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Einstein y Dios

Proemio



Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana.

Y del Universo no estoy seguro.
 Albert Einstein

Albert Einstein desde niño cautivó mi imaginación. Él, de manera sincera reconocía que no había más de diez personas con las que pudiera conversar, en el buen sentido de la palabra conversación con contenido y no social. En septiembre de 2003 le dediqué el título 113: "Einstein, el hombre venido del futuro", En un Charla dada al sur de Chile, Puerto Montt, en diciembre de 1998, señalé:

Entre la larga lista de notables humanos del mundo, hay diez personas que más admiro:  
      
1. Pitágoras. Un gran iniciado, Maestro que decía que las cosas del Templo no deben tratarse en la plaza pública y las de la plaza pública no deben discutirse en el Templo. (título 350)
2. Leonardo da Vinci, un súper genio visionario muy adelantado a su época. (título 376)
3. Giordano Bruno, sacerdote muerto en la hoguera el año 1600 por decir que la Tierra no era plana ni el centro del universo. Por agregar que había vida en otros planetas que giraban en torno a otras estrellas o soles, vida en muchos casos superior ética, física y moralmente a la nuestra, y por explicar tan sabiamente la reencarnación. (títulos 76 - 133 - 135)
4. Beethoven, quien estando sordo mientras componía la suprahumana parte coral de su novena sinfonía, dijo: "Aun no se han levantado barreras que digan al entendimiento humano de aquí no pasaréis". (título 298)
5. Teilhard de Chardin, padre jesuita que defendió la vida en otros planetas, visionó el ascenso de la humanidad hacia una Súper-Humanidad y explicó el año 1925 la NOOSFERA o capa mental que rodea el planeta, fruto de los humanos pensamientos. (títulos 82 - 205 - 206)
6. Einstein, el cerebro más desarrollado; el más grande Genio y como tal el más sencillo.
Para él: La luz es la sombra de Dios.
(títulos 113 - 383)
7. Eliyahu Rips, un destacado matemático cuántico actual de la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien descubrió, gracias al computador y su inspiración, el CÓDIGO SECRETO DE LA BIBLIA, creó un programa computacional para interpretarlo y tuvo la valentía de darlo a conocer. Mientras trabaja en sus investigaciones sobre el CÓDIGO SECRETO de la Torah (los cinco libros recibidos por Moisés), siente una presencia superior que lo acompaña y guía...  (títulos 17 - 190)
A estas siete personas, para completar los "top ten", debo agregar tres seres nacidos como Maestros en la India:
8. Vivekananda
9. Krishnamurti
10. I. K. Taimni
Por sobre todos ellos hay UNO que es Jesús, al que más admiro. (Sección 07 con 17 títulos)

En la sección Personajes de Mundo Mejor todos ellos tienen algún escrito que les he dedicado. Con satisfacción pude completar la lista en enero de 2012 con el título "Desmitificando a Leonardo". Jesús figura con varios títulos en sección aparte.

Desarrollo

Del Cerebro de Einstein

Einstein decía que a la hora de describir cómo elaboraba sus teorías científicas, las palabras no parecían jugar ningún papel, sino que percibía imágenes visuales mas o menos claras. Es decir de manera natural Einstein utilizaba la Visualización, don que cada uno puede usar en forma consciente. Antes de morir había pedido que su cuerpo fuese incinerado o cremado, pero que el cerebro se reservara y conservara para su estudio. Así se hizo y Einstein, en su genialidad, por algo donó su cerebro a la ciencia para que fuera investigado después que él hubiera muerto. Morfológicamente ese cerebro era similar al de la mayoría de las personas, pero las áreas relacionadas con el cálculo presentaban hasta un 15 por ciento más de desarrollo, y un significativo número superior de células neuroglia, células a las que ya no tan solo se les atribuye ser sostén de las neuronas sino que además importantes en la química cerebral, para algunos un cerebro oculto. La Dra. Diamond estudió el cerebro de Einstein y descubrió que tenía un 73% más de neuroglias que la media humana. La neuroglia es importante, y podemos con nuestra positiva actitud mental aumentar cada vez más su número, colaborando con ello a un mejor desarrollo cerebral y una mejor manifestación mental. En junio de 1999, investigadores de la Universidad McMaster de Ontario, Canadá, encontraron que el cerebro de Albert Einstein tenía algunas peculiaridades morfológicas que podrían haber influido en su gran capacidad de pensamiento espacial, matemático y, además, carecía de una fisura común que separa dos regiones del cerebro, lo que pudo haber proporcionado a sus neuronas una mayor rapidez y capacidad de intercomunicación.

El equipo de la doctora Sandra Witelson, de la Universidad McMaster, en Hamilton, Ontario, ha comparado ahora las características anatómicas del cerebro del genio matemático con las de 35 hombres y 50 mujeres con una inteligencia normal. "En general, es similar a todos, excepto en la zona de la región parietal inferior. Debido al mayor desarrollo de dicha área en ambos lados del cerebro, el cerebro de Einstein es un 15 por ciento más ancho que el resto de los analizados". Esta proporción anatómica inusual puede explicar el que Einstein resolviera los problemas científicos de la forma en que lo hizo. Además, al contrario que los demás cerebros, el de Einstein era único en el sentido de que no tiene el sulcus, el surco que recorre en parte esta área. Los investigadores especulan con que la ausencia de sulcus podía haber permitido que un mayor número de neuronas de esta zona establecieran conexiones entre ellas y trabajaran más fácilmente para, así, crear una red funcional muy extensa en la corteza. "Los resultados nos indican que las diferencias entre las personas en su capacidad cognitiva puede estar causada por diferencias en la estructura de su cerebro".

Gracias a nuevas técnicas de captación de imágenes cerebrales, Douglas Fields y sus colegas están logrando ver en acción por primera vez a otras células neuroglia denominadas glias. Dice Fields en Scientific American Mind,  que ahora sabe que los distintos tipos de glias no sólo interactúan con las neuronas, sino que son las primeras células cerebrales en responder a enfermedades. También regulan la velocidad de transmisión de datos entre zonas lejanas del cerebro, ayudándonos a ejecutar procesos cognitivos complejos. Además, al deteriorarse con la edad provocan demencia. Los astrocitos glías entregan energía y remueven desechos de las neuronas, por lo que cualquier defecto en ellas tiene efectos devastadores. Este "cerebro oculto" para Fields provee una red no eléctrica para transmitir información. "Se conectan con mensajes químicos, pero lo maravilloso es que aún así detectan los datos que fluyen por los circuitos neuronales, acelerando su comunicación o volviéndola más lenta. El método químico de las glias es más lento que el de las neuronas, propagándose a través del tejido neural en segundos y no en milésimas. Mientras la velocidad de respuesta de las neuronas es vital para estímulos puntuales como el dolor, el proceso más pausado y extenso de las glia es vital para fenómenos complejos como el aprendizaje. Los neurocientíficos habíamos despreciado más de la mitad del cerebro. Pero ahora vemos que el cerebro neuronal y glial operan de forma distinta pero conjunta, generando increíbles procesos. Las neuronas son células elegantes, expertas en información. ¿Pero los caballos que hacen el trabajo? Esos son las glias", afirma Fields en Scientific American Mind.

Al estudiar fotografías del cerebro de Einstein tomadas al momento de su muerte en 1955, la paleoantropóloga Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida, identificó una docena de variaciones sutiles en su superficie que podrían haber intensificado su capacidad para entender la física de una nueva manera. Su investigación sugiere cómo el cerebro moldeó la vida interior de la mente más famosa del siglo XX.

¿Qué hacía al cerebro de Einstein excepcional? Robert Lee Hotz señala: El cerebro de Einstein es muy inusual, al menos en la superficie, tiene un aspecto distinto de otros. 

Ojalá Einstein estuviera vivo", dice Falk, "y le pudiéramos preguntar un poco sobre cómo piensa.

Resumiendo, para los investigadores en el cerebro de Einstein resalta que:

Las neuronas del lado izquierdo del hipocampo eran más grandes que las del derecho y su tamaño era mucho mayor que el de las células de las personas con una inteligencia media.

A su vez, la materia gris de la parte izquierda del hipocampo eran mucho menor en cuatro de sus cinco regiones que las del lado derecho.

El área parietal de su cerebro (el área en lo relacionada con el razonamiento de las matemáticas) es 15% más ancho que el promedio normal; además se encontró que el hueco entre los dos hemisferios conocido como sulcus, no es tan extenso en el cerebro de Einstein, lo que se asocia con mayor capacidad de neuronas o mayor facilidad para su trabajo.

Los lóbulos parietales eran 15% más amplios que el promedio.

Lo sorprendente era el mayor desarrollo de la zona dedicada a las funciones matemáticas y la gran concentración que había en ella de neuroglias.

El espesor de su corteza cerebral era menor también, pero con mayor densidad neuronal.

Tenía un número de conexiones neuronales elevadísimo, muy superior a la media.

Tener un 73% más de células neuroglia cuyas funciones y características según la moderna neurociencia son:
-Metabólicas, de sostén, de defensa y para formar vainas de mielina en las prolongaciones neuronales...
-Su tamaño es menor al de las neuronas y las superan en 5 a 10 veces en número.
-Las neuronas crecen en tamaño y complejidad pero no en cantidad, las células de la neuroglia se multiplican y hacen que aumente mucho el volumen del cerebro.
-Interactúan constantemente con las neuronas e intervienen en los procesos electroquímicos que permiten la comunicación neural.
-Se relacionen con los procesos con que el cerebro trata de restablecerse tras una lesión.
-Ayudan a formar la llamada barrera cerebrovascular o compacta red de vasos capilares que permite que pasen al cerebro sólo determinadas sustancias.
-Componen la capa de mielina que cubre el axón de la neurona, la capa de mielina facilita la transmisión de las señales que envían estas neuronas.
-Actúan como un andamio en la migración neuronal y el crecimiento axonal.
-Participan en la recaptura y la metabolización de los transmisores que las neuronas usan en la señalización neuronal.
-Retiran y liberan iones del y al ambiente extracelular.
-Retiran los desechos de neuronas muertas.
-Mantienen a las neuronas a una distancia adecuada una de la otra.
-Proveen un soporte estructural a las neuronas, cumpliendo el rol que juega el tejido conectivo en otros órganos.
-Aportan nutrientes y proteínas a las neuronas.
-Participan en la señalización neuronal e incluso jugando un rol en el manejo y almacenamiento de la memoria.
-Degradan los neurotransmisores después de que actúan.
-Era creencia que sólo las neuronas eran capaces de realizar la comunicación intracelular. Sin embargo, las recientes investigaciones revelan que la neuroglia juega un papel activo en este proceso e incluso las neuronas establecen comunicación regular y permanente con estas células.
-Los astrocitos (una de las neuroglias) poseen en su superficie proteínas receptoras para algunos neurotransmisores. Los astrocitos son capaces incluso de liberar estos neurotransmisores. La concentración de calcio en los astrocitos también se ve afectada por la actividad de neuronas vecinas y afecta a estas mismas. Son clave en el aprendizaje y en el desarrollo de enfermedades como el Alzheimer. Los astrocitos entregan energía y remueven desechos de las neuronas.
-Los astrocitos influyen en el hipocampo, área cerebral que gobierna la memoria. En respuesta a ciertos neurotransmisores, estas células liberan otros que refuerzan la emisión de datos no sólo de sus neuronas vecinas, sino que la de otras más lejanas.
-Los distintos tipos de glias no sólo interactúan con las neuronas, sino que son las primeras células cerebrales en responder a enfermedades. También regulan la velocidad de transmisión de datos entre zonas lejanas del cerebro, ayudándonos a ejecutar procesos cognitivos complejos.
-Al deteriorarse con la edad provocan demencia senil.
-Proveen una red no eléctrica para transmitir información. Se conectan con mensajes químicos que detectan los datos que fluyen por los circuitos neuronales, acelerando su comunicación o volviéndola más lenta.
-El método químico de las neuroglias es más lento que el de las neuronas, propagándose a través del tejido neural en segundos y no en milésimas. Mientras la velocidad de respuesta de las neuronas es vital para estímulos puntuales como el dolor, el proceso más pausado y extenso de las glias es vital para fenómenos complejos como el aprendizaje.
-Las microglias (otra de las neuroglias) operan como guardianes del cerebro contra enfermedades. Las microglias digieren las proteínas tóxicas que forman las placas amiloides, dañinas para las neuronas y que desatan la demencia senil. Las microglias se fragmentan con la edad.
-Son la base de la inteligencia holística (instintiva-Intuitiva); puesto que captan el campo de decoherencias que tiene que ver con la receptividad a los bosones: gravedad y electromagnetismo.
-La mielina de las neuroglias, no solamente favorece la rapidez del impulso nervioso sino que capta la parte ondulatoria de la luz y la gravedad.
-Las neuroglias se reproducen durante toda la vida, nuestra intuición o inteligencia holista/sabiduría, crece con la edad si la cultivamos y nos permite ser ancianos sabios...
-Son las primeras células en responder a enfermedades.
-Regulan la velocidad de transmisión de datos entre zonas lejanas del cerebro, ayudando a realizar procesos cognitivos complejos.
-Entre la mente virtual y el cerebro, hace falta un interfaz. Ese interfaz es mielina/neuroglia, melanina/neurona-gris y los microtúbulos-glucocálix. 
No olvidemos que según el cerebro que uno tenga será la manifestación mental que se logre. El cerebro es el computador biológico regido por la mente que a esta le permite en la Tierra manifestarse. Einstein tuvo un cerebro muy superior y más desarrollado, eso permitió la manifestación del potencial mental que en vida debía manifestar.


Responde Einstein

Alexander Moszkowski, entrevistó a Einstein en 1919.

P- ¿No tiene Newton la reputación de haber sido pío y profundamente religioso?
R- En cada verdadero indagador de la naturaleza hay una especie de reverencia religiosa; porque le resulta imposible imaginar que él sea el primero en haber pensado los extremadamente delicados hilos que conectan sus percepciones. El aspecto del conocimiento que aún no ha sido develado le provoca al investigador un sentimiento parecido a aquel experimentado por un niño que busca la forma maestra en que los mayores manipulan las cosas.
Murphy pregunta Einstein responde:
P- Si usted dice que el científico se contenta con asegurar la lógica matemática en su construcción mental, sería usted inmediatamente considerado como partidario del idealismo subjetivo defendido por algunos científicos modernos, como Sir Arthur Eddington.
R- Eso sería ridículo.
P- Claro que sería una conclusión injustificada, pero usted ya ha sido muchas veces mencionado en la prensa británica como partidario de la teoría de que el mundo exterior es un derivado de la conciencia.
R- Ningún físico puede creer eso. De ser así no podría ser físico. ¿Quién se tomaría el trabajo de contemplar las estrellas si no creyera que existen realmente? En esto estoy completamente de acuerdo con Planck. Nosotros no podemos lógicamente demostrar la existencia del mundo exterior, como tampoco podemos probar lógicamente que yo estoy hablando con Ud. y que me encuentro aquí; pero usted sabe perfectamente que estoy aquí, y ningún idealista subjetivo podrá convencerle de lo contrario.
A otros que en su vida le preguntaron, Einstein les respondió:
P- ¿Cuál es la mejor arma para combatir la bomba atómica?
R- La PAZ.
P- ¿Qué es la relatividad?
R- La relatividad nos enseña la conexión entre las diferentes descripciones de una y la misma realidad. Pon tu mano en el fuego por un minuto y parece una hora. Siéntate con una chica bella por una hora y parece un minuto. Eso es relatividad.
P- ¿Qué es la ciencia?
R- Es el pensamiento metódico dirigido a encontrar conexiones regulativas entre nuestras experiencias sensuales.
P- ¿Por qué se inclinó por la ciencia?
A pesar de ser el hijo de padres judíos completamente irreligiosos, alcancé una profunda religiosidad que llegó a su fin abruptamente a los doce años. Mediante la lectura de libros científicos me convencí de que muchas de las historias de la Biblia no podían ser verdad. Se perdió, entonces, el paraíso religioso... Más allá estaba este mundo que existe independientemente de los humanos y que se erige ante nosotros como un eterno acertijo parcialmente accesible. El camino a este paraíso no era tan cómodo como el camino al paraíso religioso; pero se ha mostrado confiable y nunca he lamentado haberlo escogido
P- ¿Qué remplazó a su fe religiosa?
R-  Soy un hombre profundamente religioso al saber que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe y se manifiesta como la más alta sabiduría y la belleza más radiante, y solo cuyas formas más generales son inteligibles a nuestras pobres facultades o este conocimiento es el núcleo del verdadero sentimiento religioso.
P- ¿La ciencia y esta religión están relacionadas?
R- La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega.
P- ¿Es la ciencia el propósito de la vida?
R- Si hablamos del propósito de una acción simplemente preguntamos ¿qué tipo de deseo deberíamos satisfacer con la acción?, o ¿qué consecuencias deberíamos prevenir? Sin embargo, todos sentimos que es razonable preguntarnos como conducir nuestras vidas. La respuesta es, en mi opinión, la satisfacción de los deseos y necesidades de todos, a medida que puedan ser alcanzadas, y la armonía y belleza en las relaciones humanas.
P- ¿Cómo llegó a su famosa teoría de la relatividad?
R- Imaginando que viajaba por el espacio sentado en un haz de luz.
P- ¿Qué es lo más importante que se puede saber acerca del universo físico?
R-  La pregunta básica es si el universo es amistoso. Por supuesto es infinito, misterioso y jamás sabremos todo lo que se puede saber sobre él, pero por fin lo más importante es saber si está de tu parte o está en contra tuya.
P- ¿Qué armas se emplearían en la tercera guerra mundial?
R- No lo se, pero en la cuarta se usarán palos y piedras.
P- Profesor, las preguntas del examen son las mismas que el año anterior.
R- Sí, las preguntas son las mismas, pero las respuestas son distintas.
P- ¿Cuál es su actitud frente a la vida?
R- Prefiero dar que recibir, en cualquier circunstancia; no doy importancia a mi persona, ni a la acumulación de riquezas; no me avergüenzo de mis debilidades, ni de mis errores y tomo instintivamente las cosas con humor y equidad. Existen muchas personas como yo y no comprendo en absoluto que se haya hecho de mí una especie de ídolo. Es, sin duda, tan incomprensible como el misterio de una avalancha, donde un solo grano de polvo basta para desencadenarla, y que toma un camino bien determinado.
P- ¿Qué haría si tuviera un minuto para salvar el mundo?
R- Pensaría 95 segundos y después actuaría. (Captad la ironía de la respuesta ante tal pregunta ya que un minuto tiene 60 segundos).

Un Monseñor frente a ataques a la religión en 1940 le señala a Einstein:
Parece un sano razonamiento argumentar que Dios no hubiera sido Todo Poderoso si no hubiera hecho al hombre libre. Se requiere de mayor habilidad para hacer a una máquina que se mueva por sí misma que la que se requiere para construir una casita de pájaros. Se requirió de Un Mayor Poder el haber hecho a un ser humano con libre albedrío (auto-determinable), que lo que se requiere para construir un autómata. Si Dios fuera solamente un espacio-tiempo impersonal. 
Responde Einstein:
Entonces no existiría un orden moral.


Einstein y Dios

El concepto divino de Einstein está por sobre el dogma humano, es un concepto del futuro. Él nos dejó frases para su análisis:

A Dios no le importan nuestras dificultades matemáticas. El integra empiricamente.

A menudo el dirigente, el que gobierna o la clase privilegiada, cuyo dominio mundano se apoya sobre otros factores, incorpora las funciones sacerdotales para su propia seguridad, o bien establece una comunidad de intereses con la casta sacerdotal.

A mí me han ladrado numerosos perros que se ganan su alimento preservando la ignorancia y la superstición para beneficio de aquellos que lucran con ellas. Entonces se encuentra el ateo fanático cuya intolerancia es del mismo tipo que la intolerancia de los fanáticos religiosos y proviene de la misma fuente. Son como esclavos que siguen sintiendo el peso de sus cadenas, aún cuando éstas ya han sido arrojadas tras una dura batalla. Son criaturas que - en su rencor en contra del tradicional "opio para el pueblo" - no pueden soportar la música de las esferas. La Maravilla de la naturaleza no se vuelve pequeña porque uno no pueda medirla con los estándares de la moral humana y de los objetivos humanos.

Ante Dios nosotros somos todos igualmente sabios e igualmente tontos. Las ideas vienen de Dios. Si ese ser es omnipotente, entonces cada ocurrencia, incluyendo cada acción humana, cada pensamiento humano y cada sentimiento y aspiración humana también es Su Obra; ¿cómo es posible pensar en hacer responsable al hombre por sus actos y pensamientos ante tal Ser todopoderoso? Al dar castigo y recompensas, hasta cierto punto estaría juzgándose a Sí mismo. ¿Cómo puede combinarse esto con la bondad y justicia que se le adjudican?

Apenas si calco las líneas que fluyen de Dios.

Aún ante la vista de semejante armonía en el cosmos que con mi limitada mente humana soy capaz de percibir, sigue existiendo gente que dice que no hay Dios. Pero lo que realmente me encoleriza, es que dicha gente me cite a mí para sustentar sus opiniones.

Aquellos individuos a quienes debemos los más grandes logros de la ciencia fueron todos ellos hombres imbuídos con la convicción religiosa verdadera de que este universo nuestro es algo perfecto y susceptible de un esfuerzo racional por conocerlo. Si no fuera así, difícilmente hubieran sido capaces de tal devoción incansable, que por sí misma habilita al hombre para que logre sus más grandes hazañas.

Creo en el Dios de Espinosa, que se revela en la armonía bien ordenada de todo lo que existe; pero no creo en un Dios que se ocupe con el destino y acciones de la humanidad.

¿Cómo pueden comunicarse los hombres esta religiosidad cósmica si con ella no es posible formar ni un concepto de Dios ni una teología? A mí me parece que tal es la función principal del arte y de la ciencia: despertar y mantener vivo ese sentimiento en todos aquellos que estén dispuestos a recibirlo. Así llegamos a una concepción no común de las relaciones que vinculan la ciencia con la religión. Pues solemos inclinarnos ante la premisa histórica de que ciencia y religión son dos entes irreconciliablemente antagónicos, y ello a causa de un motivo muy comprensible. Quien esté impregnado de la regularidad causal de todos los hechos considerará imposible el concepto de un ente que intervenga en los sucesos del universo, ya que en la hipótesis de la causalidad no caben ni la religión del miedo ni la religión social, o sea moral. Según ella, es impensable un Dios que recompensa y castiga, que presupone que el hombre actúa según compulsiones externas e internas, de modo que no puede ser responsable ante Dios, como no lo es de sus movimientos un objeto carente de vida. Ésta es la causa por la que se acusó a la ciencia de corromper la moral, una acusación muy injusta. Para que sea eficaz el compromiso ético de los hombres debe basarse en la compasión, la educación y en motivos sociales: no necesita de ninguna base religiosa. Sería muy triste por parte de la humanidad si sólo se refrenara por miedo al castigo y por la esperanza de un premio después de la muerte.

¿Cuál es el sentido de nuestra vida? ¿Cuál es, sobre todo, el sentido de la vida de todos los vivientes? Tener respuesta a esta pregunta se llama ser religioso. Preguntas: ¿tiene sentido plantearse esa cuestión? Respondo: quien sienta su vida y la de los otros como cosa sin sentido es un desdichado, pero algo más: apenas si merece vivir.

Cualquier interferencia de la teología con las tareas de la ciencia es destructiva para la teología misma.

Cuando niño recibí instrucción tanto de la Biblia como del Talmud.  Soy judío, pero estoy impactado por la luminosa figura del Nazareno

Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral.

Cuanto más imbuido esté un hombre con la ordenada regularidad de todos los eventos, más firme es su convicción de que no hay lugar, del lado de esta ordenada regularidad, para las causas de una naturaleza distinta. Para él, ni las reglas humanas ni las reglas divinas existirán como causas independientes de los eventos naturales. De seguro, la doctrina de un Dios personal que interfiere en eventos naturales jamás podrá ser refutada en el sentido real, por la ciencia, por que su doctrina puede siempre refugiarse en los dominios en que el conocimiento científico no pudo aún posar el pie.

Debe de existir un ser intangible e infinitamente superior a todo cuanto conocemos y somos capaces de concebir.

Desde el día en que Dios hizo al mundo y su complejidad misteriosa las cosas han expresado su atracción en función de su semejanza, revelando lo que está más allá de lo inimaginable.

Dios es una Inteligencia Superior que se revela a sí misma en el mundo de la experiencia.

Dios siempre toma el camino más simple.
 
Dios podría ser sutil pero nunca simple.

Dios puede ser sutil pero no es malvado.

Dios es sofisticado, pero no malévolo.

Dios es simple. Todo lo demás es complejo. No busques valores absolutos en el mundo relativo de la naturaleza.

Durante la infancia de la evolución espiritual humana, la fantasía creó a Dios a la imagen del propio hombre. La idea de Dios en el pensamiento religioso es una sublimación del viejo concepto de los dioses. En su lucha por el bien ético, los profesores de religión deben tener la estatura de abandonar la doctrina de un Dios personal.

El deseo de ser guiado, amado, y apoyado, se expresa en los hombres en su concepción social y moral de Dios, el hombre que está convencido del funcionamiento universal de la ley de la causa no puede entretenerse en la idea de un ser que interfiere en el curso de los acontecimientos.

El camino hacia una religiosidad genuina no se basa en el miedo a la vida o en el miedo a la muerte, tampoco en una fe ciega, sino en un esforzarse acorde al conocimiento racional. En este sentido, creo que el líder religioso debe de convertirse en maestro, si es que desea hacerle justicia a su excelsa misión de educador.

El conocimiento de Dios puede ser obtenido mediante la observación de los procesos visibles de la naturaleza, pero con la salvedad de que la manifestación de lo Divino en el Universo es solamente parcialmente comprensible para el intelecto humano.

El conocimiento de lo que es no abre directamente la puerta de lo que debería ser. El conocimiento objetivo nos proporciona poderosos instrumentos para lograr ciertos fines, pero el objetivo último en sí y el anhelo de alcanzarlo deben venir de otra fuente. Nos enfrentamos aquí, en consecuencia, a los límites de la concepción puramente racional de nuestra existencia.

El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.

El pensamiento científico por sí mismo, no puede conducirnos al final y fundamental propósito de nuestra existencia.

El sentimiento religioso engendrado al experimentar la comprensibilidad lógica de profundas interrelaciones es de una clase algo diferente de aquel sentimiento que uno usualmente llama religioso. Es más un sentimiento de temor reverencial y de admiración ante el esquema que se manifiesta en el universo material. No nos conduce a dar el paso de construir un ser como divino en nuestra propia imagen -un personaje que nos hace demandas y que toma interés en nosotros como individuos. No hay en éste (universo) ni voluntad ni propósito, no un deber, sino un puro ser. Por esta razón gente de nuestro tipo ve en la moralidad un asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera humana.

El tener una creencia religiosa no es un síntoma de estupidez, así como tampoco el ser incrédulo es signo de inteligencia.

En las Sagradas Escrituras del pueblo judío se nota la evolución que lleva desde la religión del miedo hacia la religión moral. Su continuación se llevó a cabo en el Nuevo Testamento. Las religiones de todos los pueblos civilizado, en especial de Oriente, son en esencia religiones morales. Ha sido un adelanto fundamental en su existencia el paso de las religiones basadas en el temor a las de orden moral, pero al considerarlas debemos evitar ese prejuicio que supone que toda religión primitiva está puramente basada en el miedo, y que toda religión de pueblo civilizado es puramente de tipo moral. Todas son mixtas, aun cuando haya una proporción entre el mayor avance cultural de un pueblo y el predominio en él de la religión de tipo moral. Lo que iguala a todas estas religiones es el carácter antropomórfico que atribuyen a Dios. Es un estadio de la experiencia religiosa que sólo intentan superar ciertas sociedades y ciertos individuos particularmente dotados. En todas se encuentra un tercer grado de experiencia religiosa, aunque casi nunca esté tampoco en estado puro. Es la llamada religiosidad cósmica, difícil de comprender pues de ella no surge un concepto antropomórfico de Dios.

Es comprensible que desde siempre la Iglesia haya combatido a la ciencia y haya perseguido a sus adeptos. Pero opino por otro lado que la Religiosidad Cósmica es el estímulo más alto de la investigación científica. Sólo el que puede imaginar los esfuerzos extraordinarios que hacen falta para abrir nuevos caminos a la ciencia, es capaz de apreciar la fuerza del sentimiento que surge de un trabajo ajeno a la vida práctica. ¡Qué fe más profunda en la racionalidad del universo construido, y qué anhelo por comprender, aun cuando fuera sólo una pequeña parte de la razón que revela este mundo, tenían que animar a Kepler y a Newton para que fueran capaces de desentrañar el mecanismo de la mecánica celeste con el trabajo solitario de años! Sólo aquel que ha dedicado su vida a fines semejantes puede tener un vívida conciencia de lo que ha inspirado a estos hombres y lo que les ha dado la fortaleza para mantenerse fieles a sus propósitos, a pesar de incontables fracasos. Es la Religiosidad Cósmica la que da esa fuerza. Un contemporáneo ha dicho, no injustamente, que en esta época materialista nuestra los trabajadores científicos serios son las únicas personas profundamente religiosas.

Es necesario también aquel pensamiento que viene a existir no mediante demostraciones, sino mediante revelación.

Es posible que todo pueda ser descrito científicamente, pero no tendría sentido, es como si describieran a una sinfonía de Beethoven como una variación en las presiones de onda. ¿Cómo describirían la sensación de un beso o el te quiero de un niño?

Hay dos maneras de vivir una vida: La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe.

Hay personas que dicen que no existe Dios, pero lo que me deja más enojado es que ellas citan mi nombre para apoyar esas ideas.

La ciencia depende fuertemente de la religión pero no a la inversa. Puede hablarse de los fundamentos morales de la ciencia pero no de los fundamentos científicos de la moral.

La ciencia no puede salvarnos. Creo, verdaderamente, que un excesivo énfasis en una actitud meramente intelectual, dirigida frecuentemente hacia lo práctico y objetivo en nuestra educación, ha conducido directamente al deterioro de los valores éticos.

La ciencia sólo pueden crearla los que están profundamente imbuidos de un deseo profundo de alcanzar la verdad y de comprender las cosas. Y este sentimiento brota, precisamente, de la esfera de la religión. También pertenece a ella la fe en la posibilidad de que las normas válidas para el mundo de la existencia sea racionales, es decir, comprensibles por medio de la razón. No puedo imaginar que haya un verdadero científico sin esta fe profunda. La situación puede expresarse con una imagen: la ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia, ciega.

La emoción más bella que podemos experimentar es el sentimiento del misterio. Es la emoción fundamental que está en la cuna del verdadero arte y ciencia. Aquel que desconoce esa emoción, aquel que ya no consigue maravillarse, quedarse arrebatado por la admiración, es como si estuviera muerto; es una vela que fue borrada. Sentir que por detrás de cualquier cosa que pueda ser experimentada hace algo que nuestra mente no consigue captar, algo cuya belleza y solemnidad nos alcanza sólo indirectamente: esa es la religiosidad. En ese sentido, y sólo en ese sentido, soy devotamente religioso.

La física y la religión no son solamente compatibles, sino que también se apoyan, validan y confirman entre sí.

La más elevada satisfacción de un científico ”es llegar a la comprensión “de que el propio Dios no podría haber organizado esas conexiones de ninguna otra manera a no ser de la manera que realmente existe, así como no estaría en su poder hacer que 4 fuera un número primo.

La palabra "religión" se refiere a ese profundo e inspirador sentimiento de devoción piadosa, ajeno a toda indoctrinación dogmática.

La principal fuente de los conflictos actuales entre las esferas de la religión y de la ciencia yace en el concepto de un Dios personal.

La religión de los científicos toma la forma de un éxtasis o asombro ante la armonía de las leyes naturales que revelan una inteligencia de una superioridad tal, que comparada con ella, todo acto o pensamiento sistemático de los seres humanos no es más que un reflejo insignificante.

La tendencia al misticismo de nuestros tiempos, manifiesta especialmente en el exuberante crecimiento de las así llamadas: Teosofía y Espiritismo, es para mí simplemente un síntoma de debilidad y de confusión. Lo que yo veo en la naturaleza es una magnífica estructura que podemos comprender tan solo de manera muy imperfecta, y que debiera de llenar a una persona pensante de un sentimiento de humildad. Este es un genuino sentimiento religioso que no tiene nada que ver con el misticismo. La astrología es una aberración total, opuesta a toda sana ciencia.

Las especulaciones más valiosas en el reino de la ciencia surgen de un profundo sentimiento religioso, sin tal sentimiento, no pueden prosperar.

Lo Divino se revela a sí mismo en el mundo físico.

Lo que me separa de la mayoría de los llamados ateos es un sentimiento de total humildad con los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos. Usted puede llamarme de agnóstico, pero yo no comparto aquel espíritu de cruzada del ateo profesional, cuyo fervor se debe más a un doloroso acto de liberación de los grilletes de la doctrinación religiosa recibida en la juventud.

Los ateos fanáticos son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron  tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas.

Los más elevados principios para nuestras aspiraciones y juicios han sido dados a nosotros mediante el mundo Judeo-Cristiano.

Me parece que la idea de un Dios personal es un concepto antropológico que no puedo tomar en serio. Tampoco puedo imaginarme alguna voluntad o metáfora de la esfera humana. Mis opiniones son cercanas a las de Spinoza: admiración por la belleza y creencia en la simplicidad lógica del orden y la armonía del universo, que sólo podemos aprender con humildad y de manera imperfecta. Creo que tenemos que contentarnos con nuestro imperfecto conocimiento y comprensión y tratar los valores y las obligaciones morales como problemas puramente humanos, los más importantes de todos los problemas humanos.

Mi religión consiste en una humilde admiración del espíritu superior ilimitable que se revela a sí mismo en los menores detalles que somos capaces de percibir con nuestras mentes frágiles y endebles. Esta convicción profundamente emocional de la presencia de un poder razonador superior que se revela en el universo incomprensible, forma mi idea de Dios. Todo está determinado por fuerzas sobre las que no tenemos ningún Control. Tan determinado para un insecto como para una estrella. Los seres Humanos, los vegetales o las partículas cósmicas, todos bailamos al Ritmo de una tonada misteriosa que toca en la distancia un gaitero Invisible.

Ni existe una insuperable contradicción entre la religión y la ciencia, ni puede ser reemplazada la religión por la ciencia.

No consigo concebir un Dios personal que influencie directamente las acciones de los individuos o que juzgue las criaturas de su propia creación. Mi religiosidad consiste en una humilde admiración por el espíritu infinitamente superior que se revela en lo poco que conseguimos comprender sobre el mundo sensible de ser conocido. Esa convicción profundamente emocional de la presencia de un poder superior racional, que se revela en ese universo incomprensible forma mi idea de Dios.

No hay duda de que la mecánica cuántica causa gran impresión. Pero una voz interna me dice que todavía no hemos llegado al meollo del asunto. La teoría habla de muchas cosas pero no nos acerca ni un ápice al secreto del "Gran Jefe". "Dios no juega a los dados".

No logro concebir un Dios que premie y castigue a sus criaturas o que posea una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos. Tampoco puedo ni querría concebir que un individuo sobreviviese a su muerte física; que las almas débiles, por temor o absurdo egotismo, alienten tales pensamientos. Yo me siento satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con un atisbo de la estructura maravillosa del mundo existente, junto con el resuelto afán de comprender una parte, por pequeña que sea, de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.

No puedo concebir un Dios personal que influiría directamente en las acciones de los individuos, o que juzgaría directamente a las criaturas de su propia creación. No puedo hacer esto a pesar del hecho de que la causalidad mecanística ha sido, hasta cierto punto, puesta en duda por la ciencia moderna.

No puedo concebir un Dios que premia y castiga a sus criaturas, o que tiene voluntad, tal como la tenemos nosotros. Tampoco quiero ni puedo concebir que un individuo sobreviva a su muerte física: Dejad a los espíritus débiles atesorar estos pensamientos, movidos por el miedo o absurdo egoísmo.

No soy ateo, y no creo que pueda llamarme panteísta. Estamos en la posición de un niño que entra en una biblioteca llena con libros en muchos lenguajes diferentes. El niño sabe que en esos libros debe haber algo escrito, pero no sabe qué. Sospecha levemente que hay un orden misterioso en el ordenamiento de esos libros, pero no sabe cuál es. Me parece que esa debería ser la actitud de incluso los seres humanos más inteligentes hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente ordenado y obedecemos ciertas leyes, pero sólo entendemos levemente estas leyes. Nuestras mentes limitadas captan la misteriosa fuerza que mueve las constelaciones. Estoy fascinado por el panteísmo de Spinoza, pero admiro más la contribución de él al pensamiento moderno, porque fue el primer filósofo que pensó en el alma y el cuerpo como una sola cosa y no como dos cosas separadas.

Nunca creeré que Dios juega a los dados con el mundo.

O se vive la vida pensando en que no existen los milagros, o se vive pensando que todo cuanto existe es un milagro.

Percibo la maravillosa estructura del mundo existente, y con un decidido esfuerzo intento comprender una porción, así sea muy pequeña, de la Inteligencia Superior que se manifiesta a sí misma en la naturaleza.

Pero estoy convencido que tal comportamiento de parte de los representantes de la religión no solamente es inadecuado sino también fatal. Una doctrina que se mantiene no en la luz clara sino en la oscuridad, perderá necesariamente su efecto en la humanidad, con un daño incalculable al progreso humano. En su lucha por el bien ético, los maestros de religión deben renunciar a la doctrina de un Dios personal, esto es, renunciar a la fuente de miedo y esperanza, que en el pasado puso un gran poder en manos de los sacerdotes. En su labor, deben apoyarse en aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el bien, la verdad y la belleza en la misma humanidad. Esto es de seguro, una tarea más difícil pero incomparablemente más meritoria y admirable.

Por medio de las matemáticas sé que existe un Dios, pero con las matemáticas no puedo encontrar a Dios.

Quien sólo conozca la investigación científica por sus aplicaciones prácticas llegará fácilmente a una concepción falsa del estado de ánimo de los hombres que han abierto el camino de la ciencia. Sólo aquel que haya consagrado su vida a objetivos semejantes posee una imagen viviente de lo que ha inspirado y dado fuerza a estos hombres para que a pesar de innumerables fracasos permanecieran fieles a su objetivo. Es la religiosidad cósmica la que da esa fuerza. Un contemporáneo ha dicho, y no sin razón, que en esta época tan fundamentalmente materialista son los investigadores científicos serios los únicos hombres profundamente religiosos.

Quisiera saber como es que creó Dios a este mundo. No estoy interesado en este o en aquel fenómeno, en el espectro de este o de aquel elemento. Yo quiero saber Sus Pensamientos, el resto son detalles.

Respecto a Dios, yo no puedo aceptar ningún concepto basado en la autoridad de la Iglesia. Hasta donde recuerdo, yo estoy resentido con la indoctrinación a las masas. Yo no creo en el temor a la vida, el temor a la muerte, ni en la fe ciega. Yo no puedo probarte que no existe un Dios personal, pero si yo hablara acerca de Él, sería un mentiroso. Yo no creo en el dios de la teología. Mi Dios creó leyes que cuidan de sí mismas. Su universo no está regido por buenas intenciones, sino por leyes inmutables.

Si se separa al judaísmo de los profetas, y al cristianismo tal como fue enseñado por Jesús de todos los agregados posteriores, en especial los de los sacerdotes, subsistiría una doctrina capaz de curar a la humanidad de todas su enfermedades sociales.

Soy consciente de la insuficiencia de la mente humana para entender a profundidad la armonía del Universo, lo cual intentamos formulando "leyes de la naturaleza". Es esta consciencia y humildad lo que se ha perdido en la mentalidad de los Librepensadores.

Soy un no creyente profundamente religioso. Intente penetrar, con nuestros limitados medios, en los secretos de la naturaleza, y descubrirá que por detrás de todas las leyes y conexiones discernibles, permanece algo sutil, intangible e inexplicable. La veneración por esa fuerza además de cualquier cosa que podemos comprender es mi religión. En ese sentido yo soy, de hecho, religioso.

Soy en verdad un viajero solitario, y los ideales que han iluminado mi camino y han proporcionado una y otra vez nuevo valor para afrontar la vida han sido: la belleza, la bondad y la verdad.

Todas las religiones, artes y ciencias son ramas de un mismo árbol.

Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo que, en otras palabras tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar.

Un profundo sentimiento religioso y cósmico es la más poderosa y noble fuerza de impulso para la investigación científica, Kepler y Newton pudieron dedicar tantos años de trabajo solitario desentrañando los secretos de la mecánica celeste solamente porque ellos estaban inmersos en ese sentimiento religioso.

Usted cree en un dios que juega a los dados, y yo, en la ley y el orden absolutos en un mundo que existe objetivamente, y el cual, de forma insensatamente especulativa, estoy tratando de comprender.

Yo no creo en un Dios personal, pero aún así, la creencia en un Dios personal sería preferible a carecer de una perspectiva de trascendencia en la vida.

Han causado, por decir lo menos escozor, estas dos opiniones:

El antiguo Jehová está todavía de viaje. Mata al inocente junto con el culpable, de manera tan salvajemente ciega, que no pueden ni sentir su propia culpa. Nos encontramos en una epidemia de tristeza, que luego de haber causado infinitos sufrimientos, un día desaparecerá y se transformará en uno monstruoso e incomprensible motivo de estupor para las generaciones venideras.

La otra severa opinión era casi desconocida, es más, un párrafo que circuló se lo consideró una invención, hasta que hace 4 años salió a remate en Londres la carta guardada en privado. Carta ahora fotografiada que dejando en cursiva el párrafo más conocido, dice así:

Estimado Mr. Gutkind,
Inspirado por la insistencia de Brouwer, he leído buena parte de su libro, y le agradezco mucho habérmelo prestado. Respecto a nuestra actitud de hecho ante la vida y hacia la comunidad humana tenemos mucho en común. Su ideal personal, desde los deseos del ego hacia la libertad, de cara a hacer de la vida algo bello y noble, y con un énfasis en los elementos puramente humanos, nos uno en lo que podríamos llamar «Actitud Americana».
Aún así es probable que sin la sugerencia de Brouwer nunca me hubiera encontrado a mí mismo tan intensamente comprometido con su libro porque parte de su lenguaje es inaccesible para mí. La palabra Dios para mí es sólo la expresión y el producto de la debilidad humana. La Biblia una honorable pero primitiva serie de leyendas que de todas formas resultan infantiles. Ninguna otra interpretación por sutil que sea podría cambiar mi punto de vista. Para mí la religión judía, como todas las demás, es la manifestación de una superstición infantil. Y el pueblo judío, al que alegremente pertenezco, no tiene una cualidad diferente a la del resto de los pueblos. Según mi experiencia, no somos mejores que otros grupos humanos, aunque nuestra falta de poder nos vacuna contra ciertos cánceres. No creo que en el pueblo judío haya nada de «elegido».
En general me resulta doloroso que reclame una posición privilegiada y la defienda con dos muros de orgullo, uno interno como hombre y uno externo como judío. Como hombre reclama, por así decirlo, librarse de unas heridas que de otra forma aceptaría como judío monoteísta. Pero una herida temporal acaba no siendo ya una herida, como nuestro maravilloso Spinoza apuntó inteligentemente.  Y las interpretaciones animistas de las religiones de la naturaleza son, en principio, no hubieran sido anuladas por la monopolización. Con dichas paredes sólo podemos alcanzar un cierta auto-engaño, pero nuestros esfuerzos morales no son promovidas por ellos. Al contrario.
Ahora que hemos dejado claras las diferencias en nuestras convicciones intelectuales, queda claro para mí cómo de comunes son las relativas a las cosas esenciales, es decir, a nuestra evaluación de la conducta humana. Creo que nos entenderíamos muy bien si pasásemos a hablar de cosas concretas.
Con agradecimiento amistoso y mis mejores deseos,
Suyo.
A. Einstein.





Einstein escribió la carta dirigida al filósofo Eric Gutkind en enero de 1954 un año antes de morir. Esa carta fue noticia al ser subastada en Londres y un coleccionista, físico teórico, pagó 404 mil dólares por el papel.
LONDRES. 2008- Una carta en la que Albert Einstein calificaba las religiones como "supersticiones infantiles" y definía la Biblia como "una colección de primitivas leyendas" se ha subastado en la casa Bloomsbury de Londres por 206.000 libras (unos 260.000 euros).

Que cada uno saque de lo expuesto su personal opinión...

Como resumen fundamentado de la religiosidad de Einstein veamos dos trabajos:

Einstein y la Religión
Por Antonio FERNÁNDEZ BAÑADA
El intenso sentido religioso de Einstein emanaba de la emoción que le producía el orden y la armonía del cosmos. Siempre le molestó ser considerado como ateo, refiriéndose a quienes así lo hacían para aprovecharse de su autoridad con expresiones duras.

Albert Einstein mantuvo una posición muy definida y original sobre la religión. Sus puntos de vista interesan más allá de su talla científica, por esa singular combinación de revolucionario intelectual e icono público que llevó a la revista norteamericana Time a nombrarle "Persona del siglo XX", como mejor representante de esta época maravillosa y horrible a la vez, este siglo turbulento y paradójico, "de degradación y progreso" en palabras de Milan Kundera. Entre los candidatos estaban Gandhi, Freud, Roosevelt, Watson y Crick, Picasso, Juan Pablo II y los Beatles.
El filósofo e historiador de la ciencia israelí Max Jammer, autor de libros clásicos como La Filosofía de la mecánica cuántica o El concepto de espacio y gran conocedor del pensamiento de Einstein, a quien llegó a tratar personalmente, ha escrito un libro profundo y aclarador sobre sus ideas religiosas. Las dos primeras partes, dedicadas a la influencia de la religión en su vida privada y a su filosofía de la religión, son de fácil lectura para cualquier persona interesada en el tema. La tercera trata de aspectos sutiles de la relación entre la física de Einstein y la religión, requiriendo un cierto conocimiento de filosofía y de física.
El intenso sentido religioso de Einstein emanaba de la emoción que le producía el orden y la armonía del cosmos. Durante una reunión social, alguien se extrañó de haber oído que era profundamente religioso. Einstein le respondió: "Sí, lo soy. Al intentar llegar con nuestros medios limitados a los secretos de la naturaleza, encontramos que tras las relaciones causales discernibles queda algo sutil, intangible e inexplicable. Mi religión es venerar esa fuerza, que está más allá de lo que podemos comprender. En ese sentido soy de hecho religioso". Y escribió en una carta: “las leyes de la naturaleza manifiestan la existencia de un espíritu enormemente superior a los hombres frente al cual debemos sentirnos humildes".
Einstein era un pitagórico creyente "en el Dios de Spinoza que se revela en la armonía del mundo, no en un Dios que se ocupa del destino y los actos de los seres humanos". Sentía una gran admiración por el filósofo Baruch Spinoza y cuya visión del mundo le resultaba próxima a la que él mismo había elaborado a partir de la física del siglo XIX.
Según él hay tres estadios de la experiencia religiosa. Primero la religión del miedo, propia de los hombres primitivos. Segundo, la religión moral caracterizada por la creencia en un Dios providente que ofrece vida tras la muerte. En el Cristianismo estas dos fases corresponden al Antiguo y al Nuevo Testamento. Tras ellas viene, en tercer lugar, lo que llamaba el sentimiento cósmico religioso, por el que el hombre percibe con asombro el sublime y maravilloso orden y armonía de la naturaleza que la ciencia moderna ayuda a comprender, al tiempo que siente la inutilidad y la pequeñez de los deseos humanos. Einstein creía que el sentimiento cósmico religioso aparece ya en los Salmos de David, en algunos profetas y en el Budismo. Han avanzado por esa vía y lo han sentido personas de estilos vitales muy diferentes; algunos han sido considerados santos, otros herejes o incluso ateos. Como ejemplos, menciona a San Francisco de Asís, a Spinoza y a Demócrito (sin duda por el amor a las criaturas de San Francisco, la fascinación por el mundo de Spinoza y la pasión por el conocimiento de Demócrito). A ese tercer estadio sólo se llega tras un proceso de ascesis personal que permite percibir el orden del cosmos como misterio, por eso Hans Küng lo relaciona en su libro ¿Existe Dios? con las ideas de "nirvana", "vacío" o nada absoluta" de las religiones orientales. Aunque esa tercera fase le parecía a Einstein la más perfecta, no desdeñaba la segunda. "Yo nunca la criticaría [la fe en un Dios personal], pues tal creencia me parece preferible a la falta de toda visión trascendente de la vida" escribió en una carta comentando las ideas de Freud sobre la religión.
Como propio de Einstein, de su religión no se seguían consecuencias éticas, por su convicción de que nuestros actos están prefijados por un férreo determinismo universal, no pudiendo creer por ello en un Dios que premie y castigue a sus criaturas. Sin embargo, concedía gran importancia a la ética, lo que le llevó al compromiso con posiciones pacifistas. La contradicción parece evidente pues ¿qué sentido tiene intentar evitar una guerra que se producirá o no por pura necesidad, sin que nadie pueda cambiar el curso de los sucesos? La clave de esta contradicción está en que, en contra de la imagen habitual y de la revista Time, Einstein no fue el primero de los físicos del siglo XX, sino más bien el último de los clásicos. Su modo de pensar estuvo siempre enraizado en el determinismo del XIX y por ello se opuso frontalmente a la física cuántica, tras contribuir paradójicamente a crearla, por basarse en la existencia de un azar objetivo en el mundo microscópico. Según el juicio de la física de hoy, Einstein estaba equivocado sobre este punto. Cabe, por ello, preguntarnos qué pensaría Einstein sobre Dios y el misterio del mundo si hubiese llegado a. aceptar el indeterminismo esencial de los constituyentes de la materia que hoy nos abre el camino a una síntesis del azar y la necesidad, los dos términos de Demócrito. Es una pregunta incitante, a la que nadie puede responder.
http://www.solidaridad.net/articulo3020_enesp.htm


Un físico abre su corazón: Albert Einstein y la religión
David Alcalde Morales, José Antonio Rojo, Leandro Sequeiros
( Los tres pertenecen a Grupos Locales de España del Instituto METANEXUS
de Ciencia y Religión. España.)

Nacido en Ulm (Alemania) el 14 de marzo de 1879, tras graduarse en Zurich, Einstein logró no sin esfuerzo en 1901 un trabajo en la Oficina de Patentes en Berna. Allí empezó a elaborar sus propuestas científicas para las que, afortunadamente, no necesitaba ningún laboratorio. Sólo papel y lápiz, y su mente prodigiosa. En 1905, el llamado “año admirable”, publicó cuatro trabajos de física-matemática que le dieron fama internacional. Desde 1933 trabajó en Estados Unidos, en Princeton, hasta su muerte en 1955.
Einstein como hombre religioso a su manera.
Sorprende a muchas personas el hecho de que Einstein haya escrito numerosos ensayos en los que alude a Dios y a la religión. Pero, ¿era Einstein un hombre “religioso” en el sentido de que fuera un buen judío creyente? Más bien, lo que se deduce de los muchos textos autobiográficos es que Einstein tenía hondos “sentimientos” religiosos relacionados con el sentido de la vida (dimensión filosófica) y con la experiencia honda del misterio del universo (dimensión científico-mística). En un texto que se ha hecho ya clásico, escribe Albert Einstein: “¿Cuál es el sentido de nuestra vida, cuál es, sobre todo, el sentido de la vida de todos los vivientes? Tener respuesta a esta pregunta se llama ser religioso. Pregunta: ¿tiene sentido plantearse esa cuestión? Respondo: quien sienta su vida y la de los otros como cosa sin sentido es un desdichado, pero hay algo más: apenas merece vivir”. Cuando los humanos intentan responder a esto, topan con el “misterio”: “El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdadera. Quien no la conoce, quien no puede admirarse ni maravillarse, está muerto. Sus ojos se
han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso —aunque mezclada de temor— ha generado también la religión”.
Para Albert Einstein —y sin duda, para muchos espíritus que orientan su actividad en el sentido de las ciencias naturales—, “la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto. En ese sentido, y sólo en éste, pertenezco a los hombres profundamente religiosos”. La percepción del misterio conduce a lo que Einstein denomina un sentimiento religioso cósmico. Éste es también “el motivo más fuerte y más noble de la investigación científica. Sólo quienes entienden lo inmensos esfuerzos y, sobre todo, esa devoción sin la cual sería imposible el trabajo innovador en la ciencia teórica, son capaces de captar la fuerza de la única  emoción de la que puede surgir tal empresa, siendo como es algo alejado de las realidades inmediatas de la vida”.
Pero esas ideas religiosas que Einstein manifiesta en sus escritos, no se almacenan frías en el terreno puramente intelectual sino que construyen unos valores éticos e impulsaron la vida de Einstein en una determinada dirección. Sus ideas configuran su humanidad, su sentido común y su compromiso político contrario a la violencia y a toda clase de opresión. Para Einstein, su sentimiento religioso cambió su propia vida.
Albert Einstein y las fuentes filosóficas de su experiencia religiosa.
Para entender el papel de la experiencia religiosa en la vida de Einstein, hemos de retroceder a su juventud. A los doce años, al someter la interpretación literal de la Biblia al análisis científico, entró en una crisis de fe que le llevó a un episodio de ateísmo. La posterior lectura de los escritos de filósofos, como Spinoza, y, sobre todo, sus propias reflexiones personales sería lo que le reconcilió con la creencia en Dios. Puede decirse que debajo de la experiencia religiosa de Einstein late el corazón de dos filósofos que fueron muy queridos por él: Arthur Schopenhauer (1788-1860) y, sobre todo, Baruch (Benedictus) Spinoza (1632-1677).
Einstein se manifiesta contra cualquier “religión del miedo” de orientación primitiva. Pero también se opone frontalmente a toda “religión moral” como la que aparece “en las Sagradas Escrituras del pueblo judío” y luego en el Nuevo Testamento. En cambio, aboga por una “religiosidad cósmica”, un “sentimiento religioso cósmico” que no responda a una “noción antropomórfica de Dios”. Según Einstein, este tipo de experiencia religiosa se encuentra ya en germen en algunos salmos de David y en ciertos profetas del Antiguo Testamento, pero con mayor fuerza “en el budismo, como hemos aprendido gracias sobre todo a las maravillosas obras de Schopenhauer.
Por ello, según Einstein, “es precisamente entre los herejes de todas las épocas donde encontramos hombres imbuidos de este tipo superior de sentimiento religioso, hombres considerados en muchos casos ateos por sus contemporáneos y a veces considerados también como santos. Si enfocamos de este modo a hombres como Demócrito, Francisco de Asís y Spinoza, veremos que existen entre ellos relaciones”. Einstein opina que los grandes genios religiosos de todas las épocas se han caracterizado por esa religiosidad cósmica sin dogmas, sin iglesias, sin casta sacerdotal. Religiosidad que no conoce un Dios concebido a imagen del hombre.
En repetidas ocasiones, Einstein se proclamó seguidor de Spinoza en su concepción filosófica del mundo, de Dios, de lo humano y de la religión.
No hablaremos aquí de la notable influencia de la filosofía de Spinoza sobre el desarrollo de la filosofía misma y de las ciencias moderna y contemporánea, sino de cómo concebía a Dios. Para la Filosofía de la Religión de Spinoza y de Einstein, Dios y el universo constituyen una totalidad esencial, una unidad. Para Spinoza, Dios está presente en cada una de las manifestaciones materiales, en cada objeto que puebla el Universo por más pequeño que sea. En cada mota de polvo, en cada átomo, en cada partícula subatómica, está Dios.
Si esto es así, Dios anima a cada una de las manifestaciones de la naturaleza, grande o pequeña, y además Dios estará ahí también. Si una partícula está habitada por Dios, ésta habrá de compartir también los atributos de perfección del Creador. Así también ciertas características que suelen ser consideradas exclusivas de Dios, como infinitud, eternidad e inmutabilidad (siempre el mismo, no cambia, pues si es perfecto, no puede dejar de serlo a no ser que existan dos estados de perfección equivalentes, ya que si no son equivalentes e igualmente perfectos, entramos en una contradicción, pues esto equivale a decir que uno de los estados es mejor que el otro y por lo tanto, una de las perfecciones es mejor que la otra, lo que en otras palabras nos indica que una de ellas no es perfecta y por lo tanto, solo uno de los estados de perfección es el verdadero).
Si Dios es perfecto y ha cambiado, o ha dejado de ser perfecto o antes en realidad no lo era y ahora sí, como Dios es perfecto por definición, entonces no cabe la posibilidad de cambio, y como en la filosofía de Spinoza, Dios y el Universo forman una unidad, si Dios no puede cambiar, el universo tampoco. Para Einstein aceptar que el Universo cambiaba con el tiempo, que evolucionaba, era como admitir que Dios mismo cambiaba, que Dios evolucionaba, por lo que la perfección de Dios se veía comprometida. ¿Como
podía cambiar algo que era perfecto? Si Dios era perfecto, no podía cambiar, no podía verse afectado por el paso del tiempo. Lo que es perfecto, si cambia, sólo puede cambiar para transformarse en algo inferior, pues la perfección ha de ser un estado único, no puede haber dos perfecciones y Dios no puede cambiar a un estado inferior.
Como consecuencia de ello, el Universo, ha de ser infinito, eterno e inmutable. Esta creencia en la inmutabilidad del Universo, fue la que llevó a Einstein a descartar las soluciones cosmológicas de sus ecuaciones de la Teoría General de la Relatividad, que podrían conducir a la contracción del Universo. Para evitarlo incluyó la llamada constante cosmológica, un artilugio matemático que destruía la natural belleza de sus ecuaciones y permitía describir un Universo estacionario, planteando la existencia de una fuerza opuesta a la gravedad. Sus ecuaciones eran correctas, como demostró en 1927 el astrofísico belga y sacerdote jesuita Georges Lemaître explicando la expansión del Universo y probó experimentalmente en 1929 el astrofísico Edwin Hubble. Al finalizar una conferencia impartida por Lemaître en California en 1932, Einstein se levantó aplaudiendo y dijo: “Es ésta la más bella y satisfactoria explicación de la creación que haya oído nunca”. Los hechos experimentales y su explicación teórica le llevaron a superar sus concepciones filosóficas previas.
Tal vez un resumen de su pensamiento puede encontrarse en la respuesta que dio a un rabino americano que le preguntó si creía en Dios. Respondió: “creo en el Dios de Spinoza, que se revela en la armonía de lo existente regido por leyes, no creo en un Dios que se ocupe de la suerte y de los actos de los humanos”. No obstante, en su discurso en el Seminario Teológico de Princeton en 1939, dejó claros sus fundamentos éticos: “Los más elevados principios de nuestras aspiraciones y juicios nos los proporciona la tradición judeo-cristiana”. Sus más profundas convicciones se enraizaban en dicha tradición: “Sólo una vida vivida para los demás vale la pena ser vivida”.
Conclusiones
Para Einstein, Dios es una Inteligencia Superior que se revela a sí misma en el mundo de la experiencia. En la existencia de tal Inteligencia tuvo Einstein una profunda convicción. Einstein rechazaba tanto la idea de un Dios castigador como la de un Dios con apariencia humana. Después de haber leído tanto los textos del mismo Einstein como la documentada obra del físico Max Jammer Einstein and Religion, 1999, pueden deducirse algunas conclusiones de la religiosidad de Einstein.
Para Einstein la palabra “religión” se refiere a ese profundo e inspirador sentimiento de devoción piadosa, ajeno a todo indoctrinamiento dogmático. Einstein jamás asistió con regularidad a ningún tipo de servicio religioso. Éste mostró siempre una profunda admiración hacia el misterio del Universo a través del cual intuía y vislumbraba el Dios filosófico de Spinoza. Einstein no creía que Dios fuera un Dios personal. Pero sí estaba presente en él el sentimiento religioso cósmico. El misterio del cosmos y la admiración ante dicho misterio es lo que puede hacer a los científicos creer en Dios. Einstein era consciente de las dificultades que supone la creencia en un Dios personal. El debate sobre los sentimientos panteístas de Einstein ha sido y será una cuestión abierta.
Hans Küng aporta una profunda reflexión al respecto: “La esencia divina, que desborda todas las categorías y es absolutamente inconmensurable, implica que Dios no sea personal ni a-personal porque es ambas cosas a la vez y, por tanto, transpersonal”.
En Einstein se da una profunda relación entre su visión del Universo, su idea de Dios y sus convicciones éticas. Su ética personal se inserta claramente en la tradición judeo-cristiana. Ello se manifiesta en sus escritos y en su trayectoria vital. La solidaridad con los demás seres humanos está en las motivaciones más profundas de su investigación científica, en su compromiso por la paz mundial, en las decenas de cartas que contestaba semanalmente, en su apoyo a todas las causas justas que redundasen en la mejora de la humanidad. El misterio del Universo, el misterio de Dios y el misterio del Hombre marcaron su búsqueda y dieron sentido a la vida de Albert Einstein.
http://www.cuentayrazon.org/revista/pdf/137/Num137_005.pdf
* * *
Cuando George Sylvester Viereck (1884-1962), poeta y novelista norteamericano, nacido en Munich, Alemania. Expulsado de la Sociedad de Poesía de América por sus escritos pro germanos durante la Primera Guerra Mundial, y encarcelado en 1942 por la misma causa. en 1929 le preguntaba a Einstein:

-"¿En que grado ha sido usted influenciado por el Cristianismo?"

Einstein respondió:

"De niño yo recibí instrucción tanto de la Biblia como del talmud (libro de las tradiciones de los ancianos judíos). Yo soy Judío, pero me conmueve la luminosa figura del Nazareno"

-"¿Ha leído el libro sobre Jesús (titulado: "El Hijo del Hombre") de Emil Ludwig (1881-1948, escritor alemán de raza judía, adversario del nazismo y del psicoanálisis, hizo muchas biografías noveladas, sensacionalistas, donde analiza a sus personajes, reduciendo los hechos históricos a fenómenos psicológicos)?

"El "Jesús" de Emil Ludwig es bastante frívolo. Jesús es demasiado colosal para la pluma de los mercaderes de palabras, aunque éstos escribieran con arte. ¡Ningún humano puede expresar al Cristianismo con un bon mot!"

-"Acepta usted la existencia histórica de Jesús?"

¡Sin duda alguna!. Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la verdadera presencia de Jesús. Su personalidad vibra en todas sus palabras. Ningún mito está tan rebosante de tal vitalidad. No soy ateo, y no pienso que se me pueda llamar panteísta (doctrina del que identifica a Dios con la naturaleza y con el mundo). Estamos en la posición de un niño pequeño entrando en una gigantesca librería llena de libros escritos en muchas lenguas. El niño sabe que alguien debió de haber escrito esos libros. Pero no sabe como. Tampoco entiende los lenguajes en los que están escritos. El niño sospecha borrosamente que existe un misterioso orden en el acomodo de los libros, pero no sabe cual es ese orden. Ésta, me parece a mí, es la actitud hacia Dios, aún del más inteligente ser humano. Contemplamos al universo maravillosamente dispuesto y obedeciendo a ciertas leyes, pero solamente de manera borrosa entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas perciben una fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones. 

1934 en una Conferencia de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia:
Cuanto más un hombre es impregnado con el conocimiento de la regularidad de los eventos, más firme se hace su convicción de que no existe lugar en esta regularidad de eventos para las causas de una naturaleza diferente. Para él ni la regla del humano ni la regla de lo divino existirá como una causa independiente de los acontecimientos naturales.
Por cierto, la doctrina de un Dios personalizado que interfiere con los acontecimientos naturales nunca podría ser refutada, en el sentido verdadero, por la ciencia, ya que esta doctrina siempre puede refugiarse en aquellos dominios en los que el conocimiento científico aún no ha sido capaz de poner el pie.
Pero estoy convencido de que tal comportamiento por parte de los representantes de la religión no sólo sería indigno, sino también fatal. Para una doctrina que debe mantenerse no a la luz, sino sólo en la oscuridad, causará un daño incalculable al progreso humano. y a la larga perderán su efecto sobre la humanidad
En su lucha por el bien ético, los profesores de religión deben tener la estatura para dejar la doctrina de un Dios personalizado, es decir dejar aquella fuente de miedo y esperanza que en el pasado colocó tan enorme poder en las manos de sacerdotes. En sus trabajos ellos tendrán que servirse de aquellas fuerzas que son capaces de cultivar el Bien, lo Verdadero, y lo Hermoso en la humanidad misma. Esto es, sin duda una tarea más difícil, pero incomparablemente más digna...
20 de diciembre de 1939 un Rabino de Chicago, preparando una conferencia sobre "Las Implicaciones Religiosas de la Teoría de la Relatividad" escribió a Einstein en Princeton para hacer algunas preguntas sobre el tema. Einstein le contestó así:
No creo que las ideas básicas de la teoría de la relatividad puedan tener relación con la esfera religiosa la cual es diferente al conocimiento científico en general. Yo creo esto en el hecho de que se pueden comprender las relaciones mutuas en el mundo objetivo mediante simples conceptos lógicos. Por cierto, en la teoría de la relatividad ésta es la cuestión en particular. El sentimiento religioso engendrado experimentando la comprensibilidad lógica de las interrelaciones profundas es de una clase algo diferente del sentimiento, que uno por lo general llama religioso. Es más de un sentimiento de asombro por lo manifestado en el universo material. Esto no nos conduce a dar pie para formar un Dios- a nuestra imagen y semejanza- un personaje que nos hace demandas y que se interesan en nosotros como individuos. No hay en esto ni una voluntad ni un objetivo, ni un debe, sino sólo el “ser”. Por esta razón, la gente de nuestro tipo ve en la moralidad asunto puramente humano, aunque el más importante en la esfera humana.
A Maurice Solovine en 1951-52:
La palabra "religiosa" es la que mejor expresa esta confianza en la naturaleza racional de la realidad y su peculiar accesibilidad para la mente humana. Cuando no existe esta confianza, la ciencia se convierte en algo carente de inspiración. Que se preocupe el demonio si los curas se aprovechan de esto. No se puede remediar.
Te parecerá sorprendente que considere la comprensibilidad del mundo, en la medida en que podemos hablar de un mundo tal, como un milagro o un misterio eterno. Pero, ciertamente, a priori uno creería que el mundo sería algo caótico y que el pensamiento no lo podría comprender en absoluto. Se podría -verdaderamente, se debería- esperar que el mundo manifestara su conformidad con leyes sólo en la medida en que lo comprendemos de un modo ordenado. Éste sería un orden semejante al orden alfabético de las palabras de una lengua. Por otra parte, el tipo de orden creado, por ejemplo, por la teoría de la gravedad de Newton, es muy distinto. Incluso aunque el hombre proponga los axiomas de la teoría, el éxito de ese procedimiento supone, por parte del mundo objetivo, un alto grado de orden que de ningún modo estamos autorizados a esperar a priori. En esto radica el "milagro", que se torna más y más evidente a medida que nuestros conocimientos aumentan. Y aquí está el punto débil de los positivistas y de los ateos profesionales, que se sienten felices porque creen que no sólo se han apropiado del mundo de lo divino, sino también del de lo milagroso. Curiosamente, tenemos que resignarnos a reconocer el "milagro", sin poseer ningún modo legítimo de ir más lejos. Tengo que añadir el último punto explícitamente, por si piensas que, debilitado por la edad, he caído en manos de los sacerdotes.

La Crisis
Por Albert Einstein

No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo.

La crisis, es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.
La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia.
El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.
Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla.


El joven alumno y su Profesor

Un profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta.

-¿Dios creó todo lo que existe?
Un estudiante contestó valiente:
-Sí, lo hizo.
-¿Dios creó todo?
-Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, -Si Dios creó todo, entonces Dios hizo el mal, pues el mal existe y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo. El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo:
-¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
-Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó:
-¿Profesor, existe el frío?
-¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: -De hecho, señor, el frío no existe.
Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor.
-Y, ¿existe la oscuridad?, continuó el estudiante.
El profesor respondió:
-Por supuesto.
El estudiante contestó:
-Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe.
La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no. Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina el haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio terminado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así? Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
Finalmente, el joven preguntó al profesor:
-Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió:
-Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
-El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios, es, al igual que los casos anteriores un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios. Dios no creó el mal. No es como la fe o el amor, que existen como existen el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones. Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz.
Entonces el profesor, después de asentir con la cabeza, se quedó callado.
El nombre del joven era: Albert Einstein

Mensaje de Einstein publicado en la Revista Time:
¿Cuál es el significado de la vida humana o de cualquier otra criatura? Conocer una respuesta a esta pregunta significa ser religioso. Os preguntáis: ¿vale la pena formularla? Yo contesto: Quienes consideran su propia o la vida ajena como carente de significado, son , no sólo infelices, sino apenas dignos de vivir. Todas las religiones tienen un elemento en común: El carácter antropomórfico de la idea de Dios. Mas hay un estadio en la vida religiosa bastante raro en su pura expresión, y es el de la Religiosidad Cósmica. Pero esta no puede ser verdaderamente comprendida por quienes no la sienten, porque no se corresponde con ninguna idea de un Dios antropomórfico. Misión fundamental del Arte y la Ciencia es, en mi opinión, la de despertar y mantener vivo ese sentimiento entre quienes se sienten capaces de acogerlo. Llegamos así a una visión de las relaciones entre ciencia y religión muy distinta de lo corriente.
La lógica pura no puede proporcionarnos un conocimiento del mundo empírico; todo conocimiento dimana de la experiencia y desemboca en ella. Las proposiciones a las que se llega por medios puramente lógicos, carecen por completo de valor real.
El individuo advierte la intrascendencia de los deseos y objetivos humanos, y el carácter sublime y el orden maravilloso que se revela en la naturaleza y en el mundo del pensamiento. La existencia individual se le antoja una especie de cárcel y desea sentir el universo como un todo coherente.
En la teoría de la relatividad general, el espacio y el tiempo son cantidades dinámicas: cuando un cuerpo se mueve, o una fuerza actúa, afecta a la curvatura del espacio y del tiempo y, en contrapartida, la estructura del espacio-tiempo afecta al modo en que los cuerpos se mueven y las fuerzas actúan. El espacio y el tiempo no sólo afectan, sino que son afectados por todo lo que sucede en el universo.

Einstein y la Emoción Mística

La más bella emoción que podemos tener es la mística. Es la fuerza de toda ciencia y arte verdadero. Para quien esta experiencia resulte extraña, es como si estuviera muerto.
Saber que existe lo que para nosotros es impenetrable, manifestándose como la mas alta sabiduría y la mas radiante belleza, que nuestras pobres facultades sólo pueden entender en sus formas más primitivas – este conocimiento, esta sensación – está en el corazón de nuestra verdadera religiosidad.
En este sentido, y sólo en éste, pertenezco a las filas de los hombres devotos. Un ser humano es parte del todo. Se considera a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos, como algo separado del resto – como una suerte de ilusión óptica de su conciencia.
Estas ilusiones para nosotros como una prisión que restringe nuestros deseos personales y nos encariña con unas pocas personas que nos son próximas. Nuestra tarea es liberarnos de esta cárcel ensanchando nuestra área de compasión hasta abrazar a todas las criaturas vivientes y a toda la naturaleza en su belleza. Nadie es capaz de hacerlo del todo, pero el intentarlo es, en sí mismo, una parte de la liberación y el fundamento de nuestra seguridad interior.

Dijo Einstein: 

LA LUZ ES LA SOMBRA DE DIOS

El sabio chileno Arturo Aldunate Phillips (Santiago de Chile, 9 de febrero de 1902 - 24 de julio de 1985), poeta, escritor, ingeniero civil, matemático e investigador. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura el año 1976. Un destacado pensador formador de juventudes), analiza así el asombroso pensamiento transpersonal de Einstein:

¡Cuán inimaginable afirmación! ¡Cuán ajena a nuestra condición biológica! Un Ente, un Ser, un Algo, capaz de proyectar como su sombra, luz, luz visible, aquella irradiación, la más esplendente, la más henchida de magia para los humanos y seguramente para todas las innumerables especies inteligentes que pueblan el Universo; aquella onda-corpúsculo cuyos rayos permiten percibir las formas y el milagro de los colores de la flor, de los cielos, del mar; de los ojos, los cabellos y la piel de la mujer amada; la irisación de la aurora y del crepúsculo, del invierno y la primavera.
Si leemos y meditamos esta notable afirmación metafórica del maestro, adivinaremos su singular alcance, su insondable profundidad casi religiosa que guarda intocada y protegida en su sin par estuche poético, la preciosa incógnita de la verdad de Dios.
Después de estas elucubraciones, de las cuales se desprende la real imposibilidad de describir en forma cierta  o aproximada el concepto o la imagen de DIOS, surge, sin embargo, una indiscutible paradoja.

En un mundo mayoritario de hombre-masa condicionado a ajenas opiniones, donde viven apegados por el consumismo a cosas banales por fuera y desnudos por dentro, por ser lo Religioso en Einstein un visión cósmica del futuro de "un no creyente profundamente religioso", la Ciencia y las humanas interpretaciones religiosas no lo entenderán. Jesús a los de afuera les habló en Parábolas para que no entendieran, al círculo intermedio les explicó el sentido de las Parábolas y a su Círculo Interno les reveló la Cósmica y Cuántica realidad del Reino. Él nada escrito dejó.

* * *
Complemento

a)

Se dice que:

1
Un periodista le preguntó a Einstein:
- '¿Me puede Ud. explicar la Ley de la Relatividad?'
Y Einstein le contestó:
- '¿Me puede Ud. explicar cómo se fríe un huevo?'
El periodista lo miró extrañado y le contesta:
- 'Pues, sí, sí que puedo'.
A lo cual Einstein replicó:
- 'Bueno, pues hágalo, pero imaginando que yo no se lo que es un huevo, ni una sartén, ni el aceite, ni el fuego'.

2
Durante el nazismo Einstein, a causa de ser judío, debió de soportar una guerra en su contra urdida con el fin de desprestigiar sus investigaciones. Uno de estos intentos se dio cuando se compilaron las opiniones de 100 científicos que contradecían las de Einstein, editadas en un libro llamado 'Cien autores en contra de Einstein'.
A esto Einstein respondió:
-'¿Por qué cien? Si estuviese errado haría falta solo uno'.

3
En una conferencia que Einstein dio en un Colegio de Francia, el escritor francés Paul Valery le preguntó:
- 'Profesor Einstein, cuando tiene una idea original, ¿qué hace? ¿La anota en un cuaderno o en una hoja suelta?'
A lo que Einstein respondió:
-'Cuando tengo una idea original no se me olvida'.

4
Einstein tuvo tres nacionalidades: alemana, suiza y estadounidense. Al final de su vida, un periodista le preguntó que posibles repercusiones habían tenido sobre su fama estos cambios.
Einstein respondió:
- 'Si mis teorías hubieran resultado falsas, los estadounidenses dirían que yo era un físico suizo; los suizos que era un científico alemán; y los alemanes que era un astrónomo judío'.

5
En 1919, Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encontrado un sustituto.
- 'La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas'.
A lo que Einstein comentó:
-'Me lo va a decir a mi. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas.'

6
En una reunión social Marilyn Monroe se cruzó con Albert Einstein y ella le sugirió lo siguiente:
-'Qué dice profesor, ¿deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?'.
Einstein muy seriamente le respondió:
- 'Desafortunadamente temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y su inteligencia'.

7
Se cuenta que en una reunión social Einstein coincidió con el actor Charles Chaplin. En el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin: “Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira”. A lo que Chaplin respondió:
“Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende”.

8

El físico Oliver Lodge de la Universidad de Birmingham llego a decir que la teoría de la relatividad era “repugnante para el sentido común”. Einstein dijo que “el sentido común es un depósito de prejuicios que se forma en la mente antes de cumplir los dieciocho años".

b)

Él dijo:
¿Qué buscáis?
Ellos respondieron:
Nuestros camellos.
Él preguntó:
¿Quién ha buscado alguna vez
camellos en un tejado?
Ellos afirmaron:
Seguimos tu ejemplo, que buscáis
a Dios sentado en un trono.
Jalal-Udin Rumi (1207 - 1273) Poeta místico sufi.

c)

Federico Nietzsche en su libro "El alegre saber", el personaje de la linterna señala que Dios ha muerto, ha sido asesinado por el hombre. Y, angustiado, se pregunta:

¿Cómo hemos podido hacer esto? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para borrar todo horizonte? ¿Qué hemos hecho cuando rompimos la cadena que ataba esta Tierra al Sol? ¿Adónde va nuestra Tierra? ¿Adónde vamos nosotros? ¿No vamos errantes por una nada infinita? ¿No sentimos en nuestro rostro el aliento del vacío? ¿No hace más frío? ¿No vienen noches cada vez más noches? Tú no rogarás ya jamás; jamás podrás adorar. No podrás descansar en una confianza ilimitada. Te prohibirás a ti mismo el detenerte ante una Sabiduría Suprema, ante una Suprema Potencia a deshilvanar tus pensamientos. No tendrás guardián ni amigo. No podrás ya escaparte hacia esa montaña que tiene en su cumbre y fuego en su corazón. Ya no habrá razón, sentido, en todo lo que acontezca. Ya no habrá amor en todo lo que suceda. Tu corazón ya no tendrá ningún asilo.

d)

Arturo Aldunate Phillips escribió:

Ahora, aquellos agnósticos extraviados sólo merecen ser compadecidos, pues viven en la penosa soledad del espíritu y del corazón del "hombre linterna" de Nietzsche por haber pretendido desconocer el arquetipo religioso incrustado en su Ego interior desde el momento de abrir los ojos a la vida.
El agnosticismo, penosamente, aparece como una falta de coraje, para nosotros inexplicable, en frente a la insoslayable actitud religiosa del hombre.
Es oportuno recordar la insignificancia espacial y temporal de la especie inteligente nacida en el pequeño planeta llamado Tierra. La vanidosa pretensión de autodenominarse homo sapiens, "hombre sabio"; y en una actitud más arrogante, creerse primero el centro y razón de ser del Universo y; finalmente, tener la increíble audacia de desconocer la existencia del Creador de lo inconmensurable e incomprensible en el cual la pequeña partícula de polvo cósmico en el que le cupo nacer, podría desaparecer sin que nadie en el Universo parara mientes.
El ateísmo científico o de cualquier orden es una actitud errada o vanidosa del pasado nacida como consecuencia de apresuradas y torcidas generalizaciones como la afirmación: "La teoría de la existencia de Dios ya no es necesaria a la Ciencia".

e)

Max Planck creador de la teoría cuántica, Premio Nobel de Física 1918

Como hombre que ha dedicado su vida entera a la más clara y superior ciencia, al estudio de la materia, yo puedo decirles que como resultado de mi investigación acerca del átomo, lo siguiente: No existe la materia como tal. Toda la materia se origina y existe solo por la virtud de una fuerza la cual trae la partícula de un átomo a vibración y mantiene la más corta distancia del sistema solar del átomo junta. Debemos asumir que detrás de esta fuerza existe una mente consciente e inteligente. Esta mente es la matriz de toda la materia.
Podemos concluir que a partir de lo que la ciencia nos enseña, en la naturaleza hay un orden independiente de la existencia del hombre, un fin al que la naturaleza y el hombre están subordinados. Tanto la religión y la ciencia requieren la fe en Dios. Para los creyentes, Dios está en el principio, y de los físicos que se encuentra al final de todas las consideraciones.
A mis lectores, no os quepa la menor duda de que cuanto más cerca está el hombre de la verdad científica más se acerca a Dios.

f)

Arthur Compton, Premio Nobel de Física 1927

Para mí, la fe comienza con la comprensión de que una inteligencia suprema dio el ser al universo y creó al hombre. No  me cuesta tener esa fe, porque el orden e inteligencia del cosmos dan testimonio de la más sublime declaración jamás hecha: “En el principio creó Dios..."

g)

Ernst Boris Chain, por la penicilina Premio Nobel de Medicina 1945

La idea fundamental del designio o propósito: mira fijamente al biólogo no importa en dónde ponga este los ojos, la probabilidad de que un acontecimiento como el origen de las moléculas de ADN haya tenido lugar por pura casualidad es sencillamente demasiado minúscula para considerarla con seriedad.

h)

Max Born, Premio Nobel de Física 1954

Solo la gente boba dice que el estudio de la ciencia lleva al ateísmo.

i)


Arno Penzias, Premio Nobel de Física 1978

Si no tuviera otros datos que los primeros capítulos del Génesis, algunos de los Salmos y otros pasajes de las Escrituras, habría llegado esencialmente a la misma conclusión en cuanto al origen del Universo que la que nos aportan los datos científicos.

j)

Derek Barton, Premio Nobel de Química 1969

No hay incompatibilidad alguna entre la ciencia y la religión. La ciencia demuestra la existencia de Dios.

k)

Arthur Schawlow, Premio Nobel de Física 1981

Al encontrarse uno frente a frente con las maravillas de la vida y del Universo, inevitablemente se pregunta por qué las únicas respuestas posibles son de orden religioso. Tanto en el Universo como en mi propia vida tengo necesidad de Dios.

l)


Edwin Schroedinger
premio Nobel en 1933

La obra maestra más fina es la hecha por Dios, según los principios de la mecánica cuántica.

m)

Sir James Jeans
astrónomo, físico, matemático y filósofo de la ciencia

Descubrimos que el universo muestra evidencia de un diseño o de un Poder controlador que tiene algo en común con nuestras mentes. Un estudio científico del universo ha sugerido la conclusión de que puede ser sintetizado en la siguiente oración: parece que ha sido creado por un matemático perfecto.
El Gran Arquitecto del Universo empieza ahora a revelarse como un matemático puro.

n)

Sir Arthur Eddington, astrónomo

Ninguno de los inventores del ateísmo fue naturalista. Todos ellos fueron filósofos muy mediocres.
El materialismo, en su sentido literal, ha muerto hace tiempo.
En el sentido místico de la creación que nos rodea, en la expresión del arte, en el  anhelo hacia Dios, el alma crece en altura y encuentra la satisfacción de algo implantado en su naturaleza.

o)

Sir John C. Eccles premio Nobel de Medicina en 1963 por sus trabajos sobre el cerebro destacó:
Puesto que las soluciones materialistas no consiguen dar cuenta de nuestra singularidad tal como se da en la experiencia, me veo obligado a atribuir la singularidad del yo o alma a una creación espiritual o sobrenatural. Dicho en términos teológicos: cada alma es una nueva creación divina. Afirmo que ninguna otra explicación resulta sostenible. Esto supone reconocer no sólo al Dios trascendente, creador del cosmos, el Dios en el que creía Einstein, sino también al Dios amoroso a quien debemos nuestro ser.
p)

Sr Frederick Hoyle astrónomo y matemático

Una inteligencia superior guía la Naturaleza. La verdaderamente desesperante situación en que nos encontramos es que aquí estamos, en este fantástico universo, sin ninguna pista que nos conduzca a pensar que nuestra existencia tiene un significado real. La vida no puede haberse producido por casualidad. Hay una Inteligencia coexistente con el universo y esta Inteligencia y el Universo se necesitan mutuamente.  

q)

Charles Hard Townes (1915-), físico, premio Nobel de Física en 1964

Como religioso, siento la presencia e intervención de un ser Creador que va más allá de mi mismo, pero que siempre está cercano… la inteligencia tuvo algo que ver con la creación de las leyes del universo.

r)

Allan Sandage (1926-), astrónomo

Era casi un ateo prácticamente en la niñez. La ciencia fue la que me llevó a la conclusión de que el mundo es mucho más complejo de lo que podemos explicar. El misterio de la existencia solo puedo explicármelo mediante lo Sobrenatural.

s)

Dr. Wernher von Braun, padre de la cohetería que facilitó la llegada del primer hombre a la Luna

¿Por qué creo en Dios? Declarado sencillamente, la razón principal es ésta: Una cosa tan bien ordenada y perfectamente creada como lo son nuestra Tierra y universo tiene que tener un Hacedor, un diseñador magistral. Una cosa tan ordenada, tan perfecta, tan precisamente equilibrada, tan majestuosa como esta creación solo puede ser el producto de una Idea Divina. Tiene que haber un Hacedor; no puede ser de otro modo. Más conocemos la complicidad de la estructura de los átomos, el sentido de la vida o el plano fundamental de la Vía Láctea, más debemos sorprendernos de las maravillas de la Creación; a pesar de toda la ciencia del mundo necesitamos la creencia en Dios. 
Nos creemos genios porque hemos construido cohetes gigantescos y muy pronto enviaremos un hombre a la Luna, pero lo cierto es que nada más somos discípulos de "seres" mucho más inteligentes que nosotros.

t)

Amit Goswami físico cuántico moderno


No tengo dudas de la existencia de Dios ni de la existencia del alma humana. Me agradaría contemplar una vuelta a la esperanza y a los valores y a un sentido más alto de la vida, e incluso a una concepción de la vida humana donde Dios esté presente. Yo creo en Dios, pero debo cualificar esta afirmación, porque los materialistas constantemente atacan una imagen populista de Dios, y la nueva ciencia no sustenta esa imagen de Dios. Esa imagen populista de Dios se define como un ser humano, o algún tipo de ser no necesariamente humano, o un súper ser humano o un ser imperial, que juzga a las personas cuando mueren, o hace alguna cosa de otro tipo. Este es un Dios de paja que es siempre atacado por los científicos materialistas. Nosotros descubrimos que Dios es la consciencia no-local. Descubrimos lo que significa causalidad descendiente. Descubrimos que la causalidad descendiente consiste en elegir a partir de las posibilidades cuánticas. Y este Dios que la nueva ciencia sustenta. Y descubrimos que los cuerpos sutiles existen sin dualismos, porque los cuerpos sutiles, tanto, cuando los cuerpos materiales, son posibilidades de consciencia, y este medio de interacción entre esas posibilidades a medida que causa el colapso de sus experiencias a partir de esas posibilidades momento a momento. De esta forma, nosotros desarrollamos un medio científico para hablar sobre lo que las tradiciones espirituales han hablado hace mucho tiempo con un lenguaje y con la ayuda, apenas de la intuición. En el sentido místico de la creación que nos rodea, en la expresión del arte, en el  anhelo hacia Dios, el alma crece en altura y encuentra la satisfacción de algo implantado en su naturaleza.



Reflexión

Uno de los escritos que me hizo pensar y mucho fue el que en septiembre del 2003 logré plasmar en realidad, pues siempre Einstein en una u otra forma lo admiré. Considerado de manera favorable al número capicúa y este escrito 383 es Capicúa, suma 5 al igual que mi anterior escrito dedicado a Einstein el 113. Pocos quizá entendieron a Einstein, los más, ligados al dogma humano, de una u otra forma discreparon con su visión Religiosa, lo hicieron por sentirse tocados en su humano dogma al que Einstein con lealtad a su entender expuso en algunas cartas o conversaciones. Tengo mi opinión sobre el pensamiento cósmico de Einstein y siento que él tenía razón, razón que más al final expondré...

En mi libro 113, dedicado a Einstein como el hombre venido del futuro relato cuando Einstein recorrió el mundo, quedó asombrado al ver la degradación y la pobreza de las masas en muchos países. Se negó a ser llevado en un rickshaw (carro manual de transporte guiado por un hombre), pues no estaba dispuesto a ser arrastrado por otro ser humano. Al ser invitado a visitar a la reina de Bélgica, se bajó del tren y caminó hasta el palacio llevando una maleta y su violín, sin que nadie lo reconociera, mientras la limosina y el comité de recepción lo esperaban en la estación. Como la reina le preguntara por qué no había usado la limosina, respondió: "Era tan agradable caminar, majestad". Hablando del violín que siempre lo acompañaba, él era un experto en Bach, sabía de los beneficios de la música inspirada en general y en particular del barroco para cuerdas como lo es Bach. Dijo Einstein: Yo me siento incómodo escuchando a Beethoven. Creo que es demasiado personal, casi desnudo. Prefiero que me den Bach y, luego, más Bach.

Al llegar Einstein el año 1933 a vivir en Princeton, durante la Navidad de aquel año un grupo de niños canta de noche villancicos por las frías calles y se detienen a cantar frente a la puerta de su casa, al terminar llaman y le dicen que estaban reuniendo dinero para comprar regalos navideños. Él les responde que esperen, se coloca su abrigo, bufanda, saca el inseparable violín del estuche. sale a la calle y se une a los niños a los que, con su violín, acompañó a cantar en inglés:

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en derredor.
Entre sus astros que esparcen
su luz bella anunciando al niñito Jesús.
Brilla la estrella de paz,
brilla la estrella de paz...


De sus abundantes frases sobre religión ya expuestas en cuartillas precedentes, cuesta entender, entre otras, el por qué escribió lo siguiente en una privada carta respuesta:

La palabra Dios para mí es sólo la expresión y el producto de la debilidad humana. La Biblia una honorable pero primitiva serie de leyendas que de todas formas resultan infantiles. Ninguna otra interpretación por sutil que sea podría cambiar mi punto de vista. Para mí la religión judía, como todas las demás, es la manifestación de una superstición infantil. Y el pueblo judío, al que alegremente pertenezco, no tiene una cualidad diferente a la del resto de los pueblos. Según mi experiencia, no somos mejores que otros grupos humanos, aunque nuestra falta de poder nos vacuna contra ciertos cánceres. No creo que en el pueblo judío haya nada de «elegido».
En general me resulta doloroso que reclame una posición privilegiada y la defienda con dos muros de orgullo, uno interno como hombre y uno externo como judío. Como hombre reclama, por así decirlo, librarse de unas heridas que de otra forma aceptaría como judío monoteísta. Pero una herida temporal acaba no siendo ya una herida, como nuestro maravilloso Spinoza apuntó inteligentemente.

Otro traductor desde el alemán al inglés y después del inglés al castellano, el párrafo que ha sido más destacado y conocido lo escribe así:

La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y producto de debilidades humanas, la Biblia una colección de honorables aunque primitivas leyendas que son bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede cambiar esto para mí. Para mí la religión judía, como todas las demás, es una encarnación de las supersticiones más infantiles. Y el pueblo judío, al que de buen grado pertenezco y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, no tiene para mí una calidad distinta a la de todos los demás pueblos. Hasta donde llega mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por una falta de poder. Fuera de eso no puedo ver en ellos nada de ‘elegidos’.

Causó sorpresa la poco conocida carta de Einstein y en 2008 el diario El País de España publicó lo siguiente:

Una carta hasta ahora poco conocida de Albert Einstein revela que el genial científico opinaba que la religión se basa en leyendas "bastante infantiles" y es un "producto de la debilidad humana". El autor de la teoría de la relatividad, que en sus escritos públicos adoptó una postura menos tajante sobre la religión y llegó a decir que "la ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia es ciega", opina con mucha más contundencia en una carta fechada el 3 de enero de 1954 y escrita en alemán que le envió al filósofo Eric Gutkind, después de que éste le hubiera hecho llegar su libro Escoge la vida: La llamada bíblica a la rebelión.
En la carta, publicada ayer por el diario The Guardian y traducida al inglés por Joan Stambaugh, Einstein dice: "La palabra Dios para mí no es más que la expresión y el producto de la debilidad humana; la Biblia es una colección honorable, pero primitiva, de leyendas no obstante bastante infantiles. Ninguna interpretación, por sutil que sea, puede (para mí) cambiar eso".
Aunque de padres judíos, Einstein fue educado de niño en un colegio católico al tiempo que recibía clases privadas sobre la religión judía. Einstein cumplía en su infancia con las obligaciones religiosas practicantes, a pesar de que sus padres no eran especialmente religiosos. Pero en cuanto cumplió los 12 años empezó a cuestionar las enseñanzas religiosas recibidas, y en la carta publicada ayer cuestiona también el judaísmo y reniega del sentimiento de superioridad que poseen muchos judíos, como su colega, alemán y judío como él, Eric Gutkind.
"Para mí", escribe a su colega de la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, "la religión judía, como las otras religiones, es una encarnación de las supersticiones más infantiles". "Y el pueblo judío", añade, "al que estoy encantado de pertenecer y con cuya mentalidad tengo una profunda afinidad, para mí no tiene ninguna cualidad que no tengan otros pueblos". "En lo que se refiere a mi experiencia, no son mejores que otros grupos humanos, aunque están protegidos de los peores cánceres por su falta de poder. Por otra parte, no consigo ver nada de
elegido en ellos", añade.
De acuerdo con esa visión, Einstein le declara a su amigo: "En general, encuentro doloroso que reclame usted una posición de privilegio y trate de defenderla con dos muros de orgullo, uno externo como hombre y uno interno como judío".
Pero concluye que, a pesar de sus "diferencias en convicciones intelectuales", sus posiciones son más cercanas de lo que parece. "Podríamos entendernos bastante bien si habláramos de cosas concretas". Y se despide con: "Fraternales gracias y mis mejores deseos. Suyo, A. Einstein".
Expertos consultados por el diario londinense admiten que nunca habían oído hablar de esta carta, escrita poco más de un año antes de su muerte y que no está citada entre las fuentes utilizadas por el escritor Max Jammer en su libro de referencia Einstein y la religión. En opinión de John Brooke, experto de la Universidad de Oxford consultado por el diario londinense, Albert Einstein "tenía respeto por los valores encarnados por las tradiciones judía y cristiana" y, a pesar de su rechazo a la visión convencional de la religión, le molestaba que los defensores del ateísmo se apropiaran de sus puntos de vista.
http://elpais.com/diario/2008/05/14/sociedad/1210716008_850215.html

Quizá Einstein lo explicó al señalar:

Si se separa al judaísmo de los profetas, y al cristianismo tal como fue enseñado por Jesús de todos los agregados posteriores, en especial los de los sacerdotes, subsistiría una doctrina capaz de curar a la humanidad de todas su enfermedades sociales.

Todo hombre de buena voluntad debe intentar valerosamente, en su medida y en su ambiente, llevar esta doctrina del hombre perfecto a la práctica. Si lo consigue sin que lo repudien o prohíban sus contemporáneos, tiene derecho a sentirse satisfecho de sí mismo y de su sociedad.


Siguiendo la línea que planteo para lograr entender a Einstein a quien el tema que uno le planteara lo dominaba, es porque nació en este presente viniendo él en Misión desde el Futuro. Un Futuro cercano o lejano para nosotros en donde seremos seres estelares. En ese Futuro por ejemplo se entiende el significado del por qué Jesús dijo que estábamos liberados del antiguo pacto cuya génesis tiene mucho de humana interpretación, Einstein las llamó infantiles y primitivas leyendas y que su pueblo no es diferente de los otros. Futuro en que entenderemos el por qué de la intervención en dos Concilios en los años 300 y 500 por orden los emperadores Constantino y Justiniano quienes acomodaron partes sutiles y significativas del Nuevo Pacto para beneficio de humanos intereses. En aquel futuro, ojalá cercano, se nos demostrará la falacia de pastores que por dogma, halago y mundano poder hacen creer que, quienes a ellos como rebaño siguen son los únicos salvos, cometiendo la herejía de, en nombre de su dios condenar a más de 8.000 millones de almas al fuego eterno, sabiendo que el alma no es tocada para nada por lo negativo sucedido en lo físico y que todo pecador en esta o la siguiente encarnación superará esa limitación con virtudes. Así lo Enseñó Taimni un Maestro del siglo XIX - XX al decir esto que los menos hoy entienden y que Einstein comprendía de manera natural:

Mucho de lo malo que vemos en la gente
se debe tan solo a falta de desarrollo de
cualidades y facultades buenas en su alma.
Lo que generalmente llamamos vicios,
se debe a la ausencia de las correspondientes
virtudes que todavía no se han incorporado en el alma.
Si bajo esta Luz miramos a nuestros prójimos,
tendremos que adoptar una actitud más caritativa
hacia sus debilidades y deficiencias de carácter,
y en vez de considerarlos malos o pecadores,
los consideraremos simplemente como almas poco
desarrolladas aún. Les falta completar sus retratos
 de seres perfectos, que todos tendremos que
completar; y no es razonable que adoptemos otra
actitud que la de simpatía y tratemos de ayudarlos.
 


En ese futuro se entiende el por qué la vida es un sueño cuya ilusión se hace realidad por la mente: Todo es mente, simplemente mente, desde la Mente de Dios de cuyo Pensamiento lo Creado es, hasta la mente humana que nos rige con la fuerza del alma y que cada nacer es un dormir-sueño para el alma y cada morir su despertar, acá se nace con el velo del olvido, en el futuro se sabe el por qué y para qué se nace. En aquel futuro se vivencia que DIOS es solo Amor, Comprensión y Perdón, no hay allí ni pueblos, ni credos ni personas escogidas o superiores, para el Padre todos somos como almas iguales. Se conoce el para qué por revelación el Dr. Andrew Newberg con la imaginología cerebral computarizada descubrió en este presente que:


En esencia, cuando piensas en las cuestiones realmente importantes en la vida – sean estas religiosas, científicas o psicológicas – tu cerebro crece - No importa si se es cristiano o judío, musulmán o hindú, agnóstico o ateo.
Las dos fuerzas más poderosas en toda la historia humana han sido la religión y la ciencia, Son las dos cosas que nos ayudan a organizar nuestro mundo y entenderlo. ¿Por qué no intentar unirlos para abordar el otro y finalmente nuestro mundo de una forma más eficaz?
El enemigo no es la religión, el enemigo es la rabia, la hostilidad, la intolerancia, el separatismo, el idealismo extremo y el miedo motivado por prejuicios, ya sean seculares, religiosos o políticos.
La fe puede sacar lo mejor de la gente -amor, generosidad, compasión- o lo peor -miedo, odio, violencia-, dependiendo de la visión que se tenga de Dios.
Cuando las personas ven a Dios como un ser amante, misericordioso, compasivo y comprensivo, esto produce en ellas una perspectiva muy positiva de sí mismas, y del mundo que les rodea. Por el contrario, si se cree que Dios es frío, vengativo e implacable, la religión puede tener efectos nocivos en la salud física y mental de los creyentes.
Las investigaciones han revelado claramente que el cultivo de las emociones negativas a través de la religión activa áreas del cerebro relacionadas con la ira, el miedo y el estrés. Esto, en última instancia, puede dañar importantes partes del cerebro y del cuerpo. Y lo que es peor, las emociones negativas pueden trasladarse a conductas externas que generen miedo, desconfianza, odio, animosidad y violencia hacia gente que mantenga creencias distintas u opuestas.
Las investigaciones han confirmado que la gente que tiene una imagen castigadora de Dios puede comprometer su sistema inmunológico y su salud psicológica, prolongando su sufrimiento y su enfermedad. Los resultados de las investigaciones realizadas apuntan a que cualquier persona puede protegerse del lado negativo de la religiosidad y de la espiritualidad. Esto se hace centrando la mente sólo en los conceptos positivos y afectuosos de la fe que se tenga, así como en los valores y creencias más profundas. Cualquier atención obsesiva en cualquier forma de negatividad religiosa daña la empatía social y la cooperación.

Pues bien, los sectarios, intolerantes, dogmáticos, fanáticos, fundamentalistas religiosos, científicamente reflejan ese caos ideológico en su cerebro por su mal pensar y producen daño en ellos mismos y su religioso entorno...

Como Einstein venía del futuro, dijo lo que dijo sin temor al dogmático rechazo. En el futuro se vivenciará el Cosmos y por qué Einstein tanto comprendió a Jesús al decir por ejemplo, siendo judío, que:

De niño yo recibí instrucción tanto de la Biblia como del talmud. Yo soy Judío, pero me conmueve la luminosa figura del Nazareno
Nadie puede leer los Evangelios sin sentir la verdadera presencia de Jesús. Su personalidad vibra en todas sus palabras.
Jesús es demasiado colosal para la pluma de los mercaderes de palabras, aunque éstos escribieran con arte. ¡Ningún humano puede expresar al Cristianismo con un bon mot!

Jesús a sus discípulos les habló del Padre que estaba sobre Él y que por sobre el Padre había otras Jerarquías cósmicas y por sobre todos estaba Dios... Se lo entenderá al dimensionar en nuestro futuro como seres estelares por propia experiencia las dimensión de un Universo escalar multidimensional, con una serie de Jerarquías Espirituales rigiendo cada plano según los Propósitos del Plan Divino. En nuestro actual tiempo no se debía creer lo fundamental por dogma o porque estaba escrito, se creerá porque la Verdad surge desde lo interno por sobre infantiles fanatismos limitantes.

Cabe la pregunta: ¿A qué Seres mucho más inteligentes que nosotros se refirió 
Wernher von Braun antes de llegar el hombre a la Luna? Gracias a esos Seres un astro que se acercaba a la Tierra en agosto de 1999 fue desviado de su órbita por un, no se sabe de dónde surgido, rayo de protones. Gracias a esos Seres no habrá humano Armagedón Apocalíptico que, por humanos, se está incubando y preparando para eliminar sobrepoblación y permitir que ciertos pocos con mucho tengan aún mucho más. No sucederá así y representa el preludio de la llegada de Jesús, quien no vendrá esta vez como el Enviado, ÉL ahora llegará como el Padre para Todos por igual. Con su Energía nos Transformará y Transmutará hacia un cuerpo de Luz de acuerdo con la edad del alma encarnada y su grado de evolución y así acceder al siguiente estado evolutivo para el alma.

Amiga, Amigo:

Internalicen las palabras de Einstein que lo son para este presente, al igual que las de von Braun y Newberg. Más que nunca TEN FE, sabiendo que después de la tormenta viene la calma, después del caos viene el orden, después de la oscuridad viene la Luz. Elimina el temor a la muerte y lo desconocido. Ora y Medita. Internaliza en tu subconsciente que DIOS es Amor, Comprensión y Perdón. Olvida el castigo del Infierno, estamos en él y, es transitorio. El único castigo es el personal autocastigo al no saber Pensar Mejor. Si lo logras tu mente y cerebro estarán preparados para las explosiones solares y la radiación electromagnética cósmico solar que el 2012 está llegando y se intensificará el 2013. No temas, eso negativo que desorienta a la Ciencia, te será muy favorable para que logres tu ascendente Cambio de Consciencia...

Como alma, joven o más adulta, de manera voluntaria pediste encarnar en un Fin de Tiempo especial, digo especial por representar un Cambio ascendente hacia un nivel superior de Consciencia humana en la Esfera Superior, según el grado evolutivo que se tenga. Por igual todas se beneficiarán al ser Todos tocados por la “varita mágica” del Padre y lograremos  un Despertar. Despertar que por paradoja sucede mientras, como nunca antes, en el ámbito mundial en sobrepoblación, estamos inmersos en el fango de la mundanal oscuridad en donde pareciera que todo es aberrante e innoble, pareciera que lo más denso de cada uno aflora a lo externo del comportamiento humano y lo aberrante e innoble se considera justo. Es como si se hubieran desatado las trenzas en que cada uno se muestra como es sin máscara social y, la media vibratoria humana es deplorable. 

Converso con profesores en especial, están angustiados por el comportamiento irreverente y fuera de control de los alumnos, aún a temprana edad. Miro programas de TV que muestran el lado oscuro de la sociedad que es espantoso: pedofilia masculina y femenina desde los jardines infantiles, drogas en todo nivel, alcohol, niñas y niños en las calles vendiendo sus cuerpos a adultos degenerados de noble rostro social; tráfico de mujeres, de niños, con venta de órganos para trasplantes, sin importar si se ha asesinado para lograr esos órganos. Tráfico de armas. Una TV embotante con música idiotizante... Gente desorientada, desesperada que busca ayuda y cae en las redes de representantes chantas de religiones, de falsos guías, videntes o lo que sea que se presente como ayuda “espiritual” y de sanación. En resumen: lo que Jesús señaló sucedería previo a su retorno, ahora se cumple en plenitud. Todo esto denso y mucho más, ha dañado al planeta y mucho. Madre Tierra que reacciona defendiéndose de esta agresión tóxica mental nuestra. Agresión que los más ignoran por ser hombre-masa que teniendo ojos no desean ver la realidad, teniendo oídos no desean escuchar las sanas advertencias que desde mentes preparadas y lo Alto fluyen.

Mirado desde lo alto parecemos un desorientado y acelerado hormiguero que camina por la senda del suicidio colectivo. Y... así debía ser. ¿Cómo que así? Eso es porque en este período de Cambio de Consciencia, cambio que es cósmico, lo denso en uno debe disolverse para dar paso a lo sutil y eso denso mientras se disuelve da lugar por negativa radiación residual al caos planetario, a diferencia de antes en que el caos lo fue en dos pequeños pueblos llamados Sodoma y Gomorra. Hoy, lo recalco, es en el ámbito planetario de una aldea global en sobrepoblación e interconectada electrónicamente, más los efectos del Cambio Climático, debilitamiento en la capa de ozono y de la magnetosfera, dando paso a ionización y radiaciones que afectan la psiquis humana. Este caos intensificará tragedias planetarias diversas, crisis económica de efectos impensados con cambio de personalidad y crisis religiosa, crisis filosófica, crisis política, crisis social, crisis por justa rebeldía de la juventud...

En medio de esta crisis hay un 1% de especiales humanos que por tres caminos diferentes han logrado estar por sobre la crisis, sutilizan sus mentes, cerebros y, en resonancia mórfica actúan cual conjunto planetario para atenuar la crisis por imantación mental que ayuda además a un 9% de personas que intenta y se esfuerza por Despertar Pensando Mejor. Además, para el que está dispuesto mentalmente a recibirlo hay en acción un grupo de Seres de Luz que, desde sus bases en el Astral Superior irradian su Fuerza mental que ayuda al activado receptor humano en su Despertar mental. Ese 10% de personas receptivas, los más de ellos sin saberlo, son la avanzada del Cambio, se dan cuenta de la realidad que los más intentan ocultar, realidad que no bloquean mentalmente al no escuchar los cantos de sirena que llevan al abismo al extraviado hombre-masa bloqueado mental y seguidor de ajenas opiniones. 

La nota humana del Cambio se ha dado, su resonancia mórfica vibra en armonía en el Astral Superior y prepara a Seres de Luz para que entren en acción de manera gradual, sin interferir con nuestra voluntad y libre albedrío que es respetado, pero sí ellos atenúan lo catastrófico para que sea más soportable, catastrófico que, en parte, nosotros hemos desencadenado.

No es fácil la pionera Misión de la avanzada del 10% y allí reside el mérito de quienes logran buscar entre las tinieblas la Luz, no en lo externo, esa Luz nos llega por lo interno. De manera consciente se puede activar al subconsciente mental, quien más allá del tiempo y del espacio, en el Astral Superior accede a la Luz que fluye por la mente y por la mente humana activada desciende a la Tierra. 

Sobre esta base, intuición y algo más, entiendo mejor el Pensamiento religioso cósmico de Einstein, entiendo el pensamiento cuántico de Goswami quien con valor entre su pares de la física afirma que Dios no ha muerto y es cuántico, entiendo a Newberg en su inspirado mensaje mediante la imaginología cerebral computarizada. Con este escrito 383 que vibra en el CiberEspacio cumpliendo su función, espero, en parte, haber colaborado a la Misión que, como sobreviviente, me mantiene en la forma física y es la razón de ser del por qué sigo acá sabiendo que al morir volveré a mi hogar que no es acá, es Allá...



Dr. Iván Seperiza Pasquali
Septiembre de 2012
Con la absoluta certeza que pasaremos 2013 y... ... ...
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