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Clima 2021
Proemio

Lo sucedido en especial en el hemisferio Norte con el clima este año es preocupante y el Calentamiento Global sigue sin que en realidad las dos energías sucias no renovables; el carbón en especial de China y los derivados del petróleo en todo el mundo sean reducidos y reemplazados por energías limpias renovables

Desarrollo

-I-
Cambio climático: 5 razones por las que 2021 puede ser un año crucial en la lucha contra el cambio climático
5 enero 2021
El mundo tiene un tiempo limitado para actuar si quiere evitar los peores efectos del cambio climático.
La pandemia de covid-19 fue el gran problema de 2020, sin duda, pero espero que, para fines de 2021, las vacunas se hayan activado y hablemos más sobre el clima que sobre el coronavirus.
Este año que comienza será decisivo para enfrentar el cambio climático.
Según Antonio Guterres, secretario general de la ONU, estamos en un "punto de quiebre" para el clima.
Con el espíritu optimista de Año Nuevo, estas son cinco razones por la que creo que 2021 podría confundir a los fatalistas y ver un gran avance en la ambición global sobre el clima.
1. La crucial conferencia climática
En noviembre de 2021, los líderes mundiales se reunirán en Glasgow, Escocia, para trabajar en el sucesor del histórico Acuerdo de París de 2015.
París fue importante porque fue la primera vez que prácticamente todas las naciones del mundo se unieron para acordar que todas necesitaban ayudar a abordar el cambio climático.
El problema fue que los compromisos asumidos por los países para reducir las emisiones de carbono en ese entonces no alcanzaron los objetivos establecidos por la conferencia.
En París, el mundo acordó que para fines de siglo el aumento de la temperatura global no estaría por encima de 2 °C respecto a los niveles preindustriales. El objetivo era limitar el aumento a 1,5 °C, si era posible.
La realidad es que no estamos avanzando en ese sentido.
Según los planes actuales, se espera que el mundo supere el límite de 1,5 °C en 12 años o menos, y que alcance 3 °C de calentamiento para fines de siglo.
Según el acuerdo de París, los países prometieron volver a reunirse cada cinco años y aumentar sus objetivos de reducción de carbono.
Eso debía suceder en Glasgow en noviembre de 2020, pero debido a la pandemia se aplazó para este año.
Así, Glasgow 2021 puede ser un encuentro en el que se aumenten los recortes a las emisiones de carbono.
2. Grandes reducciones de emisiones
El anuncio más importante sobre el cambio climático el año pasado salió completamente de la nada.
En la Asamblea General de la ONU en septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, anunció que su país tenía como objetivo convertirse en neutral en emisiones de carbono para 2060.
Los ambientalistas quedaron atónitos.
Reducir el carbono siempre ha sido visto como una tarea costosa, pero aquí estaba la nación más contaminante del mundo, responsable de cerca del 28% de las emisiones mundiales, comprometiéndose a cortar sus emisiones incondicionalmente, independientemente de si otros países seguirán su ejemplo.
Ese fue un cambio total respecto a las negociaciones anteriores, cuando todos temían asumir el costo de descarbonizar su propia economía, mientras que otros no hacían nada, pero disfrutaban a costa de los que sí habían hecho la tarea.
China no es la única en tener esta iniciativa.
En 2019, Reino Unido fue la primera de las principales economías del mundo en asumir un compromiso legal de cero emisiones netas.
La Unión Europea hizo lo mismo en marzo de 2020.
Desde entonces, Japón y Corea del Sur se han sumado a lo que, según estimaciones de la ONU, son ya más de 110 países que han establecido una meta de cero neto para mediados de siglo.
Según explica la ONU, el cero neto significa que no estamos agregando nuevas emisiones a la atmósfera. Las emisiones continuarán, pero se equilibrarán absorbiendo una cantidad equivalente de la atmósfera.
Los países que se han puesto la meta de llegar al cero neto representan más del 65% de las emisiones globales, y más del 70% de la economía mundial, dice la ONU.
Con la elección de Joe Biden en Estados Unidos, la economía más grande del mundo ahora se ha reincorporado al coro de reducción de carbono.
Estos países ahora necesitan detallar cómo planean lograr sus nuevas aspiraciones, que serán una parte clave de la agenda de Glasgow, pero el hecho de que ya estén diciendo que quieren llegar a ese punto es un cambio muy significativo.
3. La caída del costo de las energías renovables
Hay una buena razón por la que tantos países ahora dicen que planean tener cero emisiones netas: la caída del costo de las energías renovables está cambiando por completo el cálculo de la descarbonización.
En octubre de 2020, la Agencia Internacional de Energía, una organización intergubernamental, concluyó que los mejores esquemas de energía solar ofrecen ahora "la fuente de electricidad más barata de la historia".
Cuando se trata de construir nuevas centrales eléctricas, las energías renovables ya suelen ser más baratas que la energía generada por combustibles fósiles en gran parte del mundo.
Si los países aumentan sus inversiones en energía eólica, solar y de baterías en los próximos años, es probable que los precios caigan aún más, hasta un punto en el que comenzará a ser rentable cerrar y reemplazar las centrales eléctricas de carbón y gas.
Esto se debe a que el costo de las energías renovables sigue la lógica de toda la industria: cuanto más produces, más barato se vuelve, y entre más barato se vuelve, más produces.
Esto significa que los activistas no tendrán que presionar a los inversores para que hagan lo correcto.
Por su parte, los gobiernos saben que al aumentar las energías renovables en sus propias economías, ayudan a acelerar la transición energética a nivel mundial, al hacer que las energías renovables sean aún más baratas y competitivas en todas partes.
4. La pandemia lo cambia todo
La pandemia de coronavirus ha sacudido nuestra sensación de ser invulnerables y nos ha recordado que es posible que nuestro mundo se trastorne de formas que no podemos controlar.
También ha provocado la conmoción económica más significativa desde la Gran Depresión.
En respuesta, los gobiernos están dando un paso adelante con paquetes de estímulo diseñados para reactivar sus economías.
Y la buena noticia es que rara vez, si es que alguna vez, ha sido más barato para los gobiernos realizar este tipo de inversiones. En todo el mundo, las tasas de interés rondan el cero o incluso son negativas.
Esto crea una oportunidad sin precedentes para hacer las cosas mejor esta vez.
La Unión Europea y el nuevo gobierno de Joe Biden en EE.UU. han prometido billones de dólares en inversiones verdes para poner en marcha sus economías e iniciar el proceso de descarbonización.
Ambos dicen que esperan que otros países se unan a ellos, ayudando a reducir el costo de las energías renovables a nivel mundial. Pero también advierten que, junto con esta zanahoria, planean blandir un garrote: un impuesto a las importaciones de países que emiten demasiado carbono.
La idea es que esto puede ayudar a que los rezagados en la reducción de carbono, como Brasil, Rusia, Australia y Arabia Saudita, se animen a recortar emisiones.
La mala noticia es que, según la ONU, los países desarrollados están gastando un 50% más en sectores vinculados a los combustibles fósiles que en energías bajas en carbono.
5. Los negocios también se está volviendo verdes
La caída del costo de las energías renovables y la creciente presión pública para que se actúe sobre el clima también están transformando las actitudes en los negocios.
Existen sólidas razones económicas para ello. ¿Por qué invertir en nuevos pozos de petróleo o centrales eléctricas de carbón que se volverán obsoletas antes de que puedan amortizarse a lo largo de sus 20 o 30 años de vida?
De hecho, ¿por qué tener en sus carteras riesgos asociados al carbono?
La lógica ya se está desarrollando en los mercados. Solo este año, el vertiginoso precio de las acciones de Tesla la ha convertido en la empresa automotriz más valiosa del mundo.
Al mismo tiempo, existe un impulso creciente para lograr que las empresas incorporen el riesgo climático en su toma de decisiones financieras.
El objetivo es hacer que sea obligatorio para las empresas y los inversores demostrar que sus actividades e inversiones están dando los pasos necesarios para la transición a un mundo de cero emisiones netas.
Setenta bancos centrales ya están trabajando para que esto suceda, y la integración de estos requisitos en la arquitectura financiera mundial será un enfoque clave para la conferencia de Glasgow.
Aún está todo en juego.
Por lo tanto, hay buenas razones para la esperanza, pero está lejos de ser un trato hecho.
Para tener una posibilidad razonable de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, debemos reducir a la mitad las emisiones totales para fines de 2030, según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo respaldado por la ONU que recopila la ciencia necesaria para informar las políticas.
Esto implicaría lograr cada año la reducción de emisiones que hubo en 2020 gracias a los confinamientos masivos debido a la pandemia.
Las emisiones, sin embargo, ya están volviendo a los niveles que tenían en 2019.
La verdad es que muchos países han expresado grandes ambiciones de reducir el carbono, pero pocos han implementado estrategias para alcanzar esos objetivos.
El desafío para Glasgow será lograr que las naciones del mundo se adhieran a políticas que comenzarán a reducir las emisiones ya.
La ONU dice que quiere ver el carbón eliminado por completo, el fin de todos los subsidios a los combustibles fósiles y una coalición global para llegar al cero neto para 2050.
Eso sigue siendo una tarea muy difícil, incluso si los sentimientos globales sobre enfrentar el calentamiento global están comenzando a cambiar.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-55518254


-II-
El tiempo se acaba para evitar que el cambio climático se convierta en una catástrofe permanente
21 Abril 2021
Las medidas que han tomado los países hasta el momento no son suficientes para evadir un futuro sombrío en el planeta, en el que escasean el agua y la comida, y los desastres naturales son el pan de cada día. En este editorial con motivo del Día de la Tierra, el titular de la ONU recalca que el tiempo se agota y hay mucho trabajo por delante para luchar contra el cambio climático, pero no es momento de rendirse, sino de tomar medidas urgentes.

Por su interés, reproducimos aquí este editorial del Secretario General de la ONU publicado en el diario Malaysia’s New Straits Times.
Ha llegado el momento, en este año crucial para la humanidad, de emprender una acción climática enérgica.
La conclusión de la ciencia, aceptada mundialmente, es irrefutable: para evitar que la crisis climática se convierta en una catástrofe permanente, debemos limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados. Para ello, debemos lograr que a mediados de siglo las emisiones netas de gases de efecto invernadero sean de valor cero.
Un grupo de países que representan aproximadamente dos tercios de la economía mundial ya se han comprometido a hacerlo. Es un indicio alentador, pero necesitamos urgentemente que todos los países, ciudades, empresas e instituciones financieras se unan a esa coalición y adopten planes concretos para la transición a emisiones netas cero.
Aún más urgente es que los Gobiernos respalden esa ambición a largo plazo con la adopción de medidas concretas ahora, en un momento en que se están movilizando billones de dólares para superar la pandemia de COVID-19. La revitalización de las economías es nuestra oportunidad de reconfigurar nuestro futuro.
Si no actuamos, destruiremos el planeta
El mundo ya cuenta con un sólido marco para la acción: el Acuerdo de París, en el que todos los países se comprometieron a establecer sus propios planes nacionales de acción climática y a reforzarlos cada cinco años. Han transcurrido más de cinco años desde entonces y nos enfrentamos a la prueba contundente de que si no actuamos destruiremos nuestro planeta; por lo tanto, ha llegado el momento de actuar de forma decisiva y eficaz aprovechando la invitación cursada por las Naciones Unidas a todos los países para que participen en la COP26, que se celebrará en Glasgow en noviembre.
Los nuevos planes nacionales deben reducir la contaminación global por gases de efecto invernadero en al menos un 45 % para 2030 con respecto a los niveles de 2010. Ya se han presentado muchos planes en los que se establecen políticas claras para adaptarse a los efectos del cambio climático y promover el acceso a las energías renovables.
Sin embargo, hasta la fecha, esos planes solo han conseguido reducir las emisiones en menos de un 1 %, una situación que debe considerarse como una auténtica alerta roja para las personas y el planeta.
En los próximos meses, empezando por la Cumbre de Líderes organizada por los Estados Unidos que se celebrará en breve, los Gobiernos deben ampliar drásticamente sus aspiraciones, especialmente los países con más emisiones, que son los responsables en mayor medida de la crisis.
Eliminación del carbón
La eliminación gradual del carbón del sector eléctrico es el paso más importante para alcanzar el objetivo de 1,5 grados. La adopción inmediata de medidas para eliminar el combustible fósil más sucio y contaminante de los sectores energéticos ofrece a nuestro mundo una oportunidad.
El consumo mundial de carbón para generar electricidad debe reducirse para 2030 en un 80 % por debajo de los niveles de 2010. Eso significa que las economías desarrolladas deben comprometerse a eliminar el carbón para 2030 y que los demás países deben hacerlo para 2040. No hay razón alguna para construir nuevas centrales alimentadas con carbón en ningún lugar del mundo. El funcionamiento de un tercio de las instalaciones mundiales que operan con carbón ya es más costoso que la construcción de nuevas plantas de generación y almacenamiento de energías renovables. La COP26 debe marcar el fin del uso del carbón.
A medida que el mundo avanza hacia la protección del aire puro y la promoción de la energía renovable, es esencial que se garantice una transición justa. Hay que apoyar a los trabajadores de las industrias afectadas y del sector informal para que cambien de empleo o adquieran nuevas competencias. También debemos liberar el enorme potencial de las mujeres y las niñas para impulsar la transformación, incluso como participantes en igualdad de condiciones en la gobernanza y la adopción de decisiones.
Los países que menos han contribuido al cambio climático son los que sufren muchos de los peores efectos. Muchas pequeñas naciones insulares simplemente dejarán de existir si no intensificamos la respuesta. Los países desarrollados deben cumplir sus compromisos de aportar y movilizar 100.000 millones de dólares anuales para: La Cumbre del G7 que se celebrará en junio es una oportunidad para que los países más ricos del mundo den un paso adelante y asuman los compromisos financieros necesarios que garanticen el éxito de la COP26.
Los Gobiernos deben asumir el liderazgo, pero los responsables de la adopción de decisiones en todos los ámbitos también desempeñan un papel vital.
Pido a todos los bancos de desarrollo multilaterales y nacionales que, antes de la COP26, adopten políticas claras para financiar la recuperación de la COVID y la transición a economías resilientes en los países en desarrollo, teniendo en cuenta los niveles de deuda agobiantes y las enormes presiones a que están sometidos los presupuestos nacionales.
Se necesitan políticas ambiciosas
Muchos gobiernos locales y empresas privadas se han comprometido a lograr emisiones netas de valor cero para 2050 y han emprendido importantes revisiones de sus modelos de negocio. Insto a todos a establecer objetivos y políticas ambiciosos.
Animo a los jóvenes de todo el mundo a que sigan alzando la voz para responder al cambio climático, proteger la biodiversidad, detener la guerra de la humanidad contra la naturaleza y acelerar los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El tiempo se agota y hay mucho trabajo por delante; no es momento de levantar la bandera blanca y darse por vencidos. Las Naciones Unidas seguirán enarbolando su bandera azul, símbolo de solidaridad y esperanza.
En este Día de la Tierra y en los meses cruciales que se avecinan, insto a todas las naciones y a todos los pueblos a que asuman juntos los desafíos de este momento.
https://news.un.org/es/story/2021/04/1490982


-III-
Cambio climático: La Tierra más cerca de calentarse 1,5°C en los próximos cinco años
26 Mayo 2021
Los nuevos datos de la agencia meteorológica de la ONU alertan de un 40% de probabilidades de que el planeta alcance esas temperaturas temporalmente durante este lustro. “Eso significa más deshielo, un mayor nivel del mar y más olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos con mayores repercusiones en la seguridad alimentaria”. Por otra parte, en 2021 el suroeste de Norteamérica registraría condiciones más secas, y el Sahel y Australia más precipitaciones.

Existe cerca de un 40 % de probabilidades de que, por lo menos en uno de los próximos cinco años, la temperatura media anual del planeta suba temporalmente 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Y esas probabilidades aumentan con el paso del tiempo, advierte un nuevo estudio de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado hoy.
Según el documento Global Annual to Decadal Climate Update (Boletín sobre el Clima Mundial Anual a Decenal), las estadísticas también marcan que es un 90% probable que en el periodo 2021-2025 se observe el año más cálido en la historia registrada. Hasta el momento 2016 ha sido el año más caliente.
“No son meras estadísticas”
Aunque estas previsiones se basan en los nuevos datos recopilados por la OMM, el secretario general de ese organismo de la ONU afirmó que “no se trata de meras estadísticas”.
Petteri Taalas explicó que el estudio muestra que el planeta se acerca “de forma inexorable” al objetivo menos ambicioso del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático mucho antes del plazo fijado.
El Acuerdo de París busca mantener el aumento de la temperatura mundial en este siglo muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, tratando de limitarlo a 1,5 °C
“Es una nueva llamada de atención sobre la necesidad de acelerar la adopción de compromisos mundiales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr la neutralidad en carbono”, enfatizó Taalas.
El responsable de esta agencia de la ONU detalló que el aumento de las temperaturas “significa más deshielo, subida del nivel del mar y más olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos, al igual que mayores repercusiones en la seguridad alimentaria, la salud, el medioambiente y el desarrollo sostenible”.
El experto señaló que en la actualidad, los avances tecnológicos permiten rastrear las emisiones de gases de efecto invernadero hasta sus fuentes, lo que facilita el diseño e implementación de medidas para reducirlas.
Ciclones, más calor, sequía…
El documento también alerta de que, en el mismo lustro 2021-2025, las regiones de latitudes altas y el Sahel recibirían más precipitaciones y habría más ciclones tropicales en el Atlántico que en el pasado reciente.
Otras predicciones apuntan a que el Ártico se caliente más del doble que la media mundial en 2021 respecto al pasado reciente.
Del mismo modo, el suroeste de América del Norte experimentaría condiciones más secas durante el año en curso.
La OMM destacó la necesidad de trabajar en favor de la adaptación climática y recomendó a los países que continúen creando servicios indispensables para esa adaptación en sectores como la salud, el agua, la agricultura y las energías renovables.
Asimismo, instó a las naciones a promover sistemas de alerta temprana que reduzcan las consecuencias negativas de los fenómenos extremos. Actualmente, sólo la mitad de los 193 Estados miembros de la OMM cuenta con ellos y hay una carencia grave de datos meteorológicos, sobre todo en África y en los Estado insulares, lo que mina la exactitud de las alertas.
El Boletín sobre el Clima se elabora cada año con datos de todo el mundo y con los sistemas de predicción de los centros climáticos más avanzados para que los Estados cuenten con información actualizada y científica en la toma de decisiones y elaboración de políticas.
Deterioro acelerado
La publicación recordó que en 2020, uno de los tres años más cálidos que se han registrado, la temperatura media mundial se situó 1,2 °C por encima de los niveles preindustriales de referencia y que se documentó el deterioro acelerado de los indicadores del cambio climático, como la subida del nivel del mar, la fusión de los hielos marinos y los fenómenos meteorológicos extremos, con las graves repercusiones que estos fenómenos tienen en el desarrollo socioeconómico. Lamentablemente, los nuevos datos confirman esa tendencia.
 El jefe de predicción estacional a decenal de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, Adam Scaife, explicó que al evaluar el incremento de la temperatura mundial en el contexto del cambio climático, se analiza la temperatura media del planeta a largo plazo, no los valores medios de años o meses concretos.
Para la elaboración de los pronósticos también se ponderan las variaciones naturales, así como la influencia humana en el clima, a fin de proporcionar las mejores previsiones posibles de la temperatura, la precipitación, la configuración del viento y otras variables en los próximos cinco años.
Los confinamientos por COVID-19, sin impacto en los gases en la atmósfera
Los modelos de pronóstico, no obstante, no toman en consideración los cambios en los niveles de las emisiones de gases de efecto invernadero y aerosoles fruto de las medidas de confinamiento adoptadas a raíz de la pandemia de COVID-19. Hasta la fecha, los efectos de esas medidas en las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero han sido escasos a causa de la presencia prolongada de muchos de ellos en la atmósfera. 
Adam Scaife recalcó que las mediciones de las que se dispone sugieren que en algunos momentos de los próximos años “se superaría transitoriamente el nivel de 1,5 grados por encima de los niveles preindustriales”. 
Pese a esto, los compromisos nacionales de reducción de emisiones se ubican muy por debajo de lo necesario para alcanzar ese objetivo. 
Negociaciones decisivas
La OMM hizo hincapié en la importancia de las charlas sobre el cambio climático que tendrán lugar en noviembre de este año en el marco del 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (COP26) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
La agencia aseveró que esas negociaciones serán “cruciales y decisivas” para evitar que el cambio climático se salga aún más de control.
La cumbre de líderes del G-7 que se celebrará en el Reino Unido del 11 al 13 de junio será otro foro vital hacia esa meta.
https://news.un.org/es/story/2021/05/1492492


-IV-
Cambio climático: por qué el mundo está en riesgo de llegar pronto a un límite de temperatura
27 mayo 2021
Es cada vez más probable que se alcance un límite de temperatura global clave en uno de los próximos cinco años.
Un nuevo estudio señala que para 2025 hay un 40% de probabilidad de que al menos un año sea 1,5 °C más caliente que el nivel de temperaturas anterior a la era industrial.
Ese es el menor de los dos límites de temperatura establecidos por el Acuerdo de París sobre el cambio climático.
El estudio, publicado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), se basa en modelos de la Oficina Meteorológica de Reino Unido (Met Office) y contó con la participación de investigadores en 10 países, incluyendo Estados Unidos y China.
En la década anterior se había estimado la probabilidad alcanzar un año el umbral de 1,5 °C en solo el 20%.
La nueva evaluación sitúa ese riesgo en un 40%.
Leon Hermanson, científico senior de la Oficina Meteorológica de Reino Unido, dijo a la BBC que al comparar las temperaturas proyectadas con las de 1850-1900 se ve un claro aumento.
"Lo que esto significa es que nos estamos acercando a 1,5 °C, todavía no hemos llegado, pero nos estamos acercando".
"Se está acabando el tiempo para las acciones enérgicas que hacen falta ahora", agregó.
Varias décadas
Los investigadores señalan que incluso si uno de los próximos cinco años está 1,5 °C por encima del nivel preindustrial, se tratará de una situación temporal.
Debido a la variabilidad natural climática los próximos años pueden ser un poco más fríos.
Y podría pasar otra década o dos o más antes de que el límite de 1,5 C se cruce en forma permanente.
El Acuerdo de París estableció como objetivos mantener el aumento de la temperatura media global a no más de 2 °C y tratar de no superar los 1,5 °C. Se entiende que el acuerdo se refiere a aumentos durante un largo período de tiempo en lugar de un solo año.
Joeri Rogelj, director de investigación del Instituto Grantham en Imperial College en Londres, afirmó que "la referencia de 1.5 °C en el estudio de la Oficina Meteorológica no debe confundirse con el límite de 1,5 en el Acuerdo de París".
"Los objetivos de París se refieren al calentamiento global, es decir, el aumento de temperatura de nuestro planeta una vez que nivelamos las variaciones de un año a otro", explicó.
"Por lo tanto, un solo año que alcance los 1,5 °C no significa que se infrinjan los límites de París, pero es una muy mala noticia", afirmó Rogelj.
"Nos dice una vez más que la acción climática hasta la fecha es totalmente insuficiente y las emisiones deben reducirse urgentemente a cero para detener el calentamiento global".
Un histórico informe del panel climático de la ONU en 2018 destacó cómo los impactos del cambio climático son mucho más severos cuando el aumento de la temperatura supera 1,5 °C.
El secretario general de la OMM, el profesor Petteri Taalas, dijo que los resultados de la nueva investigación son "más que meras estadísticas".
"Este estudio muestra, con un alto nivel de habilidad científica, que nos estamos acercando de manera mensurable e inexorable al objetivo más bajo del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático".
"Es otra llamada de atención de que el mundo necesita acelerar los compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr la neutralidad de carbono".
El profesor Ed Hawkins, científico del clima de la Universidad de Reading en Inglaterra, me dijo que si se demuestra que el nuevo pronóstico es correcto "no significa que hayamos excedido el límite del Acuerdo de París".
Hawkins señaló que dos meses individuales en 2016 vieron un aumento de 1.5 °C.
"A medida que el clima se calienta, tendremos más meses por encima de 1,5 °C, luego una secuencia de ellos, luego un año entero en promedio por encima de 1,5 y luego dos o tres años y luego prácticamente todos los años", dijo el profesor Hawkins.
El científico enfatizó que 1.5 °C "no es un número mágico que debamos evitar".
"No es el borde de un acantilado, es más una pendiente en la que ya estamos deslizándonos y, a medida que el clima se calienta, los efectos empeorarán cada vez más".
"Tenemos que establecer una línea que no debe cruzarse para tratar de limitar el aumento de temperatura. Pero claramente tenemos que reconocer que estamos viendo los efectos del cambio climático ya aquí en Reino Unido y en todo el mundo, y esos efectos seguirán siendo cada vez más severos".
El informe de la Oficina Meteorológica fue publicado a cuatro meses de la cumbre de cambio climático de la ONU, COP26, que tendrá lugar en Glasgow en noviembre.
La cumbre tiene como objetivo que los gobiernos establezcan metas más ambiciosas para hacer frente a la crisis climática.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-57271819


-V-
Ola de calor: más de 400 muertos en Canadá y 80 en EE.UU. en medio de temperaturas récord
30 junio 2021
La Columbia Británica en Canadá registró en los cinco últimos días 486 muertes repentinas, tres veces la cifra usual, en medio de la ola de calor que azota la región.
Y también se han dado temperaturas inusualmente elevadas en el oeste de Estados Unidos, donde se cuentan al menos 80 muertos, según la agencia AP.
En Canadá este miércoles los termómetros alcanzaron los 49,6°C en el pueblo de Lytton, en la provincia de Columbia Británica, que se mantienen en un rango de temperatura similar este jueves por cuarto día consecutivo.
Lisa Lapointe, directora forense de la provincia, apuntó al clima extremo.
"Si bien es demasiado pronto para decir con certeza cuántas de las muertes están relacionadas con el calor, es probable que el aumento significativo en las muertes reportadas (del 195% en comparación con otros años) sea atribuible al clima extremo que ha experimentado la Columbia Británica y continúa afectando a muchas partes de nuestra provincia", dijo concretamente.
Récords
Entre los últimos tres y cinco años, solo se habían producido en la provincia tres muertes por causas vinculadas al calor.
Desde el viernes, la policía de la ciudad portuaria de Vancouver ha atendido a más de 130 muertes repentinas. En su mayoría las víctimas eran ancianos o tenían problemas de salud, y el calor fue un factor determinante.
Muchos de los fallecidos, apuntó Lapointe Said, vivían solos, en casas sin ventilación.
El sistema climático se está moviendo ahora hacia las praderas canadienses en este, una región que se extiende a lo largo de las provincias de Alberta, Saskatchewan y partes de Manitoba.
En EE.UU.
Del otro lado de la frontera, en Estados Unidos la situación es similar: el lunes las temperaturas alcanzaron los 46,1°C en Portland, Oregón, y los 42,2°C en Seattle, Washington.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, esto representa los niveles más altos desde que comenzaron los registros en la década de 1940.
En el estado de Oregón, las autoridades vincularon más de 60 muertes al calor extremo, mientras que en el estado de Washington relacionaron 20 por la misma causa.
Según le dijo el médico de Seattle Jeremy Hess,al periódico Seattle Times el número de pacientes que ingresan con insolación era comparable al comienzo de la pandemia de covid-19.
"Domo de calor"
La causa de esta ola corresponde a un "domo de calor" de aire caliente estático a alta presión (que actúa como la tapa de una olla) que se extiende desde California hasta los territorios árticos.
Las temperaturas son más bajas en las zonas costeras, pero las regiones del interior tienen poco respiro.
Antes del domingo, las temperaturas en Canadá nunca habían pasado de los 45°C. Los expertos aseguran que se espera que el cambio climático aumente la frecuencia de estos eventos extremos. Sin embargo, es complejo vincular lo que está sucediendo hoy en Canadá con el calentamiento global.
Los residentes del pueblo canadiense de Lytton, entretanto, se vieron forzados a evacuarlo el miércoles, después de que se desatara un incendio forestal un día después de que las temperaturas alcanzaran los 49,6°C.
El alcalde de esta localidad de 250 habitantes, a unos 260 km al noreste de Vancouver, les dijo a los residentes que abandonaran sus casas, ya que el fuego se había propagado en apenas 15 minutos.
Muchos escaparon del humo y las llamas sin sus pertenencias.
"Toda la ciudad está en llamas", le dijo el alcalde Jan Polderman a la cadena CBC News, después de firmar la orden de evacuación el jueves al caer la tarde.
Vientos de hasta 71km/h estaban empujando el fuego hacia la comunidad el miércoles por la noche, impulsados por las condiciones ambientales.
Consecuencias desastrosas
El jefe de gobierno de Columbia Británica, John Horgan, dijo que este intenso calor ha tenido "consecuencias desastrosas para las familias y las comunidades".
Solo en Vancouver, se cree que el calor ha sido un factor que contribuyó a la muerte inesperada de 65 personas desde el viernes.
Es probable que el número de muertes aumente pues algunas áreas aseguran que han respondido a incidentes de muerte súbita, pero aún no han recopilado las cifras.
"He sido oficial de policía durante 15 años y nunca había experimentado el volumen de muertes repentinas que se produjeron en un período tan corto", dijo el sargento de policía Steve Addison.
El oficial agregó que la gente llegaba a las casas de sus familiares y los "encontraba muertos".
Muchas casas en el área no tienen aire acondicionado, ya que las temperaturas suelen ser mucho menores durante los meses de verano. Por eso, se han instalado fuentes provisionales de agua y centros de enfriamiento en Vancouver.
Además, el calor ha sido lo suficientemente intenso como para derretir cables. El servicio de tranvía de Portland, de hecho, tuvo que cerrar el domingo debido a problemas operativos.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57664170


-VI-
‘Nadie está a salvo’: el clima extremo  afecta a los países más prósperos
Los fenómenos meteorológicos extremos han afectado enormemente a todo el mundo. Y las recientes inundaciones en Alemania y los incendios en el oeste de EE. UU. evidencian que ningún país está preparado para afrontar las consecuencias del cambio climático.
21 de julio de 2021
Este fin de semana, algunos de los países más ricos de Europa quedaron sumidos en el caos cuando ríos embravecidos se desbordaron en Alemania y Bélgica, lo que sumergió pueblos, lanzó autos estacionados contra árboles y dejó a los europeos conmocionados por la intensidad de la destrucción.
Solo unos días antes, en el noroeste de Estados Unidos, una región famosa por su clima fresco y nublado, cientos de personas murieron por el calor. En Canadá, un incendio forestal borró a una aldea del mapa. Moscú se tambaleó por las temperaturas históricas registradas. Y este fin de semana, en el norte, las Montañas Rocosas se preparaban para otra ola de calor mientras los incendios forestales se extendían a lo largo de 12 estados en el oeste estadounidense.
Los desastres climáticos desmedidos en Europa y América del Norte han sensibilizado sobre dos hechos esenciales de la ciencia y la historia: el mundo en su conjunto no está preparado para frenar el cambio climático ni para vivir con él. Los sucesos de la semana han devastado a algunas de las naciones más ricas del mundo, cuya prosperidad ha sido posible gracias a más de un siglo de quema de carbón, petróleo y gas, actividades que llevaron gases de efecto invernadero a la atmósfera y que están calentando el mundo.
“Digo esto como alemana: ‘La idea de que posiblemente puedas morir por el clima es totalmente ajena’”, expresó Friederike Otto, una física de la Universidad de Oxford que estudia los vínculos entre el clima extremo y el cambio climático. “Ni siquiera nos damos cuenta de que la adaptación es algo que tenemos que hacer ahora mismo. Tenemos que salvar la vida de las personas”.
Las inundaciones en Europa han causado la muerte de 165 personas hasta el momento, la mayoría de ellas en Alemania, la economía más poderosa de esa región. En Alemania, Bélgica y los Países Bajos, se reportó la desaparición de cientos de personas, lo que sugiere que la cifra de fallecidos podría aumentar. Ahora, se están planteando interrogantes sobre si las autoridades le advirtieron al público sobre los riesgos de manera adecuada.
La pregunta más importante es si los crecientes desastres en el mundo desarrollado influirán sobre lo que harán los países y las empresas más influyentes del mundo para reducir sus propias emisiones de los gases que calientan al planeta. Esas preguntas llegan unos meses antes de noviembre, cuando las Naciones Unidas liderarán las negociaciones climáticas que se llevarán a cabo en Glasgow, Escocia, lo que será un momento de ajuste de cuentas para determinar si las naciones del mundo podrán acordar formas de controlar las emisiones y evitar los peores efectos del cambio climático.
Después de todo, los desastres magnificados por el calentamiento global han dejado un largo rastro de muertes y pérdidas en gran parte del mundo en desarrollo, han arrasado con cultivos en Bangladés, eliminado aldeas en Honduras y amenazado la existencia misma de pequeñas naciones insulares. El tifón Haiyan devastó Filipinas en el periodo previo a las conversaciones sobre el clima en 2013, lo que llevó a los representantes de los países en desarrollo a presionar para obtener fondos con el fin de enfrentar las pérdidas y los daños ocasionados por desastres climáticos de los que no eran responsables. Esto fue rechazado por países más ricos, incluidos Estados Unidos y Europa.
“Los fenómenos meteorológicos extremos en los países en desarrollo a menudo causan una gran cantidad de muertes y destrucción, pero son vistos como nuestra responsabilidad, no como algo agravado por más de cien años de gases de efecto invernadero expulsados por los países industrializados”, dijo Ulka Kelkar, directora ambiental de la oficina en India del Instituto de Recursos Mundiales. Estos desastres cada vez más intensos que ahora golpean a los países más ricos, dijo, muestran que los países en desarrollo que buscan la ayuda del mundo para luchar contra el cambio climático “no han estado pidiendo ayuda por nada”.
De hecho, desde que se negoció el Acuerdo de París de 2015 con el objetivo de evitar los peores efectos del cambio climático, las emisiones globales han seguido aumentando. China es el mayor emisor del mundo en la actualidad. Las emisiones han ido disminuyendo de manera constante tanto en Estados Unidos como en Europa, pero no al ritmo necesario para limitar el aumento de la temperatura global.
Un recordatorio de los costos compartidos provino de Mohamed Nasheed, el expresidente de las Maldivas, una nación insular en grave riesgo por el aumento del nivel del mar.
“Aunque no todos se ven afectados por igual, este trágico evento es un recordatorio de que, en la emergencia climática, nadie está a salvo, ya sea que viva en una pequeña nación insular como la mía o en un Estado desarrollado de Europa occidental”, dijo Nasheed en un comunicado emitido en nombre de un grupo de países que se autodenominan el Foro de Vulnerabilidad Climática.
La ferocidad de estos desastres es tan notable como el momento en el que ocurren, justo antes de las conversaciones globales en Glasgow para tratar de llegar a un acuerdo sobre la lucha contra el cambio climático. Hasta ahora, el mundo tiene un pobre historial de cooperación y este mes surgieron nuevas tensiones diplomáticas.
Entre las principales economías, la Comisión Europea presentó la semana pasada el plan de acción más ambicioso para el cambio. Propuso leyes para prohibir la venta de automóviles a gasolina y diésel para 2035, exigir que la mayoría de las industrias paguen por las emisiones que producen y, lo que es más significativo, imponer un impuesto a las importaciones de países con políticas climáticas menos estrictas.
Pero se espera que esas propuestas se encuentren con rotundas objeciones tanto dentro de Europa como en otros países cuyas empresas podrían verse amenazadas por la propuesta de un impuesto fronterizo al carbono, lo que podría complicar aún más las perspectivas de cooperación global en Glasgow.
Los acontecimientos de este verano se producen después de décadas de indiferencia ante la ciencia. Los modelos climáticos han advertido sobre el desastroso impacto del aumento de las temperaturas. En 2018, una exhaustiva evaluación científica advirtió que, si no se evita que la temperatura media global se eleve más de 1,5 grados Celsius, en comparación con el inicio de la era industrial, se podrían producir resultados catastróficos, desde la inundación de ciudades costeras hasta la pérdida de cosechas en varias partes del mundo.
El informe ofreció a los líderes mundiales un camino práctico, aunque estrecho, para salir del caos. Se requería que el mundo en su conjunto redujera a la mitad las emisiones para 2030. Sin embargo, desde entonces, las emisiones globales han seguido aumentando, tanto que la temperatura promedio global ha aumentado en más de 1 grado Celsius desde 1880, lo que estrecha la ruta para mantener el aumento por debajo del umbral de 1,5 grados Celsius.
A medida que aumenta la temperatura media, se ha incrementado la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos en general. En los últimos años, los avances científicos han señalado el grado en que el cambio climático es responsable de eventos específicos.
Por ejemplo, Otto y un equipo de investigadores internacionales concluyeron, casi con total certeza, que la extraordinaria ola de calor registrada a finales de junio al noroeste de Estados Unidos no habría ocurrido sin el calentamiento global.
Y aunque se necesitará un extenso análisis científico para relacionar el cambio climático con las catastróficas inundaciones de la semana pasada en Europa, una atmósfera más cálida retiene más humedad y ya provoca lluvias más intensas en muchas tormentas de todo el mundo. No cabe duda de que los fenómenos meteorológicos extremos seguirán siendo más frecuentes y más intensos como consecuencia del calentamiento global. Un artículo publicado el viernes prevé un aumento significativo de las tormentas lentas pero intensas en toda Europa para finales de este siglo debido al cambio climático.
“Tenemos que adaptarnos al cambio que ya hemos introducido en el sistema y también evitar más cambios reduciendo nuestras emisiones, reduciendo nuestra influencia en el clima”, dijo Richard Betts, científico del clima de la Met Office británica y profesor de la Universidad de Exeter.
Está claro que ese mensaje no ha calado entre los responsables políticos, y quizá tampoco entre el público, sobre todo en el mundo desarrollado, que ha mantenido una sensación de invulnerabilidad.
El resultado es la falta de preparación, incluso en países con recursos. En Estados Unidos, las inundaciones han matado a más de 1000 personas solo desde 2010, según datos federales. En el suroeste, las muertes por calor se han disparado en los últimos años.
A veces esto se debe a que los gobiernos han tenido dificultades para responder a desastres que no habían experimentado antes, como la ola de calor en el oeste de Canadá el mes pasado, según Jean Slick, jefe del programa de gestión de desastres y emergencias de la Universidad Royal Roads en la Columbia Británica. “Se puede tener un plan, pero no se sabe si va a funcionar”, dijo Slick.
Otras veces se debe a que no hay incentivos políticos para gastar dinero en la adaptación.
“Para cuando construyan nuevas infraestructuras contra las inundaciones en su comunidad, probablemente ya no estarán en el cargo”, dijo Samantha Montano, profesora de gestión de emergencias en la Academia Marítima de Massachusetts. “Pero van a tener que justificar que se gasten millones, miles de millones de dólares”.
https://www.nytimes.com/es/2021/07/19/espanol/inundaciones-alemania.html


-VII-
El clima extremo desafía al mundo
La coincidencia de devastadores fenómenos meteorológicos en distintos puntos del planeta ha situado el cambio climático en el foco del debate político y de la preocupación social. EL PAÍS inicia una serie sobre los puntos críticos de la crisis climática
25 jul 2021
El termómetro de un pequeño pueblo canadiense llega un domingo de junio hasta los 46,6 grados, la temperatura más alta de la que hay registros hasta ahora en ese país norteamericano. Al día siguiente, sube hasta los 47,9. El martes, solo 24 horas más tarde, se alcanzan los 49,6 grados, un récord más propio de Bagdad que de una aldea del suroeste de Canadá. Un día después, cuando el calor amaina un poco, llegan los incendios forestales. Y al domingo siguiente apenas quedan casas sin chamuscar en el pueblo. No es el argumento de una película de catástrofes ni uno de los crueles castigos divinos del Antiguo Testamento. Es lo que ocurrió a finales de este junio en Lytton, el municipio de 200 habitantes de la Columbia Británica que quedó arrasado por el fuego tras convertirse en el punto cero de la tremenda e inusual ola de calor que azotó la costa noroeste de Norteamérica.
Es probable que ya casi se hayan olvidado las imágenes de Lytton achicharrado o de los centros de enfriamiento, esos polideportivos y pabellones habilitados por las autoridades para que la población se protegiera del mortífero calor con aires acondicionados en Estados Unidos y Canadá. Porque esta semana están mucho más frescas en la memoria de todos las fotografías y vídeos de las riadas tremendas en Alemania y Bélgica, o las de los pasajeros del metro Zhengzhou, en China, con el agua literalmente al cuello.
Son escenas de la película de catástrofes en la que la humanidad parece estar atrapada. Una parte importante del guión, paradójicamente, ha sido escrito por la propia humanidad con sus emisiones de gases de efecto invernadero que sobrecalientan el planeta y que no dejan de crecer desde la Revolución Industrial, según mantiene la mayoría de científicos del clima. Patricia Espinosa, la máxima responsable del área de cambio climático de la ONU, lo resume así: “Lo que estamos viendo es totalmente congruente con lo que la ciencia nos ha venido diciendo desde hace muchos años, que estos fenómenos extremos se están haciendo más frecuentes y más fuertes, destructivos y virulentos”.
Espinosa cree que los últimos eventos extremos pueden servir para “elevar la conciencia de los tomadores de decisiones, los políticos a todos los niveles, sobre la urgencia y la seriedad” de la situación de “emergencia” en la que está el planeta y, sobre todo, el ser humano. “En la medida en que los efectos del cambio climático se hacen más presentes, más evidentes, y afectan a cada vez más personas eso va a influir en las decisiones que tomen los ciudadanos especialmente cuando tengan que votar”, advierte esta representante de la ONU. José Manuel Gutiérrez, vicedirector del Instituto de Física de Cantabria, cree que ya se ha llegado a un “nivel de concienciación muy alto de la sociedad”. Considera que a la implicación que ya tenía la juventud, se le unen ahora las generaciones más mayores, que le han visto “las orejas al lobo”. “La sociedad está empezando a asustarse”, resume este científico.
Gutiérrez es uno de los cuatro españoles que han formado parte del último gran informe del IPCC, el grupo internacional de expertos vinculado a la ONU que desde hace más de tres décadas radiografía el cambio climático y sienta las bases del conocimiento sobre el calentamiento tras revisar toda la literatura científica. Parte de ese informe de situación, el sexto desde que se creó el IPCC, se hará público a primeros de agosto.
Estos estudios están especialmente ideados para que los responsables políticos tengan la suficiente información para tomar las decisiones necesarias para paliar y adaptar sus países al cambio climático. Y este primer bloque de textos del sexto informe de situación se publicará a solo 90 días del inicio de la cumbre del clima de Glasgow (Escocia), que tuvo que ser aplazada el pasado año por la pandemia. Esa cita se supone que será el momento determinante para que los países den un giro radical para desengancharse de los combustibles fósiles si quieren que el calentamiento se quede dentro de límites lo menos catastróficos posible. El problema es que cada vez queda menos tiempo para dar ese volantazo... Y a medida que avanza la crisis climática lo que se esperan son más fenómenos meteorológicos extremos (y más intensos) como las olas de calor, las lluvias torrenciales, los incendios, las sequías...
Olas de calor y calentamiento global
Sergio Vicente-Serrano es un investigador del Instituto Pirenaico de Ecología, del CSIC, y otro de los expertos españoles que han participado en la elaboración del estudio del IPCC. Recuerda que los eventos extremos siempre se han dado en la naturaleza, como se puede deducir cuando se sabe leer en los sedimentos, los anillos de los árboles o las fuentes documentales. Pero explica que sobre esa “variabilidad climática natural” se superpone ahora otro fenómeno: el calentamiento global de origen antropogénico —es decir, inducido por los gases de efecto invernadero que el ser humano emite al quemar el petróleo, el gas y el carbón fundamentalmente—. El cambio climático hace que la atmósfera sea cada vez “más cálida” y contenga “más energía”, lo que se traduce en fenómenos extremos más frecuentes e intensos, como advierte desde hace años la ciencia y como se está viendo ya.
Sonia Seneviratne, una climatóloga suiza miembro del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y el Clima de Zurich y también del IPCC, forma parte además del World Weather Attribution. Se trata de un grupo de científicos que intenta responder de la forma más ágil posible a la pregunta que políticos, periodistas y ciudadanos en general suelen hacerse ahora ante una gran ola de calor o unas lluvias torrenciales: ¿está el cambio climático detrás? Estos especialistas, básicamente, lo que hacen es calcular la probabilidad de que un fenómeno extremo concreto se hubiera producido si no existiera el cambio climático. En el caso de la tremenda ola de calor de finales de junio en el oeste de Canadá y EE UU, el informe de atribución de este grupo no dejaba casi lugar a las dudas: algo de esa magnitud y en esas latitudes del globo hubiera sido prácticamente imposible sin el calentamiento global.
Seneviratne señala que “los efectos del cambio climático son particularmente claros para los extremos cálidos, incluidas las olas de calor”. Recuerda que esas olas ya se han vuelto “más intensas y más frecuentes en todo el mundo”. Se puede apreciar en Canadá o en España, donde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha detectado también que las olas son más habituales, duraderas y fuertes en el país, como apuntaba en un informe del pasado septiembre.
Los extremos de calor son una de las huellas más visibles de la crisis climática. Pero también el incremento de las temperaturas medias, que ya están 1,2 grados por encima de los niveles preindustriales —es decir, la media del periodo comprendido entre 1850 y 1900—. Pero, además, en la última década se concentran la mayoría de los años más cálidos jamás registrados en el planeta.
Francisco J. Doblas-Reyes, investigador del Centro Nacional de Supercomputación de Barcelona y también miembro del IPCC, advierte de los riesgos de que ese 1,2 grados que se suele emplear cuando se habla del calentamiento enmascare la verdadera dimensión del problema. Los 1,2 grados se refieren a la temperatura media del aire en todo el planeta, es decir, tanto la continental como la referida a la superficie de los océanos, que se caldean a un ritmo más lento. Si se toman solo las temperaturas continentales como referencia, el calentamiento planetario ya estaría en 1,96 grados, según el último informe anual de Berkeley Earth. Pero esa media de casi 2 grados también oculta las situaciones extremas: como el elevadísimo calentamiento que está sufriendo el Ártico. Esa subida de la temperatura y el deshielo acelerado era “uno de los escenarios más extremos que el IPCC había mencionado”, recuerda Patricia Espinosa. En esa misma categoría Doblas-Reyes incluye a la región del Mediterráneo: “se está calentando a un ritmo brutal y es algo muy serio, casi tan serio como lo que ocurre en el Ártico”.
Inundaciones y lluvias extremas
El calor y las olas no son el único rastro que deja el cambio climático tras de sí. Otros fenómenos, como las lluvias torrenciales, también aumentarán en intensidad y virulencia en el planeta. Tras las enormes y mortíferas inundaciones de los últimos días en Centroeuropa y China, surge la misma pregunta: ¿está el calentamiento global detrás? “Es difícil cuantificar con precisión la contribución del cambio climático a las inundaciones en Alemania y China en este momento, pero ambos eventos se asociaron con precipitaciones muy fuertes”, responde Seneviratne. “Está bien establecido que los eventos de fuertes precipitaciones son cada vez más frecuentes e intensos en todo el mundo. Por lo tanto, es probable que el cambio climático inducido por el hombre haya contribuido a que estos eventos sean más intensos o más probables”, añade la climatóloga suiza.
Su grupo de investigación está preparando un informe de atribución sobre las inundaciones en Centroeuropa. El estudio lo dirige Frank Kreienkamp, del servicio meteorológico alemán. Kreienkamp afirma que esperan tener sus conclusiones a mediados de agosto y se resiste a avanzar ninguna clave sobre el resultado porque “justo acaba de comenzar el análisis”.
Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, y su Gobierno han vinculado directamente las inundaciones al calentamiento global y han apostado por incrementar la velocidad de reducción de las emisiones de efecto invernadero. Las lluvias, además, han vuelto a poner la crisis climática en el foco de la campaña electoral alemana.
La catedrática de Sociología de la Universidad Carlos III, Mercedes Pardo-Buendía, cree que este tipo de fenómenos extremos están aumentando la “conciencia social en estos últimos años”. Sostiene que en “el imaginario colectivo” se ha insertado una máxima: “el cambio climático ya está aquí”. “El negacionismo —cada vez más disminuido— no está incidiendo en la población ante las evidencias”, añade esta socióloga especializada en cambio climático y sostenibilidad.
Las emisiones globales siguen al alza

Algo parecido opina Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE): “los eventos meteorológicos extremos que estamos viendo desde Nepal a Brasil, desde Alemania a Bélgica, desde el Medio Oriente a Rusia, son serios recordatorios para todos nosotros de que el cambio climático está aquí y de que quizás se está dando más rápido de lo que la ciencia planteaba”. Y añade: “nos recuerdan que se necesita tomar medidas, especialmente en el sector energético, para reducir las emisiones”. La energía es responsable de alrededor del 80% de todos los gases de efecto invernadero que expulsa la economía global.
Cuando en 2015 se firmó el Acuerdo de París contra el cambio climático, los 200 países que lo cerraron se comprometieron a intentar que el incremento de la temperatura media del planeta no sobrepasase a final de siglo los 2 grados respecto a los niveles preindustriales y, en la medida de lo posible, quedarse por debajo de los 1,5 grados. Para eso sería necesario que a mediados de este siglo las emisiones globales fueran prácticamente cero. Un buen número de países —que representan alrededor del 70% de las emisiones del mundo— ya se ha comprometido a eso. Así lo han hecho, Europa o la nueva Administración de EE UU y, con algo menos de ambición, también China —que ha puesto sobre la mesa llegar a las emisiones de dióxido de carbono netas cero en 2060—.
Pero para alcanzar esas metas se necesita ya un cambio radical con, por ejemplo, una implantación masiva y rápida de renovables y de la movilidad eléctrica, como indicaba uno de los últimos informes de la AIE. Las políticas que tienen en marcha la mayoría de países no están encaminadas hacia esa dirección. Birol pone como ejemplo los planes para salir de la crisis de la pandemia: “Los gobiernos han puesto sobre la mesa hasta ahora para la recuperación de la covid 16 billones de dólares, pero solo el 2% ha sido para incentivar la energía limpia”. Esto se traduce en parte en que las emisiones mundiales volverán a crecer con fuerza este año. “Y en 2023 serán las más altas de la historia”, vaticina Birol, que advierte de que esto se producirá en un contexto de fenómenos extremos cada vez más frecuentes y virulentos por el cambio climático.
Pese a su tono pesimista general, Birol, que junto a Patricia Espinosa participó el viernes en la cumbre de ministros de clima y energía del G-20 en Nápoles, aplaude el reciente plan climático presentado por la Comisión Europea, que se alinea en muchos apartados con las recomendaciones de la AIE. Pero advierte de que durante el próximo año este ambicioso programa tendrá que ser negociado con los Veintisiete en un contexto de elecciones, de incremento de los precios energéticos y de movimientos populistas que pueden rebajar las metas que plantea la Comisión. Pero también en un contexto de fenómenos extremos que recuerdan a la sociedad y a los dirigentes políticos qué ocurrirá si no se reducen drásticamente los gases de efecto invernadero para atajar el calentamiento global.
https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2021-07-25/el-clima-extremo-desafia-al-mundo.html


-VIII-
Las inundaciones serán cada vez más frecuentes por el calentamiento global, según un experto alemán
Dieter Gerten, experto en climatología e hidrología de la Universidad de Potsdam, reconoce que no se esperaba que las ocurridas en el oeste de Alemania tuvieran una magnitud "tan grande" ni se desarrollaran en un área tan amplia.

16 de junio 2021
Inundaciones como las ocurridas en el oeste de Alemania, donde más de un centenar de personas han muerto por las devastadoras lluvias, serán cada vez más frecuentes y extremas, según explica Dieter Gerten, experto en climatología e hidrología de la Universidad de Potsdam.
Los modelos climáticos prevén desde hace años que, como consecuencia del calentamiento global, se verán más eventos meteorológicos extremos en Alemania, en Europa y en todo el mundo, agrega Gerten (Bitburg, 1970), que es también profesor de la Universidad Humboldt de Berlín.
En la Universidad de Potsdam, en las afueras de la capital alemana, donde es profesor del Instituto de Investigación del Impacto Climático, explica que existen evidencias de que los cambios en los patrones climáticos están relacionados con el calentamiento global y que su causa es, "por supuesto", la emisión de gases de efectos invernadero como consecuencia de la actividad humana.
"La evidencia de todos estos eventos extremos que se acumulan en muchas regiones del mundo es una seria señal de que el cambio climático global es real y se hace más intenso cuantos más años pasan", comenta.
Apunta que los principales responsables son especialmente los países industrializados y que, a su juicio, todas las naciones se deben "tomar en serio" su compromiso en los acuerdos climáticos como el de París para la reducción progresiva de las emisiones de los gases más contaminantes.
Y agrega que la planificación urbana es un elemento importante a tener en cuenta debido a la mayor probabilidad de que se produzcan inundaciones, por lo que advierte del riesgo de construir edificios y ciudades a lo largo de los ríos.
Las peores inundaciones del siglo en Alemania
Las inundaciones registradas por el temporal de lluvias en Alemania y que también han afectado a otros países europeos son las peores del presente siglo en Alemania y se sitúan entre las más graves registradas en Europa en las últimas tres décadas.
Gerten reconoce que, aunque las predicciones indican cada vez una mayor probabilidad de que se desarrollen fenómenos como lluvias torrenciales e inundaciones, no se esperaba que las ocurridas en el oeste de Alemania tuvieran una magnitud "tan grande" ni se desarrollaran en un área tan amplia.
Explica que se trata de unas inundaciones que, en esta región en particular, no tienen precedentes en la historia y ni la gente ni los científicos lo esperaban.
"La novedad de este evento para esta región en particular en el oeste de Alemania es que afectó a una región tan grande, en el verano, y con tal intensidad, lo que no se ha observado antes en esa región. Sólo en lugares más pequeños hay diferentes tipos de inundaciones en invierno que afectan a los grandes ríos, pero no tanto a los pequeños, como en este caso", ha indicado.
https://www.eitb.eus/es/noticias/internacional/detalle/8195034/las-inundaciones-seran-cada-vez-mas-frecuentes-por-calentamiento-global-segun-experto-aleman/


-IX-
Cambio climático: ¿por qué se están batiendo los récords meteorológicos?
2 agosto 2021
Los registros meteorológicos se salen de control a medida que los incendios forestales, los domos de calor y las inundaciones repentinas causan estragos en todo el mundo.
Científicos dicen que algunos de estos eventos extremos tienen un vínculo comprobado con el cambio climático y existe una creciente preocupación de que sean cada vez más difíciles de predecir.
Decir que una tormenta azotó la ciudad china de Zhengzhou el 19 de julio es quedarse corto. En el transcurso de un solo día cayeron 624 mm de lluvia, el equivalente a casi un año entero, provocando la evacuación de 200.000 personas y 33 muertes.
Una semana antes, las catastróficas inundaciones en el oeste de Alemania dejaron un rastro de destrucción, con 177 muertos y al menos un centenar de personas desaparecidas.
Mientras, las inundaciones en la vecina Bélgica dejaron 37 muertos.
Al igual que China, las dos naciones europeas fueron afectadas por lluvias inusualmente fuertes. Y políticos como la canciller alemana Angela Merkel no fueron los únicos en señalar el cambio climático como un contribuyente potencial a estos trágicos eventos.
"Ver el número de muertes en un país avanzado como Alemania me preocupa por lo mal preparada que está la sociedad para hacer frente al calentamiento global", dice Veerbhadan Ramathan, un renombrado climatólogo indio y profesor en la Universidad de California en San Diego.
Él cree que los eventos climáticos extremos "empeorarán progresivamente" en los próximos 20 años.
"Estos eventos climáticos extremos son ahora tan intensos y frecuentes que no resulta difícil atribuirlos al calentamiento global y cambio climático", advierte.
¿Es realmente el cambio climático el culpable?
En las últimas dos décadas, los científicos han estado estudiando las posibles relaciones entre eventos climáticos extremos y el calentamiento global provocado por la emisión de gases de efecto invernadero.
Si bien existe un consenso entre la comunidad científica de que los fenómenos climáticos extremos pueden tener causas naturales, existe una creciente evidencia de que el cambio climático provocado por la acción humana puede hacer estos sucesos sean más probables e intensos.
Lo que es seguro es que los récords meteorológicos se han batido constantemente en todo el mundo en lo que va de 2021.
El mes pasado, Estados Unidos y Canadá experimentaron el junio más caliente registrado debido a un domo de calor, una masa de aire caliente ejerciendo presión sobre un área enorme.
Más de 1.200 récords de temperatura fueron batidos en el día y 1.500 por las noches en ciudades de Norteamérica entre el 24 y el 30 de junio, de acuerdo con los datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés).
Mientras, las temperaturas en Canadá rompieron el récord por tres días consecutivos en Lytton, Columbia Británica, la cual alcanzó 49,6ºC antes de que los incendios quemaran la población casi por completo.
Ambas naciones siguen experimentando incendios forestales récord relacionados con la ola de calor y la posterior sequía. California ya ha visto más de4.900 incendios este año, 700 más que en 2020.
En otras partes del mundo, Moscú registró su día de junio más caluroso en 120 años; mientras que los incendios en Siberia (una de las regiones más frías en el mundo) siguieron en curso durante el mes de julio para establecer un nuevo récord, ya que la región experimentó su verano más seco en 150 años, de acuerdo con las autoridades rusas.
La agencia meteorológica nacional de India reportó en mayo que la capital, Nueva Delhi, había roto al menos un récord cada mes desde agosto de 2020, incluyendo altas temperaturas y lluvias.
En 2019, un análisis llevado a cabo por el instituto climático Berkley Earth, con sede en California, encontró que se batieron casi 400 récords de temperaturas altas en 29 países del hemisferio norte entre mayo y agosto de ese año.
El climatólogo e historiador del clima Maximiliano Herrera afirma que en lo que va de 2021 han habido más de 260 récords de temperaturas altas en 26 países.
"El número de récords es realmente sorprendente, no esperábamos tantos", dice Geert Jan van Oldenborgh, un investigador climático en el Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos, una de las organizaciones líder mundial que estudian el cambio climático.
"El mayor problema, no obstante, es que no lo habíamos visto venir con tanta intensidad".
¿Han fracasado los científicos al predecir los eventos climáticos extremos?

A los científicos les preocupa que los modelos climáticos actuales no sean lo suficientemente potentes para predecir la gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos
Los científicos han advertido durante años que un rápido calentamiento del clima traerá peores ráfagas de lluvias y más olas de calor dañinas, de acuerdo con el corresponsal de la BBC para medio ambiente, Roger Harrabin.
Por ejemplo, en 2004 los científicos estudiaron la ola de calor abrasadora que provocó 30 mil muertes en Europa el año anterior. Concluyeron que las emisiones provocadas por los humanos durante el siglo XX habían duplicado las posibilidades de que ocurriera un evento climático extremo de ese tipo.
Los expertos dicen que se está volviendo más difícil pronosticar tales eventos y admiten que han fracasado en predecir la intensidad de las inundaciones en Alemania y Bélgica y el domo de calor en Norteamérica.
Creen que el modelo meteorológico actual está fallando porque las computadoras no son lo suficientemente potentes como para proyectar con precisión la severidad de los eventos.
"Necesitamos un centro internacional para dar el salto cuántico a modelos climáticos que capturen la física fundamental que impulsa los extremos", le dijo recientemente a la BBC la ex directora científica de la Oficina Meteorológica del Reino Unido, la profesora Julia Slingo.
"A menos que hagamos eso, continuaremos subestimando la intensidad o frecuencia de los extremos y el aumento sin precedentes de la naturaleza de ellos".
No todos los récords están vinculados al cambio climático
Sin embargo, es importante señalar que no todos los eventos extremos pueden ser asociados al cambio climático. Una rama de la ciencia climática, llamada atribución, se especializa en determinar las causas de eventos climáticos inusuales.
En 2013, por ejemplo, los investigadores de la Oficina Meteorológica del Reino Unido concluyeron que una serie de veranos realmente húmedos en el Reino Unido que tuvo lugar entre 2007 y 2012 se asoció con variaciones naturales en las temperaturas del océano Atlántico Norte.
Los investigadores sudamericanos también encontraron que los cursos naturales fueron la raíz de la sequía extrema que desencadenó enormes incendios forestales en el Pantanal, los humedales más grandes del mundo, entre 2019 y 2020.
Pero es poco probable que este sea el caso con respecto a la ola de calor de América del Norte, según el conglomerado de investigación mundial World Weather Attribution.
Este equipo argumentó que las temperaturas récord eran tan extremas que se encontraban "muy fuera del rango de temperaturas históricamente observadas" y que "según las observaciones y el modelo, la ocurrencia de una ola de calor con temperaturas diarias máximas como la observada en el área era virtualmente imposible sin la presencia humana provocó el cambio climático ".
El equipo también está analizando las inundaciones en Alemania y Bélgica, y se esperan resultados para mediados de agosto.
Van Oldenborgh, quien participará en el análisis, dice que los científicos "saben que el cambio climático hace que las lluvias torrenciales sean más frecuentes" y han encontrado evidencia de la influencia humana en el cambio climático en la mayoría de los fenómenos meteorológicos extremos en los últimos años. .
Carbon Brief, un sitio web con sede en el Reino Unido que cubre los últimos desarrollos en ciencia climática, publicó un análisis a principios de este año de más de 350 estudios revisados ​​por pares que analizan 405 eventos y tendencias climáticas extremas en todo el mundo en las últimas dos décadas hasta 2020.
Se descubrió que alrededor del 70% de esos sucesos se volvieron más probables o más graves debido al cambio climático.
"Ha sido surrealista y emocionalmente discordante ver la asombrosa serie de fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes que hemos experimentado en el último mes, pero como científico del clima, lamentablemente no es nada sorprendente", dice el meteorólogo estadounidense Jeff Masters, quien también escribe para el servicio de noticias Climate Connections de la Universidad de Yale.
Señala un artículo de 2004 de los científicos climáticos de la Universidad de Harvard Paul Epstein y James McCarthy, en el que hablaron sobre "signos de inestabilidad dentro del sistema climático".
"Advirtieron sobre el sistema que ofrece 'sorpresas significativas y castigadoras', que describen perfectamente la ola de calor de junio en Norteamérica y las inundaciones de julio en Europa", agrega Masters.
"Lo que el mundo necesita es acción"

Un análisis de cientos de eventos climáticos extremos en las últimas dos décadas encontró que el cambio climático provocado por la acción humana los había hecho más probables o más severos
Es en este contexto, las delegaciones de todo el mundo se reunirán en Escocia el próximo noviembre para la Conferencia de Cambio Climático COP26 de las Naciones Unidas y así presentar planes para reducir sus emisiones de carbono.
Varios científicos y políticos creen que compromisos como el objetivo de mantener el aumento de la temperatura global "muy por debajo" de 2°C y limitado a 1,5°C debe ser replanteado antes de la cumbre.
"Mi proyección es que el calentamiento llegará a 1,5°C para 2030, con unos cinco años más o menos, sin importar lo que hagamos", dice el profesor Ramanathan.
"Continuará hasta alrededor de 2040 y luego la curva comenzará a doblarse en respuesta a las acciones climáticas a escala global. Después de 2040 es cuando comenzará a enfriarse ... siempre que actuemos ahora".
Es una advertencia de la que se hizo eco la secretaria ejecutiva de cambio climático de la ONU, la mexicana Patricia Espinosa, esta semana.
"¿Qué más pueden mostrarnos los números que no podamos ver ya?" preguntó en una reunión de ministros de energía y medio ambiente de las naciones del G20. "¿Qué más pueden decir las estadísticas sobre las inundaciones, los incendios forestales, las sequías, los huracanes y otros eventos mortales?
"Los números y las estadísticas son invaluables. Pero lo que el mundo necesita ahora, más que cualquier otra cosa, es acción climática".
https://www.bbc.com/mundo/noticias-58012844





Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Agosto de 2021
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