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Grace Hopper


1.
La mujer sin la que te podría tomar 5.000 años instalar Windows
15 enero 2017

Uno, cero, cero, cero, uno, cero, uno, uno. Cero, uno, uno...
Ese es el lenguaje de las computadoras. Cada cosa inteligente que tu computadora hace -una llamada, una búsqueda, un juego- se reduce a unos y ceros, ¿cierto?
Pues no precisamente.
Más bien se reduce a la presencia o ausencia de corriente en los diminutos transistores de un chip semiconductor.
Por suerte, no tenemos que programar las computadoras con ceros y unos... ¡imagínate cuán difícil sería!

Microsoft Windows, por ejemplo, necesitaría...
20 gigabytes de espacio en el hard drive, que son 170.000 millones de unos y ceros
  • Si los imprimieras, la resma de papel A4 tendría 4 kilómetros de altura
  • Si tuvieras que usar la información de esas páginas para ajustar cada transmisor manualmente y te tomara 1 segundo por interruptor
  • Tardarías 5.000 años instalando Windows
Durante las décadas que le siguieron a Harvard Mark 1, máquinas más compactas y fáciles de usar, como Commodore 64, fueron llegando a escuelas.
Si eres de cierta edad, quizás recuerdas cuán milagrosos parecían tus primeros encuentros con una computadora.
Y si te preguntas cómo han progresado tanto desde Mark 1, una de las razones ciertamente es el cada vez más diminuto tamaño de sus componentes.
Pero también es impensable que las computadoras puedan hacer lo que hacen si los programadores no pudieran escribir software, como Windows, en un lenguaje parecido al humano. Ese después se traduce en unos y ceros, corrientes y no corrientes, que al final hacen el trabajo.
Lo que empezó a hacerlo posible se llama el compilador.
Y la historia del compilador empieza con una mujer llamada Grace Hopper.
Armada y femenina
Hoy en día se discute mucho sobre cómo hacer que más mujeres hagan carrera en tecnología.
En 1906, cuando Grace Hopper nació en Nueva York, Estados Unidos, a pocos les preocupaba la igualdad de género en el mercado de trabajo.
Afortunadamente para ella, entre esos pocos estaba su padre, un ejecutivo de seguros de vida quien no entendía por qué sus hijas debían recibir menos educación que su hijo.
Grace Hopper fue a un buen colegio y resultó que era brillante en matemáticas.
Aunque soñaba con alistarse en la Armada como su abuelo, en ese tiempo no recibían mujeres, así que se resignó a ser una profesora.
Pero en 1941, cuando el ataque a Pearl Harbour arrastró a Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el talento femenino también fue llamado a luchar, y la Armada empezó a aceptar mujeres.
Grace se alistó inmediatamente.
Matemática a bordo
Si te estás preguntando de qué le sirve a la Armada una matemática, piensa en que tienes que apuntar un misil: ¿en qué ángulo y dirección lo debes lanzar?
La respuesta depende de muchas cosas: cuán lejano está el blanco; cuál es la temperatura, la humedad, la velocidad y la dirección del viento.
Los cálculos no son complejos pero toman un tiempo precioso si los hace una "computadora" humana: alguien con lápiz y papel.
¿Quizás había una forma más rápida?
A la Armada le intrigaba el potencial de ese artilugio que recientemente había hecho un profesor de Harvard, Howard Aiken.
Se trataba de Mark 1 y como ahora contaban con una lugarteniente matemática, la enviaron a que trabajara con Aiken a ver qué podían hacer.
La polilla que hizo historia
A Aiken no le cayó muy en gracia que le mandaran a una mujer a unirse a su equipo, pero poco después Hopper lo había impresionado tanto que le pidió que escribiera el manual de operaciones.
Saber qué debería decir ese manual implicaba mucha experimentación.
La mayoría de las veces, Mark 1 se detenía después de apenas empezar, Y no había un mensaje de error amable, como ocurre ahora.
Una vez fue porque una polilla se había metido en la máquina... y tal parece que de ahí viene el término "debugging", que es como se dice "depurar programas" en inglés, pues la polilla es un bicho y bicho se dice "bug" en inglés (aunque hay quienes aseguran que el término ya existía).
En 1947, la computadora Mark II Aiken Relay Calculator no funcionó por culpa de una polilla, que quedó inmortalizada en las notas de los operadores.
Pero generalmente, ese bug era metafórico: un interruptor mal accionado, un hueco que no debería estar en el papel... Para hallarlos se precisaba de una labor de detective ardua y monótona.
Hopper y sus colegas empezaron a llenar libretas con trozos de código comprobado y reutilizable.
Para 1951, las computadoras habían avanzado lo suficiente para guardar esos trozos -llamados "subrutinas"- en sus propios sistemas de memoria.
¿Pura pereza o sentido común?
Para entonces, Hopper trabajaba para una compañía llamada Remington Rand.
Allá trató de convencer a su jefe de que permitiera que los programadores nombraran esas subrutinas con palabras familiares, es decir, cosas como "sustraer impuestos del salario" en vez de -como explicó Hopper- "tratar de escribir eso en código octal o usando todo tipo de símbolos".

Y dijo:
Nadie lo había pensado antes porque no eran tan perezosos como yo"
Grace Hopper

Eso no era cierto: Hopper era conocida por trabajar duro.
Pero no todo era ganancia: la idea del compilador involucraba una contrapartida. Hacía que la programación fuera más rápida, pero los programas resultantes funcionaban más lentamente.
Por eso Remington Rand la rechazó. Cada cliente tenía sus propios requerimientos para su flamante máquina computadora, así que tenía sentido que los expertos de la compañía las programaran para que fueran lo más eficientes posible.
¡No hay problema!
Hopper no se desanimó: sencillamente escribió su primer compilador en su tiempo libre. Y a otros les fascinó, pues les ayudaba a pensar con más claridad.
Uno de ellos fue un cliente llamado Carl Hammer, un ingeniero quien lo usó para resolver una ecuación con la que sus colegas habían estado lidiando durante meses: Hammer escribió 20 líneas de código y la resolvió en un día.
Programadores afines de todo EE.UU. empezaron a mandarle nuevos trozos de código a Hopper, quien los iba guardando en la memoria hasta la próxima publicación.
En efecto, Hopper estaba creando el software de código abierto.
Para los años 80, se vio la necesidad de movimientos como los de código abierto o software libre. Pero, por ahora, Hopper estaba en busca de un lenguaje más amigable.
Su compilador se convirtió en uno de los primeros lenguajes de programación, COBOL; y, fundamentalmente, abrió el camino a la distinción ahora conocida entre hardware y software.
Con máquinas como Harvard Mark 1, el software era el hardware: ninguno de sus patrones de interruptores funcionaría en otra máquina que estuviera conectada de forma distinta.
Pero si una computadora tiene un compilador, puede ejecutar cualquier programa que lo use.
Desde entonces, más y más capas de abstracción han separado a los programadores humanos de los chips físicos.
Y cada una de esas capas ha sido un paso más en la dirección en la que Grace Hopper demostró que era más sensata: liberar el poder intelectual del programador para que piense en algoritmos y conceptos, no en interruptores y cables.
Para Hopper, sus colegas inicialmente se resistieron no porque querían que los programas funcionaran más rápido, sino porque disfrutaban del prestigio que les daba ser los únicos que podían comunicarse con la casi divina computadora en representación de los meros mortales que se limitaban a comprarla.
"Los sumos sacerdotes", los denominaba la matemática.
Hopper pensaba que cualquier persona debería poder programar. Ahora, cualquiera puede. Y las computadoras son mucho más útiles gracias a ello.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-38586597


2.
Grace Hopper, la mujer que revolucionó la programación
Fue una de las primeras desarrolladoras de software, creó el compilador y el primer lenguaje informático. Nada en las Ciencias de la Computación sería lo mismo sin Grace Hopper.
11/01/2021
Amazing Grace (Increíble Grace o Asombrosa Grace) o Queen of Sotware (Reina del Software) eran los apodos de Grace Hopper, una doctora en Matemáticas neoyorkina que dedicó su carrera profesional a las Ciencias de la Computación y cuyo trabajo influyó ostensiblemente en la evolución de la informática.
Fue una de las primeras desarrolladoras de software de la historia, creó el compilador, fue la primera mujer de la British Computer Society (en 1973)… y estos son algunos hitos de su vida. Ahondamos en la historia de Grace Hopper, la mujer que dio el pistoletazo de salida a la programación moderna y revolucionó el mundo de la informática.
Hopper, doctora en Matemáticas por Yale
Nacida el 9 de diciembre de 1906, Grace Brewster Murray era miembro de una familia del Upper West Side de Manhattan estrechamente vinculada a la Armada estadounidense, sobre todo, a través de su bisabuelo, que fue contralmirante. Curiosamente, es el mismo rango con el que se retiró la propia Grace, pero no nos adelantemos a los acontecimientos.
En una época en la que las mujeres tenían oportunidades muy restringidas para acceder a formación y al terreno laboral, Amazing Grace recibió apoyo familiar para desarrollar una carrera de ciencias. Cursó Matemáticas y Física en el Vassar College de Nueva York y se doctoró en Matemáticas por Yale en 1934. Fue la undécima mujer doctorada en este campo en la historia de esta universidad.
Unos años antes de la obtención de su doctorado, Brewster Murray había contraído matrimonio con el escritor y profesor universitario Vincent Foster Hopper en 1930. Tras el enlace, había adoptado el apellido de su esposo, pasando a llamarse Grace Murray Hopper.
Grace volvió a Vassar, donde continuó su andadura como profesora de su especialidad. En los años posteriores también dio clase en Barnard y tomó una excedencia para estudiar con Richard Courant en la Universidad de Nueva York. Su carrera estuvo, así, muy vinculada al mundo académico… hasta que dio un giro radical.
II Guerra Mundial: cuando Hopper entró en la Marina
En el lapso de un año y medio desde que el ataque a Pearl Harbor provocara la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, Grace dejó la universidad de Vassar y a su marido. En 1943, Hopper se alistó en la Marina. Fue sobre la bocina, ya que tenía 36 años.
En 1986, la matemática concedió una memorable entrevista en el show de David Letterman. Preguntada sobre los motivos de ese alistamiento, contestó: "Well, World War II, to begin with" (bueno, para empezar, la II Guerra Mundial").
Un año después de su unión a la Marina, Amazing Grace se graduó con el rango de teniente. Tenía 37 años y fue la número uno de su promoción. Después, fue destinada a trabajar en la primera computadora de Estados Unidos, la Harvard Mark I. "Fui muy afortunada", explicó a Letterman.
Hablamos de uno de los grandes emblemas de la primera generación de computadoras, diseñada por Howard H. Aiken e IBM e instalada en la Universidad de Harvard. Aunque la máquina era de la citada universidad estadounidense, fue acaparada por el Ejército hasta que acabó la guerra. Así es como este monstruo de casi 5 toneladas fue destinado al cálculo militar.
Estados Unidos conformó a un equipo de grandes mentes científicas de la época, que trabajó a destajo para propiciar la victoria de los Aliados. Matemáticos y físicos  como Richard Bloch, Bob Campbell, Ruth Brendel Noller y la propia Hopper estuvieron liderados por Aiken en este proyecto.
La programación de la Mark I, en manos de Hopper
Cuando Hopper llegó a Harvard, se encontró con un hardware que estaba creado. La necesidad principal ahora era hacerlo funcionar: entender los mecanismos y encontrar la manera de programar la computadora, de decir al ordenador qué tenía que hacer, trasladar a una ecuación matemática un problema de física que la Mark I pudiera resolver.
De esas cuestiones, nace la programación, aunque Ada Lovelace ya había sentado precedentes en 1842, cuando creó el primer algoritmo informático para la Máquina Analítica de Babbage. Así, existen paralelismos entre ambas científicas. Hopper desarrolló para la computadora de Aiken lo que Lovelace había desarrollado para la de Babbage. Como Lovelace, Hopper profundizó en el concepto y desarrollo de subrutinas.
Aiken asignó a Hopper la tarea de escribir un libro sobre ello: sobre la Mark I y cómo programarla. "No puedo escribir un libro, nunca he escrito uno", contestó Amazing Grace cuando el director del proyecto se lo comunicó. "Bueno, ahora estás en la Marina, escribirás un libro", fue la respuesta que recibió. Así lo contó Hopper en la ya citada entrevista.
Y escribió un libro. Un manual de 500 páginas sobre la historia de esta primera computadora estadounidense y la manera de programarla. Fue el resultado de un arduo estudio al que dedicó día y noche, junto con sus compañeros de proyecto, con los que creó un ambiente de trabajo, camaradería y compañerismo que todos resaltaron en sus declaraciones sobre aquella época.
Curiosidades: el bug de Hopper
Una anécdota curiosa: cuando se produce un error informático, decimos que es un "bug", en castellano, insecto. El término se empezó a utilizar en el grupo de trabajo de la Harvard Mark I, cuando una polilla se introdujo en la maquinaria de la computadora y produjo un fallo en el sistema. Así, esa polilla fue la causa de que, a día de hoy, empleemos la palabra "bug".
El compilador de Hopper
Mientras trabajaba en la programación de la Mark I, Hopper formalizó el concepto de compilador. Simplificado, hablamos de una especie de traductor de código que sirve para que las mismas órdenes se puedan dar a distintos ordenadores. El compilador adapta las órdenes al lenguaje de cada uno de manera automatizada.
En 1949, Hopper se fue a Filadelfia y empezó a trabajar en Eckert-Mauchly Corporation, donde desarrolló aquel concepto en el que había empezado a trabajar con la Mark I. Junto con su nuevo equipo, la matemática creó el primer compilador de la historia, el A0, que, básicamente, convertía un código fuente en un código binario.
El A0 se diseñó y comenzó a utilizar en UNIVAC, que fue la primera computadora comercial estadounidense, diseñada por John W. Mauchly y John Prespert Eckert.
COBOL, el primer lenguaje informático universal
A día de hoy, muchos bancos continúan utilizando el Common Business-Oriented Language, el COBOL, el primer lenguaje informático universal, diseñado para la informática de gestión. Pues bien, su creación también fue obra de Hopper y el equipo con el que trabajaba en Eckert-Mauchly.
Tras el A0, Amazing Grace desarrolló el protolenguaje Flow-Matic, el primer compilador para procesar datos en inglés. Básicamente, Flow-Matic recibía instrucciones en inglés y las traducía de manera automática para la máquina, convirtiéndolos en lenguaje interno o lenguaje de programación.
A partir de este protolenguaje, se desarrolló el COBOL, en el año 1959.  En el proyecto también estuvo involucrada la científica Mary Hawes, que fue quien tuvo la idea de crear un lenguaje universal y además orientado a los negocios.
Premios de Grace Hopper
Hopper continuó su carrera entre la empresa privada, el terreno académico (donde acumuló 40 doctorados honoris causa) y la Marina. De hecho, se retiró en la medianoche del 31 de agosto de 1986, el mismo año en el que cumplía los 80 años, después de 43 años y medio de servicio y con el rango de contraalmirante. En ese momento, se alzaba como la oficial militar más mayor en activo.
No obstante, continuó trabajando como profesora, dando conferencias y como consultora. En 1988, recibió el premio IEEE Emanuel R. Piore; en 1991, la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación.
Antes había recibido el premio Hombre del Año en Ciencias de la Computación de la Asociación de Gestión de Procesamiento de Datos (1969) y se había creado un galardón con su nombre, el Premio Grace Hopper (que se entrega desde 1971).
Grace Hopper murió el 1 de enero de 1992 y fue enterrada con honores en el Cementerio de Arlington. En 1996, la Marina bautizó un destructor con su nombre, el USS Hopper, también conocido como el Amazing Grace. En 2016, el entonces Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le otorgó a título póstumo la Medalla Presidencial de la Libertad, a ella y a la programadora Margaret Hamilton.
https://agenciab12.com/noticia/grace-hopper-mujer-revoluciono-programacion


3.
Grace Hopper: madre del lenguaje COBOL
Esta militar estadounidense colaboró en la creación del lenguaje de programación COBOL, sentando las bases de la computación actual.
Dentro de no mucho tiempo, “todo estará al alcance de un botón en el cuarto de estar”, como dijo el entonces vicepresidente de Associated Press, Stanley Swinton. Toda la innovación que abarrota la sociedad actual floreció, principalmente, en el periodo final de la II Guerra Mundial.
Este es el caso de la historia de la computación. Hace casi 60 años que el Departamento de Defensa de Estados Unidos creó un lenguaje de programación para conseguir un código común en todas las computadoras. Se trataba del llamado ‘Lenguaje Común Orientado a Negocios’, más conocido como COBOL (por sus siglas en inglés).
El COBOL nació fruto del consenso de grupos de trabajo del CODASYL (Conference on Data Systems Languages) y en apenas seis meses. Vivió su época dorada en los años 80 y 90, aunque todavía sigue en funcionamiento en algunas entidades bancarias. Actualmente, es uno de los lenguajes de programación conocidos más antiguos.
Grace Murray Hopper fue una de las integrantes de esta comisión. Aunque esta Oficial de la Armada de Estados Unidos sentó las bases del COBOL mucho antes incluso de su aprobación en 1959.
Grace Hopper nació el 9 de diciembre de 1906 en Nueva York en el seno de una familia descendiente de militares. Desde muy pequeña se interesó por la mecánica, y a la edad de 7 años abrió todos los relojes de su casa para conocer su funcionamiento.
En su familia era fundamental la educación, es por ello por lo que pudo acudir a la universidad. Se doctoró en matemáticas por Yale en 1934, siendo la primera mujer en conseguirlo. A pesar de ejercer como profesora, con el estallido de la II Guerra Mundial decide alistarse en la Armada de los Estados Unidos, logrando graduarse la primera de su promoción en 1944.
“Amazing Grace”
Ya como teniente, trabajó de la mano del comandante Howard Aiken en la construcción del computador Mark I. En este periodo también se le atribuye el conocido término “bug”, haciendo referencia a un error de programación. Si bien, no fue ella la que encontró una polilla en los circuitos del Mark II, fue la que acuñó esta denominación.
Se retiró de la Armada y pasó al sector privado de la mano de Eckert-Mauchly Corporation. En esta empresa realizaría algunos de sus trabajos más destacados. Creó el primer compilador de la historia, el A-0 (1952); y el primer compilador para procesamientos de datos, el B-0 Flow-Matic (1957). Fue este último el germen del anterior mencionado, lenguaje COBOL.
Tras este periodo, volvió de nuevo a la Armada, de la que se retiró, finalmente, en 1986, siendo la oficial de mayor edad de la Armada de Estados Unidos. Recibió otros galardones a su trayectoria profesional como más de 40 doctorados honoris causa, el premio Hombre del año en ciencias de la computación (1969), o la Medalla nacional de tecnología (1991). Además, desde 1971 la Association for Computing Machinery entrega un premio con su nombre; y la Armada cuenta con un buque llamado USS Hopper.
Grace Hopper, también conocida como Amazing Grace, marcó un antes y un después en la historia de la computación. Sus trabajos e invenciones sentaron las bases de los ordenadores actuales.
https://blogthinkbig.com/grace-hopper-madre-del-lenguaje-cobol


Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Julio de 2021
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