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Día Internacional contra la Violencia de la Mujer

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer Este jueves se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1999 como un día de sensibilización y denuncia sobre la violencia contra las mujeres en el mundo.
El origen de la fecha tiene que ver con el crimen de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, quienes fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del dictador Rafael Trujillo (1930-1961).
Este jueves se cumplen 61 años de su asesinato junto a Rufino de la Cruz, quien las transportaba en un vehículo cuando fueron a visitar a sus esposos a la cárcel.
En 1979, las Naciones Unidas consiguió la aprobación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
En 1981 se celebró en Bogotá, Colombia, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres, en memoria de las hermanas Mirabal.
Sin embargo, “la violencia contra mujeres y niñas continuó (y continúa) siendo un grave problema a nivel mundial”, por lo que precisaba una normativa concreta en este aspecto.
Es por esto que la ONU también emitió en 1993 una resolución que incluye la emblemática “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer”, sentando las bases para un futuro libre de violencia de género.
El 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
En el ámbito de la concienciación, la Asamblea General adopta en el año 2000 la resolución que designaba el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, invitando a gobiernos, organizaciones internacionales y ONGs a tomar manos en el asunto y coordinar actividades todos los años sobre esta fecha que eleven la conciencia pública.
Desde la ONU se impulsa desde el 2008 la campaña “ÚNETE para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres”. Se trata de 16 días de activismo contra la violencia de género, que inicia los 25 de noviembre y culmina los 10 de diciembre, justo en el Día de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El cometido de esta campaña es aumentar el nivel de concienciación sobre el problema y buscar soluciones políticas para solventarlo.
https://www.segib.org/hoy-se-conmemora-el-dia-internacional-para-la-eliminacion-de-la-violencia-contra-la-mujer/

Patria, Minerva y Maria Teresa: La lucha sin tregua por la libertad y la democracia A petición del Ministerio de la Mujer, encabezado por Mayra Jiménez, la periodista e investigadora Margarita Cordero reflexiona sobre la faceta más política de la lucha de las hermanas Mirabal.
El 25 de noviembre de 1960, la simbología patriótica dominicana se nutrió de tres nombres luminosos: Patria, Minerva y María Teresa Mirabal. Ese día, sobre el puente de Marapicá, en Puerto Plata, la historia contemporánea nacional comenzó a escribirse de otra manera. Sobre sus renglones torcidos por treinta años de una feroz dictadura, tres mujeres imprimieron el mensaje de la imposible vuelta atrás. A partir de ese momento, la dictadura trujillista empezó a dar sus últimos y definitivos coletazos.
Las hermanas Mirabal serán siempre el estimulante y necesario ejemplo de entrega a la patria en el que abreva el sentimiento colectivo de justicia. Pero su sacrificio no fue fortuito ni materialización de un exabrupto vesánico del dictador Rafael Leónidas Trujillo. El 25 de noviembre de 1960 estuvo precedido por un largo tiempo de maduración política que, pese al riesgo del embate del terror, las condujo a una militancia activa y a convertir en hechos las palabras. Militancia clandestina a la que unieron una firme resistencia cívica y moral a las humillaciones infligidas a la sociedad por el poder omnímodo del tirano. Por una y otra razones, su norte no podía ser otro que el derrocamiento de la dictadura.
La comunidad de Ojo de Agua, en la bucólica Salcedo de las tres primeras décadas del pasado siglo, vio nacer a Patria (1924), Minerva (1926) y María Teresa (1935), hijas del matrimonio formado por Mercedes Reyes Camilo (Doña Chea) y Enrique Mirabal, que en 1925 habían también procreado a Bélgica Adela (Dedé). Única sobreviviente, Dedé consagraría su vida a enaltecer la memoria de las heroínas. En una entrevista con la cineasta chilena Cecilia Domeyko, explicará su decisión con un juicio que atañe, más que a los afectos, al valor de la memoria histórica: “Cuando alguien me pregunta, ¿pero por qué haces esto?, le digo: el sacrificio de ellas sí fue grande porque dieron sus vidas. Ellas están vivas, están por ahí. Yo sí voy a desaparecer dentro de un tiempo, pero ellas no. Ellas van a seguir”.
 
Familia de agricultores acomodados, los Mirabal-Reyes gozaban de la estima de su comunidad. A su contacto con los centros urbanos aledaños atribuyen algunos analistas el temprano sentimiento antitrujillista y el interés en la cultura de las hermanas, especialmente de Minerva quien, con el correr del tiempo, se convertirá en la indiscutible lideresa del movimiento clandestino contra la dictadura.
Los estudios en el Colegio Inmaculada Concepción, de La Vega, al que asistía junto a sus hermanas Patria y Dedé, permitieron a Minerva establecer los primeros contactos con personas disidentes del régimen. Roberto Cassá señala a Brunilda Soñé, su condiscípula, como la persona que influenció las primeras ideas políticas de Minerva, a quien cuenta sobre la represión de los opositores y suministra ejemplares de los periódicos El Popular y Juventud Democrática, editados en la clandestinidad por el Partido Socialista Popular, el primero, y el segundo por la organización homónima.
Hasta entonces, la aversión de Minerva a la dictadura discurría en el plano íntimo. En el hogar donde sus padres, sin ser políticos, nutrían a sus hijas de principios sobre la dignidad de las personas; y en el círculo de amistades, básicamente femeninas, educadas en ideas similares. Según sus biógrafos, su encuentro en 1949 con Pericles Franco, un joven antitrujillista miembro del Partido Socialista Popular y la Juventud Democrática que había guardado prisión, ensanchó el horizonte político de Minerva. El matrimonio de Patria con Pedro González, un pequeño terrateniente adversario de la dictadura, incorporará a la familia Mirabal-Reyes un nuevo aliado en sus sueños de revertir el clima de opresión que asfixiaba a la población y agotaba sus energías vitales.
Para las actuales generaciones, beneficiarias de las luchas contra la dictadura de Trujillo de las cuales las hermanas Mirabal son íconos, el sistema de terror político y social vivido por el país durante treinta un años es inimaginable. El cercenamiento de las libertades más elementales se apoyaba en una permanente exaltación de la figura de “el Jefe”. En el discurso de la dictadura, el poder del dictador era asimilable al de Dios (Dios y Trujillo, Dios manda en el cielo y Trujillo en la República Dominicana); sustituía la autoridad hogareña (En esta casa Trujillo es el Jefe), y encarnaba la nación (En esta casa Trujillo es símbolo nacional).
Contra este clima de sofocación social e individual, germinaron y se desarrollaron las inquietudes políticas de las hermanas Mirabal, particularmente de Minerva y María Teresa, únicas de las cuatro en cursar estudios en la hoy Universidad Autónoma de Santo Domingo; la primera en Derecho y, la segunda, en Arquitectura, carrera que no finalizó, aunque sí obtuvo el título de técnica en Agrimensura.
El orden político de la dictadura reforzaba la ideología conservadora que recluía a la mujer en el gineceo simbólico de una restrictiva moral social. Su papel era el de esposa y madre. Desde los primeros años de la dictadura, Trujillo se propuso cooptar el hasta entonces pujante movimiento feminista, transformándolo progresivamente en instrumento de legitimación del régimen. Tras el primer ejercicio del voto en 1942, derecho concedido dos años antes, la acción feminista dominicana se disolvió. Como afirma la historiadora Quisqueya Lora, “Una vez alcanzada esta conquista (el voto) la mayoría de las mujeres activistas se esfuman del panorama político dominicano dejando el terreno a las cabilderas trujillistas” .
Mientras que la prédica ideológica, teñida de marianismo, propugnaba un modelo femenino virginal, las prácticas sexuales depredadoras del dictador hacían pender sobre cada dominicana la amenaza de violación. Mitologizadas, estas prácticas instalarían a Trujillo en el imaginario colectivo como “el gran macho nacional”, cuyo “ejemplo” enrarecía las relaciones sociales de hombres y mujeres.
En distinto grado debido a la condición particular de cada una de ellas, las Mirabal-Reyes subvirtieron los estereotipos femeninos del trujillismo al trascender lo doméstico e involucrarse con lo público, recuperando a la mujer como sujeto histórico y, por ende, su quehacer transformador de lo social. En su caso particular, Minerva desarticuló el mito de Trujillo como dueño incontestable de los cuerpos de las mujeres dominicanas, al rechazar las pretensiones sexuales del dictador. Pretensiones utilizadas, generalmente con intimidación, no solo para inflar su ego, sino también como eficaz mecanismo de humillación de hombres y mujeres.
Sin que pueda ser considerado el factor determinante en el trágico destino de las hermanas Mirabal, el rechazo del abordaje sexual del dictador expresado por Minerva en una fiesta celebrada en San Cristóbal en 1949, contribuyó a exacerbar el “furioso odio” de Trujillo contra ella y su familia. En la ocasión, también habría abogado a favor del joven opositor Pericles Franco, aumentando la irritación del dictador . Minerva infligía un doble golpe del régimen encarnado en Trujillo: demostró que el derecho autoasumido del dictador sobre el cuerpo de las mujeres no era absoluto y reivindicó el derecho a existir y expresarse de la disensión política.
Las consecuencias de este rechazo comenzaron pronto a gravitar sobre los Reyes-Mirabal. Con pretextos diversos, Enrique Mirabal fue apresado varias veces, la última en 1951. Habiendo viajado a la capital, donde se encontraba el detenido, Minerva y su madre doña Chea fueron apresadas a su vez y recluidas en un hotel de la ciudad. Tras ser puestos los tres en libertad, el acoso del régimen no daría tregua a Minerva. Estudiante brillante, se vio negada la reinscripción en el segundo año de la carrera de Derecho y, cuando logró finalizarla tras incontables avatares , no se le expidió el exequátur para su ejercicio.
Las adversas circunstancias y persecución a que fueron sometidas ella misma y su familia, no disminuyeron los arrestos patrióticos de Minerva, como tampoco los de María Teresa, su joven hermana, a quien la unía un profundo cariño y la complicidad en la militancia clandestina. Tampoco decreció en aquel tiempo su voluntad de formación intelectual, en la que se empeñó con denuedo, llegando a ser considerada una de las mentes más lúcidas de la juventud de la época.
Minerva contraerá matrimonio con Manolo Tavárez Justo en 1955, y María Teresa con Leandro Guzmán en 1958. Ambos esposos compartían con ellas el sentimiento antitrujillista. La apacibilidad de sus vidas cotidianas, Manolo y Minerva en Montecristi, y Leandro y María Teresa en la capital, apenas lograba contener la determinación de ir mucho más allá de la crítica asordinada por las paredes.
El triunfo de la revolución cubana encabezada por Fidel Castro hará crecer en Minerva el convencimiento de que la República Dominicana no podía ser la excepción en la lucha latinoamericana contra las dictaduras. Antes que Fulgencio Batista en Cuba, habían sido derrocados Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, y Gustavo Rojas Pinilla, en Colombia, y en América Latina y el Caribe bullían las luchas sociales. Solo en el país la democracia parecía no encontrar su camino.
Un poema acróstico no datado escrito por Minerva en honor a Castro revela la influencia que las ideas revolucionarias del líder revolucionario ejercían sobre su visión de la política. Diversas fuentes afirman que a principios de enero de 1959, y bajo el influjo de la victoria guerrillera cubana, Minerva aprovecha una reunión festiva en casa de unos amigos, en la que se encontraban Manolo, Leandro y María Teresa, para proponer la organización de un movimiento político de alcance nacional que lograra el derrocamiento de la dictadura.
Logrado el respaldo de los asistentes, Minerva se traslada de Montecristi a la casa materna en Ojo de Agua para tejer una red de contactos y células clandestinas, mientras que desde Montecristi Manolo hará lo mismo en el Cibao. El desembarco el 14 junio de ese año de un grupo de patriotas procedentes de Cuba, y la saña con que fueron masacrados, se convierte en catalizador de una notoria corriente antitrujillista en el seno de la juventud, que será aprovechada por Minerva para lograr ampliar el número de personas comprometidas con el proyecto.
El 9 enero de 1960, los principales dirigentes del movimiento sostuvieron una primera reunión de coordinación en la casa de Patria, en Conuco, y, al día siguiente, tiene lugar una segunda en Mao para dejar definitivamente constituido el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, nombrado así en honor a la gesta expedicionaria. Los reunidos adoptaron como programa el enarbolado por el Movimiento de Liberación Dominicana , organizador del desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Tanto el nombre como el programa fueron presentados por Minerva. Al momento de elegir la presidencia, las primeras propuestas recayeron en ella, siendo desestimadas por la mayoría con el argumento de que “no podía ser una mujer por los riesgos de tortura y muerte que entrañaba” . Todo a contrapelo de su principalía en el reclutamiento y organización de militantes, en la orientación político-ideológica del movimiento y a que, como dijera Carlos Bogaert, uno de los principales activistas, fue ella el motor de la decisión política de su compañero. Minerva aceptó su exclusión no sin antes refutar los alegatos contrarios a que asumiera la dirección del movimiento y exigir ser parte de la directiva. La presidencia fue ocupada por Manolo.
La traición de uno de los conspiradores desató a mediados de enero 1960 la violencia desbocada del régimen. En pocos días, más de 300 de ellos fueron detenidos. El 21 es apresada María Teresa; al día siguiente, Minerva y, en las horas subsiguientes, Dulce Tejada, Asela Morel, Miriam del Valle, Fe Ortega y Tomasina Cabral. Liberadas el 7 de febrero y reapresadas el 18 de marzo, son juzgadas y condenadas a treinta años de prisión, reducidos a cinco en la instancia de apelación.
Empero, el deterioro del clima político y económico interno, el cerco internacional y la toma de posición contraria de la Iglesia católica (aliada incondicional de Trujillo hasta entonces) pusieron a la dictadura contra las cuerdas. En una carta pastoral leída en todos los púlpitos católicos el 31 de enero, la Iglesia pidió la intervención de Trujillo para evitar los excesos. En marzo, el dictador, que poco antes fue declarado “Primer Altagraciano de la República”, respondió positivamente el reclamo de la Iglesia ; en nombre de esta supuesta condición devocional se comprometió a “interceder” a favor de las mujeres apresadas, no así de los hombres.
Fuera de la cárcel, Minerva y María Teresa, reforzadas por Patria, no desmayaron en alentar al movimiento antitrujilista a continuar la lucha para terminar con la dictadura y construir un nuevo orden político. Minerva reasumió el mando del movimiento y desplegó un febril activismo para reorganizar las fuerzas dispersas en todo el país. Sería este irreductible trabajo político lo que llevó a Trujillo a confesar a sus íntimos que sus únicos problemas internos eran “las Mirabal y la Iglesia”. No le faltaba razón.
El asesinato de las hermanas Mirabal, cuyas circunstancias viven en la memoria del pueblo dominicano, marcó el punto de no retorno en la lucha por la libertad y contra Trujillo, ajusticiado apenas siete meses después por un grupo de conjurados, varios de ellos de su círculo más íntimo.
El impacto social y político del asesinato de las hermanas Mirabal se hizo patente el día del sepelio. Pese a que tropas del Ejército, contingentes policiales e incontables miembros del Servicio de Inteligencia Militar cercaron el municipio de Salcedo, el pueblo asistió multitudinariamente a rendir honores a las Mirabal, en la que se considera la mayor manifestación de repudio popular contra el régimen trujillista.
En 1981, durante el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, que tuvo lugar en Bogotá, Colombia, mujeres de todos los países de la región acogieron la propuesta de la delegación dominicana de elegir el 25 de noviembre como el Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres. En 1999, las Naciones Unidas designan esa misma fecha como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, apelativo con el cual se celebra desde entonces en todo el mundo.
Si bien durante la dictadura más hombres que mujeres fueron asesinados y torturados en las cárceles, la disparidad numérica no desmerece considerar el género como una de las razones del asesinato de las hermanas Mirabal. La militancia de Patria, Minerva y María Teresa desafiaba de manera frontal el andamiaje ideológico patriarcal de la dictadura que relegaba a la mujer a los planos más inferiores de la escala social.
La utilización a voluntad del cuerpo de la mujer para satisfacer los apetitos sexuales del dictador formaba parte de esta lógica de opresión-sumisión que convertía su sexualidad humillada en una expresión más del poder omnímodo de “el Jefe”. Como afirma Cassá, la negativa de Minerva acceder a las pretensiones sexuales de Trujillo golpeó fuertemente la autoimagen del dictador, exacerbando su “odio furioso” contra ella. Fue a través de su cuerpo como primero intentó aniquilarla políticamente. Despojarla de su aura de integridad y firmeza. Vencerla.
El trato a las mujeres apresadas tras develarse el movimiento clandestino, ofrece datos para la interpretación de género del uso de la violencia política. Tomasina Cabral, compañera de celda de las Mirabal, narra cómo los esbirros de la cárcel de la 40 la despojaron violentamente de la ropa; los comentarios lascivos sobre su cuerpo desnudo y las amenazas de violación en grupo de que fue víctima. “Él (Candito Torres) gozaba haciendo eso. ¡Era una bestia! quería rebajarme en mi dignidad para con evidente placer aplicarme la picana eléctrica en los senos y luego en el vientre; era un corrientazo y también quemaba la piel. Hicieron cínicos comentarios sobre mi figura” .
Transgresoras del orden político y patriarcal de la dictadura, las hermanas Mirabal constituyen un ejemplo de resistencia a la conculcación de las libertades y la vulneración de los derechos humanos por el poder pero, también, de lucha por el derecho de las mujeres a ser sujetos de la Historia.
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Sin inmutarse, asesino de hermanas Mirabal narró a sus esposos cómo se ejecutaron los crímenes El recién fallecido Alfonso Cruz Valerio, uno de los cinco miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) que ejecutó los asesinatos a palos de Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, narró en la cárcel a los esposos de dos de las víctimas cómo ejecutaron los crímenes, fumándose un cigarrillo y sin inmutarse.
Según Rafael Fafa Taveras, miembro del 14 de Junio, movimiento que fundó Minerva junto a su pareja Manolo Tavárez Justo para combatir a la tiranía trujillista, Manolo y Leandro Guzmán acudieron en 1962 a entrevistar a los esbirros de la dictadura que habían sido sentenciados por las muertes de “las muchachas”.
Fafa Taveras sostuvo que en 1962 desempeñó una función en la organización de la información del crimen contra las hermanas Mirabal y que invitó a Manolo Tavárez y a Leandro Guzmán a que escucharan la declaración de los condenados con la condición de que “no podían reaccionar frente a esos asesinos”.
Alfonso Cruz Valerio falleció de cáncer el pasado sábado en su residencia, en el sector Hoya del Caimito, al noreste de Santiago.
 
En una entrevista ayer martes en el programa El Día, Fafa Taveras explicó que Alfonso Cruz Valerio corroboró lo que había revelado en el juicio en el que fueron sentenciados Ciriaco de la Rosa, quien encabezaba el grupo que ejecutó el cuádruple asesinato.
Dijo que Cruz Valerio narró cómo detuvieron el jeep, simulando que el vehículo en el que viajaban los miembros del SIM tenía un desperfecto.
Les dijo a los esposos de Minerva y María Teresa que la primera que se dio cuenta de que eran miembros del SIM fue María Teresa.
María Teresa “salió corriendo” a pedir auxilio a un camión de la Caja Dominicana de Seguros Sociales que pasaba en ese momento por la calle de Salcedo, en donde fueron interceptadas a su regreso de Puerto Plata.
Aunque Fafa no lo dijo en la entrevista, según algunos historiadores, el conductor del camión fue amenazado para que no dijera que el SIM había interceptado el vehículo de las hermanas Mirabal.
“Y, entonces, él (Alfonso Cruz Valerio), Leandro estaba con una caja de cigarrillo en la mano, extiende la mano, saca el asesino un cigarrillo de la caja de Leandro y le dice: la que iba corriendo detrás del vehículo de la Caja de Seguro era la de la trenza, que precisamente era María Teresa, la esposa de Leandro, y con la mayor tranquilidad, él encendió su cigarrillo y siguió narrándonos”, describió Fafa Taveras.
Expuso que fue elegido para indagar la situación de los esbirros porque Antonio Imbert, como funcionario “llamó a Manolo Tavárez, para decirle que había información de que en un Mercedes Benz iba con un sombrero un hombre que señalaban como su hermano (Segundo Imbert Barrera) y "que eso era mentira porque su hermano estaba preso”.
Él (Antonio Imbert) quería que se buscara una persona de confianza para que fuera a la cárcel de La Victoria e interrogara a los sentenciados y se disiparan todas las dudas.
Sostuvo que los esbirros fueron entrevistados por separado para que no pudieran influenciarse.
“Quien tenía mejor vocación, mejor disposición de hablar era precisamente ese que murió ahora”, Alfonso Cruz Valerio, dijo Fafa Taveras.
“Y ese señor que murió ahí (Alfonso Cruz Valerio), ese asesino, que fue el último (que falleció), comenzó a narrar cómo salió en el orden de matar a las hermanas Mirabal y dijo él frente a Manolo (...) entonces, Rojas Lora fue el primero que salió y tomó a la muchacha de las trenzas, frente a Leandro (su esposo), y la llevó y tenían una orientación de coger sitios distintos en el cañaveral para que ninguna de ellas vieran y sintieran la ejecutoria de las otras, y ese primer paso que dio Rojas Lora inició la muerte de las muchachas y después vino el segundo caso y yo saqué precisamente a la más alta que era Minerva y le di primeros los palos que habíamos ordenado lejos de las otras y quedó Patria y a Patria le correspondió al jefe del grupo de los asesinos”, declaró el también luchador en la Guerra de Abril de 1965.
Fafa Taveras dice que cuatro crímenes se ejecutaron en el día y se esperó horas de la noche para entrar los cadáveres en el jeep y arrojar el vehículo para que pareciera un accidente, como era común en los asesinatos de la Era de Trujillo. A Rufino lo estrangularon dentro del vehículo que conducía y en el que se desplazaban las Mirabal.
Fafa Taveras fue condecorado recientemente por el presidente Luis Abinader junto a otros luchadores antitrujillista.
Junto a Cruz Valerio, participaron en la ejecución de la muerte de las mujeres y su chofer Ciriaco de la Rosa, Emilio Estrada Malleta, Ramón Emilio Rojas Lora y Néstor Antonio Pérez Terrero. Ninguno purgó su condena porque se les facilitó escapar de la cárcel dos años después de haber sido condenados.
Los últimos gemidos de Minerva
Durante la entrevista en El Día, Rafael Fafa Taveras dijo que Alfonso Cruz Valerio, a quien calificó como el más cínico, les narró que en el camino cuando ya tenían los cuerpos en yip, había una de las mujeres con vida quejándose y que se percató que era Minerva.
Cruz Valerio les dijo que en ese momento se detuvieron y concluyeron lo que iniciaron ese día con la principal de las hermanas en la lucha antitrujillista.
“Ese último muerto de los asesinos que yo no quiero ni mencionar su nombre porque él fue el más descarado de ellos, explicando con mucha tranquilidad la muerte de todos. En el camino, me dice, cuando salimos con los cadáveres había una quejándose y tuvimos que detener y la que se estaba quejándose era precisamente la más alta y tuvimos que apartarla de las otras y terminar de ultimarla”.
Revela quien los sacó de la cárcel y los protegió
Rafael Fafa Taveras reveló que se enteró 50 años después por Claudio Caamaño, que quien sacó a los condenados por las muertes de las Mirabal fue Manuel Ramón Montes Arache, uno de los militares constitucionalistas que luchó contra la invasión estadounidense en 1965 y quien dirigía el cuerpo élite de los Hombres Ranas.
“Ahora, a propósito de este anuncio de Cruz Valerio muerto, yo creo que no hay razón que nos callemos cosas como esta”, dijo.
“Yo me enteré por Claudio Caamaño (pariente y compañero en la Revolución de Abril de Francisco Alberto) que me dijo, no me quiero morir sin compartir contigo una información, la noche antes de la toma de la fortaleza, Montes Arache negoció que le entregaran los asesinos de las hermanas Mirabal y los protegió asegurando que estos sobrevivieran”, dijo.
Sostuvo que en plena Guerra de Abril, el 29 de abril de 1965, fueron a la Fortaleza de Ozama, donde estaban recluidos en ese momento los sentenciados y estos ya no estaban, debido a que fueron sacados un día antes.
Otros que fueron sentenciados por complicidad
Otros de los miembros del SIM sentenciados por el asesinato de las hermanas Mirabal fueron Arcinio Peña Rivera (exjefe del SIM en Santiago) y Cándido Torres Tejada, a 20 años de prisión.
Según el periodista Víctor A. Marmól, a quien le tocó trabajar para el periódico La Información el caso, también se condenó a 3 y 5 años y a trabajos públicos, por asociación de malhechores, a Sindito Almonte, Silverio Antonio Gómez, Viterbo Alvarez (Pechito), Pedro Peña Ortiz y David Olivero Segura.
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Dedé Mirabal, la mujer que sobrevivió para contar la historia de sus hermanas
Después de la tragedia, su misión fue dar a conocer el legado de las hermanas Mirabal, víctimas del despiadado dictador Rafael Trujillo de República Dominicana.
Durante más de 50 años, Dedé Mirabal llevó a cuestas un peso aplastante: sus tres hermanas fueron asesinadas en 1960 por esbirros de Rafael Trujillo, el cruel dictador de la República Dominicana.
Al ser la única hermana Mirabal que sobrevivió al régimen de Trujillo, Dedé tuvo que luchar con el sentimiento de culpa y encontrarle el sentido a continuar con vida. Se dedicó a transmitir el legado de sus hermanas como si lo hicieran las propias “mariposas”, el nombre en clave que sus hermanas habían adoptado como adversarias de Trujillo.
Dedé Mirabal escribió acerca de los actos revolucionarios de sus hermanas en sus memorias de 2009, Vivas en su jardín, y preservó su recuerdo en un museo, la Casa Museo Hermanas Mirabal, en su ciudad natal, Conuco, del que fue directora y donde ofrecía recorridos frecuentemente.
Allí les contaba a los niños que visitaban el lugar cómo la muerte de sus hermanas contribuyó a desencadenar una revolución que derivó en el derrocamiento de Trujillo en 1961, lo cual allanó el camino para la restauración de la democracia.
“¿Por qué a usted no la mataron?”, le preguntaban los niños.
“Y les respondo: ‘Quedé viva para contarles la historia’”, escribió en sus memorias.
Bélgica Adela Mirabal Reyes nació el 1 de marzo de 1925; sus padres fueron Enrique Mirabal Fernández y Mercedes Reyes Camilo. Fue la segunda de las cuatro hermanas Mirabal: María Teresa nació en 1935, Patria en 1924 y Minerva en 1926. La familia vivía en una finca próspera cerca de la ciudad de Salcedo, donde también tenían un molino de café y una tienda de abarrotes.
Su madre era amorosa pero estricta, estaba obsesionada con la limpieza y era aficionada a decirles a sus hijas: “La pobreza la amó Dios, pero la asquerosidad no”. Enseñó a sus hijas a coser. “¿Y a quién se le ocurría levantarse y dejar su cama sin arreglar? Ella no lo permitía”, escribió Dedé. Por el contrario, su padre la llevaba sobre los hombros al caminar por los campos y a menudo expresaba su apoyo a sus hijas.
 
La apacible educación de las hermanas en el campo fue interrumpida por Trujillo, quien era el comandante en jefe del ejército dominicano cuando tomó el poder en un golpe de Estado en 1930. Tomó el control de la economía y monopolizó la producción de sal, carne, arroz y tabaco en beneficio propio y de su familia. A su muerte, “su imperio había crecido tanto que controlaba casi el 80 por ciento de la producción industrial del país”, escribió el historiador Frank Moya Pons en Historia de la República Dominicana (2010).
Si bien su apetito voraz le valió a Trujillo el sobrenombre de el Chivo, se autonombró “Padre de la Patria Nueva” y utilizó a sus tropas para hacer cumplir su voluntad mediante el terror y la tortura.
Los actos de resistencia de las hermanas comenzaron con Minerva, quien se enteró de las injusticias del régimen de Trujillo cuando fue a la universidad en Santo Domingo, la capital. Minerva había llamado la atención de Trujillo, cuyas insinuaciones rechazaba con frecuencia. Cuando se organizó una fiesta en su honor en 1949 en San Cristóbal, cerca de la finca de la familia Mirabal, se aseguró de que asistieran ella y su familia.
“Nosotros, además, estábamos preocupados porque ella no fuera a tomar de una copa que supuestamente el dictador brindaba, y sobre la que circulaban rumores de que contenía una especie de droga que hacía que las mujeres cayeran rendidas en sus brazos”, escribió Dedé.
Minerva bailó con Trujillo y tuvo la audacia suficiente para dejar claro que no le gustaba su política. “¿Y si yo mando mis seguidores a conquistarla?”, amenazó.
La familia decidió marcharse de la fiesta después de ese pleito, lo cual era un insulto, ya que el protocolo exigía que nadie se marchara antes que Trujillo, por lo que oficiales militares detuvieron a Minerva y a su padre. Ofrecieron dejarlos en libertad si Minerva se encontraba con Trujillo en una habitación de hotel; ella se negó. Ella y su padre fueron liberados de cualquier manera, pero Minerva quedó bajo vigilancia.
Minerva se convirtió en líder de la resistencia, y Patria y María Teresa pronto se unieron a ella, aun cuando se casaron y formaron una familia. Las hermanas reclutaron a sus esposos en la lucha.
En 1960, Minerva, su esposo Manolo y otras figuras opuestas a Trujillo organizaron una campaña de resistencia conocida como el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, llamado así por la fecha del fallido intento de golpe de Estado de 1959 contra Trujillo orquestado por exiliados dominicanos en Cuba.
Trujillo arrestó a muchos de los conspiradores, entre quienes se encontraban las tres hermanas Mirabal y sus esposos; más tarde liberó a todas las presas políticas mujeres con la esperanza de aumentar su popularidad.
En 1948, Dedé se casó con Jaime Fernández, a quien describió como “un hombre violento y guapo”. Su relación duró 34 años, de los cuales afirmó que 18 fueron buenos. Tuvieron tres hijos.
Dedé solo fue un testigo solidario en la lucha contra Trujillo (según algunos relatos, porque su esposo no le permitía participar). Cuando sus hermanas se reunían con otros activistas, ella cuidaba a sus hijos.
“Vivíamos en el miedo, y no hay nada tan dañino como el miedo”, escribió en sus memorias.
El 25 de noviembre de 1960, las hermanas Mirabal fueron a visitar a sus esposos encarcelados en Puerto Plata acompañadas de su chofer, Rufino de la Cruz. Él era la única persona dispuesta a llevarlas, ya que corría el rumor de que Trujillo planeaba atacar a la familia Mirabal. Los rumores fueron acertados. Mientras las hermanas se dirigían a casa, los matones de Trujillo detuvieron su auto y asesinaron al conductor en el lugar. De acuerdo con muchos testimonios, las hermanas fueron secuestradas a punta de pistola y asesinadas a golpes. Volvieron a colocar los cuerpos en el auto y posteriormente lo lanzaron por un acantilado.
No se leyeron panegíricos en el funeral de las hermanas. “¿Quién podía sacar fuerzas para hablar en un momento tan duro?”, escribió Dedé. Tuvieron que sacarla del cementerio. Escribió: “Yo no paraba de gritar: ‘¡Asesinos, las mataron!’”.
Las hermanas mártires hirieron la conciencia del pueblo dominicano de una manera que no lo habían hecho las muertes de otras víctimas de Trujillo. “Provocó algo en su machismo”, escribió Bernard Diederich en su libro de 2000 Trujillo. La Muerte del Dictador.
El 30 de mayo de 1961, casi seis meses después de la muerte de las hermanas, Trujillo fue emboscado y asesinado por pistoleros, algunos de los cuales eran socios suyos, y su familia huyó del país.
Al morir, las hermanas Mirabal fueron aclamadas como heroínas de la revolución. En 1999, Naciones Unidas designó el 25 de noviembre, aniversario de su asesinato, como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La casa de su infancia se convirtió en el museo que dirigía Dedé Mirabal, y el libro de 1994 de la novelista dominicanoestadounidense Julia Álvarez, En el tiempo de las mariposas, consolidó el legado de las hermanas Mirabal, incluyendo a Dedé.
“Si vemos la vida de estas cuatro hermanas”, escribió Alvarez en una nota al libro, “nos damos cuenta de que todas encontraron su valentía en pequeños pasos, pequeños momentos y desafíos que todos enfrentamos diariamente en nuestras vidas. De algunos modos, nos volvemos valientes casi por accidente”.
La novela se convirtió en una película para televisión de 2001 del mismo nombre protagonizada por Salma Hayek como Minerva y Edward James Olmos como Trujillo; otro drama sobre los Mirabal, Trópico de Sangre (2010), lo protagonizó Michelle Rodríguez en el papel de Minerva.
 
Por su parte, Dedé se daba el trabajo de aclarar que aunque el libro de Alvarez ayudó a contar la historia de su familia a nivel mundial, se trataba de una novela. Escribió una autobiografía en parte para desmitificar el relato del libro. “A los que me preguntan sobre la veracidad de una situación, acerca de tal detalle, o sobre la imagen de mi esposo en esa novela, por ejemplo”, escribió. “Siempre les recuerdo que aunque está basado en un hecho real, se trata de una obra de ficción”.
Dedé se pasó la vida contando la historia de sus hermanas y criando a sus seis hijos con la ayuda de su propia madre. “Esa responsabilidad para con los hijos y las hijas de mis hermanas y los míos fue que nos obligó a continuar”, escribió, aunque fue un reto explicar cómo habían perdido a sus madres, “sin que esto los afectara psicológicamente”.
La hija de Minerva, Minou Tavárez Mirabal, se convirtió al crecer en diputada y viceministra de Relaciones Exteriores.
“Me consuela pensar que no se equivocó mi madre ante las advertencias que se le hacían sobre lo peligroso que era enfrentarse a Rafael Leónidas Trujillo”, señaló en un discurso de 2006, “contestaba siempre con la misma frase: ‘Si me matan, yo sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte’”.
Uno de los hijos de Dedé, Jaime David Fernández Mirabal, fue vicepresidente de la República Dominicana de 1996 al 2000.
Dedé Mirabal murió el 1 de febrero de 2014. Tenía 88 años.
“Puedo decir: he cumplido con la patria. Puedo decir: he levantado una familia honesta”.
https://www.nytimes.com/es/2021/01/16/espanol/dede-mirabal-hermanas.html
 

 Naciones Unidas. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
25 de noviembre
 

Pinta el mundo de naranja
¡Pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!

Casi 1 de cada 3 mujeres ha sufrido abusos a lo largo de su vida. En tiempos de crisis las cifras aumentan, como se vio durante la pandemia de COVID-19 y las recientes crisis humanitarias, conflictos y desastres climáticos. Un nuevo informe de ONU Mujeres, basado en datos de 13 países desde la pandemia, recoge que 2 de cada 3 mujeres padecieron alguna forma de violencia o conocían a alguna mujer que la sufría. Por desgracia, solo 1 de cada 10 dijo que recurriría a la policía en busca de ayuda. A su vez, se llegó a la conclusión que estas mujeres tienen más probabilidades de enfrentarse a situaciones de pobreza y escasez de alimentos.

Si bien la violencia de género es generalizada, esta puede y debe prevenirse. Detener esta violencia comienza por creer en las sobrevivientes, adoptando enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas fundamentales, transformen las normas sociales dañinas y empoderen a las mujeres y las niñas. Con servicios esenciales en los sectores policial, judicial, sanitario y social, y con suficiente financiación para la lucha por los derechos de las mujeres, podemos poner fin a la violencia de género.

A fin de sensibilizar sobre esta relevante lacra, este año la ONU promueve el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con el lema “Pinta el mundo de naranja: ¡Pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!”. Y es que para las Naciones Unidas, como cada año, el naranja es el color estrella de nuestras campañas para representar un futuro más brillante y libre de violencia contra mujeres y niñas. ¡Forma parte del movimiento naranja!

Únete a nuestros 16 días de activismo 

Como en años anteriores, este día internacional marca el comienzo de una campaña por parte de las Naciones Unidas denominada Campaña Únete, la cual plantea 16 días de activismo (25 nov-10 dic) que concluyen coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Dicha iniciativa, liderada por el Secretario General de las Naciones Unidas y la agencia ONU Mujeres desde 2008,  tiene como fin prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas en todo el mundo, pidiendo una acción global para aumentar la conciencia, impulsar la promoción y crear oportunidades para el debate sobre retos y soluciones.

Entre sus múltiples iniciativas,  la ONU organiza un acto oficial el 24 de noviembre (10.00-11.30am ET) que puedes seguir en línea a través de la web ONU Mujeres, y al que puedes inscribirte previamente para recibir notificaciones. La campaña también incluye el lanzamiento de un nuevo informe con datos actualizados sobre la violencia de género, así como multitud de iniciativas digitales en las que puedes participar.

Por qué debemos eliminar la violencia contra la mujer

La violencia contra mujeres y niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual sobre las que apenas se informa debido a la impunidad de la cual disfrutan los perpetradores, y el silencio, la estigmatización y la vergüenza que sufren las víctimas.

En forma general, la violencia se manifiesta de forma física, sexual y psicológica e incluye:

Para mayor clarificación, la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.”

Los efectos psicológicos adversos de la violencia contra las mujeres y niñas, al igual que las consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, afectan a las mujeres en toda etapa de sus vidas. Por ejemplo, las desventajas tempranas en materia de educación no solo constituyen el obstáculo principal para alcanzar la escolarización universal y hace cumplir el derecho a la educación de las niñas, luego también le restringe el acceso a la educación superior a la mujer y limita sus oportunidades de empleo.

Aunque todas las mujeres, en todas partes del mundo, pueden sufrir violencia de género, algunas mujeres y niñas son particularmente vulnerables, ejemplo de ellas son las niñas y las mujeres más mayores, las mujeres que se identifican como lesbianas, bisexuales, transgénero o intersex, las migrantes y refugiadas, las de pueblos indígenas o minorías étnicas, o mujeres y niñas que viven con el VIH y discapacidades, y aquellas en crisis humanitarias.

La violencia contra la mujer sigue siendo un obstáculo para alcanzar igualdad, desarrollo, paz, al igual que el respeto de los derechos humanos de mujeres y niñas. Lo que es más, la promesa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de no dejar que nadie se quede atrás, no podrá cumplirse sin primero poner fin a la violencia contra mujeres y niñas.

https://www.un.org/es/observances/ending-violence-against-women-day
 

Dominicana : ¡No descansaremos hasta lograr la garantía plena de nuestros derechos, vida, salud y dignidad de las mujeres !

 

Hoy 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, en el nombre de nuestras heroínas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal y de las miles de hermanas que la violencia machista nos ha arrebatado, hacemos un llamado a terminar con todas las formas de violencia contra las niñas y mujeres, para que se respeten nuestros derechos y se garantice nuestra libertad.

Caminamos con la unidad de nuestra fuerza, porque las mujeres en la República Dominicana merecemos vivir sin miedo a ser atacadas, burladas, violadas o asesinadas por el odio machista. Esta violencia nos coloca en el sexto lugar de países de América Latina y el Caribe con la tasa más alta de feminicidios, con un promedio de 100 mujeres asesinadas al año. Noviembre 2018.

*  *  *


El concepto femicidio fue incorporado por la escritora y activista feminista Diana Russell a fines de la década de 1980 en el Tribunal Internacional de Crímenes contra mujeres. Russell explicó esta palabra como la que “mejor describe los asesinatos por parte de hombres, motivados por el desprecio, odio, el placer o el sentido de propiedad sobre las mujeres”.
Pero no solo se trata del hecho de darle muerte a una mujer, sino para la escritora  era importante también considerar que existe un proceso previo cargado de violencia. Así lo entiende por ejemplo la legislación chilena que, desde 2010, considera al femicidio como un delito distinto al del homicidio y que fue creado en respuesta a los numerosos asesinatos cometidos contra mujeres por parte de sus parejas o cónyugues.

El feminicidio por su parte, es un concepto que fue incorporado por la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, a raíz de los terribles asesinatos en serie cometidos en Ciudad Juárez, por más de una década, y que incluyó violación, tortura y cadáveres arrojados al desierto, sin respuesta por parte del Estado mexicano.
Es por esto que el feminicidio se refiere a la impunidad estatal para condenar los asesinatos a mujeres. “Son conjuntos de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de derecho que favorece la impunidad”, según palabras de Lagarde.
La antropóloga los define como “genocidio contra mujeres” y como un crimen de Estado que en México ha sido recurrente y hasta hoy, lo sigue siendo.

https://www.t13.cl/noticia/mundo/crimen-chilena-mexico-es-feminicidio-y-se-diferencia-femicidio

¿Qué es el feminicidio y qué tan grave es a nivel mundial?
1 octubre, 2021
¿Qué es el feminicidio?
El feminicidio, también conocido como femicidio, es la forma más extrema de violencia de género (GBV, gender based violence) y se define como el "asesinato intencional de mujeres por ser mujeres".
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), "la mayoría de los casos de feminicidio son cometidos por parejas o exparejas, e implican abusos continuos en el hogar, amenazas o intimidación, violencia sexual o situaciones en las que las mujeres tienen menos poder o menos recursos que sus pareja".
Los feminicidios se dividen en dos categorías: feminicidios íntimos y no íntimos. El primero se refiere al asesinato de mujeres por parte de las parejas o exparejas, mientras que el segundo resume el asesinato de mujeres por parte de personas con las que no tenían una relación íntima.
Esto incluye mujeres asesinadas durante conflictos armados como armas de guerra; los llamados asesinatos por "honor", en los que se mata a una mujer por supuestamente avergonzar a su familia; el asesinato de mujeres por razón de su raza o sexualidad; feminicidios perpetrados por otras mujeres, actuando como "agente (s) del patriarcado"; y el asesinato de mujeres transgénero.
¿Qué tan grave es el problema?
No hay datos globales, estandarizados o registrados de manera consistente sobre el feminicidio.
El informe global más reciente sobre homicidio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) se publicó en julio de 2019, presentando datos de 2017.
Ese año, 87.000 mujeres en todo el mundo fueron asesinadas intencionalmente, más de la mitad de ellas (50.000) por parejas íntimas o miembros de la familia. El número total ha aumentado de un estimado de 48.000 en 2012.
Pero el problema probablemente sea mayor. Las "lagunas de datos enmascaran la verdadera escala de la violencia", escribió el Instituto Europeo de Igualdad de Género, cuyos resultados de la encuesta sobre la violencia de género en toda la UE se esperan para 2023.
¿Cómo se comparan las regiones del mundo?
En el Reino Unido, entre 2009 y 2018 "una mujer es asesinada por un hombre cada tres días", según el informe de 10 años del Censo de Femicidios, publicado en noviembre de 2020.
En 2017, el mayor número registrado de mujeres fue asesinado en Asia, seguido de África, América, Europa y Oceanía.
Un estudio de 2016, "Un análisis de género de las muertes violentas", informó que, aunque sus números de homicidio en general eran bajos, Eslovenia, Nueva Zelandia, Suiza y Austria eran los cuatro principales "países de ingresos altos en los que la tasa de homicidios de mujeres es mayor que o igual a la tasa de homicidios masculinos".
Alemania y Hong Kong están empatados en el quinto lugar, aunque Hong Kong no es un país sino un territorio.
​​Aunque la UNODC informa que, en general, los feminicidios constituyen un pequeño porcentaje de todos los asesinatos, la tendencia mundial sigue siendo preocupante. La emisora alemana DW informó en noviembre de 2020 que "todos los días en Alemania un hombre intenta matar a su pareja o expareja. Cada tres días, un intento tiene éxito".
Ha habido protestas en todo el mundo por el número de mujeres asesinadas, desde Estados Unidos hasta Albania y México, desde Sudáfrica hasta Australia.
¿Es diferente el feminicidio del homicidio en el derecho penal?
No, en la mayoría de los países no lo es.
Solo un puñado de países reconoce legalmente que los feminicidios son claramente diferentes del homicidio. La mayoría de ellos se encuentran en América Latina, donde 16 países han incluido el feminicidio como delito específico.
​​Ningún Estado miembro de la UE ha definido el feminicidio en su legislación. Estados Unidos tampoco, aunque la Ley de Violencia contra la Mujer, que expiró en 2018 y está a la espera de la reautorización del Congreso, se considera una "legislación histórica" porque hace que sea responsabilidad del gobierno federal enjuiciar la violencia doméstica y apoyar a las víctimas.
El Parlamento del Reino Unido rechazó recientemente una petición en la que se solicitaba que el feminicidio se convirtiera en delito y decía: "No está claro qué pide la petición al Gobierno o al Parlamento del Reino Unido. El asesinato ya es un delito, así que no estamos seguros de lo que quieren que ocurra creando un nuevo delito".
Sin embargo, Ivana Milovanović, jueza serbia experta en violencia de género, dijo a ONU Mujeres, una organización de la ONU que aboga por el empoderamiento de la mujer y la igualdad de género: "El feminicidio debe ser reconocido como un delito penal específico".
"El feminicidio se diferencia de otras formas de asesinato porque es el asesinato de una mujer por motivos de género solo porque es mujer", explicó. Esto indica que las causas profundas del feminicidio difieren de otros tipos de asesinatos y están relacionadas con la posición general de la mujer en la sociedad, la discriminación contra la mujer, los roles de género, la distribución desigual del poder entre hombres y mujeres, los estereotipos de género habituales, los prejuicios y la violencia contra las mujeres".
¿La redacción de la ley del feminicidio ayuda a las mujeres a obtener justicia?
Se ha argumentado que al incluir el feminicidio en el código penal, primero se reconoce la naturaleza misógina de estos delitos, pero también se logra una recopilación de datos más precisa que, a su vez, puede conducir a mejores políticas y prácticas que protejan a las mujeres.
En México, por ejemplo, el feminicidio no solo está reconocido en la ley, sino que en 2020 el Congreso del país aprobó sentencias más duras por feminicidio: de 45 a 65 años de prisión si es declarado culpable.
También en América Latina, Guatemala tiene un sistema similar, con jueces y fiscales especializados capacitados para atender casos de feminicidio.
Pero estas disposiciones y sanciones no han dado lugar a tasas más altas de condenas ni a una disminución de estos delitos. La UNODC escribe: "Los países de América Latina han adoptado una legislación que penaliza el feminicidio como un delito específico en sus códigos penales. Sin embargo, no hay señales de una disminución en el número de asesinatos de mujeres y niñas por motivos de género".
Mirando específicamente a México, Meghan Beatley informa: "Paradójicamente, incluso cuando los asesinos de mujeres son capturados y procesados, la categoría de feminicidio ha hecho que sea más difícil condenarlos".
Esto se debe a que los fiscales tienen que demostrar más allá de toda duda razonable que el crimen se perpetuó porque la víctima era una mujer.
"La noción de homicidio relacionado con el género, o feminicidio, requiere una comprensión de qué actos están relacionados con el género, algo que está sujeto a cierto grado de interpretación", escribe la ONUDD en su estudio global de homicidio de 2019. "En muchos casos, existe un continuo de violencia (de pareja) que culmina en el asesinato de mujeres incluso cuando los perpetradores no tienen motivos (misóginos) específicos".
¿Cómo podemos reducir los feminicidios?
Bueno, primero, esto es lo que no funciona: decirle a las mujeres qué hacer o ponerse, y cómo comportarse para evitar ser víctimas de violencia.
Tras el asesinato de Nessa, hubo indignación después de que el consejo local entregó más de 200 alarmas de seguridad a mujeres y personas vulnerables en el área donde se encontró el cuerpo del maestro.
La escritora Sophie Gallagher expresó su frustración en una columna diciendo que este tipo de respuesta de las autoridades, así como la orientación de la policía que aconseja a las mujeres cómo mantenerse fuera de peligro, "perpetúa agresivamente la posición de la mujer como ciudadanas de segunda clase, cuyo deber es ceder ante los derechos inalienables de los hombres violentos a existir".
Añadió: "Estas" reglas de seguridad "son falsas garantías que la sociedad nos da para librarnos de la responsabilidad de lo que nos sucede a manos de la insidiosa misoginia que permite que corra desenfrenada".
​​Entonces, ¿Cómo es asumir la responsabilidad? El informe Small Arms Survey calificó la recopilación de datos como "indispensable" para prevenir la violencia de género. "Los datos desglosados por sexo, edad, origen étnico, relación víctima-perpetrador y motivación para la violencia, junto con información contextual, como el lugar, la hora y el instrumento de la violencia, beneficiarán los esfuerzos para diagnosticar, reducir y prevenir la violencia, incluida la violencia letal", escribieron sus autores.
En lo que respecta a las mejores prácticas, se cita a menudo al gobierno de Perú. Su plan de acción incluye "varias agencias con grupos de trabajo especializados [que trabajan] para la reducción de los feminicidios y el enjuiciamiento de los abusadores, incluidos centros de emergencia para mujeres, una línea directa para víctimas de violencia contra la mujer y la Brigada de Policía Especializada para la Prevención de la Violencia Doméstica".
Sin embargo, en última instancia, para reducir la violencia de género en todas sus formas, las normas culturales y sociales deben cambiar. Una investigación publicada por Bristol University Press sugiere que las sociedades deben examinar de cerca sus puntos de vista sobre "la masculinidad y la feminidad, la igualdad de género, la violencia doméstica y las leyes feminicidas, la ideología patriarcal, los valores tradicionales, el papel de la religión en la sociedad y la cobertura de los medios de comunicación sobre el feminicidio y la violencia contra las mujeres".
https://cnnespanol.cnn.com/2021/10/01/feminicidio-grave-mundo-trax/

Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Noviembre de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
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