386

Spinoza y Dios
1632 - 1677



Proemio

Se me ha preguntado qué es ser agnóstico: Mi Maestro en Psicología decía que no había ateos y, si los había estaban en el manicomio. Doy una respuesta:

La palabra agnóstico es de origen griego y se compone de:
  • el prefijo a = sin, negación;
  • la raíz gnosis = conocimiento;
  • el sufijo -tico = relativo a.
A diferencia de los gnósticos, los agnósticos consideran cuestionable la existencia y evidencias de un Dios como entidad suprema. No suponen hablar de ninguna verdad como absoluta por no poder ser demostrada. Suponen ciertos conocimientos por considerar que el humano no va mas allá de su propia existencia. Alegan que para saber si una verdad es absoluta se debería conocer la eternidad de posibilidades y no sería posible ya que el cerebro humano posee límites.

Considero al agnosticismo, por definición la negación de lo relativo a un conocimiento, los ubico cual moda social, filosófica, política, científica, moda de buen tono en el nuevo orden mundial, al igual que quienes sostienen de paradigma al caduco Big-Bang o que de una célula del mar -no se explican de dónde salió el mar y la tal célula que - de manera casual pasó a ser pez, el pez ave o mono y el mono hombre; sobre la base del azar, o quienes afirman que todo es cerebral; que la mente, el alma y dios están en nuestro cerebro... Ellos los entiendo como los modernos representantes de los pretéritos que afirmaban que la Tierra era el Centro del Universo. Spinoza diría que son parte del vulgo, por lo tanto, sin afán de discriminar ni ser peyorativo, porque a nadie considero inferior, ni a ellos superior a otro, no les creo su praxis y mis humildes escritos no son aptos para ellos, seres tan eruditos, si es que alguno por casualidad alguna vez los lee.


-I-

Como eslabón entre el anterior escrito 385 y el presente dejo este artículo:

Spinoza y los tres órdenes de la suvbersión moral
 
Por Fabián Allegro  

Llama la atención la aproximación peligrosa que postula Klossowski entre Sade y Spinoza. Klossowski se refiere a Spinoza en virtud de cierta concepción que hace de la naturaleza spinozista, una naturaleza destructiva de sus propias obras, donde la trasgresión no se orienta hacia si misma en un goce determinado, sino que la acción de la naturaleza aspira a recuperar su potencia mas activa aun en su propia acción destructiva. Quien quisiera hacer un estudio sobre Spinoza, no dispondría de fuentes verídicas, porque o bien no son fidedignas o bien contienen muy poca información. Sin embargo, así como afirma Deleuze, es un hecho curioso que un filósofo acabe con un proceso, pero más extraño es que empiece con una excomunión y un intento de asesinato.  El estudiante preferido de la Escuela de rabinos de Ámsterdam había descubierto una serie de contradicciones en sus estudios que resultaban a todas luces intolerables para los representantes de la fe judía.   Es sabido que Spinoza, no sólo  fue expulsado de la Sinagoga de Ámsterdam acusándolo de epicureismo, sino que también fue excomulgado aplicándole el llamado: Schammantha. Su obra fue silenciada durante dos siglos.
Es probable que el mercantilismo holandés del siglo XVII al experimentar una tendencia hacia un porvenir de antagonismos, lo haya salvado de la hoguera a diferencia de otros innovadores revolucionarios que tuvieron ese destino.
Pero aun cuando se infiere el motivo de su exclusión,  algo lleva a Spinoza a abandonar todo: su herencia, su reputación, su éxito social. Despliega un incondicional hermetismo en un extraño ostracismo, se puede decir, casi en una práctica de absoluto ascetismo.
Se podría comenzar a estudiar su obra por el punto culminante de la misma. Spinoza escribe una obra, en la que se despliega con un perfecto método, una lógica, una geometría, recorrido de concepto, un sistema, una ontología. Llama Ética a esa obra y en la misma, Dios aparece desde la primera hasta la última página.
El primer interrogante con el que uno se enfrenta es: ¿Cómo alguien que nombra a Dios en todo momento puede ser acusado de ateismo? ¿A que se refiere con Dios? Un ser absolutamente infinito cuya esencia envuelve su existencia, Deus sive natura, pero también Deus sive causa, o más enigmáticamente un Dios que (en...la Naturaleza) no obra con un fin; ese ser eterno e infinito que se llama Dios , obra con la misma necesidad que existe, y la misma necesidad de la Naturaleza porque existe es, según lo que hemos dicho, por la que obra. Por lo tanto la razón o causa  de que Dios (o la Naturaleza) exista y obre es una y siempre la misma. No existiendo fin alguno, no obra tampoco con ningún fin ( Ética., Prefacio, Parte 4)
Dispuesto a cuestionar todo, comienza por desbaratar lo ya erigido, el artificio de dominio de la religión comienza a ser cuestionado. Así dirá: "Quien ama a Dios no puede esforzarse a que Dios lo ame a él”. Se desvanece, entonces, la esperanza cifrada por el vulgo en una trascendencia de su acción. Pero su actitud frente al vulgo no es peyorativa: el vulgo, no es la multitud y su implicancia política, el vulgo no hace tanto al individuo sino al efecto que recae en las afecciones propias de los efectos de identificación a la masa. De allí también que la misma critica provocativa, la dirija en  relación a la moral que se funda en un principio rector que se anuda a un fin universal.
Pero si algo inquieta en la Ética de Spinoza, es que no se encuentra esta secuencia. Por la misma razón de que desde la pura inmanencia no se  concluye una causa final, la práctica no debe tampoco concluir en ninguna esperanza trascendente. Esto puede llamarse fatalismo pero también afirmación.
Pero habiendo señalado esta primera subversión de la moral tradicional, las consecuencias no dejan de revelarse. La caída del  precepto rector del miedo y la esperanza constituyen un poderoso ataque no solo frente a los gobiernos del absolutismo monárquico sino a la doctrina misma de la religión.
Una segunda subversión se constituye bajo la doctrina del paralelismo entre el alma y el cuerpo. El alma no opera con una suerte de privilegio sobre el cuerpo, como lo sostendría la doctrina de la religión y aún el cartesianismo. El alma no asume ningún privilegio sobre el cuerpo, sin que por eso se deba constituir una relación de dominio inverso.  La prevención no consiste en vedar toda primacía de uno sobre el otro, sino también en negar cualquier relación de causalidad real entre el espíritu y el cuerpo. En la Ética se lee: ...el alma y el cuerpo, son un solo y mismo individuo que se concibe tan pronto bajo el atributo del pensamiento como bajo de la extensión (Ética. Esc. Prop. XXI  Part.2).
Así se dirige a los filósofos para alertarlos y al mismo tiempo desnudar la deuda cartesiana con la escolástica: -¡No sabemos qué puede un cuerpo!
Las partes del cuerpo se afectan mutuamente en relaciones de composición y de descomposición de acuerdo a leyes del movimiento y del reposo. Pero sabemos, también  nos dice Spinoza, que la conciencia siempre es engañosa porque no nos permite conocer más que los efectos de lo que subyace a nivel de las causas y sus afecciones.
Una tercera subversión en relación a la moral -lo cual significa una rectificación en relación a la misma- consiste en subordinar la Ética a la economía de las afecciones. Cada cosa en cuanto a que es en si, se esfuerza en perseverar en su ser (Conatus). Este es uno de los postulados de la Ética. En virtud del paralelismo, esto es así tanto para los modos existentes de la extensión, como para el registro de las ideas del pensamiento. Spinoza dice que para el hombre, uno de los nombres de este esfuerzo es el deseo cosa que por otro lado acentúa la particularidad del deseo como la esencia de cada hombre. En esto radica su potencia. Por lo tanto la esencia del hombre es el deseo. Lacan señala la importancia de la Ética de Spinoza al poner en el centro de la misma la cuestión del Deseo sin que esto deba ser leído freudianamente.
El deseo, para Spinoza es el apetito del cuerpo (y la voluntad del alma) con conciencia. Pero la conciencia en tanto engañosa, nada aporta al concepto del deseo, por lo cual no es rectora de ninguna valoración en relación al mismo. Así, un matiz inquietante se vislumbra en el obra de Spinoza, la misma sospecha que inunda al racionalismo en su totalidad aquella según el mal sería una nada.
El interrogante no habrá de surgir desde ningún filósofo, sino de un comerciante de granos aficionado a la filosofía llamado Blyenbergh. La pregunta, en sentido amplia, está dirigida a los cartesianos en general y estaría enunciada de la siguiente manera: -¿Cómo Dios puede ser causa de las voluntades malas -como por ejemplo la voluntad de Adán de comer el fruto prohibido- y en todo caso cual ser el estatuto del mal?
Las respuestas de Spinoza no se hace esperar pero lejos de apaciguarlo, lo intranquilizan. La voluntad de Adán de comer el fruto prohibido considerada solo en si, “se refiere a tanta perfección cuanta realidad expresa”, dice Spinoza. En si y no comparada con otras cosas más perfectas no se podría “descubrir ninguna imperfección”.
Spinoza concluye: Por tanto, dado que la voluntad o la decisión de Adán, considerada en si, no era mala, ni, para hablar con propiedad, contraria a la voluntad de Dios, se sigue que Dios puede, antes bien, debe ser, por la razón que Ud. observa, su causa;  pero no en cuanto fue mala, pues el mal que había en ello no lleva más que la privación de un estado que Adán debía perder a causa de esa acción. Y cierto es que la privación no es algo positivo y se llama así con respecto a nuestro entendimiento, pero  no con respecto al de Dios.
Que Adán haya comido del fruto prohibido no implica que Adán haya desobedecido, ya que no debe creerse que Dios haya prohibido algo; sólo le ha revelado que ese fruto era capaz de descomponer las relaciones de su cuerpo: «Es así que sabemos por luz na­tural, que un veneno da la muerte».
Una acción no es de por sí buena o mala, sino en el orden de las relaciones en relación a la economía de las potencia de actuar o pensar. Por lo cual no se puede decir  que una composición de relaciones cualquiera sea un mal: toda composición de relaciones es buena, desde el punto de vista de las relaciones que se componen.
Cuando un veneno descompone un cuerpo en razón de las leyes naturales, determina que las partes de mi cuerpo, al contacto con el veneno, compongan otra relación con otro cuerpo, la del cuerpo tóxico para componer otra relación. Nada es un mal aquí desde el punto de vista de la Naturaleza.
Dice en una carta a Blyenbergh: Afirmo, pues, en primer lugar, que Dios es absoluta y real­mente causa de todo lo que tiene esencia, sea ello lo que sea. Ahora bien, si usted pudiera demostrarme que el mal, el error, los crímenes, etcétera, son algo que expresa esencia, yo le admitiría enteramente que Dios es la causa de los crímenes, del mal, del error, etcétera. Me parece que he demostrado suficientemente que lo que constituye la forma del mal, del error, del crimen, no consiste en algo que expresa esencia; y que, por tanto, no se puede decir que Dios sea su causa. El matricidio de Nerón, por ejemplo....En efecto, Orestes hizo la misma acción externa y tuvo la misma intención de asesinar a su madre y, sin embargo, no es acusado, al menos como Nerón. ¿Cuál fue, pues, el crimen de Nerón? No otro sino que con su acción mostró que era ingrato, cruel y desobediente. Pero es cierto que nada de todo esto expresa alguna esencia y, por tanto, tampoco ha sido Dios causa de ello, aunque haya sido causa del acto y de la intención de Nerón.
Un  crimen no expresa esencia alguna, ni siquiera la de Nerón. La acción de Nerón es reprochable y no la de Orestes sólo en ocasión de las relaciones que se han establecido. Toda acción es una virtud que se concibe en correspondencia a las relaciones que promueve,  las acciones malas no se diferencian en su esencia de las buenas. La acción de por si conlleva una relación que va más allá del bien y del mal.
Si una acción se manifiesta a través de la destrucción de su cuerpo o  destruye la relación que define a otro cuerpo, sólo subraya la incompatibilidad de la relación entre dos cuerpos, pero nada expresa de una esencia. En la Naturaleza siempre hay relaciones que se descomponen mientras otras son compuestas. Es sólo en este orden, el de las potencias de obrar o pensar o en la capacidad de ser afectado, que radica el índice en el que concluye el tenor de la virtud.
Así responde finalmente a Blyenbergh: “...si con la naturaleza de alguien concordase mejor que se ahorcara, ¿podrían existir razones para que no se ahor­cara? Pero admitamos que es posible que exista tal naturaleza. En tal caso, afirmo (admita yo o no el libre albedrío), que si alguien ve que puede vivir más cómodamente en la horca que sentado a su mesa, obraría muy neciamente si no se ahorcase. Y aquel que viese claramente que podría gozar realmente de una vida o de una esencia mejor y más perfecta perpetrando crímenes que siguiendo la virtud, también éste sería necio si no lo hiciese. Pues, respecto a una naturaleza humana tan pervertida, los crímenes serían virtudes.”
En tal perversión de la naturaleza humana, la aproximación a Sade a la que hace referencia Klossowski, parecería pertinente.
Pero Spinoza reserva un solo nombre para lo malo: la tristeza. “Llamamos lo malo lo que es causa tristeza, es decir, lo que disminuye nuestra potencia de obrar”. (Ética. Dem. Prop.XXX., Part .4)
Desde el centro de las afecciones (affectus ), ya sean acciones o pasiones, la cobardía, el odio, la cólera, la melancolía, la burla, el temor, la desesperación, la indignación, la envidia, la humildad, el arrepentimiento, la vergüenza, el pesar, etc., son otros nombres de las pasiones tristes.
Si la tristeza es el nombre del mal, la alegría de Spinoza se acerca a la embriaguez. Spinoza un hombre embriagado por su idea de Dios.  Pero he aquí que eso que Spinoza va a llamar Dios, en el libro primero de la "Ética", va a ser la cosa más extraña. Por eso su audacia radica, no en atreverse a la búsqueda de su encuentro, sino irónicamente, quizás, en su propio engendramiento.
http://www.sem.intramed.net.ar/revista/Spinoza.htm


-II-

Decreto de excomunión de Baruch de Spinoza - 1656

"Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueran en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión: Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la aprobación del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero vosotros, que sois fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él."

Condena de Baruch de Spinoza por parte de la Sinagoga de Ámsterdam



Han pasado 356 años desde este documento que condenó y maldijo a un hombre santo y sabio, un monje sin hábito, cuyo pecado fue PENSAR y buscar a Dios, al que en lo cósmico encontró. Todavía hay quienes lo consideran ateo al igual que a el genial Einstein. Spinoza los ubicaría entre el vulgo y Einstein se molestaba con ese apelativo de ateo conque a él lo asociaban, es más no tuvo temor de decir que era profundamente religioso sobre la base de la concepción religiosa cósmica de Spinoza y, Einstein siendo judío se refirió así a Jesús:

De niño yo recibí instrucción tanto de la Biblia como del talmud (libro de las tradiciones de los ancianos judíos). Yo soy Judío, pero me conmueve la luminosa figura del Nazareno.
 
"El "Jesús" de Emil Ludwig es bastante frívolo. Jesús es demasiado colosal para la pluma de los mercaderes de palabras, aunque éstos escribieran con arte. ¡Ningún humano puede expresar al Cristianismo con un bon mot!

A la pregunta ¿
Acepta usted la existencia histórica de Jesús? Einstein respondió:

¡Sin duda alguna!. Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la verdadera presencia de Jesús. Su personalidad vibra en todas sus palabras. Ningún mito está tan rebosante de tal vitalidad. No soy ateo, y no pienso que se me pueda llamar panteísta (doctrina del que identifica a Dios con la naturaleza y con el mundo). Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gigantesca librería llena de libros escritos en muchas lenguas. El niño sabe que alguien debió de haber escrito esos libros. Pero no sabe como. Tampoco entiende los lenguajes en los que están escritos. El niño sospecha borrosamente que existe un misterioso orden en el acomodo de los libros, pero no sabe cual es ese orden. Ésta, me parece a mí, es la actitud hacia Dios, aún del más inteligente ser humano. Contemplamos al universo maravillosamente dispuesto y obedeciendo a ciertas leyes, pero solamente de manera borrosa entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas perciben una fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. 

En cuanto su fe religiosa Einstein señaló:

Creo en el Dios de Spinoza, que nos revela una armonía de todos los seres vivos. No creo en un Dios que se ocupe del destino y las acciones de los seres humanos.

Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropológico que no puedo tomar en serio. Tampoco puedo imaginarme alguna voluntad o metáfora de la esfera humana. Mis opiniones son cercanas a las de Spinoza: admiración por la belleza y creencia en la simplicidad lógica del orden y la armonía del universo, que sólo podemos aprender con humildad y de manera imperfecta. Creo que tenemos que contentarnos con nuestro imperfecto conocimiento y comprensión y tratar los valores y las obligaciones morales como problemas puramente humanos, los más importantes de todos los problemas humanos.

No soy ateo, y no creo que pueda llamarme panteísta. Estamos en la posición de un niño que entra en una biblioteca llena con libros en muchos lenguajes diferentes. El niño sabe que en esos libros debe haber algo escrito, pero no sabe qué. Sospecha levemente que hay un orden misterioso en el ordenamiento de esos libros, pero no sabe cuál es. Me parece que esa debería ser la actitud de incluso los seres humanos más inteligentes hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedecemos ciertas leyes, pero sólo entendemos levemente estas leyes. Nuestras mentes limitadas captan la misteriosa fuerza que mueve las constelaciones. Estoy fascinado por el panteísmo de Spinoza, pero admiro más la contribución de él al pensamiento moderno, porque fue el primer filósofo que pensó en el alma y el cuerpo como una sola cosa y no como dos cosas separadas.

La palabra Dios para mí es sólo la expresión y el producto de la debilidad humana. La Biblia una honorable pero primitiva serie de leyendas que de todas formas resultan infantiles. Ninguna otra interpretación por sutil que sea podría cambiar mi punto de vista. Para mí la religión judía, como todas las demás, es la manifestación de una superstición infantil. Y el pueblo judío, al que alegremente pertenezco, no tiene una cualidad diferente a la del resto de los pueblos. Según mi experiencia, no somos mejores que otros grupos humanos, aunque nuestra falta de poder nos vacuna contra ciertos cánceres. No creo que en el pueblo judío haya nada de «elegido». En general me resulta doloroso que usted reclame una posición privilegiada y la defienda con dos muros de orgullo, uno interno como hombre y uno externo como judío. Como hombre reclama, por así decirlo, librarse de unas heridas que de otra forma aceptaría como judío monoteísta. Pero una herida temporal acaba no siendo ya una herida, como nuestro maravilloso Spinoza apuntó inteligentemente. Y las interpretaciones animistas de las religiones de la naturaleza son, en principio, no hubieran sido anuladas por la monopolización. Con dichas paredes sólo podemos alcanzar un cierta auto-engaño, pero nuestros esfuerzos morales no son promovidas por ellos. Al contrario.

El antiguo Jehová está todavía de viaje. Mata al inocente junto con el culpable, de manera tan salvajemente ciega, que no pueden ni sentir su propia culpa. Nos encontramos en una epidemia de tristeza, que luego de haber causado infinitos sufrimientos, un día desaparecerá y se transformará en uno monstruoso e incomprensible motivo de estupor para las generaciones venideras.

En la actualidad, que sepa no hay condena a Einstein por su credo, pero sí a Spinoza y, a su vez otros, al filósofo pretérito lo defienden:

1

El uso indebido de Spinoza
21.08.2012
por Allan Nadler

Las rehabilitaciones románticas del más notorio hereje judío, Baruch Spinoza, parecen - como Deus sive Natura de Spinoza (Dios o la Naturaleza) - no tener fin.
Inspiró a los románticos alemanes. Los sionistas reclamaron al excomulgado como un antepasado ideológico del nacionalismo judío moderno.
El conjunto de usos y abusos de Spinoza por parte de aquellos que buscan en él un antepasado es un testimonio de lo ilimitado de la imaginación humana.
Después de haber pasado más de una década investigando las muchas fantasiosas reinvenciones judías de Spinoza, pensé que ya estaba curado de espanto hasta que leí un artículo publicado recientemente por el rabino en jefe británico, Sir Jonathan Sacks, protestando contra la decisión de un tribunal de Colonia, Alemania, por prohibir la circuncisión.
Es difícil pensar en una decisión más terrible ", escribió Sacks. "¿El tribunal sabe que la circuncisión es el ritual más antiguo de la historia del judaísmo, que data de hace casi cuatro mil años en los días de Abraham? ¿Sabía que ... Spinoza escribió que el brit milá en sí mismo tenía el poder para mantener la identidad judía a través de los siglos?
Es difícil pensar en una distorsión más asombrosa!
Todo lo contrario, Spinoza - consideraba las prácticas rituales del judaísmo totalmente arcaicas y bárbaras.
No hay nada en absoluto que los Judíos de hoy puedan arrogarse a sí mismos por encima de otras naciones ", escribió Spinoza en el tercer capítulo de su" Tratado Teológico-Político. " En cuanto a la continuidad de su existencia durante tantos años aun dispersos y sin estado, esto no debe sorprender, ya que se han separado de las demás naciones, a tal grado con el fin de incurrir en el odio de todos, y no sólo a través de los ritos externos ajenos a los ritos de otras naciones, sino también a través de la marca de la circuncisión la que más religiosamente observan y ... por sí mismo podría preservar su nación para siempre.
Spinoza no defiende la práctica . La describe fríamente como un factor clave en la supervivencia de los Judíos ", después de que acababa de culpar a las víctimas por los siglos de antisemitismo. De hecho, todo este capítulo es una polémica desagradable contra la doctrina de la elección de Israel, más que de acuerdo con el argumento a favor de la supresión de los servicios especiales que se conceden los Judíos por el Estado moderno.
Los jueces en Koln podrían haber citado a Spinoza como un argumento muy convincente en apoyo de su decisión de prohibir la circuncisión.
Esta puede ser sorprendente, pero está lejos de ser la primera apropiación indebida de Spinoza, como se hizo ampliamente evidente en un nuevo libro de Daniel Schwartz que documenta cómo una imagen idealizada de Spinoza sirvió de inspiración para los Judíos modernos.
"El primer Judío Moderno: Spinoza y la Historia de una imagen" es una visión académica juiciosa, aunque limitado respecto a como las modernas apropiaciones de la figura Spinoza es hecha por los maskilim del siglo XIX, es decir los defensores de la Ilustración judía de Alemania y Austria Galicia. Los académicos demasiado a menudo presentan Spinoza como el patriarca de los Judíos seculares de hoy.
Como relata Schwartz, una pequeña referencia de Spinoza inspiró a muchos pensadores sionistas para coronar a Spinoza como el profeta del estado judío moderno: "De hecho", Spinoza escribió: "si no fuera por el hecho de que los principios fundamentales de su religión lo han castrado, yo no dudaría en creer que ellos los Judíos podrían algún día ... re-establecer su Estado independiente, y que Dios volverá a elegirlos.
"David Ben-Gurion estaba tan inspirado por la lectura literal de la observación sinuosamente cínica de Spinoza que buscó el consejo del jefe rabínico de Israel, Isaac Halevy Herzog, acerca de cómo anular su excomunión.
Lo que parece haber sido olvidado por Ben-Gurion fue el sarcasmo profundo de Spinoza en su especulación de que Dios podría volver a elegir los Judíos. Según Spinoza, Dios no los escogió en primer lugar. Por otra parte, Dios, tal como es definido por Spinoza en "Ética", está totalmente sujeto a las leyes de la naturaleza, y por lo tanto no puede hacer decisiones de ningún tipo.
Esta gran entusiasmo en restaurar a Spinoza al seno de su pueblo no se limitó los maskilim y los sionistas. Había muchos más entusiastas de Spinoza en el lado opuesto del espectro político judío. Una gran cantidad de no-sionistas e ideólogos bundistas e incluso comunistas, abrazaron a Spinoza, a quien se considera el primer "Judo sin Dios", así como el fundador del determinismo materialista. Schwartz hace un tratamiento de la literatura judía de Europa Oriental así como un análisis de la imagen de Spinoza en los escritos de Isaac Bashevis Singer, pero decenas de escritores yiddish no menos famosos fueron encantados por Spinoza. La lista de spinozistas yiddishistas se lee como un quién es quién del siglo XX en la literatura idish y la cultura.
El enamoramiento judío por Spinoza no se limita a Europa o incluso a los intelectuales hebreos e yiddish. Más grande, el escritor judío canadiense, A.M. Klein, escribió "Out of the Pulver , uno de sus poemas más poderosos, como una especie de homenaje a Spinoza.
El bajo New York East Side fue un verdadero centro de la manía Spinoza. Nació en Varsovia a través de Jacob Shatsky quien operó la División Yiddish del Instituto Spinoza de América, una rama de la Societas Spinozana, con sede en La Haya. Shatsky coordinó una serie deslumbrante de clases sobre Spinoza, todas en yiddish.
Spinoza incluso se convirtió en una estrella del escenario, tanto en el hebreo y el teatro yiddish.
Para que no se crea que sólo los Judíos seculares estuvieron involucrados en esta obsesión amorosa con Spinoza, y que Sacks es el primer rabino que se han alistado su apoyo, es importante tener en cuenta que numerosos rabinos lo agasajaron también. En 1891, como parte de un ciclo de conferencias titulado "Los conversos judíos, los pervertidos y los disidentes", hicieron que José Krauskopf, rabino radical de Kneseth Filadelfia Israel, Spinoza dijese que hay que dejar de lado cualquier sospecha de que Spinoza pervierte al judaísmo "Toda la historia del pueblo de Israel no muestra a un Judío más puro y noble.
"Más de 40 años después, el rabino Samuel Schulman del Templo de Manhattan Emanu-El dio la bienvenida de nuevo a Spinoza al judaísmo, declarando:" La sinagoga lo ama .... debemos venerar su memoria. "
En 1956, en una conmemoración importante de yahrzeit de Spinoza en La Haya, un monumento fue consagrado en su honor, con la inscripción simple ", AMCHA." Así fue tallada en el granito el sentimiento generalizado entre los Judíos modernos que Spinoza merece el reconocimiento como un completo y miembro de honor de su tribu, aun aunque tantas veces haya expresado su desdén hacia el tribalismo judío .
Incluso hoy en día, muchos afirman apasionadamente el sentimiento escrito en piedra en La Haya. Apenas en diciembre pasado, en una conferencia internacional sobre Spinoza en Jerusalén, presidida por el eminente historiador y spinozista Yirmiyahu Yovel, me encontré sin querer con la reinstalación de un debate que tiene dos siglos de antigüedad sobre la apikores hereje de Amsterdam, después de haber sido reprendido públicamente por Yovel por haber osado referirme a Spinoza como “ el no judío por excelencia Judío," en lugar del primer Judío moderno. Por lo tanto, los argumentos apasionados, de la clase ahora ricamente documentado por Schwartz, acerca de la judeidad de Spinoza y su relevancia para nuestros tiempos, todavía enriquecen.
Allan Nadler es profesor de estudios religiosos y director del Programa de Estudios Judaicos en la Universidad Drew, actualmente se desempeña como profesor visitante de estudios judíos en la Universidad McGill y el rabino interino de la Congregación Beth El en Montreal.
http://www.mensuarioidentidad.com.uy/raices/769

2
Baruj Spinoza
Salomón Lewy. Para Enlace Judío, el sitio de la expresión judía en México
10 April 2012

Entre la pléyade de personajes judíos destacados en la historia de la Humanidad, encontramos a un filósofo quien, al igual que todos aquellos, marcó una pauta, una corriente de pensamiento que influye en la conducta y el criterio de quienes desean explicarse el curso de la Vida.
Baruj Spinoza fue denostado, despreciado e incluso “excomulgado” por el delito de pensar y diferir de las normas – obligatorias en su momento – establecidas por las dictaduras religiosas e intelectuales y manifestar su propia corriente filosófica.
Nació en Ámsterdam, Holanda en 1632. No hay certidumbre en cuanto al lugar de origen de sus padres. Se sabe que fue la península ibérica, Portugal o España. Tampoco hay certeza de su genealogía. Algunos historiadores indican que, originalmente, el apellido de la familia fue Espinosa de los Monteros. Lo comprobable es que los ancestros eran judíos sefarditas que huyeron de la persecución del siglo XV a los Países Bajos donde encontraron tolerancia religiosa a pesar del calvinismo dominante.
Spinoza, como muchos de los grandes pensadores judíos, inició su ilustración estudiando Torah y Talmud , pero su interés principal estaba puesto en las matemáticas y la filosofía, así como en la teología, lo cual hizo que se distanciara de los pensamientos ortodoxos en forma radical.
Las lecturas de Rene Descartes, Gottfried Leibniz, Thomas Hobbs, Giordano Bruno y Lucrecio ejercieron gran influencia en su ilustración e ideología, al grado que a la edad de veinticuatro años, luego de la muerte de su padre, manifestó su separación de la ideología ortodoxa judía, por lo que la comunidad, de mayoría ashkenazi, lo expulsó de su seno, de lo cual se originó su famosa “Apología de la Renuncia a la Sinagoga”.
Su relación con diversos grupos liberales y tolerantes contribuyó a ensanchar su visión teológica, lo que derivó en su “Tratado Teológico – Político”, mismo que fue publicado en 1670 y que provocó enorme impacto por su crítica de las religiones. A partir de entonces, Spinoza se califica como controversial, repartiendo su fama entre seguidores y detractores.
Diez años antes, había redactado los “Principios de la Filosofía Cartesiana” y “Entendimiento Metafísico”, únicas obras publicadas durante su vida. Entre sus obras más destacadas se encuentran también el “Tratado de Modificación Intelectual” y su muy famosa “Ética”.
Luego de leer la obra de Spinoza, el escribidor procura definir esa escuela única, original del genio y se da cuenta del concepto de Dios como lo Único, que todo lo que vemos es producto Suyo. Según Spinoza, todo es Sustancia Divina; Cuerpo y Alma son uno solo.
Incursiona en la política social y sostiene que la libertad no existe per se, que las leyes de la Naturaleza rigen la conducta necesaria del ser humano y que constriñen su comportamiento.
El concepto Moral no existe para Baruj Spinoza: lo que pervive es la auto-conservación; de aquí los derechos individuales, lo cual hace al individuo más importante que la sociedad.
El escribidor queda profundamente impresionado con el famoso “Dios hubiera dicho” y transcribe parte:
“¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes de pecho…quiero que cantes y disfrutes de todo lo que he hecho para ti…deja de ir a esos templos oscuros que dices haber construido para mí…mi casa está en las montañas, en los lagos…ahí es donde vivo. Deja de culparme de tu vida miserable…de que tu sexualidad fuera algo malo…de todo lo que te han hecho creer. Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas…no me encontrarás en ningún libro.
Confía en mí y deja de pedirme. Deja de tenerme tanto miedo…yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón…si yo soy el que te hice. Lo único que quiero es que pongas atención a tu vida…es lo único que hay aquí y ahora.
Te he hecho absolutamente libre. No puedo decirte si hay algo después de esta vida…vive como si no lo hubiera. Deja de creer en mi…quiero que me sientas en ti…deja de alabarme…lo único seguro es que estás vivo en este mundo…no me busques afuera…búscame adentro, ahí estoy, latiendo en ti!
Este texto describe el pensamiento filosófico-teológico de Spinoza. Es evidente que difiere de las creencias y enseñanzas tradicionales del Pueblo.
El escribidor intenta extrapolar esas ideas a nuestra actualidad y se encuentra con su propia circunstancia. Quedan en pie sólo dos frases:
“Tres judíos, cuatro opiniones y cinco partidos políticos” y “¡Es difícil ser judío!”.
Baruj Spinoza murió en La Haya, Holanda, a los cuarenta y cinco años de edad, en 1677.
http://www.enlacejudio.com/2012/04/10/baruj-spinoza/


3
¿Por qué fue excomulgado Baruj Spinoza?
por Lic. Rafael Winter
"Mas como son tan diferentes entre sí y en su espíritu todos los hombres… vine, en conclusión, a determinar que debe dejarse el juicio individual en libertad completa y que entienda cada uno la religión como le plazca y que no juzgue de la impiedad o piedad de los demás sino por sus obras.”
(Tratado Teológico Político, Prefacio, pág. 18) 


Nació en Ámsterdam el 24 de noviembre de 1632. Procedente de una familia sefardí cuyos antepasados durante la expulsión de España (1492) emigraron a Portugal. Viven durante el siglo XVI en condición de marranos y a principios del siglo XVII los encontramos en Ámsterdam donde retornan al judaísmo. Desgracias familiares acompañan a Baruj en su infancia y adolescencia. Cuando era apenas un niño, 6 años, fallece su madre; su hermano Isaac a los 19 años. Su hermana Miriam a los 22. Al año su madrastra Ester.
Su padre Miguel, perteneció a una familia tradicional de la comunidad judía holandesa. Baruj se educó en una escuela judía, Talmud-Torá (Etz Jaim). Allí estudió hasta casi los 20 años. La idea de su padre era que Baruj fuera rabino...
Spinoza dominaba el hebreo. Bebió en las fuentes judías y se familiarizó desde pequeño con la Torá , la Biblia en general, y el Talmud. Conocía la filosofía judía medieval, sus principales exponentes, varios de los cuales (Maimónides, Crescas, entre otros) mencionará en sus obras. También se fue interesando por la Kábala. Al mismo tiempo, su curiosidad e inquietudes lo llevan a desarrollar un espíritu crítico, a “abrirse” intelectualmente. Llegó a dominar varios idiomas: holandés, español, portugués, latín entre otros. Se interesa por las matemáticas, física y filosofía. Conoció y apreció el pensamiento racionalista de Descartes. Sin embargo, en buena parte de su filosofía, del judaísmo nunca renegó.
En 1654 murió su padre y durante el año de duelo Spinoza solía decir el kadish.
Finalmente en el año 1656, con un desarrollo avanzado de su espíritu crítico - previas advertencias, incluso ofrecimientos económicos de parte de la comunidad para que “cambie” - Spinoza fue expulsado de la kehilá de Ámsterdam. Es el famoso y tristemente célebre “jerem” mediante el cual pasa a ser “solemnemente” excomulgado. Es una especie de “maldición eterna” para quien la reciba. Prohibía a cualquier miembro de la comunidad judía relacionarse con él, dirigirle la palabra, acercarse físicamente a su persona o estar bajo el mismo techo, lo que habrá de incidir en el progresivo alejamiento de Spinoza del marco comunitario. Spinoza pierde a la comunidad y la comunidad lo pierde a él.
En 1656 tenía apenas 24 años. Su pensamiento estaba “en formación”. Prácticamente no había escrito aún. Nos preguntamos: ¿por qué fue excomulgado? , ¿por sus ideas? Se supone que en el judaísmo lo que más importa son las acciones y en el plano moral Spinoza era realmente intachable.
Por otra parte en Holanda si bien por un lado predominaba una rígida tendencia protestante-calvinista, por otro existía un ambiente liberal que posibilitaba al filósofo formar parte de un grupo de racionalistas librepensadores. Fue consolidando sus ideas y escribiendo sus obras, algunas de las cuales publicadas luego de su muerte. Las principales fueron la “Ética demostrada según el orden geométrico” y el “Tratado Teológico Político”. En la “Ética” expone su sistema filosófico propio. En el “Tratado Teológico Político” defiende la libertad de pensamiento en materia filosófica y religiosa examinando la Biblia con un criterio racional y hasta científico siguiendo los pasos de quienes le precedieron pero, hasta tal punto audaz para su tiempo, que se le puede considerar como el precursor de la crítica bíblica.
En cuanto a algunas de sus ideas resumamos su pensamiento en pocas palabras. Reflexiona y profundiza sobre la religión desde su perspectiva racionalista. Como tal era contrario a cualquier forma de dogmatismo y a toda clase de creencias supersticiosas. Sin embargo y contra lo que suele decirse, Spinoza no era ateo. Era panteísta lo que significaba que D’os y Naturaleza eran idénticos según esta concepción. De acuerdo a esta tesis, todo es Dios, quien es eterno y el Universo también lo es. Para el pensamiento judío clásico partiendo de la Torá , Dios efectivamente es eterno – fue, es y será – pero el universo no, puesto que fue creado por Dios “ex_ nihilo”, es decir, de la nada.
En cuanto a la Biblia y otras fuentes veneradas, cuestiona la interpretación tradicional tanto judía como cristiana afirmando que cada uno podía interpretarlas libremente, sin que fuese necesario seguir las opiniones de los eruditos. Consideraba imposible demostrar la inmortalidad del alma y la resurrección de los muertos. En cuanto al libre albedrío despoja al hombre de libertad y responsabilidad por sus actos puesto que según él actúa bajo los designios del Creador. Todo está determinado. Sólo Dios es plenamente libre. La libertad no depende de la voluntad sino del entendimiento. Por lo tanto la presunta libertad del hombre para elegir, el libre albedrío, no tendría valor. El hombre no puede tener una voluntad absolutamente libre. El creer en su libertad es fruto de su imaginación. De más está decir que esta postura contradice la del judaísmo tradicional para el cual el libre albedrío sí existe y es uno de los principios fundamentales. En cuanto a los milagros mencionados en las fuentes no los niega sino que procura interpretarlos también de manera racional, en concordancia con las leyes de la naturaleza lo que es coherente con su pensamiento. Dice en el Tratado Teológico Político: “…en los milagros de que habla la Escritura nada encontré que no esté de acuerdo con la razón …llegué a esta conclusión: que la Sagrada Escritura deja a la razón en completa libertad…Pudiera definir así el milagro: lo que no puede ser explicado por los principios de las cosas naturales tales como la razón nos la presenta; …es seguro que los antiguos miraban como milagros a todo lo que no podían explicar del modo como el vulgo entiende las cosas…Es pues muy probable que en la Escritura haya muchísimos hechos milagrosos que se explican perfectamente por principios hoy muy conocidos que rigen a la naturaleza…” (págs. 17-18 101-102)
Hasta el día de hoy nos seguimos preguntando: ¿Por qué fue excomulgado Spinoza? Apenas tenía 24 años. Aún no había escrito prácticamente nada. Distintas teorías: 1) Hay quienes dicen que fue excomulgado por sus ideas (en formación) las que contradecían principios básicos del judaísmo tradicional. 2) Otros consideran motivos socio-políticos. Los judíos – con la Inquisición en la Península Ibérica como telón de fondo- hallaron en Holanda un refugio tranquilo, agradecidos a su régimen, por tanto no podían tolerar que de su propio medio surja alguien disidente que sea miembro activo de sectas de librepensadores. La comunidad de Ámsterdam veía en las ideas de Spinoza un peligro de desintegración, como así también el peligro de atraer sobre ellos el disgusto del poder oficial que se oponía a las sectas mencionadas. De acuerdo a esta teoría la comunidad actuó, mediante el jerem, en consecuencia. Sean cuales fueran los motivos del mismo ni se justifica ni tampoco se comprende, según mi opinión, aún mirado en retrospectiva en el contexto de época y lugar que le tocó vivir.
Por esa misma época, siglo XVII, la Iglesia censuró a Galileo Galilei por sus teorías. Pero hace algunos años fue rehabilitado por el Papa Juan Pablo II. Considero que llegó el momento de rehabilitar a Spinoza. anulando el jerem del cual fue objeto .Esto no significa necesariamente coincidir con su pensamiento. Pero sí sería sinónimo de tolerancia.
Decidí escribir este artículo, no por algún aniversario especial del filósofo, no para ahondar en su filosofía, tampoco por compartir todas o cada una de sus ideas, sino por consideración a la tolerancia, al librepensamiento y a la libertad de expresión (lo que apoyo totalmente en la medida en que las mismas no contradigan los hechos y/o evidencias históricas ni afecten la sensibilidad ni los derechos humanos de nadie). Spinoza tuvo la valentía de decir y expresar lo que pensaba enfrentándose a un establishment que lo descalificó cuando aún era joven, porque el establishment no confronta ideas sino que descalifica.
Concluyo con un fragmento del Tratado Teológico Político, Prefacio págs. 15 y 16: “…resulta que los que más desprecian la razón, los que rechazan el entendimiento …son, raro prodigio, justamente los que se dicen más iluminados por la divina luz. Pero en verdad si tuvieran un solo destello de la misma…aprenderían a honrar a Dios con mayor prudencia y se distinguirían por sus sentimientos, no de odio sino de amor; finalmente no perseguirían con tanta animosidad a los que no participan de sus opiniones…”
http://www.anajnu.cl/barujspinoza.htm

4
Fundación Baruch Spinoza

Quiénes somos

Somos una institución privada sin ánimo de lucro que desarrolla en Cataluña programas educativos y culturales. Recibe el nombre de Baruch Spinoza, el gran pensador holandés de origen sefardí. Nos basamos en el respeto al pluralismo y la libre circulación de ideas y creencias.
La Fundación entiende que tiene que actuar en defensa de la libertad del individuo, del derecho a la diferencia, y por lo tanto, contra el racismo, la intolerancia y el antisemitismo. Así se establecen tres líneas de trabajo: la divulgación de la cultura judía contemporánea, la implementación de la Educación sobre el Holocausto y la erradicación del antisemitismo actual.
http://www.fundacionbaruchspinoza.org/quienes-somos

-III-
Cartas
1

Willem van Blijenbergh escribe a Baruch Spinoza

Mi señor y amigo desconocido:
He tenido el honor de hojear ya muchas veces y con atención su Tratado y el Apéndice que recientemente fueran dados a conocer por la imprenta. De la gran solidez y el placer que hallé al hacerlo sería mejor hablarle a otro y no a Vuestra Señoría. Sin embargo no puedo callar que cuanto más atentamente lo repaso más me agrada, y más cosas observo que antes no había notado. No quiero empero -para no parecer un adulador- maravillarme demasiado del Autor: Sé que los Dioses todo lo venden al precio del esfuerzo. Ahora, para no mantenerlo demasiado en la ignorancia acerca de quién es el desconocido que tiene el atrevimiento de escribirle a V.S. digo ya que es alguien que inspirado por el anhelo de verdad pura en esta vida corta y pasajera quiere hacer pie en el conocimiento hasta donde la razón humana lo permite, y alguien que para investigar la verdad no tiene otro fin que la verdad y no navega en busca de erudición, ni posición, ni otros provechos sino sólo de la verdad y de la tranquilidad que de la verdad resulta, alguien que de entre todas las verdades y las ciencias no se entretiene con ningunas tanto como con la Metaphysica, y si no con toda ella, por lo menos con algunas de sus partes, y alguien para quien todo el entretenimiento de la vida está puesto en dedicar a eso las horas vacías que le quedan. (Pero imagino que a nadie hace ella tan feliz, ni nadie pone en ella tanto esfuerzo como V.S., y por eso nadie alcanza el grado de perfección que yo noté en su trabajo). En una palabra, quien le escribe es alguien que V.S. va a poder conocer más de cerca si acaso le place establecer un vínculo para abrir y penetrar sus indigestos pensamientos.
Pero para volver al Tratado de V.S., así como encontré en él cosas deliciosas, encontré también algunas que mi estómago no pudo digerir muy bien. No conociéndolo a usted no quedaría bien que las planteara, ya que ignoro si eso le resultaría agradable o desagradable, y es por ello que le adelanto esto con el pedido de que V.S. lo conteste si es que en esas noches de invierno tiene tiempo y ganas de ayudarme con las dificultades que me restan de su Libro. Se lo encargo con la condición de que no le impida hacer cosas más necesarias o más agradables. No deseo nada más que el cumplimiento de la promesa que V.S. hizo en su Libro de ampliar su opinión. Esto que al fin confío a mi pluma, lo hubiera dicho verbalmente a V.S. al ir a saludarlo, pero como en principio su domicilio, luego una enfermedad contagiosa, y en fin mi profesión me lo impidieron, eso ha quedado postergado por el momento.
Pero para no dejar esta carta sin contenido y con la esperanza de que a V.S. le agrade, le presentaré sólo esto: Tanto en los Principia, como para explicar los Cogit. Metaph. (sea como su propia opinión, sea para presentar a Monsieur Descartes cuya filosofía ha estudiado) V.S. generalmente [sostiene] que crear y mantener son una y la misma cosa (lo que es tan claro para quienes envían sus pensamientos en esa dirección, que constituye un conocimiento fundamental), y que Dios no sólo creó las sustancias sino también los movimientos en las sustancias. Esto es, que Dios no sólo mantiene a las sustancias en sus estados mediante una creación continua, sino también a sus movimientos e impulsos. Por ejemplo: Dios no sólo hace durar y perseverar en su estado al Alma por su expresa voluntad o acción (como se guste llamarlo), sino que también dirige de esa manera los movimientos del Alma. Lo que es lo mismo [que decir] que así como el continuo crear de Dios hace durar las cosas, también por esa misma causa ocurren en las cosas sus movimientos o impulsos, puesto que fuera de Dios no hay causa de movimientos. Y así se sigue que Dios no es sólo la causa de la subsistencia del Alma, sino también de cada uno de los movimientos o impulsos del Alma que nosotros llamamos voluntad, tal y como V.S. generalmente plantea. De esta afirmación parece seguirse necesariamente que, o bien no hay mal en el movimiento o en la voluntad del Alma, o bien Dios mismo hace expresamente ese mal. Porque también las cosas que nosotros llamamos malas ocurren por el Alma, y por consiguiente con una expresa influencia y concurso de Dios. Por ejemplo: el Alma de Adán quiere comer el fruto prohibido. Según lo arriba mencionado esa voluntad de Adán se da por la influencia de Dios (no sólo el que quiera comer, sino también, como se mostrará enseguida, el que lo quiera de la manera en que lo quiere). Así, ese acto prohibido de Adán, hacia el que Dios no sólo movió su voluntad, sino que también la movió de tal manera, o bien no es malo en sí mismo, o bien Dios mismo parece hacer eso que nosotros llamamos malo. Y no me parece que ni V.S. ni Monsieur Descartes tengan la intención de salvar esta cuestión diciendo que el mal es un non ens, al que Dios no acompaña: ¿De dónde entonces salió la voluntad de comer o la voluntad del Diablo de Tentar? Pues mientras la voluntad (según V.S. nota con razón) no es otra cosa que el Alma misma, en uno de sus movimientos o impulsos, necesita para cada uno el concurso de Dios que, según entiendo del escrito de V.S., no es otra cosa que la determinación de un asunto por su voluntad . Y así se sigue que Dios concursa con, esto es determina, la voluntad mala en tanto es mala, tanto como con la voluntad buena. Porque su voluntad, que es la causa absoluta de todo lo que es tanto como en la sustancia como en los impulsos, parece ser causa primera de la voluntad mala, en tanto que es mala. En otros términos: o no se da en nosotros determinación de la voluntad alguna de la que Dios no sepa eternamente, o estamos poniendo en Dios una imperfección. ¿Pero cómo sabe Dios sino por sus decisiones? Ergo sus decisiones son causas de nuestras determinaciones, y así parece seguirse otra vez que la voluntad mala o no es un mal o que Dios causa [un mal] expresamente. Y acá no vale la distinción de los Teólogos sobre la diferencia entre el acto y el mal que se añade. Eso es, que Dios no sólo decidió que Adán comiera sino necesariamente también que lo hiciera contra su orden. Así nuevamente parece seguirse que o bien el comer de Adán en contra de lo que le fuera ordenado no es un mal o bien que es Dios mismo el que causa un mal.
Estimado Señor, por ahora sólo allí es donde no alcanzo a ver el juego del Tratado de V.S. Me cuesta aceptar cualquiera de los dos extremos, pero quiero esperar un veredicto entendible de V.S. que me satisfaga, y la alegría que eso me deparará espero demostrársela a V.S. en lo futuro. Estimado Señor, esté seguro de que no le pido esto por nada que no sea el deseo de la verdad y también de que mis intereses no están en ningún otro lado. Soy una persona libre, que no depende de ninguna profesión pero que se sostiene con negocios honestos y que dedica el resto de su tiempo a estos asuntos. Ruego obsequiosamente que mis pesadeses o densidades !!! sean agradables a V.S. y que cuando desee escribir, cosa que espero con el corazón ansioso, escriba a W. v. B. etc.
Mientras tanto seré y quedaré,
Mi Señor,
el servicial servidor de V.S.
W. v. B.
Dordrecht, día 12. Diciembre. 1664.


Baruch Spinoza responde

B. d. S. al muy erudito y sabio señor Willem van Blijenbergh.
Mi Señor, y amigo muy agradable:
Por la carta de V.S. del 12, adjunta a una del 21 de diciembre, que recibí el 26, estando en Schiedam, entendí su gran amor por la verdad, y entendí que ella sola es el fin de todos sus afanes. Y eso a mí, que también soy alguien que no se propone otra cosa, me decidió no sólo a aceptar su solicitud, a saber, responder a conciencia todas las preguntas que envía ahora y [todas las que envíe] de acá en adelante, sino también a hacer todo lo que de mi parte pueda llevarnos a conocernos más de cerca y a una amistad sincera. Porque para mí, de todas las cosas que están fuera de mi poder, no hay ninguna que merezca mayor consideración que el tener el honor de entablar amistad con gente que ama la verdad sinceramente. Porque yo creo que, de lo que en el mundo está fuera de nuestro poder, a nada podemos tranquilamente amar más que a tales hombres, ya que ese amor recíproco está basado en el amor que cada uno tiene por el conocimiento de la verdad y es así imposible de romper, al igual que nunca se deja de abrazar la verdad una vez que se la capta. Nada excepto la verdad puede unir temperamentos y ánimos diferentes, por eso es ella la más grande y la más agradable que pueda dársenos de entre las cosas que están fuera de nuestro poder. Yo no hablo de las enormes utilidades que se siguen de esto para no retrasar a V.S. con cosas que, sin duda, sabe. Si así lo he hecho, lo hice sólo para mostrar mejor aún cuan agradable me es y me será en el futuro poder tener la oportunidad de prestar el servicio prometido. Y para cumplirlo, procederé a responder la pregunta de V.S. que gira en torno a que parece seguirse claramente tanto de la providencia de dios -que no difiere en nada de su voluntad- como también del concurso de dios en la continua creación, o bien que no hay ni pecados ni mal o bien que es dios el que hace esos pecados y ese mal. Empero V.S. no aclara qué quiere decir con mal, y por lo que puedo ver del ejemplo de la determinada voluntad de Adán parece que V.S. entiende por mal la voluntad misma, en tanto se la entiende como determinada de esa manera, o en tanto contraría la prohibición de dios. Y es por eso que le parece incongruente (como me parecería a mí, si así fuera) sostener cualquiera de las dos: o que dios causa él mismo las cosas que van en contra de su voluntad, o que son buenas a pesar de ir contra la voluntad de dios. Pero yo no podría conceder que los pecados y el mal sean algo efectivo, y mucho menos que algo fuera o ocurriera contra la voluntad de dios. Al contrario, digo no sólo que el pecado no es algo efectivo, sino también que no se puede [decir] que se peca en contra de la voluntad de dios o, como se dice, que la gente provoca la ira de dios, sino hablando muy humanamente.
Porque, si tenemos en cuenta lo primero, se sabe que todo lo que es considerado en sí, sin referencia a ninguna otra cosa, contiene cierta perfección que se extiende siempre en cada cosa tanto como su esencia misma; porque no son sino una y la misma cosa. Tomo como ejemplo la decisión, o la determinada voluntad de Adán de comer el fruto prohibido. Esa decisión o determinada voluntad considerada en sí contiene tanta perfección como expresa su esencia. Y eso se puede entender, a saber: no se puede concebir imperfección en las cosas, a no ser que se consideren otras cuyas esencias contengan más perfección, y por eso en la decisión de Adán considerada en sí misma, sin compararla con otras que son más perfectas o que muestran un estado más perfecto, no se encuentra imperfección. Puede incluso comparársela con infinitas otras cosas, que con respecto a ella son mucho más imperfectas, tal como piedras, bloques, etc. Y de hecho cualquiera admitiría esto, ya que las mismas cosas que se desprecian y son miradas con indignación en la gente, en los animales son vistas con sorpresa y con gusto. Tal como por ejemplo la guerra de las abejas, los celos de las palomas, etc. Y por esas cosas por las que despreciamos a la gente, juzgamos, sin embargo, más perfectos a los animales. Siendo esto así, se sigue claramente que los pecados, puesto que no significan más que imperfección, no pueden existir en algo que exprese esencia tal como la decisión de Adán o su propia ejecución.
Además no se puede decir que la voluntad de Adán fuera contraria a la voluntad de dios, ni que al contrariarla fuera mala por serle desagradable a dios. Porque no sólo implicaría una gran imperfección en dios que algo ocurriera en contra de su voluntad, y que él deseara algo y no lo obtuviera y que su naturaleza fuera determinada de tal manera que él igual que las criaturas tuviera a unas cosas simpatía y a otras antipatía, sino que también sería contrario a la naturaleza de la voluntad de dios. Pues dado que ésta no difiere en nada de su entendimiento, sería imposible que algo ocurriera tanto contra su voluntad como contra su entendimiento. Esto es: lo que ocurriera contra su voluntad debería ser de una naturaleza tal que fuera contraria al entendimiento, tal como un cuadrado circular. Como la voluntad o la decisión de Adán considerada en si no fue mala, ni fue, hablando propiamente, contraria a la voluntad de dios, se sigue que dios pudo y debió ser causa de ella por el motivo que V.S. considera, pero no en tanto que fue mala porque el mal que hubo no fue más que la privación de un estado más perfecto que Adán tuvo que perder por esa acción. Y es seguro que la privación no es algo efectivo y que se llama así con respecto a nuestro entendimiento y no con respecto al entendimiento de dios. Eso proviene de que nosotros a todos los casos de una especie, tal como por ejemplo a todos aquellos que en apariencia tienen la forma de seres humanos, los expresamos con una misma definición, y por eso los juzgamos a todos igualmente capaces de la mayor perfección que se puede deducir de tal definición; y cuando encontramos uno cuyo obrar se aleja de esa perfección, lo juzgamos entonces privado de ella y desviado de su naturaleza, cosa que no haríamos si no lo hubiésemos puesto bajo tal definición y no le hubiésemos atribuido tal naturaleza. Pero como dios no conoce las cosas abstractamente ni hace semejante definiciones, ni a las cosas les pertenece otra esencia más que la que el entendimiento y el poder divinos les asignan, y de hecho [les] dan, se sigue claramente que esa privación sólo puede ser predicada en relación a nuestro entendimiento pero no en relación al de dios. Y con esto a mi parecer la cuestión está resuelta.
Empero, para despejar el camino y eliminar todo escollo, debo todavía responder a las dos cuestiones siguientes, a saber:
I. Por qué la escritura dice que dios desea que los ateos se conviertan, y también por qué le prohibió a Adán comer del árbol, cuando había decidido que ocurriera lo contrario.
II. Que de mis dichos parece seguirse que los ateos con su soberbia, gula, desesperación, etc. sirven a dios tanto como los píos con su generosidad, paciencia, amor, etc. porque también ejecutan la voluntad de dios.
Para responder a lo primero digo que la escritura, porque sirve para el común del pueblo, habla de manera humana porque el pueblo no es capaz de comprender cosas elevadas. Y por eso yo creo que todas las cosas que dios reveló a los profetas como necesarias para la salvación fueron escritas como leyes, y así los profetas versaron toda una parábola, a saber: Primero representaron a dios como un rey y un legislador, porque él había revelado los medios para la salvación y la perdición de aquellos de los que era causa. A los medios, que no son más que causas, los llamaron leyes, y los escribieron como si fueran leyes; a la salvación y a la perdición, que no son nada más que efectos que se siguen de esas causas, las representaron como recompensa y castigo. Y ordenaron sus palabras más según esa parábola que según la verdad, y generalmente representaron a dios como un ser humano, a veces iracundo, a veces compasivo, a veces deseando lo futuro, a veces invadido por los celos y la suspicacia, y hasta [a veces] engañado por el diablo. De modo que los filósofos y todos aquellos que, con ellos, están encima de la ley, esto es, que siguen la virtud no como una ley sino por amor, porque eso es lo mejor, no tienen que inclinarse ante tales palabras. La prohibición a Adán consistió sólo en eso, a saber: en que dios le reveló a Adán que comer de ese árbol causaba la muerte, tal como nos revela por el entendimiento natural que el veneno es mortal. Y si V.S. pregunta ¿con qué fin se lo reveló? Yo contesto que para hacerlo más perfecto en cuanto a conocimiento. Preguntarle a dios por qué no le dio también una voluntad más perfecta es absurdo, tal como es absurdo preguntarle por qué no le dio a los círculos las características de las pelotas !!!. Todo lo cuál se sigue claramente de lo arriba dicho, y de lo que también he mostrado en el escolio a la prop. 15 de la primera parte.
Por lo que hace a la segunda dificultad, es verdad que los ateos expresan la voluntad de dios en su medida, pero no por eso son comparables a los píos. Porque cuanto más perfección tiene una cosa, tanto más tiene también de divinidad y tanto más expresa la perfección de dios. Teniendo los píos más perfección que los ateos, su virtud no es comparable con la de los ateos que carecen del amor a dios que surge de conocerlo y por el que sólo nosotros, según nuestro entendimiento humano, nos llamamos los sirvientes de dios. Si, puesto que no conocen a dios, no son otra cosa que una herramienta en la mano del artífice que sirve ignorante y sirviendo se desgasta, en cambio los píos sirven sabiendo y sirviendo se perfeccionan.
Eso mi Señor es todo lo que sé aportar por el momento para responder la pregunta de V.S. Nada hay ahora que desee más que le satisfaga, pero si V.S. todavía encuentra alguna dificultad le pido que me lo haga saber, para ver si puedo removerla. V.S. por su parte no sea recatado acerca de todo en cuanto le parezca no estar satisfecho, nada quiero más que saber el motivo de su insatisfacción para que finalmente resulte la verdad. Desearía poder escribirle en la lengua con la que me criaron, acaso así podría expresar mis pensamientos. Tómeselo empero V.S. a bien y corrija los errores y téngame por
El benévolo amigo de V.S.
Me quedaré aquí en Schiedam todavía unas tres o cuatro semanas y entonces pienso volver a Voorburgh. Creo que recibiré una respuesta de V.S. antes de eso. Si los asuntos no lo permiten se le ruega escribir a Voorburgh con este epígrafe, a entregar en la calle de la Iglesia, en la casa de Daniel Tydeman el pintor.

2

Carta de Ludovico Fabritius a Baruch de Spinoza
Ilustrísimo señor:
Mi clementísimo señor, el serenísimo Elector Palatino, me ordena escribirle a Ud. - hasta ahora desconocido para mí, pero apreciadísimo por el serenísimo Príncipe- pedirle que acepte la profesión ordinaria de la filosofía1 en su ilustre Academia. El estipendio anual es el que perciben actualmente los profesores ordinarios (...)
Ud. tendrá la más amplia libertad de filosofar. El Príncipe confía que no abusará de ella con el fin de perturbar la religión públicamente profesada (...)
Esto sólo agrego, que se verá que transcurrirá plácidamente una vida digna de un filósofo, a menos que ocurra todo lo contrario de lo que es nuestra esperanza y nuestra opinión.
Le ofrezco, ilustrísimo señor, mis saludos.
Suyo atentísimo J. Lodovico Fabritius, Profesor de la Universidad de Heidelberg y Consejero del Elector Palatino.
Heidelberg, 16 de febrero de 1673.

Respuesta de Spinoza a Fabritius
Ilustrísimo señor:
Si yo hubiese tenido alguna vez el deseo de ejercer la profesión de una facultad, ésta que me es ofrecida por su intermedio por el serenísimo Elector Palatino habría sido la única que yo hubiese podido considerar. (...)
Pero, como no fue nunca mi intención enseñar públicamente, no puedo dejar de aprovechar esta bella ocasión para expresar lo que largamente he reflexionado. De hecho, si quisiese dedicarme a la educación de los jóvenes, debería en primer lugar renunciar a hacer filosofía. En segundo lugar, yo no sé entre qué límites deba entenderse comprendida aquella libertad de filosofar, para que yo no parezca querer perturbar la religión públicamente constituida (...)
Suyo
Baruch de Spinoza

3

Carta de Baruch Spinoza a Hugo Boxel datada en 1674
Su carta, que he recibido ayer, me ha sido muy grata, tanto porque yo deseaba oír alguna noticia de usted, como porque veo que usted no se ha olvidado de mí. Ciertas personas tal vez puedan dar malos presagios de que los espíritus hayan sido el motivo por el que usted me haya escrito. Para mí es todo lo contrario, yo considero que es cosa importante; yo no estimo solamente a las cosas reales, ya que también las quimeras y las imaginaciones me pueden ser de alguna utilidad.
Dejo por el momento de lado la cuestión de si los espectros son parte de las ilusiones de la imaginación, ya que le parece extraño negarles existencia o tan sólo ponerla en duda, contando con tantas historias antiguas y modernas que menciona. La gran estima que siempre le he tenido, y que sigo teniendo por usted, además del respeto que yo le debo, no me permite contradecirle, aunque bien tampoco pienso aludirle. Usaré un término medio y le pido de favor que de todas las historias de espectros que usted conoce, escoja alguna de ellas, la que deje menor lugar a dudas y que muestre lo más claramente que los espectros existen. Debo admitir que nunca he leído a un autor digno de fe que muestre claramente su existencia. Y hasta ahora sigo ignorando lo que son y ninguna persona me lo ha podido decir. Sin embargo, es claro que tenemos que saber lo que es una cosa que la experiencia nos muestra tan claramente. Si no es así, resulta difícil que la existencia de los espectros surjan de meras historias. Lo que surge es la existencia de algo que nadie sabe lo que es. Si los filósofos quieren llamar espectros a aquello que no conocemos, no negaré su existencia, porque hay un número infinito de cosas que yo ignoro.
Por último, señor, antes de que yo me explique más ampliamente sobre esta materia, le pido que usted me diga qué son estos espectros o espíritus. ¿Son acaso niños, tontos o locos? Porque todo lo que me dijo de ellos es más apropiado para los seres privados de razón que para los de buen sentido, y para interpretar en el mejor sentido, a cosas vanas e infantiles, o a las diversiones de los locos.
Antes de terminar sólo voy a comentar esta observación: el deseo que tiene la mayor parte de los hombres de contar las cosas, no como ellas son realmente, sino como quieren que éstas sean, es muy reconocible en las historias de fantasmas y de espectros; así como la esperanza que ellos tienen de hacerse conocer por esas narraciones de espectros y de espíritus resulta ser más fácil que haciéndolo con historias serias. La razón principal en esto es, creo yo, por la ausencia de más testigos que los mismos narradores, con lo que pueden inventar a su discreción, añadir o eliminar las condiciones que les plazca, sin temor a rival que les contradiga. Así, inventarán esas historias para justificar, a sus ojos, el terror que tienen de sueños y visiones. Algún otro para incrementar su valentía, para consolidar su autoridad y valor de su opinión. Otras razones me hacen dudar si las historias en sí mismas, al menos las de estas circunstancias descritas, y que más contribuyen, deben ser consideradas para tratar de concluir algo de estas historias. Me detendré aquí, hasta que conozca cuáles son las historias que lo tienen convencido a tal punto, que dudar parece algo absurdo, etc.
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Frases y párrafos de la correspondencia de Enrique Oldenburg con Baruch de Spinoza

Ilustrísimo señor, honorable amigo:
Cuando lo visité recientemente en su retiro de Rijnsburg, me fue tan penoso apartarme de su lado, que no bien estuve de regreso en Inglaterra, he tratado de ligarme nuevamente con usted cuanto fuera posible, al menos por el comercio epistolar. Un conocimiento de las cosas esenciales, unido a la afabilidad y a la belleza de las costumbres (con todo lo cual la Naturaleza y su propio esfuerzo lo han provisto a usted muy abundantemente) poseen tal atractivo en sí mismos que conquistan el amor de todos los hombres sinceros y de amplia cultura. Por lo tanto, excelentísimo señor, estrechemos nuestras diestras como prueba de amistad sincera y cultivémosla asiduamente con todo género de atenciones y favores. 
Ahora se están imprimiendo aquí unos “Ensayos fisiológicos” escritos por un ilustre inglés y hombre de extraordinaria erudición. Tratan de la naturaleza del aire y de su propiedad elástica, probada con cuarenta y tres experimentos; además, de los fluidos y sólidos y de otras cosas similares. No bien salgan de la prensa procuraré enviárselos por intermedio de un amigo, que tal vez atraviese el mar.
Mientras tanto, consérvese usted bueno y recuerde mucho a su amigo que es con todo afecto y devoción suyo,

Ante todo le rogamos muy afectuosamente que, si logra alguna luz en la ardua indagación que versa acerca de la manera de conocer cómo cada parte de la naturaleza concuerda con su todo y de qué modo se relaciona con las demás partes, nos lo comunique.
Enrique Oldenburg
Al Ilustrísimo Señor Baruch de Spinoza

Frases respuesta de Baruch Spinoza en una serie de cartas a Enrique Oldenburg

¿Puede haber una porción de materia? Debemos contestar afirmativamente, a menos que prefiriéramos indagar el progreso hasta el infinito o admitir (nada puede ser más absurdo) que existe el
vacío.

Esperaré su consejo acerca de este asunto; y para que sepa qué es lo que contiene esta obra mía, que podría ser un estorbo para los predicadores, digo que muchos atributos que ellos y todos los que yo conozco, al menos, atribuyen a Dios, yo los considero como criaturas; y, por el contrario, otros, que ellos, a causa de sus prejuicios, consideran como criaturas, yo sostengo que son atributos de Dios y que han sido torcidamente interpretados por ellos; y, además, que no separo a Dios de la Naturaleza, como han hecho todos aquellos de quienes tengo conocimiento. 

Cuando usted pregunta qué opino sobre la cuestión formulada así: Para que conozcamos cómo cada parte de la Naturaleza concuerda con su todo y de qué modo se relaciona con las demás, creo que quiere saber cuáles son las razones que nos convencen de que cada parte de la Naturaleza concuerda con su todo y está relacionada con las demás. Pero conocer de qué modo están realmente relacionadas y cómo cada parte concuerda con su todo, ya dije en mi carta anterior que lo ignoraba; pues para conocer esto se requeriría conocer toda la Naturaleza y todas sus partes. Trataré, pues, de demostrar la causa que me obliga a afirmar eso; pero antes quiero advertir que yo no le atribuyo a la Naturaleza ni hermosura, ni fealdad, ni orden, ni confusión, pues las cosas, solo respecto a nuestra imaginación, pueden llamarse hermosas o feas, ordenadas o confusas.

A mí, sin embargo, estos trastornos no me incitan a reír, ni tampoco a llorar, sino más bien a filosofar y a observar mejor la naturaleza humana. Pues me parece que no es justo burlarse de la naturaleza, y mucho menos deplorarla, cuando pienso que los hombres, como las demás cosas, solo son una parte de la Naturaleza y que ignoro cómo cada parte de la Naturaleza concuerda con su todo y cómo se enlaza con las demás partes. Y descubro que solo por esta falta de conocimiento ciertas cosas de la Naturaleza, que comprendo así solo en parte y mutiladas y que no concuerdan en manera alguna con nuestra tendencia filosófica, me parecían antes vanas, desordenadas y absurdas.

En cuanto a sus preguntas sobre la manera como las cosas han comenzado y sobre su nexo de dependencia con la causa primera, he compuesto una obrita íntegra acerca de ello y también sobre la Reforma del entendimiento; estoy ocupado en su transcripción y corrección.

Compongo actualmente un tratado sobre la Escritura y he aquí las razones: 1.* Los prejuicios de los teólogos: se, en efecto, que son ellos sobre todo los que impiden a los hombres aplicar su alma a la filosofía; me esfuerzo, pues, en desenmascarar estos prejuicios y librar de ellos a los espíritus mas inteligentes. 2.* La opinión que tiene de mi el publico, que no cesa de acusarme de ateísmo; obligado estoy a combatirla lo mas que me sea posible. 3.a La libertad de filosofar y de decir nuestra manera de pensar.: deseo defender esto por todos los medios a causa del prestigio y la insolencia abusiva de los predicadores.

Dios, lo defino como un ser que consta de infinitos atributos cada uno de los cuales es infinito o sumamente perfecto en su género. Hay que señalar que yo entiendo atributo todo aquello que se concibe en sí y por sí de suerte que su concepto no implica el concepto de otra cosa.
Al Nobilísimo y Doctísimo señor Enrique Oldenburg - B. D. S..


-IV-

El libro precedente, 385, dedicado a Spinoza nació sobre la base del título 383 "Einstein y Dios" y comprobar que el magnífico concepto cósmico que Einstein tuvo de Dios él lo enfatizaba que era sobre la base del Dios encontrado por Spinoza. En ese libro dejé 3 poemas y dos conferencias que Borges, destacando el gran Borges que no pudo escribir un libro sobre Spinoza por no lograr el pleno entendimiento de su pensar. Pensar abstracto en el que me interesa ahora destacar y enfatizar el concepto de Dios que Spinoza tuvo y algo más de complemento. En el libro anterior, tuve de guía a la "Ética demostrada según el orden geométrico" publicado post-morten de Spinoza, allí se transcribió completo el Primer Capítulo dedicado a Dios. No es fácil de leer dado que las frases son interrumpidas geométricamente por referencias anteriores. Hoy lo dejaré sin ese laberinto para leer de manera más sustanciosa la sustancia de su pensar. A título de ejemplo:

En el original dejado en el escrito 385 dice:
PROPOSICIÓN VI 
Una sustancia no puede ser producida por otra sustancia.
Demostración: En la naturaleza no puede haber dos sustancias con el mismo atributo (por la Proposición anterior), esto es (por la Proposición 2), no puede haber dos sustancias que tengan algo de común entre sí. De manera que (por la Proposición 3) una no puede ser causa de la otra, o sea, no puede ser producida por la otra. Q.E.D.
Corolario: Se sigue de aquí que una sustancia no puede ser producida por otra cosa. Pues nada hay en la naturaleza excepto las sustancias y sus afecciones, como es evidente por el Axioma 1 y las Definiciones 3 y 5. Pero como (por la Proposición anterior) una sustancia no puede ser producida por otra sustancia, entonces una sustancia no puede, en términos absolutos, ser producida por otra cosa. Q.E.D.
De otra manera: Se demuestra ésta más fácilmente todavía en virtud del absurdo de su contradictoria. Pues, si la sustancia pudiese ser producida por otra cosa, su conocimiento debería depender del conocimiento de su causa (por el Axioma 4); y, por lo tanto (según la Definición 3), no sería una sustancia.

En el actual 386 se lee así:
-VI-  Una sustancia no puede ser producida por otra sustancia. En la naturaleza no puede haber dos sustancias con el mismo atributo, esto es, no puede haber dos sustancias que tengan algo de común entre sí. De manera que una no puede ser causa de la otra, o sea, no puede ser producida por la otra. Se sigue de aquí que una sustancia no puede ser producida por otra cosa. Pues nada hay en la naturaleza excepto las sustancias y sus afecciones. Pero como una sustancia no puede ser producida por otra sustancia, entonces una sustancia no puede, en términos absolutos, ser producida por otra cosa. Se demuestra ésta más fácilmente todavía en virtud del absurdo de su contradictoria. Pues, si la sustancia pudiese ser producida por otra cosa, su conocimiento debería depender del conocimiento de su causa; y, por lo tanto, no sería una sustancia.


DE DIOS
Del primer capítulo de la "Ética demostrada según el orden geométrico"

Por sustancia entiendo aquello que es en sí y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto, para formarse, no precisa del concepto de otra cosa. Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.  Digo absolutamente infinito, y no en su género; pues de aquello que es meramente infinito en su género podemos negar infinitos atributos, mientras que a la de lo que es absolutamente infinito pertenece todo cuanto expresa su esencia, y no implica negación alguna. Por eternidad entiendo la existencia misma, en cuanto se la concibe como siguiéndose necesariamente de la sola definición de una cosa eterna.

-I-  Una sustancia es anterior, por naturaleza, a sus afecciones.

-II-  Dos sustancias que tienen atributos distintos no tienen nada en común entre sí. Cada una debe ser en sí y concebirse por sí, esto es, el concepto de una no implica el concepto de la otra.

-III-  No puede una cosa ser causa de otra, si entre sí nada tienen en común. Si nada común tienen una con otra, entonces no pueden entenderse una por otra, y, por tanto, una no puede ser causa de la otra.

-IV-  Dos o más cosas distintas se distinguen entre sí, o por la diversidad de los atributos de las sustancias o por la diversidad de las afecciones de las mismas. Todo lo que es, o es en sí, o en otra cosa , esto es , fuera del entendimiento nada se da excepto las sustancias y sus afecciones. Por consiguiente, nada hay fuera del entendimiento que sea apto para distinguir varias cosas entre sí, salvo las sustancias o, lo que es lo mismo, sus atributos y sus afecciones.

-V-  En el orden natural no pueden darse dos o más sustancias de la misma naturaleza, o sea, con el mismo atributo. Si se diesen varias sustancias distintas, deberían distinguirse entre sí, o en virtud de la diversidad de sus atributos, o en virtud de la diversidad de sus afecciones. Si se distinguiesen por la diversidad de sus atributos, tendrá que concederse que no hay sino una con el mismo atributo. Pero si se distinguiesen por la diversidad de sus afecciones, entonces, como es la sustancia anterior por naturaleza a sus afecciones, dejando, por consiguiente, aparte esas afecciones, y considerándola en sí, esto es, considerándola en verdad, no podrá ser pensada como distinta de otra, esto es, no podrán darse varias, sino sólo una.

-VI-  Una sustancia no puede ser producida por otra sustancia. En la naturaleza no puede haber dos sustancias con el mismo atributo, esto es, no puede haber dos sustancias que tengan algo de común entre sí. De manera que una no puede ser causa de la otra, o sea, no puede ser producida por la otra. Se sigue de aquí que una sustancia no puede ser producida por otra cosa. Pues nada hay en la naturaleza excepto las sustancias y sus afecciones. Pero como una sustancia no puede ser producida por otra sustancia, entonces una sustancia no puede, en términos absolutos, ser producida por otra cosa. Se demuestra ésta más fácilmente todavía en virtud del absurdo de su contradictoria. Pues, si la sustancia pudiese ser producida por otra cosa, su conocimiento debería depender del conocimiento de su causa; y, por lo tanto, no sería una sustancia.

-VII-  A la naturaleza de una sustancia pertenece el existir. Una sustancia no puede ser producida por otra cosa; será, por tanto, causa de sí, es decir, que su esencia implica necesariamente la existencia, o sea, que a su naturaleza pertenece el existir.
 

-VIII- Toda sustancia es necesariamente infinita.
No existe más que una única sustancia con el mismo atributo, y el existir pertenece a su naturaleza. Por consiguiente, competerá a su naturaleza existir, ya como finita, ya como infinita. Pero como finita no puede existir, pues debería ser limitada por otra cosa de su misma naturaleza, que también debería existir necesariamente; y entonces habría dos sustancias con el mismo atributo, lo cual es absurdo. Por tanto, existe como infinita. 
Como el ser finito es realmente una negación parcial, y el ser infinito una afirmación absoluta de la existencia de cualquier naturaleza, se sigue, pues, que toda sustancia debe ser infinita.
D
ebe reconocerse que la existencia de una sustancia es, como su esencia, una verdad eterna. Mas de ello, de otra manera, podemos concluir que no hay sino una única sustancia de la misma naturaleza, lo cual he pensado que merecía la pena mostrar aquí. Pero para hacerlo con orden, debe notarse:
1) que la verdadera definición de cada cosa no implica ni expresa nada más que la naturaleza de la cosa definida. De lo cual se sigue esto:
2) que ninguna definición conlleva ni expresa un número determinado de individuos, puesto que no expresa más que la naturaleza de la cosa definida. Por ejemplo, la definición de un triángulo no expresa otra cosa que la simple naturaleza del triángulo, pero no un determinado número de triángulos.
3) Debe notarse que se da necesariamente alguna causa determinada de cada cosa existente.
4) Por último, debe notarse que esa causa, en cuya virtud existe una cosa, o bien debe estar contenida en la misma naturaleza y definición de la cosa existente ciertamente, porque el existir es propio de su naturaleza, o bien debe darse fuera de ella. Sentado esto, se sigue que, si en la naturaleza existe un determinado número de individuos, debe darse necesariamente una causa en cuya virtud existan esos individuos, ni más ni menos. Si, por ejemplo, existen en la naturaleza veinte hombres, no bastará con mostrar la causa de la naturaleza humana en general, sino que además habrá que mostrar la causa en cuya virtud no existen ni más ni menos que veinte, puesto que debe haber necesariamente una causa de la existencia de cada uno. Pero esta causa no puede estar contenida en la naturaleza humana misma, toda vez que la verdadera definición del hombre no implica el número veinte; y de esta suerte, la causa por la que esos veinte hombres existen, y, consiguientemente, por la que existe cada uno, debe darse necesariamente fuera de cada uno de ellos; y por ello es preciso concluir, en absoluto, que todo aquello de cuya naturaleza puedan existir varios individuos, debe tener necesariamente, para que existan, una causa externa. Entonces, y puesto que existir es propio de la naturaleza de una sustancia, debe su definición conllevar la existencia como necesaria y, consiguientemente, su existencia debe concluirse de su sola definición. Pero de su definición no puede seguirse la existencia de varias sustancias; por consiguiente, se sigue necesariamente de ella, como nos proponíamos demostrar, que existe sólo una única sustancia de la misma naturaleza.

-IX-  Cuanto más realidad o ser tiene una cosa, tantos más atributos le competen.

-X-  Cada atributo de una misma sustancia debe concebirse por síUn atributo es, en efecto, lo que el entendimiento percibe de una sustancia como constitutivo de la esencia de la misma; por tanto, debe concebirse por sí.
Según lo dicho, es manifiesto que, aunque dos atributos se conciban como realmente distintos —esto es, uno sin intervención del otro—, no podemos, sin embargo, concluir de ello que constituyan dos entes o dos sustancias diversas, ya que es propio de la naturaleza de una sustancia que cada uno de sus atributos se conciba por sí, supuesto que todos los atributos que tiene han existido siempre a la vez en ella, y ninguno ha podido ser producido por otro, sino que cada uno expresa la realidad o ser de la sustancia. Por tanto, dista mucho de ser absurdo el atribuir varios atributos a una misma sustancia, pues nada hay más claro en la naturaleza que el hecho de que cada ente deba concebirse bajo algún atributo, y cuanta más realidad o ser tenga, tantos más atributos tendrá que expresen necesidad, o sea, eternidad e infinitud; y, por tanto, nada más claro tampoco que el hecho de que un ente absolutamente infinito haya de ser necesariamente definido como el ente que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una determinada esencia eterna e infinita. Si alguien pregunta ahora en virtud de qué signo podríamos reconocer la diversidad de las sustancias, lea las Proposiciones siguientes, las cuales muestran que en la naturaleza no existe sino una única sustancia, y que ésta es absolutamente infinita, por lo que dicho signo sería buscado en vano.

-XI- Dios, o sea, una sustancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita, existe necesariamenteSi niegas esto, concibe, si es posible, que Dios no existe. En ese caso su esencia no implicará la existencia. Pero eso es absurdo: luego Dios existe necesariamente. 
De otra manera: Debe asignársele a cada cosa una causa, o sea, una razón, tanto de su existencia, como de su no existencia. Por ejemplo, si un triángulo existe, debe darse una razón o causa por la que existe, y si no existe, también debe darse una razón o causa que impide que exista, o que le quita su existencia. Ahora bien, esta razón o causa, o bien debe estar contenida en la naturaleza de la cosa, o bien fuera de ella. Por ejemplo, la razón por la que un círculo cuadrado no existe la indica su misma naturaleza: ya que ello implica, ciertamente, una contradicción. Y al contrario, la razón por la que existe una sustancia se sigue también de su sola naturaleza, ya que, efectivamente, ésta implica la existencia. Pero la razón por la que un círculo o un triángulo existen o no existen, no se sigue de su naturaleza, sino del orden de la naturaleza corpórea como un todo: pues de tal orden debe seguirse, o bien que ese triángulo existe ahora necesariamente, o bien que es imposible que exista ahora. Y esto es patente por sí mismo. De donde se sigue que existe necesariamente aquello de lo que no se da razón ni causa alguna que impida que exista. Así pues, si no puede darse razón o causa alguna que impida que Dios exista o que le prive de su existencia, habrá que concluir, absolutamente, que existe de un modo necesario. Mas, si tal razón o causa se diese, debería darse, o bien en la misma naturaleza de Dios, o bien fuera de ella, esto es, en otra sustancia de otra naturaleza. Pues si fuese de la misma naturaleza, por ello mismo se concedería que hay Dios. Pero una sustancia que fuese de otra naturaleza no tendría nada en común con Dios, y, por tanto, no podría ni poner ni quitar su existencia. No pudiendo, pues, darse una razón o causa, que impida la existencia divina, fuera de la naturaleza divina, deberá por necesidad darse, si es que realmente Dios no existe, en su misma naturaleza, la cual conllevaría entonces una contradicción. Pero es absurdo afirmar eso de un Ser absolutamente infinito y sumamente perfecto; por consiguiente, ni en Dios ni fuera de Dios se da causa o razón alguna que impida su existencia y, por ende, Dios existe necesariamente.
Poder no existir es impotencia, y, por contra, poder existir es potencia. De este modo, si lo que ahora existe necesariamente no son sino entes finitos, entonces hay entes finitos más potentes que el Ser absolutamente infinito, pero esto como es por sí notorio, es absurdo; luego, o nada existe, o existe también necesariamente un Ser absolutamente infinito. Ahora bien, nosotros existimos, o en nosotros o en otra cosa que existe necesariamente. Por consiguiente, un Ser absolutamente infinito, esto es, Dios, existe necesariamente.

-XII-  No puede verdaderamente concebirse ningún atributo de una sustancia del que se siga que esa sustancia puede ser divididaEn efecto, las partes en las que una sustancia así concebida se dividiría, o bien conservarían la naturaleza de la sustancia, o bien no. Si lo primero, entonces cada parte debería ser infinita, y causa de sí, y poseer un atributo distinto; por tanto, de una sola sustancia podrían formarse varias, lo que es absurdo. Añádase que esas partes nada tendrían en común con su todo, y el todo podría ser y ser concebido sin sus partes, lo que nadie podrá dudar que es absurdo. Pero si se admite lo segundo, a saber, que las partes no conservarían la naturaleza de la sustancia, entonces, habiéndose dividido toda la sustancia en partes iguales, perdería la naturaleza de sustancia y dejaría de ser, lo que es absurdo.

-XIII-  Una sustancia absolutamente infinita es indivisibleEn efecto: si fuese divisible, las partes en las que se dividiría, o bien conservarían la naturaleza de una sustancia absolutamente infinita, o bien no. Si lo primero, habría, consiguientemente, varias sustancias de la misma naturaleza, lo que es absurdo. Si se admite lo segundo, una sustancia absolutamente infinita podría dejar de ser, lo que es también absurdo. De aquí se sigue que ninguna sustancia y, consiguientemente, ninguna sustancia corpórea, en cuanto sustancia, es divisible.

-XIV-  No puede darse ni concebirse sustancia alguna excepto DiosSiendo Dios un ser absolutamente infinito, del cual no puede negarse ningún atributo que exprese una esencia de sustancia, y existiendo necesariamente, si aparte de Dios se diese alguna sustancia, ésta debería explicarse por algún atributo de Dios, y, de ese modo, existirían dos sustancias con el mismo atributo, lo cual es absurdo; por tanto, ninguna sustancia excepto Dios puede darse ni, por consiguiente, tampoco concebirse. Pues si pudiera concebirse, debería concebirse necesariamente como existente, pero eso es absurdo. Luego no puede darse ni concebirse sustancia alguna excepto Dios. De aquí se sigue muy claramente: primero, que Dios es único, esto es, que en la naturaleza no hay sino una sola sustancia, y que ésta es absolutamente infinitaSe sigue que la cosa extensa y la cosa pensante, o bien son atributos de Dios, o bien  afecciones de los atributos de Dios.

-XV- Todo cuanto es, es en Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirseExcepto Dios, no existe ni puede concebirse sustancia alguna, esto es, cosa alguna que sea en sí y se conciba por sí. Pero los modos no pueden ser ni concebirse sin una sustancia; por lo cual pueden sólo ser en la naturaleza divina y concebirse por ella sola. Ahora bien, nada hay fuera de sustancias y modos. Luego nada puede ser ni concebirse sin Dios.
Los hay que se representan a Dios como un hombre: compuesto de cuerpo y alma y sometido a pasiones; pero ya consta cuan lejos vagan éstos de un verdadero conocimiento de Dios. Pero los excluyo de mi consideración, pues todos cuantos han examinado de algún modo la naturaleza divina niegan que Dios sea corpóreo. Lo cual prueban muy bien partiendo de que por cuerpo entendemos toda cantidad larga, ancha y profunda, limitada según cierta figura, y nada más absurdo que eso puede decirse de Dios, o sea, del ser absolutamente infinito.
Sin embargo, al mismo tiempo, se esfuerzan por demostrar con otras razones, y manifiestan claramente, que ellos consideran la sustancia corpórea o extensa como separada por completo de la naturaleza divina, y la afirman creada por Dios. Pero ignoran totalmente en virtud de qué potencia divina haya podido ser creada; lo que claramente muestra que no entienden lo que ellos mismos dicen. Yo al menos he demostrado, con bastante claridad a mi juicio y, que ninguna sustancia puede ser producida o creada por otra cosa. Además, excepto Dios, no puede darse ni concebirse sustancia alguna; y de ello hemos concluido que la sustancia extensa es uno de los infinitos atributos de Dios. De todas maneras, para una más completa explicación, refutaré los argumentos de tales adversarios, que se reducen a lo siguiente: Primero: que la sustancia corpórea, en cuanto sustancia, consta, según creen, de partes; y por ello niegan que pueda ser infinita y, consiguientemente, que pueda pertenecer a Dios. Y explican eso con muchos ejemplos, de los que daré alguno que otro. Si la sustancia corpórea —dicen— es infinita, concíbasela dividida en dos partes: cada una de esas partes será, o bien finita, o bien infinita. Si finita, entonces un infinito se compone de dos partes finitas, lo que es absurdo. Si infinita, entonces hay un infinito dos veces mayor que otro infinito, lo que también es absurdo.
Además, si una cantidad infinita se mide mediante partes que tengan un pie de longitud, constará de un número infinito de dichas partes, lo mismo que si se la mide mediante partes de una pulgada de longitud; y, por tanto, un número infinito será doce veces mayor que otro número infinito. Por último, si se concibe que, a partir de un punto de una cantidad infinita, dos líneas AB y AC, separadas al principio por cierta y determinada distancia, se prolongan hasta el infinito, es indudable que la distancia entre B y C aumentará continuamente, y que, de ser determinada, pasará a ser indeterminable. Siguiéndose, pues, dichos absurdos —según creen— de la suposición de una cantidad infinita, concluyen de ello que la sustancia corpórea debe ser finita y, consiguientemente, que no pertenece a la esencia de Dios. Un segundo argumento se obtiene a partir de la suma perfección de Dios. Dios —dicen—, como es un ser sumamente perfecto, no puede padecer; ahora bien, la sustancia corpórea, dado que es divisible, puede padecer; luego se sigue que no pertenece a la esencia de Dios. Éstos son los argumentos que encuentro en los escritores, con los que se esfuerzan por probar que la sustancia corpórea es indigna de la naturaleza divina y no puede pertenecer a ella. Pero en realidad, si bien se mira, se advertirá que yo ya he respondido a esos argumentos, toda vez que sólo se fundan en la suposición de que la sustancia corpórea se compone de partes, lo que ya probé ser absurdo. Además, si se quiere sopesar con cuidado la cuestión, se verá que todos esos absurdos en virtud de los cuales pretenden concluir que una sustancia extensa es finita, en absoluto se siguen de la suposición de una cantidad infinita, sino de que esa cantidad infinita se supone mensurable y compuesta de partes finitas; por lo cual, de los absurdos que de eso se siguen no pueden concluir otra cosa sino que la cantidad infinita no es mensurable, y que no puede estar compuesta de partes finitas. Pero eso es ya precisamente lo mismo que nosotros hemos demostrado ya antes. Por lo cual, el dardo que nos lanzan lo arrojan, en realidad, contra sí mismos. Si, pese a todo, quieren concluir, a partir de su propio absurdo, que la sustancia extensa debe ser finita, no hacen, en verdad, otra cosa que quien, por el hecho de imaginar un círculo con las propiedades del cuadrado, concluye que el círculo no tiene un centro a partir del cual todas las líneas trazadas hasta la circunferencia son iguales, pues la sustancia corpórea, que no puede concebirse sino como infinita, única e indivisible, la conciben ellos compuesta de partes, múltiple y divisible, para poder concluir que es finita.
No puede darse fuera de Dios sustancia alguna por la que pueda padecer. Digo, pues, que todas las cosas son en Dios, y que todo lo que ocurre, ocurre en virtud de las solas leyes de la infinita naturaleza de Dios y se sigue de la necesidad de su esencia; por lo cual no hay razón alguna para decir que Dios padezca en virtud de otra cosa, o que la sustancia extensa sea indigna de la naturaleza divina, aunque se la suponga divisible, con tal que se conceda que es eterna e infinita.

-XVI-  De la necesidad de la naturaleza divina deben seguirse infinitas cosas de infinitos modosEsta Proposición debe ser patente para cualquiera, sólo con que considere que de una definición dada de una cosa cualquiera concluye el entendimiento varias propiedades, que se siguen realmente, de un modo necesario, de dicha definición (esto es, de la esencia misma de la cosa), y tantas más cuanta mayor realidad expresa la definición de la cosa, esto es, cuanta más realidad implica la esencia de la cosa definida. Pero como la naturaleza divina tiene absolutamente infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa también una esencia infinita en su género, de la necesidad de aquélla deben seguirse, entonces, necesariamente infinitas cosas de infinitos modos.
Corolario I: De aquí se sigue: primero, que Dios es causa eficiente de todas las cosas que pueden caer bajo un entendimiento infinito.
Corolario II: Se sigue: segundo, que Dios es causa por sí y no por accidente.
Corolario III: Se sigue: tercero, que Dios es absolutamente causa primera.

-XVII-  Dios obra en virtud de las solas leyes de su naturaleza, y no forzado por nadieSe siguen absolutamente infinitas cosas de la sola necesidad de la naturaleza divina, o, lo que es lo mismo, de las solas leyes de su naturaleza; nada puede ser ni concebirse sin Dios, sino que todas las cosas son en Dios; por lo cual, nada puede haber fuera de él que lo determine o fuerce a obrar, y por ello Dios obra en virtud de las solas leyes de su naturaleza, y no forzado por nadie.
Corolario I: De aquí se sigue: primero, que no hay ninguna causa que, extrínseca o intrínsecamente, incite a Dios a obrar, a no ser la perfección de su misma naturaleza.
Corolario II: Se sigue: segundo, que sólo Dios es causa libre. En efecto, sólo Dios existe en virtud de la sola necesidad de su naturaleza y obra en virtud de la sola necesidad de su naturaleza. Por tanto, sólo él es causa libre. 
El entendimiento de Dios es causa no sólo de la esencia, sino también de la existencia de nuestro entendimiento. Luego el entendimiento de Dios, en cuanto se le concibe como constitutivo de la esencia divina, difiere de nuestro entendimiento tanto en razón de la esencia como en razón de la existencia, y no puede concordar con él en cosa alguna, excepto en el nombre, como queríamos. Acerca de la voluntad se procede de la misma manera.

-XVIII-  Dios es causa inmanente, pero no transitiva, de todas las cosasTodo lo que es, es en Dios y debe concebirse por Dios; y así, Dios es causa de las cosas que son en Él: que es lo primero. Además, excepto Dios no puede darse sustancia alguna, esto es, cosa alguna excepto Dios, que sea en sí: que era lo segundo. Luego Dios es causa inmanente, pero no transitiva, de todas las cosas.

-XIX-  Dios es eterno, o sea, todos los atributos de Dios son eternosEn efecto, Dios es una sustancia, que existe necesariamente, esto es, a cuya naturaleza pertenece el existir, o lo que es lo mismo, de cuya definición se sigue que existe, y así es eterno. Además, por atributos de Dios debe entenderse aquello que expresa la esencia de la sustancia divina, esto es, aquello que pertenece a la sustancia: eso mismo es lo que digo que deben implicar los atributos. Ahora bien: la eternidad pertenece a la naturaleza de la sustancia. Por consiguiente, cada atributo debe implicar la eternidad, y por tanto todos son eternos.

-XX-  La existencia de Dios y su esencia son uno y lo mismoDios y todos sus atributos son eternos, esto es, cada uno de sus atributos expresa la existencia. Por consiguiente, los mismos atributos de Dios que explican la esencia eterna de Dios explican a la vez su existencia eterna, esto es: aquello mismo que constituye la esencia de Dios, constituye a la vez su existencia, y así ésta y su esencia son uno y lo mismo. 
Corolario I: Se sigue de aquí: primero, que la existencia de Dios es, como su esencia, una verdad eterna.
Corolario II: Se sigue: segundo, que Dios es inmutable, o sea, que todos los atributos de Dios son inmutables. Ya que si mudaran por razón de la existencia, deberían también mudar por razón de la esencia, esto es, convertirse de verdaderos en falsos, lo que es absurdo.

-XXI- Todo lo que se sigue de la naturaleza, tomada en términos absolutos, de algún atributo de Dios, ha debido existir siempre y ser infinito, o sea, es eterno e infinito en virtud de ese atributoCaso de que lo neguéis, concebid, si es posible, que en un atributo de Dios se siga, en virtud de su naturaleza tomada en términos absolutos, algo que sea infinito y tenga una existencia, esto es, una duración determinada; por ejemplo, la idea de Dios en el pensamiento. Ahora bien, el pensamiento, dado que se le supone atributo de Dios, es necesariamente infinito por su naturaleza. Sin embargo, en cuanto que contiene la idea de Dios, se le supone finito. Pero no se le puede concebir como finito más que si está limitado por el pensamiento mismo. Ahora bien: por el pensamiento mismo, en cuanto constituye la idea de Dios, no puede estarlo, ya que es en cuanto tal como se le supone finito; luego estará limitado por el pensamiento en cuanto que no constituye la idea de Dios que, sin embargo, debe existir necesariamente.
Ahora bien: como se supone que el pensamiento es un atributo de Dios, debe no sólo existir necesariamente, sino también ser inmutable. Por lo cual, más allá de los límites de la duración de la idea de Dios, el pensamiento deberá existir sin la idea de Dios. Pero esto va contra la hipótesis: ya que se supone que, dado el pensamiento, la idea de Dios se sigue necesariamente de él. Por consiguiente, la idea de Dios en el pensamiento, o cualquier otra cosa que necesariamente se siga de la naturaleza de algún atributo, tomada en términos absolutos, no puede tener una duración determinada, sino que, en virtud de ese atributo, es eterna. Que era lo segundo. Nótese que esto mismo debe afirmarse de cualquier cosa que se siga necesariamente, en un atributo de Dios, de la naturaleza divina tomada en términos absolutos.

-XXII- Todo lo que se sigue a partir de un atributo de Dios, en cuanto afectado de una modificación tal que en virtud de dicho atributo existe necesariamente y es infinita, debe también existir necesariamente y ser infinito.

-XXIII- Todo modo que existe necesariamente y es infinito, ha debido seguirse necesariamente, o bien de la naturaleza de algún atributo de Dios considerada en absoluto, o bien a partir de algún atributo afectado de una modificación que existe necesariamente y es infinitaEn efecto, un modo es en otra cosa, por la cual debe ser concebido, esto es, que es en Dios sólo, y a través de Dios solo puede ser concebido. Por consiguiente, si se concibe que un modo existe necesariamente y es infinito, ambas cosas deben necesariamente concluirse, o percibirse, en virtud de algún atributo de Dios, en cuanto se concibe que dicho atributo expresa la infinitud y necesidad de la existencia, o la eternidad, esto es, en cuanto se lo considera en términos absolutos. Por tanto, un modo que existe necesariamente y es infinito ha debido seguirse de la naturaleza de algún atributo de Dios tomado en términos absolutos; y ello, o bien inmediatamente, o bien a través de alguna modificación que se sigue de su naturaleza absolutamente considerada, esto es, que existe necesariamente y es infinita.

-XXIV-  La esencia de las cosas producidas por Dios no implica la existenciaEs evidente en efecto, aquello cuya naturaleza (a saber: considerada en sí) implica la existencia es causa de sí, y existe en virtud de la sola necesidad de su naturaleza. Se sigue de aquí que Dios no sólo es causa de que las cosas comiencen a existir, sino también de que perseveren en la existencia, o sea (para usar un término escolástico), que Dios es causa del ser de las cosas. Pues, existan las cosas o no, siempre que consideramos su esencia hallamos que ésta no implica ni la existencia ni la duración, y así su esencia no puede ser causa de su existencia ni de su duración, sino sólo Dios, única naturaleza a la que pertenece el existir.

-XXV-  Dios no es sólo causa eficiente de la existencia de las cosas, sino también de su esenciaSi negáis eso, entonces Dios no es causa de la esencia de las cosas, y de esta suerte puede concebirse sin Dios la esencia de las cosas: pero eso es absurdo. Luego Dios es causa también de la esencia de las cosas. Las cosas particulares no son sino afecciones de los atributos de Dios, o sea, modos por los cuales los atributos de Dios se expresan de cierta y determinada manera.

-XXVI-  Una cosa que ha sido determinada a obrar algo, lo ha sido necesariamente por Dios; y la que no lo ha sido por Dios, no puede determinarse a sí misma a obrarAquello por lo que se dice que las cosas están determinadas a obrar algo es, necesariamente, algo positivo. Y de esta suerte, Dios es por necesidad causa eficiente tanto de la esencia de ello como de su existencia. Que era lo primero. De lo que se sigue también, muy claramente, lo que se propone como segundo. En efecto: si la cosa no determinada por Dios pudiera determinarse a sí misma, entonces la primera parte de esta Proposición sería falsa, lo que es absurdo.

-XXVII-  Una cosa que ha sido determinada por Dios a obrar algo, no puede convenirse a sí misma en indeterminada.

-XXVIII- Ninguna cosa singular, o sea, ninguna cosa que es infinita y tiene una existencia determinada, puede existir, ni ser determinada a obrar, si no es determinada a existir y obrar por otra causa, que es también finita y tiene una existencia determinada; y, a su vez, dicha causa no puede tampoco existir, ni ser determinada a obrar, si no es determinada a existir y obrar por otra, que también es finita y tiene una existencia determinada, y así hasta el infinitoTodo cuanto está determinado a existir y obrar, es determinado por Dios. Pero lo que es finito y tiene una existencia determinada no ha podido ser producido por la naturaleza, considerada en absoluto, de algún atributo de Dios, pues todo lo que se sigue de la naturaleza, tomada en absoluto, de algún atributo de Dios, es infinito y eterno. Ha debido seguirse, entonces, a partir de Dios, o sea, de algún atributo suyo, en cuanto se le considera afectado por algún modo, ya que nada hay fuera de sustancia y modos, y los modos no son otra cosa que afecciones de los atributos de Dios. Ahora bien: tampoco ha podido seguirse a partir de Dios, o de algún atributo suyo, en cuanto afectado por alguna modificación que sea eterna e infinita. Por consiguiente, ha debido seguirse de Dios, o bien ser determinado a existir y obrar por Dios, o por algún atributo suyo, en cuanto modificado por una modificación que sea infinita y tenga una existencia determinada. Que era lo primero. Además, esta causa, o sea, este modo, a su vez, ha debido también ser determinado por otra, que es también finita y tiene una existencia determinada, y, a su vez, esta última por otra, y así siempre hasta el infinito.

-XXIX-  En la naturaleza no hay nada contingente, sino que, en virtud de la necesidad de la naturaleza divina, todo está determinado a existir y obrar de cierta maneraTodo lo que es, es en Dios: pero Dios no puede ser llamado cosa contingente. Pues existe necesariamente, y no contingentemente. Además, los modos de la naturaleza divina se han seguido de ella también de un modo necesario, no contingente, y ello, ya sea en cuanto la naturaleza divina es considerada en términos absolutos, ya sea en cuanto se la considera como determinada a obrar de cierta manera. Además, Dios es causa de estos modos no sólo en cuanto simplemente existen, sino también en cuanto se los considera como determinados a obrar algo. Pues, si no son determinados por Dios, es imposible, y no contingente, que se determinen a sí mismos; y, al contrario, si son determinados por Dios, es imposible, y no contingente, que se conviertan a sí mismos en indeterminados. Por lo cual, todas las cosas están determinadas, en virtud de la necesidad de la naturaleza divina, no sólo a existir, sino también a existir y obrar de cierta manera, y no hay nada contingente.
Debe entenderse por Naturaleza naturante, y qué por Naturaleza naturada. Pues creo que ya consta, por lo anteriormente dicho, que por Naturaleza naturante debemos entender lo que es en sí y se concibe por sí, o sea, los atributos de la sustancia que expresan una esencia eterna e infinita, esto es, Dios, en cuanto considerado como causa libre. Por Naturaleza naturada, en cambio, entiendo todo aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de Dios, o sea, de cada uno de los atributos de Dios, esto es, todos los modos de los atributos de Dios, en cuanto considerados como cosas que son en Dios, y que sin Dios no pueden ser ni concebirse.

-XXX- El entendimiento finito en acto, o el infinito en acto, debe comprender los atributos de Dios y las afecciones de Dios, y nada másUna idea verdadera debe ser conforme a lo ideado por ella, esto es: lo que está contenido objetivamente en el entendimiento debe darse necesariamente en la naturaleza; ahora bien: en la naturaleza no hay sino una sola sustancia, a saber, Dios, y no hay otras afecciones que las que son en Dios, y no pueden ser ni concebirse sin Dios; luego el entendimiento en acto, finito o infinito, debe comprender los atributos de Dios  las afecciones de Dios, y nada más.

-XXXI-  El entendimiento en acto, sea finito o infinito, así como la voluntad, el deseo, el amor, etc., deben ser referidos a la Naturaleza naturada, y no a la naturanteEn efecto, no entendemos por «entendimiento» el pensamiento en términos absolutos, sino sólo un cierto modo del pensar, que difiere de otros modos como el deseo, el amor, etc. y que, por tanto, debe ser concebido por medio del pensamiento tomado en términos absolutos, es decir, debe concebirse por medio de un atributo de Dios que exprese la eterna e infinita esencia del pensamiento de tal modo que sin él no pueda ser ni ser concebido, y por ello debe ser referido a la Naturaleza naturada, como también los demás modos del  pensar, y no a la naturante. No podemos entender nada que no conduzca a un más perfecto conocimiento del hecho de entender.

-XXXII-  La voluntad no puede llamarse causa libre, sino sólo causa necesariaLa voluntad, como el entendimiento, es sólo un cierto modo del pensar, y así ninguna volición puede existir ni ser determinada a obrar si no es determinada por otra causa, y ésta a su vez por otra, y así hasta el infinito. Pues si se supone una voluntad infinita, debe también ser determinada por Dios a existir y obrar, no en cuanto Dios es sustancia absolutamente infinita, sino en cuanto tiene un atributo que expresa la esencia infinita y eterna del pensamiento. Concíbasela, pues, del modo que sea, ya como finita, ya como infinita, requiere una causa en cuya virtud sea determinada a existir y obrar; y así no puede llamarse causa libre, sino sólo necesaria o compelida. 
Corolario I: Se sigue de aquí: primero, que Dios no obra en virtud de la libertad de su voluntad.
Corolario II: Se sigue: segundo, que la voluntad y el entendimiento se relacionan con la naturaleza de Dios como lo hacen el movimiento y el reposo y, en general, todas las cosas de la naturaleza, las cuales deben ser determinadas por Dios a existir y obrar de cierta manera. Pues la voluntad, como todo lo demás, precisa de una causa que la determine a existir y obrar de cierta manera. Y aunque de una voluntad o entendimiento dado se sigan infinitas cosas, no por ello puede decirse, sin embargo, que Dios actúa en virtud de la libertad de su voluntad, como tampoco puede decirse, por el hecho de que también se sigan infinitas cosas del movimiento y el reposo, que Dios actúa en virtud de la libertad del movimiento y el reposo. Por lo cual, la voluntad no pertenece a la naturaleza de Dios más que las cosas naturales, sino que se relaciona con ella de igual manera que el reposo y el movimiento y todas las demás cosas que hemos mostrado se siguen de la necesidad de la divina naturaleza y son determinadas por ella a existir y obrar de cierta manera.

-XXXIII-  Las cosas no han podido ser producidas por Dios de ninguna otra manera y en ningún otro orden que como lo han sidoEn efecto, todas las cosas, dada la naturaleza de Dios, se han seguido necesariamente, y en virtud de la necesidad de la naturaleza de Dios están determinadas a existir y obrar de cierta manera.  Siendo así, si las cosas hubieran podido ser de otra naturaleza tal, o hubieran podido ser determinadas a obrar de otra manera tal, que el orden de la naturaleza fuese otro, entonces también la naturaleza de Dios podría ser otra de la que es actualmente; y, por ende, también esa otra naturaleza debería existir, y, consiguientemente, podrían darse dos o varios Dioses, lo cual es absurdo. Por ello, las cosas no han podido ser producidas por Dios de ninguna otra manera y en ningún otro orden, etc.  Las cosas han sido producidas por Dios con una perfección suma: puesto que, dada una naturaleza perfectísima, se han seguido de ella necesariamente. Y esto no arguye imperfección alguna en Dios; más bien es su perfección la que nos compele a afirmarlo. Aún más: de lo contrario de ello se seguiría claramente que Dios no es sumamente perfecto, porque, sin duda, si las cosas hubiesen sido producidas de otra manera, debería serle atribuida a Dios otra naturaleza distinta de la que nos hemos visto obligados a atribuirle en virtud de su consideración como ser perfectísimo. Ahora bien: no dudo de que muchos rechazarán esta doctrina como absurda, y no querrán parar su atención en sopesarla; y ello, no por otro motivo que el de estar acostumbrados a atribuir a Dios otra libertad —a saber, la voluntad absoluta— muy distinta de la que nosotros hemos enseñado. Pero tampoco dudo de que, si quisieran meditar la cuestión y sopesar rectamente la serie de nuestras demostraciones, rechazarán de plano una libertad como la que ahora atribuyen a Dios, no sólo como algo fútil, sino también como un gran obstáculo para la ciencia. Con todo, y en gracia a ellos, mostraré todavía que, aun concediendo que la voluntad pertenezca a la esencia de Dios, no por ello deja de seguirse de su perfección que las cosas no han podido ser creadas por Dios de ninguna otra manera y en ningún otro orden. Lo que será fácil mostrar si tenemos en cuenta primero lo que ellos mismos conceden, a saber: que el hecho de que una cosa sea lo que es, depende sólo del decreto y voluntad de Dios. Pues, de otro modo, Dios no sería causa de todas las cosas. Conceden además que todos los decretos de Dios han sido sancionados por Dios mismo desde la eternidad. Pues, de otro modo, se argüiría en Dios imperfección e inconstancia. Pero como en la eternidad no hay cuándo, antes ni después, se sigue de aquí —a saber: de la sola perfección de Dios— que Dios nunca puede ni nunca ha podido decretar otra cosa; o sea, que Dios no ha existido antes de sus decretos, ni puede existir sin ellos. Me dirán, sin embargo, que, aun suponiendo que Dios hubiese hecho de otra manera la naturaleza de las cosas, o que desde la eternidad hubiese decretado otra cosa acerca de la naturaleza y su orden, de ahí no se seguiría imperfección alguna en Dios. Pero si dicen eso, conceden al mismo tiempo que Dios puede cambiar sus decretos. Pues si Dios hubiera decretado algo distinto de lo que decretó acerca de la naturaleza y su orden, esto es, si hubiese querido y concebido otra cosa respecto de la naturaleza, entonces habría tenido necesariamente otro entendimiento y otra voluntad que los que actualmente tiene. Y si es lícito atribuir a Dios otro entendimiento y otra voluntad, sin cambio alguno de su esencia y perfección, ¿qué causa habría para que no pudiera cambiar ahora sus decretos acerca de las cosas creadas, sin dejar por ello de permanecer igualmente perfecto? Pues, en lo que toca a las cosas creadas y al orden de éstas, su entendimiento y voluntad, como quiera que se los conciba, se comportan del mismo modo respecto de su esencia y perfección. Además, todos los filósofos que conozco conceden que en Dios no se da entendimiento alguno en potencia, sino sólo en acto; pero dado que tanto su entendimiento como su voluntad no se distinguen de su misma esencia, según conceden también todos, se sigue, por tanto, también de aquí que, si Dios hubiera tenido otro entendimiento y otra voluntad en acto, su esencia habría sido también necesariamente distinta; y, por ende, si las cosas hubieran sido producidas por Dios de otra manera que como ahora son, el entendimiento y la voluntad de Dios, esto es, su esencia, debería ser otra, lo que es absurdo.
Y de esta suerte, como las cosas no han podido ser producidas por Dios de ninguna otra manera ni en ningún otro orden —y que esto es verdad se sigue de la suprema perfección de Dios—, ninguna sana razón podrá, ciertamente, persuadirnos para que creamos que Dios no ha querido crear todas las cosas que están en su entendimiento con la misma perfección con que las entiende. Me dirán, empero, que en las cosas no hay ninguna perfección ni imperfección, sino que aquello que en ellas hay, en cuya virtud son llamadas perfectas o imperfectas, y buenas o malas, depende sólo de la voluntad de Dios; y, siendo así, Dios habría podido hacer, si hubiera querido, que lo que actualmente es perfección fuese suma imperfección, y al contrario. Pero ¿qué sería esto sino afirmar abiertamente que Dios, que entiende necesariamente aquello que quiere, puede hacer, en virtud de su voluntad, que él mismo entienda las cosas de otra manera que como las entiende? Lo cual es un gran absurdo. Por ello, puedo retorcer contra los adversarios su propio argumento, de la manera siguiente: todas las cosas dependen de la potestad de Dios, de modo que para que las cosas pudiesen ser de otra manera, la voluntad de Dios debería ser también necesariamente de otra manera; ahora bien: la voluntad de Dios no puede ser de otra manera; luego, las cosas tampoco pueden serlo. Confieso que la opinión que somete todas las cosas a una cierta voluntad divina indiferente, y que sostiene que todo depende de su capricho, me parece alejarse menos de la verdad que la de aquellos que sostienen que Dios actúa en todo con la mira puesta en el bien, pues estos últimos parecen establecer fuera de Dios algo que no depende de Dios, y a lo cual Dios se somete en su obrar como a un modelo, o a lo cual tiende como a un fin determinado. Y ello, sin duda, no significa sino el sometimiento de Dios al destino, que es lo más absurdo que puede afirmarse de Dios, de quien ya demostramos ser primera y única causa libre, tanto de la esencia de todas las cosas como de su existencia. Por lo cual, no hay motivo para perder el tiempo en refutar este absurdo.

-XXXIV-  La potencia de Dios es su esencia mismaEn efecto, de la sola necesidad de la esencia de Dios se sigue que Dios es causa de sí y de todas las cosas. Luego la potencia de Dios, por la cual son y obran él mismo y todas las cosas, es su esencia misma. 

-XXXV- Todo lo que concebimos que está en la potestad de Dios, es necesariamenteEn efecto, todo lo que está en la potestad de Dios debe estar comprendido en su esencia de tal manera que se siga necesariamente de ella, y es, por tanto, necesariamente.

-XXXVI- Nada existe de cuya naturaleza no se siga algún efectoTodo cuanto existe expresa la naturaleza, o sea, la esencia de Dios de una cierta y determinada manera, esto es, todo cuanto existe expresa de cierta y determinada manera la potencia de Dios, que es causa de todas las cosas, y así debe seguirse de ello algún efecto. 

Apéndice

Con lo dicho, he explicado la naturaleza de Dios y sus propiedades, a saber: que existe necesariamente; que es único; que es y obra en virtud de la sola necesidad de su naturaleza; que es causa libre de todas las cosas, y de qué modo lo es; que todas las cosas son en Dios y dependen de Él, de suerte qué sin Él no pueden ser ni concebirse; y, por último, que todas han sido predeterminadas por Dios, no, ciertamente, en virtud de la libertad de su voluntad o por su capricho absoluto, sino en virtud de la naturaleza de Dios, o sea, su infinita potencia, tomada absolutamente.
Ahora bien: deducir todo ello a partir de la naturaleza del alma humana no es de este lugar. Aquí me bastará con tomar como fundamento lo que todos deben reconocer, a saber: que todos los hombres nacen ignorantes de las causas de las cosas, y que todos los hombres poseen apetito de buscar lo que les es útil, y de ello son conscientes. De ahí se sigue, primero, que los hombres se imaginan ser libres, puesto que son conscientes de sus voliciones y de su apetito, y ni soñando piensan en las causas que les disponen a apetecer y querer, porque las ignoran. Se sigue, segundo, que los hombres actúan siempre con vistas a un fin, a saber: con vistas a la utilidad que apetecen, de lo que resulta que sólo anhelan siempre saber las causas finales de las cosas que se llevan a cabo, y, una vez que se han enterado de ellas, se tranquilizan, pues ya no les queda motivo alguno de duda. Si no pueden enterarse de ellas por otra persona, no les queda otra salida que volver sobre sí mismos y reflexionar sobre los fines en vista de los cuales suelen ellos determinarse en casos semejantes, y así juzgan necesariamente de la índole ajena a partir de la propia. Además, como encuentran, dentro y fuera de sí mismos, no pocos medios que cooperan en gran medida a la consecución de lo que les es útil, como, por ejemplo, los ojos para ver, los dientes para masticar, las hierbas y los animales para alimentarse, el sol para iluminar, el mar para criar peces, ello hace que consideren todas las cosas de la naturaleza como si fuesen medios para conseguir lo que les es útil. Y puesto que saben que esos medios han sido encontrados, pero no organizados por ellos, han tenido así un motivo para creer que hay algún otro que ha organizado dichos medios con vistas a que ellos los usen. Pues una vez que han considerado las cosas como medios, no han podido creer que se hayan hecho a sí mismas, sino que han tenido que concluir, basándose en el hecho de que ellos mismos suelen servirse de medios, que hay algún o algunos rectores de la naturaleza, provistos de libertad humana, que les han proporcionado todo y han hecho todas las cosas para que ellos las usen. Ahora bien: dado que no han tenido nunca noticia de la índole de tales rectores, se han visto obligados a juzgar de ella a partir de la suya, y así han afirmado que los dioses enderezan todas las cosas a la humana utilidad, con el fin de atraer a los hombres y ser tenidos por ellos en el más alto honor; de donde resulta que todos, según su propia índole, hayan excogitado diversos modos de dar culto a Dios, con el fin de que Dios los amara más que a los otros, y dirigiese la naturaleza entera en provecho de su ciego deseo e insaciable avaricia. Y así, este prejuicio se ha trocado en superstición, echando profundas raíces en las almas, lo que ha sido causa de que todos se hayan esforzado al máximo por entender y explicar las causas finales de todas las cosas. Pero al pretender mostrar que la naturaleza no hace nada en vano (esto es: no hace nada que no sea útil a los hombres), no han mostrado —parece— otra cosa sino que la naturaleza y los dioses deliran lo mismo que los hombres. Os ruego consideréis en qué ha parado el asunto. En medio de tantas ventajas naturales no han podido dejar de hallar muchas desventajas, como tempestades, terremotos, enfermedades, etc.; entonces han afirmado que ello ocurría porque los dioses estaban airados a causa de las ofensas que los hombres les inferían o a causa de los errores cometidos en el culto. Y aunque la experiencia proclamase cada día, y patentizase con infinitos ejemplos, que los beneficios y las desgracias acaecían indistintamente a piadosos y a impíos, no por ello han desistido de su inveterado prejuicio: situar este hecho entre otras cosas desconocidas, cuya utilidad ignoraban (conservando así su presente e innato estado de ignorancia) les ha sido más fácil que destruir todo aquel edificio y planear otro nuevo. Y de ahí que afirmasen como cosa cierta que los juicios de los dioses superaban con mucho la capacidad humana, afirmación que habría sido, sin duda, la única causa de que la verdad permaneciese eternamente oculta para el género humano, si la Matemática, que versa no sobre los fines, sino sólo sobre las esencias y propiedades de las figuras, no hubiese mostrado a los hombres otra norma de verdad; y, además de la Matemática, pueden también señalarse otras causas responsables de que los hombres se diesen cuenta de estos vulgares prejuicios y se orientasen hacia el verdadero conocimiento de las cosas. Las cosas de la naturaleza acontecen todas con una necesidad eterna y una suprema perfección. Sin embargo, añadiré aún que esta doctrina acerca del fin transtorna por completo la naturaleza, pues considera como efecto lo que es en realidad causa, y viceversa. Además, convierte en posterior lo que es, por naturaleza, anterior. Y, por último, trueca en imperfectísimo lo que es supremo y perfectísimo. Pues según consta el efecto producido inmediatamente por Dios es el más perfecto, y una cosa es tanto más imperfecta cuantas más causas intermedias necesita para ser producida. Pero, si las cosas inmediatamente producidas por Dios hubieran sido hechas para que Dios alcanzase su fin propio, entonces las últimas, por cuya causa se han hecho las anteriores, serían necesariamente las más excelentes de todas. Además, esta doctrina priva de perfección a Dios: pues, si Dios actúa con vistas a un fin, es que —necesariamente— apetece algo de lo que carece. Y, aunque los teólogos y los metafísicos distingan entre fin de carencia y fin de asimilación, confiesan, sin embargo, que Dios ha hecho todas las cosas por causa de sí mismo, y no por causa de las cosas que iban a ser creadas, pues, aparte de Dios, no pueden señalar antes de la creación nada en cuya virtud Dios obrase; y así se ven forzados a confesar que Dios carecía de aquellas cosas para cuya consecución quiso disponer los medios, y que las deseaba, como es claro por sí mismo. Y no debe olvidarse aquí que los secuaces de esta doctrina, que han querido exhibir su ingenio señalando fines a las cosas, han introducido, para probar esta doctrina suya, una nueva manera de argumentar, a saber: la reducción, no a lo imposible, sino a la ignorancia, lo que muestra que no había ningún otro medio de probarla. Pues si, por ejemplo, cayese una piedra desde lo alto sobre la cabeza de alguien, y lo matase, demostrarán que la piedra ha caído para matar a ese hombre, de la manera siguiente. Si no ha caído con dicho fin, queriéndolo Dios, ¿cómo han podido juntarse al azar tantas circunstancias? (y, efectivamente, a menudo concurren muchas a la vez). Acaso responderéis que ello ha sucedido porque el viento soplaba y el hombre pasaba por allí. Pero —insistirán— ¿por qué soplaba entonces el viento? ¿Por qué el hombre pasaba por allí entonces? Si respondéis, de nuevo, que el viento se levantó porque el mar, estando el tiempo aún tranquilo, había empezado a agitarse el día anterior, y que el nombre había sido invitado por un amigo, insistirán de nuevo, a su vez —ya que el preguntar no tiene fin—: ¿y por qué se agitaba el mar? ¿por qué el hombre fue invitado en aquel momento? Y, de tal suerte, no cesarán de preguntar las causas de las causas, hasta que os refugiéis en la voluntad de Dios, ese asilo de la ignorancia. Así también, cuando contemplan la fábrica del cuerpo humano, quedan estupefactos, y concluyen, puesto que ignoran las causas de algo tan bien hecho, que es obra no mecánica, sino divina o sobrenatural, y constituida de modo tal que ninguna parte perjudica a otra. Y de aquí proviene que quien investiga las verdaderas causas de los milagros, y procura, tocante a las cosas naturales, entenderlas como sabio, y no admirarlas como necio, sea considerado hereje e impío, y proclamado tal por aquellos a quien el vulgo adora como intérpretes de la naturaleza y de los dioses. Porque ellos saben que, suprimida la ignorancia, se suprime la estúpida admiración, esto es, se les quita el único medio que tienen de argumentar y de preservar su autoridad. 
Una vez que los hombres se han persuadido de que todo lo que ocurre ocurre por causa de ellos, han debido juzgar como lo principal en toda cosa aquello que les resultaba más útil, y estimar como las más excelentes de todas aquellas cosas que les afectaban del mejor modo. De donde han debido formar nociones, con las que intentan explicar la naturaleza de las cosas, tales como Bien, Mal, Orden, Confusión, Calor, Frío, Belleza y Fealdad; y, dado que se consideran a sí mismos como libres, de ahí han salido nociones tales como Alabanza, Vituperio, Pecado y Mérito. Han llamado Bien a todo lo que se encamina a la salud y al culto de Dios, y Mal, a lo contrario de esas cosas. Y como aquellos que no entienden la naturaleza de las cosas nada afirman realmente acerca de ellas, sino que sólo se las imaginan, y confunden la imaginación con el entendimiento, creen por ello firmemente que en las cosas hay un Orden, ignorantes como son de la naturaleza de las cosas y de la suya propia. Pues decimos que están bien ordenadas cuando están dispuestas de tal manera que, al representárnoslas por medio de los sentidos, podemos imaginarlas fácilmente y, por consiguiente, recordarlas con facilidad; y, si no es así, decimos que están mal ordenadas o que son confusas. Y puesto que las cosas que más nos agradan son las que podemos imaginar fácilmente, los hombres prefieren, por ello, el orden a la confusión, corno si, en la naturaleza, el orden fuese algo independiente de nuestra imaginación; y dicen que Dios ha creado todo según un orden, atribuyendo de ese modo, sin darse cuenta, imaginación a Dios, a no ser quizá que prefieran creer que Dios, providente con la humana imaginación, ha dispuesto todas las cosas de manera tal que ellos puedan imaginarlas muy fácilmente. Y acaso no sería óbice para ellos el hecho de que se encuentran infinitas cosas que sobrepasan con mucho nuestra imaginación, y muchísimas que la confunden a causa de su debilidad. Por lo que toca a las otras nociones, tampoco son otra cosa que modos de imaginar, por los que la imaginación es afectada de diversas maneras, y, sin embargo, son consideradas por los ignorantes como si fuesen los principales atributos de las cosas; porque, como ya hemos dicho, creen que todas las cosas han sido hechas con vistas a ellos, y a la naturaleza de una cosa la llaman buena o mala, sana o pútrida y corrompida, según son afectados por ella. Por ejemplo, si el movimiento que los nervios reciben de los objetos captados por los ojos conviene a la salud, los objetos por los que es causado son llamados bellos; y feos, los que provocan un movimiento contrario. Los que actúan sobre el sentido por medio de la nariz son llamados aromáticos o fétidos; los que actúan por medio de la lengua, dulces o amargos, sabrosos o insípidos, etc.; los que actúan por medio del tacto, duros o blandos, ásperos o lisos, etc. Y, por último, los que excitan el oído se dice que producen ruido, sonido o armonía, y esta última ha enloquecido a los hombres hasta el punto de creer que también Dios se complace con la armonía; y no faltan filósofos persuadidos de que los movimientos celestes componen una armonía. Todo ello muestra suficientemente que cada cual juzga de las cosas según la disposición de su cerebro, o, más bien, toma por realidades las afecciones de su imaginación. Por ello, no es de admirar que hayan surgido entre los hombres tantas controversias como conocemos, y de ellas, por último, el escepticismo. Pues, aunque los cuerpos humanos concuerdan en muchas cosas, difieren, con todo, en muchas más, y por eso lo que a uno le parece bueno, parece malo a otro; lo que ordenado a uno, a otro confuso; lo agradable para uno es desagradable para otro. En efecto, en boca de todos están estas sentencias: hay tantas opiniones como cabezas; cada cual abunda en su opinión; no hay menos desacuerdo entre cerebros que entre paladares. Ellas muestran suficientemente que los hombres juzgan de las cosas según la disposición de su cerebro, y que más bien las imaginan que las entienden. Pues si las entendiesen —y de ello es testigo la Matemática—, al menos las cosas serían igualmente convincentes para todos, ya que no igualmente atractivas.
Vemos, pues, que todas las nociones por las cuales suele el vulgo explicar la naturaleza son sólo modos de imaginar, y no indican la naturaleza de cosa alguna, sino sólo la contextura de la imaginación; y, pues tienen nombres como los que tendrían entidades existentes fuera de la imaginación, no las llamo entes de razón, sino de imaginación, y así, todos los argumentos que contra nosotros se han obtenido de tales nociones, pueden rechazarse fácilmente. En efecto, muchos suelen argumentar así: si todas las cosas se han seguido en virtud de la necesidad de la perfectísima naturaleza de Dios, ¿de dónde han surgido entonces tantas imperfecciones en la naturaleza, a saber: la corrupción de las cosas hasta el hedor, la fealdad que provoca náuseas, la confusión, el mal, el pecado, etc.? Pero esto se refuta fácilmente. Pues la perfección de las cosas debe estimarse por su sola naturaleza y potencia, y no son mas o menos perfectas porque deleiten u ofendan los sentidos de los hombres, ni porque convengan o repugnen a la naturaleza humana. Y a quienes preguntan: ¿por qué Dios no ha creado a todos los hombres de manera que se gobiernen por la sola guía de la razón? respondo sencillamente: porque no le ha faltado materia para crearlo todo, desde el más alto al más bajo grado de perfección; o, hablando con más propiedad, porque las leyes de su naturaleza han sido lo bastante amplias como para producir todo lo que puede ser concebido por un entendimiento infinito. Éstos son los prejuicios que aquí he pretendido señalar. Si todavía quedan algunos de la misma estofa, cada cual podrá corregirlos a poco que medite.

*** *** ***

Cuando escribí sobre Pitágoras y sus Lecciones a los diferentes niveles de iniciación, hubo un momento en que me pareció viajar oníricamente al pasado y estar presente escuchando al Maestro en el Auditórium de su Escuela de Crotona. Ahora tuve similar sensación y, en lo onírico, entre los del Círculo Interno de Jesús me pareció ver al que sería después Baruch Spinoza y, en parte, rememoraba en el siglo XVII esa no escrita Enseñanza dejada por Jesús... que, por qué no, Spinoza recibió.

Sugiero leer de manera detenida, discernir y estudiar buscando concordancias en el complejo texto de una inspirada Enseñanza para estos tiempos... Una simple lectura ya muestra lo absurdo de haberlo algunos llamado ateo. Sin la geometría del capítulo dedicado a Dios en su Magna obra se encontrará la sustancia y quizá entender el cósmico concepto inspirado de Dios que Einstein hizo suyo. Un elegido del pasado puede tener esa concepción de Dios por sobre dogmas en una expansión colectiva humana actual que será gradual. Os pido subrayar frases que os llamen la atención, luego de manera no lineal entrelazarlas en un conjunto y, encontrar...


-VI-

El casero del judío

La Haya, 1677
El Señor era un sabio. Lo visitaban regentes y nobles; aldeanos; calvinistas, cuáqueros, mennonitas y hasta católicos. Era un filósofo, pero también tenía profundos conocimientos de química, medicina y física. No es cierto que puliera anteojos para ganarse la vida. Los Sres. Jelles y de Vries no permitieron que pasara zozobras económicas. Como cualquier otro sabio, pulía sus lentes ópticos para desarrollar sus propias investigaciones. Permitía una ayuda mínima de sus amigos para dedicarse por entero a la búsqueda del bien verdadero. El Señor era religioso, pero de una manera distinta a la de los demás. Tenía una inteligencia superior y un alma cristalina. Cuando la naturaleza de mis tareas me lo permitía, apuntaba algunas de las ideas que expresaba a sus visitantes, aunque yo no las comprendiera o aceptara totalmente:
“Después que la experiencia me hubo enseñado que todo lo que ocurre frecuentemente en la vida es vano y fútil; después de haber visto que todo lo que para mí
era objeto o motivo de temor no contenía nada bueno ni malo en sí, fuera de los efectos que ejercía sobre mi alma, me decidí finalmente a investigar si no habría algo que fuese un bien verdadero, posible de alcanzar y al cual sólo pudiera entregarse el alma una vez rechazadas todas las demás cosas ; más aún, si no habría algo cuyo descubrimiento y adquisición me diera el goce eterno de una alegría suprema y continua..."
"...veía, por cierto, las ventajas que nos procuran los honores y las riquezas y veía, asimismo, que era necesario renunciar a ellas si quería entregarme seriamente
a este nuevo propósito..."
"...los honores son un gran impedimento, porque para lograrlos es necesario vivir según el criterio de la gente, huyendo de lo que ella vulgarmente huye y buscando lo que ella vulgarmente busca"
”Todas las cosas que el vulgo persigue no sólo no ofrecen ningún remedio para la conservación de nuestro ser, sino que por el contrario lo impide y son, a menudo,
la causa de la perdición de aquellos que las poseen y siempre la causa de la perdición de aquellos que son poseídos por ellas”
“La ciencia eterna e infinita que llamamos Dios o Naturaleza actúa con la misma necesidad con que existe”
“El vulgo considera los ministerios eclesiásticos como dignidades y los oficios como beneficios y tiene en alta estima a los pastores. Pues, tan pronto se introdujo
tal abuso en la iglesia, surgió inmediatamente en los peores un ansia desmedida por ejercer oficios religiosos, degenerando el deseo de propagar la religión divina
en sórdida avaricia y ambición”
No es verdad que en el último instante de su muerte se mostrase arrepentido de sus ideas y entre sollozos, pidiera su absolución. Tampoco es cierto que se haya suicidado. No utilizó opio. Murió tranquilamente en presencia de un médico de Ámsterdam que era de su amistad. Me sorprendió su muerte, claro. No sabía que su dolencia fuera tan grave. Tenía 44 años. Ese día mi esposa le había preparado un caldo de pollo y nos fuimos al segundo oficio religioso. Luego nos enteramos que había muerto. Su amigo, el médico, se fue presuroso aduciendo que no quería perder su barco de la tarde a Ámsterdam. Más tarde advertí que faltaban un ducado de oro, unas monedas y un cuchillo de plata que había dejado distraídamente sobre la mesa.
El Señor no dejó testamento pero sí me había encomendado una tarea llegado el momento final. Debía despachar su escritorio de trabajo al Sr. Rieuwertsz, su editor en Ámsterdam. Me instruyó que el embalaje no mostrase ninguna señal que lo vinculara a él, lo que cumplí fielmente, como todas las indicaciones que me dio. Tampoco debía declarar su contenido en la Aduana. Unas semanas más tarde Rieuwertsz me escribió contándome que el escritorio llegó sin problemas, aunque los parientes del Señor estuvieron merodeando por el puerto. Creían que en su interior se ocultaban grandes riquezas. Y tenían razón, aunque no de la manera en que ellos lo sospechaban. No había dinero en el escritorio sino un manuscrito intitulado "Ética"
Me llamo Hendrick van der Spyck, y entre los nombres que tuvo el Señor que vivía en uno de mis cuartos, yo prefiero el más portugués de todos: Bento D'Espinosa.
Pero todos lo conocían por Spinoza, el judío.
http://marcelo-lamenoridea.blogspot.com/2009/10/el-casero-del-judio.html

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ECM
Experiencias Cercanas a la Muerte
a)
Las Experiencias Cercanas a la Muerte ECM más una vez han sido destacadas en mis escritos. No todos lo aceptan a pesar de los millones de casos comprobados y estudiados desde niños a ancianos, hombres, mujeres de diferentes nacionalidades, razas y credos. Tenemos por ejemplo la opinión de:

La doctora Susan Blackmore, psicóloga y socióloga investiga sobre estos fenómenos, sostiene que las percepciones asociadas a las experiencias cercanas a la muerte son una creación del cerebro en base a experiencias vividas por el individuo anteriormente. En cuanto a la dificultad de concretar el momento exacto en que suceden, ella sugiere algún momento antes de que suceda la muerte clínica o bien después de la reanimación.
Para la investigadora, todas las percepciones sensoriales asociadas a las ECM pueden ser explicadas desde el punto de vista de la función cerebral y su química. Como ejemplo expone la sensación del túnel y la luz al final; en la zona media del campo visual hay más células especializadas que en la zona externa, ante la falta de oxígeno y la sobreexcitación de las células especializadas en el ojo se ve un punto central de luz y oscuridad a su alrededor.

En la trinchera opuesta figuran el Dr. Raymond Moody quien es el pionero de la Ciencia de las ECM al escribir el primer libro "Vida después de la Vida" sobre la base de lo por él observado y que muchos otros tenían más casos consignados pero en el silencio por temor al ridículo científico. En el 2011 Moody fue entrevistado en España dado que ahora investiga a familiares del moribundo que también, en alguna medida experimentan ECM.

Dice el Dr. Moody en la entrevista:

La mente humana tiene algo dentro que le produce la necesidad de comunicarse con un  poder superior. La única diferencia entre los seres humanos y el resto del mundo animal es que nosotros recalcamos el sentimiento de la mortalidad y la creencia en una vida espiritual.
Hoy tenemos la convicción que estas ECM también son percibidas por los que se encuentran junto al agonizante y, por supuesto, éstos no están en la delicada situación del enfermo y no sufren una falta de oxígeno en el cerebro. He entrevistado a testigos en todo el mundo. Pienso que estas experiencias son iguales en todo el planeta y no tienen relación alguna con la formación religiosa del individuo.
Al día de hoy no se puede decir que me considere una persona religiosa. Pienso que ninguna religión organizada posee la verdad por completo, pues en mi opinión se trata de una cuestión personal. Para mí, la relación con Dios se basa en mantener cierto respeto a la divinidad y en orarle si así lo creemos oportuno. Confío en Dios para que me guíe a través de la vida, ya que en el mejor de los casos el simple hecho de existir ya es complicado.
Ha habido numerosos casos de personas ciegas que han protagonizado ECM y, durante la misma, han sido capaces de contemplar todo lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Creo que cada uno debe pensar por sí mismo. Esa es la manera de alcanzar la felicidad en la vida.
Las teorías de Susan Blackmore son la típica tesis de un investigador de salón. Como ya te he dicho, en mis estudios sobre ECM me he encontrado con testimonios de personas que estaban junto al moribundo y han compartido con él estas vivencias. Estos individuos no tenían ninguna enfermedad. Entonces, ¿por qué asegurar que las experiencias de aquellos que casi mueren se explica por la química cerebral, cuando los que están a su lado experimentan lo mismo sin tener lesión cerebral? Rechazo la hipótesis de Blackmore; pienso que no está suficientemente sustentada.
Pienso que estas experiencias por el momento no tienen una explicación científica, aunque estoy convencido que en un futuro se demostrará que se trata de un fenómeno revolucionario que moldeará nuestro entendimiento del mundo.

En lo personal tengo dos experiencias. Al morir mi padre, estando con mi madre y mi señora, una luz emanó de su rostro hacia mi frente, luz que fue visible por nosotros. En ese instante de manera telepática escuché a mi padre decirme: Hijo me encuentro donde tanto tu anhelaste llegara... y...

Hace 7 1/2 años a mi señora se le diagnosticó un melanoma maligno del brazo que resulto ser Clark V, profundo, cáncer sin tratamiento real. Además de la extirpación amplia del sector se le realizó después un parcial vaciamiento ganglionar izquierdo en busca del ganglio centinela, con anestesia general. Al salir de pabellón la camilla rodante con mi señora me llamó la atención el aura oscura y rostro de preocupación de la anestesista y el aura radiante de mi señora. Al acercarme Olga me dijo tres veces: ¡Qué hermoso es Allá! Después bloqueó el recuerdo de su ECM y lo ignoró. Oncólogos calificados al amigo cirujano le señalaron que a Olga le quedaban seis meses de vida. Vivió muy bien 6 año más. A comienzos del 2011 sintió que su enfermedad se propagaría, buscó en InterNet... En Santiago se inició la Inmunoterapia que es experimental. En agosto 2011 escribí lo que consideré sería mi último libro: "Breviario del Portal" Un legado del autor. Me llamó la atención que Olga lo leyera y, es más, lo recomendara. A personas cercanas les dijo que le quedaba poco mientras yo estaba esperanzado con la Inmunoterapia que recibía, además de, en Meditación, usar el visualizado método del Dr. Simonton. Olga se veía bien pero, tal parece ella recordó su ECM y el por qué de su sobrevida que tenía fecha de término, como lo fue el 11 de enero del 2012. A finales de noviembre se manifiestan los primeros síntomas de metástasis cerebrales con paresia del brazo y pierna izquierda por metástasis cerebrales. El colega que la atiende pensó que era un milagro que siguiera consciente. Luego ya no pudo caminar y se cumplió su firme voluntad: 
No estar sola, que no se le prolongara artificialmente la vida y padecer dolor. Así sucedió. Tenía momentos de sopor y de lucidez con un rostro luminoso, unos ojos de mirada radiante cual reflejo del Más Allá, una angelical sonrisa que se trasmitió a quienes la rodeábamos. Me sorprendió cuando me dijo que quería ver un OVNI. Se fue en paz dándonos paz a nosotros. Eso es más, mucho más que simple actividad cerebral.

b)
La Dra. Elisabeth Kubler-Ross (1926-2004) es otra pionera en las ECM. Trabajó con miles de pacientes terminales. Estudió 20,000 casos de gente de todo el mundo que fueron declarados clínicamente muertos y después regresaron a la vida. Se dedicó al cuidado del paciente terminal y, sus colegas impresionados por la dedicación por ella mostrada dieron el nombre de Tanatología a esa nueva especialidad médica en honor en vida de la Dra. Elisabeth Kubler-Ross. Ella conoció en persona la ECM y señaló:
 
La experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento. Es el nacer a una forma diferente de existencia la cual puede ser probada. Por miles de años te hicieron "creer" en las cosas del más allá. Pero para mí, ya no se trata de "creer" sino de "saber". Existen tres etapas al momento de la muerte. El fallecimiento del cuerpo humano es idéntico a lo que sucede cuando una mariposa emerge de su capullo. El capullo puede compararse al cuerpo humano, pero no es idéntico a tu ser real, sino que se trata solamente de la casa donde vive por un tiempo. Morir es mudarse de una casa a otra mucho más bella.
 
UNA MARIPOSA EMERGE.
Tan pronto como el capullo se encuentra en condiciones irreparables, la mariposa será liberada. En esta segunda etapa, el ser humano se alimenta de energía psíquica. Tan pronto como tu alma deja tu cuerpo, te das cuenta inmediatamente de que puedes percibir todo lo que sucede en el lugar donde falleciste. Sin embargo, no te encuentras registrando todos estos eventos mediante tu conciencia terrena, sino con otra clase de conciencia nueva.
Puedes enterarte de lo que los demás dicen exactamente, de lo que piensan y de cómo actúan. En esta segunda etapa el que ha fallecido también se dará cuenta de que se encuentra completo nuevamente. Personas que eran ciegas, pueden ver de nuevo, y gente que no podía escuchar y hablar, puede hacerlo otra vez.
Aquéllos de mis pacientes que sufrían de esclerosis múltiple, me decían llenos de alegría después de que regresaban de una experiencia cercana a la muerte "Dr. Ross, podía bailar de nuevo". Hicimos un experimento con gente ciega: Aquéllos que tuvieron una experiencia "fuera de su cuerpo" y regresaron, te podían contar en detalle qué colores y qué joyería llevabas si estabas presente en el momento.
 
NADIE MUERE SOLO.
En esta segunda etapa notarás que nadie muere solo. Cuando uno deja su cuerpo físico, uno no puede hablar más en términos de tiempo, espacio o distancia en el sentido común porque éstos son un fenómeno terrenal. En este sentido, uno se da cuenta de que nadie muere solo porque el difunto es capaz de visitar a quien desee.
Además, existe gente esperando por ti que fallecieron antes que tú, quienes te quieren y aprecian bastante. Lo que la iglesia les enseña a los niños pequeños sobre los ángeles de la guarda está basado en un hecho. Existen pruebas de que cada ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, es guiado por una entidad espiritual. Todos tenemos dicha guía espiritual, creamos en ella o no.
Algunos niños pequeños los conocen como "amigos imaginarios". Una paciente mía, ya anciana llegó a decirme: "Él está de nuevo aquí. Cuando era niña, él estaba siempre conmigo, pero me había olvidado completamente de que existía". Ella fallece un día después, llena de dicha sabiendo que alguien que la quiere la está esperando… En general, la gente que está esperando por nosotros en el otro lado son aquéllos quienes más nos quieren.
En los casos de niños muy pequeños, cuyos padres, abuelos y otros parientes cercanos todavía viven, son recibidos por sus ángeles de la guarda, o por Jesús o alguna otra figura religiosa. Nunca he conocido ningún niño protestante que sea recibido por la Virgen María, pero ha sido percibida por muchos niños católicos. Esto no es debido a una cuestión de discriminación, sino que simplemente eres recibido por personas significativas para ti.

TODOS ENCUENTRAN EL CIELO QUE HAN IMAGINADO.
Antes de que salgas de tu cuerpo físico para realizar la metamorfosis hacia la forma que tendrás por toda la eternidad, pasas por una etapa que se encuentra totalmente impregnada con imágenes terrenas. Puede ser que te encuentres flotando a través de un túnel, pasando por una gran puerta o cruzando un puente. Todos encuentran el cielo que han imaginado. Después de que has atravesado este túnel, puente o puerta, te encuentras al final de él rodeado por luz. Esta luz es más blanca que el blanco.
Es muy brillante, y cada vez que te aproximas más a ella, te sientes más y más envuelto por el más grande, indescriptible e incondicional amor que te hayas podido imaginar. Si alguien está teniendo una experiencia cercana a la muerte, le es permitido ver esta luz sólo por un breve instante. Después de esto, debe regresar. Pero cuando mueres realmente, la conexión entre el capullo y la mariposa se rompe. Después de esto, no es posible regresar a tu cuerpo terrenal. Pero tú no querrías regresar a él de cualquier manera, porque después de ver la luz nadie quiere regresar.
En esta luz, tú experimentarás por primera vez lo que el hombre pudo haber sido. Aquí se encontrarás entendimiento sin juzgar, y amor incondicional. En esta presencia, tú sabrás que toda tu vida en la tierra no fue más que una escuela a la que tuviste que asistir para poder pasar ciertas pruebas y aprender lecciones especiales. Tan pronto como has finalizado esta escuela y aprendido tus lecciones, será permitido que regreses a casa, que te gradúes!
 
LA MAYOR LECCIÓN DE TODAS.
Alguna gente pregunta: "¿Por qué los niños pequeños mueren?" La respuesta es simple. Ellos aprendieron en un período muy corto lo que uno tiene que aprender, lo cual pueden ser diferentes cosas. Hay una cosa que todos tienen que aprender antes de regresar y es el amor incondicional.
Si tú has aprendido y practicado esto, has aprendido la mayor lección de todas. En esta presencia de luz, tienes que voltear a ver lo que fue de tu vida desde el primer día hasta el último. Con esta visualización de tu vida has alcanzado la tercera etapa. Conocerás en detalle cada pensamiento que tuviste, recordarás cada palabra, cada acto.
Esta recapitulación es sólo una pequeña parte de tu conocimiento porque en este momento también conocerás todas las consecuencias resultantes de cada uno de tus pensamientos, palabras y actos. Dios es amor incondicional. Durante esta revisión de tu vida terrena no culparás a Dios por tu destino, sino que te darás cuenta de que tú mismo fuiste tú peor enemigo, debido a que te acusarás a ti mismo de haberte negado tantas oportunidades para crecer.
Ahora sabrás que hace mucho tiempo, cuando tu casa se quemó, tu hijo murió, tu esposo se lastimó, todas esas tragedias fueron solamente oportunidades para crecer: para crecer en entendimiento, en amor, en todas esas cosas que tenemos que aprender. Todos hemos sido creados para vivir una maravillosa vida, aunque de momento no la entendamos.
Mi más grande deseo es que comiences a verla de manera diferente. Si aceptas tu vida como algo para lo que fuiste creado, ya no volverás a cuestionar cuáles vidas son prolongadas y cuáles no, cuales son mejores o peores.

Poco antes de morir, en su último libro, deja esta magistral descripción que conviene internalizar, releer y analizar:

Ésta es una época muy confusa de la historia. Se ha maltratado a la Tierra durante demasiado tiempo sin pensar para nada en las consecuencias. La humanidad ha hecho estragos en el abundante jardín de Dios. Las armas, la ambición, el materialismo, la destrucción, se han convertido en el catecismo de la vida, en el mantra de generaciones cuyas meditaciones sobre el sentido de la vida se han desencaminado peligrosamente. Creo que la Tierra castigará muy pronto estas fechorías. Debido a lo que la humanidad ha hecho, habrá terribles terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas y otros desastres naturales jamás vistos. Debido a lo que la humanidad ha olvidado, habrá muchísimo sufrimiento. Lo sé. Mis guías me han dicho que hay que esperar cataclismos y convulsiones de proporciones bíblicas. ¿De qué otro modo puede despertar la gente? ¿Qué otra manera hay de enseñar a respetar la naturaleza y la necesidad de espiritualidad? Como mis ojos han visto el futuro siento una gran compasión por las personas que quedan aquí. No hay que tener miedo; no hay ningún motivo para tenerlo si recordamos que la muerte no existe. Cuando estoy en la transición de este mundo al otro, se que el cielo o el infierno están determinados por la forma como vivimos la vida en el presente. 'La única finalidad de la vida es crecer. La lección ultima es aprender a amar y a ser amados incondicionalmente'. En la Tierra hay millones de personas que se están muriendo de hambre; hay millones de personas que no tienen un techo para cobijarse; hay millones de enfermos de SIDA; hay millones de personas que sufren maltratos y abusos; hay millones que padecen discapacidades. Cada día hay una persona mas que clama pidiendo comprensión y compasión. Escucha esas llamadas, óyelas como si fueran una hermosa música. Te aseguro que las mayores satisfacciones en la vida provienen de abrir el corazón a las personas necesitadas. La mayor felicidad consiste en ayudar a los demás. En lugar de tener miedo, conozcámonos a nosotros mismos y consideremos la vida un desafío en el cual las decisiones más difíciles son las que más nos exigen, las que nos harán actuar con rectitud y nos aportarán las fuerzas y el conocimiento de Él, el Ser Supremo. El mejor regalo que nos ha hecho Dios es el libre albedrío, la libertad. Las casualidades no existen; todo lo que nos ocurre en la vida ocurre por un motivo positivo. Si cubriéramos los desfiladeros para protegerlos de los vendavales, jamás veríamos la belleza de sus formas. Realmente creo que mi verdad es una verdad universal que está por encima de cualquier religión, situación económica, raza o color, y que la compartimos todos en la experiencia normal de la vida. Todas las personas procedemos de la misma fuente y regresamos a esa misma fuente. Todos hemos de aprender a amar y a ser amados incondicionalmente. Todas las penurias que se sufren en la vida, todas las tribulaciones y pesadillas, todas las cosas que podríamos considerar castigos de Dios, son en realidad regalos. Son la oportunidad para crecer, que es la única finalidad de la vida. No se puede sanar al mundo sin sanarse primero a sí mismo. Si estamos dispuestos para las experiencias espirituales y no tenemos miedo, las tendremos, sin necesidad de un gurú o un maestro que nos diga cómo hacerlo. Cuando nacimos de la fuente a la que yo llamo Dios, fuimos dotados de una faceta de la divinidad; eso es lo que nos da el conocimiento de nuestra inmortalidad. Debemos vivir hasta morir. Nadie muere solo. Todos somos amados con un amor que trasciende la comprensión. Todos somos bendecidos y guiados. Es importante que hagamos solamente aquello que nos gusta hacer. Podemos ser pobres, podemos pasar hambre, podemos vivir en una casa destartalada, pero vamos a vivir plenamente. Y al final de nuestros días vamos a bendecir nuestra vida porque hemos hecho lo que vinimos a hacer. La lección más difícil de aprender es el amor incondicional. Morir no es algo que haya que temer; puede ser la experiencia más maravillosa de la vida. Todo depende de cómo hemos vivido. La muerte es sólo una transición de esta vida a otra existencia en la cual ya no hay dolor ni angustias. Todo es soportable cuando hay amor. Mi deseo es que usted trate de dar más amor a más personas. Lo único que vive eternamente es el amor.

La única manera de luchar en contra de la negatividad, no es maldecir la oscuridad, porque eso en sí mismo, es negativo, sino ver al Hitler que todos llevamos dentro. La forma de sanar este mundo, es sanarte a ti mismo, de manera que cada vez que tomes una decisión, trates de que sea de mayor importancia o de un más alto nivel, la que beneficie a un número mayor de personas.

Deja te lo explique de esta forma:
Pregunta a ti mismo cada día ¿si todas las personas vivieran como lo hago yo, sería el mundo un mejor lugar para vivir?
 

c)
Kenneth Ring, doctor en filosofía y en psicología social y profesor de psicología en la Universidad de Connecticut, lleva años estudiando el tema de la experiencia de la casi muerte como la llama, efectúa su investigación mediante cuestionarios preparados científicamente, lo que le ha permitido evaluar una serie de positivos cambios en la actitud, los valores y el comportamiento de las personas que han experimentado una muerte clínica y han estado en contacto con el "SER DE LUZ" que en el más allá los recibió. Son cambios que a menudo han significado una transformación completa de la personalidad. Considera el Dr. Ring a esta experiencia como un poderoso catalizador del despertar espiritual y del desarrollo psíquico.

Sobre la Resonancia Mórfica de Rupert Sheldrake,
Kenneth Ring con su experiencia sobre las ECM, señala:

La idea básica de Sheldrake es que, una vez establecidos estos campos a través de determinada conducta inicial, ésta es transmitida a otros individuos por medio de la resonancia mórfica. De modo similar, cuando en una especie se produce una variante evolutiva, ésta tiende a extenderse siguiendo el mismo principio. Peter Russell clarifica la relación entre los temas que nos ocupan y la obra de Sheldrake. Según Russell:

Aplicando la teoría de Sheldrake al desarrollo de unos estados superiores de conciencia, cabe predecir que cuantos más individuos empiecen a potenciar sus propios niveles de conciencia, más poderoso se hará el campo morfogenético y más sencillo resultará entonces el impulso hacia la iluminación.

¿Por qué parece producirse en nuestros días tal abundancia de experiencias transformadoras, tanto ECM como otras? Creo que todo el mundo advierte que las últimas décadas de este siglo XX son causa de una gran inquietud en lo que concierne al destino de la raza humana en este planeta. Carol Parrish-Harra ha escrito lo siguiente:

¿Existe alguna razón lógica o espiritual para el aumento de interés por este tema de la muerte y el morir? ¿No puede ser que la Humanidad esté llegando a un instante en que precise conocer que la vida física es sólo una parte de la vida total, y ni siquiera la más importante? Si el futuro de la Humanidad ha de significar cambios físicos, agitación social y, quizás, una guerra nuclear, las filas del movimiento por el estudio de la muerte y la agonía se engrosarán. Esta puede ser la oportunidad para estar preparados.

Con el estudio de las ECM, hemos aprendido a considerar la muerte desde un nuevo punto de vista: No como algo a temer sino, muy al contrario, como un encuentro con el Amado... Y, más allá de todo ello, se encuentra todavía el significado evolutivo más profundo de la ECM. Según éste, quienes han pasado por una ECM, así como otras personas que han experimentado despertares espirituales parecidos, pueden prefigurar en cierto modo nuestro destino planetario, el siguiente estadio de la evolución humana y el deslumbrante ascenso hacia el Omega o hacia el encuentro consciente con la Divinidad.

Algunos retornados traen Mensajes para ahora, ellos dicen:

En esta década habrá un incremento de la incidencia de terremotos, actividad volcánica y en general de cambios geofísicos masivos... Así debe ser dado que es la única forma que el ser humano cambie y abra su mente por sobre lo material.

En 1982 en la Universidad de Paris Aspect y su equipo descubrieron que, bajo ciertas circunstancias, partículas subatómicas como los electrones son capaces de comunicarse instantáneamente entre sí independientemente de la distancia que las separe. No importa si se están separados 10 centímetros o 10 mil millones de kilómteros. El físico de la Universidad de Londres David Bohm, cree que los hallazgos de Aspect implican que la realidad objetiva no existe y que el universo es un fantasma, un holograma gigante espléndidamente detallado. Trabajando de manera independiente en el campo de la investigación cerebral, el neurofisiólogo de Stanford Karl Pribram también está convencido de la naturaleza holográfica de la realidad.

Para David Bohm y Karl Pribram:

Hay indicios que sugieren que nuestro mundo y todo lo que contiene, desde los copos de nieve hasta los arces y desde las estrellas fugaces a los electrones en órbita, también son imágenes fantasmales solamente, proyecciones de un nivel de realidad tan alejado del nuestro que está literalmente más allá del espacio y del tiempo.

Sobre esta base Kenneth Ring planteó que el modelo holográfico podía explicar las experiencias cercanas a la muerte señalando:

El modelo holográfico puede explicar las experiencias cercanas a la muerte. Creo que tales experiencias, así como la muerte misma, en realidad no son más que el cambio de la consciencia de la persona de un nivel del holograma de la realidad a otro.
Se puede acceder a la realidad holográfica experimentalmente cuando la consciencia de uno se libera de su dependencia del cuerpo físico. Mientras uno
permanezca atado al cuerpo y a sus modalidades sensoriales, la realidad holográfica será como mucho una construcción intelectual simplemente. Cuando uno ¡se libera del cuerpo, la experimenta directamente! Por eso los místicos hablan de sus visiones con gran certeza y convicción, mientras que los que no han experimentado ese terreno por sí mismos, permanecen escépticos o indiferentes incluso. El acto de morir implica un desplazamiento de la consciencia desde el mundo ordinario de las apariencias a una realidad más holográfica de frecuencia pura. Otra propiedad innegablemente holográfica son las descripciones del tiempo y del espacio. Una de las características del mundo del más allá mencionada más a menudo es que es una dimensión en que dejan de existir el tiempo y el espacio. Si desaparecen el tiempo y el espacio y la localización no tiene sentido en el dominio de frecuencias, se cumple precisamente lo que esperaríamos encontrar si las E CM tuvieran lugar en un estado holográfico de consciencia. Las ECM aportan pruebas suficientes de que la mente puede existir con independencia del cerebro. Así, cuando la mente está en las «altas» frecuencias de la dimensión cercana a la muerte, sigue haciendo lo que mejor hace: traducir dichas frecuencias a un mundo de apariencias. Pienso que es un mundo que se crea por la interacción de estructuras mentales.
Se utilizan todas las formas de comunicación: sonidos, imágenes que se mueven como hologramas y hasta la telepatía, lo que demuestra una vez más que el más allá es «un mundo de vida en el que el pensamiento es el rey».
La persona juega un papel en la formulación del destino, porque a menudo se le da la opción de volver o quedarse. Hay incluso ejemplos de personas a quienes se les dijo que sí había llegado su hora y aún así se les permitió volver.
Un fenómeno es el «destello del futuro» que muestra claramente que el futuro está bosquejado, al menos en parte. Algunas veces las personas que han tenido una experiencia en el umbral de la muerte han podido vislumbrar su propio futuro durante la visión del conocimiento.

Kenneth Ring siente junto con varios de los que han estudiado y han tenido la experiencia de transformación, que por distintos caminos:

Se está acelerando nuestro modelo vibratorio, con una expansión de la conciencia, en un tiempo en el que la gente debe y necesita transformarse en el ámbito planetario. Piensa que nos dirigimos hacia un salto cuántico de la conciencia, salto que permitirá al ser humano recordar quienes realmente somos. Se trata de un mensaje de esperanza que comparten todos aquellos que están expandiendo su conciencia. Son personas cuyo despertar es el despertar del destino planetario hacia el siguiente estadio de la evolución humana, y el deslumbrante ascenso hacia el encuentro consciente con la Divinidad.

Llama la atención que, en las ECM hay un 5% que recuerda vívidamente su encuentro con el Ser de Luz en el Umbral del Más Allá. Ninguna desea retornar hacia Acá, el Ser les señala el por qué deben volver. Reciben una Enseñanza, son transformados en sus mentes y cerebros, pasan a ser parte del 1% de humanos en acción para neutralizar la negatividad del mundo por nuestra baja calidad basura de pensar. Se les manifiestan cualidades consideradas paranormales. Aceptan la Reencarnación y el Karma como algo natural, algo propio del Amor divino en nuestro proceso de evolución ascendente. Saben ahora que morir es un despertar más del alma y nacer un dormir para el alma que, con las positivas experiencias de vida en la materia se desarrolla. A ninguno Allá se le preguntó por su credo. Si buscan el Infierno él está acá y cada uno Reprogramando su modo de Pensar lo puede transformar en un Cielo.

Las ECM se conocen de manera puntual en todas las culturas pretéritas, pero es ahora cuya cifra es de muchos millones, en especial gracias a la moderna ciencia médica que se hizo realidad mórfica. Esto que muchos relatan como advertencia que ya sucede, no es Apocalipsis, nada tiene que ver con acabo de mundo. Esto señala un Cambio advertido por Jesús que así sucedería con siete señales que se intensificarían cual dolores de parto en su conjunto. Son las contracciones planetarias que darán paso al RENACER de la Humanidad en un proceso de individual y gradual Despertar por la vía interior. En paz y con cambio de conciencia o transformación.

d)
María Cervantes, Bióloga de España, Especialista en Terapia de Vidas Pasadas señala:

El doctor Joel Whitton, catedrático de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de Toronto, utilizando hipnosis, preguntaba a sus pacientes por el pasado lejano. Más del 90% de las personas hipnotizables pudieron recordar sus vidas pasadas.
Observó que existía un alto grado de coincidencia entre todas las experiencias: todos decían que el género no era específico del alma y todos contaban que el propósito de la vida era evolucionar y aprender a través de múltiples existencias.
Como consecuencia de los traumáticos recuerdos de vidas pasadas que revivían, muchas personas experimentaban profundas curaciones psicológicas y físicas. Algunos llegaron a proporcionar datos históricos precisos e incluso algunas personas hablaban lenguas desconocidas. Pero lo más extraordinario que descubrió fue al hacer regresar a sus pacientes a un estado intermedio entre una vida y otra. Todos coincidían en describir un espacio sin tiempo lleno de luz. En esa situación se les permitía planear la próxima vida, esbozar acontecimientos y circunstancias importantes para el futuro. En ese estado, las personas adquirían un profundo conocimiento de ellos mismos y un gran sentido ético y moral. Dejaban de juzgarse a sí mismas y escogían la siguiente vida bajo estrictos conceptos morales. A éste estado lo llamo Whitton “metaconsciencia” .
Otro investigador importante, Ian Stevenson, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Medicina de Virginia, entrevista a niños. Lleva más de 30 años recopilando información. Los niños empiezan a hablar sobre recuerdos de vidas pasadas a los 3-4 años y hay veces que son tan exactos los datos que proporcionan que ha podido verificarlos. Ha encontrado pruebas de que el inconsciente interviene en nuestro modo de ser y destino más de lo que pensábamos hasta ahora.
Otro aspecto interesante en sus descubrimientos es que no existe un karma primitivo, ni que vayamos a recibir un castigo divino por nuestros pecados. Y lo más curioso, la existencia de un “cuerpo plantilla”, es decir, el campo de energía humano es un plano tridimensional por el que se forma el cuerpo físico .
Ante todo esto podemos decir que nuestra parte espiritual trasciende el tiempo y las fronteras del Universo holográfico donde estamos situados, porque tanto el tiempo como el espacio son productos de nuestra manera de percibir.
Por otro lado casi todo el mundo ha oído hablar sobre las experiencias cercanas a la muerte (ECM): un episodio en que una persona declarada clínicamente muerta “resucita” y cuenta que ha abandonado el cuerpo físico y visitado el “reino del más allá”.
Estas experiencias son un fenómeno universal. Hablan de ellas tanto en el Libro de los Muertos tibetano del siglo VIII como en el Libro de los Muertos egipcio de 2.500 años de antigüedad.
Desde el punto de vista ortodoxo las ECM son simples alucinaciones pero hay datos que contradicen ésta versión: las personas que pasan por ésta experiencia pueden proporcionar detalles que no pueden conocer por medios sensoriales normales. Pacientes ciegos llegan a ver y describir con precisión lo que sucede a su alrededor.
Incluso hay muchos casos de personas con encefalogramas planos que han tenido una ECM y si hubiera sido una alucinación, el electro lo habría registrado.
Las personas que tienen experiencias cercanas a la muerte no están sufriendo alucinaciones sino que están visitando realmente un nivel de realidad enteramente distinto. Las últimas tendencias apuntan a la existencia de una especie de super-universo paralelo .
Uno de éstos investigadores, el doctor Kenneth Ring, catedrático de Psicología de la Universidad de Connecticut, en su libro Life at Death argumenta que las ECM son incursiones en planos de la realidad semejantes a campos de frecuencias. Se basa en que las personas que las tienen describen el mundo del más allá como un reino de “luz, vibraciones elevadas o frecuencias”. Algunos describen que escuchan una especie de “combinaciones vibracionales” más que música tal y como la conocemos.
Ring argumenta también que una propiedad holográfica es la ausencia de tiempo y espacio ya que la localización no tiene sentido en un estado holográfico de consciencia.
Por tanto, cuando la mente está en las “altas frecuencias” cercanas a la muerte, traduce éstas frecuencias a un mundo de apariencias. O como sigue diciendo Ring: “pienso que es un mundo que se crea por la interacción de estructuras mentales. Estas estructuras se combinan entre sí para formar patrones, justo como la interferencia de ondas forma patrones en una placa holográfica. Y al igual que la imagen holográfica se nos antoja totalmente real cuando se ilumina con un rayo láser, también nos parecen reales las imágenes producidas por la interacción de formas-pensadas .
Reproduzco una frase dicha por la doctora Elizabeth W. Fenske, psicóloga clínica, que a mi modo de pensar resume éstas experiencias : en las ECM el pensamiento parece ser luz.
Hay otras características en éste tipo de experiencias, que también pueden considerarse holográficas:
- Tras abandonar el cuerpo físico uno puede encontrarse bien en forma de nube incorpórea de energía o bien con un cuerpo similar al holograma creado por el pensamiento.
- Nuestro deseos más internos son los causantes de la forma que adquirimos en la dimensión del más allá. Por ejemplo personas en sillas de ruedas, con miembros amputados, etc se ven saludables y pueden correr y bailar. E incluso los ancianos son niños.
- El paso por el túnel y los encuentros con familiares/amigos ya fallecidos.
Volviendo a Whitton las formas y estructuras que las personas con éste tipo de experiencias perciben, son formas de pensamiento creadas por la mente, ya que no hay experiencia de vida sin pensamiento.
Pero en mi opinión uno de los aspectos más interesantes en éste tipo de experiencias cercanas a la muerte es la revisión de la vida: es el fenómeno holográfico por excelencia. Muchas personas utilizan descripciones holográficas al describir sus experiencias: es como un recuerdo total y muy rápido de lo que ha sido la vida, un recuerdo panorámico en el que se reviven situaciones, emociones, problemas y decisiones. Si la persona cometió un acto hiriente revive también el dolor que ha ocasionado y lo que es más importante se siente la tristeza por aquellas aspiraciones y sueños no cumplidos.
Todo pasa por la mente en cuestión de segundos.
La revisión de la vida no sólo es holográfica por el carácter tridimensional que posee sino por dos características fundamentales:
- por la increíble capacidad de almacenar información que muestra el proceso en sí.
- es un momento que contiene todos los momentos, lo suficientemente rápido como para revivir una vida y lo suficientemente lento como para asimilar toda la información.
Esta revisión se asemeja a las escenas del juicio final que aparecen en los textos sagrados de las grandes religiones del mundo, aunque hay una gran diferencia: los sujetos jamás son juzgados por los seres de luz, el único juicio que tiene lugar es el que cada uno realiza a sí mismo y surge de manera espontánea de los sentimientos de culpa y arrepentimiento .
De vez en cuando los seres luminosos razonan algún comportamiento pero jamás se comportan de forma autoritaria, sólo lo hacen a modo de guía y ayuda, como enseñanza.
Siempre repiten la importancia del amor, del amor incondicional, del perdón y de algo que siempre se nos olvida: aprender a querernos a nosotros mismos. Hasta la vida sexual deja de tener ese estigma moral que nosotros acuñamos. Los seres siempre preguntan lo mismo: ¿lo hiciste por verdadero amor? ¿fué el amor tu única motivación?
Por eso estamos en éste mundo, en ésta vibración, para aprender que el amor y el conocimiento es la única clave en nuestra evolución y aprendizaje.
Me gustaría finalizar diciendo que tanto la muerte como la reencarnación son procesos inherentes a la vida, al Universo y al ciclo energético de la humanidad, son indivisibles y necesarios para nuestro crecimiento.
Necesitamos cada vez más una renovación en las viejas estructuras de la ciencia ortodoxa y en las religiones occidentales, una aceptación de los fenómenos espirituales y psíquicos.
La humanidad ha emprendido un viaje chamánico pero hasta que no entendamos que ahí fuera está el Todo indivisible no estaremos preparados para seguir adelante.
Por último y, como solía decir Elisabeth Kubler-Ross:
No hay que temer a la muerte; la muerte no existe, es solo una transición…
http://www.nuevaespiritualidad.org/index.php?option=com_content&view=article&id=4:muerte-y-reencarnacion&catid=25:sabiduria-universal-y-trascendencia&Itemid=16


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La regresión hipnótica 

En 1974 accidentalmente, mientras estudiaba la Regresión Hipnótica a vidas pasadas, el Dr. Joel Whitton contactó con el estado de vida entre las vidas, en sus estudios iniciados en 1973, luego de haber propuesto al comité médico de la Toronto Society for Psychical Research dirigir un trabajo a largo plazo sobre la reencarnación en base a la regresión hipnótica a vidas pasadas. Pudo comprobar que los triunfos y fracasos de las vidas anteriores habían contribuido a la formación de la actual personalidad de los pacientes estudiados. Corroboró la tradicional enseñanza sobre el Karma, o el ajuste que en esta vida debemos realizar para corregir errores de la vida anterior. De un grupo de más de cincuenta voluntarios escogió a Paula Considine de 42 años para su trabajo. Ella fue quien le demostró la realidad de la vida entre las encarnaciones y de la vida en el Más Allá , publicó lo siguiente: "Los recuerdos obtenidos por hipnosis del sujeto se confirman en el experimento: su origen es un misterio. Los que creen en la reencarnación insistirán en que estos recuerdos son verdaderos y de vidas anteriores. Los que no creen dirán que se trata de fantasías. NO CREER NO SIGNIFICA NEGAR Y CREER NO SIGNIFICA PROBAR." En privado aceptaba la realidad de los recuerdos de Paula, correspondientes al Más Allá y a vidas anteriores.

Pudo comprobar que:

Antes de nacer las personas habían elegido el lugar de nacimiento, a sus padres, sus profesiones y las principales características de lo que sería su vida terrenal.
El tan temido "juicio final" con la posibilidad de la condena eterna, es real en cuanto a que existe un juicio luego de morir. Hay un tribunal cuyos jueces irradian bondad, comprensión y amor y emiten una energía restauradora que ayuda a limpiar las culpas de quien ha muerto. Saben todo lo referente al "muerto" que está ante ellos y ayudan al individuo a evaluar su vida y le hacen recomendaciones para aliviar el sentimiento de culpa , el remordimiento y su arrepentimiento. Es un tribunal que ayuda, señalando a cada uno lo que en su vida ha sido positivo y correcto. NO ES UN TRIBUNAL DE CASTIGO. Se trata de un JUICIO destinado a estimular el autoanálisis del desencarnado para aprender a beneficiarse de los errores cometidos en la encarnación, pues cada experiencia por negativa que ella haya sido es una ayuda al desarrollo individual. Además el tribunal ayuda a el Alma ha comprender la relación de varias de las últimas encarnaciones. Todo esto está orientado para que el Alma pueda decidir las características que necesitará en su nueva encarnación.

Morir es volver al hogar, nacer es iniciar una dura nueva experiencia en la Escuela de la Vida para crecer. El tiempo entre dos encarnaciones es variable, siendo mayor a mayor evolución del Alma.

Fue en 1890 cuando un francés por primera vez logró la regresión hipnótica. El coronel Albert De Rochas, imitando a Mesmer, utilizó la hipnosis logrando llevar a algunos sujetos a vidas pasadas.
 

El Dr. Alexander Cannon retomó los estudios de De Rochas y en 1950, luego de haber estudiado a 1382 voluntarios se decidió a publicar su investigación y escribió:

Durante años la teoría de la reencarnación resultó una pesadilla para mí e hice todo lo posible por desecharla y hasta discutí con mis sujetos en trance, diciendo que decían tonterías. Pero pasaban los años y todos los sujetos me contaban la misma historia, aunque tuvieran creencias diferentes. Ahora después de haber estudiado más de mil casos, debo admitir que existe algo llamado reencarnación.

Cannon inició un camino que ha dado paso a la TERAPIA DE LA VIDA PASADA, la que ha tenido excelentes resultados en algunos pacientes donde la psicología y la psiquiatría tradicional habían fracasado. Es necesario tener mucho tino antes de hacer recordar hechos de pasadas vidas a una persona, no todos están preparados para soportarlo, por ello el Dr. Whitton trabaja de manera que el paciente al salir de la regresión hipnótica no recuerde lo sucedido. Al respecto Gandhi sabiamente declaró:

Es por bondad de la naturaleza que no recordamos los nacimientos pasados. La vida sería una carga si arrastráramos todos los recuerdos.

La regresión hipnótica estudiada científicamente, con seriedad y usada con fines terapéuticos es una realidad, realidad científica que lleva a un tema llamado REENCARNACIÓN. Son varios los investigadores de reconocido prestigio científico que están estudiando el fenómeno de la Regresión Hipnótica a vidas anteriores. El hecho existe y preocupa a muchos científicos que estudian el tema. A su vez proliferan los carentes de profesionalismo que lucran con el método.

No fue fácil para el prestigioso médico psiquiatra Dr. Brian Weiss, Jefe del Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Monte Sinaí de Miami y especializado en el estudio y tratamiento de la depresión, de los estados de ansiedad, los trastornos del sueño, el abuso de drogas, la enfermedad de Alzheimer y el estudio de la química cerebral, decidirse a publicar su primer libro sobre el tema, llamado "Muchas vidas muchos sabios." pues como él lo reconoce, "No estaba preparado para lo que le sucedió como médico psicoterapeuta." Cuando se decide a entregar su experiencia a los demás lo hace "como una pequeña contribución a la investigación en marcha en el campo de la Parapsicología en lo que se refiere a nuestras experiencias antes del nacimiento y después de la muerte."

A pesar de tanto escéptico el tema del MÁS ALLÁ ya tiene etiqueta científica, ya es parte del estudio de una ciencia en rápida expansión como lo es la Parapsicología, y es estudiado por gente que antes de entrar en contacto con esta realidad eran totalmente escépticos sobre hechos que ahora aceptan como reales, al ser conectados, en ocasiones de manera fortuita, a esa dimensión por pacientes que ellos han atendido.

Después de convencerse de la realidad del método que de manera causal se le reveló, el Dr. Weiss, ahora transformado, dice: 

He comenzado a meditar, cosa que, hasta hace poco, creía factible sólo para hindúes y californianos. Mi vida ha cambiado drásticamente, me he vuelto más intuitivo con mis pacientes, me siento mas responsable de mis acciones. Ahora vivo entre dos mundos: el mundo fenoménico de los cinco sentidos, representado por el cuerpo y las necesidades físicas, y el mundo mayor de los planos suprafísicos representados por el alma y el espíritu. Se que los mundos están vinculados y todo es energía. Ya no me preocupa el efecto que pueda tener este libro en mi carrera...
El amor es la energía más básica y dominante que existe. Es la esencia de nuestro ser y de nuestro universo.
El amor es el componente fundamental de la naturaleza que conecta y une todas las cosas, a todas las personas.
Es más que un objetivo, más que un combustible, más que un ideal. El amor es nuestra naturaleza, nuestra esencia.
El amor todo lo cura. En un futuro cercano algunos atributos de su energía se estudiarán científicamente, se cuantificarán, se medirán y se comprenderán. Otros seguirán siendo misteriosos, ilimitados e incalculables.
Por fortuna, cuando la energía del amor se siente con profundidad, sus efectos curativos se experimentan siempre, con independencia de si se mide o se comprende.
Los físicos saben que todo es energía. Las bombas nucleares se construyen según técnicas de transformación y liberación de energía. La medicina funciona debido a transformaciones de energía provocadas a nivel celular. Los resultados varían mucho, pero los mecanismos subyacentes son los mismos: transformaciones de energía.
La energía del amor es, en potencia, más fuerte que cualquier bomba y más sutil que cualquier hierba. Lo que sucede es que aún no hemos aprendido a aprovechar esa energía tan básica y pura. Cuando lo consigamos, podrá darse una curación en todos los niveles, individual y planetaria.
En el transcurso de nuestras vidas cambiamos de sexo, religión y raza con el objetivo de aprender desde todas esas perspectivas. Es como si fuéramos siempre a la escuela. Regresamos repetidas veces para aprender determinadas lecciones o cualidades como el amor, el perdón, la compresión, la paciencia, la conciencia o la no violencia. Debemos olvidar otros sentimientos que son producto de viejas imposiciones, como el miedo, la ira, la codicia, el odio, el orgullo o el ego. Sólo entonces obtendremos la licenciatura y abandonaremos esta escuela. Tenemos todo el tiempo del mundo para aprender y desaprender. Todo lo que siembre el hombre, lo cosechará algún día. En todas las grandes religiones se encuentra el concepto de karma prácticamente con las mismas palabras. Es un antigua sabiduría. Somos responsables de nosotros mismos, de los demás, de la comunidad y del planeta. Las lecciones más importantes suelen aprenderse en los momentos más difíciles.
Dentro de nuestras formas humanas, hay un ser espiritual. Nuestra parte espiritual nunca muere. Jamás perdemos a nuestros seres queridos. En realidad, todos los seres humanos estamos conectados para siempre.- Todo es crecimiento y aprendizaje. Un crecimiento continua.- El cuerpo no es mas que un vehículo que utilizamos mientras estamos aquí. Lo que perdura eternamente es el alma y el espíritu.- Olvídate del pasado. Ya no volverá. Aprende de él y déjalo en paz.
Hay muchas más almas que personas. Éste no es el único mundo. Las almas existen en muchas dimensiones. Ninguno de nosotros ha empezado en este planeta. La Tierra es más bien una especie de colegio. No es el nivel más bajo, pero tampoco el más alto. 

La metodología de la regresión hipnótica es objeto de estudio y hace que se mire ahora con respeto hacia la Milenaria Enseñanza que ha quedado para que en estos días tan especiales podamos reconocerla y valorarla. Enseñanza que nos explica las razones del Plan Divino, la realidad del Más Allá y de las vidas pasadas. Que nos entrega los fundamentos para que aceptemos que somos Hijos de DIOS y que DIOS es solo AMOR, COMPRENSIÓN Y PERDÓN para con sus hijos bienamados. Que nos enseña que no temamos a la muerte pues ya hemos muerto muchas veces y siempre al suceder ello regresamos felices al verdadero hogar que está en la otra orilla...
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Amiga, Amigo

Puedo deciros que me siento realizado con estos dos escritos seguidos dedicados a Baruch Spinoza, el 385 y el 386, ambos en octubre de 2012, sobre la vida y enseñanza de un notable filósofo del siglo XVII que, en general, abarcó tantos temas y en particular mostró un concepto cósmico abstracto de Dios. Ahora, en el 386, fue mi interés destacar su visión de Dios dejándola para una lectura sin pausas distractivas.

Lo hago porque siento que los tiempos que vivimos así lo requieren. Y dejar otras secciones que, de manera natural, se manifestaron reforzando el conocimiento del gran pensador Spinoza. Además, de manera causal surgieron dos temas relevantes para el Portal como lo son los de las Experiencias Cercanas a la Muerte y la Hipnosis Regresiva a la vida anterior, temas que, en Occidente desde mediados del siglo XX. cobraron relevancia, por ser millones de casos, miles muy bien estudiados por varios investigadores serios y que la ciencia médica no los puede negar buscando ellos argumentos cerebrales para evitar se les interprete en lo que son: mentales- divinos. Son dos temas que, en estos tiempos ayudan a muchos a aceptar, por ejemplo, la Reencarnación, a perder el temor al Juicio Final con su castigo para los más y entender el Amor y la Justicia del Plan Divino ya que la Vida es un sueño más del alma, sueño necesario para que el alma desarrolle potencialidades latentes a manifestarlos en la materia, materia que es ilusión pero, gracias a la mente surge cual realidad.

Con justa razón puedes estar preocupado, superado por la negatividad reinante que no la entiendes por lo repentino que todo ha sido. Los niños y la juventud te superan, debes saber que son rebeldes con causa y en una de las causas señalan a los adultos. Agradece Amigo no ser joven ahora y carecer de futuro con todo lo que ellos ven, viven y presienten. Por desgracia muchos jóvenes optan por bloquear sus mentes: "vivir, vivir que el mundo se va a acabar". De niños a tantos los han condicionado con la droga de la obediencia o Ritalín y a los más sin una científica razón valedera.
Según madres lo piden para que sus niños sean inteligentes, según profesores para soportar mejor a los alumnos... Dediqué dos escritos ( http://www.isp2002.co.cl/droga.htm ) al Ritalín. Un buen resumen de otros autores dice:

El Ritalin es el nombre para el metilfenidato, clasificado por la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos como un narcótico de Clase II: la misma clasificación que la cocaína, la morfina y las anfetaminas.1 Los adolescentes la usan por su efecto estimulante.
Aunque el Ritalin se usa como fármaco recetado, puede tener graves efectos secundarios incluyendo nerviosismo, insomnio, anorexia, pérdida del apetito, cambios en el pulso, problemas de corazón y pérdida de peso. El fabricante dice que la droga causa dependencia.
En junio de 2005, la Administración de Alimentos y Drogas de EE.UU. publicó una serie de consejos de salud pública que advertían que el Ritalin y drogas como ésta pueden causar alucinaciones visuales, pensamientos suicidas y comportamiento psicótico, así como comportamiento agresivo o violento.
Un escritor lo expresó así: “Nunca se les dice a los padres: ‘Ah, por cierto, de vez en cuando muere algún niño simplemente por tomar el medicamento que se le recetó’. O ‘por cierto, los niños que toman estimulantes tienen el doble de probabilidades de consumir drogas’. O ‘Por cierto, un tercio de todos los niños que usan estos medicamentos desarrollan síntomas de comportamiento obsesivo compulsivo en el primer año’”.
http://mx.drugfreeworld.org/drugfacts/ritalin.html

Con respecto a efectos a largo plazo, un estudio hecho por el Hospital Montreal,  con seguimiento durante cinco años de pacientes tratados con psicoestimulantes, indicó  un pronóstico pobre a medida que entraban  en la adolescencia. A pesar de la disminución de  la hiperactividad, un cuarto de ellos continuaba con distracción, con inmadurez emocional e incapacidad de mantener metas y una  baja autoestima. El grupo presentó además las siguientes  características:
25% de un grupo de 64 manifestaba conducta delictual.
Estilo de vida significativamente más impulsivo.
Mayores cambios  geográficos. 
Mayor accidentes de autos – motos.
Menor resultados en test cognitivos.
Personalidad más inmadura.
Abuso de drogas sin diferencias.
Estudios a largo plazo de aquellos niños tratados solo con estimulantes no mostraron  una ventaja académica.
http://www.tomatis.cl/deficitatencion.shtml

El Ritalín es Metilfenidato, droga de liberación inmediata y, por comodidad, se pone de moda el Aradix o Metilfenidato de liberación prolongada. A lo más un 3% de los niños estarían en la condición de severo déficit de atención con importante hiperactividad que es cuando la droga debiera usarse. ¿Cuántos la reciben? Dudo de ciertas estadísticas que, como un profesor señalaba: Las estadísticas son como las tangas que muestran lo sugerente y ocultan lo fundamental. Tal parece la cifra de niños escolares "beneficiados" con metilfenidato a lo menos sería de un 25% según la comuna... unas menos otras más.

Son tiempos que te abruman por la irresponsabilidad de los demás, por los políticos, por los religiosos, por... ¿Qué hacer? Olvida el pasado, ya pasó. Permanece en el presente plasmando con tu positiva actitud mental un mejor futuro. La  Respuesta es simple: ¡Cambia tú! y así mentalmente a otros ayudarás. Puedes hacerlo, inténtalo, de momento que te has dado cuenta ya no eres un condicionado hombre-masa acatador de ajenas opiniones que ellos consideran dogmas y paradigmas de moda. No eres oveja de un rebaño ni siervo de nadie. No eres superior a nadie pero tampoco inferior a ninguno. Eres un igualitario pensante Libre Hijo de Dios. Mira hacia dentro, allí, en la interiorización está la Respuesta, no ajena; la tuya propia, la que tu alma dejó en tu subconsciente mental antes de tu nacer. Iluminarás tu Santuario Interior oscurecido y esa Luz ayudará a otros por imantación mental en su Despertar. Puedes y Debes hacerlo, para ello lo primero es el querer hacerlo.

Lo peor es ignorar un mal si se le quiere afrontar. Tomad conciencia de la realidad que se vive, la de un Fin de Tiempo cuyas contracciones de parto o calamidades aumentan en frecuencia, intensidad y magnitud que, muchos de los de ECM al, milagrosamente despertar a la vida después de varios minutos de "muerte cerebral"... señalan, al igual que otros visionarios que es necesario que así suceda para purificar lo denso que tenemos el orbe planetario con nuestra predominante basura mental, una TV embotante, música idiotizante, con prensa que destaca lo vulgar, lo alejado de lo ético-moral y, ser responsables de una Sodoma y Gomorra planetaria plagada por la drogadicción, el apego a la materia y el olvido de la razón de nacer, el abuso y explotación de niños, el hambre, el tráfico de órganos, trata de blancas... En una situación que no da para más ni puede continuar en medio de un 90% de personas hombre-masa que ignoran la realidad. Debes entender que todo eso y mucho más negativo que abruma, lo es a mirada humana, a mirada divina significa nuestra REDENCIÓN con el pronto RENACER con expansión de consciencia y paz.

Sin tú saberlo desde el Astral Superior os llegará Fuerza, Energía, Luz a tu mente que os ayudará. Esto negativo del Fin de Tiempo a muchos ya afecta en su psiquismo por no estar preparados, pedid que los más logren expandir su conciencia... Digo que afecta a muchos y ello se refleja en las repletadas consultas de Psiquiatras y Psicólogos y el aumento de fármacos psiquiátricos, entre otros antidepresivos y ansiolíticos.

No te preocupes de lo que piensan o hacen los demás, preocúpate de lo que piensas y haces tú y si encuentras que has logrado lo correcto sabed que has ayudado mucho a otros por imantación mental que es potenciada en el Fin de Tiempo, que no significa fin de mundo, quiere decir radical cambio de conciencia colectivo y en paz en el ámbito mundial. ¿Cómo lograrlo yo? te preguntas. Acá tienes una respuesta:

Que vuestro subconsciente mental se embeba con la positiva retroalimentación consciente y digáis:
-I- ¡NO! al temor. Elimina esa palabra que a diario escuchas, usando la potencia de la palabra TRANQUILIDAD con Visualización y Autoapoyo.
-II- DIOS es Amor, Amor que en la espiral de la Jerarquía Cósmica llega al Padre y por Su intermedio a nosotros. Pedid al Padre sobre la base de vuestros justos anhelos.
-III- Acéptate tal cual eres y, desde lo que eres inicia la reprogramación mental pensando mejor, eso es Autoaceptación. Por algo así naciste y para algo.
-IV- Pedid la Fuerza al subconsciente que la recibe desde al alma, fuerza que, todos los días a cada instante nos la hace llegar, nos permite vivir y que nuestros justos anhelos puedan ser realidad si lo pedimos con fe de manera reiterada.
-V- Usad a diario los reconocidos beneficios de la Sonrisa, el Buen Pensar, la Actitud Mental Positiva...
-VI- Usad los beneficios de la oración y meditación. La moderna ciencia cerebral ha demostrado lo favorable que es el cambio cerebral para quien usa lo positivo de su religión y el daño transitorio que se manifiesta en quienes usan el fanatismo y lo negativo discriminatorio de su credo. Algo transitorio como daño cerebral si es reiterado de manera constante se hace manifiesto en forma permanente...
-VII- Pedid que vuestra mente y cerebro estén preparados para el Cambio, para las explosiones solares y la energía electromagnética cósmico solar que a la Tierra está llegando, que a muchos en su psiquismo alterará, y que sean, si se está preparado, favorables a vuestra mente, cerebro y se logrará la expansión de conciencia.
-VIII- No es suficiente con pedir, se debe actuar sobre la base de lo precedente, en especial PENSANDO MEJOR.

En resumen se tu mismo intentando cada día pensar y ser mejor. Vive el presente, desde el presente con Actitud Mental Positiva irás plasmando un mejor futuro. No estás solo y ayuda recibirás por medio de tu subconsciente que, al Pensar Mejor, contacta con el Astral Superior... Elimina el temor, Dios es OmniAmor para con todos por igual. Tu mente llega hasta el Padre. El Amor de Dios se refleja en el Padre y por su intermedio en ti. Por eso Jesús os dijo: Pedid al Padre y se os dará. Llegó el tiempo de PEDIR y tal parece hacerlo a diario en oración y meditación. Acepta lo que sucede como una madre esperanzada acepta sus dolores de parto. Tu alma te lo agradecerá y muchos a los que ignoras, en su subconsciente te lo agradecerán por, con tu Mejor Pensar, haberlos ayudado en su Despertar. Os sugiero leer de manera meditada al capítulo de DIOS que Spinoza nos legó. Destaca frases e intenta unir con sentido no lineal esas frases y tendrás tu cósmica visión de Dios que a Einstein lo llevó a sentirse profundamente religioso y expandir su mente hacia lo cósmico.



Interior de la sinagoga de Amsterdam, que visitaba Baruch Spinoza hasta los 24 años cuando fue excomulgado en 1656.
Grabado del siglo XVII. París, Biblioteca Nacional



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Octubre de 2012
Con la absoluta certeza que pasaremos 2013 y... ... ...
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