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Inspiración - Revelación


La Inspiración es el estímulo o lucidez repentina que siente una persona y que favorece la creatividad, la búsqueda de soluciones a un problema, la concepción de ideas que permiten emprender un proyecto, etc., especialmente la que siente el artista y que impulsa la creación de obras de arte.

En la tradición bíblica la Revelación es la manifestación de Dios a los hombres de cosas que estos no pueden saber por sí mismos.




Definición de Inspiración
A través del término inspiración se referirá a la acción y efecto de inspirar o de inspirarse, es decir, ya sea infundir en la mente ideas, afectos, entre otros, o en su defecto, atraer el aire exterior a los pulmones.
Tendencia natural que alguien dispone y que lo lleva a crear magistralmente en diversos planos
Entonces, el concepto presenta dos usos bien extendidos, por un lado la ilustración sobrenatural que Dios o una fuerza también sobrenatural, comunica a un individuo, facilitándole la creatividad a instancias de alguna actividad, especialmente en el campo de las artes.
Y por otro lado, la palabra designa al ingreso de aire a nuestro organismo a través de la nariz.
En el primer sentido mencionado la inspiración está relacionada a un estímulo natural que surgirá en el interior de un artista, de un poeta, de un escritor. Jamás la misma aparecerá por la voluntad o por medio del esfuerzo, por lo cual se la distingue del entrenamiento y del trabajo.
Ritos, costumbres y lugares que favorecen la inspiración
Si bien como mencionamos recién que la inspiración resulta ser una cuestión espontánea, muchos artistas la ayudan a través de diferentes metodologías para que esta finalmente aparezca. Porque es común que cada artista tenga sus propios rituales y costumbres, los cuales implementará para que en efecto la inspiración aparezca. Algunas de las más comunes son: escuchar una determinada música, aromatizar con un olor especial un ambiente, ambientar un espacio, visitar un lugar, viajar a una parte del mundo que goce de una vivencia especial, alguna experiencia personal que se haya vivido en el plano interpersonal, entre otras.
También debemos decir que existen lugares en los que es más sencillo toparse con la inspiración, por ejemplo, los ambientes naturales, cercanos a la vida verde y la naturaleza suelen disparar la creatividad mental.
La naturaleza nos ofrece un marco agradable, tranquilo y reporta casi siempre a la persona una sensación de placer y serenidad, el ideal para dar rienda suelta a la inspiración.
El bienestar y la tranquilidad que nos transmite la naturaleza ayudan en el fluir de las ideas, estar relajado, descansado es lo mejor que hay para inspirarse.
Caso contrario, disponer de estrés, de cansancio físico y mental nos alejará definitivamente de un escenario de inspiración. Las personas estresadas está comprobado que no pueden conectarse consigo mismas para producir creaciones innovadoras.
Por caso, si estás atravesando una situación estresante, recupérate porque la misma te alejará definitivamente de la posibilidad de crear.
El escritor, el pintor, el músico, el actor, el director teatral, entre otros, le sacarán el provecho máximo a esos momentos de inspiración que los invaden de pronto, porque bien decimos no los pueden planear, surgen directamente de una manera absolutamente natural.
Como decíamos recién, la inspiración brota de improviso, no avisa, entonces, hay que estar preparados para recibirla y bajarla a tierra como popularmente se dice.
También es una realidad de muchos artistas que la inspiración no abunda y puede suceder que se pasen largas horas y hasta días y meses sin que la inspiración aparezca.
Un buen método para no desaprovechar la inspiración cuando aparece y no llama la puerta es estar siempre activos, trabajando, siguiendo la rutina profesional a rajatabla para poder asimilar la inspiración cuando aflore.
“La inspiración de la última historia que escribí me surgió durante mi estadía en la India, fue un viaje realmente revelador”; “tengo que hacer una entrega próximamente para el taller de creatividad pero me cuesta encontrar la inspiración”; “su nueva obra evidenció un claro desgaste en su inspiración”.
https://www.definicionabc.com/general/inspiracion.php


La inspiración existe pero tiene que encontrarte trabajando
¿Inspiración o trabajo? ¿Esperamos sentados a recibir la iluminación de la inspiración o buscamos encontrar la solución de forma consciente con trabajo y esfuerzo?
La inspiración existe y el toque de genialidad y la idea feliz también, sin embargo si investigas, si peleas, si vas a por ello y no esperas a que llegue por arte de magia, las probabilidades de que te llegue la inspiración crece exponencialmente.
Si esperamos a que la inspiración llegue sin más, difícilmente llega. Se suele producir un cierto bloqueo y nos cuesta empezar, no sabemos qué queremos hacer realmente y se convierte en una pesadilla si no se nos ocurre nada.
Si por el contrario nos ponemos a trabajar, las musas de la inspiración son invocadas y más pronto que tarde llegarán a nosotros. La actividad suele producir que la creatividad se despierte y se vaya aclarando el modelo que queremos representar o la solución al problema que queremos resolver. En ocasiones daremos con la solución de forma inmediata, en la mayoría de los casos requerirá varias aproximaciones hasta dar con la versión definitiva. En ambos casos, la inspiración nos encontrará trabajando.
La formación que recibimos a lo largo de la infancia está muy alejada de la creatividad que nos llevaría a la inspiración. Tenemos que tomar las acciones oportunas y darnos un tiempo deliberado para generar ideas y ser más creativos, que es lo que realmente significa “estar trabajando”. Y ahí, en ese estado mental, es donde nos va a encontrar la inspiración.
https://lortucoach.com/la-inspiracion-existe-pero-tiene-que-encontrarte-trabajando/


La fuente de la inspiración
¿Qué es la inspiración? ¿Es acaso un boom mágico que viene lleno de impulsos e ideas salvadoras?, ¿o es un cúmulo de estímulos educados que obtenemos a lo largo de los días?
A los diseñadores, creativos y comunicadores, a menudo nos suele pasar por la mente un pensamiento que nos alborota y desacomoda de cierta manera; una intriga en la que todos hemos pensado alguna vez: la inspiración. ¿Qué es?, ¿existe?, ¿es acaso un boom magnífico que viene lleno de pensamientos e impulsos que se convierten en ideas salvadoras, o simplemente es un cúmulo de experiencias y sensaciones que obtenemos a lo largo de los días, que nos dice qué hacer en determinados casos? Es importante notar que muchos artistas y pensadores han hablado de esto a lo largo de los tiempos, pero la pregunta sigue allí. Es una constante en la filosofía y el pensamiento del hombre.
Muchas personas creen que las mentes creativas se inspiran a menudo. Es verdad, pero en general se considera a la inspiración como un don divino o un evento mágico otorgado a los creativos, que surge de manera espontánea y casual; como si tomando el lápiz se obtuviera un superpoder único y se pudiera trazar y escribir automáticamente el branding de una nueva marca. Popularmente es así como se define.
Sin embargo, hay que notar que la verdadera inspiración no consiste en impulsos, arrebatos y deseos que un creativo suele tener. Corresponden a la pasión que mantiene por su vocación. La pasión que se lleva en el alma y la necesidad de expresión, a veces explotan y dan lugar a obras o ideas brillantes. Pero la pasión no es la inspiración en sí. Más bien es el motor que la impulsa. Incluso puede ocurrir un bello efecto de cadena, cuando la pasión se transforma en inspiración de otros: al verte trabajar, al ver tu obra, al conocerte como profesional o como persona. Sin embargo, volvemos a lo mismo: la pasión no es la inspiración como tal. La inspiración se debe trabajar.
Hace falta conocer y aprender para inspirarse. Nadie puede inspirarse sin haber meditado previamente alguna idea, suceso, métodos, pensamientos, citas, libros, películas, canciones, pinturas, proyectos, etc. La inspiración se alimenta, se lleva dentro como un valioso baúl que guarda los más profundos estímulos e ideas que se han implantado en la mente, consciente o inconscientemente. La inspiración es eso que te marca y te dice qué rumbo tomar y cómo recorrerlo. Es algo muy interno y sumamente personal.
Idealmente, cada profesional debe esforzarse por apoyar y fortalecer su inspiración. Hay que mantenerla despierta, curiosa y ante todo, atenta. Nace y crece del curioso y atento sentido del asombro —como el de un niño— y de los dones que cada uno tenga para ejecutar y trabajar. Debemos esforzarnos por mantenerla bella, cual musa verdadera, por llevarla a ver buenas películas, por entretenerla y cuestionarla con buenas conversaciones, jugar con ella a imaginar con interesantes lecturas; afinarle su oído con música de todo tipo que se nos haga memorable y duradera, alimentar su vista y su recuerdo con bellos paisajes, nuevas aventuras y experiencias; descubrirle nuevas facetas y fortalecer su carácter sintiendo nuevos sabores, olores, sonidos y texturas.
En definitiva, la inspiración es como una pareja a la que hay que cuidar y hacer feliz. Recíprocamente, sin duda alguna, nos hará felices también.
https://foroalfa.org/articulos/la-fuente-de-la-inspiracion


Mito: las musas y la inspiración
Este es tal vez el más pernicioso de los mitos del escritor: creer que tu trabajo no depende de ti, sino de unos entes mágico-maravillosos que en ocasiones te bendicen y en ocasiones te repudian.
Si te paras a pensarlo, según esa concepción ser escritor no tiene especial mérito ya que el escritor es solo una especie de médium que, sometido al influjo de las musas o la inspiración, crea. Es decir, el autor no interviene activamente en la creación, es solo un canal que una fuerza misteriosa utiliza cuando quiere para manifestarse.
Obviamente ese planteamiento resulta ridículo, como lo es, por tanto, aguardar a «estar inspirado» para ponerse a escribir. Es ya una frase manida y seguro que ya la conoces, pero encierra una gran verdad: «que la inspiración te pille trabajando».
Esto no obsta para que, ciertamente, en el proceso creativo influyan fuerzas y flujos que desencadenan lo que Proust llamaba «momentos privilegiados».
Pero, al margen de ello, no pierdas de vista que aguardar a las musas es solo una excusa para no ponerte a escribir. Averigua el porqué de esa excusa: ¿no te apetece escribir?, ¿es que tienes dudas sobre ti o sobre la obra en la que trabajas?, ¿es que no tienes los conocimientos necesarios para llevar a buen puerto el texto?, ¿es que hay otras actividades que te resultan más sugerentes que la escritura? La honestidad será siempre tu aliada.
Fuente: https://www.sinjania.com/mistica-del-escritor/

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En su significado más amplio, la revelación es una guía o inspiración divina.  Es la comunicación de verdad y conocimiento de Dios a Sus hijos en la tierra,  acomodado a su idioma y comprensión.  Simplemente significa descubrir algo que no se conocía.


¿Cuál es la diferencia entre revelación “general” y “especial”?
Toda revelación de Dios al hombre se encuentra comprendida en la Biblia. Sin embargo, la misma Biblia nos dice que Dios también se revela al hombre a través de Su creación y la naturaleza; a esto lo llamamos “revelación general”. Pero en su estado caído de pecado, el hombre ha mal interpretado dicha revelación natural. Tal es así que uno puede encontrar en la historia de las culturas antiguas y aborígenes que el ser humano, al buscar a Dios en la naturaleza, lo confundía con la misma. Es decir, en vez de reconocer a un único Dios Creador, atribuía deidad a la creación misma, tal como adorar a los astros (mayormente el sol y la luna), o los elementos de la tierra (árboles, animales etc.). O inventaba dioses relacionados con solo una parte de la creación (dios de la fertilidad, dios de la lluvia, etc.), y no con la creación toda.
Por eso Dios dio al hombre Su “revelación especial”, que fue dada a través de las Santas Escrituras, para que este pudiera conocer quién es Él. Esta revelación especial está contenida en los 66 libros de la Biblia, cuyo centro es la Persona del Señor Jesucristo. Las Escrituras son las que dan testimonio de Cristo (Juan 5.39).
Veamos un poco más las características de cada una de las revelaciones mencionadas.
REVELACIÓN GENERAL
Hay un versículo central en el Nuevo Testamento que nos explica el fin de la revelación general:
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y divinidad, se ven claramente desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas, de modo que son inexcusables.  (Romanos 1.20)
Algunos piensan que cada descubrimiento científico pone en jaque la revelación bíblica, pero, por el contrario, la confirma. El ser humano ha encontrado claramente desde un microscopio hasta un telescopio la obra de Dios. Al ver el diseño con propósito del ADN, las máquinas biológicas a nivel molecular, o el organismo unicelular más simple, el ser humano tendría que concluir que esto no puede formarse de la nada. Los elementos inorgánicos no pueden formar al azar máquinas celulares con capacidad de alimentarse, crecer y autoreplicarse. Como dice 2 Pedro 3.5, ellos ignoran de manera voluntaria la obra de un creador.
Al ver la inmensidad del cosmos, descubrir sus leyes de movimiento y atracción y la majestuosidad de los cuerpos celestes, el hombre tendría que ver la mano de Dios en ello:
Los cielos cuentan la gloria de Dios y la expansión anuncia la obra de sus manos. (Salmo 19.1)
Nuevamente el hombre no reconoce a un Dios Creador en este aspecto.
Como dice el Salmo 53.1: “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios.
Lamentablemente, hoy en las escuelas y en los libros de ciencia se da la Teoría de la Evolución no como una teoría, sino como un hecho. Por eso los padres cristianos tenemos que dar a nuestros hijos la cosmovisión correcta. La teología es la ciencia que debe dominar el resto de las ciencias, como decía el puritano Richard Baxter:
La obra de Cristo nos restaura por medio de la fe, a la pureza, la obediencia y el amor en los cuales el hombre fue creado al principio. Por lo tanto, los hombres más santos son los mejores estudiantes de la creació́n divina. El estudio de la ciencia no tiene valor, a menos que se esté buscando a Dios en la ciencia. La única sabiduría verdadera consiste en ver, adorar, amar y deleitarse en Dios, tal como Él se ha revelado en Su creación. Por lo tanto, es un peligro en la educación anteponer otras materias al estudio de Dios. La teología debería ser primero y ser la guía en todos los demás estudios. La naturaleza debería ser leída como uno de los libros de Dios que Él hizo para revelarse a Sí mismo. El libro de Job y los Salmos nos enseñan que la ciencia y la teologí́a están más ínmamente relacionadas de lo que muchos piensan.
REVELACIÓN ESPECIAL
La revelación especial es por pura iniciativa de Dios y manifiesta al hombre sus atributos, personalidad y obra salvífica. Dios se reveló al hombre de diversas maneras en la antigüedad; a través de teofanías[i], sueños, visiones y Su misma Escritura (caso de los Diez Mandamientos). Muchas veces dijo Sus palabras específicas a los hombres a manera de un dictado, pero la mayoría de las veces utilizó la inspiración. Como dice en 2 Pedro 1.21: “Porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
Pero la revelación principal de Dios, más allá de las formas mencionadas, es en la misma persona de Jesucristo. Cristo es el centro de la revelación especial (escrita) tanto como el Creador del universo (revelación general).
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, por quien asimismo hizo el universo. (Hebreos 1: 1 y 2)
Cristo, la segunda Persona de la Trinidad, encarnada, Dios hecho hombre, es la revelación mayor. Toda la Escritura converge a Él como el centro.
La falsa religión de nuestros días erróneamente indaga en la revelación especial (la Biblia) buscando “qué tiene para decir a ellos”, en vez de buscar “qué nos dice de Jesucristo”. Esta aproximación antropocéntrica a las Escrituras es sumamente peligrosa, pues usa el libro de Dios como un manual de vida próspera en vez de buscar a Jesucristo, el dador de la vida, el autor de la fe, el centro de todo.
Otro problema de hoy en día es que, no contentos con la revelación especial escrita, la gente busca nuevas revelaciones extrabíblicas, menoscabando la Palabra de Dios.
Como bien dice en 2 Timoteo 4. 3 y 4:
Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; antes, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Fábula es todo aquello que no se atiene a la revelación escrita, la única fuente de verdad y autoridad para el pueblo de Dios. 
FINAL
El objetivo de nuestra Sociedad es difundir la revelación especial de Dios, o sea, la Biblia, a través de traducciones fieles de la misma. Nos atenemos al principio reformado de la Sola Scriptura (sólo la Escritura) como única fuente de autoridad para la iglesia. Quiera Dios bendecir este trabajo de difusión de Su Palabra entre Su pueblo de habla hispana.
En un mundo posmoderno que niega al Creador, que la iglesia del Señor se levante como testigo fiel de Dios, con la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios (Efesios 6.17) y traiga por medio de las Escrituras todo pensamiento cautivo hacia Cristo.
Destruyendo argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo (2da Corintios 10.5)
https://sociedadbiblicatrinitaria.org/la-diferencia-revelacion-general-especial/


La verdad en ciencia
¿Qué es verdad en ciencia? En ciencia, el concepto de verdad puede aludir tanto a la realidad como al conocimiento. Son dos sentidos diferentes. El concepto de verdad relativo a la realidad misma tiene interés en una fase de la investigación: el experimento. Experimentar es conversar con la realidad.
Por ello, cuando experimentamos, observamos, miramos o vemos, lo que nos preocupa es que nuestro interlocutor sea la realidad de verdad y no cualquier otro substituto de tal realidad. Un caso clásico es la cuestión del ruido y la información. ¿Cómo separar el uno de la otra? Cuando un aparato de observación, o nuestros propios sentidos, nos proporcionan datos, la pregunta siempre es: ¿Son de verdad? ¿No será un artefacto? Otro caso no menos trascendente es separar la realidad de una ilusión de la realidad. ¿Cómo distinguir la una de la otra? El problema es profundo y afecta directamente a la percepción humana, un proceso complejísimo que empieza en el mundo físico de los objetos que emiten señales, continúa por el mundo fisiológico que las capta, sigue en el mundo cerebral que las interpreta y acaba, si acaba, en un mundo psicológico y cultural que las distorsiona. No en vano muchos científicos modernos definen la percepción como una alucinación controlada. Un tercer aspecto de la verdad de la realidad es plenamente cultural. Es, por ejemplo, la verdad asociada a la realidad que presentan los museos. Muchos de estos centros engañan al visitante con la exposición de mezclas de piezas de verdad y piezas de mentira. Hoy se pueden hacer copias y reproducciones indistinguibles y ¿por qué desilusionar al visitante con avisos? ¿Por qué renunciar a una buena copia del buen original que tiene otro buen museo? El truco es sustituir la realidad, o parte de ella, por conocimiento, es decir, por representaciones de la realidad (copias, simulaciones, imágenes). Si acompañamos a un niño por un museo pronto nos daremos cuenta de la trascendencia de este concepto de verdad, porque su pregunta más frecuente será, con mucho, ésta: "Oye, pero ¿es de verdad o de mentira?" La verdad de la realidad, entendida como la fidelidad de la realidad para con ella misma, es un concepto profundo, polémico, pero claro y universal. El concepto de verdad asociado al conocimiento es otra cosa. Pero debemos arrancar la discusión desde un poco más atrás. ¿Qué es conocimiento?
     El conocimiento es una representación, necesariamente finita, de un pedazo de realidad, presuntamente infinito. Si, además, el conocimiento se elabora con cierto método, llamado método científico, entonces el conocimiento se llama ciencia.
     Retrocedamos un poco. El conocimiento como representación mental de la realidad, transmisible entre las diferentes mentes (que pueblan el mundo intentando a su vez adquirir conocimiento), requiere acordar ciertos conceptos y principios.
     Lo primero es la partición del universo. El universo, como el conjunto de todo lo que es, se divide en dos partes bien desproporcionadas: la mente y el resto del mundo. En la primera gran hipótesis, existe el sujeto de conocimiento y existe el objeto de conocimiento. Se admite, de paso, una segunda hipótesis: en la realidad, que acabo de separar de mí, para observar y representar, resulta que existen otras mentes con las que intercambiar conocimiento. Ya podemos adelantar otra importante propiedad del conocimiento, según sea la profusión de mentes que pueden participar de él: la universalidad. El conocimiento se transmite de una mente a otra. Lo que no se puede transmitir no es, por definición, conocimiento.
     Pero dos mentes inmersas en la realidad están separadas por la realidad misma. Esto significa que una mente, para comunicarse con otra, ha de atravesar la realidad. Es decir, el conocimiento creado por una mente, como representación de una complejidad presuntamente infinita, se ha de traducir en un trozo de realidad para que así pueda alcanzar otra mente de destino. Es el caso de una pintura, una escultura, una ecuación matemática, un poema, un programa de ordenador, un gesto, un objeto... Por ello, un conocimiento está encuadrado en el espacio y el tiempo. Empieza y acaba. El conocimiento es finito.
     Nos acercamos así a la primera cuestión. El conocimiento es una representación de la realidad rigurosa y necesariamente finita, mientras que la realidad representada es presuntamente infinita. Un elemento de la realidad, un suceso o un objeto, sólo es idéntico a sí mismo. En efecto, es imposible demostrar que dos pedazos de realidad son idénticos porque infinita sería la tarea de recorrer todos sus detalles, matices, partes, estados y variables que lo definen. Es imposible porque nunca se puede estar seguro de que uno ha terminado de considerar todas esas variables. En cambio, basta la primera diferencia, una sola, para concluir que dos pedazos de realidad son diferentes. En otras palabras, el conocimiento siempre es una aproximación finita de una realidad infinita.
     La verdad de los lógicos, la verdad de las proposiciones, es un concepto simple y claro porque la realidad cae lejos. No hay que hacer demasiadas concesiones en su honor. Las proposiciones son verdaderas o no verdaderas (falsas), como máximo son indecidibles. Si una afirmación es decidible ya sólo puede ser verdadera o no serlo. A es A es una proposición verdadera, A es no A es una proposición falsa. Esta verdad es una verdad interior a la construcción mental de la matemática, una verdad en función de la cual se construye toda la lógica, sí, pero un concepto que agota su significado en sí mismo.
     Basta que la proposición aluda a la realidad de este mundo para que las cosas se compliquen muy rápidamente. El propio lenguaje cubre el concepto de verdad con una delicada capa de ambigüedad. En efecto, digamos, y es mucho decir, que el diccionario del idioma con más palabras no llega a cien mil palabras. Bien, pues resulta que el número de objetos y fenómenos distintos de este mundo son muchos más, claro. Esto significa que cualquier proposición escrita en el más rico de los idiomas es, si alude a la realidad de este mundo, forzosamente falsa. Sencillamente, no hay bastantes palabras para decir la realidad. Ahora la proposición no puede tener sólo dos estados accesibles (verdadero y falso), sino infinitos valores entre un mínimo (falso) y un máximo (verdadero). Por ejemplo: ¿en qué cabello exactamente se queda calvo un melenudo cuando le arrancamos los cabellos de uno en uno? Antes de llegar incluso al conocimiento general de la realidad, el concepto de verdad pierde su carácter absoluto. La verdad tiene peso, la verdad tiene grados, la verdad tiene matices.
     Pero resulta que no todo el conocimiento es conocimiento hablado o escrito con palabras. El conocimiento es mucho más amplio que una proposición o un conjunto de proposiciones. El conocimiento puede ser una ley expresada matemáticamente, una clasificación, una descripción, un dibujo, un libro, una teoría, un sistema de ecuaciones, incluso, ya lo hemos dicho, un poema. ¿Qué es ahora la verdad de un conocimiento? La verdad es algo mucho más complejo, difuso y trascendente. Empecemos de nuevo:
     Sea la mente, la realidad y el conocimiento. ¿Qué es la verdad? La verdad es una calidad del conocimiento, la que alude al grado de compatibilidad entre la simplicidad que representa y la complejidad que es representada. La cuestión fundamental, creo, es que en principio la primera es finita y la segunda es infinita. En cualquiera de sus sentidos el concepto de verdad está muy emparentado con el de fidelidad. Y la fidelidad entre la realidad y su conocimiento depende del método con el que se elabore la representación. En otras palabras, hablar de las diferentes ideas de verdad equivale a ocuparse de otra cuestión: ¿cuántas clases de conocimiento distintos se pueden elaborar?
     Creo que son tres y cada una viene con su verdad bajo el brazo. Son: la verdad en la ciencia, la verdad en el arte y la verdad revelada. Empecemos por la ciencia. Ciencia es conocimiento elaborado respetando tres principios. Los tres principios regulan tres importantes aspectos de la relación entre el sujeto y el objeto de conocimiento, entre la mente y la realidad con la que se encara. Cada principio sirve, justamente, para caracterizar la verdad en ciencia. Son éstos:
     Principio de objetividad: de todas las maneras de observar una realidad, la más objetiva es la que menos altera la propia observación. De esta manera el sujeto y el objeto se independizan al máximo, con lo que aumenta la facilidad con que la verdad científica puede transmitirse de una mente a otra. La verdad científica, en virtud de este principio, tiende a ser universal.
     Principio de inteligibilidad: de todas las maneras de representar la realidad con igual mérito, la más inteligible es la más compacta. Comprensión es compresión. Comprender es reducir. Lo más inteligible es lo que más realidad representa, lo irreducible. Es lo común entre realidades distintas, es la palabra, la clasificación, la fórmula... Conocimiento inteligible es, por ejemplo, el que es capaz de reconocer al autor de todas sus firmas (intersección), no el que reproduce cualquiera de ellas (y sólo ella) con precisión tan grande como se desee. Toda la mecánica se comprende en función de las leyes de Newton, pero éstas, como todas las leyes fundamentales, ya no se comprenden en función de nada más fundamental. La verdad científica es ella misma incomprensible por incompresible, pero sirve para comprender un mayor o menor trozo de la realidad. La verdad científica, en virtud de este principio, tiende a ser útil para anticiparse a la incertidumbre, la ilusión de todo ser vivo.
     Principio dialéctico: de todas las maneras de representar la realidad, la más dialéctica es la que más se arriesga a entrar en contradicción con la realidad. La afirmación Mañana lloverá o no lloverá es absolutamente verdadera, alguna de las dos cosas efectivamente ocurrirá, pero no es una verdad científica porque no se arriesga a ser desmentida. Una verdad revelada, por ejemplo, se deja confirmar por la realidad, pero no desmentir. En ciencia, la dialéctica entre teoría (conocimiento) y experiencia (realidad) genera dos tipos de paradojas: paradojas de contradicción (la experiencia sugiere A y la teoría no-A) y paradojas de incompletitud (la experiencia sugiere A y la teoría no sugiere ni A ni no-A). La ciencia, en virtud de este principio, tiende a ser coherente y completa. La verdad científica, en virtud de este principio, necesariamente cambia. En ciencia la verdad se escribe con doble uve de verdad vigente. El científico, por oficio, se levanta por la mañana con la idea de poner la verdad vigente a prueba. La verdad científica, en virtud de este principio, es una verdad con minúscula, provisional, inacabada... No hay trauma en sustituir una verdad por otra. Ésta es la grandeza de la verdad científica. La hora de la verdad es su colisión con la realidad. La verdad científica se inclina ante la realidad, no importa la autoridad ni el prestigio de quien haya enunciado la verdad antigua o la nueva.
     El arte o la revelación no tienen por qué respetar el método de la ciencia. La verdad en arte o la verdad revelada son verdades muy distintas. ¿Cómo es la verdad en arte? El conocimiento en arte es la propia obra de arte. ¿Qué es una obra de arte? Yo diría que una obra de arte es aquella que participa como mínimo de un acto artístico, donde acto artístico es toda complejidad infinita emitida por una mente en forma finita, cuando otra mente declara recibir tal complejidad en su presunta infinitud. Esta emoción es la hora de la verdad en el arte. Y la verdad en el arte es la verdad de esta declaración. Algunos miles de años de historia avalan que el arte, definido así, es posible. Sigamos. ¿Qué es un artista? Pues cualquiera de los dos participantes en un acto artístico. La verdad en arte es algo muy real y muy concreto y queda claro con la siguiente definición, la de sinceridad en el arte: se da cuando un artista experimenta el acto artístico consigo mismo. La idea de la universalidad de una verdad en el arte no es la misma que en la ciencia. Aquí la universalidad se mide por el doble de actos artísticos ocurridos. La universalidad en el arte es par. En ciencia la verdad es siempre provisional y se dice con la boca pequeña, sólo se está seguro cuando la contradicción ocurre, cuando la verdad muere. En el arte, curiosamente, ocurre lo contrario. Nunca se está seguro cuando la verdad no ocurre, pero cuando ocurre, entonces no hay discusión posible. En la ciencia se está seguro cuando no hay ciencia, pero, ay, no se está tanto cuando hay ciencia. En el arte se está seguro cuando hay arte, pero, ay, no se está tanto cuando no hay arte.
     Si uno se ha emocionado con Mozart, la verdad ya ha ocurrido, pero poco significa que no haya habido emoción con Bartok... La intuición es una clase de roce entre la experiencia previa y la incertidumbre del momento. La grandeza de la ciencia es que puede comprender sin intuir, la grandeza del arte es que puede intuir sin comprender.
     La verdad revelada es, sencillamente, una representación finita presentada como parte inseparable de una complejidad infinita. La verdad revelada se acepta tal como viene. Una revelación no cambia. Se puede cambiar, eso sí, de revelación. Es la intuición. Es la creencia, la religión. Nada de la realidad obliga a cambiar una verdad revelada. Si hay contradicción se echa mano de la interpretación o se asimila la contradicción sin resolver. La revelación no se obliga a ser coherente.
     Creo que ciencia, arte y revelación son tres formas puras de conocimiento y que cada una trata con una verdad muy diferente. Por su propia definición, yo diría que la verdad científica necesariamente cambia, que la verdad revelada necesariamente no cambia y que el arte, aunque no necesariamente, cambia. También hay que apresurarse a decir que, en la práctica, el conocimiento puro no existe. Todo conocimiento es una mezcla ponderada de las tres formas puras. Todo conocimiento tiene algo de ciencia, algo de arte y algo de revelación. Es decir: toda verdad de conocimiento es una mezcla impura de tres formas puras de verdad. Toda verdad tiene su ingrediente científico, artístico y revelado.
     En particular, el método científico sirve para tener ideas, pero no sirve para capturar ideas. Las ideas pueden venir de cualquier otro método no científico. La verdad que alude a la realidad de este mundo no puede ser absoluta, no puede ser pura. En la historia del arte se encuentran interesantísimas combinaciones. Hay artistas científicos como Picasso, Borges o Bach y artistas revelados como Van Gogh, Kafka o Chopin, todos enormes artistas. Pero cuando el conocimiento tiene que ver con la anticipación o con la convivencia —pienso en un Boeing 747 o en unas elecciones democráticas—, mejor que el conocimiento impuro, puestos a desviarse, lo haga en la dirección de la verdad científica más que en cualquiera de las otras dos. No es una paradoja: enfrentarse con la incertidumbre obliga a manejar una verdad frágil, poco inmune y nada blindada. La verdad científica adora la duda, adora la disyuntiva, adora la negación y adora la interrogación. ¿O no? ~
https://www.letraslibres.com/mexico-espana/la-verdad-en-ciencia


La mecánica o física cuántica ha de transformar la religiosidad, según Diarmuid O’Murchu
En 2014, la Editorial Abya Yala publicaba en español “Quantum Theology”, obra que recoge las ideas del sacerdote católico irlandés Diarmuid O´Murchu. O´Murchu entiende que, si el mundo es como dice la Nueva Física, el ser humano religioso ha de entender su religiosidad de una forma nueva, en la que debe predominar la vinculación con el Todo, el universo, la vida, la comunidad humana y religiosa; y un Dios que constituye la última esencia holística del universo. Por Gonzalo Haya.
Durante muchos siglos la imagen del mundo físico en la ciencia estuvo dominada por lo que se conoce como la mecánica clásica. Conducía a una imagen determinista y mecánica del universo. El universo era un clock work, una portentosa obra de relojería.  
Sin embargo, desde los descubrimientos y los constructos teóricos que comenzaron a proponerse a principios del siglo XX, la imagen del mundo físico comenzó a cambiar radicalmente: se pasó del fraccionamiento de las partículas unidas por cadenas causa-efecto, que producían la imagen de un sistema desintegrado y ciego (mecánica clásica), a un universo concebido como un inmenso campo unitario donde los objetos y seres individuales que lo conforman pertenecen a un todo superior que los integra.  
Para Diarmuid O´Murchu esta nueva imagen del universo lleva a una nueva idea de la religión en que predomina la vivencia holística de la inmersión en la Divinidad, la vinculación al todo superando las diferencias, la solidaridad interhumana, y en último término a la vivencia del amor, entendido como la fuerza de Dios, que ha querido estar unido al cosmos, y la fuerza que da sentido a la vida de los hombres por su unión a la naturaleza, a los demás hombres y a Dios.
 
¿Quién es Diarmoid O´Murchu?
O´Murchu es un sacerdote católico, de origen irlandés, graduado en el Trinity College de Dublín (Irlanda). Su especialidad intelectual es la psicología social, habiendo dedicado gran parte de su vida a actuaciones sociales, principalmente en barrios oprimidos de grandes ciudades, como Londres, así como en diversos países de Europa, de los Estados Unidos y del tercer mundo como Filipinas, Tailandia, India, Perú y otros países africanos.  
En estos países ha contribuido a programas de psicología social y a la presentación de la fe cristiana en adultos. Pero la vida de O´Murchu, principalmente dedicada a compromisos sociales, ha estado siempre acompañada de una profunda inquietud intelectual. Sus frutos han sido diversas obras como Quantum Theology (1996, revisada en 2004 y traducida al español en 2014), Ancestral Grace (2008), Jesus in the Power of Poetry (2009), Christianity´s Dangerous Memory (2011), In the Beginning was tje Spirit (2012), God in the Midst of Change (2013) y On Being a Postcolonial Christian (2014). Actualmente vive en Dublín, Irlanda. Se ha destacado su interés por el feminismo, su simpatía por el New Age y su análisis de la religiosidad humana sin religión.

Presentación
Quizás el título de la obra de Diarmuid O´Murchu pueda sonar un poco exagerado. Pero no es snobismo. Nuestros conceptos son abstracciones obtenidas de la experiencia del mundo que nos rodea; si nuestra experiencia del mundo cambia, también cambiarán los conceptos con los que elaboramos la interpretación de nuestra experiencia espiritual.  
La física cuántica está cambiando nuestra comprensión de los últimos elementos de la realidad, aunque todavía no llega a explicar las experiencias más habituales del macrocosmos. Pero la última realidad es precisamente el objeto de la metafísica y de la experiencia espiritual, por eso la teología cuántica se inspira en la nueva física, y encuentra mejor explicación que en la física mecanicista de siglos pasados. Esta sería en el fondo la justificación que ofrece O’Murchu para esta tendencia que denomina como Teología cuántica.  
No creo que esta teología cuántica sea consecuencia lógica de los principios de la teoría cuántica. Ni la ciencia ni la mecánica cuántica llevan por sí mismas a una teología cuántica. Sin embargo, es legítimo, fuera de la ciencia, encuentra en ella una explicación o soporte para interpretar la experiencia espiritual. O’Murchu incluso invita a estimular la imaginación para descubrir nuevas posibilidades en la comprensión del Misterio que nos sobrepasa.  
“En este libro –nos dice– convergen dos vertientes la física cuántica y el despertar místico. Nos aventuramos por caminos en parte inexplorados, nos atrevemos a soñar. Una nueva visión siempre es vista como amenaza para el status quo. El espíritu sopla donde quiere.”  
Creo, pues, que un adulto comprometido con la cultura y la sociedad actual debe al menos conocer estas nuevas interpretaciones de la teología para vivir su espiritualidad de una manera congruente con su cultura. Las ideas de O´Murchu son un reto para vivir la espiritualidad sintiendo la inmersión en el campo universo descrito por la nueva ciencia.  
Me gustaría ofrecer aquí un amplio resumen de este libro (que creo está agotado), pero no puedo trasladar a los lectores ni los numerosos testimonios científicos que menciona ni el estilo sugerente de su exposición. Me limitaré a exponer en forma simplificada los principios correspondientes de la teoría cuántica y las orientaciones paralelas de la teología cuántica. Lo presentaré en dos niveles, primero una SÍNTESIS que sirva para formarse una idea general sobre el tema. Después, para un mejor conocimiento, el DESARROLLO de la Teología cuántica de O’Murchu, imaginada libremente en armonía con la idea moderna del universo.

1.1 Principios científicos 
  -El modelo clásico: Se basa en el principio de causa y efecto. Es determinista; es reduccionista (el todo es igual a la suma de sus partes, y éstas funcionan independientes); es racional (exclusivamente método lógico y científico); y pretende una objetividad total (independiente del sujeto que lo analiza). Puede plasmarse en el exacto funcionamiento de una máquina, de un reloj.
-La teoría cuántica: toma las aportaciones de Einstein: relatividad, interdependencia de las partes, continuum espacio-tiempo, conceptos de energía-masa, y de la fuerza de gravedad como atracción mutua de todas las masas. Posteriormente la teoría cuántica ha desarrollado algunas propiedades que han servido como orientación a esta nueva teología: las radiaciones de luz o calor se emiten mediante paquetes de energía (“cuantos”); pueden estar en más de un lugar al mismo tiempo (propiedad de onda); son haces de ondas que, al observarlos, se manifiestan en corpúsculos (colapso de la función de onda); se producen saltos cuánticos (el objeto deja de estar aquí y se manifiesta en otra parte), y ejercen una acción a distancia sobre su par gemelo.
En la segunda parte de esta presentación –Desarrollo de la Teología Cuántica– se hace referencia a otros progresos científicos que le sirven de orientación: fractales, holograma, campos de influencia, quarks, los agujeros negros, la teoría del caos, el proceso epigenético  y los difíciles equilibrios del oxígeno, de las partículas y anti-partículas, de la masa del protón y del neutrón, de las fuerzas de gravedad y electromagnética, y de la formación del carbono, todos ellos interdependientes.
-Consecuencias
Estas conclusiones científicas llevan a un nuevo planteamiento epistemológico que podemos resumir con las siguientes características.
1)Trascender la objetividad externa; el flujo de energía constituye la esencia de la realidad; coexistencia simultánea de varias posibilidades; nada tiene sentido de forma aislada; la realidad supera nuestra capacidad de comprensión en esta fase evolutiva; el observador influye sobre lo observado. Todo está afectado por todo lo demás.
  2) La relación causa-efecto ha sido sustituida por la de relación, interdependencia y conectividad. El determinismo ha sido sustituido por la probabilidad. Contra el reduccionismo se afirma que el todo es indivisible y es mayor que la suma de sus partes.  La materia es energía, y tiende a la auto-organización y a la auto-regeneración; el caos es la forma propia de ser, de evolucionar; no estamos en un cosmos, sino en una cosmogénesis.
Como antes decíamos, la propuesta de O´Murchu no pretende ser ciencia, sino la intuición de que, si el mundo es unidad, así también la espiritualidad debería enriquecerse en tanto en cuanto quedara abierta a la conciencia de que la unidad del universo impone vivir de una cierta manera la unidad con el cosmos, con la vida, con los otros hombres y con Dios. Esta vivencia de unidad podría ser la base para la exigencia moral de vivir de acuerdo con la ética ecológica que hoy se argumenta desde ámbitos muy diferentes, meramente civiles y religiosos.  

1.2 Principios de la Teología Cuántica  
Anticipamos aquí los principios que el autor deduce de su análisis de los principales temas que deben preocupar a una teología acorde con la ciencia y la cultura actual.
  -La teología debe ser una reflexión sobre la espiritualidad
El pensamiento teológico no debe reducirse a una religión; es una búsqueda humana de sentido, teniendo muy en cuenta la sabiduría de todas las culturas y religiones.
– El todo es una energía creativa (ver 2.1)
Dios no es superior ni externo al orden creado; el potencial creativo emerge desde dentro del cosmos; Dios –la realidad última, la energía creadora- co-crea con el proceso evolutivo. (Espinoza ya había propuesto Deus sive natura).
El todo es más que la suma de las partes, y éstas están interrelacionadas 
El todo es más que la suma de las partes y está contenido en cada parte. Éstas no pueden entenderse independientemente. Dios es relación y el ser humano no puede entenderse individualmente sino en relación y en su integración en el todo mayor del universo.
La narración es la expresión verbal del proceso evolutivo
El sentido último está imbuido en el relato más que en una explicación conceptual o en cada hecho concreto, porque la creación evolutiva en sí misma es el relato en que Dios se revela. Las tradiciones religiosas son expresiones simbólicas de un relato mayor, que necesitan ser reinterpretadas en consonancia con el conocimiento de ese relato evolutivo.
El proceso evolutivo integra necesariamente el lado oscuro de la realidad
El espacio vacío está cargado de energía; la destrucción y la absorción son la precondición para la expansión del universo; la ruptura del equilibrio forma parte del proceso de renovación. La redención es cósmica y personal; integra la oscuridad, la nada y el caos de nuestro mundo, como prerrequisitos para la creatividad y la transformación. La sombra es una fuente de creatividad cuando nos comprometemos con ella y la integramos en el flujo de la vida. Necesitamos superar el pecado estructural, que resulta destructivo en el proceso evolutivo.
-Nuestro destino es la búsqueda de la iluminación y el triunfo del bien 
Nuestro destino final, tanto acá como en la eternidad, es la iluminación, y el triunfo último del bien. Somos innatamente espirituales pero necesitamos una maduración adecuada.
Los conceptos de principio y final, y de resurrección, son mitos para dar sentido a nuestro destino infinito en un universo infinito. La muerte no es un final sino una manera de existir más holística. Las grandes religiones describen un proceso de nacimiento-muerte-resurrección. Es improbable que los humanos podamos superar la extinción que se avecina, pero la vida humana puede resurgir capacitada para compartir la nueva etapa evolutiva.
-El amor es una fuerza de vida interdependiente
El amor es el origen y la meta de nuestra búsqueda de sentido, engendra siempre formas de vidas superiores y esta cualidad es superior a la de la supervivencia del más apto.
Dios es una presencia relacional dentro del mismo proceso creativo de la evolución; su encarnación exige una nueva relación con los cuerpos a través de la ternura sexual, la justicia compasiva y la amistad altruista.
 
DESARROLLO DE LA TEOLOGÍA CUÁNTICA
El fondo intelectual y científico de las ideas de O´Murchu es, en el fondo, sencillo. La forma antigua de entender las religiones, al menos en el mundo occidental, derivaba al individualismo y a una visión del universo en que predominaban las partes sobre el todo. Un universo desintegrado en que la vida humana quedaba también desintegrada. Esta manera de pensar, que tuvo más influencia en el cristianismo, por la influencia griega, fue tan intensa en las religiones orientales en que predominaban visiones holísticas, no dualistas, de la realidad. Estuvo además avalada durante siglos por la imagen del universo en la mecánica clásica.  
Pero O´Murchu tiene muy claro que la imagen actual del universo en la ciencia y en la cultura ha variado cualitativamente en relación al mundo mecano clásico. Hoy constatamos un universo evolutivo, energético, interrelacionado, en que ningún elemento está aislado del conjunto porque forma parte del sistema, un universo holístico en el que Dios podría verse verosímilmente como su fondo ontológico último que explica también la forma de ser real del universo surgido de Dios, especialmente el mundo de la vida, de la conciencia y de la tendencia a la unidad ecológica con el cosmos y a la unidad social interhumana.  
 
 2.1 El todo es una energía creativa
  -La energía es movimiento y expansión. La vida está sustentada por una energía creativa, benigna, que se expresa con movimiento, ritmo y pautas. Nuestro punto de partida no es Dios, sino nuestra experiencia del mundo percibido por la imaginación cuántica.  
-Inicialmente la teología se expresó mediante mitos, que pretendían transmitir ideas y valores fundamentales, plasmándolos en narraciones fabuladas. La religión formal es tardía en la evolución espiritual y adoptó un sistema oficial de creencias, expresadas de forma racional. la danza es una metáfora adecuada del proceso energético; es movimiento y energía, frecuentemente caótico, pero con ritmo, patrón e interconexión. En las religiones primitivas la danza era el medio de comunicarse con la fuente última. La música es como el pulso de la creación, y ha sido una experiencia humana desde la más remota antigüedad. La ciencia actual, con la teoría de las supercuerdas, se hace eco de la energía original de la música.
-La teología cristiana debe ocuparse especialmente de la interpretación de las Sagradas Escrituras. La teología cuántica tiene en cuenta la teoría cuántica y los aportes de las nuevas orientaciones de la teología feminista, teología de la liberación, de la creación, y del pluralismo religioso.

2.2 El todo es más que la suma de sus partes
  -El holón es un todo que forma parte de otro todo superior, y que muestra dos tendencias: interioridad para preservar su autonomía, y comunión, que lo integra al todo superior. Toda criatura viva es un holón que no se entiende sin el holón superior.
  -La teología tradicional separa al todo de sus partes y analizan al mundo como un objeto dividido en partes. Las religiones antiguas consideraban el universo como un sujeto vivo en el que los hombres se sentían integrados. Ningún sistema científico o religioso puede comprender la totalidad. La energía creativa está dentro, no fuera del cosmos. El cosmos fluye en un despliegue evolutivo. Nosotros somos un elemento dentro de esta evolución, recibimos nuestra existencia del todo al que pertenecemos, no podemos competir con otras partes de ese todo sino cooperar con ellas.
  -La teología cuántica debería desear trascender las corrientes dualistas. La teología tradicional engendra ideología. El todo es dinámico, es mayor que la suma de sus partes, pero está contenido en cada una de sus partes y por eso se supera el panteísmo. (La ola es el mar, según la metáfora de Willigis Jäger). El todo rebasa nuestra capacidad de comprensión, y no puede ser encerrado en dogmas o credos. 
 
2.3 Las partes están necesariamente interrelacionadas  
-Tenemos un horizonte de pertenencia. Una de las ilusiones más dañinas es nuestra tendencia a mirar (y entender) las cosas aisladamente. Por el contrario, la vida se experimenta en paquetes de experiencia (quantas). No podemos considerar el universo como objetos aislados, sino como nuestra esfera de pertenencia en la que tenemos que integrarnos.  
Los campos de influencia son los sistemas dentro de los cuales las relaciones emergen y crecen, son horizontes de permanencia, dotados de creatividad y auto-organización que crean un sentido de uniformidad; no están limitados al espacio o el tiempo, tienen una cualidad holística y permiten la acción a distancia. Los campos presentan continuidad (memoria colectiva de las especies) pero también cambios, debidos a la cooperación interactiva de varios campos (resonancia de campos), que crean nuevos patrones de conducta (experimento de los monos de Koshima). El ejemplo más conocido es el inconsciente colectivo de Jung.
  -El hombre no puede entenderse sin su integración en la evolución del universo, como ya lo consideraban las religiones primitivas. La creación es un proceso evolutivo, con una interacción incesante divino-cósmica, básicamente positivo, que integra los dualismos de orden y desorden, de azar y creatividad, de luz y de sombra. En el proceso evolutivo co-participan todas las criaturas; la revelación es continua y no se puede encerrar en ninguna religión o sistema cultural. Para responder a nuestra entidad de personas en relación, necesitamos auténticas experiencias eclesiales y sacramentales, sin caer en rituales que demandan una estricta observancia legal.  
La revelación no debe entenderse como una manifestación clara y definitiva de Dios, sino como un patrón innato que ha ido evolucionando en sus manifestaciones concretas, adaptadas a la influencia de otros campos biológicos y culturales. La creación es el libro principal de la revelación de Dios. El Espíritu Santo puede ser entendido como una influencia de campo.

2.4 No somos seres aislados
-Los elementos más pequeños de la realidad los últimos ladrillos de la construcción del mundo- no son los átomos aislados e indivisibles. Los descubrimientos han llegado hasta los quarks, pero éstos no han podido ser aislados, sólo se manifiestan en relaciones (en díadas o tríadas) y se mueven en la dualidad partícula-onda. La naturaleza está compuesta de patrones de energía interrelacionados, y no de bloques aislados.
  -La más antigua sabiduría ya había observado que todas las cosas están en relación e interdependencia. El cristianismo ha elaborado el misterio de la Trinidad, la naturaleza esencial de Dios es una relación de interdependencia. Dios es amor, el concepto de Iglesia se centra en la comunidad, el bautismo es un rito de entrada en esa comunidad, la eucaristía es –en su origen- una comida en común. Una trinidad se encuentra también en el hinduismo, budismo, zoroastrismo, y otras religiones. El monoteísmo surgió con la revolución agraria como un modo de dominar sobre otros pueblos. Nuestra cultura ha sobredimensionado el individualismo; la Declaración Universal de los derechos humanos se centra en el individuo más que en la sociedad. Somos demasiado racionales, hemos perdido la capacidad de relacionarnos holísticamente. Buscamos seguridad personal en vez de fraternal comunión.

2.5 La narración es la mejor expresión verbal del proceso evolutivo  
El origen del universo. La hipótesis Gaia, hace un análisis detallado de la inmensa complejidad de combinaciones, y de la exacta precisión que éstas requieren, para el equilibrio del universo y la producción de la vida, y pone de manifiesto la capacidad de auto-organización del universo.
Para su existencia es imprescindible mantener los equilibrios del oxígeno, de la sal, de las partículas y anti-partículas, de la masa del protón y del neutrón, de las fuerzas de gravedad y electromagnética, y de la formación del carbono, y todos estos equilibrios son interdependientes. Esta capacidad de resiliencia no parece posible por mero azar, y ha llevado a destacados científicos a pensar en un organismo vivo, que sabe lo que sucede y lo que tiene que hacer para mantener su metabolismo. Ya la sabiduría ancestral había reconocido a nuestro planeta como la Madre Tierra.  
El autor rechaza el principio antrópico. Algunos científicos creen que el universo no existe hasta que lo observamos, otros en cambio defienden que existe un mundo objetivo. El universo ha existido millones de años sin nosotros, y quizás llegue a superarnos en su proceso evolutivo.
  -Implicaciones teológicas. La teología ha tardado en admitir la evolución y ha tenido que aceptar la cosmología como el centro de su reflexión. El contexto lleva a buscar el sentido, y a Dios desde dentro del universo, no desde fuera. Dios co-crea juntamente con el proceso evolutivo. Somos parte de un todo y no podemos entenderlo, sólo podemos observarlo (contemplarlo); somos el sistema nervioso del planeta, la dimensión consciente del universo, narradores de la historia sagrada cosmológica. No somos los dueños ni los administradores del planeta, más bien nos hemos convertido en una anomalía cósmica que amenaza al planeta, pero Gaia continuará con nosotros o sin nosotros.
  -La narración es la herramienta más dinámica y versátil para explorar el sentido del misterio. Tanto la ciencia como la teología son producto de la historia. Las narraciones despliegan la imaginación. La metáfora expresa mejor que las leyes científicas lo que la ciencia encuentra hoy en la naturaleza, porque nos invita a imaginar más allá de nuestros dualismos. Hemos dado un significado literal a un relato que no había sido pensado literalmente (la creación, nacimiento virginal, las parábolas).  
La Biblia, y los grandes textos sagrados, son un relato, no un registro cerrado de acontecimientos. La pedagogía de Jesús consistía en contar historias (parábolas). En nuestra interpretación le hemos restado importancia al contexto narrativo y su llamada al cambio. Las parábolas son historias de transición con la intención de perturbar y desafiar a los que las escuchan, y motivarlos a adoptar una forma radicalmente nueva de comprometerse con el mundo y con el llamado de los tiempos.
 
-El mito central del relato cristiano es el Reino de Dios. Se trata de una historia, no de un dogma, con un significado universal y práctico, el de establecer unas relaciones sociales en este mundo. Las Iglesias han perdido contacto con la agenda del Reino y alienan a su público potencial. Toda sabiduría religiosa o científica tiene su repertorio de historias que remiten a un ethos más global y universal que los hechos narrados.  
-Interpretando los textos sagrados. Nuestra interpretación requiere símbolos y rituales que nos comprometan con su sentido mítico y arquetípico. Las personas frecuentemente recurren  al modo no verbal (arte, danza, música) para expresar lo que les está sucediendo por dentro, como hicieron en las primeras culturas. Ante los textos sagrados necesitamos una actitud de escucha, abierta no a uno sino a varios significados. Usar los textos sagrados para conservar un sentido monolítico del pasado puede socavar el compromiso humano con el mensaje y el poder de la narración. Lo que realmente nos salva de la idolatría de la letra es la libertad y el desafío de la interpretación.  
La llamada de la ciencia y de la cultura actual a identificarse holísticamente con las raíces cósmicas no concluye ahí. La llamada a la unidad se extiende también al mundo humano con un emplazamiento al compromiso por la lograr no sólo la armonía natural, sino también la armonía humana en la sociedad. Así, el hombre, y especialmente las religiones que tratan de sublimar lo humano, deben comprometerse en superar el caos y el desorden natural, que también puede manifestarse como el caos y el desorden social, interhumano.
 
2.6. El proceso evolutivo integra necesariamente el lado oscuro de la realidad
-Los agujeros negros. Son el resultado del colapso de estrellas sobre ellas mismas, son calientes y blancos, pueden ser la fuerza mayor que determina la formación y la velocidad de rotación de nuestra galaxia. El espacio está cargado de energía: según Hawking en su interior electrones y positrones se destruyen mutuamente, pero antes es posible que una partícula sea atrapada por la gravedad y que la otra escape hacia el espacio universal, de este modo el agujero “se evapora”; la destrucción y absorción son la precondición para la «evaporación” de otras partículas. También en la mística la abnegación es la precondición para la iluminación. Con el tiempo el orden del universo absorberá el desorden del agujero negro.
-La teoría del caos. En la ciencia clásica se asociaba el caos a la casualidad; ahora, en los sistemas caóticos observamos patrones ocultos. En los sistemas caóticos se ha observado una creciente bifurcación de su comportamiento hasta llegar a una infinidad de posibilidades. Parece que el caos tiene características universales, constantes en valores numéricos, que pasan por etapas de alteridad previas a la emergencia final del orden. La complejidad (no la complicación) es una dimensión esencial de los sistemas vivos.  
-La sociedad o la Iglesia debe integrar las dimensiones caóticas. Tenemos miedo al caos porque desestabiliza nuestro status quo de poder jerárquico. Nuestra mentalidad lineal era clara porque rechazábamos integrar a las sombras (el mal y el sufrimiento). Nuestro universo no va hacia el deterioro progresivo (segunda ley termodinámica) sino que es capaz de regenerarse.  
En gran parte el mal es resultado de la acción del hombre. La creación es esencialmente buena, es un todo que comprende lo positivo y lo negativo (pecado original). El cristianismo ha explicado la superación del mal como la redención mediante el sacrificio expiatorio de Cristo (explicados en términos más o menos duros). Al atribuir el mal a la influencia del demonio hemos “divinizado el mal”; al exteriorizar el mal, hemos fomentado las guerras de religión.  
Para llevarnos bien con la oscuridad hemos de integrarla en el sistema, tomar como modelo no la muerte sino la vida de Jesús. Las principales religiones resaltan la naturaleza; la teología cuántica integra y se hace responsable del bien y del mal, no proyecta el mal sobre el chivo expiatorio de la crucifixión; la redención es planetaria tanto como personal.
No puede haber salvación personal sin fortalecimiento de la vida planetaria y universal.
El pecado estructural y sistemático abunda en nuestro mundo, y frecuentemente provoca que las personas se comporten inmoralmente. Necesitamos nuevas directrices éticas tanto desde la política como desde la moral.
2.7 El problema del mal
  -Freud trató de recuperar el control del subconsciente por parte del consciente. Jung resaltó nuestra interdependencia y el inconsciente colectivo, energía que contiene el pasado y el futuro, la luz y las sombras del universo. Los dualismos niegan el 50% de la realidad. Ante un alcohólico no basta suprimir el alcohol, hay que analizar los factores sistémicos que le han llevado al alcohol, hay que pasar del sistema atomizado mecanicista al sistema cuántico. El patriarcado encuentra en el dualismo la cabeza de turco a la que atribuir los males. El enfoque estructural nos invita a integrar y comprometernos con nuestras sombras.
  -La integración del mal no es meramente personal sino social y cultural. El pecado y la salvación no son asuntos meramente personales sino sociales; la moralidad cuántica se centra en el compromiso con los valores fundamentales en las estructuras humanas, sociales y políticas; atiende primero al conjunto, y luego a las partes que lo componen; tiene un carácter sistémico.
  -Los pecados estructurales de nuestro tiempo son: Biocidio y geocidio. Especismo, creencia de que nuestra especie tiene derechos sobre toda la creación; sin embargo, solamente somos una parte en su estadio evolutivo. Antropomorfismo, el hombre como medida de todas las cosas, imagen antropomórfica de Dios. Dualismos, cielo-tierra, cuerpo-espíritu, sagrado-profano, hombres-animales. Aislacionismo, individualismo, exclusividad, nacionalismo, sexismo, compartimentación temporal. La idolatría del dinero y de nuestras ideas humanas sobre Dios. Militarismo y Poder (del varón). Injusticia social. Blasfemia, uso del nombre de Dios para bendecir el armamento destructivo. Las religiones no mencionan el pecado estructural; son poco exigentes con actitudes como la ambición, el hedonismo, la manipulación, que son letales para la humanidad actual y futura. Es urgente establecer un código internacional y planetario al servicio del cosmos.
 
2.8 Nuestro destino es la búsqueda de la iluminación y el triunfo del bien
  -La luz es una fuente de energía. La luz ha sido el factor determinante para la formación de las algas y del desarrollo de la vida en la tierra; la fotosíntesis es una parábola cósmica más que un hecho bioquímico, y llegará un momento en que posibilite un cambio evolutivo en la humanidad.
  -Los sistemas vivos tienen la capacidad de autoorganizarse, de adaptarse, de autorregenerarse. La ciencia ha hablado de “proceso epigenético”, de “autocatálisis” –la ruptura del equilibrio como proceso de renovación-, del “principio cosmogenético” (diferenciación, autopoiesis, y comunión). La memoria cuántica y el campo morfogenético son una reserva de información más allá de las formas concretas en las que se materializa. En el nivel cuántico nada se pierde, sólo se transforma.  
-El universo autopoiético puede desplegarse para siempre. La ciencia aborrece la idea de infinitud y ha tratado de sustituirla –con poco éxito-  por la “renormalización”. En nuestro estado actual no podemos entender la noción de infinito.  
  -La luz ha sido símbolo de una fuerza espiritual y un símbolo de la vida desde toda la antigüedad, conocido como “el camino de la iluminación”. Los místicos han buscado siempre la iluminación, y actualmente se extiende la práctica de la meditación, el arte del centramiento, la interioridad, la unión entre mi ser y el ser, el sentido de estar conectado con la totalidad de la vida, con el universo entero. Para las religiones, la luz es un sacramento, aunque con el tiempo se ha ritualizado excesivamente y se llega a perder su sentido; el teólogo cuántico se esfuerza por el redescubrimiento de las auténticas experiencias sacramentales que tienen dimensiones planetarias y cósmicas.
  -La desmitologización teológica desarrollada en el siglo XIX y XX, conforme a la conciencia racional y científica, consideraba el mito como algo infantil; sin embargo, los antropólogos y psicólogos han descubierto en el mito la expresión de una verdad más profunda.  
-La resurrección de la muerte es un mito que se repite en diversas formas, como la reencarnación, en las principales religiones. La verdad profunda es que la vida no acaba con la muerte de una persona; los relatos de la resurrección de Jesús divergen entre sí, pero lo importante fue su poder de transformar a los discípulos. El fondo del mito –la autopoiesis, la capacidad de renovación- puede extenderse a todo el universo, pero el dogma puede acabar en idolatría. La muerte no es un final sino una manera de existir más holística. Gaia –el universo vivo- descubre la sacralidad dentro de nosotros y del universo, no el concepto mecanicista de un Dios fuera del universo. El mito del fin del mundo ha sido utilizado por las religiones como amenaza para obtener la obediencia a sus leyes, pero actualmente ha caído en el descrédito.
-La vida eterna no es algo que sucede más allá del cosmos sino la entrada en una nueva relación con el cosmos. El autor considera que la calidad de esta relación cósmica puede estar relacionada con la relación enajenada o integrada durante nuestra vida (equivalentes al infierno o al cielo). En el nivel cuántico nada se pierde, sólo se transforma. Se trata de aprender a vivir en infinitud.
2.9 El futuro que nos espera 
-La promesa y el peligro.  Las grandes religiones describen un proceso de nacimiento-muerte-resurrección. La experiencia del calvario (el sufrimiento y la muerte) es un requisito para el nuevo umbral evolutivo. Nuestro mundo occidental está pasando por una experiencia de destrucción y muerte; la teología cuántica considera que la resurrección ya ha ocurrido simbólicamente en Cristo. Es improbable que los humanos podamos superar la extinción que se avecina en los próximos cincuenta o cien años.  
En la historia planetaria ya han ocurrido otras extinciones que han sido superadas en nuevas etapas evolutivas. Después de la extinción de nuestra especie, la vida humana resurgiría capacitada para compartir la nueva etapa evolutiva. Tenemos que aceptar este calvario como requisito de una nueva realidad. Ya existen algunos signos de esta resurrección universal; la desconfianza en las religiones y en las instituciones civiles está llevando a búsqueda de la interioridad y la exploración científica del universo.
  -La teología del proceso considera que el universo no tiene principio ni fin; Dios ofrece las posibilidades que luego el universo es libre de realizar. Un Dios bipolar, teóricamente eterno e inmutable, pero en la práctica (en la encarnación) dependiente de la realidad física; la mística reconcilia ambos extremos. Este modelo bipolar es adecuado para la teología cuántica (bipolaridad partícula-onda).
 
Conclusión  
En el fondo la obra de O´Murchu se resume en la afirmación de que la esencia de todo es el Amor. Un Amor que ya nace de la realidad trinitaria de Dios y que se extiende al universo. La individualidad que lo domina trata de superarse por un proceso de Amor continuo que lleva a que todas las cosas se vayan relacionado con otras, en un proceso de unidad creciente que es la plenitud del Amor, tal como lo ve O´Murchu.
 
2.10 El amor es el origen y la meta de nuestra búsqueda de sentido
-El amor es un concepto fundamental en todas las religiones; incluso en la física, los quarks son discernibles sólo en relaciones de díadas o tríadas. El amor engendra siempre formas de vida superiores y esta calidad es superior a la de la supervivencia del más apto; sin embargo, en nuestra cultura mecanicista actúa más la competencia que la colaboración, destaca más el poder y la obediencia que su invitación al amor. En las culturas primitivas y en religiones como el hinduismo la unión sexual era usada como expresión simbólica de la relación humana-divina.
 
-La encarnación del amor. Macfague presenta al mundo como el cuerpo de Dios, y las necesidades de la vida corporal como una parte de la realización divina. Describe la Trinidad como Madre – Amante – Amigo. Propone el siguiente cuadro de relaciones.
Metáfora Amor Acción Ética Metáfora raíz
Madre Ágape Parir Crear / justicia, juzgar Organismo completo en sí
Amante Eros Salvar Sanar Relaciones interpersonales
Amigo Philia Sostener Compañía Fidelidad a la alianza
-El amor es una fuerza de vida, sin límites, el origen y la meta de nuestra búsqueda de sentido. El teólogo cuántico no se pregunta acerca de nuestro amor a Dios sino del amor de Dios a nosotros. Lo opuesto al amor no es el odio sino la indiferencia. No es nuestra individualidad lo que importa, sino nuestro ser persona, que no tiene sentido fuera de las relaciones con los otros y con el universo.
 
Una proyección poético-teológica libre del universo cuántico
Como hemos dicho O´Murchu no hace ciencia. Simplemente se inspira en el universo cuántico, en su imagen holística y relacional del universo, para delinear poético-teológicamente la forma armónica en que las religiones deberían realizarse para alcanzar su armonía en ese universo holístico. Ese universo se constituye en una llamada nacida de la naturaleza para recuperar el Amor al cosmos y a los otros hombres en una dimensión social e interhumana.   
https://tendencias21.levante-emv.com/la-mecanica-cuantica-ha-de-transformar-la-religiosidad-segun-diarmuid-o-murchu_a42916.html

Amiga, Amigo:
Pienso que la Inspiración nace de nuestro subconsciente mental que puede desplazarse más allá del tiempo y del espacio y nos guía en nuestra Misión de Vida en el ciclo de vidas que nos caracteriza, siendo la Revelación un atributo de orden superior que algunos humanos reciben y que está por sobre la limitante de las religiones que se apropian del concepto y lo adecuan a una creencia que discrimina y limita. La Revelación está muy por sobre nuestro humano limitado entendimiento.

Hace años un Swami de la India me dijo que mi primer libro editado: "La Respuesta es" yo lo había escrito por Inspiración y Revelación.

No se como llamar el tener un sueño, despertar e ir al Computador a escribir esas ideas para no olvidarlas y ellas ayudar a un nuevo título en mi Portal MUNDO MEJOR. Todos de una u otra forma recibimos inspiración que nos permite dar realidad a algo. La Revelación es una energía venida desde Lo Alto y que mentes afines la captan para determinado fin.
Cómo definir lo sucedido con el libro de mi "Autobiografía" escrita a finales del 2016. llega un día un correo de un Ingeniero mexicano que me dice: ¿Por qué no escribe su biografía doctor? Para nada estaba en mí el hacerlo. El día siguiente llega un correo de Israel, de un Ingeniero que me sugiere escriba mi biografía.
Esa noche despierto de un sueño, voy al Computador y de una "plumada" di forma a la estructura del libro "Autobiografía". Eso lo considero Inspiración e ignoro si hubo o no Revelación.

En 1981 se comenzó a masificar fuera de África, en Haití y de allí a un grupo de los Estados Unidos de una PLAGA focalizada el VIH Sida. Fue un Aviso no escuchado.
.

El tema del presente 569 surgió al yo destacar en precedentes títulos que:

Con certeza os digo
: El pandémico virus que nos tiene en alerta roja y serio peligro planetario es un VIRUS que fue programado en un Orden Superior de manera similar a una de las PLAGAS de Egipto. Este extraño virus que está mutando ES UNA PLAGA mundial que en JUSTICIA nos fue enviada dado que por años ignoramos todas las señales como el VIH, el Cambio Climático y otras sin reaccionar y seguir como tóxicos dañando a la MADRE TIERRA.

En lo personal la Plaga me significó desde enero de 2020 cerrar de manera definitiva mi consulta y por ser adulto mayor con dos serias enfermedades preexitentes estar en Cuarentena. ¿Para mí fue todo malo en lo personal el 2020?: NOOO pues en ese 2020 escribí 50 títulos en mi Portal Mundo Mejor, es decir 4.17 escritos por mes, una cifra que al verla ahora en este recién comenzado 2021 me impresiona y dudo pueda igualar, es decir 2020 no fuiste tan malo ya que hubo un escrito más por semana y...

No seamos tan soberbios como el Emperador Ramsés y con humildad y arrepentimiento entendamos que habrá una Post Pandemia con un Mundo más JUSTO y SOLIDARIO, en el que por Inspiración y Revelación cada ser humano sentirá que debe CAMBIAR y, por sí mismo a su manera intentar ser MEJOR PERSONA...
Esa es mi Respuesta.

Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Enero de 2021

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