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Alva Myrdal
 Y su lucha por mejorar Suecia

 




Síntesis biográfica
Nació en Upsala el 31 de enero de 1902. Estudió Sociología en las universidades de Upsala, Estocolmo y Ginebra y orientó sus investigaciones hacia el campo de la política social. En 1924 contrajo matrimonio con el afamado economista sueco Karl Gunnar Myrdal, cuyo apellido adoptó.
Trayectoria
En 1949 fue nombrada directora de la Oficina de Asuntos Sociales de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cargo que ocupó durante un año. En 1951 pasó a dirigir el departamento de Ciencias Sociales de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de Naciones Unidas (UNESCO). Entre 1955 y 1961 trabajó como embajadora del gobierno sueco en India, Birmania y Sri Lanka.
Ese último año regresó a Suecia como asesora especial para el desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país. En 1962 obtuvo un escaño en el Senado sueco como representante del Partido Socialdemócrata y fue designada para encabezar la delegación sueca en la Conferencia para el Desarme celebrada en Ginebra.
Entre 1966 y 1972 ostentó la cartera de Desarme del gobierno sueco, cargo que compaginó desde 1969 con el de ministra de Asuntos Eclesiásticos. Entre 1972 y 1973 permaneció en el gobierno como ministra sin cartera. Al mismo tiempo, hasta 1973 continuó desarrollando su actividad dentro de la Conferencia para el Desarme de Ginebra.
Como ministra, se destacó por su gran contribución a la puesta en marcha de importantes reformas sociales y a la defensa de la igualdad para las mujeres desde una postura abiertamente feminista. Tras su retirada de la política activa, Alva Myrdal continuó comprometida hasta su muerte con las causas del pacifismo, el desarme y el feminismo, a través de conferencias y publicaciones.
Sus obras
  • Desarme, realidad y utopía (1965)
  • Guerra, armamentismo y violencia cotidiana (1977)
  • El juego del desarme: la carrera armamentística entre Estados Unidos y Rusia (1976)
  • Dinámica del desarme nuclear europeo (1981)
Premios y reconocimientos
  • Premio Nobel de la Paz en el año 1982.
  • Premio de la Paz de Alemania Occidental en 1970
  • Premio Einstein de la Paz en 1980
  • Jawaharlal Nehru de Cooperación Internacional en 1981
https://www.ecured.cu/Alva_Myrdal


Alva Myrdal.
Política sueca, activa feminista y pacifista, Nóbel de la Paz por su contribución al movimiento de desarme nuclear durante los años sesenta y setenta. Su figura es clave para entender la singularidad del Estado de bienestar sueco y su liderazgo en los logros de igualdad de género.
Nacida Alva Reimer  un 31 de enero de 1902, en la ciudad universitaria sueca de Upsala. Estudió Sociología en las universidades de Upsala, Estocolmo y Ginebra y orientó sus investigaciones hacia el campo de la política. En 1924 contrajo matrimonio con el afamado economista sueco Karl Gunnar Myrdal, (premio Nobel de Economía de 1974), cuyo apellido adoptó.  
Estuvo vinculada desde muy joven al Partido Social Demócrata, participó activamente en la lucha contra el armamentismo y se interesó por los temas sociales. Su compromiso social venía desde 1930, cuando ella jugó un papel destacado en el desarrollo del estado de bienestar sueco. Fue una luchadora incondicional por la liberación de las mujeres y la igualdad de derechos. En ese año publicó un libro titulado "El problema de la población en crisis" en el cual planteaba una serie de reformas sociales que garantizaran la libertad individual, sobre todo de las mujeres.  
Esta obra está escrita en un contexto de baja fecundidad y su objetivo es poner de manifiesto la centralidad de la infancia en la consecución del bienestar común y, por tanto, en la acción política. En esta obra, Alva y Gunnar Myrdal compartían las demandas de los conservadores en torno a la centralidad política de la familia y la promoción de la natalidad, pero las reformularon en clave feminista: las mujeres debían tener un papel activo como ciudadanas – incluyendo el acceso al empleo –, y los hombres debían tenerlo como compañeros activos en la crianza de los niños. Mientras que la acción del Estado a través de los servicios sociales debía permitir que esos dos roles pudieran materializarse.  
El libro fue problemático porque también avanza algunas ideas típicas en su época que tienen que ver con la eugenesia, la selección activa de la población. Se la considera ideóloga de la reforma educativa realizada en Suecia en 1946. 
Tras escribir esta obra, Gunnar Myrdal fue requerido por varias universidades y organismos, mientras que Alva no recibió ninguna oferta. De hecho, ella siguió siendo madre de familia e intelectual freelance vinculada a distintas comisiones gubernamentales hasta la edad de 47 años, teniendo que aguantar ser increpada como mala madre por participar en actos públicos y académicos a horas en las que una madre debía estar cuidando de sus hijos pequeños. Insultos que por su supuesto nunca recibió su marido y padre de sus tres hijos.  
Como destacada feminista, presidió la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Suecia; desde donde promovió una verdadera rebelión contra notorias injusticias y carencias de la legislación laboral sueca respecto a las mujeres. Por su esfuerzo, las mujeres embarazadas dejaron de ser despedidas del trabajo, y muchas de las grandes leyes sociales que la socialdemocracia puso en práctica en Suecia contaron la decidida participación de Alva Myrdal.
 
En 1949 fue nombrada directora de la Oficina de Asuntos Sociales de la Organización de Naciones Unidas (ONU), cargo que ocupó durante un año. En 1951 pasó a dirigir el departamento de Ciencias Sociales de la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de Naciones Unidas (UNESCO), siendo la primera mujer que llegó a ser directora del citado departamento.  
Entre 1955 y 1961 trabajó como embajadora del gobierno sueco en India, Birmania y Sri Lanka. Ese último año regresó a Suecia como asesora especial para el desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país. En 1962 obtuvo un escaño en el Senado sueco como representante del Partido Socialdemócrata y fue designada para encabezar la delegación sueca en la Conferencia para el Desarme celebrada en Ginebra.  
Entre 1966 y 1972 ostentó la cartera de Desarme del gobierno sueco, cargo que compaginó desde 1969 con el de ministra de Asuntos Eclesiásticos. Entre 1972 y 1973 permaneció en el gobierno como ministra sin cartera. Al mismo tiempo, hasta 1973 continuó desarrollando su actividad dentro de la Conferencia para el Desarme de Ginebra.  
Como ministra, Myrdal destacó por su gran contribución a la puesta en marcha de importantes reformas sociales y a la defensa de la igualdad para las mujeres desde una postura abiertamente feminista. Tras su retirada de la política activa, Alva Myrdal continuó comprometida hasta su muerte con las causas del pacifismo, el desarme y el feminismo, a través de conferencias y publicaciones.   
Entre sus numerosos escritos, cabe destacar: Desarme, realidad y utopía (1965), Guerra, armamentismo y violencia cotidiana (1977), El juego del desarme: la carrera armamentística entre Estados Unidos y Rusia (1976) y Dinámica del desarme nuclear europeo (1981). Además del Nobel, recibió el Premio de la Paz de Alemania Occidental en 1970 -que compartió con su marido-, el Premio Einstein de la Paz (1980) y el Jawaharlal Nehru de Cooperación Internacional (1981).  
De todos los honores que ella había recibido, Alva consideraba el Premio Nobel de la Paz como “la cúspide” pero en una ocasión reconoció que el “Premio del Pueblo de Noruega” fue el más querido en su corazón ya que en 1981, cuando fue nominada una vez más para el Nobel y el Comité dio el premio al Alto Comisionado para los Refugiados, hubo tal cantidad de críticas en Noruega que suscitó un movimiento popular que recaudó sesenta mil dólares los cuales le fueron entregados como Premio del Pueblo Noruego. La ceremonia que tuvo lugar en el ayuntamiento de la ciudad de Oslo en febrero de 1982 le emocionó profundamente.  
Sin embargo, para algunos, la biografía de Alva Myrdal también contiene sombras, como su apoyo a la política de esterilización llevada a cabo por el gobierno sueco en los años 30 del siglo XX. Aunque hay que decir que no participó en la redacción de las leyes, ni en su implementación.                                               
Falleció un 1 de febrero de a la edad de 84 años, en una clínica de la ciudad de Estocolmo, donde se hallaba internada desde hacía dos años. El primer ministro, Olof Palme, que la visitó horas antes del deceso, dijo entre otras cosas:   
"Será recordada por el brillo de su personalidad, por la firmeza de sus convicciones y por el impulso y amplitud de sus acciones".
http://marivi-hypatia.blogspot.com/2012/12/alva-myrdal.html


Su esposo Fue:

Gunnar Myrdal (1898 - 1987) 
Premio Nobel  1974
Economista sueco, obtuvo el Premio Nobel de Economía en 1974, compartido con F.A. von Hayeck, por su trabajo pionero en la teoría del dinero y las fluctuaciones económicas y por sus penetrantes análisis de la interdependencia de los fenómenos económicos, sociales e institucionales. 
Se doctoró en la Universidad de Estocolmo, donde fue alumno de Knut Wicksell y Gustav Cassel. Fue profesor de Política Económica y Economía Internacional en la Universidad de Estocolmo. Socialista, fue senador del Parlamento Sueco en varias legislaturas y Ministro de Comercio e Industria. Fue Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa.
Myrdal ha insistido a menudo en que no es posible una economía positiva, no normativa ya que cualquier proposición económica implica, de forma implícita o explícita, juicios de valor.
Es escéptico respecto a la posibilidad de aplicar el análisis económico convencional a los países del tercer mundo. En estas sociedades no se puede aislar el análisis económico del análisis social y político. Para Myrdal, el subdesarrollo solo puede solucionarse a partir de la igualdad de oportunidades y la profundización democrática. Propone la creación de un "Estado Providencial Mundial" que mediante una planificación y redistribución mundial evite el aumento de la brecha entre países ricos y pobres. 
Su esposa, Alva Myrdal (1902-1986), fue una prestigiosa pacifista que ocupó en Suecia diversos cargos diplomáticos y gubernamentales llegando a ser ministra para el desarme. También obtuvo el Premio Nobel, en este caso el Nobel de la Paz, en 1982.
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/centros-tic/14002996/helvia/aula/archivos/repositorio/250/271/html/economia/economistas/myrdal.htm


Alva Myrdal, impulsora del estado de bienestar sueco en los años 30
Fue científica social, diplomática y feminista sueca galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1982 junto con el mexicano Alfonso García Robles. Además, fue la primera mujer en alcanzar un cargo de liderazgo en UNESCO.
04/05/2021
Nació un 31 de enero de 1902 en Upsala, Suecia, en una familia humilde y sin posibilidad de asistir a una escuela primaria por el hecho de ser niña y vivir en el campo, dos aspectos que para principio de siglo pasado estaban totalmente normalizados. Cuando tuvo edad para hacerlo, estudió sociología de la familia, política sexual, educación y cuidado de los niños. 
Se convirtió una de las dirigentes más importantes en la creación del estado del bienestar sueco. Junto a su esposo Gunnar Myrdal, con quien se casó en 1924, publicó a principios de los años 30 el libro "El problema de la población en crisis", poniendo énfasis a lo largo de todo el escrito en que las reformas sociales son necesarias para permitir la libertad individual, y en especial para las mujeres. Por aquellos años, en el período de entre guerras (la década del 30), a su vez se destacó por la importante contribución realizada en la promoción de la asistencia social.  
Por otra parte, durante mucho tiempo fue un importante miembro del Partido Socialdemócrata Sueco, y a finales de los años cuarenta se involucró en temas internacionales en Organización de las Naciones Unidas, llevando a su cargo su sección sobre políticas de bienestar en 1949, siendo entre 1950 y 1955 jefa de la sección de ciencia social de la Unesco - la primera mujer en alcanzar tan importantes cargos en la ONU. 
En 1962 entró en el parlamento sueco y en 1962 fue enviada como delegada sueca a la conferencia sobre desarme en Ginebra, función que desempeñó hasta 1973. En 1966 fue nombrada también ministra del gabinete consultivo para el desarme, desde donde realizó acciones de promoción del desarme que le valieron el galardón a Premio Nobel de la Paz junto con Alfonso García Robles. 
Dado el nivel de comprensión profesional al lo que logró acceder luego de estudiar con expertos los puntos claves del desarme, y la firme convicción de que la paz era prioridad, la condujo a participar de manera activa en el establecimiento del instituto de investigación internacional de la paz de Estocolmo, SIPRI.  
En el año 1986, con 84 años, la gran líder fallece dejando un legado que perdurará por siglos. 
https://www.lasinnovadoras.com/resenas/alva-myrdal-impulsora-estado-bienestar-sueco-anos-30-n106


Una vida por el desarme y contra la injusticia social
La actuación pública de la premio Nobel de la paz, Alva Myrdal, ha estado marcada por dos pautas fundamentales: la lucha contra el armamentismo, especialmente nuclear, y la promoción de importantes reformas sociales en su país en defensa de los trabajadores, la familia, la niñez y la mujer. Como destacada feminista, presidió la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Suecia; desde donde promovió una verdadera rebelión contra notorias injusticias y carencias de la legislación laboral sueca respecto a las mujeres. Por su esfuerzo, las mujeres embarazadas dejaron de ser despedidas del trabajo, y muchas de las grandes leyes sociales que la socialdemocracia puso en práctica en Suecia contaron la decidida participación de Alva Myrdal.
Nació el 31 de enero de 1902, en la ciudad universitaria sueca de Upsala. Está casada con el premio Nobel de economía Gunnar Myrdal, y es madre de tres hijos, entre ellos el escritor Jan Myrdal.
En 1934 publicó, junto con su esposo, un libro sobre La crisis de la población, en una época en que la caída de los índices de natalidad en el mundo creaba una cierta preocupación. Alva Myrdal sostenía que si los bienes se repartieran en forma equitativa habría más posibilidades de incrementar la población. Se la considera ideóloga de la reforma educativa realizada en Suecia en 1946.
Entre 1949 y 1955 dirigió el Departamento de Asuntos Sociales de las Naciones Unidas y de la Unesco. En 1962 fue elegida senadora por el partido socialdemócrata y entró a formar parte del Gobierno sueco como ministra sin cartera. Los problemas de la paz comenzaron a interesarle después de la primera guerra mundial. Tras desempeñar el cargo de embajadora de Suecia en la India, representó a su país desde 1962 hasta, 1973 en la Conferencia de Ginebra sobre el Desarme.
En el plano internacional siempre defendió especialmente a las naciones más pequeñas. Más de una vez ha dicho: "En la próxima guerra mundial no habrá vencedores, la derrota será de todos".
Los problemas del desarme le han inspirado varias de sus obras, entre ellas El juego del desarme. Insistentemente se ha declarado contra las enormes sumas de dinero destinadas al perfeccionamiento de armas capaces de aniquilar todo el planeta.
En relación con su trabajo en la Conferencia de Ginebra ha comentado en alguna ocasión: "Si nuestro trabajo no ha servido para casi nada es porque las superpotencias jamás han querido realmente encarar un proceso de desarme".
Esta mujer pequeña, elegante y enérgica sigue denunciando infatigablemente los riesgos de la carrera armamentista y defendiendo que no hay otra salida más que la negociación.
Alva Myrdal ha recibido ya otros premios por sus trabajos: el Premio de la Paz de la República Federal de Alemania, en 1970, y un año después el primer Premio Albert Einstein de la Paz.
https://elpais.com/diario/1982/10/14/internacional/403398004_850215.html


La Premio Nobel Alva Myrdal, su proyecto social y su apuesta por la Paz
25 Octubre 2019
Si hablamos de Alva Myrdal en España puede ser que no suene su nombre, pero estamos hablando de quien consiguió alzarse con el Premio Nobel de la Paz en 1982, ocho años después del Premio Nobel de Economía que consiguió su inseparable compañero de viaje Gunnar.
Nacida en Upsala en 1902, a unos 70 kilómetros al norte de Estocolmo, estudió en la Universidad de Estocolmo sociología y pedagogía, enfocando sus estudios en cómo la sociedad podría ser mejor al enseñar a las personas a vivir de una manera diferente. Sus ejes de lucha se centraron en los niños, las mujeres y en las políticas de desarme.
En la década de 1930, en la recesión que contaminaba al mundo occidental y cultivaba el ascenso del fascismo, el desempleo en Suecia se disparaba y se producía un aumento exponencial de niños desnutridos y sin higiene básica. A esto se añade una baja natalidad, tan baja que muchos se preocuparon de que Suecia se hundiera nuevamente en la sociedad campesina recientemente abandonada y de donde procedía Gunnar. Pero la solución parecía estar al alcance y se llamaba "ingeniería social", encontrando en Alva y Gunnar a sus dos principales representantes.
Su libro “Crisis in the Population Question” (“Crisis en la cuestión de la población”) es su obra más famosa, obteniendo un tremendo impacto y se considera que le dio a la socialdemocracia sus cimientos para sostenerse. Lo terminó tras un viaje a los EEUU, país en el que observaría entre la población unas brechas profundas. Este viaje hizo que sus ideas de política social se acentuaran aún más y se convirtiera en una convencida de la importancia de una política social progresista.
En este libro, Alva aboga por una política familiar racional para luchar por la baja natalidad y hacer una labor más proactiva en la manutención infantil. Así, en la década de 1940 se introdujo el subsidio general por hijos, siendo de 260 coronas anuales por hijo.
Esto liberó a la mujer, que podría ser alentada a dar a luz a más hijos y a participar en la vida laboral, con la creación de las primeras escuelas infantiles. La política de población debería, para Alva, combinarse con una política sexual más moderna donde fuera más fácil obtener anticoncepción y aborto.
También se necesitaba una mejor vivienda presentando ideas que formaron la base para la construcción de viviendas.  De esta manera, la construcción de viviendas representaría tanto las nuevas viviendas como los nuevos empleos. Éste fue el comienzo de los servicios públicos de vivienda; varios municipios comenzaron a construir hogares para niños.
La sociedad industrializada había perdido su antiguo papel y, por lo tanto, tenía que encontrar uno nuevo que estuviera más adaptado a la realidad económica y técnica. De lo contrario, el desarrollo se arriesgaba a detenerse. La razón por la cual las personas no tenían hijos era simplemente la mala perspectiva de una familia: viviendas pobres, riesgo de desempleo, malas condiciones para las mujeres en el mercado laboral, riesgo de pobreza y demás.
La industrialización había llevado a una urbanización violenta, así que su libro, que tuvo inicialmente problemas de buena acogida entre editoriales, fue un tema de debate raramente visto antes; la política social lograba discutirse científicamente. La sociedad fue retratada como un organismo que podría formarse en la dirección correcta, sólo si las medidas correctas se implementaran y financiaran mediante una política de distribución activa. Esta forma de razonamiento marcó la pauta para las relaciones laborales futuras y la política sueca durante mucho tiempo. Esta visión de la nueva política social fue legitimada por el miedo a una crisis demográfica. Al dar a las personas mejores condiciones, nacerían más niños y a estos niños habría que garantizarles atención médica gratuita y, por lo tanto, la población sueca sobreviviría. La atención se centraba en una política preventiva que, si funcionaba, eventualmente evitaría que las personas cayeran en la pobreza y la angustia. 
Con el vínculo entre la crisis de población y la política social, el libro hizo políticamente posible impulsar muchas de las reformas sociales implementadas durante la década de 1930. 
El libro también cuenta con la colaboración de Gunnar: mientras Alva escribía las partes sobre política familiar y de niños, Gunnar escribía las piezas económicas. El libro arrojó a la pareja a la celebridad política y científica social.
En 1938, Alva regresaba a Estados Unidos, ahora para estudiar la política del New Deal de Roosevelt. La idea de Roosevelt, de que el Estado expandiría la depresión económica, llegó a influirle mucho y también tuvo un fuerte impacto en Suecia. El colapso del mercado de valores en EEUU dejaba trastocados los tres ejes básicos del liberalismo: la propiedad privada, el individualismo y la oposición al poder y la burocracia del gobierno, siendo desafiados por el New Deal del presidente Roosevelt. Mientras tanto, en Gran Bretaña, el economista inglés John Maynard Keynes trabajó con un enfoque nuevo la política y la crisis económica y el keynesianismo recuerda en muchos aspectos las ideas de la Escuela de Estocolmo.
Convencida socialdemócrata, su éxito internacional llegaba en 1948, siendo por un breve espacio de tiempo la representante del departamento de Asuntos Sociales de la ONU en Nueva York, para recalar meses después en la UNESCO en París. Ahora ya no veía Suecia como su campo de trabajo sino el mundo entero. Tras su estancia en París, se convertía en embajadora sueca en Nueva Delhi y trabajó allí para la democratización y el desarrollo social. A Gunnar, también interesado en la India y en el sudeste asiático en general, le llevó diez años escribir “Un drama asiático”, mostrando gran preocupación por los problemas del subdesarrollo y que publicaría en 1967. Este trabajo le dio el galardón del Premio Nobel de Economía en 1974, con planteamientos nuevos sobre cómo debe ser la sociedad y cómo el Estado debe influir y controlar la economía.
Alva fue parlamentaria sueca presidiendo a su vez la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Suecia; en su lucha, las mujeres embarazadas dejaron de ser despedidas del trabajo. Fue enviada como delegada al Congreso sobre el Desarme en Ginebra, función que desempeñó hasta 1973, tras ser ministra del gabinete consultivo (ministra sin cartera) para el desarme. Ahí se centró en una pedagogía clara contra el armamentismo, especialmente nuclear, defendiendo especialmente a las naciones más pequeñas. Con este objetivo tan claro contra el desarme publicó “El juego del desarme”, denunciando las enormes sumas de dinero que sirven para perfeccionar las armas y siempre finalizando sus intervenciones con la palabra “negociación”.
Antes de su merecido Premio Nobel, ya había recibido el Premio Albert Einstein de la Paz y el Premio de la Paz de la República Federal de Alemania.
El compromiso social de Alva Myrdal sigue hoy marcando tendencia. Mostró fuerza impulsora en un deseo constante de mejora y de tratar de hacer el bien, destacándola muchos como pionera del Estado del Bienestar, en esa visión de la sociedad como organismo, siendo llamada junto a Gunnar “los arquitectos de la casa pública”.
https://elobrero.es/opinion/35701-la-premio-nobel-alva-myrdal-su-proyecto-social-y-su-apuesta-por-la-paz.html




Los Myrdal y el natalismo en Suecia
13 enero, 2021
Dice el tópico que las políticas familiares suecas y, en general, el modelo nórdico de Estado del Bienestar, consigue elevar la fecundidad por encima del resto de Europa. Un alto grado de protección a la familia y a la mujer, abundantes ayudas a la maternidad, elevadas ventajas fiscales y prestaciones públicas para las unidades familiares, avanzadas medidas para la conciliación laboral-familiar, parecen el repertorio modélico. Expongo a continuación el rol jugado en todo ello por Gunnar y Alba Myrdal. Según la famosa clasificación de Esping-Andersen* estas políticas están enmarcadas en un tipo de Estado del Bienestar que ofrece a sus ciudadanos bienes y servicios de forma universal e incondicional, frente a los modelos “anglosajón” (limitado a la pobreza  y condicionado a que sea demostrada), y al “germánico” (condicionado al aseguramiento previo).
Pero el cuadro idílico tiene sus detractores. El modelo es caro y, desde su despegue en los años treinta y cuarenta, sólo ha podido consolidarse gracias a una prolongada primacía política de la socialdemocracia y sus elevados impuestos. Tuvo sus dificultades y experimentó “reformas” y rebajas parciales tras la crisis económica de los setenta y las recetas liberales universalizadas en los ochenta. El liberalismo considera que este tipo de políticas vacía a la familia de sus funciones tradicionales, usurpadas por el Estado y los “ingenieros sociales” y, tras las apariencias benefactoras, es lo que provoca en realidad la baja fecundidad extendida en todo el mundo.
¿Por qué hablar aquí de Suecia? Porque es bien conocido que, en la gestación del modelo nórdico del Estado de Bienestar, un hito fundamental fue la publicación en 1934 de un libro que revolucionó la política sueca, y era un libro sobre “la demografía”. Sus autores fueron Alva Myrdal y Gunnar Myrdal, un matrimonio de gigantes intelectuales  de la época, ambos ganadores de premio Nobel (Alva el de la Paz en 1982, Gunnar el de Economía en 1974).
Los Myrdal no eran demógrafos, su libro se enmarca en una corriente prácticamente universal de alarmismo demográfico característica de la Europea de principios de siglo, siempre resuelta supuestamente mediante el fomento de una mayor natalidad (nadie la consiguió, y aún menos Suecia).  Pero a diferencia del natalismo francés, o el del fascismo italiano o alemán, o el clasista y eugenista anglosajón, Suecia apostó por unas recetas propias y muy diferentes bajo la influencia de este libro; lo que distingue las “recetas Myrdal” es su perspectiva política socialdemócrata y feminista.
El origen era el mismo en todas partes. Los demógrafos llevaban desde finales del siglo XIX señalando a los gobernantes que la fecundidad caía en picado en Europa, ombligo económico, financiero y militar del mundo, lo que se interpretaba como un síntoma de decadencia (ver La Decadencia de Occidente, de O. Spengler) y una señal de peligro inminente que sólo decididas políticas demográficas podían revertir.
En Suecia este cuadro se veía ampliado por una intensa emigración, especialmente a Estados Unidos. Los propios Myrdal habían estudiado en EEUU, durante el curso 1929-1930, becados por la Fundación L.S. Rockefeller. Les influyó mucho la escuela sociológica de Chicago, especialmente William Ogburn y sus tesis sobre la pérdida de funciones de la familia, pero también los experimentos de crianza infantil “socializada” de la Universidad de Columbia, financiados por la Fundación Rockefeller.
Conocían las corrientes neomaltusianas del momento, aunque las repudiaran. Respecto a Europa, claro; como tantos otros economistas “benefactores” Gunnar Myrdal sí aceptaba las tesis maltusianas respecto a los países menos desarrollados (de hecho será uno de los fundamentos teóricos de la ofensiva internacional para el control del crecimiento demográfico mundial):
Al volver de EEUU escribieron juntos un artículo, en 1931, sobre la crisis demográfica y las recetas socialistas para resolverla. No llegó a publicarse, pero fue el germen que, desarrollado, dio lugar al libro de 1934. El planteamiento era de “emergencia nacional”, el Estado debía ayudar a todos para que pudiesen formar familias y para que sus hijos tuviesen la educación y el nivel de vida que preparase un buen futuro al país. En años en que el conservadurismo reducía estos asuntos, igual que la sexualidad, a principios morales individuales, el énfasis de los Myrdal en las relaciones de pareja y la procreación llegó a popularizar la expresión “to myrdal” como sinónimo de tener relaciones sexuales. Recomendaban, mediante una planificación económica centralizada, universalizar la atención sanitaria, establecer préstamos para el matrimonio, proporcionar vivienda financiada, ayudas directas por hijo y servicios públicos de maternidad y atención al parto y, para los hijos, asignaciones para ropa, guarderías y campamentos de verano, desayuno y comida escolar. Todo ello como derecho universal.
Y el caso es que se les escuchó. Tras su vuelta de EEUU habían desarrollado una gran actividad académica y para las administraciones, especialmente centrada en cuestiones económicas y de política internacional. Cuando publicaron el libro ya llevaban casi dos años redactando informes para el gobierno y, de hecho, Gunnar había ganado un escaño en el Senado como representante de la provincia de Dalarna. El debate suscitado fue enorme, y se creó una Comisión Real sobre Población en la que ambos trabajaron, resultando autores de 17 documentos oficiales en dos años, que les permitieron depurar y desarrollar sus tesis, respaldadas finalmente por la Comisión.
Los natalismos europeos de entre guerras tuvieron como objetivo la potencia y pujanza del Estado, especialmente la militar. El franquismo concedía incentivos salariales en función del número de hijos, pero los condicionaba a que la madre no trabajara (ver El natalismo en la España franquista). El natalismo francés fomentaba las familias numerosas concentrando en ellas los apoyos económicos, a la vez que perseguía y encarcelaba por abortar, o penalizaba a los solteros (ver El natalismo en Francia). El mundo anglosajón pretendía que la natalidad mejorase entre los más “aptos” de la sociedad, sus élites, y que disminuyese entre las clases menos convenientes (véase aquí Eugenismo). La “cuestión de Estado” justificaba las prohibiciones y las sanciones contra la anticoncepción, el aborto, la planificación familiar, y también el mantenimiento de la desigualdad de roles laborales y familiares de mujeres y hombres. En otras palabras, cada cual a sus “labores” naturales, y también políticas; los hombres gobernar, producir y batallar, las mujeres reproducir y cuidar.
Pero las recetas de los Myrdal, lejos de prohibiciones, persiguen una intervención pública fuerte  en todas aquellas materias que puedan equilibrar y generalizar las posibilidades de formar pareja y tener hijos (vivienda, equipamiento, cuidados, educación, trabajo, condiciones laborales…). Su objetivo no era el crecimiento, sino el equilibrio, estabilizar la población (de hecho, Gunnar fue uno de los grandes apoyos a las teorías de Keynes, como las vertidas en Algunas consecuencias económicas del declive de la población).
Y claro, como ocurre siempre tras todas las políticas de población, no se trataba únicamente de elevar la fecundidad, sino  también de extender un modelo familiar, de relaciones sociales y de género, y también entre el Estado y sus ciudadanos. Los Myrdal estaban proponiendo un modelo “igualitario”, reformista, universal, poniendo a su disposición los recursos del Estado. El mundo al revés; no era el ciudadano el que debía servir al Estado, sino éste al ciudadano. Esa es la “ingeniería social” rechazan actualmente sus oponentes políticos y religiosos (ver aquí M. Schooyans, teólogo de la demografía), todos empeñados en reformular esta historia para que la socialdemocracia, el ateísmo, el feminismo o el simple progresismo resulten culpables de cualquier cosa, empezando por el declive de la familia tradicional, de la nación “verdadera” o de la decadencia racial.
La gran paradoja de todo esto es que quienes hoy creen que el natalismo de los Myrdal funcionó, y por eso la fecundidad en Suecia es actualmente unas décimas más alta que la francesa (y aún más que la española), son víctimas de un espejismo histórico. Lo cierto es que, durante décadas, tras emprender el país la senda iniciada en 1934, Suecia no sólo no consiguió elevar su fecundidad, sino que se mantuvo como uno de los países con menor fecundidad del planeta. Todavía en los años setenta y ochenta se especulaba sobre el efecto “anticonceptivo” de la igualdad laboral sueca, y eran muchos los demógrafos de todo el mundo que relacionaban su baja fecundidad con su altísima ocupación femenina, y la convertían en la explicación de que en otros países se estuviese reproduciendo el mismo efecto, a medida que las mujeres empezaban a igualarse en estudios y actividad laboral con los hombres.
La disputa entre modelos no intranquilizaba a los natalistas de otros países dada esta situación de desventaja “nórdica”, pero en la década de los noventa muchos países que sí tenían una política de Estado tradicionalmente natalista, o al menos muy alejada de esa política social y de género, vieron con sorpresa que su fecundidad se hundía por debajo de la sueca. En los países mediterráneos o en los del Este  se vivió esto con algunos gestos públicos de contrariedad, pero en Francia, quizá el más oficialmente ultranatalista y el que más invertía en la investigación demográfica y en las ayudas directas por hijo, se levantó un escándalo público de dimensiones insospechadas , con acusaciones cruzadas entre los propios funcionarios del Institute National D’études Démographiques (ver aquí la disputa Calot-LeBrass).
El espaldarazo final al tópico erróneo sobre la bonanza natalista del modelo sueco llegó también en esa década, de manos de la Unión Europea. Se hizo oficial la tesis de que Europa “es diferente” en la modernización demográfica, apoyando la teoría de que protagonizaba una segunda Transición. La tradicional Teoría de la Transición Demográfica (TTD) que liga el descenso sostenido de la fecundidad al desarrollo económico e industrial, había fallado en predecir o explicar el baby boom de los años cincuenta y sesenta. Pero además se observaban nuevos fenómenos de cambio en las relaciones de género, en la creciente cohabitación prenupcial o en la de parejas no casadas, en la proporción de hijos fuera del matrimonio o en el tamaño cada vez menor de los hogares. El modelo de la TTD ni incluye ninguno de tales cambios, así que urgía darles explicación.
Y como ocurre siempre con la demografía, las explicaciones vinieron de otras disciplinas. La moda sociológica de esos años era apabullante: todo se explicaba por el cambio de valores. Ya en los años setenta J. Inglehart, director de la Encuesta Mundial de Valores, había explicado mediante el “postmaterialismo” los giros observados en la sociedad occidental desde los años sesenta.
En los 80 Dirk van de Kaa y Ron Lesthaeghe propusieron la existencia de una Segunda Transición Demográfica en los países industrializados, caracterizada por nuevas pautas familiares generadas por un cambio de valores: en términos de Inglehart,  valores postmaterialistas y postmodernos. Y, sintomáticamente, el modelo de la nueva pauta demográfica era el sueco.
Y hasta hoy. Como siempre, las explicaciones de los cambios demográficos se les ocurren a los economistas, los sociólogos, los politólogos o los antropólogos, y los demógrafos no pueden o no quieren plantear respuestas propias. Así que me voy a permitir acabar con algunas puntualizaciones de cosecha propia, orientadas desde la demografía:
  • La fecundidad no ha seguido los dictados de ningún Estado, y eso que es la auténtica obsesión demográfica desde hace más de un siglo. De hecho su descenso es planetario, independientemente de si ocurre en países natalistas o maltusianos, laicos o confesionales, igualitarios o dictatoriales.
  • La modernización demográfica no puede reducirse a lo que ocurre con la fecundidad, porque ésta es únicamente uno de los componentes teóricos básicos de la reproducción. El otro es la mortalidad, y es el que realmente manda en todo lo demás, aunque nunca aparece en los análisis sobre la situación de Suecia respecto a otros países, o en general, cuando se habla sobre el descenso de la fecundidad. La modernización demográfica, como he desarrollado en la Teoría de la Revolución Reproductiva, es, sobre todo, el resultado de la progresiva mejora intergeneracional de la supervivencia, el auténtico salto histórico experimentado por la demografía humana y el que condiciona todo lo demás.
  • La política no es la explicación de todo lo que ocurre en las poblaciones, especialmente en perspectivas históricas amplias y contextos demográficos extensos, como los continentales, o el del planeta entero. Nadie ha planificado con décadas de antelación el cambio demográfico global del siglo XX, ni siquiera lo ha previsto.
  • Lo mismo ocurre con los valores. Muchos de los indicadores en que se basa la teoría de la segunda transición demográfica pueden explicarse como mero efecto del aumento de la esperanza de vida (P.Ej. que aumente la proporción de hogares unipersonales).
  • Suecia ya tenía antes de los Myrdal algunas de las características que se atribuyen hoy a las políticas que éstos propusieron (P.Ej. La dilatada cohabitación de las parejas antes de casarse).
  • Una de esas características era lo avanzada que estaba en el descenso de la mortalidad. En mi opinión ese es el auténtico modelo Sueco, al margen de las políticas que le acompañen. He desarrollado en otro sitio la importancia que tiene la creciente supervivencia generacional para explicar los cambios familiares y de género en La madurez de masas.
Lo representado son las curvas de supervivientes por edad de las primeras generaciones en alcanzar los 50 años de edad sin haber perdido todavía más de la mitad de sus miembros (la” madurez de masas”). La primera en Suecia fue la generación nacida en 1818, que cumplió los 50 años en 1868. Compárese con España, cuyo equivalente es la generación nacida en 1901-1905, que cumplió los 50 años ya en la segunda mitad del siglo XX (¡más de ochenta años de retraso!). Puedo asegurar que esta es una diferencia que explica muchas otras que siempre se atribuyen a las políticas socialdemócratas o las propuestas de los Myrdal. De nuevo todo eso está recogido en La teoría de la Revolución Reproductiva.
https://apuntesdedemografia.com/2021/01/13/los-myrdal-y-el-natalismo-en-suecia/


Suecia es capitalista!
Junio 2020
Por Johan Norberg, senior fellow Instituto Cato

Cuando al senador Bernie Sanders, excandidato a la nominación presidencial por el Partido Demócrata, se le pidió mencionar un solo ejemplo de país donde el socialismo haya funcionado, señaló que “deberíamos mirar a países como Dinamarca, como Noruega y como Suecia”.Los socialistas estadounidenses siempre citan a Suecia o a algún país nórdico. Después de todo, los países que los socialistas originalmente señalaban como ejemplo siempre terminaron con colas para comprar pan. Pero ahí está Suecia: decente y con credenciales democráticas impecables. Solo hay un problema: Suecia no es socialista.
 
Si Sanders quiere convertir a Estados Unidos en Suecia tendría que impulsar el libre comercio, desregular la economía, reducir el impuesto a las empresas y abolir el salario mínimo. También tendría que eliminar los impuestos a la propiedad, a las donaciones y a la herencia. Y tendría que eliminar el sistema de reparto en las pensiones y sustituirlo por cuentas privadas de capitalización individual. También debería implementar un sistema de vouchers para que los escolares elijan si asisten a una escuela pública o privada.

Entonces, ¿por qué tantas personas asocian a Suecia con el socialismo? Por la misma razón que la asocian con ABBA y el amor libre: sus percepciones están estancadas en la década de 1970. En ese momento era razonable decir que Suecia estaba moviéndose hacia el socialismo. Pero fue una aberración en la historia de Suecia, una aberración que casi destruyó nuestro país.

La revolución liberal
A mediados del siglo XIX, un grupo de liberales clásicos, liderados por Johan August Gripenstedt, asumió el gobierno y abolieron los monopolios laborales, eliminaron las barreras comerciales, desregularon las empresas y los mercados financieros, y desmantelaron la discriminación legal en contra de las mujeres. Estas reformas desataron el desarrollo de Suecia. Desde 1870 hasta 1913, el PIB por persona de Suecia aumentó un 2% anual, un 50% mayor que el resto de Europa Occidental. Durante este período, el gasto público no sobrepasó el 10% del PIB. Además, se declaró neutral en ambas guerras mundiales, mientras mantuvo los mercados abiertos y los impuestos bajos.

Hacia 1950, Suecia era la cuarta economía más próspera del planeta y la quinta economía más libre del mundo. Los impuestos constituían tan solo 21% del PIB de Suecia, un nivel más bajo que en Estados Unidos, y alrededor de 10 puntos porcentuales por debajo de países como Gran Bretaña, Francia y Alemania Occidental.

El experimento socialista
Gunnar y Alva Myrdal, dos pensadores suecos socialdemócratas del siglo XX, creyeron que los países escandinavos tenían las circunstancias ideales para desarrollar un Estado de Bienestar generoso. Eran países ricos con empresas competitivas que podían financiar al Estado. También tenían poblaciones homogéneas con una sólida ética de trabajo, servicios públicos que no eran corruptos y un alto nivel de confianza. Si el socialismo no funcionaba allí, sería difícil que funcionara en lugar alguno.
Bajo esa premisa, los socialdemócratas introdujeron al Estado en la educación y en la salud. Además, impusieron el sistema de seguridad social de reparto. Entre 1960 y 1980, el gasto público más que se duplicó, desde 31% al 60% del PIB y los impuestos se dispararon. El gobierno reguló a las empresas y al mercado laboral.
Esta es la versión del modelo sueco que captó la atención del mundo y la que Bernie Sanders recuerda. En el momento preciso en que el socialismo obtuvo su mayor prestigio internacional, Suecia era un pequeño país democrático que parecía demostrar que el socialismo y la riqueza podrían darse juntos.

El fracaso socialista
Era el momento de la gloria sueca solamente para los periódicos estadounidenses y europeos. En realidad, fue el momento de “La rebelión de Atlas” de Suecia. Para escapar de los impuestos y de la tramitología, el talento y el capital huyeron de Suecia. Las empresas suecas trasladaron sus matrices e inversiones a lugares más amigables. IKEA se fue a Países Bajos y Tetra Pak a Suiza. Björn Borg y otras estrellas del deporte, huyeron a Mónaco. La famosa novelista Vilhelm Moberg, que se había establecido en Suiza, se quejó de que el gobierno sueco era “un monstruo sin moralidad o sentido de la poesía”. El legendario cineasta Ingmar Bergman se fue a Alemania luego de haber sido acusado falsamente de evadir impuestos.
En 1970, antes del experimento socialista, Suecia era 10 por ciento más rica que el grupo G-7 de países ricos según su PIB per cápita. En 1995, era 10 por ciento más pobre. Durante ese período, ni un solo empleo neto se creó en el sector privado sueco.
A pesar de las esperanzas de Gunnar y Alva Myrdal, las políticas socialistas ni siquiera funcionaron en Suecia. La intervención masiva del Estado en la economía y en los servicios sociales socavó la productividad y la innovación.
Hasta el ministro de Finanzas socialdemócrata Kjell-Olof Feldt, concluyó: “Todo eso del socialismo democrático era absolutamente imposible. Simplemente no funcionó. No había otra forma de proceder más que las reformas de mercado”.

La contrarevolución
Entre 1991 y 1994, un gobierno de centroderecha bajo el primer ministro Carl Bildt implementó reformas radicales para devolver a Suecia al camino del desarrollo. Y contó para ello con el apoyo de los propios socialdemócratas. Redujeron el tamaño del Estado en un 30% y fijaron metas de superávit fiscal. Redujeron los impuestos a la renta y abolieron los impuestos al patrimonio, a los bienes inmuebles, a las donaciones y a la herencia. Las empresas estatales fueron privatizadas y los mercados de servicios financieros, electricidad y telecomunicaciones fueron liberalizados. Suecia también ingresó a la Unión Europea para obtener acceso sin aranceles a sus mercados más importantes. En Bruselas, Suecia se convirtió en una voz líder a favor del control fiscal y de la desregulación.
Suecia implementó la competencia en el sector público y, mediante un sistema de vouchers, consagró la libertad para los padres de elegir el colegio donde educar a sus hijos, público o privado. Los socialdemócratas y los partidos de centroderecha acordaron acabar con el sistema de reparto de seguridad social y reemplazarlo con contribuciones definidas y cuentas privadas de capitalización. Ahora los pagos de pensiones dependen del desarrollo de la economía y no de las promesas de los políticos.
Entre 1970 y 1995, cuando el mundo pensó en Suecia como el paraíso socialista para los trabajadores, la inflación se comió casi todos sus aumentos de salario. Desde 1995, en cambio, los salarios reales han aumentado en un 65%.
El gasto público y los impuestos se redujeron a los niveles normales de Europa Occidental. El gasto social constituye 26% del PIB, comparado con 29% en Bélgica y 31% en Francia. El gobierno sueco provee a sus ciudadanos atención médica, cuidados infantiles, universidades gratuitas, prenatal para los padres y subsidios por enfermedad en el trabajo.
La razón por la cual no ha habido mayores caídas en la economía es porque el sistema tributario no está construido para exprimir a los ricos, pues en la década de 1970 quedó demostrado que la economía depende demasiado de ellos. En cambio, Suecia cobra impuestos a todos los trabajadores.
En Suecia, el 97% de la recaudación tributaria por impuestos sobre los ingresos proviene de aplicar una tasa de impuesto pareja de alrededor de un 33% del ingreso a todos los trabajadores suecos. Solo 3% de la recaudación de impuestos proviene de “cobrarles impuestos a los ricos”. Según la última comparación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 10% con ingresos más altos en Estados Unidos pagan un 45% de lo recaudado por impuestos sobre el ingreso. En Suecia, ellos pagan menos del 27%.
Esta es la historia real acerca del modelo sueco:
1.- La economía de libre mercado convirtió a un país pobre en uno de los países más ricos del planeta.
2.- Luego experimentó con el socialismo brevemente en la década de 1970 y 1980. Esto hizo famoso al país, pero casi lo destruyó.
3.- Aprendiendo de este desastre, la izquierda y la derecha reimpulsaron el desarrollo de Suecia con políticas de libre mercado.


https://www.economiaysociedad.cl/suecia-es-capitalista

El precedente artículo finaliza señalando que:
Esta es la historia real acerca del modelo sueco:
1.- La economía de libre mercado convirtió a un país pobre en uno de los países más ricos del planeta.
2.- Luego experimentó con el socialismo brevemente en la década de 1970 y 1980. Esto hizo famoso al país, pero casi lo destruyó.
3.- Aprendiendo de este desastre, la izquierda y la derecha reimpulsaron el desarrollo de Suecia con políticas de libre mercado.


Fue el fin del milagro de Arva Mayer cuyo grave error socialista dio impulso a una derecha con su política de libre mercado que salvó a Suecia del nefasto modelo socialista.
Error que en vida Arva Mayer vivió después de su lucha tan exitosa y: por algo BBC Mundo así lo destacó:


Alva Myrdal, la mujer que creó la Suecia moderna

Alva Myrdal fue una de los reformadores sociales más influyentes del siglo XX.
"Hemos visto esta competición, esta carrera por construir arsenales excesivos sin sentido. Mi mensaje aquí hoy tendrá que ser que creo que el mundo está enfermo".
Eso dijo Alva Myrdal, con su típica franqueza, en 1982, cuando recibió el Premio Nobel de la Paz.
Había nacido en el albor de ese siglo, en un mundo muy diferente, en el que no había armas nucleares y su Suecia natal era casi irreconocible: una tierra de granjeros, pobre y patriarcal.
"A principios de ese siglo, Suecia era casi el país más pobre de Europa y Alva no podía ir a la escuela primaria pues no era permitido que las niñas lo hiciera allá donde vivía, en el campo", le dijo a la BBC su hija, Kaj Foelster.

Su padre, Albert Reimer, había tenido poca educación formal, pero era muy leído.
La joven Alva devoró su biblioteca repleta de libros de socialistas y filósofos alemanes y suecos, lo que convenció al padre "de apoyarla para que pudiera estudiar, pero tuvieron que pagar a profesores fuera de la escuela".
Además de lo que aprendió en aquellas lecciones privadas, Alva fue instruida sobre política e ideas de justicia social de su padre, quien fue uno de los primeros miembros del partido socialdemócrata que dominaría la política sueca durante la mitad del siglo XX.
A Reimer le interesaban las nuevas ideas, ideas que pronto absorbió su hija mayor.
"Desde que tenía tres o cuatro años, se sentaba debajo de la mesa durante las reuniones para escuchar los debates de esos hombres", le contó su hija al programa BBC Witness History.
Amor en bicicleta
A los 17 años, Alva conoció a un estudiante que le cambió la vida.
Estando de vacaciones, Gunnar Myrdal se fue a hacer una ruta en bicicleta con amigos y un día, por casualidad, se detuvo en la granja de la familia de Alva.
"Él pensó que podía presumir de todo lo que sabía, pero cuando ella le pidió que leyera (al filósofo alemán Arthur) Schopenhauer, él se sorprendió. Así empezó ese gran amor".
Se casaron en 1924, cuando ella tenía 22 años e imaginaba que esa unión iba a ser una colaboración basada en la amistad, y que vivirían, estudiarían, escribirían y tendrían aventuras juntos.
Alva fue a Estocolmo para reunirse con Gunnar en la universidad. Él estudió Derecho y, más tarde, Economía, materia en la que más tarde ganaría un Premio Nobel. Ella estudió biblioteconomía.
En 1929, cuando les ofrecieron la oportunidad de pasar un año en Estados Unidos con una beca de viaje, la aprovecharon, aunque tuvieron que dejar a su hijo Jan, quien no tenía ni dos años, con la familia en Suecia (algo que, según su otra hija Sissela Bok, más tarde Alva consideró como uno de los grandes errores de su vida).
"Eso no debe sucederle a Suecia"
Tanto para Alva como para Gunnar, ese fue un punto de inflexión.
Llegaron a un EE.UU. en la cúspide de la Gran Depresión. Y al viajar por el país, lo que vieron los sorprendió.
"Fue allá y en aquel momento que se volvieron realmente conscientes políticamente. Les aterró que en el país más rico del mundo hubiera tanta pobreza y se convencieron de que eso no le debía pasar a Suecia", señala Foelster.
Unos años después de su regreso a Suecia, Gunnar y Alva publicaron un libro que electrizó al país.
Y es que trataba un tema en biga: cómo mejorar la tasa de natalidad del país, entonces la más baja de Europa.
Publicado en 1934, en "La cuestión de la crisis en la población" argumentaron que, para alentar a las personas a tener más hijos, era necesario que hubiera ayuda estatal.
Debía haber atención médica, anticonceptivos y almuerzos escolares gratuitos; beneficios sociales universales y mejores viviendas más asequibles.
Las mujeres debían tener libertad para trabajar o estudiar creando lugares donde sus hijos puedan ser cuidados durante el día.
Alva y Gunnar argumentaron que una vez que todos los suecos sintieran que tenían asegurado un nivel de vida básico decente, elegirían tener hijos.
Y funcionó.
"Postularon ideas que les permitirían a todas las familias jóvenes conseguir su lugar en la sociedad. De esa manera, tendrían ganas de tener hijos. Fue el libro más leído y casi todas esas reformas se hicieron realidad. Eso es lo que se llama el estado de bienestar sueco", explica Foelster.
La pareja de oro
Ella y su hermana crecieron en aquella época en la que sus padres se volvieron famosos, una pareja de oro que desafiaba las viejas costumbres.
Foester recuerda que "eran atacados... mucho, pero mi mamá nunca se enojó. Era una sociedad sumida en el cambio político".
"Teníamos discusiones maravillosas. Gunnar investigaba las cuestiones profundamente y Alva siempre estaba en busca de soluciones; decía que siempre tenía que haber algo que se pudiera hacer". Alva fue descrita como la mujer más moderna de su época. Como muchas hoy, hacía malabares con el trabajo, los hijos y un esposo exitoso que quería su ayuda. Pero en las décadas de 1930 y 1940 no había tantas trabajando fuera del ámbito doméstico. ¿Cómo se las arregló?
"Siendo muy estricta con el tiempo. Desde las 6:00 en punto era nuestro momento: por dos horas podíamos tenerla solo para nosotros".
A las 8:00, cuenta su hija, se escuchaba la voz de Gunnar reclamando su atención.
"Manejaba una especie de economía del tiempo".
La pareja dispareja
Alva continuó haciendo campaña durante esos años: fundó la primera escuela en Suecia para formar a maestros de preescolar. Y vio cómo, una tras otra, las ideas que ella y Gunnar habían articulado fueron adoptadas por el nuevo estado de bienestar de Suecia.
Pero también se hizo evidente que esa colaboración en la que supuestamente se basaba la unión con su esposo era unidireccional.
Gunnar era un economista brillante, pero también un hombre petulante y exigente. Todo estaba subordinado a su trabajo, incluida su esposa.
Cuando la Carnegie Corporation lo eligió para que dirigiera su monumental estudio sobre "El problema del negro estadounidense", no había duda de que su esposa abandonaría el Seminario de Pedagogía Social para atenderlo en EE.UU.
Cuando, en 1945, parecía probable que Gunnar fuera nombrado ministro de Comercio de Suecia, Alva retiró su nombre de entre las que se barajaban para ministra de Educación para evitar un conflicto.
Cuando Julian Huxley le pidió a Alva al año siguiente que fuera directora de la recién formada Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ella lo rechazó porque su esposo no quería mudarse a París, la sede de la agencia.
Sin embargo, él quería dirigir la Comisión Económica de la ONU para Europa en Ginebra y le pidió a su esposa que le transmitiera su interés en su carta de rechazo. Consiguió el trabajo. Fiel a sus principios, sin embargo, no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que Alva se sintió capaz de dejarlo y pasar al escenario internacional.
Libre para... ¡tanto!
En 1949, fue la primera mujer a la que se le ofreció un puesto de alto nivel en la ONU: jefa del Departamento de Asuntos Sociales en la secretaría en Nueva York.
Al año siguiente, se fue a París para dirigir la División de Ciencias Sociales de la Unesco.
En 1956 publicó, en colaboración con la socióloga austríaca Viola Klein, "Los dos papeles de la mujer", una obra influyente que se publicó antes del advenimiento de la segunda ola del feminismo pero que anticipó muchos de sus argumentos.
Y pronosticó también, inadvertidamente, un dolor de su propio futuro.
"Dado que en el campo de la crianza de los padres existe la situación extraordinaria de que el producto está en condiciones de juzgar tanto al productor como al proceso de producción, es casi inútil aspirar a la perfección.
"Una vez que tienen la edad suficiente para leer literatura psicológica, muchos niños, de todos modos, culparán a sus padres por cometer uno u otro pecado o ambos".
Pero antes de que esas palabras se ajustaran a su historia, le faltaba aún mucho por hacer, entre otras...
Pero sobre todo, durante dos décadas dedicó su energía y pasión a uno de los grandes temas de la Guerra Fría: el desarme nuclear.
Y en 1962, el gobierno sueco la nombró negociadora principal de Suecia en el Comité de Desarme de Dieciocho Naciones de la ONU.
Ejército contra la locura
Para ella, la creciente carrera armamentista era irracional y peligrosa.
"No era en pacifista radical —aclara su hija—, pero decía que no entendía cómo algunas personas podían estar tan locas como para ver la carrera armamentista como una solución".
Insistía en que el desarme brindaría una seguridad mucho mayor tanto a las superpotencias como a todos los pueblos del mundo.
"Le gustaba mucho la idea de que hubiera todo un ejército de oposición contra esta militarización", señala Foester.
Con un poderoso movimiento de mujeres respaldándola, Myrdal reunió una coalición de voces no alineadas para defender soluciones concretas de desarme​​, como zonas libres de armas nucleares y un tratado de prohibición total de los ensayos nucleares supervisado por estaciones sísmicas y satélites.
"Llegó optimista pues creía que nadie podría estar tan loco, pero después de 10 años escribió el libro 'El juego del desarme' para decirle al mundo lo que había visto: que las dos grandes potencias no tenían ni el deseo ni la intensión de parar", recuerda Foelster.
"No puedo darles buenas noticias sobre el buen trabajo en las negociaciones de desarme. La verdad es que lo que hemos estado viendo es un juego, nada más que un juego", declaró, decepcionada, Alva Myrdal.
Debido a que no hubo un desarme real después de la firma del Tratado de Limitación de Armas Estratégicas en 1971, consideró que sus esfuerzos fueron un fracaso.
Sin embargo, había demostrado la capacidad de liderazgo de las mujeres en un ámbito técnicamente complejo y crucial de la diplomacia de la Guerra Fría, y sus propuestas dieron frutos más tarde.
Pero ella no los vio
"En los otros ambientes en los que había trabajado había visto progreso, pero en éste, no y cuando obtuvo el premio Nobel de la Paz estaba muy cansada; dijo que era un poco demasiado tarde", le contó su hija a Louise Hidalgo de la BBC.
El galardón se lo otorgaron por su trabajo por el desarme nuclear cuando tenía 80 años.
Días después de que el Comité Noruego del Nobel anunciara su selección, tuvo que soportar el dolor de ver a su hijo volverse públicamente en contra de ella y su marido.
Jan Myrdal, de 55 años, autor de obras de ficción y literatura política, publicó un libro cuyo título puede traducirse como "Niñez", pero también como "El veredicto del niño".
Y eso último es lo que realmente era.
El libro dio pie a una serie, se leyó en la radio los fines de semana y reseñas varias fueron publicadas en periódicos suecos con titulares como "Detesto a mi madre y a mi padre porque nunca me dieron amor".
Alva Myrdal murió cuatro años después, en 1986.
En 1991, la escritora y filósofa moral Sissela Bok publicó en 1991 "Alva Myrdal: memorias de una hija", una respuesta clara a la oscuridad de la sombra que había cernido su hermano sobre su madre.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-56780692


Frases de Alva Myrdal (31 de enero de 1902 – 1 de febrero de 1986)

1.- Ante todo, las armas son herramientas al servicio de naciones rivales, que apuntan a la posibilidad de una guerra futura.

2.-  Dado que en el campo de la crianza de los padres existe la situación extraordinaria de que el producto está en condiciones de juzgar tanto al productor como al proceso de producción, es casi inútil aspirar a la perfección.

3.-  ¿De dónde vienen estas armas, estos especiales del sábado por la noche que constituyen el instrumento de amenazas en los robos a bancos o las granadas de mano utilizadas por los terroristas? ¿Cómo pueden permitirse sus ventas y su importación?

4.-  El desarrollo mundial es la consecuencia de la lucha del bien contra el mal.

5.-  El anhelo de paz está arraigado en los corazones de todos los hombres. Pero el esfuerzo, que en la actualidad se ha vuelto tan insistente, no puede reclamar tal ambición como liderar el camino hacia la paz eterna, o resolver todas las disputas entre las naciones.

6.-  En términos generales, el mundo ahora se está desviando hacia un camino cada vez más devastador hacia el objetivo absurdo del exterminio, o más bien, para ser más exactos, de las ciudades, los campos y las personas del hemisferio norte que han desarrollado nuestra civilización.

7.-  Es alarmante que en los últimos años se ha producido un aumento en los actos de terrorismo, que incluso han llegado a países pacíficos como el nuestro. Y como un 'remedio', se establecen cada vez más fuerzas de seguridad para proteger la vida de los hombres y mujeres individuales.

8.-  Es aterrador que en los últimos años haya ocurrido tal aumento en actos de terrorismo, que incluso han llegado a países pacíficos como el nuestro. Y como un ‘remedio’, se establecen más y más fuerzas de seguridad para proteger las vidas de hombres y mujeres individuales.

9.-  Es de suma importancia que las personas y los gobiernos de muchos más países que los nuestros deben darse cuenta de que es más peligroso tener acceso a las armas nucleares que no las poseen.

10.-  Estoy de acuerdo con los muchos que consideran que congelar todo tipo de sistemas de armas es un primer paso en una política realista de desarme.

11.-  Existe un factor cultural que promueve la violencia que, sin duda, en la actualidad es altamente eficaz en los medios de comunicación. Y particularmente todo lo que entra en nuestras mentes a través de los medios pictóricos.

12.-  Hay un factor cultural, la promoción de la violencia que hoy en día, sin duda, es muy eficaz es los medios de comunicación. Y en particular todo lo que entra en nuestra mente a través de los medios de comunicación pictóricas.

13.-  Hemos visto esta competición, esta carrera por construir arsenales excesivos sin sentido. Mi mensaje aquí hoy tendrá que ser que creo que el mundo está enfermo.

14.-  La época en que vivimos solo puede caracterizarse como una de barbarie. Nuestra civilización está en el proceso no solo de ser militarizada, sino también de ser brutalizada.

15.-  La guerra es un asesinato. Y los preparativos militares que se están realizando para una posible confrontación importante están dirigidos al asesinato colectivo. En una era nuclear, las víctimas serían contadas por millones. Esta verdad desnuda debe ser enfrentada.

16.-  La guerra y los preparativos para la guerra han adquirido una especie de legitimidad.

17.-  La situación económica a principios de la década de 1930 era grave. Una recesión había golpeado al mundo occidental, y un millón de personas estaban sin trabajo. En el invierno de 1932-1933, 200,000 personas estaban desempleadas en Suecia, y las familias trabajadoras fueron especialmente golpeadas, con un tercio de los niños desnutridos en ese momento. Las tasas de natalidad cayeron bruscamente y fueron las más bajas en el mundo occidental. En los apartamentos del centro de la ciudad eran ejemplo de 1930, solo el 34% tenía un baño.

18.-  Las raíces económicas y políticas de los conflictos son demasiado fuertes para que podamos pretender crear un estado duradero de entendimiento armonioso entre los hombres.

19.-  Lo que debe ser garantizado no es tanto el “derecho al trabajo de las mujeres casadas” como el “derecho a casarse y tener hijos” de las mujeres trabajadoras.

20.-  Los inventos y los grandes descubrimientos han abierto continentes enteros a la comunicación y el intercambio recíprocos, siempre que estemos dispuestos.

21.-  Mi filosofía de vida es una de la ética.

22.-  Muchos países persiguen a sus propios ciudadanos y de internarlos en prisiones o campos de concentración. La opresión es cada vez más una parte de los sistemas.

23.-  No se acaba de pasar. La ciencia ha revelado que prácticamente la mitad de los recursos intelectuales entrenados se están movilizando para propósitos asesinos.

24.-  Nobel fue un verdadero amigo de la paz. Incluso llegó a creer que había inventado una herramienta de destrucción, la dinamita, que haría que la guerra fuera tan absurda que se volviera imposible. Él estaba equivocado.

25.-  Personalmente creo que aquellos que son líderes con poder político sobre el mundo se verán obligados algún día, tarde o temprano, a ceder al sentido común y la voluntad de la gente.

26.-  Podemos esperar que los hombres comprendan que el interés de todos son los mismos, los que esperáis radica en la cooperación. Podemos entonces tal vez mantener la paz.

27.-  Se debe hacer más en términos concretos para promover la causa del desarme.

28.-  Se ha hablado y escrito una gran cantidad sobre lo que constituye un equilibrio suficiente y lo que realmente se entiende por los conceptos de «equilibrio» y «disuasión».

29.-  Si solo se pudiera hacer que las autoridades se dieran cuenta de que las fuerzas que los lideran en la carrera de armamentos son simplemente una locura.

30.-  Siempre he considerado el desarrollo mundial como una lucha entre las fuerzas del bien y del mal. Para no ser simplificada como una lucha entre Jesús y Satanás, ya que no considero que el proceso se limita a nuestra propia esfera de la cultura.

31.-  Toda la humanidad ahora está aprendiendo que estas armas nucleares solo pueden servir para destruir, nunca se vuelven beneficiosas.

32.-  Una vez que tienen la edad suficiente para leer literatura psicológica, muchos niños, de todos modos, culparán a sus padres por cometer uno u otro pecado o ambos


 Amiga, Amigo:

Alva y su marido fueron exitosos, él Premio Nobel de economía, ella Premio Nobel de la Paz, además de la contribución a la transformación de Suecia, con una caída final al dar forma
al modelo de socialismo que en la década de 1970 y 1980 de la fama inicial lleva hasta la casi destrucción de lo logrado...

Ello me lleva a recordar a MEMCH y sus principales mujeres líderes chilenas  (1935-1953). Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile, cuyas líderes intelectuales fueron importantes en la lucha antimachista por la igualdad logrando entre otros avances el derecho a sufragio, teniendo como base la no participación en política y deciden incorporar en el directorio a dos líderes obreras, que ignoraron la base del movimiento que era la de ser ellas ajenas a la política y con su socialismo-comunista hicieron que el movimiento se disolviera…

Es decir aquello que gracias a Arva Mayer y su marido se había logrado se desintegró porque creyó en el "modelo Socialista" entre 1970 y 1980: Suecia era 10 por ciento más rica que el grupo G-7 de países ricos según su PIB per cápita. En 1995, era 10 por ciento más pobre. Durante ese período, ni un solo empleo neto se creó en el sector privado sueco.

Por igual ambos han pasado a la historia y el favorable recuerdo de su agradecida patria Suecia y que la BBC ahora destaca como:

Alva Myrdal fue una de los reformadores sociales más influyentes del siglo XX. 


Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Junio de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net