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Generación Milenials y
Generación NiNi


En mayo de 2013 escribí el título sobre la Generación "Y" y la Generación "Z". Sin embargo las generaciones cada vez son más cercanas en cuanto años de aparición entre una y otra. Todo en el ámbito planetario se encuentra muy acelerado y en esta vorágine de información hoy es tema el de las generaciones Milenials (otros les dicen millennials) que corresponde desde mi personal interpretación a un conjunto de generaciones como las "Y", "Z" y "Alfa". Es decir una variable juventud que se enfrenta a un peso informático tecnológico cada vez más grande y que construye un futuro inesperado para las generaciones precursoras. La milenials está formada por todos aquellos jóvenes que llegaron a su vida adulta a contar del año 2000 y pienso que como tal engloba a varias subgeneraciones.


El 2013 presenté un resumen de nuevas generaciones que considero aunadas bajo el tipo de milenials y cuyas principales características serían:

Está conformada por personas que ahora tienen, en general, entre 18 y 33 años. Esta generación se caracteriza fundamentalmente por el amplio dominio de escenarios de interacción virtual, la han desarrollado innovadores esquemas de trabajo enfocados al intercambio de información en tiempo real, comprendiéndose que esta gestión se ajusta a los intereses propios de cada individuo.
Su mayor característica por la cual son reconocidos, es su flexibilidad para adaptarse en los cambios. Esta serie de cambios les ha hecho que la mayor preocupación de estos jóvenes sea hacer lo que a uno de verdad le gusta. No les importa trabajar junto con otras generaciones siempre que haya igualdad y respeto mutuo.
Se distinguen por el cuestionamiento de la autoridad y las actitudes muy críticas. Han sido una generación de niños protegidos por una sociedad preocupada por su seguridad, son optimistas, autónomos y seguros de sí mismos, creen en el futuro y en sus posibilidades.
Cuentan con una escala de valores diferentes: la autenticidad y la sinceridad, la familia o la amistad mueven a esta generación que destaca por reivindicar la felicidad.
Estos jóvenes ven el trabajo solamente como un medio para obtener recursos económicos, son menos competitivos y su máxima preocupación en el ámbito laboral es la flexibilidad y la conciliación, a cambio ofrecen gran creatividad e iniciativa.
Son además la generación de la multiculturalidad, acostumbrados a vivir compartiendo acentos, nacionalidades y matices.

Si se hace una comparación entre el "ayer" y el "hoy" se podría decir:

a) Antes se valoraba la seguridad en un trabajo. Ellos valoran la empleabilidad.
b) Antes se confiaba en las instituciones.  Ellos confían en sí mismo.
c) Antes se tenía respeto por la autoridad formal.  Ellos respetan el profesionalismo, el conocimiento, el liderazgo.
d) Antes se pensaba en "vivir para trabajar". Ellos piensan en  "trabajar para vivir".
e) Antes se pensaba en trabajar para el bienestar futuro. Ellos piensan en el bienestar de hoy.
f) Antes se pensaba en el trabajo como sacrificio. Ellos piensan en el trabajo como disfrute.

Es la juventud actual, gente más inteligente y preparada, más mimados, sobreprotegidos y faltos de ambición e inquietudes.
Desde luego la gente joven es más culta a nivel tecnológico, se aprecia más incultura en otros aspectos, cada vez son más los niños que tienen que ir al psicólogo por cuadros de estrés y una absoluta desidia por cualquier tipo de lucha política y social.
Es un mundo de niños grandes, consumistas y altamente manipulables que difícilmente reaccionarían ante una gran crisis mundial en la que tuvieran que pasarlo realmente mal.

Esta generación tiene la posibilidad de interactuar directamente con el mundo a través de los escenarios virtuales, además de tener sus objetivos claros, poseen fundadas certezas sobre la vida que desean llevar en el futuro.

Han marcado una ruptura con las generaciones precedentes, su dinámica de la interacción a través de escenarios virtuales ha abierto la posibilidad de construir aprendizajes globales, que transcienden las barreras culturales y geográficas. Esta generación ha fijado sus propios parámetros de éxito, por tanto constantemente se auto-capacita,  estudia idiomas en otros países, etc. Esta generación contempla además de su profesión, hobbies e iniciativas personales, actividades que defiende con celo.

Bruce Tulgan (investigador en el tema) define sus características laborales a partir de cinco ejes:

1. Altas expectativas en sí mismos.
2. Altas expectativas en sus empleadores.
3. Aprendizaje continuo.
4. Responsabilidad inmediata.
5. Personas centradas en la obtención de metas.

En este sentido, surge el interrogante respecto a ¿Qué deben hacer las empresas para manejar asertivamente a sus nuevos colaboradores? La respuesta es simple: las empresas no deben intentar cambiar las acciones conductivas de los Milenials sino que comprenderlos  y acoplarlos a las dinámica propias de la organización.

No están dispuestos a pasar el resto de sus días en una organización que limite su creatividad o le impida cumplir sus sueños,  sueños que en muchas ocasiones no están relacionados con su quehacer profesional. En ese sentido, ¿qué deben hacer las organizaciones para  retener a esta nueva fuerza laboral?, ¿será “retener” el concepto apropiado a la hora de hablar de fidelización con esta generación de profesionales? o ¿será que el mundo empresarial actual está observando este fenómeno con miradas antiguas (siglo pasado), no comprendiendo esta generación avanza y dialoga con los nuevos paradigmas de las sociedades digitales y en tiempo real?

Ante el alto índice de rotación que existe en las organizaciones con este segmento generacional se hace imprescindible que las áreas de recursos humanos desarrollen nuevos y efectivos programas de captación y fidelización de personal. Claramente estos procesos deben brindar a este nuevo empleado,  la posibilidad de crecimiento laboral  e intelectual, como de igual forma, un buen clima laboral que facilite su trabajo. Asumiendo también, que fenómenos como la cyber psicología nos instala nuevos desafíos como la co construcción de la realidad, es decir, un trabajo altamente participativo (compartido por todos), fundado en la colaboración y la horizontalidad. Resumen: ¿cómo hacerlo para que las organizaciones accedan a nuevas preguntas para así emprender nuevas acciones?

Algunos de sus rasgos definitorios son:

1. Sociales entre pares:
Debido a la facilidad para la comunicación a través de la tecnología, que les da el ambiente en el que han crecido.
2. Uso más intensivo de las tecnologías frente a la generación precedente (Generación "X"):
Telefonía móvil, computador propio, acceso a la Red…
3. Es una generación inmersa en un contexto económico difícil, por lo que la competitividad se une a unas expectativas personales elevadas en sus planteamientos sobre el mundo laboral: Acostumbrados y preparados para cambiar de puestos de trabajo con facilidad, la retención puede ser un problema para las empresas que cuentan con colaboradores de este grupo generacional.
4. Retraso para la asunción de responsabilidades propias de la edad adulta.

Son una generación de jóvenes hiperconectados por lo realidad virtual informática; que ven el trabajo solamente como un medio para obtener recursos económicos; que quieren ser reconocidos como adultos sin dejar la casa de sus padres; y que cuentan con una escala de valores diferentes.

Participan activamente en redes sociales como donde no sólo hacen nuevos amigos, sino que pueden conseguir nuevos empleos. El teléfono inteligente smartphone con su Whatsapp es algo parte de su vida, por definición smartphone es: Teléfono celular con pantalla táctil, que permite al usuario conectarse a internet, gestionar cuentas de correo electrónico e instalar otras aplicaciones y recursos a modo de pequeño computador. Estas neo-generaciones milenials son nativos digitales, pareciera que lo digital viene en su ADN, es más, sus madres desde muy pequeños los distraen con el smartphone en donde se entretienen con juegos y mayor habilidad que adultos; allí se abstraen del mundo exterior. Por ello algunos los llaman generación digital o NET, siendo su sociedad Internet. Ya mayores aun en el aula universitaria en vez de escuchar los alumnos la enseñanza los más están whatsappeando... Internet desde un móvil o una tablet los ha vuelto rehenes de lo breve y la instantaneidad. La capacidad de atención y el pensamiento lógico racional dan lugar a un modo de atención discontinua y un pensamiento superficial, que va de un tema a otro, en forma rápida y superficial, como se hace zapping o se navega de un link a otro. Son la generación de los tiempos que vivimos y, es un mérito que lleguen a la universidad y no sean NiNi...


La Generación NiNi
Esta pérdida de identidad fruto de la electrónica dependencia más el Cambio que vivimos de manera acelerada teniendo a la humanidad al borde del abismo ha creado un grupo en la generación informático y redes sociales dependientes de los llamados NiNi. Son rebeldes con causa que ante la carencia de futuro se desmotivan y Ni ¿para qué tengo que estudiar? Ni ¿para qué debo trabajar? Podrían ser la reacción subconsciente frente al mundo que les estamos dejando. Veamos algunos papers dejados en Internet sobre ellos.


1.-
La generación NiNi: jóvenes que ni estudian ni trabajan
Se calcula que el 20% de los jóvenes entre los 15 y 30 años de edad en Latinoamérica no hacen parte del sistema educativo ni del laboral
Según las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina y el Caribe viven 104 millones de jóvenes, y aproximadamente el 20% de ellos no estudian ni trabajan. A este grupo se le ha identificado como la generación NiNi conformado por personas con todo el potencial para ser productivos pero que por diferentes razones como la desmotivación o la falta de oportunidades se encuentran desempleados.
El investigador argentino Alejandro Piscitelli está en Colombia, en el VII Congreso Internacional de la Familia realizado en la U. De la Sabana, precisamente para exponer los resultados de su reciente publicación que se encarga de analizar los impactos que esta generación tiene en la vida familiar y social.
Centrado en el sector del Bajo Boulonge en Buenos Aires, Argentina, el experto logró determinar que la problemática en la que los jóvenes no asisten al colegio, a la universidad o al trabajo se da en todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, los índices más altos están en aquellas poblaciones que él llama desestructuradas: en donde hay lazos sociales muy débiles y problemas familiares.
Las razones al fenómeno son muchas y muy diversas. Factores como la desigualdad social, las dificultades económicas, la desequilibrio familiar, entre otras, aumentan el riesgo de la deserción escolar y la inestabilidad laboral. “Considero que es una situación generalizada en nuestros países, tanto en Colombia como en Argentina. Porque donde hay exclusión social está la generación NINI”, dice Piscitelli.
Para la OIT, “esta es una realidad que genera costos sociales y económicos significativos, que obstaculiza la capacidad de las empresas para innovar y desarrollar ventajas competitivas y de los sindicatos para generar acciones colectivas”, así se señaló en el documento de la organización ‘Avances 2010-2011 y perspectivas 2012-2013’.
Sin embargo, para el investigador argentino, más allá de ser un problema para las empresas, la situación es preocupante para las familias y comunidades. Según los datos recolectados en su investigación, la generación NiNi es una población que generalmente está inmersa en las drogas y el alcohol, hecho que genera inseguridad y por supuesto malestar en los habitantes de los sectores en los que viven.
Ellos mismo reconocen que están en malas condiciones, pero cuando piensan en salir adelante se esperanzan en situaciones mágicas como ganarse una lotería o lo que es peor, en el caso de las mujeres, enamorarse de un hombre que les ofrezca mejores oportunidades”, agregó el experto.
Para las familias es un tema realmente preocupante y el cual muy pocas saben cómo enfrentar. En algunos casos, el argentino encontró, que hay situaciones realmente irónicas en las que los jóvenes tiene un ejemplo de padres fuertemente trabajadores. Pero, es ahí está el verdadero problema. Su familia ha vivido tan ocupada que no tiene tiempo para dedicarles; y esa situación es sin lugar a dudas una de las grandes causas de esta problemática.
Con base en los resultados del estudio, Piscitelli concluyó que la presencia del núcleo familiar es el componente fundamental para evitar que la generación Ni-Ni siga siendo un fenómeno en expansión. Pero también es indispensable pensar en la labor que tiene las escuelas en la formación de los jóvenes para que éstos comprendan las dimensiones de la responsabilidad que deben adquirir con la sociedad.
Por último, es también importante acudir a la elaboración de las políticas públicas que ayuden a hacer frente a esta situación. Según la OIT, “el mayor desafío que enfrenta la región es la consolidación de una institucionalidad estable, que permita el diseño y la ejecución de políticas de Estado que apunten al desarrollo con inclusión social, empleo productivo y trabajo decente”, sugiere el reporte dado por la organización.
https://www.elespectador.com/noticias/economia/generacion-ni-ni-jovenes-ni-estudian-ni-trabajan-articulo-514913


2.-
Tendencias: Generación NINI, jóvenes que ni estudian ni trabajan
10 Septiembre 2014
Este segmento de la población, marcado por la desigualdad y la falta de oportunidades, dedica la mayor parte de su tiempo al cuidado de los hijos y labores del hogar. En Chile, este grupo está compuesto por casi 750 mil jóvenes (entre 15 y 29 años) donde las mujeres representan el 87% y los hombres el 13%.
Ana Díaz (29) vive en El Rulo, una zona rural, ubicada cerca de San Vicente de Tagua Tagua, VI región. Al salir del colegio entró a estudiar Asistente de Párvulos, en un instituto profesional de Rancagua. Sin embargo, cuando hizo su práctica profesional, en una escuela de El Rulo, se dio cuenta que no le gustaba este trabajo. Optó por ayudar a su madre en las labores domésticas y hacerse cargo de sus hermanas menores, ya que en ese entonces eran muy pequeñas y había una recién nacida. “Cumplí el rol de madre de mi hermana de cinco años, mientras mi mamá se hacía cargo de la guagua”, menciona.
 Actualmente Ana Díaz es mamá de un recién nacido. Dice que no siente interés por salir a trabajar, ya que eso implica viajar todos los días -una hora de ida y otra de vuelta- a la ciudad de Rancagua, donde existen mejores oportunidades laborales para ella. “En este momento mi plan es cuidar a mi bebé, ya que la maternidad demanda mucho tiempo”, agrega.
Según cifras de la Séptima Encuesta Nacional de la Juventud (aplicada el 2012) la población de jóvenes NINI en Chile llega al 11%, mientras que el 87% de este grupo está compuesto por  mujeres y el 13% por hombres. Además, el 65% de estos jóvenes declara no estar trabajando ni en búsqueda de trabajo, debido, principalmente, a la dedicación de labores del hogar y/o cuidado de los hijos. En relación al tramo etáreo, la investigación muestra que la mayoría de los NINI tiene entre 25 y 29 años (40%). Luego le siguen aquellos jóvenes de 20 a 24 años (36%), y por último, quienes fluctúan entre los 15 y los 19 años de edad (24%). En cuanto al nivel de educación alcanzado, los resultados de la encuesta indican que el 17% de los jóvenes NINI tiene solamente educación básica, el 68% secundaria, el 9% universitaria y el 6% restante llega a la educación técnico superior.
Perfil NINI
La existencia de jóvenes NINI es una realidad que no solamente se da en países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Economías de alto ingreso como Italia, Israel y Nueva Zelandia, presentan porcentajes relativamente elevados de este tipo de población. Lo mismo ocurre en países cuyas tasas de inmigración van en aumento.
Para Juan Luis Correa, economista, Director de Investigación de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Andrés Bello, el nivel socioeconómico es uno de los factores relevantes, en cuanto a la probabilidad de estar en esta situación. Quienes pertenecen a los quintiles de menores ingresos tienen más posibilidades de ser NINI, en comparación con aquellos que tienen más recursos.
Los indicadores de la Séptima Encuesta Nacional de Juventud así lo ratifican, pues el 57% de los jóvenes NINI pertenece al estrato socioeconómico bajo (D y E) y el 39% al segmento socioeconómico medio (C2  y C3). Mientras que el 4% restante es parte del estrato socioeconómico alto (ABC1).
“A menor ingreso familiar, mayor es la probabilidad de que un joven perteneciente a esa familia pase a estar en situación NINI. También hay otros factores relevantes como altas tasas de desempleo juvenil, pertenecer a una minoría, situaciones de conflicto y beneficios monetarios estatales”, explica el economista, agregando que “es fundamental el rol de los padres, en cuanto al ejemplo y motivación, para que sus hijos estudien o trabajen”.
Según el académico,  el Estado debe asegurar condiciones mínimas  que permitan a los jóvenes acceder a... Para Juan Luis Correa, uno de los mayores elementos que Chile necesita, en cuanto a sus políticas públicas, es la inclusión de las minorías. Asegura que este problema, también  es muy frecuente en países desarrollados que enfrentan altas tasas de inmigración. “En nuestro país existen programas de inclusión laboral y capacitación para jóvenes. Al mismo tiempo,  la ampliación del acceso a la educación de estudiantes, provenientes de familias de bajos recursos, también ha sido un factor importante para reducir la probabilidad de caer en situación NINI”, afirma. empleo o educación, evitando las fricciones que debiliten la economía y que incrementen el desempleo juvenil. Además, dice que los beneficios monetarios deben estar ligados a la obtención de logros estudiantiles y laborales.
http://www.injuv.gob.cl/portal/rt-blog/numero-10-septiembre-2014/tendencias-generacion-nini-jovenes-que-ni-estudian-ni-trabajan/


3.-
Aumentan las mujeres jóvenes que ni estudian ni trabajan en la Isla
Universidad de Cayey reveló nuevo estudio de la generación "nini"
29 de marzo de 2017
El porcentaje de mujeres jóvenes de 16 a 24 años que no estudian ni trabajan (conocidos como "nini") en Puerto Rico ha ido en aumento en los últimos años, según un estudio de la Universidad de Puerto Rico en Cayey (UPR-Cayey) con datos de la Encuesta sobre la Comunidad de Puerto Rico.
Durante los años  2005 al 2009 hubo una mayor cantidad de jóvenes "nini" (NI trabajan NI estudian) con un total de 81,512 mientras que de 2010 a 2014 hubo 80,631. Por tanto, hubo un descenso total de 881.
Sin embargo, esta disminución no es completamente positiva ya que en el caso de las mujeres hubo un aumento significativo de 2,705 mientras y en el de los hombres disminuyeron significativamente por la cantidad de 3,586.
"Es alarmante que el porcentaje de esta generación 'nini' continúe en aumento y no se esté incentivando más la educación o el trabajo juvenil en Puerto Rico", según explicó hoy José Caraballo Cueto, economista y director del CIC.
A su vez añadió, en el comunicado difundido por la Universidad, que reducirles el salario mínimo a estos jóvenes o aumentarle el costo de estudiar "probablemente no contribuya a incentivar este grupo", según Caraballo.
El análisis desglosa los datos por etnias y en él se percibe que hay "diferencias notables" en la incidencia de "ninis".
En el periodo de 2010 a 2014 la proporción más alta de "nini" la tienen los puertorriqueños con un 16.83%, seguidos por dominicanos que residen en la isla con un 13.52%, mientras la población cubana obtuvo una tasa de 0.02%.
"Estas diferencias étnicas no responden necesariamente a que la población puertorriqueña sea mayor. Al calcular tasas, lo que buscamos medir es el porcentaje de 'ninis' que hay dentro de cada etnia. Es decir, dentro de la población dominicana, cuántos jóvenes hay que no trabajan ni estudian frente a lo mismos en la población cubana. Se necesita más investigación para explicar por qué estos etnias minoritarias tienen una proporción menor de 'ninis'", sostuvo el director del CIC.
"Aunque la incidencia de jóvenes que no trabajan ni estudian afecta proporcionalmente más a los hombres, la tasa de las mujeres aumento significativamente durante 2009 a 2014", recordó.
Para el experto, en general, debería haber un enfoque en volver a disminuir el número de mujeres sin dejar que el avance logrado con la población masculina se pierda.
Se debe continuar promoviendo el estudio y el trabajo en los jóvenes de este género para reducir esta generación "nini".
En este sentido, advirtió que "reducirles el salario mínimo a estos jóvenes o aumentarle el costo de estudiar probablemente no contribuya a reducir este llamado grupo de los 'ninis'", subrayó.
Por ello, recomendó, que en la medida de que más jóvenes migren "más necesidad tendremos de integrar a la generación 'nini' al sector productivo. Se debe continuar promoviendo el estudio y el trabajo en los jóvenes para reducir esta situación", expuso Caraballo.
https://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/aumentanlasmujeresjovenesqueniestudiannitrabajanenlaisla-2305410/#


4.-La generación Nini: ni lo uno, ni lo otro
25 may. 2014
Los ‘Ninis’ suelen presentar una adicción a la tecnología, ya sea al Internet o a los videojuegos, una forma de aislarse.
Son los jóvenes ‘Nini’: ni quieren estudiar, ni trabajar, ni salir, ni pensar en el futuro, ni luchar... Guía para padres desesperados.
Doctora, ¿qué hago? Mi hijo ni estudia, ni trabaja, ni sale, ni tiene amigos, ni novia, ni parece importarle su futuro. ¡Está despilfarrando su vida!”, es la queja más frecuente que escucha en su consultorio Judith Medina, sicóloga clínica especialista en familia, de parte de padres que tienen hijos entre los 14 y los 22 años de edad. A estos jóvenes que NI estudian, NI trabajan, NI sueñan, NI aportan, NI socializan... se les denomina ‘Ninis’. Los principales detonantes de este fenómeno, de acuerdo con la sicóloga Carolina Piragauta, son las escasas oportunidades de empleo, la baja calidad educativa y la desestructuración familiar. El término ‘Nini’ equivale a ‘Neet’, acrónimo en inglés de la expresión ‘Not in employment, education or training’ (ni trabaja, ni estudia, ni recibe formación). Fue utilizado por primera vez por el gobierno británico y su uso se extendió a Japón, China y Corea del Sur, mientras en los países de habla hispana se prefiere la denominación ‘Nini’. Según el sicólogo Alejandro Schujman, autor del libro ‘Generación Nini’, este grupo está formado por varones y mujeres de entre 17 y 30 años: “Temerosos, indecisos, paralizados en su proceso de crecimiento, sin capacidad de tomar decisiones, instalados en el confort familiar”. Schujman afirma que “como padres debemos romper el mito de que vivimos en un mundo difícil para criar a nuestros hijos, hostil, complejo, porque eso de verdad los asusta y les hace sentir que nunca van a estar como en casa. Y nuestros hijos pueden pensar: ¿Para qué estudiar y trabajar... si eso nos llevaría a romper ese cascarón tan mullido?”. En Japón, los ‘Neet’ o ‘Ninis’ son aquellos que han rechazado el modelo social aceptado de la edad adulta, que consiste en intentar el empleo a tiempo completo después de graduarse o recibir capacitación a través de programas gubernamentales para obtener habilidades de trabajo comerciales. Este fenómeno se dio allí debido al estancamiento económico extendido durante los años 90, que llevaron al desempleo prolongado entre los jóvenes. De acuerdo con el informe ‘Panorama de la educación 2013’ de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, la mayoría de ‘Ninis’ están en Turquía e Israel, y México ocupa el tercer lugar de países donde proliferan los jóvenes que ni estudian ni trabajan. El 24.7 % de los jóvenes mexicanos entre 15 y 29 años se encuentra en dichas condiciones. El fenómeno afecta especialmente a las mujeres de 15 a 29 años, con 37.8 %, mientras que la cifra para los hombres en ese mismo rango de edad llegó a 11 %. La mayoría de mexicanas jóvenes que no estudian se dedican a labores del hogar, lo que no es considerado un trabajo formal; además, embarazos y matrimonios a temprana edad las llevan a desertar de la escuela y les cierran las puertas de muchos empleos. Colombia no es ajena al fenómeno ‘Nini’. Según el Dane, el 42.4 % de los jóvenes entre 14 y 28 años se encontraba en dicha situación, al estar inactivo en el período comprendido entre enero y marzo del presente año, durante el cual la tasa de desempleo fue del 18 % en este segmento de la población. La situación se deriva del inconformismo que sienten niños y jóvenes ante la incongruencia entre la crianza que les dan padres y educadores, y el mundo real. Para la sicóloga Judith Medina, varios factores llevan a los jóvenes a tomar esta posición de vida en la que no asumen compromisos: “La desigual situación social en que vivimos hace que perciban que los títulos no sirven para nada, que estudiar para qué con tan bajos salarios y tan pocas oportunidades. Otros no tienen idea de qué estudiar, porque nunca los han orientado a hacer lo que les gusta sino lo que les genere más dinero y eso deriva en frustración”.Miguel, de 15 años, dice “para qué estudiar tanto si al final voy a resultar igual que mi papá, un desempleado más de este país”. Mauricio, de 17 años, no se ha graduado porque se niega a ser “explotado laboralmente como lo hacen con mi mamá”. Y Diana, de 18 años, “no quiere involucrarse en una vida laboral en la que la gente no tiene tiempo para ser persona”. A algunas niñas les inculcan que su destino es casarse y tener hijos, y se quedan esperando al ‘príncipe azul’ que las va a mantener y sus ilusiones de surgir profesionalmente se anulan. Muchos tienen falta de compromiso con ellos mismos, siempre esperan que otro decida por ellos, sean sus padres, sus hermanos, sus amigos o su pareja. Dejan pasar el tiempo sin asumirse y no logran hallarle sentido a la vida. No desarrollan el instinto de superación para salir adelante. Según Medina “muchos padres en su afán de que sus hijos no sufran, los sobreprotegen o los dejan muy solos por estar inmersos en sus problemas laborales o de pareja y no les crean la necesidad de lograr cosas. Les generan un sentimiento de no esfuerzo y no les enseñan a alcanzar metas”.Otros están paralizados por el miedo de defraudar a sus padres, temen equivocarse al elegir una carrera, un trabajo, una opción de vida, porque sus padres siempre les han repetido: ‘Se va a tirar su vida’, ‘Si estudia esa carrera no le va a servir para nada’, ‘¿Y eso sí dará plata?’. En el sitio online español ninis.org un papá cuenta su caso: “Soy padre de un ‘Nini. Ya tiene 32 años, a los 25 años le deje de pagar la escuela porque se la pasaba reprobando materias y aun le faltaban 23 materias para graduarse de la universidad, empezó a buscar trabajo pero le pedían experiencia, a los 28 años desistió y dejó de buscar. Ahora ni estudia ni trabaja, se la pasa en la tele y en la computadora”.Para la sicóloga Carolina Piragauta este fenómeno no es nuevo, solo que “antes los padres imponían a sus hijos cuándo graduarse, qué estudiar y en qué trabajar. Ahora permiten que sus hijos evalúen su futuro, y algunos están desorientados porque temen caer en la dinámica de sus padres de estudiar tanto, para no conseguir empleo o quedarse atrapados en uno que no les satisface”.¿Conoce un caso parecido? Si tiene un hijo ‘Nini’ usted debe...• Los jóvenes están saliendo muy pequeños de la escuela, de 16 a 18 años y a esa edad se les está presionando para que tomen una de las decisiones más difíciles de sus vidas: escoger una profesión. Hay que orientarlos, sentarse a hablar sobre sus habilidades, sus fortalezas, para que con esa base construyan su proyecto de vida.• Evalúe la situación económica familiar y piensen juntos en la forma de lograr que estudie la carrera que el joven prefiera. Y si él lo decide, que tenga un empleo o colabore en la empresa familiar.• El trabajo es una opción, no la prioridad, que es el proyecto de vida. Lo principal es que el joven se capacite en lo que le gusta o adquiera una habilidad (deportiva, artística, técnica) aunque no sea su profesión. • Mientras el joven toma una decisión sobre su futuro profesional, puede, por ejemplo, estudiar una segunda o tercera lengua. Que nunca esté inactivo. • No hay que presionar a los hijos con frases como “tiene que estudiar para que sea alguien en la vida”, “tiene que graduarse, para que aporte en la casa” (el dinero no debe ser el fin).• Muchos padres obligan a sus hijos a que vayan al colegio o estudien la carrera que ellos les eligen y los jóvenes terminan por desertar, al verse presionados a hacer algo que no les gusta. Y encuentran otras ganancias en quedarse en casa, ya sea para atender el negocio de los padres, permanecer en el computador jugando, chateando o viendo películas. • Se debe tener mucha comprensión con el joven y hacer un balance entre amor y disciplina. Ayudarlo a fortalecer su autoestima. No decirle que no sirve para nada, que es un bruto, un inútil. Hay que mirar sus fortalezas e irlo encausando para que busque o desarrolle una habilidad. • Comer juntos, ir a cine o a un paseo familiar deben ser rituales semanales o mensuales, que permiten al niño aprender a vivir en una microcomunidad (el hogar) y posteriormente en una empresa, en una sociedad. Son rituales que se gestan en la infancia y él en el futuro los trasladará a eventos grandes. Un hogar bien estructurado hace que el niño tenga unas barreras que lo contengan. • Si el caso es que el muchacho está confundido y no sabe qué estudiar, requiere de un apoyo individual, de sicólogos, siquiatras, sacerdotes o empresarios que tienen experiencia en la conducta. • Recuerde, hay que hablar con el joven sobre cuáles son sus motivaciones más allá del estudio. Es un error decirles que tienen que graduarse y obtener un título como si fuera el objetivo final.
http://www.elpais.com.co/entretenimiento/la-generacion-nini-ni-lo-uno-ni-lo-otro.html


5.-
Ni estudia, ni trabaja, ni se va de casa: cómo ayudar a un hijo que se niega a crecer
Les cuesta abandonar el nido familiar. No estudian. No trabajan. No registran inquietud vocacional alguna. Ni se los ve con deseo alguno de integrar la etapa que sigue, la de la vida adulta. Pudiendo elegir, no eligen. Son la “Generación NiNi”, miles y miles de jóvenes atravesados por una constante: la indefinición. Esta es la problemática que abordad Alejandro Schujman, licenciado en psicología, en su nuevo libro.
Alejandro es padre, y muchos de los temas que aborda los registra desde múltiples planos, lo atraviesan como persona y como profesional. “A los jóvenes que ni estudian ni trabajan se les hace difícil abandonar el nido familiar e ingresar a la vida adulta. Son chicos y chicas sin proyecto de trabajo, vocacional, ni perspectivas de crecimiento personal, paralizados en su proceso de crecimiento, sin capacidad de tomar decisiones, instalados en el confort familiar”, dice. En diálogo con Buena Vibra, brinda a los padres una serie de herramientas y propuestas para abordar las complejidades de esta nueva generación.
En el libro planteas que los adultos son referencia ineludible de los jóvenes. ¿Qué incidencia tenemos sobre lo que le pasa a los jóvenes? 
Siempre digo en las charlas que hay una buena y una mala noticia que confluyen en la misma cuestión. La mala es que el 90% de las cosas que le pasan o hacen nuestros hijos tienen que ver con lo que nosotros hacemos o dejamos de hacer. Y la buena noticia es exactamente la misma, porque, entonces, depende de nosotros. Podemos ayudarlos.
Nosotros arrancamos como padres con todo nuestro crédito en relación a nuestros hijos. Como el sistema del registro para conducir con “scoring”, que tiene 20 puntos que el conductor va perdiendo a medida que va cometiendo infracciones. Los chicos tienen credibilidad absoluta en lo que nosotros hacemos. Siempre cuento una anécdota: yo estaba con uno de mis hijos, muy chico él en ese entonces, cruzando apurado la calle sin mirar, y casi nos pisan. Al llegar a la otra vereda, le pregunto si no se había dado cuenta que yo estaba cruzando mal y me contestó: “sí, me di cuenta, pero me estabas llevando vos”. Se me puso la piel de gallina y advertí la enorme responsabilidad que tenemos. Nuestra mirada determina en primera instancia gran parte de lo que vaya a pasar en la cabecita de nuestros hijos.
A medida que van creciendo, el trabajo terapéutico en el consultorio es ayudarlos a tener una mirada propia y desprenderse de la nuestra. En la génesis del ser “NiNi” hay dos triángulos que yo identifico en un vínculo familiar saludable. El primer triángulo es confianza, dialogo y disfrute. De hecho, la palabra adicción viene de “a-ddicere”, lo que no se dice. Y si la palabra no circula saludablemente en el seno familiar es difícil que algo interesante se construya en cuanto a vínculos. La confianza como pilar esencial y el disfrute compartido, que a veces se pierde en la vorágine. El segundo triángulo lo forman la responsabilidad, el umbral de frustración y la capacidad de decisión. El laburo (trabajo) de los padres es darles a los hijos las herramientas necesarias para que entren al mundo de los adultos lo mejor parados posibles, el resto depende de ellos. Los chicos no vienen con manual de instrucciones pero podemos hacer y corregir.
Son muy pocas las cosas que un padre puede hacer que no tienen vuelta atrás o que no tienen remedio. Podemos hasta pedir disculpas a nuestros propios hijos. Yo lo he hecho montones de veces. Tenemos esa enorme y maravillosa responsabilidad de darles lo mejor que podamos para que sean lo más felices posible.
 Aceptar que un hijo ya es una mujer o un hombre es aceptar también el propio envejecimiento. ¿Tiene incidencia la mirada que tienen los padres sobre sí mismos en el armado del estado NiNi en sus hijos?
Vi hace una semana una película fantástica, “la familia Bélier”, la recomiendo, es una de esas para llorar de lo lindo. Se trata de una familia de sordomudos, padre, madre e hijo sordomudos y una hija parlante. Esta hija es la voz y los oídos de su familia hasta que un buen día descubre su don para el canto y ahí empieza el nudo de la película… Y no cuento más: hay que mirarla. Uno ve cómo los padres se debaten entre permitirle que deje el nido y vuele o retenerla. Tiene que ver con esta cosa ambivalente de dolor y enorme placer que nos genera ver crecer a nuestros hijos, con el miedo de verlos crecer en un mundo complicado.
A su vez, como decís, el crecimiento de un hijo nos remite al propio envejecimiento. En ese marco, creo que lo bien parado que esté un padre o una madre en su vida es directamente proporcional a la facilidad que pueda tener para acompañarlos saludablemente, evitando criarlos desde nuestros propios miedos o desde nuestras propias proyecciones, dejando que hagan su vida, diseñen su propio destino. Y una cosa que suele jugar mucho ahí son las propias proyecciones que los padres hacen. Hay un chiste de Tute, fantástico, en el que el padre, con guardapolvo, le pone la mano en la cabeza a su hijo y le dice: “Hijo mío, vos tendrás la absoluta libertad de ser médico como papá”. Creo que verlos crecer saludable y apasionadamente es la mayor gratificación que podemos tener, y esto lo digo como padre más que como psicoanalista.   Decís que debe usarse la pasión como contracara de la inercia, la abulia y la apatía. ¿Cómo distinguir cuál de las pasiones de los chicos es apropiada y merece ser apuntalada?
Al final del libro invito a los jóvenes a que en lugar de REBELARSE, con B, se REVELEN con V, y corran riesgos saludables. Se revelen a ellos mismos lo que quieren. Cualquier cuestión que a los chicos genuinamente los apasione, que no les implique un riesgo objetivo, es positiva. Obviamente que si hay un adolescente que experimenta y quiere probar sustancias psicoactivas y está apasionado descubriendo las distintas especies de flores cannabicas, por más que esté genuinamente apasionado, no es algo que ningún padre pueda habilitar.
Todo un tema el consumo de sustancias hoy…
Sí. Está muy naturalizado el consumo y hay padres que negocian con que así son las cosas, “todos lo hacen”, y entonces aceptan enmascaradamente el consumo. Creo que de ninguna manera puede habilitarse ese hecho. Pero, volviendo al punto anterior, la pasión como motor para la espera y para la construcción de proyectos es esencial. En esto lo que prima y lo que manda es el sentido común.    
¿Puede asociarse el estado Ni – Ni a una pérdida generacional, común, de la pasión? ¿O es que las pasiones han desviado su “objeto de deseo”?
Acá me gustaría definir para conceptualizar. “NiNi” es aquel que pudiendo elegir, no elige. Yo acoto la problemática de los “NiNi” a las clases medias, porque en las clases bajas se da un fenómeno de exclusión social que es parte de otra historia. Lo que básicamente no tienen estos chicos y chicas que pueden llegar a ser “NiNi” es la posibilidad de armar un proyecto propio. Algunos estudian, algunos trabajan, pero lo hacen como una “probation”, como parte de un combo en el que hacen “como si” fueran grandes. Lo que les da la condición de “NiNi” es la indefinición y la imposibilidad de armar su proyecto. Y la imposibilidad de apasionarse por algo.
Una paciente me decía, muy compungida, que había dejado de pintar y que, de repente, se encontró con pinturas que había dejado sin terminar. Por suerte pudo angustiarse bastante y se prometió que iba a retomarlas, porque había dejado abandonado lo que más quería. Es decir, se había dejado a ella misma abandonada.
¿Qué incidencia tiene el medio social en la construcción de un joven Ni – Ni? ¿Cómo puede incidir un padre en esos factores?
Hay varios factores que confluyen. Básicamente aparece lo que yo llamo la conducta adictiva, es decir, los patrones de la patología adictiva: compulsión, tolerancia y abstinencia llevados al plano de lo comunicacional. Estos chicos viven en la cultura de la inmediatez, todo es ya, todo es ahora. Uso siempre este ejemplo: cuando yo era chico había figuritas difíciles, pero hoy los chicos tienen el servicio de “álbum lleno garantizado”. La empresa que vende las figuritas les da hasta 40 figuritas, lo cual es un montón, para garantizarles que no les falte nada. Y justamente el deseo funciona a partir de la falta, de lo que genera el aparato deseante. Eso tiene que ver con procurarse las cosas, y la dificultad que tienen los chicos “NiNi” es la de poder procurarse lo que necesitan por fuera del espacio de lo familiar. Estos chicos tienen un hiper confort provocado por los padres, que plantean que “ya tendrán tiempo de sufrir” y les procuran todo lo que sus hijos necesitan, ahorrándoles la frustración que los obliga a esforzarse y buscar. Es ahí donde los padres deben hacerles la vida amorosamente incómoda a los hijos. El medio social, desde un umbral de frustración bajísimo, ayuda a que los chicos no toleren la espera, el fracaso, el error.
¿Qué rol juegan la tecnología, las redes sociales, en la vida de los jóvenes?
Los chicos se atrincheran atrás del monitor. Desde ahí es mucho más fácil vencer miedos, vergüenzas, cuestiones vinculadas al plano de las fobias. Y cuando tienen que salir al mundo externo se encuentran con que no tienen las herramientas para poder hablar de los afectos. Hay una película fantástica. Se llama “Her” (“Ella” en inglés) en la que un hombre se enamora del sistema operativo de su PC, que se llama Samantha. No estamos muy lejos de eso. Los vínculos interpersonales están excesivamente mediatizados. La cuestión virtual genera un “como si” estuviéramos conectados cuando en realidad no hay mayor soledad que la que se produce frente al monitor. En mi libro “Herramientas para padres” presento un “Decálogo del uso saludable de la tecnología”, con algunas ideas y tips para que los padres puedan ayudar a los chicos, sin alejarlos de la tecnología, porque eso sería ponerlos fuera del mundo. Las pedagogías que promueven eso yo no las comparto particularmente. Los chicos deben tener acceso a la tecnología pero debe funcionar como un trampolín a la vida real y no un fin en sí mismo.
 ¿Cuándo se empieza a gestar un joven con estas características? ¿Pueden los padres percibir señales que adviertan que un hijo camina en esa dirección?
Yo digo que se empiezan a gestar desde el minuto 1. Cuando un chiquito llora en la cuna y no es de dolor, ni de sueño, ni de hambre, sino solamente de capricho, bueno… Ahí es donde hay que empezar a poner los límites. Hay un momento que es clave, que es cuando van terminando el secundario y se empiezan a quedar como varados. A dejar materias previas como trofeos, para no desprenderse del “ser estudiante”, empiezan a dormir mucho, a dejar actividades, a estar demasiado tiempo conectados a los aparatos. Ahí es tiempo de que los padres intervengan y con pocas maniobras esto se modifica.
Lo que los padres deben hacer es empezar a cortar los canales de introspección en los chicos. Muchas veces se destraba mediante alguna charla en el consultorio mientras los chicos todavía están haciendo el colegio secundario y otras veces hace falta alguna intervención terapéutica, especialmente cuando ya ha pasado un poco más de tiempo desde que terminaron el secundario.
¿Podemos ayudarlos a vencer los miedos que paralizan a los jóvenes antes de que se genere la inanición, la abulia?  
Si los padres estamos dispuestos a escuchar, los chicos siempre dan señales. Antes de que se paralicen siempre hay datos que dan cuenta de que algo va a pasar. Siempre antes de un cuadro de mucho miedo en la adolescencia, hay pequeños temores. En general, los chicos “NiNi” son introvertidos, o a veces son líderes que cuando pierden el grupo de referencia se refugian dentro de parámetros donde lo conocido los tranquiliza. Si los padres están atentos a pequeñas señales -una baja excesiva en el rendimiento escolar, muchas horas de sueño, abandono de actividades extraescolares-, pueden intervenir, acompañar, escuchar, ver qué pasa y ayudarlo a que se anime. Si los chicos se animaran a correr riesgos, a fracasar eventualmente, a elegir una carrera y si no funciona entender que solo perdieron un año, algo se va a capitalizar. Hay mucho por hacer. Es fundamental entender que lo “NiNi” no es una patología sino un estado. Los padres tenemos mucho por hacer para revertirlo o destrabarlo.
http://buenavibra.es/voces/escuelaparapadres/generacion-ni-ni-miedo-a-crecer/


6.-
Tengo un hijo de la generación NiNi. Ni estudia, Ni trabaja ¿Qué hago con él?

Los jóvenes de la generación NiNi, salvo lamentables excepciones, son un grupo social con edades entre los 18 y los 30 años, que viven mantenidos en la casa de sus padres y que justifica su existencia, pasando los días sin hacer nada. Ni trabajan. Ni estudian, ni buscan trabajo y ven llegar su incierto futuro, entre la indolencia y el conformismo. La mayoría son jóvenes inmaduros, neo adolescentes que no tienen esperanza de nada, ni un proyecto de vida que les ilusione, aunque se crean felices y privilegiados por no hacer nada, se han convertido en esclavos de su propia vagancia. Algunos jóvenes se auto engañan haciendo como que estudian o como que trabajan, cuando solamente emplean el 10% de su capacidad. 
Son las secuelas demoledoras de una década prodigiosa de consumismo y despilfarro a nivel económico y de haberles consentido en muchos vicios, como el hedonismo y el vivir aquí y ahora. Si hasta la fecha se han librado de tener que hacer esfuerzos y sacrificios, tarde o temprano tendrán que pagar el precio. Los hijos NiNi llevan una vida disfuncional y antisocial. Suelen ser maleducados y arrogantes, cuya energía y objetivos están encaminados únicamente al sexo, al hedonismo, al yo primero, al todo vale y al aquí y ahora. El ocio es la madre de todos los vicios. 
La generación NiNi es un fenómeno social que hasta ahora se estimaba minoritario en algunos países. En otros no existe este fenómeno porque los hijos cuando llegan a los 18 años se emancipan o les emancipan sus padres. Se independizan de la casa familiar, dedicándose a estudiar o a trabajar. Han surgido los NiNi por la ausencia de la enseñanza de los padres, de las virtudes y valores humanos, que promueven el sacrificio que supone el trabajo, el estudio y la vida ordenada. La mayoría de ellos, han sido mimados en su infancia y criticados en la pubertad. No son correctas sus alegaciones, de que mantienen esa actitud por el alto desempleo que hay, que los estudios y los trabajos, son cada vez más competitivos y que es mucho más fácil y gratificante, la deserción escolar y el hacer el vago en casa. Que se dejan llevar por los bombardeos de consumismo que les llegan de todas partes, con invitaciones para comprar continuamente, la tolerancia a su forma de vida que les han regalado sus padres, la ausencia de los padres que no han estado, cuándo y dónde los han necesitado, el soborno de sus padres con regalos y dádivas, la lealtad que ellos tenían que haber dado gratuitamente y con agradecimiento. 
Los jóvenes NiNi tienen el riesgo de ser presa muy fácil de pandillas, narcotraficantes y demás gente de mal vivir. Tienen mucho tiempo libre y necesitan dinero, para mantener el ocio continuo de sus vidas, circunstancias que atraen a los que para sus fechorías, buscan mano de obra barata, abundante, sin prejuicios, ni valores. Los jóvenes NiNi son una generación fracasada y encaminada a caer en el mundo de las drogas, el sexo prematuro, el dinero fácil, etc. Es más fácil encontrar cómplices en ese grupo, que en el de los que dedican su vida al esfuerzo del trabajo y del estudio. 
La ausencia del conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, relacionada con el estudio y con el trabajo, les hacen mucho más vulnerables hacia los embates malignos de la sociedad, como son el consumo de drogas, alcohol, el sexo fuera del matrimonio, el homosexualismo por dinero, etc. Muchos de ellos, entran en las estadísticas de los embarazos no deseados, al no respetar sus relaciones amistosas. No es solamente el que estén desorientados, es que la mayoría de estos hijos, no han tenido, ni tienen, una brújula que les guíe.
Principales virtudes y valores humanos que los padres deben enseñarles a practicar: Abnegación. Aprovechamiento. Autodisciplina. Ayudar. Bien común. Disciplina. Diligencia. Carácter. Coherencia. Colaboración. Compromiso. Conciencia. Constancia. Conocimiento. Dignidad. Educación. Ejemplo. Esfuerzo. Estudio. Fortaleza. Generosidad. Honradez. Justicia. Madurez. Moral. Obediencia. Perseverancia. Responsabilidad. Sacrificio. Solidaridad. Sufrimiento. Trabajo. Vergüenza. Voluntad, etc.
Los padres tienen que ofrecer a sus hijos NiNi ideales y referentes mejores que los que les han estado dando, levantando el listón de mínimos y procurándoles una nueva cultura, que haga que no se conformen con ser mediocres, ni inútiles en la familia, trabajo y sociedad. Les tienen que dedicar tiempo y energía, para que desarrollen hábitos positivos y eliminen los hábitos negativos.
Responsabilidad de los padres. Los padres tienen que decir en algún momento un “hasta aquí hemos llegado”. Estudias o trabajas, o las dos cosas a la vez, o te vas de la casa. Los hijos tendrán que cambiar de actitud o asumirán, que tienen que buscar otra forma de vivir fuera del hogar familiar. Si no se marchan de la casa, conducirán a sus padres hacia la bancarrota. Aunque algunas veces, a los padres les es mas cómodo pensar a corto plazo, que a largo plazo, en sus concesiones familiares y económicas. No es la solución mirar para otro lado, cuando ven el tipo de vida que llevan. Tienen que enfrentarse a la cruel realidad, que muchas veces, es el resultado de haber consentido que los hijos vayan ganado terreno poco a poco, en ese camino hacia el desorden de sus vidas. Si los hijos NiNi tienen hermanos menores, es un ejemplo muy pernicioso el que les ofrecen, dándoles falsas expectativas sobre lo que es el sacrificio y los beneficios del estudio y del trabajo. 
Es muy difícil para los padres oponerse a esa situación, pues a lo mejor les recuerdan el abandono que les han tenido, al no haberse ocupado de los hijos y les han consentido todo lo que querían. Nunca es tarde para sentarse a dialogar y negociar con los hijos, su actitud presente y futura. Más vale hacerlo pronto y bien que tarde y mal. Cuando más tiempo estén los hijos NiNi sin estudiar ni trabajar, antes llegarán a acostumbrase y después, será más difícil que les apetezca cambiar. 
Algunos padres incluso derrochan el dinero de sus ahorros, conseguido durante muchos años y guardado para posibles emergencias o para su jubilación, manteniendo a sus hijos sin estudiar, ni trabajar. Se olvidan de que cuando surja algún problema grave, van a ser los mimos hijos, los que van a pretender que los padres sean los que les resuelvan sus problemas, además de que posiblemente, les echen en cara que su situación, ya irreversible, se la deben a ellos. Muchas veces los padres prefieren no enfrentarse con sus hijos NiNi, porque están muy ocupados en sus trabajos, para acumular riquezas y prefieren comprar con dinero sus ausencias del hogar familiar, dándoles a los hijos lo que les pidan y consintiéndoles hacer lo que quieren. El dios falso del tener y del poder, castiga a los hijos, con la ausencia de los padres. 
Los hijos NiNi convierten el domicilio familiar en su particular “Reino de Jauja” a través de continuamente “Estar en Babia”. Otras generaciones, ni se permitían el lujo de plantear a los padres que no querían seguir estudiando, ni ir a trabajar. Había unas normas no negociables, donde todos tenían que hacer el máximo esfuerzo, para cumplirlas en el presente, de forma que pudieran estar preparados para el futuro. 
Es muy difícil para los jóvenes NiNi iniciar y mantener un noviazgo serio, que les pueda conducir a un feliz matrimonio, ya que no tienen nada que ofrecer a su pareja y tienen que saber, que después de pasados los primeros momentos del noviazgo o del matrimonio, al llegar a la cruda realidad de la vida cotidiana, las posibilidades de ruptura son muy elevadas. Su pareja les verá como seres carentes de personalidad, voluntad y firmeza, para enfrentarse a las situaciones que una vida normal les pide. Tampoco podrán alegar a su favor ninguna circunstancia atenuante, ni dirimente, que les impida enfrentarse al hecho de tener que estudiar o trabajar, para después poder compartir su vida futura con otra persona. Es casi seguro que se quedarán descalificados, para mantener unas relaciones de noviazgo o matrimonio dignos y duraderos y entrarán a formar parte, de la enorme cantidad de matrimonios divorciados, por culpa de la falta de dinero o de no querer esforzarse y poner los medios para conseguirlo. Es casi imposible que puedan formalizar una familia, si no tienen bien afianzadas las virtudes del estudio y del trabajo. 
Incluso si encuentran un trabajo, cosa muy difícil al tener que pasar por una selección, que prácticamente les descarta por su indolencia, ya que las empresas siempre están interesadas para seleccionar a los candidatos en función, entre otras cosas, de conocer lo que han hecho estos durante su tiempo libre, es decir fuera del tiempo dedicado a sus obligaciones normales de formación. Ese vacío de actividades es el que, seguramente les eliminará como candidatos. También tendrán que hacer los hijos NiNi un esfuerzo extraordinario, para poder adaptarse a la disciplina que supone la aceptación de las órdenes y la obediencia a los superiores, así como al orden en los estudios, cuando decidan volver a empezarlos. 
Los hijos NiNi son el fruto de décadas de crecimiento económico ininterrumpido, jamás conocidas, dentro de una gran abundancia de bienes materiales y consumismo voraz.  Lo que han generado una educación muy permisiva, la práctica del esfuerzo mínimo para obtener todo lo que querían, e incluso cualquier capricho. No han aprendido a  controlar sus apetencias, ni a mantener un equilibrio entre lo que son y lo que quieren ser. Los hijos NiNi han crecido sin raíces ni convicciones, porque lo han tenido todo sin hacer el mínimo esfuerzo. Se creen que han disfrutado de una infancia afortunada, sin darse cuenta que después de esa infancia, llega la juventud, la madurez y la vejez, a las que tienen que enfrentarse ya, bajo su propia responsabilidad. No se quieren dar cuenta que su generación, la primera desde hace muchos siglos, tendrá una calidad de vida inferior a la de sus padres, incluso sin haber tenido que vencer los obstáculos que tuvieron las generaciones precedentes. 
Los padres originan hijos NiNi en algunas ocasiones, porque ambos trabajan mucho o porque quieren darles una mejor forma de vivir, que la que ellos tuvieron, y les rodearon de toda clase de comodidades, hasta convertirlos en las autenticas joyas de la casa, olvidando la virtud de la austeridad.
Los hijos NiNi, aunque aparentemente parecen felices, pues no pegan ni un palo al agua, viven sin ilusiones, están totalmente desanimados, incluso se dan cuenta de que no tienen esperanza de futuro, ni fe en sí mismos. Han abandonado la lucha por la vida, los estudios y el trabajo, no quieren crecer, ni esforzarse. Son la antítesis de la juventud triunfadora. Pero la sociedad en general, se da cuenta y les pasa la factura, arrinconándolos y despreciándolos.
Los padres de los hijos NiNi se desesperan, cuando se dan cuenta de su fracaso como educadores de sus hijos. Incluso no saben o no quieren saber, como resolver el problema, sin darse cuenta que cuanto más tarden en hacerlo, será más difícil obtener buenos resultados. Se tienen que enfrentar a las malas caras, cuando les proponen soluciones realistas, o simplemente la visita a profesionales, como son los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes o médicos, que les puedan ayudar a cambiar de actitud y volver a encontrar la ilusión de vivir. Los hijos NiNi no quieren ni oír hablar de intentar cambiar, prefieren seguir haciendo lo que están haciendo, que es hacer nada, lo mismo que obtendrán en el futuro, nada. Les aterra escuchar la frase de: El que no estudie o no trabaje, que no coma y que alguien intente reconducirlos hacia unos horarios, obligaciones y pautas concretas de convivencia con la familia y la sociedad.
Los hijos NiNi, aunque se crean o sean inteligentes, poco a poco se van convirtiendo en jóvenes déspotas y tiranos con sus padres, hermanos y familiares. Acaban inhabilitados, marginados e inadaptados para la vida social y laboral.
Los padres suelen ser la causa principal de los problemas de inserción laboral y social de los hijos NiNi. Pero, ¿quién se ocupa de los padres? ¿Cuántos padres están dispuestos a cambiar de actitud, asistiendo a Escuelas para Padres o pidiendo consejos a los que tienen experiencia demostrada? También es cierto que muchos padres se encuentran solos, porque no piden ayuda y por lo tanto nadie les ayuda.
Padres: Negocien con mucha energía esta situación con sus hijos, antes de que se demasiado tarde para ellos y para Vds. No se olviden que ellos se están condenando al fracaso familiar y social, y puede que les arrastren a Vds. Arriésguense a asumir la impopularidad, de poner límites a sus hijos y a explicarles, que tienen que pensar en las graves consecuencias de su modelo de vida actual. Los padres son parte del problema y, por tanto, tienen obligación de ser parte de la solución, no dejársela solamente a los hijos para que decidan, si quieren o no mejorar su situación de hijos NiNi.
https://sites.google.com/site/matrimoniossanantonio/formacion/tengo-un-hijo-de-la-generacion-nini-ni-estudia-ni-trabaja-que-hago-con-el


7.-
Apatía por el futuro y el estiramiento de la adolescencia son algunos de los factores de la "arremetida de los “NINI”
La falta de oportunidades, los conflictos propios de la adultez o simplemente la desidia frente al futuro son algunas de las características de la llamada “Generación NINI”, jóvenes que no se muestran interesados en los estudios y tampoco en la vida laboral.
Carla González C.
No estudian ni trabajan. Ése es el significado de NINI, generación que reúne a aquellos jóvenes de edades entre los 14 y los 30 años y que no estudian ni trabajan por razones que tienen que ver netamente con la desesperanza que muchos sienten con respecto al futuro y a la precaria calidad de vida que hoy los adultos pueden llegar a tener.
El concepto de “Generación NINI” nació en España y se gestó a partir de la denominación que un grupo de sociólogos le dio a este target, el que justamente se mueve entre quienes recién salen del colegio y aquellos que ya deberían estar insertos en el mundo laboral, pero que por alguna razón no se suman a la gran mayoría
Algunos medios electrónicos mencionan que quienes conforman la generación NINI no hacen nada por revertir la situación en la que se encuentran y por lo tanto, no estarían interesados en insertarse en el mundo estudiantil o laboral. Para otros en cambio, pertenecer a este grupo es sinónimo de angustia y de sentirse desencajados en la sociedad actual
Uno de los factores al que muchos aducen como característica principal de los NINI es esta especie de estiramiento de la adolescencia, donde los treinta son ahora “los nuevos veinte” y por lo tanto muchos optan por seguir gozando de la juventud y de todo lo que ello implica.
En este contexto es muy usual que los hijos – si es que los hay – lleguen cada vez más tarde (lo mismo pasa con la decisión de casarse), la libertad como bandera de lucha se extiende, la necesidad de viajar o tomarse un año sabático se vuelve una posibilidad atractiva y desenvolverse como un eterno adolescente es una opción válida, entre otros.
Por otro lado, también se vuelve manifiesta la posibilidad de vivir bajo el alero de los padres cada vez más tiempo. Y es que para algunos, la comodidad que implica pasar el tiempo en casa de mamá y papá es impagable y por lo tanto, mientras más puedan gozar de esta posibilidad, mejor. La idea es que la hora de “hacerse grandes” tarde lo más posible.
Para el psicólogo clínico de la Pontifica Universidad Católica de Chile y profesional perteneciente a Grupo Cordillera , Domingo Salvo, el término “Generación NINI” resulta ser un concepto interesante a pesar de que “no hay datos unívocos sobre dicha tendencia en Chile”.
En ese contexto, afirma que dentro de las explicaciones a este fenómeno, “podría ser esperable que dentro de otras variables y junto a una demanda de cada vez mayor especialización laboral, se manifieste cierta tendencia a alargar el proceso de ir pensando y probando distintas alternativas de trabajo y estudios”.
Según el especialista, este fenómeno podría tener mucha relación con lo que en psicología se llama “moratoria psicosocial”, es decir, “ir probando distintas cosas y creando un proyecto de vida - lo que tiene que ver con ir asentando una cierta identidad - proceso que hoy se ha ido alargando con respecto al rango etáreo”, afirma.
Domingo Salvo dice que “hacia finales de la época escolar, los adolescentes se ven enfrentados a decisiones importantes en el contexto de lo que significa ir buscando un camino propio”. Para el especialista, “este proceso de búsqueda o de prueba, que puede durar más o menos tiempo en distintas personas, es muy común que pueda experimentarse en algunos momentos con sentimientos de congoja, confusión, cansancio, etcétera”.
Las expectativas altas provocan frustración
El hecho de no querer estudiar ni tampoco trabajar también puede tener su explicación en la desesperanza que muchos jóvenes sienten frente a las escasas posibilidades que se presentan hoy en el mundo laboral, ya sea en cuanto a cupos de trabajo como por el tema de los bajos sueldos. Todo esto se suma a las grandes expectativas que muchos se colocan, dando como resultado una persona que se mantiene con una sensación de frustración permanente.
Con respecto a esto, Domingo Salvo menciona que “una de las preocupaciones recurrentes entre los jóvenes es si podrán acceder o no a la carrera, universidad o trabajo que esperan. En muchos casos, a las dificultades propias de este proceso de búsqueda, se suman sentimientos de frustración y desesperanza ante la falta de oportunidades o capacidades con las que se cuentan en determinado momento”.
Sin embargo – añade – “mientras algunas personas experimentan una crisis o un quiebre importante en sus vidas, otras toman éstas u otras dificultades como algo relativamente superable o bien como una oportunidad para ir pensando en qué dirección se quiere ir”.
En ese sentido – prosigue – “si uno ve estos contextos en que no es posible este acceso al estudio o trabajo, se podría decir que se produce una desesperanza general o una tendencia a sentirla”.
En junio de 2009, el diario El País de España mencionó que en esa nación, el 54% de los individuos entre los 18 y los 34 años, “dice no tener proyecto alguno por el que sentirse especialmente interesado o ilusionado”. Con esto, dice la publicación, “los jóvenes se enfrentan hoy al riesgo de un nivel de vida peor que el de sus padres”.
En esta misma línea, el psicólogo afirma que dentro de este grupo puede haber personas que vivan este proceso incluso de una manera aún más profunda, donde además de la apatía, pueden vivir sentimientos de ansiedad, agotamiento y la sensación de estancamiento, cosa que otros no sufrirían.
Es así como dice que mientras un joven puede llegar a sumirse en la angustia por no poder conseguir sus objetivos o por no sentirse embarcado en ningún proyecto, otro podría ver en el hecho de mantenerse “desocupado”, una oportunidad para pensar detenidamente en qué hacer a futuro.
La clave: encontrarse a sí mismo
No saber qué es lo que se quiere, no reconocer cuáles son sus intereses y capacidades y no conocerse a sí mismo son algunos de los factores que podría llevar a un joven a no querer sumergirse en ningún tipo de proyecto.
Para Domingo Salvo, “no verse haciendo algo que lo realice como persona en su desempeño como trabajador, produce una especie de dicotomía muy grande, por ejemplo, entre lo que es la vida laboral y lo que a uno le gusta o quisiera hacer en lo que le queda de tiempo libre”.
Lo anterior, dice el psicólogo, claramente lleva una carga importante de desgano y cansancio y por eso para muchos es mejor no llegar a experimentar estos sentimientos y qué mejor que hacerlo tomando la decisión de no proyectarse ni el estudio ni el trabajo.
En el sitio reportajes.org, se menciona que la angustia es uno de los sentimientos que más afloran en los NINI. Según el texto, “la realidad de los adultos los abruma” y por lo tanto la “constante sensación de sin sentido”, es algo permanente en ellos.
En cuanto a la posibilidad de vivir sin ningún tipo de proyecto, el terapeuta asegura que “es difícil vivir tranquilamente sin estar en conformidad con un proyecto de vida, que por otro lado no tiene por qué ser algo tan planificado a conciencia de qué es lo que quiero hacer en diez años más”.
Así, dice que cuando se habla de un proyecto y de su no concreción, “lo que frustra es no poder encontrarse a sí mismo haciendo algo que lo llene y que signifique un desarrollo a largo plazo. La idea de un proyecto de vida no es tener claro hacia dónde se quiere llegar, sino que es ir construyendo un camino aunque las metas no estén muy claras”, manifiesta.
En ese sentido, menciona que “no es sólo ante una cierta pérdida de rumbo donde alguien podría decidir tomarse un año sabático e ir postergando algunas decisiones importantes, sino que también hay otras salidas posibles en este proceso. A veces puede verse como una oportunidad de probar distintas alternativas y otras como la imagen de quien junta aire antes de sumergirse mucho tiempo bajo el agua”.
Para el especialista, la manera en cómo vivimos hoy – al menos en occidente – también contribuye de mala manera en la incapacidad de muchos por lograr un real autoconocimiento. Según sus palabras, hoy faltan espacios para el desarrollo del individuo y en general para el trabajo espiritual.
En síntesis, Domingo Salvo afirma que la tendencia de la generación NINI no es algo preocupante en sí mismo. Para él, lo preocupante es “en los casos en que cuesta salir de esta situación, esto aunque de igual forma hay mucha gente que se toma uno o dos años para pensar qué hacer y luego salen exitosa y rápidamente de eso”.
Por esta razón menciona que un trabajo especial lo tienen los padres de estos jóvenes, quienes se alarman frente a la inseguridad, indecisión e incluso desidia de sus hijos con respecto a los estudios o el trabajo. Para muchos de ellos, dice, es necesario este tiempo para así encontrar esta conexión consigo mismo, cosa que al parecer, a muchos les falta actualmente.
https://www.puntovital.cl/cuerpo/mente/nini.htm


8.-
Yo no puedo soñar ¿Y usted?
La verdadera tragedia de los nini
"Si lo puedes soñar, lo puedes lograr."
Walt Disney

El término lo acuñaron los sociólogos españoles para denominar a los jóvenes que ni trabajaban ni estudiaban, impulsados por la apatía. Según los describen, lo clave es que tampoco o hacen nada por revertir su situación.

Son chicos tan preparados como desesperanzados y vulnerables
frente al futuro, y representan un nuevo modelo de comportamiento que consiste en el rechazo simultáneo al estudio y al trabajo,
impulsado por la apatía y la desesperanza.

"Este grupo responde al descontento de los jóvenes de ver que no logran trabajos que se ajusten a sus esfuerzos. Muchos están sobrecalificados y se sienten vulnerados en sus derechos. Se preguntan: ‘Para qué seguir estudiando si el mercado no va a valorar el sacrificio y recibiré bajos salarios'. Pero esta situación es posible porque ellos tienen la manutención y un techo asegurados, cosa que no ocurre en estratos bajos ni marginados", comenta Juan Eduardo Faúndez, sociólogo y director del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV).

Las cifras señalan que la población juvenil (entre 16 y 29 años) es alta en casi todas las regiones del mundo. Afecta a Centroamérica (21%), Europa Central y Oriental (34%) e incluso a las economías industrializadas (13%), como indica un informe sobre empleo juvenil 2006 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Más Educación y Mejor Trabajo:
Un camino en la Promoción de la Salud

"Ilusiones Rotas, Trabajos Precarizados", es la frase que mejo que escuché para describir la realidad de estos jóvenes, ubicándolos en un contexto social que pone en su acento en la educación:

La sociedades se han encargado de promover el discurso que
"a mayor educación mejores expectativas"
;
Sin embargo, a diario confirmamos que esto no fue cumplido
y algo peor aún, no se visualizan las condiciones para que ocurra.
De allí que muchos jóvenes tengan la certeza que
ni sus aspiraciones ni sus proyectos,
jamás van a realizarse.

La psicóloga e investigadora de Flacso Chile, Dina Krauskopf, explica que esta generación es la más deprimida de todos los jóvenes chilenos. "Es un grupo de alta vulnerabilidad. Casi un grupo en abandono, donde el presente es lo que no aparece como una oferta de futuro, como sí ocurre con los que estudian".
Según sus afirmaciones, las cuales comparto plenamente:

"Sólo cuando existe la posibilidad de imaginarse el mañana,
de proyectar, se puede organizar su hoy de otra manera.
Pero si ellos piensan el futuro como la prolongación de un presente desastroso, entonces intentan vivir el momento lo mejor que puedan. En ese intento, aparecen las drogas y el alcohol y la destrucción personal es una amenaza muy grande"

La falta de sueños,
una tragedia sin edad

Entender el fenómeno nini, como algo que excede a los jóvenes, fue denunciado por la Secretaría de Juventud de Comisiones Obreras de Aragón. Un estudio realizado en base a la Encuesta de Población Activa (EPA), demostró que el porcentaje de personas que ni estudian ni trabajan, era superior en la franja de edad de 40 a 54 años que entre las personas de 16 a 29 años.

Ellos se rebelaron contra a etiquetar a la juventud con expresiones cargadas de desprecio como ‘generación nini' , cuando los jóvenes no escapan a la realidad global de un trabajo precario e inestable. En ese sentido, afirman que "la juventud española está hoy mejor formada que nunca, y sin embargo tiene una tasa de desempleo del 30% (que asciende hasta el 58% entre los menores de 20 años), una tasa de temporalidad del 45% y unos salarios que, hasta los 20 años, no superan la mitad del sueldo medio en el país e impiden la emancipación".

A partir de este enfoque, que considero muy válido pues nos ayuda a entender cómo algo más que un fenómeno joven, voy a centrarme en lo más profundo del concepto nini: ni proyectan, ni creen, ni sueñan.

Más allá de la edad - y me animaría a decir de la condición de empleabilidad ya que he escrito sobre el despido interior - hay muchas personas que
no pueden soñar o no saben como hacerlo,
resignados a sobrevivir convencidos que
"no es posible transformar su realidad."

Dime lo que crees y predeciré tu futuro,
es la frase que mejor describe a estas vidas.

Llegado a ese punto, la falta de esperanza, desencadena exactamente lo más temido: se trata de la llamada profecía auto-cumplida, donde el "no se puede" es el único protagonista:

Vivimos en una sociedad que lejos de motivarlos, los desilusiona;
y que luego les niega alternativas para superar ese desencanto.
Cómo asombrarnos entonces de una consecuencia obvia: "El extender sensación de desesperanza o impotencia en la búsqueda de empleo, hacia todos los desafíos que le plantea la vida"

A este punto, quiero transcribir un párrafo de un artículo titulado "La desesperanza, factor de vulnerabilidad ante el estrés" que muestra la peor cara de esta trampa mortal:

"En los últimos años, numerosas investigaciones han mostrado que la forma en que interpretamos los sucesos negativos influye en la aparición de problemas emocionales, tales como la ansiedad y la depresión. La desesperanza es un estilo atribucional que consiste en una tendencia a hacer inferencias negativas sobre las causas, consecuencias e implicaciones para la propia persona que tienen los sucesos vitales negativos. En este sentido, la desesperanza se ha considerado un importante factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio".

Y entonces... ¿Qué hacer
para aprender a Soñar?

Pensando en los tantos que conocí y conozco en esa situación, es válido comience planteando un pregunta que creo clave :
¿Se puede realmente aprender a soñar?
Definitivamente mi respuesta es si. SI, SE PUEDE.

Claro que, para aprender a soñar, quizá se necesite desaprender muchos pensamientos negativos, y posibilitar un reaprendizaje a partir de preguntas que cuestioneen nuestras creencias limitantes,
y permitan lo que me gusta llamar "el milagro del No se", la mejor posibilidad para cambiar lo que nos hace sufrir:

Paulo Freire, una autoridad en la visión transformadora de la educación en la construcción social nos decía: "Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho".

Basándome en esto, me atrevería a decir, que es necesario apropiarnos "del arte de preguntar" y de cuestionar nuestras creencias para desarrollar las llamadas competencias emocionales:
un concepto nuevo dentro del campo de la psicología
y más aún en la educación formal que resulta clave
a la hora de plantearnos el éxito personal y laboral.

Las Competencias Emocionales se entrenan a lo largo de toda la vida y podemos definirla como las habilidades que tiene una persona para potenciar su inteligencia emocional y aplicarla a la vida cotidiana.

El camino para un entrenamiento emocional
parte del
conocimiento de uno mismo,
sigue por el dominio personal,
luego fortalece el
conocimiento del otro,
para culminar en la
gestión de las relaciones.

Para ejemplificar este entrenamiento, vale analizar los puntos claves que toman en cuenta las empresas, cuando definen las "competencias emocionales" de un determinado perfil laboral:

¨ Capacidad de escuchar y de comunicarse verbalmente.
¨Adaptabilidad y capacidad de dar una respuesta creativa ante los contratiempos y los obstáculos.
¨ Capacidad de controlarse a sí mismo, confianza, motivación para trabajar en la consecución de determinados objetivos, sensación de querer abrir un camino y sentirse orgulloso de los logros conseguidos.
¨ Eficacia grupal e interpersonal, cooperación, capacidad de trabajar en equipo y habilidad para negociar las disputas.
¨ Eficacia dentro de la organización, predisposición a participar activamente y potencial de liderazgo.

Retomando la pregunta inicial, les aclaro que a tal punto creo que es posible entrenar a alguien en la posibilidad de soñar, que hace un tiempo escribí un texto sobre el camino que va desde la creencia a la creación, el cual terminaba de la siguiente manera:

"La posibilidad de Soñar", que combina el creer y el crear, es un Verdadero Milagro.

"Existen únicamente dos maneras
de vivir la vida.
Una es como si nada fuese milagro.
La otra, como si todo lo fuese"
Albert Einstein

Si te animas a soñar y elegís la segunda manera: aunque sientas miedo, te parezca ridículo, imposible, lejano, o no lo creas...

Permítite un "no sé".
Conéctate con tus emociones...
Y protagonizarás tu nueva CREACION

La generación nini, sin dudas, denuncia falencia en la educación emocional,
que creo es la que atraviesa la mayor crisis de la historia.
Leyla Ramírez, en un artículo titulado "Pateando Piedras" que escribió para el diario La Nación de Chile, en relación a la reforma educativa de ese país. Allí dijo:
- "Las brechas educativas también se miden en rabia, marginación y profundo pesimismo de los alumnos más pobres y en estrés y falta de motivación de sus profesores"-.

Hablar de los nini - más allá de su edad o el contexto social en el que vivan- es hablar de abismales brechas educativas, que bien podrían superarse trabajando activamente en programas de fortalecimiento emocional, que posibiliten a todas las generaciones
revertir el presente y transformar el futuro.

Fabiana Andrea Mendez

http://encontradores.com.ar/nini_web.htm

Amiga, Amigo lector:

Sea cual fuera la causalidad que os llevo a leer esta puesta al día sobre las nuevas generaciones, la intención al recopilar la información ha sido hacer entender a los padres lo que con sus hijos sucede y sobreponerse al duro cambio que vivimos para ayudarlos... Digo que las nuevas generaciones nacerían más preparadas para el cambio que nosotros, sin embargo es tal la magnitud del Cambio Climático televisado e informado mostrando una serie de huracanes de mayor intensidad de los precedentes por el calentamiento de las aguas del mar caribe que alimenta al huracán y han asolado islas que pareciera tuvieron un ataque nuclear y lugares de América del norte con devastacón casi total en sectores, huracanes que el próximo año puede sean de mayor magnitud. Vemos los incendios en California, Portugal y España algo superior a lo antes visto por el calor, vientos y sequía. Vemos como aumenta el alcoholismo y la drogadicción ahora desde temprana edad y cunde el vandalismo que atemoriza a las poblaciones con corruptos gobiernos en donde el fácil enriquecimiento y la hipocrecía parecieran la norma. En fin tantas cosas negativas en el ámbito mundial de las que he mostrado solo una parte de un amplio abanico degradante el cual por las noticias a diario impactan a los milenials, además del cada vez más posible conflicto nuclear dado que dementes con poder podrían por error, accidente o paranoia llevar a inducir apretar el botón rojo dando inicio a un mega holocausto cuya magnitud resulta impensada. Todo ello permite que algunos jóvenes se encuentran superados y pasan a ser por período variable NiNi.

No estamos capacitados para tirarles la primera piedra, por el contrario merecen nuestro apoyo y comprensión ante la heredad que le hemos dejado... Sin importar la edad estos factores por algunos considerados apocalípticos hacen que adultos más una vez sean NiNi: ni pensar en seguir adelante, ni pensar en trabajar, ni-ni-ni... pues va a quedar la...

Es la Fe y la Esperanza nuestra ayuda global. A mayor tiniebla por ser los pensantes de la Tierra está en nosotros con la mente atraer a la LUZ pensando mejor y teniendo una Actitud Mental Positiva frente al cambio.




Dr. Iván Seperiza Pasquali  
http://www.isp2002.co.cl/
isp2002@vtr.net
Quilpué, Chile
Octubre de 2017