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Medicina de Urgencias en su día.
27 de mayo de 2021

Profesional Médico
:
'Urgenciólogo', una especialidad de medicina de urgencias como garantía futura ante una pandemia como la de coronavirus. Contar con una especialidad de medicina de urgencias sería una garantía de futuro para un servicio clave en la gestión de una pandemia como la actual por coronavirus o para hacer frente a un rebrote.
Un Intensivista es un médico que se especializa en el cuidado de pacientes críticamente enfermos, con mayor frecuencia en la unidad de cuidados intensivos.
La Infectología es una subespecialidad de la Medicina Interna que se dedica al estudio y tratamiento de las enfermedades producidas por agentes infecciosos como virus, bacterias, parásitos y hongos.
os epidemiólogos son los que observa "la ocurrencia y el curso de las enfermedades en la comunidad". "Estudian los determinantes y causas de las enfermedades. Hacen mucha descripción de las curvas epidémicas y también están pensando en hipótesis de por qué ocurren las cosas"

Fuente: Emol.com - https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/03/23/980549/Especialidades-medicas-claves-epidemia-coronavirus.html
Los Epidemiólogos son los que observa "la ocurrencia y el curso de las enfermedades en la comunidad". "Estudian los determinantes y causas de las enfermedades. Hacen mucha descripción de las curvas epidémicas y también están pensando en hipótesis de por qué ocurren las cosas"
Los Salubristas se desempeñan en áreas relevantes del abordaje de los procesos de salud y enfermedades. También trabajan en distintos ámbitos de profundización, como la gestión y evaluación de servicios de salud, políticas públicas, epidemiología, salud laboral, salud ambiental, salud global, determinantes sociales y ciencias del comportamiento en salud.
salubristas se desempeñan en áreas relevantes del abordaje de los procesos de salud y enfermedades. También trabajan en distintos ámbitos de profundización, como la gestión y evaluación de servicios de salud, políticas públicas, epidemiología, salud laboral, salud ambiental, salud global, determinantes sociales y ciencias del comportamiento en salud

Fuente: Emol.com - https://www.emol.com/noticias/Nacional/2020/03/24/980845/Salubristas-perfil-carrera-profesion-coronavirus.html

Profesionales y Técnicos Paramédicos:
Los profesionales y técnicos paramédicos tienen una formación especializada reglada en Medicina de Urgencias y Emergencias que garantice que, desde el mismo momento en que asumen responsabilidades asistenciales, tienen todas las competencias, habilidades y actitudes que las necesidades de los enfermos les demandan.



1.
¡Feliz día del Urgenciólogo!

27 de mayo de 2021
Hoy es un buen día para salvar vidas
El amor en tiempos de crisis. Eso es lo que nos están entregando día a día los Urgenciólogos, los que están en la primera línea del combate a la pandemia, a todo riesgo, con un profesionalismo de excelencia y una humanidad de excepción.
Cuando decimos hoy ¡FELIZ DIA DEL URGENCIÓLOGO!, no lo decimos con el tono de otros 1° de junio de años anteriores. Ahora lo gritamos, como muestra de gratitud de todos sus colegas médicos, del personal sanitario y especialmente de nuestros pacientes.
Es buen día para seguir salvando vidas. El es más grande mensaje de agradecimiento, amistad y fuerza que le enviamos a los urgenciólogos.
Para que colegas, personal sanitario y pacientes conozcan más de misión y vocación de los Médicos de Urgencia, que están siempre al lado del paciente cuando hay riesgo de muerte, entregamos esta reseña aquí:
Una breve reseña de la Medicina de Urgencia
Es una especialidad que  se encarga de la estabilización de  afecciones de inicio o presentación aguda, crónica agudizada o súbita que comprometen la función de un órgano o la  vida de una persona  y que progresa rápidamente a la muerte.
El urgenciólogo es una especialidad que ya tiene más de 30 años en América Latina, siendo actualmente los servicios de Urgencia una norma en clínicas y hospitales a nivel global.
La urgenciología es una especialidad  que es el primer frente de atención en casos agudos en que hay riesgo de vida:
•    Se enfrenta al paciente grave antes que cualquier otro médico.
•    Recibe a cualquier enfermo y de cualquier patología que  se encuentre en busca de asistencia medica.
•    Maneja al paciente en estado crítico en el primer contacto.
•    Brinda atención al paciente, aún sin conocimiento de sus antecedentes médicos, incluso desconociendo su edad y su nombre.
•    Cuenta con tiempo limitado determinado por la gravedad del paciente en donde el tratamiento debe ser rápido, oportuno y eficiente.
•    En casos de desastres y de pandemia, como el que estamos viviendo, el urgenciólogo está al frente de la atención del paciente.
https://www.sachile.cl/noticias/feliz-dia-del-urgenciologo.html


2.
Reconocen labor de funcionarios de la salud en Día Mundial de la Medicina de Urgencia y Emergencias
27 de mayo de 2021

El Hospital Regional de Antofagasta, Norte de Chile, junto al Servicio de Salud entregaron una placa conmemorativa para rendirles homenaje por su lucha durante la pandemia. Está a 1319 km hacia el Norte de nuestra región de Valparaíso.
En el marco del Día Mundial de la Medicina de Urgencia y Emergencias, el Hospital Regional de Antofagasta realizó un acto protocolar en reconocimiento a los trabajadores de la salud que han luchado cara a cara contra el covid y todas las atenciones. 
Labor incansable, que es un pilar fundamental al interior del centro médico en medio de una brutal pandemia.
https://www.antofagasta.tv/noticia/reconocen-labor-de-funcionarios-de-la-salud-en-dia-mundial-de-la-medicina-de-urgencia-y-emergencias/60b00049cea814562d890dc2


3.
Los médicos de Urgencias tienen 3 veces más probabilidad de tener depresión
El riesgo de padecer depresión o trastorno de estrés postraumático es hasta tres veces mayor
10 abr 2021
Los trabajadores del Servicio Médico de Urgencias (SMU) tienen un riesgo tres veces mayor de problemas de salud mental significativos como la depresión y el trastorno de estrés postraumático en comparación con el resto de la población, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Syracuse
El estudio, 'Riesgo psicosocial dinámico y factores de protección asociados a la salud mental en el personal del Servicio Médico de Urgencias (SMU)', publicado recientemente en Journal of Affective Disorders, demostró que los síntomas de salud mental de los trabajadores del SMU pueden reducirse mediante actividades de recuperación como hacer ejercicio o sociabilizar con otras personas.
Los investigadores encuestaron a los trabajadores del SMU en American Medical Response de Syracuse durante ocho días consecutivos en 2019 para comprender mejor sus síntomas de salud mental relacionados con los factores estresantes del día a día en el trabajo. Estos factores causantes de estrés pueden tomar forma de exigencias laborales rutinarias, incidentes críticos que implican lesiones graves o la muerte y conflictos sociales.
"Todos estos factores de estrés laboral en conjunto impactaron de forma negativa en la salud mental durante cada día en el que sucedieron", dijo el investigador Bryce Hruska . "Cada exigencia laboral suplementaria o actividad de carácter crítico con la que un trabajador del SMU se encontró en un día de trabajo se asoció a un aumento del 5 por ciento en los niveles de gravedad de los síntomas de TEPT de ese día, mientras que cada conflicto social se asoció a un aumento del 12 por ciento en los niveles de gravedad de los síntomas de depresión".
El estudio el equipo de Hruska observó que durante los días laborables los trabajadores del SMU realizaban tres actividades de recuperación durante las horas no laborables, principalmente visitando a amigos o familiares, comiendo con otras personas y pasando el tiempo a solas.
"Estas actividades tuvieron un impacto beneficioso en la salud mental; cada actividad suplementaria de recuperación en la que participaba un trabajador se asoció a una disminución del 5 por ciento en los niveles de síntomas de depresión ese día", explica Hruska. "La naturaleza social de las actividades para la recuperación es notable, dado que las relaciones pueden aliviar el impacto negativo del estrés en la salud mental al ayudar a afrontar y replantear los factores estresantes del día". "También vimos que los trabajadores del SMU que buscaban cómo aprender de los desafíos diarios, experimentaron una disminución del 3 por ciento en sus síntomas de depresión", agregó.
Los investigadores identificaron varias estrategias basadas en comportamientos de protección en las que los trabajadores del SMU podrían hacer que algunas actividades laborales sean menos estresantes, como desarrollar o perfeccionar las estrategias de comunicación para aliviar el estrés asociado en la relación y manejo de los familiares y amigos de pacientes y en la interacción con los compañeros de trabajo, reconocer los conflictos como una oportunidad para aprender y una táctica útil para resolver eficazmente la situación con menos efectos negativos para la salud mental o tomarse tiempo para recargar energías después de un turno particularmente exigente y agotador.
https://www.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/medicos-urgencias-depresion-trastornos-6302


4.
Trabajar en el área de la salud en tiempos de pandemia: quienes trabajan al menos 44 horas a la semana tienen más síntomas depresivos
3 de mayo de 2021
A partir de diciembre del año 2019 el mundo enfrenta una pandemia global: el COVID-19. Esta situación ha puesto en tensión al conjunto de la sociedad y sus instituciones, y los trabajadores de la salud no están ajenos a esta situación. Como resultado, ellas y ellos están sometidos a elevados niveles de estrés que pueden afectar en forma negativa su salud mental y otros aspectos de su vida.
Durante la pandemia, siguen desarrollando un intenso trabajo en establecimientos sanitarios con una enorme demanda de trabajo y altos niveles de estrés. En este cuarto informe, se describen algunas condiciones laborales de los trabajadores de salud y su relación con síntomas depresivos y malestar psicológico que se producen durante la pandemia de COVID-19.
Un 26% de los profesionales clínicos y trabajadores no clínicos que realizan funciones de gestión en salud, presentan síntomas depresivos de intensidad moderada a severa, porcentaje que aumenta a 42,9% en quienes son trabajadores clínicos no profesionales.
Uno de los aspectos relevantes en las condiciones laborales se relaciona con la cantidad de horas de trabajo a la semana. De los trabajadores de salud encuestados, un 24% ha trabajado más de 6 días en la última semana con un promedio de 4,5 días. El promedio de horas diarias trabajadas en los últimos 7 días fue de 10 horas, mientras que el 57,7% trabaja 44 horas o más a la semana.
Los resultados de los datos preliminares del estudio muestran que quienes trabajan una mayor cantidad de horas a la semana tienen más síntomas depresivos, para lo que se requieren esfuerzos de planificación por parte de las autoridades para prevenir la sobrecarga laboral.
Asimismo, más de la mitad de los trabajadores presentaron cambios en sus funciones durante la pandemia, siendo este porcentaje mayor en mujeres. Se observó una asociación entre el cambio de funciones en mujeres y una mayor probabilidad de presentar síntomas depresivos.
https://medicina.uc.cl/noticias/trabajar-en-el-area-de-la-salud-en-tiempos-de-pandemia/


5.
Es momento de unirse a la lucha...
Compartimos con toda la comunidad de Medicina de Urgencias una declaración conjunta de la Sociedad Científica de Medicina Intensiva (SOCHIMI), Sociedad de Anestesiología de Chile y nuestra SOCHIMU: el llamado es a todos los colegas de todas las especialidades a seguir trabajando en conjunto para enfrentar esta gran segunda ola de la pandemia #COVID19. Los necesitamos a todos!
25 de Marzo 2021
La pandemia ha puesto a prueba a nuestro equipo médico en múltiples aspectos. Nos ha desafiado en nuestra capacidad de sobrellevar una enfermedad nueva, con cuantiosos pacientes y muchos de ellos graves. Debimos, como nunca, trabajar raudamente en generar conocimiento y crear vacunas que nos permitieran tratar de mejor manera a nuestros pacientes y proteger a nuestra población. Debimos liderar al equipo, transmitiendo confianza y seguridad, incluso cuando no la teníamos. La llegada de la primera ola trajo consigo una mística muy especial que reunió a todo el mundo médico. Nuestras unidades de cuidados intensivos, urgencias, pabellones y servicios de recuperación, se llenaron, no solo de pacientes graves enfermos de COVID-19, sino también de médicos de todas las especialidades que estaban dispuestos a desafiar el contagio y los temores, con el objetivo de contribuir en la tremenda tarea de sacar adelante a nuestros pacientes y unirse a la lucha de todo el equipo. Hoy estamos en una situación extremadamente crítica. Nuestras Unidades de Pacientes Crítico están al borde del colapso, hay cifras record en casos diarios y camas habilitadas en hospitales. El equipo de salud, especialmente en servicios de urgencia y cuidados intensivos, están muy agotados, con un alto porcentaje de ausentismo por licencias y con un horizonte que es muy pesimista en cuanto a la disminución de contagios y hospitalizaciones. Necesitamos que los médicos de Chile, que aún no se han sumado, se unan a la lucha. Debemos revivirla mística, el compromiso y la ayuda desinteresada de todas las especialidades que caracterizó a la primera ola. Tenemos un compromiso moral con la salud y la crisis sanitaria que vive nuestro país y el mundo entero. Hemos perdido miles de vidas y se perderán aún más si no controlamos los efectos de esta segunda ola. Hacemos un llamado a redoblar los esfuerzos a nuestros intensivistas que ya han entregado todo; a nuestros urgenciólogos que en la verdadera primera línea trabajan incansablemente; a los anestesiólogos que cambiaron sus pabellones por nuevas UCI, y a todos los médicos que salieron de su zona de confort para ayudar a superar la crisis sanitaria que produjo la primera ola de esta pandemia. Llamamos a todos los médicos a tomar el control del manejo de la pandemia. Alos que aportan desde sus propios espacios, facilitando la tarea, apoyando en los servicios críticos y mejorando el testeo y la trazabilidad. Este debe ser un tiempo de unidad y compromiso por nuestros equipos y por nuestra gente. Hoy más que nunca debemos demostrar nuestra vocación por los miles de pacientes que sufren y esperan total entrega de parte nuestra. Es momento de seguir trabajando en conjunto para enfrentar esta gran segunda ola de la pandemia.
https://www.medicina-intensiva.cl/site/docs/Es_momento_de_unirse_a_la_lucha.pdf


6.
Flujo de trabajo y productos necesarios para las UCI o Unidades de Cuidados Intensivos durante la pandemia
Entre 10% y 15% de los pacientes que llegan con neumonía por el virus SARS-CoV-2, ingresan a la UCI y el 90% de estos requiere intubación y ventilación mecánica al menos dos o tres semanas.
Mayo de 2021
La pandemia de COVID-19 y el incremento de pacientes infectados que llegan a estados críticos de la enfermedad, han llevado a las unidades de cuidados intensivos (UCI) y al personal que trabaja en ellas en el centro de la primera línea de acción para el tratamiento de esta crisis.
Entre los principales retos y dificultades que enfrenta el personal médico y de enfermería está identificar los casos más críticos de insuficiencia respiratoria, seguir protocolos de intubación y ventilación mecánica y evitar contagios entre los profesionales de la salud.
De acuerdo con reportes de la agencia científica Sinc, entre el 10% y el 15% de los pacientes ingresados en el hospital con neumonía causada por el virus SARS-CoV-2 ingresan a una UCI, y el 90% de estos requieren intubación y ventilación mecánica, generalmente durante al menos dos o tres semanas.
La mortalidad aún no está claramente establecida ya que todavía permanecen gran número de pacientes ingresados en las UCI. Con los dato s disponibles se estima una mortalidad de entre el 15% en pacientes jóvenes previamente sanos y el 50% en pacientes mayores de 70 años con enfermedades crónicas.
Ante esta emergencia sanitaria, el personal médico especialista en medicina intensiva y el de enfermería que trabaja en cuidados intensivos han abordado la gestión de la crisis desde diversos ángulos complementarios, uno de ellos es cómo solucionar el ingreso masivo de pacientes graves.
Este ingreso masivo de pacientes graves ha saturado rápidamente las UCI. La respuesta ha sido su extensión inmediata a otras áreas también dotadas de gases medicinales, monitorización y respiradores mecánicos, fundamentalmente unidades de cuidados intermedios, áreas de reanimación anestésica, quirófanos y otros espacios con posibilidades de acondicionamiento para tratamiento intensivo.
Por su parte, los intensivistas y profesionales de enfermería han doblado sus turnos y guardias, y han renunciado a gran parte de sus horas libres para satisfacer la gran demanda asistencial. De acuerdo con datos de Sinc, los especialistas en formación han visto incrementadas sus responsabilidades siempre bajo la supervisión de los médicos adjuntos. Además se ha contado con la ayuda de otros profesionales, fundamentalmente los anestesistas que comparten algunas competencias con el programa de formación.
En situaciones de saturación y colapso, los pacientes reciben oxígeno por métodos no invasivos (mascarillas, cánulas de alto de alto flujo o ventilación no invasiva) en espera de una cama en la UCI. La selección de pacientes para intubación se realiza siguiendo los principios éticos vigentes para proporcionar el mayor beneficio al mayor número de personas posible.
Las decisiones son consensuadas con otros profesionales responsables de la persona enferma y con los familiares. Es un proceso individualizado, informado y transparente en el que se evalúa el riesgo y las probabilidades de recuperación en cada caso. 
https://www.elhospital.com/temas/Asi-trabajan-las-UCI-durante-la-pandemia-por-COVID-19+134085


7.
Médico intensivista: “Cada 12 o 15 minutos se muere un paciente de Covid-19 en Chile”
El docente de la Universidad Católica e investigador, Glenn Hernández, se refirió al escenario que vive el país con la segunda ola de Covid-19 que presiona a la red asistencial, a lo tardías de las medidas para contenerla y la inconciencia de las personas.
4 de abril de 2021
“Este país no le ha dado un minuto de silencio a todos estos pacientes que murieron que ya son 30 mil, son muchos. Se está muriendo un paciente cada 12 o 15 minutos”, sentenció el médico intensivista, Glenn Hernández, sobre la cruda estadística que registra Chile durante esta pandemia y cuyos contagios y decesos van en ascenso.
En conversación con Mesa Central de Canal 13, el facultativo, reconocido especialista que trabaja en la Unidad de Pacientes Críticos (UPC) del Hospital Clínico de la Universidad Católica, ejerce como docente en la misma casa de estudios y además es investigador asociado a comunidades científicas europea y latinoamericana, abordó el difícil momento que vive el personal de salud en la que denominó “guerra contra esta enfermedad, que es un monstruo de 100 cabezas”.
“Se está muriendo un paciente cada 12 o 15 minutos. No es lo mismo decir la estadística diaria que decir que un paciente se muere cada 10 o 15 minutos. Mientras estamos hablando se está muriendo un paciente Covid-19”, declaró vehementemente el médico, que ha hablado mucho del panorama sanitario y en el que a su juicio se ha visto la ausencia de humanidad en las personas.
Falta de humanidad
En un llamado a la población a tener conciencia de la gravedad de lo que está pasando en esta emergencia sanitaria, manifestó  que “quisiéramos humanizar esto, pudiésemos relatarlo. Es cierto que es crudo, pero nosotros hacemos ese minuto de silencio. Cuando un paciente fallece, paramos la UCI, nos juntamos como equipo y hacemos un minuto de silencio y un responso y, muchas veces, terminados con lágrimas porque son pacientes que han estado semanas, meses con nosotros”.
Hernández contó cómo es tratar a los enfermos por coronavirus, quienes requieren mucho más atención y personal que cualquier otro paciente que esté en la UCI, que incluso entre seis profesionales deben asistir a uno solo para evitar que sucumba al mortal virus.
“Hubo un periodo de falsa calma entre septiembre, octubre y noviembre en que pensamos que esto había pasado, pero vemos Semana Santa y estamos igual. Necesitamos sentir que el modo guerra, en el sentido de que el virus, está matando a tantos chilenos para cambiar de actitud”.
“Ya no tengo fuerzas para decirlo. Cuando vi en una cuarentena de fin de semana 4 millones y medio de permisos, me parece que es no entender nada de que el personal sanitario, al que hay que rendirle un homenaje, se está sacando la mugre exponiendo sus vidas para qué, para sentir que todo el mundo no lo ve, no lo visualiza, por eso quise hablar y mostrar nuestro mundo que es desconocido para muchísima gente”, puntualizó.
Aeropuerto repleto
Requerido por las imágenes que se han visto estos días, con el Aeropuerto Arturo Merino Benítez atestado de viajeros, el doctor Hernández replicó que “sentimos que son golpes, son injurias, agresiones de gente (…), me gustaría entender sus mentalidades, ese egoísmo, esa falta de empatía con los pacientes, con las familias, que se están sacando la mugre para salir adelante. Eso escapa a mi comprensión humana, no puedo entenderlo”.
Añadió que “hablé muy fuerte de la comunicación de riesgo, creo que se tomaron medidas, ahora el problema es aplicarlas. Yo no creo en eso de aplicar una medida que empieza en cuatro días más. Te imaginas que yo entro en la UCI y digo: ‘hagamos esto con los pacientes pasado mañana’. Las medidas son inmediatas o no sirven. Me parece muy mal”.
Dijo que entiende a la gente que tiene que salir por su sustento, pero hay otra que puede hacerlo y no hace. “Esa gente no sólo agrede a los funcionarios de la salud, sino a los deudos”.
“Creo que hay cosas que se pudieron haber hecho mejor, que se pudieron haber evitado, no he dicho hasta el cansancio, pero puede pasar de nuevo. Vamos a salir de esto pero va a haber mucho dolor, nos va a costar sangre, sudor y lágrimas”, concluyó.
https://www.encancha.cl/enlahora/nacional/2021/4/4/medico-intensivista-cada-12-15-minutos-se-muere-un-paciente-de-covid-19-en-chile-87544.html


8.
Lecciones de médico que pasó de intensivista a paciente de covid-19
REDACCIÓN EL TIEMPO 25 de mayo 2020

Jorge Salazar, médico intensivista, y especialista en epidemiología y nutrición, se enfrentó con la dura batalla del covid-19 a sus 64 años. El motivo de su contagio sería por la cercanía con pacientes sospechosos del virus en la unidad de cuidados intensivos (UCI), en una clínica en el sur de Cali.

 
¿Cuál fue su primer acercamiento con el covid-19?
Cuando empezó a aparecer la pandemia nadie estaba preparado, en todos los países del mundo empezaron a ver qué estaba pasando. Las primeras informaciones que nos llegaron a nosotros fue de lo que pasó en Wuhan, cuando vimos que empezó el brote en otros países, supimos que nos podía llegar a nosotros.
En el mes de febrero, empezamos a pensar que teníamos que enfrentarnos a ese tipo de pacientes. Cuando empezaron aparecer los primeros casos al final de febrero y principios de marzo, abrimos la Unidad de Cuidados Intensivos especial y me dediqué a manejar los pacientes durante el día, en la noche ya lo manejaba otro médico. Me hice cargo de ese tipo de pacientes porque soy el jefe de la UCI.

¿Cómo ha sido su contacto con los pacientes sospechosos o positivos del virus?
El contacto que más tenía con esos pacientes era de 12 horas diarias. Sin embargo, durante todos esos días que estuvimos nunca tuvimos la presencia de un paciente con covid-19 positivo, sino sospecha por los síntomas respiratorios.

¿Cuándo empezó su lucha?
El día que probablemente me contagié fue el 16 de abril, cuando trasladamos un paciente con sospecha de coronavirus pero que había ingresado por una infección urinaria. El paciente empezó con deterioro respiratorio, entonces decidimos pasarlo a paciente con covid. Posiblemente, en algún momento del traslado rompimos la técnica escéptica por alguna razón y eso fue la causa de la contaminación.
La ventaja que nosotros tenemos es que la clínica nos había dado todos los elementos necesarios de protección y seguridad para manejar este tipo de pacientes, entonces nosotros estábamos protegidos.
Todas las infecciones son mortales, en ese día probablemente me contaminé. Al día siguiente, a las 5:30 de la tarde, sentí escalofrío, malestar, cansancio y las manos frías.
Me fui para mi casa, y decidí aislarme, se lo comenté a mi esposa. Después me fui para la ARL y les comenté mis síntomas, me realizaron la prueba del coronavirus y me dijeron que tenía 5 días hábiles. Me recomendaron no trabajar, tomar acetaminofén, vitamina C, usar tapabocas y permanecer aislado en casa. .
Esos días en la casa estuve muy enfermo, con diarrea, vómito, malestar, decaimiento. No me dio dolor de cabeza, garganta, ni dificultad respiratoria, ninguno de los síntomas que supuestamente eran patognomónicos de la enfermedad.
A raíz de eso, uno se da cuenta que existen tres tipos de infección por el coronavirus: uno, es a nivel pulmonar, es el más deteriorante, empieza con aumento de la frecuencia respiratoria y dificultad para respirar, empieza a tener problemas de oxigenación y el paciente se compromete mucho en su respiración y esa sensación de ahogo hace que lo lleve a consultar rápidamente y puede terminar en la UCI intubado; dos, a nivel neurológico, causando insomnio, dolor de cabeza, pérdida del gusto y olfato, en cierta forma te deprime; tres, a nivel gastrointestinal, genera dolor abdominal, epigastralgia, lo que llamamos dolor de estómago, diarrea, vómito, pérdida del gusto, inapetencia y un malestar terrible que no te provoca hacer nada, ese fue el cuadro que me dio a mí.
A mí se me complicó porque tuve un poco de problemas respiratorios, entonces me hicieron un tac de tórax y encontraron que tenía un compromiso de un tercio inferior de los dos pulmones.
Desde ese momento dije “vamos a pelear, no quiero ir a cuidados intensivos”. Me desaturé, me tuvieron que poner oxígeno, y empecé a hacer terapia respiratoria yo mismo, me ayudé y fui mejorando.

 
¿Dónde enfrentó su batalla frente al covid-19?
Estuve hospitalizado en la clínica Imbanaco, me dieron una atención magnífica porque tienen un personal muy calificado y así como lo estamos haciendo en nuestra clínica, tienen el apoyo de la psicóloga, el trabajador social, la enfermera, los de laboratorio, patólogo, médico internista, infectólogo. Quienes dan un acompañamiento a la persona en un fenómeno de humanización del tratamiento del paciente.

¿Cómo fueron esos días como paciente?
Estando hospitalizado, los primeros días fueron horribles porque los efectos colaterales de las drogas que le dan a uno para combatir el coronavirus exacerban los síntomas que ya tenía. También ocasionó una descomposición corporal, porque afecta los electrolitos. El 60 por ciento del peso corporal es agua, entonces si usted se deshidrata todo funciona mal.
Considero que el tratamiento del paciente debe incluir la anticoagulación y el freno de la respuesta antiinflamatoria.
Cuando me convertí en paciente, les dije a los médicos tratantes que no iba a opinar nada, “ustedes son los que me van a tratar, yo creo en ustedes”. Al principio los exámenes salieron muy malos, ellos fueron muy honestos y me lo dijeron.
Algunas de estas respuestas en los exámenes de laboratorio se mostraron que las enzimas del hígado estaban alteradas y que se estaba empezando a comprometer la parte renal, entonces los médicos cambiaron el manejo que me estaban dando y después vi una respuesta positiva a lo que me pasó.
El tercer día fue horrible, estaba deshidratado, con diarrea, vómito y escalofrío, en una pieza amplia de unos 5 metros cuadrados, pero aislado del mundo externo, con mucho frío, y completamente solo. El aire es a pérdida, no había cómo bajarle la temperatura.

¿Cómo pasaba sus días en la clínica?
Estaba hospitalizado en el octavo piso de la clínica, ese piso tiene un problema, el ruido y viento por fuera es terrible, se oía la presión del viento contra el edificio, además el sonido de unas bombas de infusión que empiezan a pitar. Entonces el frío del cuarto, la pitada de las bombas, el soplido del viento, el estar solo y saber que estaba enfermo fue bien duro.
Me pegué de la mano de Dios, me acordé de unas palabras que me dijo mi señora en una ocasión, “los grandes guerreros los selecciona Dios para las batallas más intensas y difíciles”, así que decidí dar la pelea.
No pensé en ningún momento en la muerte, ni pensé que esta es una solución a mis problemas como mucha gente lo piensa, sino que dije vamos a pelearla y lucharla. El cambio lo noté cuando me pude bañar solo, eso para mí fue una gran alegría.
Hay dos personajes muy importantes para el manejo de los pacientes en la UCI y fuera de eso en la hospitalización, son la psicóloga y la nutricionista. Todos los días iban a visitarme 15 o 20 minutos para escucharme, aprovechaba ese tiempo porque no tenía ningún contacto con nadie más durante todo el día.
El coronavirus te da esa maluquera, esa desazón, te quita las ganas de hacer las cosas, te da lo mismo si el televisor está prendido o apagado, si es de día o de noche. En una ocasión me metí a buscar un libro en internet, pero no me dieron ganas de nada, solamente contestaba las llamadas de algunos colegas, mucho desánimo y desaliento.

¿Qué alimentos podía consumir?
Los alimentos que toleraba era la gelatina, me servían la roja y la verde, la segunda siempre la devolvía. No podía consumir otros alimentos porque no tenía olfato ni gusto y me daba náuseas.
El chuzón para la arteria duele mucho y a veces no es fácil encontrar la arteria porque el paciente está deshidratado, nervioso o se le colapsan los vasos. Entonces las chuzadas para las muestras de laboratorio eran terribles, siempre era antes del desayuno.

¿Cuándo se recuperó?
El día quinto fue el cambio radical, los exámenes salieron mejor, mejoré en la saturación, me quitaron el oxígeno, y me pidieron continuar el aislamiento en casa. Esos seis días en la clínica fueron terribles por el insomnio. El 27 de abril me tomaron la muestra y el 30 salió el resultado.

¿Cómo era la comunicación con su familia?
Mi señora me llamaba a diario por el celular, me comunicaba a veces por WhatsApp o videollamada, pero igual no me provocaba nada.

¿Cómo está conformado su hogar?
Vivo con mi señora y mi hijo menor. Tengo tres hijos hombres: el mayor es médico internista, trabaja conmigo en la clínica, su esposa también es médico internista; mi segundo hijo también es médico internista, vive en argentina, se retiró de la medicina y se dedicó a los negocios, tiene una venta de galletas extraordinarias, se llama ‘Brownie Planet’, eso le da mucho más dinero que la medicina; mi tercer hijo tiene 21 años y vive con nosotros, él está en sexto semestre de medicina y está incursionando la parte de los negocios.
Gracias a Dios conseguí una esposa que me dio todo lo que un hombre necesita para ser feliz, es el candor que no lo tienen todas las mujeres, el don de gente, la humildad, la sencillez y que siempre le ha gustado reírse como yo. Hemos pasado la vida agradecidamente buena y eso era lo que me ponía a pensar mientras estaba hospitalizado, me decía “Dios me ha dado todo lo bueno a mí, ahora es dar un rato de sufrimiento y luchar por salir adelante”.
Mis tres hijos tienen que ver con la medicina, no porque les haya inculcado estudiar esa carrera, les dije podían estudiar cualquier cosa, pero que le sirva para dos cosas: su subsistencia y que los haga feliz.


¿Qué lo inspiró a ser médico?

Me inspiró estudiar medicina varias cosas: cuando estaba muchacho, me gustaba leer la Biblia, al principio dije que no quería ser cura porque me gustan las mujeres y la rumba, pero si me gusta Dios, me gusta ayudar a las personas, me siento feliz con eso.
Siempre me puse una meta en la vida, ser el médico más importante dentro de la medicina, no por los títulos, sino para llegarle al paciente a su corazón, para ayudarle en algo y que se pueda sentir mejor.
Decidí estar en la parte de cuidados intensivos porque están los pacientes más graves, entonces me tocó estudiar varias especialidades hasta llegar a hacer medicina crítica y cuidados intensivos y después hice el magíster en epidemiología.
La medicina era de élite, es de bastante estudio, había que leer mucho para ser una buena persona o un médico importante y en la Unidad de Cuidados Intensivos, es el sitio donde todos los especialistas llevan sus pacientes cuando necesitan un manejo más invasivo.
Toda la vida me gustó ayudar a la gente, la satisfacción personal de ayudar a alguien, sacarlo adelante, estar con él, ayudarlo en el sufrimiento, mostrarle las bondades de Dios, es lo que me ha motivado en esta profesión durante 35 años.

¿Cómo fue su aislamiento en casa?
Pasé 14 días viviendo en una pieza aparte con un baño, me tocaban la puerta y me dejaban en un asiento la comida, mi familia siempre con sus tapabocas y las puertas cerradas, afortunadamente ellos salieron covid negativo.

¿Cómo se encuentra de salud en este momento?
Me encuentro un 85, casi 90 por ciento curado, me falta un poco porque aún tengo la maluquera y el desánimo, siempre he sido una persona muy dinámica, no me gusta quedarme sin hacer nada.

¿Ha pensado volver pronto al trabajo?
Volví este lunes 18 de mayo, no me gustan las incapacidades porque yo soy hiperquinético. En la clínica me mantengo haciendo todo, eso sí, con las medidas de precaución siempre, la seguridad no se puede evitar.
Al volver al trabajo me sentí mejor, estuve pasando pacientes a rayos x, recibimos pacientes, pusimos catéteres, estoy haciendo lo que siempre hago en mi rutina, ya tengo las ganas de hacer las cosas.

¿Cómo fue su salida de la clínica donde estuvo hospitalizado?
Cuando salí de la clínica me hicieron una calle de honor como diez personas, me aplaudieron y me trataron como un héroe, se me mojaron los ojos. Después me encontré con mi mujer en la parte del sótano de la clínica, ni siquiera pude darle un beso ni abrazo, me senté en la parte de atrás del carro y me confiné en casa.

¿Cómo fue el recibimiento en la clínica donde trabaja?
El recibimiento en la clínica donde trabajo fue muy especial, realmente sentí el cariño de todos, los vigilantes, enfermeras, auxiliares, los del aseo, camilleros, colegas, administrativos y los de la cafetería. Hubo gente que se le mojaron los ojos, otros lloraron, querían abrazarme pero tocó saludo con el codo.

¿Dónde nació?
Nací en Bogotá, hace 64 años, pero hace 60 años vivo en Cali, me considero caleño.

¿Qué aprendizajes le dejó esta experiencia?
El paciente no se puede dejar solo en ningún momento, hay que entrar a verlo todos los días y hablar con él. Es muy importante el auxiliar de enfermería, porque vive con el paciente cada minuto. Reconocer que el personal que trabaja en salud cada día está más dotado de conocimientos y sensibilidad hacia el paciente enfermo crítico. El respeto por el personal que trabaja con uno, las enfermeras, auxiliares, médicos, pero principalmente con las personas del aseo, son muy necesarias para que uno pueda estar tranquilo en la habitación, son de una humildad y paciencia extraordinaria.
Hoy es el doctor y mañana el paciente, hoy da las órdenes y mañana las obedece, entonces la vida te cambia de un momento a otro. Aprendí que cualquier día la vida te cambia, debemos estar preparados para cualquier cosa, el ayer ya no hay como cambiarlo, el presente es lo que estás viviendo, lo que puedes modificar y el futuro es incierto.
Ser sincero con las personas que amamos, gracias a Dios siempre les mostré a mis hijos y esposa el amor que les tenía. La importancia de la amistad, los mensajes, llamadas. Me partió el alma la llamada de cuatro pacientes que lloraron al decirme que estaban conmigo, que luche. Me llamaron de todas partes.
Uno siempre debe estar de la mano de Dios, eso lo pone a uno a meditar sobre lo que está pasando, analizar la situación. Cuando está solo con usted mismo en una habitación enfermo, usted empieza a meditar y orar con sentimiento.

Caleño superó el covid-19 después de 43 días en la clínica  
https://www.eltiempo.com/colombia/cali/de-medico-especialista-a-paciente-por-covid-19-una-historia-de-lucha-498168


9.
Hay personas que sienten miedo de que las intuben, dicen que los vamos a matar": El testimonio de un joven médico que comenzó su carrera en la pandemia
7 mayo 2021
¿Cómo es comenzar tu vida de médico cuando tu país vive el peor momento de una devastadora pandemia que ya deja más de 3 millones de muertes a nivel mundial?
Colombia vive la situación más grave desde el inicio de la crisis del coronavirus.
El país acumula más de 76.000 muertes por covid-19, según la Universidad Johns Hopkins.
Desde marzo registra un aumento sostenido de muertes y contagios, y ocupa el tercer lugar en número de casos en América Latina, después de Brasil y Argentina.
Solo poco más del 3% de toda la población ha sido completamente vacunada y el sistema de salud amenaza con colapsar.
Varias ciudades principales como Bogotá y Medellín han llegado a superar el 90% de su capacidad de cuidados intensivos.
En ese escenario comenzó su carrera el doctor Antonio Nirta, un joven de 27 años que se graduó de medicina justo al comienzo de la pandemia.
Nirta tomó la decisión de ir a trabajar a una sala de urgencias en un hospital público en un municipio cerca de Medellín, una de las ciudades más golpeadas por el virus en Colombia.
En este relato, cuenta a BBC Mundo cómo salió de las aulas a enfrentar la peor crisis de salud de los últimos años, cómo lidia con un virus impredecible, y con la impotencia de ver morir a pacientes porque, muchas veces, simplemente no tiene cómo ayudarlos.
Lo que sigue, es su relato en primera persona.
Miedo
En marzo de 2020 yo estaba haciendo unas prácticas de atención primaria en salud.
Faltaba un mes para graduarme cuando llegó un correo de la universidad diciendo que suspendiéramos todas las actividades académicas, porque iban a comenzar un proceso de aislamiento para no exponer a los estudiantes al contagio.
Así comencé a trabajar haciendo teleconsultas con pacientes de covid-19.
Duré unos meses así, pero sentía que tenía que ayudar de una manera diferente.
La teleconsulta es un mecanismo muy bueno, pero funciona cuando se le dan garantías a los pacientes, como las tomas de las pruebas o las terapias en casa, pero en Colombia las entidades prestadoras de salud no le garantizan a los pacientes una atención adecuada.
Muchas veces un paciente que tenía una infección respiratoria aguda, leve o moderada no recibía la atención adecuada, porque se presumía que no se iba a complicar, no se le garantizaba que se les pudiera hacer la prueba PCR, o llevarle oxígeno a la casa.
Yo me decepcioné de la teleconsulta y decidí hacer lo que siempre quise: trabajar en un equipo de urgencias.
Mis padres no estaban contentos, para nada. Sobre todo mi papá, estaba muy asustado, me decía que no era justo que yo me expusiera de esa manera.
Le dije que yo estudié medicina para poder ayudar a las personas. Hubo una discusión fuerte, pero mi decisión estaba tomada y él la respetó.
En enero de este año comencé a trabajar en el hospital Santa Isabel, en San Pedro de Los Milagros, a una hora de Medellín.
Mi mayor conflicto en ese momento era saber que podía contagiarme, contagiar a mis padres y a mis hermanas, pero me llené de valor y comencé a trabajar en el servicio de urgencias.
De todos modos claro que siento miedo, porque esta enfermedad es una ruleta rusa. Hay personas que son asintomáticas, pero hay otras que mueren.
Impotencia
El miedo viene también de saber que además de la covid-19, a urgencias llegan otros tipos de pacientes, y en este momento no tenemos dónde ubicar a esas personas.
Por ejemplo, llega alguien que en un accidente ha sufrido un trauma cráneoencefálico severo, que necesita una intubación o un ventilador mecánico, y saber que no se lo podemos dar genera mucho miedo, porque te sientes limitado.
También te sientes impotente al no poder asegurarle a esa persona una atención adecuada ni remitirlo, porque los hospitales más cercanos tienen más del 90% de ocupación en cuidados intensivos.
Recuerdo una paciente de covid-19, de 56 años, que llegó con mucha dificultad para respirar y además tenía una saturación de oxígeno del 70%, lo normal es que una persona sature entre el 90% y el 100%.
Inicialmente la pudimos rescatar con suplemento de oxígeno, pero luego se fue deteriorando, así que logramos que autorizaran su traslado en avión a Bucaramanga, una ciudad cercana.
La idea era que viajara desde el aeropuerto de Medellín, así que la enviamos en una ambulancia con dos tanques de oxígeno.
El vuelo estaba programado para las doce del mediodía, pero lo retrasaron para las cuatro de la tarde.
Con la espera, el oxígeno comenzó a agotarse. Mi compañero que estaba en la ambulancia nos llamaba desesperado, diciendo que necesitaba más oxígeno urgente.
Lograron conseguirle un tanque, pero a las 3:30 de la tarde, media hora antes del vuelo, la paciente comenzó a perder saturación de oxígeno, comenzó a entrar en una falla ventilatoria inminente.
Comenzó a ponerse cianótica, es decir, la piel comenzó a ponerse morada por la falta de oxígeno.
Ahí la llevaron de emergencia a una clínica en Medellín, la sedaron y la intubaron. El paso que seguiría era conectarla a un respirador mecánico, pero como en la ciudad hay escasez, tuvieron que conectarla a un respirador artesanal, como último recurso.
A pesar de que son una estrategia muy buena, esos respiradores no pueden garantizar al paciente la calidad completa que tiene un ventilador que ya esté avalado.
A la paciente la dejaron en la sala de urgencias a la espera de que hubiera una UCI disponible, pero finalmente murió.
Ahora mismo hay déficit de oxígeno, sin oxígeno es posible que algunas clínicas les toque cerrar camas de UCI.
El oxígeno es clave, porque no se ha demostrado ningún tratamiento efectivo contra esta enfermedad, únicamente tratar los síntomas y darle oxígeno al paciente.
Además, las otras enfermedades no han dejado de existir. Todavía llegan los accidentados, los infartados, los que tienen un accidente cerebro vascular.
Eso nos ha llevado a que prácticamente estemos haciendo medicina de guerra. Nos toca priorizar a la persona que tenga mayor posibilidad de vivir.
Duelo
Cuando le dices a un paciente que tiene covid-19, él atraviesa las etapas del duelo: la negación, la rabia, la culpa...
La gran mayoría se niega a creer que están contagiados, nos dicen que solo les decimos eso para hacerles un daño, eso es muy triste.
Hay personas que sienten mucho miedo de que las intuben, porque dicen que los vamos a matar.
Piensan que la intubación no es una medida terapéutica sino de asesinato.
Eso surgió porque comenzaron a circular informaciones de un falso "cartel del covid" en Colombia, en el que los médicos supuestamente reciben dinero por reportar y atender pacientes de covid-19.
A los pacientes les da miedo que al entrar a una UCI vayan a morir. La verdad es que eso es muy probable, pero ellos no lo ven como un acto de humanidad en el que estamos haciendo todo lo posible por salvarlos, sino que en muchas ocasiones lo ven como un acto de malicia para causarles daño.
O me esfuerzo en explicarles, les hago una comparación de sus signos vitales y los míos.
Les explico que para poder estar como yo necesitan medicamentos y oxígeno.
Hay unos que lo entienden y lo aceptan, pero hay otros que definitivamente no permiten que los traslademos.
Es una situación bastante triste.
En medio de esta tercera ola, y ante la falta de oxígeno y de camas, si estos pacientes sufren un paro cardiorespiratorio nos vemos obligados a decirles que no los podemos reanimar, porque aunque los intubemos, no tenemos respiradores donde conectarlos ni camas donde vigilarlos.
Tristemente, ese paciente se tiene que dejar morir. Es muy duro explicarles al paciente y a los familiares que no podemos hacer nada.
Ninguna muerte es tranquila, pero morir asfixiado, ver cómo todo se va desvaneciendo a tu alrededor debe ser una sensación asquerosa.
Nosotros, el personal, vivimos con mucho estrés porque sabemos que eso puede pasar en cualquier momento.
Además, se siente horrible saber que tienes el conocimiento, pero no las herramientas para ayudarlos.
Así ocurrió con una mujer de 86 años, paciente de covid-19. Nosotros no podíamos trasladarla a ningún otro hospital.
Comenzó a disminuir su frecuencia cardiaca hasta que murió en la clínica frente a su nieta.
En ese momento no podemos hacer más que hablar con los familiares y permitirles que hagan su catarsis.
Rabia
Hay que aislarse, romper la cadena de contagio y evitar el efecto dominó. Aislarse es salvar vidas.
Por eso me da rabia cuando veo que la gente no toma las medidas de precaución para impedir el contagio del virus.
Incluso he visto casos de gente que ha perdido familiares por causa del covid-19 y no toman las medidas de aislamiento, no se cuidan.
Y no cuidarse es prácticamente sentenciar a los más vulnerables.
A muchos jóvenes no les importa, y los que terminan pagando son los adultos mayores.
Me decepciono de la comunidad, pero siento que esto es una oportunidad de aprendizaje.
Sobre todo para que el gobierno se dé cuenta de que lo que importa en un país es la salud y la educación.
Y lo que nos ha enseñado esta pandemia es que en Colombia no tenemos ni buena salud ni buena educación.
Nadie te prepara para una pandemia
Yo hago turnos de 12 horas, en el día y en la noche; turnos de consulta externa de 8 de la mañana a 5 de la tarde; y disponibilidades, que son turnos de 24 horas en los que estás sujeto a las necesidades del médico de urgencias en ese momento.
Cuando estoy en casa trato de desconectarme, porque si no, me enloquecería. Hay noches en las que me acuesto preocupado pensando en qué más pude haber hecho, y eso angustia y entristece.
La verdad es que nadie te prepara para una pandemia, aunque yo tuve excelentes profesores que más que médicos son personas con una impresionante calidad humana.
Recuerdo que en la noche de mi primer turno de urgencias me tocó ver morir a un joven de 27 años por un trauma craneoencefálico severo.
Durante 45 minutos intentamos reanimarlo, pero finalmente falleció.
Fue muy duro, porque era alguien solamente un año mayor que yo.
A la mañana siguiente, me tocó atender un parto muy complicado, de una madre de 22 años. La joven tuvo una hemorragia posparto, perdió mucha sangre, pero sobrevivió y la niña nació súper bien.
Eso es lo que muchas veces nos mueve a los médicos, en un segundo tienes la muerte de frente y al otro segundo tienes la vida de frente.
Eso es ser médico, usar nuestros conocimientos para acompañar en la vida, la enfermedad y la muerte. Los médicos no curan, solamente acompañan, y eso es lo bonito de esta profesión.
https://www.bbc.com/mundo/noticias-56950773

(Es un error escribir la palabra como triage, es TRIAJE) 
Por su relevancia en la Pandemia Covid veremos un concepto ahora más de moda como lo es el sustantivo triaje o el concepto de triaje ético:  que por la sobre demanda Covid de Urgencias pacientes llegan para la asistencia médica necesaria: Entre otras lograr ser atendidos y por su gravedad ser intubados y puestos en respiradores artificiales. (Un respirador artificial, o ventilador mecánico, no es otra cosa que una máquina muy especializada que realiza la ventilación pulmonar por nosotros, o ayuda a realizarla, en pacientes que están sufriendo insuficiencia respiratoria aguda, que se encuentran en estado comatoso o bajo sedación). Lo cual no todos lo logran al estar saturado de pacientes el Servicio; Por ejemplo no hay donde derivar pacientes y quedan dos camas críticas disponibles y llegan 5 pacientes Covid graves; se puede atender solo a dos y rechazar tres aplicando el criterio preestablecido de triaje ético, lo cual para los más del equipo de urgencia no es fácil de realizar y, aunque se lo entienda, deja secuelas esa decisión...

Se escribe TRIAJE y no Triage

Triaje ya está en el Diccionario de la Real Academia Española RAE. Triage is now in the Dictionaryof the Royal Academy of the SpanishLanguage. Hay cosas que se van normalizando. Desde hace décadas, los urgenciólogos, pero también los médicos en general y cada vez sectores más amplios de la población, utilizamos la palabra triaje. Esta palabra, inicialmente acuñada en medicina militar francesa para designar el hecho depriorizar la atención a los heridos en el campo de combate, se ha extendido a la sociedad civil. Así, en la actualidad, se utiliza para definir la priorización de los pacientes que realizan en España la inmensa mayoría de servicios de urgencias hospitalarios y de sistemas de emergencias médicas en la atención a catástrofes y, cada vez con mayor frecuencia, para ordenar la demanda de atención del usuario en situaciones no catastróficas. Con todo, lo que intenta conseguir el triaje es que los pacientes con procesos más graves o tiempo-dependientes sean atendidos antes que el resto, independiente-mente de la hora de solicitud de asistencia. Hace apenas dos años manteníamos un debate abierto en la Revista con Joaquín Poch Broto, Presidente de la Real Academia Nacional de Medicina, acerca de la situación de las palabras triaje y urgenciólogo en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Compruebo con satisfacción que triaje ha sido incorporado a la última edición del DRAE, por lo que ya no es necesaria su escritura en letra cursiva, hecho que ha adoptado EMERGENCIAS desde hace unos números. Sin duda, el uso persistente ha conducido a la generalización del vocablo, y esta ha condicionado su aceptación. Os animo a no decaer en el uso del término urgenciólogo, pues a buen seguro también entrará en el DRAE con el tiempo. Designa algo claro y bien determinado, no definido por ninguna otra palabra en la actualidad. Y así, sin dudas y con convencimiento, iremos consiguiendo todos los objetivos que nos planteemos. Por lejanos que hoy parezcan.
Óscar Miró Editor, EMERGENCIAS.omiro@clinic.c

10. 
coronavirus
¿Qué es el llamado triaje ético con el que médicos deciden a quién dar cupo de una cama UCI?
Esta situación se presenta cuando el personal de la salud enfrenta un nuevo pico de la pandemia del coronavirus y tiene que tomar esta decisión, tal y como ocurre en Antioquia.

Qué es el llamado triaje ético con el que médicos deciden a quién dar cupo de una cama UCI? - Foto: bbc
Sin duda alguna uno de los momentos más difíciles para los médicos del mundo es atender un nuevo pico de la pandemia del coronavirus, lo que ha derivado en tener que tomar la triste decisión de escoger a quién priorizar para atender en una UCI o Unidad de Cuidados Intensivos y a quién dejar de atender.
Este panorama se presenta debido a la alta ocupación de camas UCI para pacientes con covid-19 que impide que todos sean atendidos al mismo tiempo. Por esto, como se sabe, una vez en el país se ve un incremento de casos, lo primero que hacen los médicos es pedir un confinamiento de inmediato para precisamente evitar pasar por esta dolorosa situación.
Escoger quién estará en una cama y con atención priorizada y quién no se denomina en el sector de la salud como ‘triaje ético’, “una estrategia que permite establecer, bajo racionalidades propias a cada escenario, objetivos y criterios que faciliten la toma de decisiones complejas para el logro del mejor resultado”, según afirma Patricio Burdiles, médico cirujano de Chile, en su artículo de investigación.
Sin embargo, cada cuerpo médico está capacitado para tomar tales decisiones en medio de una emergencia, en este caso sanitaria por el coronavirus. Por esto, los profesionales de los equipos sanitarios estudian de manera detallada la forma más adecuada de tomar estas decisiones bajo criterios técnicos, pero mucho más allá de la medicina, bajo la propia ética, pues se trata de dejar por fuera la vida de un ser humano que lamentablemente no tendrá ese cupo para una UCI. En el marco del triaje ético, los médicos deben tomar decisiones justas, aunque no igualitarias, sino más bien equitativas. Este es el caso por ejemplo de Antioquia, en donde el gobernador encargado, Luis Fernando Suárez, señaló que el tan mencionado “triaje ético”, que ha sido motivo de debate y polémica en el departamento, ya es una “triste realidad”.
Este tipo de procedimiento, que ya se estaba aplicando en algunas clínicas y hospitales de Medellín, se aplica debido a la ocupación de las camas UCI, que está por encima del 95 % en todo el departamento.
En su texto, Suárez describe que (el triage ético) el triaje ético se asume como una medida para optimizar los recursos limitados e insuficientes. “Y conviene subrayar que los dilemas éticos no corresponden a la elección entre el bien y el mal, o lo correcto y lo incorrecto, sino que se trata de un conflicto aparente entre dos imperativos éticos, dos caminos del bien, que en un momento dado se enfrentan, se contraponen y nos imponen elegir, a sabiendas de que tomar un camino es abandonar el otro”.
Además de que no se trata de elegir entre el bien y el mal, estas decisiones tampoco se toman a la ligera pues un hospital de alta complejidad que disponga de unidades de manejo de pacientes críticamente enfermos tienen Comités de Triaje, estos incluyen expertos en medicina intensiva, medicina de urgencia y miembros del comité de ética asistencial.
Protocolos del triaje ético
La Academia Nacional de Medicina fijó los protocolos que deben tener en cuenta los médicos para tomar esta decisión. Según un comunicado de la Academia, el proceder ético del médico frente al soporte vital avanzado por fuera del escenario de crisis está basado en buscar el beneficio para el paciente, sin tener en cuenta las consecuencias distributivas de tales decisiones.
Las recomendaciones hechas por la institución tienen cuatro objetivos puntuales:
1) Ayudar a preservar la confianza de la sociedad en el proceder ético de los médicos.
2) Mejorar la aceptación social de la limitación de recursos tecnológicos y humanos durante los picos de demanda del soporte vital avanzado para un paciente afectado por la pandemia.
3) Reducir la carga moral y emocional de los médicos que se ven obligados a clasificar a los pacientes que necesiten tener atención en una UCI y cuáles por presentar menos riesgo no entrarían a cuidados intensivos.
4) “Contribuir al desarrollo de la ‘lex artis’ en la situación excepcional que obliga a tomar decisiones de clasificación para brindar soporte vital avanzado a ciertos pacientes”.
Una de las recomendaciones enunciadas en el comunicado hace referencia a la justicia procedimental, la cual se refiere a que la asignación de recursos limitados para dar soporte vital avanzado cuente con aceptación tanto de los médicos como de terceros.
La toma de decisiones debe ser imparcial. “El médico no tomará decisiones de triaje o clasificación para favorecer familiares o personas relevantes a sus intereses personales. En estos casos la decisión debe ser tomada por otro médico, excepto si no hay otro médico disponible. Tampoco tomará decisiones basadas en recomendaciones administrativas o de terceros’', indicaron los expertos en el comunicado.
También hacen referencia a “rechazar el criterio de asignación por orden de llegada”, ya que según los realizadores del documento es un criterio injusto. Por otro lado, la Academia Nacional de Medicina resaltó que en caso de la elección de pacientes que deben recibir soporte vital avanzado se debe tener en cuenta el “pronóstico de supervivencia a corto plazo, dados los factores predictores de supervivencia específicos para covid-19″.
https://www.semana.com/coronavirus/articulo/que-es-el-llamado-triaje-etico-con-el-que-medicos-deciden-a-quien-dar-cupo-de-una-cama-uci/202117/


11.
El triaje ético es en estricto orden de llegada
La lentitud en la vacunación contra el COVID-19 fuerza al personal sanitario en Colombia a decidir quién vive, aplicando criterios inaceptables, ¿o no?
22 abril, 2021
Iba a ser breve. En Medellín, esa provincia que tiene su Nerón sin lira está sucediendo otra cosa más grave aún: el número de pacientes que necesitan cuidados intensivos supera la capacidad instalada. ¿De quién es la culpa? obvio, de los que debieron proteger la vida adoptando la vacunación en forma rápida y eficiente. Eso no se hizo. Por muchos motivos. Uno de ellos es que no hay los suficientes “vacunadores”. Hay que tener título para eso. Mi tía, debería estar en prisión, pues creo haberla visto inyectar a mi mamá, y no tiene título. Pero ese es otro tema. Lo cierto del caso es que la vacunación va al gélido ritmo de la ineptitud. Nos encierran, pero un poquito. Lo suficiente para que no calme ninguna ansiedad, ni la médica, ni la económica. Bueno, esta diligencia se paga con el desborde con el que inicié mi cuento.
Por supuesto, cuando hay un desequilibrio por poca oferta y gran demanda se acude a la ley de oferta y demanda. Si es un producto transable se aumenta su precio. De esta forma se excluyen a los que no lo pueden adquirir. Pero la vida humana no es transable. O por lo menos la mía, y la de mis seres queridos no lo es (incluyo la de quién amablemente me lee). La vía del precio no funciona.
Otra forma de decidir es el triaje. Ese que se realiza en salas de urgencias y en desastres para ubicar a los pacientes en el nivel correcto de atención. Bolsa negra, muerto; otros colores, de moribundo a sin lesiones. Se supone que este sirve para dedicarle más esfuerzos oportunos a los salvables. El triaje es válido si hay un tratamiento apropiado distinto entre paciente A y B. Sin embargo, el problema es que tanto el paciente A como el B, ambos, requieren de cama de UCI. Ambos son, digamos, bolsa roja (por decir algo). No están muertos, pero le estarán si no la reciben.
Iba a ser breve. En Medellín, esa provincia que tiene su Nerón sin lira está sucediendo otra cosa más grave aún: el número de pacientes que necesitan cuidados intensivos supera la capacidad instalada. ¿De quién es la culpa? obvio, de los que debieron proteger la vida adoptando la vacunación en forma rápida y eficiente. Eso no se hizo. Por muchos motivos. Uno de ellos es que no hay los suficientes “vacunadores”. Hay que tener título para eso. Mi tía, debería estar en prisión, pues creo haberla visto inyectar a mi mamá, y no tiene título. Pero ese es otro tema. Lo cierto del caso es que la vacunación va al gélido ritmo de la ineptitud. Nos encierran, pero un poquito. Lo suficiente para que no calme ninguna ansiedad, ni la médica, ni la económica. Bueno, esta diligencia se paga con el desborde con el que inicié mi cuento.
Por supuesto, cuando hay un desequilibrio por poca oferta y gran demanda se acude a la ley de oferta y demanda. Si es un producto transable se aumenta su precio. De esta forma se excluyen a los que no lo pueden adquirir. Pero la vida humana no es transable. O por lo menos la mía, y la de mis seres queridos no lo es (incluyo la de quién amablemente me lee). La vía del precio no funciona.
Otra forma de decidir es el triaje. Ese que se realiza en salas de urgencias y en desastres para ubicar a los pacientes en el nivel correcto de atención. Bolsa negra, muerto; otros colores, de moribundo a sin lesiones. Se supone que este sirve para dedicarle más esfuerzos oportunos a los salvables. El triaje es válido si hay un tratamiento apropiado distinto entre paciente A y B. Sin embargo, el problema es que tanto el paciente A como el B, ambos, requieren de cama de UCI. Ambos son, digamos, bolsa roja (por decir algo). No están muertos, pero le estarán si no la reciben.
Eso de A y B es como abstracto. Es casi una ecuación. Personalicémoslo (¿neologismo?, ¿influencia del país de izquierda que está a la derecha?). Supongamos que A es un anciano de 87 años y B es una primorosa mamá, cabeza de familia, de 29 años. Ambos necesitan UCI, repito por enésima vez. ¿Cuál recibe la UCI que hay? Obvio, la primorosa. Por el triaje ético.
En el triaje “ético” se le asigna un valor a la vida de cada uno, A y B.  Dependiendo del resultado de la ecuación, adjudicada por un comité, se decide qué vida vale menos que la otra, condenándola a fallecer. Es, por supuesto, una visión utilitarista de la vida humana. Parecida a transable en el sentido que una es más valiosa que la otra. En este caso, los resultados son obvios. La primorosa tiene mucho por vivir, y el anciano, ya vivió… Y así. Se deja morir a A. ¡Qué bien!, todos duermen tranquilos.
El siguiente par A y B incluye un señor de 55 años, y otro de 45 años. El de 55 es gordísimo, con onicomicosis, descuidado. El de 45 años corre en las maratones que organiza su señora. Obvio, también se debe salvar el de 45 años. Hasta, a lo mejor, tiene mejor probabilidad de beneficiarse de la UCI. Que se muera el gordo. Pero el de 55 llegó ANTES que el de 45. Pequeño detalle. Todo perfecto, igual, su mal comportamiento hace que no nos sintamos TAN mal con la decisión.
El siguiente par son una señora, y un señor de 50 años, idénticos. Ambos toman lo que ellos creen que es losartán. El señor es soltero, desempleado. La señora tiene 3 hijas, y cuida a las nietas. El mayor bien para el mayor número de personas indica que la señora debe ser la salvada, pese a que llegó 12 minutos después.
Después llegan dos personas idénticas: un fundamentalista islámico y un católico (como el médico), idénticos en todo lo demás. ¿Ummm!, A quién elijo? ¿Y si son de razas o etnias diferentes?, o con trisomía 21?…
¿Quién nos da la autoridad para elegir el que se salva? Esa misma autoridad podrá invocarse también para otros racionamientos. Porque todos somos iguales, pero según este sistema “ético”, unos son más iguales que otros. De nuevo, somos transables después de todo.
Puede que todo el mundo “esté bien” con ello, pero yo no. Pienso que ni el señor de 87 años, ni el gordo, son intrínsecamente inferiores a ningún otro. Y el sistema que puntúa su idoneidad es el mismo sistema (con diferente escala) que permitió los experimentos de Tuskegee y otras monstruosidades a través de la historia que, creí, fueron ya superados. Pero como “lo urgente tumba lo importante”, acudimos a ellos en momentos de crisis. Una forma de pensamiento rápido, tan peligroso.
La definición de ética tiene que ver con lo que se hace con frecuencia. Puede que el triaje “ético” se vuelva ético por su repetición impune. En su momento también lo fue la esclavitud. Si la vida humana es inconmensurable, lo único ético es asignarle la UCI a quién llegó de primero (o al azar, si llegaron en forma simultánea). Con ello no se le asigna valor diferencial intrínseco a el bien máximo.
Casi para terminar. No se me escapa como la simple ineptitud que se repite nos ha pervertido. No tendríamos que preocuparnos por esto si estuviéramos todos vacunados… Por lo pronto, voy a comprarme un body-cam como el que usan los policías en la TV, para que mis deudos pongan en problemas a los éticos que me dejen morir.
Terminé de escribir la nota, y la envié a Michell para la publicación en ConsultorSalud. Eran las 4 am, aproximadamente. Me fui a dormir unos minutos antes de iniciar el día. Le cuento a mi señora sobre lo que escribí. Y me pregunta, ¿“Tú sabes cómo hacen el triaje ético?, eso se basa en seleccionar al que tiene mejor probabilidad de sobrevivir… No puedes hablar sobre lo que no sabes…” (“ello me dejaría mudo”, pensé). Escribí rápidamente un mail a Michell, retirando el artículo, por “un error fundamental en mi flujo de pensamiento”. Al día siguiente busqué alguien cercano que hubiera estudiado ética. Mauricio Luján hizo un diplomado de eso. Le solicité que leyera mi artículo, y me diera su visión. Un contra-argumento.
Tres horas después, recibo esta respuesta, que copio textual:
“Esta es una posición desde el poco conocimiento (o mejor dicho desconocimiento) del tema que poseo, que parte de una formación superficial y del análisis subjetivo de la triste situación por la que atravesamos en el momento.
El “triaje ético” es la solución “no ética” y “legal” a la ineptitud del sistema en todos los niveles (preventivo y resolutivo) ante lo que se veía venir hace más de un año. Por qué se pensó que lo que vivieron otros países, mucho más “cultos”, ricos y organizados, no habría de suceder en la antítesis de esos países?. Pero ante la “leche derramada”, la pregunta que se impone en este caso es: ¿a qué paciente de COVID-19 salvar? ¿Es la imposición de “directrices éticas” generales o por parte de cada institución médica, durante el peor momento de la pandemia, la solución para evitar que los profesionales sanitarios tomen decisiones aleatorias no éticas?
Me adelanto a la conclusión, en el triaje ético, no está la solución que buscamos a la atención de los pacientes críticos, es solo la respuesta más fácil (cosa muy frecuente en este país) a la ineficiencia de un gobierno que a pesar de -casi- haber quebrado al país durante una cuarentena para “prepararse”, solo logró retrasar lo inevitable y esperable para lo que tristemente somos: un estado fallido.
Los profesionales sanitarios se enfrentan a decisiones médicas y éticas relativas al momento de la asignación de recursos médicos escasos. Si los recursos médicos son suficientes, no habrá triaje, pero si estos recursos no están disponibles, el triaje se hace inevitable. Racionalizar la utilización de recursos médicos escasos es inevitable mientras las necesidades sean ilimitadas y los recursos no; esta racionalización es necesaria porque no sólo afecta a las vidas individuales, sino que también revela los valores más importantes de toda la sociedad. La necesidad de recurrir al racionamiento en medicina no suele tener una justificación ética. Además, una decisión de racionamiento justificable en una situación concreta, como la pandemia de COVID-19, puede ser injustificable en otra.
Esta situación de decisión impone la pregunta: ¿a qué paciente de COVID-19 tratar/salvar? ¿Es por el “valor” económico de los pacientes? por su “utilidad social”? por su índice de fragilidad? por su edad? Independiente de cuál sea la respuesta, es muy importante tener en cuenta que casi ningún tratamiento en medicina proporciona o garantiza un beneficio seguro y menos para un paciente con COVID-19 (se mueren jóvenes, viejos, blancos, negros, ricos, pobres, con comorbilidades, sin comorbilidades), lo que si está más o menos claro hasta ahora es que se mueren menos los “bien” vacunados (y en esta cuestión vamos como lentos, independiente de las múltiples explicaciones). Cualquiera que sea el criterio con que se tome una decisión supondría una condena injusta para todos los que podrían venir detrás.
En cuestiones de ética existen múltiples “vertientes” y cada uno podría utilizar la que “más tranquilo lo deje” o “la que se mejor se acomode a la situación”. Existe visiones relativistas, utilitaristas, deontológicas o no consecuencialistas, “legalistas”, etc.. (para “gustos” los colores). Desde mi formación y escaso conocimiento del tema (repito, “ignorancia”), a mi “me gusta” la principialista. Esta visión considera que los actos de los médicos y otros profesionales de la salud deben guiarse con base en cuatro principios fundamentales: no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Su dificultad radica en que todos los principios se encuentran al mismo nivel.
Ante la pretensión de que los distintos principios son de igual nivel, lo que, según sus críticos, produciría conflictos irresolubles entre ellos, se han propuesto distintas soluciones, basadas principalmente en el establecimiento de criterios de prioridad entre ellos. De igual manera, si tuviera que decidir (en una sociedad del miedo a la “demanda”),  yo “escojo” la que separa los principios en dos niveles: el nivel 1, constituido por los principios de no maleficencia y justicia, y el nivel 2, por los de autonomía y beneficencia. El nivel 1 tendría prioridad sobre el nivel 2, debido a que se trata de principios de nivel general y de obligación perfecta, que además vendrían exigidos por el Derecho, mientras que los principios del nivel 2 se mueven más en el ámbito de lo personal y privado y no podrían exigirse jurídicamente. 
Queda más o menos claro, que estamos obligados a no hacer el mal, o sea a no dejar morir, lo que es diferente a “hacer vivir”, excepto en el escaso paciente que claramente ha expresado su voluntad de morir sin someterse a medidas extremas (autonomía); pero cómo lograr la justicia?
La cuestión principal de la justicia distributiva, en el contexto de la pandemia COVID-19, es cómo optimizar la discordancia para maximizar la eficiencia (toma de decisiones para optimizar el uso de los dispositivos médicos excluyendo a los individuos de bajo riesgo), la equidad (tratar al paciente de forma similar) y el enfoque de la prioridad de la justicia (elegir al paciente más desfavorecido). En consecuencia existen tres principios de distribución de recursos médicos escasos relacionados con el concepto de justicia distributiva:
  1. Utilitarismo (maximizar los beneficios totales y la esperanza de vida); no hay forma de evaluar de forma inversa los AVAC (años de vida ajustados por calidad) relacionados con la COVID-19 que los relacionados con otras enfermedades. Hay que distribuir los recursos médicos de forma equitativa entre los diferentes tipos de pacientes y entre los diferentes grupos de edad. Conclusión no aplica.
  2. Igualitarismo (pone de relieve la igualdad moral entre los pacientes al ofrecer las mismas oportunidades para la misma necesidad de beneficencia sanitaria); los médicos tienen que ser presumiblemente igualitarios, y están obligados a tratar a cada paciente según su necesidad clínica. A veces la lotería parece ser como un ejemplo directo para determinar la prioridad médica como una aplicación del enfoque de igualitarismo para el racionamiento de recursos escasos, las loterías como regla práctica del igualitarismo y la justicia distributiva no responden a las razones que interesan instintivamente a los deseos de los pacientes de la beneficencia asistencial. “El primero que llega es el primero que se atiende” en la distribución de los escasos recursos médicos parece ser igualitario, pero en la pandemia de COVID-19 no lo es. Conclusión no aplica.
  3. Prioritarismo (elección del paciente de COVID-19 más desfavorecido); la teoría moral del prioritarismo trata de dar apoyo médico a los pacientes de COVID-19 más desfavorecidos, dándoles prioridad en circunstancias difíciles en las que no todos los pacientes pueden obtener un recurso médico específico. Por ejemplo, en la pandemia de COVID-19 el enfoque del prioritarismo podría distribuir especialmente los escasos recursos médicos a los jóvenes en lugar de a los ancianos porque los pacientes jóvenes tienen la mayor esperanza de vida.
Los filósofos morales han intentado definir la justicia en términos de lo que es justo para un individuo, lo que esa persona merece o lo que tiene derecho a esperar, por ser viejo es justo morir?. Este único criterio no parece ser justo.
Los profesionales sanitarios, como responsables de la toma de decisiones, deben ser justos y transparentes a la hora de distribuir los escasos recursos durante la pandemia de COVID-19, el proceso de toma de decisiones justo debe respetar una visión ética especial, las directrices deben perfilarse para garantizar la equidad, evitar la inflexibilidad irracional y confirmar la transparencia.
Esto es claramente imposible (sobretodo en un país que precisamente se caracteriza por la inequidad, la irracionalidad, la falta de transparencia y la desconfianza), por lo que el “triaje ético” tiene desafortunadamente un papel inapropiado ante la situación actual y solo se convierte en un p…. mental, para una sociedad en la que en los individuos sobre los que finalmente recae la decisión entre intentar salvar o “dejar morir” deje de ser una cuestión de principios para ser simplemente un “seguro legal”, ante la inoperancia del sistema y la improvisación de un estado, en la cual los responsables políticos de los sistemas sanitarios, se dedicaron más a los egos y no hicieron todo lo posible para evitar la escasez de recursos médicos, ante una situación para la cual hay que admitir que nadie estaba preparado.”
Como se puede apreciar, la visión estructurada del doctor Luján le agrega matices. Estamos enfrentando una verdadera tragedia. O cómo decía un comercial entre futbolistas: es complicado. En conclusión: no compraré el body-cam pues creo que se hace lo mejor posible en una situación que debería ser imposible.
https://consultorsalud.com/el-triaje-etico-es-en-estricto-orden-de-llegada/

Anexo:

Enfermera a un año de la pandemia: “El Covid-19 me arrebató sin piedad, al igual que a muchos, mi amada forma de vida”

11 de junio 2021
“Soy mamá de dos niños pequeños, enfermera y una aventurera del mundo outdoor. Hasta antes de la pandemia mi vida giraba en torno a la práctica de actividades al aire libre en lo educativo y recreativo, viajaba por distintos lugares, lo cual disfrutaba al máximo y ocupaba la mayor parte de mi tiempo. Hace un año esto cambió radicalmente: la pandemia me arrebató sin piedad –al igual que a muchos– mi amada forma de vida. Había dejado de ejercer como enfermera clínica desde hacía un tiempo, pues estaba dedicada principalmente a la docencia en temas relacionados con rescate, medicina prehospitalaria, de montaña y wilderness –lo cual siempre digo que es mi pasión–, pero la magnitud de la emergencia sanitaria me hizo replantear la situación que se estaba viviendo y, sin pensarlo mucho, volví a pisar las baldosas de un hospital.
Volví de frente a la urgencia, al pre-hospitalario, a “la primera línea”, como le llaman algunos. Es un lugar donde se vive de forma intensa, y cada salida la debemos enfrentar con las máximas precauciones. El cansancio, el estrés y la angustia muchas veces nos bofetean en la cara. Son incontables las situaciones que se viven en cada turno; lidiamos con la vida y la muerte en cada momento. Estamos a contrarreloj. Aquí damos lo mejor de nosotros, entregando al máximo nuestras capacidades, nuestros conocimientos, nuestra humanidad. A más de un año de la pandemia, viviéndola desde adentro, mi gratitud es a hacia todo el personal que se ha entregado por completo para sobrellevar esta catástrofe, porque eso es lo que ha sido: una real catástrofe.
Me sigue conmocionando el hecho de que, en pleno siglo XXI, una pandemia nos dejara en jaque, algo antes impensable. Frustraciones, miedos e impotencia son sentimientos que nos han acompañado de forma frecuente, más aún cuando la luz de nuestros pacientes se disipa en soledad. Por lo mismo, el desgaste físico y emocional ha sido inmensurable. Pero he ahí valentía y resiliencia. Templanza, prudencia y fortaleza es lo que forjamos cada día. Estamos de pie ante una realidad que nunca hubiéramos imaginado y que nos ha llevado a reestructurar nuestras habituales formas de cuidar, de dar contención, de acompañar en el proceso de recuperación y, asimismo, de muerte.
Y han sido la ciencia, la evidencia y la ética nuestros motores de desvelos para la toma de decisiones. ¿Pero qué hemos aprendido? Muchas cosas. A ser más conscientes de nosotros mismos, más solidarios con nuestros pares, a tener confianza, calma y optimismo. Y sobre todo cuando se es madre, esto se vuelve más importante. Porque aunque esta pandemia me ha quitado tiempo con ellos, me ha puesto de frente la importancia de transmitirles estos valores que he aprendido trabajando en la primera línea.
El trabajo aquí es en equipo; todos brillamos en conjunto, uno no es nada sin el otro. Por eso, vuelvo a agradecer. Nada más que agradecer. Aprecio esa palabra de consuelo, de ánimo, esa sonrisa de gratitud. Doy fe que todo el equipo de salud ha puesto el corazón y la vida en la atención de sus pacientes; muchos han caído contagiados, algunos han enfermado gravemente y otros, lamentablemente, han fallecido. Solo espero que las cicatrices sanen y que colectivamente, como sociedad, tomemos conciencia del impacto que tiene nuestro actuar en nuestra propia salud y en la de quien está a nuestro lado. Por mi parte, sigo mirando de lejos esas montañas y guardo en silencio esos dibujos de aventura hechos hojas sueltas. Creo que nunca antes había dimensionado tanto cuán hermoso es sentirse en libertad”.
Natalia Seguel tiene 38 años, es enfermera y Reanimadora SAMU – Hospital Claudio Vicuña, San Antonio, Chile.
https://www.latercera.com/paula/enfermera-a-un-ano-de-la-pandemia-la-pandemia-me-arrebato-sin-piedad-al-igual-que-a-muchos-mi-amada-forma-de-vida/
 



Amiga, Amigo: 

No hace mucho, el día 12 de mayo dediqué el escrito N° 588 al Día internacional de la Enfermería carrera profesional de la Salud que es parte de la Medicina de Urgencia cuyo día internacional da ahora lugar al presente escrito N° 592.

Los Servicios de Urgencia Médica han sido destacados por la extraña pandemia Covid y su abnegación, agotamiento, sacrificar horas del hogar por atender pacientes graves, aplaudir a los que logran ser dados de alta y sufrir de impotencia frente a casos cada vez de menor de edad que no logran ser recuperados... Los hace ser HÉROES en medio de la grave crisis mundial que el pequeño virus ha desencadenado... Es de esperar que los 11 artículos precedentes así os lo hagan sentir.




Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Junio de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net