384

Vivekananda
(1863-1902)
Proemio



Al dar inicio al anterior título 383 "Einstein y Dios" y releer a los personajes que he considerado top ten en mi vida, suponía que con el escrito 376 sobre Leonardo da Vinci la serie estaba completada, sin embargo faltaba un escrito, el dedicado a Vivekananda, un Maestro al que en varios títulos destaqué pero debía tener uno propio para la Galería de Personajes del Portal MUNDO MEJOR y esa es la razón de ser de este 384.

Nació en Calcuta, India, el 11 de enero de 1863, su padre era un conocido abogado, tuvo por nombre el de Narendranath Datta. Cuando era estudiante de filosofía conoció a Sri Ramakrishna quien le inició en el hinduismo. Adoptó el nombre de Vivekananda. Ramakrishna, antes de morir, entre sus seguidores escogió a 17 monjes, siendo Vivekananda su principal discípulo y heredero de la Misión del Maestro. Pasó a ser líder Vedanta espiritual de la India, propagador de la Religión Vedanta y del Yoga. Al morir su Maestro Ramakrishna él fundó la Misión Ramakrishna, además de ser una figura importante en la historia de los movimientos hindúes de reforma social y dar a conocer en Occidente el Mensaje de la Religión Vedanta. Deja su cuerpo un 4 de julio de 1901, sin haber cumplido los cuarenta años, como él mismo había predicho en cierta ocasión.

Se dice que:

Su encuentro con Ramakrishna, Vivekananda lo describe así:

Ramakrishna parecía un hombre común, sin ningún rasgo notable. Se expresaba con la mayor sencillez. Recuerdo que pensé: ¿Es posible que este hombre sea un gran maestro? Me acerqué a él y le hice la pregunta que había venido haciendo a otros a lo largo de toda mi vida: “¿Cree usted en Dios?” “Sí” repuso. “¿Puede usted demostrar que existe?” “Sí”. “¿Cómo?” “Porque Lo veo del mismo modo que lo veo a usted ahí, pero mucho más intensamente”. Su respuesta me impresionó en el acto. Empecé a frecuentar a aquel hombre día tras día y, en efecto, advertí que la religión podía darse. Un gesto, una mirada, pueden cambiar toda una vida.

Llevó una vida de asceta mendicante recorriendo toda la India y viendo la realidad de su pueblo. Llega al Sur convertido en Swami Vivekananda, el santo filósofo que dio a conocer el Hinduismo en Occidente. Se establece en la ciudad de Kanyakumari, el punto más sur de la India. Se plantea el interrogante de ser un monje renunciante, con respecto al mundo y sus habitantes. ¿Era suficiente recluirse en meditación y cumplir con la propia misión individual de encontrar a Dios? ¿Qué sentido tenía la vida de tantos monjes y renunciantes que no salían a la calle para ayudar a la humanidad? Vivekananda  había encontrado a Dios, era un ser iluminado. Sin embargo las intenciones de su maestro de crear una unidad formal de discípulos que ayudaran al ser humano, espiritual y caritativamente, eran Su Misión. Durante su peregrinaje, Vivekananda descubre la verdadera India, con sus virtudes y defectos, y se dio cuenta de que dicha tierra no había perdido su espiritualidad. El problema, en todo caso, era que las personas espirituales, por lo general, se mantenían alejadas del mundo y, por ende, la mayoría de los seres humanos desconocían el verdadero significado de la espiritualidad, adhiriéndose más bien a la superstición y al sistema de castas.

Por lo tanto, la intención de Vivekananda era reavivar la llama de la espiritualidad en la India, a través de enseñanzas espirituales, claro, pero también por medio del servicio desinteresado y caritativo, pues las necesidades materiales del país también eran grandes y como decía Sri Ramakrishna, “no se puede dar espiritualidad a los estómagos vacíos”.

Allí, junto a la costa, habiendo completado su extraordinario viaje, en el sitio sagrado donde se fusionan los tres mares (Arábigo, Bahía de Bengala y Océano Índico), Vivekananda fijó su mirada en la gran roca que sobresale del agua, a unos doscientos metros de la orilla. Sin pensarlo, se lanzó al agua, que se dice estaba colmada de tiburones, y nadó por el bravío mar hasta llegar a sentarse en el islote, en meditación, durante dos días.

Fue allí, en ese elevado estado meditativo, que el Swami llegó a la conclusión de que se necesitaba, para el bien de la humanidad, poner en acción toda la energía espiritual legada por Sri Ramakrishna, a través de sus discípulos monásticos. No sólo con lecturas de las Escrituras sino ayudando a las personas con cuestiones materiales básicas como educación, salud y alimento.

En dicha roca, muchos años después, en 1970, se construyó el Memorial Vivekananda, como homenaje a uno de los hombres santos que había contribuido al renovado auge espiritual de la India a fines del siglo XIX.
Por otra parte, aquella meditación en la roca también fue el detonante para que el Swami se decidiera a viajar al primer “Parlamento Mundial de las Religiones” que tendría lugar en Chicago en el año 1893. Dicho encuentro es considerado el nacimiento formal del diálogo interreligioso en el mundo, ya que se reunieron representantes de las tradiciones espirituales, tanto de Oriente como de Occidente. Por su actuación en ese Parlamento se considera a Swami Vivekananda como el introductor de la filosofía espiritual de la India en el mundo occidental.

Fue el Maestro Ramakrishna quien preparó a su discípulo junto a 16 otros monjes para una doble Misión:

a) Reavivar la llama de la espiritualidad en la India

A través de enseñanzas vedantas y yoga, por medio del servicio desinteresado y caritativo. Sri Ramakrishna les decía: “No se puede dar espiritualidad a los estómagos vacíos”. Vivekananda recorrió toda la India con el Mensaje y la ayuda de los otros monjes ascetas como él. Ellos logran incentivar un nuevo impulso espiritual a toda la extensa India. Vivekananda recorre como monje mendicante toda la India observando y Enseñando.
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b) Llevar esta Enseñanza e inquietud a Occidente

Esto lo logra solo el joven swami de 20 años Vivekananda, al participar del Primer Parlamento Mundial de las Religiones celebrado en Chicago 1893. Esa oratoria inspirada más otras participaciones en EE.UU. Hacen que  Swami Vivekananda sea considerado el introductor de la filosofía espiritual de la India en el mundo occidental y que India fuera mirada bajo otro prisma ante ese gigante religioso que iluminó el Nuevo Mundo...

Era necesaria esa inyección para que la Ciencia de la Mente fuera consolidada en Occidente y casi a la par Einstein mostrara su teoría de la relatividad y Plank la teoría cuántica. Detonantes del rápido desarrollo occidental, que priorizó a lo material por sobre lo espiritual que Los paladines de la Ciencia de la Mente, junto con Einstein y Plank representaban, así tenía que ser... Pero esas nobles intenciones por igual han dado fruto.

Rosabel Etcheverry, Eneida Rodríguez y Cristina Félix señalan que:

Vedanta toma su nombre de las escrituras más antiguas de la India: los Vedas. El término veda proviene de “vid” (conocer, saber, sabiduría) y de “anta”; parte final de los vedas, llamada Upanishads; por lo tanto, se define Vedanta como la culminación, el punto más alto de esa sabiduría milenaria. Su enseñanza básica es que la realidad esencial, existe en todos los seres y existen diferentes caminos para llegar a esa Realidad. La filosofía Vedanta no se ocupa de personalidades en particular, sino que se basa en principios universales aplicables por todos sin importar su confesión religiosa o formación.
La idea principal que sostiene Vedanta es que Dios es uno sin segundo (o sea no dos o más), es absoluto e indivisible. Aunque impersonal, más allá de nombre y forma, asume varias formas personales para revelarse a nosotros. Nosotros somos primordialmente conciencia, parte de la conciencia cósmica (universal). No existe nada por accidente en el universo cósmico. El destino humano está gobernado por la ley de causa y efecto. Existe un nivel más elevado de conciencia que puede ser alcanzado en este nacimiento humano, y además, es posible alcanzar la unión con Dios (la realización de la verdad) a través del intelecto, las emociones, las acciones y la voluntad. Un camino específico o combinación de caminos debe ser seguido para realizar el propósito y objetivo
de la vida.
Vivekananda definió la esencia del Vedanta en estos términos:

“Cada alma es potencialmente divina. La meta es manifestar esta divinidad que llevamos dentro, por medio del control de la naturaleza externa e interna. Conseguirlo por medio del trabajo, la devoción, el control psíquico, o la filosofía; por uno o más, o por todos estos medios y ser libre. En eso consiste la religión. Las doctrinas, dogmas, rituales, libros, templos o formas, sólo son detalles secundarios”.

Desarrollo


Frases de la Enseñanza de Vivekananda


Abandonen la lujuria, la codicia y la fama y aférrense al Señor; de esta manera llegarán finalmente a un estado de perfecto desprendimiento.

Al leer un libro vuelve el lector las hojas una tras otra. No cambia el lector. Cambia la hoja del libro. Así el universo es un libro abierto ante los ojos del alma, que lee capítulo tras capítulo y se le presentan nuevas escenas en cada uno; pero el alma siempre es la misma. Nunca cambia. El nacimiento y la muerte son propios de la materia, no del alma.

Amar a alguien personalmente es ligadura. Amad a todos por igual y entonces todos vuestros deseos se desvanecerán. 

Aprende a ayudar sin complacer ni sentir que hay desdicha alguna. Aprende a ser el mismo para el amigo como para el enemigo, y cuando puedas hacer esto y no tengas ya deseo alguno, habrás alcanzado la meta.

Aprendan este secreto central de que la verdad puede ser una y al mismo tiempo múltiple; de que podemos tener visiones diferentes de la misma verdad desde diferentes puntos de vista. Entonces, en vez de sentir antagonismo hacia cualquiera, sentirán infinita simpatía para todos. Sabiendo que mientras nazcan en este mundo naturalezas diferentes, y que estas requerirán diferentes aplicaciones de las verdades religiosas, comprenderemos que debemos ser indulgentes unos con otros. Así como la naturaleza es unidad dentro de la variedad, una infinita variación en lo fenomenal, y tras todas estas variaciones está el Infinito, el Inmutable, el Absoluto, así también ocurre en cada hombre; el microcosmos no es más que una repetición en miniatura del macrocosmos; a pesar de todas esas variaciones, en ellas y a través de ellas, existe eterna armonía y debemos reconocerlo. Esta idea sobre todas las demás, constituye, a mi entender, la urgente necesidad de esta época.

Aquel que no tiene fe en sí mismo nunca podrá tener fe en Dios.

Aquella teoría que no encuentre aplicación práctica en la vida es una acrobacia del pensamiento.

Aquellos que se entregan al Señor hacen más por el mundo que todos los llamados trabajadores. Un hombre que se purificó completamente hace más que un regimiento de predicadores. De la pureza y el silencio proviene la palabra poderosa.

Cada alma está destinada a ser perfecta, y cada ser al final alcanzará ese estado. Todo lo que somos hoy es el resultado de todo lo que hemos sido o pensado en el pasado, y todo lo que seremos en el futuro será el resultado de lo que hagamos o pensemos hoy.

Cada quien es responsable de lo que le sucede y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy día es el resultado de tus actos pasados. Lo que serás mañana es el resultado de tus actos de hoy.

Cada ser individual es potencialmente divino. La meta es manifestar esa Divinidad interior controlando la naturaleza externa e interna. Haz esto ya sea por medio del trabajo, la adoración, el control psíquico o la filosofía (discernimiento entre lo Real y lo irreal), siguiendo uno, o más, o todos ellos y sé libre. Esto es lo que constituye la religión toda. Las doctrinas, dogmas, rituales, libros, templos o imágenes son sólo detalles secundarios.

Cada uno es responsable de lo que le sucede y tiene el poder de decidir lo que quiere ser. Lo que eres hoy es el resultado de tus decisiones y elecciones en el pasado. Lo que seas mañana será consecuencia de tus actos de hoy.

"Confort" no es una prueba de la verdad, por el contrario, la verdad está a menudo muy lejos de ser "confortable".

Corta el árbol baniano del deseo con el hacha del desinterés y se desvanecerá enteramente. Todo es ilusión. “Aquel que se ha despojado de los pesimismos y las ilusiones, que ha conquistado los males de la asociación, él sólo es libre”.

Cosechamos lo que sembramos. Y cuando optamos por acciones que les producen alegría y éxito a los demás, el fruto de nuestro karma es también alegría y éxito. El karma es la afirmación eterna del libre albedrío. Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor..

Cuando juzgamos a otros lo hacemos desde nuestros propios ideales. No debería ser así. Cada uno debe ser juzgado de acuerdo con su ideal y no por los de algún otro.

Cuanto mas adversas te sean las circunstancias. Tanto mas poderosa se revelará tu fuerza interior. Cada alma está destinada a ser perfecta.

Debe haber meditación. La meditación es lo esencial. ¡Medita! La meditación es lo más grande. Es el mayor acercamiento a la vida espiritual. Es el momento de nuestra vida diaria en el cual no somos materiales, el alma pensando en sí misma, libre de toda materia... ese maravilloso toque del Alma.

Debemos devolver a la nación su individualidad perdida y elevar el nivel de las masas. Y la fuerza necesaria para elevarlas ha de venir del interior.

Deja que los pensamientos positivos, fuertes y útiles entren en tu mente desde niño.

Después de tanta ascesis he sabido que la verdad más alta es ésta: DIOS está presente en todos los seres. Todos ellos son formas múltiples suyas.

Desarrollen amor a la ficción y a la poesía hermosa, gozando luego de todas las mitologías como poesía. No se acerquen a la mitología con ideas de historia y razonamiento. Déjenla fluir a través de su mente, que gire como una candela ante sus ojos, sin preguntar quién las sostiene, y así se apoderarán del círculo. Permanecerá en su mente el residuo de verdad.

Desarrollen cada facultad como si fuera la única que poseen; tal es el verdadero secreto del denominado desarrollo armónico. Esto significa: adquieran extensión e intensidad pero no una a expensas de la otra. Esto no se logra dedicando la mente a un solo objeto sino desarrollando y controlando la mente misma. Entonces pueden dirigirla sobre cualquier punto que elijan. De tal manera obtendrán la intensidad y la amplitud.

Díganle de frente sus faltas a un hombre, pero delante de otros alaben sus virtudes.

Dirijo mi atención al individuo para hacerlo fuerte, para enseñarle que él mismo es Divino y llamo a los hombres para hacerlos conscientes de esta Divinidad interior. Ese es realmente el ideal, consciente o inconsciente, de toda religión.

Donde no hay deseos no hay miseria.

El alma, la mente y el cuerpo no son tres separadas existencias, sino una sola esencia en tres modalidades de manifestación. Quien ve el cuerpo no ve la mente; quien ve la mente no ve el alma; y quien ve el alma, prescinde de la, mente y del cuerpo.

El Alma Humana y la Muerte. El alma humana es eterna e inmortal, perfecta e infinita, y la muerte sólo significa un cambio de centro de cuerpo a otro. El presente esta determinado por nuestras acciones pasadas, y el futuro por el presente. El alma evolucionará hacia o revertirá hacia atrás, de nacimiento a nacimiento y de muerte a muerte.

El conocimiento sólo puede ser recibido de una manera, a través de la experiencia, no hay otra manera de saber.

El cristiano no debe volverse un hindú o un budista, tampoco un hindú o un budista deben convertirse en cristianos.

El desarrollo de los poderes psíquicos es una cuestión secundaria. Jamás, por esos medios podemos lograr la certeza del conocimiento total.

El Dios viviente está dentro tuyo.

El grave error de la mayoría de, las gentes es creer que esta vida terrena es la única verdadera, y en consecuencia se identifican con su cuerpo, cuando en realidad, en esencia, el alma del hombre es idéntica al Dios del universo.

El herir a otros crea ligaduras y oculta la verdad. Las virtudes negativas no son suficientes; tenemos que conquistar a Maya y entonces ella nos seguirá. Sólo merecemos las cosas cuando han dejado de ligarnos. Cuando las ligaduras cesan, real y verdaderamente, todas las cosas vienen a nosotros. Únicamente aquéllos que nada necesitan son dueños de la naturaleza.

El ideal del hombre es ver a Dios en todas las cosas. Pero, si no podéis verle en todas, vedle en una cosa, en aquella que más os agrade y luego en otra. Y continuad así. El alma tiene por delante una vida infinita. Tomaos el tiempo necesario y llegaréis a la meta.

El karma es la afirmación eterna del libre albedrío... Nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos son los hilos de la red que tendemos a nuestro alrededor.

El mundo es el gran gimnasio, donde llegamos a hacernos fuertes.

El mundo está listo para entregar sus secretos si sólo sabemos cómo golpear, cómo darle el golpe necesario. La intensidad y la fuerza del golpe llegan por la concentración. No hay límite para el poder de la mente humana.

El pensamiento es la fuerza propulsora en nosotros. Llenad vuestra mente con los pensamientos más elevados; oídlos cada día; pensad en ellos mes tras mes. No os preocupéis de los fracasos; son naturales; esos fracasos constituyen la belleza de la vida. ¿Qué sería la vida sin ellos?  No valdría la pena de ser vivida si no fuera por las luchas que se sostienen.

El primer signo de que te estás volviendo religioso es que te has vuelto alegre. Cuando un hombre es cabizbajo, puede ser por dispepsia, pero esto no es religión.

El tiempo, el espacio y la causalidad  son como el cristal a través de cual se puede ver el Absoluto. En el Absoluto no existe ni el tiempo ni el espacio ni la causalidad.

El tiempo, que todo lo traga, llega, y todas las cosas tienen que desaparecer. ¿Por qué tratar de mejorar el mundo, de pintar la mariposa? Todo tiene que por fin. No seáis como insignificantes ratas blancas en la jaula giratoria, siempre trabajando sin conseguir nada. Todo deseo lleva entremezclado algún mal, lo mismo si es bueno como si es malo. Es como el perro que salta por alcanzar el pedazo de carne que cada vez retrocede fuera de su alcance, y muere finalmente como un perro. No seáis así; arrancaos todo deseo.

El único maestro auténtico es el que puede descender inmediatamente al nivel del estudiante, transportar su alma al alma del estudiante, ver con los ojos de éste, oír con sus oídos y entender con su mente. Nadie, sino un maestro así, puede de veras enseñar.

En la mayoría de la gente, la Luz Divina interior está oscurecida. Es como una lámpara encerrada en un tonel de hierro: ningún rayo de luz puede atravesarlo. Gradualmente, mediante la pureza y la abnegación, podemos hacer cada vez menos densa esta envoltura de oscuridad, hasta que finalmente se vuelva transparente como el cristal.

En cambio, estamos constantemente tratando de pulir la fachada. ¿Qué sentido tiene pulir el exterior cuando no hay nada dentro? El término y el objetivo de toda formación es hacer crecer al hombre.

En el principio era el Verbo… El microcosmos y el macrocosmos están construidos sobre el mismo plan. Como el alma individual está encapsulada por el cuerpo vivo, así el Alma Universal está en la viviente Prakriti (Naturaleza), el Universo objetivo. Este cubrir del uno (alma) por el otro (naturaleza) es análogo a la relación entre una idea y la palabra que la expresa; son uno y el mismo y es sólo por una abstracción mental que se puede distinguirlas. Aunque es imposible sin palabras. Entonces, ‘En el principio era el Verbo…’. Este aspecto dual del Alma Universal es eterno. Todo lo que percibimos o sentimos es esta combinación de la Formación Eterna y la Eternidad sin Forma.

En la mayoría de la gente, la Luz Divina interior está oscurecida. Es como una lámpara encerrada en un tonel de hierro: ningún rayo de luz puede atravesarlo. Gradualmente, mediante la pureza y la abnegación, podemos hacer cada vez menos densa esta envoltura de oscuridad, hasta que finalmente se vuelva transparente como el cristal.

En los tiempos presentes Dios debería ser adorado como Madre, la Energía Infinita. Eso conduciría a la pureza y traería como consecuencia una tremenda energía aquí en América. Tenemos que llegar a ser vedantistas y vivir ese gran pensamiento. En la India esas ideas fueron expuestas por seres como Budha, Shankara y otros, pero las masas no pudieron retenerlas. El nuevo ciclo debe ver a las masa viviendo el Vedanta y eso tendrá que ocurrir mediante la mujer.

Es la cultura lo que resiste a los embates y no una mera masa de conocimientos. El conocimiento es sólo epidérmico, como la civilización, y basta raspar un poco para que resurja el primitivo salvaje.

Es un privilegio el que se nos permita ser caritativos, porque sólo así podemos crecer. El pobre sufre para que nosotros seamos los ayudados; él que da debe arrodillarse y dar las gracias para que quien recibe le permita hacerlo. Ved al Señor tras cada uno de los seres y dadle a Él. Cuando cesemos de ver el mal, el mundo deberá terminar para nosotros, ya que el librarnos de tal error es su único objeto. El pensar que existe una imperfección, la crea. Sólo los pensamientos de fuerza y perfección pueden curarla. Por mucho que sea el bien que podéis hacer, algún mal habrá en él; pero hacedlo todo sin considerar el resultado personal, dejando todos los resultados al Señor, y entonces ningún bien ni mal os afectará. 

Es una blasfemia pensar que si Jesús no hubiera nacido, la humanidad no habría sido salvada. Es horrible olvidar de ese modo la divinidad de la naturaleza humana, una divinidad que debe manifestarse. Nunca olvidéis la gloria de la naturaleza humana. Nosotros somos el Dios más grande que ha habidos, que hay o que en tiempo alguno habrá. Los Cristos y los Budas son sólo olas en el océano sin límites que Soy Yo. No os inclinéis ante nada a no ser ante vuestro propio YO superior. Hasta que sepáis que sois ese mismo Dios de dioses, no habrá liberación para vosotros.

Esa es tu propia naturaleza. Afírmala, manifiéstala. ... La naturaleza es como una pantalla que oculta la realidad de atrás. Cada buena acción o buen pensamiento que piensas, rasga el velo, por así decirlo, y la pureza, el infinito, el Dios que está detrás, se manifiesta cada vez más.

Filosofías, doctrinas, argumentos, libros, teorías, iglesias y sectas son necesarias mientras el hombre recorre el sendero de perfeccionamiento en que gradualmente va manifestado por actualización las potencias de su verdadero ser; pero son inútiles una vez logrado el conocimiento de sí mismo.

Fortaleza es vida, debilidad es muerte. ¡Fortaleza es felicidad, vida eterna e inmortal! Debilidad es constante tensión y desdicha. Debilidad es muerte. ¡Que desde la misma infancia entren en sus cerebros pensamientos positivos, fuertes y saludables!

Infinitos poder, existencia y dicha son nuestros, no tenemos que conseguirlos, nos pertenecen, sólo tenemos que manifestarlos.

La más grande de las ideas en la religión de la Vedanta es que podemos alcanzar la misma meta por diferentes senderos; esos senderos los he generalizado en cuatro: el de la acción, el del amor, el de la psicología y el del conocimiento. Pero debéis recordar al mismo tiempo, que esas divisiones no son muy marcadas ni se excluyen unas a las otras. Cada una se mezcla con las demás. Pero de acuerdo con el tipo que prevalece, damos el nombre a las divisiones. No quiero decir que podéis hallar un hombre que no tenga ninguna otra facultad que la de actuar, ni que haya hombres que sólo sean fervientes devotos, ni otros que no tengan más que simple conocimiento. Esas divisiones son hechas de acuerdo con el tipo o tendencia que parece prevalecer en un individuo. Ya hemos visto que al final esos cuatro senderos convergen y se convierten en uno solo. Todas las religiones y todos los métodos de acción y adoración nos conducen a la única y misma meta.

La concentración de los poderes de la mente es el único instrumento que nos ayuda para ver a Dios. Si conoces un alma, la tuya, conoces todas las almas presentes, pasadas y futuras. La voluntad concentra a la mente, y ciertas cosas excitan y controlan esta voluntad, tales como la razón, el amor, la devoción, la respiración, etc. La mente concentrada es una lámpara que nos muestra todos los rincones del alma.

La educación es la manifestación de la perfección en el hombre.

La fuerza es la vida, la debilidad es la muerte.

La imaginación impura es tan mala como la acción impura. El deseo dominado conduce a los resultados más altos. Transformad la energía sexual en energía espiritual, pero no seáis afeminados, porque eso seria desperdiciar vuestro poder. Cuando mayor es esa fuerza, tanto más se puede hacer con ella. Sólo una poderosa corriente de agua puede hacer minería hidráulica. 

La ilusión crea la ilusión. La ilusión se crea por sí misma, y a sí misma de destruye, así es Maya. Todo cuanto llamamos conocimiento, como está basado en Maya, constituye, un círculo vicioso, y con el tiempo ese mismo conocimiento se destruye a sí mismo. Soltad la soga; la ilusión no atañe al Atman. Cuando nos mantenemos asidos de la soga nos identificamos con Maya, ésta tiene poder sobre nosotros. Abandonadla, sed sólo el Testigo, y podréis entonces admirar sin molestias el panorama del universo.

La libertad nunca puede ser alcanzada por los débiles. Dígale a su cuerpo que es fuerte, dígale a su mente que es fuerte, sin límites y tenga fe y esperanzas.

La mayor religión es ser fiel a su propia naturaleza. ¡Tener fe en vosotros mismos!

La primera letra A es la raíz del sonido, la clave, pues se pronuncia sin tocar ninguno de los órganos bucales; M representa el último sonido de la serie, pues se pronuncia con los labios cerrados; y U es el sonido intermedio entre la raíz y el fin del tablero fonético bucal. Así AUM representa el entero fenómeno de la emisión del sonido, y por tanto debe ser el símbolo natural, la matriz de los diversos sonidos, y denota toda la escala de cuantas palabras se pueden pronunciar.

La religión no está en los libros, las teorías ni los dogmas; no se halla en las charlas; ni en el razonamiento. Es ser y transformarse.

La superstición es nuestro gran enemigo, pero el fanatismo es peor.

La vaca no come carne y el carnero tampoco. ¿Son ellos, por eso, grandes yoguis...?" "Cualquier tonto puede abstenerse de comer esto o aquello; seguramente él no tendrá mayor distinción que la de un animal herbívoro.

La Verdad es mi Dios, el Universo es mi tierra.

La verdad puede afirmarse de mil maneras diferentes y, sin embargo, cada una puede ser cierta.

La voluntad no es libre, es un fenómeno vinculado por la causa y el efecto, pero hay algo detrás de la voluntad que es libre.

Lo que eres hoy es el resultado de tus decisiones y elecciones en el pasado. Lo que seas mañana será consecuencia de tus actos de hoy. Somos responsables de lo que somos y tenemos el poder de transformarnos en lo que queremos ser. Somos tal como nos han hecho nuestros pensamientos; por lo tanto, cuidado con lo que piensas. Los pensamientos viven; y llegan lejos.  Cuanto mas adversas te sean las circunstancias. Tanto mas poderosa se revelará tu fuerza interior. Cada alma está destinada a ser perfecta.

Lo que necesitamos hoy es saber que existe un Dios y que podemos verlo y sentirlo aquí mismo y ahora mismo. Un profesor de Chicago dice: “Cuidad de este mundo que Dios cuidará del mundo futuro.” ¡Qué insensatez! Si somos capaces de cuidar de este mundo ¿para qué necesitamos de un Dios problemático que cuide del otro? 

Los Cristos y los Budas no son simplemente ocasiones sobre las cuales objetivar nuestros propios poderes internos. En realidad, somos nosotros quienes respondemos a nuestras propias oraciones.

Los más grandes seres son calmos, silenciosos y desconocidos. Son aquellos que realmente conocen el poder del pensamiento; están convencidos de que aun aislándose en una cueva, si tienen simplemente cinco pensamientos sobre la verdad y luego mueren, estos cinco pensamientos suyos vivirán por toda la eternidad. Efectivamente, esos pensamientos traspasarán las montañas, cruzarán los océanos y viajarán a través del mundo. Entrarán en lo más profundo de los corazones y cerebros humanos y elevarán a hombres y mujeres que les darán expresión práctica en sus tareas cotidianas.

Los grandes profetas que luchan han de ser menos perfectos que los que viven una vida de santidad silenciosa pensando grandes pensamientos y ayudando de ese modo al mundo. Esos hombres, al morir unos tras otros, producen como resultado final el hombre poderoso que predica.

Los mismos nervios que conducen sensaciones de placer conducen también sensaciones de dolor, y la misma mente percibe dichas sensaciones. El progreso del mundo significa más diversiones, pero también más miseria. Esta mezcla de vida y muerte, de bien y mal, conocimiento e ignorancia, es lo que llamamos Maya o el fenómeno  universal. Podéis permanecer durante toda la eternidad aprisionados dentro de esa red, buscando la felicidad; la hallaréis en abundancia, como asimismo la desdicha. El creer que podemos conseguir lo bueno sin lo malo es ingenuidad infantil y necia. Sólo quedan dos caminos. Uno consiste en abandonar toda esperanza y aceptar al mundo tal cual es, soportando los golpes y las desdichas con la esperanza de recoger de vez en cuando unas migajas de felicidad. El segundo camino consiste en abandonar la búsqueda del placer, sabiendo que éste es otro aspecto del dolor, y buscar la verdad; y quienes se atreven a indagar la verdad acaban por descubrir que está siempre presente – presente en ellos mismos –.

Manifiesta la divinidad que hay en tu interior y todo se acomodará armoniosamente alrededor.

¿Merece acaso su nombre una educación que no ayuda a la masa del pueblo a armarse para la lucha por la vida, ni fomenta la fuerza de carácter, el espíritu filantrópico y un coraje de león? La verdadera educación es la que permite valerse por sí mismo. Para mí, la verdadera esencia de la educación es la concentración de la mente, no el acopio de hechos.

Mientras la condición de las mujeres no mejore, no habrá posibilidad de bienestar en el mundo. Es imposible para un pájaro volar con una sola ala.

Miren a cada hombre, a cada mujer y a todo como Dios. No pueden ayudar a nadie; sólo pueden servir: sirvan a los hijos del Señor, sirvan al Señor mismo si tienen el privilegio. Si el Señor les concede que puedan ayudar a cualquiera de sus hijos, benditos son; no piensen tanto en ustedes. Benditos son de que ese privilegio les fuera dado, cuando otros no lo tienen. Háganlo sólo como una adoración.

Muchas veces he estado a punto de morir de hambre con los pies doloridos y fatigado; durante días y días no tenía que comer, y a menudo no podía caminar más; me hundía bajo un árbol, y la vida parecería irse poco a poco. No podía hablar, apenas podía pensar, pero por fin la mente volvía a la idea: «No temo a la muerte; nunca nací, nunca moriré; nunca tengo hambre ni sed: ¡Soy Él! ¡Soy Él! La naturaleza entera no me puede aplastar; es mi sirviente. ¡Afirma mi fuerza, señor de señores, dios de dioses! ¡Recupera tu imperio perdido! ¡Levántate y no pares!» Y me levantaba con fuerza nueva; y aquí estoy ahora, ¡vivo! Así, siempre que venga la oscuridad, afirmad la realidad y toda adversidad desaparecerá. Porque al fin y al cabo es solo un sueño. Aunque las dificultades parezcan tan grandes como las montañas, y aunque las cosas parezcan terribles y oscuras son solamente maya (ilusión). No tengas miedo y desaparecerán. Aplástalas y se evaporarán. Pisotéalas y morirán.

Ningún hombre debe ser juzgado por sus defectos. Las grandes virtudes que tiene un hombre son principalmente suyas, sus errores son las debilidades comunes de la humanidad y nunca deberían tomarse en cuenta al estimar su carácter.

No creo en un Dios o en una religión que no puede secar las lágrimas de la viuda o llevar un pedazo de pan a la boca del huérfano.

No es signo de una mente sincera y científica despreciar algo sin investigación. Los científicos superficiales, incapaces de explicar los fenómenos mentales extraordinarios, se esfuerzan en ignorar su existencia.

No esperes a que bajen las aguas para cruzar el río.

No importa los fracasos, son muy naturales, la belleza de la vida son esos fracasos. ¿Qué sería la vida sin ellos? No valdría la pena si no fuera por las luchas.

No mires hacia atrás, ya está hecho. ¡Mira hacia adelante!

No puede haber amistad sin igualdad.

No puedes creer en Dios hasta que no creas en ti mismo.

Os contaré lo poco que sé, en la medida en que puedo razonarlo, pero respecto a lo que no sé, os repetiré lo que dicen los libros. Es incorrecto creer ciegamente. Se debe usar la propia razón y juicio; se debe practicar para ver si estas cosas suceden o no. El estudio de esta religión se debe abordar igual que se hace con cualquier otra ciencia.

Para mí, la verdadera esencia de la educación es la concentración de la mente, no el acopio de hechos.

Para tener éxito, debes tener una enorme perseverancia, una enorme voluntad. "Voy a beber el océano", dice el alma perseverante.

¿Por qué hay tantas enemistades y luchas en el nombre de Dios? Se ha derramado más sangre en el nombre de Dios que por cualquiera otra causa, porque las gentes nunca recurrieron al manantial de la religión, y se contentaron con asentir mentalmente a las prácticas religiosas de sus padres, imitándolas por rutinaria costumbre y pretendieron que todos hiciesen lo mismo.

Primero debéis oír hablar de ese Yo, luego reflexionar sobre Él y después meditar sobre Él.

Primero tengan algo que dar. Solo enseña quien tiene algo que dar, porque enseñar no es hablar; enseñar no es impartir doctrinas, es comunicar. La espiritualidad se puede comunicar tan realmente como yo les puedo dar una flor. Esto es verdad en su más literal sentido.

Que nazca una y otra vez y sufra miles de miserias, para que pueda adorar al único Dios que existe, el único Dios en el que creo, la suma total de todas las almas, y sobre todo, mi Dios del malvado, mi Dios del miserable, mi Dios del pobre de todas las razas, de todas las especies, es el objeto especial de mi adoración.

Queremos una educación que forma el carácter, aumenta la fuerza mental, expande el intelecto, una educación que nos enseña a pararnos sobre nuestros propios pies.

Refugiaos en algún ser que ya haya roto sus ligaduras, y con el tiempo él os hará libres mediante su gracia. Más elevado aún es tomar refugio en el Señor (Isvara), pero es lo más difícil; sólo se puede hallar uno en cada siglo que lo haya hecho de verdad. Nada sintáis, nada sepáis, nada hagáis, nada tengáis; dadlo todo al Señor y exclamad de todo corazón: “Tu voluntad sea hecha.” Este cautiverio es sólo un sueño nuestro. Despertad y dejadlo ir. Refugiaos en Dios, únicamente así podréis cruzar el desierto de Maya. “Suelta la soga, sannyasin valiente, di: ¡Om Tat sat Om!

Se ha cultivado el intelecto, gracias a lo cual se han descubierto centenares de ciencias, y el resultado ha sido que unos pocos han esclavizado a los más: es todo el beneficio que se ha conseguido. Se han creado necesidades artificiales, y todo hombre pobre, tenga o no tenga dinero, desea satisfacer esas necesidades, y cuando no lo logra lucha, y en esta lucha muere.

Se un ateísta si quieres, pero no creas en nada a ciegas.

Si una millonésima parte de los hombres y mujeres que viven en este mundo se sentaran sencillamente durante unos minutos cada día y dijeran: “Son todos Dios, ustedes los seres humanos, los animales y otros seres vivientes, todos son manifestaciones de la única deidad viviente”, el mundo entero cambiaría en media hora.

Si van bajo la superficie, encontrarán esa Unidad entre hombre y hombre; entre razas y razas; alto, bajo; rico y pobre; dioses y hombres; hombres y animales. Si van lo suficientemente hondo, todo será visto sólo como variaciones del Uno, y aquél que ha alcanzado este concepto de Unidad no tiene más ilusiones. ¿Qué puede engañarlo? Conoce la realidad de todo, el secreto de todo. ¿Dónde puede haber miseria para él? Ha seguido el rastro de la realidad de todo hasta el Señor, el Centro, la Unidad de todo, que es Eterna Existencia, Eterno Conocimiento, Eterna Dicha.

Sólo adora a Dios aquel que sirve a todos los seres.

Tal será el bien que allegue la humanidad del reconocimiento de la unidad esencial de todos los seres. En vez de luchas, guerras, porfías, contiendas y enemistades, reinará la paz entre todos los hombres porque todos tendrán por prenda de paz la buena voluntad.

Toda la filosofía vedanta se sintetiza en esta historia: dos pájaros de dorado plumaje estaban posados en el mismo árbol. Uno arriba, sereno, majestuoso, inmerso en su propia gloria. El otro abajo, intranquilo, y comiendo los frutos del árbol, unas veces dulces y otras veces amargos; una vez comió un fruto excepcionalmente amargo, entonces se detuvo y miró hacia arriba al pájaro majestuoso. Pero pronto se olvidó de él y siguió comiendo los frutos del árbol como antes. Nuevamente comió otro fruto amargo, y esta vez saltó unas ramas hacia arriba, acercándose al pájaro que estaba en lo alto. Esto ocurrió muchas veces hasta que al final el pájaro de abajo llegó donde estaba el de arriba y se perdió a si mismo. De inmediato se dió cuenta que nunca hubo dos pájaros, sino que él siempre fue el pájaro en lo alto, sereno, majestuoso y sumido en su propia gloria.

Todos pueden ver el cielo. Aún el gusano que se arrastra por tierra ve el cielo azul, pero ¡qué lejos está de él! Lo mismo ocurre con nuestro ideal. Sin duda alguna, está alejado, pero al mismo tiempo sabemos que nos hace falta. Debemos tener además el más elevado ideal. Desgraciadamente, en esta vida, la mayor parte de la gente atraviesa a tientas una existencia opaca, sin tener ningún ideal. Si un hombre que tiene un ideal comete mil errores, estoy seguro de que aquel que no tiene ningún ideal cometerá cincuenta mil. Por lo tanto, es mejor tener un ideal. Y es necesario que oigamos hablar de él lo más posible, hasta que penetre en nuestro  corazón, en nuestro cerebro, en nuestras venas; hasta que vibre en cada gota de nuestra sangre e impregne cada uno de nuestros poros. Tenemos que meditar sobre ese ideal. "Pues es de la abundancia del corazón que la boca habla", y es, también, de la abundancia del corazón  que la mano obra.

Tome su idea y luche con paciencia por ella y el sol se elevará para usted.

Trabajar no es religión, pero la obra hecha rectamente lleva a la libertad. En realidad toda compasión es tinieblas, porque ¿a quién compadecer? ¿Podéis compadecer a Dios? ¿Y existe acaso algo más? Dad gracias a Dios por haberos dado este mundo como un gimnasio moral para ayudar a vuestro desenvolvimiento, pero nunca imaginéis que podéis ayudar al mundo. Estad agradecidos a aquél que os maldice, porque os da un espejo para que veáis lo que la maldición es, y también una oportunidad para refrenaros; así, bendecidle y quedad contentos. Sin ejercicio no puede surgir el poder, sin espejo no podemos vernos a nosotros mismos. 

Todas nuestras pasadas acciones fueron realmente buenas porque nos han traído a lo que actualmente somos. ¿A quién hemos de pedir? Yo soy la existencia real y todo lo demás es un sueño excepto yo. Yo soy todo el océano; no llaméis yo a la pequeña ola que habéis formado; sabed que es tan sólo una ola. El amante de la verdad oía la voz interna que le decía, “Tú eres lo infinito, lo universal está en ti. Contrólate a ti mismo y escucha la voz de tu verdadero YO.”

Todas las diferencias en este mundo son de grado, y no de clase, porque la unidad es el secreto de todo.

Todo debe ser sacrificado, si es necesario, por un sentimiento: la universalidad.

Todo puede sacrificarse por la verdad, pero la verdad no puede sacrificarse por ninguna cosa. Cada ser individual es potencialmente divino. La meta es manifestar esa Divinidad interior controlando la naturaleza externa e interna. Haz esto ya sea por medio del trabajo, la adoración, el control psíquico o la filosofía (discernimiento entre lo Real y lo irreal), siguiendo uno, o más, o todos ellos y sé libre. Esto es lo que constituye la religión toda. Las doctrinas, dogmas, rituales, libros, templos o imágenes son sólo detalles secundarios. Esa es tu propia naturaleza. Afírmala, manifiéstala. La naturaleza es como una pantalla que oculta la realidad de atrás. Cada buena acción o buen pensamiento que piensas, rasga el velo, por así decirlo, y la pureza, el infinito, el Dios que está detrás, se manifiesta cada vez más.


AUM - OM

Tú eres lo infinito, lo universal está en ti. Contrólate a ti mismo y escucha la voz de tu verdadero YO.

Un hombre, contiene en sí un universo. El núcleo del Cosmos está en el individuo.

Únicamente ama de veras el hombre cuando no cifra su amor en lo mortal y perecedero, cuando el objeto de su amor es el mismo Dios residente en todos los seres, y por esto el amor al prójimo ha de tener por fundamento el amor de Dios.

Usted tiene que crecer de adentro hacia afuera.

Ustedes viven la vida para acumular. Con manos ávidas buscan apoderarse de todo; pero la naturaleza los agarra del cuello y los obliga a aflojar las manos. Voluntariamente o no, tienen que dar. En el momento que dicen: 'No daré', les cae un golpe y entonces sufren. No queremos arriesgarnos a dar; no nos resignamos a someternos a esta exigencia de la Naturaleza y esta es la única razón por la cual sufrimos y somos desdichados.

Y si me decís que el brahmán, por su nacimiento, tiene más aptitud para aprender que el paria, os diré que no gastéis más dinero en educar a los brahmanes; ¡Pero sí a los parias! Dad a los débiles, para quienes son necesarios todos los dones. Si los brahmanes nacen inteligentes, ¡ya se instruirán ellos solos! ¡Así son la justicia y la razón, como yo las entiendo!

Yo conozco a alguien a quien el mundo solía llamar loco, y ésta era su respuesta: Amigos míos, el mundo entero es un asilo de lunáticos, algunos están locos por el amor mundano, otros por el nombre, otros por la fama, otros por el dinero, otros por la salvación e ir al cielo. En este enorme asilo de lunáticos yo también estoy loco, estoy loco por Dios. Tú estás loco, yo también. Pero creo que mi locura es, después de todo, la mejor.

Su Vedanta peregrinar por la India

La India, entonces bajo dominio británico, estaba experimentando un gran cambio en
su vida cultural. La administración británica había introducido a la India en la comunidad mundial, y la educación inglesa y la modernización habían suscitado nuevas esperanzas. Pero reflexionando acerca del resultado efectivo de todo ello, Vivekananda comprobó que “unos pocos centenares de hombres modernizados, educados a medias y desnacionalizados son todo lo que puede ostentar la moderna India británica, y nada más.

De Sur a Norte había recorrido India primero como mendicante monje. Luego de regresar cual héroe desde Chicago ahora, hace el recorrido por su Patria por la senda triunfal de los elegidos. Lleva con su fuerza la palabra de la Enseñanza Sagrada y de su Maestro. Le dice a su pueblo:
 

Lo que el mundo actual entero espera, y tal vez más aún las clases bajas que las de arriba, más los ignorantes que los distinguidos, más los oprimidos que los opresores, es LA GRANDIOSA IDEA DE LA UNIDAD ESPIRITUAL DEL UNIVERSO. La unidad infinita del alma, la idea de que vosotros y yo no somos hermanos solamente, sino que somos Uno mismo. Europa lo necesita hoy tanto como nuestras agobiadas masas; y ese magno principio forma a estas horas, inconscientemente, la base de las más recientes aspiraciones políticas y sociales europeas. Me han reprochado algunas veces que predico demasiado el monismo y muy poco el dualismo. Sí. Sé perfectamente qué grandeza, qué océano de amor, qué bendiciones y qué gozos extáticos fluyen de las religiones dualistas. Lo sé. Pero no es éste, para nosotros, el momento de llorar, ni aun de alegría; ¡bastante hemos llorado! Tampoco es el momento de conmovernos; nos hemos enternecido durante tanto tiempo que estamos hechos bolas de algodón. Lo que necesita nuestra patria son músculos de hierro, nervios de acero, voluntades gigantescas a las que nada se resista. ¡Eso es lo que necesitamos! Y eso sólo puede ser creado, consolidado, fortalecido, en el caso de que comprendáis y realicéis el ideal del Vedanta: La Unidad Universal. La fe, la fe, la fe en nosotros. Si tenéis fe en los 330.000.000 de vuestros dioses mitológicos y en los demás dioses que los extranjeros meten en vuestra casa, y no tenéis fe en vosotros mismos, no es posible vuestra salvación. ¡Tened fe en vosotros y cabalgad sobre esa fe! ¿Por qué nosotros, pueblo de 300.000.000 de habitantes, hemos sido gobernados por cualquier puñado de extranjeros desde hace mil años? Porque ellos tenían fe en sí mismos y nosotros no la teníamos en nosotros. ¿Quién tiene la culpa? Los ingleses no. Nosotros. Nosotros somos los responsables de nuestra degradación.
¡Si; que cada hombre, que cada mujer, que cada niño, sin distinción de origen, de casta, de debilidad o de fuerza, aprendan y sepan que detrás de los débiles y de los fuertes, detrás de los poderosos y de los humildes, detrás de todos y de cada uno está esa alma infinita que garantiza a todos las posibilidades y las capacidades infinitas de la grandeza y de la bondad! ¡Alzaos! ¡Despertaos! ¡Despertad de ese hipnotismo de la flaqueza! No hay nadie realmente débil: el alma es infinita, omnipotente, omnisciente. ¡Alzaos! Lo que necesitamos es una religión que haga hombres. Lo que necesitamos es una educación que haga hombres, no doctrina para hacer hombres. He aquí la piedra de toque de la verdad. ¡Rechazad todo lo que os debilita física, intelectual o espiritualmente¡ ¡Es un veneno! La vida no está en él. La verdad no está en él. La verdad es fuerza. La verdad es pureza. La verdad es luz. Es el manantial de energía. ¡Abandonad vuestros debilitadores misticismo y sed fuertes! Las verdades más grandes del mundo son las más sencillas, sencillas como vuestra propia existencia.
La religión no está en los libros, las teorías ni los dogmas; no se halla en las charlas; ni en el razonamiento. Es ser y transformarse”. “Infinitos poder, existencia y dicha son nuestros, no tenemos que conseguirlos, nos pertenecen, sólo tenemos que manifestarlos”. “Se un ateísta si quieres, pero no creas en nada a ciegas”. “No creo en un Dios o en una religión que no puede secar las lágrimas de la viuda o llevar un pedazo de pan a la boca del huérfano”. “Cuando juzgamos a otros lo hacemos desde nuestros propios ideales. No debería ser así. Cada uno debe ser juzgado de acuerdo con su ideal y no por los de algún otro”. “Aquel que no tiene fe en sí mismo nunca podrá tener fe en Dios” “El primer signo de que te estás volviendo religioso es que te has vuelto alegre. Cuando un hombre es cabizbajo, puede ser por dispepsia, pero esto no es religión”. “El Dios viviente está dentro tuyo”. “Manifiesta la divinidad que hay en tu interior y todo se acomodará armoniosamente alrededor”. “Sólo adora a Dios aquel que sirve a todos los seres”.
¡Si; que cada hombre, que cada mujer, que cada niño, sin distinción de origen, de casta, de debilidad o de fuerza, aprendan y sepan que detrás de los débiles y de los fuertes, detrás de los poderosos y de los humildes, detrás de todos y de cada uno está esa alma infinita que garantiza a todos las posibilidades y las capacidades infinitas de la grandeza y de la bondad! ¡Alzaos! ¡Despertaos! ¡Despertad de ese hipnotismo de la flaqueza! No hay nadie realmente débil: el alma es infinita, omnipotente, omnisciente. ¡Alzaos! Lo que necesitamos es una religión que haga hombres. Lo que necesitamos es una educación que haga hombres, no doctrina para hacer hombres. He aquí la piedra de toque de la verdad. ¡Rechazad todo lo que os debilita física, intelectual o espiritualmente¡ ¡Es un veneno! La vida no está en él. La verdad no está en él. La verdad es fuerza. La verdad es pureza. La verdad es luz. Es el manantial de energía. ¡Abandonad vuestros debilitadores misticismo y sed fuertes! Las verdades más grandes del mundo son las más sencillas, sencillas como vuestra propia existencia.
Y si me decís que el brahmán, por su nacimiento, tiene más aptitud para aprender que el paria, os diré que no gastéis más dinero en educar a los brahmanes; ¡Pero sí a los parias! Dad a los débiles, para quienes son necesarios todos los dones. Si los brahmanes nacen inteligentes, ¡ya se instruirán ellos solos! ¡Así son la justicia y la razón, como yo las entiendo!

La primera letra A es la raíz del sonido, la clave, pues se pronuncia sin tocar ninguno de los órganos bucales; M representa el último sonido de la serie, pues se pronuncia con los labios cerrados; y U es el sonido intermedio entre la raíz y el fin del tablero fonético bucal. Así AUM representa el entero fenómeno de la emisión del sonido, y por tanto debe ser el símbolo natural, la matriz de los diversos sonidos, y denota toda la escala de cuantas palabras se pueden pronunciar.
La Enseñanza Vedanta según Swami Vivekananda

Vedanta enseña que la verdad es una, y que toma diferentes formas: “Todo esto, en verdad, es Brahman”. Swamijí lo llamó “Unidad en la diversidad”. Esa Unidad es Aquello, conociendo lo cual, se conoce todo. Esa Unidad es aquel eterno principio llamado Dios. Dios, OM, Madre…, o como quieran llamarlo, es inmanente a todo. Es todo existente. Es.
Vedanta no enseña otra cosa aparte de esto. No podría; porque en esto se resume todo. De ahí que Vedanta signifique “el fin de la sabiduría”.
Donde sí hay diversidad es en los modos de aproximarse a esa verdad absoluta. Se podría decir que hay tantos métodos como aspirantes, y es muy bueno que así sea. Cada uno, de acuerdo con su temperamento, puede desarrollar su propio método. Saber esto da una gran autoconfianza y sentir de libertad.
Toda vez que se dependa de algo, aunque ello sea un templo, uno queda limitado. Solamente abandonando toda limitación es que se puede acceder a lo ilimitado, a Aquel Principio Absoluto. Ser religiosos es vivir en plenitud, es saberse libre y vivir de acuerdo.
¿Dónde hay pecado? ¿Dónde hay virtud? Somos libres, siempre lo fuimos. En éste mundo compuesto de fantasías, hay quienes se sientan a esperar que Dios, o un comisionado suyo, les mande una nota diciéndoles que son libres y así pasan la vida, atados de ilusión.
“¡Son libres! ¡Seres inmortales! ¡Deshipnotícense!” 
Otros, aunque grandes, se contentan con decir tímidamente “Dios te ama”; lo ponen frente a frente con vosotros mismos.
Vive en Dios, porque no eres distinto. “Tú eres Aquello”, no es un asunto de identificación, ni de convencimiento, es la verdad. No hay otra verdad más que en el Ser y tú eres Él. Ser libres y manifestar la verdad a cada instante es el dharma de la religión.
No se sujeten a cosa ni persona alguna, ni permitan que los aten. Raza, país, sexo, dogmas y templos son sólo ligaduras. Desháganse de todos esos y sientan la pura atmósfera de la libertad. Hagan de sus vidas un constante himno a la libertad y cántelo día y noche, hasta que todo en ustedes vibre al unísono.
Sepan que sólo hay verdad en el Ser y tú eres Él.                                                            

Swami Vivekananda supo que en la Exposición Universal de Chicago (en 1893) funcionaría un Parlamento Mundial de las Religiones, y entendió que era la ocasión para llegar a Occidente. J. H. Wright, profesor de griego en la Universidad de Harvard, animó a Vivekananda a representar el hinduismo en el Parlamento Mundial de las Religiones de Chicago de 1893. Cuando el Swami expresó reservas diciendo que no tenía ninguna credencial, el profesor respondió "Pedirle credenciales, Swami, es como preguntarle al sol sobre su derecho a brillar." Escribió una carta recomendando a Vivekananda al presidente del comité de selección de delegados diciendo: "Este hombre sabe más que todos nuestros doctos profesores juntos".

Funda la Misión Ramakrishna donde impuso a los monjes el aceptar tener que recibir a discípulos occidentales en su comunidad e ir a su vez a colaborar en Occidente con las misiones Ramakrishna allá creadas. Un día a un monje que vivía en meditación y no en acción, le señaló:

¿Qué necesidad tienes de meditar horas enteras? Basta con que reconcentres tú espíritu 5 minutos, o uno nada más cada día. Todo lo demás del tiempo debes trabajar por el bien público.

Primer Parlamento Mundial de las Religiones
Chicago
. Septiembre de 1893

Para ese magno acontecimiento fueron consideradas como las 10 religiones mundiales las siguientes: hinduismo, budismo, jainismo, zoroastrismo, taoísmo, confucianismo, sintoísmo, judaísmo, cristianismo e islamismo. No se mencionaba la religión vedanta, por paradoja, entre los 6.000 selectos asistentes, muchos con gran "autoridad", grados y pomposos atuendos cargados de símbolos de su rango, había un anónimo joven swami vedanta quien deslumbró al Parlamento y la prensa allí presente.

Cumpliendo lo visionado por Ramakrishna, swami Vivekananda, llegó a los 20 años de edad a los EE.UU. para participar en 1893 en el Primer Parlamento Mundial de Religiones de Chicago

En la inauguración del 11 de septiembre de 1893 John Henry Barrows, pastor de la Primera Iglesia Presbiteriana de Chicago y presidente permanente del Parlamento, en su discurso inaugural dijo:

Nos hemos reunido como hombres religiosos, creyendo que aquí en Chicago, en esta capital de las maravillas materiales, en presencia de una Exposición que muestra las maravillas sin paralelo del vapor y la electricidad, existe una raíz espiritual en todo progreso humano. Nos hemos reunido en una escuela de teología comparativa... con el temperamento del amor, decididos a enterrar, por lo menos por el momento, nuestras agudas hostilidades, ansiosos por encontrar aquello en lo que concordamos, ansiando aprender lo que constituye el poder de las otras creencias y las debilidades de las nuestras.

Ese día habla Swami Vivekananda, monje vedanta de la India:

Saludo a la nación más joven en nombre de la Orden monástica más antigua del mundo; la Orden védica de los Sannyasins, que dio a los hombres este doble precepto:: Aceptaos, comprendeos unos a otros!
Os citaré, hermanos, algunas líneas de un himno:

"Así como los diferentes arroyos tienen sus fuentes en diversos lugares y vierten todos sus aguas en el mar, así, ¡Oh Señor!, las distintas sendas que los hombres toman por diferentes tendencias, por diversas que parezcan, tortuosas o rectas, todas conducen a Ti".

Debe haber causas, antes del nacimiento, que hagan a un hombre desgraciado o feliz, y esas causas son sus acciones pasadas.
Levantaos ¡oh leones! y sacudíos la ilusión de que sois carneros; sois almas inmortales, espíritus libres, benditos y eternos; no sois materia, no sois cuerpo; la materia es sierva vuestra y no vosotros los siervos de ella.

Si algún día llega a haber una Religión Universal, ha de ser aquella que no esté radicada en el tiempo o en el espacio; que sea infinita, como el Dios que predique, y cuyo sol brille sobre los discípulos de Krishna y los de Cristo igualmente, sobre los santos y sobre los pecadores; que no sea brahmánica, ni budista, ni cristiana, ni mahometana, sino la suma total de todas ellas y tenga todavía infinito espacio para evolucionar; que en su catolicidad abrace con sus infinitos brazos y le haga un lugar para cada ser humano, desde el salvaje más inferior y envilecido, que muy poco sobrepasa al bruto, hasta el hombre más encumbrado que se eleva por las virtudes de su cerebro y de su corazón casi por encima de la humanidad, haciendo que la sociedad se asombre en su presencia y dude que sea de naturaleza humana. Será una religión que no tenga lugar en su seno para la persecución ni la intolerancia, que reconozca la divinidad en cada hombre y mujer, y cuyo fin, cuya fuerza total, esté reconcentrada en ayudar a la humanidad a realizar su propia y verdadera naturaleza divina.
Pero si alguno de los presentes espera que esta unidad se produzca mediante el triunfo de alguna de las religiones y la destrucción de otras, yo le digo: "Hermano, esperáis un imposible". ¿He de desear yo que un cristiano se haga hindú? Dios me libre. ¿Desearé que el hindú o el budista se conviertan en cristianos? No lo permita Dios. Cada uno debe asimilar el espíritu de los otros y conservar, sin embargo, su individualidad, creciendo según sus propias leyes.

Si el Congreso de las Religiones ha demostrado algo al mundo es lo siguiente: Ha probado que la santidad, la pureza y la caridad no son la posesión exclusiva de ninguna iglesia del mundo y que cada sistema ha producido hombres y mujeres del más elevado orden. En presencia de este hecho evidente, si alguien sueña con la exclusiva supervivencia de su propia religión y la destrucción de las otras, le compadezco desde el fondo de mi corazón y le hago notar que en la bandera de cada religión pronto se escribirá, a despecho de su resistencia: "Ayuda y no lucha", "Asimilación y no destrucción", "Armonía y paz y no discrepancia.

El Universo todo es una persona. Dejad las pequeñas cosas, abandonad lo pequeño por lo infinito, romped la cadena y sed libres. Intensificad el sentimiento que tenéis hoy, elevadlo a lo más alto hasta sentir la Unidad, Dios en vos y los otros. El sentimiento es la vida, la fuerza, la virtud. El hombre no va de error a la verdad, sino que escala de verdad en verdad, de una verdad inferior a una verdad superior.

La santidad, la pureza y la caridad no son la posesión exclusiva de ninguna Iglesia del mundo, y cada sistema ha producido hombres y mujeres del más elevado orden. Si alguien sueña con la exclusiva supervivencia de su religión y la destrucción de las otras, le compadezco desde el fondo de mi corazón.
Después, ante el revuelo de sus palabras, en la segunda jornada señaló:
Os doy las gracias en nombre de la más antigua orden de monjes del mundo; os doy las gracias en nombre de la madre de las religiones, la vedanta. La vida y la muerte sólo son expresiones diferentes de la misma cosa contempladas desde distintos puntos de vista; son el ascenso y el descenso de una misma ola, y ambos, forman un todo. Quien mira el "descenso" se vuelve pesimista, quien contempla el "ascenso" se torna optimista.

Las contradicciones proceden de la misma verdad al adaptarse a las variadas circunstancias de diferentes naturalezas. Una misma luz atraviesa vidrios de diversos colores. El alma humana es eterna e inmortal, perfecta e infinita, y la muerte sólo significa un cambio de centro de un cuerpo a otro. El presente está determinado por nuestras acciones pasadas y el futuro por el presente. Es un insulto ofrecer religión a un pueblo que muere de hambre, o enseñarle metafísica a un hombre que desfallece de necesidad. Los Vedas enseñan que el alma es divina, pero que está retenida en los lazos de la materia; cuando esos lazos se rompan, se alcanzará la perfección, y la palabra que emplean para designarla es mukti, liberación, libertad de las cadenas de la imperfección, libertad de la muerte y de la miseria.

Este es el mensaje de Sri Ramakrishna, mi Maestro, al mundo moderno:

"Sed espirituales y realizad la verdad por vosotros mismos. No os preocupéis de doctrinas; no os preocupéis de dogmas y sectas, o de iglesias o templos; ellos cuentan poco en comparación con la esencia de la existencia que mora en cada hombre, la cual es espiritualidad, y cuanto más se desarrolla esta espiritualidad en el hombre, más potente es éste para el bien. Ganadla primero, adquirirla; no critiquéis a nadie, porque todas las doctrinas y todos los credos contienen algo bueno. Demostrad con vuestras vidas que la religión no significa palabras, ni nombres, ni sectas, sino realización espiritual. Sólo quienes han alcanzado las espiritualidad pueden comunicarla a otros y pueden ser los grandes instructores del género humano. Ellos únicamente son las potencias de la LUZ".
En su disertación sobre Hinduismo del día 19 de septiembre dijo:
Si algún día llega a haber una religión universal, ha de ser aquella que no está radicada en el tiempo o en el espacio; que sea infinita, como el Dios que predique, y cuyo sol brille sobre los discípulos de Krishna y los de Cristo igualmente, sobre los santos y los pecadores; que no sea brahmánica, ni budista, ni cristiana, ni mahometana ni judía, sino la suma total de todas ellas y tenga todavía infinito espacio para evolucionar; que en su catolicidad abrace con sus infinitos brazos y le haga un lugar para cada ser humano, desde el salvaje más inferior y envilecido, que muy poco sobrepasa al bruto, hasta el hombre más encumbrado que se eleva por las virtudes de su cerebro y de su corazón casi por encima de la humanidad, haciendo que la sociedad se asombre en su presencia y dude que sea de naturaleza humana. Será una  religión que no tenga lugar en su seno para la persecución ni la intolerancia, que reconozca la divinidad en cada hombre y mujer, y cuyo fin, cuya fuerza total, esté reconcentrada en ayudar a la humanidad a realizar su propia y verdadera naturaleza divina. ¡Que Aquél que es el Brahman de los hindúes, el Ahura-Mazda de los zoroastrianos, el Buda de los budistas, el Jehová de los judíos y el Padre Celestial de los cristianos os dé fuerzas para realizar vuestra noble idea...
El día 27 de septiembre de 1893 le corresponde al joven swami Vivekananda clausurar el Congreso Mundial de las Religiones de Chicago, finalizando su magistral intervención con estas palabras:
Si alguno de los presentes espera que esta unidad se produzca mediante el triunfo de alguna de las religiones y la destrucción de las otras, yo le digo: "Hermano, esperáis un imposible". ¿He de desear yo que un cristiano se haga hindú? Dios me libre. ¿Desearé que el hindú o el budista se conviertan en cristianos? No lo permita Dios.
La semilla está sembrada; la tierra, el agua y el aire la rodean. ¿Se convertirá la semilla en tierra, en aire o en agua? No. Se hará planta, crecerá según su propia ley, y asimilando el aire, la tierra y el agua, los convertirá en materia vegetal: así, la semilla se convertirá en planta.
El caso de la religión es análogo. El cristiano no se hará hindú ni budista; el hindú y el budista no se convertirán en cristianos. Pero cada uno debe asimilar el espíritu de los otros y conservar, sin embargo, su individualidad, creciendo según sus propias leyes.
Si el Congreso de las Religiones ha demostrado algo al mundo es lo siguiente: Ha probado que la santidad, la pureza y la caridad no son la posesión exclusiva de ninguna iglesia del mundo y que cada sistema ha producido hombres y mujeres del más elevado orden. En presencia de este hecho evidente, lo repito y enfatizo: Si alguien sueña con la exclusiva supervivencia de su propia religión y la destrucción de las otras, le compadezco desde el fondo de mi corazón y le hago notar que en la bandera de cada religión pronto se escribirá, a despecho de su resistencia: "Ayuda y no lucha", "Asimilación y no destrucción", "Armonía y paz y no discrepancia".
El doctor Barrows, el presidente del Parlamento, dijo:

"India, la Madre de religiones fue representada por Swami Vivekananda, el Monje naranja que ejerció la influencia más maravillosa en sus auditores."

La Crítica de Nueva York escribió:

"Es un orador por el derecho divino, y su cara fuerte, inteligente en su ajuste pintoresco de amarillo y naranja era apenas menos interesante que aquellas palabras serias y los ricos, declaración rítmica que les dio."

El
Heraldo de Nueva York destacó:

"Vivekananda es indudablemente la mayor cifra en el Parlamento de Religiones. Después de oírle sentimos cómo tonto debe enviar a misioneros cristianos a esta nación culta."

La
Transcripción de la Tarde de Boston, relató el 30 de septiembre de 1893 que:

"Vivekananda es un grande favorito en el parlamento... si simplemente cruza la plataforma, le aplauden".

Vivekananda resumió la Enseñanza Vedanta así:
Al término de las sesiones del Parlamento, emprendió una gira de conferencias por el medio oeste y la costa este de Estados Unidos. Dondequiera que fuese acudían multitudes a escucharlo y, en especial, numerosos intelectuales, cumpliéndose así la predicción de su Maestro, según la cual llegaría a ser un “educador mundial”.

Como señala swami Prabhananda:

La gira estadounidense de Vivekananda tuvo asimismo un efecto revitalizador en la India. Hasta entonces, quienes viajaban desde allí a Occidente se deshacían en excusas por el estado de su país. Pero él no: siempre habló de su país con orgullo y con respeto. Por eso, su obra en Occidente insufló en el alma nacional la dignidad y la confianza en las propias fuerzas, y ayudó a la India en la búsqueda de su identidad. También contribuyó a vencer los estereotipos y prejuicios acerca de la India, hondamente arraigados en las mentes occidentales.
Tras concluir su gira de conferencias, el Swami empezó a dar cursos gratuitos de vedanta y de yoga en Nueva York, y de esta labor surgió la fundación de la Vedanta Society en dicha ciudad. En el verano de 1895, invitado por E.T. Sturdy y Henrietta Müller, se embarcó para Inglaterra, donde sus conferencias tuvieron gran éxito. En diciembre de 1895 regresó a Estados Unidos, donde reanudó sus cursos en Nueva York y una nueva serie de conferencias en otras ciudades. Volvió a visitar Europa en abril de 1896, y en mayo de ese año se reunió en Oxford con Max Müller y su esposa. En diciembre se embarcó de regreso a la India.
Al difundirse la noticia de la vuelta de Swami Vivekananda, la India entera se dispuso a recibirlo como a un héroe. El Swami llegó al sur de la India en enero de 1897, acompañado por tres de sus discípulos occidentales. En todos los lugares que visitaba se le dirigían discursos de bienvenida y se congregaban muchedumbres para verlo. Respondiendo a estos discursos, Vivekananda indicó que había concebido un proyecto para ayudar a elevar a las
masas. En realidad, ya el 24 de diciembre de 1894 había escrito en una carta: “Toda mi ambición en la vida es impulsar un mecanismo que ponga ideas nobles al alcance de todos, y dejar entonces que los hombres y las mujeres decidan su propio destino).
El 1º de mayo de 1897, pocos meses después de su regreso a Calcuta, el Swami puso en ejecución su plan, fundando la Misión Ramakrishna. Fue el comienzo de un movimiento organizado cuya finalidad era ayudar a las masas sufrientes mediante obras de índole educativa, cultural, médica y asistencial. Pocas semanas después, cuando pasaba por Murshidabad (Bengala), un condiscípulo del Swami Vivekananda, Swami Akhandananda, fue impresionado por la mísera situación del pueblo de la región, que sufría hambre. Inmediatamente inició su labor asistencial. Desde entonces, la Misión Ramakrishna ha venido socorriendo a los que sufren de calamidades naturales o provocadas por el hombre.
Tal vez no sea inoportuno mencionar aquí que en una alocución pronunciada en 1993, el entonces director general de la UNESCO, Federico Mayor, declaraba:  

Estoy impresionado por la semejanza entre la constitución de la Misión Ramakrishna, que Vivekananda estableció en 1897, y la de la UNESCO, adoptada en 1945. En ambas, el ser humano ocupa el centro de los esfuerzos encaminados al desarrollo. En ambas, la tolerancia ocupa un lugar primordial en el programa para construir la paz y la democracia. Ambas reconocen la variedad de las culturas y de las sociedades humanas como un aspecto esencial del patrimonio común.

La prensa lo consideró la figura más grande del parlamento de religiones y señalaron: 

El único procedimiento de retener al público durante aquellas sesiones, que casi siempre cansaban su atención, era anunciar que al final hablaría Vivekananda.

En una reunión les habló:

¡Dejad vuestra jactancia! ¿Qué ha hecho en el mundo vuestro cristianismo sin ayuda de la espada? Predicáis esa religión en nombre del lujo. Todo es hipocresía en lo que he oído sermonear aquí. ¡Todo ese amontonamiento de riqueza que se recomienda en nombre de Cristo! Cristo no encontraría en vuestra casa ni una piedra donde pudiese descansar su cabeza. ¡No sois cristianos! ¡Volved a Cristo!

Este mundo está lleno de sufrimiento: no es necesario observarlo durante mucho tiempo para convencerse de la terrible existencia del dolor. Hay hambre, miseria, enfermedades, vejez, destrucción y muerte; existen el odio, la envidia, los amigos falsos, los malos guías, los maestros indignos y los predicadores ignorantes... En este mundo nuestro de hoy en día, marchan abiertamente la rapiña, la codicia, la lujuria y sobre todo el demonio de la destrucción...  a pesar de todo no hemos abandonado la búsqueda y seguimos intentando aprender y amar, esforzándonos por ser felices.

Debéis ser Libres. El hombre que no se respeta a sí mismo de nada sirve, ni para él ni para la sociedad. Sólo existe un Dios que aparece como múltiple. Desde el Dios el Creador hasta el más insignificante átomo de Su creación, todo es Él. En el pasado era Él, Él es en el presente y Él será en el futuro.

¿Dónde hallar a Dios? ¡ EN EL HOMBRE !

¡Hijo de la luz, no quedes por más tiempo en la oscuridad! Eres el conocimiento: ¡Conócete a ti mismo! La dicha no es una cualidad, ni es objeto o un estado que puedas adquirir; ¡tú eres la dicha! Sé consciente de ello.


La profecía de su maestro sri Ramakrishna sobre Vivekananda se había cumplido:

Narim conmoverá al mundo hasta sus cimientos

El swami partió anónimo de la India hacia Chicago, iba en una incierta Misión, lo hizo sin recomendaciones y salió con lo justo de la India hacia lo desconocido, retornó a su nación cual héroe. Recorre la India acompañado del Bhagavad Gita y la Imitación de Cristo. En su prédica enfatizaba que Cristo extendía los brazos abiertos a todo el mundo.

La Misión destinada a la India estaba en plena ejecución. La Misión destinada a Occidente Vivekananda la logró cual primer paso al demostrar que esa India colonizada por el imperio británico era más, mucho más de lo que los colonizadores daban a entender. La llegada de Vivekananda a Chicago fue el encuentro entre dos mundos. Es bueno recordar la partida de ese joven de 20 años a cargo de la herencia espiritual de Ramakrishna. Varias Causalidades se dieron, lo primero enterarse de ese Parlamento. Ignorar que teósofos de la India intentaban que no se recibiera al monje vedanta. Luego reunir fondos para que en barco partiera. Había expectación entre los monjes y mucha fe. Vivekananda en el barco perfeccionó su rudimentario inglés. Nadie lo esperaba al llegar a puerto. Tomó un tren a Chicago, a su lado se sienta una distinguida dama que, en la conversación se interesa por él, es más, le dice que su marido está en la administración de ese Parlamento, lo lleva a su hogar, con fémina autoridad le enfatiza que debe cambiar de atuendo y, con finas sedas lo visten cual hindú no mendicante. Se le registra de manera oficial y queda inscrito para hablar como Vedanta de la India. Y... como ya lo vimos, habló.

Demostrando la sorpresa de su presencia en Chicago, Vivekananda hace este relato:

El hindú cree que sus costumbres son las mejores del mundo y las únicas correctas, y que quien no las practique ha de ser el peor de los seres vivientes. Este es un error muy natural que todos estamos propensos a cometer. Pero es muy perjudicial y es causa de la mitad de la dureza existente en el mundo. Cuando vine a este país, yendo por la Exposición de Chicago, se acercó alguien por detrás y me tiró del turbante. Volví el rostro y vi que era un hombre muy bien vestido y de distinguida apariencia. Le hablé y cuando vio que yo sabía inglés se quedó muy abochornado. En otra ocasión, hallándome en la misma exposición, otro me dio un empujón. Cuando le pregunté por qué lo hacía, también se avergonzó y balbuceó una disculpa diciendo: "¡Por qué os vestís de esa manera.!". Las simpatías de estos hombres estaban limitadas por las vallas de su propio lenguaje y costumbres en el vestir. Mucha de la opresión de las naciones poderosas sobre las débiles es causada por este prejuicio; seca su fraternidad para con sus semejantes. Aquel mismo hombre que me dijo por qué no me vestía como él y que necesitó maltratarme a causa de mi traje, .puede que fuera un hombre muy bueno, buen padre y buen ciudadano; pero la bondad de su naturaleza murió en cuanto vio un hombre vestido de modo diferente. Los forasteros son explotados en todos los países, porque no saben cómo defenderse; por eso llevan a su tierra falsas impresiones de los pueblos que han visto. Los marinos, soldados y comerciantes se portan en los países extraños de una manera muy singular, aunque ni soñarían hacerlo así en su propio país; tal vez por esto los chinos llaman a los europeos y americanos "diablos extranjeros". No harían esto si hubiesen visto el lado bueno y generoso de la vida occidental.
Por consiguiente, lo que especialmente conviene recordar es que debemos tratar siempre de ver el deber de los otros con los mismos ojos de ellos y no juzgar jamás las costumbres de otros pueblos según nuestros usos. Y o no soy el regidor del universo. Tengo que acomodarme al mundo y no éste a mí. Así, vemos que el ambiente cambia la naturaleza de nuestros deberes, y lo mejor que podemos hacer en este mundo es cumplir con nuestro deber en todo momento. Hagamos lo que es nuestro deber por nacimiento; y una vez hecho éste hagamos el que nos corresponda por nuestra posición en la vida y en la sociedad. Hay, sin embargo, un gran peligro en la naturaleza humana: que el hombre nunca se examina a sí mismo. Se cree tan digno de sentarse en el trono como el mismo rey. Aunque lo sea debe demostrar primero que ha cumplido con los deberes de su propia posición; y después ya le vendrán otros más elevados. Cuando principiamos a trabajar afanosamente en el mundo, la naturaleza nos golpea a derecha e izquierda y pronto nos hace bailar nuestra posición apropiada. Ningún hombre puede ocupar satisfactoriamente por mucho tiempo una posición para la cual no es apto. De nada sirve el quejarse por los arreglos de la naturaleza. Quien ejecuta una tarea inferior no es por eso, un hombre inferior. Ningún hombre ha de ser juzgado por la mera naturaleza de sus deberes; todos debemos ser juzgados por la manera y el espíritu con que los ejecutamos.

Al no existir en la época la tecnología comunicacional actual que es casi instantánea y globalizada, tardó en llegar a India la noticia del éxito de Vivekananda en el Parlamento de Religiones. Había salido como un anónimo y modesto swami y retornó como héroe. La profecía de su maestro sri Ramakrishna: Narim conmoverá al mundo hasta sus cimientos, se había cumplido.


Maya o Ilusión

De una Conferencia pronunciada en Londres por Swami Vivekananda.

Casi todos habéis oído ya la palabra "maya". Por lo general se la emplea, aunque incorrectamente, como ilusión o alucinación, o algo por el estilo. Pero la teoría de maya forma uno de los pilares sobre los que se apoya el Vedanta, de modo que es necesario comprenderla bien. Os pediré un poco de paciencia, puesto que es grande el riesgo de equivocarse. La más antigua idea de maya que encontramos en la literatura védica, tiene el sentido de ilusión; pero en esa época no se había llegado aún a la verdadera teoría. Encontramos pasajes como éste: "Indra, por su maya, asumió diversas formas." Es cierto que aquí la palabra maya designa algo como magia, y hallamos varios otros pasajes donde tiene siempre la misma acepción. Después, el término maya fue perdido de vista por completo; pero durante ese tiempo, la idea se desarrollaba. Más tarde, se planteó la siguiente pregunta: "¿Por qué no podemos conocer este secreto del universo?" Y la respuesta dada fue muy significativa: "Porque hablamos en vano, porque estamos satisfechos con las cosas de los sentidos, y porque estamos corriendo tras nuestros deseos; por lo tanto cubrimos, por así decir, la Realidad con bruma." Aquí, la palabra maya no es empleada en absoluto, pero se nos da la idea de que la causa de nuestra ignorancia es una especie de bruma que ha venido a interponerse entre nosotros y la Verdad. Mucho más tarde, en uno de los últimos Upanishads, vemos reaparecer la palabra maya, pero en ese momento ya se había operado una transformación, y múltiples significados nuevos se habían agregado a ese término. Algunas teorías habían sido propuestas y otras repetidas; algunas sólo habían sido esbozadas, hasta que, finalmente, la idea acerca de maya se fijó. En el Shvetáshvatara Upanishad leemos: "Sabe que la naturaleza es maya, y que el que gobierna esta maya es el Señor Mismo." Pasando a nuestros filósofos, vemos que el término maya ha sido manipulado por ellos en varias formas, hasta que llegamos al gran Shankaracharya. Los budistas también han manejado un poco la teoría de maya, pero entre sus manos se ha vuelto muy semejante a lo que se llama Idealismo, y tal es el sentido que, en general, se da actualmente a esta palabra. Cuando el hindú dice que el mundo es maya, inmediatamente la gente tiene la idea de que el mundo es una ilusión. Esta interpretación no deja de estar un poco justificada, puesto que proviene de los filósofos budistas, entre los que había un grupo que no creía, absolutamente, en el mundo exterior. Pero en el Vedanta tal como se desarrolló finalmente, maya no es ni Idealismo, ni Realismo, ni es una teoría. Es una simple aserción de los hechos: lo que somos y lo que vemos a nuestro alrededor.
Luego está ese hecho tremendo que es la muerte. El mundo entero va hacia la muerte; todo muere. Todo nuestro progreso, nuestras vanidades, nuestras reformas, nuestros lujos, nuestra riqueza, nuestro saber, todo tiene este único desenlace: la muerte. Es la única cosa cierta. Las ciudades aparecen y desaparecen, los imperios se levantan y caen, los planetas se rompen en pedazos y se reducen a polvo, para ser diluidos en la atmósfera de otros planetas. Así ha ocurrido siempre desde un tiempo que no ha tenido comienzo. La muerte es el fin de todo. La muerte es el fin de la vida, de la belleza, de la riqueza, del poder y también de la virtud. Los santos mueren, y también los pecadores; mueren los reyes y los mendigos. Todos van hacia la muerte, y sin embargo, existe un tremendo apego a la vida. De alguna manera, no sabemos por qué, nos aferramos a la vida y no podemos renunciar a ella. Y esto es maya.
Todos estamos buscando el vellocino de oro; cada uno piensa que será suyo. Todo hombre razonable ve que su chance es quizás una sobre veinte millones, y sin embargo, todos luchan para conseguirlo. Y esto es maya.
La muerte está al acecho de su presa noche y día en esta nuestra tierra y al mismo tiempo pensamos que vamos a vivir eternamente. Un día le hicieron esta pregunta al rey Yudhishthira : ¿Cuál es la cosa más maravillosa de esta tierra?  Y el rey respondió: Diariamente vemos a la gente morir a nuestro alrededor, y sin embargo los hombres creen que no morirán jamás.  Y esto es maya.
Maya es una aserción del hecho de este universo; de la forma cómo marcha. Generalmente la gente se asusta cuando se le dicen estas cosas. Pero nos hace falta osadía. Ocultar los hechos no es el medio de hallarles solución. Como todos sabéis, una liebre perseguida por los perros oculta su cabeza y se cree a salvo; cuando nos precipitamos en el optimismo, hacemos exactamente como la liebre, pero esto no es un remedio. Hay objeciones contra eso, pero notaréis que ellas vienen generalmente de la gente colmada con las cosas buenas de la vida. En este país (Inglaterra), es muy difícil volverse pesimista. De qué manera admirable, me dicen todos, con qué progresos, el mundo va adelante; pero, lo que cada uno es en sí mismo, es su propio mundo. Los animales viven a expensas de las plantas, los hombres a expensas de los animales, y, lo que es peor, a expensas unos de otros; el fuerte a expensas del débil. Esto pasa en todas partes. Esto es maya.
¿Qué solución veis? Cada día oímos muchas explicaciones, y se nos dice que al final todo estará bien. Admitiendo que esto sea posible, ¿por qué esta manera satánica de hacer el bien? ¿Por qué no se puede hacer el bien por medio del bien y no con estos métodos infernales? Los descendientes de los seres humanos actuales serán dichosos, pero, ¿por qué tiene que haber, ahora, todo este sufrimiento? No hay solución. Esto es maya.
Esta maya está en todas partes; es terrible. Y sin embargo, a  través de ella debemos trabajar. El hombre que dice: Yo trabajaré cuando el mundo se haya vuelto todo bueno, entonces gozaré de la felicidad, tiene tantas probabilidades de éxito como el que está sentado al borde del río Gangá y dice: Vadearé el río cuando toda el agua se haya volcado en el océano. El camino no es seguir maya, sino ir contra ella. Este es otro hecho que debemos aprender. No hemos nacido para secundar a la naturaleza, sino para competir con ella. Somos los amos que ella debe servir, y somos quienes nos cubrimos de cadenas. ¿Por qué está aquí esta casa? No es la naturaleza que la ha edificado. La naturaleza nos dice: Id a vivir al bosque. El  hombre replica: voy a edificar una casa y a luchar contra la naturaleza; y esto es lo que hace. Toda la historia de la humanidad es una lucha continua contra las llamadas leyes de la naturaleza, y es el hombre quien finalmente vence. Pasando al mundo interior, también allí se libra la misma lucha, esa lucha entre el hombre animal y el hombre espiritual, entre la luz y las tinieblas, y allí también el hombre resulta victorioso. Él desbroza su camino, por así decir, fuera de la naturaleza, hacia la libertad.
Así vemos que los filósofos vedantistas encuentran, más allá de esta maya, algo que no está ligado por ella, y si podemos llegar hasta allá, no estaremos ligados a maya. Esta idea, bajo una u otra forma, es propiedad común de todas las religiones; pero para el Vedanta no es más que el comienzo de la religión, y no su término. La idea de un Dios Personal, Creador y Señor del Universo, como se Le ha llamado, que gobierna esta maya, esta  naturaleza, no es el punto final de este pensamiento vedántico, sino el comienzo. La idea se desarrolla más y más, hasta que el  vedantista descubre que Aquel que creía lejos de él, no es otro que él mismo, y en realidad, está en su interior. Él es quien es libre, pero que por limitación se creía ligado.

Vedanta y Maya

Casi todos habéis oído ya la palabra "maya" . Por lo general se la emplea, aunque incorrectamente, como ilusión o alucinación, o algo por el estilo. Pero la teoría de maya forma uno de los pilares sobre los que se apoya el Vedanta, de modo que es necesario comprenderla bien. En el Vedanta tal como se desarrolló finalmente, maya no es ni Idealismo, ni Realismo, ni es una teoría. Es una simple aserción de los hechos: lo que somos y lo que vemos a nuestro alrededor.
Un conocimiento del mundo exterior, por más completo que fuera, no podía resolver el problema. "Pero, dice el sabio científico, estamos comenzando a conocer un poco; esperad unos pocos millares de años y encontraremos la solución." "No", responde el vedantista, pues él ha encontrado la prueba absolutamente indubitable de que la mente está limitada, que no puede traspasar ciertos límites; no puede ir más allá del tiempo, el espacio y la causalidad. Así como ningún hombre puede saltar fuera de sí mismo, tampoco ninguno puede ir más allá de los límites que le han sido fijados por las leyes del tiempo y del espacio. Todo intento de desenlazar las leyes del tiempo, del espacio y de la causalidad, seria vano, dado que el mero intento implicaría admitir la existencia de esos tres. Entonces, ¿qué se quiere decir cuando se declara que el mundo existe? "Este mundo no tiene existencia." ¿Qué significa esto? Quiere decir que el mundo no tiene una existencia absoluta. No existe más que con relación a mi mente, a vuestra mente, a la mente de cada uno. Vemos este mundo con nuestros cinco sentidos, pero si tuviéramos seis, veríamos en él algo más. Si tuviéramos dos sentidos más, se nos aparecería diferente en alguna otra cosa todavía. Por consiguiente, no tiene existencia real; no tiene existencia incambiable, inmutable, infinita. Tampoco se le puede llamar no existente, puesto que vemos que existe y nosotros debemos trabajar en él y a través de él. Es una mezcla de existencia e inexistencia.
De alguna manera, no sabemos por qué, nos aferramos a la vida y no podemos renunciar a ella. Y esto es maya. Maya es una aserción del hecho de este universo; de la forma cómo marcha.
Vemos así que maya no es una teoría para explicar al mundo: simplemente, es una exposición de los hechos, tales como ellos existen; la base misma de nuestro ser es contradicción; por doquier tenemos que atravesar esa tremenda contradicción; por todas partes donde hay el bien, debe haber también el mal; y por todas partes donde hay el mal, debe haber algún bien; donde haya vida, la muerte debe seguirla como su sombra; todo el que sonría, habrá de llorar, y lo contrario también es cierto. No se puede remediar ese estado de cosas. Podemos imaginar muy bien que habrá un sitio donde no existirá más que el bien, y no el mal, donde no haremos más que sonreír y no lloraremos nunca. Pero esto es imposible, de acuerdo con la naturaleza misma de las cosas, puesto que las condiciones serán siempre las mismas. Donde exista el poder de hacer nacer en nosotros una sonrisa, se oculta el poder de hacer brotar lágrimas. Donde exista el poder de producir la felicidad, acecha también, en alguna parte, el poder de volvernos desdichados.
La posición vedántica no es ni pesimista ni optimista. No dice que este mundo sea todo bueno o todo malo. Afirma que nuestro mal no es de menor valor que nuestro bien, y que nuestro bien no es de más valor que nuestro mal. Están ligados entre sí. El mundo está hecho así, y si lo sabéis, trabajáis con paciencia. ¿Para qué? ¿Para qué debemos trabajar? Si tal es el estado de las cosas, ¿qué haremos? ¿Por qué no volvernos agnósticos? Los agnósticos modernos también saben que este problema no admite solución, no se puede escapar de ese mal de maya, como decimos en nuestro lenguaje. Por lo tanto, nos dicen que debemos sentirnos satisfechos y disfrutar de la vida. Pero en eso, a su vez, hay error, un tremendo error, un error enteramente ilógico. Helo aquí: ¿Qué entendéis vosotros por vida? ¿Entendéis sólo la vida de los sentidos? En esto, cada uno de nosotros no difiere sino ligeramente del bruto. Estoy seguro de que no hay aquí nadie cuya vida esté por entero en los sentidos. Entonces, esta vida que llevamos significa algo más. Nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras aspiraciones forman parte integrante de nuestra vida. Luego, esta lucha por acercarnos al gran ideal de la perfección, ¿no es uno de los elementos más importantes que componen lo que llamamos vida? Según los agnósticos, tenemos que disfrutar de la vida tal como es. Pero esta vida significa, por sobre todo, la persecución del ideal; la esencia misma de la vida es la marcha hacia la perfección. Esto es lo que necesitamos, y por consiguiente, no podemos ser agnósticos, no podemos tomar el mundo como parece ser. El punto de vista agnóstico considera que esta vida, menos el elemento "ideal", es todo lo que existe, y pretende que este elemento no puede ser alcanzado, de modo que debe abandonarse su búsqueda. He aquí lo que se llama maya: es esta naturaleza, es este universo.
Así vemos que los filósofos vedantistas encuentran, más allá de esta maya, algo que no está ligado por ella, y si podemos llegar hasta allá, no estaremos ligados a maya. Esta idea, bajo una u otra forma, es propiedad común de todas las religiones; pero para el Vedanta no es más que el comienzo de la religión, y no su término. La idea de un Dios Personal, Creador y Señor del Universo, como se Le ha llamado, que gobierna esta maya, esta naturaleza, no es el punto final de este pensamiento vedántico, sino el comienzo. La idea se desarrolla más y más, hasta que el vedantista descubre que Aquel que creía lejos de él, no es otro que él mismo, y en realidad, está en su interior. Él es quien es libre, pero que por limitación se creía ligado.


Sobre la Meditación
La primera lección es sentarse por algún tiempo y dejar a la mente que haga lo que quiera. Todo el tiempo la mente está en un estado como de ebullición. Vosotros simplemente esperáis y vigiláis. Hay que dejar de lado toda argumentación y distracción.
Soltad las riendas; muchos pensamientos odiosos entrarán en la mente. Veréis que cada día que pasa el vagabundeo de la mente se hace menos violento, que cada día se va calmando un poco más. Pero debemos practicar pacientemente todos los días. ¿De qué modo y por cuánto tiempo debe esto practicarse? Es una tremenda labor y no puede ser hecha en un día. Solamente después de años de paciente y constante lucha podemos lograr el resultado.
La meditación debe comenzar con objetos densos y lentamente ascender hasta objetos más y más finos, hasta llegar a ser meditación carente de objeto alguno. La mente se ocupará al principio en percibir las causas externas de las sensaciones, luego los movimientos internos y al final, sus propias reacciones. Cuando ha logrado percibir las causas externas de las sensaciones en sí mismas, la mente adquirirá el poder de percibir toda existencia fina material, todos los cuerpos y formas finas. Cuando consigue la percepción de los movimientos internos en si mismos, logrará el control de toda ola mental, en sí mismo o en los demás, aún antes de que se hayan traducido en energía física; y cuando sea capaz de percibir la reacción mental en sí el yogui logrará el conocimiento de todas las cosas, ya que cada objeto sensible y cada pensamiento es el resultado de esta reacción. Entonces habrá visto los verdaderos cimientos en que descansa la mente y la tendrá bajo su perfecto control. Entonces, la gloria del alma, no perturbada por las distracciones de la mente o movimientos del cuerpo, brillará en su plena refulgencia; y el yogui descubrirá en sí mismo lo que es y lo que siempre fue: la esencia del conocimiento, lo inmortal, aquello que lo penetra todo.
El modo más fácil de aprehender la mente es sentarse quieto y permitirle durante un rato que vaya en todas direcciones. Manteneos firmes en la idea: “soy el testigo observando a mi mente yendo de uno a otro lugar; yo no soy la mente”. Luego dejad que piense como si fuera una cosa enteramente distinta de vosotros.
Concebid vuestra mente como un tranquilo lago que se extiende ante vosotros y a los pensamientos que entran y salen como burbujas que surgen y se rompen en su superficie. No hagáis ningún esfuerzo por controlar los pensamientos, pero observadlos y seguidlos con la imaginación cuando se están alejando. Gradualmente irán disminuyendo los círculos. La mente abarca vastos círculos de pensamientos y éstos a su vez se agrandan en círculos mayores, como ocurre cuando tiramos una piedra en la superficie de un estanque. Debemos invertir este proceso y comenzando por el círculo mayor retornar por los mas chicos hasta poder fijar nuestra mente en un punto y mantenerla allí. Manteneos en la idea: “yo no soy la mente; sé que estoy pensando, que estoy observando la acción de mi mente”, y así cada día disminuirá vuestra identificación con pensamientos y sentimientos, hasta que al final podréis separaros completamente de la mente y saber con certeza que ella está separada de vosotros.
Debemos meditar, la meditación es lo esencial. ¡Mediten! La meditación es lo máximo. Es lo más cercano a la vida espiritual - la mente en meditación. Es el único momento en nuestra vida diaria en que no somos materia - el alma pensando en si misma, libre de toda materia - ¡esta maravillosa percepción del alma!
El Macrocosmos

Hermosas son las flores que vemos en nuestro derredor. Hermoso es el nacimiento del sol y hermosas las variadas tintas del ocaso.
Hermoso es el universo y el hombre ha gozado de tan admirable espectáculo desde que apareció en la tierra. Sublimes son las montañas que infunden un sentimiento de pavor, los caudalosos ríos que fluyen hacia el mar, los desiertos sin senda, el vasto océano, los estrellados cielos. La suma de existencias a que llamamos Naturaleza ha influido en la mente humana desde tiempo inmemorial y la reacción se ha manifestado en la pregunta: "¿Qué es todo esto y de dónde provino?"
En los Vedas, la más antigua Escritura del mundo, encontramos la misma pregunta. "¿De dónde ha surgido todo cuanto vemos? Cuando nada existía, y las tinieblas cubrían las tinieblas, ¿quién proyectó el universo? ¿Cómo? ¿Quién conoce el secreto?" La pregunta ha llegado intacta a nuestros días. Millones de veces se ha intentado responderla y otras tantas se ha quedado sin respuesta definitiva. Pero no han fracasado totalmente las aventuradas respuestas. Cada respuesta contenía una parte de la verdad, y esta verdad se va robusteciendo a medida que transcurre el tiempo.
Trataré de bosquejar la respuesta que inferí de los antiguos filósofos de India en armonía con el moderno conocimiento. Vemos que ya se han resuelto, algunos puntos de esta antiquísima pregunta. El primer punto es que hubo tiempo en que nada existía. ¿Estamos seguros de ello? Trataremos de ver cómo llegaron los filósofos de la antigua India a esta conclusión que no parece definitiva. De la semilla brota la planta que entallece, ahija y medra hasta convertirse en frondoso árbol que al morir deja la semilla de que brota un nuevo árbol. El ave sale del huevo, crece, vive, muere y deja otros huevos, semilla de nuevas aves. Lo mismo sucede con los mamíferos y con el hombre. Todo ser viviente nace de una semilla, de una célula, de una vida rudimentaria, y crece, se desenvuelve, decae y muere dejando de sí la semilla de nuevos seres de su especie.
La gota de lluvia en que juguetea el rayo de sol se levantó del océano en forma de vapor para con otras agruparse en nube y condensarse en lluvia que después volverá a evaporarse. Las ingentes montañas se van desgastando por la acción de las nieves y las aguas que lentamente las pulverizan en arena arrastrada al océano en cuyo fondo levantan nuevas montañas de futuros continentes para morada de las venideras generaciones.
De la arena surgen las montañas que a ser arena vuelven en el transcurso de los milenios. Si la Naturaleza obedece en todo a la misma ley, y por el método en que forma el grano de arena, forma también los gigantescos soles; si la formación de un átomo está sujeta a la misma ley que la construcción del universo, tendremos que como dicen los Vedas, "al conocer un pedazo de arcilla, conoceremos toda la arcilla existente en el universo".
Si conociéramos la constitución íntima y esencial de un grano de arena o la vida interna de una planta conoceríamos todo el universo.
Aplicando este razonamiento a los fenómenos, vemos que todas las cosas son similares La montaña es una aglomeración de granos de arena y en arena se resuelve. El río es vapor de agua condensado y tornará a ser vapor.
La planta brota de la semilla y produce en el fruto nueva semilla. La vida humana surge de un germen y retorna al germen. El universo tuvo por embrión la nebulosa y a la nebulosa ha de volver.
¿Qué nos enseña todo esto? Que las manifestaciones densas son el efecto, y las sutiles la causa. Hace millares de años, Kapila, el padre de la filosofía, demostró que toda destrucción significa el retorno a la causa. Si una mesa u otro objeto material se destruye, sus elementos componentes vuelven al repositorio común de donde vinieron a constituirlo.
Al morir el cuerpo de un hombre, las diversas substancias o modalidades de la única substancia, que formaron el cuerpo, vuelven a su primitivo estado. Cuando la tierra se desquicie, sus componentes retornarán al estado que tenían antes de formarla. Por lo tanto, vemos que el efecto es una diferente modalidad de la causa. Todo objeto material es un efecto que tuvo su causa, y esta causa se manifiesta y se halla presente en la forma del objeto. Cuando el objeto se destruye, desaparece la forma, el efecto, pero la causa o materia constituyentes del objeto queda permanente. Por otra parte, vemos que las formas vegetales, animales y humanas nacen, se reproducen y mueren en indefinida repetición. La misma ley cabe aplicar al universo en conjunto, y los soles con sus planetas se
resolverán algún día en su materia original, que dará origen a nuevos soles y planetas.
La semilla no se convierte súbitamente en árbol. Permanece algún tiempo bajo el suelo en oculta :y sutil actividad hasta que se descompone como tal semilla y arraiga en la tierra y brota del suelo para entallecer, ahijar y medrar al fin en corpulento árbol.
Asimismo el universo tuvo en un principio su período de gestación invisible e inmanifestada, a que se llama estado caótico, hasta surgir a la plena manifestación.
Pero en vista de que todo efecto tiene su causa y esta causa es la sutil modalidad del efecto, se infiere que también el universo debió de tener su causa y no pudo surgir de la nada sino que fue consecuencia de un precedente universo, como la planta es consecuencia de una semilla precedente. Tal es la evolución de los universos.
Además, toda evolución ha de estar precedida por una involución. La célula de que se origina la forma humana tiene en sí involucionada esta forma, como la semilla tiene en sí involucionado el futuro árbol.
Así vemos que no es posible que de la nada salga algo. Todo es desde la eternidad, sin principio ni fin en cuanto a esencia, pero con principio y fin en cuanto a forma y existencia.
En las formas ínfimas de la vida, donde comienza la evolución, está involucionado el espíritu de Dios, que anima a todas las formas y gradualmente se va manifestando a medida que evoluciona la forma hasta manifestarse plenamente en este mundo físico, en
la superior forma humana.
Según la ley de la conservación y transmutación de la energía, no es posible obtener rendimiento útil de una máquina si previamente no le aplicamos la energía que ha de transmutarse en trabajo mecánico. En el universo no se aniquila ni un átomo de materia ni un ergo de energía. Se transmutan, pero se conservan. Por lo tanto, el hombre perfecto, el hombre divino, el hombre liberado, el hombre celeste estaba involucionado en el protoplasma que inició la evolución. De esta suerte se explica que de Dios procedan todas las cosas :y todos los seres y a Dios hayan de volver.
Varias veces se me ha preguntado por qué llamo Dios a la suprema Inteligencia involucionada en el universo, y respondí que porque no encuentro palabra mejor apropiada, pues con el nombre de Dios en diversos idiomas se ha dirigido al único y supremo Ser la humanidad en sus dichas y esperanzas, angustias y temores, anhelos y aspiraciones, de suerte que la palabra Dios está estereotipada desde tiempo inmemorial por los sabios que comprendieron su genuina significación aunque el vulgo ignorante la haya adulterado con groseras supersticiones.
Si nos fijamos en la ley de asociación, veremos que la palabra Dios está íntimamente relacionada con las ideas de infinidad, omnisciencia, omnipotencia, bondad, verdad y belleza; que con esta palabra han adorado al Ser infinito millones de almas humanas y la han identificado con todo lo noble y óptimo en la humana naturaleza.
Vemos que todas las modalidades de la energía cósmica son las diversas manifestaciones del supremo y absoluto Dios. Todo cuanto en el universo existe emanó o mejor diríamos fue proyectado por Dios y es de Su misma esencia. Refulge en los astros y está presente en tierras y mares, en la lluvia y en el aire, en el cuerpo humano, en las flores y en las aves, en los animales y plantas, en el que habla
y en el que escucha. Dios es esencialmente la causa material y eficiente del universo. Está involucionado en la célula y vuelve a manifestarse como Dios en el otro extremo de la evolución.
Así dicen los Upanishads:
"Tú eres el hombre. Tú eres la mujer. Tú eres el joven. Tú eres el viejo apoyado en el bastón. Tú estás en todas las cosas. Lo eres Todo ¡oh!, Señor."
Esta es la única solución del problema del Cosmos que satisface a la inteligencia humana. En una palabra: de Él nacemos, en Él vivimos y a Él hemos de volver.


El Microcosmos - Reencarnación

Por ley natural desea el hombre examinar el mundo exterior por medio de los órganos de los sentidos. El ojo no puede menos de ver y el oído de oír y los demás sentidos de percibir las sensaciones del mundo exterior cuyas bellezas cautivaron desde un principio
la atención del hombre, por lo que al mundo exterior se referían las primeras preguntas que al contemplarlo brotaron de la mente humana. Buscaron los hombres primitivos la solución del misterio en los astros, en los ríos, mares y montañas; y en todas las religiones antiguas hallamos huellas de la investigación del mundo externo a que a tientas se entregó en un principio la mente
humana. Forjó el hombre en su imaginación dioses representativos de cuanto sin comprender la causa veía en el mundo, exterior, y así hubo dios de las aguas, de los vientos, de los mares, de los ríos, de las montañas, de la tierra y del cielo, del sol y de la luna, de suerte que todas las hoy conocidas fuerzas de la Naturaleza estaban representadas en simbólicas divinidades, que para las gentes eran entonces entidades tan antropomórficas como para el vulgo del día lo es el único Dios.
Según adelantó la humanidad en su evolución, ya no le satisficieron estas divinidades, pues la observación y la experiencia demostraron la naturalidad y descubrieron la causa de lo que un tiempo le pareció obra de los dioses. En consecuencia, los pensadores apartaron la atención del macrocosmos y la convirtieron al microcosmos, la abstrajeron de lo externo y la concentraron en lo interno. No hay problema cuya solución tan de cerca interese al hombre como la de su verdadera naturaleza, y en toda época y país, sabios y reyes, ricos y pobres, justos y pecadores se preguntaron unos a otros si había o no, de haber algo permanente en esta
transitoria vida, algo que no muriese al morir el cuerpo.
Completaban la mutua pregunta que si en efecto había en el hombre algo inmortal, de dónde dimanaba y cuál era su destino. Esta pregunta se ha ido repitiendo de generación en generación y volverá a repetirse mientras haya un cerebro que piense. Sin embargo, no se reitera la pregunta porque haya quedado incontestada ni porque sea incontestable, sino porque las respuestas dadas en las diversas épocas de la historia del pensamiento humano no han satisfecho a todas las mentes, aunque la que los antiguos sabios dieron hace millares de años se va corroborando y esclareciendo a medida que transcurre el tiempo; y por tanto, no hemos de hacer otra cosa que reafirmar aquella antiquísima respuesta.
No pretendemos iluminar con nueva luz tan interesante problema, sino tan solo exponer la antigua verdad en lenguaje moderno, y traducir al pobre idioma humano el pensamiento divino, porque la esencia de este pensamiento late en la mente humana, que por lo mismo será capaz de comprenderlo.
Para ver son necesarias varias cosas. Primeramente, los ojos, porque si uno está normalmente constituido en todo lo demás y carece de ojos, no podrá ver. En segundo lugar se necesita el verdadero órgano de la visión, que aunque parezca extraño no es el ojo sino el correspondiente centro nervioso del cerebro. El aparato visual no es más que el instrumento de la visión. Si el centro nervioso está dañado, el hombre no verá por muy sanos y hermosos que tenga los ojos. Lo mismo sucede con los otros cuatro sentidos, cada uno de los cuales tiene además de su instrumento de sensación, el correspondiente centro nervioso de recepción. Así el aparato auditivo no es más que el instrumento que transmite las vibraciones acústicas al centro nervioso del oído. Sin embargo, no bastan ni el instrumento de sensación ni el centro de recepción, pues ni uno ni otro perciben el objeto externo. Si, un individuo está leyendo atentamente un libro, enfrascado en la lectura no oirá el toque del reloj al dar las horas; y sin embargo, las vibraciones sonoras se habrán deslizado por los repliegues de la oreja, y puesto en vibración el tímpano y afectado al nervio acústico que las habrá transmitido al correspondiente centro cerebral. ¿Por qué no oye el individuo a pesar de que no falta ningún elemento fisiológico de la audición? Porque quien ve no es el ojo ni quien oye es el oído ni quien huele es la nariz ni quien gusta es la lengua ni quien toca es la mano ni tampoco los correspondientes centros cerebrales, sino algo que no es el cuerpo, y este algo ha de ser forzosamente el
verdadero ser del hombre, denominado por los psicólogos con los nombres de alma, ego, jiva, espíritu y Yo, según la escuela o sistema, pero que designan una misma entidad.
Pero el alma o ego dispone de un instrumento peculiar para recibir todas las sensaciones que le transmiten los centros cerebrales. A este instrumento le llamamos mente, y cuando el ego lo concentra en determinado objeto externo, no percibe aunque las reciba, las sensaciones transmitidas por los demás órganos a que no aplica la mente. Por otra parte, la mente es un vórtice establecido en el organismo invisible del hombre, de un estado de materia incomparablemente sutil respecto de la física, llamada materia mental, que vibra por la acción del ego, y las modalidades de vibración corresponden al funcionamiento de las diversas facultades intelectuales, cuyo conjunto se llama intelecto.
Por lo tanto, el ego es el perceptor y todos los demás elementos son medios transmisores dispuestos en serie, a saber:
1) El órgano externo o instrumento de sensación.
2) El órgano interno o centro cerebral.
3) La mente.
4) El intelecto.
5) El Perceptor, el Ego, el Alma o verdadero ser humano.
Al percibir el ego la transmitida sensación responde a ella, y la respuesta pasa por los primos elementos sensorios, el intelecto, la mente, el centro cerebral y el instrumento de sensación. Todas estas operaciones se efectúan instantáneamente.
El cuerpo de carne y huesos con sus instrumentos de sensación se desintegra al término de la vida física, y cualquier accidente arriesga destruirlo. El cuerpo sutil no perece con el físico, sino que sirve de instrumento al ego en la vida ultraterrena, pero también se desintegra al término de esta otra vida, cuando el ego ha de reencarnar en un nuevo cuerpo físico y renacer en este mundo con también un nuevo cuerpo sutil según la ley de causación.
Sin embargo, también el cuerpo sutil tiene su proceso de vigor y decadencia mientras está unido al físico, pues vemos que en la vejez se debilitan las facultades intelectuales, aunque no por sí mismas, sino porque se han debilitado sus instrumentos físicos de
manifestación y expresión; pero el ego no se debilita ni decae, ya que es inmortal. El cuerpo físico y el cuerpo sutil no son más que instrumentos del ego. Mientras estos instrumentos son eficaces, el ego puede manifestarse por su medio; pero cuando los instrumentos se desgastan, porque son combinaciones de materia y todo lo combinado y compuesto ha de descomponerse y perecer, el ego ha de renovar sus instrumentos para seguir manifestándose y pasar por las experiencias necesarias para su evolución. El ego no puede evolucionar esencialmente, esto es, que no puede acrecentarse ni disminuirse porque es divino, ni adquirir conocimientos porque es el conocimiento ni tener existencia porque ya es la existencia ni lograr la felicidad porque es la felicidad. Así vemos que al hablar de la evolución del ego, no significamos que haya de adquirir lo que todavía no posee, sino que ha de ir manifestando etapa por etapa, vida tras vida lo que esencialmente ya posee por su divina naturaleza, lo que de toda eternidad posee.
Las cualidades, atributos y poderes esenciales del ego se reflejan con mayor o menor intensidad en la mente, que a su vez los refleja en el cuerpo físico, de suerte que la diferencia entre todos los seres vivientes no es esencial sino tan sólo de grado de manifestación.
Otro problema se ofrece ahora a nuestro examen. Si el ego humano es de por sí existente, eterno, omnisciente y feliz, no puede haber sido creado y mucho menos de la nada sino que debe ser de la misma esencia que el Ser absoluto e increado, pues de la nada no puede salir algo. Si como afirman los teólogos cristianos que por incomprensión han tergiversado las enseñanzas del Fundador de su religión, creara Dios de la nada una alma para que animase a cada cuerpo fisiológicamente nacido, estaría creando sin cesar almas, pues a cada instante nacen en este mundo cuerpos humanos. Añaden los teólogos que Dios crea las almas a su imagen y semejanza, como si cada alma fuese una proyección cinematográfica de Dios.
Pero la experiencia y la observación demuestran evidentemente que desde los primeros días de la vida física, se manifiestan las almas de muy distinta manera, aun las de los o nacidos en la misma cuna, criados por la misma madre en el mismo ambiente e
influidos por iguales ejemplos, y no es posible que hasta de Dios tan diversas y aun contrarias imágenes y semejanzas.
Lo más lógico y natural, lo más congruente con la razón y la intuición es que el alma humana sea esencialmente divina, no imagen y semejanza sino real identidad de naturaleza con Dios, aunque distinta de Dios, ya que la distinción no supone diferencia. El oxígeno que en el acto de la inspiración penetra en los pulmones, en las branquias o tráqueas de cuantos seres alientan en el mundo es esencialmente el mismo oxígeno, pero distinta no diferente, la porción de oxígeno que cada cual absorbe.
Así el infinito espíritu de Dios puede sin menoscabo de su indivisible unidad, animar, esto es, ser el alma de cada forma corporal, pero ajustada en su manifestación a las condiciones orgánicas de cada forma. Por lo tanto, pueden ser y son las almas humanas
esencialmente idénticas entre sí e idénticas a Dios; y sin embargo, ser distintas unas de otras y distintas de Dios por la diversidad del grado de manifestación.
Estas consideraciones nos conducen a la del tan debatido tema de la reencarnación del ego. Hay quienes encastillados en los prejuicios dogmáticos de un tergiversado exoterismo religioso, afirman apriorísticamente que la reencarnación es imposible; y sin
embargo, admiten la notoria imposibilidad de la creación de las almas de la nada y la inmortalidad de estas mismas almas en una vida ultraterrena sin fin. Evidentemente, si algo pudiera salir de la nada, a la nada habría de volver ; pero el alma humana no salió de la nada ni ha de volver a la nada. El alma humana, considerada como substancia espiritual, simple e indivisible, existe desde toda eternidad y nunca cesará de existir.
Dice el Bhagavad Gita:
"Ni Yo ni tú ni esos príncipes de hombres, en tiempo alguno hemos dejado de ser ni dejaremos de ser en adelante. Lo que no existe no tiene ser, y lo que existe jamás dejará de ser. Los videntes de la esencia de las cosas han percibido esta verdad."
La verdad de la reencarnación no sólo no tiene nada de espeluznante sino que es esencialísima para el bienestar moral de la humanidad. Es la única conclusión lógica a que puede llegar todo pensador reflexivo. Si hemos de existir eternamente después de esta vida, forzoso es que hayamos existido también eternamente antes de esta vida.
Trataré de refutar las más frecuentes objeciones levantadas contra la verdad de la reencarnación, aunque a los convencidos de ella les parezcan pueriles, pues a veces suelen los hombres de mucho talento en su especialidad, soltar puerilidades en asuntos que no son de su intelectual competencia, y con acierto se ha dicho que no hay absurdo sin filósofo que lo defienda. La objeción al parecer más grave es que no nos acordamos de nuestras vidas pasadas. Dicho esto con relación a la masa general de la humanidad es innegable, pues si la inmensa mayoría las recordara, no hubiera motivo de discusión; pero dicho con respeto a toda la humanidad sin excepción y en absoluto es una falacia, pues hay quienes recuerdan completamente sus vidas pasadas, y también quienes pueden escrutar las de cuantos se sometan a un examen clarividente.
Por otra parte, nadie recuerda distintamente todos los sucesos, circunstancias, vicisitudes y pormenores de esta misma vida terrena que está pasando, ni cuanto hizo en su infancia; y si de la memoria dependiese la existencia, habríamos de admitir el absurdo de que no existimos en la niñez.
Por otra parte, los instrumentos de manifestación y expresión de que el ego dispone en esta su presente vida no son los mismos que los de que dispuso en una vida anterior, y por tanto no están impresas en el nuevo cerebro físico las sensaciones que se imprimieron en el ya desaparecido cerebro del cuerpo en que actuó el ego en una vida anterior.
En el nuevo cerebro, órgano de la mente, sólo está impreso el resultado, el fruto, la suma algébrica de las experiencias adquiridas por el ego en vidas anteriores, porque en cada vida se manifiesta el ego como el resultado de sus pasadas acciones.
Cuando Krishna, Buda, Cristo y algún otro divino instructor nos hablan implícita o explícitamente de la reencarnación, los positivistas por una parte y los teólogos de bajo vuelo por otra se revuelven contra la verdad diciendo que es locura; pero cuando
Huxley o Tyndall afirman algo, se acepta cuanto dicen como si fuera verdad inconcusa, de suerte que junto a la infalibilidad del pontífice romano han declarado dogmáticamente la infalibilidad de los pontífices científicos.
Vemos que no tiene valor alguno la objeción basada en la carencia del recuerdo de pasadas vidas, máxime sin consideramos que según demuestra la experiencia de cuantos por ella pasaron, se recuerdan todas las vidas cuando el hombre alcanza la liberación de
la rueda de muertes y nacimientos, esto es, cuando ya no necesita reencarnar.
Entonces reconocemos que las vidas terrenas son como sueños por lo transitorias, que el mundo es a manera de escuela experimental de perfeccionamiento o como escenario en que actuamos cada vez con diferente personalidad en el drama de la vida, y fuimos
padres y madres, hijos e hijas, maridos y esposas, parientes y amigos, ricos y pobres, y veremos cuántas veces estuvimos en la cumbre de la terrena exaltación y cuántas en la cima del abatimiento. Entonces se desvanecerá el deseo de vida senciente y habremos vencido a la muerte.
Después de refutar las objeciones contra la reencarnación, conviene exponer los argumentos que la justifican. Ninguna otra teoría como la de reencarnación explica racionalmente las profundas diferencias que se observan entre las aptitudes y posibilidades de los seres humanos para adquirir conocimiento. Ante todo consideremos el proceso de adquisición del conocimiento. Supongamos que
voy por la calle y veo un perro. ¿ Cómo sé que es un perro ? Lo refiero a mi mente, en la que hay varios grupos de mis pasadas experiencias encasilladas como si dijéramos. Tan pronto como recibo una nueva impresión, la refiero a una de las casillas, y al notar
que ya existe en la mente un grupo de las mismas impresiones, coloco en aquella casilla la nueva impresión y quedo satisfecho. Sé que he visto un perro porque coincide con las impresiones ya existentes en la mente. Cuando no encuentro en la mente análogas
impresiones a la recibida, no me quedo satisfecho y me hallo en el estado mental que llamamos ignorancia, mientras que si la nueva impresión tiene ya sus análogas en la mente, me quedo satisfecho y me hallo en el estado mental que llamamos conocimiento.
Cuando el hombre vio caer por vez primera una manzana del árbol, le extrañó el fenómeno, porque no tenía análogos precedentes; pero conforme se fue repitiendo el fenómeno, agrupó todas las impresiones análogas en una casilla de su mente, y Newton
infirió de estas impresiones la ley de la gravitación.
Por lo tanto, vemos que sin un acopio de experiencias e impresiones ya existentes, no sería posible el conocimiento de ninguna nueva impresión; y si según decía Aristóteles, el niño naciera con la mente como una tabla rasa, no podría adquirir conocimiento
alguno porque nada habría en su mente a que referir las nuevas impresiones. Por otra parte, es evidente que la facultad de adquirir conocimiento varía en cada individuo, y esto demuestra que hemos venido a este mundo con nuestro peculiar acopio de conocimientos.
Sólo es posible adquirir conocimiento por medio de la experiencia, y lo que conocemos sin haberlo experimentado en esta vida debimos experimentarlo en una vida anterior . ¿Cómo es innato el instinto de conservación y el temor a la muerte ? Rompe el polluelo el cascarón, y si viene un águila, se refugia instintivamente el polluelo bajo las alas de su madre. Pero el instinto es una palabra con que los naturalistas encubren su ignorancia de la causa originaria del temor que tiene a la muerte un polluelo recién salido del cascarón. Tampoco explica el instinto por qué cuando una gallina empolla huevos de pato, se zambullen derechamente los polluelos en el agua apenas rompen el cascarón. Nunca nadaron antes de entonces ni nadie les ha enseñado a nadar. Cuando un niño empieza a aprender a tocar el piano ha de atender con sumo cuidado a la tecla que pulsa, pero cuando ya ha aprendido, es instintiva la digitación. Lo que al principio había de hacer conscientemente no requiere más tarde el menor esfuerzo de voluntad.
Sin embargo, casi todas las acciones que ahora son instintivas pueden someterse al imperio de la voluntad. Pueden regirse todos los músculos del cuerpo y las funciones de digestión y respiración que ahora en la mayoría de la humanidad son involuntarias, aunque esta voluntaria regulación fuera en el hombre ordinario un retroceso y no un adelanto. Este doble método prueba completamente que lo que llamamos instinto es la degeneración en hábito inconsciente de acciones que un tiempo fueron voluntarias. De conformidad con la ley de que la evolución y la involución son correlativas, vemos que el instinto ha de ser la razón involucionada.
Lo que llamamos instinto en el hombre y en los animales es, por lo tanto, el resultado de pasadas experiencias.
Los investigadores científicos ya admiten que el hombre y los animales nacen con determinado caudal de experiencias, pero no las atribuyen al alma sino a la transmisión hereditaria. La ley de herencia es innegable, aunque no rige sin excepciones, y en modo alguno se opone a la reencarnación. Por el contrario, la confirma, porque cada ser humano viene a este mundo con el fruto de sus pasadas acciones, para dar en la vida terrena. un nuevo paso en el sendero de su evolución, y al efecto ha de asumir un cuerpo físico adecuado a las condiciones de su karma.
Este cuerpo físico se lo proporcionan los padres, y en consecuencia ha de participar de las condiciones fisiológicas de los cuerpos de los padres o de los ascendientes o de los colaterales. Ha de tener los caracteres de familia.
Si el ego re encarna en tal cuerpo es porque mayormente le conviene como instrumento físico de manifestación y expresión; pero en cuanto a las cualidades mentales y morales no rige la ley de herencia, pues vemos que de padres buenos nacen hijos malos y de
padres malos hijos buenos.
Las cualidades y atributos que el ego ha de manifestar en determinada vida terrena no se heredan, son propias del ego, quien obediente a la ley de causación asume los vehículos, envolturas o cuerpos mejor adecuados al cumplimiento de su karma en aquella etapa de su evolución.
Además, si admitimos la verdad de la reencarnación, quedan resueltos muchos puntos nudosos que no pueden resolverse a la turbia luz de las vulgares escatologías. Según la reencarnación, indisolublemente ligada con la ley de causa y efecto, pues una no puede regir sin la otra, cada cual es hijo de sus obras y el artífice de su propia ventura o desventura, sin que haya de culpar a nadie de lo que le suceda. Cada cual cosecha de lo que siembra.
Cuando el viento sopla, las naves veleras que despliegan sus velas reciben el favorable impulso del viento; pero las que no las despliegan no pueden recibirlo. ¿Tiene la culpa el viento? Tampoco es culpa de Dios que unos , sean dichosos y otros desgraciados en este mundo, pues cada cual por sus obras es el autor de su dicha o de su infortunio. El infinito futuro está ante nosotros y hemos de tener presente que nuestros pensamientos, palabras y obras determinarán según su índole la de nuestro porvenir.

Inmortalidad

El problema de la inmortalidad del alma ha conturbado desde tiempo inmemorial la mente de vates y sabios, de sacerdotes y profetas, de reyes y mendigos. El interés del problema no ha decaído ni decaerá mientras el hombre exista. Varias soluciones han presentado diversas mentes y en todas las épocas de la historia discutieron este problema los pensadores, sin que pierda su perenne actualidad. A menudo nos olvidamos de este problema entre la tumultuosa lucha de la vida ordinaria; pero cuando muere una persona amada, cesa por un momento el bullicio del mundo y nos preguntamos: "¿Qué hay más allá? ¿Cuál es el destino del alma?"
Todo humano conocimiento deriva de la experiencia y todos nuestros razonamientos están basados en la generalización de las experiencias. ¿Qué vemos al mirar en nuestro derredor? Un continuo cambio que se repite en el ciclo de nacimiento, desarrollo, reproducción, decaimiento, muerte y renacimiento. Tal es nuestra cotidiana experiencia. Pero tras esta innúmera variedad de formas desde el ínfimo átomo hasta el hombre perfecto, descubrimos la subyacente unidad.
Vemos que de día en día va sutilizándose la valla que a nuestro entender separaba infranqueablemente unas cosas de otras, y la ciencia moderna reconoce ya la unidad esencial de la materia, como desde hace tiempo reconoció la esencial unidad de la energía.
La materia se manifiesta en variedad de modalidades y en diversas formas animadas todas por la misma vida como continua cadena de que las diversas formas son los eslabones. Tal es la evolución de la forma, de la vida y de la conciencia, que ya de muy antiguo conocieron los primitivos sabios, pero que se renueva a medida que adelanta el conocimiento colectivo de la humanidad.
Pero los antiguos sabios percibieron una verdad que no perciben tan claramente los modernos, y esta verdad es la involución. La semilla medra en planta. Un grano de arena nunca se convierte en planta. Todas las posibilidades del futuro hombre laten en el niño, como laten en la semilla todas las posibilidades del futuro árbol. En germen. están todas las posibilidades de una vida futura, ya esta latencia le llamaron involución los antiguos filósofos de la India. Así vemos que toda evolución presupone una involución. Nada puede evolucionar si no está involucionado y latente en lo que evoluciona.
La ciencia moderna acude de nuevo en este punto en nuestro auxilio. Sabemos por razonamiento matemático que jamás se altera la suma total de la energía operante en el universo. Nada se crea ni se aniquila. Ni un átomo de materia ni una dina de energía. Por lo tanto, la evolución no puede proceder de la nada sino de una previa involución. El niño es el hombre involucionado, y el hombre es el niño evolucionado. La semilla es el árbol involucionado y el árbol es la semilla evolucionada. Desde el protoplasma hasta el hombre perfecto no hay más que una vida. Así como la vida del germen humano es la misma vida del feto, del infante, del niño, del joven, del adulto y del viejo, así también es una misma la vida que en continuo encadenamiento anima todas las formas, desde el protoplasma hasta el hombre, y en consecuencia toda la vida evolucionante ha de estar desde un principio involucionada en el protoplasma.
Sin embargo, no hemos de creer que la vida crezca, que aumente o se acreciente por yuxtaposición de más vida, porque la vida latente e involucionada en el protoplasma es la infinita vida de Dios, independiente de toda condición externa. Substituyamos la idea de crecimiento por la de manifestación y habremos acertado con la verdad. Las formas perecen y la vida subsiste en nuevas formas que también perecen, aunque subsiste su materia constituyente para construir nuevas formas. Sin embargo, esto no es la  inmortalidad del alma, sino a lo sumo la perenne renovación de las formas.
Ni la materia se puede aniquilar ni la energía deja de existir. Van transmutándose en diversas modalidades hasta que retornan a la fuente de que procedieron. Esta transmutación se efectúa en ciclos o en espiral, y no en línea recta., porque en el universo no existe en rigor la línea recta, pues lo que en el mundo tridimensional de relatividad llamamos línea recta no es más que un arco infinitesimal de una circunferencia de un círculo de radio infinito.
Por lo tanto, tampoco puede aniquilarse el alma en que está involucionada la cósmica energía de Dios, y ha de recorrer su ciclo de evolución para retornar a Dios. Por otra parte, todo lo que está compuesto se ha de descomponer algún día, y todo lo que en el universo es el resultado de la combinación de fuerza y materia ha de desintegrarse en sus elementos, que son el akasha o materia primordial y la prana o energía universal.
Todo lo que proviene de una causa ha de dejar de existir y retornar a su causa. Ahora bien; el alma no es una fuerza ni es el pensamiento. Es la productora del pensamiento, pero no el pensamiento en sí. Es la constructora del cuerpo, pero no el cuerpo. Vemos que el cuerpo no puede ser el alma porque no es inteligente, y la inteligencia es un poder reaccionante.
Al ver un objeto, los rayos de luz que refleja forman su imagen en la retina y esta imagen la transporta el nervio óptico al cerebro que a su vez la transfiere a la mente y ésta al ego quien reacciona y ve el objeto. Supongamos que un individuo. está escuchando con profunda atención lo que se le dice, porque es para él interesantísimo, y entre tanto le pica un mosquito sin que note la picadura. El insecto ha horadado con su trompetilla la epidermis del individuo y los nervios periféricos han transmitido la sensación al cerebro y éste a la mente y la mente al ego, como en el caso anterior; pero el ego está ahora ocupado en escuchar al interlocutor y no reacciona contra la sensación porque no la advierte aunque existe. Puede haber sensación, pero si no hay reacción será lo mismo que si no la hubiera, lo cual demuestra que no siente el cuerpo sino el ego o alma cuando reacciona contra la sensación. Se conocen varios casos en que un individuo en determinadas circunstancias habló en un idioma que no había aprendido; pero ulteriores investigaciones demostraron que aquel individuo había estado en su niñez entre gentes que hablaban aquel idioma y las impresiones acústicamente recibidas permanecieron almacenadas en el cerebro, hasta que por cualquier causa reaccionó el ego y el individuo fue capaz de hablar en el no aprendido pero escuchado idioma.
Esto demuestra que la mente por sí sola no basta, que es un instrumento al servicio del ego o verdadero ser del hombre, del alma, llamada en sánscrito atman. En el caso citado, la mente del individuo, cuando niño, recibió las impresiones del idioma que oía hablar en su derredor sin conocerlo, pero cuando adulto se reprodujeron conscientemente aquellas impresiones. Como quiera que los modernos positivistas han identificado el pensamiento con los cambios moleculares de la masa cerebral, no saben explicar casos como el referido y se satisfacen con negar su autenticidad. La mente está unida al cerebro mientras vive el cuerpo, y cuando éste muere subsiste como instrumento del ego en los planos suprafísicos.
El ego es el iluminador, y la mente es el instrumento de que se- vale y por su medio gobierna los órganos o instrumentos externos y recibe la percepción. Los instrumentos externos reciben las impresiones y las transmiten al cerebro, pues debemos recordar que los órganos de los sentidos o instrumentos externos no son más que receptores y transmisores de las sensaciones a los correspondientes centros cerebrales que a su vez las transfieren a la mente por cuyo medio las percibe el ego. Así resulta que el verdadero hombre no es el cuerpo ni la mente ni puede ser un compuesto, porque todo lo compuesto se puede ver o imaginar, y lo que no se puede ver o imaginar ni es fuerza ni materia ni causa ni efecto no puede estar compuesto de partes diferentes.
Lo compuesto sólo existe en cuanto abarca nuestro mundo mental, en el mundo de la relación y de la ley de causación, y como el Ser del hombre trasciende la ley no puede estar compuesto, y nunca muere, pues muerte significa descomposición y lo simple y puro y perfecto por esencia nunca puede morir ni tampoco puede vivir en el sentido que tiene la vida en el mundo de la relatividad, ya que vida y muerte son el anverso y reverso de la misma medalla.
Por consiguiente, lo que como el alma humana está más allá de la muerte, debe también estar más allá de la vida de relación.
Nunca nació el alma ni nunca morirá. Es eterna. Es la esencia de toda vida. Los nacimientos y muertes que enumeran las estadísticas demográficas pertenecen al cuerpo y no al alma, porque el alma es omnipresente. Se preguntará cómo puede ser el alma omnipresente, por cuanto si un individuo está en determinado punto no puede estar al propio tiempo en otro punto distinto; pero la omnipresencia a que aludimos se refiere al alma en sí misma y no al alma limitada por las temporáneas condiciones del cuerpo. Además, si el alma humana ha surgido del seno de Dios debe ser de la misma naturaleza de Dios, y de aquí la identidad esencial de todas las almas y su omnisciencia y omnipresencia, aunque estos que pudiéramos llamar atributos por falta de mejor palabra para expresar la idea, están latentes, inmanifestados en el alma, hasta que llegan a la plena manifestación.
Dice el texto:
"Por El se extiende el firmamento y brilla el sol y todo vive. Es la Realidad del universo. Es el Alma de nuestra alma. Somos unos con El. Somos Él."
Doquiera haya dos, habrá temor, recelo, conflicto y lucha. Cuando se reconoce la esencial unidad de todos los seres, que hay un solo Ser manifestado en los seres individuales, no es posible odiar a nadie ni luchar con nadie, por la imposibilidad de odiarse y luchar con uno mismo. Los odios, enemistades, recelos, envidias y cuanto significa antagonismo proviene del morboso sentimiento dé separatividad, cuando nos identificamos con la forma corporal por haber olvidado nuestra verdadera naturaleza y cedido a los engaños de la ilusión. Tal es la explicación de la verdadera naturaleza de la vida y la genuina naturaleza de la existencia. Esto es perfección y esto es Dios. Mientras veamos la multiplicidad estaremos obcecados por la ilusión.

Sobre el Karma
La palabra karma se deriva del sánscrito kri, que significa hacer; toda acción es karma. Técnicamente esta palabra también significa los efectos de las acciones. En conexión con la metafísica expresa, algunas veces, los efectos de los cuales nuestras pasadas acciones fueron las causas. Pero en el karma yoga -sólo tenemos que tratar a la palabra karma como significando acción. El objetivo de la humanidad es el conocimiento; éste es el ideal único puesto ante nosotros por la filosofía oriental. La meta del hombre no es el placer sino el conocimiento. El placer y la felicidad tienen su término. Es un error suponer que el placer es el objetivo la causa de todas las miserias que tenemos en el mundo radica en que los hombres piensan, insensatamente, que el placer es el ideal que deben alcanzar. Después de algún tiempo encuentra el hombre que no es la felicidad lo que busca sino el conocimiento, que el placer y el dolor son grandes maestros y que aprende tanto del bien como del mal. Al pasar el placer y el dolor ante el alma individual, dejan sobre ella diferentes imágenes y el resultado de esas impresiones combinadas es lo que se llama "carácter." Si consideráis el carácter de cualquier hombre notaréis que sólo es un conglomerado de tendencias, la suma total de las inclinaciones de su mente; hallaréis que la desdicha y la felicidad son factores que gravitan igualmente en la formación de ese carácter. El bien y el mal tienen una participación semejante en la modelación del carácter y en algunos casos la infelicidad es mejor maestro que la felicidad. Estudiando los grandes caracteres que el mundo ha producido, me atrevo a decir que, en la gran mayoría de los casos, hallaríamos que la desventura les ha enseñado más que la felicidad, que la pobreza les enseñó más que la riqueza y que fueron los reveses más que las alabanzas lo que inflamó su fuego interno.
Ahora bien, este conocimiento es inherente al hombre; ningún conocimiento viene de afuera; todo está en el interior. Cuando decimos que un hombre "conoce" deberíamos decir, en lenguaje estrictamente psicológico, que "descubre" o "devela"; lo que un hombre "aprende" es realmente lo que él "descubre" quitando las envolturas que cubren su alma, la cual es una mina de conocimiento infinito. Decimos que Newton descubrió la gravitación. ¿Se hallaba ésta sentada en algún rincón esperándole?
Estaba en su propia mente; llegó el instante propicio y la descubrió. Todo el conocimiento que el mundo ha recibido procede de la mente; la biblioteca infinita del universo está en vuestra propia mente. El mundo externo es tan sólo la sugestión, la ocasión, que os hace estudiar vuestra propia mente, pero el objeto de vuestro estudio es siempre vuestra propia mente. La caída de una manzana dio la sugestión a Newton y él estudió su propia mente; puso en orden todos los eslabones previos del pensamiento en su mente y descubrió uno nuevo entre ellos, al cual llamamos ley de gravitación. No estaba en la manzana ni en cosa alguna en el centro de la tierra. Por lo tanto, todo conocimiento temporal o espiritual está en la mente humana. En muchos casos no es descubierto sino que
permanece oculto y cuando el velo se va alzando lentamente, decimos que "estamos aprendiendo", y el adelanto en el conocimiento es hecho en virtud de este adelanto en el proceso de descubrir. El hombre en quien se va levantando este velo es el que más conoce; aquel en el que se mantiene denso, es el ignorante, y quien ha logrado quitarlo enteramente lo conoce todo, es omnisciente. Ha habido hombres omniscientes y creo que habrá muchos más todavía; y que habrá millares de ellos en los ciclos futuros. El conocimiento existe en la mente como el fuego en el pedernal; la sugestión es la fricción que lo hace brotar. Lo mismo ocurre con todos nuestros sentimientos y acciones -sonrisas y lágrimas, dichas y penas, risas y lamentos, maldiciones y bendiciones, alabanzas y censuras --si nos estudiamos tranquilamente a nosotros mismos, veremos que han surgido de adentro producidos por otros tantos impactos. El resultado es lo que somos; al conjunto de todos esos impactos se le llama karma -obra, acción. Cada golpe mental y' físico dado al ego por el cual, podemos decir, se produce la chispa, Y por los cuales éste descubre su propio poder y conocimiento, es karma, usando la palabra en su más amplio sentido; así, pues, todos estamos produciendo continuamente karma. Os estoy hablando, eso es karma. Vosotros escucháis, eso es karma. Respiramos, eso es karma. Caminamos, es karma. Todo lo que hacemos, física o mentalmente, es karma y deja sus huellas en nosotros.
Hay ciertos movimientos que son como el agregado, la suma total, de un gran número de impulsos más pequeños. Si nos acercamos a la costa del mar y oímos las olas al estrellarse contra las rocas nos parece oír un gran ruido; y sin embargo sabemos que una ola está compuesta, realmente, de millones y millones de diminutas olas, cada una de las cuales hace un ruido que nosotros, no obstante no percibimos; sólo las oímos cuando se agrupan en esa gran masa. Similarmente, cada latido del corazón es un modo de obrar; ciertas maneras de accionar las sentimos y se hacen tangibles para nosotros y son, sin embargo, el agregado de una cantidad de pequeñas acciones. Si deseáis juzgar realmente el carácter de un hombre no observéis sus grandes actos. Cualquier insensato puede convertirse en héroe en un momento dado. Observad a un hombre cuando ejecuta sus más comunes acciones; esas son, ciertamente, las que os revelarán el verdadero carácter de un gran hombre. Las grandes ocasiones elevan hasta al más bajo de los seres humanos a cierta clase de grandeza, pero sólo es realmente grande aquel cuyo carácter es siempre grande, es siempre el mismo, dondequiera esté.
El karma, en sus efectos sobre el carácter, es el poder más formidable con que el hombre tiene que enfrentarse. El hombre es, diremos, un centro y está atrayendo hacia sí todos los poderes del universo; en este centro funde a todos ellos y los emite de nuevo en una poderosa corriente. Este centro es el hombre real, el omnipotente, el omnisciente, y atrae hacia sí a todo el universo; bien y mal, felicidad y sufrimiento, todo corre hacia él y se reúne en torno suyo; y con ello modela la poderosa corriente de tendencias llamada carácter y la arroja al exterior. Así como tiene el poder de atraerlo todo, también tiene el poder de emitirlo.
Todas las acciones que vemos en el mundo, todos los movimientos en la sociedad humana, todas las obras que tenemos en torno nuestro son, simplemente, el despliegue del pensamiento, la manifestación de la voluntad del hombre. Máquinas o instrumentos, ciudades, barcos, acorazados, todo es simplemente la manifestación de la voluntad del hombre; y esta voluntad es producida por el carácter y el carácter es moldeado por el karma. Así como es el karma, así es la manifestación de la voluntad. Los hombres de poderosa voluntad que el mundo ha producido han sido todos tremendamente activos -almas gigantescas dotadas de una voluntad capaz de arrancar los mundos de sus órbitas, y esa voluntad fue adquirida por medio de un trabajo persistente efectuado durante siglos y siglos. La voluntad gigantesca de un Buddha o de un Jesús no podía ser adquirida en una sola vida, porque sabemos quienes fueron sus padres. Nada nos dice que éstos pronunciaran una sola palabra por el bien de la humanidad. Millones y millones de carpinteros como José ha habido, millones viven todavía. Han existido en el mundo millones y millones de pequeños reyes como el padre de Buddha. Si sólo fuera un caso de transmisión hereditaria, ¿cómo explicaríais que este pequeño príncipe al que quizá no obedecían sus propios servidores, produjera este hijo a quien medio mundo adora? ¿Cómo explicaréis el abismo que hay entre el carpintero y su hijo, a quien millones de seres humanos adoran como Dios? Esto no puede ser resuelto por la teoría de la herencia. La gigantesca voluntad que Buddha y Jesús esparcieron en el mundo, ¿de dónde les vino?; ¿de dónde proviene esta acumulación de poder?
Debe haber estado allí durante edades y edades, creciendo de continuo hasta que produjo en la sociedad un Buddha o un Jesús, para continuar expandiéndose hasta nuestros días.
Todo esto es determinado por el karma, la acción. Nadie puede obtener cosa alguna a no .ser que merezca; ésta es una ley eterna; algunas veces podemos pensar que no es así, pero a la larga llegamos a convencernos de ello. Un hombre puede luchar toda su vida por conseguir riquezas; puede trampear a miles, pero al fin se da cuenta que no merece ser rico y su vida se le hace molesta y' una pesada carga. Podemos ir acumulando objetos para nuestro bienestar físico, pero sólo lo que merecemos es realmente nuestro. Un necio puede comprar todos los libros del mundo y tenerlos en su biblioteca, pero sólo será capaz de leer aquellos que merece; y este merecimiento es producido por el karma. Nuestro karma determina lo que merecemos y lo que podemos asimilar. La responsabilidad de lo que somos es nuestra y cualquier cosa que queramos ser tenemos el poder de lograrlo. Si lo que somos ahora es el resultado de nuestras pasadas acciones, se desprende de ello, claramente, que todo lo que deseemos ser en el futuro puede ser producido por nuestras acciones presentes; así, pues, tenemos que saber cómo actuar. Vosotros diréis "¿cuál es la utilidad de aprender a actuar? Cada cual actúa de una manera o de otra en el mundo." Pero hay una cosa que hacemos, y ésta es, fragmentar nuestras energías. Con respecto al karma-yoga el "Bhagavad Guita" dice que es ejecutar el trabajo con habilidad, como si fuera una ciencia: sabiendo cómo trabajar se pueden obtener los más grandes resultados. Debéis recordar que toda acción es simplemente exteriorizar el poder de la mente, ese. Poder que ya existe en ella, despertar al ego. El poder está dentro de cada hombre, también lo está el conocimiento; las diferentes acciones son como golpes que los hacen surgir, que despiertan a esos gigantes.
El hombre actúa por distintos motivos; no puede haber acción sin motivo. Algunos quieren la fama y trabajan por la fama. Otros ambicionan dinero y trabajan por el dinero. Otros buscan poder y trabajan por el poder. Hay quienes quieren conseguir el cielo y actúan con el fin de alcanzarlo. Los hay que trabajan por dejar un nombre cuando se mueran, como hacen en China, donde ningún hombre consigue un titulo hasta que muere; costumbre mejor que la nuestra después de todo. Allí cuando un hombre hace algo muy bueno, dan un título de
Nobleza a su padre ya muerto o a su abuelo. Algunas personas trabajan para eso. Los que pertenecen a ciertas sectas mahometanas trabajan toda su vida para lograr que se les construya un gran sepulcro cuando mueran. Conozco sectas entre las que tan pronto como nace un niño le preparan una tumba; ésta es según ellos la acción más importante que un hombre tiene que llevar a cabo, y cuanto más grande y más suntuoso sea su sepulcro, tanto mejor se considera que el hombre es. Otros trabajan como cumpliendo una penitencia; después de cometer toda clase de maldades hacen levantar un templo o dan algo a los sacerdotes para comprárselos y obtener de ellos un pasaporte para el cielo.
Piensan que esta clase de beneficencia les purificará y seguirán viaje sin pagar tasa alguna, a despecho de sus pecados. Tales son algunos de los diferentes motivos para actuar.
Trabajad por amor al trabajo. Hay en cada país unos pocos seres humanos que son, realmente, la sal de la tierra y que trabajan por amor al trabajo, sin preocuparse del renombre ni la fama, ni siquiera de ir al cielo. . Trabajan simplemente porque de ello resultará el bien. Hay otros que hacen bien a los pobres y ayudan a la humanidad por motivos todavía más elevados, porque creen en el bien y aman el bien. El deseo de nombre y fama, rara vez produce resultados inmediatos; por regla general ya somos viejos cuando llegan a nosotros y estamos cansados de la vida. ¿Si un hombre trabaja sin tener ningún motivo egoísta en vista, no consigue nada? Sí, logra lo más elevado. El inegoísmo es lo más compensatorio, pero los hombres no tienen la paciencia de practicarlo. También lo es desde el punto de vista de la salud. Amor, verdad. E inegoísmo no son simples figuras retóricas de moral sino que constituyen nuestro más elevado ideal, porque en ellas se encuentra la manifestación de ese inmenso poder. En primer lugar, un hombre que puede trabajar cinco días, o menos aún, cinco minutos sin ningún motivo egoísta, sin pensar en el futuro ni en el cielo, ni en el castigo, ni en ninguna cosa por el estilo, tiene en sí la capacidad de llegar a ser un poderoso gigante moral. Es difícil de hacer esto, pero en lo íntimo de nuestros corazones reconocemos su valor y el bien que produce. Este tremendo control es la más grande manifestación de poder; este auto-control es una manifestación de mucho mayor poder que el necesario para cualquier otra acción externa. Un carruaje con cuatro caballos desbocados, puede precipitarse de una montaña abajo; pero no ocurrirá si el cochero puede sofrenar los caballos. ¿Cuáles mayor manifestación de poder, dejarlos o sofrenarlos? Una bala de cañón atraviesa el espacio, cruza una larga distancia y cae; otra es detenida por el choque contra una pared, y el impacto genera un calor intenso. Toda manifestación de energía impulsada por un móvil egoísta se fracciona; no producirá un poder que retorne a vosotros; pero si es controlada producirá un desarrollo de poder. Este auto-control tenderá a producir una voluntad poderosa, un carácter que dará un Buddha o un Cristo. Los insensatos no conocen este secreto; sin embargo quieren dirigir a la humanidad. Hasta un tonto puede regir al mundo entero si actúa y espera. Que aguarde unos años, que controle la necia idea de gobernar, y cuando ésta se haya ido totalmente, él será un poder en el mundo. La mayoría de nosotros no alcanza a ver más allá de unos pocos años, lo mismo que ciertos animales que no pueden ver más allá de unos cuantos pasos. Un pequeño y estrecho círculo; eso es nuestro mundo. No tenemos la paciencia de mirar más allá, y de este modo nos volvemos inmorales y malos esta es nuestra debilidad, nuestra impotencia.
Ni aun las formas más bajas de actuar han de ser menos despreciadas. Dejad que el hombre que no conoce nada mejor trabaje por fines egoístas, por nombre y fama; pero todos deben tratar siempre de alcanzar móviles cada vez más elevados y de comprenderlo. "Tenemos derecho al trabajo pero no a sus frutos". Dejad aparte los frutos. ¿Por qué preocuparse por los resultados? Si deseáis ayudar a un hombre, nunca penséis cuál será la actitud de él hacia vosotros. Si queréis hacer una obra grande o buena, no os inquietéis en pensar cuál será el resultado.
Surge una cuestión difícil con respecto a este ideal de la acción. Es necesaria la actividad intensa, debemos actuar siempre. No podemos vivir un minuto sin actuar. Entonces, ¿qué hay del descanso? He aquí un aspecto de la lucha por la vida: la acción, en cuyo torbellino somos rápidamente absorbidos. Y he aquí el otro: la calma, la íntima renunciación; apacible a nuestro alrededor, hay muy poco ruido y pocos actores en la escena, sólo está la naturaleza con sus animales, plantas y montañas. Ninguno de estos aspectos constituye un cuadro perfecto. Si un hombre acostumbrado a la soledad se pone en contacto con el torbellino del mundo, será destruido por él; lo mismo pasa con el pez que vive en las aguas profundas del mar, el cual, tan pronto como es llevado a la superficie, se hace pedazos al ser privado del peso del agua que mantenía su integridad. ¿Puede un hombre que se ha acostumbrado al tumulto y apresuramiento de la vida, vivir a gusto en un lugar tranquilo? Sufre, y acaso puede llegar hasta perder la razón. El hombre ideal es aquel que, en medio del más grande silencio y soledad, halla actividad intensa, y en medio de la más intensa actividad, el silencio y la tranquilidad del desierto. Un hombre tal ha aprendido el secreto de dominarse; ha logrado el control de sí mismo. Atraviesa las calles de una gran ciudad, con su abigarrado tráfico, y su mente se halla tan tranquila como si estuviese en una caverna donde ni el más leve sonido puede llegarle; y es capaz de intensa actividad en todo momento. Este es el ideal del karma-yoga, y si habéis alcanzado esto, habréis aprendido, realmente, el secreto de la acción.
Pero tenemos que empezar por el principio, ocuparnos de los trabajos que nos corresponda, aceptándolos como son, Y prodigar lentamente, ser más inegoístas cada día. Debemos hacer la obra y buscar el móvil que nos impulsa a hacerla, y casi sin excepción, en los primeros años, encontraremos que nuestros móviles son siempre egoístas; pero, gradualmente, este egoísmo se desvanecerá con la persistencia, hasta que al fin llegará un momento en que podamos hacer obra realmente inegoísta. Todos podemos esperar que un día u otro, luchando como vamos por las sendas de la vida, llegará un tiempo en que seamos perfectamente inegoístas; y cuando lo consigamos, todos nuestros poderes se concentrarán y el conocimiento que yace en nuestro interior se manifestará.
En adición al significado de acción, hemos dicho que sicológicamente la palabra karma también implica causa. Cualquier trabajo, cualquier acción y pensamiento que produzca un efecto es llamado karma. Así, la ley de karma significa ley causal de inevitable causa y secuencia. Dondequiera que haya una causa, un efecto, se produce; esta necesaria consecuencia no puede ser evitada, y esta ley de karma según nuestra filosofía, existe en todo el universo. Todo lo que vemos, sentimos o hacemos, cualquier acto hecho en alguna parte del universo, mientras por una parte, es el efecto de una acción anterior, por la otra, se convierte a su vez en causa y produce su propio efecto. Es necesario, junto con esto, considerar lo que significa la palabra "ley". Por ley se entiende la tendencia a repetirse de una serie de fenómenos. Cuando vemos un hecho seguido de otro, o algunas veces ocurriendo simultáneamente con otro, esperamos que esta secuencia o coexistencia vuelva la suceder. Nuestros antiguos lógicos y filósofos de la escuela nyáya, denominan esta ley con el nombre de vyápti. Según ellos, todas nuestras ideas de ley son debidas a la asociación. Una serie de fenómenos llega a estar asociada en nuestra mente con cosas en una especie de orden invariable, así que cualquier cosa que percibamos en algún momento, es inmediatamente referida a otros hechos de la mente. Cada idea, o, según nuestra psicología, cada onda que se produce en la sustancia mental, conciencia, debe dar origen siempre a ondas similares. Esta es la idea sicológica de asociación, y lo causal es sólo un aspecto de este grande y penetrante principio de asociación. Esta grande y saturadora asociación es lo que en sánscrito se llama vyápti. En el mundo externo la idea de leyes la misma que en lo interno - la espera de que un fenómeno particular sea seguido por otro y que la serie se repita. Por lo tanto, estrictamente hablando, la ley no existe en la naturaleza. Prácticamente, es un error decir que la gravitación existe en la tierra o que hay alguna ley que exista objetivamente en alguna parte de la naturaleza. La ley es el método, la manera en que nuestra mente percibe una serie de fenómenos; todo está en la mente. Ciertos fenómenos que ocurren uno tras otro o juntos, y seguidos por la convicción de la regularidad de su repetición, capacitan a nuestras mentes para percibir el método de toda la serie y constituyen lo que llamamos ley.

Reencarnación

La práctica se transmuta en instinto y actuamos automáticamente; pero en cuantos casos conocemos hasta ahora, en las acciones automáticas o instintivas parece que no interviene la razón. En cambio, en la terminología de los yoguis, el instinto es la razón involucionada, pues involuciona el discernimiento y entonces son automáticas las impresiones. Por lo tanto, es perfectamente lógico opinar que lo que llamamos instinto  en este mundo es la razón involucionada; y como quiera que la razón no puede existir sin experiencia, todo instinto ha de ser el resultado de pasadas experiencias. Las aves de corral temen al halcón, y los patitos gustan del agua, como resultado de pasadas experiencias.
La cuestión está en si estas experiencias pertenecen a una alma determinada o simplemente al cuerpo; si la experiencia del pato proviene de sus antepasados o es propia del recién nacido pato. Los modernos cientistas afirman que las experiencias pertenecen al cuerpo; pero los yoguis sostienen que son experiencias de la mente transmitidas por medio del cuerpo. Tal es la teoría de la reencarnación. Hemos visto que todo nuestro conocimiento, tanto si lo llamamos percepción, razón o instinto, debe proceder de la experiencia, y que el instinto no es más que la razón involucionada, de modo que el instinto puede revertir en razón. Así sucede en el universo entero, y en esto se basa uno de los principales argumentos que en pro de la reencarnación aduce la India. La repetida experiencia de varios temores produce en el transcurso del tiempo el apego a la vida. El niño es instintivamente medroso porque en él subsisten las pasadas experiencias de dolor. Aun en los hombres más cultos, que saben que su cuerpo ha de perecer y dicen que aunque hayan tenido centenares de cuerpos el alma no puede morir, aun en éstos, con todos sus intelectuales convencimientos, hallamos el apego a la vida. ¿De qué proviene este apego a la vida?
Ya hemos visto que ha llegado a ser instintivo, y en la terminología psicológica de los yoguis es uno de tantos samskaras, que sutiles y ocultos dormitan en la conciencia. Todas las pasadas experiencias de la muerte, todo lo que llamamos instintivo es experiencia transmutada en subconsciente, que late en la conciencia y no está manifiesta sino que actúa subyacentemente. Las modificaciones del pensamiento de la conciencia, las ondas mentales groseras se notan fácilmente y no hay mayor dificultad en regirlas; pero ¿y los instintos sutiles? ¿Cómo regirlos?
Cuando me encolerizo, toda mi mente es una ola de cólera. La siento, la veo, la manejo, puedo fácilmente manipularla y luchar contra ella, pero no saldré airoso de la lucha hasta que penetre en sus causas. Alguien me insulta y noto que se me calienta la sangre, pero el insultador prosigue insultándome hasta que no puedo contenerme, me arrebato y me identifico con la cólera. Cuando el insultador empezó a maltratarme, pensé: "Me voy a irritar". La cólera era una cosa y yo otra; pero al encolerizarme, yo era la misma cólera.
Las emociones se han de dominar en su modalidad sutil, en germen y raíz, antes de que nos dominen. La inmensa mayoría de las gentes no conocen las sutiles modalidades de las emociones en el estado en que surgen de la subconciencia. No vemos la burbuja cuando surge del fondo del lago ni tampoco cuando se acerca a la superficie sino cuando estalla y forma un rizo en el agua. Sólo podemos dominar las ondas mentales cuando es posible manejarlas en estado naciente, y hasta que no seamos capaces de subyugarlas antes de que se embravezcan, no habrá esperanza de refrenar perfectamente una pasión. Para subyugar nuestras pasiones hemos de sofocarlas de raíz y sólo entonces podremos quemar sus semillas. Así como las semillas una vez fritas ya no germinan aunque se las siembre, tampoco rebrotarán las pasiones sofocadas al nacer. Por otra parte, los partidarios y defensores de la reencarnación dicen que si no nos acordamos de las vidas pasadas es porque el ego no tiene en una vida los mismos cuerpos físico, astral y mental, por lo que reciben muy distintas impresiones, pues las impresiones recibidas por los cuerpos anteriores se desvanecieron con ellos.
Así el infinito espíritu de Dios puede sin menoscabo de su indivisible unidad, animar, esto es, ser el alma de cada forma corporal, pero ajustada en su manifestación a las condiciones orgánicas de cada forma. Por lo tanto, pueden ser y son las almas humanas esencialmente idénticas entre sí e idénticas a Dios; y sin embargo, ser distintas unas de otras y distintas de Dios por la diversidad del grado de manifestación.
Estas consideraciones nos conducen a la del tan debatido tema de la reencarnación del ego. Hay quienes encastillados en los prejuicios dogmáticos de un tergiversado exoterismo religioso, afirman apriorísticamente que la reencarnación es imposible; y sin embargo, admiten la notoria imposibilidad de la creación de las almas de la nada y la inmortalidad de estas mismas almas en una vida ultraterrena sin fin. Evidentemente, si algo pudiera salir de la nada, a la nada habría de volver ; pero el alma humana no salió de la nada ni ha de volver a la nada. El alma humana, considerada como substancia espiritual, simple e indivisible, existe desde toda eternidad y nunca cesará de existir.
La verdad de la reencarnación no sólo no tiene nada de espeluznante sino que es esencialísima para el bienestar moral de la humanidad. Es la única conclusión lógica a que puede llegar todo pensador reflexivo. Si hemos de existir eternamente después de esta vida, forzoso es que hayamos existido también eternamente antes de esta vida.
Trataré de refutar las más frecuentes objeciones levantadas contra la verdad de la reencarnación, aunque a los convencidos de ella les parezcan pueriles, pues a veces suelen los hombres de mucho talento en su especialidad, soltar puerilidades en asuntos que no son de su intelectual competencia, y con acierto se ha dicho que no hay absurdo sin filósofo que lo defienda. La objeción al parecer más grave es que no nos acordamos de nuestras vidas pasadas. Dicho esto con relación a la masa general de la humanidad es innegable, pues si la inmensa mayoría las recordara, no hubiera motivo de discusión; pero dicho con respeto a toda la humanidad sin excepción y en absoluto es una falacia, pues hay quienes recuerdan completamente sus vidas pasadas, y también quienes pueden escrutar las de cuantos se sometan a un examen clarividente. Por otra parte, nadie recuerda distintamente todos los sucesos, circunstancias, vicisitudes y pormenores de esta misma vida terrena que está pasando, ni cuanto hizo en su infancia; y si de la memoria dependiese la existencia, habríamos de admitir el absurdo de que no existimos en la niñez. Por otra parte, los instrumentos de manifestación y expresión de que el ego dispone en esta su presente vida no son los mismos que los de que dispuso en una vida anterior, y por tanto no están impresas en el nuevo cerebro físico las sensaciones que se imprimieron en el ya desaparecido cerebro del cuerpo en que actuó el ego en una vida anterior.
Además, si admitimos la verdad de la reencarnación, quedan resueltos muchos puntos nudosos que no pueden resolverse a la turbia luz de las vulgares escatologías. Según la reencarnación, indisolublemente ligada con la ley de causa y efecto, pues una no puede regir sin la otra, cada cual es hijo de sus obras y el artífice de su propia ventura o desventura, sin que haya de culpar a nadie de lo que le suceda. Cada cual cosecha de lo que siembra.
Tampoco es culpa de Dios que unos , sean dichosos y otros desgraciados en este mundo, pues cada cual por sus obras es el autor de su dicha o de su infortunio. El infinito futuro está ante nosotros y hemos de tener presente que nuestros pensamientos, palabras y obras determinarán según su índole la de nuestro porvenir.

Religión y Mente

El hecho de que la mente no pueda captar los más elevados problemas de la vida, es un signo seguro de reblandecimiento cerebral; se pierde toda originalidad, la mente ha perdido toda su fuerza, su actividad y su poder para pensar, y sólo intenta dar vueltas y más vueltas alrededor de los más pequeños detalles que pueda encontrar.
Ahora bien, cualquiera puede hablar o escribir sobre religión; pero muy pocos pueden llevar su convicción al oyente o lector, porque como Sri Ramakrishna solía decir, “¿Quién te va a escuchar o te va a hacer caso si no tienes el mandato de Dios?”; porque la religión es una cosa que se transmite directamente; y si uno no ha realizado a Dios, ¿cómo puede hablar de Él con certeza y autoridad? Podemos pasar horas en discusiones sobre Dios y los medios para llegar a Él, pero esto no nos capacitará para dar ni un solo paso hacia Él; por el contrario, es posible que nos confunda más todavía.
El hombre es un círculo infinito. Su circunferencia no está en ninguna parte pero su centro está en un punto; Dios es un círculo infinito: su circunferencia no está en ninguna parte, pero su centro está en todas partes. Dios trabaja a través de todas las manos, ve a través de todos los ojos, camina con todos los pies, respira a través de todos los cuerpos, vive en toda vida, habla a través de cada boca y piensa a través de todos los cerebros.
Depuremos la mente, en eso consiste toda la religión; y hasta que nosotros mismos no eliminemos todas las manchas, no podremos ver la Realidad tal como es. El niño no ve el pecado; carece aun de suficiente capacidad para verlo. Libérense de los defectos dentro de ustedes mismos y ya no podrán ver ninguno afuera. Un niño asiste a un robo sin que tenga significado para él. Entonces, una vez que eres libre y sin mancha solo verás a tu alrededor libertad y pureza. “En ese momento se desatan todos los nudos del corazón, todo lo tortuoso se endereza y este mundo se desvanece como un sueño”.
Es en el amor que vive la religión y no en lo ceremonial, en el puro y sincero amor del corazón. A menos que un hombre sea puro en cuerpo y mente, entrar a un templo y adorar a Dios no le servirá de nada. Dios responderá las oraciones de los puros de mente y cuerpo. Los que son impuros y aún así tratan de enseñar religión a otros, fracasarán al final. La adoración externa es solo un símbolo de la adoración interna, pero la adoración interna y la pureza son esenciales. Sin ellas, la adoración externa no conduce a nada.
Somos hijos del Todopoderoso. Somos chispas del infinito divino fuego. ¿Cómo es posible que no seamos nada? Somos todo, capaces de todo, podemos hacerlo todo y el ser humano debe hacerlo todo. Por eso, hermanos míos, enseñen esta gran doctrina ennoblecedora y sublime a sus hijos aun desde la más tierna infancia.
El sendero ya está. Es infinito; la religión es infinita. Nadie puede ir más allá. Cualquier cosa que hagas sinceramente es buena para ti. Hasta la más pequeña cosa bien hecha trae resultados maravillosos. Por lo tanto que cada uno haga lo poco que pueda. Si el pescador piensa que es el espíritu, será un mejor pescador. Si el estudiante piensa que es el espíritu, será un mejor estudiante. Si el abogado piensa que es el espíritu, será un mejor abogado, y así sucesivamente.
La religión comienza cuando el hombre comprende lo insensato de buscar la felicidad en la materia.
La religión, según se enseña en el mundo entero, se basa en la creencia y en la fe, y en la mayor parte de los casos consiste en un conjunto de teorías, de lo que provienen las discrepancias entre unas y otras religiones.

La religión se halla por encima de la razón, es sobrenatural. La fe no es creencia, sino alcanzar lo último, una iluminación.
Un hombre afirma que un Ser omnipotente gobierna desde más allá de las nubes, el universo entero, y me exige que así lo crea porque él lo afirma. De la propia suerte, yo puedo tener diferentes ideas y decirles a los demás que las crean, y si me preguntan por qué he de creerlas, no sabré qué responder.
De aquí que la religión y la filosofía estén miradas de soslayo por muchas gentes para quienes la religión es un atadijo de teorías sin fundamento comprobable, pues cada secta expone la que se le antoja.
En el sermón del monte leemos: “Pide y recibirás; busca y encontrarás; golpea y se te abrirá.” La dificultad es: ¿quién busca, quién desea? Lo más importante es desear a Dios. Deseamos todas las cosas excepto a Dios, porque el mundo exterior cubre nuestras necesidades comunes. Sólo cuando nuestras necesidades van más allá del mundo exterior, queremos el alimento interno que viene de Dios.
Es imposible hallar a Dios fuera de nosotros. Nuestras propias almas producen toda la divinidad que hay fuera de nosotros. Somos el mayor de todos los templos. La objetivación es solo una tenue imitación de lo que vemos dentro de nosotros mismos.
Sin embargo, la religión tiene una base de creencia universal que preside a las diversas teorías y está apoyada por la experiencia de la humanidad. En primer lugar, si analizamos las diversas religiones del mundo, veremos que pueden clasificarse en dos grandes grupos: las que tienen y las que carecen de sagradas escrituras. Las que poseen Escrituras o libros sagrados son las más potentes y cuentan con mayor número de fieles. Las que carecen de libros sagrados cuentan con relativamente escaso número de adherentes y muchas de ellas se han extinguido. Sin embargo, en todas encontramos la común opinión de que las doctrinas que enseñan son el resultado de las experiencias de determinado personaje. El cristiano cree que Cristo es la encarnación de Dios, y cree en un solo Dios, en el alma y en la vida futura; y si le preguntamos por qué lo cree así, dirá que porque lo enseñó Cristo. Pero si vamos a la fuente originaria del cristianismo, veremos que está basado en la experiencia, pues Cristo dijo que veía a Dios, y los discípulos dijeron que percibían a Dios.
Análogamente, el budismo es el resultado de las experiencias de Buda, quien reconoció ciertas verdades y las predicó a las gentes. También vemos en el hinduísmo que los sabios, los videntes, llamados en sánscrito rishis experimentaron ciertas verdades y las predicaron o expusieron públicamente. Así resulta que todas las religiones del mundo se han fundado en la directa experiencia personal, en la base de todo conocimiento humano. Los instructores vieron a Dios, vieron sus propias almas, conocieron su porvenir, la eternidad de su ser, y lo que vieron predicaron.
El temor no es religión, sea lo que fuere. Estar sonriente y ser agradable te acerca más a Dios, más que cualquier oración.
Sin embargo, los escépticos dicen que en nuestro tiempo no son posibles tales experiencias, pues únicamente fueron capaces de ellas los instructores que fundaron las respectivas religiones. Añaden que ya no hay ni nadie tiene semejantes experiencias; pero contra esta negativa se levanta la consideración de que toda experiencia humana, en cualquier rama de conocimiento, si ha sido posible millares de veces antes de una época dada, habrá de ser posible también durante dicha época y posteriormente, es decir, en todo tiempo, pues según las leyes de la Naturaleza lo que una vez sucede puede repetirse.
Sabemos que hay un poder mental llamado pensamiento. Yo estoy hablándoles. Al mismo tiempo estoy como si fuera desdoblado; en mí hay una segunda persona que sabe y oye lo que estoy diciendo. Trabajas y piensas al mismo tiempo, mientras una parte de tu mente está alerta sin intervenir y ve lo que estás pensando. Deberíamos concentrar los poderes de la mente y volverlos hacia ella. Y así como los lugares más oscuros revelan sus secretos ante los rayos penetrantes del sol, de la misma manera esta mente concentrada penetrará en sus secretos más recónditos. Así llegaremos al origen de la creencia, la real, genuina religión. Percibiremos nosotros mismos si tenemos alma o no, si la vida es de cinco minutos o de una eternidad, si en el universo hay un Dios o no. Todo eso nos será revelado.
Cuanto más pura sea tu mente, más fácil te será controlarla. Debemos insistir en la pureza de la mente, si queremos llegar a controlarla. No codicien los poderes mentales. Déjenlos ir. Quien busca poderes mentales sucumbe ante ellos. Casi todos los que desean poderes terminan siendo atrapados por ellos.
¿Por qué hay tantas enemistades y luchas en el nombre de Dios? Se ha derramado más sangre en el nombre de Dios que por cualquiera otra causa, porque las gentes nunca recurrieron al manantial de la religión, y se contentaron con asentir mentalmente a las prácticas religiosas de sus padres, imitándolas por rutinaria costumbre y pretendieron que todos hiciesen lo mismo.
¿Con qué razón ni derecho puede decir un hombre que tiene alma y que hay Dios si directamente no los ha percibido?
Si hay Dios hemos de verle; si hay alma debemos percibirla, pues de lo contrario, mejor será la incredulidad. Vale más declararse francamente ateo, que disfrazarse con hipócrita máscara de religión.
Hoy día tenemos por una parte los escépticos, para quienes todo cuanto a la religión y a la filosofía se refiere son vanas especulaciones metafísicas; y por otra parte los creyentes rutinarios, a quienes la religión y la filosofía les parecen castillos en el aire, pero muy valiosos para beneficiar a las gentes, que si creen en Dios serán buenas por esperanza de premio o no serán malas por temor de castigo.
No vituperamos a quienes mantienen semejantes ideas, pues se limitan a enseñar la creencia en una perpetua e insubstancial jerigonza, a vivir de puras palabras. Pero no es posible vivir de palabras, porque la naturaleza humana necesita conocer la verdad y prácticamente experimentarla.
Dicen los Vedas, que todo lo oscuro se ilumina y todo lo torcido se endereza cuando el hombre reconoce y practica la verdad y la experimenta en su interior. El instrumento es la mente. La facultad de atención, acertadamente guiada y dirigida hacia el mundo interno, analizará la mente y descubrirá su actuación, porque las facultades mentales en su ordinario estado son como dispersos rayos de sol, mientras que cuando se concentran nos iluminan.
Primero observamos los hechos, después generalizamos e inferimos conclusiones o principios. El conocimiento de la mente, de la íntima naturaleza del hombre, del pensamiento, no se puede adquirir hasta observar los fenómenos que ocurren en nuestro interior.
Es relativamente fácil observar los fenómenos del mundo externo, pues se han inventado al efecto muchos instrumentos, pero no disponemos de instrumento material alguno para observar el mundo interno; y sin embargo, no hay más remedio que observarlo para verdaderamente conocerlo. Sin el debido análisis, no fuera posible ciencia alguna, pues quedará en vana teoría, y por esto desde siempre han discutido entre sí los psicólogos, excepto quienes encontraron medios de observación.
La ciencia de la Yoga Raja se propone en primer término proporcionarnos el medio de observar el mundo interno. El instrumento es la mente. La facultad de atención, acertadamente guiada y dirigida hacia el mundo interno, analizará la mente y descubrirá su actuación, porque las facultades mentales en su ordinario estado son como dispersos rayos de sol, mientras que cuando se concentran nos iluminan.
Tal es nuestro único medio de conocimiento, y todos lo empleamos tanto para conocer el mundo externo como el interno; pero el psicólogo ha de observar el mundo interno con tanta escrupulosidad como el investigador científico observa el mundo externo, lo
cual requiere prolongada práctica.
Desde la niñez estamos acostumbrados a fijar la atención en las cosas externas y nunca en las internas, por lo que se nos atrofia o poco menos la facultad do observar el mundo interno.

Ardua y difícil tarea es apartar la mente de todas las cosas exteriores e introvertirla de modo que concentre todas sus facultades en sí misma para conocer analíticamente su naturaleza; pero no hay otro medio de llegar al conocimiento de sí mismo. ¿De qué sirve este conocimiento? En primer lugar no hay mayor recompensa del esfuerzo mental que el conocimiento de sí mismo, y en segundo lugar es sumamente provechoso este conocimiento porque nos libra de toda aflicción.
Cuando por introversión se encuentra el hombre cara a cara, por decirlo así, con algo Indestructible, esencialmente eterno, puro y perfecto, ya no puede ser infeliz ni miserable. Toda aflicción proviene del temor y de la imposibilidad de satisfacer los deseos; pero cuando el hombre reconoce que en realidad es inmortal, ya no teme a la muerte; cuando reconoce que es esencialmente perfecto, desecha y repudia todo vano deseo, y por tanto queda libre de aflicción, y aun en esta misma vida terrena goza de completa paz. El único método de adquirir este conocimiento es la concentración.
Cuanto más intensamente se concentren las facultades mentales en el objeto de estudio, mayormente lo conoceremos. Todos los conocimientos que hoy posee el hombre los adquirió por concentración de las facultades de la mente.
La naturaleza está dispuesta a revelarnos sus secretos con tal que acertemos a preguntárselos, y la eficacia de la pregunta estriba en la concentración. El poder de la mente humana es indefinido, y se acrecienta proporcionalmente a la intensidad de la concentración. Es muy fácil concentrar la mente en un objeto externo, pues está acostumbrada a dirigirse al exterior; pero no es tan fácil concentrarla sobre sí misma para observar el mundo interno en los puntos relativos a la religión, la psicología o la metafísica, cuando el sujeto se identifica con el objeto. El sujeto es el Yo que por medio de la mente se examina a sí mismo y el objeto es el mismo Yo.
Tiene la mente una facultad llamada reflexión, entre cuyas características se cuenta la manifestada en el fenómeno psicológico de que cuando hablamos con alguien, parece como si al propio tiempo fuéramos locutor y oyente de lo que decimos. Pensamos y actuamos en determinado sentido, y al propio tiempo que actores somos testigos de nuestra obra.
Se han de concentrar en sí misma, esto es, en el Yo, las facultades de la mente, y así como los lugares oscuros revelan sus secretos, ante los penetrantes rayos del sol, así la fuente concentrada penetrará sus más íntimos secretos. De esta suerte llegaremos al fundamento de creencia, a la verdadera y genuina religión, y percibiremos por nosotros mismos si tenemos alma, si la vida es temporánea o eterna, si hay o no Dios.
La verdad no necesita puntales que la sostengan. Lo que observamos en conciencia vigílica no necesita otra prueba que su directa percepción. Sabido es que la mente y el cuerpo están en intima relación, en incesante interdependencia, de modo que reaccionan una en otro, y si el cuerpo enferma repercute su estado morboso en la mente, mientras que si el cuerpo está sano también lo está la mente.
Cuando el individuo se encoleriza se perturba la mente, y cuando se perturba la mente repercute la turbación en el cuerpo. Así nos lo enseña la experiencia de la vida. En la mayoría de la humanidad, la mente está subordinada al cuerpo, porque todavía es escaso su desarrollo, y las masas gregarias no aventajan en muchos grados a los animales, y no es muy superior su poder de dominarse.
Aquellos que se entregan al Señor hacen más por el mundo que todos los llamados trabajadores. Un hombre que se purificó completamente hace más que un regimiento de predicadores. De la pureza y el silencio proviene la palabra poderosa.
Las doctrinas son métodos, no religión. Todas las religiones tan solo son aplicaciones de la religión única, amoldada a las necesidades de las diferentes naciones. Las teorías solo llevan a la lucha. Vayan a la fuente directa. Pregúntenle a Dios lo que Él es. Mientras no responde, Él no es; pero todas las religiones enseñan que Él responde.
El alma que se ha vuelto una con el Señor es fuerte, ninguna otra lo es. ¿Qué piensan ustedes qué fue la fuente de esa fortaleza de Jesús de Nazareth como lo narra la Biblia - esa inmensa, infinita fuerza que le permitía reírse de los traidores y bendecir a quienes deseaban asesinarlo? Era su realización: “Yo y mi Padre somos uno”. Era esa oración “Padre, así como yo y Tu somos uno, haz que todos sean uno conmigo”. Esta es la adoración al Dios impersonal.
En Occidente se le ha llamado misticismo a la Yoga Raja, y muchos de los que intentaron practicarla independientemente de los dogmatismos religiosos, murieron en la hoguera o en el tormento acusados de hechicería.
Por diversas razones, la Yoga Raja cayó en India en manos de gentes inescrupulosas que corrompieron el noventa por ciento de su virtualidad y quisieron hacer un profundo secreto de lo restante.
En tiempos modernos, muchos llamados instructores son peores que los falsos de la India, porque al menos éstos sabían algo de la Yoga Raja, mientras que aquéllos no saben ni media palabra. Todo cuanto se nos presenta como secreto y misterioso en la Yoga Raja debe desecharse resueltamente.
No es signo de una mente sincera y científica despreciar algo sin investigación. Los científicos superficiales, incapaces de explicar los fenómenos mentales extraordinarios, se esfuerzan en ignorar su existencia.
Es a través del infierno que vamos al cielo. Nuestros errores aquí tienen su porqué. ¡ Sigan adelante ! Si han hecho algo erróneo, no miren hacia atrás. Ahora ¿ creen ustedes que si no hubieran cometido esos errores anteriormente, podrían ser lo que son hoy día? Entonces bendigan sus errores. Ellos fueron ángeles inesperados. ¡ Bendita es la tortura ! ¡ Bendita es la felicidad ! No se preocupen por cuál será su destino. Aférrense al ideal. ¡Sigan adelante!
La verdadera religión es por completo trascendental. Cada ser en este universo es en potencia capaz de trascender los sentidos. Hasta el pequeño gusano algún día trascenderá los sentidos y alcanzará a Dios. Ninguna vida va a ser un fracaso; en el universo no existe tal cosa como el fracaso. Cien veces el hombre se va a lastimar y mil veces va a tropezar, pero al final se volverá conciente de que él es Dios. Sabemos que no progresamos en línea recta. Cada alma se mueve como si fuera en un círculo y tiene que completarlo, y por más bajo que caiga un alma, llegará el momento en que deberá levantarse. Nadie se va a perder. Todos fuimos proyectados desde un centro común que es Dios. Tanto las vidas más elevadas como las más inferiores que Dios haya jamás proyectado volverán al Padre de todas las vidas.

*   *   *

En noviembre de 1896 Swami Vivekananda envió una carta a Mary Hale donde le señala:

Los mismos nervios que conducen sensaciones de placer conducen también sensaciones de dolor, y la misma mente percibe dichas sensaciones. El progreso del mundo significa más diversiones, pero también más miseria. Esta mezcla de vida y muerte, de bien y mal, conocimiento e ignorancia, es lo que llamamos Maya o el fenómeno  universal. Podéis permanecer durante toda la eternidad aprisionados dentro de esa red, buscando la felicidad; la hallaréis en abundancia, como asimismo la desdicha. El creer que podemos conseguir lo bueno sin lo malo es ingenuidad infantil y necia. Sólo quedan dos caminos. Uno consiste en abandonar toda esperanza y aceptar al mundo tal cual es, soportando los golpes y las desdichas con la esperanza de recoger de vez en cuando unas migajas de felicidad. El segundo camino consiste en abandonar la búsqueda del placer, sabiendo que éste es otro aspecto del dolor, y buscar la verdad; y quienes se atreven a indagar la verdad acaban por descubrir que está siempre presente – presente en ellos mismos.

Es parte de su biografía lo siguiente:

Los admiradores y devotos de Vivekananda le dieron un recibimiento entusiasta a su vuelta a la India. En la India dio una serie de conferencias conocidas como "Conferencias de Colombo a Almora", que se cree levantaron la moral de la sociedad india, entonces pisoteada. Fundó una de las misiones caritativas más grandes del mundo, la Misión Ramakrishna, y reorganizó la antigua orden monástica Swami, fundando una de las órdenes monásticas más significativas y más grandes de la India, que se llamó Ramakrishna Math.
Sin embargo, tuvo que soportar las críticas de los hindúes ortodoxos por viajar a Occidente. En aquel tiempo apenas había hindúes en EE.UU. y fue criticado por cruzar el océano, pues en aquella época era causa suficiente para ser marginado. Vivekananda se burlaba de estas críticas de los ortodoxos diciendo "No puedo ser proscrito, pues como monje estoy fuera de las castas". Sus contemporáneos se preguntaban también por sus motivos, preguntándose si la fama y la gloria de su evangelismo hindú comprometían sus votos monásticos originales. Su entusiasmo por EE. UU. y Gran Bretaña y su devoción espiritual a su madre patria fueron causa de grandes tensiones durante sus últimos años.
Viajó una vez más a Occidente desde enero de 1899 hasta diciembre de 1900. Inculcó espíritu de respeto y buena voluntad en los intercambios entre Oriente y Occidente. Tuvo discípulos estadounidenses, a quienes trajo a la India e inició como swamis, y envió a swamis indios a EE.UU., donde ellos y sus sucesores han permanecido desde entonces.

En sus últimos años de vida dijo:
¡Atreveos a decir la Verdad, toda la Verdad, en todos los momentos, a todos, sin distinción, sin equívocos, sin temor, sin compromisos! La vida social en Occidente es como una carcajada; pero por dentro es un gemido. La carcajada acaba en un sollozo. La animación y la frivolidad están solamente en la superficie. En realidad, el alma de Occidente está ocupada por una tragedia intensa. Aquí en la India lo externo es triste o melancólico, pero por debajo están la despreocupación y la alegría. Europa está sobre un volcán. A menos que una marea de espiritualidad apague el incendio, éste acabará por estallar. La India será inmortal si persiste en la investigación de Dios. Pero si se mete en política y en luchas sociales, morirá.
Murió Vivekananda en 1902 por una diabetes juvenil a los 39 años de edad, poco antes manifestó:
Después de tanta ascesis he sabido que la verdad más alta es ésta: DIOS está presente en todos los seres. Todos ellos son formas múltiples suyas.

En honor de Vivekananda el Día Juvenil nacional de la India se celebra durante la fecha de su cumpleaños, el 12 de enero. Vivekananda es proyectado como un modelo a imitar para la juventud por las organizaciones del gobierno, así como no del gobierno indio y personalidades. En  septiembre de 2010, el Ministerio de Hacienda de India destacó la importancia de las enseñanzas y los valores de Swami Vivekananda en el entorno competitivo de hoy. El Ministro de Hacienda de la Unión, Shri Pranab Mukherjee ha aprobado en principio el Proyecto de la Educación de Valores de Swami Vivekananda a costa de 100 crore con los objetivos como Implicar 1) A la juventud a través de concursos, ensayos, discusiones y círculos de estudio. 2) Publicando el trabajo completo de Swami Vivekananda en lenguas diferentes etc. En muchos institutos, los estudiantes han formado organizaciones destinadas para promover la discusión de ideas espirituales y la práctica de tales principios altos. Muchas de tales organizaciones han adoptado su nombre. En Madrás se conoce como el Círculo de Estudio de Vivekananda. El otro existe en Kanpur con el nombre Vivekananda Samiti. Además, las ideas de Swami Vivekananda y las enseñanzas han continuado globalmente, practicándose en instituciones por todo el mundo, donde hay Centros Vedantas iniciados por Vivekananda y extendidos a muchas naciones. Así varios pensantes opinaron:

“He leído los trabajos de Swami Vivekananda con toda atención y luego de terminar, el amor que antes tenía por mi país se volvió mil veces mayor.  Sus escritos no necesitan introducción. Ellos hacen su propio e irresistible llamado. Mi vida entera fue un esfuerzo de traer en acciones las ideas de Vivekananda."
Mahatma Gandhi

"Si quiere saber India, estudiar Vivekananda. En él todo es positivo y nada negativo."
Rabindranath Tagore


"Sus palabras son gran música, frases en el estilo de Beethoven, ritmos conmovedores como los coros de Händel. No puedo tocar estos refranes de su legado dispersado como son a través de las páginas de libros, a la distancia de los treinta años, sin recibir una emoción a través de mi cuerpo como una sacudida eléctrica. ¡Y qué choques, que transportes, se deben haber producido cuando en palabras ardientes resultaron de los labios del héroe!"
Romain Rolland, premio Nobel de Literatura 1915
“¿Dónde se puede encontrar un hombre como él? Estudia lo que él ha escrito y aprende de sus enseñanzas, si lo haces ganarás en tremenda fortaleza. Aprovecha la fuente de sabiduría y Espíritu y el fuego que emana a través de Vivekananda”.
Jawaharlal Nehru

“Tengo el especial privilegio de haber sido introducida a los escritos, dichos y la vida de Swami Vivekananda y de la Misión Ramakrishna. Esto sucedió cuando yo era muy pequeña. De hecho mis padres, especialmente mi madre tenía una conexión muy próxima con la Misión. Y puedo ciertamente decir que las palabras de Swami Vivekananda inspiraron a toda mi familia y a nuestro trabajo político tanto como a nuestras vidas cotidianas”.
Indira Gandhi

“El libro de Vivekananda es más que agradable, es una expansión del alma”.
Leo Tolstoy

“El modelo de todos los sistemas de Unidad es la filosofía Vedanta de India y el modelo de los misioneros de Vedanta fue Swami Vivekananda. Él es simplemente una maravilla de poder oratorio, el Swami es un honor para la humanidad”.
William James

“Es muy difícil evaluar su importancia en la escala de la historia mundial. Es ciertamente más grande de lo que cualquiera de las crónicas históricas de occidente o de la India ha sugerido en el momento de su muerte. El paso de los años y de muchos maravillosos e inesperados eventos que han ocurrido sugieren que en los siglos por venir él será recordado como uno de los principales modeladores del mundo moderno, especialmente en lo que a Asia concierne, y como una de las figuras más significantes en la historia toda de la religión de la India”.
A.L. Basham

“Una de las figuras históricas más grandes que India ha producido”.
Christopher Isherwood

"Vivekananda salvó el Hinduismo, salvó India."
El primer gobernador general de India independiente, Chakravarti Rajagopalachari

"Vivekananda es el fabricante de India moderna. La personalidad de Vivekananda era rica, profunda y compleja... Imprudente en su sacrificio, incesante en su actividad, ilimitada en su amor, profundo y versátil en su sabiduría, eufórica en sus emociones, despiadadas en sus ataques sin embargo simples como un niño, era una personalidad rara en este mundo nuestro".
Chandra Bose

Vivekananda estaba sinceramente preocupado por los pobres y los débiles, sobre todo por las masas humanas desvalidas de la India, y fue el primer dirigente indio que buscó una solución para sus problemas mediante la educación. Sostenía que una nación está adelantada en la medida en que la educación y la cultura llegan a las masas. De no haber una circulación uniforme de la sangre nacional por todo el cuerpo, la nación no puede levantarse. Hizo hincapié en que las clases superiores, que habían recibido su educación a expensas de los pobres, tenían el deber de intervenir y elevar a los pobres a través de la educación y de otros medios. En realidad, la misión del Swami estaba dirigida a los pobres. Dijo una vez: “Debe haber oportunidades iguales para todos; o, de ser mayores para algunos y menores para otros, deben darse a los débiles más oportunidades que a los fuertes”.
Swami Prabhananda 

Dios primero

Naren, antes de ser conocido como Vivekananda, de su Maestro Ramakrishna recibe el ofrecimiento de un don o poder.

Sri Ramakrishna le dice:

Naren, sabes que he pasado por la disciplinas espirituales más austeras. Constantemente le rezo a la Madre Kali y adoro a Dios. He hecho todo lo necesario, y ahora estoy bendecido con poder oculto. Pero sabes que no me interesa ningún logro externo. No le presto atención siquiera al hecho de vestirme. Estoy en mi propio mundo la mayor parte del tiempo. Así que deseo decirle a la Madre Kali que me gustaría ofrecerte todo mi poder oculto. Podrás usarlo cuando tengas que trabajar para el mundo en general

De inmediato Naren le responde:

Maestro, dime por favor si este poder me ayudará de alguna manera en mi realización de Dios.

Le dice Sri Ramakrishna:

¡No, no! Sabes que el poder oculto no tiene nada que ver con la realización de Dios. Pero cuando realices a Dios, si quieres trabajar algún tiempo, si quieres manifestar a Dios en la tierra, entonces este poder puede serte de gran ayuda.

La respuesta de Naren fue:

Primero lo primero. Primero deseo realizar a Dios. Luego, si tú y Dios deseáis otorgarme poderes ocultos para el bien de la humanidad, los tomaré. Pero por ahora quiero sólo a Dios. Dios está en primer lugar en mi vida.

Ramakrishna señala al grupo de discípulos: 

Como dice Naren, primero debéis prestar toda la atención a Dios, sólo a Dios. Ésa es la única manera en que podéis realizar a Dios. El poder oculto tiene una importancia muy secundaria.

Sri Ramakrishna señaló: "Muchos han venido aquí, pero como Naren, ninguno ha venido."


Vivekananda a sus discípulos les afirmaba:

Decidme lo que habéis hecho. ¿No podríais sacrificar una vida por el bien de los demás? Que este cuerpo se dedique al servicio de los demás: entonces sabré que no acudisteis a mí en vano.

En 1984, el Gobierno de la India declaró y decidió determinar la fecha de nacimiento de Swami Vivekananda (12 de enero en los calendarios occidentales) como el Día Nacional de la Juventud, a celebrar a partir del año 1985 hacia adelante. El motivo gubernamental fue: 

"Sentimos que la filosofía de Swami y los ideales por los cuales él vivió 
y trabajó podrían ser una gran fuente de inspiración para la juventud india", 

La India celebra el día nacional de la juventud, mostrando a las nuevas generaciones la imagen y el modelo humano y espiritual de este joven swami, tocado por Dios y por un gigantesco amor compasivo por una humanidad sumida en el dolor y en las profundas tinieblas de la ignorancia espiritual, que abandonó la contemplación solitaria por la liberación personal y que se entregó por entero a la tarea de salvar el alma de oriente y de occidente.


El 11 de Noviembre de 1995, se dio formalmente el nombre honorífico de “Calle Swami Vivekananda” al trozo de la Avenida de Michigan delante del Instituto de Arte.


Amigas, Amigos:

Tuve en suerte hace pocos días, en la portada de una revista leer en letra chica y poco destacado, lo siguiente:

"Nadie puede leer los Evangelios sin percibir la presencia real de Jesús".
-Albert Einstein

Verlo y leerlo fue un detonante para que de "una Plumada" diera forma al escrito precedente 383 que titulé "Einstein y Dios". Mientras lo escribía revisé los títulos de la Galería de Personajes de Mundo Mejor, que son 58 y, con sorpresa aprecié que uno de mis Top Ten al que varios capítulos había dedicado, no tenía su título personal y ese era Vivekananda. De inmediato inicié la estructuración del 384 para corregir la omisión. Lo ahora escrito me llena de satisfacción cual descanso en el oasis del desierto, porque eso ha sido para mí la vida y obra de un real Maestro como lo fue el Vedanta swami Vivekananda.

Vivekananda cuando, tras mucho meditar, una vez lograda Su Realización, decide dejar la contemplativa vida en oración y meditación por la Acción, lo hace por su pueblo sumido en el hambre, la desigualdad, la ignorancia, las castas donde los más en la miseria tienen poco o mueren de hambre, donde la ignorancia discrimina a la mujer y unos pocos tienen mucho, donde... En sus viajes como mendicante eso lo observó y lo vivió, en sus viajes como héroe lo criticó y ofreció soluciones... Les lleva la síntesis de esa milenaria Religión Vedanta que, además logró ser el primero de entregar en Occidente un saber de Oriente que era necesario en Occidente para, entre otros ser la Luz de la Nueva Ciencia de la mente. Lo logró en plenitud por ser él un Maestro que con su presencia y la Fuerza de la palabra remeció a muchos ilustrados ayudándoles en su Despertar. Vivekananda señaló que unos pocos con positiva mente en conocimiento y acción sabiendo que Dios está en todas las cosas y todos somos iguales, generan una favorable energía para mejorar al mundo. Con esos pocos sería suficiente para hacer mejor al mundo. El dijo:

Si tienen simplemente cinco pensamientos sobre la verdad y luego mueren, estos cinco pensamientos suyos vivirán por toda la eternidad. Efectivamente, esos pensamientos traspasarán las montañas, cruzarán los océanos y viajarán a través del mundo. Entrarán en lo más profundo de los corazones y cerebros humanos y elevarán a hombres y mujeres que les darán expresión práctica en sus tareas cotidianas.
Si una millonésima parte de los hombres y mujeres que viven en este mundo se sentaran sencillamente durante unos minutos cada día y dijeran: “Son todos Dios, ustedes los seres humanos, los animales y otros seres vivientes, todos son manifestaciones de la única deidad viviente”, el mundo entero cambiaría en media hora.

Pues bien, esos pocos, un 1% ya están en plena acción en este especial Fin de Tiempo...

El distrito de Kanyakumary es el más sureño de la India. En él se encuentra el cabo más meridional del país, el Cabo Comorin, un lugar asombroso donde confluyen dos mares y un océano. Una región de gran belleza natural y donde el color azul de los mares se mezcla con el verde de las montañas del Ghats en el interior. Allí, en la confluencia del Mar de Bengala, el Mar Arábigo y el Océano Indico, se encuentran dos pequeños islotes, donde los hindúes han querido alzar su particular estatua de la libertad. En uno de los islotes hay una joya destacada, tanto por su belleza como por el lugar en el que se encuentra: El Templo de Vivekananda.

Aun cuando los más, cual hombre-masa rebaño de extraviados pastores que desconocen la Enseñanza del Círculo Interno y se guían por parábolas dejadas para no ser entendidas en el círculo externo, otros que lo religioso lo transforman en arma fundamentalista... todo esto inmerso en una era terminal en la que lo ético moral es un estorbo y predomina el acelerada hundimiento en lo material para ignorar la Verdad, sobre la base del temor y no del Amor como lo fue el Mensaje de Jesús que Vivekananda reforzó, más cambios solares y cambios cósmicos que alteran de manera variable el psiquismo de las personas, este Portal MUNDO MEJOR tal parece está fuera de órbita y este libro sobre un Maestro no está ni ahí con lo que la gente pide. Yo no escribo para esa gente, escribo para los menos y, en especial, para que lo escrito quede vibrando en el CiberEspacio que postulo representa una Nueva Envoltura planetaria electrónica, allí cumple su Misión. Quizá por eso sigo acá, quizá.

Si se logra leer a Vivekananda con Discernimiento nos ayudará para nuestra conexión del subconsciente mental con el Astral Superior y allí recibir Fuerza, Energía, Luz que prepara nuestras mentes y cerebros para los efectos de las explosiones solares y la radiación electromagnética cósmico-solar que estamos recibiendo. Quien ahora logra preparar su mente y cerebro mediante un mejor pensar, meditación, oración, contemplación de las maravillas de la Naturaleza, viendo en todo y en todos a Dios, sintiendo la Cercanía del Padre... facilitará la necesaria personal transformación mental y cerebral previo a nuestro Cambio de Consciencia a la Esfera Superior. Esfera que a TODOS por igual nos aguarda según edad del alma y grado de Evolución alcanzado.

Maestro Vivekananda aunque la dura realidad al 2012, los más no lo crean, y les pareciera que sembraste en el desierto: Tus semillas, en cantidad y calidad suficiente llegaron a Buena Tierra...

Desde tu estatua, un pasado, contemplas tu obra cuyos frutos ahora, un futuro presente, se cosechan...


Complemento Final

Albert Einstein por algo mencionó a Jehová y además, poco antes de morir, una carta escribió.


El antiguo Jehová está todavía de viaje. Mata al inocente junto con el culpable, de manera tan salvajemente ciega, que no pueden ni sentir su propia culpa. Nos encontramos en una epidemia de tristeza, que luego de haber causado infinitos sufrimientos, un día desaparecerá y se transformará en uno monstruoso e incomprensible motivo de estupor para las generaciones venideras.

Dice la carta conocida hace unos cinco años al salir a remate en 404 mil dólares::

Estimado Mr. Gutkind,

Inspirado por la insistencia de Brouwer, he leído buena parte de su libro, y le agradezco mucho habérmelo prestado. Respecto a nuestra actitud de hecho ante la vida y hacia la comunidad humana tenemos mucho en común. Su ideal personal, desde los deseos del ego hacia la libertad, de cara a hacer de la vida algo bello y noble, y con un énfasis en los elementos puramente humanos, nos uno en lo que podríamos llamar «Actitud Americana».

Aún así es probable que sin la sugerencia de Brouwer nunca me hubiera encontrado a mí mismo tan intensamente comprometido con su libro porque parte de su lenguaje es inaccesible para mí. La palabra Dios para mí es sólo la expresión y el producto de la debilidad humana. La Biblia una honorable pero primitiva serie de leyendas que de todas formas resultan infantiles. Ninguna otra interpretación por sutil que sea podría cambiar mi punto de vista. Para mí la religión judía, como todas las demás, es la manifestación de una superstición infantil. Y el pueblo judío, al que alegremente pertenezco, no tiene una cualidad diferente a la del resto de los pueblos. Según mi experiencia, no somos mejores que otros grupos humanos, aunque nuestra falta de poder nos vacuna contra ciertos cánceres. No creo que en el pueblo judío haya nada de «elegido».
En general me resulta doloroso que reclame una posición privilegiada y la defienda con dos muros de orgullo, uno interno como hombre y uno externo como judío. Como hombre reclama, por así decirlo, librarse de unas heridas que de otra forma aceptaría como judío monoteísta. Pero una herida temporal acaba no siendo ya una herida, como nuestro maravilloso Spinoza apuntó inteligentemente.  Y las interpretaciones animistas de las religiones de la naturaleza son, en principio, no hubieran sido anuladas por la monopolización. Con dichas paredes sólo podemos alcanzar un cierta auto-engaño, pero nuestros esfuerzos morales no son promovidas por ellos. Al contrario.
Ahora que hemos dejado claras las diferencias en nuestras convicciones intelectuales, queda claro para mí cómo de comunes son las relativas a las cosas esenciales, es decir, a nuestra evaluación de la conducta humana. Creo que nos entenderíamos muy bien si pasásemos a hablar de cosas concretas.
Con agradecimiento amistoso y mis mejores deseos,
Suyo.
A. Einstein.

Por algo el Gran Rabino de Jerusalén Ovadia Yosef Shelita, en agosto del año 2000 al mundo destacó:  

"Los judíos muertos en el holocausto lo fueron por sus pecados de la anterior vida y que ellos decidieron ajustar en esta vida sus culpas pasadas. Las víctimas de los malditos nazis fueron pobres gentes que eran reencarnaciones de espíritus pecadores, gente que transgredió e hizo todo tipo de cosas que no deberían haber cometido, y que reencarnaron para hacer penitencia”. 

El Dr. Andrew Newerg con sus modernos estudios cerebrales este Mensaje nos ha entregrdo:

El enemigo no es la religión, el enemigo es la rabia, la hostilidad, la intolerancia, el separatismo, el idealismo extremo y el miedo motivado por prejuicios, ya sean seculares, religiosos o políticos.
La fe puede sacar lo mejor de la gente -amor, generosidad, compasión- o lo peor -miedo, odio, violencia-, dependiendo de la visión que se tenga de Dios.
Cuando las personas ven a Dios como un ser amante, misericordioso, compasivo y comprensivo, esto produce en ellas una perspectiva muy positiva de sí mismas, y del mundo que les rodea. Por el contrario, si se cree que Dios es frío, vengativo e implacable, la religión puede tener efectos nocivos en la salud física y mental de los creyentes.
Las investigaciones han revelado claramente que el cultivo de las emociones negativas a través de la religión activa áreas del cerebro relacionadas con la ira, el miedo y el estrés. Esto, en última instancia, puede dañar importantes partes del cerebro y del cuerpo. Y lo que es peor, las emociones negativas pueden trasladarse a conductas externas que generen miedo, desconfianza, odio, animosidad y violencia hacia gente que mantenga creencias distintas u opuestas.
Las investigaciones han confirmado que la gente que tiene una imagen castigadora de Dios puede comprometer su sistema inmunológico y su salud psicológica, prolongando su sufrimiento y su enfermedad. Los resultados de las investigaciones realizadas apuntan a que cualquier persona puede protegerse del lado negativo de la religiosidad y de la espiritualidad. Esto se hace centrando la mente sólo en los conceptos positivos y afectuosos de la fe que se tenga, así como en los valores y creencias más profundas. Cualquier atención obsesiva en cualquier forma de negatividad religiosa daña la empatía social y la cooperación.

Son tres Mensajes que complementan la Profecía de Jesús para estos tiempos, Profecía ya cumplida y que Vivekananda entendió y complementó hace más de 100 años al manifestar:

¡Atreveos a decir la Verdad, toda la Verdad, en todos los momentos, a todos, sin distinción, sin equívocos, sin temor, sin compromisos! La vida social en Occidente es como una carcajada; pero por dentro es un gemido. La carcajada acaba en un sollozo. La animación y la frivolidad están solamente en la superficie. En realidad, el alma de Occidente está ocupada por una tragedia intensa. Aquí en la India lo externo es triste o melancólico, pero por debajo están la despreocupación y la alegría. Europa está sobre un volcán. A menos que una marea de espiritualidad apague el incendio, éste acabará por estallar. La India será inmortal si persiste en la investigación de Dios. Pero si se mete en política y en luchas sociales, morirá.

El volcán al que se refiere Vivekanda para Europa estalló ya dos veces en grandes guerras mundiales y la India modernizada se metió en política y luchas sociales...

Al hablar yo del 1% de especiales humanos en acción me refiero a que se logró, en el ámbito mundial, la cifra de 90 millones de personas en acción mental-cerebral depuradora suficiente para neutralizar al 90% de condicionados hombre-masa, apegados por el Nuevo Orden más y más a la mundanalidad del materialismo, tapando sus ojos para no ver la realidad exterior y tapando sus oídos para no escuchar la Voz Interior que les pide se preparen ya a recibir lo que Viene... Por suerte un 9% de humanos está reaccionando y no son parte del 90% al PENSAR POR SÍ MISMOS, ver y escuchar.



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Septiembre de 2012
Con la absoluta certeza que pasaremos 2013 y... ... ...
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