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Raconto sobre La Muerte



El niño llama a su madre que está dormida.
El niño llama a su madre sin saber que del
sueño de la muerte no se va despertar.
De una malagueña de la isla de Tenerife

Proemio

Si de manera consciente o subconsciente vivimos con temor a la muerte ponemos freno al natural ritmo de vida que debemos en vida realizar. Si se toma conciencia que nuestra vida actual tiene por lógica un natural término que se llama muerte y que lo más importante es este momento presente pues el pasado ya pasó y el futuro es incierto, entonces vivamos mejor el presente manejándolo con resiliencia o la natural capacidad que cada uno en variable medida tiene de superar un hecho o circunstancia negativa en algo positivo. Eso, paso a paso, de manera consciente todos podemos en parte lograr haciéndole ver al subconsciente que podemos hacerlo y el subconsciente condicionado ya no por el temor recordará que la muerte es un estado de vida natural con cambio de conciencia desde un plano denso a uno más sutil, desde un nivel cósmico inferior a uno superior, Pues bien, este trascendental concepto muerte que a tantos limita es el que con abundante material dedicado en especial al no ligado fanáticamente a paradigma limitante alguno, intentaré en estas cuartillas dejar fundamentado. 

Hoy temprano escuchando un programa matinal de TV Argentina con sorpresa aprecié que las psicólogas que trataban la forma de enfrentar un hecho negativo y la depresión, usaron a lo menos 20 veces la palabra cerebro y nunca la palabra mente que es la que rige el cerebro un biológico computador de la MENTE que en su plano consciente mental elabora los pensamientos. Es una lástima que los freudianos aun no entiendan que la mente, el alma, el espíritu y Dios no están en el cerebro. La mente a su vez es la intermediaria para que el alma nos haga llegar a través del subconsciente mental la Fuerza de Vida y permita que cada célula y órgano funcione sin uno tener idea consciente de ello. Por eso me alegro de haber dedicado el anterior título 462 a un recuento de Mente - Cerebro. Les sugiero conocer los fundamentos modernos de 
la Psicología Transpersonal que trata del estudio de los potenciales más elevados de la humanidad y del reconocimiento, comprensión y actualización de los estados modificados de CONCIENCIA trascendentes - espirituales - unitivos...

No analizaré estudios de neurólogos que intentan desacreditar los millones de Experiencias Cercanas a la Muerte o ECM diciendo que se deben a neurotransmisores… "en cerebros clínicamente ya muertos".


Desarrollo

Frases sobre La Muerte

No es que me asuste la muerte. Es tan sólo que no quiero estar allí cuando suceda.
Woody Allen


La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo.
Isabel Allende

La muerte es el menor de todos los males.
Sir Francis Bacon

Después de todo la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida.
Mario Benedetti

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.
Jorge Luis Borges

La muerte llama, uno a uno, a todos los hombres y a las mujeres todas, sin olvidarse de uno solo -¡Dios, qué fatal memoria!-, y los que por ahora vamos librando, saltando de bache en bache como mariposas o gacelas, jamás llegamos a creer que fuera con nosotros, algún día, su cruel designio.
Camilo José Cela

La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.
Cicerón

Existe algo tan inevitable como la muerte: la vida.
Charles Chaplin

Si no conoces todavía la vida, ¿cómo puede ser posible conocer la muerte?
Confucio

Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales.
Miguel Delibes

¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte.
Marlene Dietrich

Cuántas muertes más serán necesarias para darnos cuenta de que ya han sido demasiadas.
Bob Dylan

La muerte es una quimera: porque mientras yo existo, no existe la muerte; y cuando existe la muerte, ya no existo yo.
Epicuro de Samos

A los muertos no les importa cómo son sus funerales. Las exequias suntuosas sirven para satisfacer la vanidad de los vivos.
Eurípides


La muerte sólo será triste para los que no han pensado en ella.
Fénelon

Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos.
Carlos Fuentes

Si la muerte no fuera el preludio a otra vida, la vida presente sería una burla cruel.
Mahatma Gandhi

Lo que pensamos de la muerte sólo tiene importancia por lo que la muerte nos hace pensar de la vida.
Charles de Gaulle

La muerte para los jóvenes es naufragio y para los viejos es llegar a puerto.
Baltasar Gracián

Recordar que uno va a morir es la mejor manera que conozco para evitar la trampa de pensar que hay algo que perder. Ya se está indefenso. No hay razón alguna para no seguir los consejos del corazón.
Steve Jobs

La muerte no es más que pasar de una habitación a otra. Pero hay una diferencia para mí, ya sabes. Porque en otra habitación que yo pueda ver".
Helen Keller, escritora ciega y sorda

Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte.
Leonardo Da Vinci

La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
Epicteto

Lo único que llega con seguridad es la muerte.
Gabriel García Márquez


A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Alphonse de Lamartine

Diferentes en la vida, los hombres son semejantes en la muerte.
Lao-tsé

La muerte es cobarde para los que no la huyen y animosa para los que la temen.
Lope de Vega

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
Antonio Machado

La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.
André Malraux

La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.
François Mauriac

No le temas tanto a la muerte, sino más bien a la vida inadecuada. La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
Molière

La vida es una gran sorpresa. No veo por qué la muerte no podría ser una mayor.
Vladimir Nabokov

Una civilización que niega a la muerte, acaba por negar la vida.
Octavio Paz


Cuando la muerte se precipita sobre el hombre, la parte mortal se extingue; pero el principio inmortal se retira y se aleja sano y salvo.
Platón

La muerte es el comienzo de la inmortalidad.
Robespierre

Es más cruel temer a la muerte que morir.
Publio Siro

Morir es como un viaje en tren: lloran los que se despiden en el andén, pero el que viaja está muy contento.
Víctor Sueiro

La muerte no es más que un cambio de misión.
Leon Tolstoi

El día de tu muerte sucederá que lo que tú posees en este mundo pasará a manos de otra persona. Pero lo que tú eres será tuyo por siempre.
Henry Van Dyke

No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre.
Stefan Zweig


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La primera verdad al nacer es que se tendrá que morir. Hablar de la vida, nos guste o no, obliga a pensar quizá de manera subconsciente que la vida es una preparación para la muerte en el secuencial ciclo de entrevidas, vida y muerte, tema que muchos por temor a lo desconocido prefieren ignorar lo cual sería un error. Por lo extremo e injusto pareciera ser la vida un tortuoso tránsito hacia la desconocida muerte. La gente sabe donde nace pero ignora dónde morirá. La duda del destino genera temor y el temor es mal consejero para vivir. No necesita ser la vida una cultura de la muerte, debe ser una razón de ser para mejor vivir y encontrar ese destino que a uno lo acompaña desde el momento de nacer. La vida no es un sino de fatalismo o un azar ni una cruel broma sin sentido, es una hermosa oportunidad más de crecer. Muchas vidas se ha crecido en el sinsentido de la vida y nos llegó la hora de encontrar y manifestar la forma de uno ser que en vida se ha de descubrir para a un mundo escuela como este ya no más volver y como alma ahora nacer en uno más sutil, luminoso y desarrollado. Tanto que sobre la vida se ha escrito y se puede decir, sin embargo el mejor libro es aquel que uno mismo a diario sin saberlo está escribiendo. Piensa bien y vivirás mejor. Visualiza lo positivo y vivirás mejor. Modela tu rostro con el cincel y el martillo del adecuado pensar; sonríe y vivirás mejor. En ti está tu forma de vivir, vive entonces mejor y el lugar de nacer cobrará una justa razón de ser con el lugar de morir y, en paz, pensando en un mundo mejor lo harás. La muerte, cuya realidad nadie podrá cuestionar, está íntimamente relacionada con la vida al igual que el nacimiento, es más, se dice que la futura vida estará en parte ligada a lo pensado en el momento de morir.

 

Algunas frases célebres dichas antes de morir

Observa con qué tranquilidad puede morir un cristiano. Adisson.

Aplaudid amigos, “comoedia finita est” (“La comedia ha terminado”). Beethoven.

Ay, Patria mía. Belgrano.

DIOS, acógeme en tu paz. Giordano Bruno.

Quitadme el crucifijo de delante: me he portado mal! Buchardet.

Ahora yo me iré a dormir. Buenas noches. Lord Byron.

No temo a la muerte; la muerte no es terrible para mi. Acordaos!  Carlos I.

Las comodidades y el placer tiemblan ante la palabra muerte, pero mi vida, llena de cuidados y miserias, ansía disolverse. Roberto Cecil.

No es mi intención beber o dormir; mi intención es disponerme a morir lo mejor que pueda. Cromwell.

¡Oh DIOS! te doy gracias por haberme llevado a puerto después de tan larga enfermedad. Cardenal Cynthio.

Regocijáos, persas, en mis funerales, y no os lamentéis, como si realmente estuviera muerto. Ciro.

Gracias, DIOS mío, gracias! Andrea Doria.

Si me muero atormentado por las llamas, no creáis al que he enseñado. Ferrar.

DIOS me perdonará, es su oficio. Heine.

Ha llegado la hora. Juan Knox.

Nos volveremos a ver. Lamennois.

Dejadme morir escuchando una música deliciosa. Mirabeau.

Haz que yo salga incólume al patíbulo, que en cuanto a mi descanso, lo pensaré. Tomás Moro.

A DIOS gracias, he cumplido mi deber. Nelson.

Que Dios se apiade de mi pobre alma. Edgar Allan Poe.

No hay nada más meritorio que la virtud y la amistad, y aun la amistad no es más que una parte de la virtud. Pope.

Llevaos vuestro aceite de la extremaunción, ya estoy frito. Poisson.

Oh Libertad ! Cuántos crímenes se han cometido en tu nombre. Rolland.

Tomad este reloj, eso marca la hora; yo voy a la eternidad y ya no lo necesito. Russel.

Cómo se puede no creer en DIOS al morir? Thurlow.


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El Dr. Brian Weiss el ícono de la hipnosis regresiva a vidas pasadas, uno de los hechos científicos notables del siglo XX, al referirse a la muerte señala:

Si todos supieran que han vivido antes incontables veces y que volverán a vivir otras tantas, ¡cuánto más reconfortados se sentirían! Si supieran que hay espíritus a su alrededor; que después de la muerte, en estado espiritual, se reunirán con esos espíritus, incluidos los de sus seres queridos muertos, ¡cuánto sería el consuelo! Si supieran que los actos de violencia y de injusticia no pasan desapercibidos, sino que deben ser pagados con la misma moneda en otras vidas, ¡cuánto menor sería el deseo de venganza!
Cuando el alma abandona el cuerpo en el momento de la "muerte" física, seguimos el aprendizaje en planos superiores, que en realidad son niveles superiores de conciencia.
La memoria de tus pasadas vidas reposa en tu subconsciente: mediante ejercicios de relajación y cierta práctica, pueden emerger a tu conciencia. Una regresión te cambia la vida. Te hace perder el miedo a la muerte, y empiezas a vivir más contento. Ves que no eres tu cuerpo. Tú no eres un ser humano que tiene una experiencia espiritual: eres un ser espiritual que está teniendo una experiencia humana.
Cuando el alma abandona el cuerpo en el momento de la "muerte" física, seguimos el aprendizaje en planos superiores, que en realidad son niveles superiores de conciencia. Somos seres inmortales.

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Otro de los hechos notables del siglo XX fue la sorprendente masificación de inexplicables casos de muertos clínicos resucitados, cuyos relatos lentamente más y más retornados van señalando y dan lugar a serios estudios científicos. Son millones de notables experiencias alentadoras que ayudan a eliminar el temor de la muerte que a tantos limita en su vivir y merece el mérito de haber logrado masificar un nuevo conocimiento un libro titulado "Vida después de la Vida". Libro que muchos la vida cambió de manera favorable.

El ícono de la vida antes de la vida gracias a las Experiencias Cercanas a la Muerte o ECM es el Dr. Raymond Moody por ser el primero en publicar lo que había encontrado sobre las experiencias cercanas a la muerte, hubo otros que tenían más material y antes que Moody pero no lo daban a conocer, Moody lo masificó al ser su libro un best-seller.


Dr. Raymond Moody


Corresponde al Dr. Raymond Moody el mérito de haber sido el primero en atreverse a escribir sobre la ECM o Experiencia Cercana a la Muerte en el
libro "Vida después de la Vida". Moody fue primero filósofo, luego se tituló de médico especializándose en psiquiatría y en la enseñanza de la filosofía en la medicina. En la introducción de su primer libro sobre el tema dice que espera llamar la atención sobre un fenómeno muy extendido y al mismo tiempo bien oculto y que creará una actitud pública más receptiva sobre la materia. Y lo logró, su primer libro fue un "best-seller", había más gente de la que se pensaba, interesada en el tema del Más Allá. La obra de Moody actuó de detonante para que otros investigadores mostraran en público sus experiencias e investigaciones que mantenían en privado en especial por temor al dogma científico y religioso.

El Dr. Moody nos dice:

Francamente, en ese momento de mi vida, jamás se me había ocurrido la idea de que pudiéramos sobrevivir espiritualmente después de la muerte física. Siempre creí que la muerte era la extinción tanto del cuerpo físico como de la consciencia. Naturalmente me intrigaba el hecho de que un médico eminente tuviera la suficiente seguridad como para admitir públicamente que había recibido un destello del más allá.
Las investigaciones realizadas en 1980 por Richard Kohr demostraron que Todas las personas que han vivido una E.C.M. sufren una gran transformación interior. Se hacen más positivas y agradables, se sienten impulsadas a tener un compromiso más activo en el mundo, que les ayudan a enfrentarse con más coraje y claridad de pensamiento a las dificultades de la vida. Algunos incluso después han empezado a adquirir y potenciar facultades psíquicas como la intuición o la percepción de pensamientos y sentimientos de los que les rodean. Hay una mayor tendencia en estas personas a experimentar fenómenos como la percepción extrasensorial, la psicocinesis, visión de auras, apariciones y experiencias extracorpóreas o percibir presencias de seres espirituales.

¿Qué es la muerte?

La humanidad ha venido haciéndose esa pregunta desde el principio. En los últimos años he tenido la oportunidad de plantearla ante gran número de auditores, desde mis alumnos de psicología, filosofía y sociología, hasta los que me han escuchado en organizaciones religiosas, en mis debates en la televisión, o los que lo han hecho en clubes cívicos y en las sociedades profesionales de médicos. Por la experiencia que he obtenido en esos años de exposición, puedo decir que el tema excita poderosos sentimientos en individuos emocionalmente diferentes y de muchas clases sociales.
A pesar del interés, sigue siendo cierto que a muchos de nosotros nos es muy difícil hablar de la muerte, y ello principalmente por dos razones. Una de ellas es de carácter psicológico y cultural: es un tema tabú. Tenemos la sensación, quizá sólo subconscientemente, de que cualquier forma de contacto con la muerte, por muy indirecta que sea, nos enfrenta con la perspectiva de la nuestra; la hace más cercana y real. Por ejemplo, la mayor parte de los estudiantes de medicina, yo incluido, han descubierto que incluso el encuentro remoto con ella, que se produce en la primera visita a los laboratorios anatómicos nada más entrar en una facultad de medicina, provoca fuertes sentimientos de inquietud.
En mi caso, la razón de esa respuesta me parece ahora obvia. Con la perspectiva de los años pasados me doy cuenta de que no me sentía implicado con la persona cuyos restos estaba viendo, aunque también había algo de eso. Lo que vi sobre la mesa fue el símbolo de mi propia mortalidad. En cierta manera, quizá sólo preconscientemente, por mí mente debió cruzar este pensamiento: «A mí también me ocurrirá.»
Asimismo, hablar de la muerte puede considerarse, a nivel psicológico, como otra forma de aproximación indirecta. Sin duda, mucha gente siente que hablar de ella equivale a evocarla mentalmente, a acercarla de tal forma que haya que enfrentarse a la inevitabilidad de propio fallecimiento. Por tanto, para ahorrarnos el trauma psicológico, decidimos evitar el tema siempre que nos sea posible.
La segunda razón de la dificultad de discutir la muerte es más complicada y se relaciona con la naturaleza del lenguaje. En su mayor parte, las palabras del lenguaje humano aluden a las cosas que hemos experimentado con nuestros sentidos físicos. Sin embargo, la muerte es algo que recae más allá de la experiencia consciente de la gran mayoría de nosotros, pues nunca hemos pasado por ella.
Si hemos de hablar de ese tema, tendremos que evitar los tabúes sociales y los dilemas lingüísticos profundamente arraigados derivados de nuestra inexperiencia. Lo que a menudo terminamos haciendo es utilizar analogías eufemísticas, compararla con cosas más agradables de nuestra experiencia, con cosas que nos son familiares.
Quizá la analogía más común sea la comparación entre muerte y sueño. Morir, nos decimos, es como dormirse. 
En los últimos años me he encontrado con gran número de personas que han pasado por lo que llamaremos «experiencias cercanas a la muerte». Las he conocido de diversas formas. Al principio fue por coincidencia. En 1965, cuando era estudiante de filosofía en la Universidad de Virginia, conocí a un profesor de psiquiatría de la facultad de medicina. Desde el primer momento quedé sorprendido por su amabilidad y cordialidad, pero la sorpresa fue mayor cuando, posteriormente, me enteré de que había estado «muerto» -en dos ocasiones, con diez minutos de intervalo- y que hizo un fantástico relato de lo que le ocurrió en aquel estado. Más tarde lo oí relatar su historia a un pequeño grupo de estudiantes interesados. Quedé muy impresionado, pero como carecía de capacidad para juzgar tales experiencias, me limité a archivarla, tanto en mi mente como en una cinta en la que había grabado la charla.
Unos años después, tras haber recibido el doctorado en filosofía, era profesor en una universidad del este de Carolina del Norte. En uno de los cursos mis alumnos leían el Fedón de Platón, obra en la que la inmortalidad es una de las materias discutidas. En las clases había enfatizado las otras doctrinas presentadas por Platón en el libro, pasando por alto la discusión de la vida posterior a la muerte. Un día, al acabar la clase, un estudiante me detuvo para hablar conmigo. Me preguntó si podíamos discutir el tema de la inmortalidad. Le interesaba porque su abuela había “muerto” durante una operación y le contó una sorprendente experiencia. Le pedí que me hablara de ella y, para mi sorpresa, me relató casi la misma serie de acontecimientos que había oído al profesor de psiquiatría unos años antes.
A partir de ese momento mi búsqueda de casos se hizo más activa y comencé a incluir lecturas sobre la supervivencia humana a la muerte biológica en mis cursos de filosofa. Decidí, sin embargo, no incluir en ellos las dos experiencias que me fueron relatadas, adoptando la prudente actitud de esperar y ver. Pensaba que si esos informes eran muy comunes llegaría a conocer más de ellos si introducía el tema general de la supervivencia en las discusiones filosóficas; expresaba una actitud de simpatía ante la cuestión y esperaba. Quedé realmente sorprendido cuando descubrí que, de cada clase de treinta alumnos, uno al menos venía a verme después de la lección y me contaba una experiencia personal cercana a la muerte.
Lo que más me llamó la atención desde que se despertó mi interés fue la gran similitud de las historias, a pesar del hecho de haber sido vividas por gente de muy diversos antecedentes religiosos, sociales y culturales. En 1972 me matriculé en una facultad de medicina y conocía ya varias experiencias de ese tipo. Comencé a hablar del estudio informal que estaba haciendo a alguno de los médicos que conocía. Finalmente, un amigo me habló de dar una charla en una sociedad médica y otras conferencias públicas le siguieron. De nuevo se repitió el hecho de que tras cada charla alguien venía a contarme una experiencia personal.
Cuando fui más conocido por mi interés en el tema, los doctores comenzaron a ponerme en contacto con personas a las que habían resucitado y que contaban experiencias inusuales. También he recibido muchos informes por correspondencia tras la aparición en los periódicos de artículos sobre mis estudios.

Hay que dejar bien sentados unos cuantos hechos con el fin de introducir en una estructura apropiada el resto de mi exposición sobre la experiencia de la muerte:


1) A pesar de las sorprendentes similitudes entre los diversos relatos, ninguno de ellos es idéntico (aunque algunos se aproximen notablemente).
2) No he encontrado a nadie que informe de todos y cada uno de los detalles del modelo. Varios han citado a la mayoría (es decir, ocho o más de los quince) y unos pocos han informado hasta de doce.
3) Ningún elemento del modelo de experiencias ha sido proporcionado por todos los informadores. Sin embargo, alguno de los elementos tiene un carácter casi universal.
4) Ningún componente del modelo abstracto ha aparecido solo en un relato. Cada elemento ha aparecido en varias historias.
5) El orden en que una persona muerta pasa a través de los diversos estadios antes delineados puede variar del que ocupa en el «modelo teórico». Por ejemplo, varias personas afirman haber visto al ser luminoso antes, o al tiempo de abandonar el cuerpo físico, en lugar de como en el modelo, donde se produce poco después. Sin embargo, el orden que he dado es bastante típico y las variaciones no son frecuentes.
6) El grado en que una persona que está muriendo profundiza en la experiencia hipotética depende de si la persona sufre realmente una aparente muerte clínica y, en tal caso, del tiempo que permanece en ese estado. En general, las personas que estuvieron «muertas» dan un relato más vívido y completo de la experiencia que las que sólo han estado cercanas a la muerte, y los que estuvieron «muertos» por un largo periodo profundizan más que los que han estado menos tiempo.
7) He hablado con algunos que fueron considerados muertos, pero resucitaron y regresaron sin informar de ninguno de estos elementos. Alegan que no recuerdan nada en absoluto de sus «muertes». También he entrevistado a personas que estuvieron clínicamente muertas en diferentes ocasiones con intervalos de años y no habían tenido experiencias en todos los casos.
8) Debo poner de relieve que estoy escribiendo sobre informes o relatos que se me han dado verbalmente en el curso de entrevistas. De este modo, cuando observo que un elemento dado del modelo no se produce en un relato determinado, no puede inferirse necesariamente que no le haya ocurrido a la persona implicada. Significa, simplemente, que no me dijo que ello ocurriera, o que no se explicita definitivamente en el relato que hace. Dentro de este marco de referencia, examinemos algunos de los estadios y acontecimientos comunes a la experiencia de la muerte.
9) El Ser Luminoso: El elemento común quizá más increíble de los relatos que he estudiado, y con toda certeza el que mayor efecto ha producido en el individuo, es el encuentro con una luz muy brillante. Lo típico es que en su primera aparición la luz sea débil, pero rápidamente se hace más brillante, hasta que alcanza un resplandor sobrenatural. A pesar de que esta luz -generalmente dicen que es blanca o «transparente»- tiene un brillo indescriptible, muchos de los entrevistados especifican que no daña a la vista, ni deslumbra, ni impide ver las cosas que los rodean -quizá porque en ese momento ya no tengan ojos físicos para «deslumbrarse».
No obstante la inusual manifestación de luz, nadie ha expresado duda con respecto a que era un ser, un ser luminoso. Todos afirman que es un ser personal, que tiene una personalidad bien definida. El amor y calidez que emanan de él hacia la persona que está muriendo carecen de palabras para expresarse, pero ésta se encuentra totalmente rodeada y poseída por él, muy a gusto y totalmente aceptada en su presencia. Siente una irresistible atracción magnética ante ese ser, una atracción inevitable.
Mientras que la anterior descripción del ser luminoso permanece siempre inalterable, su identificación varía entre los diferentes individuos y parece estar en función de los antecedentes religiosos, educación o creencias del individuo que ha sufrido la experiencia. Casi todos los cristianos por educación o creencia identifican la luz con Cristo o trazan paralelos bíblicos en apoyo de su interpretación. Un hombre y una mujer judíos lo identificaron con un «ángel». En ambos casos, los sujetos dejaron bien claro que ello no implicaba que el ser tuviera alas, tocara el arpa o tuviera forma o apariencia humanas. Sólo era luz. Ambos se referían a que consideraban al ser como un emisario o guía. Un hombre que no había tenido creencias ni educación religiosas antes de la experiencia lo identificaba simplemente con un «ser luminoso». La misma etiqueta utilizó una señora de fe cristiana, quien no parecía oponerse mucho a llamar Cristo a la luz.
Poco después de su aparición, el ser comienza a comunicarse con la persona que está sufriendo la transición. La comunicación es igual de directa que las que encontramos antes en la descripción de la forma en que una persona en el cuerpo espiritual puede «recoger los pensamientos» de los que lo rodean. En este estadio, todos afirman que no oyeron sonidos físicos o voz que proviniese del ser, y no le respondieron con sonidos audibles. Informan que tuvo lugar una transferencia directa y sin impedimentos de pensamientos, y que además se hacía en forma tan clara que no había posibilidad de malinterpretarlo o mentirle.
Además, ese intercambio comunicativo no se produce en la lengua nativa del sujeto, aunque la entiende perfectamente y toma conciencia de todo instantáneamente. Ni siquiera puede traducir los pensamientos que intercambiaron, cuando estaba cerca de la muerte, al lenguaje humano que habla ahora, después de haber sido reanimado.
El siguiente estadio de la experiencia ilustra perfectamente las dificultades de traducción de este lenguaje sin palabras. El ser dirige un pensamiento, casi inmediatamente, a la persona en cuya presencia ha aparecido de manera tan sorprendente. Usualmente, las personas con quienes he hablado tratan de formular el pensamiento en forma de pregunta. Entre las traducciones que he oído se encuentran: «¿Estás preparado para morir?», «¿estás listo para morir?», «¿qué puedes enseñarme de lo que has hecho con tu vida?», «¿qué has hecho con tu vida que sea suficiente?» Las dos primeras formulaciones, referidas a la «preparación», pueden, a primera vista, tener un sentido diferente a las otras dos, que enfatizan la «realización».

El Dr. Moody hace una síntesis de la experiencia:

1.- Se experimenta la salida, separación o despegue de una parte energética del cuerpo físico, quedando éste en estado inmóvil e inconsciente. Esta experiencia permite ver desde fuera su propio cuerpo.

2.- La conciencia se aleja del cuerpo material o físico.

3.- Se sienten transportados o incorporados a otro plano extraño, calificado de trascendental, donde el espacio tiempo es diferente.

4.- Se da la sensación de poseer una estructura física diferente al de su original, muchas veces puede comprobarlo porque se observa que yace en el lugar de los hechos inconsciente y casi sin vida.

5.- Manifiestan pasar por un túnel oscuro y que al final llegan a un espacio de luz radiante de características nunca experimentadas.

6.- Se producen encuentros con seres conocidos ya fallecidos y con entidades espirituales nunca vistas.

7.- Se experimenta una especie de paz y se escuchan sonidos celestiales armónicos muy agradables.

8.- Se ven paisajes y luces brillantes de origen inexplicado.

9.- Se oye una especie de zumbido.

10.- Se da una especie de revisión o recuerdo de las experiencias vividas, produciendo una especie de reflexión de la conciencia. Especie de juicio propio.

11.- Los entes espirituales que son observados dan a entender que siguen ligados a circunstancias terrenales y propiedades materiales.

12.- Se producen encuentros con entidades espirituales que les sirven de guía.

13.- El ente espiritual le induce a hacer una reflexión sobre sus actos en vida, sin acusarlo ni juzgarlo.

14.- Se llega a un límite o puerta de donde se presume que si se pasa ya no regresa a la vida.

15.- La vivencia de esta experiencia previa al regreso, hace que este estado de felicidad no quiera ser cambiado por el otro terrenal de donde vino, por ello pocos quieren volver a la vida.

16.- Las versiones varían dependiendo del contexto socio-cultural en que viven los sujetos que experimentan este fenómeno; así mismo, difieren de acuerdo a sus creencias y a su religión.

17.- Luego de la vivencia se abre una especie de psiquismo trascendente, que para el medio que lo rodea puede ser sorprendente y hasta es considerado anormal.

18.- Este fenómeno puede ser vivenciado por cualquier persona, independiente de su religión, cultura, sexo, edad y creencia.

19.- Ninguna experiencia es igual a la otra, ni reúnen todas las características señaladas.

20.- NO TEMEN A LA MUERTE
Después de la experiencia, los que han tenido la ECM ya no tienen miedo a la muerte. Eso quiere decir diferentes cosas para diferentes personas. Para algunas, el miedo más grande que tienen es el del terrible dolor que se imaginan que acompaña al acto de morir. Otras no saben quién cuidará a sus seres queridos en su ausencia. A otras más lo que les espanta es la permanente suspensión de la conciencia.
Las personas que controlan a otras y que son autoritarias tienen miedo de la pérdida de control sobre sí mismos y sobre los demás que piensan que la muerte les va a ocasionar. El fuego del infierno y la condenación aterroriza a muchos, mientras que algunos simplemente tienen miedo a lo desconocido.
Cuando los que han tenido la ECM dicen que han perdido el miedo a la muerte, casi siempre quiere decir que ya no tienen miedo a la pérdida de la conciencia o a la pérdida de si mismos. Lo cual no quiere decir que quieran morir pronto. Quiere decir que su experiencia les hace tener una vida más rica y más llena que la que tenían antes. Los que yo conozco quieren seguir viviendo más que nunca. De hecho, muchos sienten que están viviendo por primera vez.
El temor al castigo del infierno por actos carnales ya no es un problema para muchos. Cuando hacen la revisión de su vida, las personas que tienen la ECM se dan cuenta de que el ser luminoso las ama y cuida de ellas.
Se dan cuenta de que él no es castigador, sólo quiere que ellas se vuelvan mejores. Esto las ayuda a perder el miedo y a tratar, en cambio, de convertirse en personas bondadosas.
Hay que comprender que el ser luminoso no les dice que tienen que cambiar.
La conclusión a la que yo he llegado, después de escuchar a cientos de casos así, es que las personas cambian voluntariamente porque están en presencia del modelo de bondad, que las hace querer cambiar su comportamiento radicalmente.

21.- SIENTEN LA IMPORTANCIA DEL AMOR
“¿Has aprendido a amar?” es una pregunta a la que se enfrentan casi todos los que tienen una ECM durante su episodio. Al regreso, casi todos dicen que el amor es la cosa más importante de la vida. Muchos dicen que es la razón por la que estamos aquí. La mayoría descubren que es la base de la felicidad y de la realización, y que otros valores palidecen a su lado.
Como ustedes se pueden imaginar, esta revelación cambia radicalmente la escala de valores de la mayoría de los que han tenido la ECM. Si antes eran intolerantes, ahora ven a cada individuo como una persona querida. Si antes la riqueza material era su máxima aspiración, ahora reina el amor fraternal.

22.- SIENTEN QUE ESTÁN CONECTADOS CON TODAS LAS COSAS
Las personas que han tenido una ECM cuando regresan tienen la sensación de que todas las cosas en el universo están relacionadas. Es difícil para ellos definir este concepto, pero casi todos tienen un renovado respeto por la naturaleza y el mundo que les rodea.

23.- VALORAN EL APRENDIZAJE
Los que han tenido la ECM sienten también un renovado respeto por el conocimiento. Algunos dicen que éste ha sido el resultado de la revisión de sus vidas. El ser luminoso les dijo que el aprendizaje no se acaba cuando uno muere; que el conocimiento es algo que podemos llevar con nosotros. Otros describen un reino entero de la otra vida que está reservado para la búsqueda apasionada del conocimiento.

24. 
No todos tienen la experiencia completa y llegan donde el Ser de Luz. Este Ser es una trascendental presencia real para tantas personas que han tenido el encuentro con Él en los umbrales del Más Allá. No hay palabras para describirlo, todos los relatos son similares, es un Ser que irradia intensa luz dorada que no molesta a la vista. Habla telepáticamente, irradia amor y perdón al hacerlo. El ayuda a proyectar en la pantalla mental la película de la vida, haciendo comprender las razones de los errores cometidos y destacando las virtudes tenidas. Él nos permite ser testigos, actores, abogados defensores, fiscales y jueces del propio juicio. Él es perdón y nos ayuda al autoperdón, cosa tan difícil de lograr en la vida. Imparte una Enseñanza trascendente que abre la Mente hacia la realidad existencial. Cuando se intenta acercarse a Él, se comprende que existe un abismo que nos separa y que si se cruza ya no hay posibilidad de retorno. Pregunta si se está preparado para cruzar, todos quisieron pasar al Más Allá y no volver, pero comprendieron que debían retornar a cumplir la misión que el Ser de Luz les recordó, y en ese instante, bruscamente, para asombro de la ciencia médica, se revive:

El Ser de Luz



Opino que todos tratan de expresar el mismo pensamiento, y tal idea es apoyada, en cierta manera, por la siguiente cita de una de las mujeres entrevistadas:

Lo primero que hizo fue preguntarme si estaba lista para morir o qué había hecho con mi vida que quisiera enseñarle.

Incluso en las formas más inusuales de construir la pregunta se descubre, tras la debida elucidación, que tienen en gran parte el mismo sentido. Por ejemplo, un hombre me dijo que, durante su muerte,

La voz me hizo una pregunta: «¿Vale la pena?» Lo que quería decir era si el tipo de vida que había llevado hasta ese momento me parecía válido entonces, sabiendo lo que sabía.

Dicho sea de paso, todos insisten en que la pregunta, por extrema y profunda que pueda ser en su impacto emocional, no se plantea en absoluto como condena. Todos están de acuerdo en que no dirige la pregunta para acusarlos o amenazarlos, pues, sin importar cuál vaya a ser la respuesta, siguen sintiendo la aceptación y el amor total proveniente del ser luminoso. La cuestión los hace pensar en sus vidas, sonsacárselas. Podría decirse que es una pregunta socrática, que no se hace para adquirir información, sino para ayudar a la persona interrogada a que escoja por sí misma el camino de la verdad. Veamos informes de primera mano de ese fantástico ser:

1) Oí a los doctores cuando dijeron que había muerto y comencé a sentir que estaba cayendo -en realidad era como si flotase- por aquella oscuridad, que era una especie de cápsula. Lo cierto es que no hay palabras para describirlo. Todo era muy negro salvo, a gran distancia, esa luz. Era muy brillante, aunque no muy grande al principio. Crecía conforme me iba acercando a ella.
Trataba de llegar a esa luz, pues sentía que era Cristo. No era una experiencia atemorizadora. Al contrario, resultaba agradable hasta cierto punto. Inmediatamente conecté la luz con Cristo, quien dijo: «Yo soy la luz del mundo.» Me dije a mí misma: «Si es así, si voy a morir, ya sé lo que me espera al morir: esa luz.» 
2) Entré a la sala y fui a servirme una copa. En ese momento, como descubrieron más tarde, se me produjo el ataque de apendicitis. Me quedé muy débil y caí al suelo. Comencé a sentir que iba a la deriva, un movimiento de mi ser real dentro y fuera de mi cuerpo, y a oír una música muy bella. Floté por la sala y salí de ella hacia el porche. Allí casi tuve la impresión de que las nubes, en realidad una neblina rosada, comenzaba a reunirse a mi alrededor. Luego floté a través del techo, como si no existiese, hacia una luz transparente como el cristal puro, una luz blanca resplandecedora. Era muy hermosa y muy brillante, pero no me hacía daño en los ojos. No es posible describir aquí esa luz. No veía realmente a una persona en ella, pero tenía una identidad especial. Era una luz de comprensión y amor perfectos.
A mi mente llegó el pensamiento: «¿Me amas?» No lo formuló exactamente como una pregunta, pero sospecho que la connotación de lo que la luz dijo fue: «Si me amas, regresa a la vida y completa lo que iniciaste en ella.» Durante todo el tiempo tenía la impresión de estar rodeado por un amor y una compasión irresistibles.
3) Sabía que estaba muriendo y que nada podía hacerse, ya que nadie podía oírme... Estaba fuera de mi cuerpo; no me cabía la menor duda, pues podía verlo en la mesa de operaciones. ¡Mi alma estaba fuera! Todo ello hizo que al principio me sintiera muy mal, pero entonces vino esa luz brillante. Parecía un poco apagada al principio, hasta que se convirtió en ese enorme haz. Era una tremenda cantidad de luz; no un gran foco brillante, mucho más. Me daba calor y me invadió una cálida sensación.
Era de un blanco brillante y amarillento...; predominaba el blanco. Tremendamente brillante, tanto que no puedo describirlo. Parecía cubrirlo todo y, al mismo tiempo, no me impedía ver cuanto me rodeaba: la mesa de operación, los doctores y enfermeras. Podía verlo todo porque no me cegaba.
Al principio, cuando la luz llegó, no estaba muy seguro de lo que ocurría, pero luego me preguntó -bueno, fue algo parecido a una pregunta- si estaba listo para morir. Era como hablar con una persona, aunque no había allí ninguna. La luz hablaba conmigo, sonoramente.
Pienso ahora que la luz que me hablaba comprendía que no estaba preparado para morir, que se trataba más de probarme que de otras cosa. Desde el momento en que la luz me habló me sentí muy bien, seguro y amado. No es posible imaginar ni describir el amor que llegaba hasta mí. Era agradable estar con esa persona. Y tenía también sentido del humor.

Concluye el Dr. Raymond Moody manifestando:

Bueno, yo no soy teólogo; no soy más que un estudioso que ha recopilado narraciones de personas que han estado cercanas a la muerte, y las he expuesto en mi libro de la forma más honesta que he podido. Si bien de este trabajo no pueden extraerse conclusiones determinantes, sí que tiene un interés personal para muchos seres humanos, así como un interés profesional para médicos o sacerdotes.


Entrevista al Dr. Raymond Moody

9 de julio de 2013

P: ¿Cómo podemos estar seguros de que los testimonios de los informantes sobre ECM son verídicos y no una ilusión creada por nuestra mente por el deseo y la necesidad de creer en algo más allá de la muerte?
R: Las personas que han vivido estas experiencias afirman que no están soñando. Dicen que incluso parecen más reales que la vida cotidiana. Realmente no tenemos explicación para esas experiencias. Para mí, todo es inexplicable porque vivimos en un mundo muy misterioso. Las personas tenemos miedo a decir “no lo se”. Las personas que dan una explicación a las ECM, consideran que es la falta de oxígeno en el cerebro. Pero este fenómeno les ocurre también a personas que están junto a las que están muriendo y viven estas experiencias a pesar de que están sanas. Nos encontramos ante una situación que no sabemos que es, por eso no podemos dejar pasar que es una prueba de que existe vida después de la muerte.
 
P: ¿Qué tienen en común los acompañantes y por qué no ocurre en todos los casos?
R: No se sabe por qué ni a qué se debe. Sabemos que no tiene que ver con la edad, ni el sexo, ni la enfermedad que padecen, ni la religión que profesan. Unas personas tienen esa experiencia y otras no. Por eso seguimos estudiando, porque es fascinante seguir aprendiendo.
 
P: ¿Tiene constancia de si los acompañantes tienen cambios en su vida personal?
R: Tienen cambios en sus valores personales, no tienen miedo a la muerte y tienen cambios también en su personalidad. Se dan cuenta de que la muerte es una transición a otra realidad y por eso ya no le tienen miedo. Son conscientes de que todo lo que habían perseguido durante su vida no tiene sentido y que lo más importante era aprender a amar. Otra cosa muy importante es que esto, no tiene nada que ver con sus creencias religiosas. Cuando vuelven de sus experiencias, están seguros de que hay un Dios y una vida después de la muerte. Antes de esas experiencias tienen una creencia religiosa y después se dan cuenta de que la religión a la que perteneces no es lo importante.
 
P: ¿Cómo es la experiencia de revisión vital?
R: Las personas que viven estas experiencias tienen dos perspectivas. Consideran que el tiempo como lo conocemos desaparece, todo pasa de una vez. Ven todo lo que han hecho en su vida, si se ha hecho algo negativo se es totalmente consciente de lo que se ha hecho y sabemos lo que la otra persona siente, de la misma manera que de lo bueno realizado.
 
P: Los elementos de las EMC no ocurren todas en todos los casos. ¿a qué puede deberse que ocurran unas veces y otras no?
R: No todo el mundo ve todos los elementos de las EMC. No se sabe por qué unas personas ven unos elementos y no otros. Posiblemente no tenemos las herramientas cognitivas para entender este tipo de cosas, sin embargo, hemos avanzado hacia el conocimiento de la vida después de la muerte. Si volvemos atrás en el tiempo, la mayor dificultad ha sido la lógica porque la vida después de la vida es una contradicción en sí misma, porque la muerte significa el final de nuestra vida. En el pensamiento occidental, la lógica ha sido el principal impedimento para darle racionalidad a la vida después de la muerte. Hume es uno de los filósofos que ha contribuido a decir que la lógica es importante para conseguir la racionalidad y el pensamiento racional al investigar la vida después de la muerte (…) utilizamos la verdad como si fuera el resultado al sentido común, el verdadero o falso como si eso fuera la solución, esas son las bases de la lógica y sabemos que eso es sentido común porque lo aprendemos desde que somos pequeños. Pero esos conceptos han tenido un desarrollo muy complicado en el pensamiento occidental. El concepto de verdad fue acuñado por Parménides, fue el primero que utilizó el psicomantium, formuló la idea de verdad que conocemos actualmente y nos llevó cien años hasta que Platón articulara el concepto de falso, por eso decimos que una proposición es verdadera o falsa. Pero Platón y los anteriores a él, creían que había una tercera posibilidad. Las cosas puede ser verdaderas o falsas pero hay cuestiones que pueden ser ininteligibles o sin sentido. Platón consideraba que también necesitamos una lógica del sin sentido porque hay muchas cosas que no lo tienen. Aristóteles codificó la lógica, rechazaba todo lo que no fuese racional, pero dejó fuera el sin sentido. Desde entonces la vida después de la muerte es una contradicción en sí misma, es como un sin sentido. La lógica de Aristóteles no trabajaba esos conceptos, por eso creo que he solucionado el problema, he creado una nueva lógica que puede explicar la vida después de la vida.
 
P: Su colega investigador Melvin Morse desarrolló el concepto basado en “los circuitos de la mística” en el que el lóbulo temporal derecho del cerebro humano se estimula cuando ocurre un hecho místico como las EMC. ¿Acerca este concepto la ciencia a la espiritualidad?
R: Él es una de las personas que cree que el conocimiento humano está en el cerebro, yo nunca he tratado el tema de la consciencia de una forma médica sino filosófica. Filosóficamente hablando cómo nuestra consciencia está sujeta a una materia, a un cuerpo físico, es difícil de resolver. En este momento de la historia no entendemos que la consciencia está basada en el cerebro, no podemos decir que el lóbulo temporal está conectado con Dios pero yo sí creo que existe esa conexión.
 
P: Ha estado investigando sobre los pasos racionales para encuadrar las EMC ¿Qué conclusiones ha obtenido?
R: Mis conclusiones son las mismas que la de Hume. Aún no tenemos las bases racionales ni lógicas para estudiar las ECM ni EMC, pero ya está resuelto porque he creado un sistema lógico en el que podríamos encuadrar estos elementos y conocer más sobre ellos. Ahí es donde me encuentro y creo que en los próximos años habrá un gran desarrollo en cuanto  a esos principios racionales para encuadrar las ECM.
 
P: Desde hace años ha estado trabajando con cristales como herramienta para el descubrimiento de sí mismo y la autoexploración (psicomantium). ¿qué resultados ha obtenido? ¿puede ser utilizado para contactar con personas fallecidas?
R: Sí, los restos arqueológicos muestran que el ser humano ha usado cristales e incluso el agua para este fin. Esto era conocido por los antiguos griegos. Yo he investigado eso porque me interesaba el tema y por el origen en la antigua Grecia. Es sorprendente decir que, efectivamente, funcionan. Es muy fácil tener visiones sobre las personas que han fallecido. La pregunta sería: “¿es eso real?”. Por supuesto es algo que no podemos contestar.  
Cuando empecé a investigarlo hace 21 años, me sorprendió que la gente lo vivía como algo real. Empecé a estudiar el fenómeno con mis colegas y mis estudiantes de psicología y esperaba que me dijeran que  se parecía a lo que ellos pensaban era una visión, pero todos decían que era real, lo interpretaban como real. Para mí es algo muy difícil de entender. Creo que las personas responden a esta cuestión de diferentes maneras. Para mí lo interesante es que era un procedimiento básico en la antigua Grecia y que en estos 2000 años, nos hemos olvidado de él. Ahora que lo hemos descubierto creo que es una buena terapia para los procesos de duelo. El mejor resultado es que las personas en proceso de duelo se sienten mejor y quizás dentro de unos años tengamos que reconocer que existe la vida después de la muerte.
 
P:  ¿Qué es lo que aún no se ha estudiado en ECM?
R: Se ha estudiado mucho durante mucho tiempo pero aún se sigue haciendo porque hay cosas que aún no se conocen. Apenas hemos empezado ya que es un tema muy amplio.

P: ¿Podríamos pensar que próximamente la vida después de la muerte será algo natural en nuestras creencias?
R: Creo que en poco tiempo sí tendremos esos principios racionales en los que basar esas ECM.
http://cristinalazaroperez.blogspot.cl/2013/07/entrevista-al-doctor-raymond-moody.html

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"Cuando mueres sólo cambias de conciencia"
Van Lommel cuando enseñaba Cardiología en el hospital de Arnheim -800 camas- ya investigaba cómo algunos pacientes, tras infarto y muerte clínica, volvían a vivir. Hasta que en 1986 leí el testimonio de un estudiante de Medicina, George Ritchie, que resucitó tras nueve minutos de muerte clínica. Me impresionó tanto que empecé a estudiar en profundidad esos casos.

¿Tantos había?
En 1988 ya tenía doce episodios incuestionables y creé una red de investigación con otros diez hospitales holandeses. Iniciamos un estudio clínico prospectivo de 344 pacientes, que publicó The Lancet (2001).

Causó un impacto mundial.
Tanto que ya le avancé entonces, cuando usted me entrevistó, que, tras 31 años de cardiología, me iba a dedicar en exclusiva a las experiencias cercanas a la muerte (ECM).

¿Qué hemos aprendido desde el 2001?
Tenemos más preguntas, además de la clásica: ¿si la conciencia es un mero producto del cerebro, cómo puede sobrevivir y explicar la experiencia de la muerte?

¿Qué dice la ortodoxia médica?
Que se trata de meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno).

¿Y qué le dice su investigación?
Si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras la muerte tendrían ECM, porque todos la sufren, pero, en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias.

¿Qué explican sobre ellas?
Coinciden en hablar de recuerdos, cognición y emociones y mantienen la identidad, un punto crucial, porque el ego es el enlace entre la conciencia y el cuerpo.

¿Luces, voces, su vida en un instante...?
Las han experimentado miles de personas, pero no todos las explican por temor a ser tachados de lunáticos o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad.

¿Todos experimentan lo mismo?
No todos experimentan todo, pero todos citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal.

¿A qué se refiere?
Es la revisión de la vida pasada, pero también la futura y presente: algunos, al volver, anticipan sucesos y reinterpretan los ya pasados, así que suelen cambiar de pareja, de trabajo, de existencia, porque han contemplado su vida en conjunto durante su ECM.

¿Cómo son esas visiones?
Inefables, a menudo el lenguaje carece de términos para explicarlas. Una ECM de tres minutos puede requerir semanas de testimonio en el que no se repite un solo episodio. El tiempo, como le decía, transcurre de un modo único en síntesis con el espacio y una constelación de familiares y afectos.

Por ejemplo.
Un paciente refiere cómo en su ECM había visto a un señor desconocido sonriéndole. Diez años después, su madre agonizante le reveló que él era hijo de una relación extramarital y le mostró una fotografía de su padre biológico, asesinado en un campo de concentración: era aquel señor sonriente.

¿Cómo sabe que esos pacientes clínicamente muertos siguen conscientes?
Lo prueban cientos de casos. En Conciencia más allá de la vida explico el de un hombre de 43 años que nos llegó cianótico, frío, sin tensión y con las pupilas dilatadas. La enfermera le extrajo la dentadura postiza y la depositó en un cajón. Resucitó inexplicablemente tras un largo coma y preguntó por sus dientes.

Si estas vivo, resultan muy útiles.
Reconoció, al verla, a la enfermera y le pidió que se los devolviera. Ella nos llamó alarmada y entonces el paciente nos relató en detalle lo que habíamos dicho y hecho cuando llegó muerto a urgencias del hospital.

¿Y usted qué cree?
Nuestra conciencia no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo. Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición. Sólo morimos en una dimensión para pasar a otras.

¿Es una convicción religiosa?
Es física cuántica. Yo no soy creyente. Muchas religiones se han acercado a esa realidad con técnicas de paso entre esas dimensiones, como la meditación o el misticismo.

¿Cómo lo sabe?
Porque estudio casos -me consultan decenas cada día- y las experiencias son recurrentes y concurrentes: confluyen tiempo -pasado, presente y futuro: tienen visiones- y espacio en sensación de unidad. Y esos testimonios de cada día coinciden con los relatos de la mística y las visiones de profetas, gurús y santos desde hace siglos.

¿Todo está conectado?
Ven la luz (los niños me cuentan que un ángel; los ateos hablan de "una energía" y los creyentes, de Dios). Todos se refieren a lo mismo y que en ello se sienten integrados.

¿Por qué la ciencia lo ignora?
Hasta ahora, la mecánica cuántica demuestra que la luz consta de partículas que al mismo tiempo son ondas -creo que nuestra conciencia las retransmite- dependiendo del estado del observador.

La experiencia de lo objetivo, al fin, depende de tu estado subjetivo.
Así que, desde los gurús milenarios hasta los físicos cuánticos, cuando asumes tu transición sin miedo experimentas un anticipo de esa sensación de plenitud.
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120605/54303448302/pim-van-lommel.html

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Testimonio del famoso siquiatra George Ritchie sobre su ECM
Era a finales de 1943, tenía 20 años, y fui destinado al campamento militar de Berkeley, un lugar para albergar a 250.000 soldados que irían a luchar al frente europeo contra los alemanes. Pero cogí una pulmonía que me llevó a la muerte clínica, donde tuve la experiencia que cambió mi vida. Al principio, salí del cuerpo y lo ví echado en la cama sin darme cuenta de que era mi propio cuerpo. Después, empecé a vagar por todo el hospital y alrededor del campamento. A continuación, vino la luz. 
No se trataba de una luz, sino de una persona que había entrado en mi habitación, o mejor expresado, un Hombre hecho de luz, aunque me parecía tan imposible a mi mente como increíble aquella intensidad luminosa de la cual Él estaba hecho... Y me vino una profunda convicción: “Estoy en la presencia del Hijo de Dios”. Era una especie de conocimiento inmediato y completo... Jesús era todo poder, anterior al tiempo y, a la vez, joven y actual como el hombre más moderno que hubiera conocido. Y, con la misma misteriosa certeza interior, sentía que aquel Hombre me amaba. Era un amor incondicional, un amor sorprendente, inconmensurable. Un amor más allá de toda comprensión humana, imposible de imaginar. Aquel amor sabía todas las cosas no merecedoras de amor en mí (mi explosivo temperamento, las peleas con mi madrastra, mis pensamientos incontrolados en cuanto al sexo, cada pensamiento egoísta y cada acción llevada a cabo desde mi nacimiento) y, a pesar de todo, yo sentía con una intuición inexplicable que Él me amaba tal como era.
Al afirmar que Él sabía todos los detalles de mi vida, sólo lo digo como una observación. Su radiante presencia había penetrado cada episodio y cada secuencia de mi vida entera. Todas y cada una de las cosas que me habían sucedido estaban allí como en una vista panorámica única, en el sentido más actual y contemporáneo, como si todo se estuviera representando al mismo tiempo. ¿Cómo aquello era posible? No lo sé... Me di cuenta de las muchas tonterías cometidas como, por ejemplo, cuando le volvía la cara a mi madrastra cuando quería darme un beso a la hora de acostarme... Se representaron otras escenas, cientos, miles de ellas, iluminadas por la presencia de la Luz, existiendo todas ellas como si el tiempo nunca hubiera dejado de transcurrir... Pasaron por delante de mí escenas de mis años de universidad, mis salidas con las chicas, los exámenes de química, las competiciones deportivas... Cada detalle de mis veinte años de vida estaba expuesto para ser visto en un momento. Lo bueno y lo malo, las cosas más importantes, las trivialidades, lo normal y lo extraordinario. Y, en medio de esta visión, venía una pregunta. Estaba como implícita en cada escena: ¿Qué has hecho de tu vida?
¿Qué has logrado hacer con el precioso tiempo que se te ha concedido? No había pecados espectaculares, los normales de un joven en edad de tentaciones de sexo. Pero si no había horrendos crímenes, tampoco pude descubrir algo de un valor destacable. Si algo sobresalía, era un determinado interés en mí mismo, un interés en todo lo personal, encerrado en mis conveniencias...
Me di cuenta de que era yo mismo quien juzgaba los eventos mostrados a mi alrededor. Era yo mismo quien los juzgaba triviales, egoístas, sin importancia. La condenación no procedía de Él. No era Él quien me reprochaba mis actos. Él simplemente me amaba, esperando mi respuesta a la pregunta que aún estaba meciéndose en el aire: ¿Qué puedes mostrarme de lo que has hecho en tu vida?... Su pregunta, como todo lo que procedía de Él, estaba relacionada con el amor. ¿Cuánto has amado durante tu vida? ¿Has amado a los demás como yo te he amado a ti? ¿Totalmente? ¿Incondicionalmente?...
Con sorpresa, me di cuenta de que nos pusimos en movimiento. No me había dado cuenta de que ya no estábamos en el hospital... Vi un grupo de trabajadores juntos ante una cantina, tomando café. Una de las mujeres pedía a otra un cigarrillo, con tal vehemencia que parecía desearlo más que nada en el mundo. Pero la otra la ignoraba por completo. Sacó un paquete de cigarrillos, lo abrió con naturalidad, encendió su pitillo y volvió a esconder su paquete. Tan rápido como si se tratara del movimiento de una serpiente, la mujer a quien se le había negado el cigarrillo, se tiró a arrebatárselo de la boca a la otra. Lo intentó una segunda vez... Y otra, sin éxito... Entonces, me di cuenta de que se hallaba en la misma situación de inmaterialidad que yo mismo. Estaba muerta. Me detuve mirando a una mujer que aparentaba unos cincuenta años, siguiendo a un hombre, más o menos de la misma edad, por una calle. Ella tenía un aspecto mucho más vivaz, accionaba exageradamente y lágrimas resbalaban por sus mejillas. Por otra parte, el hombre, a quien ella se estaba dirigiendo, ignoraba por completo su existencia...
Tan rápidos como el pensamiento viajamos de ciudad en ciudad, aparentemente por diversos lugares de la Tierra... Dentro de una casa vi a un joven dirigirse a su anciano padre: “Lo siento, papá; lo siento, mamá”. Se lo repetía sin parar, pero las palabras no significaban nada para los vivos. Varias veces, me hizo detener Jesús ante escenas semejantes. Vi a un muchacho siguiendo a una joven de unos diecisiete años por los pasillos de la universidad y decirle: “Nancy, no sabes cuánto lo siento”. Una mujer de mediana edad pedía con desesperación a un hombre con el pelo gris que le perdonara. Pregunté a Jesús: ¿Por qué todos piden perdón y excusas? Me dijo: “Todos ellos son suicidas, encadenados por las propias consecuencias de su acción”.
Hasta el momento, habíamos visto lugares donde los vivos y los muertos convivían codo a codo. Ahora fuimos a una extensa llanura abarrotada, hasta el punto de no caber uno más de aquellos seres descarnados, fantasmagóricos. Todos ellos estaban evidentemente, frustrados; nunca en mi vida había visto personas tan violentas, tan miserables en todos los sentidos de la palabra... Por todas partes, había gente luchando a muerte, contorsionándose, pegando, cortando... Vi cómo luchaban con sus manos, sus pies, sus dientes; pero, al mismo tiempo, nadie parecía estar herido ni se veía sangre... Si antes había sospechado de hallarme en el infierno, ahora estaba seguro de ello. Hasta aquel momento, la tragedia consistía en hallarse encadenados al mundo físico. Ahora podía darme cuenta de que existían otros tipos de cadenas. Aquí no se disponía de objetos sólidos o de personas corporales. Estas criaturas parecía que se hallaban encadenadas a los propios hábitos de sus mentes por medio del odio, de la lujuria y de todos los pensamientos tendentes a la destrucción. Aún más horroroso que las dentelladas y las coces que se intercambiaban, eran los abusos sexuales de muchos. Perversiones que nunca había soñado y que incesantemente intentaban llevar a cabo sin poder hacerlo a causa de no tener un cuerpo real. Resultaba imposible definir los aullidos emitidos...
También en esta ocasión me di cuenta de que ninguna condenación salía de los labios de Jesús. Solamente tenía compasión de aquellos infelices, que quebrantaban su Corazón. Ciertamente, no era su voluntad el que una de estas criaturas estuviera en tal situación y en tal lugar. Entonces, ¿por qué razón estaban confinados en este lugar? ¿Por qué no huían de aquel infierno?... Tal vez por siglos cada criatura de ésas había estado buscando la compañía de otros seres tan llenos de odio y de orgullo como ellos mismos hasta que finalmente llegaron a formar una sociedad tan maldita como aquella. Tal vez no era Jesús quien les había abandonado, sino ellos los que habían rechazado la Luz que les ponía al descubierto sus tinieblas. Ellos no daban tregua al rencor que salía de sus corazones; sus ojos estaban atentos al mal que podían hacer, buscando otra criatura a quien humillar...
Luego vi, infinitamente lejos, demasiado distante para ser percibido por los medios a mi alcance, una ciudad. Una ciudad luminosa, un lugar sin término, pero con tal calidad de luz que podía distinguirse a pesar de la inimaginable distancia que nos separaba. Su brillantez parecía emanar de los mismos edificios y calles del lugar y de los seres que ahora ya podían distinguirse. De hecho, la ciudad en sí parecía hecha de luz, una luz similar a la Luz del que tenía a mi lado, acompañándome siempre... Lloré al perder aquella maravillosa escena, reconociendo mi impotencia e incapacidad, pero tuve la convicción de que, en aquel instante, había podido contemplar la realidad del cielo... Unos segundos después, nos hallábamos ya entre las cuatro paredes de la habitación del hospital. Jesús estaba todavía a mi lado. De no haber sido así, no hubiera resistido el impacto de la brutal transición, al pasar del infinito a las reducidas dimensiones de aquella celda.
Lo que experimenté en el reino de la vida futura cambió mi vida. Desde aquellos días, no he considerado nada en mi vida sin pensar en el propósito que Dios tiene para mí. Ningún contacto con otra persona ha dejado de ser importante para mí. Cada minuto de cada día, desde entonces, ha sido completamente diferente al que había vivido antes. Lo importante es amar. Por eso, estoy convencido de que el futuro del mundo depende, en gran manera, de cómo hayamos sabido amar a los demás, aquí y ahora.
http://hermano-jose.blogspot.cl/2012/07/george-ritchie.html


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Destaca el hecho que ninguno de los retornados de una ECM quería volver de ese lugar que su vida tanto les cambió. Entre esos abundantes testimonios de quienes volvieron del Más Allá analicemos estos 34 como muestra:
1.- Ese conocimiento no sólo era para una persona, sino para que se beneficiara toda la humanidad.

2.- Se trata de un lugar donde el lugar en sí es conocimiento. En él se tiene a plena disposición el conocimiento y la información, la totalidad del conocimiento. Se absorbe conocimiento. Súbitamente conocemos las respuestas a todos los interrogantes.

3.- Hubo un momento en esto -bueno es que no hay manera de describirlo- que fue como si yo supiera todas las cosas. Tenía la certeza de que cualquier cosa que quisiera saber, podría saberla.

4.- Había una luz como dorada en todas partes. Hermosa. Pero no pude hallar la fuente en ningún lado. Simplemente me rodeaba viniendo de todas partes. Había un sentimiento de paz y gozo perfectos, de amor. Era como si yo formase parte de ello.

5.- Alrededor había la luz más bella y resplandeciente que pueda describir. Era un lugar muy hermoso y en aquel lugar había gente, gente feliz.

6.- Es un sitio verdaderamente hermoso, pero no se puede describir. Y existe realmente. Uno no puede ni imaginárselo.

7.- Yo había sido un predicador del fuego y del azufre, les decía que si no creían la Biblia de una manera determinada serían condenados al fuego eterno. El Ser Luminoso me pidió que no volviera a hablar así a mi congregación, lo dijo sin exigencias, se limitó a indicarme que con mi actitud estaba haciendo desgraciada a la congregación.

8.- Todo lo que uno haya hecho está allí en la revisión para que lo evalúe. Ojalá consiguiera convencer a todo el mundo de lo bueno que es saber la responsabilidad que uno tiene, es el sentimiento más liberador del mundo.

9.- Mucha gente que yo conozco se va a llevar una sorpresa cuando descubra que al Señor no le interesa la teología. ÉL quería saber lo que había en mi corazón no en mi cabeza.

10.- Lo que pasa es que estaba tan bien allí en la muerte, pero tan bien.

11.- Me dijo que todavía no podía subir. Vuelve, aún te queda algo por hacer y aquí estoy.

12.- Me dijo: regresa, aún no ha llegado el momento.

13.- Sabía que tenía un objetivo a conseguir en la vida y que, en consecuencia, no podía permanecer en el "plano" en el que me encontraba transitoriamente.

14.- Estaba viendo transitoriamente mi propia vida como participante y espectador; como abogado defensor, fiscal y juez. En ningún momento me sentí culpable, pero comprendí que aún me quedaba mucho por hacer, por comprender, por saber; sentí que ese Ser Luminoso me estaba ordenando evolucionar y no tuve duda que aún no estaba preparado para morir, y me regresé a este cuerpo.

15.- Ahora sé lo que es la muerte. Ya no tengo miedo y sé que cuando llegue la hora, será lo más bello que me sucederá.

16.- El hecho es que esa Luz, esa Inteligencia Suprema ante la que me enfrenté y esa sensación de paz, felicidad y amor que me poseyó, es algo que hasta la fecha recuerdo con claridad, hasta el punto que ha cambiado mi vida.

17.- Él me hizo ver dentro de mi, como si se proyectara en mi mente, las imágenes, sensaciones, actos y consecuencias de toda mi vida. Todo, hasta el más mínimo detalle lo vi y lo percibí con impresionante claridad; y durante ese instante en el que transcurrió toda mi vida, fui participante, acusado, demandante, testigo, fiscal y juez, todo a la vez. Comprendí que no estaba listo para morir.

18.- Era una luz, una luz intensa, pero no me cegaba. Yo sé que era ÉL, por todo ese amor y comprensión que irradiaba.

19.- Esa luz me hizo comprender la inmensa falta de humanidad del medio en que me desenvuelvo, de muchos de mis actos y actos de los demás.

20.- Pero ese Ser que yo calificaría de "amor puro" comprendió lo que estaba sucediendo, decidió que yo no podía morir, y me mandó de vuelta.

21.- Creo que a todos los que hemos pasado por esa experiencia ha sido por alguna razón. Porque existe algo que debemos hacer. Hemos recibido una llamada especial.

22.- Tuve suerte que esto sucediera. No estaba encaminado en la dirección correcta, estaba en el sendero de la autodestrucción, sólo que lo recorría muy lentamente. Yo era un perro callejero.

23.- Desde esa experiencia no he prestado la menor importancia a la consecución de cosas materiales.

24.- Me gustaban los bienes materiales y los deseaba, ahora, mi interés es mi sonrisa.

25.- Después de la experiencia alguien me prestó un libro sobre la Guía de la Conciencia Superior, era la primera vez que tenía algo así en mis manos, ahora no he hecho más que devorar esta clase de libros, uno tras otro. He cambiado totalmente de manera de ser y siento, percibo y vivo como la persona con quien creí fundirme en ese túnel.

26.- No me importa si se ríen de mi. Los pocos que no lo hagan serán los únicos que aprenderán algo.

27.- Yo era una persona superficial, siempre pendiente en complacer a los demás y de ser aceptada y apreciada por todos. Ahora, eso ya no me importa en absoluto, y resulta una sensación realmente deliciosa.

28.- Antes era inseguro, ahora si no le gusto a alguien, no me importa.

29.- Pienso que la experiencia lo hace a uno más tolerante y comprensivo, ya no juzgo a la gente con tanta dureza, ahora tengo un sentido del humor más acusado que antes.

30.- Antes tenía muy mal genio y era lengua larga, ahora no soy tan intratable y me esfuerzo por escuchar.

31.- Supe lo que debía hacer. Fue así de sencillo. Fue como un impulso que no sé de donde vino, pero que me hizo ver que debía ayudar a las personas enfermas en grave estado.

32.- Tengo un mensaje que comunicar a los demás, hay vida después de la muerte. Existe algo más, nuestra identidad personal continúa existiendo de una manera más completa.

33.- Nadie me preguntó por mis creencias, nadie. El Universo no es rígido, lo sé. No es justo decir que sólo si se cree en Jesús se alcanzará esa vida, y, si no se cree no se alcanzará.

34.- Mi vida ha sido azarosa, éramos ocho hermanos y no teníamos padre. Mi madre trabajaba casi todo el día lavando y planchando, todos vivíamos en un sólo cuarto. Yo tenía mucha fe en la Virgencita, al igual que mi mamá. Pero un día, al no conseguir mi mamá un mejor empleo por no tener marido, me revelé y comencé a robar. A los 12 años me fui a vivir con un señor dueño de una ferretería, y después con muchos otros, hasta que reuní algún dinero y un amigo me consiguió este puesto en el mercado. Mi vida estuvo tan llena de pecados, ¡cosas tan malas! Al tener el ataque al corazón me vi flotando en el aire en la Cruz Roja, donde había sido llevada. Vi mi cuerpo tieso y tapado completamente por una sábana. Supe que estaba muerta, quise volver pero en ese momento escuché un ruido como de truenos, pensé que era el ruido del infierno. Yo ya estaba segura que me iba al infierno y le rogaba ahora a la Virgencita pidiéndole clemencia. Entonces aparecieron todas esas luces y me encontré con mi comadre recientemente fallecida y me abrazó y me dijo que no llorara porque nada malo me iba a pasar. Llegué donde la Virgencita, era una luminosidad esplendorosa y salía de ella tanto amor y comprensión, que enseguida supe que no había sido tan mala y que la Virgen me amaba igual que a todos y no le importaba que yo la hubiera odiado, ni las cosas malas que hice. Entonces quise abrazarme a ella, pero me di cuenta que había como un precipicio que nos separaba, y sentí que me decía que todavía no estaba lista para morir, que tenía que cuidar a mis hijos y me mandó de vuelta a este mundo. Ahora yo ya se lo que pasa cuando se muere y no le tengo miedo a la muerte. También se que no soy tan mala y que DIOS perdona. Por eso yo también he aprendido a perdonar y no odio a nadie, ni me enojo por cualquier cosa como antes. Y tampoco creo en el infierno porque, ¿cómo puede permitir DIOS que exista el diablo cuando ÉL es tan bueno y está tan lleno de amor por todos ? La verdad es que el infierno es esta vida, pero si una aprende a amar, también la vida puede ser bella.

El testimonio final lo encuentro sublime por provenir de una mujer de pueblo mexicana, marginal, sufrida, resentida, "pecadora" e ignorante hasta antes de la experiencia. El cambio que la presencia del Ser de Luz en ella produjo es frecuente entre los retornados que llegaron en su viaje hasta el límite entre las dos orillas y vieron a ese Ser. Ese cambio es la palpable demostración de lo que está latente en nosotros, son cambios que suceden masivamente como un aviso y una manera de sacarnos de la indolencia y mostrarnos con hechos que todos podemos cambiar al intentar pensar mejor, pues la energía del más excelso Ser de Luz que señaló iba a volver, está ya cercana a la Tierra y basta pensar mejor para recibirla. Varios millones son los casos que figuran como muertos clínicos resucitados para los anales de la ciencia médica. Lo más destacable en el amplio estudio de estas personas que estuvieron Allá es el contacto con el Ser de Luz, realidad que un 5% recuerda haber tenido, y entre ellos resulta donde más se aprecian cambios positivos como lo son:
Regresar transformados; se les activan cualidades paranormales; sienten la necesidad de orientar en el tránsito a la muerte a personas moribundas; logran, sin proponérselo, el grado de la Sabiduría que solo el Conocimiento Trascendental otorga; su percepción de la Vida cambia al perder el temor al morir y recordar su justa razón de nacer; viven un proceso de positiva transformación hacia lo transpersonal que se les manifiesta en grado variable.
Además refuerzan el encuentro con el Ser de Luz estos tres retornados:

1.
Salí de mi cuerpo y, aunque sólo tenía 5 años, sabía que ya no estaba en mi cuerpo. Miré en derredor el quirófano y vi a los médicos, a las enfermeras y el equipo. Mientras me elevaba hacia lo alto me topé con un ser de pura luz. No tenía brazos ni piernas, no tenía ropa, era pura luz. Era una luz blanca muy, muy brillante, y sin embargo no molestaba mirarla. El ser de luz me envolvió, pero yo no tenía cuerpo. No tenía forma. Fue como si me hubiese fundido con esa luz.


2.
Era la presencia más bonita, sentía que era el hombre más bello que había visto en mi vida... Parecía estar desnudo, pero solo veía la silueta ahí parada frente a mí como si no quisiera que caminara hacia allá. Porque detrás de él estaba la luz brillante por eso no podía ver su rostro la luz le daba de atrás hacia delante, como si lo iluminara. A la misma vez sentía que estaba acostada en la cama boca arriba, él solo me miraba, pero a la misma vez podía ver otro ángulo de él parado frente a la cama pero donde yo estaba acostada no estaba ni yo ni la cama. Era como un vacío y ahora que lo estoy escribiendo es como si el no me permitiera que entrara en la luz, no sé si fue porque no era mi tiempo... Pero no sentí miedo.

3.
Oí que alguien decía: "¡Se nos va! ¡Se nos va!". Sentí que salía de mi cuerpo. Al principio me vi perdida, no sabía bien dónde estaba, si era un sueño o estaba pasando de verdad. No sabía si estaba viva o muerta. Me puse a correr intentando buscar una salida y no la encontraba, sentí una angustia y una desesperación tal que comencé a llorar. De repente, me vi envuelta en una luz. Eran espirales de menor a mayor formando un túnel. Esa luz me atraía hacia ella como un imán. Me introduje en ese túnel. En el fondo había una persona masculina. No distinguí su cara porque estaba lejos. Llevaba una túnica blanca, con la mano me hacía gestos para que fuera hacia él y me decía: "Olga, ven". Me pregunté quién sería y por qué sabía mi nombre. Al avanzar dejé de sentir miedo... En un momento determinado fui consciente de que mi alma había abandonado su cuerpo. Para mí la muerte hasta entonces eran palabras como cementerio, ataúdes, oscuridad o miedo. Descubrí que la muerte no existe, no es otra cosa que nacer a otra vida, la muerte es luz, paz, descanso, placer, bienestar y un amor infinito que en esta vida no existe... Me sentía la mujer más feliz del planeta. Olvidé todo lo que había sufrido hasta llegar allí. Avancé y oí la voz de mi hermano Javier gritando y sollozando, desesperado: "Lucha, Olga, no te rindas. Lucha, no nos dejes". Entonces me detuve. Quería avanzar y llegar al final. Emprendí la mayor batalla de mi vida. Al final del túnel estaba el placer, el amor y el bienestar... Retroceder era volver a un cuerpo enfermo en el que seguiría sufriendo. ¿Y a quién le gusta sufrir? A mí no... Allí el tiempo es otro. Según nuestro tiempo pasé cinco días en coma profundo. Cuando decidí volver desperté aquí como por arte de magia... Necesito volver para decirles a todos que Dios y el más allá existen, que no tienen que llorar por mi muerte ni por la de nadie porque todo es maravilloso. Aquella forma me dijo: "La que no tiene que llorar eres tú. Has decidido volver porque pesa más en ti el amor hacia tu hermano que el miedo al dolor y al sufrimiento. Eso te honra y me siento orgulloso de ser uno de tus guías. La próxima vez que vengas no tendrás que volver. Pero antes te queda camino por andar en la vida. Vas a sufrir mucho, pero no estarás sola. Tu sufrimiento va a ser fértil, muy fértil. Y, ahora, regresa".

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Marisa St. Clair, al referirse a los Beneficios de las ECM señala:


Después de una ECM, una persona se vuelve distinta de las demás como consecuencia de haber regresado de la muerte. Estos son unos de los cambios más importantes detectados por los investigadores:

º El miedo a la muerte se reduce considerablemente.
º Mayor inteligencia y mayor conocimiento, de manera inexplicable.
º Las personas descubre su destino y propósito personales. Recobran la conciencia sabiendo que todo individuo tiene una labor en la vida y no puede dejarla hasta que su misión no esté cumplida.
º Las habilidades psíquicas aumentan.
º La gente se vuelve más espiritual., tolerantes, altruistas. Saben que ninguna religión es exacta y se alejan de dogmas.
º Se convierten en una fuente de inspiración para los demás.
º Quienes han estado ahí regresan con el firme convencimiento de que suicidarse o asesinar es un grave crimen.
º Comprenden que tanto el dolor físico como el emocional terminarán de manera natural en cuanto se entre en la Luz.

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Un estudioso que lleva el método al plano científico del tema de las ECM creando grupos de trabajo algo similar a los alcohólicos anónimos pero con personas que fueron declaradas clínicamente muertas y que después de varios minutos volvieron a la vida sin daño cerebral ni médica explicación, fue Kenneth Ring y allí personas que mantenían en secreto su experiencia por temor al ridículo y la incredulidad, al conocer relatos similares de otras personas, entonces en el grupo manifiestan su experiencia. Para Ring el 5% que ha estado en contacto con el Ser de Luz representan una avanzada para la transformación de la humanidad. Ring quedó impresionado con el libro del Dr. Moody y comenzó a investigar para luego profundizar con mejores argumentos las ECM. Kenneth Ring consideró que un estudio estructurado de forma más científica fortalecería los hallazgos de Moody y lo logró.


Kenneth Ring

La verdad es que, en los últimos tiempos, se ha incrementado el número de personas que afirman tener experiencias extraordinarias como la de los muertos clínicos misteriosamente retornados. ¿Cuál sería el fin de estos encuentros con otras “realidades”?... Nos conducen hacia una reorientación fundamental de nuestros valores y visiones del mundo personales, pero lo que es más importante es que también parecen acelerar una transformación psicofísica”. Quizás, entre esos privilegiados individuos que logran traspasar el umbral de la consciencia ordinaria para acceder a las “dimensiones transpersonales”, esté emergiendo una nueva especie más avanzada. John White ya le ha dado un nombre: el “HOMO NOETICUS”...
Psicólogo Kenneth Ring

En 1977, el doctor estadounidense Kenneth Ring estableció la Asociación Internacional para el Estudio de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM, por sus siglas en castellano) y, poco después, determinó el perfil psicológico de la gente que pasa por este fenómeno.

En su libro "La vida en la muerte" el Dr. Ring hace un magistral resumen de todas las experiencias que ha conocido, lo presenta en forma hipotética como tomado de un caso de experiencia completa:

"Lo primero es una sensación de paz, serenidad y bienestar, que pronto culmina en un sentimiento de alegría y paz abrumadoras. Ese tono de éxtasis aunque de intensidad variable en cada caso, tiende a mantenerse como una base emocional constante mientras empiezan a desplegarse otros rasgos característicos de la experiencia. A estas alturas, el individuo es consciente de que no siente dolor y no tiene ninguna otra sensación corpórea. Todo está tranquilo. Estas observaciones pueden llevar al individuo a pensar que, o bien se encuentra en el proceso de morir, o bien se ha muerto ya. Entonces puede captar, transitoriamente, un zumbido o rumor como de viento, en todo caso, el individuo termina encontrándose fuera de su propio cuerpo físico, como si contemplara éste desde un punto elevado exterior al mismo. En ese instante el individuo percibe que puede ver y oír perfectamente; de hecho, su capacidad visual y auditiva suele ser más aguda que lo habitual. También es consciente de las acciones y conversaciones que tienen lugar en el recinto físico, en relación al cual él se encuentra en el papel de un espectador pasivo e indiferente. Todo le parece muy real, incluso muy natural; no se asemeja en absoluto a un sueño o una alucinación. Su estado mental es de gran agudeza y claridad. En algún momento puede observar que se halla en un estado de consciencia dual. Mientras que continúa siendo capaz de percibir el lugar físico que le rodea, puede ser consciente también de "otra realidad" y sentirse atraído hacia ella. Entonces es arrastrado o atraído hacia un túnel o hueco oscuro y siente como si flotara por éste. Aunque por un momento puede sentirse solo, la experiencia resulta, en este punto, predominantemente serena y pacífica. Todo está en una calma absoluta y el individuo sólo es consciente de su mente y de la sensación de estar flotando. De repente advierte una "presencia" aunque no alcanza a verla. Esta presencia, que puede ser oída o, simplemente parece "hablar" directamente a la mente del individuo, le induce a revisar su vida y le dice que decida si quiere vivir o morir. Este inventario puede ser facilitado por una recopilación visual de los episodios de su vida, que pasan ante sus ojos de forma rápida y vívida. En ese estado, el individuo no tiene conciencia del tiempo y del espacio, y estos mismos conceptos pierden su significado. Tampoco se identifica ya con su cuerpo. Sólo la mente está presente para sopesar -de manera lógica y racional- las alternativas que se le ofrecen en este umbral que separa la vida de la muerte: continuar adelante con la experiencia o regresar a la vida terrenal. Habitualmente, el individuo decide regresar, no por propia preferencia, sino por lo que percibe como necesidades de sus seres queridos, a los que con la muerte dejaría atrás necesariamente. Una vez tomada la decisión, la experiencia suele finalizar bruscamente. Cuando regresa y decide contar su experiencia, descubre que, sencillamente, no hay palabras adecuadas para transmitir las sensaciones y el estado de conciencia que recuerda. Puede mostrarse reticente a comentarla con otras personas, bien porque considera que nadie podrá comprenderle de verdad, o bien porque teme que no le crean o que se burlen de él."

Kenneth Ring, doctor en filosofía y en psicología social y profesor de psicología en la Universidad de Connecticut, lleva años estudiando el tema de la experiencia de la casi muerte como la llama, efectúa su investigación mediante cuestionarios preparados científicamente, lo que le ha permitido evaluar una serie de positivos cambios en la actitud, los valores y el comportamiento de las personas que han experimentado una muerte clínica y han estado en contacto con el "SER DE LUZ" que en el más allá los recibió. Son cambios que a menudo han significado una transformación completa de la personalidad. Considera el Dr. Ring a esta experiencia como un poderoso catalizador del despertar espiritual y del desarrollo psíquico.

Para él cinco son los estados de la experiencia al momento de morir: 

Paz.
Separación del cuerpo.
Entrada en la obscuridad con un zumbido y sensación de túnel.
Visión de la LUZ.
Entrada en la LUZ.

Él destaca un aspecto progresivo y secuencial en los relatos de ECM: 

La increíble velocidad y sensación de aceleración al acercarse a la LUZ que brilla con intenso fulgor y sin embargo no molesta a la vista. Luz que hace sentir intensa paz y amor puro. Muchos ven al ser de luz y comprenden que sus pecados que son revisados, son perdonados. Se recibe una enseñanza, se escucha una música trascendental, es un ambiente paradisíaco. Todos anhelan quedarse allí, pero se les recuerda que deben volver a la Tierra a terminar su misión.

Además sobre visiones de futuro Ring manifiesta:

Antes que nada, hay una sensación de tener un conocimiento total, pero más específicamente, el sujeto está consciente de ver la totalidad de la evolución y la historia de la tierra desde los orígenes hasta el fin de los tiempos. Sin embargo, por lo regular el escenario futuro dura muy poco. Los individuos dicen que en esta década habrá un incremento de la incidencia de terremotos, actividad volcánica y en general de cambios geofísicos masivos... No obstante, todos estos acontecimientos son más transitorios que definitivos y estarán seguidos por una Nueva Era en la historia de la Humanidad, marcada por una fraternidad entre los seres humanos, el amor universal y la paz mundial. A pesar de que muchos morirán.

Kenneth Ring concluye su libro "La senda hacia el Omega" señalando:

Quienes han pasado por una experiencia cercana a la muerte (ECM) sienten un gran aprecio por la vida, un renovado sentido de propósito de la existencia, una mayor confianza y flexibilidad a la hora de enfrentarse a las vicisitudes de la vida, una mayor compasión por los demás, un elevado sentido de propósito espiritual, una importante reducción del miedo a la muerte, y otorgan un mayor valor al amor y al servicio y menos al estatus personal y a las posesiones materiales. Lo que es más importante es que también parecen acelerar una transformación psicofísica. Las personas sufren ciertos cambios que afectan a su funcionamiento fisiológico, su sistema nervioso, su cerebro y sus procesos mentales, de manera que permiten que se manifieste un nivel superior de la naturaleza humana... semejantes cambios pueden, de hecho, formar parte de un patrón general de transformación  psicofísica subsiguiente a la experiencia de una ECM y no ser una preocupante condición médica.

En nuestra época, no existe garantía de nada, sólo nos queda la esperanza. Los seres humanos viven de esperanzas y se basan en posibilidades y, mientras quede una sola probabilidad de que la Humanidad sea rescatada de su descenso hacia el abismo, se asirán a ella con todas sus fuerza. La posibilidad mencionada tiene su fundamento en la obra de un joven biólogo inglés llamado Rupert Sheldrake, con su hipótesis de la causalidad formante presentada en 1981, en la que las formas y conductas características de los sistemas físicos, químicos y biológicos están determinados por unos campos organizativos invisibles que Sheldrake denomina campos morfogenéticos. Estos campos, que trascienden el tiempo y el espacio, se conciben como carentes de masa o de energía y, naturalmente, no pueden ser reconocidos por los científicos actuales. Con todo en la ciencia existen muchas anomalías difíciles de explicar, o totalmente inexplicables que la hipótesis de Sheldrake nos permite entender.

La idea básica de Sheldrake es que, una vez establecidos estos campos a través de determinada conducta inicial, ésta es transmitida a otros individuos por medio de la resonancia mórfica. De modo similar, cuando en una especie se produce una variante evolutiva, ésta tiende a extenderse siguiendo el mismo principio. Peter Russell clarifica la relación entre los temas que nos ocupan y la obra de Sheldrake. Según Russell:

Aplicando la teoría de Sheldrake al desarrollo de unos estados superiores de conciencia, cabe predecir que cuantos más individuos empiecen a potenciar sus propios niveles de conciencia, más poderoso se hará el campo morfogenético y más sencillo resultará entonces el impulso hacia la iluminación.

¿Por qué parece producirse en nuestros días tal abundancia de experiencias transformadoras, tanto ECM como otras? Creo que todo el mundo advierte que las últimas décadas de este siglo XX son causa de una gran inquietud en lo que concierne al destino de la raza humana en este planeta. Carol Parrish-Harra ha escrito lo siguiente:

¿Existe alguna razón lógica o espiritual para el aumento de interés por este tema de la muerte y el morir? ¿No puede ser que la Humanidad esté llegando a un instante en que precise conocer que la vida física es sólo una parte de la vida total, y ni siquiera la más importante? Si el futuro de la Humanidad ha de significar cambios físicos, agitación social y, quizás, una guerra nuclear, las filas del movimiento por el estudio de la muerte y la agonía se engrosarán. Esta puede ser la oportunidad para estar preparados,

Señala Ring:

¿Qué es exactamente lo que experimentan aquellas personas que han sobrevivido a una experiencia cercana a la muerte (ECM)? Quizás el mejor modo de responder a esta pregunta -mediante la palabra escrita - sea imaginarnos que la ECM es algo que nos está ocurriendo a nosotros en este mismo momento. Existen, sin embargo, dos características fundamentales que deberíamos tener en cuenta. En primer lugar, aunque este tipo de experiencias tiendan a ceñirse a un modelo específico prototípico, la variabilidad de los elementos que las definen es enorme. En este sentido, parecen existir ECM más completas que otras. En segundo lugar, en la medida en que la persona profundiza en la experiencia y experimenta su «tronco fundamental», puede seguir «ramificaciones» muy diversas. En este artículo vamos a describir una ECM completa que se desarrolla a lo largo de una de sus ramificaciones más comunes.
Es muy probable que lo primero que experimentemos cuando atravesamos una ECM sea una gran sensación de paz y bienestar. No sentimos ningún tipo de dolor, no tenemos sensaciones corporales de ningún tipo y somos conscientes de una especie de silencio puro y cristalino que difiere notablemente de cualquier cosa que hayamos experimentado anteriormente. Sin embargo, la persona tiene la consciencia directa de que, independientemente de lo que ocurra, se halla absolutamente a salvo y segura en esta atmósfera de paz que todo lo impregna.
Luego quizás comencemos a tener algún tipo de consciencia visual del entorno. Lo primero que advertimos entonces es que nuestro yo - nuestro auténtico yo - parece estar observándolo todo desde arriba mientras nuestro cuerpo yace abajo, rodeado por un grupo de personas preocupadas. Pero, con toda probabilidad, no nos habremos sentido mejor en toda nuestra vida. Nuestra percepción es extraordinariamente nítida y vívida, nuestra mente parece funcionar de un modo hiper lúcido y nos sentimos más vivos que nunca.
Súbitamente, nuestra atención se ve atraída por una oscuridad plácidamente acogedora en la que irremisiblemente terminamos sumergiéndonos. A pesar de carecer de un cuerpo, tenemos la inconfundible sensación de que nos estamos moviendo y, cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que la oscuridad parece adoptar la forma de un túnel.
A medida que nos acercamos al final del túnel comenzamos a percibir un punto de luz - de color blanquecino y con matices dorados - que va aumentando progresivamente de tamaño y de brillo pero que, sin embargo, no daña en modo alguno nuestra mirada. Jamás hemos experimentado una luz similar. Se trata de una luz que parece carecer de origen y que ocupa todo nuestro campo visual. Al aproximarnos a la luz comenzamos a sentirnos sobrecogidos por una poderosa oleada que sólo puede ser descrita como puro amor; una oleada de amor, en suma, que parece impregnar las fibras más profundas de nuestro ser. En ese momento sólo pensamos en fundirnos completamente con la luz. El tiempo se ha detenido por completo, nos hallamos en la eternidad, en la perfección, y sentimos, en definitiva, que la luz es nuestro verdadero hogar.
Sin embargo, en medio de esta perfección atemporal somos conscientes de una presencia definida que se halla, de un modo u otro, ligada a la luz. Aunque no se trata de una persona parece, sin embargo, algún tipo de ser; una forma que no podemos ver pero cuya consciencia se halla, de una manera u otra, íntimamente vinculada con nuestra propia mente. Esta presencia nos advierte que ha llegado el momento de decidir si seguimos adelante o si, por el contrario, debemos regresar. Al mismo tiempo, asistimos al despliegue simultáneo de una multitud de imágenes precisas y detalladas que parecen contener todo lo que nos ha sucedido en la vida. Esta experiencia retrospectiva, sin embargo, no parece conllevar ningún tipo de juicio sino que simplemente nos es dado contemplar la pauta que gobierna nuestra vida. De este modo, nos damos cuenta de que nuestra existencia tiene un propósito definido y entonces comprendemos con absoluta claridad que debemos regresar, que nuestra familia y, en especial, nuestros hijos, nos necesitan.
Éste es el último fragmento de consciencia trascendental del que nos damos cuenta. En el próximo momento de consciencia experimentamos un intenso dolor mientras yacemos en la cama de una unidad de cuidados intensivos, incapaces de hablar pero recordando cada detalle de lo que acaba de suceder.
Si algo resulta claro es que la experiencia que acabamos de atravesar no ha sido un sueño, una alucinación o una fantasía, sino algo absolutamente real y objetivo, más real incluso que la vida misma. Nos gustaría hablar con alguien de lo que ha ocurrido pero aunque lográramos encontrar las palabras adecuadas para describirlo, ¿quién podría comprendernos? Lo único que sabemos es que ésta ha sido la experiencia más profunda que jamás nos ha sucedido y que, a partir de ella, nuestra vida y nuestra comprensión de la vida han experimentado un cambio radical y definitivo.
Éstos suelen ser los elementos comunes que, de un modo general, caracterizan a cualquier ECM lo suficientemente profunda y sus consecuencias inmediatas. En todo caso, así es como describen la «muerte» la inmensa mayoría de las personas que han atravesado la experiencia. Pero, por supuesto, la mera descripción de los distintos elementos que componen una ECM no nos proporciona la menor respuesta concreta (excepto, claro está, para quienes han atravesado la experiencia), sino que, por el contrario, plantea una multitud de preguntas empíricas e interpretativas con respecto a lo que ocurre cuando morimos o lo que pasa - si es que pasa algo - después de la muerte biológica. Este tipo de experiencias ha sido objeto, desde hace poco tiempo, de diversas investigaciones.

Parámetros e interpretación de las ECM
¿Con cuánta frecuencia ocurre la experiencia? De cada cien personas, por ejemplo, que han estado clínicamente muertos, ¿cuántos de ellos suelen relatar posteriormente haber atravesado una ECM?
Las primeras investigaciones realizadas en este sentido sugerían que la cifra podría aproximarse al cuarenta por ciento y estas estimaciones se vieron confirmadas posteriormente por los resultados de una encuesta llevada a cabo por el Instituto Gallup (Gallup, 1982). Aunque la mayoría de las personas que han atravesado una experiencia cercana a la muerte no suelen recordar nada, lo cierto, sin embargo, es que los relatos de quienes sostienen haber permanecido conscientes de la experiencia son muy similares a la ECM prototípica que acabamos de describir. Existe también un número menor de personas que relatan experiencias muy particulares que parecen tener, por lo general, un carácter alucinatorio. Hay que señalar también, por último, a un pequeño porcentaje de individuos que afirman haber atravesado una experiencia negativa.
Otra cuestión que suele plantearse con cierta frecuencia consiste en determinar en qué medida la forma en la que se accede a la experiencia puede determinar su desarrollo. En términos generales, la respuesta es que, con independencia del modo en que la persona acceda a la ECM, una vez que ésta comienza a desarrollarse sigue invariablemente la pauta esencial que hemos descrito. Por otra parte, la investigación de los relatos sobre experiencias cercanas a la muerte referidas por suicidas también suelen acomodarse al mismo prototipo.
Así pues, las variables situacionales no parecen influir significativamente en el curso de la experiencia , pero ¿acaso podemos decir lo mismo con respecto a las características personales?, o dicho de otro modo: ¿existen personas que se hallen más predispuestas a este tipo de experiencias debido al medio social en el que han crecido, a su personalidad, a sus creencias o incluso a un conocimiento previo de las ECM? Una vez más, los datos proporcionados por la investigación son suficientemente explícitos al respecto, ya que nos permiten concluir, sin ningún género de dudas, que los factores sociales e individuales parecen tener muy poca incidencia sobre el desarrollo de la ECM. En este sentido, las variables demográficas, el sexo, la raza, la clase social y la educación, por ejemplo, no parecen estar relacionadas con la incidencia y con el desarrollo de la ECM. En el mismo sentido, podemos afirmar también que no parece existir un tipo particular de persona, es decir, que no existen cualidades psicológicas particulares que predispongan hacia la ECM. Así pues, los ateos y los agnósticos no son menos proclives a referir experiencias cercanas a la muerte que las personas religiosas, aunque las interpretaciones que aporten ambos grupos sobre la experiencia difieran, obviamente, entre sí. Por último, tampoco podemos afirmar que el conocimiento previo de este tipo de experiencias aumente la probabilidad de su ocurrencia.
Con respecto a la cuestión crucial de la universalidad de la ECM, nos vemos obligados a admitir que, lamentablemente, todavía existen muchas lagunas en este sentido. No obstante, parece que, a pesar de mostrar un cierto grado de variabilidad intercultural, las ECM presentan ciertas constantes universales (como la experiencia extra corporal, el pasaje a través del reino de la oscuridad hacia una zona iluminada por una luz brillante y el encuentro con seres «celestiales»).
Veamos, por último, el tema de la interpretación de la ECM. En este campo existe una verdadera plétora de teorías que muestran escasas coincidencias. Todas las interpretaciones, sin embargo, pueden agruparse en tres grandes categorías - y algunas de ellas no están circunscritas a un solo grupo - a las que denominaremos la teoría biológica, la teoría psicológica y la teoría trascendental. La interpretación biológica tiende a ser reduccionista y contraria a la supervivencia después de la muerte mientras que las interpretaciones trascendentalistas, por su parte, suelen ser empíricamente no demostrables y se inclinan abiertamente en favor de la supervivencia post mortem. Obviamente, las interpretaciones psicológicas tienden, en muchos sentidos, a adoptar una posición intermedia entre las otras dos.
Tras una década de investigaciones en este campo, todavía no hemos podido formular una interpretación general que goce de una aceptación consensual. Por otra parte, tal como he tratado de demostrar recientemente, los problemas que suscita la interpretación son mucho más complejos de lo que la mayor parte de los teóricos parecen haber advertido.
El significado fundamental de la ECM no radica tanto en la fenomenología que se despliega durante la experiencia ni en las pautas que pueda adoptar como en sus efectos transformadores posteriores. Son precisamente estos efectos los que nos permiten vincular las ECM con ciertas tendencias evolutivas a gran escala que parecen impeler a la humanidad hacia el siguiente estadio de su desarrollo colectivo. Pero para poder comprender adecuadamente la naturaleza de este vínculo convendrá explorar previamente el tipo de transformaciones que tienen lugar en la vida, la conducta y el carácter de quienes han atravesado una experiencia cercana a la muerte.

Los efectos transformadores de las ECM
El estudio de las experiencias cercanas a la muerte se ha centrado recientemente en los efectos posteriores de la ECM y nos ha revelado la existencia de una serie de consecuencias muy interesantes. En primer lugar, del mismo modo que la ECM parece ceñirse a una determinada pauta, los efectos que produce también parecen ajustarse a un determinado modelo. En segundo lugar, las pautas de ese cambio tienden a ser tan positivas y tan concretas que es posible interpretarlo como el signo de un despertar generalizado de las capacidades potenciales superiores del ser humano. Para disponer de una sólida base de trabajo que nos permita apreciar mejor el posible sentido evolutivo de la ECM, comenzaremos revisando previamente los descubrimientos con los que he tropezado a lo largo de mi propia investigación.
Esta investigación analiza tres grandes categorías de efectos posteriores:
1) cambios en la imagen de uno mismo y en los valores personales;
2) cambios en la orientación religiosa o espiritual,
3), por último, cambios producidos en el ámbito psíquico.
Pero ¿cuál es, en definitiva, el retrato psicológico que podemos extraer de este estudio?
En primer lugar, en lo que respecta al dominio de los valores personales, la persona suele regresar de la experiencia con un mayor respeto por la vida, lo cual no sólo supone un aumento en su capacidad para percibir la belleza intrínseca de la vida sino también una acusada tendencia a permanecer atentos al momento presente. Simultáneamente, la preocupación por los sufrimientos y las dificultades del pasado y el temor hacia lo que nos deparará el futuro tienden también a disminuir. Como resultado de todo ello, quienes han atravesado una ECM suelen ser más capaces de vivir de un modo más pleno en el aquí y el ahora, desarrollando de manera natural una cierta frescura perceptiva, y ven fortalecida su atención hacia el entorno. Estos sujetos también demuestran tener un mayor respeto por sí mismos en el sentido de que aumenta su autoestima. No estamos hablando, claro está, de que sean presas de ningún tipo de inflación egóica sino tan sólo que se muestran más capaces de aceptarse a sí mismos tal como son. En ocasiones, la persona atribuye este aumento de la autoestima a la tremenda sensación de afirmación que recibieron «de la Luz».
Quizás uno de los cambios más evidentes que acompaña a una experiencia cercana a la muerte sea el aumento de la preocupación por el bienestar del prójimo. Éste es un tema muy amplio e importante que presenta diferentes aspectos. Aquí resumiremos tan sólo algunas de sus facetas más importantes: una mayor tolerancia, una mayor paciencia y una mayor compasión hacia los demás y, especialmente, un aumento en su capacidad para expresar amor. Por consiguiente, después de atravesar una ECM, la persona se muestra proclive a subrayar la importancia del amor como un valor esencial de la vida; además, también parecen sentir el deseo de ayudar a los demás y demuestran tener, en suma, una mayor comprensión de los problemas humanos y una intuición más profunda de sus necesidades. Por último, estos sujetos también presentan una aceptación incondicional hacia los demás, posiblemente porque pueden aceptarse a sí mismos de igual modo. Podríamos resumir todos estos cambios - que quizás no sean más que una manifestación del aumento de su capacidad de valoración general - diciendo que quienes han atravesado una experiencia cercana a la muerte muestran un mayor respeto hacia los demás.
Paralelamente, otro tipo de valores tienden, sin embargo, a declinar como ocurre, por ejemplo, con la importancia concedida a los asuntos materiales, el éxito personal y la necesidad de causar una buena impresión en los demás. Así pues, en términos generales, podríamos decir que las ECM tienden a intensificar los valores humanos en detrimento de la preocupación por el éxito material.
Estas personas muestran también una comprensión más profunda de la vida, especialmente en lo que respecta a sus facetas religiosas o espirituales. Por consiguiente, tienden a interesarse en su propio autoconocimiento y parecen más proclives a participar en organizaciones, a leer y a comprometerse en actividades que apuntan hacia ese objetivo.
Las referencias que nos proporcionan los amigos íntimos y los familiares de estas personas tienden a corroborar la realidad de los cambios de conducta que experimentan.
No debe, pues, sorprendernos en absoluto que, en el terreno de la religión y la espiritualidad, también tengan lugar cambios de importancia. Por lo general, sin embargo, estos cambios tienden a seguir una pauta que bien podríamos calificar de universalista. Para definir esta orientación universalista será útil que analicemos, aunque sólo sea de un modo somero, los diferentes elementos que contribuyen a configurar el modelo espiritual a que se atiene la visión del mundo de quienes han experimentado una crisis de aproximación a la muerte.
En primer lugar, existe una tendencia a que el individuo se perciba a sí mismo de un modo más espiritual, aunque no por ello necesariamente más religioso. Ello significa que, si bien han experimentado un profundo cambio interior en su consciencia espiritual, este cambio no les conduce necesariamente a adoptar una conducta externa más religiosa. Suelen afirmar, por ejemplo, que se sienten más cerca de Dios que antes, pero los aspectos formales y externos del culto religioso parecen tener para ellos poca importancia. Así mismo, también muestran una inclinación a creer de manera incondicional no sólo en que «la vida después de la muerte» es accesible a todas las personas sino que también suelen subrayar especialmente la convicción de que ésta no es una especie de vaga existencia post mortem, ya que en el momento de la muerte «la Luz» estará esperándonos a todos independientemente de nuestras creencias al respecto. Asimismo, estas personas también expresan una cierta propensión hacia las creencias reencarnacionistas.
Por último, después de atravesar una experiencia cercana a la muerte, las personas se muestran más abiertas hacia la noción que los estudiantes de las religiones comparadas conocen como «unidad trascendente de todas las religiones», la idea de que las grandes tradiciones religiosas del mundo entero comparten la misma visión trascendente de lo divino.
Mis propias investigaciones - así como las de otros colegas (Greyson, 1983; Kohr, 1983)- tienden a corroborar la hipótesis de que las ECM parecen también desarrollar la sensibilidad psíquica del individuo. Así, quienes han atravesado una ECM afirman tener más experiencias telepáticas y clarividentes, más experiencias precognitivas (especialmente en los sueños), una mayor consciencia de las sincronicidades, más experiencias extracorporales y, en general, una mayor sensibilidad hacia lo que los parapsicólogos denominan «estados de consciencia inductores de “psi” (es decir, estados psicológicos que parecen favorecer la aparición de fenómenos psíquicos).
Después de haber revisado esquemáticamente cuáles son los principales efectos posteriores de las experiencias cercanas a la muerte, tendremos que disponer de un contexto coherente que nos sirva para organizarlas. Creo que es posible - e incluso plausible – afirmar que las experiencias cercanas a la muerte desempeñan un papel fundamental como catalizadores del desarrollo personal. En especial, parece que las ECM sirven para promover el despertar y el crecimiento espiritual del individuo debido a su poder para impulsar a la persona a un estado trascendente de consciencia cuyo impacto sobre la mente del individuo es capaz de activar una especie de «programador interno» universal de los potenciales superiores del ser humano. En cada uno de nosotros parece existir un núcleo espiritual latente que sólo puede manifestarse mediante un estímulo lo suficientemente poderoso. Las experiencias cercanas a la muerte tienden, ciertamente, a propiciar una transformación espiritual radical en la vida del individuo que afecta a su propia imagen, a sus relaciones con los demás, a su visión del mundo y de la vida y también a su funcionamiento psíquico y psicológico. Pero ¿acaso todos estos cambios - por más profundos que puedan ser - tienen alguna incidencia en la evolución del ser humano y en la transformación del planeta?

Implicaciones de las ECM con respecto a la evolución del ser humano y la transformación Planetaria
En mi opinión, una perspectiva exclusivamente psicológica que únicamente tenga en cuenta la experiencia del individuo y los efectos sobre su comportamiento, sólo puede proporcionarnos una comprensión parcial del significado de las experiencias cercanas a la muerte. Creo, sin embargo, que podríamos lograr una interpretación más completa si eleváramos el nivel de nuestro análisis desde el ámbito individual y lo colocáramos en el ámbito de lo colectivo.
Recordemos, para comenzar, que ya se ha determinado que unos ocho millones de norteamericanos adultos han experimentado este tipo de fenómenos y sabemos también que muchos niños norteamericanos relatan este tipo de experiencias. Aunque todavía no poseemos una estimación aproximada del número de personas en todo el mundo que pueden haber pasado por este tipo de experiencia, parece razonable pensar que, fuera de los Estados Unidos, existirán millones. Pero la cuestión no consiste simplemente en saber cuántos millones de personas han experimentado una ECM sino en conocer con exactitud de qué modo ha transformado sus vidas.
La profunda transformación espiritual que suele acompañar a una ECM no es algo exclusivo de este tipo de experiencias. Como señala Grof, las experiencias trascendentales tienden a provocar - independientemente de la causa que las origine - el mismo tipo de transformaciones espirituales. En otras palabras, la experiencia cercana a la muerte es tan sólo uno de los diversos métodos de que disponemos para catalizar la transformación espiritual.
La mejora y la difusión por todo el orbe de la moderna tecnología de la reanimación tiende necesariamente a incrementar notablemente el número de personas que experimentan y sobreviven a una experiencia cercana a la muerte y que, por consiguiente, sufren una transformación acorde con el modelo arquetípico que acabamos de describir.
¿Resulta posible, por tanto, afirmar que esta elevada tasa de experiencias trascendentales puede representar un salto evolutivo de la humanidad hacia un estado de consciencia más elevado? ¿Quizás la experiencia cercana a la muerte constituye una especie de mecanismo evolutivo cuyo efecto es el de impulsar a los individuos hacia el próximo estadio de la evolución humana, liberando en ellos un potencial espiritual que anteriormente se hallaba dormido? ¿Acaso las personas que han sufrido una mutación de su antigua personalidad y se han transformado en individuos más amorosos y compasivos constituyen el prototipo de una nueva especie humana más espiritual que pugna por salir a la luz? ¿Acaso es ésta la «primera cosecha» de un nuevo árbol de la humanidad que está madurando en nuestra época, el puente evolutivo hacia un nuevo horizonte en el curso evolutivo de nuestra especie o una especie de «eslabón perdido»? Todas estas preguntas pueden parecer algo insólitas y provocativas pero en ningún modo son meras especulaciones.
En cualquier caso, no me siento inclinado, a diferencia de otros autores, a pronosticar que este cambio de consciencia conlleve necesariamente la emergencia planetaria de una nueva cultura más solidaria. Considero, por el contrario, que este cambio evolutivo constituye únicamente la emergencia potencial de la especie humana que pugna por manifestarse. La posible transformación subsiguiente del planeta dependerá de numerosos factores, entre los cuales cabe destacar la importancia de nuestro compromiso consciente con esta tendencia evolutiva que recién comienza a tomar forma. En mi opinión, pues, en el potencial colectivo emergente que surge de las profundidades de la experiencia trascendental no existe ningún factor que impida la posibilidad de que terminemos provocando la destrucción del planeta.
Sin embargo, al mismo tiempo, el curioso y reciente fenómeno de la ECM parece transmitir a la humanidad el esperanzado mensaje de que, hasta en sus momentos más oscuros - y quizás entonces más que nunca - la Luz nos muestra el camino a seguir. Ahora nos toca a cada uno de nosotros averiguar si tenemos el coraje y la inteligencia suficiente como para emprender el camino que nos señala.

El doctor Ring en el estudio de tanta persona con ECM logró determinar el nuevo perfil psicológico de la gente que pasa por ellas y el positivo real impacto en sus vidas.


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Las personas que nacen ciegos pueden ver durante una ECM
Investigación ECM realizada por Dr. Kenneth Ring
Vicki dijo al Dr. Ring que se encontró flotando por encima de su cuerpo en la sala de emergencias de un hospital tras un accidente automovilístico. Ella era consciente de estar cerca del techo mirando un doctor y una enfermera que trabaja en su cuerpo, que ella veía desde su posición elevada. Vicki tiene un claro recuerdo de cómo llegó a la conclusión de que este era su propio cuerpo por. Lo que sigue es su experiencia.
Yo sabía que era yo ... Yo estaba muy delgada entonces. Yo estaba muy alta y delgada, y me di cuenta al principio que se trataba de un cuerpo, pero yo ni siquiera sabía que era el mío inicialmente.
Entonces me di cuenta de que estaba en el techo, y pensé, "Bueno, eso es un poco extraño. ¿Qué estoy haciendo aquí?"
Yo pensé: "Bueno, esto tiene que ser yo. ¿Estoy muerta? ..."
Yo sólo vi brevemente este cuerpo, y ... Yo sabía que era mío porque yo no estaba en el mío.
Además, fue capaz de tener en cuenta ciertas características aún más la identificación de lo que indica que el cuerpo que estaba observando era sin duda el suyo.
Creo que llevaba el anillo de oro liso en el dedo anular derecho y el anillo de bodas de mi padre a su lado. Pero mi anillo de bodas vi definitivamente ... Ese fue el que noté más porque es más inusual. Tiene flores de color naranja en las esquinas del mismo.
Hay algo muy notable y provocativo sobre el recuerdo de Vicki de estas impresiones visuales, como un comentario posterior de ella implicaba.
"Esta fue," ella dijo, "la única vez que podría relacionarse a ver y lo que la luz era, porque yo lo viví".
A continuación, les dijo que después de los episodios de su salida del cuerpo , que fue muy rápido y fugaz, se encontró subiendo por los techos del hospital hasta que estaba por encima del techo del edificio en sí mismo, tiempo durante el cual tuvo una breve vista panorámica de su entorno. Se sentía muy entusiasmada en esta ascensión y disfrutó enormemente la libertad de movimiento que estaba experimentando. También comenzó a oír la música sublime belleza y armonía exquisitamente similar al sonido de campanas de viento.
Con apenas una transición notable, que luego descubrí que había sido arrastrado de cabeza en un tubo y sentí que estaba siendo levantado en el mismo. El propio recinto estaba oscuro, dijo Vicki, sin embargo, era consciente de que se estaba moviendo hacia la luz. Al llegar a la abertura del tubo, la música que había escuchado antes parecía transformarse en himnos y que se "lanzó" al encontrarse tumbado en la hierba.
Estaba rodeada de árboles y flores y un gran número de personas. Estaba en un lugar de luz tremenda, y la luz, dijo Vicki, era algo que podía sentir, así como ver. Incluso la gente que veía eran brillantes.
Todo el mundo no estaba hecho de luz. Y se hizo la luz. Lo que la luz transmitida era el amor. Había amor por todas partes. Era como el amor vino de la hierba, el amor vino de las aves, el amor vino de los árboles.
Vicki entonces se da cuenta de determinadas personas que conocía en la vida con su bienvenida a este lugar. Hay cinco de ellos. Debby y Diane fueron compañeros ciegos de Vicki, que había fallecido años antes, a los 11 y 6, respectivamente.
En la vida, que habían sido retrasados ​​profundos, así como ciego, pero aquí parece brillante y hermoso, sano y vivo vital.
Y dejado de ser niños, pero, como Vicki lo expresó, "en su mejor momento."
Además, Vicki ve a dos de los cuidadores de su infancia, una pareja llamada Mr. and Mrs. Zilk, ambos de los cuales también había muerto. Por último, se fue la abuela de Vicki - que había planteado esencialmente Vicki y que había muerto dos años antes de este incidente. En estos encuentros, ninguna palabra fue intercambiada, dice Vicki, pero sólo los sentimientos - la bienvenida a los sentimientos de amor
En medio de este éxtasis, Vicki es superada pronto con un sentimiento de conocimiento total.
Tuve una sensación de que lo sabía todo ... y como si todo tuviera sentido. Yo sabía que este era el lugar donde ... este lugar era donde encontraría las respuestas a todas las preguntas sobre la vida, y acerca de los planetas, y de Dios, y sobre todo ... Es como si el lugar era el saber.
A medida que estas revelaciones se están desarrollando, Vicki nota que ahora a su lado es una figura cuyo resplandor es mucho mayor que la iluminación de alguna de las personas que ha encontrado hasta ahora. Inmediatamente, ella reconoce que es Jesús. La saluda con ternura, mientras que ella transmite su entusiasmo con él acerca de su omnisciencia recién descubierta y su alegría por estar allí con él.
Telepáticamente, se comunica con ella.
"¿No es maravilloso? Todo es hermoso aquí, y que encaja. Y usted encontrará que. Pero no puedes quedarte aquí y ahora. No es tu tiempo para estar aquí todavía y tienes que volver."
Vicki reacciona, lógicamente, con la decepción y la protesta con vehemencia.
"No, quiero quedarme contigo".
Pero el ser le asegura que ella va a volver, pero por ahora, "tiene que volver y aprender y enseñar más acerca de amar y perdonar."
Siendo resistente, sin embargo, Vicki se entera de que ella también tiene que volver a tener a sus hijos. Con eso, Vicki, que estaba entonces sin hijos, pero que "quería desesperadamente" tener hijos (y que desde entonces se ha dado a luz a tres) se vuelve casi con ganas de regresar y finalmente acepta.
Sin embargo, antes de que Vicki se vaya, se le dice, con estas palabras exactas: "Pero, primero, ver esto."
Y lo que Vicki se ve es "todo, desde mi nacimiento" en una revisión completa panorámica de su vida, y mientras observa, los comentarios que suavemente para ayudar a entender el significado de sus acciones y sus repercusiones.
La última cosa que Vicki recuerda, una vez que la revisión de la vida se ha terminado, son las palabras: "Tienes que salir ahora".
Entonces ella experimenta "un golpe repugnante" como una montaña rusa hacia atrás, y se encuentra de regreso en su cuerpo.
Dichos informes, repleta de imaginería visual, eran la regla y no la excepción, entre los encuestados. En total, el 80% de su totalidad de la muestra afirmó alguna percepción visual durante su cercana a la muerte o se encuentra fuera del cuerpo. A pesar de Vicki era inusual con respecto al grado de detalle, que no era único en su muestra.
A veces, la aparición inicial de la percepción visual del mundo físico es desconcertante e incluso perturbador para los ciegos. Este fue el caso de Vicki, por ejemplo, que dijo:
Tuve un tiempo difícil en relación con ver. Me lo pasé realmente difícil en relación con ver porque nunca lo había e experimentado. Y fue algo muy extraño para mí ... Vamos a ver, ¿cómo puedo ponerlo en palabras? Era como oír palabras y no ser capaz de entenderlas, pero a sabiendas de que eran palabras. Y antes que nunca había oído nada. Pero era algo nuevo, algo que no había sido capaz de conectar previamente un significado.
http://elmitodeplaton.blogspot.cl/2011/11/las-personas-que-nacen-ciegos-pueden.html


El estudio científico de experiencias cercanas a la muerte en ciegos realizado por el Dr Kenneth Ring, University of Connecticut, USA, afirma que:
1) Se confirma que los ciegos pueden tener las mismas experiencias visuales de ECM que personas con buena visión.
2) Que los ciegos pueden ver y describir lugares con formas, tridimensionalidad y colores con muchos detalles durante la ECM.
3) Todos han tenido conocimientos visuales que serian imposibles conseguir de otra manera.

La Dra. Kübler Ross estudió casos de ECM en personas invidentes. Señala:
«Los ciegos pueden ver, los sordos o los mudos oyen y hablan otra vez. Hemos realizado un proyecto de investigación imponiéndonos como condición no tomar en cuenta más que a los ciegos que no habían tenido ni siquiera percepción luminosa desde diez años antes, por lo menos. Y estos ciegos, que tuvieron una experiencia corporal y volvieron, pueden decirnos con detalle los colores y las joyas que llevaban los que los rodeaban en aquel momento, así como detalles del dibujo de sus jerséis o corbatas. Es obvio que no podía tratarse de visiones».


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Tuve un librito de un médico cardiólogo de EE,UU. evangélico de fe y dejé escrito su extracto que dice así:

Es un médico cardiólogo evangélico que atendió en el Servicio de Urgencia varios cosos de ECM y según él destaca ninguno de los retornados hablaba del Infierno y eso lo hacía pensar en su credo religioso. Varios casos de muertos clínicos lograban revivir y los más regresaban extrañamente a la vida sin daño cerebral y lo hacían con un relata similar desde el Más Allá. En su etapa de recuperación los veía en paz y con rostro de tranquilidad y especial felicidad. Ninguno hablaba en su experiencia del Infierno y, no se trataba de creyentes de su congregación ni santones precisamente, pero sí, después de la experiencia todos cambiaban su conducta y eran creyentes sin dogma ni temor a la muerte y menos al Infierno. Su pastor en la prédica solía destacar al Infierno y que solo ellos en su credo eran los únicos salvos. Le plantea a su pastor esta realidad que se está generalizando, él le responde que es un engaño más de Satán... Estando de guardia una noche todo cambió:

Llega una urgencia con un paciente afectado de fibrilación ventricular y lo reciben muerto clínico. Cuál no sería su sorpresa al ver que el paciente era su obispo pastor. Usa la terapia de reanimación, pasan los minutos y clínicamente muerto él seguía. Abre los ojos el pastor, lo hace con mirada de terror, espanto y desesperación, lo mira fijamente al médico y le dice: "Por favor sácame de aquí". En ese instante los signos vitales comienzan a dar señales de vida. Revive y en recuperación el médico le pide primero, le insiste después le relate dónde él estuvo en su trance de muerte y le cuenta lo de su mirada de terror que nunca antes había presenciado en personas con ECM. El obispo predicador pastor, sin ese tono de vanidosa superioridad dogmática que lo caracterizaba, sino que con humildad le relata al médico que estuvo "allá" y vivió un infierno mental donde contempló el daño que había causado con su prédica fundamentalista fanática sectaria. "No es eso lo que Jesús predicó. Él solo habló de Amor y Redención para Todos". Un Ser de Luz con Amor lo ayudó a entender su error, allí no había castigo, solo había Amor y él no deseaba volver. Le indicó el luminoso Ser que volviera para enmendar su error. El pastor se recupera, es dado de alta y reinicia su prédica con palabras de sabiduría, amor y comprensión. El concepto infierno lo cambió por el de perdón y su templo estaba lleno de gente agradecida y no concurrentes por temor... El médico en el templo se extasiaba escuchándolo, apreciaba en su pastor un aura luminosa mientras hablaba a sus feligreses...

El médico, frente a esta experiencia comienza a escribir sobre los relatos que algunos pacientes en ECM le dicen y, una noche estando de guardia, llega una urgencia por fibrilación ventricular. Con sorpresa ve que se trataba de su pastor.

Inicia la reanimación, el rostro del obispo pastor era de paz y tranquilidad. Se ilumina el rostro del muerto clínico, abre los ojos y le dice: "No sigas, ahora sí soy recibido pues mi Misión cumplí". Resplandeciente, tranquilo partió hacia el Más Allá.

Sin afán de lucro ni popularidad, el médico termina su librito y lo edita quedando él en paz, sabía ahora la Verdad del Mensaje de Jesús...

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Sobre los suicidas:
Al llegar el suicida al Más Allá, de acuerdo a los relatos de la ECM y de personas en Regresión Hipnótica a vidas pasadas, la experiencia es diferente a la hasta ahora escuchada. La persona no se encuentra con la LUZ, sino que llega a la densa zona de las tinieblas que es la más cercana al plano terrenal. Allí sufre una terrible pesadilla con un doloroso arrepentimiento, ve todo lo que le faltó por cumplir por su error y se siente abrumado y culpable. Tras un período variable, logra salir de esa zona y, si ha muerto el Alma ayudada por otros seres pide encarnar rápidamente para cumplir con lo que le faltó realizar y nace prontamente, llevando una dura vida con grandes fobias, angustias, desequilibrios emocionales e insatisfacciones, que la ciencia médica tradicional y la psicología no son capaces de aliviar al no estar la causa en esta encarnación, sino que en la anterior vida. Son de esos pacientes que pareciera no desean ser ayudados y viven atormentados por el fatalismo.

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Vera, cuya experiencia se remonta a su niñez en la Unión Soviética, cuando un escape de monóxido de carbono de un termotanque casi le propina la llamada «muerte dulce». Sabía que mi madre y yo íbamos a morir en ese momento y teníamos poco tiempo para evitarlo. Tratando de pedir ayuda perdimos lentamente la consciencia. Estábamos muriendo y nadie en el mundo podía escucharnos. Fue entonces cuando recuerdo haber visto una especie de plasma de colores a mi alrededor, era una perspectiva visual muy extraña. Al principio lucían como nubes de líquido, algo como lo que se ve en las imágenes de galaxias obtenidas por los telescopios actuales. Los colores se fundían entre ellos a mi alrededor y a través de mí». «Era hermoso. Sentí que me levantaba de mi cuerpo como si éste fuera en realidad una enorme carga; fue liberarme de la gravedad, elevarme, definitivamente con un sentido de dirección, inhalando y expandiéndome. Traté de mirarme a mi misma, pero no había nada ahí. Eso me impactó pero no me asustó. Tampoco me sentí sola, había “otros” a quienes no podía ver pero sabía que estaban ahí porque me “hablaban”. Fue como si me dieran la bienvenida», explica. La última cosa que recuerdo es querer estar en algún lado y automáticamente teletransportarme allí, eso me emocionó. Era infinitamente feliz».
Vera fue salvada por un llamado de su padre a la ambulancia. Tanto ella como su madre fueron encontradas colapsadas en el suelo. Los doctores le dijeron al hombre que era imposible salvar a su hija y que había estado clínicamente fallecida entre 15 y 45 minutos ya. Sin embargo, el desesperado padre insistió en que se aplicaran las correspondientes técnicas de reanimación y Vera milagrosamente volvió a la vida. «Cuando la muerte me llegue sabré que solo es un cambio desde el caparazón físico a algo más y que siempre habrá un Yo y nunca estaré sola», concluye Vera.

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Robert y Suzanne Mays han estudiado experiencias cercanas a la muerte durante años, y han llegado a algunas conclusiones. Una de ellas es que la mente es “una entidad tipo energética” que se separa del cuerpo cuando la gente está muriendo.
Lo inmaterial sobrevive a lo material, y en lo inmaterial están nuestras sensaciones, pensamientos, emociones y nuestra vida en general.
“Creemos efectivamente que la mente sobrevive a la muerte”, dijo Mays.
“Si tomamos lo que los experimentadores de hechos cercanos a la muerte están diciendo, la mente va a ir a un lugar que es muy positivo. Es lo que todo el mundo llama el cielo.”
Robert Mays es miembro de la junta de la Asociación Internacional de Estudios Cercanos a la Muerte, una organización de investigación sin fines de lucro con sede en Durham. Tiene cerca de 850 miembros en todo el mundo, y su objetivo declarado es promover la responsable y multidisciplinaria exploración de las experiencias cercanas a la muerte y similares.
En un estudio, dijo Mays, las pruebas mostraron que el 92 por ciento de los casos de experiencias cercanas a la muerte donde las personas afirman haber visto y oído cosas cuando están “fuera de su cuerpo”, se comprobó que era del todo correcto lo que los cirujanos estaban haciendo y diciendo. Los otros casos, Mays dijo, “tenía sólo uno o dos datos incorrectos.”
Es psicológicamente devastador para el experimentador: Aquí tiene esta experiencia muy profunda – una experiencia muy real – cuando alguien le dice que es sólo un sueño o una alucinación o efecto de las drogas y no le creen o no aceptan que tuvo una experiencia, entonces la profesión médica hace terrible daño psicológico”.
Los Mays están convencidos de que las lecciones de la experiencia cercana a la muerte:
son que tenemos que aprender a amar a todos, y tenemos que desarrollar nuestro conocimiento y sabiduría.”
“Para nosotros, el verdadero mensaje para cada uno es que tú eres un ser espiritual. Tú tienes una mente que saldrá después de que tu cuerpo físico esté muerto”.


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La vida después de la muerte es real, concluye estudio
Cerca del 40% de los entrevistados recordaron que experimentaron alguna forma de conciencia después de un paro cardíaco
20 Nov 2014
El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. En "Explorando Enigmas", La Gran Época recoge historias sobre estos extraños fenómenos que estimulan la imaginación y la llevan a inimaginables posibilidades. ¿Son verdad? Usted decide. 
En el mayor estudio de este tipo jamás realizado, los investigadores encontraron evidencia de que la conciencia continúa incluso después que ha cesado la actividad en el cerebro. Esta evidencia de vida después de la muerte vino de un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Southampton y fue publicado en la revista “Resuscitation” (Resucitación).
“Contrariamente a la percepción de que la muerte no es un momento específico, sino un proceso potencialmente reversible, que ocurre después de cualquier enfermedad o accidente grave, haciendo que el corazón, pulmones y cerebro dejen de funcionar”, dijo el investigador principal, Dr. Sam Parnia: “Si se hacen intentos para revertir este proceso, conocido como ‘paro cardíaco’, pero estos intentos no tienen éxito, se produce la ‘muerte’".
Cerca del 40% de los entrevistados recordaron que experimentaron alguna forma de conciencia después del paro cardíaco (declarado clínicamente muerto).
Amplia diversidad de experiencias cercanas a la muerte
AWARE (conciencia durante la resucitación), el estudio trató de utilizar el método científico para investigar experiencias típicamente descritas por términos imprecisos de experiencias cercanas a la muerte (ECM) y la experiencia fuera del cuerpo (OBE, por sus siglas en inglés). Los investigadores entrevistaron a 2.060 pacientes que sobrevivieron a un paro cardíaco en 15 hospitales, en Austria, Reino Unido y Estados Unidos.
“Con este estudio quisimos ir más allá de la carga emocional, todavía pobremente definido el término de ECM, explorando objetivamente lo que sucede cuando morimos”, dijo el Dr. Parnia.
Los investigadores encontraron que el 39% de los sobrevivientes de un paro cardíaco entrevistados, describieron la sensación de haber estado “conscientes” tras éste, pero muchos no tuvieron recuerdos específicos asociados con la percepción.
“Esto sugiere que inicialmente más personas pueden tener actividad mental, pero luego perdieron sus recuerdos, ya sea debido a efectos de lesión cerebral o a fármacos sedantes sobre recuperación de memoria”, dijo el Dr. Parnia.
De quienes informaron una percepción de conciencia, sólo el dos por ciento describió una experiencia consistente con la idea popular de una OBE, como el ver eventos que tienen lugar en torno a sus órganos de audición. El nueve por ciento informó experiencias consistentes con la idea popular de ECM, tales como sensación de calor o la presencia de una luz. Sin embargo, el 46 por ciento informó sobre experiencias que no fueron compatibles con ninguna de las dos, ya sea la OBE, o ECM, incluyendo experiencias de miedo o de persecución.
Confirmación de experiencia clínica fuera del cuerpo
Tal vez el hallazgo más importante del estudio es que podría ser la primera confirmación clínica de una OBE. En este caso, un trabajador social de 57 años de edad, informó con precisión las cosas que ocurrían a su alrededor después de que su actividad cerebral había cesado.
“Esto es significativo, ya que se ha asumido a menudo que las experiencias en relación con la muerte son posibles alucinaciones o ilusionismo”, dijo el Dr. Parnia, “o que se produzca antes de que el corazón dejara de latir o después de que el corazón ha sido reiniciado con éxito, pero no es una experiencia correspondiente con eventos “reales”, cuando el corazón ha dejado de latir.
“En este caso, la conciencia y reconocimiento parecen ocurrir durante un período de tres minutos cuando no hubo latidos. Esto es paradójico, ya que el cerebro deja de funcionar normalmente dentro de 20-30 segundos del paro cardíaco y no se reanuda de nuevo hasta que el corazón ha sido resucitado. Por otra parte, los recuerdos detallados de percepción visual en este caso fueron consistentes con sucesos verificados”.
Las memorias del hombre no sólo fueron precisas, sino que también ayudaron a los investigadores a poner su experiencia en el tiempo.
“El hombre describió todo lo que había sucedido en la habitación, pero lo más importante, él oyó dos pitadas de una máquina que hace ruido con tres intervalos de un minuto. Así que podríamos cronometrar el tiempo que duró la experiencia”, dijo el Dr. Parnia.
“Pareció muy creíble y todo lo que él dijo que había sucedido, fue realidad”.
“Los investigadores deben ser felicitados por la realización de este estudio fascinante que abrirá la puerta a una investigación más amplia en lo que sucede cuando morimos”, escribió el Dr. Jerry Nolan, editor en jefe de Resuscitation (Resucitación).
http://www.lagranepoca.com/archivo/33942-vida-despues-muerte-es-real-concluye-estudio.html

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Hay más vida
La ciencia confirma que hay vida después de la muerte
Ve y oye en estado de muerte cerebral
12 de diciembre de 2007
 
"La moderna tradición de identificar la muerte con una subsiguiente Nada ya puede ser abandonada.
Porque no hay ninguna razón para creer que la muerte humana rompe la calidad del individuo en el universo.”

Dr. Larry Dossey.

 El Dr. Michael Sabom es un cardiólogo cuyo último libro, Luz y Muerte incluye el detallado análisis médico y científico de la sorprendente experiencia de muerte clínica de una mujer llamada Pam Reynolds. Se sometió a una rara operación para extirparle del cerebro un aneurisma arterial basilar gigante que amenazaba su vida. El tamaño y la localización del aneurisma, sin embargo, impedía que pudiera ser extirpado usando las técnicas neuroquirúrgicas habituales. Fue enviada a un doctor pionero en una atrevida técnica quirúrgica, conocida como parada cardíaca hipotérmica. Permitía que el aneurisma de Pam fuera operado con un porcentaje razonable de probabilidades de éxito. Esta operación, apodada “pausa” por los doctores que la llevan a cabo, requería que la temperatura del cuerpo de Pam fuera rebajada a 60 ºF (15,55 ºC), sus latidos y respiración detenidos, que las ondas de su cerebro fueran planas, y se le extrajese la sangre de la cabeza. Eso es lo que normalmente se entiende por estar muerto. Tras extirpar el aneurisma, fue devuelta a la vida. En el tiempo que Pam estuvo “en pausa”, experimentó una experiencia de muerte clínica. Sus notablemente detalladas y verídicas observaciones extracorpóreas de la operación pudieron comprobarse posteriormente como muy exactas. Este caso se considera uno de los más sólidos de evidencia verídica en la investigación de las ECM, debido a su capacidad para describir los característicos instrumentos quirúrgicos y los especiales procedimientos empleados y poder hacerlo refiriéndose a un momento en el que la paciente estaba en muerte cerebral.

Cuando todas las constantes vitales de Pam se detuvieron, el doctor encendió una sierra quirúrgica y comenzó a cortar el cráneo de Pam. Mientras esto ocurría, Pam refiere haber sentido como salía de su cuerpo para levitar sobre la mesa de operaciones. Entonces observó a los doctores trabajando en su cuerpo sin vida durante un tiempo. Desde su posición extracorpórea, observó al doctor atravesando su cráneo con lo que le pareció un cepillo de dientes eléctrico. Pam oyó y contó más tarde lo que las enfermeras habían dicho en el quirófano y exactamente lo que estaba pasando durante la operación. En este punto, todos los instrumentos que monitorizaban el cuerpo de Pam indicaban “sin vida” de ningún tipo. En algún momento, la consciencia de Pam salió flotando del quirófano y viajó a través de un túnel que tenía una luz al final, donde sus parientes fallecidos y amigos la esperaban, entre ellos su abuela, muerta mucho antes. La ECM de Pam terminó cuando su tío difunto la condujo de vuelta a su cuerpo para que volviera a entrar en él. Pam comparó el sentimiento de entrar de nuevo en su cuerpo muerto a “saltar a una piscina de hielo”. Lo que sigue es el relato de la ECM de Pam Reynolds con sus propias palabras.

La ECM de Pam Reynolds

Lo siguiente que recuerdo es el sonido: Era una nota “D” Natural. Escuchaba el sonido, sentía que me sacaba por arriba de mi cabeza. Cuanto más salía de mi cuerpo, más claro se hacía el sonido. Tuve la impresión de que era como una carretera. Recuerdo haber visto varias cosas en el quirófano cuando miraba hacia abajo. Estaba lo más despierta que recuerdo haber estado en toda mi vida... Estaba metafóricamente sentada en el hombro del doctor. No era como ver normalmente. Era más brillante, enfocado y claro que la visión normal... ¡Había tantas cosas en la sala de operaciones que no reconocía... y tanta gente!
Pensé que la forma en que habían afeitado mi cabeza era muy peculiar. Esperaba que quitasen todo el pelo, pero no lo hicieron... El instrumento con forma de sierra cuyo sonido me disgustaba tanto parecía un cepillo de dientes eléctrico, y tenía una muesca, un resalte en la parte más alta donde la sierra parecía entrar en el asa, pero no era así..... Y la sierra tenía cuchillas intercambiables además, pero estaban en lo que parecía un maletín de herramientas... Oí la sierra arrancar. No vi que la usaran en mi cabeza, pero creo que la oí cortando sobre algo. Estaba zumbando a un tono relativamente alto y entonces de repente hizo ¡Brrrrrrrrr! por sorpresa.
Alguien dijo algo sobre que mis venas y arterias eran muy pequeñas. Creo que era una voz femenina y que era la doctora Murray, pero no estoy segura. Era la cardióloga. Recuerdo haber pensado que le debería haber hablado sobre eso... Recuerdo el pulmón-corazón artificial... Recuerdo un montón de herramientas e instrumentos que no reconocía fácilmente.
Tenía una sensación como de que tiraban de mí, pero no contra mi voluntad. Iba por mí misma porque quería. Tengo varias metáforas para intentar explicar esto. Era como el Mago de Oz, siendo aspirada por el ojo de un tornado, sólo que sin girar ni tener vértigo. Estaba muy serena y tenía un sitio a donde ir. La sensación era como subir en un ascensor muy rápido. Y había una sensación, pero que no era corporal, física. Era como un túnel pero no era un túnel.
En algún momento al comienzo del túnel me di cuenta de que mi abuela me llamaba. Pero no oí su llamada con los oídos... era más claro que con mis oídos. Confié en esa percepción más de lo que confío en mis propios oídos.
Mi sensación era que ella quería que me fuese con ella, así que seguí avanzando sin miedo. Era un tramo oscuro por el que iba, y justo al final de este túnel estaba aquél pequeñísimo punto de luz que seguía haciéndose más y más grande.
La luz era increíblemente brillante, como estar sentada dentro de una bombilla. Era tan brillante que me puse las manos completamente delante de la cara esperando verlas y no podía. Pero sabía que estaban ahí. Pero no por el sentido del tacto. De nuevo es extremadamente difícil explicarlo, pero sabía que estaban ahí... Me di cuenta de que a medida que empezaba a distinguir varias figuras en la luz (y estaban todas cubiertas de luz, eran luminosas y la luz se transparentaba alrededor de ellas) comenzaban a tomar formas que podía reconocer y comprender. Podía ver que una de ellas era mi abuela. No sé si era real o una proyección, pero reconocería a mi abuela y su timbre de voz en cualquier momento y lugar.
Todos los que vi, ahora que lo recuerdo, encajaban perfectamente en mi concepto del aspecto que tenía esa persona en el mejor momento de sus vidas. Reconocí a un montón de gente. Mi tío Gene estaba allí. También mi tía abuela Maggie, que era en realidad una prima. Por el lado de la familia de papá, mi abuelo estaba allí... Estaban concentrados en cuidar de mí, en ocuparse de mí.
No me dejaron avanzar más... Me fue comunicado (es la mejor manera que tengo de decirlo, porque ellos no hablaban como lo estoy haciendo ahora) que si seguía todo el camino hacia la luz me sucedería algo físicamente. Ellos no serían capaces de devolverme a mi cuerpo, como si hubiera ido demasiado lejos y ellos ya no pudieran reconectarme. Así que no me dejaban ir a ningún sitio o hacer nada. Yo quería ir hacia la luz, pero también quería regresar. Tenía niños de los que ocuparme. Era como ver una película avanzando rápidamente en el vídeo. Se coge la idea principal, pero los fotogramas no son lo bastante lentos como para ver los detalles.
Entonces ellos [los parientes muertos] me dieron de comer. No lo hacían a través de mi boca, como con comida, sino que me nutrían con algo. La única forma que tengo de explicarlo es algo burbujeante. Burbujas es la imagen que tengo. Recuerdo claramente la sensación de ser nutrida y alimentada y fortalecida. Sé que suena raro, porque obviamente no era una cosa física, pero la experiencia me hacía sentir fuerte, preparada para cualquier cosa.
Mi abuela no me trajo de vuelta por el túnel, ni me envió de vuelta o me pidió volver. Sólo me miró. Esperaba volver con ella, pero se me comunicó que ella no pensaba hacerlo. Mi tío dijo que él lo haría. El es quien me trajo de vuelta hasta el final del túnel. Todo iba bien, yo quería volver.
Pero entonces llegué al final del mismo y lo ví, mi cuerpo. No quería entrar en él... Tenía un aspecto horrible, como un accidente de trenes. Parecía como lo que estaba: muerto. Creo que estaba cubierto. Me asustó y no quería mirarlo. Me fue comunicado que era como saltar a una piscina. Ningún problema, sólo salta directamente a la piscina. Yo no quería, pero supongo que iba con retraso o algo así, porque mi tío me empujó. Sentí que algo me repelía y al mismo tiempo mi cuerpo tiraba de mí. El cuerpo tiraba y el túnel empujaba. Fue como tirarse a una piscina de hielo... ¡dolió!
Cuando volví, estaban tocando “Hotel California” y la letra decía “puedes salir cuando quieras, pero no puedes irte” Le dije más tarde al Dr. Brown que aquello era una falta de tacto y él me dijo que necesitaba dormir más [carcajada]. Cuando desperté todavía tenía el respirador.

A efectos prácticos bien establecidos, tres variables determinan por lo común la muerte cerebral. Primero, un electroencefalograma o EEG mide la actividad de las ondas cerebrales. Un EEG “plano” indica ausencia de actividad en el córtex cerebral, la capa más externa del cerebro. Segundo, las señales auditivas potenciales, similares a esos “clicks” reproducidos por los cascos de la operación de Pam, miden la viabilidad del tronco encefálico. La ausencia de estos potenciales indica la falta de funcionamiento del tronco encefálico. Y tercero, documentar una ausencia de flujo sanguíneo en el cerebro es un marcador que determina una ausencia generalizada de actividad en el cerebro.

Durante la “parada”, el cerebro de Pam estaba “muerto” según las tres variables clínicas, su electroencefalograma era plano, su tronco encefálico no respondía, y no había flujo sanguíneo en su cerebro. Curiosamente, mientras estaba en este estado, experimentó la más profunda ECM de todos los participantes en el estudio de Atlanta.

Algunos científicos teorizan que las ECM son producidas por la química del cerebro. Pero el Dr. Peter Fenwick, un neuropsiquiatra y la mayor autoridad en Gran Bretaña sobre las ECM, cree que estas teorías se quedan cortas para explicar los hechos.

En el documental "Into the Unknown: Strange But True," (Hacia lo desconocido: extraño pero cierto) el Dr. Fenwick describe el estado del cerebro durante una ECM:
"El cerebro no está funcionando. No está ahí. Ha sido destruido. Es anormal. Y sin embargo, puede producir estas experiencias muy claras... un estado inconsciente es cuando el cerebro deja de funcionar. Por ejemplo, si uno se desmaya, se cae al suelo, no sabe lo que pasa y el cerebro no está funcionando. Los sistemas relacionados con la memoria son especialmente sensibles a la inconsciencia. Así que no se recuerda nada. Y sin embargo, tras una de éstas experiencias [tipo ECM], la persona tiene recuerdos claros y lúcidos... Es un auténtico rompecabezas para la ciencia. Todavía no he visto ninguna buena explicación científica que pueda explicar este hecho."
http://haymasvida.blogspot.cl/2007/12/experimentan-ECM-en-estado-de-muerte.html

 
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¿Cerebro moribundo?

 El Dr. Peter Fenwick es un socio del Colegio Real de Psiquiatras y un neuropsiquiatra con reputación internacional —especialista en la interfase entre el cerebro y la mente y el problema de la conciencia. Él es una autoridad en Inglaterra, destacado Presidente de la Asociación Internacional para los Estudios de Casi Muerte.

Con su esposa Elizabeth, también una científica professional de Cambridge, el Dr. Peter Fenwick hizo una investigación a fondo del argumento esgrimido por materialistas y escépticos que una ECM es causada por los efectos fisiológicos del cerebro cuando está agonizando (Fenwick 1996).

El argumento de los psicólogos contra las ECM tiene que ser visto a la luz de su conocimiento muy limitado del funcionamiento del cerebro. Los psicólogos no tienen la profundidad necesaria de la práctica professional y académica que tienen los neuropsiquiatras como el Dr. Peter Fenwick para evaluar profesionalmente la fisiología de las ECM. El entrenamiento profesional de los psicólogos incluye solamente un entrenamiento básico en fisiología. Una ojeada a cinco libros de texto de Psicología, estándar en las universidades, muestra que el estudio del funcionamiento del cerebro constituye menos que el 5% de todo el aprendizaje. Los entrenandos de psicología no practican cirugía, mucho menos en el campo altamente especializado de la cirugía del cerebro humano.

Ciertamente que alguien en la posición del Dr. Fenwick tendría todo el conocimiento técnico para evaluar con exactitud si la ECM puede ser explicada por lo que está sucediendo en el cerebro agonizante. El Dr. Fenwick asevera que esos psicólogos escriben tonterías cuando se aventuran en áreas del conocimiento fuera de su competencia técnica, conocimiento que ellos no tienen, que no comprenden y que está fuera de su trabajo diario.

Él es cáustico con los escépticos:

(Ellos) simplemente no tienen el conocimiento… Tanta tontería se dice acerca de las ECM por gente que no tienen que lidiar a diario con estas cosas. Yo estoy absolutamente seguro que tales experiencias no son causadas por falta de oxígeno, ni por endorfinas, ni por nada de ese tipo. Y ciertamente que ninguna de estas cosas explicaría la calidad trascendental de muchas de estas experiencias, el hecho que la gente perciba un sentido de pérdida absoluta cuando dejan atrás a los demás (Fenwick 1995: 47). 

Como consultor de neuro-psiquiatría él trabaja constantemente con gente confusa, desorientada y con cerebros lesionados, y como señala el Dr. Fenwick:

Lo que es muy claro es que cualquier desorientación de la función del cerebro lleva a desorientación de la percepción y a reducción de la memoria. No se pueden tener experiencias altamente estructuradas y que se recuerden claramente con un cerebro altamente lesionado o desorientado (Fenwick 1995: 47).

Igualmente refuta el argumento de las endorfinas:

En cuanto al asunto de las endorfinas, aumentamos su efecto todo el tiempo porque diariamente le damos morfina a miles de personas. Eso produce calma ciertamente pero no produce experiencias estrucuturadas (Fenwick 1995: 47).

A los escépticos con mentalidad cerrada les pedimos que respondan lo siguiente:

• Si una ECM es el resultado de un cerebro moribundo debería de pasarle a todos los que se están muriendo. ¿Por qué no todos los que están cerca de morirse cuyo cerebro está moribundo experimentan una ECM?

• Si la ECM es el cumplimiento de un deseo ¿por qué no todas las ECM son positivas? ¿Por qué algunos tienen experiencias neutras y/o horribles ECM negativas, como lo documenta Phyllis Atwater (1994).?

• Si la ECM es producida por la liberación de endorfinas ¿que evidencia objetiva existe que indique que la liberación de endorfinas necesariamente produce una revisión de la vida en forma ordenada?

• ¿Que evidencia objetiva existe que demuestre que la liberación de endorfinas lleve a una falla del sentido del tiempo y su relación con el individuo?

• ¿Por qué es que casi todos los que viven una ECM experimentan una transformación permanente consistente con un refinamiento espiritual, una forma de vivir más refinada?

• ¿Por qué es que la mayoría de los que tienen ECM relacionan su motivación intrínseca recientemente encontrada con la experiencia poderosa que tuvieron fuera de su cuerpo?

• ¿Qué prueba objetiva hay para demostrar que comprendiendo el papel del sistema límbico y del lóbulo temporal pueda explicar las experiencias de familiaridad, perspicacia, vulgaridad repetitiva y el aumento estadísticamente significativo de las experiencias psíquicas que siguen a las ECM?

• ¿Cómo explican los escépticos las increíbles consistencias de las ECM?

https://elnuevodespertar.wordpress.com/2012/05/16/la-ciencia-y-las-experiencias-cercanas-a-la-muerte/


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Un niño lactante menor de un año de edad estuvo clínicamente muerto por varios minutos y se recuperó. Cuando tenía cinco o seis años murió su abuela y los padres intentaron dárselo a entender de la mejor manera posible... Pero la sorpresa se la llevaron ellos cuando el niño (contento y sin un asomo de pena) afirmó: “Ahora la abuela está en un túnel y cuando llegue al otro lado jugará con Dios”.

Según el pediatra Melvin Morse, que investigo las ECM en niños y adolescentes, los médicos "a veces fracasan al prestar atención al impacto emocional potencial de los ECM en niños". Los pequeños que protagonizan una experiencia de este tipo pueden tener necesidades especiales que los médicos, sobre todo los pediatras, necesitan tener en consideración. algunos expertos han sugerido que los médicos deberían prestar especial cuidado al estado emocional de los niños que tienen ECM. "Si para los adultos constituye un desafío transmitir adecuadamente su experiencia a causa de las limitaciones del lenguaje. ¡cuanto más para los niños!" reconoce Morse quien realizó estudios en niños con ECM que habían sufrido paros cardíacos, asfixias por ahogamientos, traumatismos craneales... y logró investigarlos en el Hospital, como ejemplo tiene este caso:
Niña de 5 años, en una operación cardíaca debido a defecto congénito del corazón:
"DE PRONTO ME DI CUENTA DE QUE PODÍA VERME EN LA MESA DE OPERACIONES, ABAJO. SABÍA QUE ALGO PASABA PORQUE TODOS PARECÍAN PREOCUPADOS PORQUE MI CORAZÓN NO VOLVÍA A LATIR. ERA EXTRAÑO VERME ALLÍ ABAJO, PERO NO TENÍA MIEDO. DESPUÉS VI QUE ESTABA FLOTANDO HACIA UNA LUZ MUY BRILLANTE. ME RODEÓ DURANTE UN RATO Y DESPUÉS SE MEZCLÓ CON MI CUERPO. FUE UNA SENSACIÓN MARAVILLOSA".
El Dr. Morse señala que varios de estos niños han tenido problemas escolares por las preguntas realizadas en clases de Religión, las cuales los profesores no logran responder...

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La salud de Tienke Klein permaneció delicada al ser liberada de un campo de concentración nazi. Después de una larga recuperación del trauma que había soportado, finalmente llegó al punto de no tener que visitar con regularidad a su médico. Entonces fue golpeada por un coche mientras montaba en bicicleta.

La experiencia la liberaría del campo de concentración que desde diferentes puntos de vista nunca había dejado. Klein describió su reacción en un video publicado en NDE videos.com (un sitio web para compartir experiencias cercanas a la muerte). Estaba enfadada con Dios, dijo. Había terminado finalmente con el doctor y, bam, en un momento pudo perder la vida debido a la ira que tuvo con alguien en la carretera.
“De repente fui expulsada de mi cuerpo y no estaba enfadada”, expresó. Apareció un resplandor de luz y sentí una energía que impregnaba todo, incluso a mí misma. “Era completamente esa energía”, dijo y agregó. “Fui amor, sabiduría, dinamismo”.
De inmediato recibió respuestas a todas sus preguntas. “Me sentí tan feliz…, tan increíblemente feliz”. “En mi vida siempre me faltó energía, porque mi cuerpo sufrió mucho daño en el campo de concentración”, dijo, Pero allí se sentía maravillosa y sana de nuevo. “No estaba muerta, pero tampoco en mi cuerpo”.
Ella recibió dos mensajes claros. Uno de ellos fue: "La gente ama tanto como es capaz de hacerlo". Y el otro, “No necesitas ir a ninguna parte”.
Cuando recobró el conocimiento, en ella seguía resonando su experiencia. Se sintió sola cuando se dio cuenta de que las cosas que la gente hablaba a su alrededor, no tenía ninguna sustancia, en comparación con la profunda verdad que acaba de experimentar. Pero entonces recordó el primer mensaje, “La gente ama tanto cuanto le es posible”. Ella esperaba más de ellos, lo que la decepcionó. El segundo mensaje le hizo dar cuenta de que, ya sea en la calle, en casa, o en un campamento de prisioneros, ella puede sentirse libre. Había visto su vida en un instante durante su experiencia cercana a la muerte (ECM), un fenómeno común para las personas que la han vivido.
“Me di cuenta que aunque salí de la prisión, todavía seguía tratando de salir de allí”, indicó. Se le había convertido en obsesión superar limitaciones.
“No necesito ir a ninguna parte para recuperar mi libertad”, dijo. “La razón siempre se encuentra debajo de todos los traumas. Y nadie puede quitar la razón del alma”.

Esta experiencia cercana a la muerte de Tienke Klein quien logró sobrevivir el holocausto fue estudiado por la Dra. Elizabeth Kübler-Ross.


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Otro de los destacados íconos del estudio sobre el Más Allá, con más de 20.000 casos estudiados y muchos libros editados es la:


Dra. Elizabeth Kübler-Ross:
La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

3 de junio 2015
Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
A su dedicación por los pacientes en estado de muerte sus colegas dan forma a la tanatología en homenaje de ella.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.
“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.
La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.
La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.
La muerte no existe
La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.
La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.
La luz al final del túnel
La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.
La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.
La “conciencia cósmica“ de la doctora Kübler-Ross
La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigüé que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.
La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.
En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.
http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

Finalizaba la Segunda Guerra Mundial y, junto con las tropas aliadas de ocupación llegó a Polonia una joven ayudante que vio los horrores de los campos de concentración. Era quizá agnóstica y la bestialidad humana Que allí apreció había sucedido le reforzó esa idea de vida. Ella se casó con un médico y, en vez de migrar a la India como lo pensó, llego a los Estados Unidos. Estudió medicina, fue psiquiatra y se dedicó a la atención de pacientes en estado de muerte. Ella les insistía a sus colegas que esos pacientes necesitaban amor y no científico abandono por ser la muerte un fracaso para la ciencia médica. Captó que sus colegas se sentían frustrados por no salvar una vida olvidando que, en ese instante más que Ciencia se requería conciencia de apoyo humano para evitar el trance de muerte en soledad. En su Hospital dio seminarios sobre esta realidad, algo novedoso y sus colegas frente a ese entusiasmo encontraron el término Tanatología para la misión médica por ella iniciada, no en la India precisamente. Ese trabajo la llevó a dejar su credo agnóstico al visionar la potencia de lo espiritual.

Sobre pacientes moribundos señaló: Incluso los pacientes más frustrados y negativos comenzaron a relajarse poco antes de morir. Había una sensación de serenidad que irradiaban a su alrededor y, a pesar de su cáncer ya no sentían dolor. Después de fallecer su rostro expresaba una paz que yo no podía comprender. Comprobó que en el lecho de muerte niños tuvieron especiales visiones en las cuales familiares desencarnados que venían a buscarlos, por ejemplo una niña de 12 años que tuvo una ECM y relata su padre que allá se encontró con su hermano y, pregunta a su padre cómo sucedió si ella no tuvo hermano. Llorando el padre le relató que tres meses antes de ella nacer su hermano murió, hecho que a la niña no se le dijo.

Frases célebres de Kübler-Ross:

*A lo largo de la vida, tenemos pistas que nos recuerdan la dirección que se supone debemos dirigirnos… si te mantienes enfocado, entonces aprenderás las lecciones.
*Aprender a ponerse en contacto con el silencio dentro de ti mismo, y saber que todo en la vida tiene un propósito. No hay errores, ni coincidencias, todos los eventos son bendiciones dadas a nosotros para aprender.
*Corremos detrás de valores, que cuando llega la muerte, se convierten en cero. Al final de tu vida, nadie te pregunta cuántos diplomas tienes, cuántas mansiones, o cuántos Rolls Royce. Eso es lo que te enseñan los moribundos.
*Creo que somos los únicos responsables de nuestras elecciones, y tenemos que aceptar las consecuencias de cada acto, palabra y pensamiento a lo largo de nuestra vida.

*Cuando hemos pasado las pruebas que hemos venido a aprender a la Tierra, se nos permite graduarnos. Nos permiten desprendernos de nuestro cuerpo, que aprisiona nuestras almas…
*En caso de que te proteja de los cañones de la tormentas de viento que no volvería a ver la verdadera belleza de sus tallas.
*En vivo, por lo que no hay que mirar atrás y decir: 'Dios mío, cómo he perdido mi vida'.

*Es difícil aceptar la muerte en esta sociedad, porque no es familiar. A pesar del hecho de que sucede todo el tiempo, nunca nos vemos.
*Es sólo cuando realmente sabemos y entendemos que tenemos un tiempo limitado en la tierra - y que no tenemos manera de saber cuando nuestro tiempo se ha acabado, que entonces comenzará a vivir cada día al máximo, como si fuera el único que teníamos.

*Hacemos progresos en la sociedad sólo si dejamos de maldecir y quejarnos de sus carencias y tenemos la valentía de hacer algo al respecto.
*Hazlo! No atreverte puede ser mucho más dañino que atreverte y equivocarte... Esto último al menos les da a los demás algo que perdonar, lo primero no les da nada.
*La culpabilidad es quizás el más doloroso compañero de la muerte.
*La experiencia de la muerte es casi idéntica a la del nacimiento. Es un nacimiento a otra existencia que puede ser probada de manera muy sencilla. Durante dos mil años se ha invitado a la gente a «creer» en las cosas del más allá.
*La gente no tiene miedo a morir, la gente tiene miedo a morir en una unidad de cuidados intensivos, alejados del alimento espiritual que da una mano amorosa, separados de la posibilidad de experimentar las cosas que hacen que la vida valga la pena.
 *La lección final que todos tenemos que aprender es amor incondicional, que incluye no sólo a otros sino a nosotros mismos también.
*La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustia.
*La muerte no es más que un desprendimiento del cuerpo físico como la mariposa de su capullo. Se trata de una transición a un estado superior de conciencia donde continuaras percibiendo, entendiendo, riendo, y podrás crecer.
*La última lección que todos nosotros tenemos que aprender es el amor incondicional, que incluye no sólo a los demás, sino a nosotros mismos.
*La vida en el cuerpo físico representa sólo una pequeña parte de la existencia real.
*Las personas más bellas que hemos conocido son aquellos que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida, y han encontrado su manera de salir de las profundidades. Estas personas tienen una gratitud, sensibilidad y comprensión de la vida que los llena con compasión, dulzura, y una preocupación amorosa. Las personas bellas no suceden por casualidad.
*Las personas son como los vitrales-vidrieras. Brillan cuando el sol está afuera, pero cuando la noche se instala su verdadera belleza se revela sólo si hay una luz desde dentro.

*Le he dicho a mis hijos que cuando muera, para liberar globos en el cielo para celebrar que me gradué. Para mí, la muerte es una graduación.
*Los que aprendieron a conocer la muerte, en lugar de temerle y luchar contra ella, se convierten en nuestros maestros acerca de la vida.
​​ *Los que tienen la fuerza y el amor que se siente un paciente moribundo en el silencio que va más allá de las palabras, sabrán que este momento no es alarmante ni doloroso, pero una cesación pacífica del funcionamiento del cuerpo.
*Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida: todo depende de cómo hayamos vivido.
*No es el fin del cuerpo físico que nos debe preocupar. Más bien, nuestra preocupación debe ser para vivir mientras estamos vivos - para liberar nuestro ser interior a partir de la muerte espiritual que viene de vivir detrás de una fachada diseñada para ajustarse a las definiciones externas de quién y qué somos.

*No hay alegría sin dificultades. ¿Si no fuera por la muerte, apreciaríamos la vida? ¿Si no fuera por el odio, sabríamos que el objetivo final es el amor? … En esos momentos se puede, o bien mantener la negatividad y buscar la culpa, o se puede optar por sanar y seguir amando.
*No hay necesidad de ir a la India o en cualquier otro lugar para encontrar la paz. Usted encontrará el lugar de profundo silencio en su habitación, su jardín o incluso su bañera.
*No hay errores, ni coincidencias, todos los eventos son bendiciones dadas a nosotros para aprender.
*No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo.
*Para aquellos que tratan de entender, la muerte es una gran fuerza creativa. El más alto los valores espirituales de la vida puede originarse a partir de la reflexión y el estudio de la muerte.

*¿Realmente es así como quiero vivir mi vida? Todos nos hemos hecho esta pregunta en algún momento. La tragedia no es que la vida sea corta, sino que a menudo solo tenemos una tardía percepción de lo que realmente importa.
*Si proteges el cañón de la tempestad, nunca podrás ver la belleza de sus formas.

*Siendo joven y visitando lo que fue un nazi campo de concentración, en las afueras de Lublin, Polonia, de pronto una voz interrumpió mis pensamientos, la voz clara, tranquila y reposada de una joven que me dio una respuesta. Se llamaba Golda. - Tú también serías capaz de hacer eso —me dijo. Sentí deseos de protestar, pero estaba tan sorprendida que no se me ocurrió qué decir. - Si hubieras sido criada en la Alemania nazi —añadió después. "¡Yo no!", deseé gritar. Yo era pacifista, me había criado en una familia honorable y en un país pacífico. Jamás había conocido la pobreza, ni el hambre ni la discriminación. Golda leyó todo eso en mis ojos. - Te sorprendería ver todo lo que eres capaz de hacer —me contestó—. Si hubieras sido criada en la Alemania nazi, fácilmente podrías haberte convertido en el tipo de persona capaz de hacer eso. Hay un Hitler en todos nosotros. Y Golda desapareció.
*Tenemos que enseñar a la próxima generación de niños desde el primer día que ellos son responsables de sus vidas. Regalo más grande de la humanidad, también su mayor maldición, es que tenemos libre albedrío. Podemos hacer nuestras elecciones construido por amor o por miedo.
*Todas las penurias que se sufren en la vida, todas las tribulaciones y pesadillas, todas las cosas que podríamos considerar castigos de Dios son en realidad regalos. Son la oportunidad para crecer que es la única finalidad de la vida.  
*Todos hemos de aprender a amar y a ser amados incondicionalmente.
*Tu no vas a crecer si te sientas en un hermoso jardín de flores, pero crecerás si estás enfermo, si tienes dolor, si experimentas pérdidas, y si no te escondes bajo la tierra, tomando el dolor como un don para ti con un propósito, muy específico.

*Viendo una muerte pacífica de un ser humano que nos recuerda a una estrella fugaz, uno de un millón de luces en un vasto cielo que se enciende por un breve momento, sólo para desaparecer en la noche sin fin para siempre.
*Y después de su muerte, cuando la mayoría de ustedes, por primera vez, se den cuenta de qué se trata la vida, comenzarán a ver que su vida aquí no es nada más que la suma total de cada elección que han realizado durante cada momento de su vida. Sus pensamientos, de los que son responsables, son tan reales como sus actos. Empezaran a darse cuenta de que cada palabra y cada obra afecta a su vida y también ha tocado miles de vidas.



La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, en su último libro, poco antes de morir nos profetiza para prevenirnos y a su vez darnos esperanza:

Ésta es una época muy confusa de la historia. Se ha maltratado a la Tierra durante demasiado tiempo sin pensar para nada en las consecuencias. La humanidad ha hecho estragos en el abundante jardín de Dios. Las armas, la ambición, el materialismo, la destrucción, se han convertido en el catecismo de la vida, en el mantra de generaciones cuyas meditaciones sobre el sentido de la vida se han desencaminado peligrosamente. Creo que la Tierra castigará muy pronto estas fechorías. Debido a lo que la humanidad ha hecho, habrá terribles terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas y otros desastres naturales jamás vistos. Debido a lo que la humanidad ha olvidado, habrá muchísimo sufrimiento. Lo sé. Mis guías me han dicho que hay que esperar cataclismos y convulsiones de proporciones bíblicas. ¿De qué otro modo puede despertar la gente? ¿Qué otra manera hay de enseñar a respetar la naturaleza y la necesidad de espiritualidad? Como mis ojos han visto el futuro siento una gran compasión por las personas que quedan aquí. No hay que tener miedo; no hay ningún motivo para tenerlo si recordamos que la muerte no existe. En la Tierra hay millones de personas que se están muriendo de hambre; hay millones de personas que no tienen un techo para cobijarse; hay millones de enfermos de sida; hay millones de personas que sufren maltratos y abusos; hay millones que padecen discapacidades. Cada día hay una persona mas que clama pidiendo comprensión y compasión. Escucha esas llamadas, óyelas como si fueran una hermosa música. Te aseguro que las mayores satisfacciones en la vida provienen de abrir el corazón a las personas necesitadas. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás. En lugar de tener miedo, conozcámonos a nosotros mismos y consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de Él, el Ser Supremo. El mejor regalo que nos ha hecho Dios es el libre albedrío, la libertad. Las casualidades no existen; todo lo que nos ocurre en la vida ocurre por un motivo positivo.
Todas las personas procedemos de la misma fuente y regresamos a esa misma fuente. Todos hemos de aprender a amar y a ser amados incondicionalmente. Todas las penurias que se sufren en la vida, todas las tribulaciones y pesadillas, todas las cosas que podríamos considerar castigos de Dios, son en realidad regalos. Son la oportunidad para crecer, que es la única finalidad de la vida. No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo. Si estamos dispuestos para las experiencias espirituales y no tenemos miedo, las tendremos, sin necesidad de un gurú o un maestro que nos diga cómo hacerlo. Cuando nacimos de la fuente a la que yo llamo Dios, fuimos dotados de una faceta de la divinidad; eso es lo que nos da el conocimiento de nuestra inmortalidad. Debemos vivir hasta morir. Nadie muere solo. Todos somos amados con un amor que trasciende la comprensión. Todos somos bendecidos y guiados. Es importante que hagamos solamente aquello que nos gusta hacer. Podemos ser pobres, podemos pasar hambre, podemos vivir en una casa destartalada, pero vamos a vivir plenamente. Y al final de nuestros días vamos a bendecir nuestra vida porque hemos hecho lo que vinimos a hacer. La lección más difícil de aprender es el amor incondicional. 
Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida. Todo depende de cómo hemos vivido. La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustias. Todo es soportable cuando hay amor. Mi deseo es que usted trate de dar más amor a más personas. Lo único que vive eternamente es el amor. 


Habiendo estudiado más de 20.000 casos junto con el Dr. Mwalimu la llevó a manifestar que:

La muerte no es un fin, sino un nuevo principio, una transición a un estado superior de conciencia. Estas experiencias son muy semejantes y no varían demasiado en dependencia de los antecedentes religiosos o culturales. Todos los hombres son iguales al nacer o al morir y, es esa cualidad y no la etiqueta denominativa de nuestra identidad religiosa lo que en última instancia será el factor contribuyente a nuestra transición práctica al jardín de Dios.

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J.J. Benítez: Hay vida más allá de la muerte y no hay que tener miedo
En su nuevo libro, "Estoy bien", quiere enviar un mensaje a quienes tienes miedo al fin.
Está basado en investigaciones reales sobre experiencias metafísicas.
El escritor español J.J. Benítez se ha propuesto "quitarle hierro a la muerte" en "Estoy bien", un libro en el que reúne un centenar de testimonios para ahondar en su creencia de que "más allá" hay "otra vida física" a la que "no hay que tenerle ningún miedo".
Autor de la saga "Caballo de Troya" y numerosos libros sobre ovnis y extraterrestres, J.J. Benítez (Pamplona, 1946) explica, en una entrevista en la localidad gaditana de Zahara se los Atunes (sur de España) con Efe, que con este nuevo libro quiere llevar "un poco de esperanza" a la gente porque hay "mucho miedo a la muerte".
Por ello ha decidido sacar a la luz unas investigaciones que lleva haciendo "en silencio" desde hace 45 años y en las que ha estudiado un millar de casos de personas que aseguran haber tenido experiencias con muertos que han aparecido ante ellos de forma física y a los que, dicen, han visto, escuchado, sentido e incluso, en algún caso, tocado.
"Casi todos repiten 'estoy bien', 'estoy feliz', 'no llores más' e irradian sensación de felicidad", explica el autor.
J.J. Benítez ya relató en 2000 en "Al fin libre" cómo su padre muerto le había contado cómo es el "más allá". Un caso que ha dejado fuera de este nuevo volumen, que edita Planeta y hoy llega a las librerías.
Nada de fantasías
En "Estoy bien" el autor ha adoptado el papel de investigador, que emprendió en 1968 cuando un compañero periodista "nada dado a fantasías" le contó la experiencia que había tenido años antes, cuando luchó en Rusia como voluntario de la División Azul.
En pleno campo de batalla tuvo que llevar unos paquetes a una trinchera. En el camino una granada explotó y le hirió en la cara, una situación que, según contó, le habría llevado a la muerte si no llega a ser porque en ese momento un compañero le llamó por su nombre, le dijo "tira por aquí" y anduvo delante de él hasta que llegaron a un lugar seguro en el que se despidió.
Todo normal hasta que, después, se enteró de que este compañero, al que conocía perfectamente, había muerto tres meses antes.
Es uno del centenar de casos que reúne J.J. Benítez en este libro, una selección con la que quiere recalcar que los "resucitados", como él los llama, se han presentado ante personas "de cualquier edad, de cualquier continente, de cualquier condición social. Ateos, religiosos, científicos, militares, analfabetos o profesores, no hay un perfil".
"Resucitados" en todo el mundo
Como tampoco lo tienen, explica, los "resucitados", que, casi siempre, realizan visitas "fugaces", levitan, son transparentes, irradian "luz propia" y "un estado maravilloso", según los testimonios reunidos, que, como nota común, dicen haber sentido "un frío intensísimo" ante la presencia.
Benítez señala que sus "investigaciones" se basan fundamentalmente en los testimonios porque "no hay otra".
Pero también comprueba que quien cuenta la experiencia sea una persona "equilibrada" y, cuando es posible, cualquier otro detalle que pueda avalar el testimonio, como hizo con el caso de una viuda a la que se le apareció su marido muerto para hablarle de una cuenta secreta en la que guardaba 300.000 dólares.
Asegura que a cada caso le ha dado "muchas vueltas" y que las personas a las que le ha ocurrido no tienen ningún motivo para mentir ni "ningún afán", más bien al contrario.
Un paraíso con trabajo y sin dinero
Para J.J. Benítez son casos que demuestran que más allá de la muerte hay "una vida física". "Los resucitados que han hablado de ella solo han contado que es un lugar que no nos imaginamos, que es físico y en el que se trabaja, aunque no hay dinero", explica.
"Puede haber dimensiones y planos desconocidos para la ciencia, a los que no hemos tenido acceso porque no tenemos la tecnología necesaria, de la misma manera que durante muchísimos años oficialmente no se supo nada de América, ni se llegó a la Luna", dice.
En ello también influye, apunta, que "a la ciencia lamentablemente no le preocupa la muerte".
"Yo creo además que, en este tipo de temas, si no entra la ciencia mejor porque ni puede dar explicaciones ni las quiere dar", concluye.
http://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/literatura/j-j-benitez-hay-vida-mas-alla-de-la-muerte-y-no-hay-que-tener-miedo/2014-03-04/115004.html

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Para el genial sacerdote jesuita Pierre Teilhard de Chardin (1881 - 1955), por orden superior aun ignorado por sus pares, la muerte es:

El paso hacia una nueva forma de existencia, un paso a la trascendencia. Un fenómeno en que Omega “debe recuperar” esencialmente “nuestro Yo, nuestra propia personalidad. Una Noogénesis que asciende irreversiblemente hacia Omega a través del ciclo estrechamente limitado de una Geogénesis. La condición natural de “un éxtasis fuera de las dimensiones y de los marcos del Universo visible. Punto crítico, “más allá del cual la curva evolutiva de complejidad-consciencia sale, para nuestra experiencia, del Espacio y del Tiempo. Es trance de metamorfosis, punto crítico, simple fase de crecimiento. La muerte es “una nueva salida y un nacimiento (esta vez fuera del Espacio y del Tiempo)”. “La muerte, en la que parece que desaparecemos, se descubre así como representante de una simple fase de crecimiento: marca nuestro acceso a una esfera suprahumana de autoconciencia, de personalidad”. Es “la consistencia evolutiva del espíritu a través de la muerte”. La muerte es “medio divino”.

Conviene tener presente que el Papa Ratzinger o Benedicto XVI en una reflexión de la carta de San Pablo a los Romanos en la que se dice que el mundo algún día llegará a ser una forma de adoración viviente, Benedicto XVI citó a Chardin y dijo: "Al final tendremos una verdadera liturgia cósmica, donde el cosmos se convertirá en una sede viviente". Las palabras llevaron a comentar al vocero jesuita del Vaticano Federico Lombardi: "Ahora nadie imaginaría decir que Teilhard es un auto heterodoxo que no debería de ser estudiado".

Sin embargo en 1962, bajo Juan XXIII, la Congregación del Santo Oficio emitió el monitum (advertencia) severa que sigue vigente:
Varias obras del P. Pierre Teilhard de Chardin, algunas de las cuales fueron publicadas en forma póstuma, están siendo editadas y están obteniendo mucha difusión. Prescindiendo de un juicio sobre aquellos puntos que conciernen a las ciencias positivas, es suficientemente claro que las obras arriba mencionadas abundan en tales ambigüedades e incluso errores serios, que ofenden a la doctrina católica. «Por esta razón, los eminentísimos y reverendísimos Padres del Santo Oficio exhortan a todos los Ordinarios, así como a los superiores de institutos religiosos, rectores de seminarios y presidentes de universidades, a proteger eficazmente las mentes, particularmente de los jóvenes, contra los peligros presentados por las obras del P. Teilhard de Chardin y de sus seguidores.

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Amigas, Amigos:



Las llamadas experiencias cercanas a la muerte o ECM lo fueron con personas declaradas clínicamente muertas y que de manera misteriosa retornan sin daño cerebral y en un porcentaje variable con recuerdos de la experiencia los que han sido ampliamente estudiados ya que son millones los casos en el ámbito mundial. Los que llegan a la Luz presienten que hay una brecha que si se la pasa es sin retorno, se está en el Umbral del Más Allá. Allá no hay diferencia de clases, de educación, de edades, de razas, de credos, es similar para todos según sea la duración de la misma. La Enseñanza que nos deja tanto testimonio además de perder el temor a la muerte es la de aprender a VIVIR mejor día a día el momento presente.

En mi inicial época de médico soltero como Pediatra en Quilpué, llega un día a la Consulta una Sra. que me dice traerá a su hija por recomendaciones de amigas, pero que antes deseaba conocerme. No recuerdo qué se conversó y al final me señala que siendo ella una joven de 15 años sufrió un accidente automovilístico en el que murieron sus padres y ella se vio fuera del cuerpo, entró al túnel negro y llegó a la Luz donde un Ser Radiante le indicó que debía retornar pues se iba a casar en un futuro y tendría una sola hija que necesitaría de su Amor, a la que debería ayudar mucho. Al otro día viene con su hija que tenía sindrome de Down; esa era su Misión. En aquella época no se comentaba el tema de las ECM y me sorprendió captar la desarrollada intuición de esa madre que me señaló que yo en un futuro tendría un cambio muy grande y favorable y entendería mejor la Misión de ella y la que yo tenía asignada... Tal parece así sucedió.

Quizá todo lo relacionado con mi Portal "Mundo Mejor" se inició cuando, retornado desde Puerto Montt a Quilpue como Oftalmólogo casado junto con mi familia, yo practicaba un especial método avanzado de meditación siddhi, palabra sánscrita que significa ‘perfección’, ‘logro’ o ‘éxito’ y me llevó una madrugada en la diaria especial meditación a las 6 de la mañana a tener una experiencia en parte similar a un ECM sin tener muerte clínica pero sí por una profunda interiorización en la que si tenía temor al Más Allá saldría de la misma al instante. No tuve temor y seguí adelante. Recuerdo que me encontraba en la pieza biblioteca-escritorio en la posición del loto sobre una gruesa y blanda colchoneta. En pleno proceso meditativo algo sucede y me sumerjo dentro de mi mismo más rápido y muy profundo, tan profundo que parecía que la vida había quedado atrás. Me dejé ir de manera natural por ese túnel con la Luz al fondo. La luz ahora me rodea, es intensa, cálida, agradable, pareciendo que todo lo compenetraba y hacía a su vez luminoso. Ante mi, como si la Luz tomara forma emerge un ser de Luz condensada, era
 crístico, blanca túnica de impresionante figura radiante y rostro sereno que irradiaba Amor Cósmico. Lo miro fijamente a sus ojos. Cuán pequeño me siento. Mentalmente le pregunto: ¿Eres Tú? y Él responde con una Voz que jamás olvidaré: "Si, soy Yo". Agrego: ¡Perdóname! Responde impregnando de un sublime amor todo mi ser como si yo fuera el amor armonizado de Su Respuesta: "Ya estás perdonado al igual que los demás. Tienes, ahora, que perdonarte tú a ti mismo y este Saber comunicárselo a los demás". Y “me deja una Enseñanza y la razón del por qué debo seguir adelante". Todo mi ser se estremece, bruscamente salgo de la realidad interior volviendo a mi mundo exterior y entro en una crisis incontrolable de llanto por haberle fallado a un Ser así que solo irradia Amor y Comprensión para con TODOS nosotros por igual, fue como gritar vidas de arrepentimiento. Tuve que morderme la mano para no despertar a mi familia. El lector está facultado a pensar lo que desee sobre este encuentro tenido en profundo estado de especial meditación. Mis colegas podrán esgrimir los argumentos que consideren los más adecuados de acuerdo con su leal saber y entender sobre lo expresado. Sin embargo, nada ni nadie, cambiará la percepción personal de la realidad vivida en esa Dimensión y el Mensaje recibido. Para mi la experiencia fue real y nunca más se repitió, cambió mi vida en el sentido de no temer a la muerte y menos aún al absurdo infierno, de saber que no estamos solos y nuestro humano estado requiere de muchas vidas en la materia siendo el morir un natural proceso de Despertar del alma del sueño llamado Vida. Se activó mi intuición, la capacidad que llaman de ver el aura o mejor dicho la máscara social detrás del rostro... Por ese "encuentro" se dieron muchas causalidades para escribir y luego editar mi primer libro, di forma al Portal y ahora queda este capicúa escrito 464 en él.


Es necesario eliminar condicionamientos negativos para nuestra evolución mental como lo es el del lograr perder el temor a la muerte y si queremos mirar hacia el misterioso Más Allá tenemos que desprejuiciarnos o liberarnos de las trabas mentales que nos ligan: Temores, fanatismos, sectarismos, dogmatismos, ideologismos, paradigmatismos, en fin, tantas trabas que impiden mirar y ver Más Allá a pesar que estamos por mente dotados para hacerlo. Una Vez emprendido el Gran Viaje de la vida nos llevamos un retrato y nada más. Ese retrato es un dinámico holograma mental en el que un filtro final solo deja pasar Allá hacia el alma solo lo positivo de los recuerdos y vivencias de acá.

Para mejor entender algo tan complejo como lo es el proceso de la vida y la muerte resulta necesario saber que como humanos somos 7 cuerpos unidos por la energía vital que se gradúa en su plano descendente para cada cuerpo, siendo el más denso nuestro actual cuerpo físico y el más sutil es el espíritu.

Nuestro cerebro no puede recibir de manera directa desde el alma la Fuerza de Vida ya que por su sutil potencia haría saltar los circuitos de las neuronas. La mente subconsciente recibe esa Energía y la hace llegar cual transformador al cerebro mediante salto cuántico.

Los vehículos del hombre

CUERPO FÍSICO...MUNDO MATERIAL

Corresponde a nuestro plano denso con siete subregiones agrupadas en dos regiones. La inferior está formada por las subregiones de los sólidos, líquidos y gaseosos; de sus partículas se forma el Cuerpo Físico.
DOBLE ETÉRICO:
Es la región superior del plano físico que agrupa a los cuatro subniveles más sutiles del mundo material; el etérico, el superetérico, el subatómico y el atómico, con sus partículas se da la forma al doble etérico que es parte del cuerpo físico. El doble etérico cumple vitales funciones para el organismo humano, él es el encargado de absorber y distribuir la energía vital o Prana. El Prana es la energía universal que vivifica y armoniza las células, átomos y moléculas de nuestro cuerpo usando los chakras a centros de la columna vertebral que absorben y distribuyen el prana por los canales de distribución o Nadis. Influye vitalmente en lo físico, así tenemos que la zona del éter químico aporta energía para los procesos metabólicos; la zona superetérica pasa la energía a los procesos de procreación y mantención de la especie; la zona subatómica posee la energía que influye en las misteriosas funciones de la sangre y los sentidos; la zona atómica refleja los recuerdos de la memoria y con sus vibraciones permite al pensamiento actuar sobre el cerebro. 

CUERPO ASTRAL...MUNDO ASTRAL
Corresponde a la zona de los deseos y sentimientos, tiene siete subregiones, estando la más densa cercana a la más sutil del cuerpo físico y la más sutil cercana a la más densa del mundo mental. Con sus partículas se ha creado y dado forma al vehículo llamado el cuerpo astral y por intermedio de él se expresan los sentimientos, con las pasiones, deseos y emociones humanas. Actúa como intermediario entre el cuerpo y la mente. Como vehículo de Consciencia usa en cada emoción todo el impulso mental enviado hacia el cerebro. Crece este cuerpo con los buenos sentimientos junto a una mente regulada por correctos pensamientos.

MENTE...MUNDO DEL PENSAMIENTO
Es la región formada por las partículas del mundo mental. La mente es el eslabón entre el cerebro y el alma, ella pone en contacto al alma con el cuerpo físico permitiéndole vivir. El desarrollo de la mente sólo se logra con los buenos pensamientos, ellos permiten vibrar a las partículas sutiles de la mente que desplazan a las densas que nos caracterizan. Tenemos una mente consciente que es la fuente de los pensamientos y una mente subconsciente que posee la Fuerza que nos hace vivir. Mientras esto tú lees: ¿Quién regula tu corazón, pulmones, metabolismo, etc.? Lo hace el subconsciente, que a diferencia del consciente no discrimina, sino que acata y cumple con su función, y es en este punto donde está la base del arte del buen pensar que veremos más adelante, pues lo que con convicción y reiteración pensamos conscientemente, eso lo acepta el subconsciente sin discriminar si es verdadero o falso y canaliza la Fuerza para que se haga realidad. Nos corresponde trabajar en el despertar de la mente. 
Existe una total compenetración entre el cuerpo físico, astral y mental, regidos desde el alma. Rodeando nuestro cuerpo físico se aprecian unas suaves radiaciones en forma de ovoide luminoso, cuya intensidad y colores varían de un día a otro y de una persona a otra por una serie de factores, es el aura humana que la electro fotografía Kirlian demostró. El doble etérico está en el centro del aura humana, teniendo la misma forma que el cuerpo físico. El aura a su vez es compenetrada por el cuerpo astral y la mente. Al permanecer los tres cuerpos compenetrados e interrelacionados entre sí, influyen en ellos factores comunes en lo positivo y en lo negativo. Positivamente son beneficiados por los buenos pensamientos, los nobles sentimientos y las correctas acciones.
KAMA MANASManas es la mente sutil, Kama es la mente densa, con una ligazón entre lo denso y sutil que pareciera una unidad mental. Kama es lo ilusorio de la vida manifestándose por intermedio de los malos sentimientos, apetitos, pasiones y deseos que representan nuestra voluntad inferior y es el responsable de mantenernos ligados, encarnación tras encarnación, en el denso mundo de la materia al que se desea ardientemente regresar después de morir. Manas representa el reflejo del YO Superior, nuestro real YO, cuya Conciencia se manifiesta por medio del alma. Ante la gran diferencia vibratoria el alma no puede contactar de manera directa con el plano de la materia, para lograrlo proyecta desde sí un rayo de energía, el Manas que hace surgir la Conciencia en el cuerpo físico en vías de evolución. Olvida Manas en su descenso su verdadero origen divino quedando velado en la ignorancia de la materia al Cuerpo Físico. Es arrastrado Manas por la vorágine de las pasiones y deseos de Kama al que se liga identificándose con él, con lo ilusorio olvidando lo eterno. Permanece en el plano físico al que considera su verdadera realidad. En Manas reside el libre albedrío y mediante la evolución se libera el hombre, una a una de sus ligaduras, recibiendo en forma cada vez más audible la voz del alma. Se escucha entonces la Voz del Silencio, reflejo del verdadero YO. Despierta Manas de su letargo en forma gradual y comienza a recordar su verdadero origen divino, con lo que logrará dominar  y transmutar a Kama, rompiendo: Una a una sus densas ligaduras que por tantas encarnaciones lo ataron a la Tierra. A su debido tiempo Todos lograremos despertar a Manas y anular la ilusión de Kama, logrando la LIBERTAD por propio mérito y evolución. Cada día son más los que desean conocer la Verdad y buscan lógicas respuestas y convincentes explicaciones a sus naturales inquietudes. Destaco una frase que dice: Para lograr regresar al verdadero mundo es necesario despertar, activar y desarrollar la mente; ello sólo es posible mediante la emisión de buenos pensamientos y la activación de los positivos sentimientos.

ALMA...MUNDO CAUSAL...MUNDO REAL
La quinta dimensión es la región más elevada, que por medio del alma, en forma directa nos rige mediante el discernimiento. El alma sólo recibe lo positivo de la vida y ello la hace crecer. Mientras la mente se encarga de adquirir los conocimientos del mundo exterior al que está unida por los sentidos a través del cerebro, el alma sólo analiza la esencia de las cosas. La mente con sus atributos de memoria, atención, razonamiento, imaginación o visualización, puede estudiar en forma separada los detalles de las cosas que recibe por los sentidos gracias al cerebro, quien en sus especiales microtúbulos que rodean los axones del 10% de las neuronas, teniendo cada uno de ellos un electrón astral en vez de un electrón físico como el 90% restante, es un electrón astral que está en ambas dimensiones a la vez en la frontera entre el cerebro y la mente para cumplir las funciones de las zonas encargadas de los saltos cuánticos desde y hacia la mente. La mente integra la información recibida en un rayo unificado que mediante salto cuántico lo hace pasar al alma, la cual recibe tan solo el reflejo positivo de la vida y lo incorpora a su desarrollo y crecimiento. El alma sólo puede crecer mediante las adecuadas vivencias de las encarnaciones. El MAL no afecta a un alma dado que en su sutil plano lo denso no llega ni puede vibrar, pero el mal impide el reflejo del bien que es quien activa al alma, que encarna una y otra vez hasta que la mente finaliza su despertar.

Nuestro entendimiento impide vislumbrar nuestros cuerpos de la sexta y séptima dimensión. Ellos son:

BUDDHI...MUNDO DEL ESPÍRITU DE VIDA 

ESPÍRITU...MUNDO DEL ESPÍRITU DIVINO

Se muere cuando el alma interrumpe la chispa vital que mantiene vivos al astral y al cuerpo físico. Al morir en realidad no se muere, se inicia un proceso de despertar más para el alma, en el cual sin uno notarlo, a pesar de cambiar de cuerpos no se deja de ser el mismo pero transformado por LA LUZ. Gracias a las ECM se ha valorado que lo que allá pareciera tiempo mínimo acá al analizarlo fue mucho tiempo. 

Se nace sin azar, con justa Causalidad difícil de entender en el plano humano, pero de natural lógica para el plano del alma. Al nacer el velo del olvido del Más Allá cubre nuestro plano de los recuerdos...

No siempre al Cuerpo Astral entra al túnel con la Luz en el fondo. Asesinos, criminales, traficantes de droga, pedófilos… Se quedan en el plano astral sin aceptar su muerte y en sesiones por ejemplo de espiritismo suelen contactar con el médium en trance y como son telépatas entregan a manera de respuesta lo que los consultantes desean saber. Hay casos de muerte brusca en el que la desorientación los apega a este plano, es clásico los relatos de camioneros que de noche en cierto sector se encuentran con una mujer que hace dedo, se detiene el camión, sube a la cabina, conversan y de repente la pasajero desaparece. Estos casos pronto son rodeados por la Luz y llevados hacia el Más Allá cumpliendo el tránsito normal de la muerte. Los seres negativos les cuesta mucho aceptar esa realidad hasta que la Luz, de manera gradual les hace ver sus errores y encarnan de manera rápida para ajustar su duro Karma pendiente. 

Gracias a las hipnosis regresivas en general y las ECM en particular la mente cobra su dimensión opacada por el materialismo, morir es cuando la mente se separa del cuerpo físico. No es un término de vida, por el contrario representa un hecho trascendente de salto cuántico de lo denso material a lo sutil de la LUZ Cósmica. Es fundamental no tener miedo pues pueden venir sucesos planetarios de mayores catástrofes, hechos necesarios para que los dormidos, indolentes e indiferentes DESPIERTEN y reciban la LUZ que llegará a las humanas mentes sin a nadie discriminar.




Dr. Iván Seperiza Pasquali  
http://www.isp2002.co.cl/
Quilpué, Chile
Julio de 2016

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