618
La heroína naval de Grecia


Bubulina se ganó el mote de "madre de la Grecia moderna" no solo por su papel en el frente de batalla, donde fue una intrépida comandante naval, sino también por su rol clave como financista de la causa independentista. Algo que la dejaría viviendo en la miseria al final de su vida.

 

Proemio 

Laskarina Bubulina


Laskarina Bubulina (1771-1821) era hija del capitán Stavrianos Pinotsis y su esposa Skevo. En la fallida Revolución de Orlof contra la dominación del imperio turco, los otomanos apresaron a Pinotsis padre y su esposa Skevo debió viajar hacia Estambul para pedir su liberación. Fue hecha presa y allí en la prisión dio a luz a Laskarina. Al poco tiempo su padre murió, y madre e hija regresaron a la isla de Hydra. Cuatro años más tarde, cuando su madre se casó de , ahora con Demetrios Lazarou-Orlof. Ellos se trasladaron a la isla de Spetses. Laskarina tenía para aquel entonces ocho años. Ella se casó dos veces, primero con Dimitrios Yiannouzas y más tarde con Dimitrios Bubulis, quien murió en una batalla contra los piratas argelinos en 1811. Laskarina Bubulina tomó la fortuna que abarcaba diversos negocios comerciales marítimos y construyó cuatro barcos, incluido un gran buque de guerra, el Agamemnon. Tuvo seis hijos entre sus dos maridos.
En 1816,  los otomanos intentaron confiscar las propiedades de Bubulina ya que su marido había formado parte del ejército ruso contra los turcos en la Guerra Turco-rusa. Ella viajó a Estambul para reunirse con el embajador ruso, el conde Pavel Strogonov y pedirle protección. En reconocimiento por la ayuda prestado por su marido, Strogonov la envió a Crimea  donde estaría a salvo. Tres meses después ella volvería a la isla Spetses y al reunirse con la madre del sultán Mahmud II, logró que ella convenciera a su hijo Mahmud de que Bubulina disfrutara de sus propiedades. Bubulina se unió a la organización Filiki Etaireia siendo el único miembro femenino de la misma. Compró armas y municiones y las suministraba desde su puerto en Spetses. También reclutó un pequeño ejército desde Spetses a los cuales suministraba víveres y municiones y construyó su barco Agamemnon en 1820. 
En marzo de 1821 hizo su propia bandera inspirándose en la de la dinastía bizantina de los Comnenos y la puso en el mástil del barco. El 3 de abril los barcos de Spetses se rebelaron y se unieron con otras flotas de las Islas Griegas. Laskarina Bubulina salió con ocho barcos, consiguió el bloqueo naval de Nauplia y lideró a sus tropas hasta la caída del fuerte el 13 de noviembre de 1811. Después tomó parte en otro bloqueo y posterior captura de Monemvasia y Pilos. Uno de sus hijos,Yiannis Yiannouzas murió en la batalla de Argos, contra un ejército otomano superior en número. Bubulina consiguió llegar a tiempo a la caída de Trípoli el 11 de noviembre de 1821 y se reunió con Theododos Kolokotronis. Más tarde dos de los hijos de ambos, Eleni Bubuli y Panos Kolokotronis se casaron. Después de la toma de los cuarteles y fuertes otomanos, Bubulina consiguió rescatar a muchas mujeres griegas que eran componentes del harén del sultán.
Bubulina fue arrestada en la guerra civil de 1824 a causa de su lucha junto a Kolokotronis, quien fue acusado de traidor por apoyar una alianza con Rusia. Se le permitió el exilio a Spetses y tuvo que vivir en la miseria debido a que su fortuna había sido dilapidada en la guerra de independencia. Bubulina fue asesinada en Spetses en 1825 como una venganza por parte de la familia de la esposa de su hijo Yeorgios Yiannouzas, los Koutsis. El padre de la chica, Christodoulos Koutsis, y sus hombres fueron armados a buscar a Bubulina a Spetses. Ella salió al balcón de su casa para encararse con ellos. Después de un breve diálogo con Christodoulos, uno de los asaltantes disparó contra ella en el pecho, a lo que siguieron otros cuantos. El asesino no fue identificado. 
 Descendientes de Bubulina donaron el Agamemnon al estado griego. Este fue incendiado en la base naval de Poros por Andreas Miaoulis durante la siguiente guerra civil en 1831. En la isla de Spetses hay un museo dedicado a Bubulina, el cual es una casa de 300 años de antigüedad que era propiedad de su segundo marido. En el puerto de dicha isla también se encuentra una estatua y varias calles de diversas ciudades de Grecia y Chipre llevan su nombre.
http://lapesteloca.blogspot.com/2017/09/laskarina-bubulina.html


Desarrollo

Siglo XVIII - Laskarina Bubulina
Breve Biografía de Laskarina Bubulina
Laskarina Bubulina nació en 1771 en Constantinopla. Heroína de la lucha por la liberación de Grecia del Imperio Otomano.
Nació en Constantinopla, donde su madre había ido para ver a su esposo encarcelado, por haberse involucrado en una de las muchas rebeliones isleñas. Cuando Laskarina nació su padre ya había muerto, se crió en la isla de Spetses, al sur de Grecia, influenciada por las historias de los navegantes, acerca de las ansias de libertad, pues hacía más de trescientos cincuenta años que estaban bajo la ocupación turca.
Laskarina se casó muy joven y enviudó dos veces, de dos revolucionarios que murieron peleando. De su segundo marido Bubulis, le quedó el apodo Bubulina. Tuvo en total seis hijos. Como su segundo marido había luchado en la Guerra Turco-Rusa (1806-1812) en el lado de Rusia, las autoridades otomanas quisieron confiscar en 1816, las naves que Bubulina había heredado.
Viajó a Constantinopla y obtuvo la ayuda de la madre del sultán; en esta ciudad integró la organización secreta Filiki Eteria (Asociación de Amigos); era la única mujer de este grupo de comerciantes ricos que tenían como objetivo derrocar el dominio otomano sobre Grecia. Con su propio dinero compró armas y municiones y las trasportó a Spetses en sus barcos; su hogar en la isla en 1820, se convirtió en un arsenal secreto.
En 1821 con el buque Agamenón, uno de los mayores barcos de guerra de los insurgentes griegos, Bubulina organizó sus propias tropas armadas. Con valentía y decisión instaba al pueblo a la revolución; participó en numerosas batallas, liberando ciudades en poder de los turcos, pero mostrando su humanidad ante los perdedores. En la lucha por la libertad de su país, Bubulina perdió tres hijos y todas sus riquezas.
En 1825 Bubulina fue asesinada en Spetses durante una disputa familiar.
En 1829 tras nueve años de guerra, en la batalla naval de Navarino, las flotas de Francia e Inglaterra destruyeron a la turca, lo que dio lugar al reconocimiento de la IndependenciaBubulina recibió a título póstumo el grado de almirante de la armada rusa. En la isla Spetses hay un museo en su memoria. de Grecia por el Imperio Otomano.
https://mujeresquehacenlahistoria.blogspot.com/2010/07/siglo-xviii-laskarina-bubulina.html




 
Laskarina Bubulina, la intrépida comandante naval que fue clave en la independencia de Grecia del Imperio otomano
 
Su vida fue poco convencional desde el comienzo: nació en 1771 en una prisión en Constantinopla (la actual Estambul), donde su padre, un capitán griego, estaba preso por haber participado en una rebelión contra el dominio del imperio otomano.
Claramente la pequeña Laskarina heredó el fervor revolucionario de su progenitor porque, medio siglo más tarde, se convertiría en una heroína de la Guerra de independencia de Grecia, cuyo bicentenario se celebra este año.
Bubulina se ganó el mote de "madre de la Grecia moderna" no solo por su papel en el frente de batalla, donde fue una intrépida comandante naval, sino también por su rol clave como financista de la causa independentista.
Algo que la dejaría viviendo en la miseria al final de su vida.
Dos expertos en la vida de Laskarina Bubulina y uno de sus descendientes explicaron a la periodista de la de la BBC Bridget Kendall por qué sigue siendo una figura relevante a 250 años de su nacimiento.
"Fue una protagonista, una líder, de eventos que le dieron forma a la Europa moderna", destacó la historiadora Margarite Poulos, de la Universidad Western Sydney en Australia, experta en Grecia y autora del libro "Armas y la mujer", que analiza el papel que jugaron las griegas en las luchas militares de su país.
"La revolución griega fue una de muchas que ocurrieron durante el siglo XIX y que llevarían a la desaparición del Imperio, introduciendo el nuevo orden de los Estados nación -en otras palabras, del mundo que conocemos hoy-", señaló.
Poulos destaca la figura de Bubulina porque "se salió del rol asignado a una mujer en el siglo XVIII y XIX e hizo añicos ese papel, literalmente".
Eso la convierte, según la académica, en "un ícono de todas las eras, que es tan pertinente ahora como lo fue siempre, cuando consideramos que tantas personas, en especial mujeres, todavía luchan para que se reconozca su humanidad básica".
Por su parte, April Kalogeropoulos Householder de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, quien escribió y también realizó un documental sobre Bubulina, resaltó que muchas de las disputas políticas que se discuten en Grecia hoy son desacuerdos que se arrastran desde la época de la independencia.
"Los temas que polarizaron a los dos bandos que surgieron de la nación emergente, por los que ella luchó y que llevaron a que fuera perseguida, siguen irresueltos en la actualidad", señaló.
Y nombró algunos: "La lucha entre la dominación externa y el autogobierno, la relación de Grecia con Rusia, disputas territoriales que aún se mantienen con Turquía y el lugar de las mujeres y otras minorías en la identidad nacional", enumeró.
Su vida
Pavlos Demertzis-Bubulis, descendiente de Bubulina y director de un museo dedicado a ella en la isla de Spetses, donde pasó la mayor parte de su vida, le contó a la BBC un poco sobre sus orígenes.
"El padre de Laskarina estaba en prisión porque había participado en la Revolución de Orlof, que fue instigada por Rusia, y su madre lo estaba visitando cuando dio a luz, por lo que su vida tiene un comienzo dramático desde el principio", relató.
"Lamentablemente su padre murió en la cárcel y ella y su madre regresaron a Hydra, la isla de donde era la familia".
"Pero unos cuatro años más tarde fueron expulsadas de su lugar de origen y debieron mudarse a Spetses".
Allí, la madre de Bubulina volvió a casarse y tuvo otros ocho hijos.
A pesar de que se sabe que Bubulina sabía leer y escribir -la familia conserva dos cartas de su puño y letra- no ha quedado un solo registro escrito por ella sobre los sucesos que ocurrieron durante la revolución.
"Todo lo que se escribió sobre ella fue, ya sea a través de la historia familiar, escrita y oral, o lo que escribieron los griegos y extranjeros que viajaron a Grecia para ayudar a la causa revolucionaria", dice Demertzis-Bubulis, quien pertenece a la sexta generación de la familia de la heroína.
Esto -reconoce-, ha hecho que aunque "todo lo que se escribió está principalmente basado en los hechos, también hay un poco de fantasía en estas historias".
Algo en lo que coinciden todas las versiones es que era una apasionada de la navegación, una actividad que realizaba junto con su padrastro y luego con sus dos maridos (algo muy inusual para una niña o mujer en esa época).
Demertzis-Bubulis cuenta que también tuvo una personalidad fuerte desde pequeña.
"Según dice nuestra tradición familiar oral, Bubilina era, sin lugar a dudas, la líder de sus ocho medio hermanos. Tenía este carácter implacable".
"Que una niña navegara con su padrastro era totalmente impactante. Definitivamente era determinada, y también una persona muy dura, para lograr todo lo que hizo, aunque también era alguien muy humana, como quedaría demostrado en algunos gestos que tuvo durante la revolución", afirma.
Flota propia
Otra particularidad de Bubulina es que llegó a tener su propia flota de barcos.
Algunos los heredó tras la muerte de su segundo marido, Dimitrios Bubulis, un rico propietario y capitán del barco de quién adoptó su apellido y también sus diversos negocios marítimos.
Otras tres naves las mandaría a construir ella, incluyendo el mítico buque de guerra Agamemnon, que jugaría un papel clave durante la batalla por la independencia.
Aunque no era del todo inusual en Spetses que una mujer heredera la fortuna de su marido, sí lo era que ella se pusiera al frente de los negocios familiares, como hizo Bubulina.
Y más aún que expandiera el negocio, convirtiéndose en una exitosa empresaria por cuenta propia.
Pero no solo fue una pionera en el comercio.
Inspirados en la independencia de Estados Unidos (1776) y la Revolución francesa (1789), los griegos, que hasta entonces se habían manejado de forma independiente en las distintas islas y la Grecia continental, empezaron a unirse con la idea de liberarse del control otomano.
A finales de la década de 1810, cuando las guerras napoleónicas llegaban su fin, los independentistas griegos empezaron a planear y organizar su insurrección.
Se cree que fue en 1818, durante un viaje de negocios a Constantinopla, que Bubulina se unió a la Filiki Etaireia (Asociación amigable), una sociedad secreta creada en Odesa (en Ucrania) por mercaderes griegos que buscaban la independencia de Grecia.
Algunas versiones aseguran que Bubulina era la única mujer.
La revolución empezó en 1821 y en abril de ese año Spetses fue la primera isla que se unió.
Según Demertzis-Bubulis, su pariente jugó un rol fundamental como capitana del Agamemnon, que era uno de los buques de guerra más grandes de la época.
"Bubulina fue la líder no oficial del pequeño escuadrón de barcos que navegó hacia la ciudad fortificada de Nauplia, que era un bastión otomano, para bloquearlo", cuenta.
Las embarcaciones resistieron al feroz ataque otomano, que según April Kalogeropoulos Householder incluyó unos 300 cañones.
"Fue en este momento que empezaron a diseminarse por toda Grecia las historias sobre su valentía y sus corajudos ataques contra los fuertes costeros", cuenta su orgulloso descendiente.
"Un historiador griego que estaba presente durante el asedio la describió como alguien con un 'corazón de león'", señala.
Otra famosa historia que se cuenta sobre Bubulina es que unos meses más tarde, cuando cayó la ciudad de Trípoli, ella consiguió rescatar a muchas mujeres griegas que formaban parte del harén del sultán.
Un final sin gloria
Pero a pesar de todos sus aportes y de su crucial papel en la lucha independentista, pasarían muchos años antes de que Bubulina fuera reconocida como una heroína nacional.
Porque tres años después de que empezara la lucha independentista, las distintas facciones griegas se enfrentaron en una guerra civil, en la que se impuso el bando opuesto a Bubulina, quien apoyaba al líder prorruso Theodoros Kolokotronis.
Ella fue arrestada pero luego se le permitió volver a Spetses, donde vivió junto con los seis hijos que tuvo durante sus dos matrimonios.
Pero la exitosa mujer de negocios ahora era pobre, ya que había donado su fortuna para la causa revolucionaria.
Además, vivía bajo la constante amenaza de sus enemigos políticos, que la amedrentaban constantemente.
"Sabemos que los locales a veces disparaban contra su casa y que ella preparaba su propia comida por temor a ser envenenada", afirma Kalogeropoulos Householder.
El 22 de mayo de 1825 murió, a los 54 años, en circunstancias confusas.
La versión oficial indica que se trató de un asunto doméstico: ella intentaba defender a su hijo, que estaba en pareja con la hija de una familia acaudalada, que se oponía al vínculo, y alguien le disparó a la cabeza durante la discusión.
Nunca pudo determinarse quién la mató.
La académica estadounidense cree que en realidad se trató de un "asesinato político" encubierto.
"Reconocer esto hubiera sido mostrar que ella era digna como fuerza política y que era una amenaza para el orden político de la época".
"Decir que murió por una disputa doméstica era una manera de silenciarla", señala.
No obstante, ni esto ni el hecho de que no dejara registros de sus increíbles hazañas han logrado borrar de la memoria colectiva griega a Laskarina Bubulina, cuyo increíble legado se celebra especialmente este año del bicentenario.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-59526920
 


 
Laskarina Bubulina, la heroína de la independencia griega
Los griegos tienen su heroína; se llamaba Laskarina Buboulina Pinotsis y fue protagonista de diversas acciones armadas durante la revolución contra los otomanos que supuso la independencia de Grecia.
Laskarina parecía abocada a ser quién fue como por obra del destino, pues nació en una prisión de Constantinopla. Allí había ido su madre, Skevo, para visitar a su marido, Stavrianos Pinotsis, que era militar y estaba encerrado por participar en la fallida Revolución de Orlov, un levantamiento que se produjo en 1770 en el Peloponeso y Creta contra el Imperio Otomano (que tenía el territorio griego bajo su dominio) y que lleva el nombre de los dos agentes rusos que lo organizaron ayudando a los rebeldes con un pequeño cuerpo expedicionario y una escuadra naval. Ésta logró imponerse al enemigo en la batalla de Cesme pero por tierra los rusos no pudieron enviar los refuerzos prometidos y la insurrección fue aplastada.
Había prendido la mecha del filohelenismo pero Stavrianos Pinotsis dio con sus huesos en la cárcel y para visitar a su marido, Skevo tenía que desplazarse periódicamente desde su hogar de Arvanita, en la isla de Hidra (archipiélago Sarónico, muy cerca de Atenas), a Constantinopla. Uno de esos viajes lo hizo en la primavera de 1771, estando embarazada, y allí dio a luz a una niña que no tardó en quedar huérfana de padre, por lo que regresó a casa con su progenitora. No eran tiempos para que mujeres solas pudieran salir adelante con facilidad y menos aún teniendo ocho hijos, así que cuatro años más tarde Skevo contrajo segundas nupcias con Demetrios Lazarou-Orlof y la familia se fue a vivir a otra isla vecina, Spetses.
Ese lugar había sido arrasado por los otomanos, así que el sentimiento nacionalista estaba muy arraigado. En ese entorno creció Laskarina, oyendo contar historias tremebundas sobre la opresión a que estaban sometidos y los héroes que habían dado su vida por la liberación. Pero de momento, tenía que cumplir su rol social y a los diecisiete años contrajo un primer matrimonio con Dimitrios Yiannouzas, que era marino, azarosa profesión que le llevó a la muerte muy pronto luchando precisamente contra piratas berberiscos. La joven viuda volvió a casarse a los treinta, de nuevo con un hombre de mar llamado Dimitrios Bouboulis… que falleció también de la misma forma en 1811.
Bouboulis, que cayó combatiendo contra dos barcos enemigos convirtiéndose en una leyenda local, era rico: un armador que poseía varias naves -alguna de las cuales capitaneaba él mismo, como vimos- y tierras, por lo que Laskarina no quedó desamparada, algo que hubiera sido un problema teniendo en cuenta la prole de siete hijos que había engendrado con sus dos maridos. Ella misma asumió el control de los negocios familiares y los llevó con acierto, construyendo tres buques más; uno de ellos, como veremos, sería el Agamemnon, que habría de jugar un destacado papel en el proceso independentista (el nombre era una referencia al rey micénico que, según la mitología y La Ilíada, dirigió a los griegos contra Troya para rescatar a Helena, esposa de su hermano Menelao).
Todo se torció en 1816, cuando las autoridades otomanas decretaron la confiscación de las propiedades de Laskarina al acusar a su fallecido esposo de haber apoyado a los rusos en el conflicto armado que éstos mantuvieron contra ellos entre 1806 y 1812. En el contexto de las guerras napoleónicas, Alejandro I había ocupado Moldavia y Valaquia para impedir el avance francés hacia Dalmacia y el sultán respondió bloqueando el paso de los barcos de la armada zarista por los Dardanelos. La contienda se saldó con el Tratado de Bucarest, por el que el Imperio Otomano perdía la mitad oriental de Moldavia (renombrada Besarabia) y Rusia le devolvía los territorios ocupados en Transcaucasia.
Bouboulis había unido sus barcos a los de la Armada Imperial Rusa y por eso recibió no sólo el cargo de capitán y una condecoración sino también la ciudadanía honoraria, así que es comprensible la reacción turca. La resuelta viuda embarcó en uno de sus buques, el Corienos, y navegó hasta Constantinopla para pedir protección al conde Pavel Strogonov, embajador ruso, presentándole un informe firmado por el almirante Seniar en el que se enumeraban los méritos de Bouboulis. Strogonov, reconocido filoheleno, no necesitó demasiada persuasión y para esquivar la previsible e inminente detención la envió a Crimea, a una finca que le había regalado el mismísimo zar.
Allí permaneció tres meses, al término de los cuales recibió autorización para regresar gracias a que antes de irse se había entrevistado con la madre del sultán Mahmud II, quien quedó impresionada por la audacia de aquella mujer y convenció a su vástago para que levantara la orden de arresto y le devolviera sus propiedades. No obstante, aquella experiencia dejó un poso amargo en Laskarina y la decidió a dar un paso trascendental. Se ignora si fue durante su estancia en Constantinopla o a su regreso -quizá en una visita posterior- pero había entablado contacto con una organización clandestina llamada Filikí Etería (Sociedad de Amigos), fundada en Odessa en 1814 por masones griegos que aspiraban a la independencia de su país, y en 1818 ella se sumó a sus filas.
Al menos es lo que se cree, pues no figura en los registros, aunque puede que se deba a que era la única mujer admitida. Seguramente se hizo la excepción porque ella se mostró dispuesta a poner su negocio al servicio de la causa. Gracias a su flota mercante podía adquirir y transportar armas para la futura insurrección. Esos cargamentos ilegales se desembarcaban en Spetsos y se repartían por toda la isla, manteniéndose ocultos en espera del momento, lo mismo que las municiones, víveres y equipamientos diversos. Además, en un astillero insular se terminó la construcción del mencionado Agamemnon, una corbeta de setenta y cinco metros de eslora que pudo ser botada en 1820 gracias al soborno de varios funcionarios otomanos.
 
El 13 de marzo de 1821, entre salvas de cañón, Laskarina izó en el Agamemnon su propia bandera, cuyo diseño estaba basado en la de los Comneno, la célebre dinastía de emperadores bizantinos: un águila portando un ancla en una de sus garras y un ave Fénix en la otra, simbolizando el renacimiento del movimiento libertador basado en la fuerza naval. Doce días más tarde, siguiendo un plan de la Filikí Etería para que se levantaran a la vez las provincias del Danubio y el Peloponeso, la isla de Spetsos se alzó en armas contra los turcos, seguida inmediatamente por otras dos islas, Hidra y Psará. La flota de la brava mujer, formada por ocho unidades de las que cinco eran de su propiedad, puso rumbo a Nauplia para bloquearla.
Se trataba de un puerto del Peloponeso, ubicado en el Golfo Argólido, considerado inexpugnable debido a que lo protegían tres fuertes: Bourtzi, Acronauplia y, sobre todo Palamidi, defendido por trescientos cañones. Sin embargo, Laskarina desembarcó al frente de sus tropas en la vecina Mili, donde consiguió que el pueblo se uniera a sus filas con una vibrante arenga. Como eran navíos de la empresa familiar, varios hijos y hermanos de Laskarina ejercían el mando de los barcos constituyendo una insólita fuerza unida por lazos de sangre. Uno de ellos, Yiannis Yiannouzas, cayó como un héroe en mayo de ese mismo año en la batalla de Argos, disputada muy cerca, mientras se enfrentaba con un exiguo puñado de hombres a los dos millares de soldados del turco Veli-Bey.
Nauplia cayó el 13 de noviembre de 1822, siendo la confirmación de una cadena de victorias que había empezado con su colaboración en la toma de Trípoli (no la ciudad libia sino otra del mismo nombre situada en Arcadia y considerada capital del Peloponeso) por el líder heleno Theodoros Kolokotronis y seguiría en Monemvasia y Pilos, además de socorrer con suministros a la urbe costera de Galaksidi, en el golfo de Corinto, dejando en manos de los rebeldes el Peloponeso. Mientras Laskarina se dedicaba a rescatar a las mujeres griegas prisioneras en el harén del pachá, Kolokotronis procedió a realizar una brutal limpieza étnica de otomanos. La mención a este personaje no es casual porque su hijo Panos se casó con una hija de ella, Eleni.
Laskarina no imaginaba que su amistad con Kolokotronis iba a suponer su desgracia a medio plazo, antes incluso de que Grecia consumara su independencia e, irónicamente, a manos de griegos. La causa fue la guerra civil en la que se sumió la población, pues no toda apoyaba la rebelión ni mucho menos, y además, entre los que sí lo hacían, había una gran atomización en facciones opuestas, cuando no abiertamente enemigas entre sí: los rumeliotas del norte detestaban a los del Peloponeso y ambos eran odiados por los pueblos insulares; los fanariotas (griegos procedentes de Constantinopla) recelaban de los guerrilleros; el alto clero desconfiaba del bajo; los propietarios, de los jornaleros; etc.
Esa división estalló en luchas intestinas, paradójicamente después de que una asamblea nacional celebrada en Epidauro proclamase la independencia, aprobara una constitución y eligiera presidente al fanariota Alexandros Mavrokordatos con el apoyo de los peloponesios e insulares. Descontento con ese nombramiento, Kolokotronis, jefe de los guerrilleros, se negó a acatarlo, lo que derivó en una guerra civil simultánea a la de liberación. Así, mientras los otomanos perdían Atenas, Tebas y Mesolongi pero resistían en Tesalia, Macedonia y el monte Athos, vengando sus desgracias con horribles masacres de griegos en Constantinopla y Quíos, la destitución de Kolokotronis provocó una secesión del gobierno, de modo que había dos, siendo el otro presidido por el acaudalado armador Georgios Kunturiotis.
Los partidarios de uno y otro acabaron chocando por las armas en 1824. Kolokotronis salió malparado, tuvo que entregar Nauplia, Argos, Corinto y Trípoli y fue encarcelado en Hidra junto a sus seguidores. Recobraría la libertad en marzo de 1825, cuando contraatacó un ejército egipcio al servicio del sultán, conquistando Creta y amenazando la independencia. El veterano y carismático Kolokotronis poco podía hacer, aunque aquella crisis se salvó gracias a la intervención de las potencias occidentales y su victoria en la batalla de Navarino. Pero para entonces ya había perdido trágicamente a dos allegados. Uno fue su hijo Panos, que murió asesinado durante la contienda civil.
El otro era Laskarina, que primero fue arrestada y desterrada a Spetses (donde tuvo que malvivir al haber entregado toda su fortuna para la causa) y luego, en 1825, cayó tiroteada en una venganza de sangre. Su hijo Georgios se había fugado con la hija de Christodoulos Koutsis, miembro de una rancia familia cuyos miembros quisieron vengar la afrenta. La brava mujer salió al balcón de su casa a recriminarles y una bala acabó con su vida, sin que se llegara a saber nunca quién apretó el gatillo. El suceso causó honda impresión y, aparte de ponerse su nombre a calles y monumentos, el zar Alejandro I le otorgó póstumamente el cargo honorario de almirante de la Armada Imperial Rusa, siendo una de las pocas mujeres en ostentar ese cargo hasta hace poco.
Sus descendientes donaron el Agamennon al recién nacido estado griego, convirtiéndose en el primer buque de la armada nacional. Rebautizado Spetsai, en 1831 estaba fondeado en el puerto de Poros junto a la fragata Hellas y la corbeta Hydra cuando los tres fueron devorados por las llamas, en medio de un país envuelto en otra guerra civil.
https://www.labrujulaverde.com/2016/07/john-paul-jones-el-heroe-estadounidense-que-ataco-gran-bretana-y-sirvio-en-la-armada-imperial-rusa



Amiga, Amigo:

Me impresiona gratamente comprobar cómo en medio del machismo e ignorancia aun en la guerra hubo mujeres que destacaron por sobre los hombres, una de ellas fue la griega Laskarina Bubulina cuya historia acá queda en el Portal Mundo Mejor, quien sobresalió con su personal flota naval, siendo de manera póstuma a la que el propio zar de  Rusia Alejandro I le otorgó el cargo honorario de almirante de la Armada Imperial Rusa...    



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Diciembre de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net