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Cambio Climático 2020



Reporte Unidos en la Ciencia: el cambio climático no se ha detenido por COVID-19
9 septiembre 2020
Nueva York/ Ginebra, 9 de septiembre 2020  – El cambio climático no se ha detenido por la COVID-19. Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera se encuentran en niveles récord y continúan aumentando. Las emisiones se dirigen hacia niveles prepandémicos luego de una disminución temporal causada por el bloqueo y la desaceleración económica. Se espera que el mundo experimente sus cinco años más cálidos registrados, en una tendencia que es probable que continúe, y no está en camino de cumplir los objetivos acordados para mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2 ° C o en 1,5 ° C por encima de los niveles preindustriales.
Esto es según un nuevo informe de múltiples agencias de organizaciones científicas líderes, Unidos en la Ciencia 2020Destaca los impactos crecientes e irreversibles del cambio climático, que afecta a los glaciares, los océanos, la naturaleza, las economías y las condiciones de vida de las personas y, a menudo, se siente a través de los peligros relacionados con el agua, como la sequía o las inundaciones. También documenta cómo la COVID-19 ha impedido nuestra capacidad para monitorear estos cambios a través del sistema de observación global.
“Este ha sido un año sin precedentes para las personas y el planeta. La pandemia de COVID-19 ha perturbado vidas en todo el mundo. Al mismo tiempo, el calentamiento de nuestro planeta y la alteración del clima han continuado a buen ritmo”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, en un prólogo.
“Nunca antes había quedado tan claro que necesitamos transiciones limpias, inclusivas y a largo plazo para abordar la crisis climática y lograr el desarrollo sostenible. "Debemos convertir la recuperación de la pandemia en una oportunidad real para construir un futuro mejor”, dijo Guterres, quien presentará el informe el 9 de septiembre. “Necesitamos ciencia, solidaridad y soluciones”.
El informe Unidos en la Ciencia 2020 , el segundo de una serie, está coordinado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con aportes del Global Carbon Project, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. y la Met Office del Reino Unido. Presenta los datos y hallazgos científicos más recientes relacionados con el cambio climático para informar las políticas y acciones globales.
“Las concentraciones de gases de efecto invernadero, que ya se encuentran en sus niveles más altos en 3 millones de años, han seguido aumentando. Mientras tanto, grandes extensiones de Siberia han experimentado una ola de calor prolongada y notable durante la primera mitad de 2020, lo que hubiera sido muy poco probable sin el cambio climático antropogénico. Y ahora se prevé que 2016-2020 sea el período de cinco años más cálido registrado. Este informe muestra que, si bien muchos aspectos de nuestras vidas se han visto perturbados en 2020, el cambio climático no ha disminuido”, dijo el Secretario General de la OMM, Profesor Petteri Taalas.
RESULTADOS CLAVE
Concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera (Organización Meteorológica Mundial)
Las concentraciones de CO 2 atmosférico no mostraron signos de alcanzar su punto máximo y han seguido aumentando hasta alcanzar nuevos récords. Las estaciones de referencia de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global (VAG) de la OMM informaron concentraciones de CO 2 superiores a 410 partes por millón (ppm) durante la primera mitad de 2020, con Mauna Loa (Hawai) y Cape Grim (Tasmania) a 414,38 ppm y 410,04 ppm, respectivamente, en julio de 2020, frente a 411,74 ppm y 407,83 ppm en julio de 2019.
Las reducciones en las emisiones de CO 2 en 2020 afectarán solo ligeramente la tasa de aumento de las concentraciones atmosféricas, que son el resultado de las emisiones pasadas y actuales, así como la muy larga vida útil del CO 2. Las reducciones sostenidas de las emisiones hasta cero neto son necesarias para estabilizar el cambio climático.
Emisiones globales de CO 2 fósil (Global Carbon Project)
Las emisiones de CO 2 en 2020 se reducirán entre un 4% y un 7% estimado en 2020 debido a las políticas de confinamiento de COVID-19. La disminución exacta dependerá de la trayectoria continua de la pandemia y de las respuestas del gobierno para abordarla.
Durante el cierre máximo a principios de abril de 2020, las emisiones globales diarias de CO 2 fósil se redujeron en un 17% sin precedentes en comparación con 2019. Aun así, las emisiones aún eran equivalentes a los niveles de 2006, destacando tanto el fuerte crecimiento de los últimos 15 años como la continua dependencia sobre fuentes fósiles de energía.
A principios de junio de 2020, las emisiones mundiales diarias de CO 2 fósil habían regresado en su mayoría a un 5% (rango de 1% a 8%) por debajo de los niveles de 2019, que alcanzaron un nuevo récord de 36,7 gigatoneladas (Gt) el año pasado, un 62% más alto que en el inicio de las negociaciones sobre el cambio climático en 1990.
Las emisiones globales de metano de las actividades humanas han seguido aumentando durante la última década. Las emisiones actuales tanto de CO 2 como de metano no son compatibles con las vías de emisión consistentes con los objetivos del Acuerdo de París.
Brecha de emisiones (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente)
La acción de transformación ya no puede posponerse si se quieren cumplir los objetivos del Acuerdo de París.
El Informe sobre la Brecha de Emisiones de 2019 mostró que los recortes en las emisiones globales requeridos por año de 2020 a 2030 están cerca del 3% para un objetivo de 2 ° C y más del 7% por año en promedio para el objetivo de 1,5 ° C del Acuerdo de París.
La brecha de emisiones en 2030 se estima en 12-15 gigatoneladas (Gt) CO 2 e para limitar el calentamiento global a menos de 2 ° C. Para la meta de 1,5 ° C, la brecha se estima en 29-32 Gt CO 2 e, aproximadamente equivalente a las emisiones combinadas de los seis mayores emisores.
Todavía es posible cerrar la brecha de emisiones, pero esto requerirá una acción urgente y concertada de todos los países y en todos los sectores. Una parte sustancial del potencial a corto plazo se puede realizar mediante la ampliación de las políticas existentes y bien probadas, por ejemplo, en energías renovables y eficiencia energética, medios de transporte con bajas emisiones de carbono y una eliminación gradual del carbón.
Mirando más allá del marco temporal de 2030, se necesitan nuevas soluciones tecnológicas y un cambio gradual en los patrones de consumo a todos los niveles. Ya existen soluciones tanto técnica como económicamente viables.
Estado del Clima Global (OMM y Met Office del Reino Unido)
Se espera que la temperatura global promedio para 2016-2020 sea la más cálida registrada, alrededor de 1.1 ° C por encima de 1850-1900, un período de referencia para el cambio de temperatura desde la época preindustrial y 0.24 ° C más cálida que la temperatura promedio mundial para 2011- 2015.
En el período de cinco años 2020-2024, la probabilidad de que al menos un año supere 1,5 ° C por encima de los niveles preindustriales es del 24%, con una probabilidad muy pequeña (3%) de que la media de cinco años supere este nivel. Es probable (~ 70% de probabilidad) que uno o más meses durante los próximos cinco años sean al menos 1,5 ° C más cálidos que los niveles preindustriales.
En todos los años entre 2016 y 2020, la extensión del hielo marino del Ártico ha estado por debajo de la media. 2016-2019 registró una mayor pérdida de masa de glaciares que todos los demás últimos cinco años desde 1950. La tasa de aumento medio mundial del nivel del mar aumentó entre 2011-2015 y 2016-2020.
Los principales impactos han sido causados ​​por fenómenos meteorológicos y climáticos extremos. Se ha identificado una huella clara del cambio climático inducido por el hombre en muchos de estos eventos extremos.
El cambio climático inducido por el hombre está afectando los sistemas de sustento de la vida, desde la cima de las montañas hasta las profundidades de los océanos, lo que lleva a un aumento acelerado del nivel del mar, con efectos en cascada para los ecosistemas y la seguridad humana.
Esto desafía cada vez más las respuestas de adaptación y gestión integrada de riesgos.
Las capas de hielo y los glaciares de todo el mundo han perdido masa. Entre 1979 y 2018, la extensión del hielo marino del Ártico ha disminuido durante todos los meses del año. El aumento de los incendios forestales y el deshielo abrupto del permafrost, así como los cambios en la hidrología del Ártico y las montañas, han alterado la frecuencia e intensidad de las alteraciones de los ecosistemas.
El océano global se ha calentado sin cesar desde 1970 y ha absorbido más del 90% del exceso de calor en el sistema climático. Desde 1993, la tasa de calentamiento de los océanos y, por lo tanto, la absorción de calor se ha más que duplicado. Las olas de calor marinas se han duplicado en frecuencia y se han vuelto más duraderas, más intensas y más extensas, lo que resulta en eventos de blanqueamiento de coral a gran escala. El océano ha absorbido entre el 20% y el 30% del total de emisiones antropogénicas de CO 2 desde la década de 1980, lo que ha provocado una mayor acidificación del océano.
Desde aproximadamente 1950, muchas especies marinas han experimentado cambios en el rango geográfico y las actividades estacionales en respuesta al calentamiento del océano, el cambio del hielo marino y la pérdida de oxígeno.
El nivel medio global del mar está aumentando, con una aceleración en las últimas décadas debido al aumento de las tasas de pérdida de hielo de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, así como a la continua pérdida de masa de glaciares y expansión térmica del océano. La tasa de aumento medio mundial del nivel del mar para 2006-2015 de 3,6 ± 0,5 mm / año no tiene precedentes en el último siglo.
Recursos climáticos e hídricos (OMM)
Los impactos del cambio climático se sienten más a través de las condiciones hidrológicas cambiantes, incluidos los cambios en la dinámica de la nieve y el hielo.
Para 2050, el número de personas en riesgo de inundaciones aumentará de su nivel actual de 1.200 millones a 1.600 millones. Desde principios hasta mediados de la década de 2010, 1.900 millones de personas, o el 27% de la población mundial, vivían en áreas potencialmente con escasez de agua. En 2050, este número aumentará de 2,7 a 3,2 mil millones de personas.
A partir de 2019, el 12% de la población mundial bebe agua de fuentes no mejoradas e inseguras. Más del 30% de la población mundial, o 2.400 millones de personas, vive sin ningún tipo de saneamiento.
Se proyecta que el cambio climático aumentará el número de regiones con estrés hídrico y agravará la escasez en regiones que ya padecen estrés hídrico.
La criosfera es una fuente importante de agua dulce en las montañas y sus regiones aguas abajo. Existe una gran confianza en que la escorrentía anual de los glaciares alcanzará su punto máximo a nivel mundial a más tardar a fines del siglo XXI. Después de eso, se prevé que la escorrentía de los glaciares disminuya a nivel mundial con implicaciones para el almacenamiento de agua.
Se estima que Europa Central y el Cáucaso han alcanzado el nivel máximo de agua ahora, y que la región de la meseta tibetana alcanzará el nivel máximo de agua entre 2030 y 2050. Como la escorrentía de la capa de nieve, el permafrost y los glaciares en esta región proporciona hasta el 45% del total del río. caudal, la disminución del caudal afectaría la disponibilidad de agua para 1.700 millones de personas.
Observaciones del sistema terrestre durante la COVID-19 (Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO y la OMM)
La pandemia de COVID-19 ha producido impactos significativos en los sistemas de observación global, que a su vez han afectado la calidad de los pronósticos y otros servicios meteorológicos, climáticos y oceánicos.
La reducción de las observaciones desde aeronaves en un promedio del 75% al ​​80% en marzo y abril degradó las habilidades de pronóstico de los modelos meteorológicos. Desde junio, solo ha habido una ligera recuperación. Las observaciones en estaciones meteorológicas operadas manualmente, especialmente en África y América del Sur, también se han visto gravemente interrumpidas.
Para observaciones hidrológicas como la descarga de ríos, la situación es similar a la de las mediciones atmosféricas in situ. Los sistemas automatizados continúan entregando datos, mientras que las estaciones de medición que dependen de la lectura manual se ven afectadas.
En marzo de 2020, casi todos los buques de investigación oceanográfica fueron llamados a puerto de origen. Los barcos comerciales no han podido contribuir con observaciones vitales del océano y del tiempo, y no se han podido mantener las boyas oceánicas y otros sistemas. Se cancelaron cuatro estudios oceánicos de profundidad completa de variables como el carbono, la temperatura, la salinidad y la alcalinidad del agua, completados solo una vez por década. Las mediciones de carbono en la superficie de los barcos, que nos informan sobre la evolución de los gases de efecto invernadero, también cesaron efectivamente.
Los impactos en el monitoreo del cambio climático son a largo plazo. Es probable que eviten o restrinjan las campañas de medición del balance de masa de los glaciares o del espesor del permafrost, que generalmente se realizan al final del período de deshielo. La interrupción general de las observaciones introducirá brechas en la serie de tiempo histórica de Variables Climáticas Esenciales necesarias para monitorear la variabilidad y el cambio climático y los impactos asociados.
https://cop25.mma.gob.cl/reporte-unidos-en-la-ciencia-el-cambio-climatico-no-se-ha-detenido-por-covid-19/


Los peligros del cambio climático para la década 2020-2030
26 de diciembre 2019
El control del calentamiento global es el mayor reto de la década que comienza.
2020-2030 pasará a la historia como la década en que se jugó el futuro del cambio climático, lo que equivale a decir que pasará a la historia como la década en que se jugó el futuro de la economía, el bienestar social y la integridad de la biodiversidad, dada la profunda relación de estas tres dimensiones con el fenómeno.
Pues para alcanzar la meta más ambiciosa del Acuerdo de París de mantener el incremento de la temperatura promedio de la Tierra por debajo de 1,5 ºC en relación con la era preindustrial se requiere reducir la emisión global de gases de efecto invernadero (GEI) en un 50 por ciento hacia el año 2030. ¿Qué ocurriría si no se logra?
Según el informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático, publicado a finales de 2018, conllevaría el alto riesgo de que la Tierra ingrese en una senda de fenómenos climáticos extremos, en el mediano y largo plazo, que podrían llegar a ser catastróficos y estar por fuera del control humano.
En el filo de la navaja
Cuando se firmó el Acuerdo de París en 2015, en medio de gran optimismo de los gobiernos, muchos afirmamos que no había razón para tal regocijo, puesto que el vaso quedaba medio lleno y medio vacío: no era lo suficientemente fuerte porque la reducción global de GEI prevista estaba por debajo de lo requerido (EL TIEMPO, 14 de diciembre de 2015).
Pero reconocimos que era la primera vez que se ponían de acuerdo las partes que representan más del 60 por ciento de las emisiones globales, un hecho, sin duda, remarcable: China con 26,8 por ciento de las emisiones globales de GEI, Estados Unidos (13,1), los países miembros de la Unión Europea (9,6), India (7) y Rusia (4,6).
De conformidad con el Acuerdo, cada uno de los países del mundo fijó una meta de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en su territorio, a partir del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, que en la práctica significa que los países que más han emitido deben hacer unas reducciones sustantivamente más altas que las de aquellos cuyas emisiones han sido menores.
Así que la sumatoria de las metas de reducción prometidas por 184 países, para cumplirse entre 2020 y 2030, debe ser tal que se impida que la concentración de GEI en la atmósfera llegue a un nivel en que la temperatura promedio de la superficie del planeta se incremente más allá de 1,5 ºC en relación con la era preindustrial.
Para lograr esta meta, las emisiones globales de GEI en 2030 deberían ser de solo 27 GtCO2-eq (gigatoneladas de todos los GEI combinados –bióxido de carbono, metano, óxidos de nitrógeno etc.–, expresados en CO2 equivalente).
Según el informe ‘La verdad detrás de los compromisos sobre el clima’ (noviembre de 2019), liderado por Robert Watson, una de las más reconocidas autoridades científicas sobre el cambio climático, si todas las promesas de los países se implementaran completamente, las emisiones globales de GEI ascenderían a 54 GtCO2-eq para 2030.
Al constatar la enorme diferencia entre lo hasta ahora acordado y lo requerido, se concluye que nos encontramos “en el horizonte de un desastre ambiental y económico como producto del cambio climático inducido por la actividad humana”. Y para evitarlo se requeriría que las promesas para enfrentar el cambio climático al menos se dupliquen en la próxima década para reducir las emisiones en 50 % hacia 2030.

En el horizonte de un desastre ambiental y económico como producto del cambio climático inducido por la actividad humana

El negacionismo
A estas alturas algunos lectores ya habrán reaccionado afirmando para sí que estas últimas aseveraciones son falsas, un producto típico del ambientalismo con la cabeza recalentada, de los apasionados a predecir el apocalipsis; que el cambio climático de origen humano es un cuento chino, tal como lo afirma el presidente Donald Trump, una posición que comparte buena parte de los republicanos del Congreso de los Estados Unidos, el presidente brasileño Jair Bolsonaro y no pocos líderes empresariales.
Estos arguyen que no hay motivo alguno para ponerse en la compleja y costosa tarea de reducir las emisiones globales de GEI, pues las principales evidencias científicas señalan la no existencia de un cambio climático producido por la acción humana, y explican que los fenómenos naturales son las únicas causas del derretimiento del Polo Norte, la Antártica y los glaciares de alta montaña, o del aumento de las lluvias torrenciales y de la agudeza de los huracanes, o del aumento de la duración de las estaciones de lluvias.
Pero como lo recordó Mario Molina –premio nobel en Física–, en la conferencia que dictó hace un mes en Bogotá, en el marco del XX Foro Iberoamericano, “el 97 por ciento de los científicos del clima creen que el cambio climático, con sus impactos que cotidianamente sufrimos, se deben principalmente a las actividades humanas”. El 3 restante de los científicos son el soporte de aquellos líderes políticos y empresariales que han optado por negarlo.
La difusión pública de la negación ha sido de una enorme efectividad, siendo en sus orígenes liderada por la Exxon y otras multinacionales del petróleo, de los automóviles etc., que financiaron múltiples actividades para que se falsificara la evidencia del cambio climático, como ha sido ampliamente demostrado por los historiadores de la ciencia Naomi Oreskes y Erik Conway en el libro Mercaderes de la duda (2010).
Es una de las más vergonzosas e irresponsables historias del mundo corporativo y político que hoy continúa, como se manifiesta, por ejemplo, en Fox News, la red de televisión con más audiencia en Estados Unidos, que difunde a diestra y siniestra informaciones que niegan el cambio climático.
Un ciudadano del común está en su derecho de pensar y vociferar que el cambio climático es una falsa noticia. Esa es la libertad de expresión. Pero que líderes políticos como Trump y Bolsonaro, o una empresa periodística, como Fox, nieguen su existencia es un acto carente de toda ética y de desmesurada irresponsabilidad. Y más cuando esa negación explica en mucho el enorme retraso que se registra en combatirlo. Recordemos que en 1978 se señaló la existencia del fenómeno y el imperativo de enfrentarlo de inmediato.
A estas alturas algunos lectores ya habrán reaccionado afirmando para sí que estas últimas aseveraciones son falsas, un producto típico del ambientalismo con la cabeza recalentada, de los apasionados a predecir el apocalipsis; que el cambio climático de origen humano es un cuento chino, tal como lo afirma el presidente Donald Trump, una posición que comparte buena parte de los republicanos del Congreso de los Estados Unidos, el presidente brasileño Jair Bolsonaro y no pocos líderes empresariales.
Estos arguyen que no hay motivo alguno para ponerse en la compleja y costosa tarea de reducir las emisiones globales de GEI, pues las principales evidencias científicas señalan la no existencia de un cambio climático producido por la acción humana, y explican que los fenómenos naturales son las únicas causas del derretimiento del Polo Norte, la Antártica y los glaciares de alta montaña, o del aumento de las lluvias torrenciales y de la agudeza de los huracanes, o del aumento de la duración de las estaciones de lluvias.
Pero como lo recordó Mario Molina –premio nobel en Física–, en la conferencia que dictó hace un mes en Bogotá, en el marco del XX Foro Iberoamericano, “el 97 por ciento de los científicos del clima creen que el cambio climático, con sus impactos que cotidianamente sufrimos, se deben principalmente a las actividades humanas”. El 3 restante de los científicos son el soporte de aquellos líderes políticos y empresariales que han optado por negarlo.
La difusión pública de la negación ha sido de una enorme efectividad, siendo en sus orígenes liderada por la Exxon y otras multinacionales del petróleo, de los automóviles etc., que financiaron múltiples actividades para que se falsificara la evidencia del cambio climático, como ha sido ampliamente demostrado por los historiadores de la ciencia Naomi Oreskes y Erik Conway en el libro Mercaderes de la duda (2010).
Es una de las más vergonzosas e irresponsables historias del mundo corporativo y político que hoy continúa, como se manifiesta, por ejemplo, en Fox News, la red de televisión con más audiencia en Estados Unidos, que difunde a diestra y siniestra informaciones que niegan el cambio climático.
Un ciudadano del común está en su derecho de pensar y vociferar que el cambio climático es una falsa noticia. Esa es la libertad de expresión. Pero que líderes políticos como Trump y Bolsonaro, o una empresa periodística, como Fox, nieguen su existencia es un acto carente de toda ética y de desmesurada irresponsabilidad. Y más cuando esa negación explica en mucho el enorme retraso que se registra en combatirlo. Recordemos que en 1978 se señaló la existencia del fenómeno y el imperativo de enfrentarlo de inmediato.
El futuro
Con frecuencia se oye decir que el poco avance en combatir el cambio climático se debe a que no se cuenta con la tecnología para enfrentarlo, o que resolverlo quebraría la economía. Ni lo uno ni lo otro. Hace quince años Stephen Pacala y Robert Socolow, profesores de la Universidad de Princeton, identificaron quince diferentes alternativas tecnológicas existentes en el mercado, o a punto de estarlo, y demostraron la viabilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en las escalas y plazos requeridos. Y hace once años, en un estudio pionero de la economía del cambio climático, Nicholas Stern estimó que el costo de la inacción supera con creces el de la acción. Hoy existen decenas de estudios que ratifican estas conclusiones.
Queda un plazo muy corto para evitar el desastre económico y ambiental que se avizora en el horizonte. En la próxima reunión de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, en 2020, se dará una respuesta sobre la medida en que las naciones del mundo están dispuestas a subir drásticamente sus promesas de reducción de emisiones de GEI. Es un asunto que, dada su complejidad, se acabará definiendo en el curso del primer quinquenio de la década 2020-2030. Y como ocurrió cuando se logró la firma del Acuerdo de París, todo dependerá en grado sumo de que Estados Unidos y China, acompañados por los otros grandes emisores, adopten un liderazgo contundente.
La creciente presión pública sobre los líderes políticos y empresariales para que tomen las medidas jugará un papel central. El grito de los jóvenes, simbolizado por Greta Thunberg, ofrece una luz de esperanza. La próxima década estará marcada por protestas masivas lideradas por las nuevas generaciones, que apenas hoy comienzan. Los grandes cambios sociales de la humanidad no han sido un regalo de las élites políticas y empresariales, que con frecuencia están sentadas en la protección de sus privilegios. Han sido el producto de movimientos sociales muchas veces llenos de sacrificio y sufrimiento. En el caso del cambio climático no será diferente, como tampoco lo será la creciente insatisfacción de los jóvenes con lo que les estamos legando sus mayores en diferentes ordenes de la vida social, económica y ambiental.
https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/los-peligros-del-cambio-climatico-para-la-decada-2020-2030-444602




Reporte Especial de Océanos y Criosfera en un Clima Cambiante
13 Marzo 2020
Importancia
Casi tres cuartas partes de la superficie de la Tierra están cubiertas por el océano y otro 10% está cubierto por capas de hielo y glaciares.
Ecosistemas son Estos ecos críticos para la vida en nuestro planeta ya que regulan el clima, alimentan a la creciente población mundial, sirven de hábitat para las especies, proveen de energía, son críticos para las culturas alrededor del mundo y permiten el comercio y transporte, entre otros beneficios.
El impacto que el cambio climático tiene en el océano y criosfera afectará a todas las personas en la Tierra, pero especialmente a aquellas en el Ártico, en las zonas costeras bajas y en las regiones montañosas.

 
El Océano está absorbiendo una significativa cantidad del calor del planeta y de sus emisiones de gases de efecto invernadero, y está sufriendo sus impactos  
El océano ha absorbido entre el 20-30% de las emisiones de carbono antropógeno desde la década de los 80s, causando que el pH del océano se vuelva más ácido. Además el exceso de calor es absorbido por el océano y la tasa de calentamiento del mismo se ha duplicado desde 1993. 
•Esta absorción de emisiones y calor está causando impactos masivos tales como:
•Olas de calor marinas, periodos prolongados de calentamiento extremo en el océano, están volviéndose más extensas, intensas y con mayor duración.
•Tales eventos extremos pueden tener profundos impactos en los ecosistemas marinos, reduciendo la diversidad de especies y dañando especies fundamentales tales como los corales y los sargazos. Las olas de calor marinas se han duplicado en frecuencia entre 1982 y el 2016.
•Las olas de calor marinas se incrementarán por un factor de 50 para el final del siglo en un escenario de altas emisiones, comparado con la frecuencia al final del siglo XIX.
Eventos a gran escala de blanqueamiento de coral se han incrementado en frecuencia en las dos décadas pasadas debido al calentamiento. El IPCC señala que la degradación de coral ya está sucediendo en todo el planeta
La elevación del nivel del mar se ha acelerado en las pasadas décadas, haciendo que se tenga una pérdida de las cubiertas de hielo de Groenlandia y la Antártica y por la expansión térmica del agua de mar.
•La tasa de elevación del nivel del mar del 2006-2015 fue 2.5 veces la de 1901-1990
El nivel del mar se espera que se eleve 0.43 metros (1.4 pies) en un escenario de bajas emisiones, y que se eleve 0.84 metros (2.8 pies) en un escenario de altas emisiones en el 2100.
•Es importante notar que este informe revisa las estimaciones previas del IPCC, como un resultado de las nuevas proyecciones que sugieren una mayor contribución del aumento del nivel del mar a partir de la cobertura de hielo del Antártico.
Los océanos continuarán calentándose y volviéndose más ácidos
•Para el final del siglo, en un escenario de emisiones altas, los 6,500 primeros pies del océano se espera que absorban de 5 a 7 veces tanto calor como el que se absorbió en los últimos 50 años (de 2-4 veces en un escenario de bajas emisiones).
•Más acidificación resultará en condiciones corrosivas para los organismos marinos. Aún en un escenario de bajas emisiones, algunas de estas condiciones serán inevitables.

 

Como resultado de estos cambios, las especies marinas migran para encontrar hábitats más adecuados, con efectos cascada en las cadenas alimentarias y en los ecosistemas.
Las naciones costeras en todas las regiones están ya experimentando los efectos en sus poblaciones de peces, infraestructura costera, turismo, culturas indígenas y biodiversidad local.

Las regiones congeladas de la Tierra están perdiendo hielo y nieve de manera acelerada y se están calentando más rápido que el resto del mundo

•El Ártico se ha calentado más del doble que el promedio global en las últimas dos décadas.
•Durante los inviernos del 2016 y 2018, la temperatura superficial en el centro del Ártico fue de 6 grados C (10.8 grados F) por encima del promedio del periodo entre 1981-2010.  
•El IPCC muestra que aún con tan sólo un grado Centígrado (1.8 grados F) de calentamiento a la fecha, la criosfera ha sido impactada:
•La extensión de hielo del mar Ártico en Septiembre (cuando la extensión de hielo es al mínimo), ha declinado cerca del 13% por década.
•El hielo marino más grueso y viejo del Ártico, que actúa como bastión contra el derretimiento de otro hielo marino, ha desaparecido casi por completo. Únicamente cerca del 10% del hielo marino tiene apenas 5 años de edad.

Las coberturas de hielo y los glaciares están perdiendo hielo alrededor del mundo
•Entre 2006 y 2015, la cobertura de hielo de Groenlandia perdió 278 gigatoneladas (Gt) de masa por año.
•La cobertura de hielo de la Antártica perdió 155 Gt por año y los glaciares alrededor del mundo (más allá de Groenlandia y la Antártica) perdieron 220 Gt al año.
•Combinados, la pérdida de hielo fue de 653 Gt por año.
Todas las regiones montañosas han tenido un declive en profundidad, extensión y duración de la cobertura de nieve. Entre 1967 y 2018, la cobertura de nieve en Junio en el Ártico cayó un 13% por década.
 
Del 2007 al 2016, las temperaturas del permafrost se incrementaron en 0.3 grados C (0.5 grados F)
•El permafrost Ártico y boreal contiene 1440-1600 Gt de carbón. Cuando se derrite, ese carbón es emitido a la atmósfera, forzando más calentamiento.  
Aún en un escenario de bajas emisiones, se espera que las masas de glaciares tengan un declive de alrededor del 18%-36% para el final del siglo, contribuyendo a un aumento del nivel del mar de 3.7 a 7.9 pulgadas.

La cobertura de nieve también se espera que continúe disminuyendo. No considerando la trayectoria de futuras emisiones, el promedio de la profundidad de la nieve de invierno en áreas bajas de las montañas, se proyecta que decaiga en un 10-40% para 2031-2050, comparado con el periodo 1986-2005.
•Las especies van a declinar en las altas montañas ya que sus rangos se contraerán y los glaciares y nieve desaparecerán.
•Dependiendo del nivel de calentamiento, decenas de billones a cientos de billones de toneladas de carbono de permafrost serán liberadas a la atmósfera.  
Los ecosistemas marinos también estarán al borde del colapso con corales de aguas cálidas todavía en riesgo extremo aún si se limita el calentamiento a 1.5 grados C (2.7 grados F).  
Muchas especies dependientes del frío y nieve están en riesgo, algunas enfrentando extinción. Estos cambios empeorarán conforme el calentamiento continúe.


Nos podemos adaptar, pero sólo hasta cierto punto.
Las observaciones sobre los impactos muestran tendencias que no debemos ignorar.

 
El Informe SROCC del IPCC está basado en suficientes evidencias científicas para asegurar que el cambio climático está rápidamente transformando el océano y la criosfera de una forma que pone en riesgo la vida en la Tierra.
•Sin embargo, las acciones del clima basadas en el océano podrían contribuir en las reducciones de emisiones que se necesitan para el 2050.

https://www.filantropiacortessolari.cl/wp-content/uploads/2020/03/Evelia-Rivera.pdf


Cambio climático y veranos de seis meses

Debido a la falta de medidas frente a la crisis climática, surge la posibilidad de que en el hemisferio norte existan veranos que duren cerca de seis meses para el año 2100.
10 Marzo, 2021
Según un nuevo estudio, a causa del cambio climático existe la posibilidad de que veranos de seis meses pasen a ser la normalidad en el hemisferio norte en el 2100, lo cual probablemente tendría impactos de gran alcance en la agricultura, la salud humana y el medio ambiente.
En la década de 1950 al norte del Ecuador, las cuatro estaciones se sucedían con un patrón predecible y bastante uniforme. Sin embargo, el cambio climático ahora está provocando cambios dramáticos e irregulares en la duración y las fechas de inicio de las estaciones. Estas alteraciones pueden volverse más extremas en el futuro.
“Los veranos son cada vez más largos y calurosos, mientras que los inviernos son más cortos y cálidos debido al calentamiento global”, dijo Yuping Guan, oceanógrafo físico del Instituto de Oceanología del Mar del Sur de China y autor principal del nuevo estudio en Geophysical Research Letters.
¿Qué dice el estudio?
Los investigadores utilizaron datos climáticos históricos entre 1952 y 2011 para medir los cambios en la duración y el inicio de las cuatro estaciones en el hemisferio norte.
Para realizar el análisis, definieron el comienzo del verano como el inicio de temperaturas en el 25% más cálido durante ese período de tiempo, mientras que el invierno comenzó con temperaturas en el 25% más frío.
Luego de esto, los expertos utilizaron modelos establecidos de cambio climático para predecir cómo cambiarán las estaciones en el futuro.
La investigación encontró que, en promedio, el verano creció de 78 a 95 días entre 1952 y 2011, mientras que el invierno se redujo de 76 a 73 días. La primavera y el otoño también se contrajeron de 124 a 115 días y de 87 a 82 días, respectivamente.
Por lo tanto, la primavera y el verano comenzaron antes, mientras que el otoño y el invierno comenzaron más tarde.
Según el estudio, la región mediterránea y la meseta tibetana experimentaron los mayores cambios en sus ciclos estacionales.
Si estas tendencias continúan sin ningún esfuerzo por frenar el cambio climático, los investigadores predicen que para 2100, el invierno durará menos de dos meses, y las temporadas de transición de primavera y otoño también se reducirán aún más.
“Numerosos estudios ya han demostrado que los cambios de estación causan riesgos ambientales y de salud significativos”, dijo Guan.
Por ejemplo, el experto afirmó que las aves están cambiando sus patrones de migración y las plantas están emergiendo y floreciendo en diferentes momentos.
Según él, estos cambios fenológicos pueden crear desajustes entre los animales y sus fuentes de alimento, alterando las comunidades ecológicas.
De acuerdo al estudio, los cambios estacionales también pueden causar estragos en la agricultura, especialmente cuando los manantiales falsos o las tormentas de nieve tardías dañan las plantas.
https://www.duna.cl/noticias/2021/03/10/cambio-climatico-y-veranos-de-seis-meses/




Sobre el Calentamiento Global 2020

La Antártica se calienta: continente marcó nuevos récords de temperatura en 2020
24 de enero 2021
Un informe elaborado por la U. de Santiago muestra que en 2020, la temperatura en el continente tuvo un alza de alrededor de 0,8°C respecto al periodo de referencia 1951-1980, en una confirmación de la dureza con el que el cambio climático golpea a esta zona del planeta.
El 6 de febrero, en la Base Argentina Esperanza, en el extremo norte de la Península Antártica, se registraron 18,3°C. Se trató de la temperatura más alta registrada jamás en el continente. Es 0,8°C más alta que el récord previo, y es muy superior a las máximas habituales en la zona, que en febrero rondan los 4°C.
El récord fue facilitado por el arribo de un río atmosférico, un fenómeno en el que vientos, al atravesar el cordón montañoso que da forma a la península, crearon un flujo de aire cálido (vientos föhn).
El problema es que no se trató de un hecho puntual. La temperatura en el continente blanco viene experimentando una sostenida alza en las últimas décadas. Según un informe elaborado por Raúl Cordero, climatólogo de la U. de Santiago, el 2020 fue el año más cálido en la Península Antártica desde 2010. La temperatura media durante el año recién terminado estuvo más de 2°C sobre valores típicos respecto al periodo entre 1951 y 1980.
En términos de temperatura máxima diaria, señala el documento, el año 2020 fue el más cálido registrado desde 1990 en la Isla Rey Jorge, en el extremo norte de la Península Antártica.
La temperatura máxima promedio durante el 2020 en la Isla Rey Jorge, estuvo cerca de superar los cero grados, lo que sólo ha sido registrado 3 veces desde 1970 (en 1982, 1989 y 1990).
El 9 de abril se registró la temperatura más alta (4,3°C) para el mes de abril desde 2004; el 7 de junio se registró la temperatura más alta (2,2°C) para el mes de junio desde 2004 y el 9 de julio se registró la temperatura más alta (1,3°C) para este mes.
“Al igual que el resto del planeta, la temperatura en la Antártica muestra una tendencia al alza debido al cambio climático causado por el alza descontrolada en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera”, explica Raúl Cordero.
Sin embargo, añade el climatólogo, la temperatura no sube al mismo ritmo en todo el continente. La zona que más se ha calentado desde mediados del siglo XX es la Antártica Occidental, de la que forma parte la Península Antártica y es donde están las bases chilenas. “El alza de temperatura en la Antártica Oriental (donde se acumula se mayoría del hielo continental) afortunadamente ha mostrado hasta ahora un ritmo algo menor que en el resto del continente”, dice.
Cordero explica que uno de los principales problemas del alza de temperatura en el continente es la pérdida progresiva del hielo continental. “El derretimiento del hielo continental está contribuyendo al alza en el nivel del mar en todo el mundo. En los últimos 25 años el nivel del mar ha subido 7-8 cm y al menos 10% de esa subida es responsabilidad del hielo perdido por la Antártica”, dice.
Advierte que el alza en el nivel del mar exhibe aún un ritmo moderado pero lamentablemente se está acelerando: “Este siglo podría cerrar con Antártica aportando un alza acumulada de más de un metro en el nivel del mar”, se lamenta.
Precipitaciones: No es solo la temperatura de la atmósfera la que está subiendo como consecuencia del cambio climático sino que también la temperatura de los océanos.
Ello explica que después de registrar precipitaciones bajo valores históricos durante el verano y el otoño austral, el invierno y la primavera meteorológica de 2020 estuvieron marcadas por una significativa alza en las precipitaciones en prácticamente toda la Península Antártica.
El año 2020 esta zona cerró con un superávit de precipitaciones de alrededor del 35% respecto a valores históricos de referencia entre 1981 y 2010, dice el estudio.
El 2020 continúa la serie de años de intensas precipitaciones registrados en la última década en la Península Antártica. Las precipitaciones anuales son hoy en la zona muy superiores a las de hace un par de décadas.
Cordero explica que en particular, el alza en la temperatura superficial del mar favorece la evaporación, la formación de nubes y eventualmente las precipitaciones, y eso explica esta alza. “Aunque los que habitamos en la zona central asociamos el cambio climático a la sequía, en realidad, las precipitaciones están aumentando debido al cambio climático en todo el mundo con la excepción de los lugares de clima mediterráneo: sur de Europa, California y zona central y centro-sur de Chile”, señala.
Aunque la Antártica parece un lugar lejano, el científico explica que los impactos de la actividad humana son de alcance planetario. “Los gases de efecto invernadero que generamos al usar combustibles fósiles permanecen en la atmósfera suficiente tiempo (incluso siglos) para distribuirse por todo el planeta cambiando el clima en todo el mundo. La concentración de gases de efecto invernadero en Antártica no es muy diferente que la que hay en otros lugares del mundo incluido Chile”, explica.
Nuestras acciones no nos “salen gratis”, advierte. “No solo el derretimiento de la Antártica está impactando nuestra costas (pues el alza en el nivel del mar aumenta el riesgo de inundaciones durante marejadas) sino que el clima de todo el hemisferio sur es vulnerable a las inestabilidades en el clima de este continente. En el caso particular de Chile, nuestras investigaciones han demostrado que el ritmo calentamiento de la Antártica ha empeorado la tendencia a la sequía observada en las zonas centro y centro-sur en las últimas cuatro décadas”, concluye.
https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/la-antartica-se-calienta-continente-marco-nuevos-records-de-temperatura-en-2020/PBXNS65MH5HALD3PZATU6HIASU/


El 2020, otro año de ventaja para el cambio climático
2 de diciembre de 2020
Un número récord de tormentas en el Atlántico con huracanes de categoría 4 consecutivos e incendios forestales que consumieron vastas áreas de Australia, Siberia, Estados Unidos y América del Sur,  así como 10 millones de desplazados en África y Asia por lluvias históricas, fueron solo algunas de las huellas que dejó este año el cambio climático impulsado por la actividad humana. El calor llegó a niveles sin precedentes en el Ártico y el océano, con consecuencias para los ecosistemas, nuestra alimentación y el futuro de la humanidad.
La marcha implacable del cambio climático no se detuvo en 2020, que está en camino de ser uno de los tres años más cálidos registrados, aseguró este miércoles la Organización Meteorológica Mundial.
Los científicos advierten que la década 2011-2020 será la más cálida de la historia, y desde 2015 se han roto récords de calentamiento cada año.
El reporte provisional del Estado del Clima 2020 resalta que las temperaturas en aumento no solo se extienden en la tierra, pero también en el océano, cuyo 80% experimentó al menos una ola de calor en 2020. Esto tuvo repercusiones generalizadas para los ecosistemas marinos que ya de por sí sufren por aguas más ácidas debido a la absorción de dióxido de carbono (CO2).
El informe, basado en las contribuciones de decenas de organizaciones y expertos internacionales, muestra cómo los eventos de alto impacto, incluidos el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones, así como la temporada récord de huracanes en el Atlántico, afectaron a millones de personas, agravando las amenazas para los seres humanos en términos de salud y seguridad y estabilidad económica que plantea la pandemia COVID-19.
Un año fuera de lo ordinario
“La temperatura global promedio en 2020 se establece en aproximadamente 1,2 ° C por encima del nivel preindustrial (1850-1900). Existe al menos un 20% de posibilidad de que supere temporalmente los 1,5 °C para 2024”, expresó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.
El Acuerdo de París firmado en 2015 busca limitar el calentamiento a menos de 2ºC, y los científicos del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático han advertido que alcanzar los 1,5ºC ya de por sí traerá catástrofes ecosistémicas como la desaparición de los arrecifes de coral.
Taalas explicó que los anteriores años con calor récord generalmente han coincidido con un fuerte episodio de El Niño, como fue el caso en 2016.
“Ahora estamos experimentando un fenómeno de La Niña, que tiene un efecto de enfriamiento en las temperaturas globales, pero no ha sido suficiente para frenar el calor de este año”, dijo.
A pesar de las condiciones actuales de La Niña, este año ya ha mostrado un calor casi récord comparable al récord anterior de 2016.
“El 2020 ha sido, lamentablemente, otro año extraordinario para nuestro clima. Vimos nuevas temperaturas extremas en tierra, mar y especialmente en el Ártico. Los incendios forestales consumieron vastas áreas en Australia, Siberia, la costa oeste de Estados Unidos y América del Sur, enviando columnas de humo que circunnavegaron el mundo. Vimos un número récord de huracanes en el Atlántico, incluidos consecutivos de categoría 4 sin precedentes en América Central en noviembre. Las inundaciones en partes de África y el sudeste asiático provocaron un desplazamiento masivo de la población y socavaron la seguridad alimentaria de millones”, explicó el director de la OMM.
Datos clave del informe
Temperaturas:
La temperatura media mundial de enero a octubre de 2020 fue de alrededor de 1,2 ° C por encima de la línea de base de 1850-1900, utilizada como una aproximación de los niveles preindustriales. Es muy probable que 2020 sea uno de los tres años más cálidos registrados a nivel mundial. Los registros de temperatura modernos comenzaron en 1850.
El calor más notable se observó en el norte de Asia, en particular en el Ártico siberiano, donde las temperaturas estuvieron a más de 5 ° C por encima del promedio. El calor siberiano culminó a finales de junio, cuando alcanzó los 38,0 ° C en Verkhoyansk el día 20, la temperatura más alta conocida en cualquier lugar al norte del Círculo Polar Ártico. Esto alimentó la temporada de incendios forestales más activa en un registro de datos de 18 años, según lo estimado en términos de emisiones de CO2 liberadas por los fuegos.
Otras áreas notables de calentamiento incluyen áreas limitadas del suroeste de los Estados Unidos, partes del norte y el oeste de América del Sur, partes de América Central y áreas más amplias de Eurasia, incluidas regiones de China. En Europa, se registró el período de enero a octubre más cálido registrado.
Hielo marino
Desde mediados de la década de 1980, el Ártico se ha calentado al menos dos veces más rápido que el promedio mundial, reforzando una larga tendencia a la baja en la extensión del hielo marino del Ártico en verano, que tiene repercusiones en el clima de las regiones de latitudes medias.
El hielo marino del Ártico alcanzó su mínimo anual en septiembre como el segundo más bajo en el récord de satélites de 42 años. El hielo marino del Ártico en julio y octubre de 2020 fue el más bajo registrado.
Asimismo, el hielo marino en el mar de Laptev ha sido excepcionalmente bajo durante la primavera, el verano y el otoño, y la Ruta del Mar del Norte estuvo libre de hielo o casi sin hielo de julio a octubre de 2020.
En contraste, el hielo antártico en 2020 estuvo cerca o ligeramente por encima de la media de 42 años.
Groenlandia continuó perdiendo hielo, perdiendo 152 gigatoneladas este año, aunque a una tasa más lenta que en 2019.
Aumento del nivel del mar y calor del océano
El contenido de calor del océano para 2019 fue el más alto registrado en los conjuntos de datos que se remontan a 1960. El informe indica que “hay una señal clara” de una absorción de calor más rápida en las últimas décadas. Más del 90% del exceso de energía que se acumula en el sistema climático como resultado del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero va al océano.
En promedio, desde principios de 1993, la tasa media global de aumento del nivel del mar basada en la altimetría asciende a 3,3 ± 0,3 mm por año. La tasa también ha aumentado durante ese tiempo. Una mayor pérdida de masa de hielo de las capas de hielo es la principal causa de este incremento.
El nivel promedio del mar en todo el mundo en 2020 por ahora es similar al de 2019 y coherente con la tendencia a largo plazo. El desarrollo de las condiciones de La Niña ha llevado a una pequeña caída reciente en el nivel del mar, algo que también ha sido asociado con eventos anteriores de este fenómeno.
Las tendencias regionales más fuertes desde 1993 a enero de 2020 se ven en el hemisferio sur: al este de Madagascar en el Océano Índico; al este de Nueva Zelanda en el Océano Pacífico; y al este de Río de la Plata en América del Sur en el Atlántico sur.
Como ocurre con las olas de calor en tierra, el calor extremo puede afectar la capa cercana a la superficie de los océanos con una variedad de consecuencias para la vida marina y las comunidades dependientes.
Gran parte del océano experimentó al menos una ola de calor marina "fuerte" en algún momento de 2020. El mar de Laptev experimentó una ola de calor marina extrema de junio a octubre.
La acidificación del océano
Otra amenaza para los ecosistemas marinos es la acidificación del océano que también está aumentando. El océano absorbe alrededor del 23% de las emisiones anuales de CO2 antropogénico de la atmósfera, lo que ayuda a paliar los impactos del cambio climático en el planeta.
Los costos ecológicos de este proceso para el océano son altos, ya que el CO2 reacciona con el agua de mar bajando su pH; un proceso conocido como acidificación. Se ha detectado una disminución en el pH promedio en los sitios de observación disponibles entre 2015 y 2019. Una variedad más amplia de fuentes, incluidas las mediciones de otras variables, muestra también un aumento constante de la acidificación global de los océanos.
Este proceso afecta a muchos organismos y servicios de los ecosistemas, y es una amenaza a los sistemas de alimentación humanos al poner en peligro la pesca y la acuicultura. Los científicos explican que un problema particularmente en los océanos polares debido a la química oceánica de estas regiones frías.
También afecta la protección costera al debilitar los arrecifes de coral, que protegen las costas. A medida que aumenta la acidez del océano, también disminuye su capacidad para absorber CO2 de la atmósfera, lo que dificulta el papel del océano en la moderación del cambio climático.
Se necesita una observación y medición global periódica de la acidificación de los océanos para mejorar la comprensión de sus consecuencias, permitir el modelado y la predicción del cambio y la variabilidad, y ayudar a informar las estrategias de mitigación y adaptación, alerta el informe de la OMM.
Datos sobre eventos de alto impacto
Inundaciones
El estudio recalca que graves inundaciones afectaron a muchos millones de personas en África oriental y el Sahel, Asia meridional, China y Vietnam.
Kenia y Sudán fueron los más afectados en África, con 285 y 155 muertes registradas respectivamente. El lago Victoria alcanzó niveles récord en mayo, los ríos Níger y Nilo alcanzaron niveles récord en Niamey (Níger) y Jartum (Sudán). Las inundaciones también contribuyeron al peligroso brote de langostas en curso.
En el sur de Asia, la India experimentó una de las dos temporadas de monzones más húmedas desde 1994, agosto fue el mes más húmedo registrado en Pakistán y se observaron inundaciones generalizadas en toda la región (incluidos Bangladesh, Nepal y Myanmar).
En China, las fuertes lluvias persistentes en la cuenca del río Yangtze durante la temporada de monzones también causaron graves inundaciones. Las pérdidas económicas reportadas excedieron los 15 mil millones de dólares y se reportaron al menos 279 muertes durante ese período.
En Vietnam, las fuertes lluvias típicas de la llegada del monzón del noreste se vieron exacerbadas por una sucesión de ciclones tropicales y depresiones, ocho de las cuales tocaron tierra en menos de cinco semanas.
Calor, sequía e incendios
En 2020, una sequía severa afectó a muchas partes del interior de América del Sur, siendo las áreas más afectadas el norte de Argentina, Paraguay y las áreas fronterizas occidentales de Brasil. Las pérdidas agrícolas estimadas fueron cercanas a los 3000 millones de dólares solo en Brasil. Hubo una actividad significativa de incendios forestales en toda la región, pero fue más grave en los humedales del Pantanal en el oeste de Brasil.
En los Estados Unidos, los incendios más grandes jamás registrados ocurrieron a fines del verano y otoño. La sequía generalizada y el calor extremo contribuyeron a los incendios, y de julio a septiembre se registraron los días más calurosos y secos en el suroeste. El Valle de la Muerte en California alcanzó los 54,4 ° C el 16 de agosto, la temperatura más alta conocida en el mundo en al menos los últimos 80 años.
En el Caribe, las grandes olas de calor ocurrieron en abril y septiembre. Las temperaturas alcanzaron los 39,7 ° C en Veguitas el 12 de abril, un récord nacional para Cuba, mientras que La Habana también tuvo su día más caluroso con 38,5 ° C.
Australia batió récords de calor a principios de 2020, incluidas las temperaturas más altas observadas en un área metropolitana australiana, en el oeste de Sydney, cuando Penrith alcanzó los 48,9 ° C el 4 de enero.
En el Mediterráneo oriental, hubo récords históricos establecidos en Jerusalén (42,7 ° C) y Eilat (48,9 ° C) el 4 de septiembre, tras una ola de calor de finales de julio en el Medio Oriente en el que el aeropuerto de Kuwait alcanzó 52,1 ° C y Bagdad 51,8 ° C.
Ciclones tropicales y tormentas
El número de ciclones tropicales a nivel mundial fue superior al promedio en 2020, con 96 ciclones al 17 de noviembre en las temporadas del hemisferio norte de 2020 y del hemisferio sur de 2019-2020.
La región del Atlántico Norte tuvo una temporada excepcionalmente activa, con 30 ciclones tropicales al 17 de noviembre, más del doble del promedio entre 1981 y 2010, y rompiendo el récord de una temporada completa, establecido en 2005. En un momento en que la temporada normalmente está llegando a su fin, dos huracanes de categoría 4 tocaron tierra en Centroamérica en menos de dos semanas en noviembre, lo que provocó inundaciones devastadoras y muchas víctimas.
El ciclón Amphan, que tocó tierra el 20 de mayo cerca de la frontera entre India y Bangladesh, fue el más costoso registrado en el norte del Océano Índico, con pérdidas económicas registradas en la India de aproximadamente 14.000 millones de dólares estadounidenses. Las evacuaciones a gran escala de las zonas costeras de India y Bangladesh ayudaron a reducir el número de víctimas en comparación con ciclones anteriores en la región.
Riesgos e impactos del COVID-19
Durante el primer semestre de 2020 se registraron aproximadamente 10 millones de desplazamientos, en gran parte debido a peligros hidrometeorológicos y desastres, concentrados principalmente en el sur y sudeste de Asia y el Cuerno de África. En 2020, la pandemia de COVID-19 ha agregado una dimensión adicional a las preocupaciones por la movilidad humana.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos, más de 50 millones de personas han sido afectadas doblemente: por desastres relacionados con el clima (inundaciones, sequías y tormentas) y la pandemia de COVID-19 en 2020.
Los países de Centroamérica están sufriendo el impacto de los huracanes Eta e Iota, el COVID-19 y otras crisis humanitarias preexistentes. El Gobierno de Honduras estimó que se arrasaron 53 000 hectáreas de tierras de cultivo, principalmente arroz, frijoles y caña de azúcar.
Lecciones y oportunidades para mejorar la acción climática
Según el Fondo Monetario Internacional, la actual recesión mundial causada por la pandemia de COVID-19 dificulta la promulgación de las políticas necesarias para la mitigación, pero también presenta oportunidades para poner la economía en un camino más ecológico con el fin de impulsar la inversión en productos verdes y resilientes. infraestructura pública, apoyando así el PIB y el empleo durante la fase de recuperación.
“Este año es el quinto aniversario del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. Damos la bienvenida a todos los compromisos recientes de los gobiernos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero porque actualmente no estamos en el camino correcto y se necesitan más esfuerzos", dijo el secretario general de la OMM, Petteri Talas.
El informe provisional sobre el estado del clima global de 2020 se basa en datos de temperatura de enero a octubre. El informe final de 2020 se publicará en marzo de 2021.
https://news.un.org/es/story/2020/12/1484942

Durante el año 2020 han sido noticias alarmantes las nevadas en Texas, España etc. y demostró que la gran comodidad tejana los encontró sin preparación y faltos de reacción al quedar carentes de energía eléctrica, muriendo por ello gente congelada en sus cómodos hogares... Además se reportó en varios lugares lluvias torrenciales de gran magnitud con riadas por las calles y avalanchas que costaron vidas humanas en varios países. Los incendios, sequías no declinaron y el Calentamiento Global con sus estragos es real:

Balance del clima 2020: la temperatura media mundial ya ha subido 1,2ºC
3 diciembre, 2020
Estamos tan solo a tres décimas de alcanzar los 1,5ºC del límite de temperatura impuesto por el Acuerdo de París. El informe sobre el balance del clima 2020 de la Organización Meteorológica Mundial arroja unos datos demoledores en temperatura, elevación del mar, pérdida de hielo y fenómenos extremos

El cambio climático ha continuado su implacable marcha durante 2020, que está en camino de ser uno de los tres años más cálidos desde que se iniciaron los registros. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la década de 2011 a 2020 será la más cálida de la que se tiene registro y los seis años más cálidos son los registrados desde 2015.
El calor oceánico ha alcanzado niveles récords. En 2020 una ola de calor afectó en un momento dado más del 80% las masas oceánicas mundiales, ocasionando graves repercusiones en los ecosistemas marinos ya amenazados por una mayor acidificación de las aguas debido a la absorción de dióxido de carbono (CO2), según el informe provisional de la OMM sobre el estado del clima mundial en 2020 que acaba de publicarse. El memoria definitiva verá la luz en marzo de 2021.
El informe, que se basa en las contribuciones de numerosos expertos y organizaciones internacionales, ilustra cómo fenómenos de alto impacto, como el calor extremo, los incendios forestales y las inundaciones, así como una temporada de huracanes en el Atlántico que batió récords, afectaron a millones de personas, agravando las amenazas de la pandemia de COVID‑19 a la salud y la seguridad humanas y la estabilidad económica.
De acuerdo con el informe, pese al confinamiento por la COVID-19, las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero continuaron aumentando, condenando al planeta a un mayor calentamiento por muchas generaciones más debido a la larga permanencia del CO2 en la atmósfera.
“En 2020, la temperatura media mundial será alrededor de 1,2 °C superior a los niveles preindustriales (1850-1900). Hay al menos una probabilidad sobre cinco de que supere temporalmente los 1,5 °C en 2024″, límite establecido por el Acuerdo de París, dijo el Secretario General de la OMM, profesor Petteri Taalas. “Este año es el quinto aniversario del Acuerdo de París sobre cambio climático. Celebramos todos los compromisos que los gobiernos han contraído recientemente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero ya que actualmente no vamos por buen camino y debemos redoblar nuestros esfuerzos.”

“Los años récords de calor han coincidido generalmente con un fuerte episodio de El Niño, como fue el caso de 2016. Actualmente se está desarrollando un episodio de La Niña, que si bien tiene un efecto de enfriamiento de las temperaturas mundiales, no ha sido suficiente para contrarrestar el calor de este año. Y aunque en la actualidad se dan condiciones propias de La Niña, en este año ya se ha registrado un aumento de las temperaturas casi récord, comparable al récord anterior de 2016″, añadió el profesor Taalas.
“Lamentablemente, 2020 ha sido otro año extraordinario para nuestro clima. Se produjeron nuevas temperaturas extremas en la superficie terrestre, en el mar y especialmente en el Ártico. Los incendios forestales destruyeron grandes extensiones en Australia, Siberia, la costa oeste de los Estados Unidos y América del Sur, y los penachos de humo dieron la vuelta al globo. Se registró un número récord de huracanes en el Atlántico, incluida una aparición consecutiva sin precedentes de huracanes de categoría 4 en el mes de noviembre en América Central. Las inundaciones en algunas partes de África y del Asia sudoriental provocaron desplazamientos masivos de población y socavaron la seguridad alimentaria de millones de personas”, concluyó.
Altas temperaturas
La evaluación de la OMM desvela que el año 2020 es actualmente el segundo más cálido hasta la fecha, después del 2016 y antes del 2019. Sin embargo, la diferencia entre los tres años más cálidos es pequeña, y la clasificación exacta de cada conjunto de datos podría cambiar una vez que se disponga de datos para todo el año.
Las temperaturas cálidas más notables se dieron en el norte de Asia, en particular en el Ártico siberiano, donde superaron la media en más de 5 °C. Siguieron produciéndose temperaturas cálidas en Siberia hasta el mes de junio, cuando la temperatura alcanzó 38,0 °C en Verkhoyansk el día 20, provisionalmente la más alta registrada en cualquier punto al norte del círculo polar ártico. Esta situación contribuyó a la estación de incendios forestales más activa según un registro de datos de 18 años, sobre la base de una estimación de emisiones de CO2 producidas por los incendios.
Hielo marino y glaciares
Desde mediados de los años ochenta, el Ártico se ha calentado por lo menos dos veces más rápido que el promedio mundial, consolidando así una tendencia a la reducción de la extensión del hielo marino durante el verano en el Ártico, que tiene repercusiones en el clima de las regiones de latitud media.
Los hielos marinos del Ártico alcanzaron su mínimo anual en septiembre, y es el segundo valor más bajo del registro satelital de 42 años. La extensión de hielo marino del Ártico durante los meses de julio y octubre de 2020 fue la más baja registrada.
El calor de 2020 también ha tenido un grave impacto en los glaciares de la Tierra, que siguen perdiendo extensión irremediablemente. Las masas de hielo del Ártico, los Alpes y el Tíbet han sido las más perjudicadas.
Elevación del nivel del mar y calor del océano
En 2020, el nivel medio del mar a escala mundial es similar al de 2019, y coincide con la tendencia a largo plazo. El desarrollo de las condiciones de La Niña ha llevado a un reciente y poco importante descenso del nivel del mar a escala mundial, similar a los descensos temporales asociados con anteriores episodios de La Niña.
En promedio, desde principios de 1993, la tasa media mundial de elevación del nivel del mar basada en la altimetría es de 3,3 ± 0,3 mm/año. La tasa también ha aumentado en ese período. Una mayor pérdida de masa de hielo de las capas de hielo es la principal causa de la aceleración de la elevación del nivel medio del mar a nivel mundial.
Además, la acidificación de los océanos está en aumento. El océano absorbe hasta un 23% de las emisiones anuales de CO2 de origen antropógeno a la atmósfera, lo que contribuye a mitigar los efectos del cambio climático en el planeta. Los costos ecológicos de este proceso para el océano son altos, ya que el CO2 reacciona con el agua de mar disminuyendo su pH. Hay una disminución del pH medio en los sitios de observación operativos entre 2015 y 2019, el último año para el que se dispone de datos actualmente. 
Fenómenos climáticos extremos
Los cambios en el patrón de lluvias están afectando a todo el planeta. Inundaciones por crecidas de ríos a causa de las precipitaciones extremas han provocado tragedias este año en  África oriental y el Sahel, Asia meridional, China y Vietnam. Paralelamente, India, Bangladesh y Nepal han vivido en 2020 una de las peores temporadas de monzón que se recuerdan.
Las olas de calor extremo han barrido todo el planeta, desde América del Sur a Alaska, Australia, Oriente Medio y Europa.
La cantidad de ciclones tropicales a nivel mundial fue superior a la media, con 96 ciclones y huracanes registrados al 17 de noviembre los hemisferios norte y sur. Centroamérica, India y Bangladesh han sido los más afectados.
Impacto en la población
Los eventos extremos provocaron durante el primer semestre de 2020 aproximadamente 10 millones de desplazamientos que se produjeron principalmente en el sur y sudeste de Asia y en el Cuerno de África. En 2020, la pandemia de COVID-19 ha añadido una nueva dimensión a las preocupaciones sobre la movilidad humana.
A la espera de los datos definitivos, sólo recordar que en 2019 casi 690 millones de personas, es decir, el 9% de la población mundial, estaban subalimentadas y unos 750 millones sufrieron altos niveles de inseguridad alimentaria, según los últimos datos de la FAO. El número de personas clasificadas como personas que viven en condiciones de crisis, emergencia y hambruna aumentó a casi 135 millones de personas en 55 países.
https://www.elagoradiario.com/desarrollo-sostenible/cambio-climatico/balance-clima-2020-omm/


Amiga, Amigo:

La extraña Pandemia tiene ahora más de 2,6 millones de fallecidos y más de 120,3 millones personas infectadas. Esta cruda realidad que supera el humano real entendimiento de lo que tal parece sería una PLAGA... nos hace olvidar entre otras tantas mundiales tragedias de todo tipo como lo es el CAMBIO CLIMÁTICO. Lo destaco porque para estar preparados se debe uno encontrar informado y este es el sentido del Portal MUNDO MEJOR dado que todos los malos informes de años precedentes se han cumplido y tal parece el elástico de la tolerancia planetaria se ha estirado mucho: Por lo tanto es nuestro deber estar preparados, para ello si tienes FE: pedid a lo Alto si no la tienes pedid que todo este caos multifactorial y en Pandemia sea atenuado, aliviado y soportado por los más posibles.



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Marzo de 2021
Portal MUNDO MEJOR: http://www.mundomejorchile.com/
Correo electrónico: isp2002@vtr.net