612
Inteligencia Emocional

Proemio


Daniel Goleman es uno de los psicólogos más famosos de los últimos años, debido al best-seller internacional de su libro: Inteligencia Emocional (1995).
El término de Inteligencia Emocional fue mencionado por primera vez en 1964 en un artículo de Michael Beldoch.
A pesar de que el concepto de inteligencia emocional aparece en la literatura gracias a los psicólogos americanos Peter Salovey y John Mayer en el año 1990, fue Goleman quien, gracias a la publicación de su obra, hizo famoso dicho concepto. En la actualidad, la inteligencia emocional se aplica en muchos campos (clínica, organizaciones, deporte…) porque aporta beneficios tanto para la salud mental como para el rendimiento (deportivo o laboral). 

Frases célebres de Daniel Goleman.



No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje de hacer lo que te dicten tu corazón y tu intuición. De algún modo, ya sabes aquello en lo que realmente quieres convertirte.


El control de la vida emocional y su subordinación a un objetivo resulta esencial para espolear y mantener la atención, la motivación y la creatividad.

Es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que conduce al éxito.

Las críticas adecuadas no se ocupan tanto de atribuir los errores a un rasgo de carácter como de centrarse en lo que la persona ha hecho y puede hacer.

La atención plena parece alentar la velocidad de procesamiento mental, fortalecer las conexiones sinápticas y establecer o expandir redes neuronales ligadas a lo que estamos ejercitando.

El autodominio exige autoconciencia más autorregulación, componentes clave de la inteligencia emocional.

Los pensamientos obsesivos son la leña que alimenta el fuego de la ira, un fuego que sólo podrá extinguirse contemplando las cosas desde un punto de vista diferente.

El arte de las relaciones se basa, en buena medida, en la habilidad para relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas.

La inteligencia académica no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades –o de oportunidades– a la que deberemos enfrentarnos a lo largo de nuestra vida.

El simple hecho de prestar atención establece una conexión emocional en cuya ausencia la empatía es imposible.

La meditación nos enseña a ignorar las distracciones y a enfocar nuestra atención en lo que queremos enfocarla.


El tiempo libre posibilita el florecimiento del espíritu creativo, mientras que las agendas demasiado estrictas, por el contrario, lo sofocan.


La inteligencia interpersonal consiste en la capacidad de comprender a los demás: cuáles son las cosas que más les motivan, cómo trabajan y la mejor forma de cooperar con ellos.


Las ideas creativas son como un capullo delicado: hay que mimarlas para que florezcan.


En un mundo tan cambiante encontramos que la flexibilidad, la posibilidad de adaptarse al cambio es más importante que la experiencia.


Las emociones perturbadoras y las relaciones tóxicas han sido identificadas como factores de riesgo que favorecen la aparición de algunas enfermedades.


La tensión emocional prolongada puede obstaculizar las facultades intelectuales del niño y dificultar así su capacidad de aprendizaje.


Sin una atención selectiva, la experiencia sería un completo caos.


La exploración nos aleja del foco actual para abrirnos a nuevos horizontes y posibilitar la flexibilidad, el descubrimiento y la innovación.


En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental.


Dominar el mundo emocional es especialmente difícil porque estas habilidades deben ejercitarse en aquellos momentos en que las personas se encuentran en peores condiciones para asimilar información y aprender hábitos de respuesta nuevos, es decir, cuando tienen problemas.


Todas las emociones son, en esencia, impulsos que nos llevan a actuar, programas de reacción automática con los que nos ha dotado la evolución.


Las fortalezas y debilidades de la competencia emocional de un jefe pueden medirse, respectivamente, con el pleno aprovechamiento o el mal uso del talento de sus subordinados.


La compasión se erige sobre la empatía que, a su vez, requiere prestar atención a los demás. Si estamos absortos en nosotros, no nos daremos cuenta de los demás y seguiremos nuestro camino, indiferentes a su sufrimiento.


El logro real no depende tanto del talento como de la capacidad de seguir adelante a pesar de los fracasos


Cada emoción nos predispone de un modo diferente a la acción; cada una de ellas nos señala una dirección que, en el pasado, permitió resolver adecuadamente los innumerables desafíos a que se ha visto sometida la existencia humana.


En el mejor de los casos, el CI parece aportar tan sólo un 20% de los factores determinantes del éxito.


El estrés, por consiguiente, disminuye la resistencia inmunológica, al menos de forma provisional, tal vez como una estrategia de conservación de la energía necesaria para hacer frente a una situación que parece amenazadora para la supervivencia del individuo.


Hay que tener en cuenta que el impulso es el vehículo de la emoción y que la semilla de todo impulso es un sentimiento expansivo que busca expresarse en la acción.


El camino para salir de la pobreza es la educación. Si se puede hacer algo para ayudar a chicos pobres para que sigan en el colegio más tiempo se estará haciendo algo muy positivo para mejorar su posición en la vida.


Tal vez no haya habilidad psicológica más esencial que la de resistir al impulso.


Si queremos vivir adecuadamente, es necesaria cierta destreza para movernos en tres ámbitos distintos: el mundo externo, el mundo interno, y el mundo de los demás.


La infancia y la adolescencia constituyen una auténtica oportunidad para asimilar los hábitos emocionales fundamentales que gobernarán el resto de nuestras vidas.


El respeto y el amor no sólo pueden despejar la hostilidad del seno del matrimonio, sino también de todos los demás ámbitos de nuestra vida.


Existen algunas competencias que diferenciaban a los trabajadores estrella de los otros. A saber: empatía,


El liderazgo no tiene que ver con el control de los demás sino con el arte de persuadirles para colaborar en la construcción de un objetivo común.


Recordemos que la creencia básica que conduce al optimismo es que los contratiempos y los fracasos se deben a las circunstancias y que siempre podremos hacer algo para cambiar éstas.


Las emociones negativas intensas absorben toda la atención del individuo, obstaculizando cualquier intento de atender a otra cosa.


El conocimiento de uno mismo, es decir, la capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece, constituye la piedra angular de la inteligencia emocional.


Para tomar una buena decisión tenemos que aplicar sentimientos a los pensamientos.


La empatía siempre entraña un acto de autoconciencia.


Mirar directamente a los ojos abre la puerta de acceso a la empatía.


Adueñándose de nuestra atención, la tecnología entorpece nuestras relaciones.


La culpabilidad, la vergüenza y el miedo son los móviles inmediatos del engaño.


La capacidad de expresar los propios sentimientos constituye una habilidad social fundamental.


Dirigir la atención hacia donde se necesita es una de las tareas principales del liderazgo.


Los optimistas consideran que los fracasos se deben a algo que puede cambiarse y, así, en la siguiente ocasión en la que afronten una situación parecida pueden llegar a triunfar.


En muchos sentidos, la mente emocional es infantil, y cuanto más infantil, más intensa es la emoción.


El poder de las emociones es extraordinario, sólo un amor poderoso -la urgencia por salvar al hijo amado, por ejemplo- puede llevar a unos padres a ir más allá de su propio instinto de supervivencia individual. Desde el punto de vista del intelecto, se trata de un sacrificio indiscutiblemente irracional pero, visto desde el corazón, constituye la única elección posible.


La mayor ventaja de los equipos de trabajo tal vez sea la económica porque, al igual que ocurre con los trabajadores «estrella», los equipos pueden suponer un extraordinario beneficio económico.


La facilidad con que una sociedad desprecia, y hasta sepulta, las visiones discrepantes depende evidentemente del conjunto de lagunas compartidas por sus ciudadanos. No nos damos cuenta de lo que nos desagrada ver y tampoco nos damos cuenta de que no nos damos cuenta.


La empatía
desaparece en el mismo momento en que nuestros sentimientos son tan poderosos como para anular todo lo demás y no dejar abierta la menor posibilidad de sintonizar con el otro.

Los líderes que usan su eficacia emocional para inspirar confianza, compromiso y compasión tendrán mejores resultados. Esta habilidad de hacer aflorar lo mejor de las personas se traduce a los resultados financieros.


Cuando los ojos de una mujer atractiva miran directamente a un hombre al que encuentran atractivo, el cerebro de éste segrega dopamina, un inductor de placer, cosa que no sucede cuando mira en otra dirección.


Cuanto mayor sea nuestra atención, más clara, rápida y sutilmente captaremos, aun en situaciones ambiguas, el estado interno de otra persona. E, inversamente, cuanto mayor sea nuestro desasosiego, menor será también nuestra capacidad de empatizar.


El enfado es una emoción muy intensa que secuestra el cerebro. Cuando el enfado nos atrapa hace que se nos reorganice la memoria hasta el punto de que uno puede olvidarse, en plena discusión, de porqué ha empezado.

Fuente: https://www.psicoactiva.com/blog/las-mejores-frases-de-daniel-goleman/




 

Desarrollo

Daniel Goleman, el padre de la inteligencia emocional
Cuando nació, Daniel Goleman ya llevaba el afán divulgador en la sangre. Hijo de un profesor de literatura del San Joaquin Delta College y una profesora de sociología de la Universidad del Pacífico, Goleman siempre destacó en sus estudios. Aunque comenzó estudiando antropología en la Universidad de Amherst, en su trabajo sobre «La salud mental desde las perspectivas histórica, antropológica y social» ya se podía entrever un gran interés por la psicología. Es por eso que en la Universidad de Harvard eligió doctorarse en Desarrollo Clínico de la Psicología y la Personalidad.
Siguiendo la estela de sus padres, ha sido profesor invitado en la Universidad de Harvard, donde estudió y donde aún cuentan con él para impartir conferencias sobre psicología. No obstante, sus aspiraciones comenzaron a transformarse cuando su mentor, David McClelland, le consiguió un trabajo en la revista de psicología Psychology Today. Sus comienzos en este medio dieron el pistoletazo de salida a una larga carrera periodística que continuaría en las oficinas de The New York Times, donde fue redactor de la sección de Ciencias de la conducta y el cerebro.
Pero Goleman no solo ha destacado como periodista científico, faceta que le valió dos nominaciones al Premio Pulitzer. El interés por la escritura que experimentó durante su carrera periodística le ha llevado a publicar casi una veintena de libros entre 1977, con la publicación de «Las Variedades de la Experiencia Meditativa», y 2016, año en el que publicó «Triple focus«.

No obstante, es impensable hablar de su carrera como escritor sin hacer referencia a «Inteligencia Emocional», el bestseller publicado en 1995 que apenas dos décadas después había vendido 5 millones de ejemplares. Aunque Daniel Goleman no fue el creador del término inteligencia emocional, sí fue quien extendió el concepto por todo el mundo.
Para Daniel Goleman, la inteligencia emocional es precisamente una de las claves para el éxito: «En el mejor de los casos, el CI (cociente intelectual) parece aportar tan solo un 20% de los factores determinantes del éxito«, asegura. «Es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que conduce al éxito.» 
Es la combinación entre el talento razonable y la capacidad de perseverar ante el fracaso lo que conduce al éxito.
¿Qué es la inteligencia emocional para Daniel Goleman?
En palabras de Daniel Goleman la inteligencia emocional es «la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones«. Pero, ¿la inteligencia emocional se diferencia en algo con la inteligencia tal y como la conocemos? Pues bien, el concepto de inteligencia tal y como lo conocemos responde a lo que se conoce como «mente racional», que, como su propio nombre indica, elabora pensamientos racionales de manera consciente.
La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás. 
Sin embargo, la inteligencia emocional se encuadra dentro de la mente emocional, más impulsiva que la racional, pues es la encargada de los sentimientos. El concepto abstracto de la mente emocional corresponde, en realidad, con el sistema límbico, que controla tus respuestas fisiológicas y emocionales.
Y, ¿tiene menor importancia la inteligencia emocional que la racional? No, puesto que las emociones tienen el poder de tomar las riendas de tu vida. «La parte que aprende es la corteza prefrontal y el neocortex», explica Daniel Goleman «La parte del cerebro que tiene emociones pertubadoras se encuentra entre las orejas, y el cerebro se estructura para que esa parte domine a la otra si estás enfadado«. Por lo tanto, ser consciente del inmenso poder que tienen tus emociones sobre ti y aprender a dominarlas es una de las claves para conseguir lo que te propones. 
La parte del cerebro que tiene emociones pertubadoras se encuentra entre las orejas, y el cerebro se estructura para que esa parte domine a la otra si estás enfadado.
Las 5 dimensiones de la inteligencia emocional La autoconciencia es el hecho de saber distinguir lo que sientes y entender por qué lo sientes. Se trata de una de las claves más importantes para tener una buena inteligencia emocional, puesto que al ser consciente de lo que sientes podrás actuar en base a ello.
Además, la autoconciencia se subdivide en tres partes: la conciencia emocional, la autoevaluación precisa y la autoconfianza. Esta última, la confianza en ti mismo, te permitirá sobreponerte a las dificultades y te ayudará a ser una persona más constante, puesto que los fracasos momentáneos no dejarán una huella demasiado profunda en tu autoestima: «Uno de los elementos del éxito profesional y del éxito en la vida es ser capaz de recuperarse de un fracaso». Una vez has entendido lo que sientes, podrás tomar el control de tus propias emociones y seguir adelante pese al miedo, la tristeza o el enfado. Esto es así porque uno de los fundamentos de la autorregulación es, precisamente, el autocontrol. Ciertas emociones, como la ira, producen un efecto en el cerebro que se podría asimilar al de un secuestro: cuando sientes ira, tus sentidos se nublan y afecta también a la parte más racional del cerebro.
Estos sentimientos pueden reducir tu productividad, tu creatividad y, en definitiva, pueden suponer un obstáculo para cualquier tipo de tarea que intentes desempeñar. El autocontrol es el encargado de controlar esas emociones negativas y sacar a relucir el pensamiento racional.
Además, la autorregulación consta de otros pilares: la confiabilidad, la escrupulosidad, la adaptabilidad y la innovación. Estas dos últimas son las encargadas de que superes los baches y busques nuevas formas de alcanzar tus metas. Estrechamente relacionada con el punto anterior encontramos la motivación, que es un proceso mediante el cual los pensamientos se dirigen hacia tus metas o hacia la resolución de problemas. Goleman afirma: «suelo hablar con grupos empresariales y con compañías y si le preguntas a la gente de ese mundo si nuestra inteligencia emocional es necesaria para triunfar, el 70% de la gente te diría que sí».
Las personas con motivación presentan una mayor fortaleza ante los problemas, se podría decir que son personas resilientes.
Para Goleman, la motivación puede emanar de cuatro fuentes diferentes: de ti mismo, de tus allegados, de «un mentor emocional» y del entorno que te rodea, de cosas tan aparentemente insignificantes como la cantidad de luz que percibes. La empatía se aleja de las propias emociones para centrarse en las del resto, se trata de ponerse en la piel del otro y comprender lo que siente. Al entender cuáles son sus emociones, sus deseos y sus necesidades, podrás establecer vínculos más fuertes con las personas que te rodean.
Para ser empático, es necesario poner el foco en el otro: observarle y escucharle.
Para Daniel Goleman, la empatía comprende: entender a los demás, ayudar a los demás en su desarrollo, dar respuesta a sus necesidades, apreciar la diversidad que nos ofrece entender el pensamiento de los otros y tener conciencia política, es decir, entender cuáles son los mecanismos de poder que rigen las relaciones. En relación con la empatía, encontramos las habilidades sociales, la capacidad de relacionarse con los demás. Por ejemplo, dentro de las habilidades sociales encontramos la capacidad de comunicarse de manera efectiva y también la capacidad de generar agrado en los demás.
Para Daniel Goleman, aquellos que tengan unas mejores habilidades sociales serán vistos como líderes, sabrán resolver y evitar los problemas, sabrán crear vínculos afectivos fuertes y podrán impulsar cambios. Goleman opina que «lo que te hará ser un buen miembro de un equipo, lo que hará que destaques, lo que hará que seas un gran líder, no tiene que ver con lo que aprendes en el colegio. Las habilidades que te distinguirán está en el campo de la inteligencia emocional«.
Por lo tanto, se puede afirmar que la inteligencia emocional no afecta solo a las propias emociones, sino que influye también en las del resto. Goleman afirma que las habilidades sociales se nutren de la apertura, la escucha activa y la asertividad, es decir, la capacidad de expresarse de manera firme, sin nerviosismo y en el momento adecuado.
 Lo que nos ha enseñado Daniel Goleman sobre la compasión
No son pocos los psicólogos que han pasado por las conferencias TED. En el año 2007, Daniel Goleman se unía a la interminable lista para darle al mundo una lección de compasión.
Goleman explica que la compasión es inherente a los seres humanos, «nuestro cableado predeterminado es ayudar: si atendemos a la otra persona, automáticamente empatizamos». Lo que explica esta predeterminación hacia la ayuda son las neuronas espejo, cuyo nombre no puede ser más acertado, puesto que funcionan de la siguiente manera: se activan al llevar a cabo una acción, pero también cuando otros llevan a cabo esa acción.
Es decir, las neuronas espejo reaccionan ante las acciones del otro, son las encargadas de la empatía: «Las neuronas espejo actúan como un neuro Wi-Fi», explica Goleman «activan en nuestro cerebro las mismas áreas que se activan en el del resto«.
Y si esto es así ¿Por qué en ocasiones los seres humanos nos mostramos incompasivos? La respuesta es sencilla: porque nos centramos en nosotros mismos. Algo tan sencillo como ir mirando el móvil alejará tu atención de los demás y supondrá una barrera para la empatía.
Goleman ilustra la importancia de prestar atención al resto con una historia terrorífica: «Mi cuñado Leonard decidió escribir un libro sobre un asesino en serie que aterrorizó a nuestro vecindario hace muchos años. Le llamaban el estrangulador de Santa Cruz: antes de ser arrestado había asesinado a sus abuelos, a su madre y a cinco compañeros. Mi cuñado fue a entrevistarle […] y se anima a preguntarle ‘¿Cómo pudiste hacerlo? ¿No sentiste lástima por tus víctimas’ […] Y el estrangulador le responde ‘No, si hubiera sentido angustia no podría haberlo hecho, tuve que apagar esa parte de mí’«.
Cada día, al concentrarte en ti mismo, ignoras deliberadamente lo que les ocurre al resto. Esta actitud en apariencia insignificante puede provocar cambios aterradores en el mundo. Sin embargo, algo tan sencillo como sacar el foco de uno mismo y ponerlo en los demás, en sus emociones, puede cambiar las vidas de todos aquellos que están pasando por un momento de necesidad.
https://siquia.com/blog/daniel-goleman-padre-inteligencia-emocional/


4 signos de que tu inteligencia emocional es alta
29 julio 2019
La Inteligencia Emocional (IE) puede significar la diferencia entre comportarse de una manera socialmente aceptable y estar fuera de lugar en una situación social determinada.
Es decir, puede marcar la diferencia entre un buen o un mal funcionamiento social. Aunque la mayoría de la gente habrá oído hablar de la IE, pocos saben cómo detectarla, ni en sí mismos ni en los demás.
Esencialmente, la inteligencia emocional es la capacidad de percibir, expresar, comprender y gestionar las emociones. Y es importante porque cuanto más comprendamos estos aspectos de nosotros mismos, mejor serán nuestra salud mental y nuestro desarrollo social.
Puede que usted crea ser una de esas personas capaces de desarrollar estas cualidades sin tener conciencia de ello. O puede que usted ya sepa, o aún no, que necesita desarrollar estas destrezas.
 Así que si usted quiere saber si es emocionalmente inteligente o no, simplemente chequee la siguiente lista sobre cuatro signos que denotan una adecuada IE.
1. Pensar en sus reacciones
Ante determinadas circunstancias, como por ejemplo una discrepancia que termina en una discusión, la IE puede marcar la diferencia entre distintas reacciones: la buena sería tratar de no tomárselo como algo personal, y la mala sería dejarse llevar por el enfado y terminar faltando el respeto a su interlocutor.
Efectivamente, las emociones pueden contener información útil para el funcionamiento personal y social, pero a veces estas emociones también pueden abrumarnos y hacernos actuar de maneras que después lamentamos.
Las personas que carecen de inteligencia emocional raramente suelen pensar bien en situaciones como la descrita, y son más propensas a reaccionar sin darse el tiempo necesario para sopesar los pros y los contras de cómo afrontar esa situación.
Las personas menos capacitadas para regular sus sentimientos negativos también son más propensas a tener dificultades para funcionar socialmente, lo cual puede exacerbar los sentimientos depresivos.
Las personas con depresión severa han demostrado tener dificultades para comprender y manejar sus emociones. La investigación también muestran que hay más síntomas depresivos en personas con menor IE, aunque no estén clínicamente deprimidas.
2. Ver las situaciones como un desafío
Si somos capaces de reconocer las emociones negativas en nosotros mismos y de ver las situaciones difíciles como un reto —centrándonos en las emociones positivas y perseverando— lo más probable es que tengamos una alta IE.
Por un momento, imagínese que su puesto de trabajo peligra; pues bien, ante esta incertidumbre laboral, una persona emocionalmente inteligente puede percibir un incremento de su ansiedad y dejar de preocuparse y empezar a ocuparse de esta situación (fíjense que basta quitar el prefijo "pre" para empezar a lidiar con la ansiedad mentalmente); en este caso, su IE le ayudaría a regular su ansiedad y a tratar de superar este desafío.
Sin embargo, si tuviese escasa IE, ante esta misma situación podría empezar a rumiar sobre su incertidumbre laboral, comenzando una espiral de desesperanza, constante preocupación hasta caer en una depresión.
3. Modificar sus emociones
Por supuesto, hay momentos en que las emociones pueden quitarnos lo mejor de nosotros mismos, pero si es una persona emocionalmente inteligente es probable que cuando esto suceda tenga las habilidades necesarias para controlarse.
Por ejemplo, en el caso anterior de la ansiedad ante la incertidumbre laboral, mientras que un nivel moderadamente bajo de ansiedad puede mejorar el desempeño cognitivo, aumentando la concentración y la motivación para afrontar esa situación, un nivel muy bajo de ansiedad no ayudaría a motivarse y un elevado nivel de ansiedad nos dificultaría mantenernos concentrados por la constante preocupación.
Conocer el valor adaptativo de los niveles moderados y bajos de ansiedad para afrontar los desafíos de la vida puede ser útil. Así que, si puede modificar su ansiedad, llevándola a niveles moderados, sabrá que tiene mas posibilidades de lidiar con la situación que le generó incertidumbre.
Las personas emocionalmente inteligentes saben que necesitan regular el nivel de activación de sus emociones de forma apropiada. Por esta razón, se ha evidenciado que una adecuada IE está relacionada con niveles más bajos de ansiedad.
4. Ponerse en el lugar del otro
Si usted es capaz de extender estas habilidades más allá de su propio funcionamiento personal, entonces esa es otra señal de que tiene altos niveles de inteligencia emocional.
La IE puede ser particularmente importante en puestos que requieren de un intenso "trabajo emocional", como la atención al cliente, un desempeño profesional en el que los trabajadores deben gestionar sus emociones y las de los clientes de acuerdo con las normas de la empresa. Aunque, en ocasiones un cliente decepcionado les esté gritando.
Por esta razón, el entrenamiento en inteligencia emocional en el puesto de trabajo es ahora algo habitual.
El entrenamiento en IE más efectivo se centra en la gestión y en la expresión de las emociones, las cuales están directamente vinculadas a un buen desempeño laboral y a una mejora de la comunicación con clientes y compañeros de trabajo.
También merece la pena señalar que la IE es una competencia cognitiva que puede mejorar a lo largo del ciclo vital.
Así que si cree que no tiene ninguna de estas cuatro capacidades, no tema, porque todavía está a tiempo de trabajar y desarrollar su inteligencia emocional.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-49151963


Los 10 beneficios de la inteligencia emocional
Descubre hasta qué punto puedes ser más feliz gracias a la inteligencia emocional (IE).
La Inteligencia Emocional (IE), un concepto que popularizó Daniel Goleman, es la habilidad de identificar, comprender y regular las emociones propias y las de los demás.
Son muchas las investigaciones que han demostrado sus beneficios, y esto ha hecho que desde hace poco más de dos décadas se esté aplicando tanto en el entorno laboral como el educativo o el clínico.
Beneficios de la Inteligencia emocional
¿Pero cuáles son estos beneficios? ¿Por qué la inteligencia emocional es importante para las personas? En el artículo de hoy te lo explicamos. De ti dependerá poner estos consejos y sugerencias en práctica, y beneficiarte de una mejor calidad de vida.
Empecemos.
1. Mejora el autoconocimiento y la toma de decisiones
El autoconocimiento tiene un efecto positivo sobre la autoestima y sobre la confianza en uno mismo en distintas situaciones cotidianas. También permite que las personas evalúen su sistema de valores y sus creencias, ayuda a detectar los puntos fuertes y débiles para poder mejorar y es necesario para tomar mejores decisiones en la vida.
Un aspecto que forma parte de la inteligencia emocional es el autoconocimiento. Por tanto, mejorar la inteligencia emocional es mejorar en autoconocimiento.
2. Mejora el rendimiento laboral
La inteligencia emocional aplicada al trabajo es sumamente útil en distintos aspectos. Por ejemplo, mejora la productividad de los empleados, mejora la salud laboral, mejora el servicio de atención al cliente, etc.
3. Protege y evita el estrés
La correcta gestión emocional es tan importante para proteger el estrés como para no provocarlo. Imagina una situación laboral en la que la falta de empatía y la mala regulación de las propias emociones provoca discusiones continuas con tu jefe o un compañero de trabajo. A la larga estas discusiones pueden generar un mal ambiente de trabajo, y, como consecuencia, un entorno estresante.
Ahora imagina que tú eres el jefe, y que la mala gestión emocional te convierte en una persona poco tolerante. Está claro que tus subordinados van a sufrir por tu descontrol emocional, lo que puede convertirse en un estresor para los trabajadores que diriges. Por eso es importante gozar de un entorno con inteligencia emocional, para protegernos del desgaste del día a día laboral.
4. Mejora las relaciones interpersonales
Volviendo al punto anterior, el ejemplo muestra que la inteligencia emocional es determinante para mantener unas relaciones interpersonales sanas. Conocer y entender tus propias emociones y la de las demás te ayuda a llevar mejor los conflictos, algo que puede ser inevitable cuando convivimos con otras personas.
Además, recuerda que las relaciones de pareja suelen ser una negociación constante, y mantener el equilibrio emocional en esas situaciones que fácilmente pueden irse de las manos suele evitar mucho dolor y malos entendidos.
5. Favorece el desarrollo personal
La inteligencia emocional y el desarrollo personal van de la mano. De hecho, los coachs, es decir los expertos en desarrollo personal, aportan herramientas de inteligencia emocional a los coachees, pues el desarrollo personal de un individuo no puede entenderse sin el correcto autoconocimiento y la gestión de las propias emociones.
6. Otorga capacidad de influencia y liderazgo
La inteligencia emocional es una competencia imprescindible de los líderes. El propio autocontrol emocional del líder o el saber entender a los demás son una buena demostración de las habilidades de liderazgo.
De hecho muchos líderes carismáticos, los que poseen una inteligencia emocional elevada, como por ejemplo el líder transformacional, han demostrado ser los líderes más eficientes en muchas investigaciones, pues motivan y aumentan la productividad y la eficiencia del grupo.
7. Favorece el bienestar psicológico
En los últimos años está creciendo el interés por la inteligencia emocional gracias a los beneficios que aporta para el bienestar psicológico. Muchas patologías de la actualidad tienen que ver con la correcta gestión emocional, y por eso, se aplica como método terapéutico.
Ahora bien, no solamente se emplea con las personas adultas, sino que en muchos colegios se educa con inteligencia emocional, pues los centros educativos cada vez son más conscientes de la importancia que la IE tiene para la salud emocional de los alumnos.
8. Reduce la ansiedad y ayuda a superar la depresión
Muchas personas padecen ansiedad por culpa de una evaluación negativa de la realidad o por un control incorrecto de las emociones, y la inteligencia emocional puede ayudar a prevenir los síntomas ansiosos.
Diversas investigaciones han demostrado que puntuaciones altas del cuestionario Trait Meta-Mood Scale (TMMS), desarrollado por Salovey en 1995, que incluye tres dimensiones, (1) atención a los sentimientos, (2) claridad emocional y (3) la reparación emocional, se asocian a niveles más altos de satisfacción vital y menores niveles de ansiedad.
9. Aumenta la motivación y ayuda a alcanzar las metas
Varios estudios han demostrado que la inteligencia emocional es sumamente importante a la hora de conseguir nuestros objetivos, y, de hecho, los coachs lo utilizan para motivar a sus clientes.
La inteligencia emocional nos protege en situaciones difíciles, porque el autoconocimiento nos puede mantener a flote incluso cuando queremos abandonar o tirar la toalla. Por ejemplo, si detectamos y sabemos que los sentimientos de frustración son parte de la vida, es posible que sigamos adelante aunque no todo haya salido como deseábamos.
10. Ayuda a dormir mejor
La mejora del bienestar y el equilibrio emocional es positivo para poder conciliar el sueño. Es habitual que la mala gestión de las emociones nos provoque ansiedad y nos genere problemas para el día a día. Todo esto es negativo para nuestra salud psíquica y física, e influye en nuestro sueño.
Gestionando nuestras emociones de la manera adecuada, aceptando nuestras emociones negativas, entendiendo las emociones de los demás y regulando nuestro comportamiento, es clave para tener un sueño plácido y una vida sin grandes altibajos.
https://psicologiaymente.com/psicologia/beneficios-inteligencia-emocional


Beneficios de la inteligencia emocional en los niños
La inteligencia emocional es un concepto que está siendo estudiado en los últimos años. Muchas de las investigaciones realizadas han demostrado sus beneficios y esto ha llevado a su aplicación, tanto a nivel educativo como laboral o clínico.
El trabajo para ser emocionalmente inteligente empieza desde que nacemos y no concluye nunca, ya que cada día vamos avanzando en el conocimiento de nosotros mismos y de nuestras emociones.
La infancia es una etapa esencial para la educación emocional. El tiempo que dediquemos como padres a desarrollar su inteligencia emocional va a ser tiempo de calidad compartido con nuestro hijo, el cual aumentará sus posibilidades de tener una vida plena y feliz.
El pequeño va a aprender de sus padres y del entorno a expresar o reprimir sus emociones, lo cual afectará a su manera de relacionarse consigo mismo y con los demás.
Beneficios de desarrollar la Inteligencia Emocional en los niños:
1. Mejora el conocimiento de uno mismo.
Gracias a la inteligencia emocional podemos llegar a conocernos mejor a nosotros mismos, autoconocimiento.
Nos hacemos conscientes de lo que sentimos en cada circunstancia y de cómo reaccionamos ante las emociones.
Conocerse a uno mismo y aceptarse tal y como eres constituyen las bases de la inteligencia emocional.
Desde pequeños debemos enseñarles a nuestros hijos a ponerle nombres a sus emociones, para que sepa identificarlas y así poder gestionarlas.
Conocer nuestras emociones nos ayudará a poder conocer las de los demás.
 2. Mayor tolerancia ante la frustración.
La frustración es un sentimiento de tristeza, decepción y/o desilusión que nos invade cuando no somos capaces de satisfacer un deseo o necesidad que tenemos.
Saber cómo somos y lo que sentimos, autoconocimiento, nos ayuda a aceptar la realidad y a seguir focalizados en nuestras metas, siendo conscientes de que las cosas no ocurren cuando queremos y de la forma que nosotros queremos.
Tolerar la frustración es sinónimo de tener un buen control y gestión emocional.
3. Mejora el manejo de la ira.
Como hemos comentado, la inteligencia emocional hace que seamos más tolerantes a las frustraciones y que tengamos un mayor autocontrol, lo que incide directamente en el manejo de nuestra ira.
La ira es una emoción que florece cuando vemos en peligro nuestras metas e ilusiones. El hecho de ser capaz de pararse en esos momentos a pensar objetivamente en cómo afrontar esa situación nos enfocará a nuestro fin.
4.  Protege y evita la ansiedad y el estrés
Una correcta gestión emocional protege y evita la ansiedad y el estrés.
La regulación de las emociones propias no sólo nos afecta a nosotros, sino también a los que nos rodean. Poder mantener la calma o estar relajados en ciertos momentos estresantes, nos genera bienestar tanto físico como mental.
Por eso es tan importante que generemos en todos los ámbitos donde nos movemos un entorno donde prevalezca la inteligencia emocional.
5. Aumenta la motivación y ayuda a alcanzar las metas
La inteligencia emocional nos ayuda a conseguir nuestros deseos y objetivos que nos propongamos, pues eleva nuestro nivel de motivación.
Obtener aquello que queremos es importante para ser felices y tanto la automotivación, motivarnos a nosotros mismos, como la motivación externa son factores determinantes para alcanzar nuestro deseo.
No frustrarse o no dejar que la frustración, el estrés, la ira, el miedo… se apoderen de nosotros nos beneficiará para seguir motivados en la consecución del objetivo que nos habíamos propuesto inicialmente.
6. Aumenta la autoestima
La autoestima depende del concepto que tenemos de nosotros mismos y de lo que las personas piensan y esperan de nosotros.
Está relacionada directamente con el nivel de autoconocimiento y de autocontrol, pues cuanto mayor sean estos dos tendremos una autoestima más sana.
Para llegar a ser inteligente en el ámbito emocional necesitamos tener una valoración realista y positiva de nosotros mismos.
7. Desarrolla el sentimiento positivo.
Ver el lado positivo de las cosas, pese a las complicaciones y dificultades de las situaciones a las que estamos expuestos día a día, y esperar el mejor resultado posible es imprescindible para tener una vida plena.
La manera en la que pensamos se aprende y se puede modificar a lo largo del desarrollo. Pensar que nuestros errores o fracasos se deben a circunstancias que escapan de nuestro control provoca que no hagamos nada para cambiarlo.
Sin embargo, cuando tenemos una actitud positiva achacamos esos errores a factores sobre los que sí podemos intervenir e introducir cambios para que la próxima vez que lo intentemos hacerlo mejor.
Ser positivos es un mecanismo de automotivación para ponernos en marcha y seguir intentándolo, haciendo frente a los obstáculos y las adversidades que puedan cruzarse en nuestro camino.
8. Favorece las relaciones interpersonales
La empatía es un rasgo fundamental para tener relaciones interpersonales exitosas.
Consiste en la capacidad que tenemos de percibir y/o entender los sentimientos y emociones de los demás. Para llegar a comprender lo que están pensando o por lo que están pasando con el fin de actuar en consecuencia.
Tener un alto nivel de esta habilidad es importantísimo para relacionarse con los demás de manera eficaz.
9. Aumenta las habilidades comunicativas
Ser asertivo, escuchar activamente, la comunicación no verbal, la capacidad de decir no… son habilidades necesarias cuando establecemos y mantenemos relaciones interpersonales.
Transmitir nuestros sentimientos y emociones a otras personas hábilmente (sin hacer daño a los demás) es fundamental para el éxito social y el desarrollo de la inteligencia emocional en nuestro entorno.
Para conseguir esto será mucho más fácil si tenemos desarrollada la empatía.
Desarrollar la inteligencia emocional desde pequeños mejora su capacidad de trabajar en equipo, colaborando en la consecución de un objetivo común en el que todos los niños salen beneficiados.
Seremos más eficaces a la hora de tomar decisiones, siendo estas más responsables y éticas. Y siempre con el fin último de tener una vida plena y feliz.
Por tanto, los padres debemos crear un ambiente emocional adecuado donde la educación emocional esté presente para que los niños desarrollen todas sus capacidades y habilidades para ser felices.
https://www.metododivergentes.com/beneficios-de-la-inteligencia-emocional-en-los-ninos/



INTELIGENCIA EMOCIONAL: ¿Qué beneficios tiene su desarrollo en las personas mayores?
¿Qué es la Inteligencia Emocional?
La Inteligencia Emocional se entiende, según Mayer y Salovey, como la habilidad para percibir, valorar y expresar las emociones adecuadamente y adaptativamente; la habilidad para comprender las emociones; el uso de los recursos emocionales; y la habilidad para regular las emociones en uno mismo y en los demás.
Es decir, es la capacidad que tenemos para gestionar, comprender o manejar nuestras propias emociones y las de los demás. 
Este tipo de inteligencia está compuesta por habilidades que pueden aprenderse a lo largo del ciclo vital a través del entrenamiento adecuado. A las personas mayores de 60 años (y a muchos de los jóvenes de hoy en día) por la época en la que crecieron, no se les enseñó a reconocer sus emociones. De hecho no estaba bien visto expresarlas o hablar de ellas. 
Habilidades que componen la Inteligencia Emocional:
1. Percepción de las emociones:
Se refiere a la habilidad para percibir las propias emociones y las de los demás. Puede parecer sencillo pero hoy en día muchas personas no saben diferenciar entre estar tristes o enfadados, sentir miedo o ansiedad, tristeza o depresión, etc. Por otro lado, el reconocimiento de las emociones de los demás se define como EMPATÍA.
Empatía: Es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. No se trata de pensar o sentir igual que la otra persona, no significa estar de acuerdo con el otro, sino de comprenderle y manifestarle que entendemos cómo se siente, respetar sus sentimientos y razones para comportarse de una forma determinada.
Ejemplos de percepción emocional son la identificación de las emociones propias y de otras personas así como la precisión en la expresión de emociones.
 2. Facilitación emocional: 
Habilidad para generar, usar y sentir las emociones como necesarias para comunicar sentimientos o utilizarlas en otros procesos cognitivos (memoria, atención, funciones ejecutivas, etc.). Ejemplos de la facilitación emocional son usar las emociones para facilitar la toma de decisiones o usar los estados emocionales para facilitar la solución de problemas y la creatividad. 
3. Comprensión emocional:
Habilidad para comprender la información emocional, cómo las emociones se combinan y progresan a través del tiempo y saber aprender los significados emocionales. Ejemplos de comprensión emocional son la comprensión de las causas y consecuencias de varias emociones, la interpretación de sentimientos complejos o la comprensión de la transición entre emociones (por ejemplo como la frustración puede dar lugar a ira o tristeza según la persona y/o la situación). 
4. Regulación emocional: 
Habilidad para dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz. Para esto se ha de estar abierto a los sentimientos, modular los propios y los de los demás. Ejemplos de regulación emocional son la conducción y expresión de emociones, la implicación o desvinculación de estados emocionales o saber dirigir las emociones propias y las de los demás. 
En resumen, la Inteligencia Emocional supone percibir emociones; saber reconocer esas emociones; manejarlas y saber utilizarlas. Con esto conseguimos tener autoconciencia y autocontrol sobre nuestras propias emociones y empatía y habilidades sociales con respecto a los demás. 
¿Qué beneficios tiene el desarrollo de la Inteligencia Emocional en personas mayores? 
En realidad la educación o entrenamiento de la Inteligencia Emocional en personas mayores tiene los mismos beneficios que en personas jóvenes o adultas. Facilita una adecuada socialización, mejora la calidad de vida y actúa como factor protector ante problemas psicológicos y médicos que pueden aparecer a lo largo del ciclo vital y, específicamente, en el adulto mayor.
Pero ¿qué se consigue entrenando la Inteligencia Emocional?:
  1. Favorecer las competencias cognitivas y emocionales para facilitar la adaptación y el afrontamiento de problemas.
  2. Prevenir el desarrollo de problemas emocionales como depresión o ansiedad.
  3. Se potencia la adaptación, la calidad de vida y el bienestar emocional y social de las personas.
  4. Mejora la autoestima.
  5. Se aprenden habilidades sociales para mejorar la calidad de las relaciones interpersonales.
  6. Conocer la relación entre emociones y pensamientos.
En resumen, y como bien apuntábamos al comienzo del artículo, el conocimiento y expresión de las emociones no era algo que se desarrollase en la época en la que nacieron las personas mayores, de hecho, estaba mal visto expresarlas. Esto ha hecho que muchos de ellos hayan llegado a la edad adulta sin unas herramientas básicas para tener una buena relación consigo mismos y los demás, así como una buena calidad de vida.
Muchos no expresan el miedo que les producen muchas de las situaciones a las que se tienen que enfrentar en esta etapa vital, tampoco saben evaluar la calidad de sus pensamientos para no dejar que pensamientos negativos e irracionales les amarguen la vida, así como no saben como estos pensamientos influyen directamente en sus emociones y estas, a su vez, en su salud.
La Inteligencia Emocional ya está en los colegios, en las empresas, en los anuncios publicitarios, en las carreras universitarias… Y también se trabaja con adultos mayores.
No lo dudes: ¡desarróllala, trabájala y vive las emociones!
https://memoriavitalpsicologia.com/inteligencia-emocional-que-beneficios-tiene-su-desarrollo-en-las-personas-mayores




Amiga, Amigo:

Este escrito 612 ha sido motivado por un psicólogo periodista de avanzada, siendo su tema La Inteligencia Emocional una tabla de salvación para muchos en los difíciles tiempos que vivimos... Navega sobre sus aguas de sabiduría que a buen puerto te llevarán. Gracias Daniel Goleman.




Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Noviembre de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net