre ella para tener éxito.
Su familia vivió al lado de la de Holmes durante años, pero se pelearon cuando Theranos lo demandó por una disputa de una patente en 2011 (se resolvió más tarde).
Los padres de Holmes fueron durante gran parte de sus carreras burócratas en Capitol Hill (es decir, el congreso estadounidense y los edificios administrativos en sus alrededores), pero "estaban muy interesados ​​en el estatus" y "vivían para las conexiones", le comentó Fuisz a la BBC.
El tatarabuelo de su padre fue el fundador de Fleischmann's Yeast, que cambió la industria del pan de Estados Unidos, y la familia era muy consciente de su linaje, dijo.
A los nueve años, la joven Elizabeth escribió una carta a su padre declarando que lo que ella "realmente quería de la vida era descubrir algo nuevo, algo que la humanidad no sabía que era posible hacer".
Cuando llegó a la Universidad de Stanford en 2002 para estudiar ingeniería química, se le ocurrió la idea de un parche que pudiera escanear al usuario en busca de infecciones y liberar antibióticos según fuera necesario.
A los 18 años, ya mostraba una intransigencia que, al parecer, seguiría impulsando la empresa que fundaría al año siguiente.
Phyllis Gardner, experta en farmacología clínica en Stanford, recuerda haber discutido la idea del parche cutáneo de Holmes y haberle dicho que "no funcionaría".
"Ella simplemente me miró fijamente pero era como si no me viera", le dice Gardner a la BBC.
"Y parecía absolutamente segura de su propia brillantez. No estaba interesada en mi experiencia y fue perturbador".
Ascenso meteórico
Meses después, con 19 años, Holmes abandonó Stanford y lanzó Theranos, esta vez con una forma aparentemente revolucionaria de analizar la sangre con un simple pinchazo en el dedo.
Muchas personas poderosas quedaron cautivadas e invirtieron en la empresa sin ver cuentas financieras auditadas.
El secretario del Tesoro de EE.UU., George Schultz, el condecorado general de la Infantería de Marina James Mattis (que luego trabajó en el gobierno de Trump) y la familia más rica de EE.UU., los Walton, estaban entre quienes le dieron su apoyo.
Esto le dio credibilidad, al igual que su forma de comportarse.
"Sabía que había tenido esta idea brillante y que había logrado convencer a todos estos inversionistas y científicos", dice Jeffrey Flier, exdecano de la Facultad de Medicina de Harvard, que se reunió con ella para almorzar en 2015.
"Ella estaba segura de sí misma, pero cuando le hice varias preguntas sobre su tecnología, no parecía que entendiera", agrega Flier, quien nunca evaluó formalmente su tecnología.
"Me pareció un poco extraño, pero no salí pensando que era un fraude".
Flier terminó invitándola a unirse a la Junta de Becarios de la escuela de medicina, algo que lamenta, aunque Holmes fue destituida cuando estalló el escándalo.
Resultados no fiables
Todo comenzó a desmoronarse en 2015 cuando un informante expresó su preocupación sobre el dispositivo de prueba insignia de Theranos, el Edison.
El Wall Street Journal escribió una serie de revelaciones condenatorias en las que afirmaba que los resultados no eran fiables y que la empresa había estado utilizando máquinas disponibles comercialmente hechas por otros fabricantes para la mayoría de sus pruebas.
Las demandas se acumularon, los socios cortaron lazos y, en 2016, los reguladores estadounidenses le prohibieron a Holmes operar un servicio de análisis de sangre durante dos años.
En 2018, Theranos se disolvió.
¿Abusadora o abusada?
En marzo de ese año, Holmes llegó a un acuerdo por cargos civiles de los reguladores financieros por recaudar de manera fraudulenta US$700 millones de inversores.
Pero tres meses después fue arrestada, junto con Balwani, por cargos penales de fraude electrónico y conspiración para cometer fraude electrónico.
Los fiscales afirman que ella engañó con conocimiento de causa a los pacientes sobre las pruebas y exageró enormemente el desempeño de la empresa ante los patrocinadores financieros.
Holmes fue liberada bajo fianza y en 2019 se casó con William "Billy" Evans, de 27 años, heredero de la cadena de hoteles Evans Hotel Group. Tuvieron un hijo en julio de este año.
"No creo que el hecho de que sea ahora madre influya en el juicio, pero es probable que el juez lo tenga en cuenta si la declaran culpable", señala Emily D Baker, exfiscal adjunta de distrito de Los Ángeles y comentarista legal que es está vinculada al caso.
El juicio
A medida que se acerca el juicio por el escándalo de Theranos, los comentaristas dicen que es notable cuán firmemente se ha aferrado a su historia original y las personas que la conocieron dicen que dudan de que haya cambiado.
Según los documentos judiciales, los abogados de Holmes están dispuestos a argumentar que "ella creía que cualquier supuesta tergiversación" sobre Theranos era cierta y que se trataba de un "negocio legítimo que generaba valor para los inversores".
También es probable que sostengan que el presunto comportamiento controlador de Balwani "borró su capacidad para tomar decisiones", incluida su capacidad para "engañar a sus víctimas".
Dicen que el exdirector de operaciones de Theranos, que será juzgado por separado el próximo año, controló cómo se vestía, qué comía y con quién hablaba durante más de una década.
También llamarán como testigo a un psicólogo especializado en abuso sexual.
No está claro si Holmes subirá al estrado.
"Lo más difícil en cualquier caso de fraude es demostrar que la persona intentó defraudar", explica Baker.
"Así que los fiscales tendrán que usar sus mensajes de texto y correos electrónicos y argumentar que ella sabía que la tecnología no funcionaba, pero dijo que sí lo hacía".

https://www.bbc.com/mundo/noticias-58392775


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Declaran culpable de fraude y conspiración a la polémica fundadora de Theranos
4 enero 2022
Culpable de fraude electrónico y conspiración para defraudar.
Es el veredicto contra Elizabeth Holmes, la mujer que hace unos años llegó a ser considerada "la nueva Steve Jobs" por su éxito con Theranos, una empresa tecnológica de salud que en poco tiempo logró millonarias ganancias.
Este lunes, un jurado federal formado por ocho hombres y cuatro mujeres declaró a Holmes culpable de tres cargos de fraude electrónico y uno de conspiración para defraudar a los inversores.
La mujer de 37 años no fue detenida y no hay fecha exacta para la sentencia, que puede ser de 20 años por cada uno de los cuatro cargos de los que fue hallada culpable.
En total se enfrentaba a 11 cargos, el jurado la declaró inocente de otros cuatro, relacionados con fraude al público, y fue incapaz de alcanzar un veredicto unánime en los tres restantes.
Holmes dijo haber desarrollado una máquina que podía realizar una serie de análisis médicos con solo unas gotas de sangre extraídas de un pinchazo en el dedo del paciente.
Pero la empresa colapsó después de que una investigación del periódico The Wall Street Journal hallara que los dispositivos no eran tan eficaces como Holmes aseguraba.
La propia Holmes subió al estrado a defenderse durante el proceso.
"Trabajamos durante años con equipos de científicos e ingenieros para miniaturizar todas las tecnologías en el laboratorio", dijo en su testimonio.
Holmes sonrió y habló con confianza sobre los orígenes de la empresa y sobre por qué quería ayudar a la gente.
A lo largo del juicio de dos meses, los miembros del jurado en California escucharon el testimonio de más de dos docenas de testigos de cargo. Entre ellos había pacientes e inversores a los que, según los fiscales, Holmes engañó.
Sus abogados dicen que la empresaria no tenía la intención de defraudar, sino que "subestimó ingenuamente" los desafíos que enfrentaba su empresa.
Favorita de Silicon Valley
Holmes saltó a la fama por la supuesta invención de un sistema revolucionario para abaratar los costos de los análisis de sangre, lo que la convirtió en una estrella en Silicon Valley y en el mundo empresarial en general.
Su compañía Theranos, fundada en 2003, atrajo el interés de los inversores por el gran potencial de esos análisis de sangre y convirtió a su fundadora en multimillonaria a los 31 años.
El costo de los análisis de Theranos era de una cuarta parte o incluso inferior con respecto a las pruebas tradicionales, lo que llevó a la cadena de farmacias estadounidense Walgreens a asociarse con la empresa de Holmes para ofrecer los test en sus tiendas de California y Arizona.
The Wall Street Journal publicó a finales de 2015 una serie de artículos de investigación en los que ponía en duda la credibilidad de los análisis de Theranos y acusaba a la compañía, entre otras cosas, de diluir las muestras de sangre obtenidas de los pacientes para aumentar su volumen.
Estas acusaciones hicieron que el Departamento de Justicia de EE.UU. presentara cargos contra Holmes y contra el expresidente y exconsejero de operaciones de la compañía, Ramseh "Sunny" Balwani (expareja sentimental de Holmes), a quienes acusó de haber engañado a los inversores, a los doctores y a los pacientes.
La empresa Theranos se disolvió en septiembre de 2018.
Analistas dicen que el caso Theranos se toma como el peor ejemplo de los excesos de Silicon Valley, que -según las voces críticas- promueve que personas sin estándares éticos prosperen.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-59863759


En resumen:
 La increíble historia de Elizabeth Holmes, la promesa frustrada de Silicon Valley que consiguió engañar a toda la industria tecnológica En 2015, Theranos llegó a estar valorada en unos 8.000 millones de euros y a su fundadora, Elizabeth Holmes, estaba en la cima del mundo. Por aquel entonces, la compañía respaldaba una idea revolucionaria pensada por una mujer aclamada como una genio y que se autodenominaba como "la Steve Jobs femenina".
Holmes era la multimillonaria hecha a sí misma más joven del planeta, y Theranos era una de las startups de Silicon Valley que habían alcanzado el status de unicornio.
Entonces todo se vino abajo.
Las deficiencias e imprecisiones de la tecnología de Theranos quedaron al descubierto, al tiempo que Holmes intentaba encubrirlo todo. Theranos y Holmes fueron acusados de fraude masivo, y la compañía se vio obligada a cerrar sus laboratorios y centros de pruebas.
El 15 de junio de 2018, Theranos anunciaba que Holmes dejaría el puesto de CEO mientras que el Departamento de Justicia declaraba que el gran jurado había acusado a Holmes y al expresidente y director de operaciones de Theranos, Sunny Balwani, por "supuestos ardides de fraude electrónico".
En septiembre, la organización mandó una carta a los accionistas en la que anunciaba su disolución y se comprometía a destinar el efectivo del que disponía para pagar a los acreedores no asegurados, aunque adelantó que no tenían dinero suficiente para hacer frente a todas las deudas y que, por tanto, los accionistas no recibirían nada.
En 2019, la historia volvió a salir a la luz a raíz del documental The Inventor: Out of blood en Silicon Valley de HBO, que desgranaba el fraude cometido por la joven y Theranos, que llegó a valer más de 8.000 millones de euros. 
Ahora, Elizabeth Holmes ha sido declarada culpable de 4 delitos de fraude electrónico. El juicio ha durado meses y ha contado con los testimonios inverosímiles de decenas de inversores, antiguos trabajadores, Ramesh "Sunny" Balwani —expresidente y COO de Theranos— y la propia fundadora.
La Justicia estadounidense ha concluido tras 7 días de deliberaciones que, tanto Holmes como Balwani, habían planeado engañar desde el principio a inversores, médicos y pacientes con falsas promesas acerca de su tecnología y ocultando los problemas técnicos de sus máquinas a la hora de realizar las pruebas sanguíneas.
Si quieres saber cómo Holmes pasó de ser una niña precoz a una ambiciosa desertora de Stanford, a fundar una empresa multimillonaria y acabar siendo el ángel caído de Silicon Valley, sigue leyendo...
Elizabeth Holmes nacía el 3 de febrero de 1984 en Washington. Su madre, Noel, era miembro del comité del Congreso y su padre, Christian Holmes, trabajaba para Enron antes de pasar a agencias gubernamentales como la USAID.
La familia de Holmes se mudó de Washington D.C. a Houston cuando ella era solo una niña.
Cuando tenía 7 años, Holmes intentó inventar su propia máquina del tiempo llenando un cuaderno completo con dibujos de ingeniería detallados.
A la edad de 9 años, Holmes le dijo a su familia que quería ser millonaria cuando creciera. Sus familiares la describieron diciendo que ella poseía  "seriedad y determinación".
Ese mismo año, Holmes escribió una carta a su padre: "Lo que realmente quiero en la vida es descubrir algo nuevo, algo que la humanidad no sabía que era posible hacer".
Holmes tuvo una "intensa actitud competitiva" desde una edad temprana. A menudo jugaba al Monopoly con su hermano pequeño y su primo, e insistía en jugar hasta el final, recopilando casas y hoteles hasta que ganaba.
A menudo si Holmes iba perdiendo abandonaba. En más de una ocasión corría directamente atravesando la mosquitera de la puerta.
Fue durante la educación secundaria cuando Holmes comenzó a desarrollar su actual ética de trabajo, a menudo quedándose hasta tarde para estudiar. No tardó en convertirse en una alumna de sobresaliente e incluso comenzó su propio negocio: vender compiladores para C++ —un tipo de software que traduce lenguaje de programación— a las escuelas chinas.
Holmes comenzó a atender clases de mandarín y durante la secundaria intentó ser aceptada en el programa de verano de la Universidad de Stanford, lo que culminaría en un viaje a Pekín.
Inspirada por su tatarabuelo Christian Holmes, que fue cirujano, Holmes decidió que quería ingresar en la facultad de Medicina. Pero pronto descubrió que las agujas le aterrorizaban. Más tarde, ella misma reconocía que eso la influenció para poner en marcha Theranos.
Holmes fue a Stanford para estudiar Ingeniería Química. Siendo estudiante de primer año se convirtió en una "becaria presidencial", un honor que conllevaba un premio de algo más de 2.500 euros dentro de un proyecto de investigación. 
Holmes pasó su primer verano como estudiante en el Instituto del Genoma en Singapur. Sus conocimientos de mandarín ayudaron a que lograra este trabajo.
Ya como estudiante de segundo año, Holmes se acercó a uno de sus profesores, Channing Robertson, y le dijo: "Hagamos una empresa". Con su aprobación fundó Real-Time Cures, compañía que posteriormente pasaría a llamarse Theranos.
Debido a un error tipográfico los cheques de los primeros empleados en realidad decían Real-Time Curses —"Maldiciones en tiempo real", en inglés—.
Holmes presentaría pronto una solicitud de patente para un "dispositivo médico para detectar analitos y administrar medicamentos", un dispositivo portátil que administraría medicamentos, controlaría la sangre de los pacientes y ajustaría la dosis según fuera necesario.
Holmes dejó Stanford en el semestre siguiente a la creación de la compañía tras haber trabajado en ella en el sótano de una de las facultades de la Universidad.
El modelo de negocio de Theranos se basaba en la idea de realizar análisis de sangre utilizando una tecnología patentada que solo requería un pinchazo en el dedo y una pequeña cantidad de sangre. Según Holmes, las pruebas podrían detectar enfermedades como el cáncer o niveles elevados de colesterol.
Pronto, Holmes comenzaría a recaudar dinero para Theranos del mundo del capital de riesgo, incluyendo prominentes inversores como el fundador de Oracle, Larry Ellison, y Tim Draper, el padre de un amigo de la infancia y fundador de la firma Draper Fisher Jurvetson.
Theranos llegó a recaudar más de 620 millones de euros y Draper siguió defendiendo a Holmes y Theranos, incluso después de ser acusada de "fraude masivo".
Holmes aceptaba el dinero de los inversores con la condición de no tener que revelar cómo funcionaba la tecnología de Theranos. Además, ella tendría la última palabra sobre todo lo que tuviera que ver con la compañía.
Esa obsesión por mantener en secreto su desarrollo se había extendido a todos los aspectos de Theranos. Durante la primera década que Holmes estuvo construyendo la empresa, Theranos operaba de manera confidencial.
La fundadora de Theranos llegó a llevar a 3 antiguos empleados de la empresa a ante la Justicia, alegando que habían hecho un mal uso de los secretos comerciales de la empresa.
Holmes tomó su actitud de su héroe de Silicon Valley: Steve Jobs. Holmes comenzó a imitar todo del fundador de Apple: usar jerséis negros, decorar su oficina con los muebles favoritos de Jobs y, al igual que él, nunca se iba de vacaciones.
Incluso la voz inusualmente profunda de Holmes quizás fuera parte de una imagen cuidadosamente diseñada para ayudarla a encajar en un mundo de negocios dominado por hombres.
Como jefa Holmes era exigente y quería que sus empleados trabajaran tan duro como ella. Incluso hizo que sus asistentes analizaran la hora de entrada y salida de los empleados todos los días.
Poco después de que Holmes abandonara Stanford a los 19 años, comenzó a salir con el presidente y director de operaciones de Theranos, Sunny Balwani, 20 años mayor que ella.
Holmes había conocido a Balwani en su tercer año en el programa de verano de Stanford, el año anterior a su ingreso en la Universidad. Ella había sido intimidada por algunos de los otros estudiantes, y Balwani habría ido en su ayuda.
Balwani se convertía después en el número 2 de Holmes en Theranos a pesar de tener poca experiencia. Se decía que era un matón, y a menudo rastreaba el paradero de sus empleados.
Holmes y Balwani se separaron en la primavera de 2016 cuando Holmes lo expulsó de la compañía.
En 2008, el consejo de Theranos quiso eliminar a Holmes como CEO en favor de alguien con más experiencia. Pero en el transcurso de una reunión de 2 horas, Holmes consiguió convencerles de que la mantuvieran en la compañía.
A medida que Theranos comenzó a recaudar millones de dólares en fondos, Holmes se convirtió en el foco de atención de los medios de comunicación del sector tecnológico. Apareció en las portadas de Fortune y Forbes, ofreció una TED Talk y habló en conferencias junto a Bill Clinton y Jack Ma, de Alibaba. 
Theranos comenzó rápidamente a asegurarse alianzas externas. Capital Blue Cross y Cleveland Clinic se unieron para ofrecer pruebas de Theranos a sus pacientes, y Walgreens firmó un acuerdo para abrir los centros de pruebas de Theranos. Theranos también formó una sociedad secreta con Safeway por un valor de 310 millones de euros.
En 2011, Holmes contrató a su hermano menor, Christian, para trabajar en Theranos. Christian Holmes no tenía conocimientos médicos o científicos: había trabajado como analista en Washington tras graduarse en la Universidad de Duke.
Christian Holmes pasó sus primeros días en Theranos leyendo sobre deportes. En esa época además reclutaba a su "hermano" de la fraternidad de la universidad para la compañía. La gente llamaba a Holmes y su equipo "Frat Pack" y "Therabros".
En un momento dado, Holmes se llegó a convertir en la mujer multimillonaria más joven del mundo, con una fortuna estimada de alrededor de 4.500 millones de dólares.
Holmes estaba obsesionada con la seguridad en Theranos. Exigía a cualquier persona que visitara la sede central de la compañía que firmara acuerdos de confidencialidad antes de que se le permitiera ingresar al edificio, y que los vigilantes de seguridad acompañaran a los visitantes a todas partes, incluido el baño.
Holmes contrató incluso un guardaespaldas para conducir su Audi negro. Su apodo fue "Eagle One". Las ventanas de su oficina tenían cristales a prueba de balas.
Por la misma época, surgieron preguntas sobre la tecnología de Theranos. Ian Gibbons, científico jefe de Theranos y uno de los primeros empleados de la empresa, advirtió a Holmes que las pruebas no estaban listas para el público, y que había inexactitudes en la tecnología. Fuera de la compañía los científicos comenzaron también a expresar sus preocupaciones sobre Theranos.
En agosto de 2015, la FDA —Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.— comenzó a investigar a Theranos, y los reguladores del organismo gubernamental que supervisa los laboratorios encontraron "grandes imprecisiones" en las pruebas que la firma realizaba a los pacientes.
En octubre de 2015, el periodista del Wall Street Journal John Carreyrou publicó una investigación sobre las dificultades de Theranos con su tecnología. La información publicada por Carreyrou provocó el comienzo de la espiral descendente de la compañía.
Carreyrou había descubierto que la máquina de análisis de sangre de Theranos, llamada Edison, no podía dar resultados precisos. Theranos procesaba sus muestras con las mismas máquinas utilizadas por las compañías tradicionales de análisis de sangre.
Holmes apareció en Mad Money de la CNBC para responder y defender a su compañía. "Esto es lo que sucede cuando trabajas para cambiar las cosas: primero piensan que estás loco, luego luchan contra ti y de repente cambias el mundo", declaraba Holmes.
En 2016, la FDA, los Centros de Servicios Médicos y la SEC —Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos— abrieron investigaciones sobre Theranos.
En julio de 2016, Holmes fue expulsada de la industria de pruebas de laboratorio durante 2 años. En octubre, Theranos cesaba las operaciones de laboratorio y los centros de bienestar.
En marzo de 2018, Theranos, Holmes y Balwani fueron acusados de "fraude masivo" por la SEC. Tras esto, Holmes aceptaba renunciar al control financiero y de voto de la compañía, pagar una multa de 442.000 euros y devolver 18,9 millones de acciones de Theranos. Además, se le prohibía ser directora o consejera en una compañía cotizada durante 10 años.
A pesar de los cargos, a Holmes se le permitía permanecer como CEO de Theranos al tratarse de una empresa en manos de capital privado. Todo esto ha hecho que la compañía pendiera de un hilo y que Holmes se viera obligada durante meses a escribir a los inversores pidiendo más dinero para salvar la empresa. "A la luz de dónde nos encontramos esta no es una pregunta fácil", escribía Holmes.
El 15 de junio de 2018, Theranos comunicaba que Elizabeth Holmes dejaría el cargo de CEO. El mismo día, el Departamento de Justicia anunciaba que un jurado federal había acusado formalmente a la directiva y a su antiguo socio Balwani, por una supuesta relación de "conspiraciones de fraude electrónico" .
En septiembre de 2018, Theranos mandó un email a sus accionistas en el que anunciaba la disolución de la compañía. Según The Wall Street Journal, la compañía se comprometió a destinar el efectivo que le quedaba a pagar a los acreedores no asegurados, aunque como no tienen una cantidad suficientemente grande, los inversores no recibirían nada.
En enero de 2022, el largo juicio llegaba a su fin. Elizabeth Holmes es declarada culpable de 4 cargos de fraude. La fundadora Theranos era también absuelta de otras 4 acusaciones relacionadas con los pacientes que se sometieron a las pruebas de la compañía.
Cada uno de los cargos de los que el jurado le ha encontrado culpable conllevan 20 años de prisión, una multa de 221.000 euros y la obligación de asumir las indemnizaciones correspondientes.
Durante el proceso judicial, Holmes ha intentado desviar la responsabilidad hacia Balwani y otros altos responsables médicos de la compañía.
Por su parte, Ramesh 'Sunny' Balwani, expresidente y director de Operaciones de Theranos, se enfrentará a la Justicia en su juicio particular que comenzará en febrero.

https://www.businessinsider.es/increible-historia-elizabeth-holmes-promesa-frustrada-silicon-valley-264977



Amiga, Amigo:

Hay un dicho popular: Si el chancho (o chancha) engorda no es culpa del chancho sino de quien le da el afrecho. En la "SúperInteligente" Silicon Valley jamás pensé que había tantos millonarios importantes que actuaban como dadores de afrecho...

¿Cuánto influirá en un jurado con mayoría de hombres la VIVEZA e inteligencia de una encantadora estafadora en su sentencia final, a lo mejor juzgada con mayoría de dadores de afrecho?

El tiempo lo dirá.



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Enero de 2022
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net