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Neurociencia

Proemio

¿Qué es la Neurociencia?
Nuestro cerebro nos define, procesa el mundo que nos rodea y determina cómo respondemos a los estímulos. En el cerebro suceden procesos como enamorarse de alguien, ser capaz de reconocerte a ti mismo, o que un olor te recuerde a un lugar. Pero también tiene disfunciones provocadas por enfermedades, lesiones o deficiencias de desarrollo que afectan al órgano que nos hacen incluso perder el sentido de la propiocepción o nuestra capacidad para comunicarnos. Todos estos procesos tienen que ver con la neurociencia
La definición oficial de neurociencia es “ciencia que se ocupa del sistema nervioso y de cada uno de sus diversos aspectos y funciones especializadas”. Aunque es una definición certera, para los expertos del Future Trends Forum (reunidos en Madrid en noviembre de 2019) se queda corta, concluyen que para ir más al detalle y teniendo en cuenta la complejidad de los procesos que suceden en el cerebro, se podría decir que la neurociencia surge con el objetivo de comprender el funcionamiento y la estructura del sistema nervioso desde distintas aproximaciones, mediante metodologías y técnicas diversas. 
El desarrollo de la neurociencia necesita la combinación de varias consideraciones:
- La colaboración de multitud de disciplinas para desentrañar los entresijos del cerebro y del sistema nervioso. Disciplinas como la química, la fisiología, la psicología, la farmacología, la genética, la ingeniería de varios ámbitos, más recientemente, la informática…
- Los nuevos descubrimientos hacen que no debamos hablar de sólo una neurociencia, sino de varias neurociencias que trabajan sobre cosas tan variadas como estructuras cerebrales, sinapsis entre neuronas y procesos mentales. Pero también de emociones, enfermedades neurológicas y mentales.
- La neurociencia actual sólo se entiende relacionada con las nuevas tecnologías. Con ellas, la observación del cerebro es más minuciosa que nunca, podemos ser humanos mejorados gracias a las interfaces cerebro-máquina e incluso crear máquinas con sentimientos gracias a la inteligencia artificial. El desarrollo de la computación, el big data, la llegada de la realidad virtual, la nanotecnología y las máquinas de secuenciación genética, entre otras tecnologías, están re-definiendo esta ciencia.
A continuación, entramos en detalle de las 3 grandes áreas actuales del estudio de la neurociencia.
 
Más allá del cerebro
Tradicionalmente la neurociencia ha puesto el cerebro en el centro de su atención, pero Antonio Damasio considera que, aunque hasta se ha tenido éxito con esta aproximación, la neurociencia debe prestar atención (y ya está empezando a hacerlo) al estudio de las demás funciones del sistema nervioso (no sólo del cerebro) como la percepción, la atención, la memoria, el movimiento o el lenguaje. Damasio defiende que el cerebro debe ser estudiado dentro del contexto de la biología general. 
 
Conexiones neuronales
A finales del siglo XIX, Santiago Ramón y Cajal situó por primera vez las neuronas como elementos individuales del sistema nervioso: propuso que actuaban como unidades que se intercomunicaban estableciendo una especie de red de conexiones.
La neurona es la unidad estructural y funcional del sistema nervioso. Estas células reciben los estímulos del entorno, los convierten en impulsos nerviosos y los transmiten a otra neurona o a una célula muscular que producirá una respuesta. Gracias a la investigación en neurociencia conocemos perfectamente su morfología, sabemos que tienen núcleo, dendritas y un axón y cómo se comunican entre ellas.
También sabemos cómo se transmiten los impulsos nerviosos de una neurona a la siguiente y que hay algunas que están especializadas en el sistema visual y otras en el auditivo, algunas que se encargan de ayudarnos a recordar y otras a reconocer caras. Aunque también hemos aprendido que no hay áreas anatómicas concretas para todos estos sistemas, sino redes neuronales que se refuerzan a cada nueva conexión.
Gracias a las nuevas tecnologías de imagen, uno de los proyectos actuales con mayor repercusión en el aumento del conocimiento de las conexiones neuronales es el Conectoma humano. El conectoma es un mapa que modela el cerebro y su actividad como una red conectada, dibujando todas las conexiones cerebrales, pudiendo mostrar:
   - Las conexiones entre cada neurona y sinapsis de forma individual,
   - Las conexiones entre los axones (poblaciones de células)
   - La actividad de las regiones cerebrales.  Actualmente, el equipo de nuestro experto Alex Fornito trabaja en esta escala en seres humanos.
 
Salud Mental
Según la Organización Mundial de la Salud hay más de 300 millones de personas que sufren depresión en el mundo y 260 millones que sufren ansiedad. Estas son las dos afecciones de salud mental más extendidas en el mundo, pero no las únicas ni las más dramáticas. También el número de diagnósticos de esquizofrenia, trastorno bipolar u otros tipos de trastornos como los del espectro autista sigue aumentando.  Estos trastornos suponen un reto para la sociedad, ya que sus efectos a largo plazo suponen un coste, emocional, económico y de productividad para toda la sociedad. 
A los trastornos mentales, emocionales y del desarrollo hay que añadir otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson que son motivo de estudio en la neurociencia por cómo afectan al cerebro y la dificultad para encontrar una cura o avances significativos en sus tratamientos.
A pesar de que estos retos suponen todavía una tarea pendiente para la neurociencia, el desarrollo de esta disciplina hasta la fecha nos permite saber otras muchas cosas sobre las enfermedades mentales y neurodegenerativas. “El Alzheimer, la depresión y una variedad de trastornos mentales ponen en riesgo los sentimientos primarios y cómo se gestionan y organizan”, explica Antonio Damasio. Al mejorar el conocimiento sobre el funcionamiento cerebral, podemos entender mejor cómo funcionan también las enfermedades que implican a este órgano. 
En el Future Trends FOrum se identificaron varios puntos importantes de cómo la neurociencia está trabajando para poder conocer mejor la salud mental y sus enfermedades:
- Estudio de las conexiones neuronales, que permite observar los cerebros de las personas enfermas, y buscar las similitudes y diferencias entre los diferentes trastornos. Además, se pueden identificar los patrones de conexión disfuncionales y actuar sobre ellos con terapias diseñadas a medida.
- Perfeccionamiento de tratamientos o medicamentos. Con el uso de tecnología (como las de neuroimagen), se están descubriendo determinantes neurobiológicos y genéticos de distintas enfermedades, lo que permite el desarrollo de diagnostico y terapias novedosas y casi personalizadas.
Nuestro experto Manuel López Figueroa nos explica en este vídeo como en los últimos 20 años, se han planteado nuevos enfoques como la aplicación genética y de otras herramientas moleculares en la medicina personalizada, en la predisposición y también para obtener un mejor entendimiento del estado del paciente.
https://www.fundacionbankinter.org/ftf/tendencias/neurociencia/que-estudia-la-neurociencia


Desarrollo

1.
El cerebro: Ese "cada vez menos» desconocido", gracias a la Neurociencia
El Instituto de Neurociencias de Alicante se centra en comprender el sistema nervioso, en condiciones normales y patológicas, así como las bases biológicas del comportamiento
Demencia. Alzheimer. Parkinson. Autismo. Depresión. Todas ellas, graves enfermedades que nos afectan y de cuya cura estamos lejos. Estas son las más conocidas, pero hay otros muchos problemas que también afectan al funcionamiento de nuestro sistema nervioso como la soledad y el estrés, o derivados de una mala adaptación del mismo, como las conductas adictivas, la dependencia de la tecnología, e innumerables riesgos para la Salud Mental que tienen una gran prevalencia en nuestra sociedad y comprometen el bienestar de muchas personas a lo largo de su vida.
A pesar de los grandes avances realizados en los últimos años, aun no tenemos soluciones definitivas para la mayoría de estos problemas. Siguen siendo grandes retos a los que nos enfrentamos como sociedad y que centran los esfuerzos de un gran número de investigadores, como primera línea del frente de batalla.
Para confrontar estos retos, necesitamos comprender mejor el funcionamiento del cerebro, su integración con los demás órganos del cuerpo (sistema inmune, intestino, corazón), la interacción de los organismos con el medio y en la sociedad. Es, por tanto, una labor de equipo que debe aunar los esfuerzos de muchas disciplinas científicas.
En este contexto, el Instituto de Neurociencias de Alicante (IN), referente en el mundo en el estudio del cerebro, juega un papel fundamental. Su actividad científica se centra en comprender el sistema nervioso (en condiciones normales y patológicas) y las bases biológicas del comportamiento, incluyendo funciones tan diversas (que utilizamos todos los días) como el control del movimiento, el lenguaje, la percepción, las emociones y la consciencia.
Desde Sant Joan d’ Alacant, más de 250 investigadores distribuidos en 50 laboratorios realizan una labor científica extenuante para comprender mejor nuestro cerebro y sistema nervioso. Con un enfoque holístico, estudian el desarrollo y formación del sistema nervioso, su composición estructural y molecular, su función a nivel de sistema y la emergencia de las capacidades cognitivas.
Esta labor se hace con una perspectiva temporal que pretende describir y comprender las características fundamentales del sistema en distintas etapas de la vida, desde la infancia a la edad adulta y la vejez. Su filosofía es sencilla: entender el sistema nervioso sano es el mejor camino para comprender la enfermedad y desarrollar curas, así como proponer hábitos y estrategias en materia de salud para prevenir patologías y asegurar un envejecimiento activo y saludable.
El IN es un centro mixto de la Universidad Miguel Hernández (UMH) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que goza de un gran prestigio a nivel nacional e internacional. Ha sido acreditado por segunda vez como uno de los exclusivos Centros de Excelencia Severo Ochoa en Ciencias de la Vida. Es el máximo reconocimiento otorgado por el Ministerio de Ciencia e Innovación.
Sus resultados científicos se aplican a sectores como salud, farmacia, cosmética, educación y tecnología. Solo en el 2020 registró dos nuevas solicitudes de patente y dos modelos de utilidad, y creó una spin-off.
Transferencia de conocimientos
El IN, con el apoyo de la Agencia Valenciana de Innovación, ha apostado de manera decidida por la transferencia ágil de sus descubrimientos al sector sanitario y productivo del país. Esta transferencia de resultados se realiza desde «iN.pulse», una de las Unidades Científicas de Innovación Empresarial de la AVI que recibe financiación de la Comunidad Valenciana y Fondos Feder. «iN.pulse» identifica oportunidades de transferencia y acompaña a los investigadores del IN en esta tarea. De esta forma, el IN aproxima la investigación básica a sus aplicaciones y, además de contribuir al avance de la investigación y de la producción científica, contribuye a dinamizar el sistema de innovación empresarial favoreciendo el aumento de su competitividad.
Los resultados del IN tienen el potencial para identificar biomarcadores diagnóstico y pronóstico, avanzar en la investigación de soluciones para enfermedades neurodegenerativas, y mejorar los procesos clínicos de pacientes con patologías neurológicas y psiquiátricas, por mencionar algunos ejemplos. Cada uno de estos pasos nos acerca en la búsqueda hacia la cura de esas enfermedades o, al menos, a encontrar soluciones que alivien sus efectos mejorando la calidad de vida de las personas.
https://www.informacion.es/alicante/2021/03/27/cerebro-vez-desconocido-gracias-neurociencia-45938086.html


2.
Cuáles son los beneficios de la neurociencia y para qué sirve
Hoy en día el marketing, la economía, la informática y los recursos humanos, entre otras áreas, empezaron a hacer uso de los beneficios que provienen de esta ciencia que está en boca de todos.
 La curiosidad sobre el funcionamiento del cerebro fue el puntapié inicial para el nacimiento de la Neurociencia. Tradicionalmente, las investigaciones se orientaron al diagnóstico y al tratamiento de enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Le tomó más de un siglo trascender las fronteras de la medicina y empezar a incursionar por otras disciplinas. Hoy en día el marketing, la economía, la informática y los recursos humanos, entre otras áreas, empezaron a hacer uso de los beneficios que provienen de esta ciencia que está en boca de todos.
Todo lo que tenga que ver con el estudio del sistema nervioso forma parte de la neurociencia. Es un crisol de disciplinas que estudia cómo se desarrolla este sistema, cómo funciona y cuáles son las estructuras que lo conforman. Desde cómo funcionan las neuronas y las sustancias químicas en juego, hasta la inteligencia artificial, el comportamiento y la vida en sociedad.
Esta ciencia, nos lleva por un camino que pasa por impulsos eléctricos, segregación de hormonas, motricidad, afectos, deseos, motivaciones, culturas y modos colectivos de ser. El conocimiento acerca de cómo funciona el cerebro nos permitió resolver situaciones muy diversas. Podemos entender, predecir, evaluar, controlar y mejorar el comportamiento de las personas.
La neurociencia social, una rama neurocientífica que generó un espacio de conciliación entre la ciencia y el espíritu, nos liberó de convertir nuestra existencia en meros procesos biológicos. Investiga la base biológica detrás de las estructuras y los procesos sociales y cómo la sociedad influye en la biología. La neurociencia comprendió que para entender al comportamiento humano hay que incluir necesariamente al contexto social. Ni el estudio del cerebro por sí solo, ni la psicología, serían suficientes para comprender la complejidad de la conducta.
Esta disciplina aspira a lograr una comprensión global del comportamiento. Busca establecer cómo la conducta surge a partir de la influencia mutua que hay entre los factores sociales y los biológicos. Considera que esta influencia se da en ambos sentidos, desde lo biológico hacia lo social y viceversa.
Cuestiones como la toma de decisiones, la moral, la reputación y la empatía, cayeron bajo la esfera de la neurociencia social. Todos los mecanismos del cerebro que se descifraron desde otras áreas neurocientíficas se aplicaron a la vida en sociedad generando una “neurociencia de la vida cotidiana” que incluye al ámbito familiar y al laboral.
Facilitar el pensamiento creativo, el rol de las emociones en la resolución de problemas, cómo se estructuran las recompensas y los pros y los contras del “multitasking”, son algunas de las posibilidades que se abren a partir del desarrollo de esta neurociencia social que abarca la vida diaria.
Hay cuatro modos de funcionamiento cerebral que son particularmente esclarecedores de cómo actuamos en casa, con amigos y en el trabajo. Estos modos son, la red por defecto, la red afectiva, la de recompensa y la de control. Podemos decir que planificamos y actuamos con eficacia y restringimos lo que nos conduce a la fatiga mental mediante la red de control, resolvemos problemas de manera creativa y generamos ideas con la activación de la red por defecto, nuestra red emocional nos ayuda a simplificar un entorno cambiante permitiéndonos decidir con rapidez, y la red de recompensa nos permite tener control sobre la motivación, que es el motor que nos mantiene en movimiento hacia el logro de nuestras metas. Conocer y manejar estas redes contribuye a la gestión del bienestar, de la productividad y del desarrollo social.
Sin dudas la neurociencia cambiará en el corto plazo nuestra forma de vivir y trabajar. Sus hallazgos pueden ayudarnos a ajustar las expectativas a la realidad, a identificar el costo de suprimir las emociones, a manejar el clima laboral, mejorar la productividad, cultivar la creatividad y sostener la motivación. Pero, sobre todo, puede ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida.
https://www.ambito.com/opiniones/neurociencia/cuales-son-los-beneficios-la-y-que-sirve-n5172859


3.
La neurociencia nos ayuda a saber como madura el cerebro en las diferentes franjas de edad.
Resulta evidente que la neurociencia no supone una solución ni pócima milagrosa, pero conocer cómo funciona el cerebro y qué sucede mientras aprendemos es un lujo para los educadores.
Una información extra que merece la pena descubrir y explorar.
A continuación, explico de forma breve algunos de los aspectos en los que indaga la neurociencia educativa.
¿Aprendemos igual niños, adolescentes y adultos?
Seguramente cualquiera contestaría que no a esta pregunta.
Sin embargo, en las aulas la forma de enseñar muchas veces es la misma o muy similar.
La neurociencia nos ayuda a saber cómo madura el cerebro en las diferentes franjas de edad, hecho que nos da información sobre cómo aprendemos y qué procesos de enseñanza – aprendizaje son más efectivos.
La forma de aprender de un adulto, un adolescente o un niño no es la misma, por lo que las metodologías a usar tampoco deberían ser idénticas.
Además, en este sentido, la neurociencia ayuda a desenmascarar algunos misterios sobre el funcionamiento del cerebro de los adolescentes. Y estos, admitámoslo, nunca vienen más para lidiar con un aula repleta de adolescentes que rebosan hormonas y carga emocional.
Motivación y neurociencia 
La motivación es una de esas palabras mágicas en educación. Sin ser ninguna varita mágica, un alumno motivado aprende mejor (y antes).
Por ejemplo, en gamificación educativa o en el uso de materiales visuales en educación se utiliza de forma recurrente la motivación como una de las ventajas que ofrecen.
Sabemos que la motivación es importante, pero quizá se nos escapa el motivo por el que la motivación se puede convertir en la gasolina del aprendizaje.
La neurociencia permite aportar algunas pistas sobre la importancia de la motivación y de los retos (estímulos) para activar determinadas zonas de nuestro cerebro que nos ayudarán en el proceso de aprendizaje.
¿La creatividad se aprende?
La creatividad no es exclusiva de algunos afortunados.
Todos (sí, sí, tú también) tenemos potencial creativo en alguna u otra área que podemos explotar y desarrollar.
Seguro que alguna vez has escuchado que el hemisferio derecho es el responsable de esta creatividad, mientras que el izquierdo el encargado de la lógica.
Sin embargo, la creatividad es mucho más compleja que eso e inherente al ser humano. no interviene un solo hemisferio cerebral, sino que es el resultado de la puesta en marcha de un conjunto complejo de redes neurales.
Estas y otras falsas creencias se encarga de desmentir la neurociencia, aportando información sobre cómo funciona la creatividad para poder ayudar a desarrollarla en las aulas.
¿Es necesario emocionarse para aprender?
En multitud de situaciones de aprendizaje se ha demostrado que se aprende experimentando y que este aprendizaje permanece con más intensidad en nuestra memoria si nos emocionamos.
No es algo nuevo que la emoción puede convertirse en un ingrediente mágico en el proceso de aprendizaje.
Sin embargo, la neurociencia ha permitido comprender el papel de las emociones en el aprendizaje y en la consolidación de conocimientos.
Aprender experimentando
No te descubro nada nuevo si te digo que la memorización no favorece el aprendizaje (o no tanto, si lo prefieres) como experimentar, como aprender haciendo.
La neurociencia refuerza esta idea ya confirmada por la práctica, explicando los motivos por los que la memorización no favorece el establecimiento de conexiones neurales que faciliten el aprendizaje. La experiencia, en cambio, sí que las favorece, facilitando el aprendizaje.
https://educaria.com.ar/que-aporta-la-neurociencia-educativa-a-los-profesionales-de-la-educacion/


4.
¿Qué Aporta la Neurociencia al Mundo del Aprendizaje?
¿Qué es la neurociencia?
La neurociencia es el conjunto de disciplinas científicas que estudian el sistema nervioso, con el fin de acercarse a la comprensión de los mecanismos que regulan el control de las reacciones nerviosas y del comportamiento del cerebro. Existen múltiples disciplinas como la neuroanatomía, neurofisiología, neurofarmacología, neuroquímica… etc. Es por ello que la neurociencia debe ser estudiada de manera integrada y complementaria con el fin de comprender la complejidad del cerebro.
Aprendizaje y Neurociencia
Aprender es, en esencia, ser capaz de sobrevivir. El hombre aprendió cómo hacer fuego para calentarse y cocinar la carne y, así, enfermar menos. Aprendió a cultivar la tierra para asegurar alimento independientemente de la suerte en la caza y construyó viviendas que resistieran a la lluvia y el frío. Aprendiendo el hombre se forjó un futuro y solo así aseguró la continuidad de la especie.
El cerebro sigue siendo un gran desconocido, pero hace 30 años aún lo era más. Los avances en neurociencias han permitido comprender cómo funciona el cerebro y ver el importante papel que la curiosidad y la emoción tienen en la adquisición de nuevos conocimientos. En la actualidad se ha demostrado científicamente que, ya sea en las aulas o en la vida, no se consigue un conocimiento al memorizar, ni al repetirlo una y otra vez, sino al hacer, experimentar y, sobre todo, emocionarnos. Las emociones, el aprendizaje y la memoria están estrechamente relacionadas. Desde el punto de vista de la neurociencia educativa, cabe destacar que la inteligencia es un concepto multidimensional, por eso un mismo ambiente de aprendizaje debe llevar a los niños a explorar, pensar y expresar sus ideas a través de una variedad de diferentes códigos.
La Neurociencia y la educación
Por lo que concierne a la neurociencia en la educación, hoy día hay diversas pruebas de cómo un ambiente de aprendizaje equilibrado y motivador requiere a los niños de un mejor aprendizaje. Es por ello que los niños aprenden “socialmente”, construyendo activamente  la comprensión  y los significados a través de la interacción activa y dinámica con el entorno físico, social y emocional con los cuales entran en contacto.
La neuroeducación recomienda que durante los primeros años de vida los niños estén en contacto con la naturaleza y no se les fuerce a permanecer sentados y quietos mucho tiempo, pues a esas edades es cuando se construyen las formas, los colores, el movimiento, la profundidad… con los que luego se tejerán los conceptos. Para poder madurar, es decir, crear nuevas redes de neuronas, el cerebro necesita experiencias nuevas. De los 10 a los 12 años, en cambio, el cerebro está específicamente receptivo a aprender aptitudes, por lo que es el momento de potenciar la comprensión de un texto y de que aprendan a razonar de forma matemática. Y, en la adolescencia, el cerebro es plenamente emocional y choca con el actual modelo educativo que en esta etapa les obliga a aprender biología, física, química… materias totalmente racionales.
Por poner un ejemplo, muchas personas han olvidado el nombre de los Reyes Godos o la fórmula para calcular la velocidad de caída de un cuerpo pero, en cambio, recuerdan lo divertidas que eran las clases de ese profesor en especial (puede que de mates, lengua, historia… cada uno tendrá el suyo) que despertaba su interés con ejercicios prácticos e historias sobre cada tema. Fue él quien consiguió despertar tu atención e interés, y por el que decidiste estudiar lo que después estudiaste… La emoción es fundamental en el aprendizaje, para quien enseña y para quien aprende. Ese profesor hizo que la información en clase la captásemos por medio de nuestros sentidos y para que después pasara por el sistema límbico o cerebro emocional antes de ser enviada a la corteza cerebral, encargada de los procesos cognitivos. Dentro del sistema límbico, la amígdala tiene una función esencial: es una de las partes más primitivas del cerebro y se activa ante eventos que considera importantes para la supervivencia, lo que consolida un recuerdo de manera más eficiente.
Otro factor a tener en cuenta es la sorpresa, puesto que activa la amígdala. El cerebro es un órgano al que le gusta procesar patrones (entender cosas que se repiten siempre de la misma forma); es la manera como se enfrenta al mundo que lo rodea. Ahora bien, todo aquello que no forma parte de esos patrones se guarda de manera más profunda en el cerebro. De ahí que usar en la clase elementos que rompan con la monotonía benefician su aprendizaje.
Por último, la empatía (el acercamiento emocional) es la puerta que abre el conocimiento y con él la construcción del ser humano. Además se ha descubierto que, al contrario de lo que se creyó durante mucho tiempo, el cerebro no es estático, sino que existen periodos críticos en los que un aprendizaje se ve más favorecido que otro. Por ejemplo para aprender a hablar el cerebro está más receptivo desde que uno nace hasta los siete años. Pero esto no quiere decir que después no pueda adquirir el lenguaje: la plasticidad del cerebro permitirá hacerlo aunque cueste más. Este descubrimiento de la existencia de periodos de aprendizaje abre nuevos debates sobre el sistema educativo y la necesidad de replantearse un nuevo modelo acorde con esta predisposición cerebral a adquirir nuevos contenidos concretos por etapas.
La cantidad de jóvenes desmotivados que no quieren continuar sus estudios o creen que lo que están aprendiendo no sirve para nada es alarmante. Y la única forma de combatirla es a través de maestros que enseñen a los niños a afrontar nuevos retos, que transformen el cerebro de sus alumnos aprovechando todas las herramientas que ofrece la neuroeducación para enseñar mejor. Algunos expertos afirman que si las clases fueran más vivenciales podrían impartirse más conocimiento en menos tiempo. Los docentes deberían aprovechar lo que se conoce del funcionamiento del cerebro para enseñar mejor. Los niños deben entusiasmarse por lo que están aprendiendo.
Con este objetivo ISEP presentó en 2015 el programa de Neuroeducación, un máster que proporciona conocimientos neuropsicológicos sobre cómo aprovechar mejor el desarrollo neurobiológico para adquirir aprendizajes y los diferentes trastornos o alteraciones neurológicas que afectan a la cognición y emociones en los niños y adolescentes, aportando herramientas para aprovechar el máximo sus posibilidades. Al mismo tiempo, y en función de la propia maduración del SNC, también se pretende desarrollar las habilidades que este posea. Se sabe que los seres humanos solo aprovechamos de media un 10% de nuestro potencial intelectual.
ISEP ofrece la posibilidad de especializarse en el área de la Neurociencia aplicada al ámbito educativo y del desarrollo infantil analizando las relaciones entre el cerebro y el aprendizaje desde una perspectiva evolutiva. Encontrar la mejor forma de adquirir conocimientos supone acabar con muchos problemas de aprendizaje catalogados como tal, pero que puede que solo sean una forma errónea de aprender. La neuroeducación permite encontrar la forma más adecuada para personalizar el proceso de aprendizaje y sacar el máximo partido de cada uno.
https://www.isep.com/cl/actualidad-neurociencias/que-aporta-la-neurociencia-al-mundo-del-aprendizaje/


5.
¿Qué tiene que ver la neurociencia con los comportamientos sociales saludables?

“Ningún hombre es una isla”, escribió John Donne en 1624, y, sin saberlo, su frase representa hoy una valiosa lección para las neurociencias contemporáneas. Sucede que el cerebro humano se gesta, se desarrolla y se expresa (e incluso se daña) en entornos sociales.
Para comprender nuestra mente, debemos estudiar la interacción entre aspectos biológicos, cognitivos e interpersonales. En los últimos 20 años ha surgido una nueva aproximación, llamada neurociencia afectiva, social y cognitiva (SCAN, por sus siglas en inglés), que redefinió el estudio de los procesos mentales.
La mente y el contexto interpersonal, afectivo y cultural
La interdependencia entre factores biológicos y sociales es evidente en investigaciones sobre cuadros clínicos. Por ejemplo, la depresión (aquellos sentimientos exacerbados de tristeza, desesperanza y perdida de interés que impactan de forma negativa y significativa en la vida cotidiana de quien los padece) puede estar vinculada a varios procesos, entre ellos:
Las neurociencias y la salud
Ahora bien, ¿cómo han de integrarse los conocimientos sociales y neurocientíficos para contribuir a cuestiones tan apremiantes como la pobreza, la desigualdad socioeconómica, la salud y el bienestar? Un ejemplo de esta integración proviene de estudios que han mostrado cómo la privación social temprana (como la que sufren los niños institucionalizados) produce un severo retraso madurativo de la corteza frontal y otras regiones cerebrales; así como múltiples déficits cognitivos (tales como el nivel intelectual y la capacidad de abstracción, por mencionar algunos) y socioemocionales (capacidad de reconocer e interpretar emociones, dificultad para entender las intenciones de los otros, y desadaptación social, entre otros).
El Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest demostró que los niños abandonados cerca del nacimiento y criados en patronatos de dicha ciudad rumana, sin una adecuada vinculación psicosocial, presentan limitaciones cerebrales, intelectuales, emocionales y lingüísticas. La pobreza y los factores que la acompañan (consumo de alcohol, mala alimentación, mayor exposición a maltrato, menor educación) producen serias desigualdades. Las personas con alta vulnerabilidad social y con nivel socioeconómico bajo tienen mucho más riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, cáncer, y por supuesto, alteraciones neurocognitivas.
Por otro lado, los pacientes con afectaciones cerebrales nos permiten estudiar por qué a veces cometemos deslices ocasionales y se producen cambios en nuestra conducta social. No hace falta tener Alzheimer para olvidarnos dónde pusimos la llave de casa, ni tener Síndrome de la Tourette para que un día se nos salga la chaveta y le gritemos a nuestro jefe que su madre ejerce la más antigua de las profesiones. Un desbarajuste cerebral puede hacer que olvidemos cosas, caminemos temblorosos, evitemos el contacto social o larguemos malas palabras a diestra y siniestra. Las causas de estos y tantos otros infortunios pueden ser de lo más variadas. A veces el problema está en desperfectos estructurales al interior de las neuronas. En otras ocasiones, la mente se enferma porque dichas células no se comunican bien. O a veces, es el entramado social el que produce cambios a nivel cerebral. Es así que estudiar las afectaciones cerebrales nos brindan valiosas lecciones para comprender la mente sana y para promover la salud cerebral.
Neurociencias y ciencias sociales: el vínculo que falta
Las implicancias de esta nueva concepción integradora de las neurociencias van mucho más allá del ámbito clínico. La SCAN ha forjado nuevas avenidas para el diálogo con campos que abordan directamente las dinámicas sociales, como la salud, la economía, el derecho, la educación, la formulación de políticas públicas y la sociología. Esta interacción incluso ha dado lugar a nuevas especialidades, como la neurosociología o la neurociencia cultural. La SCAN pone de manifiesto la relevancia de considerar los afectos, la cultura, y nuestra naturaleza intrínsecamente prosocial para alcanzar desarrollos aplicables en la vida cotidiana.
Por ejemplo, el desarrollo de hábitos sociales saludables, las relaciones basadas en la confianza y la reciprocidad, y la promoción de actividades grupales no sólo mejoran la calidad de vida de las personas, sino que promueven su salud mental y cerebral. En consecuencia, han surgido oportunidades sin precedentes para explorar los vínculos íntimos entre los procesos biológicos individuales y los fenómenos socioculturales interpersonales. En ese transitar social que llamamos vida, nuestras neuronas ejecutan una sinfonía guiada por dos batutas: la propia y la de los que nos rodean.
En la era del neuroboom, donde el cerebro se erige –a menudo exageradamente– como un elemento explicativo para cualquier fenómeno, es indispensable promover un enfoque crítico y polifónico para explorar, tensar, discutir, promover, criticar y reconsiderar los límites entre la neurociencia social y las ciencias sociales. Por ello, hemos recogido las perspectivas de más de 50 investigadores empíricos y teóricos que operan en neurociencia y ciencias sociales en todo el mundo, abriendo oportunidades para que la neurociencia social salga del laboratorio al centro de la vida social.
Con este aporte, que es parte de una propuesta impulsada por el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) en Sudamérica, llamada “Grupo de estudio de las ciencias del comportamiento para las políticas de protección social y salud: un enfoque basado en el ciclo de vida”, esperamos sumar nuestro grano de arena para que la mente humana salga de la isla que le depararon viejos enfoques científicos, a fin de entenderla con plena consciencia de su naturaleza social.
https://blogs.iadb.org/salud/es/que-tiene-que-ver-la-neurociencia-con-los-comportamientos-sociales-saludables/


6.
La Neurociencia y los Sueños
Gracias a diversas investigaciones en materia de la neurociencia del sueño, científicos de EE.UU y Europa han descubierto que los sueños con imágenes se forjan en la corteza cerebral, en una especie de red neuronal. Hoy, también se denomina a estas redes neuronales, redes interactivas o conexionistas.
Dicha red se asemeja a una Internet individual que está activa las 24 horas, y aun cuando estemos soñando, conserva los recuerdos y facilita el aprendizaje. Las conexiones de la red neuronal durante un sueño, son mucho más intensas que en vigilia.
Cuando estamos soñando, la red neuronal conecta nuestros recuerdos desde la emocionalidad. En esta área del soñar, están ausentes las leyes de la física, el tiempo y el espacio, según nuestro concepto en vigilia. Durante el lapso de un sueño, la corteza cerebral fusiona recuerdos con actividades recientes, en un puzle de imágenes incoherentes. Un sueño es gatillado por las emociones, debido a sucesos recientes, causantes de impacto psíquico.
La maraña de esta red neuronal mixtura recuerdos alojados en la memoria, con las emociones sentidas en el momento del sueño. Por lo tanto, la mayoría de los sueños emerge debido a sentimientos o emociones.
Mientras estamos soñando, la corteza cerebral casi no suministra norepinefrina, hormona que entre varios procesos, disminuye o elimina ciertos estímulos externos, como el ruido y otros.
Cuando estamos soñando, dichos sentimientos y emociones mezclarán el pasado y el presente, en ocasiones, también, vislumbrarán el futuro (sueños premonitorios) con imágenes aleatorias, intercaladas con personajes conocidos o extraños. El escenario algunas veces es difuso y otras nítido.
Ejemplo de cómo funciona esta red neuronal al producir un sueño:
“Anoche, soñé con un barco alejándose de un puerto extranjero, la escena se desarrollaba cerca de la casa de mis padres, había una muchedumbre abrazándose y llorando, como si la nave estuviese partiendo para siempre.
El día anterior, en mi vida despierta, había asistido a la despedida de un familiar, quien se mudaba por tiempo indefinido a otro continente”.
La hiperconectividad de las redes neuronales, desde mi tristeza, creó este sueño, a través de la metáfora de un barco abandonando tierra firme. Por tanto, un sueño conecta recuerdos, sentimientos, con figuras o escenas del pasado, como mi hogar paterno, adaptándolos, con el fin de recuperar y aportar bienestar a la psiquis.
http://icimag.cl/index.php/suenos/item/218-la-neurociencia-y-los-suenos


7.
Cómo la neurociencia nos puede ayudar a controlar la procrastinación
Resulta sorprendente que a pesar de la novedad de los descubrimientos de la neurociencia, la utilidad de estos suele pasarse por alto.
La procrastinación

La procrastinación nos hace sentir mejor de forma temporal, incluso aunque no sea beneficiosa para nosotros a largo plazo"
Barbara Oakley
Profesora de Ingeniería, Universidad de Oakland

He aquí un ejemplo específico de la neurociencia. Uno de los mayores retos para la productividad humana en todo el mundo se concreta en un simple problema: la procrastinación. (el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse y sustituirlas por otras acciones más irrelevantes o agradables).
No solo lo dice la amplísima literatura en investigaciones psicológicas.
Resulta que soy profesora, junto a Terrence Sejnowski, profesor universitario del Centro Francis Crick en el Salk Institute, de uno de los cursos online más grandes: "Aprender a aprender" (Learning How to Learn) de la Universidad Coursera de California, la Universidad de San Diego y la Universidad McMaster.
El tema más popular del curso alude a la productividad, especialmente en lo que se refiere a herramientas para gestionarla y a la procrastinación.
Las investigaciones neuronales sobre procrastinación suelen centrarse en las diferencias entre procrastinadores crónicos y otros tipos de personas más productivas que tienden a acabar el trabajo sin posponerlo.
No resulta sorprendente comprobar que existen diferencias en la forma en la que el cerebro de los procrastinadores está estructurado: las regiones neuronales relativas al autocontrol y a la regulación emocional no parecen funcionar de forma normal.
Por supuesto, el reto de cambiar el funcionamiento de estas regiones (algo que sabemos que es posible) está en el hecho de que se necesita cierto grado de autocontrol para empezar con estos cambios. Es un problema del tipo "lograr salir adelante con tu propio esfuerzo".
Otras investigaciones sobre la procrastinación apuntan a la "concentración en la reparación del estado de ánimo a corto plazo y la disyunción temporal entre los yo presente y futuro" del procrastinador.
Es una forma sofisticada de decir que la procrastinación nos hace sentir mejor de forma temporal, incluso aunque no sea beneficiosa para nosotros a largo plazo.
Pero supongamos que por alguna razón -quizás porque estás procrastinando- te pones a husmear en la literatura de investigación sobre neuroimágenes que se refiere a la ansiedad por las matemáticas -sí, a algunos les gustan este tipo de cosas.
Resulta que cuando los matematicofóbicos piensan en hacer operaciones matemáticas -realmente no tienen que hacerlas-, esta anticipación de un tema desagradable activa una parte de su cerebro, el cortex insular, que produce dolor.
Este descubrimiento sobre "dolor en el cerebro" no solo es interesante, también es importante. ¿Es posible que este brote de dolor en el cerebro sea un factor decisivo en la procrastinación?
¿Es posible que la gente procrastine a veces simplemente porque es tan tentadoramente agradable cambiar su pensamiento a algo -cualquier cosa- que no les cause dolor en el cerebro cuando piensan sobre ello?
Es una hipótesis tan razonable como cualquier otra y es, sin duda, una hipótesis sencilla de la que extraer acciones viables, especialmente cuando se combina este conocimiento con el derivado de la técnica Pomodoro.
En el curso en línea "Aprender a aprender" hemos descubierto que enseñar sobre la técnica Pomodoro como forma de escabullirse de sentimientos previos de dolor en el cerebro es una forma muy efectiva de motivar a los estudiantes para que se hagan cargo de su tendencia a la procrastinación.
Se les da una herramienta cognitiva directa con la que poder identificar de forma concreta cuándo y por qué están procrastinando.
A la gente le encanta este enfoque, es de las materias más populares entre los estudiantes del curso.
Redes neuronales contra el bloqueo
Hay muchos más diamantes ocultos en la literatura de investigación.
Los neurocientíficos han descubierto algo así como un conjunto de conexiones subcutáneas en el cerebro llamado "red neuronal por defecto".
Esta red se activa cuando la mente divaga y también cuando se está atascado intentando resolver un problema. Fue descubierta por accidente en 2001 cuando unos investigadores se dieron cuenta de que los sujetos que se encontraban descansando entre actividades no estaban simplemente apagando su cerebro.
A lo largo del día, se alterna entre estados de concentración y estados de divagación -se calcula que entre un 30% y un 50% de las horas en las que estamos despiertos las pasamos con pensamientos que no tienen relación con la tarea que estamos realizando.
La duración de cada estado puede variar. Incluso parpadear puede conducirnos momentáneamente al modo de standby. Soñar despiertos, por otro lado, puede llevarnos al modo de divagación durante períodos más largos, a veces más largos de lo que nos gustaría.
¿Qué tiene todo esto de útil? Bueno, bastante. Especialmente si estamos intentando resolver un problema difícil en un examen o entender un concepto nuevo y complicado.
Resulta que cuando nos encontramos sobrecargados por intentar averiguar algo que se nos atraviesa, lo peor que podemos hacer es seguir concentrándonos en ello. Mientras estemos concentrados en el problema, estaremos bloqueando la red neuronal que necesitamos para buscar y descubrir la solución al problema.
Normalmente, cuando estamos resolviendo un problema, nuestros pensamientos se mueven a través de rutas neuronales que ya están marcadas porque ya hemos resuelto problemas como ese antes (las rutas neuronales previamente marcadas se representan con las líneas difuminadas de la izquierda).
Pero si nos atascamos; es decir, si no podemos usar las rutas normales de resolución de problemas, necesitamos alejarnos del foco del problema para permitir que el modo difuso comience a trabajar (derecha).
Mientras tanto, aún podemos concentrarnos en otra cosa.
El descanso es el secreto
Puede que esto no le sorprenda. Siempre nos han recomendado tomar un descanso cuando estamos atascados con algo. La neurociencia no nos está contando nada nuevo.
Pero demostraré que la neurociencia sí nos está contando algo nuevo y muy útil con esto. Después de todo, nos suelen decir que ser persistentes es la verdadera clave para el éxito.
Por eso a veces nosotros -y nuestros hijos- trabajamos durante horas en un problema, intentando sin éxito un enfoque tras otro.
Solo después de darnos por vencidos, alejarnos y apartar verdaderamente nuestra mente del problema, nuestro cerebro comienza esa búsqueda inconsciente en nuestros antecedentes que necesitamos para encontrar la solución.
La neurociencia, en otras palabras, nos da permiso para darnos un descanso cuando nos encontramos verdaderamente atascados, y es el descanso el que nos ayuda a obtener la solución.
¿Parece trivial? Pues no lo es. Por ejemplo, muchos niños que no saben cómo funciona su cerebro piensan que no son capaces de aprender matemáticas porque se encuentran con obstáculos en su aprendizaje que son totalmente normales.
Pueden llegar a abandonar las matemáticas porque no saben que está bien alejarse durante un momento cuando no son capaces de encontrar la solución. Por eso Terry y yo enseñamos estos conceptos en nuestro nuevo curso para niños, "Aprender a aprender para los más jóvenes", que estará disponible en breve con estrellas españolas del ESIC.
Estas son ideas simples, pero hay miles de ideas más en la literatura neurocientífica esperando a ser descubiertas y usadas en nuestra vida diaria. ¡Será excitante ver qué nos depara el futuro!
https://www.bbc.com/mundo/noticias-48704916


8.
NEUROCIENCIA COMPUTACIONAL: EL FUTURO DE LA INVESTIGACIÓN
La neurociencia computacional persigue recrear de forma virtual las redes neuronales y sus interacciones en nuestro cerebro. Estos modelos nos permitirán comprender cómo la comunicación electroquímica entre neuronas individuales se traduce en las funciones que nos permiten percibir, procesar y reaccionar a los estímulos. Así como resolver problemas y enfrentar situaciones complejas.
A través de modelos matemáticos basados en estimaciones estadísticas, somos capaces de generar modelos informáticos de simulación de actividad neuronal. Dichos modelos de simulación nos permiten ver la actividad del cerebro desde otra perspectiva.
¿QUÉ ES LA NEUROCIENCIA COMPUTACIONAL?
La neurociencia computacional (CN, por sus siglas en inglés, computational neuroscience), se encarga del estudio de las propiedades de las conexiones neuronales y la recreación digital de estas propiedades. La disciplina es el punto de conjunción entre las neurociencia y las ciencias de la computación.
Los modelos y simulaciones son obtenidos a partir de la información recabada en experimentos de neuroimagen o psicofisiología con seres humanos. Se utilizan simulaciones generadas a partir de dicha información para pronosticar cuáles pueden ser las posibles redes implicadas en una u otra función. Posteriormente, tales modelos y predicciones son comparados con el desempeño de personas reales sometidas a diseños experimentales en el laboratorio.
Los diseños experimentales son cuidadosamente controlados para recrear, lo más fielmente posible, las condiciones que sirvieron como parámetro para las simulaciones. Esta rama de la neurociencia también nos permite establecer un símil entre la forma de aprender de los organismos biológicos y las formas de aprendizaje informatizadas o machine learning (Makin J.G., 2019).
NEUROCIENCIA COMPUTACIONAL EN LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Hace ya algún tiempo y con el estudio de la percepción humana, nos hemos dado cuenta de los distintos mecanismos de procesamiento de la información de los que disponemos. Dichos mecanismos, nos permiten, por ejemplo, tomar información en forma de reflexiones de luz y convertirla en imágenes, o las vibraciones producidas por un cuerpo en el aire convertirlas en sonido. El procesamiento de la información resultante de los procesos perceptivos en nuestro cerebro es el más eficiente y potente que conocemos.
La neurociencia computacional, en una de sus varias ramas, estudia precisamente cómo dotar a las máquinas de este nivel tan alto de procesamiento del entorno. A la vez que busca la eficiencia máxima en el procesamiento de la información obtenida a partir de ello, y así la resolución de problemas complejos.
Basados en el modelo cerebral, se han generado infraestructuras informáticas que permiten emular de forma estructural el funcionamiento de una red neural. Esto permite al programa informático un procesamiento mucho más eficiente de la información. Optimizando así las funciones de las que son capaces estos programas, así como sus algoritmos de aprendizaje (Kriegeskorte y Douglas, 2018).
CONTRIBUCIONES DE ESTA TECNOLOGÍA EN LAS INTELIGENCIAS ARTIFICIALES
Esto ha ayudado, sobre todo, al desarrollo de las inteligencias artificiales, debido a que cuando más eficiente es el procesamiento del entorno y de la información que se obtienen de él, más eficaces serán en aprender y en la resolución de problemas. Como resultado, dicho avance del machine learning ha propiciado un adelanto significativo en el desarrollo de las tecnologías de inteligencias artificiales.
Igualmente, este desarrollo ha contribuido al crecimiento de diversas áreas aparte de la investigación en neurociencias. También ha contribuido al desarrollo de la exploración de galaxias y análisis de datos para generar modelos económicos, entre otros. Tales avances se basan en la infraestructura conocida como red neuronal o computer neural network (CNN).
NEUROCIENCIA COMPUTACIONAL Y LA CLÍNICA
Los modelos de simulación de la actividad cerebral nos están permitiendo estimar las afectaciones que se derivarán de los problemas en las conexiones entre ciertas redes. Según lo que sabemos sobre la relación entre la conectividad en determinadas redes neurales y los distintos padecimientos neurológicos, psiquiátricos o psicológicos. Los modelos informáticos, nos dan la posibilidad de estudiar nuevas interacciones entre redes neurales y dichos padecimientos. Dando como resultado, el establecimiento de nuevos criterios y patrones de diagnóstico (Owens et al., 2018).
Con estas simulaciones de la actividad cerebral, se está intentando llevar a cabo un  diagnóstico temprano de enfermedades como la esquizofrenia. A la vez que nos están permitiendo conocer más a fondo la fisiopatología de tales enfermedades, hasta ahora poco clara (Heinz et al., 2019).
De igual manera, nos ayudan al diagnóstico temprano de enfermedades, e incluso a la investigación de la posible acción de los distintos fármacos en el cerebro. Asimismo, nos permiten estimar los posibles beneficios de tratamientos como la estimulación magnética transcraneal a partir de simulaciones.
CONCLUSIONES
Con el desarrollo de modelos informáticos que nos permitan hacer simulaciones de la actividad cerebral, estaremos cada vez más cerca de poder estudiar el cerebro sin la necesidad de levantarnos del computador. Ciertamente, la posibilidad de generar simulaciones en casos de deterioro progresivo, como en la enfermedad de Alzheimer, y ayudar así a un diagnóstico temprano, está cada vez más cerca.
Por otro lado, otra puerta que nos abre dicha rama de la investigación es el poder estudiar el efecto de determinados fármacos o técnicas de tratamiento sin la necesidad de ensayos clínicos. Así mismo, la posibilidad de recrear la velocidad y precisión del procesamiento cerebral en un computador y generar, a partir de ella, inteligencias artificiales cada vez más potentes, propone un futuro ciertamente prometedor.
https://neuro-class.com/neurociencia-computacional-el-futuro-de-la-investigacion/


9.
Pandemia:
Siete preguntas para entender cómo funciona el cerebro durante el encierro
¿Existen los instintos primarios? ¿Cómo recordaremos este episodio de crisis? ¿Hay cerebros más preparados que otros para enfrentar una pandemia? Estas son preguntas que por estos días se hace la neurociencia -ciencia que estudia el sistema nervioso- sobre el coronavirus. The Clinic entrevistó al académico de la Universidad de Chile y autor del libro “Por qué tenemos el cerebro en la cabeza", Pedro Maldonado, y habló sobre el instinto de supervivencia y la necesidad de mantenernos conectados pese a todo.
En un contexto teñido por la propagación del coronavirus ciertamente nuestro cerebro y sus estímulos se han visto alterados. Pedro Maldonado, experto neurocientífico e investigador del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI) de la Universidad de Chile habla acá sobre su objeto de estudio por excelencia: el cerebro. Junto a The Clinic conversa sobre la ansiedad, el peligro y la necesidad de sobrevivencia, la falta de contacto con otros y el aislamiento que ha causado estragos por estos días.
¿Cómo opera el cerebro durante una cuarentena?
-El cerebro opera de una manera muy distinta en cuarentena porque uno de los rasgos principales de nosotros como especie es ser animales sociales. La interacción social es un fuerte componente mental en nuestra vida. Se estima que estar aislado produce un alto riesgo de problemas de salud tanto físicos como mentales. Las relaciones sociales son las actividades más comunes en las cuales se engancha el cerebro y por lo tanto tiende a sufrir cuando nos aislamos socialmente. 
¿Cómo va a recordar el cerebro una crisis sanitaria de esta magnitud?
-Dependerá de la experiencias que viva la persona en medio de esta crisis. Generalmente recordamos con mayor intensidad o mayor facilidad aquellas cosas que tienen componentes emocionales en nuestra vida. Este evento que estamos viviendo sin duda será importante, tal como recordamos lo que pasó durante el terremoto u otra tragedia, o incluso cuando ocurrieron eventos positivos en nuestra vida. La emoción que va asociada a esta vivencia es un componente que fortalece las memorias.
¿Cuáles son los instintos primarios que se activan en esta crisis?
-El instinto primario que se activa es evidentemente el de sobrevivencia. Cuando nuestra mente estima que hay un peligro potencial o real, nuestro cerebro se pone en un modo de sobrevivencia, buscando el curso de acción que permita poder seguir vivo. Cuando las amenazas son más o menos inciertas como estas, donde es muy difícil identificar qué es lo que ocurre, el cerebro tiene dificultades para tomar decisiones apropiadas. 
Cuando estamos en la sensación de un inminente peligro se activa por un lado los centros que están asociados a la respuesta de pelea o huida. Ponen en alta revolución nuestro cuerpo, se bombea sangre al corazón, se erizan los pelos, etcétera y el cerebro se pone en un modo de tratar de capturar con mucha atención los cambios en el ambiente. Se expresa como una enorme y fuerte emoción de susto, miedo, por lo tanto los circuitos relacionados a la amígdala y al sistema límbico tienen una enorme actividad junto con la activación del sistema nervioso autónomo. Se reduce la actividad que tiene que ver con el sistema digestivo y también con las partes del cerebro que tienen que ver con razonar. Por eso es que frente al miedo las conductas son bastante poco razonables.
¿Hay cerebros que están mejor preparados?
-Sí, como toda la biología, la diversidad de las personas y la diversidad de cerebros, ya sea por su experiencia o por su constitución, tienen una mejor preparación para enfrentar este tipo de situaciones. El haber vivido una situación previamente o tener un cierto entrenamiento también facilita. Por eso es importante buscar y acceder a consejos de la comunidad profesional que ayuden a todos a poder enfrentar esta situación.
¿El cerebro vive en una permanente sensación de control? ¿cómo nos altera toda esta incertidumbre?
-Sí, efectivamente el cerebro tiene que contar una historia que justifique cada una de nuestras acciones porque el control nos permite tomar decisiones acerca de nuestra vida y cómo vamos a sobrevivir. La incertidumbre interrumpe este proceso y genera una fuerte emoción que dificulta a las partes del cerebro que toman decisiones más racionales a tener la información adecuada para poder tomarlas.
¿Existe algo así como un instinto de imitación? ¿Se intensifica en momentos donde nos sentimos en riesgo? ¿por qué?
-Yo no lo llamaría así, lo que pasa es que cuando hay situaciones de alto peligro y algunas personas realizan alguna conducta, muchas veces estas conductas son seguidas con pánico porque al no haber suficiente información uno tiende a suponer que la persona que inicia alguna conducta tiene información que uno no tiene y por lo tanto tiende a imitarla. Sabemos que la conducta de la masa no es necesariamente una conducta adecuada para poder sobrevivir.
El acaparamiento es una conducta que surge del miedo o la necesidad de tener los recursos necesarios para enfrentar una amenaza que típicamente visualizamos como de aislamiento, uno de los miedos que surgen frente a esta situación es no contar con los recursos mínimos necesarios para sobrevivir y de ahí surge esta conducta de obtener cosas, aunque supuestamente no es una amenaza real porque la cadena de suministro está asegurada.
El acaparamiento es también una conducta de imitación frente al pánico que es una respuesta conductual y racional que busca reducir una amenaza inminente, donde no hay mucho raciocinio, uno actúa de forma impulsiva. Si uno observa que hay personas sacando cosas de una tienda o van a comprar al supermercado y se llevan el papel confort, uno va y saca lo mismo, aunque no exista una reflexión de por qué realmente lo hacemos.
¿Cuáles son las principales amenazas para el funcionamiento de nuestro cerebro en este periodo de encierro?
-Hay muchas y podría decir que son amenazas mentales más que físicas. Ciertamente el virus es una amenaza, pero el encierro y la aislación social provoca un estrés en todo tipo de actividades regulares que hacemos. Modifica principalmente la manera en que nos relacionamos con las personas. También abre las puertas para que se alimenten los conflictos dentro de un núcleo de personas que conviven. La OMS sin ir más lejos ha dado alertas acerca del aumento de la violencia intrafamiliar o amenazas dentro del núcleo familiar. O incluso aquellos que están en completo aislamiento por no tener la comunicación diaria adecuada que les permita mantener una concepción cierta de la realidad. Esto en parte se arregla a través de la comunicación por internet que afortunadamente hoy está disponible para nosotros. La idea es no aumentar este aislamiento social sino que tratar de paliarlo a través de interacciones en redes sociales en personas cercanas. 
Al estar en constante diálogo con otros a través de tecnologías, ¿engañamos de alguna forma al cerebro con ese “contacto virtual”?
-Hay que ser relativamente cautos, el sobreexceso de información puede llevarnos a mayor confusión. Hay que balancear estas interacciones sociales con periodos de tranquilidad, relajo y búsqueda de la reducción de la ansiedad y estrés.
Efectivamente, aunque yo no diría que es un engaño completamente. El cerebro considera las interacciones a través de las redes sociales, los correos y las videoconferencias como contactos reales. Por supuesto no tienen una intensidad semejante a la que realmente ocurre pero es un muy buen paliativo, la mayoría de los deterioros en salud que se observan ocurren en aislamientos importantes que no permiten contacto con el exterior. Se usó como un castigo muy fuerte durante muchas épocas de la humanidad. 
https://www.theclinic.cl/2020/04/01/siete-preguntas-para-entender-como-funciona-el-cerebro-durante-el-encierro/

10.
 

Psicología y Neurociencia: la relación entre el cerebro y la mente


¿La neurociencia es el futuro o el final de la psicología? es la pregunta que se hizo el Dr. David Ludden. Yo le añadiría ¿qué implicaciones tiene esto para el neuromarketing?

La psicología siempre me ha parecido fascinante. El Dr. Gregg Henriques explicaba que “La psicología humana reside “entre” las dimensiones psicológicas/mentales y sociales/culturales”.
Es exactamente allí donde siempre se ha visto estimulada mi curiosidad: cómo la mente moldea nuestro actuar social y construye cultura, la relación entre el ser individual y lo colectivo.
Y entonces aparece la neurociencia, que dentro de sus múltiples campos de acción y su nexo con otras disciplinas, ha tenido puntos de encuentro con la psicología. La relación entre el cerebro, como elemento biológico y físico, con la mente, como elemento abstracto.
La mente requiere del cerebro para existir. Luego aparecen otros planteamientos, como si el estudio del cerebro puede entonces desentrañar los misterios de la mente.
Tras esto, el neuromarketing hace uso de una y otra disciplina para estudiar la correlación entre cerebro y mente, para conocer y comprender el comportamiento de los consumidores. Esto, dicho de forma muy general y superficial, por supuesto.
Fue así que cuando me encontré con un artículo publicado en Psychology Today, por el Dr. Ludden, en el que se planteaba la forma en que la neurociencia afectará a la psicología, me pregunté qué implicaciones tendría para el neuromarketing.
Los argumentos del Dr. David Ludden
El Dr. Ludden es profesor de psicología en el Gerogia Gwinnett College y tiene un doctorado en psicología cognitiva.
En su artículo explicaba que algunas personas creen que la neurociencia reemplazará completamente a la psicología.
Como profesor, les ha dicho a sus alumnos que “si queremos comprender la mente, debemos primero comprender el cerebro, porque al final, el cerebro produce la mente”.
Gracias al desarrollo de técnicas de imaginería del cerebro, tales como la resonancia magnética funcional, en las últimas décadas hemos aprendido más del funcionamiento del cerebro que en casi toda la historia de la humanidad.
El Dr. Seth Schwartz afirma que los tremendos avances en el conocimiento sobre cómo funciona el cerebro, han hecho de la neurociencia el campo dominante dentro de la psicología. Los artículos que incluyen el término “neuro” en el título se han incrementado exponencialmente. No tan distinto a las tendencia en el marketing y la investigación de mercados.
Los departamentos de psicología en las principales universidades de Estados Unidos han cambiado sus nombres para incluir las palabras “neurociencia” o “ciencias del cerebro”.
Schwartz y sus colegas realizaron una encuesta informal sobre los anuncios de trabajo en APA Monitor, la revista de la American Psychological Association. Encontraron que cerca de la mitad de las descripciones de trabajo incluían la palabra “neurociencia” o algún término relacionado. “Pareciera que las neurociencias son el futuro de la psicología”, concluye Ludden.

¿Cual es el revuelo en la relación entre psicología y neurociencia?
Según el Dr. Ludden, el problema está en que la psicología no cuenta con una gran teoría unificadora (grand unifying theory -GUT), que una todo. Explica que la lista de temas que la psicología incluye es enorme, pero que no está claro qué es lo que todos tiene en común. Algunos autores no están de acuerdo con este argumento.
Aún así, Ludden cree que la neurociencia es lo que podría proveer a la psicología de esta gran teoría unificadora, porque la neurociencia se basa en la premisa que todos los procesos psicológicos pueden ser explicados al final en términos de procesos cerebrales.
De allí que cada subdisciplina de la psicología tenga su “neuro-doppelgänger”: neurociencia del desarrollo, neurociencia afectiva, neurociencia clínica, etc.

CUALQUIERA QUE SEA EL SABOR DE LA PSICOLOGÍA QUE PREFIERAS, SIEMPRE PUEDES ESPOLVOREARLE UN POCO DE NEUROCIENCIA ENCIMA” -DR. DAVID LUDDEN

¿Pueden los procesos psicológicos reducirse a simples funciones cerebrales?
Aparentemente, depende de a qué enfoque del reduccionismo apeles. Ludden explica que desde la posición del reduccionismo constitutivo, el cerebro produce  todos los procesos mentales.
En otra palabras, la mente es un producto del cerebro, en lugar de una entidad separada, como el alma. El consenso desde la psicología experimental es que esta es la postura apropiada respecto al problema mente-cuerpo.
Pero es importante destacar que “existe una gran diferencia entre afirmar que la mente es un producto del cerebro y afirmar que la mente no es más que actividad cerebral”.
Esta afirmación, que la mente no es otra cosa que actividad cerebral, corresponde a una segunda postura, desde el reduccionismo eliminativo. Esto implicaría que el conocimiento completo del cerebro sería lo único que se necesitaría para explicar el comportamiento humano.
Desde esta perspectiva, eventualmente podríamos tener una comprensión del cerebro totalmente completa. En el futuro podría existir un escáner cerebral tan preciso, que podría leer cada pensamiento que el cerebro produciría en tiempo real.
Antes de entrar en pánico, porque esto suena más que peligroso, debes saber que muchos psicólogos y neurocientíficos se muestran escépticos ante esta perspectiva. Porque si bien concuerdan en que la mente es un producto del cerebro, no creen que la mente puede reducirse a “simples” procesos cerebrales.
La mente como “fenómeno emergente”
La razón por la que estos académicos no creen que la mente pueda reducirse a procesos cerebrales, es debido a un fenómeno filosófico conocido como “emergencia o surgimiento”.
Ejemplos de este fenómeno abundan en el mundo natural. Por ejemplo el agua, no hay nada en las características del hidrógeno y el oxígeno (dos gases) que podría ayudar a predecir de forma lógica que al mezclarlos formarían un líquido.
Las células que conforman los organismos vivos son un cúmulo de productos químicos, ninguno de los cuales está vivo. Pero a través de complejas interacciones de esos químicos inanimados, la vida emerge.
Lo mismo ocurre con el cerebro y la mente. Ninguna de las miles de millones de neuronas que conforman el cerebro está consciente. Y sin embargo, en ese el complejo intercambio de señales químicas y eléctricas, surge la conciencia.
Implicaciones en el mundo del neuromarketing
Tras esta larga línea de argumentos es posible contestar parcialmente la pregunta inicial que se planteaba el Dr. Ludden. La neurociencia no va a reemplazar a la psicología. En cuanto a si es el futuro, solo el tiempo lo dirá, pero por el momento pueden ser aliadas.
De esta alianza el neuromarketing puede tomar conocimientos y beneficiarse. Así, toma los descubrimientos de la neurociencia cognitiva sobre los hábitos, patrones y comportamientos humanos respecto al consumo.
Pero es importante hacer una anotación y atender la advertencia que los propios neurocientíficos hacen: cuidado con caer rendidos ante la seducción de término “neuro”.
Schwartz y sus colegas lo llaman “neuroseducción”. No es otra cosa que la tendencia a aceptar afirmaciones dudosas cuando se expresan en términos de neurociencia.
En un estudio citado por ellos, algunos estudiantes pregrado encontraron que había resultados de investigaciones que eran lógicamente erróneos, pero resultaban convincentes cuando se incluía la frase “escáner cerebral”.
El año pasado la FTC (la agencia federal encargada de la protección del consumidor en Estados Unidos), impuso una multa millonaria a la compañía Lumosity, bajo el argumento de publicidad engañosa.
La compañía ofrecía a sus más de 70 millones de seguidores “juegos para entrenar el cerebro”, supuestamente basados en neurociencia, argumento que resultó ser un ardid publicitario.
El neuromarketing es un campo creciente, que utiliza la neurociencia para hacer descubrimientos y mejorar la comprensión de los consumidores. Cuenta con numerosos adeptos, pero también con férreos detractores.
Y los detractores son consecuencia de este uso indiscriminado del término “neuro” para darle credibilidad a un estudio, metodología o técnica.
Son los mismos neurocientíficos los que abiertamente expresan y comprenden que los estudios que hacen uso de escáneres cerebrales únicamente muestran una correlación entre estados cerebrales y estados mentales.
Y como Ludden afirma, “la correlación NO implica causalidad, y la correlación ciertamente no significa que una variable sea reducible a la otra”.
Al final, la interpretación de los estudios que utilizan escáneres cerebrales no es una fórmula mágica o matemáticamente exacta, en la que dos más dos siempre será cuatro. Y un escáner cerebral no es igual a un estudio basado en ciencia.
La clave siempre estará en saber recurrir a fuentes confiables y cuidarse de compañías y personas que se aferran a un término de moda para ganar dinero o notoriedad.
https://neuromarketing.la/2017/04/psicologia-neurociencia-la-relacion-cerebro-la-mente/



Amiga, Amigo:

La moderna física cuántica nos permite hoy entender el paso de los pensamientos al cerebro y la elaborada respuesta cerebral con la percepción de los sentidos, que el cerebro hace llegar a la mente. La ciencia informática a su vez nos permite entender a la mente como el programador cerebral, es decir al cerebro cual un computador al servicio de la mente, y no el que rige a la mente. Mente que sin el cerebro no se podría manifestar acá en el plano material de nuestra Tierra.
 
En cuanto la relación mente-cerebro todo ello sucede por saltos cuánticos en un constante diálogo mente-cerebro y cerebro-mente. Siendo el cerebro el órgano dotado para el salto cuántico al tener las neuronas y sus especiales microtúbulos, los que se extienden a lo largo de los axones y dendritas de cada neurona.

El último artículo N°10 del presente escrito en su título quedó enmarcado dado que al fin por sobre el cerebro que es la base de la Neurociencia en ese artículo se destaca a la MENTE que es Paradigma del Portal Mundo Mejor..

El cerebro por ser demostrable faculta al método científico estudiarlo hasta donde el plano físico lo permite y al ser eso superado este plano por el pensamiento dogmático da lugar al rechazo de lo que está más allá de los límites del limitante método de investigación y el apego al paradigma materialista que todo lo centra en el cerebro, siendo la mente parte del cerebro...

Es Paradigma de mi Portal Mundo Mejor que el cerebro es un maravilloso órgano físico que permite la manifestación en este plano de nuestra mente que, desde su sutil plano rige al cerebro. El cerebro sería cual computador periférico del alma que usa a la mente como Sistema Operativo y Programador. Sistema Operativo para que el cerebro pueda funcionar y Programador para permitirle desarrollar programas sobre la base de lo que se piensa, esa fuerza que le permite ser y actuar al cerebro viene desde el alma, esa fuerza la recibe el subconsciente mental que la hace pasar al cerebro para que, por su intermedio cada célula pueda vivir...

En los microtúbulos de las neuronas sucede la maravilla del salto cuántico interdimensional, salto de fuerza, energía e información entre la tercera dimensión del plano de la materia y la cuarta dimensión del plano de la mente. Allí, en esa estructura cerebral, hay un punto en el que ambas dimensiones se conectan cuánticamente de manera continua. El subconsciente mental no descansa y a cada instante hace llegar la fuerza, energía e información que recibe desde el alma, conjunto energético que le permite a cada célula funcionar, manifestar la armonía y actuar según su código genético, en un constante fluir de salto de
 los pensamientos hacia el cerebro y las impresiones cerebrales hacia la mente, flujo regido desde la mente por el subconsciente mental, flujo que sin la especial estructura y complejidad cerebral no podría ser. El cerebro humano es la única estructura biológica apta para ser puente de unión con la dimensión mental, siendo los microtúbulos esos portales dimensionales.

El avance de la racional neurociencia en el magistral conocimiento cerebral ha sido notable, junto con el aporte de la tecnología orientada hacia el estudio y mejor comprensión de la compleja estructura y función cerebral. El problema del Neurocientífico es cómo manejar el concepto de la mente y, la solución más elegante y simple es la de incorporar la mente a una función cerebral, y es acá donde, en lo personal, me alejo en 180° de ellos dado que, si me radicalizo pienso y digo que el cerebro es una función mental y la mente una función del alma. Es decir cada ser humano es más, mucho más que un maravilloso cerebro pensante: Somos lo que a ese cerebro le permite ser y actuar y nos hace vivir con libre albedrío para bien o para mal





Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Septiembre de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net