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De hombre-masa a Ser Libre

Ciberescritor Dr. Iván Seperiza Pasquali

El incremento de la desigualdad no se debe a la educación sino al poder.
En materia de desigualdad, más que los grados y títulos,
la clave está en el poder para influir en la toma de decisiones.

Paul Krugman, en su columna de The New York Times:




El Hombre Masa según Ortega y Gasset
Ortega y Gasset, aunque nació en 1883, pertenece a la generación del siglo XX.
El pensamiento de este filósofo sostiene que desde el siglo XIX, aproximadamente los cambios históricos, científicos y tecnológicos se comienzan a producir con gran rapidez y el ritmo de vida se comienza a acelerar mucho más que en épocas anteriores en una medida que no tiene precedentes.
Sin embargo la vida individual y colectiva del hombre no ha evolucionado de la misma forma. Se conoce más y se hacen más cosas pero ese saber y ese hacer afecta a la mayoría de las personas.
El hombre masa surge como una realidad como resultado de ese desnivel entre el progreso de la época y el de los hombres.
Las masas no se refieren solamente a las clases obreras, como lo interpreta el marxismo, como el grupo social protagonista del cambio social con el propósito de arrebatarle a las clases altas sus privilegios. 
El problema es mucho más amplio, porque el concepto de masa no es cuantitativo sino cualitativo y además es una cualidad individual que tiene necesariamente una dimensión también social.

El hombre masa, para Ortega y Gasset, es el que no está al mismo nivel de si mismo, el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que cree saber y no sabe, y el que no sabe lo que debería saber.
El incremento de la desigualdad no se debe a la educación sino al poder”.
Para este filósofo, la época moderna es el enemigo más grande del hombre actual porque son tiempos de retórica y mucha confusión.
Es un tiempo de irreverencia por creer que es la cumbre de la civilización y por la convicción del determinismo histórico.
Pero la vida se caracteriza por siempre para adelante y nada puede detenerse ni seguir avanzando sin rumbo.
Los ideales tienen que estar supeditados a la realidad, a la circunstancia, y el siglo XX se caracteriza por la racionalidad más pura, algo que la mente ha creado en forma abstracta.
En el siglo XX se concreta una antigua aspiración social, la presencia pública y decisiva de la mayoría, cambio que no se realizó de un día para otro sino que fue lento, porque nada en la realidad se hace y se deshace en poco tiempo.
Cuando desaparece el poder espiritual, mantenido por las instituciones eclesiásticas, según Ortega tendría que surgir la culturalización de la sociedad con el fundamento de una ética que brinde un ideal moral para vivir.
Sin embargo, el siglo XX aprovechó la desaparición del poder espiritual para cambiarlo por el poder material, canalizando ese sentimiento hacia la política, y hay poca diferencia entre el fanático religioso y el fanático político.
Según Ortega y Gasset, el capitalismo del siglo XIX ha contribuido a arruinar y desmoralizar a la humanidad, y por esta razón surge el marxismo que asume esta realidad alienante, con una fórmula limitada, al proponer apoderarse de los medios de producción para mejorar los salarios y no para recuperar la dignidad del hombre. La teoría de Marx tenía sentido pero no el marxismo, porque para Marx, el socialismo tiene el objetivo de auxiliar al capitalismo. El socialismo marxista es amigo íntimo del capitalismo porque los extremos se juntan y terminan siendo la misma cosa.
El capitalismo del siglo XIX ha producido una inmensa riqueza pero ha empobrecido la conciencia moral del hombre.
En lugar de la ética en la sociedad priman el interés y la utilidad, objetivos que no alcanzan para el mantenimiento del equilibrio social sin la posibilidad de generar un poder espiritual.
El día que para la gente hacer dinero no sea más la preocupación central de su vida tendrá la humanidad la oportunidad de ver surgir a una nueva categoría de hombre más sabio y alcanzar su propia altura.
http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-contemporanea/el-hombre-masa-segun-ortega-y-gasset


El mundo materialista tiene poca simpatía por el hombre
que se mantiene aparte y mantiene su alma libre de las visiones que no comparte.
Paul Brunton


NO SEAMOS HOMBRES MASA : LUCHEMOS POR LO IMPOSIBLE
En 1930 ve la luz la que es , quizás , la obra más importante del filósofo español José Ortega y Gasset, titulada "La rebelión de las masas". En esta obra, hoy demasiado olvidada como muchas otras obras de brillantes pensadores que sufren en silencio su marginación porque todo aquello que nos hace pensar es peligroso en una época donde la mediocridad gobierna a la sociedad, Ortega y Gasset diferencia la sociedad en dos grandes grupos, el hombre masa y el hombre minoría.
Ortega define al hombre masa con estas palabras "Delante de una sola persona podemos saber si es masa o no. Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo- en bien o en mal- por razones especiales, sino que se siente “como todo el mundo”, y, sin embargo, no se angustia, se siente a salvo al saberse idéntico a los demás"  El hombre masa sería aquel que aparece en los momentos de mayor prosperidad, de estabilidad política y financiera , donde el mundo que le rodea no le pone ningún limite a sus apetitos, más bien los estimula para que no se sienta nunca saciado.
Este hombre masa piensa que la vida es fácil y posee una falsa sensación de dominio sobre su propio destino, piensa que ha alcanzado  un suficiente desarrollo moral e intelectual lo que le hace cerrarse a escuchar a otros pues no cree que nadie le pueda enseñar más de lo que sabe y valora su propia opinión sobre cualquier tema igual que la de un especialista.  Según Ortega, el hombre masa se sabe vulgar, pero en lugar de tratar de acercarse a los que saben más, a aquellos intelectualmente superiores , proclama el derecho a la vulgaridad y niega el reconocimiento de cualquier instancia superior.
El hombre masa de Ortega ha perdido la curiosidad por aprender, no tiene interés en saber más. Carece de proyectos y, aunque no es consciente de ello, en realidad su vida va a la deriva porque no se plantea objetivos , sólo le preocupa su propio bienestar. Sería algo muy parecido a un niño mimado al que sus padres le han dado todo , una existencia fácil y acomodada, unos derechos por los que no ha tenido que luchar, una sociedad de la que se aprovecha pero a la que no ha contribuido en forma alguna y, aunque tiene capacidad para hacer muchas cosas no construye nada, porque ni siquiera lo intenta.  
Hacía tiempo que no releía este libro pero al hojearlo ahora descubro que está hablando de nosotros, de la sociedad que nos rodea. Nos hemos convertido en hombres masa, sin más aspiración que conservar el bienestar que hemos heredado de nuestros padres pero que ni siquiera sabemos defender. En los últimos años todos los derechos conquistados durante un siglo de luchas, nos han sido gradualmente arrebatados sin apenas oponer resistencia, y nos anuncian nuevos ajustes que degradarán más nuestra situación y ,en lugar de salir a la calle a mostrar nuestro rechazo, no acertamos más que a protestar sin levantar la voz y agachar la cabeza con resignación ante lo inevitable.
Es sorprendente y dramático que un diagnóstico que Ortega realizó para la sociedad de principios de los años 30 siga teniendo validez en nuestros días. ¿Tan poco hemos aprendido en este tiempo?¿Nada nos han enseñado las luchas sindicales, las sufragistas, las revoluciones estudiantiles, los movimientos políticos contra los fascismos y el comunismo del siglo XX? Cuando miro a mi alrededor, pienso que no sólo no hemos aprendido nada, sino que hemos olvidado casi todo lo que sabíamos
Termina Ortega diciéndonos que "la vida humana, por su naturaleza propia, tiene que estar puesta a algo, a una empresa gloriosa o humilde, a un destino ilustre o trivial."  Cada uno de nosotros no somos el centro del mundo y la sociedad y los bienes de este planeta no están puestos ahí para que disfrutemos de ellos sin más. Tenemos una responsabilidad como seres humanos con los demás y con nosotros mismos . No tenemos derecho a la resignación ni al conformismo, porque estaríamos traicionando a todos los que estuvieron aquí antes que nosotros, a los que en su momento dieron la cara y se arriesgaron para darnos un mundo mejor y más justo.
Son tantas las noticias que recibimos cada día sobre las continuas injusticias que nos avocan hacia un mundo menos libre, más pobre , donde las diferencias sociales se acrecientan y los derechos menguan, donde las sociedades occidentales se encierran en sus islas de bienestar pensando que pueden mantenerse al margen de lo que sucede a su alrededor y que los derechos que hoy disfrutamos no necesitan defensa , que están ahí eternamente, que convertimos las palabras de Ortega en una realidad. Vivimos al margen de grandes ideales, de grandes esperanzas , de todo aquello que hace grande la vida y digna de ser vivida.
Yo no quiero ser un hombre masa, no quiero llegar al final de mis días y darme cuenta que he dejado pasar la existencia pensando sólo en mí, en mi bienestar, que no he hecho nada por hacer de este mundo un lugar mejor para las futuras generaciones. Escribía Concepción Arenal que "La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos". Ese es el gran reto de mi vida, y creo que debería ser el de todos nosotros, respetarnos a nosotros mismos para que nunca tengamos que despreciarnos por aquello que no fuimos o no nos atrevimos a ser. Las quejas por lo que sucede, por la situación social, por la crisis, por la pobreza, por las injusticias que nos rodean no tienen sentido alguno si no somos los primeros en combatirlas.
No todos podemos combatir de la misma forma, no todos tienen las mismas fuerzas y el mismo coraje, pero yo lo veo como el amor, lo importante es amar no importa de que forma, ni como, ama y ya está. Pues esto es igual, no hace falta que salgas a la calle si no puedes, pero a tu alrededor puedes hacer muchas cosas para cambiar la realidad, para mejorar el mundo de los que viven contigo , para unirte a otros movimientos que quieren enfrentarse a los grandes poderes, esos poderes que nos llaman al silencio y a aceptar sin protestas el mundo que nos quieren construir.
Tenemos que aprender a ver las cosas de una forma diferente, siguiendo a Antoine de Saint Exupery "no se ve bien sino es con el corazón, porque lo esencial es invisible a los ojos". Aunque pensemos lo contrario, es el miedo el que nos hace más débiles, el no querer arriesgar para no perder algo nos lleva a perderlo todo y el renunciar a defender lo que es justo, los derechos de los demás, nos lleva a perder nuestros propios derechos. Eso es lo que hacen los poderes que gobiernan este mundo, dividirnos, hacernos creer que son ellos los que actúan por nuestro propio bien, que somos niños que necesitan de su protección y nosotros nos comportamos como si esa fuera la verdad.
Según lo veo, podemos dejar que la vida se deslice junto a nosotros sin hacer nada, tratar de conservar lo poco que tenemos para que no nos lo arrebaten y esperar a que la muerte llegue para que el tiempo borre el paso de nuestra vida por el mundo sin dejar huella alguna, o podemos levantarnos y decidir que , aunque podamos ser derrotados, vamos a disponernos a dar batalla, que no nos da igual lo que suceda con el mundo y que si abandonamos nuestro papel del hombre masa de Ortega, tendremos la fuerza necesaria para cambiar el mundo.
Menos mal que no todo es silencio ante el abuso de los mercados y de los poderes gubernamentales sobre la sociedad. En Francia, un hombre de 93 años llamado Stéphane Hessel, ha escrito un libro titulado "Indignaos" , que ha batido records de ventas y donde llama a  "una insurrección pacífica contra el consumo masivo, el desprecio de los más débiles y la competencia de todos contra todos". Ojalá su voz no quede sola clamando en el desierto y muchas otras voces le acompañen en su indignación. A sus 93 años es un ejemplo de que todos podemos enfrentarnos a la injusticia
Creo que merece la pena intentarlo con todas nuestras fuerzas y , como decía Miguel de Cervantes"podrán quitarme  los encantadores la felicidad, pero el esfuerzo y el ánimo, eso nunca"  Y el sabía bien lo que decía, porque tuvo una vida llena de penalidades donde apenas conoció algún momento de felicidad, pero nunca perdió la alegría de vivir, sus ganas de obrar con honradez y de luchar por causas justas. Nos lo debemos a nosotros mismos y se lo debemos a todos los que sufren en el mundo, luchemos por lo imposible.
http://chrismielost.blogspot.com/2011/01/no-seamos-hombres-masa-luchemos-por-lo.html





CARACTERÍSTICAS DEL "HOMBRE MASA":
1) Habla el lenguaje semánticamente manipulado por el Sistema.
2) Su meta en la vida es el bienestar material personal.
3) Se desentiende de todo lo demás, no prestando ningún interés a lo espiritual.
4) Satisface todos sus impulsos y apetitos... para no ser un reprimido.
5) Considera irreversibles los hechos consumados, es un conformista ilimitado; nunca se opondrá ni se enfrentará a tales hechos.
6) Como ser humano manipulado por el Sistema, el "Hombre Masa" ve en el pasado un origen siniestro, en el presente una oportunidad con la que hay que "solidarizarse", y en el futuro un reto siempre prometedor.
7) El "Hombre Masa" ve a la religión, y concretamente al Cristianismo, como simple filantropía; es decir, como mera ayuda material al prójimo y no como lo que es: una doctrina amplia y profunda predicada por Dios a través de la cual busca transformar y perfeccionar todo el Ser del hombre.
8) Mentalmente se alimenta de la televisión, incorporando información manipulada por el Sistema.
9) Desprecio por la Verdad; no la ama, no la busca, no le interesa.
10) El "Hombre Masa" cree en el sistema democrático como la verdadera religión y, como consecuencia, profesa un nuevo credo: el credo democrático. Por consiguiente se aleja del Bien, la Verdad, la Belleza y la Justicia... se aleja, en definitiva, de Dios.

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APRECIAR LA VIDA Y LAS PEQUEÑAS COSAS DEL MUNDO
Nuestra existencia está determinada por una cantidad considerable de variables y la experiencia en cada una nos muestra los puntos a seguir. A manera de ejemplo, somos como el automóvil en la estación de servicio dónde nos preparamos, en revisión y mantenimiento, para afrontar el camino. Sin embargo en la medida que transcurrimos nuestro sentido y visión del mundo, éste varía o modifica con las circunstancias. Así nos dirigimos al taller o al supermercado o a la próxima estación.
En este recorrido que realizamos entre dos o más puntos siempre nos preguntamos ¿Cuál ha de ser el verdadero sentido de nuestra vida? ¿Qué hace que las personas sean felices? Las respuestas adecuadas es comenzar por unas claves o fórmulas infalibles que nos hacen mejores personas. Inicialmente para lograrlo, es comenzar por nosotros. Pareciera que fuera un desgaste este comentario. Si, pero es exacto. Somos nosotros los protagonistas de nuestra propia existencia. Por tanto comenzar por enriquecernos, cuidarnos y prepararnos es la primera de las reglas. Posteriormente el aceptar que somos una totalidad y saber que nuestro papel en el mundo es primordial. Llegamos a él por alguna razón y no por capricho y en la medida que lo construyamos y nos apropiemos de él para beneficio de todos, mediante el respeto, convivencia y equilibrio con todos los seres, como tercer aspecto. Igualmente cuidarnos para seguir nuestro sendero, ser acertado en las emociones que elegimos y aprovechar el don que tenemos de seres con mente y cuerpo. Después aprovechar y amar el mundo, aprovechar y compartir todos los valores la libertad, el respeto y el profundo crecimiento. Si construimos nuestro futuro con pequeños logros y mantenemos un objetivo grande, seguro que llegaremos al final de nuestra existencia felices y llenos de amor, comprensión y autoestima.
http://acotacionesdeliteratura.blogspot.com/2015/03/apreciar-la-vida-y-las-pequenas-cosas.html



Joven madre con cáncer hace conmovedor llamado a aprender a ser feliz
Más de 60 mil veces ha sido compartido el mensaje que una argentina dejó en su muro de Facebook, aconsejando a la gente sana que aprovecha de vivir plenamente.
16-04-15
Su nombre es Sofía Boraso y sus palabras han sido compartidas en Facebook más de 60 mil veces, luego de que esta mujer con leucemia, escribiera un texto dedicado a la gente sana, motivándola a apreciar su vida y aprender a ser feliz. Esta joven madre argentina, de 25 años, escribió:
"Esta enfermedad que se hace la patotera (pendenciera), la innombrable y misteriosa, que me robo el pelo, la salud, mi maternidad y la vida; la verdad que ya me tiene los huevos fritos al plato. También toda esa manga de imberbes que los veo de lejos, malgastando sus sanas y tentadoras médulas, mientras que yo estoy acá, rezándole a mis antibióticos para que hagan su magia en el cuerpo baqueta que me quedó".
"Háganme el favorcito de ser felices y dejar de sufrir y enroscarse (hacerse problemas) por pelotudeces. No esperen a que los pinchen, abran, cierren, tiren, succionen, agiten, y droguen para entender lo básico de la vida".
"Me cae tan mal la Sofía de antes, la que se quejaba porque claramente no tenía idea de lo que es pasarla como el c#$%. Porque tuvieron que cortarla y deshacerla en pedacitos para que supiese apreciar el mundo y sus grandes cosas".
"No tengo miedo de decir las cosas como son; tengo cáncer, leucemia. Aguda, de esas que les copa (gusta) romperte la médula en cuestión de meses. Tengo un tratamiento que es una m#$%, pero hace efecto. Y tengo ganas de vivir, muchas más ganas que todos ustedes. Así que planeo seguir pasándola mal, enfermándome, descargando y volviendo a cargar. Porque al final de todo, gano yo, no vos, cáncer bigote (maldito, desgraciado). Me merezco mi premio de final feliz al lado de mi hija, me lo merezco carajo".
http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2015/04/16/27073/Mama-con-cancer-hace-conmovedor-llamado-a-aprender-a-ser-feliz.aspx

Mujer vivió 33 años diagnosticada con parálisis cerebral y se curó con una píldora
Hoy, Jean Sharon Abbott inspira y motiva a las personas a apreciar las pequeñas cosas de la vida.
Jean Sharon Abbott tiene 38 años y durante gran parte de su vida, exactamente 33 años, vivió convencida de que padecía displejía espástica, una forma de parálisis cerebral que la tenía postrada en cama, casi inmovilizada, y le provocaba espasmos musculares y debilidad.
Sin embargo, tras una larga travesía por innumerables doctores, procedimientos, medicamentos y cirugías, Jean fue correctamente diagnosticada con distonía dopa- sensible, un desorden muscular raro, pero perfectamente tratable con una simple píldora que debe tomarse a diario.
Hoy, la mujer de Plymouth, Minnesota, cuenta con un libro y un blog, y realiza charlas para inspirar y motivar a las personas a apreciar las pequeñas cosas de la vida. Además, está casada y es madre de tres niños.
"Honestamente, nunca he tenido ningún pensamiento negativo respecto a lo que pasé", aseguró Jean al "Daily Mail". La mujer agregó que tuvo una "excelente niñez", a pesar de tener que estar siempre en una cama y depender de otros para todo. "Mis padres fueron muy buenos en tratar mi discapacidad y no me consentían (…) Además, tenía amigos de verdad", afirmó.
Jean sostuvo que nunca cuestionó su diagnóstico original y en vez dedicó su energía a vivir lo mejor que podía. De hecho, cuando en 2010 consultó la opinión del neurólogo que finalmente le dijo lo que realmente padecía, no quería tomar el medicamento que le recetó -L-Dopa- y fue su marido quien la convenció.
"Cuando empecé a tomarlo, estaba muy escéptica (…) No esperaba ningún resultado y no podía imaginar mi vida de otra manera", relató. Sin embargo, dos días después de empezar el tratamiento, la mujer pudo ponerse de pie sin ayuda por primera vez en muchísimo tiempo.
De ahí en adelante, su mejoría fue cada vez mayor e incluso a los cuatro meses ya era capaz de completar una caminata de 16 kilómetros. "Estaba tan orgullosa de mí y pensaba que hay tantas personas en el mundo que físicamente pueden hacer este tipo de cosas y eligen no hacerlas", señaló.
Asimismo, Jean se propuso crear conciencia sobre la enfermedad que padece, para que otras personas puedan reconocer sus síntomas y así evitar nuevos diagnósticos equivocados. En este sentido, ha grabado videos y tiene su propia página web.
"Siento que mi historia es muy importante porque estoy segura de que debe haber otros que también han sido mal diagnosticados con (parálisis cerebral) (…) Si esta historia ayuda sólo a una persona, estaré encantada", concluyó.
http://www.emol.com/tendenciasymujer/Noticias/2015/04/23/27110/Mujer-vivio-33-anos-diagnosticada-con-paralisis-cerebral-y-se-curo-con-una-pildora.aspx

Estos dos relatos sin quererlo aparecieron en Internet mientras buscaba material para este título 438, y decidí ponerlos pues me impresionó cuánto puede valorar la VIDA quien se sabe limitado a pronto a dejar de vivir. Lo considero Karma o ajuste con deudas de Vida de la anterior encarnación. Ajustes que al ser superados a esa persona le significa un gran avance evolutivo y, uno a diario los ve, muchos de ellos sonrientes, positivos, esperanzados... Son ejemplos propios del Ser Libre que valora la Vida e intenta a otros hacerlo entender por sobre dogmas, paradigmas y un sistema o nuevo orden mundial que intenta seas hombre-masa o siervo de sus decisiones que, como civilización humana, nos tienen cada día más al borde del abismo...


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El concepto de paradigma (un vocablo que deriva del griego paradeigma) se utiliza como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia a algo que se toma como “modelo”. A partir de la década del ’60, los alcances de la noción se ampliaron y paradigma comenzó a ser un término común en el vocabulario científico y  cuando se hacía necesario hablar de modelos...



Definición de Paradigma
El concepto de paradigma (un vocablo que deriva del griego paradeigma) se utiliza en la vida cotidiana como sinónimo de “ejemplo” o para hacer referencia a algo que se toma como “modelo”.
A partir de la década del ’60, los alcances de la noción se ampliaron y ‘paradigma’ comenzó a ser un término común en el vocabulario científico y en expresiones epistemológicas cuando se hacía necesario hablar de modelos o patrones.
El estadounidense Thomas Kuhn, un experto en Filosofía y una figura destacada del mundo de las ciencias, fue quien se encargó de renovar la definición teórica de este término para otorgarle una acepción más acorde a los tiempos actuales, al adaptarlo para describir con él a la serie de prácticas que trazan los lineamientos de una disciplina científica a lo largo de un cierto lapso temporal.
De esta forma, un paradigma científico  establece aquello que debe ser observado; la clase de interrogantes que deben desarrollarse para obtener respuestas en torno al propósito que se persigue; qué estructura deben poseer dichos interrogantes y marca pautas que indican el camino de interpretación para los resultados obtenidos de una investigación de carácter científico.
Cuando un paradigma ya no puede satisfacer los requerimientos de una ciencia (por ejemplo, ante nuevos hallazgos que invalidan conocimientos previos), es sucedido por otro. Se dice que un cambio de paradigma es algo dramático para la ciencia, ya que éstas aparecen como estables y maduras.
No obstante, también es necesario dejar muy patente que paradigma es un término que lo podemos emplear en otros campos fuera del área científica. En este sentido, también es muy utilizado, y con frecuencia, en el ámbito de la Lingüística donde se emplea para referirse a todo un conjunto de palabras que, dentro de un mismo contexto, pueden utilizar de manera indistinta.
En las ciencias sociales, el paradigma se encuentra relacionado al concepto de cosmovisión. El concepto se emplea para mencionar a todas aquellas experiencias, creencias, vivencias y valores que repercuten y condicionan el modo en que una persona ve la realidad y actúa en función de ello. Esto quiere decir que un paradigma es también la forma en que se entiende el mundo.
http://definicion.de/paradigma/


Paradigma
http://www.bibliotecapleyades.net/esp_paradigmaholo03.htm




Dogma:
Punto capital de un sistema de pensamiento, ciencia, doctrina o religión proclamado como cierto e innegable que se tiene por cierto y seguro y no puede ponerse en duda. Según informa la Real Academia Española (RAE) en su diccionario, un dogma es un postulado que se valora por su condición de firme y verídico y al cual se reconoce como una afirmación irrefutable frente a la cual no hay espacio para réplicas.



Definición de Dogma
Se llama Dogma al principio evidente y esencial de una ciencia, una religión, una doctrina, un sistema, entre otros, es decir, los dogmas son aquellos principios elementales y fundamentos básicos que contienen todos los saberes y conocimientos que las recién mencionadas ostentan.
En el caso de la religión, por ejemplo, más precisamente de la religión católica, un dogma es aquella verdad que ha revelado oportunamente Dios y que como tal, por provenir de el, es que la institución eclesiástica lo declara como una verdad cierta e indudable.
En tanto, el dogma siempre será propuesto y soportado por una autoridad competente, como ser la Iglesia, por ejemplo, tal como comentamos en el párrafo anterior, ya que esta al ser la máxima autoridad en la tierra a través de la cual se expresa Dios, detenta ese lugar de autoridad y le corresponde, entonces. sostener en el tiempo todos los dogmas que hayan sido propuestos por Dios.
Jamás, jamás, un dogma podrá ser sometido a prueba alguna, a comprobación o simplemente dudado, como señalamos, se acepta sin lugar a ningún tipo de pregunta u objeción.
Por estos días, el término dogma se encuentra más que nada vinculado y asociado a este uso que se le da a instancias de la religión.
Uno de los dogmas más importantes que sostiene la Iglesia y por ende, la religión cristiana, es aquel que propone la creencia en un único Dios, el cual se manifiesta en tres personas diferentes, es decir, en Dios padre creador de todas las cosas que están presentes en el universo, hijo, encarnado en Cristo, que tuvo la misión de salvar a la humanidad del pecado original a través de su crucifixión y en el misterio del espíritu santo.
Aunque también vale destacar que casi todas las religiones tienen sus propios dogmas, no únicamente el cristianismo, así el judaísmo, el islamismo, entre otros, ostentan dogmas.
http://www.definicionabc.com/religion/dogma.php


Ser Libre

La humanidad se encuentra hoy ante la puerta de la realidad.
El hombre está aprendiendo a reconocer, a desear el mundo del ser espiritual.
Comprende rápidamente el sentido de ese ser que se oculta baja la máscara de la personalidad.
Alice A. Bailey





Ser humano es ser libre

En boca de ese hombre íntegro que es don Quijote, emociona escuchar su apasionado elogio de la libertad, "uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida". Miguel de Cervantes sabía lo que decía, hablaba por experiencia propia. Más que literatura, nos muestra en esta frase una de las cicatrices de su alma, tras largos años de cautiverio en Argel.
La historia de la humanidad, desde Altamira y Atapuerca, es la historia de la libertad. Porque la diferencia fundamental entre un ser humano y cualquier otro animal no es morfológica: es la libertad inteligente. Gracias a ella el hombre posee la admirable posibilidad de ser causa de sí mismo. Y la posee en exclusiva. La oveja siempre temerá al lobo, y la ardilla siempre vivirá en las copas de los árboles. Sólo saben desempeñar, como cualquier otro animal, un papel necesariamente específico, invariablemente repetido por los millones de individuos que componen la especie, quizá durante millones de años. El hombre, por el contrario, elige su propio papel, lo escribe a su medida con los matices más propios y personales, y lo lleva a cabo con la misma libertad con que lo concibió: por eso progresa y tiene historia. Visto un león, decía Gracián, están vistos todos, pero visto un hombre, sólo está visto uno, y además mal conocido.
El desarrollo fisiológico de cada hombre está contenido en sus genes desde el principio, pero en sus genes no está escrita su libertad. Los genes establecen cómo será el color de su piel y de sus ojos, su estatura, su grupo sanguíneo y mil cualidades más. Pero nada dirán sobre sus ilusiones, sus proyectos o su cultura, ni qué amigos tendrá o qué ciudad escogerá para vivir. Está claro que ser hombre es ser libre. Y que la libertad es la capacidad que posee el ser humano de decidir por sí mismo. Por ello, en último término, toda decisión libre es impredecible. En la isla de la ninfa Calipso, Ulises vivía amado por la diosa y hubiera sido inmortal, pero escogió regresar junto a Penélope. Éstas son sus razones: "Venerable diosa, no te enfades conmigo, que sé muy bien cuánto te es inferior la discreta Penélope en figura y en estatura, pues ella es mortal y tú inmortal sin vejez. Pero aun así quiero y deseo todos los días marcharme a mi casa y ver el día de mi regreso".
La libertad se define como el poder de dirigir y dominar los propios actos, la capacidad de proponerse una meta y encaminarse hacia ella, el autodominio con el que los hombres gobernamos nuestras acciones. En el acto libre entran en juego las dos facultades superiores del psiquismo humano: la inteligencia y la voluntad. La voluntad elige lo que previamente ha sido conocido por la inteligencia. Antes de elegir es preciso deliberar, hacer circular por la mente las diversas posibilidades, con sus diferentes ventajas e inconvenientes. La decisión es el corte de esa rotación mental de posibilidades. Me decido cuando elijo una de las posibilidades debatidas; pero no es ella misma la que me obliga a tomarla; soy yo quien la hago salir del campo de lo posible. Por eso Ulises, aunque reconoce que la ninfa Calipso le acogió gentilmente, le alimentó y le prometió hacerle inmortal y libre de vejez para siempre, agrega que "no logró convencer mi corazón dentro del pecho". El héroe griego prefirió no ser un dios, rechazó el amor de una diosa y eligió a su mujer Penélope.
En la elección libre, la posibilidad favorecida se hace mía de un modo definitivo no porque las demás me sean totalmente ajenas -como si no ejercieran sobre mí ninguna sugestión-, sino porque íntima y originariamente doto a ésta de un valor conclusivo. Y eso es lo que se aprecia en la decisión firme de Ulises: es libre porque puede preferir lo objetivamente inferior.
Hay una libertad física que equivale a la libertad de movimiento: poder ir y venir, entrar o salir, subir o bajar, hacer esto o aquello. Pero hemos dicho que la raíz de la libertad está en la voluntad, y la acción voluntaria es, ante todo, una decisión interior. Esto es sumamente importante pues significa que el hombre privado de libertad física sigue siendo libre: conserva la libertad psicológica. De hecho, al hombre se le puede arrebatar todo salvo la última libertad: la elección de su propio talante interior, de su forma de ver la vida y estimar determinadas ideas o personas. Ningún poder humano está legitimado para asaltar ese reducto último de la personalidad, y sólo podrá intentarlo por la tortura. Ricardo Yepes ha escrito que la tortura es la violencia encaminada al quebranto de la libertad interior. Los cañonazos podrán reducir a una ciudad a polvo y cenizas, pero nunca matarán el derecho y la aspiración a la libertad. Los mártires prefieren la muerte a la pérdida de su íntima libertad, y muchos perseguidos por sus ideales se reafirman en ellos.
La libertad interior es la base de los derechos humanos. De ella brota el derecho a la libertad de opinión y expresión, a la libertad de conciencia y a vivir según las propias convicciones. Así entendida, la libertad es un ideal irrenunciable. Pero se impone un uso inteligente de la misma, y no un abuso torpe. No somos pedruscos, ni árboles, ni máquinas, sino seres dotados de una indeterminación que nos obliga a sopesar, y escoger. Además, sabemos que podemos triunfar o fracasar porque conocemos, como nos recuerda José Antonio Marina, "las lecciones de la historia, el ejemplo de los héroes, el recuerdo de las víctimas, los análisis de los filósofos, las propuestas de los grandes creadores morales, los problemas de la vida cotidiana; nuestro desamparo y nuestro miedo, también nuestra benevolencia y nuestro ánimo, los descubrimientos de la ciencia y, sobre todo, la no desalentada esperanza de ser felices y la capacidad creadora de la inteligencia".
Libertad limitada
El hombre no es un ser absoluto porque ninguna de sus facultades lo es. La limitación es triple: física, psicológica y moral. Necesita nutrirse y respirar para conservar la vida; no es capaz de conocer y querer todo; y respecto a la moralidad de sus actos, sabe con seguridad que hay acciones que puede pero no debe realizar. Estos tres aspectos limitan el campo de la libertad humana y orientan sus elecciones. Pero ello no debe considerarse como algo negativo: parece lógico que a un ser limitado le corresponda una libertad limitada, que el límite de su querer sea el límite de su ser. De otra forma, si la libertad humana fuera absoluta, habría que comenzar a temerla como prerrogativa de los demás.
La libertad tampoco es absoluta porque tiene un carácter instrumental: está al servicio del perfeccionamiento humano. Los colores y el pincel están en función del cuadro; la libertad está en función del proyecto vital que cada hombre desea, y es el medio para alcanzarlo. Por eso la libertad no es el valor supremo: nos interesa porque hay algo más allá de ella que la supera y marca su sentido. Ser libre no es exactamente ser independiente. Al menos, si por independencia entendemos no respetar los límites señalados anteriormente. Cortar esos vínculos sería cortar las raíces o lanzarse a navegar sin rumbo, y por eso, como escribe Tocqueville, "la Providencia no ha creado al género humano ni enteramente independiente ni completamente esclavo. Ha trazado, es cierto, un círculo mortal a su alrededor, del que no puede salir; pero dentro de sus amplios límites el hombre es poderoso y libre, lo mismo que los pueblos".
La limitación humana supone que cada elección lleva consigo una renuncia: estar leyendo o redactando este capítulo significa renunciar a estar, en este momento, jugando al tenis o nadando. A su vez, nadar supone no poder, al mismo tiempo, estudiar o pasear. El problema que se plantea debe resolverlo la libertad pesando el valor de lo que escoge y de lo que rechaza. ¿Quién se atreverá a decir que escoge la vagancia o la hipocresía porque valen tanto como sus contrarios? Puestos a renunciar, sólo vale la pena preferir lo superior a lo inferior.
Igual que el orden físico, el orden moral está sometido a límites propios. Y traspasarlos es siempre peligroso. Cualquier psiquiatra sabe que en la raíz de muchos desequilibrios se esconden acciones a veces inconfesables. Ser libre no significa estar por encima de la moral, aunque otorga la posibilidad de no aceptarla y no cumplirla. Ahora bien, la inmoralidad nunca puede defenderse en nombre de la libertad, pues entonces no podríamos condenar inmoralidades como el asesinato, la mentira o el robo.
La libertad está sabiamente limitada por las leyes. A simple vista podría pensarse que la ley es el principal enemigo de la libertad, como piensan los ácratas. Sin embargo, tal oposición sólo es aparente. Al ser el hombre un ser limitado, traspasar esos límites equivaldría a volverse contra sí mismo, algo comparable a lo que ocurriría si alguien se negara a comer o a respirar. De hecho, una existencia sin leyes es tan imposible como un círculo cuadrado. Con humor ha escrito Antonio Orozco que "si no hubiese ley de la gravedad, los cuerpos en lugar de caer hacia abajo podrían "caer" hacia arriba; podríamos ser despedidos súbitamente al espacio; el mar treparía y lo inundaría todo; el océano se secaría; las estrellas y los planetas chocarían entre sí; no habría tierra firme ni lugar donde asirnos; la sopa no estaría fija en el plato: se dispersaría, untándolo todo con su pringosa sustancia".
La libertad es asunto muy personal, pero la condición social del hombre exige que cada uno respete la libertad de los demás. Si a ello se añade que toda elección debe buscar lo mejor, podemos concluir que no es correcto identificar lo libre con lo espontáneo. La libertad, desde cierto ángulo, es justamente la negación de la espontaneidad: es el dominio de la razón y de la voluntad. Espontáneamente mentiríamos, insultaríamos, rechazaríamos el esfuerzo y el sacrificio..., pero sólo somos libres cuando entre el estímulo y nuestra respuesta interponemos un juicio de valor y decidimos en consecuencia.
La idea de que lo espontáneo es lo natural, y por tanto lo bueno, supone ponerse en manos de la biología. José Antonio Marina nos previene contra esa extendida confusión: "Casi todos los burros que conozco son, desde luego, muy espontáneos, pero tengo mis dudas acerca de su libertad". Lo espontáneo en el hombre, como en el animal, es la búsqueda del placer sensible, pero Séneca nos advierte que "el que persigue el placer pospone a él todas las cosas, y lo primero que descuida es su libertad". Mientras los animales conocen el bien sólo como objeto de su satisfacción sensible, el hombre lo capta como bien, y es capaz de ponerlo en relación con otros bienes superiores e inferiores. Por eso, mientras que ante la comida el animal hambriento se dirigirá necesariamente hacia ella, el hombre hambriento podrá comer o esperar, conforme lo vea conveniente. No es movido necesariamente sino libremente. Un simple motivo para no comer será apreciar que la comida no es suya, no haber concluido la jornada de trabajo, observar un régimen de adelgazamiento, etc.
Sócrates consideraba el autodominio como la manifestación más elevada de la excelencia humana. Un autodominio que se manifiesta cuando el hombre se enfrenta a los estados de placer, dolor y cansancio, cuando se ve sometido a la presión de las pasiones y de los impulsos. El autodominio, en definitiva, significa el dominio de la propia animalidad mediante la propia racionalidad. Se comprende así que Sócrates haya identificado la libertad humana con ese dominio racional de la animalidad: el hombre verdaderamente libre es el que domina sus instintos, y el hombre verdaderamente esclavo es el dominado por ellos.
Libertad responsable
Cuenta Norman Mailer que el mayor Jerry Person creyó ver a Mónica Lewinsky paseando por Greenwich Village. Dudó entre hablarle o no y, al final, se alejó preguntándose: ¿Es que esta chica sabe que acaba de desencadenar una guerra en los Balcanes? El carácter instrumental de la libertad hace que su uso pueda ser doble y contradictorio, como un arma de dos filos que puede volverse contra uno mismo o contra los demás: esclavitud, abuso, intolerancia, asesinato, alcoholismo, drogadicción..., y también simple pereza, irresponsabilidad, mal carácter, cinismo, envidia, insolidaridad... Pertenece a la perfección de la libertad el poder elegir caminos diversos para llegar a buen puerto. Pero inclinarse por algo degradante -en eso consiste el mal- es una imperfección de la libertad. Si uno tropieza no es porque ha visto el obstáculo sino por todo lo contrario. Del mismo modo, cuando libremente se opta por algo perjudicial, esa mala elección es una prueba de que ha habido alguna deficiencia: no haber advertido el mal o no haber tenido suficiente fuerza para evitarlo. En ambos casos la libertad se ha ejercido defectuosamente, y el acto resultante es malo. "¿Quiere nuestra voluntad siempre lo que querríamos que quisiese? ¿No quiere a menudo lo que le prohibimos querer, y para nuestro evidente daño?" (Montaigne).
Es patente que la voluntad rechaza en ocasiones lo que la inteligencia presenta como bueno. Incluso el que aconseja bien puede no ser capaz de poner en práctica su buen consejo. En esos casos, para evitar la vergüenza de la propia incoherencia, el hombre suele buscar una justificación con apariencia razonable -las razonadas sinrazones de Don Quijote-, y se tuerce la realidad hasta hacerla coincidir con los propios deseos. El mismo lenguaje se pone al servicio de esa actitud con expresiones típicas: a mí me parece, esto es normal, todo el mundo lo hace, no perjudico a nadie, etc.
Todo acto libre es imputable, es decir, atribuible a alguien. Normalmente los actos pertenecen al sujeto que los realiza, porque sin su querer no se hubieran producido. Es el agente quien escoge los fines y los medios y, por consiguiente, quien mejor puede dar explicaciones sobre los mismos. Así, del mismo modo que la libertad es el poder de elegir, la responsabilidad es la aptitud para dar cuenta de esas elecciones. Libre y responsable son dos conceptos paralelos e inseparables, y por eso se ha dicho que a la Estatua de la Libertad le falta, para formar pareja ideal, la Estatua de la Responsabilidad.
Explica Fernando Savater que vivimos rodeados por teorías que pretenden disculparnos del peso de la responsabilidad en cuanto se nos hace fastidioso: el mérito de mis acciones es mío, pero mi culpabilidad puedo repartirla con mis padres, con la genética, con la educación recibida, con la situación histórica, con el sistema económico, con cualquiera de las circunstancias que no está en mi mano controlar. Todos somos culpables de todo, luego nadie es culpable principal de nada. Un ejemplo que el citado autor suele poner en sus clases de ética es elocuente:
Supongamos una mujer cuyo marido emprende un largo viaje; la mujer aprovecha esa ausencia para reunirse con un amante; de un día para otro, el marido desconfiado anuncia su vuelta y exige la presencia de su esposa en el aeropuerto para recibirle. Para llegar hasta el aeropuerto, la mujer debe atravesar un bosque donde se oculta un temible asesino. Asustada, pide a su amante que la acompañe pero éste se niega porque no desea enfrentarse con el marido; solicita entonces su protección al único guardia que hay en el pueblo, el cual también le dice que no puede ir con ella, ya que debe atender con idéntico celo al resto de los ciudadanos; acude a diversos vecinos y vecinas no obteniendo más que rechazos, unos por miedo y otros por comodidad. Finalmente emprende el viaje sola y es asesinada por el criminal del bosque. Pregunta: ¿quién es el responsable de su muerte? Suelo obtener respuestas para todos los gustos, según la personalidad del interrogado o la interrogada. Los hay que culpan a la intransigencia del marido, a la cobardía del amante, a la poca profesionalidad del guardia, al mal funcionamiento de las instituciones que nos prometen seguridad, a la insolidaridad de los vecinos, incluso a la mala conciencia de la propia asesinada... Pocos suelen responder lo obvio: que el Culpable (con mayúscula de responsable principal del crimen) es el asesino mismo que la mata. Sin duda en la responsabilidad de cada acción intervienen numerosas circunstancias que pueden servir de atenuantes y a veces diluir al máximo la culpa en cuanto tal, pero nunca hasta el punto de "desligar" totalmente del acto al agente que intencionalmente lo realiza. Comprender todos los aspectos de una acción puede llevar a perdonarla pero nunca a borrar por completo la responsabilidad del sujeto libre: en caso contrario, ya no se trataría de una acción sino de un accidente fatal.
El miedo a la responsabilidad supone una visión desenfocada de la libertad, no apreciar que los compromisos atan pero a la vez protegen. Es bueno el compromiso que un médico tiene de salvar vidas humanas. Y es bueno para la sociedad, para sus pacientes y para él mismo, que se le pidan responsabilidades de ello. Si no se le pidieran, se fomentaría su irresponsabilidad. Y si fuera culpable, quedaría impune. El ejemplo vale para el abogado, el fontanero, el periodista, el arquitecto..., y para cualquier otra profesión y persona.
Si está claro que somos responsables, ¿ante quién debemos responder? Cada persona es responsable ante los demás y ante la sociedad. Ante los demás, en la medida en que su conducta les afecte: no es lo mismo poner a un alumno un suspenso injusto que condenar a muerte a un inocente, como tampoco es igual la responsabilidad del ciclista y del camionero en el caso de que ambos no respeten un semáforo, ni es igual robar dos dólares que dos millones. Las responsabilidades sociales también dependen mucho de las circunstancias: no es lo mismo ser primer ministro que leñador, ni tampoco el que siembra tomates tiene la misma responsabilidad que el que siembra marihuana.
Ser responsable significa tener que responder de algo ante alguien. Desde Homero, ese alguien es, en última instancia, Dios: fundamento último de toda responsabilidad. Si Pitágoras dijo que el hombre es la medida de todas las cosas, Sócrates y Platón puntualizaron que el hombre está, a su vez, medido por Dios. Sólo sentirse responsable ante el gran testigo invisible es lo que pone al hombre en la ineludible tesitura de colmar un sentido concreto y personal para su vida, y de ver que su existencia tiene un valor absoluto e incondicionado.
http://arvo.net/el-valor-de-la-libertad/ser-libre/gmx-niv397-con16209.htm


¿Que significa ser libres?
Somos libres de accionar como queremos. La esencia del ser humano es la capacidad de dirigir la propia vida. Somos producto de la elección. Aunque los seres humanos somos seres biológicos, no estamos determinados por nuestros genes, como lo están los animales. Por ello el ser humano actúa, mientras que los animales reaccionan.
Esta facultad de elegir significa que no somos el producto de nuestro pasado o de nuestros genes; y tampoco somos el producto del trato que nos dispensan los demás. Es indudable que los genes y la cultura (nuestro entorno) suelen ejercer una gran influencia, pero no nos determinan. Nos determinamos a nosotros mismos por medio de nuestras elecciones. La facultad de elegir el rumbo de nuestra vida nos permite reinventarnos a nosotros mismos, y cambiar nuestro futuro.
Es cierto que nuestra conducta esta condicionada por el medio natural en el que vivimos, por nuestra naturaleza biológica y se encuentra siempre relacionada con nuestro entorno, otros seres humanos y con acciones realizadas por ellos. Todos nacemos en una familia determinada, en una región, en una época, y ése es el contexto en el que se desarrollan nuestras acciones. En realidad ser libres no es vivir sin condicionamientos. Sino ser capaces de responder de un modo u otro a esa condiciones. No elegimos los hechos que nos suceden (las condiciones), pero depende de nosotros como respondemos a ellos (nuestro comportamiento, nuestro modo de actuar).
Fernando Savater dice al respecto: “No somos libres de elegir lo que nos pasa (haber nacido tal día, de tales padres y en tal país)….., sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo (obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados)…..”. (Etica para Amador. Buenos Aires, Ariel, 1991).
Por ello, el hecho de que nuestros actos sean libres no significa que podamos hacer cualquier cosa en cualquier momento. Siempre actuamos dentro de ciertas circunstancias y elegimos entre opciones que se nos presentan.
Somos libres de elegir la respuesta adecuada y que nos es mas conveniente.
Debemos observar que siempre entre un estimulo y la respuesta hay un espacio. Y que en ese espacio reside nuestra libertad y nuestra facultad para elegir la respuesta. Y por lo tanto, en esas elecciones residen nuestro crecimiento y nuestra felicidad.
A su vez, debemos tener presente que el tomar conciencia de que siempre podemos elegir, puede causar temor. De repente,  la capacidad de responder nos enfrentamos a la responsabilidad. Si hasta ahora  hemos  achacado nuestra situación y nuestros problemas a circunstancias pasadas o presentes, a los demás, a lo que dicen de nosotros, etc., ahora no tenemos excusa.
Piensa bien y saldrá bien.
http://danielolguin.com.ar/?p=9


Ser Libre

Ser libre es asumir
el riesgo de equivocarse
y aceptar con humildad el error.
Ser libre es superar la moda,
los tabúes, los prejuicios
y animarse a vencer
los condicionamientos.

Ser libre es conocerse a uno mismo,
tomar conciencia
de aquello que se puede dar
y luchar por hacerlo realidad.

Ser libre es aceptarse como uno es
teniendo la valentía de cambiar
aquello que se puede mejorar.

Ser libre es asumir
la responsabilidad
de los propios pensamientos,
palabras y actos.

Ser libre es ser auténtico,
coherente y fiel
a lo que uno debe ser.

Ser libre es reconocerse pequeño
limitado y pobre, pero persona,
ante los que se proclaman
grandes, poderosos y ricos.

Ser libre es sacudirse
las cadenas de la rutina
y la imitación
para vivir la vida
de una manera única, original
e irrepetible.

Ser libre es romper con el egoísmo que nos atrapa
y nos impide lanzarnos
de lleno a los demás.

Ser libre es mirar a todos
con ojos de hermano
sintiéndonos iguales,
fraternos, unidos.

Ser libre es saber decir "no"
cuando es fácil decir "sí",
decir "sí"
cuando todo impulsa a decir "no".

Ser libre es ser fuerte
cuando todos son débiles,
es gritar en voz alta
cuando los demás callan.
Ser libre es atreverse
a renovar el mundo
y al hombre, a todos los hombres
(empezando por uno mismo).

Ser libre es tener
ideales magníficos,
soñar con metas altas;
es animarse a cambiar
y dar la vida en el cambio.

Ser libre es enfrentar
los desafíos de la vida
como peldaños de una escalera:
la escalera de la superación
y la madurez.

Ser libre es vivir la audacia
de creer,
en un mundo incrédulo;
de luchar,
en un mundo que bajó los brazos;
de esperar,
en un mundo sin esperanza.

Ser libre es reconocer
en la propia existencia
la huella imborrable
de alguien que nos trasciende,
del cual venimos
y a quien vamos…

Ser libre no es fácil
pero es hermoso,
y para ello fuimos creados.
¡Para vivir la plenitud de la libertad
que es el amor!

Por eso, ser verdaderamente libre
es entregarse por amor a los demás.
Por eso la verdadera libertad
no es una meta;
es una práctica:
la práctica del amor.

Como Jesús…
Sólo Cristo hace al hombre
verdaderamente libre,
porque vivió a pleno su libertad,
porque vivió para amar.

Ser libre,
vivir para amar,
tal es la verdadera libertad.

Marcelo A. Murúa
http://www.buenasnuevas.com/espiritualidad/oraciones/oracion-6.htm




Ser libre es no ser hombre-masa acatador sin discernir de dogmas, paradigmas y ajenas opiniones de quienes se consideran rectores de un credo, ideología, filosofía, política... Ser Libre es aprender a conocerse a uno mismo y, desde lo que cada uno es intentar ser mejor...


Amigas, Amigos:

Cada día de este año 2015 son más las personas que ya aceptan lo sorprendente del Cambio Climático y de la aceleración del tiempo, además de otras variables que ya fueron profetizadas desde diferentes ámbitos para la plenitud del Fin de Tiempo que vivimos.

Hombre-masa nada tiene que ver con cultura, poder económico o político y religioso. El hombre masa de manera prioritaria está enquistado en todos los niveles y órdenes de nuestra sociedad en el ámbito mundial. Y, para quienes ya están Despertando, siento que viene muy bien recordar algunas palabras de uno de los últimos Maestros encarnados. Se le conoce como
Jiddu Krishnamurti (1895 - 1986), nacido en la India.

Sus datos Biográficos:
Krishnamurti nació en la India en 1895 y murió en 1986. A los 13 años lo tomó bajo su protección la Sociedad Teosófica, le consideraba que él era el vehículo para el "instructor del mundo", cuyo advenimiento habían estado proclamando. Krishnamurti. Emergió como un maestro inflexible e inclasificable.
Sus pláticas y escritos no tenían conexión con ninguna religión específica y no pertenecían ni a Occidente ni a Oriente, sino que eran para todo el mundo. Repudiando firmemente la imagen mesiánica, en 1929 disuelve de forma tajante la vasta y caudalosa organización que se había construido en torno a él y declaró que la verdad era una tierra sin senderos a la cual resulta imposible aproximarse mediante ninguna religión filosófica o secta convencional.
Por el resto de su vida rechazó insistentemente la condición de gurú que otros trataban de imponerle y negando él mismo su autoridad, no queriendo discípulos y hablando siempre como un individuo habla a otro. El núcleo de sus enseñanzas estaba la comprensión de que los cambios fundamentales de la sociedad podían tener lugar sólo con la transformación de la conciencia individual: acentuaba constantemente la necesidad del conocimiento propio y la captación de las influencias restrictivas y separatistas originadas en los condicionamientos religiosos y nacionalistas.
Krishnamurti señalaba la urgente necesidad de una apertura para este vasto espacio en el cerebro que contiene en sí una energía inimaginable. Krishnamurti siguió hablando hasta su muerte a los 90 años. Sus pláticas, diálogos, diarios están reunidos en más de 60 volúmenes. Cada libro se centra sobre alguna cuestión que tenga particular importancia y urgencia en nuestras vidas cotidianas...
Todas sus pláticas desarrollaban esencialmente un tema primordial: la verdad puede ser descubierta por cualquiera de nosotros, sin la ayuda de autoridad alguna; al igual que la vida, está siempre presente en un sólo instante.
http://www.personal.able.es/cm.perez/krishnamurti.htm




El año 1926 Krishnamurti a quienes pretendían ser sus discípulos les decía:

Yo no quiero un "ashram" por la sencilla razón de que vosotros sois más importantes que el "ashram". Seguís a los "gurús", formáis comunidades e inevitablemente ellas fracasarán, porque el instructor llega a ser de suprema importancia y no vosotros. Si buscáis la verdad, jamás ingresaréis a un "ashram" y jamás tendréis por referencia a otra persona. Queréis que algo ocurra para cambiar, y sin embargo no consideráis el problema. Sólo puede haber un milagro cuando estáis dispuestos a recibir ese milagro. Veos a vosotros mismos, en cambio, tal cual sois, y descubriréis qué cosa extraordinaria ocurre. Lo que cambiará vuestro duro corazón es el ver las cosas tal como son. Cuando veáis y reconozcáis que vuestro corazón es duro, que vuestra mente está llena de juguetes infantiles; cuando lo reconozcáis, veréis ocurrir una transformación. Debéis tener la intención y miraos a vosotros mismos, y daos cuenta tal cual sois. A medida que os volváis perceptivos, veréis ocurrir un milagro que jamás habríais sospechado, un milagro que es la verdad, que transforma, que libera.

Una mente que busca seguridad en un gurú, o en un partido político o de otro tipo; una mente que busca protección, comodidad, jamás podrá encontrar la Verdad, ni siquiera en las más pequeñas cosas de la existencia. Hay una energía en cada individuo que es única, y que no tiene comienzo. Cada uno de vosotros es un discípulo de la Verdad, si comprendéis la Verdad y no seguís a individuos. Estimo que ser discípulo de un individuo es hacer traición a la Verdad. El único modo de alcanzar la Verdad es hacerse discípulos de la misma Verdad sin ningún intermediario. La Verdad es ruda para aquellos que no comprenden; pero la Verdad es amable, bondadosa, generosa y placentera para aquellos que entienden. Esa Verdad se halla dentro de vosotros. Quien sigue a aquel que se erige en autoridad, jamás aprende. Uno puede señalar, pero es usted quien debe mirar. Mi único interés es hacer que los hombres sean absoluta e incondicionalmente libres.

Lo que es agradable, eso aceptáis, y lo que no es agradable lo desecháis. La Verdad que es Vida, no tiene nada que ver con persona alguna. Si digo que soy el Cristo, crearéis otra autoridad. Si digo que no lo soy, también crearéis otra autoridad. ¿Pensáis acaso que la Verdad tenga nada que ver con lo que vosotros pensáis que yo soy? No os interesa la Verdad, sino la vasija que contiene la Verdad. No queréis beber las aguas, sino que queréis descubrir quién formó la vasija que contiene las aguas. Dejad a un lado la etiqueta, pues no tiene valor. Bebed el agua, si el agua es limpia.

En 1929 agregó:

No fundo mis respuestas sobre ninguna autoridad. No os insto a que aceptéis aquello que yo considero como la absoluta verdad, sino que lo abandono a vuestro propio juicio, único que vale, único que resulta permanente, único que debe guiaros, sosteneros y protegeros. Nunca he dicho que no hay Dios; desde luego que hay Dios, pero no quiero usar la palabra Dios porque ha adquirido un sentido muy específico y estrecho, prefiero llamarle Vida, porque os acarrea más cerca de la Verdad.

En Santiago, Chile, el 1 de septiembre de 1935 Krishnamurti dijo:

Algunos de vosotros os imagináis, quizás, que, con atender algunas de estas conferencias quedarán solucionados vuestros problemas personales. Es que, para los muchos dolores e infortunios, queréis remedios de aplicación inmediata, y para revolucionar vuestro pensamiento, vuestro ser entero, cambios superficiales. No hay más que un medio de hallar la felicidad inteligente, y ésta es el discernimiento, la percepción individual. Sólo la acción del discernimiento puede disolver los muchos obstáculos que impiden la consumación del vivir.

En 1935 destacó:

En vuestra búsqueda de esta seguridad nace el temor y os sometéis a otro, quien os promete esa inmortalidad. A través del temor creáis una autoridad espiritual, y para administrar tal autoridad hay sacerdotes, quienes os explotan por medio de la creencia, el dogma y el credo, empleando la ostentación, pompa y ritual que en el mundo entero se llama religión. Está basada esencialmente en el temor, aunque podáis llamarla Amor a Dios o a la verdad. Si lo examináis inteligentemente, sólo es el resultado del temor, y, por tanto, debe llegar a ser uno de los medios de explotar al hombre. A través de vuestro propio deseo de inmortalidad y de continuidad egoísta habéis edificado esta ilusión que llamáis religión, y consciente o inconscientemente estáis atrapados en ella. O bien podéis no pertenecer a ninguna religión en particular; pero sí a alguna secta, la cual sutilmente promete una recompensa, una sutil expansión del ego en el más allá. O podéis no pertenecer a ninguna sociedad o secta; pero puede existir un deseo interno, oculto y escondido, de buscar vuestra propia inmortalidad. Mientras exista un deseo de autocontinuidad, en cualquier forma, debe haber temor, el cual sólo crea autoridad y de aquí viene la sutil crueldad y estupidez de someterse a la explotación. Esta explotación es tan sutil, tan refinada, que uno llega a enamorarse de ella llamándola progreso espiritual y adelanto hacia la perfección.

En el año 1936, en Ommen, Holanda, se le dijo a Krishnamurti por parte de uno de los asistentes a su Conferencia:

En Ud. nosotros reconocemos a un gran Jefe Espiritual y sentimos profunda reverencia hacia Ud. ¿Por qué no habríamos entonces de fomentar en el prójimo, tanto como en nosotros mismos, estas grandes cualidades del respeto y de la abnegación?

Respondió Krishnamurti:


A mí, personalmente, las muestras de respeto me resultan desagradables. Si tuvierais verdadero respeto, no me lo demostrarías tan sólo a mí sino a todo el mundo. Os parece que voy a daros algo, o ayudaros de algún modo, y por eso me respetáis. Las ideas en sí mismas no os merecen consideración, sino tan solo, por desgracia, la persona que expone dichas ideas. Donde falta la inteligencia, existe el respeto hacia los menos y el desdén hacia los demás... Insensatos, ustedes solo aceptan lo que les digo porque suponen que soy autoridad y no por el contenido de lo que manifiesto.

Algunos de vosotros os imagináis, quizás, que, con atender algunas de estas conferencias quedarán solucionados vuestros problemas personales. Es que, para los muchos dolores e infortunios, queréis remedios de aplicación inmediata, y para revolucionar vuestro pensamiento, vuestro ser entero, cambios superficiales. No hay más que un medio de hallar la felicidad inteligente, y ésta es el discernimiento, la percepción individual. Sólo la acción del discernimiento puede disolver los muchos obstáculos que impiden la consumación del vivir. Uno puede señalar, pero es usted quien debe mirar. Mi único interés es hacer que los hombres sean absoluta e incondicionalmente libres.

La libertad no es una reacción; la libertad no es una opción. Es una pretensión humana el decir que porque se puede decidir se es libre. La libertad es la observación pura, sin dirección, sin miedo a premio o castigo. La libertad no tiene motivo; la liberad no está al final de la evolución humana pero establece el primer paso hacia su existencia.
 
Esperamos que otros sean los que se rebelen y construyan de nuevo, mientras nosotros permanecemos inactivos hasta estar seguros de los resultados. Una de nuestras más desgraciadas flaquezas, es que siempre esperamos que alguien actúe por nosotros y cambie el rumbo de nuestras vidas. Debéis pensar y actuar en forma completamente nueva. Debéis libertaos de la red de falsos valores que el ambiente os ha impuesto.

Hay una energía en cada individuo que es única, y que no tiene comienzo. Para llegar a la perfección, a Dios, o a la Verdad, debéis ir a través de varias experiencias, hasta que hayáis acumulado suficiente conocimiento, equivalente a la realidad. Esta división entre la ignorancia y la sabiduría sólo será traspuesta por una constante acumulación, aprendizaje que prosigue vida tras vida hasta llegar a la perfección. Vosotros, que sois imperfectos ahora, os volveréis perfectos, para lo cual debéis tener tiempo y oportunidad, lo que hace necesario el renacimiento. Esta es, brevemente la teoría de la reencarnación.

¡Quién fue este Maestro tan atípico y especial para nuestro tiempo?

En 1909 Charles Webster Leadbeater, colaborador de Annie Besant, presidenta de la Sociedad Teosófica, encontró en Krishnamurti de 14 años un "aura especial" y sentenció que el joven era la encarnación de Maitreya y sería el nuevo "Instructor del Mundo". El 2 de agosto de 1929, día de apertura del Campamento Anual de la Orden de La Estrella de Oriente, celebrado en Ommen, Holanda, Krishnamurti no se mostró como Maitreya sino que disolvió la Orden ante atónitos tres mil destacados miembros que esperaban pasar a ser incondicionales seguidores de la nueva encarnación de Buda. Con la fuerza y el magnetismo de la Verdad que de él dimanaba les señaló:

Vamos a discutir esta mañana la disolución de la Orden de la Estrella. Muchos se alegrarán y otros se sentirán más bien tristes. Esta no es una cuestión de regocijo ni de tristeza, porque es algo inevitable, como voy a explicarlo.
Quizás recuerden ustedes la historia de cómo el diablo y un amigo suyo estaban paseando por la calle cuando vieron delante de ellos a un hombre que levantaba algo del suelo y, después de mirarlo, se lo guardaba en el bolsillo. El amigo preguntó al diablo: “¿Qué recogió ese hombre?”. “Recogió un trozo de la Verdad”, contestó el diablo. “Ese es muy mal negocio para ti, entonces”, dijo su amigo. “Oh, no, en absoluto”, replicó el diablo, “voy a dejar que la organice”.
Yo sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede ser organizada; ni puede formarse organización alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular. Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuan imposible es organizar una creencia. Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y se transforma en un juguete para los débiles, para los que están sólo momentáneamente descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el esfuerzo de elevarse hacia ella. Ustedes no pueden traer la cumbre de la montaña al valle. Si quieren llegar a la cima de la montaña, tienen que atravesar el valle y trepar por las cuestas sin temor a los peligrosos precipicios. Tienen que ascender hacia la Verdad, esta no puede “descender” ni organizarse para ustedes. El interés en las ideas es sostenido principalmente por las  organizaciones, pero las organizaciones sólo despiertan el interés desde afuera. El interés que no nace del amor a la Verdad por sí misma, sino que es despertado por una organización, no tiene valor alguno. La organización se convierte en una estructura dentro de la cual sus miembros pueden encajar convenientemente. Ellos no se esfuerzan más por alcanzar la Verdad o la cumbre de la montaña, sino que más bien tallan para sí mismos un nicho conveniente donde se colocan, o dejan que la organización los coloque, y consideran que, debido a eso, la organización ha de conducirlos hacia la Verdad.
De modo que esta es la primera razón, desde mi punto de vista, por la que la Orden de la Estrella debe ser disuelta. A pesar de esto ustedes formarán probablemente otras Ordenes, continuarán perteneciendo a otras organizaciones que buscan la Verdad. Yo no quiero pertenecer a ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto. Yo haría uso de una organización que me llevara de aquí a Londres, por ejemplo; ésta es una clase por completo diferente de organización, meramente mecánica, como el correo o el telégrafo. Yo usaría un automóvil o un buque de vapor para viajar, estos son sólo mecanismos físicos que nada tienen que ver con la espiritualidad. Por otra parte, sostengo que ninguna organización puede conducir al hombre a la espiritualidad.
Si se crea una organización para este propósito, ella se convierte en una muleta, en una debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer, establecer su unicidad que descansa en el descubrimiento que haga, por sí mismo, de esta Verdad absoluta e incondicional. Por lo tanto, esa es otra de las razones por las que he decidido, ya que soy el Jefe de la Orden, disolverla. Nadie me ha persuadido para que tome esta decisión.
Esta no es ninguna magnífica proeza, porque yo no deseo seguidores, y esto es lo que quiero significar. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad. No me preocupa si prestan o no prestan atención a lo que digo, deseo hacer cierta cosa en el mundo y voy a hacerla con resuelta concentración. Sólo estoy interesado en una cosa esencial: Hacer que el hombre sea libre. Deseo liberarlo de todas las jaulas, de todos los temores, y no fundar religiones, nuevas sectas, ni establecer nuevas teorías y nuevas filosofías. Entonces, como es natural, me preguntarán por qué recorro el mundo hablando continuamente. Les diré porque lo hago. No es porque desee que me sigan ni porque desee un grupo especial de discípulos selectos. ¡Cómo gustan los hombres de ser diferentes de sus semejantes, por ridículas, absurdas o triviales que puedan ser sus distinciones! No quiero alentar ese absurdo. No tengo discípulos ni apóstoles, ya sea en la tierra o en el reino de la espiritualidad.
Tampoco es la tentación del dinero, ni es el deseo de vivir una vida cómoda lo que me atrae. ¡Si yo quisiera llevar una vida cómoda no vendría a un Campamento ni viviría en un país húmedo! Estoy hablando francamente porque quiero que esto quede establecido de una vez por todas. No deseo que estas discusiones infantiles se repitan año tras año.
Un periodista que me ha entrevistado, consideraba un acto grandioso disolver una organización en la que había miles y miles de miembros. Para él esto era una gran acción, porque dijo: “¿Qué hará usted después, cómo vivirá? No tendrá seguidores, la gente no le escuchará” Con que sólo haya cinco personas que escuchen, que vivan, que tengan sus rostros vueltos hacia la eternidad, será suficiente. ¿De qué sirve tener miles que no comprenden, que estén por completo embalsamados en sus prejuicios, que no desean lo nuevo, sino que más bien desean traducir lo nuevo para que se acomode a sus propias personalidades estériles, estancadas? Si hablo enérgicamente no me entiendan mal, por favor, no es por falta de compasión. Si acuden a un cirujano para una operación, ¿no es bondad de su parte operar aunque les cause dolor? Así, de igual modo, si yo hablo francamente no es por falta de verdadero afecto; al contrario.
Como he dicho, tengo solamente un propósito: hacer que el hombre sea libre, impulsarlo hacia la libertad, ayudarle a que rompa con todas sus limitaciones, porque sólo eso habrá de darle la felicidad eterna, la realización no condicionada del ser.
Porque soy libre, no condicionado, total – no una parte, no lo relativo, sino la Verdad total que es eterna – deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres; que no me sigan, que no hagan de mi una jaula que se tornará en una religión, una secta. Más bien deberían liberarse de todos los miedos: del miedo de la religión, del miedo de la salvación, del miedo de la espiritualidad, del miedo del amor, del miedo de la muerte, del miedo de la vida misma. Así como un artista pinta un cuadro porque se deleita en esa pintura, porque ella es la expresión de su ser, su bienestar, su gloria, así hago yo esto, y no porque quiera nada de nadie.
Ustedes están acostumbrados a la autoridad, o a la atmósfera de autoridad, la cual creen que va a conducirlos a la espiritualidad. Creen y esperan que otro, por sus extraordinarios poderes – un milagro – pueda transportarlos a ese reino de libertad eterna que es la Felicidad. Toda la perspectiva que tienen de la vida está basada en esa autoridad.
Me han escuchado durante tres años sin que ningún cambio se operara en ustedes, salvo en algunos pocos. Ahora, analicen lo que estoy diciendo, sean críticos para que puedan alcanzar una comprensión profunda, fundamental. Cuando buscan una autoridad que los conduzca a lo espiritual, se obligan automáticamente a crear una organización alrededor de esa autoridad. Por la creación misma de esa organización que suponen a de ayudar a esta autoridad para que les guíe hacia la vida espiritual, quedan presos en una jaula.
Si yo les hablo francamente, recuerden, por favor, que no lo hago así por dureza ni por crueldad ni a causa del entusiasmo por mi propósito, sino porque deseo que comprendan lo que estoy diciendo. Esa es la razón por la que están aquí, y sería una pérdida de tiempo si yo no explicara claramente, decisivamente, mi punto de vista.
Durante dieciocho años se han estado preparando para este acontecimiento, para la Venida del Instructor del Mundo. Durante dieciocho años se han organizado, han esperado a alguien que viniera a dar un nuevo deleite a sus corazones y mentes, que transformara por completo sus vidas otorgándoles una nueva comprensión; a alguien que los elevara a un nuevo plano de existencia, que les diera un nuevo estímulo, que los hiciera libres, ¡y vean ahora lo que está sucediendo! Piensen, razonen consigo mismos y descubran de qué manera esa creencia los ha hecho diferentes, no con la superficial diferencia de llevar una insignia, lo cual es trivial, absurdo. ¿En qué forma una creencia así ha barrido con todas las cosas no esenciales de la vida? Esta es la única manera de juzgar: ¿En qué forma son más libres, más grandes, más peligrosos para toda Sociedad que esté basada en lo falso y en lo no esencial? ¿En qué forma los miembros de esta Organización de la Estrella han llegado a ser diferentes?
Como dije, ustedes se han estado preparando para mí durante dieciocho años. No me preocupa si creen o no creen que soy el Instructor del Mundo. Eso es de muy poca importancia. Puesto que pertenecen a la Organización de la Orden de la Estrella, han entregado su simpatía, su energía, aceptando que Krishnamurti es el Instructor del Mundo – parcial o totalmente; totalmente para aquellos que en verdad están buscando, sólo parcialmente con quienes están satisfechos con sus propias verdades a medias –.
Se han estado preparando durante dieciocho años, y miren cuántas dificultades tienen ustedes en su camino hacia la comprensión, cuántas complicaciones, cuántas cosas triviales. Sus prejuicios, sus miedos, sus autoridades, sus iglesias nuevas y viejas... Todas esas cosas, sostengo, son una barrera para la comprensión. No puedo ser más claro que esto. No quiero que estén de acuerdo conmigo, no quiero que me sigan, quiero que comprendan lo que estoy diciendo.
Esta comprensión es necesaria porque la creencia de ustedes no los ha transformado, sino que solo los ha complicado, y porque no están dispuestos a afrontar las cosas como son. Lo que desean es tener sus propios dioses, dioses nuevos en lugar de los viejos, religiones nuevas en lugar de las viejas, nuevas formas en vez de las viejas, todas cosas inútiles, barreras, imitaciones, muletas. En lugar de las viejas distinciones espirituales, tienen ustedes nuevas distinciones espirituales, en lugar de los viejos cultos, tienen cultos nuevos. Todos dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad, para su iluminación; y aunque se han estado preparando para mí durante dieciocho años, cuando yo digo que todas estas cosas son innecesarias, cuando digo que deben descartarlas todas y mirar dentro de sí mismo para la iluminación, para la gloria, para la purificación e incorruptibilidad del ser, ninguno de ustedes quiere hacerlo. Puede que haya unos pocos, pero son muy, muy pocos.
¿Para qué, pues, tener una organización?
¿Por qué personas falsas, hipócritas, me han seguido a mí, la encarnación de la Verdad? Recuerden, por favor, que no estoy diciendo cosas duras o crueles, sino que hemos llegado a una situación en que deben ustedes enfrentarse a las cosas tal como son. El año pasado dije que no transigiría. Muy pocos me escucharon entonces. Este año he puesto eso absolutamente en claro. No se cuántos miles en el mundo – miembros de la Orden – han estado preparándose para mí durante dieciocho años; sin embargo, ahora no están dispuestos a escuchar incondicionalmente, totalmente, lo que digo.
¿Para qué, pues, tener una organización?
Como dije antes, mi propósito es hacer que los hombres sean incondicionalmente libres, porque sostengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es eterno, que es la armonía entre la razón y el amor. Esta es la absoluta incondicionada Verdad que es la Vida misma. Deseo, por lo tanto, que el hombre sea libre, que se regocije como el pájaro en el cielo claro; libre de toda carga, independiente, estático en esa libertad. Y yo, para quien ustedes se han estado preparando durante dieciocho años, digo ahora, que deben liberarse de todas estas cosas, liberarse de sus complicaciones, de sus enredos. Para esto no necesitan tener una organización basada en la creencia espiritual. ¿Por qué tener una organización para cinco o diez personas en el mundo, que comprenden, que luchan, que han desechado todas las cosas triviales? Y para los débiles no puede haber organización alguna que les ayude a encontrar la Verdad, porque la Verdad está en cada uno de nosotros; no está lejos ni cerca; está eternamente ahí.
Las organizaciones no pueden hacerlos libres. Ningún hombre puede, desde afuera, hacerlos libres; ni un culto organizado ni la propia inmolación a una causa puede hacerlos libres. Ustedes utilizan una máquina de escribir para su correspondencia, pero no la ponen en un altar para adorarla. Sin embargo, eso es lo que están haciendo cuando las organizaciones se convierten en la principal preocupación de ustedes. “¿Cuántos miembros hay en ella?” Esta es la primera pregunta que me hacen todos los reporteros. “¿Cuántos seguidores tiene? Por su número juzgaremos si lo que usted dice es verdadero o falso”. Yo no sé cuántos son. No estoy interesado en eso. Aunque hubiera un solo hombre que halla podido liberarse, sería suficiente.
Además, tienen ustedes la idea de que sólo ciertas personas poseen la llave para entrar en el Reino de la Felicidad. Nadie la posee. Nadie tiene la autoridad para poseerla. Esa llave es el propio ser de cada uno, y sólo en el desarrollo y la purificación y la incorruptibilidad de ese ser, está el Reino de la Eternidad.
Verán, pues, cuan absurda es toda la estructura que han creado buscando la ayuda externa, dependiendo de otros para el propio bienestar, para la propia felicidad, para la propia fortaleza. Estas cosas solamente pueden encontrarlas dentro de sí mismos. ¿Para qué, pues, tener una organización?
Se han acostumbrado que se les diga cuánto han avanzado, cuál es el grado espiritual que poseen. ¡Qué niñería! ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son hermosos o feos por dentro? ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles? Ustedes no son serios en estas cosas.
¿Para qué, pues, tener una organización?
Pero aquellos que realmente deseen comprender, que traten de descubrir lo que es eterno, sin principio y sin fin, marcharán juntos con mayor intensidad y serán un peligro para todo lo que no es esencial, para las irrealidades, para las sombras. Y ellos se reunirán y se volverán la llama, porque habrán comprendido. Un cuerpo así es el que debemos crear y tal es mi propósito. Gracias a esa verdadera comprensión habrá una verdadera amistad. A causa de esa verdadera amistad – que al parecer ustedes no conocen – habrá verdadera cooperación de parte de cada uno. Y esto no por motivo de la autoridad, ni por la salvación, ni por la inmolación a una causa, sino porque realmente han comprendido y, en consecuencia, son capaces de vivir en lo eterno. Esto es algo más grande que todo placer y que todo sacrificio.
Estas son, pues, algunas de las razones por las que, después de haberlo considerado cuidadosamente durante dos años, he tomado esta decisión. No proviene de un impulso momentáneo. No he sido persuadido a ello por nadie – no me dejo persuadir en tales cosas –. Durante dos años he estado pensando en esto, despacio, cuidadosamente, pacientemente, y he decidido ahora disolver la Orden, puesto que soy su Jefe. Pueden formar otras organizaciones y esperar por algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los hombres sean absolutamente, incondicionalmente libres.
Jiddu Krishnamurti
Charles Webster Leadbeater y Annie Besant, no se equivocaron al ver al niño que consideraron de buena fe encarnación de Buda y como tal fue educado según se dice por un Maestro. Krishnamurti sabía lo que era y lo que no era, él vino al mundo para hablar sobre no ser hombre-masa y ser LIBRE. Como tal recorrió el mundo llevando por años su Mensaje y como tal ha engalanado el Portal Mundo Mejor con varios títulos y ahora al cierre del escrito 438 refuerza lo que acá he intentado destacar.


La Crisis del hombre:
Actualmente no sois individuos, sois simplemente máquinas imitadoras, el producto de una cultura particular, de una educación determinada. Sois lo colectivo, no lo individual.

Ciertamente el problema individual es el problema del mundo. La sociedad es como la hemos hecho nosotros. Hay los que tienen y los que no tienen, los que saben y los ignorantes, los que están realizando su ambición y los frustrados; existen las diversas religiones, con sus ceremonias y creencias dogmáticas, y la incesante batalla dentro de la sociedad, esta perpetua competencia de unos con otros para lograr, para llegar a ser algo. Todo esto es lo que vosotros y yo hemos creado. Se pueden producir reformas sociales mediante la legislación o por la tiranía, pero a menos que el individuo cambie radicalmente, siempre llegará él a sobreponerse a las nuevas normas, para acomodarlas a sus exigencias psicológicas.

Mientras psicológicamente reclamamos "más", nuestra sociedad será adquisitiva, y habrá forzosamente conflicto y violencia. Esto no significa que debamos eliminar las comodidades materiales, la ayuda mecánica producida por la técnica; pero lo que nos está destruyendo es el impulso psicológico a utilizar estas cosas para la propia expansión, que es la exigencia del "más".

Salvo que comprendáis todo el contenido de vuestro ser, los motivos, los impulsos, las modalidades de vuestro pensamiento, salvo que conozcáis toda la sustancia y hondura de vuestra mente, poco a poco os convertiréis en otra máquina, simplemente, que es lo que está pasando, Lenta, indefectiblemente, se os está convirtiendo en máquinas, máquinas que están creando problemas.

Esta sociedad industrial tiene que existir, y la producción ha de ser intensificada aún más; pero desgraciadamente, al crear una mayor producción, al mecanizar granjas e industrias, el peligro está en que la mente también se mecanice. Creemos que la ciencia va a resolver todas nuestras dificultades. No es así. La solución de nuestras dificultades de pende, no de las máquinas y de los inventos de unos pocos grandes hombres de ciencia, sino de cómo consideremos la vida.

Cuando nos vemos enfrentados con tantos problemas, cuando el mundo está en guerra o preparándose para la guerra, cuando hay tanta producción y al mismo tiempo hambre, creo que lo más importantes en toda esta lucha humana es comprender la mente. Por cierto, la mente es el único instrumento que puede hallar la acertada respuesta a los muchos problemas que existen, y sin embargo muy raramente pensamos o examinamos el proceso de la mente. Creemos que resolverán nuestros problemas las respuestas preparadas, o ciertas normas de pensamiento. Como hindúes tenemos cierta manera de pensar que esperamos resolverá nuestros complejos problemas, y si somos comunistas, cristianos o budistas, tenemos otras respuestas ya preparadas. Muy poco de nosotros damos verdadera importancia al proceso del pensar, a las modalidades de la mente misma; y a mi me parece que la solución está ahí, y no en abordar el problema con una mente ya moldeada o condicionada.

Quisiera considerar lo que es la mente; porque es obvio que, sin penetrar muy a fondo en todo este problema, sin comprender la composición y el estado de la mente, es por completo fútil el mero pensar especulativo, o la identificación con una creencia determinada. Y al tratar de comprender el proceso de la mente, creo que es importante escuchar bien. La mayor parte de nosotros escucha con una mente ya preparada o cargada de preconceptos, o bien escuchamos para encontrar un argumento polémico, y muy pocos escuchan con atención, con libertad; pero es sólo cuando inquirimos libremente, sin estar atados a ninguna determinada creencia, que la mente puede hallar la verdad en cualquier problema.

Si no comprendemos las modalidades de la mente, no es posible que comprendamos el complejo problema de vivir. Ahora bien, ¿qué es la mente? Estamos tratando de descubrir, no meramente de afirmar o aceptar. Y para descubrir, tenéis que observar vuestra propia mente en funcionamiento, al escuchar la descripción de lo que es la mente. Es decir, aunque estoy hablando, describiendo la mente, daos cuenta del proceso de vuestro propio pensar, y de esa manera descubrid vosotros mismos lo que es la mente. La mente es el único instrumento que tenemos, el instrumento de percepción, de comprensión, de pensamiento; y, sin clarificación de la mente, muy poca significación puede tener nuestro esfuerzo para descubrir lo que es la realidad, la verdad, Dios o lo que queráis. Tratamos pues, de inquirir acerca del proceso real de la mente. No nos limitamos a aceptar o rechazar lo que se dice.

Por cierto la mente es lo consciente tanto como lo subconsciente (inconsciente); es una totalidad que incluye tanto los procesos visibles como los ocultos del pensamiento. La mayoría de nosotros nos ocupamos exclusivamente de lo consciente, de los diarios acontecimientos, ambiciones, luchas, codicias y no nos damos  cuenta en absoluto del contenido subconsciente (inconsciente), es decir, de la mente que yace bajo las diarias actividades de la mente consciente; y mientras no comprendamos la totalidad, incluso lo que está en el subconsciente (inconsciente), tendrá muy poco sentido la mera ocupación con lo consciente.

¿Puede la mente condicionada comprender o experimentar aquello que no es de su propia fabricación? Ése es uno de nuestros grandes problemas. Y ciertamente nunca podremos resolver nuestros problemas mientras estemos pensando como hindúes, cristianos o comunistas, puesto que ha sido por pensar en estos mismos términos que henos creado los problemas. Es sólo cuando la mente está libre de todas las tradiciones, valores, creencias, supersticiones, aceptaciones, que hay una posibilidad de resolver nuestros muchos problemas humanos.

¿Puede librarse de ciertas normas la mente que ha sido criada, educada en ellas? Es decir, ¿puede la mente abandonar las creencias, tradiciones y valores que se basan en la autoridad, en la mera aceptación? ¿Puede ser abandonado todo esto, de modo que la mente esté libre para investigar, para descubrir? Ése es nuestro problema, lo cual significa realmente: ¿Es posible que la mente se libere de las seguridades a que está atada? Porque, después de todo, lo que está buscando la mayoría de nosotros, exterior e interiormente, es alguna forma de seguridad. Si tengo la seguridad externa de la posición, el prestigio, el dinero, puedo estar temporariamente satisfecho; pero llega un tiempo en que empiezo a reclamar una seguridad interna, me refugio psicológicamente en la creencia, en el dogma, en la tradición, en cierta manera imitativa de pensar. Y ¿puede jamás encontrar la realidad, Dios, o como queráis llamarlo, la mente que está buscando seguridad y que quiere estar a salvo, sin perturbación? Es evidente que no. La mente que desea estar segura encontrará lo que busca, mas no aquello que es la verdad. Es solo la mente liberada la que puede inquirir, no una mente atada, no la que está sujeta por la creencia, el dogma, la tradición.

Me parece, pues, que para encontrar la realidad, lo incognoscible sobre lo cual no se puede premeditar ni especular, la mente debe estar libre de todo lo que ha conocido, debe morir para todos sus muchos ayeres. Tan sólo entonces la mente es inocente, y por lo tanto capaz de descubrir lo real. Estoy seguro de que la mayoría de nosotros siente que es necesaria una revolución fundamental en un mundo en que hay tanto caos, miseria, hambre, y la constante amenaza de guerra.

Después de todo, nuestras mentes son el resultado del tiempo, de muchos miles de ayeres; son el resultado de la experiencia basada en lo conocido; y una mente así es la continuidad de lo conocido. La mente de cada uno de nosotros es el resultado de la cultura, de la educación, y por muy extenso que sea su conocimiento o su adiestramiento técnico, sigue siendo el producto del tiempo; por lo tanto es limitada, condicionada. Con esa mente tratamos de descubrir lo incognoscible; y el comprender que una mente tal jamás puede descubrir lo que es incognoscible, es realmente una experiencia extraordinaria. El darse cuenta de que, por muy astuta, por muy sutil, por muy erudita que sea nuestra mente, no tiene posibilidad de comprender aquello otro, este darse cuenta en sí mismo trae cierta comprensión de hecho, y creo que ella es el principio de una manera de mirar la vida que puede abrir la puerta a "aquello otro". La mente está sin cesar activa; y ¿cómo puede estar en calma una mente así? Puede uno ver que toda actividad de la mente, todo movimiento en cualquier dirección, es una reacción del pasado; y ¿cómo puede estar en calma una mente así? Y si se la calma por medio de la disciplina, esa quietud es un estado en que no hay inquisición, no hay búsqueda. Por lo tanto, no está abierta a lo desconocido, a ese estado que llamamos "lo otro".

La Transformación

Para Krishnamurti es: 

Evidente que tiene que haber una revolución radical… Al observar la totalidad de la catástrofe, la repetición constante de guerras, los incesantes conflictos entre las clases sociales y entre los pueblos, la tremenda desigualdad económica y social, la diferencia de capacidades y dones naturales, el abismo entre los que disfrutan de extraordinaria dicha y tranquilidad, y los que viven prisioneros del odio, del conflicto y del sufrimiento, al observar todo esto se ve que es necesaria una revolución, una transformación completa, ¿no es cierto?

La transformación no es para el futuro; jamás puede serlo. Solo puede ser ahora, de instante en instante. ¿Qué entendemos, pues, por transformación? Es, sin duda, algo muy sencillo: ver lo falso como falso y lo verdadero como verdadero. Porque cuando veis muy claramente que algo es la verdad, esa verdad es liberadora. La percepción misma de esa verdad es la que transforma. Y como estamos rodeados de tantas cosas falsas, el percibir de instante en instante esta falsedad es lo que transforma.

La transformación no es una finalidad, ni un resultado. El resultado implica residuo, una causa y un efecto. Donde hay causalidad tiene forzosamente que haber efecto, el efecto es simplemente el resultado de vuestro deseo de transformación. Cuando deseáis veros transformados, seguís pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es ser. La verdad es ser de instante en instante; y la felicidad que continúa no es felicidad. Este estado atemporal puede producirse tan sólo cuando existe una gran insatisfacción; no la insatisfacción que ha hallado una vía de escape, sino la insatisfacción que no tiene ni salida ni escapatoria y que ya no busca la satisfacción. Sólo entonces, en este estado de suprema insatisfacción, puede surgir la realidad. Esta realidad no se compra, ni se vende, ni se repite; no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada de instante en instante, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en el pensamiento errabundo, en la plenitud del amor.

El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso de pensamiento, como tiempo, ha cesado completamente. Donde hay amor, hay transformación. Sin amor la revolución carece de sentido, pues entonces es mera destrucción, desintegración, un sufrimiento que va creciendo cada vez más. Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.


¿Qué relación guardó Jiddu Krishnamurti con la Sociedad Teosófica?
Jiddu Krishnamurti mantuvo una estrecha relación con la Sociedad Teosófica. En un período de más de dos décadas, Krishnamurti estuvo bajo la supervisión de la Sociedad Teosófica. Desde su "descubrimiento" en las playas de Aydar en 1907 hasta la disolución de la Orden de la estrella de Oriente en la convención de Ommen en 1927 y su posterior abandono de la Sociedad Teosófica en 1930.
En 1907, Krishnamurti fue descubierto por Charles Leadbeater, un prominente teósofo y ex-clérigo 
anglicano con reputados poderes de clarividencia, paseando por la playa de Aydar, vio a dos niños, Krishnamurti y su hermano pequeño Nytia. Quedó fascinado por el mayor. Krishnamurti tenía- según el propio Leadbeater-  una aura que no contenía egoísmo alguno. Contaba con trece años. Tal como narra Russel Balfour Clarke en el libro Krishnamurti 100 años de sabiduría de Evelynie Blau el encuentro de Charles Leadbeater con los dos hermanos se desarrolló en estos términos:
"Y un día, estando allí, me fueron presentados dos niños indios muy tímidos: Krishnamurti y su hermano menor Nityananda. Cuando se marcharon, Leadbeater me explicó algo acerca de ellos; me contó cómo su amigo holandés Johann van Manen, que vivía en la habitación contigua, le había sugrido a C.W.L. que lo acompañara un día a la playa a nadar, porque solía haber allá una serie de interesantes muchachos, entre los que quizá hubiera algunos hijos de padres teósofos que le llamaron la atención. Así pues, bajaron a la playa y observaron a un grupo de entre diez y quince jóvenes brahmanes de lengua telegú y otros niños retozando en el mar. De pronto  Leadbeater reparó en uno de ellos, a simple vista un niño más bien flaco, con la parte delantera de la cabeza afeitada y una coleta. Tendría alrededor de trece años, y estaba con él su hermano pequeño. Vio que rodeaba al niño un aura de tal brillantez y gloria como aseguró, nadie en Aydar tenía, y aquello le pareció tan extraordinario que inmediatamente se hizo amigo de los dos hermanos."
Después del encuentro con los dos hermanos, Charles Leadbeater declaró que Jiddu Krishnamurti sería un gran maestro espiritual y un excelente orador. Y, bajo esta creencia solicitó al padre de Krishnamurti, Jiddu Narayaniah, que accediera a que ambos hermanos dejaran de asistir al colegio para ser instruidos por el propio Leadbeater en la sede de la Sociedad Teosófica.

Otro hecho transcendental en la vida de Krishnamurti durante su primera época con la Sociedad Teosófica fue su encuentro con Annie Besant el 27 de noviembre de 1909 de regreso de Europa. Tras su primer encuentro en la estación de trenes, decidió asumir la responsabilidad de la educación de Krishnamurti y de su hermano Nytia. Redactó un documento solicitando la custodia de los niños al padre que, tras un primer momento de indecisión, aceptó. Annie Besant (presidenta de la Sociedad Teosófica) fue nombrada la tutora legal de los niños el 6 de marzo de 1910. Posteriormente, fueron conducidos a la sede de la Sociedad Teosófica donde permanecieron hasta 1911 año en que Annie Besant decide llevarlos a Inglaterra para completar su formación.
En el transcurso de ese lapso de tiempo, Krishnamurti es iniciado en los ritos de la Sociedad Teosófica, escribe el libro A los pies del maestro, que pretendía reflejar las enseñanzas que su maestro le dio en la época de su iniciación, y, que con el paso del tiempo se convirtió en un clásico de la espiritualidad, y se crea la Orden de la Estrella de Oriente a fin de preparar el terreno a la llegada del nuevo mesías del mundo, apareciendo también una revista trimestral, El Heraldo de la Estrella, cuya primera publicación data del 11 de enero de 1911.

No todos los integrantes de la Sociedad Teosófica sintieron el mismo júbilo con la revelación de Krishnamurti como nuevo mesías y como figura de culto en el seno de la Sociedad. Así que algunos teósofos se negaron a reconocer a Krishnamurti como el mesías y rompieron con la Sociedad Teosófica. En medio de esta atmósfera, Annie Besant decidió llevar a Krishnamurti y a su hermano Nytia a Inglaterra. Considero que una educación inglesa era importante para la futura tarea de Krishnamurti como Instructor del mundo. En febrero del 1912, llegaron finalmente a Inglaterra, permaneciendo en el viejo continente durante 10 años. Durante ese período de estudio vivieron en un total aislamiento en la campiña inglesa.
El estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa cogió a Krishnamurti y a Nytia en Inglaterra. Durante la contienda Krishnamurti y Nytia estudiaron con ahínco para aprobar los exámenes de acceso a la universidad. Para Nytia no fue difícil aprobar las pruebas de admisión a la universidad en la facultad de derecho sin embargo Krishnamurti no corrió la misma suerte que su hermano y suspendió los exámenes. El final de la guerra significó un cambio para la vida de Krishnamurti. Annie Besant le dio un puesto de primera línea en las reuniones de la Sociedad Teosófica y de redactor de la revista de la Orden de la Estrella de Oriente. 
No fue hasta 1921 que no regresaron a su India natal. A su regreso Krishnamurti asumió su labor de jefe de la Orden de la Estrella de Oriente y emprendió frecuentes viajes, reuniones y conferencias en diferentes países del mundo difundiendo el mensaje de la Sociedad Teosófica. A Nytia se le diagnostica tuberculosis. Recomendados, por el secretario general de la Sociedad Teosófica, A.P. Warrington, se trasladan a California. Llegan a Ojai el 6 de julio de 1922 y para los jóvenes fue una auténtica liberación. Lo que sucede posteriormente trasformará la vida de Krishnamurti. Hay dos hechos cruciales en esos años: El despertar espiritual de Krishnamurti que cambió el curso de su vida en el verano de 1922 y la muerte de su hermano en 1925. Ambos hechos trastocarán profundamente la vida de Krishnamurti. Se desmoronaron sus creencias acerca de su propio destino mesiánico que le había asignado la Sociedad Teosófica. Su fe en los maestros y en la jerarquía de la Sociedad experimenta en ese momento de su vida una revolución total.

A partir de ese momento, Krishnamurti inició un proceso de distanciamiento con la Sociedad, expresado en una actitud de independencia frente a sus jerarquías, la adopción de un discurso y un mensaje más centrados en sí mismo. En las convenciones sucesivas de la Sociedad Teosófica comenzó a expresar un sentimiento de unidad con el universo. Esta actitud molestó a la jerarquía de la Sociedad. Se estaba gestando el desarrollo de una experiencia espiritual propia, dejando caer las capas superficiales de la filosofía y del pensamiento teosófico que había aceptado durante sus años de iniciación.
El paso definitivo fue la convención realizada en Ommen, Holanda en 1929. Significó el inicio de la ruptura con la Sociedad Teosófica que se materializó tres años más tarde, en 1930. En el campamento de Ommen Krishnamurti pronunció su célebre manifiesto La verdad es una tierra sin Caminos, pidiendo la disolución de la Orden de la Estrella, que se creó con el fin de encumbrar a Krishnamurti como el nuevo Instructor del mundo. Una asamblea de más de 3000 personas lo oyeron hablar sobre la necesidad de abandonar todas las fuentes de autoridad en la búsqueda de la verdad, incluyendo la suya propia. Por el contrario, señalaba que cada cual debe ser su propia luz interior y sostuvo que la verdad era una tierra sin caminos. Todo ello trajo consigo una verdadera revolución en la organización de la Sociedad Teosófica. Comenzó entonces a ser considerado un filosofo hostil a todas las creencias religiosas. Krishnamurti renunció a la Sociedad Teosófica en 1930.

http://comentariosdemislibrosfavoritos.blogspot.com/2011/10/que-relacion-guardo-jiddu-krishnamurti.html

Para nada de fácil fue a Krishnamurti tomar su decisión. Muchas descalificaciones tuvo del poderoso grupo al que dejó sin un avatar viviente. Se dice que migró hacia las raíces vedantas y abandonó a sus maestros. Señalan que: 

Aunque en principio K. niega su adscripción a cualquier tradición, las similitudes de su doctrina con la filosofía Vedanta Advaita son, a nuestro modo de ver, más que evidentes. Los conceptos fundamentales, siempre presentes en su enseñanza, del no dual “Brahman” absoluto, el “avidya” (ignorancia), el “moksha” (libertad), el “Karma” (causación), la “vía negativa” de su método, la aparente y falsa “multiplicidad” del mundo fenoménico e ilusorio (“maya”), son todos ellos correlativos a esa antiquísima tradición hindú, que se remonta a los más vetustos “Vedas”. Podría decirse que Krishnamurti sería un auténtico “jivamukta” advaita que ve a “Brahman” en todas las cosas, en el sentido de la versión monista (Advaita) del Vedantismo tradicional.

Yo pienso que fue sincero y decidió enseñar al mundo lo que él debía transmitir sin pertenecer a grupo alguno ni proclamarse como alguien superior: Un Mensaje difícil de entender y que si se le mira bajo la lupa de la moderna física cuántica se hace más entendible en su sentido cósmico en el que el hombre está inmerso. Es más, el Padre de la Física Cuántica Max Plank al aceptar en 1920 el Premio Nobel de Física tuvo el valor de señalar:

“En mi carácter de Físico y como hombre que ha dedicado su vida a la ciencia auténtica, a la investigación de la Materia, me creo a salvo de la sospecha de un fantasioso irresponsable. Por ello, y a raíz de mis exploraciones en el campo atómico, declaro lo siguiente: No existe la materia en sí. Toda materia nace y permanece únicamente en virtud de una Fuerza que pone en vibración las partículas intraatómicas y las mantiene vinculadas semejando al más pequeño sistema solar del mundo. Siendo que en el Universo no existe fuerza inteligente ni fuerza eterna (abstracta) alguna (la humanidad nunca pudo inventar un “perpetum mobile”), debemos admitir detrás de la Fuerza mencionada la presencia de un Espíritu consciente inteligente, o sea que EL FUNDAMENTO ESENCIAL DE LA MATERIA ES DICHO ESPIRITU. Ya que según vimos la Materia no existe sin este Espíritu, lo real, cierto y efectivo no es la Materia visible y transitoria, sino el Espíritu invisible e inmortal. Pero siendo que no puede haber espíritu en sí por pertenecer cada espíritu a un ser, debemos forzosamente admitir seres espirituales. Ahora bien: como a su vez los seres espirituales no pueden ser por sí mismos, sino que deben ser creados, no vacilo en denominar a ese misterioso Creador como lo han nombrado todos los pueblos cultos de la Tierra en los pasados milenios: Dios”.

El concepto de Dios o Brahman es el mismo. Krishnamurti no era ni podía ser falsamente optimista sobre este futuro que hoy es presente, fue sincero y realista en su Mensaje. Él destacó la importancia de la mente. Todo es mente como la moderna física cuántica lo ha demostrado y sin la mente que lo observa nada físico sería y nosotros, los seres humanos estamos dotados de mente consciente y subconsciente. Sin saberlo somos cocreadores en el Universo

Intentemos dejar de lado por un momento la mentalidad rebaño o de hombre masa que la carga del dogma y paradigma lineal racional en diverso orden de cosas nos ha marcado, caracterizado, velado, limitado, frenado, generado temor e incertidumbre limitando nuestro Ser Libre. Luego pensar que ningún ser humano es siervo de nada ni de nadie, que no somos ni superiores ni inferiores a otros, que todos, como almas somos pares Hijos de Dios y que las actuales diferencias corresponden a transitorios y necesarios ajustes individuales que en la forma física el alma nos faculta desarrollar con el fin de crecer como almas y que cada uno antes de nacer se programó por propia voluntad para nacer como se es. Sin embargo, siendo lo que se es y estando donde uno se encuentre todos podemos ser mejores y aspirar a vivir en un Mundo Mejor. A su vez, aunque hayamos vivido como siervos de... todos somos LIBRES de pensar y pensar mejor.

Las palabras del Maestro Krishnamurti no son fáciles de entender y resultan aún más difíciles de aceptar pues con ellas él rompe los tradicionales esquemas de los paradigmas y dogmas que nos han regido y que marcan a fuego nuestra forma guiada de ser y pensar, en vez de ser y pensar en libertad por nosotros mismos. Krishnamurti habla de igual a igual al ser transpersonal que hay en cada uno de nosotros y solo de cada cual dependerá si se le escucha o no, pues la Verdad no se da, se la recibe y la Verdad para algunos resulta insoportable por ser el prejuicio, el dogma, sectarismo, fundamentalismo y fanatismo mayores que el propio discernimiento y para otros esa misma Verdad será una luminosa revelación...

Por algo nacimos en este Fin de Tiempo, por lo tanto nuestra alma dotó al subconsciente, en su programación básica, de las herramientas a usar ahora si las condiciones son dadas y si cada uno, de manera voluntaria y en plena libertad discierne y decide que conviene comenzar a Pensar Mejor y ser uno mismo, no un imitador de otro. Estamos Despertando con Libertad por emisión mental positiva voluntaria y dinámica, lo que da lugar a un cambio individual reflejado en el aura y, por afinidad y coherencia mental, a que se vayan aglutinando en su potencia mental los que piensan mejor en el ámbito mundial, dando lugar a una energía mental destinada a evitar o aminorar al máximo los efectos del caos mundial ad portas...

El Despertar es algo individual en el que mentalmente se irradia el bienestar, amor y compasión para todos por igual sin a nadie discriminar. Ese despertar comienza al tomar conciencia de la personal calidad de los propios pensamientos e intentar PENSAR PEJOR...

Como dijo el gran escritor ruso Fiador Dostoyesvky (1821 – 1881):

“Una enorme masa de gente no está sobre la tierra sino para dar a luz, tras largos y misteriosos cruzamientos de razas, un hombre que, entre mil, posea alguna independencia.”

La LUZ llega desde lo Alto a la mente de los hombres y por la mente de los hombres fluye a la Tierra. Para el Cambio se requería uno entre cien personas, ese 1% mínimo se logró y va en aumento. Esa Luz potencia la natural Luz del centro de nuestras mentes y se refleja con una potente aura Armadura Protectora para estos tiempos, dando la nota humana del Cambio. Desde lo Alto “Ellos” y quien los rige ven al planeta como va siendo iluminado por esas humanas mentes que han Despertado y cada nota es parte de la Sinfonía Cósmico Planetaria para que “Ellos” actúen.

Por imantación del magnetismo mental que se va sincronizando con el magnetismo cósmico, solar y planetario y la Luz que reciben mentes humanas, por esas mentes  permite que lentamente más vayan Despertando en medio de las calamidades de los dolores de Parto Planetario que vivimos. A su vez el nuevo orden mundial se va debilitando y su becerro de oro va siendo de barro y pierde poder sobre la masa.

Amigas, Amigos en oración meditada pidamos al Padre o la Vida si así lo prefieres, que:

Los dolores de Parto Planetario sean atenuados, aliviados, acortados y soportados por los más posibles. Que “Ellos” transformen a la magnetosfera en un Radiante Escudo Protector Planetario en el que las grandes explosiones solares, la radiación electro-magnética cósmico-solar y otras radiaciones no favorables sean reflejadas alejándose por el espacio exterior y con su efecto membrana permita el libre paso de la benéfica Luz y otras radiaciones favorables que nos llegan. Que “Ellos” actúen para que las placas tectónicas tengan un ajusta gradual y suave y las cadenas de volcanes atenúen su actividad en el planeta en general y en especial en la nación donde vivas. Que los cientos de pirámides dirijan su energía hacia el espacio y en sincronicidad neutralicen al cinturón de fotones...

A su vez con Fe y Esperanza luchemos contra el limitante dogma y paradigma y en lo interno encontremos la respuesta que nos Liberará dando lugar a nuestra Transformación y Ascenso al plano de la Luz que disuelve la oscuridad en la que estamos inmersos y, en el Despertar nos permitirá Ver y ayudar por el subconsciente mental a que otros lo puedan lograr…

Me he extendido al final del presente escrito titulado "De hombre-masa a Ser Libre" en una síntesis del pensamiento de Krishnamurti y dejé completo su Mensaje de disolución de la elitista Orden de la Estrella, fundada en 1911 para proclamar la venida del Maestro Krishnamurti. El 2 de agosto de 1929, el día de la apertura del Campamento anual de la Estrella en Ommen, Holanda, Krishnamurti disolvió la Orden ante 3.000 miembros, mostrando que por sobre el poder y el halago primero estaba Su Misión; no ser guía de nadie, pero sí intentar decir la Verdad de cómo lograr uno la Liberación por sí mismo y no por medio de grupo o guía alguno.

Su Misión fue hacernos ver que somos en todo orden y nivel hombre-masa y podemos llegar a Ser Libres. Algo que no conviene para nada al nuevo orden mundial, pero algo que va brotando por la propia corrupción moral, económica, social de los gobiernos y políticos que ese nuevo orden establece en cada nación y: La rebelión de las masas será su gradual despertar hacia Ser Libre...



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Quilpué, Chile
Mayo de 2015
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