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Cambio Climático VIII

y

“Laudato si”





Proemio

Dos son los grandes contaminantes que dan energía sucia no renovable al mundo y se pretende con engaño que lleguen a los hogares de los países subdesarrollados. Me refiero al carbón y al petróleo. Detrás de ellos existen grandes empresas multinacionales pilares del nuevo orden mundial, el que sin ser así nombrado queda muy mal parado en la actual Encíclica papal "Laudato si". Estos dos megacontaminantes en parte han sido grandes responsables del Cambio Climático y, si ahora, todos los contaminantes se redujeran a cero pasarían más de 100 años sin que lo desencadenado se detuviera...


Desarrollo


NOTICIERO CLIMÁTICO

En el cercano mes de mayo edité Cambio Climático VII, y lo que motivó la pronta salida de esta nueva versión de la Saga sobre un tema tan trascendente como lo es la acelerada transformación del clima con sus consecuencias y que, aunque intentemos ignorarlo nos corresponde a diario padecerlo en vivo y en directo, fue la reciente, dramática y dura Encíclica Papal dedicada al tema
 
En este breve tiempo, previo y durante la encíclica hubo además otras noticias que deseo destacar:

1.-
Principales reservas subterráneas de agua en el mundo se están agotando, según la Nasa
De acuerdo a un estudio, 21 de las 37 mayores reservas subterráneas del planeta perdieron más agua de la que recibieron durante una década de observación, entre 2003 y 2013.
EFE/ 7/06/2015
Más de la mitad de los principales acuíferos subterráneos del mundo se están agotando a un ritmo alarmante, según un estudio con nuevos datos captados por satélites de la NASA. 
El estudio, publicado este martes por la revista "Water Resources Research" y divulgado hoy por los medios, señala que 21 de las 37 mayores reservas subterráneas del planeta perdieron más agua de la que recibieron durante una década de observación, entre 2003 y 2013. 
De esas 21 reservas, hay 13 que experimentaron en el período de análisis fuertes declives en sus niveles de agua. 
Estos acuíferos subterráneos suministran el 35 % del agua usada por los seres humanos, por lo que la situación "es bastante crítica", en palabras de Jay Famiglietti, científico de la NASA e investigador de la Universidad de California. 
"Dada la rapidez con la que estamos consumiendo las reservas mundiales de agua subterránea, necesitamos un esfuerzo global coordinado para determinar la cantidad que queda", advirtió. 
Gracias a los datos de los satélites Grace de la NASA, que captaron los cambios en los niveles de agua de los acuíferos entre 2003 y 2013, los científicos han descubierto que las reservas en peor situación están en regiones pobres y muy pobladas, como el noroeste de la India, Pakistán y el norte de África. 
Y los expertos alertan de que el cambio climático y el crecimiento de la población contribuirán a empeoran todavía más la situación de estos acuíferos subterráneos. 
El ejemplo es el estado de California (EE.UU.), golpeado por la sequía y que está obteniendo ahora el 60 % del agua que necesita de reservas subterráneas frente al promedio del 40 por ciento.
http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/06/659-634756-9-principales-reservas-subterraneas-de-agua-en-el-mundo-se-estan-agotando-segun-la.shtml

2.-
Expertos alertan de la sexta extinción masiva y el peligro para el hombre
Científicos piden tomar "medidas rápidas" para conservar las especies amenazadas, sus poblaciones y hábitats, y advierten de que "la ventana de oportunidad" para hacerlo "se está cerrando con rapidez".
EFE / 19/06/2015
La quinta extinción masiva se produjo hace 66 millones de años y acabó con la vida de los dinosaurios, ahora los expertos han dado la voz de alarma: "ya no hay duda, estamos entrando en una extinción masiva", la sexta, y amenaza la existencia humana. 
El mundo perderá, en el arco de tres generaciones, muchos de los beneficios de la biodiversidad, señaló el profesor del Stanford Woods Institute for the Environment y uno de los autores del estudio, Paul Ehrlich, quien advirtió de que "estamos serrando la rama sobre la que estamos sentados". 
Expertos de las universidades de Standford, Autónoma de México y Florida piden, en un estudio publicado hoy en Science Advances, tomar "medidas rápidas" para conservar las especies amenazadas, sus poblaciones y hábitats, y advierten de que "la ventana de oportunidad" para hacerlo "se está cerrando con rapidez" 
El estudio muestra, "sin ninguna duda significativa, que estamos entrando en la sexta gran extinción masiva", alertó Ehrlich, según un comunicado de la Universidad de Standford. 
Los científicos coinciden en que las tasas de extinción han llegado a niveles sin precedentes desde la desaparición de los dinosaurios, pero algunos han cuestionado esa teoría al pensar que las estimaciones previas descansaban en supuestos que sobrestimaban el nivel de la crisis. 
El nuevo estudio indica que, incluso con las estimaciones más conservadoras, las especies de nuestro planeta están desapareciendo unas cien veces más rápido de lo que sería normal en un periodo entre extinciones masivas, lo que se conoce como "tasa de fondo". 
"Si dejamos que esta situación continúe, la vida podría tardar muchos millones de años en recuperarse y nuestra especie podría desaparecer pronto", señaló Gerardo Ceballos de la Universidad Autónoma de México.
http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/06/659-635138-9-expertos-alertan-de-la-sexta-extincion-masiva-y-el-peligro-para-el-hombre.shtml

3.-
El cambio climático pone en peligro los avances sanitarios de medio siglo
La amenaza para la salud a raíz del cambio climático es tan importante que pone en peligro los avances sanitarios que se han logrado en el último medio siglo, alerta un documento publicado el pasado 22 de junio en la revista The Lancet.
EFEsáb jun 27 2015
Los autores del trabajo, elaborado por científicos europeos y chinos, consideran que el "catastrófico riesgo potencial" del calentamiento del planeta para la salud de los seres humanos se ha subestimado hasta ahora. "El cambio climático es una emergencia médica y, por lo tanto, requiere una respuesta urgente", afirmó Hugh Montgomery, director del Instituto para la Salud Humana del University College London (UCL).
El informe sostiene que el impacto directo en la salud del cambio climático proviene de la mayor frecuencia e intensidad de escenarios meteorológicos extremos como olas de calor, inundaciones, sequías y tormentas. Las alteraciones ambientales tienen también consecuencias indirectas para los humanos, como cambios en los patrones de propagación de enfermedades infecciosas, aumento de la contaminación atmosférica, inseguridad alimentaria y malnutrición.
"El cambio climático tiene el potencial de revertir las mejoras para la salud que el desarrollo económico ha logrado en las últimas décadas", afirmó Anthony Costello, responsable del Instituto para la Salud Global del UCL. El estudio subraya al mismo tiempo que tomar medidas contra el calentamiento global puede ayudar a mejorar la salud global: "Abordar el cambio climático representa de hecho una de las mayores oportunidades para mejorar la salud de las próximas generaciones", dijo Costello.
Los científicos subrayan que existen diversas medidas que pueden mejorar de manera directa el bienestar de la población mundial. Quemar menos combustibles fósiles reduce los problemas respiratorios, y el transporte activo -caminar o montar en bicicleta- reduce la tasa de obesidad, diabetes, enfermedades coronarias y accidentes cardiovasculares, apunta el estudio publicado en The Lancet.
El documento resalta que es esencial que se llegue a un consenso internacional para que el mundo avance hacia una "economía de bajas emisiones de carbono". Los países deben "aprovechar la oportunidad crucial de proteger la salud" de la población, "especialmente la de aquellas personas más pobres y vulnerables", indican los científicos.
"La comunidad sanitaria ha dado respuesta a graves amenazas en el pasado. Se sobrepuso a intereses como los de la industria del tabaco y lideró la lucha contra el VIH. Ahora es el momento de liderar la respuesta a otra gran amenaza para la salud humana y ambiental que afronta nuestra generación", dijo Peng Gong, de la universidad china de Tsinghua y coautor del documento. El informe propone además la creación de un nuevo cuerpo internacional independiente que vele por la salud global en relación con el cambio climático. 
http://www.elcomercio.com/tendencias/cambioclimatico-peligro-salud-sereshumanos-estudio.html

4.-
Opciones razonables (y no tanto) frente al problema del cambio climático
27 de junio de 2015
Desde la eliminación de los combustibles fósiles hasta fabricar nubes refrigerantes, se multiplican todo tipo de propuestas
Por Martín De Ambrosio  | Para LA NACION
Mucho se ha hablado de las causas del cambio climático (más que nada, de los gases de efecto invernadero que el ser humano emite a la atmósfera) y de las consecuencias que puede tener en territorios, economía y vidas (humanas, animales, vegetales). Pero quizás un poco menos se dice sobre la colección de soluciones que están a disposición. Sobre alguna de ellas se ha hablado más; otras, son virtualmente desconocidas o esotéricas, tanto como peligrosas, porque todo puede empeorar.
El Papa -con una encíclica histórica, bien argumentada y festejada hasta por los ecologistas agnósticos- puso hace diez días una cuña en un asunto que excede lo ambiental; aunque en verdad lo ambiental, bien entendido, siempre excedió lo ambiental: todo el tiempo se trató de salvar a las ballenas para salvar al ser humano. El que sigue no es un listado completo, porque a cada instante se suman propuestas, algunas francamente hilarantes:
Eliminar los combustibles
Nivel de aplicabilidad: Mediano
Grado de sensatez: Alto
Es la más vieja de las opciones. Si la causa del cambio climático global es la existencia de gases de efecto invernadero en la atmósfera producto de la quema de combustibles fósiles, dejar de emitirlos parece elemental, Watson. Pero, pese a la sensatez de la solución y a que la opción (energías renovables) está disponible y mejora rápidamente, las economías continúan siendo petroeconomías. "Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes -sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas- necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora", señala el texto del Papa. Los miembros del poderoso G-7, en la reunión de este mes en Alemania, dijeron que querían terminar con ellos "en el curso de este siglo". Veremos si lo logran, veremos si alcanza.
Libre comercio
Nivel de aplicabilidad: Alto
Grado de sensatez: Bajo
La solución preferida por los republicanos extremos de los Estados Unidos, enemigos declarados del Papa argentino, a quien acusan de filo-marxista, o directamente de comunista. La idea en este caso es dejar las cosas como están, porque así como el mercado produce en ocasiones ciertas aberraciones el mismo mercado las soluciona, si se le da el tiempo suficiente. En todo caso, sí aceptan estimular mecanismos liberales de mercado como los llamados "bonos de carbono".
Limitar el comercio
Nivel de aplicabilidad: Bajo/Mediano
Grado de sensatez: Mediano
Según algunas cuentas, el transporte derivado del comercio internacional se lleva hasta un tercio de todas las emisiones de gases contaminantes. Desde luego, si se detuviera manu militari y de un día para el otro, las consecuencias sociales serían gravísimas, pero sí convendría, por ejemplo y desde el plano individual, consumir bienes generados lo más localmente posible. Es lo que se llama "huella de carbono" de los productos. Tal es el caso, por nombrar uno, de lo que cuesta en términos de emisiones consumir en La Pampa un kiwi producido en el interior de Nueva Zelanda, que requirió llevarlo hasta el puerto, transporte marítimo y terrestre. No tiene demasiado sentido cuando se puede consumir una fruta hecha localmente.
Acuerdos de la ONU
Nivel de aplicabilidad: Mediano/Alto
Grado de sensatez: Alto
El COP-21 de París en diciembre próximo genera expectativa. El "21" de esta próxima reunión no es casualidad: indica igual cantidad de años desde que fue la primera cumbre intergubernamental para intentar solucionar el cambio climático. Eso solo debería llamar la atención sobre su falibilidad; sobre todo tras el intento de Kyoto (¡en 1997!), cuyo protocolo en verdad nunca llegó a funcionar. Sin embargo, un acuerdo internacional, con reducciones de gases contaminantes ahora voluntarias (y no obligatorias) de cada país, es lo más razonable sobre todo si se lo compara con otras soluciones tecnológicas de aplicación universal pero unilateral por parte de los países poderosos. Eso sí, en el caso de firmarse París, recién empezaría a entrar en vigor en 2020. Para algunos, será tarde.
Plan Marshall
Nivel de aplicabilidad: Bajo
Grado de sensatez: Mediano/Alto
Para la autora e investigadora canadiense Naomi Klein (aquella del manifiesto antimarca llamado No logo), la situación es tan grave que merece compararse con las ruinas en las que estaba Europa tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. Entonces, para salir de semejante crisis, debería hacerse un esfuerzo similar al de períodos bélicos, férrea supervisión estatal incluida. "No es fácil, pero es éticamente imperioso", concede Klein.
Acciones de los individuos
Nivel de aplicabilidad: Bajo
Grado de sensatez: Alto
Es lo que reclaman desde ONG hasta líderes religiosos, incluyendo el líder del Vaticano. Se trata de que cada uno tenga menos actos perjudiciales para el ambiente, desde sus opciones de movilidad hasta sus consumos diarios. El punto en contra que tiene es que las acciones de millones son equiparables a las de unos pocos individuos cuando deciden, por ejemplo, la explotación de recursos fósiles a través de la fractura hidráulica, o fracking.
Sembrado de hierro
Nivel de aplicabilidad: Bajo/Mediano
Grado de sensatez: Escaso
Ya se hizo algunas veces, a modo de prueba unilateral: se colocó hierro en los mares del Pacífico canadiense para ver si funcionaba como idea contra el cambio climático. La ecuación científica que hay detrás es que el hierro aumenta las cantidades de plancton, que a su vez actúan como "succionadores" del dióxido de carbono atmosférico extra que genera el calentamiento. Pero enseguida, tras los experimentos, se pidió una moratoria debido a que sus consecuencias en grandes ecosistemas son inciertas, y ya hay científicos que alertan que si se extiende la práctica pueden sobrevenir desde la muerte masiva de fauna ictícola hasta que en el proceso se libere metano.
Tapar los rayos del sol
Nivel de aplicabilidad: Bajo
Grado de sensatez: Nulo
Otro intento que prima facie puede sonar de ciencia ficción, pero que se toma en serio en las universidades y academias científicas más importantes del mundo, como la Sociedad Real de Londres (Royal Society). Se trata de colocar reflectores/cortinas en algún lugar celestial para que llegue menos luz solar. Lo propuso por primera vez James Early, cuando sugirió un megapanel de 2000 kilómetros de ancho a colocar entre la Tierra y el Sol; ese tipo de mecanismo ahora es conocido con el nombre general de Gestión de Radiación Solar. Variante: colocar espejos reflectores en grandes sectores desérticos (evalúan hacerlo en Africa porque allí no hay países, ¿verdad?) para que la luz vuelva al espacio.
Sembrar nubes
Nivel de aplicabilidad: Mediano
Grado de sensatez: Nulo
Cuando los volcanes despiden ciertos gases (sulfatos) el efecto en la atmósfera es refrigerante, como sucedió famosamente tras la erupción del Pinabuto, en Filipinas en 1991. La idea en este caso es cargar a las nubes con este tipo de gases, con aviones, megamangueras o incluso cañones. La contra no es técnica sino que las causas subyacentes del calor se mantendrían -los gases de efecto invernadero- y las cosas acá abajo seguirán complicándose. Además, una vez que empiece es imposible de detener y podría generar enormes sequías. También acabaría con una característica de este planeta: los cielos celestes.
http://www.iberoamerica.net/argentina/prensa-generalista/lanacion.com.ar/20150629/noticia.html?id=ql02Q9r

5.-.
Ola de calor es por el cambio climático
viernes 26 de junio
De acuerdo con la experta, esto se debe a una relación entre la temperatura del ambiente y la humedad relativa del ambiente

Félix Ruiz Rodríguez
En las noches también se sienten las altas temperaturas.
El aumento de las temperaturas que está percibiendo, últimamente, la población es real y se está convirtiendo en algo rutinario, así lo indicó la gerente de Climatología de Etesa, Berta Olmedo.
De acuerdo con la experta, esto se debe a una relación entre la temperatura del ambiente y la humedad relativa del ambiente. ‘Cuando hay mucha humedad, esa combinación nos da más calor', explicó Olmedo.
Al comparar los datos de las temperaturas medidas en las estaciones meteorológicas con los valores promedios históricos, las autoridades han observado un aumento de estas.
Las temperaturas son el resultado del cambio climático, sumado al fenómeno de El Niño y los vientos alisios que han arrastrado nubes de polvo y partículas del desierto del Sahara, dijo Olmedo.
http://laestrella.com.pa/vida-de-hoy/planeta/calor-cambio-climatico/23875223

6.- 
Temperatura en la cordillera sigue aumentando por cambio climático
Según estudio, desde los 60 ha subido 0,25 °C por década, mientras en la costa baja 0,2 °C por década desde los años 80.
Cristina Espinoza / 22/06/2015
Dos fenómenos relativos a la temperatura se presentan en la actualidad en el país. En la cordillera, sin interrupción desde -al menos- 1960, la temperatura ha subido sobre los dos mil metros de altura, a razón de 0,25 °C por década. Pero en la costa del norte y centro de Chile, el fenómeno es opuesto: aunque la temperatura también seguía una tendencia positiva desde hace 50 años, a partir de los 80 se revirtió y ha bajado 0,2 °C por década.
Así lo señala una revisión de datos meteorológicos liderada por Mathias Vuille, de la U. de Albany, Nueva York, en la que participó el chileno René Garreaud, subdirector del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). El estudio, que incluye datos de Bolivia, Perú y Chile, constata que -a diferencia de lo que ocurre en otras zonas- en el caso chileno, es el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero lo que explica el alza de temperatura en la cordillera, que ya tiene impacto en los glaciares.
“Pusimos todas nuestras bases de datos y las analizamos de manera coherente y conjunta. Esencialmente identificamos que hay dos separaciones que hay que hacer, por periodo. Si analizamos desde 1960-1970 a 1990, uno observa que la mayoría de los lugares se están calentando (en costa y cordillera), el calentamiento es bastante pronunciado y uniforme”, explica Garreaud. 
El cambio aparece en las series desde 1981 a la última década, cuando cerca del nivel del mar, los datos muestran un enfriamiento de la zona, lo que no ocurre en altura, donde el calentamiento ha seguido. “Si uno ve las estaciones sobre dos mil metros, el sistema se ha estado calentando constantemente, da lo mismo el año, la tendencia de la temperatura se ha mantenido ininterrumpida”, agrega.
Un dato más contra el llamado hiato, término con el que se ha identificado a la pausa o retroceso de la velocidad en que se calienta el planeta y cuya existencia, hoy es puesta en duda. “Una de las cosas importantes del hiato es que no es en todo el mundo, sino que es particularmente relevante en el Pacífico. La mayor parte del mundo se ha seguido calentando”, dice Garreaud.
A diferencia de lo que ocurre en Ecuador, por ejemplo, donde Bolívar Cáceres, del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología, coautor del estudio, indica que las variaciones en la temperatura en su país “están relacionadas con el fenómeno de El Niño (fase fría o cálida)”, en Chile, si bien la variabilidad natural (la Oscilación Decadal del Pacífico o PDO) explica el enfriamiento en la costa, en el caso del calentamiento en la cordillera es atribuible al alza de temperatura del planeta. “Ese calentamiento más arriba es cambio climático. Eso es lo que sabemos por ahora”, asegura el investigador del CR2.
Impacto en los glaciares
“En general, la actividad del hombre ha provocado cambios abruptos en el sistema climático. Nosotros esperaríamos que los glaciares respondan de igual manera”, dice Esteban Sagredo, de la U. Católica. El geógrafo ha estudiado el retroceso de distintos glaciares y señala que la velocidad a la que están perdiendo masa no se había visto en procesos naturales. 
Andrés Rivera, glaciólogo del Centro de Estudios Científicos (Cecs), de Valdivia, explica que el calentamiento en altura ha provocado que la línea de nieve (punto en que la precipitación es sólida) esté más alta y que se incremente el derretimiento, especialmente en zonas más bajas de la cordillera. “Esta combinación ha tenido un efecto negativo en el sentido en que hay más derretimiento, ablación y, por lo tanto, los balances de masa de los glaciares de los Andes en este momento, especialmente centro-norte y centro-sur, ha sido negativo. Están perdiendo más masa que la que ganan en un año hidrológico y eso explica que haya un retroceso y una pérdida volumétrica importante en la zona”, indica.
La zona más afectada va desde la cuenca del Huasco (Región de Atacama) a la del Maipo (RM) y Cachapoal (O’Higgins) e influye tanto el aumento de temperatura como la disminución de precipitaciones. “Ha habido una importante variabilidad natural interanual y la zona centro norte - centro sur, además de experimentar en altura un incremento de temperatura, también ha experimentado disminución de precipitaciones. Llevamos siete años de sequía y eso tiene un impacto en los glaciares”, sostiene.
“El impacto combinado es que cada vez a mayor altura se está produciendo derretimiento que antiguamente era sólo en verano, en tres meses. Ahora tenemos caudales que se generan más temprano en el año”, indica el glaciólogo.
http://www.latercera.com/noticia/tendencias/2015/06/659-635431-9-temperatura-en-la-cordillera-sigue-aumentando-por-cambio-climatico.shtml

7.-
El cambio climático amenaza la salud mundial

Un informe indica que el calentamiento del planeta provocará más problemas respiratorios. Habrá gente afectada por olas de calor.
El cambio climático amenaza con borrar 50 años de avances en salud pública, asegura un informe internacional publicado el lunes en la revista científica The Lancet.
El trabajo analiza cuánto aumentará en la población mundial el riesgo de padecer olas de calor, inundaciones, sequías y otras consecuencias indirectas como la contaminación del aire, la propagación de enfermedades transmitidas por vectores y las hambrunas.
Anthony Costello, uno de los coordinadores del trabajo, calificó la situación como una “emergencia médica” que podría con el tiempo eclipsar la cifra de muertes por sida en la década de 1980.
Y señaló que quemar combustibles fósiles, especialmente carbón, hace algo más que calentar la Tierra: ocasiona más muertes porque el aire contaminado daña la respiración y los corazones de la gente.
“La receta para el paciente Tierra es que tenemos una cantidad límite de tiempo para arreglar las cosas. Tenemos un reto real, particularmente con la contaminación por carbón”, dijo Costello.
El trabajo fue realizado por un grupo de médicos y expertos en salud pública de EE.UU., Europa y China, y fue respaldado por Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Según el informe, las muertes por contaminación atmosférica están aumentando en todo el mundo y cita investigaciones, las cuales estiman que la reducción de las emisiones de carbono podría bajar el número de muertes prematuras por contaminación atmosférica en 500 mil al año para 2030 y 1,3 millones para 2050, sobre todo en las ciudades muy contaminadas de India y China.
En tanto, si continúan los actuales niveles de emisiones de gases de efecto invernadero, se espera que a finales del siglo, la exposición de personas mayores a las olas de calor cada año sea de 3 mil millones más de casos que en 1990.
Y aumentará en mil millones el número de veces que la población estará expuesta sequías y en dos mil millones el riesgo de exposición a una lluvia extrema e inundación.
La razón es que además de que el cambio climático hará más frecuentes estos eventos climáticos, también habrá más gente expuesta porque aumentará la población mundial.
También pronostican un incremento en las hambrunas, porque el cambio climático dañará los cultivos y el ganado y la capacidad de trabajar en climas calientes.
Este cuadro puede llevar a las personas a emigrar como refugiados, lo que traerá más problemas de salud, o incluso a los conflictos. Las personas obligadas a desplazarse, ya sea por la escasez de alimentos, inundaciones o tormentas extremas, sufrirán graves problemas de salud mental, apunta el trabajo.
Perspectiva humana
Otros informes abordan los problemas científicos y las consecuencias ambientales del cambio climático. Sin embargo, este trabajo coloca a esta problemática desde perspectiva más humana.
“Una perspectiva de salud pública (sobre el cambio climático) tiene el potencial de unir a todos los actores detrás de una causa común: la salud y el bienestar de nuestras familias, comunidades y países”, señala el trabajo.
Y agrega: “Estos conceptos son mucho más tangibles y viscerales que las toneladas de dióxido de carbono emitidas en la atmósfera, y son entendidos y priorizados en todas las poblaciones.”
Los autores señalan que el uso de menos combustibles fósiles “ya no es principalmente una cuestión técnica o económica. Ahora es política”.
Camino a París
COP21. El 30 de noviembre se realizará en París una reunión de jefes de estados definitoria para lograr un acuerdo de reducción de gases de efecto invernadero y buscar soluciones de adaptación para el cambio climático.
Argentina. El Gobierno nacional está elaborando informes sobre cómo afectará el cambio climático al país. Deberá realizar una propuesta de reducción de emisiones para llevar a París.
Encíclica. La semana pasada el papa Francisco publicó una encíclica histórica en la que exhorta a los políticos, empresas y personas a realizar una “revolución cultural” para evitar los daños que provocará el calentamiento del planeta.
http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/el-cambio-climatico-amenaza-la-salud-mundial

8.-
Cambio climático y calentamiento social
Por Enildo Iglesias
25.06.2015 Ahora que existen facilidades para hacerlo ingrese por Internet a cualquier periódico del mundo y seguramente encontrará un artículo haciendo referencia a la crisis del agua. Menos divulgadas son las reacciones sociales consecuencia de esta crisis, tal vez en un intento de quitarles trascendencia y que no cunda el ejemplo. Al mismo tiempo los aparatos represivos se preparan.
Según un informe de la FAO la escasez de agua afectará a dos tercios de la población mundial en 2050 debido al uso excesivo de recursos hídricos para la producción de alimentos.
Actualmente, el 40 por ciento de la población del planeta sufre escasez de agua, una proporción que aumentará hasta dos tercios de la población para 2050. Y añade que en algunas regiones la agricultura intensiva, el desarrollo industrial y el crecimiento urbano son responsables de la contaminación de fuentes de agua.
También menciona que las zonas de montaña contienen hasta un 80 por ciento de los recursos hídricos del mundo, pero el retroceso en curso de los glaciares como consecuencia del cambio climático pone en peligro la existencia de estos suministros en el futuro.
El informe vaticina que los efectos del calentamiento global, incluyendo patrones inusuales de precipitaciones y temperatura y los fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes como sequías y ciclones, tendrán un impacto creciente, en particular sobre la agricultura y los recursos hídricos.
El mundo padece sequías
Además de África -donde parecen endémicas y están afectando por lo menos a 11 países poniendo en peligro la vida de millones de personas- las sequías están asolando a casi todo el planeta.
En Asia la sequía afecta regiones de China, India, Irán, Pakistán, Tailandia y Vietnam entre otros países.
Para Europa, el Panel Intergubernamental de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC) el pasado año alertó sobre el mayor riesgo de sequías, inundaciones e incendios forestales en el continente debido a los efectos del cambio climático tanto a corto como a medio plazo.
En California (EE.UU.) la situación en es tan catastrófica que los agricultores comenzaron a dejar sus campos abandonados. Por su parte el Consejo de Recursos Hídricos adoptó medidas que obligarán a las ciudades a un recorte en el consumo del 25% respecto a 2013.
En nuestra región la situación es igual de grave
Se encuentran afectadas por la sequía regiones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Honduras, México y Uruguay entre otros países.
Según el Banco Mundial a pesar de que América Latina cuenta con alrededor del 31% de las fuentes de agua potable del mundo, podría ser una de las regiones más afectadas en una eventual crisis provocada por el cambio climático debido al aumento de las inundaciones y las sequías.
Debemos tener presente que agricultura, aguay seguridad alimentaria se encuentran interconectadas y que la situación también afecta a las ciudades. Es el caso de San Pablo y ciudades vecinas donde millones de habitantes ya no cuentan con acceso diario al agua potable.
Cambio climático, calentamiento global y actividad humana
El cambio climático y calentamiento global son fenómenos íntimamente relacionados. El término "cambio climático” se ha convertido en sinónimo de "calentamiento global antropogénico”, o sea un aumento de las temperaturas por acción de algunos humanos.
Responsabilizar, como habitualmente se hace, a la "actividad humana” por el calentamiento global es ignorar que la humanidad está dividida en clases y que es una de ellas -la capitalista- la responsable.
Los que nada poseen muy poco contribuyen a un fenómeno cuya principal causa reside en el descomunal consumo de combustibles fósiles, en su mayoría destinado a incrementar el lucro de la minoría rica de la población.
La combustión de energías fósiles como el carbón, el petróleo y la deforestación producen dióxido de carbono (CO2), un potente y peligroso gas responsable del calentamiento global.
Científicos del gobierno de EE.UU. anunciaron que el año pasado las concentraciones globales de CO2 alcanzó un promedio récord de 400 partes por millón.
"Por primera vez desde que registramos el CO2 en la atmósfera la concentración mensual de este gas superó las 400 partes por millón”, informó la Agencia estadounidense Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés).
En abril de 2014, las concentraciones mensuales de CO2 en la atmósfera habían superado este registro pero sólo en el hemisferio Norte, estableciendo su nivel más alto en los últimos 800 mil años, según señaló entonces la Nasa.
Calentamiento social y agua a chorros
El Reporte de Riesgos Globales elaborado por el Foro Económico Mundial (también conocido como Foro de Davos) informa sobre los riesgos que enfrentará el mundo durante la próxima década agrupándolos en cinco categorías: económicos, ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos.
Este estado de cosas genera un "calentamiento social” que se manifiesta en los cada vez más frecuentes y justificados conflictos socioambientales.
Esta situación, que tiende a extenderse y agravarse intranquiliza a los servicios de seguridad que protegen al sistema.
En Itu, un municipio de San Pablo, los camiones cisternas enviados por el gobierno para llevar agua a los barrios deben ser escoltados por la policía y según los servicios de información del estado la falta de agua podría originar en todo el estado manifestaciones tan graves como las de 2013 reclamando por el alza del precio del transporte.
La situación llevó que a comienzos de noviembre del año pasado integrantes de la alta dirección de seguridad pública del gobierno viajaran a Estados Unidos para recibir asesoramiento del Special Weapons and Tactcs (conocido por la cinematográfica sigla SWAT).
El esquema de seguridad que ha sido montado prevé la monitorización permanente de las redes sociales que actuaron en las movilizaciones del año pasado.
Como si todo lo anterior fuera poco, con un desembolso equivalente a 15 millones de dólares el gobierno de São Paulo adquirió una flota de 14 camiones hidrantes para dispersar manifestantes.
Los vehículos están provistos con un cañón que con un alcance de hasta 60 metros barre con un poderoso chorro de agua a quien reclame por ella.
Fuente: Regional Latinoamericana de la UITA

9.-
Crisis del capitalismo
Cambio climático agudiza la pobreza en Asia
Jun 26, 201
El cambio climático agudizó la pobreza en Asia Pacífico y neutraliza este viernes los esfuerzos de algunos de sus países por reducirla, de acuerdo con un reporte del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) difundido aquí.
El informe señala que los efectos de este fenómeno combinado con una creciente desigualdad social hacen que los frutos del crecimiento económico se vislumbren como una meta distante para los 700 millones de personas pobres en la región.
"En un país tras otros, el cambio climático amenaza frecuentemente con apagar décadas de avances en la disminución de la pobreza", subraya el estudio.
Ejemplifica como situación típica, los seis millones de nuevos desempleados que dejó el supertifón Haiyan en Filipinas en 2013, con la destrucción de plantaciones, embarcaciones de pesca y pequeños comercios, además de viviendas.
Hyun Son, uno de los especialistas del BAD, sostiene que en Indonesia inestables y extremas temperaturas exacerbaron la desigualdad, de tal suerte que la tasa de familias en condiciones precarias pasó a incrementarse de un 3,6 por ciento en 2010 a un 11,3 en 2014.
Aprecia que para un país como ese, cuya población urbana representará el 65 por ciento del territorio nacional en 2025, puede preverse lo que llama "privación urbana" causada por concentración y reducción en recursos. El estudio considera crucial el desarrollo de infraestructura en países vulnerables a desastres naturales como el montañoso Tajikistán, en Asia Central, y la isla nación Papua Nueva Guinea, donde, sin embargo, los riesgos no se vislumbran con la debida urgencia.
También el BAD presta especial atención a mejorar los servicios de salud y educación por todo lo que puede ayudar a mitigar el impacto del fenómeno climático global. En este sentido, recomienda que Vietnam siga recurriendo a estas medidas para las minorías étnicas que viven en áreas escarpadas y remotas para que cuenten con prestaciones básicas en caso de grandes calamidades.
http://www.radiomundial.com.ve/article/cambio-clim%C3%A1tico-agudiza-la-pobreza-en-asia

10.-
Cambio climático dejaría 69.000 muertos por año en EE. UU.
Informe de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) determinó que se deben tomar medidas.
23 de junio 2'015
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) advirtió este lunes que, de no tomarse las medidas necesarias contra el cambio climático, Estados Unidos deberá afrontar un promedio de 69.000 muertos anuales hasta 2100 como consecuencia de este fenómeno.
En el informe se determinó que el país podría registrar por año la muerte de unas 57.000 personas en 49 ciudades debido a la contaminación del aire y de otras 12.000 a raíz de las elevadas temperaturas. La EPA asegura que estas muertes y otros daños podrían evitarse si se logra reducir la emisión de dióxido de carbono y otros gases nocivos.
Algunas partes de Estados Unidos se verían particularmente afectadas de no tomarse las medidas, asegura el escrito. California, por ejemplo, ya de por sí se ve castigada por sequías e incendios.
Las temperaturas extremas, fuertes precipitaciones y la crecida del nivel del mar también podrían afectar la región sureste. Los daños en este caso podrían ascender a los cinco billones de dólares, advierte el organismo.
El gobierno de Obama ha dispuesto una reducción del dióxido de carbono, pero la medida podría ser fácilmente revertida por la próxima administración.
Por el momento, el Congreso no ha logrado avanzar en este terreno, ya que ese tipo de medidas podrían tener una repercusión negativa en la industria nacional.
http://www.eltiempo.com/mundo/ee-uu-y-canada/cambio-climatico/15992656

11.-
De por qué quienes niegan el cambio climático son su peor pesadilla
El engaño de negar el cambio climático
23-06-2015
Introducción de Tom Engelhardt
Para mi nieto, que todavía no tiene tres años, pasárselo bien es jugar al escondite: esconderse de pronto tras un arbusto demasiado pequeño para ocultarlo o en la entrada de una casa donde está a la vista mientras yo doy vueltas y vueltas preguntando en alta voz en qué sitio estará. En este juego hay una especie de pensamiento mágico y de negación de la realidad que tiene su gran encanto. Cuando similares acciones de negación son cometidas por adultos, cuando se niegan a ver lo que está delante de sus ojos –las aceras y carreteras derritiéndose en India, los embalses casi vacíos en una reseca California, las lluvias extremas y las inundaciones en Texas y Oklahoma, las noticias de que el calentamiento global de año pasado fue un record histórico y que este año ya amenaza ser otro, o la de que Alaska acaba de pasar el mayo más caluroso de su historia, o la de que 13 de los 14 años desde que las temperaturas empezaron a registrarse han tenido lugar en este siglo XXI, o la de que la supuesta “pausa” en el proceso de calentamiento del planeta después de 1998 fue una fantasía– el encanto se esfuma rápidamente. Cuando descubres que detrás de este negacionismo de la realidad hay por lo menos 125 millones de dólares de dinero negro, ese encanto se esfuma aún más rápidamente. En apenas tres años, fuentes conservadoras sin identificar han volcado cifras alucinantes en un sitio web de laboratorios de ideas y grupos de activistas dedicados a impulsar la negación del cambio climático (en esas cifras no están incluidas las enormes sumas que la Gran Industria Energética continúa aportando a la promoción del negacionismo, como lo viene haciendo desde los ochenta del siglo pasado). En otras palabras, algunos de los intereses más poderosos y lucrativos del mundo están resueltos a negar la realidad con una notable ferocidad con el fin de confundir al público y poner obstáculos a cualquier acción o movimiento que pretenda proteger el medio ambiente del planeta que siempre ha alimentado a la humanidad. Es un espectáculo carente de todo encanto.
Los perfectamente financiados negacionistas del cambio climático y los políticos que los apoyan (que, a su vez, son apoyados por el mismo conjunto de financistas) gritan una y otra vez “¡engaño!”. La verdad es que ellos son el engaño y de momento, allí donde miremos veremos que ahí están en la entrada de una casa cercana, crudamente desnudos y bien a la vista. Aun así, con el respaldo de tanto dinero, controlan el Partido Republicano y el Congreso con mayoría republicana en ambas cámaras (hoy, por ejemplo, el 72 por ciento de los senadores republicanos niega el cambio climático). Esto significa que para el grupo cada día más nutrido de candidatos a la presidencia por el Partido Republicano, la frase “Yo no soy científico, sin embargo...” seguida de dudas o del rechazo a la ciencia del clima será un tópico del año electoral 2016. No podría ser un cuadro más sombrío, aunque cada día es más posible que en las décadas que vienen vivamos un cambio cada día más veloz del clima debido a la emisión de gases de efecto invernadero.
Esto significa, por supuesto, que enfrentarse directamente con los negacionistas del cambio climático no puede ser más importante. Por esta razón, Tom Dispatch tiene la suerte de poder contar otra vez con la historiadora de la ciencia Naomi Oreskes –que ha testimoniado recientemente ante la comisión del Congreso controlada por los republicanos en la que militan numerosos negacionistas del clima– para hacerse cargo de sus falsos reclamos, fantasías y mentiras. Junto con Erik Conway, ella es coautora del ya clásico Merchants of Doubt sobre los procedimientos utilizados por la corporación de los combustibles fósiles, como ya lo había hecho antes la industria del tabaco, para crear una sensación de pública incertidumbre sobre el peligro de sus productos. Más recientemente, otra vez junto con Conway, escribió The Collapse of Western Civilization: A View from the Future, una mirada retrospectiva a los efectos del calentamiento global y el negacionismo climático desde el punto de vista de un historiador de 2393.
* * *
De cómo la ciencia “políticamente motivada” es una buena ciencia
Hace muy poco tiempo, el Washington Post publicó nuevos datos que mostraban algo que la mayoría de nosotros ya sentíamos: que la polarización cada día más marcada en el Capitolio se debe al fuerte bandazo hacia la derecha dado por el Partido Republicano. Los autores del estudio se centran en el senador John McCain para ilustrar esta cuestión. Para mi consternación personal, la odisea política de McCain echa luz sobre el giro contra la ciencia de los republicanos.
Aunque hoy parecería imposible, en la primera mitad del siglo XX el de los republicanos era el partido que apoyaba con más fuerza el trabajo de los científicos; eso se debía a su reconocimiento de las distintas formas en que la ciencia podía sustentar la actividad económica y la seguridad nacional. Los demócratas dudaban más; solían ver a la ciencia como una actividad elitista y le preocupaba que los nuevos organismos federales como la Fundación Nacional de la Ciencia y el Instituto Nacional de la Salud llegaran a concentrar recursos en las elitistas universidades de la Costa Este.
En las últimas décadas, ciertamente, los republicanos han dado un golpe de timón hacia la derecha en muchos temas y ahora atacan regularmente los hallazgos científicos que amenazan su plataforma política. En los ochenta, cuestionaron de obviedad de la lluvia ácida; en los noventa, los ataques fueron contra la ciencia que se ocupaba del ozono; y en lo que va de este siglo, lanzaron los ataques más feroces no solo contra la ciencia que estudia el clima sino también personalmente contra los propios científicos de esta disciplina.
Aunque el senador McCain no se dedicó directamente a atacar la ciencia, tuvo un giro alarmante. Después de todo, junto con el senador demócrata Joe Lieberman, presentó las leyes de administración climática de 2003, 2005 y 2007, que instituían un sistema obligatorio* de limitación y control de las emisiones de gas invernadero. En su momento, estas leyes fueron apoyadas por muchos demócratas y la mayor parte de los grupos ambientalistas. Sin embargo, en 2010, McCain, retrocedió rápidamente, empezó a negar su propia ley y a insistir en que nunca había respaldado una limitación “en un nivel determinado”. Ahora propugna un incremento de las perforaciones marinas para extraer gas y petróleo, y reclama que aspectos importantes de la política energética deben dejarse en manos del gobierno de cada estado y las administraciones locales; además, ha criticado al presidente Obama y al secretario de estado Kerry por plantear que el cambio climático debe ser un tema de la seguridad nacional, una posición con la que acuerda el propio Pentágono.
Aun así, comparado con muchos de sus colegas, McCain parece un moderado; rechazan el cambio climático por tratarse de un fraude y una patraña, mientras realizan indagaciones macarthianas sobre las actividades de los principales científicos del clima. Muchos de ellos atacan la ciencia del clima porque temen que sea utilizada para ampliar el ámbito de acción gubernamental.
En una vista en la que testifiqué el mes pasado, miembros republicanos de la Comisión de Recursos Naturales denunciaron una cantidad de investigaciones científicas relacionadas con el cumplimiento de leyes ambientales ya existentes por tratarse de “ciencia del gobierno”. Esto, sostenían, significaba que las leyes eran –por definición– corruptas, políticamente sesgadas e irresponsables. La ciencia en particular objeto de ataque implicaba trabajos realizados por –o en defensa de– organismos federales como el Servicio de Parques Nacionales, pero la ciencia relacionada con el clima tuvo también su alícuota de insultos.
Sin duda, los cargos eran absurdos: la labor científica de la mayor parte de las agencias está sujeta a mucho más examen, explicación y supervisión, incluyendo varios niveles de revisión por pares, que la investigación académica. Por el contrario, la investigación llevada a cabo bajo el auspicio de la industria a menudo no está sujeta a escrutinio público alguno.
Sin embargo, en la preparación de mi testimonio me di cuenta de que estaba en juego algo mucho más vasto: la cuestión del manejo político de la propia ciencia. Es frecuente que se sostenga que la ciencia medioambiental realizada en los organismos federales esta “sesgada políticamente” y por tanto debe desconfiarse de ella. Me di cuenta de que era hora de desafiar la suposición de que esa ciencia es una ciencia maligna. Aunque sostenida por amplios sectores, es posible demostrar que esa idea es falsa. Por otra parte, la sugerencia de que la “ciencia del gobierno” es intrínsecamente problemática para los republicanos, que abominan del gran gobierno, ignoran el hecho de que las mayores contribuciones durante el siglo XX, al menos en las ciencias físicas, partieron justamente de la ciencia del gobierno.
La historia muestra que mucha –tal vez la mayor parte– de la ciencia persigue objetivos políticos, económicos o sociales. Buena parte de la mejor ciencia en la historia de Estados Unidos ha estado centrada en objetivos explícitamente políticos. Pensemos en el Proyecto Manhattan. Durante la Segunda Guerra Mundial, los científicos de movilizaron para resolver los detalles de la fisión nuclear, la separación de isótopos, la metalurgia a altas temperaturas y presiones, y muchas otras cuestiones con el propósito de fabricar la bomba atómica. El objetivo político de pararle los pies a Adolf Hitler y la sensación de que el mundo podía depender del éxito de esa misión proporcionaron una poderosa motivación para la actividad científica.
También está el programa espacial. El primer avance en el desarrollo misilístico de Estados Unidos fue para amenazar a la Unión Soviética con la destrucción nuclear. El objetivo político de “contener” al comunismo fue un fuerte estímulo para los científicos. Unos años después, el objetivo de mantener la paz mediante la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada también espoleó a los científicos para asegurar que las armas que ellos diseñaban irían allí donde fueran enviadas y funcionarían como advertencia de que llegarían al blanco elegido.
En el programa Apollo, los científicos de la NASA sabían que trabajando correctamente no solo asegurarían que nuestros astronautas pusieran pie en la Luna sino también que regresarían a casa. Saber que hay vidas que dependen de tus cálculos puede ser una poderosa forma de promover responsabilidad.
Alguien podría argumentar que todos esos proyectos eran tecnológicos, no científicos, pero esta distinción significa bien poco. Si esos proyectos propiciaron nuevas tecnologías, también estuvieron basados en desarrollo científico de nueva factura. Por otra parte, los políticos pueden impulsar buena ciencia incluso en ausencia de objetivos tecnológicos.
La de las placas tectónicas, por ejemplo, es la teoría unificadora de la moderna ciencia de la geodinámica, que –también– fue una producción política. El trabajo fundamental que favoreció esto provino de la oceanografía implicada en los programas de la Armada de EEUU destinados a desarrollar procedimientos de detección de submarinos rusos mientras escondíamos los nuestros. De la sismología también surgió el trabajo de los militares para poder distinguir los terremotos de los ensayos de artefactos nucleares. En otras palabras, los objetivos militares y políticos impulsan la investigación necesaria para entender los fundamentos de los procesos geológicos del planeta; alcanzar esa comprensión, no es casual y asegura el conocimiento básico para la exploración de yacimientos de petróleo y gas, la búsqueda de yacimientos de minerales y la minería, y la predicción de movimientos sísmicos.
Casi todo este trabajo fue realizado por científicos que trabajaban directamente para el gobierno o por académicos de universidades e instituciones de investigación financiados por el gobierno. El Proyecto Manhattan era ciencia del gobierno. El estudio de las placas tectónicas era ciencia del gobierno.
Salvados del agujero de ozono
La ciencia medioambiental, ¿es algo diferente?
Pensad en los hombres y las mujeres que sentaron las bases del Protocolo de Montreal para la Conferencia para la Protección de la Capa de Ozono. Instituida en 1985, esta Conferencia nos protege de las potencialmente devastadoras consecuencias de la reducción del ozono. En estos momentos, el agujero en la capa de ozono se está recuperando y los científicos esperan que esta recuperación se complete en las décadas venideras, algo que no hubiera ocurrido sin el trabajo de aquellos científicos ambientalistas que en los setenta reconocieron la amenaza a la que se veía expuesto el ozono estratosférico.
Después, los científicos que trabajan en la NASA y la Universidad de California se dieron cuenta de que los productos químicos liberados en la atmósfera por los aviones supersónicos y las lanzaderas espaciales podían reaccionar con el ozono de la estratosfera y destruirlo. Debido a esta amenaza, la NASA empezó a financiar estudios de las reacciones químicas implicadas en ella. Mientras tanto, Sherwood Rowland y Mario Molina, en el instituto científico Irvine de la Universidad de California, reconocieron que cierto tipo de productos químicos conocidos como fluorocarburos clorados (CFC, por sus siglas en inglés), presentes en los aerosoles con lacas fijadoras para el pelo y otros productos de consumo, podía destruir la capa de ozono en la estratosfera. Al principio, esta posibilidad fue vista con escepticismo, incluso por sus mismos colegas. ¿Podía realmente un aerosol capilar acabar con la vida en el planeta Tierra? Eso parecía una afirmación demasiado aventurada, si no indignantemente excesiva.
Sin embargo, en 1985, Joseph Farmer, del Servicio Antártico Británico, anuncio el descubrimiento de una zona de la Antártida en la que el ozono estratosférico se había reducido espectacularmente: el “agujero de ozono”. Al año siguiente, un equipo conducido por Susan Solomon, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), insinuó que era cierto que el ozono estaba disminuyendo por los productos químicos clorados derivados de los CFC como consecuencia de reacciones catalíticas producidas en las nubes estratosféricas en los Polos.
En 1987, el profesor de Harvard James Anderson realizó un experimento a bordo de un avión U-2 de la NASA que voló sobre la Antártida en el que se estableció mediante mediciones directas que la capa de ozono había sido intensamente dañada y que esos daños estaban relacionados con los gasas CFC. Se trataba de una sorprendente confirmación de unas hipótesis formuladas años antes. Más tarde, el equipo de Anderson obtuvo mediciones similares en el Ártico. Toda su investigación fue financiada por la NASA.
Sobre la base de este trabajo, el presidente George H.W. Bush, republicano; el secretario de estado George Schultz y el secretario de estado adjunto John Negroponte brindaron su apoyo al Protocolo de Montreal para la conferencia de Viena y de este modo comprometieron al mundo, primero, en la reducción, y más tarde, en el retiro paulatino de los gases CFC. En 1988, con el apoyo del presidente Bush, el Congreso ratificó el Protocolo de Montreal.
Desde entonces, Susan Solomon fue elegida para integrar la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, la Academia de Ciencias Europea y la Academia de Ciencias de Francia. En 2008, la revista Time la mencionó como una de las 100 personas más influyentes del mundo. James Anderson, a su vez, se hizo acreedor a numerosos premios. En 1995, Rowland y Molina compartieron el Nobel de Química por su trabajo sobre la destrucción de la capa de ozono.
Si la ciencia relacionada con el ozono hubiera sido tergiversada, corrompida o incluso realizada incorrectamente, ninguno de ellos habría recibido semejantes honras. Más importante aún, si la ciencia hubiese estado equivocada, ahora mismo estaríamos en una situación desesperada porque el agujero de ozono no se habría recuperado. Entre otras cosas, los índices del cáncer de piel en EEUU habrían aumentado en un 60 por ciento respecto de la incidencia de hoy en día. El ganado, los cultivos y las plantas y animales silvestres también habrían resultado afectados.
Bush, un presidente republicano, no fue engañado. Hizo lo adecuado y nos protegió de un daño, pero poca gente se dio cuenta de lo bien que había funcionado el Protocolo de Montreal y del bajo costo de su éxito. El Protocolo fue ratificado por 197 países –para decirlo de otro modo, ¡por todo el mundo!– y la producción y consumos de los gases destructores del ozono han caído en un 98 por ciento.
En la medida que los fabricantes reemplazaron rápidamente los fluorocarburos por nuevos productos más inocuos, no solo el costo fue reducido; el mundo sacó provecho del cambio. El Protocolo estimuló la competencia en la innovación tecnológica y redujo los costos de fabricación, mejoró la eficiencia y seguridad y bajó los precios al consumidor, mientras evitamos grandes pérdidas económicas en la agricultura, la pesca y en los impactos adversos en la salud humana. Los beneficios indirectos en materia de salud –solo en términos de cánceres y cataratas evitados– se han estimado en 11 veces los costos directos de implementación. Y no se produjo pérdida neta de puestos de trabajo, aunque hubo un pasaje a empleos más calificados que fueron tomados por trabajadores más formados para desempeñarse en condiciones de mayor seguridad.
En los noventa, según avanzaba el reconocimiento de un perjudicial cambio climático, la historia del éxito en la recuperación del agujero de ozono se convirtió en un modelo de lo que podríamos hacer para detener ese cambio, especialmente si la acción emprendida refuta los manidos argumentos conservadores que sostienen que la protección medioambiental restringe el crecimiento, daña la economía, destruye puestos de trabajo o que si bien es una ventaja para los osos polares en nada beneficia a las personas. Pero el giro republicano hacia la derecha ya estaba en curso. Cuando llegó la cuestión de la regulación, el GOP –el Grand Old Party, es decir, el Partido Republicano– estaba en la palestra para rechazar cualquier expresión de la ciencia que apuntara en esa dirección.
Al principio del siglo XX, los republicanos fueron pioneros en la protección del medioambiente: hacia la mitad del siglo, trabajaron junto con los demócratas para aprobar leyes como la de Política Nacional por el Medioambiente o la del Aire Limpio. Sin embargo, hacia los ochenta, la resistencia contra medidas ambientales que podría limitar las prerrogativas del sector privado empezó a ensombrecer su histórico compromiso con un Estados Unidos seguro y hermoso. Para los noventa, toda regulación en principio era vista como mala, incluso cuando –como en el caso del ozono– en la práctica era clara y demostrablemente buena.
El cambio climático y los embaucadores
La tinta con que se escribió el Protocolo de Montreal todavía no se había secado completamente cuando la ciencia que se ocupaba del ozono fue atacada** por corrupta y políticamente motivada (más o menos de la misma manera que hoy es atacada la ciencia ambiental). En 1995, la congresista republicana Dana Rohrabacher organizó un encuentro sobre “integridad científica” con la intención de desafiar a esa ciencia. Representantes de la industria privada y de laboratorios de ideas conservadores empezaron a manifestar que la ciencia que estaba detrás del Protocolo de Montreal era incorrecta, que resolver el problema sería devastador para la economía y que los científicos involucrados en eso estaba exagerando la amenaza para conseguir más dinero para sus investigaciones. El hoy tan conocido reclamo de que “no existía un consenso científico” –que pocas semanas más tarde mostró su completa falsedad con la concesión del premio Nobel a Rowland y Molina– en relación con la disminución del ozono fue incorporado en el Registro del Congreso.
Si se quitaran los nombres y la fecha de esa conferencia, sería posible imaginar que el tema de la convocatoria era el cambio climático y que hubiera tenido lugar la semana pasada. De hecho, la ciencia del clima viene sufriendo el ataque de las mismas personas y organizaciones que atacaron a los científicos que trabajaron con la capa de ozono y utilizaron muchos de los mismos argumentos, tan equivocados hoy como lo eran entonces.
Pensemos en lo que sabemos sobre la historia y la integridad de la ciencia climática.
Desde hace más de 100 años los científicos saben que los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CO4) capturan calor en la atmósfera de un planeta. Si se aumenta la concentración de esos gases, el planeta se calienta. Venus es increíblemente caluroso –460 grados centígrados–, no solo por el hecho primordial de que está mucho más cerca del Sol que la Tierra sino también porque su atmósfera es varios cientos de veces más densa y compuesta principalmente de CO2.
El oceanógrafo Roger Revelle fue el primer científico estadounidense que centró su atención en el riesgo de poner cantidades cada vez mayores de CO2 en la atmósfera como consecuencia de la quema de combustibles fósiles. Durante la Segunda Guerra Mundial, Revelle sirvió en la Oficina Hidrográfica de la Marina de Estados Unidos y continuó trabajando en estrecha colaboración con la marina durante toda su carrera. En los cincuenta del siglo pasado, se hizo eco de la importancia de la investigación científica en el cambio climático ocasionado por la actividad humana y llamó la atención sobre la amenaza del aumento del nivel del mar como consecuencia del derretimiento de los glaciares y de la expansión térmica de los océanos, una amenaza que ponía en riesgo la seguridad de las grandes ciudades, puertos e instalaciones navales. En los sesenta, varios colegas suyos se unieron a él a partir de sus preocupaciones, entre ellos el geoquímico Charles David Keeling, que –en 1958– fue el primero en medir la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, y el geofísico Gordon MacDonald, que trabajó en el primer Consejo de Calidad Ambiental durante la presidencia del republicano Richard Nixon.
En 1974, el crecimiento de la comprensión del cambio climático fue resumido por el físico Alvin Weinberg, director del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, quien manifestó que era posible que la utilización de combustibles fósiles tuviese que limitarse bastante antes de su agotamiento debido a la amenaza que representaban para la benéfica estabilidad climática de la Tierra. “Aunque es difícil estimar cuándo deberemos hacer un ajuste en las políticas energéticas del mundo para tener en cuenta este límite”, escribió, “se podría llegar a ese momento en 30 o 50 años.”
En 1977, Robert M. White, primer administrador de la NOAA y más tarde presidente de la Academia Nacional de Ingeniería, resumió en Oceanus los hallazgos científicos de esta manera: “Ahora entendemos que los desechos industriales, como el dióxido de carbono liberado por la quema de los combustibles fósiles, pueden tener consecuencias climáticas que plantean a la sociedad futura una amenaza digna de consideración... Experiencias en la última década han demostrado las consecuencias de incluso pequeñas fluctuaciones en las condiciones climáticas [y] bosquejan una nueva urgencia en el estudio del clima... Los problemas científicos son formidables, los problemas tecnológicos no tiene precedente alguno y el potencial de impactos económicos y sociales es ominoso”.
En 1979, la Academia Nacional de Ciencias concluyó que “Si continúa aumentando la emisión de dióxido de carbono, no vemos razón para dudar que se producirá un cambio climático y no hay razón alguna para creer que estos cambios serán desdeñables”.
Esos hallazgos hicieron que la Organización Meteorológica Mundial uniera fuerzas con Naciones Unidas para crear el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. La idea era establecer una base científica sólida para las políticas públicas informadas. Así como la buena ciencia sentó las bases de la Conferencia de Viena, también ahora la buena ciencia construiría los cimientos de una Conferencia Marco sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas, ratificada en 1992 por el presidente Bush.
Desde entonces, el mundo científico ha afirmado y reafirmado la validez de las pruebas científicas. La Academia Nacional de Ciencias, la Sociedad Meteorológica de Estados Unidos, la Unión Geofísica de Estados Unidos, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia y muchas otras organizaciones similares, así como las más importantes organizaciones científicas y académicas del mundo, concedieron su aprobación al trabajo de la ciencia climática. En 2006, once academias nacionales de la ciencia, entre ellas la más antigua del mundo, la italiana Accademia Nazionale dei Licei, publicaron una insólita declaración para destacar que la “amenaza del cambio climático es clara y está en aumento” y que “cualquier demora en la acción provocará costos mayores”. Desde entonces han pasado casi 10 años. Hoy, los científicos nos aseguran que las pruebas de la realidad del cambio climático inducido por la actividad humana son “clarísimas” y el Banco Mundial nos dice que sus impactos y costos ya se hacen sentir.
El trabajo científico que está en la base de este consenso ha sido realizado por científicos de todo el mundo; hombre y mujeres, mayores y jóvenes y, en EEUU, tanto republicanos como demócratas. De hecho, esto es bastante curioso, dado que los denunciados recientemente de “engañar” por congresistas republicanos, es posible que la mayor parte de ellos sean republicanos y no demócratas. Gordon MacDonald, por ejemplo, fue un asesor muy cercano al presidente Nixon y Dave Keeling fue premiado en 2002 con la Medalla Nacional de la Ciencia por el presidente George W. Bush.
Aun así, a pesar de la larga historia de este trabajo y de su naturaleza apolítica, la ciencia del clima continúa siendo insidiosamente atacada. El pasado mayo, los científicos climáticos más prestigiosos del mundo se encontraron con el papa Francisco para informarle acerca de los hechos del cambio climático y la amenaza que este representa para la salud, la riqueza y el bienestar futuros de los hombres, las mujeres y los niños, por no mencionar las numerosas especies con las que compartimos este único planeta. En ese mismo momento, en un intento de impedir que el Papa hablara sobre el significado moral del cambio climático, negacionistas del calentamiento del planeta se reunían cerca del Vaticano. Dondequiera que hayan señales de que el panorama político está cambiando y de que el mundo podría estar preparado para actuar contra el cambio climático, las fuerzas negacionistas no hacen otra cosa que redoblar sus esfuerzos.
La organización responsable del mitin negacionista en Roma fue el Instituto Heartland, un grupo con un largo historial no solo en el rechazo de la ciencia del clima sino de la ciencia en general. Por ejemplo, este instituto fue el responsable de la infame valla publicitaria que comparaba a los científicos del clima con el Unabomber. Tiene una documentada historia de trabajo junto con la industria tabacalera para cuestionar las pruebas científicas del daño producido por el consumo de tabaco. Tal como Erik Conway y yo demostramos en nuestro libro Merchants of Doubt, muchos de los grupos que hoy niegan la realidad y la importancia del cambio climático producido por la actividad humana había trabajado previamente para poner en duda las pruebas científicas de los daños producidos por el tabaco.
Hoy día sabemos que millones de personas han muerto como consecuencia de enfermedades relacionadas con el tabaco. ¿Debemos esperar que la gente muera en cantidades parecidas para que aceptemos la evidencia del cambio climático?
La financiación privada crea un agujero en la atmósfera
No se atacó a la ciencia que investiga la capa de ozono porque estuviera equivocada desde el punto de vista científico sino porque tenía trascendencia política y económica, es decir, amenazaba poderosos intereses. Lo mismo vale para la ciencia que se ocupa del cambio climático, que nos advierte de que el concepto de “los negocios son los negocios” pone en peligro nuestra salud, nuestra riqueza y nuestro bienestar. En estas circunstancias, no debe sorprendernos que algunos sectores de la comunidad de los negocios –especialmente el Complejo de la Combustión del Carbón, la red de poderosas industrias basadas esencialmente en la extracción, comercialización y quema de combustibles fósiles– hayan tratado de socavar ese mensaje. Este complejo ha apoyado ataques contra la ciencia y los científicos al mismo tiempo que financia investigaciones de distracción y conferencias engañosas para crear la falsa impresión de que hay un debate científico fundamental e incertidumbre en relación con el cambio climático.
El objetivo de todo esto es, por supuesto, confundir a los estadounidenses para retrasar toda acción, lo que nos trae al meollo del asunto cuando se habla de ciencia “políticamente motivada”. Sí, la ciencia puede ser parcial, sobre todo cuando el apoyo financiero de esa ciencia proviene de grupos que tienen intereses creados relacionados con un resultado en particular. Sin embargo, la historia nos dice que es mucho más probable que esos intereses creados sean un rasgo propio del sector privado que del público.
El ejemplo más sorprendentemente documentado de esto está relacionado con el tabaco. Durante décadas, las compañías tabacaleras costearon investigación científica en sus propios laboratorios, lo mismo que en universidades, escuelas médicas e incluso en institutos de investigación del cáncer. Ahora sabemos, gracias a sus propios archivos, que el propósito de esas investigaciones no era llegar a la verdad en relación con los peligros del tabaco sino crear la imagen de un debate científico e instalar la duda acerca de si el tabaco era realmente dañino cuando los patrones de la industria ya sabían que sí lo era. De este modo, la intención de la “investigación” era proteger la industria contra las demandas legales y las regulaciones.
Quizás aun más importante –como sin duda es cierto con muchos de los que financian el negacionismo climático–, la industria sabía que la investigación que sufragaba era sesgada. En los cincuenta, sus ejecutivos tenían plena conciencia de que el tabaco causaba cáncer; en los sesenta, sabían que provocaba un gran número de otras enfermedades; en los setenta, sabían que el tabaco era adictivo; y en los ochenta, sabían que el humo del tabaco también provocaba cáncer en los fumadores pasivos y el síndrome de muerte súbita infantil. Aun así, era mucho menos probable que este trabajo investigativo financiado por la industria encontrara que el consumo de tabaco dañara la salud que la investigación independiente. Entonces, por supuesto, se aumentó la falsa financiación.
¿Qué lecciones se pueden extraer de esta experiencia? Una es la importancia de revelar las fuentes de financiación. Cuando preparaba mi testimonio ante los Congresistas, se me pidió que revelara todas las fuentes de financiación gubernamental de mis investigaciones. Esta solicitud era del todo razonable. Pero no hubo una solicitud comparable para que revelara cualquier financiación privada que pudiera haber tenido; una omisión muy poco razonable. Preguntar solo sobre financiación pública pero no sobre la privada es como hacer una inspección de seguridad en solo la mitad de un avión.
Desastres anormales y la pesadilla del negacionismo
Muchos republicanos se resisten a aceptar las abrumadoras pruebas científicas del cambio climático por temen que sean utilizadas como excusa para aumentar el ámbito y el alcance gubernamentales. He aquí lo que debería animarlos a repensar toda la cuestión: gracias a la demora de más de 20 años en la acción para reducir las emisiones globales de carbón ya hemos aumentado significativamente la probabilidad de que el perjudicial calentamiento del planeta obligue a realizar aquellas intervenciones gubernamentales que ellos tanto temen y tratan de evitar. De hecho, el cambio climático ya está provocando el incremento de un sinnúmero de fenómenos climáticos extremos –sobre todo inundaciones, rigurosas sequías y olas de calor– que casi siempre acaban en respuestas gubernamentales a gran escala. Cuanto más tiempo dejemos pasar, tanto mayores serán las intervenciones necesarias.
Tal como lo demuestran las devastadoras consecuencias del cambio climático en Estados Unidos, los futuros desastres redundarán en una cada vez mayor dependencia en el gobierno, sobre todo el federal (por supuesto, nuestros nietos no los llamarán desastres “naturales” ya que sabrán muy bien quién los ha inducido). El significado de esto es que el trabajo actual de los negacionistas del clima solo ayuda a asegurar a que estemos menos preparados para enfrentar el impacto total del cambio climático, lo que a su vez lleva a cada vez mayores intervenciones del Estado. Formulémoslo de otra manera: los negacionistas del clima están haciendo todo lo posible para crear la presadilla que más temen. Están garantizando el mismísimo futuro que proclaman querer evitar.
Y no solo en Estados Unidos. Dado que el cambio climático afecta a todo el planeta, los desastres climáticos brindaran a las fuerzas antidemocráticas la justificación que buscan para apropiarse de los recursos naturales, declarar la ley marcial, entrometerse en la economía de mercado e impedir los procesos democráticos. Esto significa que los estadounidenses a quienes importa la libertad política no deberían contenerse cuando se trate de apoyar a los científicos del clima y de actuar para impedir las amenazas que ellos han documentado tan clara e intensamente.
Actuar de otra manera solo puede aumentar las posibilidades de que en el futuro se desarrollen formas autoritarias de gobierno. Un futuro en el que nuestros hijos y nietos –entre ellos, los de los negacionistas del clima– serán los perdedores, como lo será también la Tierra y la mayor parte de las especies que viven en ella. Admitir y destacar este aspecto de la ecuación climática puede aportar alguna esperanza de que algunos republicamos –los más moderados– se distancien de la suicida política del negacionismo.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=200280 


LAUDATO SI


En Internet ya figura la carta Encíclica papal sobre el Cambio Climático. Es extensa y han aparecido resúmenes, unos de 50 frases tomadas de 50 párrafos de los 245 que la encíclica tiene. Consideré que poner el texto completo era demasiado y dejar solo 50 frases era incompleto, por ello decidí dejar los 50 párrafos de esas 50 frases para tener un mayor entendimiento, que será complementado con otros artículos, sobre un documento que es muy trascendente y ha causado, por decir lo menos, revuelo e inquietud...

La Encíclica “Laudato si” del Papa Francisco en 50 párrafos
Introducción: el cuidado de la casa común 
1. «Laudato si’, mi’ Signore» – «Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba».
2. “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto». Olvidamos que nosotros mismos somos tierra. Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura».
3. “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar. El Creador no nos abandona, nunca hizo marcha atrás en su proyecto de amor, no se arrepiente de habernos creado. La humanidad aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común. Deseo reconocer, alentar y dar las gracias a todos los que, en los más variados sectores de la actividad humana, están trabajando para garantizar la protección de la casa que compartimos. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio. Ellos se preguntan cómo es posible que se pretenda construir un futuro mejor sin pensar en la crisis del ambiente y en el sufrimiento de los excluidos
”.
 Capítulo I: Lo que le está pasando a nuestra casa
4. “Hay que considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura. Tanto los residuos industriales como los productos químicos utilizados en las ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bioacumulación en los organismos de los pobladores de zonas cercanas, que ocurre aun cuando el nivel de presencia de un elemento tóxico en un lugar sea bajo. Muchas veces se toman medidas sólo cuando se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas".
5. “El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana. Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan. Es verdad que hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar), pero numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana. Al concentrarse en la atmósfera, impiden que el calor de los rayos solares reflejados por la tierra se disperse en el espacio. Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, que hace al corazón del sistema energético mundial. También ha incidido el aumento en la práctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestación para agricultura”.
6. “Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios. Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental”.
7. “Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social”.
8. “El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta: «Tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre. Por ejemplo, el agotamiento de las reservas ictícolas perjudica especialmente a quienes viven de la pesca artesanal y no tienen cómo reemplazarla, la contaminación del agua afecta particularmente a los más pobres que no tienen posibilidad de comprar agua envasada, y la elevación del nivel del mar afecta principalmente a las poblaciones costeras empobrecidas que no tienen a dónde trasladarse. El impacto de los desajustes actuales se manifiesta también en la muerte prematura de muchos pobres, en los conflictos generados por falta de recursos y en tantos otros problemas que no tienen espacio suficiente en las agendas del mundo”.
9. “Quisiera advertir que no suele haber conciencia clara de los problemas que afectan particularmente a los excluidos. Ellos son la mayor parte del planeta, miles de millones de personas. Hoy están presentes en los debates políticos y económicos internacionales, pero frecuentemente parece que sus problemas se plantean como un apéndice, como una cuestión que se añade casi por obligación o de manera periférica, si es que no se los considera un mero daño colateral. De hecho, a la hora de la actuación concreta, quedan frecuentemente en el último lugar. Ello se debe en parte a que muchos profesionales, formadores de opinión, medios de comunicación y centros de poder están ubicados lejos de ellos, en áreas urbanas aisladas, sin tomar contacto directo con sus problemas. Viven y reflexionan desde la comodidad de un desarrollo y de una calidad de vida que no están al alcance de la mayoría de la población mundial. Esta falta de contacto físico y de encuentro, a veces favorecida por la desintegración de nuestras ciudades, ayuda a cauterizar la conciencia y a ignorar parte de la realidad en análisis sesgados. Esto a veces convive con un discurso «verde». Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”.
10. “En lugar de resolver los problemas de los pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos atinan sólo a proponer una reducción de la natalidad. No faltan presiones internacionales a los países en desarrollo, condicionando ayudas económicas a ciertas políticas de «salud reproductiva». Pero, «si bien es cierto que la desigual distribución de la población y de los recursos disponibles crean obstáculos al desarrollo y al uso sostenible del ambiente, debe reconocerse que el crecimiento demográfico es plenamente compatible con un desarrollo integral y solidario. Culpar al aumento de la población y no al consumismo extremo y selectivo de algunos es un modo de no enfrentar los problemas. Se pretende legitimar así el modelo distributivo actual, donde una minoría se cree con el derecho de consumir en una proporción que sería imposible generalizar, porque el planeta no podría ni siquiera contener los residuos de semejante consumo. Además, sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y «el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre. De cualquier manera, es cierto que hay que prestar atención al desequilibrio en la distribución de la población sobre el territorio, tanto en el nivel nacional como en el global, porque el aumento del consumo llevaría a situaciones regionales complejas, por las combinaciones de problemas ligados a la contaminación ambiental, al transporte, al tratamiento de residuos, a la pérdida de recursos, a la calidad de vida
”.
11. “La deuda externa de los países pobres se ha convertido en un instrumento de control, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica. De diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso. Es necesario que los países desarrollados contribuyan a resolver esta deuda limitando de manera importante el consumo de energía no renovable y aportando recursos a los países más necesitados para apoyar políticas y programas de desarrollo sostenible. Las regiones y los países más pobres tienen menos posibilidades de adoptar nuevos modelos en orden a reducir el impacto ambiental, porque no tienen la capacitación para desarrollar los procesos necesarios y no pueden cubrir los costos. Por eso, hay que mantener con claridad la conciencia de que en el cambio climático hay responsabilidades diversificadas y, como dijeron los Obispos de Estados Unidos, corresponde enfocarse «especialmente en las necesidades de los pobres, débiles y vulnerables, en un debate a menudo dominado por intereses más poderosos» Necesitamos fortalecer la conciencia de que somos una sola familia humana. No hay fronteras ni barreras políticas o sociales que nos permitan aislarnos, y por eso mismo tampoco hay espacio para la globalización de la indiferencia”.
12. “Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos. En esta línea, el Documento de Aparecida reclama que «en las intervenciones sobre los recursos naturales no predominen los intereses de grupos económicos que arrasan irracionalmente las fuentes de vida. La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear”.
13. “Es previsible que, ante el agotamiento de algunos recursos, se vaya creando un escenario favorable para nuevas guerras, disfrazadas detrás de nobles reivindicaciones. La guerra siempre produce daños graves al medio ambiente y a la riqueza cultural de las poblaciones, y los riesgos se agigantan cuando se piensa en las armas nucleares y en las armas biológicas. Porque, «a pesar de que determinados acuerdos internacionales prohíban la guerra química, bacteriológica y biológica, de hecho en los laboratorios se sigue investigando para el desarrollo de nuevas armas ofensivas, capaces de alterar los equilibrios naturales. Se requiere de la política una mayor atención para prevenir y resolver las causas que puedan originar nuevos conflictos. Pero el poder conectado con las finanzas es el que más se resiste a este esfuerzo, y los diseños políticos no suelen tener amplitud de miras. ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?”.
Capítulo II: El Evangelio de la creación
14. “Sin repetir aquí la entera teología de la creación, nos preguntamos qué nos dicen los grandes relatos bíblicos acerca de la relación del ser humano con el mundo. En la primera narración de la obra creadora en el libro del Génesis, el plan de Dios incluye la creación de la humanidad. Luego de la creación del ser humano, se dice que «Dios vio todo lo que había hecho y era muy bueno». La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios. Esta afirmación nos muestra la inmensa dignidad de cada persona humana, que «no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas». San Juan Pablo II recordó que el amor especialísimo que el Creador tiene por cada ser humano le confiere una dignidad infinita. Quienes se empeñan en la defensa de la dignidad de las personas pueden encontrar en la fe cristiana los argumentos más profundos para ese compromiso. ¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! El Creador puede decir a cada uno de nosotros: «Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía». Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso «cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario”.
15. “No somos Dios. La tierra nos precede y nos ha sido dada. Esto permite responder a una acusación lanzada al pensamiento judío-cristiano: se ha dicho que, desde el relato del Génesis que invita a « dominar » la tierra se favorecería la explotación salvaje de la naturaleza presentando una imagen del ser humano como dominante y destructivo. Esta no es una correcta interpretación de la Biblia como la entiende la Iglesia. Si es verdad que algunas veces los cristianos hemos interpretado incorrectamente las Escrituras, hoy debemos rechazar con fuerza que, del hecho de ser creados a imagen de Dios y del mandato de dominar la tierra, se deduzca un dominio absoluto sobre las demás criaturas. Es importante leer los textos bíblicos en su contexto, con una hermenéutica adecuada, y recordar que nos invitan a «labrar y cuidar» el jardín del mundo. Mientras «labrar» significa cultivar, arar o trabajar, «cuidar» significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar. Esto implica una relación de reciprocidad responsable entre el ser humano y la naturaleza. Cada comunidad puede tomar de la bondad de la tierra lo que necesita para su supervivencia, pero también tiene el deber de protegerla y de garantizar la continuidad de su fertilidad para las generaciones futuras. Porque, en definitiva, «la tierra es del Señor », a él pertenece « la tierra y cuanto hay en ella ». Por eso, Dios niega toda pretensión de propiedad absoluta: « La tierra no puede venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois forasteros y huéspedes en mi tierra »”.
16. “Esto no significa igualar a todos los seres vivos y quitarle al ser humano ese valor peculiar que implica al mismo tiempo una tremenda responsabilidad. Tampoco supone una divinización de la tierra que nos privaría del llamado a colaborar con ella y a proteger su fragilidad. Estas concepciones terminarían creando nuevos desequilibrios por escapar de la realidad que nos interpela. A veces se advierte una obsesión por negar toda preeminencia a la persona humana, y se lleva adelante una lucha por otras especies que no desarrollamos para defender la igual dignidad entre los seres humanos. Es verdad que debe preocuparnos que otros seres vivos no sean tratados irresponsablemente. Pero especialmente deberían exasperarnos las enormes inequidades que existen entre nosotros, porque seguimos tolerando que unos se consideren más dignos que otros. Dejamos de advertir que algunos se arrastran en una degradante miseria, sin posibilidades reales de superación, mientras otros ni siquiera saben qué hacer con lo que poseen, ostentan vanidosamente una supuesta superioridad y dejan tras de sí un nivel de desperdicio que sería imposible generalizar sin destrozar el planeta. Seguimos admitiendo en la práctica que unos se sientan más humanos que otros, como si hubieran nacido con mayores derechos”.
17. “No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Es evidente la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada. Esto pone en riesgo el sentido de la lucha por el ambiente. No es casual que, en el himno donde san Francisco alaba a Dios por las criaturas, añada lo siguiente: «Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor». Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad”.
18. “Jesús vivía en armonía plena con la creación, y los demás se asombraban: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?». No aparecía como un asceta separado del mundo o enemigo de las cosas agradables de la vida. Refiriéndose a sí mismo expresaba: «Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es un comilón y borracho». Estaba lejos de las filosofías que despreciaban el cuerpo, la materia y las cosas de este mundo. Sin embargo, esos dualismos malsanos llegaron a tener una importante influencia en algunos pensadores cristianos a lo largo de la historia y desfiguraron el Evangelio. Jesús trabajaba con sus manos, tomando contacto cotidiano con la materia creada por Dios para darle forma con su habilidad de artesano. Llama la atención que la mayor parte de su vida fue consagrada a esa tarea, en una existencia sencilla que no despertaba admiración alguna: «¿No es este el carpintero, el hijo de María?». Así santificó el trabajo y le otorgó un peculiar valor para nuestra maduración. San Juan Pablo II enseñaba que, «soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redención de la humanidad”.
Capítulo III: Raíz humana de la crisis ecológica
19. “La tecnociencia bien orientada no sólo puede producir cosas realmente valiosas para mejorar la calidad de vida del ser humano, desde objetos domésticos útiles hasta grandes medios de transporte, puentes, edificios, lugares públicos. También es capaz de producir lo bello y de hacer « saltar » al ser humano inmerso en el mundo material al ámbito de la belleza. ¿Se puede negar la belleza de un avión, o de algunos rascacielos? Hay preciosas obras pictóricas y musicales logradas con la utilización de nuevos instrumentos técnicos. Así, en la intención de belleza del productor técnico y en el contemplador de tal belleza, se da el salto a una cierta plenitud propiamente humana".
20. “La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático. De otro modo, aun las mejores iniciativas ecologistas pueden terminar encerradas en la misma lógica globalizada. Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial
”.
21. “Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. No obstante, tampoco se imagina renunciando a las posibilidades que ofrece la tecnología. La humanidad se ha modificado profundamente, y la sumatoria de constantes novedades consagra una fugacidad que nos arrastra por la superficie, en una única dirección. Se hace difícil detenernos para recuperar la profundidad de la vida. Si la arquitectura refleja el espíritu de una época, las megaestructuras y las casas en serie expresan el espíritu de la técnica globalizada, donde la permanente novedad de los productos se une a un pesado aburrimiento. No nos resignemos a ello y no renunciemos a preguntarnos por los fines y por el sentido de todo. De otro modo, sólo legitimaremos la situación vigente y necesitaremos más sucedáneos para soportar el vacío”.
22. “En la modernidad hubo una gran desmesura antropocéntrica que, con otro ropaje, hoy sigue dañando toda referencia común y todo intento por fortalecer los lazos sociales. Por eso ha llegado el momento de volver a prestar atención a la realidad con los límites que ella impone, que a su vez son la posibilidad de un desarrollo humano y social más sano y fecundo. Una presentación inadecuada de la antropología cristiana pudo llegar a respaldar una concepción equivocada sobre la relación del ser humano con el mundo. Se transmitió muchas veces un sueño prometeico de dominio sobre el mundo que provocó la impresión de que el cuidado de la naturaleza es cosa de débiles. En cambio, la forma correcta de interpretar el concepto del ser humano como « señor » del universo consiste en entenderlo como administrador responsable”.
23. “La falta de preocupación por medir el daño a la naturaleza y el impacto ambiental de las decisiones es sólo el reflejo muy visible de un desinterés por reconocer el mensaje que la naturaleza lleva inscrito en sus mismas estructuras. Cuando no se reconoce en la realidad misma el valor de un pobre, de un embrión humano, de una persona con discapacidad –por poner sólo algunos ejemplos–, difícilmente se escucharán los gritos de la misma naturaleza. Todo está conectado. Si el ser humano se declara autónomo de la realidad y se constituye en dominador absoluto, la misma base de su existencia se desmorona, porque, «en vez de desempeñar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creación, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebelión de la naturaleza”.
24. “Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: «Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social”.
25. “La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: « Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables ». Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotráfico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en vías de extinción? ¿No es la misma lógica relativista la que justifica la compra de órganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentación, o el descarte de niños porque no responden al deseo de sus padres? Es la misma lógica del «usa y tira», que genera tantos residuos sólo por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita. Entonces no podemos pensar que los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar”.
26. “Estamos llamados al trabajo desde nuestra creación. No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma. El trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. En este sentido, ayudar a los pobres con dinero debe ser siempre una solución provisoria para resolver urgencias. El gran objetivo debería ser siempre permitirles una vida digna a través del trabajo. Pero la orientación de la economía ha propiciado un tipo de avance tecnológico para reducir costos de producción en razón de la disminución de los puestos de trabajo, que se reemplazan por máquinas. Es un modo más como la acción del ser humano puede volverse en contra de él mismo. La disminución de los puestos de trabajo «tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del “capital social”, es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad, y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil. En definitiva, «los costes humanos son siempre también costes económicos y las disfunciones económicas comportan igualmente costes humanos». 
27. “Dejar de invertir en las personas para obtener un mayor rédito inmediato es muy mal negocio para la sociedad. Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que favorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal. Las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero”.  
28. “Una libertad económica sólo declamada, pero donde las condiciones reales impiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discurso contradictorio que deshonra a la política. La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde instala sus emprendimientos, sobre todo si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común. La actividad empresarial, que es una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos, puede ser una manera muy fecunda de promover la región donde se instala, si crea puestos de trabajo”.
29. “Quiero recoger aquí la equilibrada posición de san Juan Pablo II, quien resaltaba los beneficios de los adelantos científicos y tecnológicos, que «manifiestan cuán noble es la vocación del hombre a participar responsablemente en la acción creadora de Dios», pero al mismo tiempo recordaba que «toda intervención en un área del ecosistema debe considerar sus consecuencias en otras áreas». Expresaba que la Iglesia valora el aporte «del estudio y de las aplicaciones de la biología molecular, completada con otras disciplinas, como la genética, y su aplicación tecnológica en la agricultura y en la industria, aunque también decía que esto no debe dar lugar a una «indiscriminada manipulación genética que ignore los efectos negativos de estas intervenciones. No es posible frenar la creatividad humana. Si no se puede prohibir a un artista el despliegue de su capacidad creadora, tampoco se puede inhabilitar a quienes tienen especiales dones para el desarrollo científico y tecnológico, cuyas capacidades han sido donadas por Dios para el servicio a los demás. Al mismo tiempo, no pueden dejar de replantearse los objetivos, los efectos, el contexto y los límites éticos de esa actividad humana que es una forma de poder con altos riesgos”.
Capítulo IV: Una ecología integral
30. “Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir. Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales a la hora de analizar cuestiones relacionadas con el medio ambiente, poniendo en diálogo el lenguaje científico-técnico con el lenguaje popular. Es la cultura no sólo en el sentido de los monumentos del pasado, sino especialmente en su sentido vivo, dinámico y participativo, que no puede excluirse a la hora de repensar la relación del ser humano con el ambiente".
31. “Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de «estar en casa» dentro de la ciudad que nos contiene y nos une. Es importante que las diferentes partes de una ciudad estén bien integradas y que los habitantes puedan tener una visión de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio privándose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los demás. Toda intervención en el paisaje urbano o rural debería considerar cómo los distintos elementos del lugar conforman un todo que es percibido por los habitantes como un cuadro coherente con su riqueza de significados. Así los otros dejan de ser extraños, y se los puede sentir como parte de un « nosotros » que construimos juntos. Por esta misma razón, tanto en el ambiente urbano como en el rural, conviene preservar algunos lugares donde se eviten intervenciones humanas que los modifiquen constantemente
.
32. “La falta de viviendas es grave en muchas partes del mundo, tanto en las zonas rurales como en las grandes ciudades, porque los presupuestos estatales sólo suelen cubrir una pequeña parte de la demanda. No sólo los pobres, sino una gran parte de la sociedad sufre serias dificultades para acceder a una vivienda propia. La posesión de una vivienda tiene mucho que ver con la dignidad de las personas y con el desarrollo de las familias. Es una cuestión central de la ecología humana. Si en un lugar ya se han desarrollado conglomerados caóticos de casas precarias, se trata sobre todo de urbanizar esos barrios, no de erradicar y expulsar. Cuando los pobres viven en suburbios contaminados o en conglomerados peligrosos, «en el caso que se deba proceder a su traslado, y para no añadir más sufrimiento al que ya padecen, es necesario proporcionar una información adecuada y previa, ofrecer alternativas de alojamientos dignos e implicar directamente a los interesados. Al mismo tiempo, la creatividad debería llevar a integrar los barrios precarios en una ciudad acogedora: «¡Qué hermosas son las ciudades que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué lindas son las ciudades que, aun en su diseño arquitectónico, están llenas de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro”.
33. “Si la tierra nos es donada, ya no podemos pensar sólo desde un criterio utilitarista de eficiencia y productividad para el beneficio individual. La tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán. La visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. Por eso, pretender resolver todas las dificultades a través de normativas uniformes o de intervenciones técnicas lleva a desatender la complejidad de las problemáticas locales, que requieren la intervención activa de los habitantes. Los nuevos procesos que se van gestando no siempre pueden ser incorporados en esquemas establecidos desde afuera, sino que deben partir de la misma cultura local. Así como la vida y el mundo son dinámicos, el cuidado del mundo debe ser flexible y dinámico. Las soluciones meramente técnicas corren el riesgo de atender a síntomas que no responden a las problemáticas más profundas. Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano".
34. “¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario. Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores. Si no está latiendo esta pregunta de fondo, no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan lograr efectos importantes. Pero si esta pregunta se plantea con valentía, nos lleva inexorablemente a otros cuestionamientos muy directos: ¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra? Por eso, ya no basta decir que debemos preocuparnos por las futuras generaciones. Se requiere advertir que lo que está en juego es nuestra propia dignidad. Somos nosotros los primeros interesados en dejar un planeta habitable para la humanidad que nos sucederá. Es un drama para nosotros mismos, porque esto pone en crisis el sentido del propio paso por esta tierra”.
35. “La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico. El hombre y la mujer del mundo posmoderno corren el riesgo permanente de volverse profundamente individualistas, y muchos problemas sociales se relacionan con el inmediatismo egoísta actual, con las crisis de los lazos familiares y sociales, con las dificultades para el reconocimiento del otro. Muchas veces hay un consumo inmediatista y excesivo de los padres que afecta a los propios hijos, quienes tienen cada vez más dificultades para adquirir una casa propia y fundar una familia. Además, nuestra incapacidad para pensar seriamente en las futuras generaciones está ligada a nuestra incapacidad para ampliar los intereses actuales y pensar en quienes quedan excluidos del desarrollo. No imaginemos solamente a los pobres del futuro, basta que recordemos a los pobres de hoy, que tienen pocos años de vida en esta tierra y no pueden seguir esperando. Por eso, «además de la leal solidaridad intergeneracional, se ha de reiterar la urgente necesidad moral de una renovada solidaridad intrageneracional”.
Capítulo V: Algunas líneas de orientación y acción
36. “La política y la empresa reaccionan con lentitud, lejos de estar a la altura de los desafíos mundiales. Desde mediados del siglo pasado, y superando muchas dificultades, se ha ido afirmando la tendencia a concebir el planeta como patria y la humanidad como pueblo que habita una casa de todos. Un mundo interdependiente no significa únicamente entender que las consecuencias perjudiciales de los estilos de vida, producción y consumo afectan a todos, sino principalmente procurar que las soluciones se propongan desde una perspectiva global y no sólo en defensa de los intereses de algunos países. La interdependencia nos obliga a pensar en un solo mundo, en un proyecto común. Pero la misma inteligencia que se utilizó para un enorme desarrollo tecnológico no logra encontrar formas eficientes de gestión internacional en orden a resolver las graves dificultades ambientales y sociales. Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética, a promover una gestión más adecuada de los recursos forestales y marinos, a asegurar a todos el acceso al agua potable”.
37. “En el cuidado de la diversidad biológica y en lo relacionado con la desertificación, los avances han sido mucho menos significativos. En lo relacionado con el cambio climático, los avances son lamentablemente muy escasos. La reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valentía y responsabilidad, sobre todo de los países más poderosos y más contaminantes. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el desarrollo sostenible denominada Rio+20 (Río de Janeiro 2012) emitió una extensa e ineficaz Declaración final. Las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad. Mientras se elaboraba esta Encíclica, el debate ha adquirido una particular intensidad. Los creyentes no podemos dejar de pedirle a Dios por el avance positivo en las discusiones actuales, de manera que las generaciones futuras no sufran las consecuencias de imprudentes retardos”.
38. “Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, aunque deban analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su población y controlar mejor la corrupción. También es verdad que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello requieren contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta. El aprovechamiento directo de la abundante energía solar requiere que se establezcan mecanismos y subsidios de modo que los países en desarrollo puedan acceder a transferencia de tecnologías, asistencia técnica y recursos financieros, pero siempre prestando atención a las condiciones concretas, ya que «no siempre es adecuadamente evaluada la compatibilidad de los sistemas con el contexto para el cual fueron diseñados. Los costos serían bajos si se los compara con los riesgos del cambio climático. De todos modos, es ante todo una decisión ética, fundada en la solidaridad de todos los pueblos”.
39. “El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo. Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que puedan afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miopía de la construcción de poder detiene la integración de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda pública de los gobiernos. Se olvida así que «el tiempo es superior al espacio, que siempre somos más fecundos cuando nos preocupamos por generar procesos más que por dominar espacios de poder. La grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación”.
40.
El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Los países pobres necesitan tener como prioridad la erradicación de la miseria y el desarrollo social de sus habitantes, aunque deban analizar el nivel escandaloso de consumo de algunos sectores privilegiados de su población y controlar mejor la corrupción. También es verdad que deben desarrollar formas menos contaminantes de producción de energía, pero para ello requieren contar con la ayuda de los países que han crecido mucho a costa de la contaminación actual del planeta. El aprovechamiento directo de la abundante energía solar requiere que se establezcan mecanismos y subsidios de modo que los países en desarrollo puedan acceder a transferencia de tecnologías, asistencia técnica y recursos financieros, pero siempre prestando atención a las condiciones concretas, ya que «no siempre es adecuadamente evaluada la compatibilidad de los sistemas con el contexto para el cual fueron diseñado”.
41.
Cuando aparecen eventuales riesgos para el ambiente que afecten al bien común presente y futuro, esta situación exige «que las decisiones se basen en una comparación entre los riesgos y los beneficios hipotéticos que comporta cada decisión alternativa posible. Esto vale sobre todo si un proyecto puede producir un incremento de utilización de recursos naturales, de emisiones o vertidos, de generación de residuos, o una modificación significativa en el paisaje, en el hábitat de especies protegidas o en un espacio público. Algunos proyectos, no suficientemente analizados, pueden afectar profundamente la calidad de vida de un lugar debido a cuestiones tan diversas entre sí como una contaminación acústica no prevista, la reducción de la amplitud visual, la pérdida de valores culturales, los efectos del uso de energía nuclear. La cultura consumista, que da prioridad al corto plazo y al interés privado, puede alentar trámites demasiado rápidos o consentir el ocultamiento de información”.
42.
La política no debe someterse a la economía y ésta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia. Hoy, pensando en el bien común, necesitamos imperiosamente que la política y la economía, en diálogo, se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. La salvación de los bancos a toda costa, haciendo pagar el precio a la población, sin la firme decisión de revisar y reformar el entero sistema, reafirma un dominio absoluto de las finanzas que no tiene futuro y que sólo podrá generar nuevas crisis después de una larga, costosa y aparente curación. La crisis financiera de 2007-2008 era la ocasión para el desarrollo de una nueva economía más atenta a los principios éticos y para una nueva regulación de la actividad financiera especulativa y de la riqueza ficticia. Pero no hubo una reacción que llevara a repensar los criterios obsoletos que siguen rigiendo al mundo. La producción no es siempre racional, y suele estar atada a variables económicas que fijan a los productos un valor que no coincide con su valor real. Eso lleva muchas veces a una sobreproducción de algunas mercancías, con un impacto ambiental innecesario, que al mismo tiempo perjudica a muchas economías regionales. La burbuja financiera también suele ser una burbuja productiva. En definitiva, lo que no se afronta con energía es el problema de la economía real, la que hace posible que se diversifique y mejore la producción, que las empresas funcionen adecuadamente, que las pequeñas y medianas empresas se desarrollen y creen empleo”.
43. “Necesitamos una política que piense con visión amplia, y que lleve adelante un replanteo integral, incorporando en un diálogo interdisciplinario los diversos aspectos de la crisis. Muchas veces la misma política es responsable de su propio descrédito, por la corrupción y por la falta de buenas políticas públicas. Si el Estado no cumple su rol en una región, algunos grupos económicos pueden aparecer como benefactores y detentar el poder real, sintiéndose autorizados a no cumplir ciertas normas, hasta dar lugar a diversas formas de criminalidad organizada, trata de personas, narcotráfico y violencia muy difíciles de erradicar. Si la política no es capaz de romper una lógica perversa, y también queda subsumida en discursos empobrecidos, seguiremos sin afrontar los grandes problemas de la humanidad. Una estrategia de cambio real exige repensar la totalidad de los procesos, ya que no basta con incluir consideraciones ecológicas superficiales mientras no se cuestione la lógica subyacente en la cultura actual. Una sana política debería ser capaz de asumir este desafío”.
44. “La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad. No se puede pensar en recetas uniformes, porque hay problemas y límites específicos de cada país o región. También es verdad que el realismo político puede exigir medidas y tecnologías de transición, siempre que estén acompañadas del diseño y la aceptación de compromisos graduales vinculantes. Pero en los ámbitos nacionales y locales siempre hay mucho por hacer, como promover las formas de ahorro de energía. Esto implica favorecer formas de producción industrial con máxima eficiencia energética y menos cantidad de materia prima, quitando del mercado los productos que son poco eficaces desde el punto de vista energético o que son más contaminantes. También podemos mencionar una buena gestión del transporte o formas de construcción y de saneamiento de edificios que reduzcan su consumo energético y su nivel de contaminación. Por otra parte, la acción política local puede orientarse a la modificación del consumo, al desarrollo de una economía de residuos y de reciclaje, a la protección de especies y a la programación de una agricultura diversificada con rotación de cultivos. Es posible alentar el mejoramiento agrícola de regiones pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, en la organización del mercado local o nacional, en sistemas de riego, en el desarrollo de técnicas agrícolas sostenibles. Se pueden facilitar formas de cooperación o de organización comunitaria que defiendan los intereses de los pequeños productores y preserven los ecosistemas locales de la depredación. ¡Es tanto lo que sí se puede hacer!”.
Capítulo VI: Educación y espiritualidad ecológica
45. “La situación actual del mundo «provoca una sensación de inestabilidad e inseguridad que a su vez favorece formas de egoísmo colectivo. Cuando las personas se vuelven autorreferenciales y se aíslan en su propia conciencia, acrecientan su voracidad. Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir. En este contexto, no parece posible que alguien acepte que la realidad le marque límites. Tampoco existe en ese horizonte un verdadero bien común. Si tal tipo de sujeto es el que tiende a predominar en una sociedad, las normas sólo serán respetadas en la medida en que no contradigan las propias necesidades. Por eso, no pensemos sólo en la posibilidad de terribles fenómenos climáticos o en grandes desastres naturales, sino también en catástrofes derivadas de crisis sociales, porque la obsesión por un estilo de vida consumista, sobre todo cuando sólo unos pocos puedan sostenerlo, sólo podrá provocar violencia y destrucción recíproca”.
46. “Un cambio en los estilos de vida podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social. Es lo que ocurre cuando los movimientos de consumidores logran que dejen de adquirirse ciertos productos y así se vuelven efectivos para modificar el comportamiento de las empresas. A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concientización de la población. También a la Iglesia. Todas las comunidades cristianas tienen un rol importante que cumplir en esta educación. Espero también que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente. Dado que es mucho lo que está en juego, así como se necesitan instituciones dotadas de poder para sancionar los ataques al medio ambiente, también necesitamos controlarnos y educarnos unos a otros”.
47. “Sin embargo, esta educación, llamada a crear una «ciudadanía ecológica», a veces se limita a informar y no logra desarrollar hábitos. La existencia de leyes y normas no es suficiente a largo plazo para limitar los malos comportamientos, aun cuando exista un control efectivo. Para que la norma jurídica produzca efectos importantes y duraderos, es necesario que la mayor parte de los miembros de la sociedad la haya aceptado a partir de motivaciones adecuadas, y que reaccione desde una transformación personal. Sólo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente. Es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida. La educación en la responsabilidad ambiental puede alentar diversos comportamientos que tienen una incidencia directa e importante en el cuidado del ambiente, como evitar el uso de material plástico y de papel, reducir el consumo de agua, separar los residuos, cocinar sólo lo que razonablemente se podrá comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar transporte público o compartir un mismo vehículo entre varias personas, plantar árboles, apagar las luces innecesarias. Todo esto es parte de una generosa y digna creatividad, que muestra lo mejor del ser humano. El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”.
48. “La sobriedad que se vive con libertad y conciencia es liberadora. Por otro lado, ninguna persona puede madurar en una feliz sobriedad si no está en paz consigo mismo. Parte de una adecuada comprensión de la espiritualidad consiste en ampliar lo que entendemos por paz, que es mucho más que la ausencia de guerra. La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida. La naturaleza está llena de palabras de amor, pero ¿cómo podremos escucharlas en medio del ruido constante, de la distracción permanente y ansiosa, o del culto a la apariencia? Muchas personas experimentan un profundo desequilibrio que las mueve a hacer las cosas a toda velocidad para sentirse ocupadas, en una prisa constante que a su vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a su alrededor. Esto tiene un impacto en el modo como se trata al ambiente. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia «no debe ser fabricada sino descubierta, develada”.
49. “Hace falta volver a sentir que nos necesitamos unos a otros, que tenemos una responsabilidad por los demás y por el mundo, que vale la pena ser buenos y honestos. Ya hemos tenido mucho tiempo de degradación moral, burlándonos de la ética, de la bondad, de la fe, de la honestidad, y llegó la hora de advertir que esa alegre superficialidad nos ha servido de poco. Esa destrucción de todo fundamento de la vida social termina enfrentándonos unos con otros para preservar los propios intereses, provoca el surgimiento de nuevas formas de violencia y crueldad e impide el desarrollo de una verdadera cultura del cuidado del ambiente”.
50. “María, la madre que cuidó a Jesús, ahora cuida con afecto y dolor materno este mundo herido. Dios, que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea
”.

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Otros sitios presentan así las citas más destacadas:

21 citas clave de la encíclica del papa Francisco sobre cambio climático
El Vaticano publicó el esperado texto del pontífice en el llama a políticos, empresarios y ciudadanos a cuidar la 'casa común'
Por Daniel Burke, editor de Religión en CNN
Jueves, 18 de junio de 2015
El papa Francisco publicó este jueves su esperada encíclica Laudato Si sobre el medio ambiente, en la que pide iniciar una revolución cultural para revertir el cambio climático y que espera influya en las decisiones de ciudadanos, políticos y empresarios.
En el documento, Francisco critica la idolatría al dinero y a la tecnología, así como las acciones de empresas que en la búsqueda de obtener ganancias dañan al medio ambiente.
Estas son algunas de las citas más poderosas de la encíclica de 184 páginas y publicada en al menos cinco idiomas:
  • “La Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.
  • “En muchas partes del planeta, los mayores lamentan que lo que una vez fueron hermosos paisajes estén ahora cubiertos de basura
  • Nunca habíamos lastimado y maltratado a nuestra casa común como lo hemos hecho en los últimos 200 años”.
  • “No somos Dios. La Tierra estaba aquí antes que nosotros y nos fue otorgada”.
  • "La idea del infinito o el crecimiento ilimitado, que parece tan atractiva para los economistas, los financieros y los expertos en tecnología... tiene como base la mentira de que los bienes de la Tierra son suministros infinitos, y eso lleva a exprimir y secar a la Tierra".
  • "Un consenso científicamente consolidado de expertos indica que somos testigos de un perturbante calentamiento del sistema climático... Varios estudios científicos indican que el calentamiento global en décadas recientes es debido a la gran concentración de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y otros), debido a muchas de las actividades humanas".
  • El ambiente es un interés en común, que pertenece a todos y con significado para todos”.
  • La explotación del planeta ya ha excedido los límites aceptables”.
  • “Las predicciones apocalípticas ya no pueden verse con ironía o desdén”.
  • “Necesitamos fortalecer la convicción de que somos una sola familia humana”.
  • “Debemos recuperar la convicción de que nos necesitamos el uno al otro, que tenemos una responsabilidad compartida con los otros y con el mundo, y que ser bueno y honrado vale la pena”.
  • No puede haber una renovación en nuestra relación con la naturaleza sin una renovación con la humanidad misma”.
  • “No estamos enfrentando dos crisis separadas, una ambiental y otra social; sino una crisis compleja que es tanto social como ambiental”.
  • “¿Qué clase de mundo queremos dejar a quienes vienen detrás de nosotros, a los niños que están creciendo?”.
  • "Se ha convertido en contracultural elegir un estilo de vida cuyos objetivos son incluso parcialmente independientes de la tecnología”.
  • “Nadie está sugiriendo que regresemos a la Era de Piedra, pero necesitamos disminuir la velocidad y ver la realidad de una diferente forma”.
  • “La vida gradualmente se convierte poco a poco en una rendición ante situaciones condicionadas por la tecnología, vista a sí misma como el principio clave al significado de la existencia”.
  • “Necesitamos rechazar la concepción mágica del mercado, que sugiere que los problemas pueden ser resueltos simplemente con un incremento en las ganancias de compañías e individuos”.
  • “¿Qué induciría a alguien en esta etapa a aferrarse al poder solo para ser recordado por su incapacidad de tomar acción cuando era urgente y necesario hacerlo?”.
  • "Pero no todo está perdido. Los seres humanos, capaces de hacer lo peor, también son capaces de levantarse a sí mismos, al elegir lo que es bueno, y volver a empezar".
  • "Me gustaría entrar en un diálogo con todas las personas acerca de nuestra casa común". 
  • En el documento, Francisco critica la idolatría al dinero y a la tecnología, así como las acciones de empresas que en la búsqueda de obtener ganancias dañan al medio ambiente.
Fuente: CNN México
http://www.cnnmexico.com/mundo/2015/06/18/21-citas-clave-de-la-enciclica-del-papa-francisco-sobre-cambio-climatico

Reacciones a la encíclica “Laudato sì” del Papa Francisco en la prensa de América Latina
Enviado por Laura Ayala el
A pocos días de haberse promulgado la encíclica “Laudato si”, del Papa Francisco, resulta interesante echar un vistazo general a la repercusión que ha tenido su publicación en los medios de prensa seculares de América Latina. Evidentemente es imposible abarcarlos a todos, pero se puede tener una idea general revisando al menos a algunos de los más importantes. No cabe duda que la Encíclica ha causado reacciones importantes, con titulares impresionantes en la mayoría de diarios o periódicos, tanto impresos como en Internet. La expectativa era muy alta, y ello se refleja en los titulares y en los espacios dedicados a la Encíclica. El diario “El País” de Uruguay, por ejemplo, anunció la publicación de la Encíclica con la frase “el Papa pide responsabilidad por el planeta, que se está destrozando”, o “El Mercurio” de Chile: “Encíclica papal sobre medio ambiente hace un urgente llamado a salvar el planeta”. El diario “La Nación” de Argentina y “El Nacional” de Caracas, hablan de la “valiente revolución cultural” del Papa y de su llamada urgente a un cambio de mentalidad con la finalidad de proteger el hábitat del ser humano. Pero estos son solo algunos pocos ejemplos.
Hay que advertir, sin embargo, una carencia bastante notable en varios de estos medios en relación con las noticias o artículos sobre la Encíclica, y es que en buena cuenta todo parece reducirse a cuestiones de orden ecológico-ambiental, y a temas como la responsabilidad humana en el llamado “calentamiento global” y la producción de gases contaminantes por la industria, o la mentalidad mercantilista o economicista que privilegia el provecho de grupos de interés por encima el cuidado sobre el hábitat, lo que a su vez afecta de manera más aguda a los menos favorecidos del mundo; todas cuestiones sumamente importantes que son abordadas con extremo cuidado por el documento papal. Pero con frecuencia se obvian casi completamente las otras tres cuartas partes del documento, en las que aparece la verdadera propuesta de la Encíclica, que está lejos de ser una simple crítica a la falta de respeto por el hábitat del hombre –ha sido ya apodada por algunos medios como la “encíclica verde”–, y que consiste en lo que el Papa llama una “ecología integral” basada en la visión cristiana del ser humano y de la creación, además de las interesantes “líneas de orientación y de acción” y la propuesta apelante a una “educación y espiritualidad” auténticamente ecológicas.
No deja de ser interesante, de todos modos, constatar el alto y positivo nivel de acogida que ha tenido el documento en los medios de comunicación. El diario “Clarín” de Argentina, en la edición del último domingo, da a la publicación de “Laudato sì” un excelente “tiempismo” en el campo social o político, por la conveniencia de su publicación en tiempos en que el G7 se reúne para hablar de la eliminación de los combustibles fósiles para antes del término de este siglo, o en que la Agencia Internacional de Energía advierte sobre el alza en al menos 2 grados de la temperatura global a pesar e la promesa de los países de reducir la emisión de gases de efecto invernadero. El diario atribuye a Francisco “convicciones muy profundas” sobre los problemas ambientales que aquejan a la humanidad, la que provendrían de su propia experiencia en Argentina. La sección lleva un nombre llamativo: “la historia secreta: cómo se gestó la encíclica ambiental del Papa” y, efectivamente, citando como fuente al Obispo Víctor Manuel Fernández, explica que para la elaboración del documento el Santo Padre se sirvió de “un vendaval de aportes y propuestas de gente de todo el mundo: científicos, activistas, filósofos, empresarios, políticos”, que llegaron a ser más de doscientas. “La Nación”, por su parte, en un pequeño artículo escrito por Elisabetta Piqué, resume con buen criterio el “esperadísimo documento” de Francisco en algunas ideas importantes, como que “la crisis ecológica es una manifestación externa de la crisis ética, cultural y espiritual de la modernidad”.
El editorial del 18 de junio, del colombiano “El Tiempo”, con el título “Francisco vuelve y juega”, plantea que “el pontífice ubica en la política, y sobre todo en la economía, las causas del calentamiento global”, lo que resulta un poco reductivo si se tiene en cuenta el contenido integral del documento. Señala además “lo ambiental” como el tema central de la Encíclica, cuando en el fondo es más una “ecología integral” que tiene como centro al ser humano y su relación con el orden creado. Pero desde otro punto de vista el artículo sí hace justicia a la crítica fuerte del Papa –en cuanto “declaración de principios”– sobre todo a grupos políticos y de poder, por el uso indiscriminado de recursos que afectan principalmente a los menos favorecidos del planeta, y señala, finalmente, la visión claramente cristiana de los planteamientos.
Un articulista del diario “El Comercio”, de Ecuador, Lolo Echevarría, escribió el sábado 20 de junio un pequeño comentario a la Encíclica, en la que Francisco nos recuerda –según dice– “que la degradación ambiental no está separada de la degradación humana y social”. Pero se abstiene de hacer un juicio de valor sobre el contenido del documento o de señalar una “línea” precisa. Sugiere más bien, en cierto modo, que el documento responde de distintas maneras a distintas visiones, y que tanto el partidario de la “revolución ciudadana” a favor de la ecología, como el empresario favorable al uso de los recursos, pueden sentirse identificados con las diferentes perspectivas de la Encíclica; lo cual es interesante si se entiende que Francisco no pretende irse a un lado o al otro, sino que el planteamiento tiene como centro al desarrollo integral del ser humano en su recta relación con el mundo creado, independientemente de cualquier ideología o corriente de pensamiento.
Erika Lüters Gamboa, de El Mercurio” de Chile, señaló el 19 de junio que “la encíclica papal sobre el medio ambiente hace un urgente llamado a salvar el planeta”, y considera el documento como un “reclamo a la humanidad en general, sin importar credo religioso”, “para que exijan de sus líderes acciones rápidas para salvar el planeta”. Según la periodista, el Pontífice “acusa del deterioro del medio ambiente al consumismo y al sistema económico y financiero que ahoga a los pobres”. Luego de hacer un resumen de los puntos de la Encíclica relativos al deterioro del medio ambiente, cita como fuente a Austen Evereigh, uno de los más leídos biógrafos del Papa, quien declaró al Mercurio que “la encíclica abre un nuevo capítulo en el diálogo entre la Iglesia y la ciencia. El Papa se formó en la escuela secundaria en química de los alimentos. Yo no diría que esto se relaciona con su interés por el medio ambiente, pero le ha dado una familiaridad natural con la ciencia y el método científico. El Papa habla con autoridad religiosa, pero es respetuoso de la ciencia”.
“El Comercio”, de Perú, en un extenso comentario recuerda que lo que propone Francisco, ante todo, “es un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sobriedad y en la solidaridad, y analiza a lo largo de varios capítulos las razones del deterioro del planeta y de cómo las estructuras de poder lo han ocasionado”. Presentado tan sólo seis meses antes de la cumbre de Naciones Unidas sobre el calentamiento global climático, prevista en París en diciembre, el diario limeño prevé que “el documento influirá en la comunidad internacional” y tendrá un fuerte impacto.
“El Diario”, por su parte, órgano informativo boliviano, en una noticia del 20 de junio da cuenta de cómo gobiernos y distintas organizaciones de América han dado la bienvenida a la encíclica “Laudato si” y han reconocido su responsabilidad como Estado y sociedad. “Bergoglio –se señala– pide que los países desarrollados ayuden a los países más necesitados y apoyen políticas y programas de desarrollo sostenible”.
El diario “El Universal”, de México, presenta un resumen con extractos tomados de la Encíclica, de temas como el cambio climático y sus causas, el consumo, el desarrollo sustentable y la disparidad en la riqueza, el uso de combustibles fósiles, lo que el Papa llama la “miopía política” y la “inercia burocrática”, sobre las fuerzas del mercado y el engaño de los bonos de carbono, la relación entre bancos, medio ambiente y producción, los efectos de la minería en el medio ambiente y en las poblaciones locales, y sobre la presión de las empresas y el uso de boicots.
En el ámbito centroamericano, por otra parte, los principales diarios como “Hoy” de República Dominicana, “El Diario de Hoy” de El Salvador, “La Hora” y “Prensa Libre” de Guatemala, “La Prensa” de Honduras, “El Nuevo Diario” y “La Prensa”, de Nicaragua, “La Nación” de Costa Rica y muchos otros, no han dejado de presentar la noticia con gran entusiasmo en los últimos días. 
Fuente: Pontificia Comisión para América Latina
http://www.cambioclimatico.org/contenido/reacciones-la-enciclica-laudato-si-del-papa-francisco-en-la-prensa-secular-de-america

Jeb Bush critica duramente la encíclica 'Laudato Sí' del Papa Francisco
19/06/2015
  La publicación de 'Laudato si' (Alabado seas), encíclica escrita por el Papa, Francisco I, ha levantado ampollas en muchos sectores de la política estadounidense, especialmente en el sector más conservador del Partido Republicano, en el que muchas voces se han alzado en contra de las palabras de Su Santidad.
   Especial relevancia han tenido las críticas que el candidato republicano a la Casa Blanca, Jeb Bush, hermano del ex-presidente George Bush, ha lanzado en contra de esta encíclica, y en contra del Papa: "Espero que el cura de mi parroquia no me castigue por decir esto, pero no tomo mis políticas económicas de mis obispos, cardenales o de mi Papa". Con esta contundencia dejó claro Bush que no mezcla política y creencias, y aclaró que le parece "una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta".
   El Papa, por su parte, insiste en que esta carta está dirigida, no sólo a los católicos, sino a "todos aquellos que puedan contribuir a la degradación de la casa común que Dios nos ha confiado". En su encíclica trata asuntos como la relación entre el cambio climático y la contaminación, la pérdida de la biodiversidad, las desigualdades existentes entre los distintos pueblos, la mala gestión de recursos y la falta de interés de los líderes políticos ante estos asuntos.
INDIGNACIÓN EN EL SENO REPUBLICANO.
   No ha sido Jeb Bush el único que ha alzado la voz en contra de esta encíclica. También numerosas personalidades dentro del Partido Republicano y de la política estadounidense han mostrado su malestar por las palabras del Papa. Especialmente duro ha sido el comentarista de radio conservador Rush Limbaugh, que ha calificado a Jorge Bergoglio como un "Papa marxista" debido a sus ideas sobre el capitalismo.
   Semanas atrás Rick Santorum, candidato republicano a las elecciones presidenciales de 2016 y católico devoto, opinó sobre este asunto y comentó que "la Iglesia se ha equivocado en cuestiones científicas en varias ocasiones, y es mejor que dejen la ciencia a los científicos, para así poder centrarse en cuestiones de teología y moral". Sobre el Papa, Santorum llegó a decir que "a veces es difícil escucharlo", y esto viene referido a unas declaraciones que Bergoglio hizo en el pasado asegurando que "ser un buen católico no implica tener hijos como conejos". Posteriormente, el Papa intentó aclarar esto diciendo que los que ha tomado sus declaraciones en el sentido de que "las familias con muchos niños y el nacimiento de muchos niños están entre las causas de la pobreza, tienen una forma simplista de verlo".
LA PRENSA TAMBIÉN SE REBELA.
   No sólo dentro del sector de la política ha tenido calado la encíclica papal. Algunos medios estadounidenses también han criticado duramente a Su Santidad, como es el caso del satirista Greg Gutfeld, de la Cadena Fox News, quien ha tachado al Papa de adoptar un posicionamiento "peligroso" y lo ha acusado de "buscar únicamente el respeto de sus enemigos".
   Michael McKenna, asesor republicano citado por el New York Times, aseguró que Bergoglio está "vendiendo una línea de socialismo de estilo latinoamericano y que no está en sintonía con la Iglesia Católica estadounidense".
LOS CATÓLICOS ESTADOUNIDENSES APOYAN AL PAPA.
   Parece que en EE.UU no todos los católicos opinan como Bush o Limbaugh, ya que según los datos que arroja una encuesta del centro de estudios Pew, el 86% tiene una visión positiva del Papa, mientras que un 71% cree que el planeta se está calentando.
   Dentro del Partido Republicano, la mitad de los católicos cree que el planeta se está calentando, y una cuarta parte de ellos opina que es a causa de la acción del hombre, mientras que dentro del Partido Demócrata, es un 80% quienes creen en el fenómeno del Calentamiento Global, y un 60% de estos opina que el ser humano es el culpable de ello.
   Todo esto ha estallado tres meses antes del viaje del Papa a EE.UU, el primero que realiza de forma oficial, para hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y la cámara del Congreso estadounidense.
Leer mas: http://www.notimerica.com/politica/noticia-jeb-bush-critica-duramente-enciclica-laudato-si-papa-francisco-20150619115017.html

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Para el Opus Dei la Visión general de la Encíclica es:
«¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?» Esta pregunta está en el centro de Laudato si’, la esperada encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. Y continúa: «Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario», y nos conduce a interrogarnos sobre el sentido de la existencia y el valor de la vida social: «¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra?»: «Si no nos planteamos estas preguntas de fondo —dice el Pontífice— «no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes».
La encíclica toma su nombre de la invocación de san Francisco, «Laudato si’, mi’ Signore», que en el Cántico de las creaturas que recuerda que la tierra, nuestra casa común, «es también como una hermana con la que compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos» Nosotros mismos «somos tierra. Nuestro propio cuerpo está formado por elementos del planeta, su aire nos da el aliento y su agua nos vivifica y restaura».
Pero ahora esta tierra maltratada y saqueada clama y sus gemidos se unen a los de todos los abandonados del mundo. El Papa Francisco nos invita a escucharlos, llamando a todos y cada uno —individuos, familias, colectivos locales, nacionales y comunidad internacional— a una «conversión ecológica», según expresión de san Juan Pablo II, es decir, a «cambiar de ruta», asumiendo la urgencia y la hermosura del desafío que se nos presenta ante el «cuidado de la casa común». Al mismo tiempo, el Papa Francisco reconoce que «se advierte una creciente sensibilidad con respecto al ambiente y al cuidado de la naturaleza, y crece una sincera y dolorosa preocupación por lo que está ocurriendo con nuestro planeta», permitiendo una mirada de esperanza que atraviesa toda la encíclica y envía a todos un mensaje claro y esperanzado: «La humanidad tiene aún la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común»; «el ser humano es todavía capaz de intervenir positivamente»; «no todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, pueden también superarse, volver a elegir el bien y regenerarse».
El Papa Francisco se dirige, claro está, a los fieles católicos, retomando las palabras de san Juan Pablo II: «Los cristianos, en particular, descubren que su cometido dentro de la creación, así como sus deberes con la naturaleza y el Creador, forman parte de su fe», pero se propone «especialmente entrar en diálogo con todos sobre nuestra casa común»: el diálogo aparece en todo el texto, y en el capítulo 5 se vuelve instrumento para afrontar y resolver los problemas. Desde el principio el Papa Francisco recuerda que también «otras Iglesias y Comunidades cristianas —como también otras religiones— han desarrollado una profunda preocupación y una valiosa reflexión» sobre el tema de la ecología. Más aún, asume explícitamente su contribución a partir de la del «querido Patriarca Ecuménico Bartolomé», ampliamente citado. En varios momentos, además, el Pontífice agradece a los protagonistas de este esfuerzo —tanto individuos como asociaciones o instituciones—, reconociendo que «la reflexión de innumerables científicos, filósofos, teólogos y organizaciones sociales [ha] enriquecido el pensamiento de la Iglesia sobre estas cuestiones» e invita a todos a reconocer «la riqueza que las religiones pueden ofrecer para una ecología integral y para el desarrollo pleno del género humano».
El recorrido de la encíclica se desarrolla en seis capítulos. A partir de la escucha de la situación a partir de los mejores conocimientos científicos disponibles hoy, recurre a la luz de la Biblia y la tradición judeo-cristiana, detectando las raíces del problema en la tecnocracia y el excesivo repliegue autorreferencial del ser humano. La propuesta de la encíclica es la de una «ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales», inseparablemente vinculadas con la situación ambiental.
En esta perspectiva, el Papa Francisco propone emprender un diálogo honesto a todos los niveles de la vida social, que facilite procesos de decisión transparentes. Y recuerda que ningún proyecto puede ser eficaz si no está animado por una conciencia formada y responsable, sugiriendo principios para crecer en esta dirección a nivel educativo, espiritual, eclesial, político y teológico. El texto termina con dos oraciones, una que se ofrece para ser compartida con todos los que creen en «un Dios creador omnipotente», y la otra propuesta a quienes profesan la fe en Jesucristo, rimada con el estribillo «Laudato si’», que abre y cierra la encíclica.
El texto está atravesado por algunos ejes temáticos, vistos desde variadas perspectivas, que le dan una fuerte coherencia interna: «La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida».
http://www.opusdei.es/es-es/article/laudato-si-la-enciclica-del-papa-francisco-sobre-el-cuidado-de-la-casa-comun/?PageSpeed=noscript


Cinco puntos clave de la "histórica" encíclica del papa Francisco sobre el cambio climático
La encíclica, titulada Laudato Si (Alabado Sea) y calificada por algunos de "histórica", por ser la primera vez que un Papa dedica un documento de este tipo a la protección medioambiental, consta de 190 páginas, cubriendo amplios temas. BBC Mundo les presenta un resumen de algunos de los puntos más destacados.
  • El calentamiento global es real.

    En ese sentido el papa escribe que "hay un consenso científico sólido" que se trata de un fenómeno innegable.

    La presentación de la encíclica papal se hizo en una rueda de prensa en el Vaticano.

    Si no se toman medidas para frenarlo se reducirá el agua potable, dañará la agricultura, conducirá a la extinción de algunas plantas y animales.

    También advirtió sobre el peligro del aumento en los niveles de los mares que podrían terminar inundando algunas de las ciudades más populosas del mundo.

  • Es principalmente el resultado de la actividad humana.

    Francisco reconoció que el cambio climático se da en parte de manera natural pero que los estudios científicos indican que su "principal" causa somos los humanos.

    Sostuvo que el "consumismo inmoral" ha llevado a la sociedad a un comportamiento que permite la degradación continua del medio ambiente.

    "La tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes -sobre todo el carbón, pero aún el petróleo y, en menor medida, el gas- necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora", advirtió.

  • Los países ricos tienen una "deuda ecológica" con los países pobres.
     

    Aseguró que los países en desarrollo están a la merced de las naciones industrializadas que explotan sus recursos para alimentar su producción y consumo, una relación que el Papa calificó como "estructuralmente perversa".

    Rechazó el argumento de que solo a través del crecimiento económico se puede resolver el hambre, la pobreza y se puede recuperar el medio ambiente.

    Llamó esa filosofía "un concepto mágico del mercado".

  • Creación de instituciones internacionales fuertes

    Se necesitan regulaciones a nivel gubernamental para frenar el calentamiento global, pero es esencial instituciones eficientes y organizadas con la potestad de sancionar a quienes incumplan las normas.

    "Es esencial lograr un consenso global para enfrentar problemas más profundos que no pueden ser resueltos por las medidas unilaterales de países individuales", dijo.

    Pero indicó que las regulaciones por sí solas no resolverán todo el problema. Pidió un cambio de perspectiva ética global para cuidad de la naturaleza y hacer que los pueblos sean prioridad.

  • Presión a los líderes políticos y sacrificio individual

    El papa identificó que "muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico y político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático".

    Representantes de diferentes denominaciones cristianas estuvieron presentes en el lanzamiento de la encíclica.

    Hizo un llamado para que individuos formen redes sociales para presionar a los líderes políticos y para ayudar a los que han quedado desamparados y desempleados debido al cambio climático.

    También instó a todos a hacer pequeños cambios en sus hábitos diarios, incluyendo el "uso de transporte público, compartir viajes en auto, plantar árboles y apagar luces innecesarias".

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150618_papa_enciclica_cambio_climatico_claves_wbm


Otros señalan que:
La gran apertura manifestada por Francisco en la encíclica «Laudato si’» hacia muchas instancias de los movimientos ambientalistas no es incondicional. Todo lo contrario. En diferentes puntos y páginas específicas del nuevo documento, que vincula estrechamente la cuestión ambiental y ecológica con la cuestión social, Papa Bergoglio deja muy claro que es un sinsentido cuando todos los que consideran que el hombre es el «cáncer» del planeta luchan en contra de la experimentación con animales y de la manipulación genética, pero justifican el aborto y la experimentación con embriones humanos vivos, mostrando un interés enorme, por ejemplo, por las ballenas y no por los migrantes, por los prófugos ni por los que mueren de hambre y de sed.

Maravillosamente, conscientemente, Francisco hace un poderoso llamado por la Madre Tierra. Apasionadamente, este Papa no imparte enseñanzas como si fuera su opinión personal la del dictador religioso a la manera de proclama que debe obedecerse fervorosamente y sin preguntar. Simplemente y de una vez, la posición oficial del líder de la Iglesia se alinea con el consenso científico global.
El Papa usa su pasión y su humanidad para llamar a atender con urgencia el cambio climático, en un documento en el que cita publicaciones científicas, al tiempo que conecta pensamientos con creencias, culturas y religiones. Eso explica por qué ha logrado involucrar a los no científicos en este tema profundamente científico y particular.
Este Papa también invita a contar nuestras historias con humanidad, con pasión y con verdad. También las historias científicas, porque aún espiritualidad y ciencia son partes una de la otra.

La encíclica papal del 24 de mayo no se limita, como erróneamente se ha considerado por muchos, al tema del cambio climático. Este documento aborda la problemática de la justicia y la sustentabilidad en el sentido más amplio. Junto a las dimensiones ambientales del ciclo de agua, el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, la encíclica aborda el tema de la desigualdad y la injusticia (incluida la asimetría en la distribución de los efectos negativos de la degradación ambiental).
En el ámbito del cambio climático la encíclica incluye tres puntos sobresalientes. Primero, el clima es un bien común. No es propiedad de un grupo de naciones o de las grandes empresas del planeta. Segundo, el documento recupera el principio de responsabilidad diferenciada, principio que se ha venido desdibujando en las negociaciones internacionales. El tercer punto es más amplio: el deterioro ambiental y la degradación de la vida humana van de la mano. La encíclica papal arremete contra las desigualdades internacionales y señala que en el plano de la globalización neoliberal constituyen un instrumento de dominación. Por eso, la verdadera sustentabilidad ambiental sólo podrá lograrse por medio de la justicia a través de un debate en el que se pueda escuchar el llanto de la tierra y el llanto de los pobres.
La encíclica critica el afán de lucro de la especulación financiera y el crecimiento, pero es poco consistente en su análisis sobre el papel del crecimiento en las economías capitalistas. Ojalá pueda frenar los planes de convertir el desastre climático en oportunidades de negocios, porque de lo contrario el gemido de los pobres se convertirá en rugido implacable.

Se advierte cuando, en su introducción, describe el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, "debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica". "Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza", indica.

Urge una y otra vez a los políticos a liberarse del yugo de los poderes económicos y gobernar a favor de la gente y de la tierra, el papa Francisco se hace una pregunta que parece una llamada a la revolución: “¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario?”.

Critica Francisco el modelo de producción que convierte a la tierra “nuestra casa, en un inmenso depósito de porquería”. El sistema industrial, dice el Papa, “no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos”.
Leer más: http://protestantedigital.com/sociedad/36541/el_papa_une_teologia_etica_y_ecologia_en_laudato_si
Critica Francisco el modelo de producción que convierte a la tierra “nuestra casa, en un inmenso depósito de porquería”. El sistema industrial, dice el Papa, “no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos”.
Leer más: http://protestantedigital.com/sociedad/36541/el_papa_une_teologia_etica_y_ecologia_en_laudato_si
Critica Francisco el modelo de producción que convierte a la tierra “nuestra casa, en un inmenso depósito de porquería”. El sistema industrial, dice el Papa, “no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos”.
Leer más: http://protestantedigital.com/sociedad/36541/el_papa_une_teologia_etica_y_ecologia_en_laudato_si

Critica Francisco el modelo de producción que convierte a la tierra “nuestra casa, en un inmenso depósito de porquería”. El sistema industrial, dice el Papa, “no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos”.

"Ama al planeta como a ti mismo", sería el principio básico del mensaje papal. Según la versión filtrada, al parecer dada por prelados de la Curia Romana molestos con las reformas de Francisco, el papa insta a la comunidad internacional a alcanzar acuerdos que fijen la responsabilidad de cada Estado por los daños al medio ambiente, en particular por la emisión de gases contaminantes.
Una encíclica ecológica que va mucho más de una advertencia sobre las consecuencias de la explotación medioambiental. El Papa Francisco invita a hacer una reflexión global sobre la vida humana y el medio ambiente en su Encíclica 'Laudatio si' (Alabado seas), que ha sido presentada hoy en Roma. A lo largo de sus 187 páginas en su versión en español, el idioma original en el que fue escrita, Francisco analiza las relaciones de los individuos con "la casa común", la sobreexplotación de los recursos y la tierra, las divergencias entre ciencia y religión, la innovación tecnológica, la necesidad de defender el trabajo como medio para el desarrollo de los pueblos y las consecuencias de la sumisión de la política a la economía. Frente al comportamiento "suicida" que destruye el medio ambiente, Francisco I reclama una "valiente revolución cultural" para salvar el planeta.

¿Cómo han acogido los liberales la “Laudato si”?
Por Manuel Bru
La derecha política y social se “retuerce” con el magisterio del Papa Francisco


No es la primera vez que uno de los gurús de la derecha económica, el economista y divulgador francés Guy Sorman, arremete contra el Papa Francisco. Ya lo hizo con ocasión de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, y ahora lo hace con ocasión de la encíclica Laudato si. 
Sólo que esta vez incluso consigue para ello las más prestigiosas páginas de los periódicos conservadores europeos como ABC. Su argumento es de simple insultante: el Papa no debería criticar el capitalismo moderno porque según este lumbreras es el sistema que saca de la miseria tanto social como ecológica. Ya. Que se lo digan a los millones de campesinos expropiados de sus tierras para que las multinacionales hagan su agosto con sus transgénicos, como denuncia el Papa. 
Por decir disparates, llega a decir que el agua potable debería de ser, en todo el mundo, un producto de consumo sólo sujeto a la ley de la oferta y la demanda. Claro que así se acabaría con la miseria. Sólo beberíamos agua potable en el primer mundo. En el tercer mundo pasarían por morir de infecciones del 80 al 100% de la población. Todo un lumbreras. 
Con todo, es interesante constatar como la derecha política y social se “retuerce” con el magisterio del Papa Francisco. Tampoco es que el magisterio social de Juan Pablo II y de Benedicto XVI les gustase mucho, que en el fondo decían los mismo.
Pero su lenguaje era más técnico, y dándose cuenta de ello, creían que su pensamiento económico y social no llegaba a la gente. Con el Papa Francisco ese consuelo ha desaparecido, y vemos por primera vez como algunos de los gurús del liberalismo no ya no aguantan más, y han decidido salir al campo de batalla para ridiculizar al Papa.
¿No es lo que han estado haciendo con los pontífices anteriores los gurús del mal llamado progresismo? Pues ahora les toca a los líderes del pensamiento único liberal. La cosa tiene su gracia porque estos liberales estaban situados en una postura muy cómoda con respecto a las cuestiones morales. Si la izquierda ideológica se enfrentaba a la moral cristiana abiertamente, la derecha ideológica había conseguido introducir en el pensamiento único un principio absolutamente falaz: que la economía de mercado es una ciencia exacta y que la moral no tenía nada que ver con ella. 
Así, no entrando en el debate moral como hace la izquierda, ellos podrían seguir defendiendo la inmoralidad de las inmoralidades, que es la mentalidad individualista y consumista, sin entrar en más cuestiones.
Los liberales ateos, tan contentos, y los liberales cristianos, presa, sin saberlo, tanto de la herejía teórica (no se creen nada de la Doctrina Social de la Iglesia), como de la práctica (los diez mandamientos quedan reducidos a uno, al sexto, que es el único del que se confiesan los más religiosos).
Porque en el fondo lo que al señor Sorman le molesta es que el Papa no se quede en un tibio debate medioambiental, o que no se quede en repetir las consignas generales de una mayor responsabilidad ecológica, sino entre en las cuestiones antropológicas y morales de fondo que cuestionan la ideología neo-liberal. Dice que su llamada a la conversión ecológica y social es una utopía. Pero bien sabe él que es todo lo contrario.
Lo utópico es pensar que con una cosmovisión esencialmente egoísta como la liberal, se puedan resolver los problemas tanto sociales como medioambientales, automáticamente, por un futurible desenlace de la varita mágica del mercado que predicaba Adam Smith. Eso es si que es una utopía. Eso predicaban ya en los años 70 con tanto ahínco que se atrevieron a borrar el vocabulario político el término países en subdesarrollo, porque allí donde no hubiese regímenes comunistas, por principio, ya es estaba en vías de desarrollo. 
Pero Señor Sorman, como a todos los liberales, creyentes o no creyentes, lo que les molesta en realidad es que el Papa cuestione su moral más profunda, que no es otra que la de la ley del más fuerte; y su estilo de vida, que no es otro que el de la frivolidad consumista, la competitividad enfermiza, y la desigualdad insolidaria. No quieren que el Papa, con enorme predicamento, al que no pueden comprar, consiga convencernos como en el cuento de Andersen, de que el rey esta desnudo, es decir, de que la varita mágica de la ley de la oferta y la demanda no sólo no es la solución a todos los problemas, sino que es la excusa de todos los ladrones de guante blanco. 
http://www.aleteia.org/es/religion/noticias/como-han-acogido-los-liberales-la-laudato-si-5833954359771136

Como señala José Arregi:

Laudato si. Es el título de la primera encíclica del papa Francisco, la primera sobre la ecología en toda la historia, y sorprendentemente profética. Evangelio luminoso para hoy en paradigma ecológico.
El Espíritu nos abre los ojos para que viendo veamos. ¿Qué vemos? El panorama es desolador: sobrecalentamiento del planeta, cambio climático, contaminación masiva, sobreproducción de basura, cultura del descarte, pérdida de la biodiversidad, conversión del maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos, inminente carencia de agua potable para los más pobres, desaparición de culturas milenarias.
Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos dos siglos. La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería, mientras se desperdicia un tercio de los alimentos que se producen.
¿Será todo esto algo más que palabras, sueños y buenos deseos? De nosotros depende. Haz como Francisco de Asís. Basta un hombre bueno para que haya esperanza, dice el papa Francisco. La injusticia no es invencible. El amor mueve el sol y las estrellas. El amor puede más. Que nuestras luchas y preocupaciones por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza. Caminemos cantando.
Si alguien observara desde afuera la sociedad planetaria, se asombraría ante semejante comportamiento que a veces parece suicida. Y estas predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía.


Es una receta equivocada
27/6/15 
Bjorn Lomborg /Dir. del Centro para el Consenso de Copenhague.
Sobre el autor:
Académico y autor de exitosos libros. Además realiza investigaciones que apuntan a mejorar el medioambiente y el mundo de la forma más inteligente y eficiente. Por su labor, fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, una de las 75 personas más influyentes del siglo XXI por la revista Esquire y una de las 50 personas capaces de salvar el planeta por el periódico TheGuardian, del Reino Unido. En reiteradas ocasiones, fue ubicado entre los mejores 100 intelectuales del mundo por la revista ForeignPolicy, la última vez en el listado para el año 2012.
El papa tiene razón al llamar la atención sobre el problema del cambio climático en su encíclica sobre el medioambiente. El cambio climático es, sin dudas, un problema mundial con graves consecuencias, pero este es un caso de “problema correcto, solución equivocada”.
El papa menosprecia a quienes tienen “fe ciega” en los avances tecnológicos como una solución al cambio climático. En cambio, su encíclica declara que el mundo debe dejar de consumir tanto. Esto, dice, ayudará a las personas pobres que son las que pueden verse más afectadas por el calentamiento global.
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Esto es preocupante, ya que la innovación técnica es exactamente lo que más necesitamos. 
La respuesta de la humanidad a niveles opresivos de hambre no fue insistir en que debemos comer menos. La Revolución Verde, uno de los logros más notables del siglo pasado, vio los avances científicos y tecnológicos aumentar drásticamente la productividad de los alimentos -fundamentalmente a través de fertilizantes y pesticidas-.
La Revolución Verde no es el único ejemplo de la ingenuidad humana para resolver un desafío importante. Considere el problema ambiental más letal del mundo: la contaminación del aire interior debido al uso de madera productora de humo y estiércol para cocinar y mantener el calor. Está casi olvidado en el mundo rico porque obtuvimos querosín, gas y eventualmente energía eléctrica.
Aún 4.3 millones de personas siguen muriendo cada año en los países pobres a causa de la contaminación del aire interior. Los más indigentes del mundo, que no tienen acceso a fuentes de energía modernas, dependen de la quema de biomasa y combustibles sucios para cocinar y calentarse.
El papa menciona este problema en la encíclica, pero no abraza la solución obvia: los pobres del mundo necesitan más acceso a combustibles modernos para cocinar, que en su mayoría estarán basados en combustibles fósiles. 
Necesitamos hacer que la energía renovable sea más barata que los combustibles fósiles. Pero esto solo vendrá de la invención y la innovación tecnológica.
Y ese es el otro problema con la encíclica del papa: en gran medida guarda silencio sobre la falta de inversiones climáticas que harían mucho más por los pobres del mundo que cualquier respuesta al calentamiento global.
El Copenhagen Consensus Center recientemente encargó la investigación a 60 equipos de economistas, además de representantes de la ONU, organizaciones no gubernamentales y empresariales, para evaluar los objetivos globales de la ONU para los próximos 15 años. Junto con varios economistas galardonados con el Nobel, el análisis muestra que la mayoría de los objetivos más inteligentes no tienen nada que ver con el calentamiento global. 
Esto también se ajusta a una encuesta de 7.5 millones de personas en todo el mundo, a quienes la ONU les preguntó acerca de sus principales prioridades. La educación, la salud, el empleo, la corrupción y la nutrición se mencionaron con mayor frecuencia, mientras que el clima fue calificado como la prioridad más baja de 16 problemas. 
Una de las cosas más poderosas que se podrían hacer hoy en día es la eliminación de las barreras al comercio internacional. La reducción de las restricciones al comercio aumentaría el ingreso promedio en $1,000 por persona por año en el mundo en desarrollo, sacando 160 millones de personas de la pobreza. Cada dólar gastado aportaría más de $2,000 de bienestar social. 
Otra manera de transformar vidas es una que es poco probable que sea aceptada por la Iglesia católica: lograr el acceso universal a la anticoncepción y la planificación familiar. A un costo anual de $3.6 mil millones, permitirles a las mujeres el control sobre el embarazo significaría 150,000 menos muertes maternas y 600,000 niños menos que quedarían huérfanos de esta manera.
La reducción en el número de hijos significaría relativamente más personas en edad laboral, llevando a un ligero crecimiento económico. Añadiendo todos estos diferentes beneficios, cada dólar redundaría en $120 de bienestar social.
La encíclica del papa Francisco está con razón preocupada en ayudar a los más pobres del mundo. El cambio climático tendrá un impacto mayor en las personas más pobres. Pero esto es cierto para casi todo reto significativo en la Tierra. La pregunta es, entonces, qué políticas e inversiones harían la mayor diferencia para los más vulnerables. A esta pregunta, la encíclica del papa proporciona las respuestas incorrectas.
http://voces.latercera.com/2015/06/27/bjorn-lomborg/es-una-receta-equivocada/


Reflexión:
Francisco -I- representa al último de los papas de la profética lista dejada por San Malaquías. Qué no hizo el capital detrás de la explotación contaminante del carbón y el petróleo para que el tema del Cambio Climático fuera ignorado o minimizado; cuánto se pagó a la prensa y científicos para no nombrar al carbón y al petróleo, pero la realidad acelerada los sobrepasó y llega justo ahora esta encíclica papal revolucionaria que pone el dedo en la llaga, quizá como dice el experto académico dedicado al tema, Bjorn Lomborg, que es un caso de “problema correcto con solución o receta equivocada”, espero que lo de “receta equivocada” no tenga que ver con su enorme prestigio y reconocimiento de los menos con más que lo llevan a criticar a quien se preocupa de los derechos de los más con menos o explotados por los menos con más. Quizá la solución del Papa en parte pueda ser equivocada porque su magnitud ya superó a una humana solución del problema. Ignoro cuál es la solución de Bjorn Lomborg quien señala:

"El papa menciona este problema en la encíclica, pero no abraza la solución obvia: los pobres del mundo necesitan más acceso a combustibles modernos para cocinar, que en su mayoría estarán basados en combustibles fósiles".

Es decir él sabio, académico e investigador es un defensor de la energía contaminante que más afecta al Cambio Climático y más enriquece al capital que sustenta al nuevo orden mundial. El correcto planteamiento papal del problema debe remecer a todo aquel que lea esta Encíclica Inspirada. Por lo demás en el nivel en el que ya nos encontramos carecemos todos de receta adecuada para solucionar el problema. Veamos:

ONU: Acuerdo sobre cambio climático avanza a paso lento
La ONU alertó ayer que las negociaciones para lograr un acuerdo global contra el cambio climático en la cumbre que se celebrará en París, a finales de año, avanzan demasiado lentas y reclamó a los líderes internacionales que se involucren personalmente para acelerarlas. “El progreso en las negociaciones es demasiado lento (...). Va a ritmo de caracol”, advirtió Ban Ki-moon, secretario general de la organización, en la apertura de un encuentro de alto nivel sobre clima, que se celebra a cinco meses de la cita de París.
Ki-moon llamó a los jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo a dar de forma urgente una clara “dirección política” a sus negociadores para permitir que el proceso se acelere y se haga posible el acuerdo.
“Si fracasamos estaremos condenando a nuestros hijos y nietos a un caos climático”, avisó el diplomático coreano.
Pese a la lentitud de las negociaciones, Ki-moon puso también una nota de optimismo y señaló toda una serie de avances que deberían hacer posible el éxito en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de diciembre, conocida como COP21.
Entre ellos, destacó la apuesta de las tres mayores economías del mundo: EE.UU., la Unión Europea y China, por un desarrollo bajo en emisiones, el aumento del uso de las energías limpias y las demandas de los ciudadanos y de líderes como el papa Francisco.
http://www.eluniverso.com/noticias/2015/06/30/nota/4993677/onu-acuerdo-sobre-cambio-climatico-avanza-paso-lento

Esto es un claro ejemplo de la realidad en cuanto qué sucederá en la tan anhelada "Cumbre" de París donde confluirán de todo el mundo delegados de muy buen sueldo, suculentos viáticos, con mucho bla bla sin nada concreto que realmente sirva en algo para aminorar la catástrofe del Cambio Climático y los poderosos concertados quizá pensando que hay sobrepoblación que debiera disminuir a la mitad y...

El Papa Francisco ha publicado en su cuenta de twitter (@Pontifex) algunas de las frases de la nueva Encíclica titulada 'Laudato Sí' ('Alabado Seas') en la que llama a una conversión ecológica mundial y que ha sido oficialmente presentada este martes en el Vaticano. El Pontífice ha tuiteado estas seis frases:

"La cultura del descarte de hoy obliga a un nuevo estilo de vida"

"Se ha de reconocer el valor propio de cada criatura"

"Debemos buscar otros modos de entender la economía y el progreso"

"Hay una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta"

"Necesitamos un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta"

"Invito a todos a detenerse a pensar en los desafíos sobre el medio ambiente"



Entonces ¿qué hacer?

Repetita Iuvant o las repeticiones son útiles: Como dice la Encíclica "Laudato si": Ama al planeta como a ti mismo. Muchas ciudades son grandes estructuras ineficientes que gastan energía y agua en exceso. Hay barrios que, aunque hayan sido construidos recientemente, están congestionados y desordenados, sin espacios verdes suficientes. No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza. La contaminación que afecta a todos, debida al transporte, al humo de la industria, a los depósitos de sustancias que contribuyen a la acidificación del suelo y del agua, a los fertilizantes, insecticidas, fungicidas, controladores de malezas y agrotóxicos en general. Por otra parte, la gente ya no parece creer en un futuro feliz, no confía ciegamente en un mañana mejor a partir de las condiciones actuales del mundo y de las capacidades técnicas. Toma conciencia de que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia, y vislumbra que son otros los caminos fundamentales para un futuro feliz. La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros. Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora. Mientras no haya un amplio desarrollo de energías renovables, que debería estar ya en marcha, es legítimo optar por la alternativa menos perjudicial o acudir a soluciones transitorias. Sin embargo, en la comunidad internacional no se logran acuerdos suficientes sobre la responsabilidad de quienes deben soportar los costos de la transición energética. ¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario? Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural. La ciencia y la tecnología no son neutrales, sino que pueden implicar desde el comienzo hasta el final de un proceso diversas intenciones o posibilidades, y pueden configurarse de distintas maneras. Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano. La cultura del relativismo es la misma patología que empuja a una persona a aprovecharse de otra y a tratarla como mero objeto, obligándola a trabajos forzados, o convirtiéndola en esclava a causa de una deuda. Es la misma lógica que lleva a la explotación sexual de los niños, o al abandono de los ancianos que no sirven para los propios intereses. Es también la lógica interna de quien dice: « Dejemos que las fuerzas invisibles del mercado regulen la economía, porque sus impactos sobre la sociedad y sobre la naturaleza son daños inevitables ». Si no hay verdades objetivas ni principios sólidos, fuera de la satisfacción de los propios proyectos y de las necesidades inmediatas, ¿qué límites pueden tener la trata de seres humanos, la criminalidad organizada, el narcotráfico, el comercio de diamantes ensangrentados y de pieles de animales en vías de extinción? ¿No es la misma lógica relativista la que justifica la compra de órganos a los pobres con el fin de venderlos o de utilizarlos para experimentación, o el descarte de niños porque no responden al deseo de sus padres? Es la misma lógica del «usa y tira», que genera tantos residuos sólo por el deseo desordenado de consumir más de lo que realmente se necesita. Entonces no podemos pensar que los proyectos políticos o la fuerza de la ley serán suficientes para evitar los comportamientos que afectan al ambiente, porque, cuando es la cultura la que se corrompe y ya no se reconoce alguna verdad objetiva o unos principios universalmente válidos, las leyes sólo se entenderán como imposiciones arbitrarias y como obstáculos a evitar. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto».

Estamos ya en pleno período de Parto Planetario de Fin de Tiempo y, si lo humano fracasó hay otras mentes más evolucionadas que quizá puedan ayudarnos y darnos FUERZA pues es hora de manifestar Fe, Esperanza y Amor que, aún en medio de las calamidades en muchos pensantes eso positivo perdurará y facilitará el acortamiento de los plazos para...



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Julio de 2015
http://www.isp2002.co.cl/
isp2002@vtr.net