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Raconto de Resonancia Mórfica




Proemio

Dios está allí desde el principio en la conciencia de la gente…
No pienso que mucha gente llega un descubrimiento de dios con razón solamente.

Dr. Rupert Sheldrake

Se expondrá un tema complejo y difícil de digerir mentalmente pero muy nutritivo y provechoso para nuestro Despertar Mental…
Ánimo y adelante:


Rupert Sheldrake (nacido en 1942) es un escritor, bioquímico y biólogo británico, conocido principalmente por la investigación de lo que se denomina "resonancia mórfica", una variante científica de la antigua hipótesis de la memoria colectiva. También dedica parte de sus escritos a ciertos aspectos que también trata la parapsicología, como la telepatía o la percepción extrasensorial.

Para Grahame Mackenzie:
El Dr. Rupert Sheldrake, es un biólogo y autor de más de 80 artículos científicos y de diez libros. El Dr. Sheldrake estaba entre los 100 líderes globales superiores del pensamiento para 2013 según lo alineado por el instituto de Duttweiler, laboratorio de ideas principal de Zurich, Suiza. Él estudió ciencias naturales en la Universidad de Cambridge y tomó una matrícula de honor doble de la primera clase, después se encendió estudiar la filosofía y la historia de la ciencia en la Universidad de Harvard antes de volver a Cambridge, en donde él ganó un Ph.D. en bioquímica.
Su libro más reciente, la falsa ilusión de la ciencia, recibió el libro del premio del año de la red científica y médica británica. En él examina los diez dogmas de la ciencia moderna y muestra cómo pueden ser dados vuelta en las preguntas que abren nuevas ideas de la posibilidad científica.
El Dr. Sheldrake es quizás el más conocido para su teoría de campo morphic, presumiendo que, con un efecto telepático o una vibración comprensiva, un acontecimiento o un acto puede llevar a los acontecimientos o a los actos similares en el futuro, o una idea concebida en una mente puede entonces presentarse en otra.


En julio de 2009 mi escrito 343 fue motivado por el sorprendente Rupert Sheldrake. Ese precedente libro de hace 7 años lo concluyo señalando:

Desde mi limitada percepción, para explicarme lo abstracto visualizo al hilo conductor inicial de los campos de redes mórficas emergiendo desde el Pensamiento de Dios y, esa cuerda inicial en su programación se replica con una definida Información para cada plano de Su Divina Creación sin azar. Las redes mórficas de información son más sutiles que la energía y están más allá de lo que la ciencia puede estudiar, entender y de manera racional suponer. Ellas todo lo compenetran por ser parte del Todo. Las cuerdas son circuitos integrados estratificados que tienen su resonancia mórfica acorde a la función a cumplir en la Naturaleza, en nuestras mentes, en el planeta, en el sistema solar, la galaxia, el universo... y las otras dimensiones más sutiles de la Creación. Son redes parte de un conjunto armónico por el que transita la Información que al no ser le permite ser y, al igual que el pensamiento, su tráfico es instantáneo y se sitúa en el espacio, el tiempo y más allá del espacio-tiempo. Son redes dinámicas, con plasticidad mórfica las que al alcanzar una masa crítica de desarrollo replican su codificada Información en el conjunto al que son afines. Es decir, las redes actúan por afinidad mórfica según la Programación recibida desde al Gran Programador Cósmico que es Dios.
Los campos de redes de resonancia mórfica son cual diseño holográfico para que por ellos puedan además las mentes expresar las formas según un predefinido plan de Vida, Plan en el hombre regido para cada una por su alma individual, en la Naturaleza regida sus formas por almas grupales para cada especie... La mente humana, con su red, influye en las redes planetarias y, con nuestro pensamiento somos necesarios para orientar la sinergia  de resonancia mórfica hacia la Transformación que lo será desde el plano material hacia el plano mental de Evolución.

Desarrollo




Del controvertido y avanzado pensamiento de Rupert Sheldrake, de su Enseñanza rescato lo siguiente por él expuesto:

¿Qué es un campo mórfico?
Los campos mórficos llevan información, no energía, y son utilizables a través del espacio y del tiempo sin perdida alguna de intensidad después de haber sido creados. Son campos no físicos que ejercen influencia sobre sistemas que presentan algún tipo de organización inherente. La teoría de la causación formativa se centra en como las cosas toman sus formas o patrones de organización. Así que cubre la formación de galaxias, átomos, cristales, moléculas, plantas, animales, células, sociedades. Cubre todas las cosas que tienen formas, patrones o estructuras o propiedades auto-organizativas. Todas estas cosas se organizan por sí mismas. Un átomo no tiene que ser creado por algún agente externo, se organiza solo. Una molécula y un cristal no es organizado por los seres humanos pieza por pieza sino que cristaliza espontáneamente. Los animales crecen espontáneamente. Todas estas cosas son diferentes de las máquinas, que son artificialmente ensambladas por seres humanos. Esta teoría trata sistemas naturales auto-organizados y el origen de las formas. Y asumo que la causa de las formas es la influencia de campos organizativos, campos formativos, que llamo campos mórficos. El rasgo principal es que la forma de las sociedades, ideas, cristales y moléculas dependen de la manera en que tipos similares han sido organizados en el pasado. Hay una especia de memoria integrada en los campos mórficos de cada cosa auto-organizada. Concibo las regularidades de la naturaleza como hábitos mas que cosas gobernadas por leyes matemáticas eternas que existen de alguna forma fuera de la naturaleza.

¿Cómo funcionan los campos mórficos?
Los campos mórfico actúan sobre la materia imponiendo patrones restrictivos sobre procesos energéticos cuyos resultados son indeterminados o probabilísticos. Por ejemplo, dentro de un sistema dado un proceso físico-químico puede seguir diversos caminos posibles. ¿Qué es lo que hace al sistema optar por uno de ellos? Desde el punto de vista mecanicista esta elección estaría en función de las diferentes variables físico-químicas que influyen en el sistema: temperatura, presión, sustancias presentes, polaridad, etc., cuya combinación decantaría el proceso por un camino determinado. Si fuese posible controlar todas las variables en juego se podría predecir el resultado final del proceso. Sin embargo no es así, sino que el resultado final queda sujeto al azar convirtiéndose en un suceso probabilístico, algo cuantificable únicamente mediante análisis estadístico. Pues bien, el campo mórfico relacionado con el sistema reducirá considerablemente la amplitud probabilística del proceso llevando el resultado en una dirección determinada. Los campos mórficos funcionan, tal y como explico en mi libro La Presencia del Pasado, modificando eventos probabilísticos. Casi toda la naturaleza es inherentemente caótica. No es rígidamente determinada. La dinámica de las olas, los patrones atmosféricos, el flujo turbulento de los fluidos, el comportamiento de la lluvia, todas estas cosas son propiamente indeterminadas, como lo son los eventos cuánticos en la teoría cuántica. Con el decaimiento del átomo de uranio no puedes predecir si el átomo declinará hoy o en los próximos 50.000 años. Es meramente estadístico, Los campos mórficos funcionan modificando la probabilidad de sucesos puramente aleatorios. En vez de una gran aleatoriedad, de algún modo la enfocan, de forma que ciertas cosas ocurren en vez de otras. Así es como creo que funcionan.
Mi hipótesis es que las sociedades poseen campos mórficos socioculturales que comprenden y organizan todo lo que reside en su interior. Aunque esté constituida por miles y miles de seres humanos individuales, la sociedad puede funcionar y responder como un todo unificado mediante las características de su campo mórfico. Para visualizar esto, es útil recordar que, por su propia naturaleza, los campos están tanto dentro como alrededor de las cosas a las que se refieren. Un campo magnético está tanto dentro del imán como alrededor suyo; un campo gravitatorio está tanto dentro de la tierra como alrededor de ella. Las teorías de campo nos llevan así más allá de la tradicional y rígida definición de "dentro" y "fuera."
Si pensamos que las sociedades y grupos sociales están coordinados por campos mórficos, entonces nos damos cuenta de que los propios grupos se juntan y disuelven como lo hacen los equipos, pero que sus campos resultan más duraderos. Virtualmente pasamos todo el tiempo dentro de todos estos campos: campos familiares, nacionales, locales, o los campos de los varios grupos a los que pertenecemos. Aunque la mayor parte del tiempo estamos contenidos dentro de estos patrones colectivos de organización más grandes, precisamente por estar siempre presentes, dejamos de tener conocimiento de ellos. Los damos por seguros, al igual que damos por descontado el aire que respiramos, porque el aire también está ahí siempre presente. No obstante, si nos sujetan bajo el agua durante un tiempo, ya no damos por supuesto al aire; ¡rápidamente nos volvemos conscientes de nuestra necesidad del mismo! Similarmente, la gente confinada al aislamiento se hace rápidamente consciente de la importancia de la interacción social.
El concepto de campos mórficos que contienen una memoria inherente ayuda a explicar muchas características de la sociedad: Por ejemplo, hay tradiciones, costumbres, y maneras que permiten a las sociedades conservar sus principios organizativos -su autonomía, patrón, estructura y organización- incluso aunque haya una continua renovación de individuos a través de los ciclos de vida y muerte. Esto es similar al modo en que el campo morfogenético del ser humano coordina el cuerpo entero incluso aunque las células y tejidos del cuerpo estén cambiando continuamente.
La visión de los paradigmas como campos mórficos nos ayuda a comprender por qué son tan conservadores por naturaleza, pues una vez que son establecidos, hay un gran grupo social contribuyendo a la realidad consensual del paradigma. Una resonancia mórfica muy poderosa evoluciona por este modo de hacer las cosas; y esta es la razón por la que los cambios de paradigma tienden a ser baLa ciencia institucional aún estipula que la actividad mental no es nada más que la actividad de nuestro cerebro. Pero en su lugar, yo sugiero que nuestras mentes se extienden más allá que nuestros cerebros, extendiéndose a través de campos que nos unen a cada uno y con nuestro medio ambiente.stante raros, y por la que tienen lugar con fuerte resistencia.

¿De dónde vienen los campos mórficos?
Un campo mórfico no es una estructura inmutable sino que cambia al mismo tiempo que cambia el sistema con el que esta asociado. El campo mórfico de un helecho tiene la misma estructura que el campo mórfico de helechos anteriores del mismo tipo. Los campos mórficos de todos los sistemas pasados se hacen presentes para sistemas similares subsecuentes e influyen en ellos de forma acumulativa a través del espacio y el tiempo. La palabra clave aquí es "hábito", siendo el factor que origina los campos mórficos. A través de los hábitos los campos mórficos van variando su estructura dando pie así a los cambios estructurales de los sistemas a los que están asociados. Por ejemplo, en un bosque de coníferas se genera el habito de extender las raíces a mayor profundidad para absorber mas nutrientes. El campo mórfico de la conífera asimila y almacena esta información que es heredada luego no solo por ejemplares en su entorno sino en bosques de coníferas a lo largo del planeta a través de la por resonancia mórfica.
Somos más parecidos a cómo éramos nosotros mismos que a cualquier otro organismo; creo que eso implica que estamos específicamente sintonizados con nuestro pasado, y explica por qué nuestro pasado influye sobre nosotros.

Como la ciencia institucional se ha vuelto tan conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los problemas más fundamentales o bien permanecen ignorados, o tratados como tabúes, o relegados al fondo de la agenda científica. Porque constituyen anomalías, porque no encajan.
La ciencia institucional aún estipula que la actividad mental no es nada más que la actividad de nuestro cerebro. Pero en su lugar, yo sugiero que nuestras mentes se extienden más allá que nuestros cerebros, extendiéndose a través de campos que nos unen a cada uno y con nuestro medio ambiente.
Los campos mentales tienen sus raíces en el cerebro, como los campos magnéticos que rodean los imanes están enraizados en los magnetos mismos, o como los campos de transmisión alrededor de los teléfonos celulares están enraizados en los teléfonos y sus actividades internas eléctricas. Así como los campos magnéticos se extienden alrededor de los imanes, y los campos electromagnéticos se mueven alrededor de los celulares, así los campos mentales se extienden alrededor de nuestros cerebros.
Los campos mentales ayudan a explicar la telepatía. Sobre todo los campos mentales subyacen por debajo de la percepción normal. Son una parte esencial de la visión.
La idea básica que estoy proponiendo es tan simple que es difícil de tomarla. Su imagen de esta página está donde parece estar, en frente de sus ojos, no detrás. Está en su mente, pero no dentro de su cerebro.
Así la visión involucra ambos, un movimiento interno de la luz, y una proyección externa de las imágenes. A través de campos mentales nuestras mentes llegan a tocar lo que estamos mirando.
Existe una analogía para este proceso en la física cuántica: si dos partículas han sido parte del mismo sistema cuántico y están separadas en el espacio, ellos retienen una misteriosa conexión.
Las personas, los países o las empresas sólo cambian a través del algún tipo de crisis. La vida no desaparecerá del planeta porque se produzca un cambio climático, pero la civilización humana podría derrumbarse fácilmente.
Creo que existe una conciencia colectiva de la que podemos beber todos, en  especial cuando armonizan las creencias, los enfoques, y bajo condiciones fisiológicamente óptimas encontramos modo de profundizar en esa conciencia colectiva.
De acuerdo con la resonancia mórfica, nuestras ideas y actitudes pueden influir a distancia sobre otras personas, sin que ni ellas ni nosotros lo sepamos... Creo que la única solución a nuestros problemas es un cambio en nuestra manera de pensar y sentir... Si nos desesperamos, creyendo que nada podemos hacer, esta actitud puede extenderse e influir sobre otras personas... Pero si creemos en la posibilidad de una nueva manera de vivir, nuestras acciones serán más positivas, y puede que nuestro ánimo y esperanzas se transmitan a los demás.


Sheldrake opina sobre Dios
Pienso que hay muchos caminos que llevan al descubrimiento de dios.  Algunas personas aceptan la realidad y la presencia de dios como parte de sus vidas de la niñez hacia adelante, y en culturas tradicionalmente religiosas, que es decir, prácticamente todas las culturas tradicionales, la cultura entera, refuerzan esta experiencia.  Puede ser profundizada a través del curso de vida pero dios está allí desde el principio en la conciencia de la gente. Incluso hoy para muchos niños en un mundo secular, una fe en dios parece natural y muchos niños encuentran la rogación de una manera o referentes a dios incluso cuando son muy jóvenes.
La situación es bastante diferente para la gente traída para arriba en una cultura atea cuyas mentes se han llenado de materialismo científico y de un worldview antirreligioso. Y no piense que mucha gente llega a un descubrimiento de dios con razón solamente, pero con diversas clases de experiencia mística, incluyendo un sentido de la presencia divina, la experiencia de la belleza trascendente con arte, la música o la naturaleza; visiones; experiencias psicodélicas; meditación; con amor y la experiencia del amor; con rituales religiosos y liturgias; experiencias místicas espontáneas, y así sucesivamente. Después uno o más de estas clases de gente de las experiencias pueden investigación fomentar y en esta etapa las historias, las doctrinas, las liturgias y la teología religiosas pueden ser una ayuda grande.
La escuela de teología que me tiene la mayoría del sentido es panentheism, la idea que dios está en naturaleza, y naturaleza está en dios.  
Es decir pienso que la naturaleza es sostenida a partir del momento al momento por el est de dios no apenas hecho por dios al principio y entonces funcionando automáticamente como un universo mecánico o aún como un universo vivo autónomo. A la analogía física pudo ser el campo electromagnético. Ésta es la tierra de estar todo electromágnetico, incluyendo luz.  el campo electromagnético no se relaciona con la luz de la manera de un emperador o de un overlord romano de vassals, sino bastante como la base de su muy estar y actividad.
Si dios es luz, después dios es también el campo electromagnético que es la base de la luz, y todas las cosas que podemos ver a través esa luz. Dios la naturaleza o la imagen en la tradición cristiana es la de la trinidad santa: el padre, o la tierra de todos que son; el hijo o los logotipos, la fuente de todo el modelo y orden de la forma, así como palabras; y el alcohol el principio de movimiento, de energía, y de actividad.
Enciéndase, él parece a mí, es una de las manifestaciones principales del Espíritu Santo, junto con el viento, el movimiento, la respiración, el fuego y otros procesos enérgicos. Tan si dios es luz, dios es también el con quien podemos ver la luz e interpretarla. Esto se expresa particularmente claramente en el Kena Upanishad: “Qué no se puede ver con el ojo, solamente eso por el que el ojo pueda ver; sepa que solamente para ser brahmán, el alcohol; y no qué gente aquí adora.”
Sí, podemos bloquear la luz de dios o ignorarla, y hay muchas maneras de las cuales hacemos esto, quizás el más común con una preocupación con todas las cosas que nos mantienen tan ocupados físicamente, emocionalmente y mentalmente. Incluso aunque la gente moderna tiene más ocio que la mayoría de la gente en el pasado, mucho de él se llena de actividad incesante incluyendo el entretenimiento y medios sociales, así como de trabajo excesivo.
No puedo explicar la diversidad y la creatividad del mundo en términos de sola unidad no diferenciada, sino a través de dios que incluya ya una diferenciación de ser y de la función.



La Mente Extendida

2013
Entrevista a Rupert Sheldrake

Nos han educado para que creamos que nuestras mentes están dentro de nuestras cabezas, que la actividad mental no es nada más que actividad cerebral. Sin embargo, sugiero que nuestras mentes se extienden mucho más allá de nuestros cerebros; se expanden a través de campos que nos vinculan con nuestro entorno y los unos con los otros.
Campos mentales
Los campos mentales están arraigados en los cerebros del mismo modo que los campos magnéticos que hay alrededor de los imanes están arraigados a los propios imanes, o como los campos de transmisión que hay alrededor de los teléfonos móviles están arraigados a los teléfonos y a sus actividades eléctricas internas. Del mismo modo que los campos magnéticos se extienden alrededor de los imanes y que los campos electromagnéticos lo hacen alrededor de los teléfonos móviles, nuestros campos mentales se extienden alrededor de nuestros cerebros.

Los campos mentales nos ayudan a explicar la telepatía, la sensación de que nos están mirando fijamente y otras habilidades bien conocidas pero que no han sido explicadas. Sobre todo, los campos mentales sirven de base a la percepción normal. Son una parte esencial de la visión.
Imágenes fuera de nuestras cabezas
Mira a tu alrededor ahora. ¿Están las imágenes de lo que ves dentro de tu cerebro? ¿O están fuera de ti, justo donde parecen estar? Según la teoría convencional se produce un proceso unidireccional: la luz va hacia adentro, pero no hay nada que se proyecte hacia afuera.
El movimiento hacia adentro de la luz lo conocemos todos. Mientras estás mirando esta página la luz reflejada se mueve desde la página, a través del campo electromagnético, hacia tus ojos. Las lentes de tus ojos se centran en la luz para formar imágenes invertidas en tus retinas. Esta luz que llega a tus bastones y a tus conos del ojo causa cambios eléctricos en su interior, lo cual desencadena unos cambios que siguen un patrón en los nervios de la retina. Los impulsos nerviosos suben por tus nervios ópticos hacia el cerebro, donde crean unos patrones complejos de actividad eléctrica y química. Hasta aquí, lo entendemos. Todos estos procesos pueden estudiarse y se han estudiado con gran detalle por parte de los neurofisiólogos y otros expertos en la visión y la actividad cerebral.
Pero luego ocurre algo muy misterioso. Experimentas conscientemente lo que estás viendo, la página que tienes delante de ti. También eres consciente de las palabras impresas y de sus significados. Desde el punto de vista de la teoría estándar, no hay ningún motivo por el que deberías ser consciente en absoluto. Los mecanismos cerebrales deberían poder funcionar sin conciencia.
La teoría estándar de la visión se aplica a todas las especies de animales que tienen ojos que pueden formar imágenes. Esto no explica por qué debería haber visión consciente en las especies animales o en las personas. Solo hay un procesamiento inconsciente de datos, de un modo semejante a cómo procesa los datos un ordenador, por parte del sistema nervioso.
Luego aparece otro problema. Cuando ves esta página no experimentas la imagen que tienes de ella como si estuviera dentro de tu cerebro, donde se supone que debería estar, sino que experimentas esta imagen como algo ubicado a unos dos palmos delante de ti. Esta imagen está fuera de tu cuerpo.
A pesar de toda su sofisticación fisiológica, la teoría estándar no tiene ninguna explicación para tus experiencias más directas e inmediatas. Toda tu experiencia se supone que tiene que ocurrir dentro de tu cerebro; no donde parece producirse.
La idea básica que propongo es tan simple que es difícil de entender: tu imagen de esta página está donde parece estar, delante de tus ojos; no detrás de tus ojos. No está en tu cerebro, sino fuera de tu cerebro.
Por lo tanto la visión implica tanto un movimiento hacia adentro de la luz como una proyección de imágenes hacia afuera. A través de campos mentales, nuestras mentes alcanzan lo que estamos mirando. Si estamos mirando una montaña que está a diez millas en la lejanía, nuestras mentes se extienden diez millas. Si miramos hacia las estrellas distantes, nuestras mentes se extienden hacia los cielos; literalmente se extienden hacia distancias astronómicas.
La sensación de que te miran fijamente
A veces, cuando miro a alguien desde detrás, esta persona se gira y me mira directamente. Yo también, a veces me giro de repente y encuentro a alguien que me está mirando fijamente. Los estudios muestran que más del 90% de las personas han tenido experiencias de este tipo. Esta sensación de que te estén mirando fijamente no debería ocurrir si la atención está toda dentro de nuestra cabeza; pero si va hacia afuera y nos vincula con lo que estamos mirando, entonces el hecho de mirar podría afectar a lo que estamos mirando. ¿Se trata solo de una ilusión o existe realmente esta sensación de que te están mirando fijamente?
Esta cuestión se puede explorar a través de experimentos sencillos y nada costosos. Se trabajan por parejas. Una persona, el sujeto, se sienta dando la espalda a la otra con los ojos vendados. Si no dispone de venda, mantiene los ojos cerrados. La otra persona, que es la que mira, se sienta detrás del sujeto. En una serie de  intentos aleatorios, el observador o bien mira a la nuca del sujeto o bien aleja la mirada de la persona y piensa en otra cosa. Una moneda, según si da cara o cruz, puede usarse para determinar el comportamiento del observador. El principio de cada intento está marcado por un ruido mecánico. Las señales mecánicas son necesarias para asegurarse de que no sean dadas claves sutiles, consciente o inconscientemente, a través de la voz. De todos modos, si hay una tercera persona dirigiendo el experimento esta persona puede dar la orden verbalmente. Conviene que el sujeto no se lo piense mucho; diez segundos deben bastar para que exprese, en voz alta, si cree que le están mirando o bien que no le están mirando. Se toma nota del resultado de veinte intentos. Estos intentos son más interesantes para el sujeto y generalmente proporcionan un mayor índice de éxito si se le comunica inmediatamente, en cada ocasión, si ha acertado o no. Después el sujeto y el observador intercambian sus lugares. Si hay más tiempo disponible puede tener lugar una tercera sesión en la que el observador vuelve a ser el sujeto y el sujeto el observador, y así sucesivamente. Estos experimentos pueden tener lugar colectivamente, con varios observadores y sujetos reunidos en una sala, aunque el trabajo es siempre por parejas. El observador apunta su nombre y el del sujeto en un papel y va tomando nota de los aciertos y errores.
Ya se han llevado a cabo más de cien mil intentos y los resultados son sorprendentemente positivos y tremendamente significativos estadísticamente, con una probabilidad de cuatrillones contra una en el sentido de que no se trata de casualidad. La sensación de que te están mirando fijamente tiene lugar incluso cuando están mirando a una persona a través de un circuito cerrado de televisión. Los animales también son sensibles al hecho de que las personas les miren fijamente, y lo mismo ocurre al revés, las personas miradas por los animales. Esta sensibilidad a que te miren parece muy común en el reino animal y podría ser que hubiera evolucionado en el contexto de las relaciones entre el depredador y la presa: un animal que sentía cuándo un depredador oculto le estaba mirando fijamente tendría más probabilidades de sobrevivir que un animal que no tuviera este sentido incorporado.
Telepatía
Las personas con formación han sido educadas para que crean que la telepatía no existe. Al igual que otros fenómenos llamados ’psíquicos’, se rechaza como si de una ilusión se tratara. La mayoría de gente que adopta estas opiniones, y yo era una de esas personas, no lo hace basándose en una revisión directa de las pruebas. Lo hace porque hay un tabú contra el tomarse la telepatía en serio. Este tabú está relacionado con el paradigma prevaleciente, o el modelo de realidad, que se halla dentro de la ciencia institucional, que concretamente es la teoría de la mente dentro del cerebro, según la cual la telepatía y otros fenómenos psíquicos, que parecen implicar unos tipos misteriosos de ‘acción a distancia’, no pueden existir. Este tabú se remonta al menos a una época tan lejana como la Ilustración, al final del siglo XVIII. Pero no es el momento ahora de analizar su historia, porque ya la debato en el libro The sense of being stared at, traducido en castellano como El séptimo sentido: La mente extendida. Sobre todo lo que quiero hacer aquí es resumir algunos experimentos recientes que sugieren que la telepatía no solo existe, sino que es una parte normal de la comunicación animal.
Mascotas psíquicas
Me empezó a interesar el tema de la telepatía hace unos quince años, y empecé a buscar pruebas de telepatía en los animales que conocemos mejor, es decir, los animales de compañía. Pronto me encontré con numerosas historias de propietarios de perros, gatos, loros, caballos y otros animales que sugerían que estos animales parecían ser capaces de leerles la mente y sus intenciones.
A través de peticiones públicas, he construido una base de datos amplia de todas estas historias, que ahora contiene más de 3.500 casos. Estas historias pueden clasificarse en varias categorías. Por ejemplo, muchos propietarios de gatos dicen que sus animales parecen sentir cuándo ellos están planeando llevarles al veterinario, incluso antes de que saquen la cestita en la que los sacan a la calle, o incluso antes de que les hayan dado ninguna pista aparente acerca de esta intención. Algunas personas dicen que sus perros saben cuándo les van a llevar de paseo, incluso cuando están en una habitación distinta, fuera de su alcance visual o auditivo, y cuando la persona simplemente está pensando en llevarles de paseo. Por supuesto, nadie encuentra este comportamiento sorprendente si esto ocurre a una hora rutinaria, o si los perros ven a la persona preparándose para salir a la calle o escuchan la palabra ‘paseo’. Los propietarios de dichos animales piensan que es un fenómeno telepático porque parece que se produce cuando no se dan estas pistas.
Una de las afirmaciones más comunes y que más se pueden comprobar sobre los perros y los gatos es que saben cuándo sus propietarios van a llegar a casa; en algunos casos pueden anticipar la llegada en unos diez minutos o más. En encuestas aleatorias llevadas a cabo en hogares de Gran Bretaña y América mis colegas y yo hemos encontrado que aproximadamente un 50% de los propietarios de perros y un 30% de los propietarios de gatos creen que sus animales pueden anticipar la llegada de un miembro del hogar. A través de cientos de experimentos grabados en vídeo mis colegas y yo hemos mostrado que los perros reaccionan a las intenciones de sus propietarios de llegar a casa incluso cuando se encuentran a muchas millas de distancia, o incluso cuando vuelven a casa a horas aleatorias, escogidas; incluso cuando viajan en vehículos que no les resultan conocidos, como por ejemplo taxis. La telepatía parece la única hipótesis que puede explicar todos estos hechos.
Telepatía telefónica
Durante mi investigación sobre los poderes inexplicables de los animales escuché historias acerca de docenas de perros y gatos que parecían anticipar las llamadas telefónicas de sus propietarios. Por ejemplo, cuando el teléfono suena en el hogar de un profesor destacado de la Universidad de California en Berkeley, su mujer sabe cuándo es su marido quien está llamando porque Whiskins, que es su gato atigrado plateado, corre hacia el teléfono y empieza a tocarlo con la pata. “Muchas veces incluso consigue soltar el auricular, y empieza entonces a maullar. Mi marido puede escuchar claramente esos maullidos al otro lado de la línea”, explica la mujer. “Si es otra persona quien llama, Whiskins no presta atención al teléfono.” El gato responde incluso cuando el profesor está llamando desde África o América del Sur, donde se halla realizando trabajos de campo.
Esto me lleva a hacer constar que yo mismo he tenido este tipo de experiencia: de repente pensaba en personas sin ninguna razón aparente, y al poco rato estas personas estaban llamando. Pregunté a mi familia y amigos si alguna vez habían vivido esta experiencia, y pronto descubrí que a la mayoría les resultaba muy familiar. Algunos decían que incluso sabían cuándo estaba llamando su madre, o su novio, u otra persona importante para ellos, ¡porque el teléfono sonaba diferente!
A partir de encuestas extensivas, mis colegas y yo hemos encontrado que la mayoría de las personas han vivido experiencias telepáticas parecidas con llamadas de teléfono. De hecho, este es el tipo de presunta telepatía más común en el mundo moderno.
¿Se trata todo esto de coincidencia y de memoria selectiva, en el sentido de que la gente solo recuerda cuando alguien en quien estaba pensando llamó y se olvidan de todas las veces en las que no acertaron? La mayoría de los escépticos dicen que se trata exactamente de esto, pero hasta hace muy poco no había habido ninguna investigación científica sobre este tema en absoluto.
He desarrollado un experimento sencillo para poner a prueba la telepatía telefónica. Tenemos unos participantes que reciben una llamada de cuatro personas distintas en una hora acordada. Los mismos participantes escogen las personas que les van a llamar, que normalmente son amigos cercanos o miembros de la familia. En cada prueba la persona que llama se escoge aleatoriamente por parte del experimentador, por medio de lanzar un dado. El participante tiene que decir quién es la persona que le está llamando antes de que esta persona diga nada. Si las personas estuvieran simplemente adivinando, acertarían una vez de cada cuatro, o, lo que es lo mismo, el 25% de las veces.
Llevamos a cabo más de 800 pruebas de este tipo y el índice medio de éxito fue de un 42%, lo que está muy por encima de ese nivel de suerte del 25%, lo cual nos lleva a un índice de probabilidades astronómico en contra del azar.
También llevamos a cabo una serie de pruebas en las que dos de las cuatro personas que llamaban eran familiares o conocidas de la persona que iba a recibir la llamada, mientras que había otras dos que le eran extrañas; personas de quienes los participantes sabían el nombre pero a quienes no habían conocido. Con las llamadas de los familiares o de las personas que conocían el índice de éxito fue de un 56%, lo que era estadísticamente muy significativo; pero con los extraños el índice de aciertos era el correspondiente al azar. Esto encaja con la observación de que la telepatía normalmente se da entre gente que comparte vínculos emocionales o sociales.
Además hemos visto que estos efectos no disminuyen con la distancia. Algunos de nuestros participantes eran de Australia o Nueva Zelanda, y podían identificar igual de bien a quién les estaba llamando tanto si se hallaba físicamente muy lejos como si se encontraba a tan solo unas pocas millas de distancia. Los e-mails telepáticos son la última versión de este fenómeno. Hay una extensa serie de experimentos con e-mails que han dado resultados muy similares a los experimentos con el teléfono; es decir, resultados positivos y estadísticamente muy significativos. (Los detalles de toda esta investigación sobre la telepatía con las personas y con los animales domésticos están publicados en una serie de artículos en revistas. Los textos completos están disponibles en mi página web.)
Una versión automática de la prueba de la telepatía por teléfono que funciona con los teléfonos móviles está ahora en marcha y se puede acceder a ella en el portal on line de experimentos de mi página web. Pero hasta ahora esta prueba solo se está llevando a cabo dentro del Reino Unido. Sin embargo, invito a los lectores que no estén en el Reino Unido a que hagan la Prueba de Atención Conjunta (Joint Attention Test), que también está en el portal on line de experimentos de mi página web. Esta prueba requiere de dos participantes, y se necesitan menos de cinco minutos para completarla. Consiste en tratar de adivinar si otra persona está viendo la misma imagen y escuchando la misma música que tú en el mismo momento. Ambos participantes son registrados y se les da un nombre de usuario y una contraseña. Acuerdan una hora para llevar a cabo el experimento. A cada intento se muestra a ambos participantes una imagen, con una música asociada con ella. En cada ocasión puede ser que veas la misma imagen y escuches la misma música que tu pareja, o bien que estéis viendo y escuchando algo distinto. Después de 20 segundos se te pregunta si tu compañero/a estaba viendo o no la misma imagen. La prueba consta de diez intentos. Si se producen más de cinco aciertos se considera que puede estar ocurriendo algo más allá del azar. Ambos participantes pueden citarse de nuevo cuando quieran, usando su nombre de usuario y contraseña.
Mentes extendidas
Los estudios de laboratorio por parte de los parapsicólogos ya han proporcionado importantes pruebas estadísticas en cuanto a la telepatía (todo ello está bien revisado por Dean Radin en su libro The Conscious Universe (‘El Universo Consciente’ – Harper, San Francisco, 1997). Pero la mayor parte de la investigación de laboratorio ha dado unos efectos bastante débiles, probablemente porque la mayoría de los participantes y de la gente que les enviaba señales eran extraños; es decir, no se conocían entre ellos. Y la telepatía normalmente depende de vínculos sociales.
Los resultados de los experimentos de telepatía por teléfono dan unos efectos mucho más fuertes y repetibles, porque se han hecho con personas que se conocen bien entre ellas. También he visto que hay unos vínculos telepáticos sorprendentes entre las madres que amamantan y sus bebés. Del mismo modo, las reacciones telepáticas de los animales domésticos con sus propietarios dependen de vínculos sociales muy fuertes.
Sugiero que estos vínculos son aspectos de los campos que vinculan a miembros de grupos sociales (los cuales yo llamo ‘campos mórficos’), y que actúan como canales para transferir la información entre miembros separados del grupo. ‘Telepatía’ literalmente significa ‘sensación distante’, y normalmente implica la comunicación de necesidades, intenciones y angustia. Unas veces las reacciones telepáticas se experimentan como sensaciones, otras veces como visiones o como oír voces, y a veces en los sueños. Muchas personas y animales domésticos han reaccionado cuando las personas a las que están vinculadas han tenido un accidente o se están muriendo, incluso aunque esto esté ocurriendo muy lejos de ellos.
Existe una analogía para este proceso en la física cuántica: si dos partículas han formado parte del mismo sistema cuántico y se separan en el espacio, retienen una conexión misteriosa. Cuando Einstein se dio cuenta de esta implicación de la teoría cuántica, pensó que la teoría cuántica debía estar equivocada, porque implicaba lo que él llamaba “una acción en la distancia que pone los pelos de punta”. Los experimentos han demostrado que la teoría cuántica tiene razón, y que Einstein estaba equivocado. Un cambio en una parte separada de un sistema puede afectar a la otra instantáneamente. Este fenómeno se conoce como ’no localidad cuántica’ o ‘no separatividad’.
La telepatía, como la sensación de que te están mirando fijamente, solo es paranormal si definimos como ‘normal’ la teoría de que la mente está confinada al cerebro. Pero si nuestras mentes se extienden más allá de nuestros cerebros, como parece ser que es el caso, y se conectan con las otras mentes, como parece ser que es el caso, entonces los fenómenos como la telepatía y la sensación de que te están mirando fijamente parecen normales. Ya no son algo extraño que te pone los pelos de punta, o que se considera casi en el ámbito de la psicología humana anormal, sino que forman parte de nuestra naturaleza biológica.
Por supuesto, no estoy diciendo que el cerebro sea irrelevante para nuestra comprensión de la mente. Es muy relevante, y los avances recientes en la investigación sobre el cerebro tienen muchas cosas que contarnos al respecto. Nuestras mentes están centradas en nuestros cuerpos y sobre todo en nuestros cerebros. Sin embargo no están confinadas a nuestros cerebros, sino que van más allá de ellos. Esta extensión ocurre a través de los campos de la mente, o campos mentales, que existen tanto dentro como más allá de nuestros cerebros.
La idea de la mente extendida hace que entendamos mejor nuestra experiencia que la teoría de la mente en el cerebro. Y sobre todo nos libera, porque ya no estamos encarcelados en este estrecho ámbito que son nuestros cráneos, con nuestras mentes separadas y aisladas las unas de las otras. Ya no estamos apartados de nuestros cuerpos, de nuestro entorno y de las otras personas. Estamos interconectados.
http://athanor.es/centrodocumental/la-mente-extendida/


De una entrevista Por Yaiza Martinez:

Y. M. En “El espejismo de la ciencia” usted cuestiona dogmas científicos imperantes –vinculados al materialismo o al reduccionismo- y defiende una labor científica más libre para imaginar y lanzar nuevas propuestas. Por tanto, una labor científica capaz de profundizar en aspectos de la realidad que ciertas disciplinas o corrientes ni siquiera contemplan, a pesar de que su existencia haya sido constantemente observada (por ejemplo, la conciencia obviada por el materialismo- que ha considerado a los organismos como máquinas- o la variabilidad de constantes universales supuestamente inamovibles pero que ciertos experimentos han demostrado que no lo son tanto, como la velocidad de la luz). ¿Cómo sería esa ciencia alternativa, basada en los supuestos de libertad científica creativa que usted propone?
R. S. No pienso en un nuevo tipo de ciencia “alternativa”, sino más bien en un desarrollo de la tradición científica en sí misma. La ciencia, en su sentido más positivo, supone indagar, formular y probar hipótesis, prestar atención a la evidencia, y fomentar la discusión crítica. Por esto abogo. Sugiero que la ciencia se expanda para incluir el cuestionamiento de dogmas que actualmente son incuestionados.
Para observar la variabilidad de constantes fundamentales, el mejor punto de partida serían las observaciones existentes de la constante de gravitación universal (G), conservadas en los archivos de laboratorios de todo el mundo. En lugar de promediarlos, como se ha hecho hasta ahora, estos datos brutos podrían publicarse online para que cualquiera que esté interesado tenga la oportunidad de buscar correlaciones o patrones. G varía en más de un 1%, según observaciones recientes, y este hecho ha sido asumido simplemente como errores aleatorios.
Pero podría resultar que G aumente, según algunos datos obtenidos en el mundo, o disminuya, según otros datos. Esto podría sugerir la existencia tanto de variaciones de la propia constante como de cambios en el entorno terrestre a medida que nuestro planeta viaja a través del sistema solar y de la galaxia. El próximo paso podría ser investigar estas fluctuaciones con más detalle para ver cómo se correlacionan en términos astronómicos.
En estudios sobre la conciencia, la investigación podría incluir la posibilidad de que la mente se extienda más allá del cerebro, en lugar de hallarse confinada al interior de nuestras cabezas. Yo sugiero que los campos mentales podrían extenderse más allá del cerebro, del mismo modo que los campos magnéticos se extienden más allá de los imanes o que los campos gravitacionales terrestre sobrepasan nuestro planeta.
Y. M. A partir de su trabajo en el campo de la biología, usted ha concluido que las entidades materiales (entiéndanse como tal desde los átomos y las células, hasta los organismos e incluso –por extensión- las sociedades), se conforman por hábitos, siguiendo patrones de memoria o “campos mórficos” integrados, que trascienden el espacio-tiempo para pasar de unas entidades a otras de su misma especie. A este fenómeno de transferencia y de recepción de dicha memoria lo ha denominado usted “resonancia mórfica”. Por otra parte, en algún momento en su libro usted señala que los campos mórficos se asimilan a los campos cuánticos en el sentido de que, al igual que estos, son “campos de probabilidad”. Teniendo en cuenta que las ondas de los campos cuánticos “conectan el pasado y el futuro”, como se explica en “El espejismo de la ciencia”, ¿en qué temporalidad funcionaría la resonancia mórfica?
R. S. La resonancia mórfica presenta dos aspectos. Por un lado, posibilita que patrones organizados de actividad –como los electrones, las moléculas, las plantas o los animales- resuenen consigo mismos, con su pasado. Esta resonancia primaria ayuda a mantener la continuidad de la forma y del comportamiento de los organismos, y preserva su identidad en el tiempo.
Por otro lado, la resonancia mórfica permite a todos estos sistemas de actividad auto-organizados resonar con sistemas similares del pasado. Así, por ejemplo, cada cristal y cada animal se sincronizan con la memoria colectiva de los cristales o los animales que han sido similares a ellos en el pasado, lo que les ayuda a compartir su forma.
Además, cada organismo aprovecha la memoria colectiva de su especie y contribuye a ella. Desde este punto de vista, la memoria individual y la colectiva son dos aspectos del mismo fenómeno, que difieren en grado pero no en tipo.
Y. M. ¿Podría explicar el concepto de “propósito” aplicado a la biología? ¿Cree usted que la naturaleza es creativa?
R. S. Todos los organismos biológicos están dirigidos por un propósito, en el sentido de que su objetivo primario es la supervivencia y la reproducción. Un embrión siempre se desarrolla hacia un organismo adulto, y si está dañado, a menudo alcanza el mismo objetivo siguiendo rutas que difieren del proceso corriente.
Del mismo modo, el comportamiento animal es intencional. Si un perro hambriento ve un jugoso hueso, su comportamiento lo dirigirá hacia la consecución de éste, incluso a pesar de los obstáculos que encuentre en su camino. Encontrará otra manera de conseguir el mismo fin.
Las palomas mensajeras vuelan hacia su hogar, incluso si han sido alejadas de este 500 kilómetros, y situadas en un sitio donde nunca antes han estado. Esta navegación está dirigida por un objetivo: volver a casa, desde donde quiera que hayan sido liberadas.
La naturaleza es, por otro lado, claramente creativa. La evolución nos muestra una vasta variedad de plantas y animales que son el resultado de la creatividad evolutiva. La resonancia mórfica mantiene los hábitos de animales y plantas, pero en sí misma no produce nuevas formas o nuevos patrones de comportamiento. La evolución implica una interacción entre el hábito y la creatividad.
Y. M. Otra cuestión tratada en su libro es la de la imposibilidad de ubicar la memoria humana en un punto concreto del cerebro. La explicación que da usted a este hecho es que nuestra memoria es un fenómeno resonante, como ha dicho, se originaría a partir de patrones de auto-resonancia (del pasado de cada individuo) y por patrones de memoria colectiva (heredados de la familia, de la sociedad o de la especie misma). Si cada ser humano se conforma, según su propuesta, por una confluencia de la memoria personal y de la memoria común, ¿cómo definiría usted la identidad?
R. S. La memoria humana, como otras formas de memoria de la naturaleza, implica tanto la auto-resonancia como la memoria colectiva, compartida con otros miembros de cada especie. La identidad depende de la auto-similitud, y la auto-similitud depende de la resonancia mórfica.
En la práctica, esta auto-similitud es preservada a través de la continuidad del cerebro y del cuerpo, que en sí mismos se renuevan continuamente, incluso las proteínas y otras sustancias de estos están cambiando de continuo. La más estable de las moléculas dentro de las células son las moléculas de ADN de los genes, que proporcionan en último término las bases de la continuidad individual.
Pero esto no significa que todas las características hereditarias de un organismo y todos los aspectos de la memoria individual estén codificados en el ADN. El ADN simplemente codifica la estructura primaria de las proteínas, y a veces está implicado en el control de la síntesis de proteínas. Sin embargo, proporciona una estabilidad subyacente que permite que la resonancia mórfica pueda tener lugar.
Y. M. Como hemos visto, su hipótesis sobre los campos mórficos propone la reiteración de las estructuras en la conformación de cualquier entidad, ¿tiene este hecho alguna relación con la geometría fractal, cuya reiteración, según algunos matemáticos,  conforma numerosas unidades naturales aparentemente no geométricas?
R. S. Muchos organismos vivos implican fractales auto-similares, como los patrones de las nervaduras de las hojas, las ramificaciones de los árboles o los complejos foliolos de los helechos. En algunos casos, la resonancia mórfica puede funcionar a través de diversos niveles fractales, pero normalmente funciona en el mismo nivel, más que de una forma fractal.
Es importante recordar que no todos los fractales son auto-similares, no todos implican estructuras similares a diversos niveles, y que no todas las estructuras biológicas son fractales. Así que, aunque los fractales son muy interesantes matemáticamente y se despliegan en muchos fenómenos naturales, no veo los fractales en sí mismos como clave en la morfogénesis o en la organización biológica.
Y. M. En otra de las partes de su libro usted afirma que nuestras mentes “se extienden más allá de los cerebros, en el tiempo y en el espacio, y nos conectan con nuestros propios pasados a través de la memoria y también con los futuros virtuales, entre los que elegimos”. ¿Existe alguna prueba científica que respalde esta afirmación?
R. S. La mera experiencia revela que nuestras mentes se conectan con nuestro pasado a través de la memoria. La cuestión controvertida para la ciencia es cómo funciona esa memoria. La mayoría de los científicos asume que los recuerdos se almacenan en trazas físicas en el cerebro, aunque los detalles a este respecto han resultado engañosos durante más de un siglo. Como ya he dicho, sugiero que la memoria depende de la resonancia mórfica, más que encontrarse centrada en el cerebro, por razones que explico en “El espejismo de la ciencia”.
De nuevo, es la propia experiencia la que nos demuestra que nuestras mentes contienen futuros virtuales. Hacemos planes sobre lo que haremos mañana o el próximo año, y todas esas posibilidades alternativas co-existen en nuestras mentes. Todo el mundo tiene pruebas suficientes de esto. Las características virtuales no son detectables con instrumentos físicos porque existen en un entorno virtual, el entorno de la conciencia. Pero la conciencia es una realidad que debe ser reconocida por la ciencia. Negarla o ignorarla es permanecer intencionadamente ciegos.
Y. M. De manera coherente con la propuesta inicial de “El espejismo de la ciencia”, en su libro usted expone los resultados de estudios realizados sobre fenómenos normalmente no atendidos por la ciencia, como la telepatía, los presentimientos, la sensación de sentirnos observados o la influencia de la mente sobre la salud física. A grandes rasgos, ¿cuáles han sido los resultados de estas investigaciones?
R. S. Hay bastantes evidencias de que la telepatía se da entre miembros de grupos animales vinculados unos con otros. Creo que este es un aspecto corriente de la comunicación animal, por ejemplo entre los miembros de jaurías de lobos. Los animales pueden asimismo formar lazos con personas, como en el caso de las mascotas. He hecho muchos experimentos que han demostrado que los perros pueden entender los pensamientos e intenciones de sus dueños de manera telepática, al igual que los gatos y otros animales domésticos.
En el terreno humano, también existen evidencias de telepatía entre muchas madres y sus bebés. El tipo de telepatía más común en el mundo moderno se manifiesta en las llamadas telefónicas, cuando la gente piensa en alguien que a continuación le llama. He realizado numerosos experimentos sobre esta cuestión, que aparecen recogidos en El espejismo de la ciencia, y que muestran que este hecho es real y no una simple e ilusoria capacidad.
Por ejemplo, en pruebas realizadas, dimos a una serie de participantes cuatro candidatos posibles a llamarles. Uno de ellos era escogido aleatoriamente por el autor del experimento, y el participante debía adivinar quien llamaba cuando sonaba el teléfono, antes de contestar (en estos tests se usó una línea telefónica sin identificador de llamada, por supuesto). Según la casualidad, la probabilidad de aciertos era del 25% (un acierto por cada cuatro llamadas), pero la tasa de aciertos alcanzó en realidad el 45%, una tasa mucho más alta.
Hay además muchas evidencias de la influencia de nuestras mentes en nuestra salud física. Por ejemplo, la gente que práctica la oración o la meditación regularmente tiende a tener mejor salud. También está ampliamente reconocida la importancia de las creencias y de la esperanza dentro de la medicina oficial, en lo que se denomina “efecto placebo”. En pruebas clínicas, personas a las que se les han suministrados píldoras vacías y que creían que eran un potente medicamento nuevo a menudo mejoraron, incluso cuando estas píldoras no contenían ninguna sustancia activa. Este efecto fue consecuencia de las creencias o expectativas de los pacientes.
Y. M. El título de su libro inevitablemente recuerda al de “El espejismo de Dios”, de Richard Dawkins. En esta otra obra, Dawkins afirma que la fe en un creador supernatural es una falsa creencia mantenida frente a fuertes evidencias contradictorias. ¿Insinúa usted con la elección de su título que la ciencia –o al menos una parte de esta- presenta los mismos defectos que achaca Dawkins a la fe religiosa?
R. S. La principal diferencia entre los dogmas religiosos y los científicos es que la gente religiosa sabe que sus creencias son creencias. Las personas que creen en el materialismo científico dogmático, a menudo no son conscientes de que sus creencias son creencias. Simplemente piensan que conocen la verdad. En este sentido, sus creencias son incluso más dogmáticas que las de los fundamentalistas religiosos.
Mi libro, El espejismo de la ciencia, cuestiona los 10 dogmas básicos de la ciencia y los examina científicamente. Resulta que estos dogmas no se corresponden con las evidencias y son falsos o demasiado limitados. Cuando nos liberemos de estas asunciones restrictivas y obsoletas será posible un tipo de ciencia mucho más interesante y emocionante.

Frases de Rupert Sheldrake

*Algo que me interesa desde hace años son las formas de conciencia más allá del nivel humano. ¿Y si todos los niveles del universo tuvieran algún tipo de conciencia? ¿Y si los planetas, las estrellas y las galaxias fueran conscientes? ¿Y si todo el universo estuviese lleno de conciencia, en lugar de ser simplemente materia inanimada? Para mí, es la nueva perspectiva más interesante de la ciencia.
*Bad Religion es arrogante, arrogante, dogmático e intolerante. Y también lo es la mala ciencia. Pero a diferencia de los fundamentalistas religiosos, los fundamentalistas científicos no se dan cuenta de que sus opiniones se basan en la fe. Ellos piensan que saben la verdad.
*Creo que la telepatía es normal y natural entre los grupos sociales de seres vivientes. Ella les permite mantenerse “conectados” incluso a distancia. El fenómeno ya fue visto en diversos animales, principalmente domésticos, como perros, gatos, cuando ellos desarrollaron un apego con las personas. Yo desarrollé muchas investigaciones sobre perros que conseguían captar pensamientos e intenciones de sus dueños telepáticamente. A través de la telepatía. Claro que en estas experiencias algunos perros llegan a saber más de 10 minutos antes, a veces hasta media hora antes que sus dueños están llegando a casa.
*Debido a que la ciencia institucional se ha vuelto conservadora, tan limitada por los paradigmas convencionales, algunos de los problemas más fundamentales son ignorados, tratados como tabú o puestos en el último lugar de la agenda científica.
*El cerebro no sería el productor de conciencia como siempre se dijo, sino un receptor de conciencia.
*El más simple y más barata de todas las reformas institucionales dentro de la ciencia consiste en pasar de la pasiva a la voz activa por escrito acerca de la ciencia.
*En la biología mecanicista actual, se suele asumir que esto depende de lo que se llama “patrones complejos de interacción físico-química no comprendidos plenamente todavía.” Así, la teoría mecanicista actual no constituye una explicación sino meramente la promesa de una explicación. Es lo que Sir Karl Popper ha llamado un “mecanismo promisorio”; implica emitir pagares para futuras explicaciones que todavía no existen. Como tal, no es realmente un argumento objetivo; es meramente una declaración de fe.
*En la religión y la ciencia, algunas personas son deshonestas, explotador, incompetente y presentan otros defectos humanos.
*En primer lugar, la materialidad de la realidad está en la actualidad totalmente dominada por la idea de los campos. Es incorrecto describir la ciencia actual como materialista. El filósofo de la ciencia Sir Karl Popper afirmaba que mediante la física moderna el materialismo se ha trascendido a sí mismo. La materia ya no es el principio explicativo fundamental. Ahora son los campos y la energía.
*Existe una analogía para este proceso en la física cuántica: si dos partículas han sido parte del mismo sistema cuántico y están separadas en el espacio, ellos retienen una misteriosa conexión.
*Fui a través de la fase ateo científico estándar, cuando tenía unos 14 años. Lo compré en ese paquete de la ciencia es igual a ateísmo.
*La aproximación que estoy proponiendo es muy similar a la idea junguiana de inconsciente colectivo. La diferencia principal es que la idea de Jung se aplicaba principalmente a la experiencia humana y a la memoria colectiva humana. Lo que estoy sugiriendo es que un principio muy similar opera en todo el universo, no sólo en los seres humanos. Si el tipo de cambio radical de paradigma del que estoy hablando sigue adelante dentro de la biología –si la hipótesis de resonancia mórfica es siquiera aproximadamente correcta– entonces la idea de Jung de inconsciente colectivo se convertiría en una idea dominante: los campos morfogenéticos y el concepto de inconsciente colectivo cambiarían completamente el contexto de la moderna psicología.
*La existencia de otras formas de conciencia de niveles superiores en el universo es una cuestión que la ciencia todavía no ha empezado a explorar, pero creo que lo hará. De todos modos, no existe ninguna razón científica para negar la conciencia en la totalidad de la naturaleza. Es simplemente un hábito de pensamiento que procede de una mentalidad muy cerrada y limitada. La ciencia lo superará tarde o temprano; lo que no sé es cuándo.
*La ciencia contemporánea se basa en la filosofía del materialismo, que afirma que toda la realidad es material o físico.
*La ciencia en su mejor momento es un método abierto de investigación, no es un sistema de creencias.
*La dinámica de las olas, los patrones atmosféricos, el flujo turbulento de los fluidos, el comportamiento de la lluvia, todas estas cosas son propiamente indeterminadas, como lo son los eventos cuánticos en la teoría cuántica. Con el decaimiento del átomo de uranio no puedes predecir si el átomo declinará hoy o en los próximos 50.000 años. Es meramente estadístico, Los campos mórficos funcionan modificando la probabilidad de sucesos puramente aleatorios. En vez de una gran aleatoriedad, de algún modo la enfocan, de forma que ciertas cosas ocurren en vez de otras. Así es como creo que funcionan.
*La idea es que no es un tipo de memoria en la naturaleza. Cada tipo de cosas tiene una memoria colectiva. Por lo tanto, tomar una ardilla que vive en Nueva York ahora. Esa ardilla está siendo influenciado por todas las ardillas pasadas.
*La naturaleza, que hemos tratado como muerta y mecánica, está en realidad viva; está volviendo a vivir ante nuestros ojos.
*Las mentes de todos los individuos de una especie -incluido el hombre- se encuentran unidas y forman parte de un mismo campo mental planetario. La mente no es tan sólo la actividad del cerebro, sino que éste es el sustento físico a través del cual esta se manifiesta. La mente no se encuentra confinada en el cerebro sino que se extiende hacia el mundo que le rodea. La memoria no se almacena en el cerebro sino que resuena con la de su organismo. Los intentos de localizar rastros de ella nunca han tenido éxito.) La memoria colectiva es el trasfondo de nuestra mente.
Los hechos de la ciencia son reales, y también lo son las técnicas que utilizan los científicos, y también lo son las tecnologías basadas en ellos. Sin embargo, el sistema de creencias que rige el pensamiento científico convencional es un acto de fe.
*Mi hipótesis de causalidad formativa a través de los campos mórficos está estrechamente relacionada con la teoría cuántica, proveyendo un entendimiento mucho más plausible y satisfactorio del fenómeno del universo que aquella de los universos paralelos.
*Nuestras mentes están interrelacionadas.
*Nuestras ideas y actitudes pueden influir a distancia sobre otras personas sin que ni ellas ni nosotros lo sepamos.
*Para mí no hay duda de que muchas personas tienen experiencias místicas. De hecho, muchas más de las que pensamos. Son fenómenos que le suceden a la gente habitualmente, y a menudo de forma espontánea.
*Quienes viven una experiencia mística tienen la sensación de que su conciencia forma parte de algo mayor que ellos mismos. Creo que hay muchas formas de conciencia mayores que la del individuo.

*Ten cuidado de lo que piensas porque afecta a todo el mundo.
*
Todo el mundo admite que la información es poder y, por tanto, que quien controla la información lo tiene o controla en la sombra. La sociedad actúa en función de los datos que tiene y éstos se los proporciona los medios de comunicación... o se los oculta. Información que puede ser veraz... o manipulada. En todos los campos, incluido el de la salud; solo que en éste ámbito se moldea con ella a los profesionales, funcionarios y políticos que toman las decisiones. Ser conscientes de ello es fundamental porque los grandes medios de comunicación se hallan actualmente en poder de muy pocas personas y grupos.


En la Introducción de su Libro "Una Nueva Ciencia de la Vida" Sheldrake señala:

LAS LIMITACIONES DE LA BIOLOGÍA MECANICISTA
Durante la década de 1980, el tono de este libro no concordaba con el prevalente en el campo de la biología. El triunfo del mecanicismo parecía tan definitivo que había científicos que
creían que la comprensión del código genético y el control de la síntesis proteica descubiertos por la biología molecular estaban a punto de revelarnos los secretos de la vida y que las nuevas técnicas de escáner cerebral no tardarían en permitirnos conocer el modo en que funcionaba la mente. La llamada "década del cerebro", inaugurada en 1990 por el presidente George H.V. Bush, no sólo alentó el desarrollo de las neurociencias, sino que movilizó también el optimismo sobre el poder del escáner cerebral para revelarnos los secretos de nuestro ser más interno. Entretanto, el entusiasmo por la inteligencia artificial despertó la expectativa de que las nuevas generaciones de ordenadores no tardarían en rivalizar con las capacidades mentales del ser humano, hasta llegar incluso a superarlas. Si pudiésemos programar, en las máquinas, la inteligencia y la conciencia, los misterios finales acabarían resolviéndose. En tal caso, la vida y la mente podrían explicarse en términos de maquinaria molecular y neuronal, el reduccionismo camparía a sus anchas y todos aquellos que siguieran creyendo en la existencia de algo que trascendía los límites de la ciencia se verían obligados a quedarse quietecitos y guardando silencio en un rincón.
Resulta difícil recordar el clima de excitación y entusiasmo que caracterizó los años ochenta, cuando la aparición de nuevas técnicas prometía la clonación de genes y el descubrimiento de la secuencia de las "letras" que componen el "código genético". La biología parecía haber llegado a su punto culminante, a punto de descubrir el manual de instrucciones de la vida que permitiría a los biólogos modificar genéticamente plantas y animales y enriquecerse hasta un punto anteriormente inimaginable. Los titulares de los periódicos informaban casi a diario de algún que otro descubrimiento "revolucionario": «Los científicos han descubierto genes que ayudan a combatir el cáncer», «La terapia genética ofrece esperanza a las víctimas de la artritis», «Los científicos descubren el secreto del envejecimiento», etc.
La nueva genética parecía tan prometedora que el amplio espectro de los investigadores de las ciencias biológicas —desde la zoología hasta la microbiología— se aprestaron a aplicar sus novedosas técnicas a su especialidad. El avance fue tan espectacular que abrió la posibilidad, tan amplia como ambiciosa, de identificar la secuencia de los genes que componen el genoma humano. Como dijo Walter Gilbert, de la Universidad de Harvard: «La búsqueda del "Santo Grial" de nuestra identidad biológica está a punto de alcanzar su fase culminante. El objetivo último consiste en el logro de todos los detalles de nuestro genoma». Así fue como, en la década de 1990, se puso formalmente en marcha, con un presupuesto de 3.000 millones de dólares, el Proyecto del Genoma Humano.
Este proyecto reflejó también el deliberado intento de que la biología que, hasta entonces, se había movido en una dimensión más bien artesanal, empezase a ser considerada también una "gran ciencia". El presupuesto destinado a la física era inmenso debido, en gran medida, a la Guerra Fría, que asignaba verdaderas fortunas al desarrollo de los misiles, la bomba de hidrógeno, la llamada "guerra de las galaxias", los aceleradores de partículas, el programa espacial y el telescopio espacial Hubble. Los biólogos se habían pasado la vida envidiando a la física y anhelaban, en consecuencia, una época en la que la biología alcanzase un prestigio merecedor de presupuestos igualmente multimillonarios. A todas estas expectativas pretendía responder el Proyecto del Genoma Humano.
La especulación también condujo, durante la década de 1990, a un boom en el sector biotecnológico que alcanzó su punto culminante en el año 2000. Pero es que, además del Proyecto del Genoma Humano oficial, Celera Genomics contaba con otro proyecto privado, dirigido por Craig Venter, cuyo objetivo consistía en patentar y gestionar comercialmente los derechos de centenares de genes humanos. No es de extrañar que su valor en el mercado, como el de muchas otras empresas dedicadas al ámbito de la biotecnología, se disparase, durante los primeros meses de 2000, hasta alcanzar cotas de auténtico vértigo. Resulta paradójico que la rivalidad entre el proyecto público del genoma humano y el proyecto privado de Celera Genomics acabase provocando, antes de haber completado la identificación de la secuencia del genoma, el estallido de la burbuja biotecnológica. En marzo de 2000, los líderes del proyecto público del genoma declararon que toda la información que descubriesen sería de dominio público. Ese comentario llevó al presidente Clinton a afirmar, el 14 de marzo de 2000, que: «Nuestro genoma, el libro en el que está escrita la vida humana, pertenece a todos y cada uno de los miembros de la especie [...]. Debemos asegurarnos de que los beneficios de la investigación realizada sobre el genoma humano no se midan en dólares, sino en términos de la mejora de la vida humana».2 Cuando la prensa informó de que el presidente pensaba restringir las patentes genómicas, la reacción de la bolsa fue espectacular. En palabras de Venter, hubo una «depresión terrible». En sólo dos días, Celera perdió 6.000 millones de dólares y el mercado biotecnológico cayó en picado, perdiendo unos 500.000 millones de dólares.3 Como respuesta a esta crisis, el presidente Clinton se vio obligado, al día siguiente de su discurso, a emitir un comunicado señalando que su afirmación no había pretendido tener el menor efecto sobre la patente de los genes o la industria biotecnológica. Pero lo cierto es que el daño ya estaba hecho. Posteriormente se patentaron muchos genes, pero fueron muy pocos los que resultaron beneficiosos para las empresas poseedoras de la patente.
El presidente Clinton y el primer ministro británico Tony Blair, junto a Craig Venter y Francis Collins, director del proyecto oficial del genoma humano anunciaron, el 16 de junio de 2000, la presentación del primer esbozo del genoma humano. En una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Blanca, el presidente Clinton dijo: «Hoy nos hemos reunido para celebrar la conclusión del primer estudio del genoma humano completo. No tengo la menor duda de que se trata del mapa más importante y maravilloso que haya producido nunca el ser humano».
Este asombroso logro ha modificado, aunque no del modo en que creíamos, la visión que tenemos de nosotros mismos. La primera gran sorpresa fue que hubiese tan pocos genes. En lugar de los 100.000 o más que se esperaban, el número final de cerca de 25.000 resultaba muy enigmático, y más todavía si los comparamos con los genomas de otros animales mucho más rudimentarios que el ser humano, como la mosca de la fruta (cerca de 17.000) y el erizo de mar (unos 26.000). Esos números se ven claramente superados por muchas especies de plantas como el arroz, por ejemplo, que tiene cerca de 38.000. En el año 2001 Svante Paabo, director del proyecto del genoma del chimpancé, advirtió que, cuando se completase, sería posible comparar ambos genomas e identificar «los interesantes requisitos genéticos que nos diferencian de otros animales». Pero cuando, cuatro años más tarde, acabó publicándose la secuencia del genoma del chimpancé, su comentario fue bastante menos elocuente: «Difícilmente podemos advertir, en todos estos datos, lo que nos diferencia tanto del chimpancé».
El clima, durante estos primeros años del Proyecto del Genoma Humano, ha cambiado, pues, considerablemente. La vieja creencia afirmaba que, cuando los biólogos moleculares
conocieran el "programa" que hace que un organismo sea lo que es, entenderíamos la vida. Pero lo cierto es que cada vez somos más conscientes del abismo que separa la secuencia genética del modo en que los organismos vivos crecen y se comportan. Ese es, precisamente, el abismo que el presente libro aspira a salvar.
Son varios, entretanto, los golpes que ha recibido el optimismo de los inversores. Después del estallido, en el año 2000, de la burbuja biotecnológica, muchas empresas que participaron en el auge que tuvo lugar durante los noventa, acabaron abandonando el sector o viéndose devoradas por las grandes organizaciones farmacéuticas o químicas. Pocos años después, los resultados económicos resultaban todavía más desalentadores. Un artículo publicado en 2004 en Wall Street Journal se titulaba «Terrible balance para las empresas del mercado biotecnológico. Las pérdidas superan los 40.000 millones de dólares» 5 El artículo en cuestión afirmaba que, «aunque la biotecnología [...] todavía puede convertirse en un motor del desarrollo económico y curar enfermedades mortales, resulta difícil seguir creyendo que se trate de una buena inversión. No es tan sólo que lleva décadas obteniendo números rojos, sino que el balance parece ser cada vez más negativo».
A pesar de estos decepcionantes resultados económicos, la inmensa inversión en biología molecular y biotecnología ha tenido efectos muy diversos en la práctica de la biología, aunque sólo sea por la creación, en ese ámbito, de muchos empleos. La extraordinaria demanda de graduados en biología molecular y en doctorados en este campo ha transformado por completo la enseñanza de la biología. El enfoque molecular predomina en la actualidad en las universidades y los institutos. Entretanto, las páginas de publicaciones científicas punteras como Nature están saturadas de publicidad de aparatos que se dedican a secuenciar genes, sistemas de análisis de proteínas e instrumentos de clonación celular.
Pero el énfasis en el enfoque molecular evidencia cada vez más sus limitaciones. La secuenciación de los genomas de un número cada vez mayor de especies de animales y plantas, junto a la determinación de las estructuras de miles de proteínas, están llevando a los biólogos moleculares a verse desbordados por sus propios datos. Y no hay prácticamente límite al número de genomas que pueden secuenciarse o proteínas que pueden analizarse. Los biólogos moleculares confían cada vez más en que los especialistas del nuevo campo de la bioinformática acabarán recopilando y dando sentido a una masa desbordante de información que carece de precedentes en la historia. Pero parece bastante improbable que los informáticos, que poco o nada saben de biología, puedan proporcionamos intuiciones iluminadoras que quedan fuera del alcance de los biólogos moleculares.
Son otras las sorpresas que nos han deparado los avances realizados en el campo de la biología molecular. Durante la década de 1980 hubo una gran excitación cuando se descubrió, en la mosca de la fruta, una familia de genes llamados genes "homeobox". Estos genes determinan el lugar en que se instalarán, en el embrión o la larva, las extremidades u otros elementos del cuerpo y parecen controlar la pauta de desarrollo de diferentes partes del cuerpo. Mutaciones en estos genes pueden acabar desembocando en el desarrollo de partes del cuerpo extras y no funcionales. 6 A nivel molecular, los genes homeobox operan a modo de plantillas para la fabricación de proteínas que desencadenan cascadas de otros genes. Al comienzo, se creyó que proporcionaban el fundamento de una explicación molecular de la morfogénesis y se consideró que era en ellos, precisamente, donde se hallaban los interruptores genéticos.
Pero las investigaciones realizadas en otras especies no tardaron en poner de manifiesto la extraordinaria semejanza existente, en animales completamente diferentes, de esos sistemas de control molecular. Son casi idénticos en las moscas, los reptiles, los ratones y los seres humanos. Así pues, aunque los genes homeobox desempeñen un papel muy importante en la determinación del plan corporal, no pueden, en sí mismos, explicar la forma de los organismos. Su similitud en los casos de la mosca de la fruta y del ser humano no pueden explicar las evidentes diferencias existentes entre ambos organismos.
Ha sido muy sorprendente descubrir que la diversidad de planes corporales existente entre grupos de animales muy diferentes no parece reflejarse en el mismo grado de diversidad genética. Como han señalado dos grandes biólogos moleculares del desarrollo: «Donde más variabilidad esperábamos encontrar es donde hallamos, precisamente, todo lo contrario, es decir, conservación y falta de cambio». 
El estudio de los genes implicados en la regulación del desarrollo forma parte del nuevo campo denominado biología evolutiva del desarrollo o, abreviadamente, evo-devo. Una vez más, el triunfo de la biología molecular ha demostrado que la morfogénesis, es decir, la creación de formas concretas, sigue eludiendo la explicación molecular. Por ello, la idea de campo morfogenético resulta, en la actualidad, más importante que nunca.

Finaliza su libro Sheldrake con un sorprendente diálogo con el notable físico cuántico estadounidense:

UN DIÁLOGO CON DAVID BOHM
David Bohm fue un eminente físico cuántico que, en su juventud, trabajó estrechamente con Albert Einstein en la Universidad de Princeton. Con Yakir Aharonov descubrió el efecto Aharonov-Bohm. Posteriormente fue profesor de física teórica del Birkbeck College de la Universidad de Londres y autor de varios libros, entre los que cabe destacar Causality and Chance in Modern Physic y La totalidad y el orden implicado. Murió en 1992. El diálogo reproducido aquí se vio publicado por vez primera en ReVision Journal .
BOHM: Supongamos ahora que estudiamos el desarrollo del embrión, es decir, de aquellos problemas en los que usted considera que el método mecanicista no funciona. ¿Qué nos aportaría, en este sentido, la teoría de los campos morfogenéticos?
SHELDRAKE: El organismo en proceso de desarrollo se hallaría dentro del campo morfogenético, un campo que guiaría y controlaría la forma del desarrollo del organismo y cuyas propiedades no se limitan al espacio, sino que abarcan también el tiempo. Esto fue algo que Waddington demostró con su concepto de creoda, representado por modelos de valles con bolas que avanzan en dirección a un punto final. Aunque se trata de un modelo de apariencia mecanicista, no tardas en darte cuenta de que el punto final hacia el que la bola se dirige descendiendo por el valle se encuentra en el futuro, y es como si atrajese a la bola. Parte de la fuerza de este modelo depende del hecho de que, si desplazas la bola hacia un lado u otro del valle, regresa rodando y se orienta hasta llegar al mismo punto final. Este modelo representa perfectamente la capacidad de los organismos vivos de alcanzar, por más que se interrumpa su desarrollo normal, el mismo objetivo. Y, si se corta una pequeña parte de un embrión, crece de nuevo, llegándose al mismo punto final.
BOHM: La ley de Lagrange se refiere, dentro del ámbito de la física, a algo muy parecido. Las funciones lagrangianas convergen, como sucede con la creoda, en torno a un determinado nivel mínimo. Y, aunque no se trate de una analogía exacta, podríamos decir que la órbita atómica clásica se origina, en cierto sentido, siguiendo algún tipo de creoda. Ese es un modo en el que podríamos contemplar la física clásica. Y también podría hablarse, basándose en la noción de creada, de alguna noción de estabilidad física. Desde el punto de vista del orden implicado, sin embargo, creo que debería decir que este campo formativo es un conjunto de potencialidades y que, en cada momento, se produce una selección del potencial que dependerá, hasta cierto punto, de la historia anterior y, a partir de ahí, de la creatividad.
SHELDRAKE: Pero ese conjunto de potencialidades es un con nado punto final. Y, con ello, quiero decir que los embriones crecen hasta convertirse en gatos, no en perros. Es cierto que puede existir alguna variación en el curso que pueden seguir, pero no lo es menos que existe un objetivo o punto final global hacia la que se dirigen.
BOHM: Pero el gato real se hallará determinado por todo tipo de contingencias.
SHELDRAKE: Exactamente. Contingencias de todo tipo, influencias ambientales y posiblemente también fluctuaciones azarosas. Pero lo cierto es que el punto final de la creoda definirá el área general hacia la que se dirige. Lo más importante, no obstante, del concepto de creoda de Waddington, que muchos biólogos toman muy en serio, es que ya incluye esta idea de punto final, en algún momento futuro. Y la estructura, las paredes de la creoda, por así decirlo, no son algo físico, en el sentido material del término. Lamentablemente, Waddington no definió de qué se trataba con exactitud. En mi opinión, representa el proceso de causación formativa a través del campo morfogenético. En realidad, Waddington llega incluso a utilizar la expresión "campo morfogenético". El problema del concepto de Waddington es que, cuando se vio atacado por los mecanicistas, que sostenían que se trataba de una idea mística o mal definida, se echó hacia atrás, afirmando que sólo se trataba de una forma de referirse a las interacciones físicas y químicas. René Thom, que tomó prestados los conceptos de creoda y campo morfogenético y los desarrolló en modelos topológicos (a cuyos puntos finales llamaba "atractores morfogenéticos"), trató de forzar a Waddington a que definiera mejor lo que era la creoda. Pero parece que Waddington, cuando se sentía forzado, se echaba hacia atrás, por más que se tratase de alguien como René
Thom. De modo que la cosa quedó en una situación bastante ambigua. Brian Goodwin y otros consideran las creodas y los campos morfogenéticos como aspectos de las formas platónicas eternas..., y ésa es una metafísica más bien platónica. Consideran estos campos formativos como arquetipos eternos, inmutables y, de algún modo, necesarios. Se trata de algo casi neopitagórico. La armonía, el equilibrio, la forma y el orden pueden generarse a partir de principios matemáticos fundamentales, de algún modo necesarios, que desempeñan el papel de factor causal en la naturaleza de un modo inexplicable, aunque invariable. La diferencia entre esto y lo que yo digo es que creo que el origen de los campos morfogenéticos depende de que ha ocurrido antes. Se produce, por utilizar su lenguaje, una suerte de introyección de formas explícitas y luego una nueva proyección.
BOHM: Sí. Todo lo que usted dice —es decir, la relación entre las formas pasadas y las presentes— tiene que ver con la cuestión global de tiempo. "¿Cómo entender el tiempo?" En términos de totalidad más allá del tiempo, la totalidad en la que todo está implicado, lo que se desarrolla o se despliega en el presente no es más que una proyección de la totalidad. Es decir, algún aspecto de la totalidad se despliega en ese momento y ese momento es exactamente ese aspecto. Y el siguiente momento, del mismo modo, no es más que otro aspecto de la totalidad. Y, lo más interesante de todo, es que cada momento se parece a sus predecesores, pero también se diferencia en ellos. Para explicar este punto, utilizo los términos técnicos de "inyección" y "proyección". Cada momento, como ya he dicho, es una proyección de la totalidad. Pero ese momento acaba inyectándose o introyectándose de nuevo en la totalidad. El siguiente momento implicaría, en parte, una reproyección de esa inyección, y así indefinidamente. Cada momento contendrá, pues, una proyección de la reinyección de los momentos anteriores, lo que, en cierto modo, constituye una forma de memoria que provoca una repetición general de formas anteriores, lo que se asemeja mucho a lo que usted postula.
SHELDRAKE: Esta reinyección en la totalidad desde el pasado supondría, por tanto, la existencia de una relación causal entre lo que sucede en un momento y lo que sucede después. ¿No es cierto?
BOHM: Sí, ésa es la relación causal. Cuando un determinado contenido se abstrae del orden implicado en el pasado, parece presentar por lo menos una tendencia, no necesariamente una relación causal exacta, a ir seguido, en el futuro, de un contenido relacionado.
SHELDRAKE: Sí. Si algo sucede en un lugar y en un momento dados, lo que allí ocurre se reinyecta en la totalidad.
BOHM: Pero ha experimentado un cierto cambio. No se reinyecta exactamente, porque antes ha experimentado una proyección.
SHELDRAKE: Sí, cambia en cierto modo, pero vuelve a integrarse en la totalidad. Puede ejercer una influencia que, al verse mediada por la totalidad, puede observarse en cualquier otro lugar. No tiene por qué ser local.
BOHM: Exacto, podría observarse en cualquier sitio.
SHELDRAKE: Esto se asemeja mucho al concepto de resonancia mórfica, según el cual las cosas que ocurren en el pasado, a pesar de que estén separadas entre si por el espacio y el tiempo, pueden ejercer una influencia sobre cosas similares actuales por, mediante o a través (sea cual sea la forma de expresarlo) del tiempo y del espacio. Se trata de una conexión no local. Creo que esto es muy importante, porque significaría que estos campos mantienen una relación causal (aunque no local) con cosas que han ocurrido antes. No constituyen manifestaciones inexplicables de un conjunto de arquetipos eternos y atemporales. Los campos morfogenéticos, que dan lugar a repeticiones de formas y pautas habituales, se derivarían de campos anteriores (lo que usted denomina "memoria cósmica"). Cuanto más a menudo se produce una forma o un campo, más probable es que vuelva a producirse, que es lo que trato de expresar con la idea de la resonancia mórfica y del promediado automático de formas anteriores. Es precisamente este aspecto el que hace que esta teoría resulte empíricamente demostrable, porque permite realizar predicciones como las siguientes: si unas ratas aprenden algo en un determinado lugar, las ratas de otros lugares aprenden con más rapidez el mismo truco. Esto distingue mi teoría de la teoría de arquetipos eternos de Goodwin, que no permite realizar semejantes predicciones, porque dichos arquetipos siempre son iguales. Y es también en este punto donde mi propuesta difiere del pensamiento tradicional adoptado desde hace sesenta años en el campo de la biología, la idea de los campos morfogenéticos. Estos campos siempre han estado muy mal definidos y se han entendido, como hizo Waddington, por ejemplo, como una simple forma de hablar de las fuerzas mecanicistas convencionales o en un sentido metafísico semejante al contemplado por Goodwin.
BOHM: Sí. Utilicemos, para ello, la analogía del receptor de ondas de radio al que se refiere usted en su libro. Un receptor tiene la capacidad de amplificar señales de ondas de radio muy débiles. Como usted dice, podemos considerar el aparato de radio como un campo morfogenético. Y la energía del receptor (que procede del enchufe) se ve conformada por la información de la misma onda de radio, de modo que el altavoz acaba emitiendo un sonido. En este caso, podemos afirmar que, comparada con la energía procedente del enchufe de la pared, la energía de la onda de radio es muy débil. Son dos pues, hablando en términos generales, los niveles de energía existentes, uno de ellos es de un tipo de energía sin forma, aunque, a través de impulsos muy pequeños, puede adoptar una forma. El otro tipo de energía es un campo
mucho más sutil y que, pese a poseer muy poca energía, hablando en el sentido habitual del término, tiene una cualidad formal que puede verse asumida por la energía del receptor de radio. La cuestión es que podríamos referirnos al orden implicado diciendo que los niveles más sutiles están afectando a la energía de los niveles no tan sutiles. Las energías implicadas son tan sutiles que habitualmente ni siquiera se consideran tales y esas energías implicadas están dando lugar a la producción de electrones y protones y a las distintas partículas de las que habla la física. Y esas partículas llevan tanto tiempo replicándose que están muy bien asentadas o consolidadas en la "memoria cósmica".
SHELDRAKE: Exacto, creo que podríamos ver las cosas de ese modo. Pero realmente no sabría decir si esos campos morfogenéticos poseen o no energía. Cuando escribí mi libro, traté de diferenciar claramente la línea que separa la causación formativa de la causalidad ordinaria (causalidad energética), es decir, el tipo de causalidad con la que la gente está más familiarizada (como, por ejemplo, la gravedad y la electricidad). Y ello por dos razones: en primer lugar, quería dejar claro que la causación formativa es distinta de lo que solemos pensar cuando hablamos de causalidad (que quizás no fuese tan distinto considerando a la causalidad a través de campos, como sucede en el campo de la física). Pero la segunda razón era que buena parte de mi teoría se basa en el hecho de que estos campos mórficos pueden propagarse a través del espacio y el tiempo y que, en consecuencia, los sucesos pasados pueden influir en eventos que tengan lugar en cualquier otro lugar. Pero si concebimos esos campos de modo energético, en el sentido habitual del término, la mayoría de gente asume que sólo pueden propagarse localmente en función de alguna ley del inverso del cuadrado, porque la mayoría de las energías conocidas, como la luz, la gravedad, el magnetismo, etc., van desvaneciéndose de forma progresiva en la medida en que aumenta la distancia.
BOHM: Pero las cosas no necesariamente tienen que ser así. Una de las primeras versiones de la teoría cuántica que desarrollé se refería a una partícula que se movía en un campo.
SHELDRAKE: El potencial cuántico.
BOHM: Sí. El potencial cuántico posee muchas de las propiedades que usted atribuye a los campos morfogenéticos y a las creodas; es decir, guía, de algún modo, a la partícula y existen valles profundos y mesetas y las partículas pueden acumularse en los altiplanos y dar lugar a franjas de interferencia. Pero lo más interesante es que la energía potencial cuántica tiene el mismo efecto independientemente de su intensidad, de modo que, por más lejos que se encuentre, puede llegar a producir un efecto extraordinario que no se atiene, en consecuencia, a la ley de la inversa del cuadrado. Lo único que tiene un efecto es la forma del potencial y no su amplitud ni su magnitud. Bien podría, en este sentido, compararse a un barco guiado por radar, en donde el radar proporciona formas o información sobre lo que rodea al barco. No depende, dentro de sus límites, de la intensidad de la onda de radio. También podríamos decir que el potencial cuántico actúa, en este sentido, como un campo formativo sobre el movimiento de los electrones. El campo formativo no podría expresarse en el espacio tridimensional, debería expresarse en un espacio tridimensional, de modo que se establecerían conexiones no locales o sutiles entre partículas distantes (como pone de relieve el experimento Einstein-Podolsky-Rosen). Así que habría una totalidad dentro del sistema tal que el campo formativo no podría atribuirse exclusivamente a una partícula, sino a la totalidad y en donde cualquier cosa que experimenten partículas distantes podría afectar al campo formativo de otras partículas. Habría, pues, una transformación [no local] del campo formativo de cierto grupo a otro grupo. Por ello creo que, si usted está intentando comprender lo que significa la mecánica cuántica, ese modelo constituye una buena analogía de un campo formativo.
SHELDRAKE: Podría llegar incluso a ser una homología, es decir, un modo diferente de hablar de la misma cosa.
BOHM: La principal diferencia es que la mecánica cuántica no tiene en cuenta el tiempo y carece, por tanto, de modo de explicar el efecto acumulativo de las formas pasadas. Para ello se requeriría de una extensión de la forma en que la física trata al tiempo.
SHELDRAKE: Pero ¿no entra acaso el tiempo en juego cuando, en física, se habla del colapso de la función de onda?
BOHM: Sí, pero ese aspecto queda fuera del campo de la física cuántica actual. No existe ninguna ley que tenga en cuenta este colapso, lo que significa que el pasado, por así decirlo, se ha desvanecido. La mecánica cuántica actual no tiene ningún concepto de movimiento, proceso o continuidad en el tiempo; sólo trata con un único momento, con una observación y con la probabilidad de que una observación vaya seguida de otra. Pero lo cierto es que, en el mundo físico, hay procesos. Y, con ello, tampoco quiero decir que esos procesos puedan entenderse desde la perspectiva del orden implicado y mediante las actividades de la reproyección y la reinyección. La teoría del orden implicado, en lo que a esto se refiere, va más allá que la mecánica cuántica actual. Se refiere a procesos, cosa que no hace la mecánica cuántica, salvo por referencia a un aparato observador que, a su vez, debe referirse a alguna otra cosa.
SHELDRAKE: ¿Diría usted que, a ese nivel, un proceso es una reproyección?
BOHM: Sí.
SHELDRAKE: ¿Y, al mismo tiempo, una reinyección?
BOHM: La reinyección se corresponde exactamente con lo que describe la ecuación de Schródinger. Y la reproyección constituye el siguiente paso, que la mecánica cuántica, por cierto, no da (salvo en lo que respecta a la suposición arbitraria del "colapso" de la función de onda de un modo que no tiene lugar en las leyes físicas, como la ecuación de Schródinger). Pero la mecánica cuántica actual tampoco puede abordar otra cuestión. Y es que, por más extraño que pueda parecer, la física actual no tiene el menor contacto con el concepto de realidad. La física clásica poseía, al menos, cierta noción de realidad al afirmar que la realidad consiste en una colección de partículas que, de algún modo, están moviéndose e interactuando. Pero la física cuántica no posee ningún concepto de realidad, porque sostiene que sus ecuaciones no se refieren a nada real, sino que tan sólo describen la probabilidad de que, si tuviera un determinado instrumento, podría ver un observador y presupone, por tanto, la necesidad de dicho instrumento para que el fenómeno sea real. Pero el instrumento, a su vez, se supone que está compuesto de partículas parecidas y que, al obedecer a las mismas leyes, requiere otro instrumento..., lo que nos aboca a una regresión infinita. Wigner ha propuesto poner fin a esa regresión diciendo que es la conciencia del observador real la que confiere realidad a todo.
SHELDRAKE: Lo que no parece, por cierto, una explicación muy satisfactoria.
BOHM: Tampoco me lo parece a mí, pero Wigner parece haberse quedado muy contento con ella. El hecho es que, a menos que la mecánica cuántica se amplíe, no hay en ella espacio alguno para la realidad ni para ninguna de las cosas de las que usted está hablando. La mecánica cuántica, en su estado actual, es un conjunto truncado, limitado y abstracto de fórmulas que nos proporciona ciertos resultados limitados en lo que se refieren a un único momento de un experimento. Y, partiendo de esta visión limitada, los físicos tratan de explicarlo todo. ¿Qué sentido tiene todo eso? ¡Pero si la física moderna ni siquiera puede hablar del mundo real! Piense en ello...
SHELDRAKE: ¿Cómo cree usted que podríamos llegar a contar con un concepto de la realidad?
BOHM: Yo creo que, en este sentido, podría servirnos el orden implicado. Tenemos una proyección de la totalidad para constituir un momento; un momento es un movimiento. Por ello, podríamos decir que la proyección es la realización. Lo que la física, dicho en pocas palabras, no discute es el modo en que se relacionan varios momentos sucesivos y eso es, precisamente, lo que trata de hacer el orden implicado. Si utilizamos el orden implicado para ampliar la mecánica cuántica, introduciremos la cuestión del modo en que los momentos pasados tienen un efecto sobre el presente (es decir, a través de la inyección y la reproyección). Hasta el momento, la física dice que el siguiente momento es completamente independiente, pero con cierta probabilidad de ser tal o cual. No hay en él espacio alguno para lo que estamos diciendo sobre el efecto acumulativo que pueda tener el pasado. Pero la ampliación del orden implicado de la mecánica cuántica abriría las puertas a esa posibilidad. Es más, si realmente pudiéramos combinar la ampliación del orden implicado de la mecánica cuántica [lo que explicaría el efecto acumulativo del pasado] con este potencial cuántico [lo que explicaría por qué estos efectos son de naturaleza no local], creo que tendríamos algo muy parecido a lo que usted propone.
SHELDRAKE: ¡Sí! ¡Eso sería muy interesante! Creo que, de todos los planteamientos que he analizado, éste es el que mejor permite ensamblar todas estas ideas. No se me ocurre mejor camino para establecer estas conexiones.
BOHM: Podríamos introducir el tiempo y decir que cada momento posee un determinado campo de potencialidades (representadas por la ecuación de Schrddinger), así como una realidad más restringida (representada por la misma partícula). Y también podríamos decir que el siguiente momento tiene su potencial y su realidad y que debemos establecer alguna conexión entre la realidad de los momentos anteriores y las potencialidades de los posteriores, lo que sería una introyección, no de la función de onda del pasado, sino de la realidad del pasado en el campo desde el cual se proyectará el presente. Y eso se correspondería exactamente con lo que usted está diciendo. Porque entonces podrían acumularse una serie de realidades introyectadas que reducirían cada vez más el potencial de campo y constituirían el fundamento de proyecciones posteriores. De ese modo se explicaría la influencia del pasado sobre el presente.
SHELDRAKE: Exacto, exacto. Pero ¿cómo cree usted que se relaciona esto con las supuestas ondas de materia de la ecuación de De Broglie?
BOHM: Este es nuestro punto de partida. Estas ondas de materia son la causa formativa, que es lo que, en principio, sugirió De Broglie. Sin embargo, quiso considerar la onda de materia como una onda tridimensional en el tiempo, lo que no acaba de funcionar. El campo formativo posibilita una interpretación mucho más adecuada. El potencial cuántico es el campo formativo que derivamos de la generalización de las ondas de De Broglie. Por ello podemos
decir que la partícula es la realidad, afectada por el campo formativo. El conjunto de partículas, la estructura entera de todas las partículas que forman un sistema, es la realidad de ese campo formativo. Pero, como ese modelo sigue todavía ignorando al tiempo, el siguiente paso consiste en introducir el tiempo, afirmando que se produce una sucesión de momentos temporales en los que existe una realidad recurrente. Y lo que se repite se ve afectado por el campo formativo. Pero el campo formativo se ve influido por lo que ha sucedido anteriormente. Esto contribuiría, si sabemos cómo tratarlo, a resolver la mayoría de los problemas a los que se enfrenta la física..., amén de estar estrechamente relacionado con lo que usted propone. Ahora estamos diciendo que la función de onda como potencial se expande muy rápidamente y luego se colapsa de forma súbita por razones que quedan por completo fuera de la teoría, en un estado real concreto. Y decimos que, para determinarlo, se precisa de un determinado aparato de medida. Luego tiene lugar otro colapso y la única continuidad de este sistema se conseguiría mediante una serie infinita de aparatos de medida que, a su vez, deberían ser observados de continuo para permitirles existir completamente, etc. Así es como todo acaba diluyéndose en un océano de confusiones. Y, como la gente suele tomar las
matemáticas como algo sagrado, dice que estas ecuaciones, en su forma general, no deben modificarse nunca y nos recriminan que hablemos de cosas tan extrañas. Casi nadie quiere introducir, en esta trama general, algo fundamentalmente diferente.
SHELDRAKE: De modo que la interpretación de De Broglie explica lo que usted piensa sobre el desarrollo. Es como si hubiese una realización recurrente de algo que está continuamente asociado al campo formativo.
BOHM: Y el tiempo formativo presente se ve afectado por las realizaciones pasadas. No es posible, en la mecánica cuántica actual, que el campo formativo se vea afectado por nada, incluido el pasado, porque sólo puede hablarse de un instante. No hay nada que pueda influir en el campo formativo, ése es el problema.
SHELDRAKE: Ya lo entiendo. Es un tema muy relacionado. Lo que yo propongo sobre los campos morfogenéticos tiene que ver con formas físicas y pautas habituales de conducta. No está clara la conexión que estas ideas tienen con el proceso del pensamiento, aunque, obviamente, están relacionados. Si, por tanto, empezamos a formular el tema en términos
físicos, como hago yo con los campos morfogenéticos, tenemos que hablar de resonancia mórfica, la influencia de las formas pasadas sobre el presente a través del campo morfogenético mediante algún tipo de resonancia. Si, por el contrario, utilizamos un lenguaje psicológico y empezamos a hablar en términos de pensamiento, dispondremos de una forma más práctica de pensar en la influencia del pasado, porque con los campos mentales se tiene memoria. Y esta memoria puede expandirse si pensamos, como hacen muchos sistemas filosóficos, en la totalidad del universo como si de un pensamiento se tratara. Entonces usted puede decir que, si todo el universo es de la naturaleza del pensamiento, tenemos automáticamente una suerte de memoria cósmica. Son varios los sistemas de pensamiento que adoptan esta perspectiva. La noción de alayavrjnana (el almacén de la conciencia) de la que habla el budismo Mahayana, por ejemplo, se asemeja mucho a la idea de memoria cósmica. Y creo que los teósofos hacen también algo parecido con la idea de registro akáshico. Según cierta escuela de pensamiento hindú, por otra parte, la totalidad del universo no es más que un sueño de Vishnú. Al soñar, Vishnú crea el universo, que posee el mismo tipo de realidad que el sueño y, como Vishnú es un dios eterno y sueña, por tanto, eternamente, mantiene una cierta coherencia. En el interior del sueño hay memoria, lo que soñamos en el pasado tiende a repetirse y tiene su propia ley y dinámica. Todos esos sistemas de pensamiento incorporan, de un modo u otro, algún tipo de memoria. Así que todo podría expresarse en lenguaje psicológico. Pero eso no ayuda mucho a establecer contacto con la física moderna y con la visión que la ciencia moderna tiene sobre el mundo. Por ello nociones como las de orden implicado parecen ser una forma más adecuada de enfrentarnos a este problema, porque el orden implicado no tiene connotación alguna. Esto es algo que subyace tanto a la realidad física como al pensamiento. En cierto sentido, trasciende tanto a la dicotomía habitual materialista - idealista, según la cual todo lo real es ideal o todo lo real es material. La idea del orden implicado tiene la gran ventaja de permitirnos trascender esta distinción.
BOHM: De hecho, esta trascendencia constituye su verdadera esencia.
SHELDRAKE: Si asumimos una visión más amplia de la creatividad, nos encontramos ante la idea de todo el proceso evolutivo, que ahora puede verse claramente como un proceso creativo. ¿Cuál cree usted que es la relación existente entre este modelo y la creatividad evolutiva?
BOHM: Podríamos especular diciendo que gran parte de la vida consiste en la repetición continua, con pequeñas variaciones, de determinadas formas, lo que es similar a nuestra experiencia del pensamiento, una continua repetición de pautas con pequeñas variaciones. Pero inevitablemente tenemos entonces que preguntarnos: ¿cómo es que tenemos variaciones? ¿Y cómo podemos ir más allá de esas pautas?
SHELDRAKE: Mediante "saltos" creativos.
BOHM: Así es. Los llamamos "saltos" cuando se proyectan en las categorías fijas del pensamiento. Si afirmamos la existencia de una protointeligencia o de una inteligencia implícita en la materia en la medida en que evoluciona, que, en realidad, no se mueve de un modo causal ni secuencial, sino que se ve continuamente creada y replicada, hay espacio suficiente como para que quepa el acto creativo y para proyectar e introyectar un contenido creativo.
SHELDRAKE: Esta creatividad parece implicar algo que vincula las cosas, una totalidad que unifica las partes y establece relaciones entre ellas. Se unen para formar una nueva totalidad anteriormente inexistente. En esta realización creativa, dos cosas anteriormente separadas acaban fundiéndose hasta configurar una nueva totalidad.
BOHM: Sí. Ahora ya no se contemplan como existencias independientes, sino como meros aspectos de la totalidad. Se ha realizado una nueva totalidad, a partir de la cual puede crearse una realidad externa.
SHELDRAKE: Por ello el proceso creativo, que da lugar a nuevos pensamientos a través de los que se realizan nuevas totalidades, se asemeja en ese sentido a la realidad creativa que a lo largo del proceso evolutivo da lugar a nuevas totalidades. El proceso creativo podría ser entendido como un desarrollo sucesivo de totalidades cada vez más complejas y supraordenadas a partir de la unión de partes anteriormente separadas.
BOHM: Que ahora no se ven realizadas como partes independientes, sino como aspectos de una totalidad mayor poseedora de nuevas cualidades.
SHELDRAKE: Exactamente, y es esa realización de una mayor totalidad lo que realmente crea la totalidad mayor.
BOHM: Sí, podría llegar a proponerlo como cuando, en su imaginación o a través de un fogonazo intuitivo, usted realiza mentalmente la totalidad en el interior de su mente y luego la lleva a cabo en el exterior. Bien podríamos decir que, de algún modo, la naturaleza realiza lo que se le presenta con diversas cosas que han de unirse. La naturaleza realiza esta totalidad mayor a un nivel más profundo, de forma análoga a la imaginación y la despliega en el medio externo. De algún modo, tiene lugar un destello de intuición creativa en el sistema biológico.
SHELDRAKE: Exactamente. ¿Cree que estas relaciones entre partes que luego acaban constituyendo una totalidad mayor pudieron, tiempo atrás, haber dado lugar a las fuerzas fundamentales de la física? ¿Podrían, por ejemplo, las fuerzas de la gravitación que mantienen unida a la materia haberse originado a partir de una intuición creativa original?
BOHM: Bien podríamos decir que, al unificar varias cosas tiempo atrás dispersas, se produjo súbitamente una realización de su unidad y que eso creó una nueva totalidad, que es el universo, tal y como hoy lo conocemos. Y también podríamos decir, en este mismo sentido, que la naturaleza tiene un propósito, un propósito mucho más profundo que lo que superficialmente parece.
SHELDRAKE: ¿Las leyes de la naturaleza están dadas de una vez por todas o van construyéndose gradualmente? ¿Qué opina usted al respecto?
BOHM: Yo creo, desde la perspectiva proporcionada por la noción de orden implicado, que la noción de campo formativo es absolutamente necesaria. Hasta la moderna física apunta en esa dirección al afirmar que hubo un tiempo (anterior, por ejemplo, al Big Bang) en el que ni siquiera existían las unidades (moléculas, quarks, átomos) en las que basamos la necesidad. ¿Afirmaría usted, si cree en la existencia de ciertas leyes fijas y eternas de las moléculas y los átomos, que esas leyes eran previas a la existencia de los átomos y de las moléculas? Poca cosa puede decir, en ese sentido, la física, ¿no le parece? Lo único que al respecto podemos decir es que, en un determinado momento, se formaron esas partículas. Así que tuvo que haber un desarrollo real en el que acabó fijándose la necesidad de un determinado campo. Esto es precisamente lo que ocurre cuando se enfría una sustancia al punto de licuarse: al principio aparecen pequeñas gotas de líquido, que son provisionales, pero que luego van creciendo y estabilizándose cada vez más. Hoy en día, los físicos explican todo esto diciendo que las leyes que rigen las moléculas son eternas y que las moléculas son una mera consecuencia de esas leyes, de las que se derivan. Pero, si les preguntas dónde se encontraban las moléculas, responden que originalmente eran protones y electrones que, a su vez, originalmente eran quarks que, a su vez, originalmente eran subquarks..., hasta llegar a un estadio en el que ninguna de estas unidades existía y todo el esquema parece desvanecerse. Así que lo único que, hablando en términos generales, podemos decir es que los campos de necesidad no son eternos, sino que están formándose y desarrollándose de continuo.
SHELDRAKE: Yo creo que los científicos convencionales todavía no se han enfrentado a todo esto. La ciencia se originó a partir de un concepto neoplatónico o neopitagórico, la idea de las leyes eternas que, durante mucho tiempo, se ha dado por sentada. Y también creo que la aparición, dentro del ámbito de la biología, de la teoría de la evolución supuso el comienzo de un cambio muy importante. Entonces accedimos a una visión evolutiva de la realidad que afectaba a los animales y a las plantas, pero todavía se consideraba que los fundamentos del mundo físico, es decir, de los mundos molecular y atómico, eran eternos. La cosmología del Big Bang se halla, por el momento, bastante aceptada. Todo el universo se halla en proceso de evolución. Me parece que esto provoca y debería provocar una crisis. La idea de leyes eternas que, de algún modo, se propagan a través del tiempo y del espacio deja de tener sentido cuando se admite que se ha producido el Big Bang, porque entonces se plantea el siguiente problema: ¿dónde estaban esas leyes antes del Big Bang?
BOHM: También existe la creencia, ampliamente aceptada, de que, en el corazón de los agujeros negros, las leyes, tal y como las conocemos, desaparecerían. Pero, como usted dice, los científicos no se han enfrentado a este problema porque todavía piensan, como antes, en términos de leyes eternas. Pero algunos físicos ya han empezado a darse cuenta. En una reciente conferencia, un cosmólogo dijo: «Solía pensar que todo era una ley de la naturaleza, que todo estaba establecido, pero, en lo que se refiere a un agujero negro, puede pasar cualquier cosa. Incluso cabe la posibilidad de que emita un destello con el símbolo de la Coca-Cola». Parece, pues, que la noción de leyes eternas ya no es válida, puesto que el mismo tiempo forma parte de la necesidad que desarrolló. Los agujeros negros no implican el tiempo ni el espacio tal y como habitualmente los conocemos porque, en un agujero negro, se desvanecen. Lo que desaparece no es la materia, sino cualquier orden regular que conocemos y, en consecuencia, lo mismo podríamos decir que todo es posible como que nada es posible.
SHELDRAKE: Lo más interesante sobre la teoría del Big Bang es que, en el mismo momento en que te planteas la cuestión sobre el origen de las leyes de la naturaleza, te ves obligado a reconocer los supuestos filosóficos que constituyen el fundamento de cualquier ciencia. Los que se consideran mecanicistas pragmáticos puros creen que la metafísica es una pérdida de tiempo, una actividad especulativa e inútil y se consideran científicos prácticos que sólo están interesados en su trabajo. Pero podemos obligarles a darse cuenta de que, al considerar como eternas las leyes de la naturaleza, hay una perspectiva metafísica implícita en todo lo que dicen o piensan. Y lo cierto es que son muchas, en ese sentido, las perspectivas metafísicas posibles. Cuando mis amigos biólogos me dicen que lo que yo hago es metafísica, yo les pregunto si se han parado a pensar en lo que están haciendo ellos. Les pregunto dónde se encontraban, antes del Big Bang, las leyes de la naturaleza. Y la mayoría responden que siempre han existido. Y cuando finalmente les pregunto si acaso, antes del Big Bang, esas leyes flotaban en la nada porque, antes de él, no existía ningún tipo de materia, contestan que, de algún modo, debían existir. Y entonces les pregunto si no les parece ése un concepto metafísico, en cualquier sentido de la palabra metafísica, porque va más allá de la física. Tarde o temprano, pues, acaban admitiéndolo. En cuanto entras en ese dominio, va desvaneciéndose la certeza en la que se basa la visión del mundo de muchos científicos. Es evidente que la ciencia actual presupone, de forma completamente acrítica, la existencia de un solo tipo de metafísica. Cuando topas con esta realidad deberías, por lo menos, empezar a pensar en ello, en lugar de asumir simplemente una forma de pensar que das por sentada. Y, cuando empiezas a pensar de ese modo, empiezas también a profundizar en tu propia comprensión.

Finale

Sin compartir todo su pensamiento admiro a Rupert Sheldrake por su valor al ir contra la corriente dogmática de la ciencia y por un conocimiento que puede llegar a ser de trascendencia. Me llamó la atención la profunda conversación que Sheldrake tuvo con el sabio cuántico David Bohm y me sorprendió lo referente al Big-Bang o sagrado inició científico de los universos:

David Bohm señala: Yo creo, desde la perspectiva proporcionada por la noción de orden implicado, que la noción de campo formativo es absolutamente necesaria. Hasta la moderna física apunta en esa dirección al afirmar que hubo un tiempo (anterior, por ejemplo, al Big Bang) en el que ni siquiera existían las unidades (moléculas, quarks, átomos) en las que basamos la necesidad.
Rupert Sheldrake le responde: Lo más interesante sobre la teoría del Big Bang es que, en el mismo momento en que te planteas la cuestión sobre el origen de las leyes de la naturaleza, te ves obligado a reconocer los supuestos filosóficos que constituyen el fundamento de cualquier ciencia. Los que se consideran mecanicistas pragmáticos puros creen que la metafísica es una pérdida de tiempo, una actividad especulativa e inútil y se consideran científicos prácticos que sólo están interesados en su trabajo. Pero podemos obligarles a darse cuenta de que, al considerar como eternas las leyes de la naturaleza, hay una perspectiva metafísica implícita en todo lo que dicen o piensan. Y lo cierto es que son muchas, en ese sentido, las perspectivas metafísicas posibles. Cuando mis amigos biólogos me dicen que lo que yo hago es metafísica, yo les pregunto si se han parado a pensar en lo que están haciendo ellos. Les pregunto dónde se encontraban, antes del Big Bang, las leyes de la naturaleza. Y la mayoría responden que siempre han existido. Y cuando finalmente les pregunto si acaso, antes del Big Bang, esas leyes flotaban en la nada porque, antes de él, no existía ningún tipo de materia, contestan que, de algún modo, debían existir. Y entonces les pregunto si no les parece ése un concepto metafísico, en cualquier sentido de la palabra metafísica, porque va más allá de la física. Tarde o temprano, pues, acaban admitiéndolo.

Sobre el tema escribí el título 226 de noviembre de 205 titula "Sobre el God-Bang". Una personal interpretación en la que de gran explosión pasa ser de la Obra de Dios.

En ese escrito destaco que:

El astrónomo Halton Harp, el niño mimado de esa ciencia, en su observatorio de Monte Palomar descubre que: Los llamados quasares son los objetos más distantes en el Universo, Arp no lo comparte pues las enormes desviaciones al rojo de los quasares no surgen de la expansión del Universo, sino más bien son propiedades intrínsecas de los mismos quasares. Eso debilita los fundamentos del Big-Bang y con rigor científico eseñala:
En mi opinión las observaciones hablan un lenguaje diferente; claman por una visión diferente del universo. Yo creo que la teoría del Big Bang debería ser reemplazada, porque ya no es una teoría válida.

Decirlo le significó perder su trabajo en Monte Palomar y no tener acceso a los Observatorios de su país los Estados Unidos. Debió migrar hacia Alemania en donde se desempeña en el Instituto Max Planck. Cual Giordano Bruno frente a los inquisidores que lo condenaron a la hoguera, Halton Arp, por no haber ahora inquisitorial hoguera fue condenado, "democráticamente", al ostracismo. Él señaló:

¿No es un «gran relato cosmológico», salva veritate, la teoría del Big Bang, que monopoliza inquisitorialmente las concepciones físicas del Universo?

En una página de InterNet figura el siguiente comentario:

A mediados de los años 80, Halton Arp estaba considerado uno de los astrofisicos y astro fotógrafos de mayor prestigio mundial. Llevaba 22 años ininterrumpidos escudriñando el cielo con el telescopio de Monte Palomar. Entonces le sucedió algo paradójico: hizo un importante descubrimiento que, en lugar de aumentar su reputación, le convirtió en un apestado. ¿El motivo? Arp observo que algunas galaxias lejanas que presentaban Valores muy distintos de corrimiento al rojo en su espectro luminoso, debían encontrarse sin embargo a la misma distancia de nosotros, puesto que estaban unidas entre si físicamente por filamentos de materia. Publicó su hallazgo en un artículo: Corrimientos al rojo no cosmológicos en galaxias lejanas.
 
Su descubrimiento cuestionaba seriamente la teoría del Big Bang, que interpreta el corrimiento al rojo como un indicador seguro del alejamiento de las galaxias (ver Glosario). La respuesta fue fulminante: a partir de ese momento se le negó el tiempo de observación en Monte Palomar y se le cerraron las puertas de todas las instituciones dedicadas al estudio del Cosmos. Arp debió abandonar EEUU. Mientras reiniciaba su actividad en el instituto Max Planck de Alemania, su caso promovió un pequeño escándalo en el seno de la comunidad científica, con cartas de solidaridad, protestas por el talante inquisitorial de los gestores del complejo científico y declaraciones de personalidades del mundo de la investigación indignadas ante el atropello, que curiosamente no merecieron un seguimiento por parte de los medios dedicados a la divulgación científica. Nuestra revista se cuenta entre las pocas que informaron a la opinión publica sobre este caso (AÑO/CERO, 63) y sobre el Manifiesto de Cardiff, en el cual un grupo de científicos daba a conocer los datos contra el Big Bang que se silencian sistemáticamente.
http://listas.rcp.net.pe/pipermail/cosmos/2002-June/000038.html
Este sitio ahora ya no está en la WEB.

En el prólogo del Libro de Halton Arp Sanromà escribió:

Pero cuando alguien con una sólida formación científica, autor de trabajos seminales en el campo de la astrofísica extragaláctica, con un curriculum profesional impecable y que utiliza concienzudamente el método científico y los canales sólidamente establecidos de comunicación de los resultados, como es el caso de Halton Arp, plantea objeciones al paradigma bien establecido, la comunidad científica no siempre reacciona con el rigor y espíritu crítico que seria de esperar.

Sea como fuere, en la ciencia debería primar el juego limpio y no la pequeña paranoia a dos bandas que se ha generado entre la inmensa mayoría partidaria del Big Bang (respaldada en el prestigio ganado por el modelo a base de años de contrastación teórico-experimental) y una pequeña minoría que, aún utilizando los mismas herramientas profesionales que sus colegas se siente (y en realidad a veces es) perseguida por el status quo.

El físico y filósofo Carl Friedrich von Weizsäcker sobre el Big Bang advirtió:

Decir que una sociedad que acepta la idea de que el origen del cosmos podría ser explicado en términos de una explosión, revela más sobre la sociedad misma que sobre el universo. No obstante, las muchas observaciones, realizadas más o menos durante los últimos 25 años, que contradicen el modelo estándar, son simplemente ignoradas. Cuando hecho y teoría se contradicen, uno de los dos tiene que ceder.

El profesor Hans Jörg Fahr del Instituto de Astrofísica en la Universidad de Bonn, Alemania, escribe sobre el fallecimiento de la teoría del Big Bang en su libro, Der Urknall kommt zu Fall (El Fallecimiento del Big Bang), en donde señala:

El universo se originó hace 20 mil millones de años en una explosión cósmica (el Big Bang), se ha estado expandiendo desde entonces, y continuará haciéndolo hasta el fin del tiempo. . . Esto suena convincente, y es aceptado por todos los de la corriente principal de 'filósofos naturales' de hoy. Pero debía ser obvio que una doctrina que es aclamada ruidosamente, no está necesariamente cercana a la verdad. En el campo de la cosmología la ampliamente apoyada teoría del Big Bang no es más convincente que otras alternativas. De hecho, sorprendentemente hay muchas alternativas.

Por último sobre un sepultado Big-Bang que sigue vigente para los medios de comunicación, tenemos:

LA EXPLOSIÓN DEL BIG BANG

1 – La teoría del Big Bang está basada en extremos teóricos: Puede parecer correcta para los cálculos matemáticos pero no pudo suceder. Que un pequeño trozo de “nada” empaquetada, bien apretada, explotó y produjo toda la materia del universo, hablando seriamente, es un cuento de hadas. El Big Bang es un extremo teórico al igual que el agujero negro. Es muy fácil teorizar sobre lo que nunca se ha visto y sobre lo que no se tiene evidencia de que existió o haya sucedido. Pero no confundamos una teoría de Disneylandia con ciencia.

2 – La nada no se puede empaquetar: No tiene forma de comprimirse formando una bola de masa.

3 – El vacío no tiene densidad: Se dice que la nada adquirió mucha densidad y por eso explotó. Pero el vacío total es lo opuesto a la densidad total.

4 – No habría un detonador para hacer explotar a la nada: No hay fuego y no hay mecha. No pudo ser una explosión química porque no existía ningún químico. ¡No pudo ser una explosión nuclear porque no había átomos!

5 – No hay manera de que se expanda: ¿Cómo puedes expandir lo que no está allí? Aun si este vacío mágico hubiese podido agruparse por gravedad ¿Qué produciría que esta masa se expanda? La “gravedad” que lo juntó no dejaría que se expanda.

6 – La nada no pude producir calor: Se dice que el intenso calor que la nada produjo al explotar hizo que la nada generara protones, neutrones y electrones. En primer lugar, el vacío, en el extremadamente frío espacio exterior, no puede auto-calentarse. En segundo lugar, el vacío no puede mágicamente convertirse en materia. Y en tercer lugar, no puede haber calor sin una fuente de energía.

7 – Los cálculos son demasiado exactos: Se requeriría una explosión demasiado perfecta. La mayoría de los aspectos de la teoría son imposibles, algunos requieren parámetros que necesitarían milagros para concretarse.

8 – Tal ecuación hubiese producido un agujero y no un universo: *Roger L. St. Peter, en 1974, desarrolló una complicada ecuación matemática que mostraba que el teórico Big Bang no pudo haber explotado produciendo hidrógeno y helio. En realidad, dice St. Peter, la explosión teórica (si pudiera haber sucedido) hubiese producido un teórico agujero negro. ¡Esto significa que una objeto imaginario hubiese dado lugar a otro objeto imaginario!

9 – No hay suficiente antimateria en el universo: Este es un gran problema para los teoristas. El Big Bang original debiera haber producido igual cantidad de materia positiva (materia) y negativa (antimateria), pero sólo existe una pequeña cantidad de antimateria.

10 – La antimateria producida por el Big Bang hubiera destruido toda la materia: Este hecho es bien conocido por los físicos. Tan pronto como son producidas ambas en el laboratorio (materia y antimateria), instantáneamente se unen y se aniquilan una a otra.

Hemos mencionado diez razones por las cuales la materia no pudo formarse por medio del supuesto Big Bang, ahora analizaremos qué podría haber pasado si así hubiese sucedido.

LA EXPULSIÓN VIOLENTA DE PARTÍCULAS

1 – No hay modo de unir las partículas: Al ser arrojadas las partículas, lejos del centro de explosión, seguirían alejándose más y más, separándose unas de otras.

2 – El espacio exterior no tiene fricción y no habría forma de detener las partículas: Se supone que el Big Bang se produjo sobre un espacio totalmente vacío, exento de materia; siendo así, no habría manera en que estas partículas pudieran bajar la velocidad.

3 – Las partículas debieran haber mantenido la misma velocidad y dirección perpetuamente: Suponiendo que las partículas viajaran en el espacio totalmente vacío, no habría forma en que cambiaran de dirección, no podrían haber retrocedido, agruparse y orbitar una alrededor de otra.

4 – ¿Cómo podrían haber formado estructuras atómicas?: Los átomos, aún el hidrógeno y helio, tiene estructuras complejas. No hay forma de que las partículas que continuamente vas separándose más y más unas de otras pudieran auto-organizarse formando estructuras atómicas.

Ahora vamos a suponer que, yendo en contra de las leyes físicas las partículas mágicamente se unieron y, en segundo lugar, lograron detenerse y cambiar de dirección.

LAS PARTÍCULAS CAMBIARON DE DIRECCIÓN Y FORMARON NUBES GASEOSAS

La teoría: Se dice que gradualmente las partículas comenzaron a orbitar unas a otras formando átomos. Estos átomos luego cambiaron de dirección (yendo unos hacia otros) y formaron nubes de gases que luego formaron estrellas.

1 – Las moléculas de gas en el espacio están muy separadas: Cuando decimos “gas” nos referimos a átomos de hidrógeno y/o helio separados unos de otros. Todo gas en el espacio exterior tiene una densidad tan rarificada que es mucho menor a la presión del vacío atmosférico generada ¡en cualquier tubo de laboratorio del mundo!

2 – Ni el hidrógeno ni el helio pudieron aglutinarse en el espacio: De hecho, ningún gas en la Tierra se aglutina. El gas se expande, no se aglutina. Los átomos de hidrógeno y helio tendrían aún menos posibilidades de agruparse, sobre todo en el espacio exterior.

Ahora vamos a SUPONER que estas partículas pudieron desacelerarse, cambiar de dirección y formar inmensas nubes.

LAS NUBES DE GAS CONVIRTIÉNDOSE EN ESTRELLAS

1 – A causa de que el gas en el espacio exterior no se agrupa, los gases no podrían acumular suficiente gravedad mutua como para unirse. Y si no pudieron unirse, no pudieron formar estrellas.

2 – Dedicados análisis han revelado que no hay suficiente materia en las nubes de gases como para producir estrellas.

3 – No habría tiempo suficiente para que los gases pudieran haber alcanzado la actual expansión sobre el Universo y, por lo tanto, no podrían convertirse en estrellas. Los evolucionistas dicen que el Big Bang sucedió hace unos 10 o 15 mil millones de años y que las estrellas se formaron 5 mil millones de años más tarde, lo cual les deja 2.500 millones de años para que los gases se agrupen formando estrellas. El problema con sus fechas ha sido causado por el descubrimiento de quasars supuestamente muy alejados que dicen que están a 15 mil millones de años luz, ya que tienen un desvío al rojo del 400 por ciento. O sea que estos tendrían unos 15 mil millones de años, lo cual es demasiado antiguo como para acomodar la teoría.
No se necesita un científico nuclear para hacer las cuentas. La simple aritmética te mostrará que no hay suficiente tiempo.

4 – No hay suficiente masa en el universo para sustentar las variadas teorías del origen de la materia y de las estrellas: El promedio de la densidad de toda la materia en el universo es unas 100 veces menor que la requerida para la teoría del Big Bang. Dicho de otro modo, no hay suficiente materia en el universo. Esta “masa perdida” es un gran problema no sólo para los entusiastas del Big Bang sino también para los que teorizan acerca del universo en expansión. (*P.V. Rizzo: “Revisión de los Misterios del Universo” en “Sky and Telescope”, agosto de 1982, pág. 150)

Ahora vamos a SUPONER que las nubes de gas lograron formar lo que los evolucionistas llaman proto-estrellas o la primer generación de estrellas.

LAS ESTRELLAS EXPLOTARON Y LAS SUPERNOVAS
PRODUJERON ELEMENTOS PESADOS

El Problema: El Big Bang sólo habría producido hidrógeno y helio. De algún modo tienen que haber sido hechos los otros 90 elementos más pesados (post-helio). Los teoristas tienen que pensar el modo de explicar su existencia.

La teoría: a las primeras estrellas que fueron formadas las denominaron “estrellas de la primera generación” (también llamadas “estrellas de población III). Estas contenían sólo elementos livianos (principalmente hidrógeno y helio). Luego todas estas estrellas explotaron repetidas veces. Millones de millones de estrellas siguieron explotando por miles de millones de años. Se dice que gradualmente estas explosiones produjeron todos los elementos más pesados. Este concepto es tan vacío como los anteriores.

1 – Otra necesidad imaginaria: Al igual que todos los otros aspectos de la teoría, este fue incluido para poder explicar de algún modo cómo aparecieron los elementos más pesados (post-helio) en el universo. Los evolucionistas admiten que el Big Bang sólo pudo haber producido hidrógeno y helio.

2 – La brecha nuclear en las masas 5 y 8 hacen que sea imposible que el hidrógeno o el helio se auto conviertan en elementos más pesados. Este es un punto extremadamente importante, es llamado “la brecha de la masa 4”. Esto quiere decir que hay una brecha inmediatamente después del helio 4, por lo tanto, las estrellas explotando no pudieron producir los elementos más pesados. Entre los núclidos que pueden ser generados, existe una brecha en la masa 5 y 8. Ni el hidrógeno ni el helio pueden saltar la brecha de la masa 5. La primera brecha se debe a que no se puede agregar ni un protón ni un neutrón al núcleo del helio de masa 4. Aún si hubiese podido superar esta brecha se hubiese detenido en la masa 8. Las explosiones por bombardeo de hidrógeno generan deuterio (hidrógeno 2), que a su vez forma helio 4. La reacción en cadena de cambios nucleares que genera el bombardeo de hidrógeno debería continuar formando elementos más pesados hasta llegar al uranio, pero el proceso se detiene en la brecha de la masa 5. Si no fuera por esta brecha ¡El Sol estaría irradiando uranio hacia nosotros! Las explosiones de hidrógeno (aun en una estrella) no pasan más allá de la brecha de la masa 5.

Ahora vamos a SUPONER que el hidrógeno y el helio pasaron las barreras de las masas 5 y 8

3 – No hay estrellas de población III (o de primera generación) en el cielo: Según la teoría tendrían que existir estrellas de “población III” conteniendo sólo hidrógeno y helio, muchas de las cuales explotaron formando estrellas de “población II” (o de segunda generación), pero sólo hay estrellas de población I y II (*Isaac Asimov: “Asimov New Guide to Science” – Nueva guía de ciencia de Asimov, 1984, pág. 35-36).

4 – Las explosiones al azar no producen órbitas intrincadas: La teoría requiere que incontables miles de millones de estrellas hayan explotado. ¿Cómo podrían tales explosiones al azar dar como resultado las maravillosamente intrincadas trayectorias en círculo que encontramos en las órbitas del sol, estrellas, estrellas binarias, galaxias y grupos de estrellas? Dentro de cada sistema galáctico están involucradas cientos de miles de millones de estrellas unidas con estas órbitas interrelacionadas.

5 – ¿Por qué se detuvieron misteriosamente las explosiones estelares? La teoría requiere de que todas las estrellas exploten frecuentemente, pero los hechos observables son que, a lo largo de la historia registrada, las estrellas raramente han explotado. Para explicar este hecho los evolucionistas postulan que hace 5 mil millones de años las explosiones se detuvieron súbitamente. ¡Muy conveniente!. Cuando se formuló esta teoría a fines de los 40 los astrónomos podían observar, con sus telescopios, aquellas estrellas cuya luz fue emitida hace 5 mil millones de años, pero hoy en día se pueden ver estrellas a una distancia de 15 mil millones de años luz. ¿Por qué no estamos viendo masivas explosiones estelares hoy en día? Las estrellas hacen su trabajo, es la teoría la que está errada.

6 – Las estrellas más distantes no sólo no explotan sino que contienen elementos pesados: Con el telescopio de Hubble hoy se pueden ver estrellas a más de 15.000 millones de años luz (estrellas que supuestamente emitieron la luz que hoy vemos hace más de 15.000 millones de años). Éstas serían estrellas de las del principio del supuesto Big Bang, pero, al igual que las estrellas más cercanas contienen elementos pesados (son estrellas de segunda generación) y no explotan con mayor frecuencia que aquellas.

7 – En la explosión de una supernova sólo se encontró desprendimiento de hidrógeno y helio: La teoría requiere de montones de explosiones de supernovas para producir elementos pesados, pero no hay suficientes supernovas y las investigaciones muestran que ¡las supernovas no producen elementos pesados!.
Todo lo que fue necesario hacer fue tomar un espectroscopio y analizar los elementos gaseosos que se desprendieron de la explosión de una supernova. *K. Davidson hizo eso en 1982 y se encontró con que la nebulosa Crab (resultante del estallido de una supernova en 1054) sólo tenía hidrógeno y helio. Esto quiere decir que no importa cuál sea la temperatura, no se puede saltar la brecha de la masa 4 y 8.

8 – La explosión de una estrella no produciría otra estrella: Se ha teorizado que la explosión de una supernova podría causar que el gas cercano se comprima y forme una nueva estrella. Pero si una estrella explota, sólo se expande y cualquier gas con que se encuentre sería arrastrado por ésta.

Así que, como vemos, la evidencia no avala los varios aspectos de las teorías del Big Bang y de la evolución estelar.

MÁS HECHOS QUE SEPULTAN A LA TEORÍA

1 – Según la teoría, las estrellas más antiguas deberían tener más elementos pesados, pero se halló que las así llamadas “estrellas más antiguas” no tienen más elementos pesados que las así llamadas “estrellas más jóvenes” Todas las estrellas, tanto las “antiguas” como las “jóvenes” tienen la misma cantidad de elementos pesados.

2 – La teoría dice que el gas flotando en el espacio interestelar es un remanente del Big Bang y sólo contiene hidrógeno y helio. Pero *Rubins ha demostrado que esto no es cierto, el gas extragaláctico contiene una variedad de elementos más densos.

3 – La teoría requiere de un continuo alejamiento de las partículas, y nada debería haber en el centro de la explosión. Sin embargo hay estrellas y galaxias en todo el espacio, no sólo en un margen exterior. Si la teoría fuera cierta debiera haber un centro vacío en constante expansión.

4 – Otro problema serio es el momemtum angular. ¿Por qué giran las estrellas? ¿Por qué hacen su rotación las galaxias? ¿Por qué los planetas orbitan alrededor de las estrellas? ¿Por qué las estrellas binarias giran una con otra?. ¿Cómo pudo el movimiento lineal (en línea) ultra rápido, generado por el supuesto Big Bang, haberse trasformado en movimiento de rotación (girando sobre el propio eje) y revolución (movimiento orbital)? No hay manera en que el gas flotando pudiera transformarse y comenzar a rotar y a orbitar como lo hacen las estrellas, planetas y satélites.

5 – Algunas estrellas orbitan en reversa con respecto a otras estrellas. Los teoristas no pueden explicarlo.

6 – Si el Big Bang fuese cierto todas las estrellas deberían moverse en la misma dirección, pero estrellas, grupos de estrellas y galaxias se mueven en varias direcciones, opuestas unas de otras.

7 – ¡Hay evidencia acumulada acerca de que todo el universo está girando! Esto es un momentum angular en proporciones gigantes. Sin embargo, el Big Bang sólo podría haber producido un movimiento en línea recta.
http://www.taringa.net/post/info/10316658/Errores-en-la-teoria-del-Big-Bang.html

Bastante material científico ya hay contra el Big-Bang. ¿Cuál es la respuesta oficial, de la ciencia, de los medios de información? El silencio.

Amiga, Amigo:

Si te has preguntado para qué o por qué naciste, esta vida es una más de un largo ciclo de vidas que tu alma ha programado para manifestar, de manera gradual, vida a vida valores latentes a ser desarrollados por uno mismo en este plano. Naciste para ser Libre y no siervo ni hombre-masa de un peligroso nuevo orden mundial; naciste para lograr discernir y pensar por ti mismo y no por ajenas ideas; naciste para ajustar Karma, en algunos en forma bastante dura, en otros no tanto; naciste para lograr reprogramar tu mente y Pensar Mejor; naciste para que entiendas que nadie en este plano es superior a ti ni tu superior a otro, TODOS tenemos al Mismo PADRE, el cual es tan solo Amor, Comprensión y Perdón para con nosotros; naciste para ayudar a preparar la mente para que la Luz, por nuestras mentes descienda a la Tierra precediendo a la llegada de la Fuente de esa Luz que viene a darnos el paso a una Nueva Dimensión Superior de vida para que nuestras almas manifiesten allí otros atributos latentes para ser desarrollados en ese plano nuevo de Conciencia.

En este raconto he dejado material que espero refuerce al raconto precedente 460, dando ideas fuerza que estimulen la Fe para con Esperanza Pensar Mejor en estos especiales y duros Tiempos de Fin de Tiempo. Lo dejo con la intención que a más de uno le sea de utilidad.



Dr. Iván Seperiza Pasquali  
http://www.isp2002.co.cl/
Quilpué, Chile
Junio de 2016

isp2002@vtr.net